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Introducción

La educación juega un papel fundamental en la búsqueda del


desarrollo y el bienestar social, especialmente por su impacto, en
dos aspectos primordiales y complementarios como condición para la
equidad social, o como base para el mejoramiento de la competitividad
y la productividad. Con el paso del tiempo convierten la educación
en un negocio inmerso en la oferta y la demanda, múltiples
investigaciones destacan el papel de la educación como camino
privilegiado para superar la pobreza; si la oferta pública en
educación no supera la privada afectará las posibilidades para los
jóvenes de escasos recursos, condenándolos a la deserción por causas
socioeconómicas en su mayoría, llegando con esto a que las causas
son diversas.

La educación como un servicio no gratuito debe ser competitiva, no


por su alcance en formación del conocimiento si no comercialmente
competitiva para mantenerse en el mercado como empresa de prestación
de servicios educativos. El interés por abordar la investigación
sobre la problemática de la deserción universitaria está abocado a
indagar con profundidad las causas y posibles soluciones a la misma
con el objetivo que los resultados puedan contribuir en la
planificación de nuevas estrategias y decisiones para la enseñanza
superior universitaria.

Se pretende aportar con la investigación nuevos elementos para una


mejor planificación al bienestar de los estudiantes evitando que
terminen dejando la universidad; es importante mostrar las causas
más relevantes que ocasionan la deserción, por lo tanto, en el
desarrollo de la investigación se tratara de caracterizar la
deserción universitaria presentada. Con esta investigación se quiere
demostrar que una de las fallas del manejo en la deserción, está
dada por la falta de tratamiento de las causas que ocasionan el
abandono.
DESERCION:

Se podría definir la deserción como “un estado en el que el estudiante


se enfrenta a una situación en la que no logra concluir su proyecto
educativo”, sea por razones económicas, sociales o causadas por la
propia institución donde estudia, la deserción universitaria en
estos momentos es más que preocupante si analizamos las estadísticas
presentadas por el Ministerio de Educación y los diferentes estudios
de algunas universidades, no son nada alentadores.

La deserción es la comparación cuantitativa entre la matrícula


inicial menos la cantidad de los estudiantes graduados de último
año.

Análisis recientes manifiestan que en los primeros semestres del


pregrado de los estudiantes es donde más se presenta la deserción.
Si se considera como deserción estudiantil a aquel alumno que estando
en una institución universitaria durante tres semestres académicos
consecutivos no vuelve a ingresar a la educación superior, que para
algunos investigadores esta deserción en los primeros semestres la
denominan “primera deserción”

Teniendo en cuenta que la deserción tiene diferentes acepciones de


acuerdo al investigador y la situación del ambiente, en el que está
el estudiante y lo que para este signifique deserción, debemos buscar
las consecuencias no buscadas que muchas veces no consideramos
relevantes.

Es así como también debemos analizar las acciones y decisiones que


podrían influir en la deserción de un alumno por la influencia de
otros actores como profesores directivos o compañeros. Las visiones
parcializadas en cuanto al conjunto de factores que inciden en los
altos porcentajes de deserción universitaria estarían dando cuenta
de manera contundente de la inadmisible disociación de los saberes
en los propios procesos de gestión universitaria.

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DESERCIÓN ESTUDIANTIL EN LA EDUCACIÓN SUPERIOR

La deserción en la educación superior es una problemática analizada


constantemente por el Estado mediante el Ministerio de Educación
Nacional, y las instituciones universitarias que prestan el servicio
de educación.

La deserción universitaria que se viene presentando desde hace


varios años en algunas universidades, ha ido incrementándose de forma
notoria con una proporción alta de estudiantes que han abandonado
sus estudios, por lo general en los primeros semestres de la carrera.
El estudio del fenómeno de la deserción universitaria, no se ha
sabido abordar puesto que todas las investigaciones realizadas al
respecto se han enfocado en una investigación cuantitativa basada en
un número porcentual de una estadística; y no en las causas
particulares de la deserción.

Las razones que hay para que un estudiante abandone la universidad


son muy diversas aunque existan causas de deserción que se vuelven
muy comunes en la mayoría de los grupos de estudiantes, como causas
económicas, familiares o de una mala elección de la profesión a
seguir, esta situación no solo afecta al estudiante, sino también a
la institución de educación superior en el no cumplimiento de su
visión por la deserción, ya que ser desertor de la educación superior
retrasa los avances socioeconómicos y tecnológicos del país.

En los países de América Latina, la deserción universitaria presenta


una problemática que preocupa a través del tiempo tanto a
gobernantes, intelectuales e interesados en la exploración constante
de un programa político-cultural que permita a los países
latinoamericanos planear medidas previsibles, que reflejen la
problemática de los estudiantes. Se busca que éstas políticas logren
revelar la problemática y las causales de deserción estudiantil,
para que los Estados

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Latinoamericanos puedan desarrollar gestiones propias ante la
deserción, contando con recursos materiales y humanos constituidos
para su propio beneficio.

La deserción universitaria preocupa a los ministerios de educación,


a las universidades y a expertos, pero la deserción es también la
causa principal del bajo rendimiento en los programas de pregrado
todo Sur América, por eso es necesario e importante identificar las
causas que motivan la deserción de los estudiantes que ingresan a
las carreras universitarias, por lo tanto tener en cuenta los
elementos que determinan el abandono es motivo de estudio y análisis,
el desarrollar investigaciones y determinar el análisis de la
deserción y mortalidad estudiantil, no solamente de una manera
cuantitativa, sino también cualitativa es un afán que debemos
desarrollar quienes están inmersos en la formación de jóvenes
juntamente con el estado.

Las visiones parcializadas en cuanto al conjunto de factores que


inciden en los altos porcentajes de deserción universitaria estarían
dando cuenta de manera contundente de la inadmisible disociación de
los saberes en los propios procesos de gestión universitaria. Se
señala que en el nivel universitario existe una falta de adecuación
cada vez más amplia, profunda y grave entre nuestro saberes
disociados, parcelados, compartimentados entre disciplinas y, por
otra parte, realidades o problemas cada vez más pluridisciplinarios,
transversales, multidimensionales, transnacionales, globales y
planetarios.

Entonces la deserción requiere de una observación interpretativa muy


exhaustiva que se diferencie de la técnica tradicional, que el
componente de preguntas o formas de abordar el implicado no sean por
lo común de técnicas de encuestas de opinión a través de entrevistas
o cuestionarios.

Se debe escudriñar y destacar las interacciones del individuo con el


contexto académico y social, hay que hacer relevantes

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las causas ocultas. Debemos alejarnos de la consideración de
variables que frecuentemente son analizadas como académicas,
sociales, culturales y familiares con una perspectiva cuantitativa.

En ningún país del mundo se puede llegar a un cien por ciento de sus
postulantes como graduados. Sin embargo, en países como Inglaterra,
“el fracaso únicamente es del 10% de los estudiantes ingresados a la
Universidad en el transcurso de la carrera”.

En nuestro país, la deserción en la Universidad indica con claridad


que, en muchos casos, la base colegial, familiar, el contexto
económico y otros como el proceso de admisión que no han permitido
detectar a quienes realmente aplican para los estudios
universitarios; Además que el desarrollo de la preparación
universitaria no ha cumplido a cabalidad con sus objetivos en un
porcentaje importante de alumnos que lleguen a finalizar sus estudios
de pregrado. Como consecuencia, por algunos o varios de los motivos
señalados, tenemos frecuentemente una gran deserción, y por ende una
problemática que investigar.

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CAUSAS DESERCIÓN ESTUDIANTIL EN LA EDUCACIÓN SUPERIOR

Estas causas son diversas y claves para una deserción estudiantil,


no importa el tipo de universidad o casa de estudio. Hay factores
muy comunes que disminuyen las tasas de retención estudiantil en la
educación superior. Pueden ser problemas individuales o una mezcla
de factores. Por eso, las facultades deben trabajarlas de manera
adecuada para reducir la deserción.

Algunas universidades ya cuentan con soluciones tecnológicas que


permiten, entre otras cosas, detectar cuáles son los factores que de
manera específica están afectando la deserción en una institución o
campus determinado. Estas son algunas de ellas:

1. Problemas financieros

Es la principal señal de auxilio del estudiante y uno de los


principales predictores de deserción. Los problemas financieros se
deben normalmente por la pérdida de empleo de quien está a cargo de
pagar la universidad (ya sea el mismo estudiante, un padre o
apoderado), lo que puede añadir un factor de estrés a lo que ya es
un serio problema la falta de dinero.

Por ejemplo, de acuerdo a Times Higher Education, 1 de cada 4


estudiantes en Alemania tienden a dejar los estudios debido a los
problemas monetarios, una mala relación con el profesor o falta de
motivación.

De acuerdo al portal Collegeview.com, algunos estudiantes


“subestiman los costos de la universidad y se dan cuenta demasiado
tarde de que carecen de los fondos para cubrirlo. Otros deciden que
es más conveniente ganar dinero trabajando a tiempo completo que
seguir buscando un grado académico tan caro”.

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2. Pobre preparación escolar

Aunque las universidades están haciéndose cargo de deficiencias por


parte de los estudiantes cuando provienen del colegio, en áreas como
lenguaje y matemáticas, algunos alumnos llegan al punto en el que se
sobrecargan de trabajo, por lo que dejan sus estudios.

No es solo el nivel académico de cada carrera, sino la actitud


psicológica. Por ejemplo, Times Higher Education muestra que en
España algunos de los que entran a la universidad proveniente de
programas técnicos “tienen problemas para familiarizarse con el lado
teórico de su carrera. Otros están desorientados por el cambio de un
ambiente estructurado en la escuela, a un mundo universitario más
autónomo”.

3. La carrera no convence al estudiante

Cualquier profesor universitario verá dos tendencias: la carrera no


cumplió con las expectativas del alumno, o no era la primera opción
de carrera de ese estudiante.

En Estados Unidos, cuando se les pregunta la carrera o mención a los


estudiantes de primer o segundo año a principios del colegio, ellos
respondían:

"No me he decidido”.

En América Latina, el panorama es algo distinto. En países como


Chile, se le exige a estudiantes de 17 o 18 años que elijan una
especialización que dura entre 4 a 7 años, antes de que siquiera
terminen de definir su vocación.

Así, aquellos estudiantes en disciplinas con barreras de entrada más


bajas – como ciencias sociales – tienen tasas de deserción más altas
que aquellas carreras con una barrera de entrada más alta, como
medicina.

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4. Conflicto entre el estudio, la familia y el trabajo

Sucede tanto en programas de pregrado como posgrado. De acuerdo a un


estudio del Bill and Melinda Gates Fundación, en 2009, el principal
motivo de deserción estudiantil era el conflicto de interés entre
las labores de la escuela, el trabajo y el hogar

“Muchos estudiantes que dejan la universidad tienen que trabajar


mientras estudian. A menudo se les hace difícil mantenerse a sí
mismos, a sus familias, e ir a la universidad al mismo tiempo. Muchos
tienen niños que dependen de ellos, y se matriculan en jornada
parcial. Muchos carecen del apoyo financiero suficiente de sus padres
o de programas de becas”.

5. Cuando se reprueban las asignaturas constantemente

No se trata de reprobar una o dos clases. Los estudiantes pueden


sentirse sobrepasados cuando deben repetir muchos cursos de
introducción, y el ramo reprobado es la norma en lugar de ser un
caso aislado. Junto a la tremenda carga de trabajo acumulado, los
estudiantes se estresan, y la motivación se reduce por muchos
factores adicionales:

Sienten que “no se la pueden” con el trabajo que se les viene.

Les aterra pensar que deberán pagar un año más de estudios.

Lamentan que sus compañeros avancen por delante de ellos.

Se sienten desalentados.

Sienten que, aunque les gusta la carrera, la disciplina no está hecha


para ellos.

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6. Falta de interacción de calidad con profesores y orientadores

Un alta tasa de profesor por alumno no solo atenta contra la calidad


de la educación, sino que entrega una experiencia de aprendizaje
poco amena para los alumnos. Es poco personalizada y al final del
día no puede motivar a los estudiantes.

Muchos expertos en educación coinciden que la experiencia de


aprendizaje mejora si los profesores y facultades trabajaran de
manera más personalizada con los estudiantes. Sir Ken Robinson,
académico líder en educación, es sumamente crítico de esa falta de
conciencia. Señala que las escuelas que funcionan bien “contratan
profesores que tratan a los estudiantes como individuos y que
necesitan impulsar a sus estudiantes, no son accesorios que se arman
a ciegas”.

7. Ambiente poco motivante

Algunos lo resumen de manera simple: “me fui porque me aburrí”. Sin


embargo, hay algo más importante detrás de esa falta de compromiso
estudiantil.

A nivel interno, encontraron un sentimiento de desmotivación ya que


su ambiente de aprendizaje “no proveía una motivación innata”.

A nivel externo concluyeron que los estudiantes sentían que faltaba


un sentido de colaboración entre pares en un formato online, con la
ausencia de señales sociales y un alto temor a aislarse.

Por lo mismo, esos sentimientos son importantes de detectar. Un


estudio del portal GradNation.org mostró los principales motivos que
manifestaban los estudiantes al dejar la universidad. Muchos
demuestran una tendencia significativa sobre el pobre ambiente en la
sala de clases:

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“A nadie le importaba si asistía”.

Había un mal “ambiente estudiantil”.

Había “problemas con el profesor y la escuela”.

8. Falta de apoyo estudiantil

Este tema trasciende el bolsillo de cualquier estudiante, la


capacidad de cualquier profesor y el nivel de dificultad de cualquier
curso. Involucra todo el proceso académico y de gestión de la
institución de educación superior. Los estudiantes pueden estar
sufriendo una mezcla de problemas como los que explicamos más arriba.

Es posible que, individualmente nos lleven a dejar los estudios. Sin


embargo, cuando se suman dos o más factores, debiera haber una alerta
en el campus.

Los estudiantes no dejan la universidad “porque sí”. Un estudiante


puede tener problemas financieros, pero está motivado por su carrera
y clases.

Es posible que no desee dejar sus estudios, sino negociar una manera
de posponerlos uno o dos semestres, y retomarlos después. Sin
embargo, si el estudiante no está motivado, las chances de dejar
definitivamente los estudios son mucho mayores.

Un estudiante no tiene problemas financieros, pero está reprobando


todos sus cursos. Si se le apoya a tiempo, podrá hacerse cargo de
ello. Pero cuando el estudiante se ve sobrecargado con materias cada
vez más difíciles, que no puede digerir, se dará por vencido.

Un estudiante está reprobando una clase tras otra, pero sigue


buscando terminar su carrera.

Si tiene la vocación de transformarse en psicólogo, abogado o


enfermera, estará dispuesto a seguir por más años para terminar sus
estudios.

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Pero cuando le agregamos un sentimiento de desmotivación, en el que
el estudiante no sabe hacia dónde remar ese barco, es posible que
desee irse.

A los estudiantes les tomó un gran esfuerzo y un proceso largo de


reclutamiento y admisión antes de poder entrar a la universidad. Por
lo tanto, no dejan sus estudios de la noche a la mañana.

Antes de dejar la universidad, pasan por un proceso de reflexión, y


es posible que busquen ayuda en algún lugar. Cuando no encuentran la
ayuda, entran en un ciclo vicioso de sentimientos encontrados:
aislamiento, frustración, una caída en su autoestima, confusión,
hasta que se dan por vencido.

Si eso no ocurre, no es solo el estudiante el que reprueba: es la


misma universidad la que no cumple con su compromiso con el alumno.

Estos son solo algunas de las causas que provocan una deserción
estudiantil a lo largo del tiempo.

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CONCLUSIONES

 La deserción universitaria no debe ser enfocada sólo como un


problema del estudiante.

 Conocer el problema permite establecer soluciones que controlen


parcialmente los altos índices de deserción y logren mantener
una tendencia creciente en la retención de estudiantes.

 El aumento en la cantidad de personas que ingresan a la


educación superior ha significado un desafío para las
universidades, no solo para atraer a los mejores estudiantes,
sino que también para que se mantengan.

 Las causas académicas que aunque parecieran menos relevantes


son causas que van agotando al estudiante durante los semestres
hasta llegar a perder el ánimo de continuar. La institución
debe generar espacios donde los estudiantes manifiesten esas
inconformidades, ejemplo, las causas de deserción afectivas
son posiblemente las de más difícil manejo y pueden ser las
que más daño causan al joven universitario.

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RECOMENDACIONES

 Nivelación académica
 Tutorías formativas
 Dirección académica real sobre los cursos
básicos de los primeros semestres
 Hacia una mejor formación integral
 Sistemas de información académica
 Metodologías de enseñanza
 Apoyo pedagógico a los profesores de cátedra
 Desestimular las cancelaciones
 Apoyo económico a los estudiantes en riesgo de
desertar
 Mejorar los sistemas de inducción
 Reflexionar acerca de la modalidad virtual

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ANEXOS
Ambiente poco motivante

Estrés y cansancio

Falta de economía

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