Vous êtes sur la page 1sur 4

Cuerpo y Animalidad

Desde los principios de la historia, la humanidad ha luchado en contra de las


demás especies o “animales”, como se dice comúnmente para excluir a la raza
humana de los demás seres vivos, para afianzarse como el grupo de individuos
dominantes de este mundo y gracias al gran desarrollo de la inteligencia, el
conocimiento, la tecnología y las civilización hemos llegado a convertirnos en la
especie dominante del planeta, a tal punto que hay una terrible sobrepoblación,
una expansión desmedida de los asentamientos humanos, los recursos naturales
se han ido agotando. Las grandes bestias que dominaron el pasado, que fueron
motivo de fascinación y temor de los hombres primitivos, han sido totalmente
sobrepasadas por el poderío humano, las poblaciones de animales han ido
menguando y especies enteras se han extinguido.
Siempre se denigra de los animales como seres inferiores incapaces de tener
emociones o una inteligencia, afianzando una visión negativa de la animalidad,
concibiéndola como una debilidad de estos seres inferiores que se rigen
netamente por sus instintos y necesidades corporales, esclavos de su cuerpo y
carentes de una voluntad propia, totalmente ajenos a la razón, en un esfuerzo
desesperado por separar la mente de las restricciones corporales y los
componentes instintivos que determinan en buena parte el devenir del ser, lo cual
se refleja especialmente en el devenir del animal. Pero el instinto y las mecánicas
de la fisiología del cuerpo, constituyen una parte indisoluble del ser humano,
aunque se puedan controlar en cierta forma los instintos y necesidades animales
primordiales del cuerpo no pueden ser suprimidos. De ahí deriva la relación entre
el cuerpo y la animalidad, pero también el conflicto entre el ser humano y su
animalidad, pues parece que hay una necesidad de alzar a nuestra especie por
encima de los demás seres vivos, lo cual rechaza la animalidad que pone al ser
humano en el mismo plano que las demás especies. Pero la historia nos muestra
que el ser humano siempre ha sentido cierta fascinación por lo animal y la
relación que esto tiene consigo mismo. Esto se ve reflejado en muchos ámbitos
del ser humano y especialmente en el arte, desde sus inicios.

Dando una mirada al ser humano primitivo y las pinturas rupestres, se puede ver
que los animales fueron muy importantes para la supervivencia y el desarrollo de
la especie, ganándose un lugar especial en el imaginario colectivo de los grupos
sociales. Si hay algo que nos ha caracterizado siempre es la ausencia de ventajas
físicas con respecto a otros animales y al ambiente, el cuerpo humano es mucho
mas frágil que el de otras especies y no posee atributos que lo hagan propicio
para la caza, como colmillos y garras, no somos capaces de correr a grandes
velocidades, no poseemos mecanismos de defensa como toxinas o capacidad de
mimetizarnos con el ambiente y tampoco podemos resistir el calor o el frío
extremo, somos los seres vivos con el cuerpo mas inadaptado al entorno, que hay
en todo el planeta. El éxito del ser humano del paleolítico sobre otras especies se
debió principalmente a dos cosas, su cohesión social y la capacidad de actuar
como grupo para superar las dificultades y su capacidad de tomar de otros o del
entorno aquello que necesitaba para suplir sus falencias corporales. En las etapas
tempranas de nuestra especie, la carroña junto con la caza fueron algunos de los
medios principales de subsistencia, de lo cual el ser humano no solo obtenía el
alimento sino que tomaban las pieles y los huesos de los cadáveres, para cubrirse
protegerse del frío, hacer herramientas y utensilios de caza, que se convertían de
cierta forma en extensiones de su propio cuerpo. Además los animales no solo
constituyeron una fuente de subsistencia y materia prima para el desarrollo
humano, sino que también fueron fuente de temor y respeto, pues la fuerza y la
furia de los animales salvajes en ocasiones solía traer la muerte a los cazadores o
a los merodeadores desprevenidos. Por todo esto podría pensarse que el ser
humano desarrollo cierta fascinación por los animales y más concretamente por
esa animalidad, que lleva latente dentro de si. De hecho el arte primitivo rebosa
de imágenes de animales, a excepción de algunas cuantas figuras
antropomórficas, que de todas maneras conservaban una estrecha relación con lo
animal como las pinturas de los chamanes, que tenían un cuerpo que mantenía
varios rasgos humanos pero se componía de distintas partes de animales como
una quimera humanoide, un ser humano que se metamorfosea en animal. Ya
vemos en el hombre primitivo una especie de asociación entre lo humano y lo
animal, entre el cuerpo y la animalidad.

Pero esto no solo fue una tendencia del hombre primitivo sino algo que se ha
visto a lo largo de toda la historia en el arte de las diferentes culturas y
civilizaciones. Por ejemplo en los griegos la presencia de animales e híbridos en
el arte, seres con rasgos de distintos animales y humanos con características
animales es muy común, como el grifo, el pegaso, el sátiro, el centauro, el
minotauro y la sirena entre otros. En Grecia la animalidad de estos seres
mitológicos solía asociarse con la fuerza bruta y el caos, lo incivilizado, el
instinto animal se encarna en estos personajes híbridos que si bien son animales
también son humanos. En Egipto encontramos un número considerable de
representaciones de dioses que tienen cuerpo humano y cabeza de animal,
afianzando esa relación entre cuerpo y animalidad, pero en esta ocasión la
animalidad se encuentra relacionad con la divinidad, no se muestra como lo
salvaje o algo negativo, sino que se convierte en una cualidad positiva. Este
fenómeno de la animalidad se extiende a muchas otras culturas, como el hombre
jaguar Olmeca, el dios mono chino, las deidades animales de la india y toda clase
de figuras zoomórficas fantásticas, que dan cuenta de la importancia que ha
tenido lo animal en el imaginario colectivo de la humanidad. Incluso esa visión
negativa o denigrante de lo animal mencionado anteriormente, ha sido algo
relativo, pues a lo largo de la historia de la imagen, vemos que los animales
encarnan tanto nuestras cualidades como nuestros defectos, como en la edad
media con la paloma, el pez y la oveja como representaciones del bien, y el
macho cabrio como encarnación del mal.

Entonces se puede inferir que de cierta manera esto plantea que la animalidad es
una parte constitutiva de nuestro ser, una parte que regulamos y que a veces
deseamos suprimir, porque nos aterra el poder de la naturaleza del cuerpo sobre
la mente, hay un deseo paradójico de separar la mente del cuerpo, de anular el
poder del instinto sobre el comportamiento, de independizar el ser de los
fenómenos de la carne y escapar a la mortalidad del cuerpo, que en ultimas trae
consigo la desaparición del ser. Esto es algo que el ser humano ha intentado hacer
a través de la religión y el misticismo, como se puede ver en el cristianismo, que
suele ver lo animal y lo corporal como defectos mundanos a menudo asociados
con el mal, o a través de la raciocinios, que reducen el ser humano a su existencia
mental (Descartes), mostrando el cuerpo como algo defectuoso, fuente de toda
clase de debilidades y negando la animalidad del ser humano, para elevarlo a una
especie de estatus divino por encima del resto de los seres vivos. Pero aunque
muchas veces se vea lo animal con malos ojos, la historia nos ha enseñado que
varios de los peores desastres de la humanidad, han tenido su raíz en la razón y el
comportamiento antinatural, que tiene su origen en la artificialidad sobre la cual
patina el devenir humano. Entonces parece que la animalidad no es en si el
problema, sino mas bien la racionalidad excesiva y desmedida lo que nos ha
llevado por malos caminos. Pero no solo eso, los avances de la ciencia parecen
sugerir que esa división entre cuerpo y mente, no es mas que una ilusión pues se
ha visto que la influencia de nuestro cuerpo y nuestra naturaleza sobre el
comportamiento es muy fuerte, que la separación entre lo animal y lo humano no
es algo muy claro, investigaciones parecen mostrar que hay animales que poseen
cierto grado de inteligencia y el estudio del comportamiento de algunos animales
parece sugerir que estos también poseen emociones, de hecho varios científicos
tienden a poner al ser humano y al resto de los animales en el mismo plano.
La naturaleza nos ha mostrado que el mejor de los equilibrios esta dado por el
animal y ha sido el ser humano con su orgullo y su inteligencia el que ha
arrastrado este mundo a una situación muy peligrosa. Es por eso que actualmente
se esta dejando de lado un poco el desprecio hacia lo animal y se ha empezado a
reconocer esto como parte constitutiva de lo humano. El ser humano ahora se
contempla en su condición carnal, su devenir instintivo, su devenir animal como
decía Deleuze y Gauttari, que veían esto, no como una transformación del ser en
algo mas, sino como un punto de contacto entre lo humano y lo animal, una
simbiosis que permite transgredir esa rígida estructura artificial que la humanidad
se ha impuesto a si misma. De hecho esa división entre lo humano y lo animal
puede no haber sido tan marcada en el pasado pues si recordamos la adivinanza
de la esfinge en la historia de Edipo, el acertijo de la esfinge es acerca de un
animal que camina de cierta forma, en tres etapas diferentes de su vida, que al
final viene a ser el ser humano. Esto nos muestra que lo animal y lo humano no
siempre han estado en conflicto y que de hecho en lo profundo del ser humano la
conciencia de nuestra animalidad siempre hay existido, pero es característico de
nuestra especie tratar de evadir su naturaleza.

Esta nueva mirada del cuerpo y la animalidad ha permeado el arte contemporáneo


como se puede ver en la obra de Oscar Salamanca, que se aleja de esa
representación de la imagen del cuerpo perfecto de carácter renacentista, en la
que se puede ver el cuerpo despellejado, descarnado o desconfigurado en
ocasiones recordándonos ese devenir de la materia viva condición inseparable de
la animalidad, que esta sujeto a la muerte y al impacto físico del mundo sobre el
ser, también nos muestra seres que devienen en otros seres, seres a veces
irreconocibles o aparentemente mutilados, animales que adquieren proporciones
humanas como la “Leona Herida” o figuras humanas que devienen como
animales, lo cual se aprecia en su serie de dibujos titulada “Hibridaciones”.
También encontramos a Oleg Kulik que en su performance “Reservoir Dog”, se
muestra completamente desnudo y se comporta como perro ladrándole a la gente
en la calle, materializando así ese devenir animal del ser humano, que mas que
convertirse en otra cosa devuelve a la vida esa animalidad latente en nuestra
naturaleza. Otro artista que hace alusión a lo animal es Jeff Koons, quien por
medio de globos inflables le da vida a unas figuras zoomórficas, que traen a
nuestra mente ese imaginario animal que hace parte del imaginario colectivo de
la sociedad y que de cierta forma refleja esa naturaleza animal. Dentro de los
artistas contemporáneos en los cuales se puede ver la influencia de la animalidad
reflejada en el cuerpo, encontramos a Guido Daniele que empleando la técnica
del body painting transforma sus manos en distintos animales, enfatizando así la
relación entre cuerpo y animalidad, por medio de esa metamorfosis visual que
hace de su cuerpo. Por ultimo cabe mencionar a Mathew Barney que interviene
sobre su cuerpo y el de otros otorgándole rasgos animales y también hace
performance donde estas personas metamorfoseadas se comportan como
animales, sacando a relucir esa animalidad aparentemente escondida, que de una
u otra forma hace parte de nuestra esencia.

Después de darle un vistazo a la historia de la animalidad