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Catalina Bell Echeverri

ENSAYO SOBRE VERDAD Y MENTIRA EN SENTIDO EXTRA MORAL

Este texto resalta con agudeza impecable la imagen egocéntrica y hedonista que
los seres humanos tienen de sí mismos. No solo al creerse superiores a las demás
formas de vida en el planeta bajo la justificación del lenguaje y el intelecto, sino
también al eliminar tajantemente la posibilidad de que existan otras especies que
puedan ostentar esta visión de ser el centro del mundo. Como el mismo Nietzsche
afirma:

“Resulta curioso que se comporte así el intelecto cuando sólo representa una
ayuda de que dispone la criatura más desfavorecida, vulnerable y efímera para
conservar la vida”. Es así que resulta inconcebible para aquellos que hemos
entendido lo vacuo y sinsentido de la existencia, que el ser humano se valga de la
razón para enaltecer su lugar en este planeta.

Y es así que los individuos en aras de sobrevivir, crean una puesta en escena
frente a sus congéneres, que mediante el engaño, la mentira y el fraude, los aleja
de la verdad de las cosas y de sí mismos, a tal punto que se han convencido que
viven la verdad en cada acto de su vida y no es una suerte de sueño ilusorio.

“Tanto por necesidad como por aburrimiento el individuo tiende a asociarse con
otros individuos y a llevar una vida gregaria, necesita acordar un tratado de paz
que haga desaparecer de su entorno el aspecto más brutal de la «lucha de todos
contra todos,”[CITATION Nie \p 228 \y \l 9226 ] Ese tratado de paz al que se
refiere el autor, es el de una verdad consensuada que zanja la división subjetiva
de lo que es considerado cierto o falso, verdad o mentira. Pero esta supuesta
búsqueda de la verdad, es selectiva, pues solo cuando le conviene es que decide
enaltecerla, mientras quita la mirada a aquellas mentiras que no los perjudican. En
palabras de Nietzsche “Por eso los hombres no huyen tanto de ser engañados
como de ser perjudicados por engaños”.
Para el alemán, toda la interpretación del mundo está construida bajo los
cimientos de las convenciones lingüísticas que el mismo individuo ha creado
desde su percepción del universo, lo que le da un carácter de cuasi espejismo,
puesto que el lenguaje es obra exclusiva de los hombres, que asignan, desde su
relatividad, conceptos a todo lo que le rodea. “La verdad son ilusiones que su
carácter ficticio ha sido olvidado”[ CITATION Nie \l 9226 ]. En esta búsqueda de la
verdad a través del lenguaje, se obtuvo una masa homogénea de conceptos, que
borró todo rastro diferenciador de las cosas, para crear así un “molde” único y
primigenio del que surgirían después los demás conceptos. Pero si el ser humano
fuera capaz de acceder a la verdad última de la cosas podría darse cuenta que en
realidad su interpretación es elaborada única y exclusivamente para acomodar
todo lo que sucede fuera de él a su conveniencia, en una versión antropomórfica
del devenir de la existencia, pues en esencia las leyes de las naturaleza serán
siempre incomprensibles. En el texto se hace hincapié en que el hombre en el
fondo desea olvidar y no reconocer que es creador de todo lo que juzga como
verdadero pues es la única manera que logra vivir con tranquilidad y seguridad.

El papel del mito y el arte en el entramado de los conceptos antropomorfos le


permite al hombre armarlos y desarmarlos hasta tal punto que llega a liberarse
de esa máscara soldada a sus entrañas y da paso a las intuiciones. El
hombre que lo logra, derrama alegría y jovialidad a pesar de que se equivoque un
sinnúmero de veces al no hacer uso de los conceptos y estructuras arraigadas por
el hombre racional, pero al menos vive una vida medianamente autentica.
Mientras que aquel que continua por el sendero del racionalismo absoluto tratando
de sortear el sufrimiento no obtendrá felicidad alguna.