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Facultad de Ciencias Humanas

Departamento de Sociología
Teoría sociológica: Michel Foucault
Reflexión 1: El dispositivo

¿El poder sin rostro o los rostros del poder?

Foucault, denominando su obra como una Historia crítica del pensamiento, pretende
acercarse a la configuración de los juegos de verdad en tanto relación recíproca entre los
modos de subjetivación - ¿cuál debe ser el sujeto propio de determinado conocimiento? - y
los modos de objetivación - ¿cuáles son las circunstancias que determinan el objeto de
conocimiento? -. Ahora bien, el juego de verdad que le ocupa, gira en torno a “¿cuáles son
los procesos de subjetivación y de objetivación que hacen que el sujeto pueda llegar a ser, en
tanto sujeto, objeto de conocimiento?” (Florence, 1999, p. 364).

Una primera lectura de este planteamiento nos sugiere fuerzas, mecanismos, técnicas,
dispositivos, estrategias, que actúan sobre el sujeto, y nos suscita la imagen, dentro del
sentido común, del poder. Sin embargo, Foucault es muy claro cuando enuncia que lo que le
interesa no es El Poder (incluso sugiere que no existe), sino el sujeto inmerso en relaciones
de poder, en tanto existen acciones que son modificadas y/o modifican (¿a su vez?) otras
acciones (Foucault, 1988, p. 9). Entiende entonces al poder, no como un sustantivo, sino
como un verbo.

Tenemos hasta aquí un autor que no admite el poder como el objeto fundamental de su
análisis, y que, además, no admite que este tenga una naturaleza o una esencia fundamental.
Para Foucault las sociedades no pueden existir sin relaciones de poder, no porque el poder
sea algo fundacional o nuclear en estas, sino porque en su concepción, la pregunta y el análisis
por las relaciones de poder “es una tarea política inherente a toda existencia social” (Ibíd., p.
13). Ahora bien, dentro de la metodología que propone el autor para llevar a cabo dicho
análisis, plantea poner como punto de partida las resistencias, donde se cuestiona el status
del individuo, y “analizar las relaciones de poder a través del antagonismo de estrategias”
(Ibíd., p.3).
Esta propuesta de abordaje del análisis está muy ligada a una visión dinámica de las
relaciones de poder, y, en este punto cabe resaltar el carácter de novedad y creatividad que,
para Foucault (Deleuze, 1989, p. 310), tienen los dispositivos como conjuntos multilineales
desequilibrados, ya que esta concepción elabora una interpretación coherente del poder en
tanto diversidad de relaciones de fuerza susceptibles de transformación. En el dispositivo,
donde se conjugan los elementos que he venido mencionado -subjetividad, poder-saber-,
Foucault resalta la existencia de las líneas de subjetivación como posibilidad de ruptura con
el dispositivo (y la adaptación de uno nuevo). Por todo lo anterior pude decirse que Foucault
le otorga gran importancia al sujeto y a la manera en que este puede transformarse a sí mismo.
Lejos de establecer un primado ontológico del poder sobre el sujeto, el autor reconoce al
sujeto en diálogo -o, mejor dicho, en confrontación- con el poder.

Si bien, Foucault no se pregunta a qué dominación beneficia un poder, o cuál es el titular de


dicho poder, sino más bien, qué relaciones de poder posibilitan determinados discursos
(Foucault, 1978, p. 118), y en este mismo sentido, entiende el poder no como una fuerza
externa, ni como un resultado, sino como un proceso social que se cristaliza (y esto implica
también su fragilidad) en las instituciones, -pero que, sin embargo, no emana de estas-;
enuncia una dinámica del poder omnipresente y deslocalizado, parecería hablarnos de un
poder sin rostro. El poder en tanto ejercicio no parece ejercido por nadie en concreto, y el
sujeto, en confrontación con dicho poder, no parece tener a quién dirigirse.

Foucault sugiere que no existe poder sin libertad, y más aún que no existe poder sin
resistencia. Pero pareciera que el autor enuncia que, aunque se puede resistir a las
instituciones y a sus técnicas, no se puede escapar del proceso (del poder, en tanto verbo), no
tiene sentido entonces abanderar lo que llamaríamos una “lucha contra el poder”. Antes bien,
el autor destaca el carácter no-subjetivo de las relaciones de poder “son inteligibles, (…)
están atravesadas de parte a parte por un cálculo (…). Pero ello no significa que resulte de la
opción o decisión de un sujeto individual” (Foucault, 1978, p. 115).
A esto se contrapone -como contradicción y como soporte- la idea de que “el poder viene de
abajo” (Ibídem), lo que deja el sinsabor de que finalmente, terminamos siendo víctimas del
poder que nosotros mismos sostenemos al estar inmersos en relaciones de poder -no siempre
de manera consciente-, entonces: ¿Somos el rostro de dicho poder? ¿Cada dispositivo
soportado en una racionalidad del poder, que se produce desde focos locales, se sostiene en
nuestras confrontaciones a la vez que determina la manera en que nos posicionamos frente a
dichos conflictos? ¿Deberíamos oponernos entonces a participar en las relaciones de poder o
deberíamos en cambio participar más conscientemente?

Creo que las siguientes palabras, extraídas de la reflexión de Foucault sobre El sujeto y el
poder, podrían dar luces sobre esas respuestas. Parece que el lugar del individuo en todo esto
no es una lucha a favor de sí mismo, del pertenecer o identificarse dentro de las curvas de
enunciación o curvas de visibilidad que proponen (imponen) los dispositivos, sino más bien
de reconocer las lógicas que pueden llevarlo a construir un relato sobre sí mismo, y escapar
de ellas, lo que no niega su capacidad de acción, pero sí la complejiza mucho.

“Es probable, que el más certero problema filosófico sea el problema del presente y
lo que nosotros somos, en este preciso momento. Es probable que hoy en día el
objetivo más importante no sea descubrir qué somos sino rehusarnos a lo que somos.
Debemos imaginarnos y construir lo que podríamos ser para librarnos de este tipo de
doble vínculo político (double bind), que es la simultánea individualización y
totalización de las modernas estructuras de poder”. (Foucault, 1988, p. 7)

Referencias:

Deleuze, G. (1989) ¿Qué es un dispositivo? En Dos Regímenes de Locos, pp. 305-3312.


Florence, M. [Foucault] (1999). Foucault. En: Estética, ética y hermenéutica. Obras
esenciales, volumen 3, pp. 363-368.
Foucault, M. (1978) El dispositivo de la sexualidad. En La voluntad del Saber, pp. 95-159.
Foucault, M. (1988) El sujeto y el poder, www.campogrupal.com/poder.html.