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MAGISTRADO PONENTE: LEVIS IGNACIO ZERPA

EXP. N° 2003-0652

Mediante Oficio N° 99-A/2.002 del 28 de marzo de 2003, el Tribunal Superior


Primero de lo Contencioso Tributario de la Circunscripción Judicial del Área
Metropolitana de Caracas, remitió a esta Sala las copias certificadas de las actuaciones
que cursan en el expediente N° 1.758 de su nomenclatura, contentivas del recurso de
apelación ejercido en fecha 12 de agosto de 2002, por la abogada Belén León Celaya,
inscrita en el INPREABOGADO bajo el N° 14.127, actuando en representación del
FISCO NACIONAL, según se desprende del instrumento poder autenticado el 27 de
diciembre de 2001, ante la Notaría Pública Undécima del entonces Municipio Libertador
del Distrito Capital, anotado bajo el N° 52, Tomo 313 de los Libros de Autenticaciones,
contra el auto de admisión de pruebas dictado por dicho Tribunal el 31 de julio de
2002, con ocasión al juicio contencioso tributario incoado por la sociedad mercantil
VENECIA NEPTUN TOWING OFFSHORE AND SALVAGE C.A. (NEPTUVEN),
inscrita en el Registro Mercantil II de la Circunscripción Judicial del Distrito Federal y
Estado Miranda el 26 de julio de 1984, bajo el N° 59, Tomo 12-A-Sgdo; contra los actos
administrativos de efectos particulares contenidos en las Providencias Nos. APPTC-AAJ-
P-004-2001 del 23 de marzo de 2001 y GAPPC-AAJD-006-2001 del 23 de febrero de
2001; en la Resolución de Multa N° GAPPC-AAJ-R-001-2001 del 23 de febrero de 2001,
así como en la Planilla de Liquidación (afianzable) N° PCAL 00-1.06039, formulario H-
99 0136014, todos emitidos por la Gerencia de la Aduana Principal de Puerto Cabello
adscrita al Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria
(SENIAT).
Según consta en auto del 27 de septiembre de 2002, la apelación se oyó en el
solo efecto devolutivo, remitiéndose a esta Sala las respectivas copias certificadas
adjuntas al precitado Oficio N° 99-A/2.002.

El 03 de junio de 2003, se dio cuenta en Sala, se designó como Ponente al


Magistrado Levis Ignacio Zerpa y se fijó un lapso de diez (10) días de despacho para
consignar alegatos en la presente causa.

El 04 de junio de 2003, la abogada Belén León Celaya, previamente


identificada, actuando en representación del Fisco Nacional, consignó su escrito de
alegatos.

Por auto del 26 de junio de 2003, se dejó constancia del vencimiento del
señalado lapso de diez (10) días de despacho para consignar alegatos.

El 03 de julio de 2003, compareció la abogada Gloria Alicia Cortés Charry,


inscrita en el INPREABOGADO bajo el Nº 27.232, actuando con el carácter de
apoderada judicial de la sociedad mercantil contribuyente, conforme se desprende del
poder otorgado en fecha 27 de agosto de 2001, ante la Notaría Pública Primera de Puerto
Cabello, Estado Carabobo, anotado bajo el N° 49, Tomo 60 de los Libros de
Autenticaciones, y consignó escrito de contestación a la apelación fiscal.

Posteriormente, el 09 de julio de 2003, la representante judicial de la


contribuyente consignó escrito de ampliación a la contestación de la apelación.

Mediante diligencias suscritas el 25 de febrero y 27 de julio de 2004, la abogada


fiscal solicitó se dictase sentencia en la presente causa.

Por auto del 25 de enero de 2005, se dejó constancia de la incorporación a esta


Sala Político-Administrativa del Tribunal Supremo de Justicia, en fecha 17 de enero de
2005, de los Magistrados Emiro García Rosas y Evelyn Marrero Ortíz, designados por la
Asamblea Nacional el 13 de diciembre de 2004, quedando integrada esta Sala por cinco
Magistrados, conforme a lo dispuesto en el artículo 2 de la Ley Orgánica del Tribunal
Supremo de Justicia de la República Bolivariana de Venezuela, a saber: Presidente Levis
Ignacio Zerpa; Vicepresidente, Hadel Mostafá Paolini y Magistrados Yolanda Jaimes
Guerrero, Emiro García Rosas y Evelyn Marrero Ortíz.

Posteriormente, el 02 de febrero de 2005, fue elegida la nueva Junta Directiva


de la Sala Político-Administrativa, quedado conformada ésta de la siguiente forma:
Presidenta, Magistrada Evelyn Marrero Ortíz; Vicepresidenta, Magistrada Yolanda Jaimes
Guerrero; Magistrados Levis Ignacio Zerpa, Hadel Mostafá Paolini y Emiro García
Rosas; asimismo, se ratificó como Ponente al Magistrado Levis Ignacio Zerpa y se
ordenó la continuación de la presente causa en el estado en que se encuentra.

Finalmente, mediante diligencia fechada el 26 de mayo de 2005, la abogada


fiscal solicitó se dictase sentencia en la presente causa.

-I-

ANTECEDENTES

Del análisis de las copias certificadas que conforman el presente expediente, se


desprende lo que a continuación se expone:

El 11 de agosto de 1998, la sociedad mercantil contribuyente fue autorizada por


la Gerencia de la Aduana Principal de Puerto Cabello, mediante Oficio N° HAPTC-DT-
98-00466, a introducir al territorio aduanero nacional bajo Régimen de Admisión
Temporal, la mercancía consistente en un remolcador denominado “Don José”, de
bandera venezolana; Matrícula: ADKN-3341; Eslora: 30.82 mts.; Manga: 10.20 mts.;
Punta: 4.80 mts.; H.P: 5.200; Ton: 380 T.R.B., proveniente de la ciudad de Gorinchem,
Holanda. El plazo de tal autorización fue acordado por un año, con vencimiento el 20 de
diciembre de 1999.

Tal mercancía ingresó a la circunscripción territorial de la aduana respectiva el


20 de diciembre de 1998, siendo declarada el 23 del mismo mes y año, según Manifiesto
de Importación y Declaración de Valor N° 319650, Formulario N° 18205969, bajo el
precitado régimen de admisión temporal. Luego, el 20 de diciembre de 1999, la
recurrente solicitó le fuese concedida prórroga del permiso de admisión temporal,
acordándose ésta según Oficio N° HAPTC-DT-99-00528 del 21 de diciembre de 1999,
hasta el día 20 de diciembre de 2000.

Mediante comunicación suscrita el 28 de noviembre de 2000, registrada bajo el


N° 011076, la consignataria solicitó a la Intendencia Nacional de Aduanas, la exención de
los gravámenes aduaneros que pesaban sobre la mercancía. En tal sentido, el 18 de
diciembre de 2000 fue emitido el oficio de exención de la mercancía; no obstante, dicho
oficio por un error material no señaló el nombre correcto de la empresa recurrente.

El 19 de diciembre de 2000, la consignataria solicitó en cumplimiento a la


normativa de admisión temporal a la cual estaba sujeta, se le autorizara a reexpedir la
mercancía; sin embargo, tal reexpedición no pudo verificarse dentro del lapso legal por
problemas técnicos de la embarcación, aunado a que la autoridad aduanera nunca se
pronunció sobre tal solicitud.

Posteriormente, el 08 de marzo de 2001, le fueron notificadas a la recurrente la


Providencia Administrativa N° GAPPC-AAJ-006-2001 y la Resolución de Multa
GAPPC-AAJ-R-001-2001, esta última ordenando el pago en concepto de multa por
presunta presentación extemporánea del manifiesto de exportación en fecha posterior al
vencimiento de la prórroga de la admisión temporal, e impuesta por la cantidad de Bs.
1.012.959.000,00. Contra tales actos, se ejerció en fecha 16 de abril de 2001, recurso
jerárquico, el cual no fue contestado por la Administración Aduanera Tributaria,
produciéndose en consecuencia, el silencio administrativo negativo; en tal sentido, el 20
de septiembre de 2001 fue ejercido recurso contencioso tributario, modificándose
posteriormente el escrito recursivo el 12 de julio de 2002.

Ahora bien, en el lapso probatorio abierto en el señalado juicio contencioso


tributario la recurrente promovió las siguientes pruebas:

“Capítulo I. Del Mérito de los Autos”

Reprodujo el mérito favorable de los autos respecto del contenido normativo del
artículo 1° y restantes normas de la Ley de Reactivación de la Marina Mercante Nacional,
publicada en la Gaceta Oficial N° 36.980 del 26 de junio de 2000, en cuanto a la
exención del pago de los derechos y tasas que causa la importación temporal o definitiva
de buques y accesorios de navegación en los términos de los artículos 9 y 10 de la Ley de
Navegación.

Asimismo, invocó el mérito que se desprende del escrito del recurso jerárquico
interpuesto, de los documentos que corren insertos en el expediente administrativo, de las
providencias impugnadas, de la resolución de multa recurrida, del manifiesto de
importación y declaración de valor, del oficio de la prórroga de la admisión temporal, del
oficio de exención de derechos de importación, de las comunicaciónes suscritas por dicha
recurrente notificando el aplazamiento del zarpe del remolcador, de la requisición del
servicio de reparación de remolcador, y del despacho de la Aduana de Puerto Cabello.

“Capítulo II. Del Medio de Prueba Documental Pública”

Hizo valer las copias certificadas de las fianzas presentadas a la Autoridad


Aduanera respecto de la mercancía introducida en admisión temporal, y de las
providencias, resolución de multa y planilla de liquidación impugnadas.

“Capítulo III. Del Medio de Prueba Instrumental Privado”

Promovió fax debidamente traducido por intérprete público del inglés al


español, por medio del cual el Coordinador de Mercadeo y Operaciones de la empresa
Rocargo Services Bonaire N.V., informa a la contribuyente que atenderá al remolcador en
la fecha estimada de su llegada a la Isla de Bonaire; la comunicación dirigida por la
contribuyente a la empresa arriba citada, mediante la cual le notifica la suspensión del
zarpe de la nave; la requisición de servicio de reparación por fallas técnicas, y la
comunicación enviada a la Capitanía de Puerto de Puerto Cabello notificando la
suspensión del zarpe.

“Capítulo IV. De la Prueba Testimonial”

Respecto de los siguientes ciudadanos:

 Héctor Luis Millán Lozada, titular de la cédula de identidad venezolana


N° 2.169.437, Capitán de Altura C-1540, a los fines de que declare en su condición de
Capitán del Remolcador Don José, a cuyo fin solicitó se comisionara al Tribunal Segundo
de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil, Tránsito, Agrario, Trabajo y Menores de la
Circunscripción Judicial del Estado Carabobo, con sede en Puerto Cabello, para que
exhiba al testigo copia de los documentos emanados de éste a los fines de que reconozca
su contenido y firma.

 Enrique Javier Carballo Rodríguez, titular de la cédula de identidad


venezolana N° 3.980.719, para que ratifique el contenido y la firma de la comunicación
de fecha 21 de diciembre de 2000, dirigida por éste a la Capitanía de Puerto de Puerto
Cabello, en la cual se informa a dicha autoridad la imposibilidad del zarpe del
remolcador.

 Juan Rafael Meza Reyes, titular de la cédula de identidad venezolana


N° 10.249.865, a los fines de que declare en cuanto a los particulares descritos en el
escrito de promoción.

 Gustavo Enrique Griman Carpio, titular de la cédula de identidad


venezolana N° 4.433.600, intérprete público, para que ratifique el contenido y la firma
del documento de él emanado.

 Stephen Jack Gustowski, de nacionalidad británica, Coordinador de


Marketting & Operations de la empresa Rocargo Services Bonaire N.V., para que
ratifique el contenido y la firma de la comunicación suscrita por éste.

“Capítulo V. Del Medio de Prueba de Inspección Judicial”

Tal prueba fue promovida con la finalidad de que el Tribunal se traslade y


constituya en: i) la Gerencia de Recursos Humanos del Servicio Nacional Integrado de
Administración Aduanera y Tributaria (SENIAT), “ubicada en Plaza Venezuela, Caracas”,
para dejar constancia de si reposan en los archivos de esa Gerencia: el expediente del
funcionario Arturo Baranenko (Fiscal Nacional de Hacienda), la resolución del
nombramiento de dicho funcionario donde conste su juramentación, el expediente del
ciudadano Teniente Coronel José Alberto Gómez Mogollón, quien desempeñó el cargo de
Gerente de la Aduana Principal de Puerto Cabello y los soportes técnicos que avalan los
conocimientos del mismo sobre la materia aduanera, ii) en la Sede de la División de
Operaciones (Reconocimiento de Exportación) de la Aduana Principal de Puerto Cabello,
respecto del expediente administrativo de la recurrente que cursa en esa Gerencia, iii) en
la Sede de la Intendencia Nacional de Aduanas del SENIAT- División de Exenciones y
Exoneraciones, y iv) en la División de Correspondencia de dicho servicio “ubicada en
Plaza Venezuela”, respecto de los particulares señalados en el escrito de promoción.

“Capítulo VI. De la Mecánica Documental de la Exhibición de Documentos”

Para solicitar al Ministerio de Finanzas, por órgano de la Intendencia Nacional


de Aduanas, Área de Apoyo Jurídico de Puerto Cabello, que exhibiera el original de
documento de fecha 15 de enero de 2001, suscrito por el funcionario Arturo Baranenko;
asimismo, para requerir de la División de Operaciones de la Aduana Principal de Puerto
Cabello, exhibiera el original de la declaración de aduanas para la exportación presentada
por la contribuyente.

“Capítulo VII. De la Prueba de Informes de Instrumentos, o Copia de los


Mismos”

Solicitando sea requerido de la Gerencia de Recursos Humanos del SENIAT, el


expediente administrativo del funcionario Arturo Baranenko, de la resolución de su
nombramiento, del expediente del Teniente Coronel José Alberto Gómez Mogollón, de
los soportes académicos que avalan el conocimiento de tal funcionario, y de todos y cada
uno de los documentos que cursan ante la gerencia de la aduana respectiva relacionados
con la admisión del remolcador “Don José”.

Por su parte, el 12 de julio de 2002 la promovente consignó escrito


complementario al escrito de promoción de pruebas, señalando:

“Capítulo VIII. Del Perito Testigo”

Respecto del ciudadano Ismael Antonio Gómez, titular de la cédula de identidad


venezolana N° 488.234, de ocupación Capitán de Altura/Perito Naval, a los fines de
demostrar que los daños que sufrió el remolcador no le permitieron zarpar dentro de la
fecha legalmente establecida para ello. A los fines de la evacuación de tal prueba, solicitó
se comisionara al Tribunal de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil, Tránsito, Agrario,
Trabajo y Menores, para que exhibiera al perito-testigo la documentación descrita en el
escrito de promoción.

En este mismo sentido, amplió la promoción de la prueba señalada en el


Capítulo VII, relativa a la exhibición de instrumentos, o copia de los mismos al Comando
de Servicios Antidroga de la Guardia Nacional con jurisdicción en Puerto Cabello,
respecto de los particulares allí señalados.

Mediante escrito presentado ante el a quo el 19 de julio de 2002, la


representante de los intereses fiscales de la República se opuso a la admisión de la
pruebas de inspección judicial, informes, perito-testigo, así como a la exhibición de
documentos, promovidas por la contribuyente.

-II-

FUNDAMENTOS DEL AUTO APELADO

Para decidir respecto de la admisión de las pruebas promovidas por la empresa


recurrente, así como de la oposición a las mismas formulada por la representación fiscal,
el Tribunal Superior Primero de lo Contencioso Tributario de la Circunscripción Judicial
del Área Metropolitana de Caracas, dictó el 31 de julio de 2002 el auto objeto de la
presente apelación, en los siguientes términos:

- Admitió las pruebas descritas en el Capítulo I del escrito de promoción,


referidas al mérito favorable de los autos.

- Admitió asimismo las documentales señaladas en los Capítulos II y III del


escrito probatorio.

- Respecto de la prueba testimonial de los ciudadanos Héctor Luis Millán


Lozada y Enrique Javier Carballo Rodríguez, la admitió ordenando librar comisión al
Tribunal de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil, Tránsito, Agrario, Trabajo y
Menores de la Circunscripción Judicial del Estado Carabobo, a los fines de la evacuación
de la misma. Asimismo, fijó la oportunidad para la declaración del testigo Gustavo
Enrique Griman Carpio.

En cuanto a la evacuación del testimonio del ciudadano Stephen Jack


Gustowski, por no estar domiciliado en el país y de conformidad con lo dispuesto en el
Convenio de La Haya relativo a la Obtención de Pruebas en el Extranjero en Materia
Civil o Mercantil, del cual Bonaire y Venezuela forman parte (publicado en la Gaceta
Oficial N° 4.635, Extraordinario del 28 de septiembre de 1993), se acordó solicitar
Comisión Rogatoria a la autoridad extranjera competente.

Respecto de la oposición formulada por la apoderada fiscal a la admisión del


testimonio del ciudadano Juan Rafael Meza Reyes, la declaró procedente, toda vez que
“no puede testificar el Abogado o Apoderado de la parte a quien represente o haya
representado, lo cual está demostrado en autos”.

- Admitió la inspección judicial descrita en el Capítulo V del escrito de


promoción, ordenando oficiar a la Gerencia Jurídico Tributaria del SENIAT, a los efectos
de solicitar la respectiva autorización de dicho organismo para la constitución del
Tribunal en su sede. En cuanto a la inspección judicial promovida en la Aduana Principal
de Puerto Cabello, se acordó librar comisión al mencionado Tribunal de Primera
Instancia en lo Civil, Mercantil, Tránsito, Agrario, Trabajo y Menores de la
Circunscripción Judicial del Estado Carabobo, con sede en Puerto Cabello, a los fines de
su evacuación.

- En igual sentido, fue admitida la prueba de exhibición, ordenándose librar


oficio a la Aduana Principal de Puerto Cabello a tales efectos.

- Asimismo, se admitió la prueba de informes en los mismos términos en que


fuera promovida.

- En cuanto a la prueba de testigo-perito contra la cual hizo oposición la


abogada fiscal, indicó que tal medio probatorio “tiene como fin, traer al expediente,
conocimientos técnicos y hechos presenciados respecto de acontecimientos que sólo los
duchos en las respectivas materias puedan hacer. Esa prueba se evacua con las mismas
formalidades y limitaciones que la prueba de testigo, e igualmente se puede traer juicios
de valore (sic) y técnicos respecto a los hechos controvertidos, (...). Asimismo, de
considerar que con respecto de la igualdad procesal, no se vería violado este principio,
ya que al igual que la prueba testimonial, una u otra puede descalificar una afirmación
hecha al efecto, aun cuando la parte no posea conocimiento acerca de la materia a que
se contrae la prueba, pues a través de la máxima de experiencia se lograría una eventual
descalificación y, por cuanto el artículo 395 del Código de Procedimiento Civil, prevé
que son medios de prueba admisibles en juicio, aquellos que determina el Código Civil,
dicho Código y otras leyes de la República Bolivariana de Venezuela, este Tribunal
desestima la oposición realizada por la Representante del Fisco Nacional y admite la
presente prueba en cuanto a lugar en derecho (...)”.

-III-

FUNDAMENTOS DE LA APELACIÓN

En su escrito de fundamentación a su apelación, la representante del Fisco


Nacional comienza por indicar que la prueba de perito-testigo promovida por la
recurrente en el referido juicio contencioso tributario, resulta ilegal, toda vez que, a su
decir, dicha “prueba guarda idéntica relación con la experticia tradicional”; ello en
atención a que las cualidades para calificar a un perito-testigo son las mismas que para
calificar como experto, a saber, tener conocimientos especiales.

Derivado de lo anterior, aduce que al admitir la existencia de un perito-testigo o


perito-experto, se crea un “híbrido” donde se es perito y testigo a la vez y deben
aplicársele las reglas de una y otra prueba, situación que no debe ser permitida. Así, en el
caso de autos, indica respecto de tal prueba, que el ciudadano Ismael Antonio Gómez,
“declaró sobre reglas y definiciones atinentes al sistema mundial de socorro y seguridad
marítima, circunstancias que en todo caso, sólo pueden ser demostradas por la prueba
de experticia. En otros términos, no declaró sobre los hechos controvertidos, lo cual
evidencia que no presenció los hechos, en el momento cuando ocurrieron (...)”.

De ello surge, en su opinión, que al ser promovido el experto como un perito-


testigo, la representación fiscal perdió el control de la prueba de testigo, por cuanto no se
trata de un testigo común que declara sobre hechos presenciados, sino de un experto que
depone sobre aspectos técnicos relacionados con sus conocimientos, vulnerándose de esta
forma el derecho a la defensa del Fisco Nacional.

En igual sentido, señala que la prueba de informes promovida por la recurrente


resulta manifiestamente impertinente, por cuanto la misma se circunscribe a hechos no
controvertidos, tales como la idoneidad de los funcionarios actuantes, aunado a que
pretende aportar elementos que ya constan en el expediente administrativo.

Sobre la prueba de inspección judicial, indica que la misma constituye un medio


de prueba auxiliar que sólo procede para demostrar hechos que no se podrían acreditar de
otra manera, y específicamente en el presente caso, fue promovida para comprobar
hechos no controvertidos, conforme se señaló al argumentar la impertinencia de la prueba
de informes y, por otra parte, resulta inútil, por cuanto tales hechos constan en el
expediente administrativo.

En cuanto a la exhibición de documentos, alega la ilegalidad de dicho medio


probatorio en atención a que los documentos a los cuales se refiere ésta, como lo son la
declaración de aduanas para la exportación y el memorando del 15 de enero de 2001,
suscrito por el Fiscal Nacional de Hacienda, serían tanto como “un certificado de mera
relación”, que no hacen prueba alguna.

De la Contestación a la Apelación.

Por su parte, la apoderada judicial de la promovente en su escrito de


contestación a la apelación fiscal, alega como punto de previo pronunciamiento, que el
escrito de fundamentación a la apelación incumplió con la formalidad impuesta en el
artículo 162 de la hoy derogada Ley Orgánica de la Corte Suprema de Justicia, pero bajo
cuya vigencia se tramitó la presente apelación, toda vez que la apelante no realizó
impugnación alguna, ni alegó la existencia de vicios en el pronunciamiento judicial
apelado; motivo por el cual estima que “no basta que fundamente el recurso de
apelación, pues la Alzada de acuerdo con lo establecido en el procedimiento de segunda
instancia dentro de la jurisdicción contencioso administrativa, se encuentra limitada en
cuanto al ejercicio de su poder de revisión en esta instancia, pues para entrar a conocer
fondo, de acuerdo a lo establecido en el artículos (sic) antes mencionado en
concordancia con lo previsto en el artículo 209 del Código de Procedimiento Civil, se
hace necesario en primer término, la declaratoria de nulidad del fallo objeto de la
apelación, declaratoria ésta que se encuentra subordinada a la verificación de la
existencia o no de los vicios que prevé el artículo 244 ejusdem, (...)”.

En cuanto a la oposición formulada por la representación fiscal a la evacuación


de la prueba de perito-testigo, alega que la abogada fiscal confunde las calificaciones de
“perito calificado” con “perito-testigo”, siendo que los mismos se corresponden con
medios probatorios distintos entre sí; de igual forma, aduce respecto del control de dicha
prueba y de la presunta indefensión del Fisco Nacional, que tal planteamiento carece de
fundamento legal, toda vez que podía dicha representación ejercer la repregunta para
controlar tal medio probatorio.

Con relación a la prueba de informes, señala que resulta falsa la afirmación del
Fisco Nacional cuando sostiene que la misma versa sobre hechos no controvertidos, pues
del escrito del propio recurso contencioso tributario se desprende que fue alegada la falta
de competencia de los funcionarios actuantes en el presente caso, es decir, que con tal
medio de prueba se pretende comprobar no la idoneidad del funcionario, sino la
competencia que se atribuyó al firmar el acto cuestionado.

En cuanto a la inspección judicial, indica que la misma fue promovida en el


presente caso debido al temor fundado de su representada de quedar en estado de
indefensión, al no ser consignado el respectivo expediente administrativo o ser traído éste
a los autos en forma tardía a la valoración de los elementos probatorios; asimismo,
respecto de la inutilidad de dicho medio de prueba por cursar los elementos sobre los
cuales se promueve, en el expediente administrativo, hace valer la misma argumentación
del temor fundado a que no sea consignado el expediente o que del mismo no consten
tales elementos.

Finalmente, respecto de la exhibición de documentos promovida por su


representada, destaca tal como lo sostuvo en el punto que antecede, que muchos de los
documentos sobre los cuales versa la señalada prueba no constan en el expediente
administrativo. En igual sentido, respecto de lo dicho por la representación fiscal acerca
de que el memo del 15 de enero de 2001, constituye un “certificado de mera relación”
que no hace prueba alguna, indica que “el contenido del mismo refleja la existencia del
hecho en el cual se fundamenta el falso supuesto alegado (...), en relación con la
tempestividad de la actuación de mi representada en cuanto a los trámites
correspondientes ante la Administración Tributaria en el presente caso”.

-IV-

MOTIVACIONES PARA DECIDIR

Vistos los términos en que fue dictado el auto apelado, así como las alegaciones
invocadas en su contra por la apelante en representación del Fisco Nacional y de las
defensas opuestas por la sociedad mercantil contribuyente, observa este Alto Tribunal que
la controversia planteada en el presente caso se circunscribe a decidir respecto de la
legalidad, pertinencia y conducencia de las pruebas de perito-testigo, informes,
inspección judicial y exhibición de documentos que fueran promovidas por la recurrente;
debiendo en consecuencia, determinar si las mismas resultaban admisibles como lo juzgó
el a quo, o si, por el contrario, debieron ser declaradas inadmisibles.

No obstante, debe esta Sala resolver previamente el alegato hecho valer por la
representación de la contribuyente en cuanto a la indebida fundamentación de la presente
apelación por parte de la apoderada del Fisco Nacional. Ello así, pasa esta Sala a decidir
en el orden expuesto, en los siguientes términos:

Punto de Previo Pronunciamiento.

Observa esta alzada que la representación judicial de la promovente aduce que


la presente apelación no fue debidamente fundamentada de conformidad con lo previsto
en el artículo 162 de la entonces vigente Ley Orgánica de la Corte Suprema de Justicia,
toda vez que no contiene impugnación alguna o alegaciones respecto de los presuntos
vicios de los cuales adolece el pronunciamiento judicial apelado, no pudiendo en
consecuencia, conocerse verdaderamente el objeto de dicha apelación por estar ésta sujeta
al principio dispositivo.
Al respecto, debe destacarse que si bien es cierto que el poder de revisión
atribuido a esta alzada como Máxima Instancia de la jurisdicción contencioso-
administrativa, o contencioso-tributaria en el caso de autos, resulta en principio limitado
de conformidad con las alegaciones invocadas por las partes, toda vez que debe atenerse
a las normas de derecho, sucede que desde antiguo se han venido advirtiendo una serie de
particulares características suscitadas en el seno de dicha jurisdicción que han llevado
tanto a la doctrina como a la jurisprudencia, especialmente a la emanada de la Sala
Político-Administrativa de la extinta Corte Suprema de Justicia y ahora de este Tribunal
Supremo de Justicia, a señalar que el proceso contencioso-administrativo no participa,
rigurosamente, del citado principio dispositivo que rige en materia civil.

En efecto, se ha sostenido que en materia contencioso-administrativa se


presentan diferencias en cuanto a los poderes del juez, no sólo para conocer de la causa
de fondo sometida a su consideración, sino también respecto de las medidas cautelares
que éste pueda acordar; en este sentido, se asume que el juez controla el proceso, vista la
naturaleza de los intereses discutidos. Conforme con ello, puede dicho juez traer al debate
nuevos datos no aportados por las partes cuando considere que la incorporación de los
mismos guarda estrecha vinculación con la causa.

Iguales consideraciones son valederas en cuanto a las pruebas que pueden ser
aportadas en juicio, en cuyo contexto dicho juez si lo considera conveniente, y pese a que
no hayan sido promovidas o evacuadas por las partes, puede hacer traer a los autos los
elementos probatorios que estime conducentes para decidir la controversia. Por tales
motivos, suele indicarse que el proceso contencioso administrativo escapa en mucho del
ámbito rector del principio dispositivo y se acerca más al principio inquisitivo.

De acuerdo a lo expuesto en torno al poder de decisión de los jueces que


componen la jurisdicción contencioso-administrativa, con especial referencia a la
contencioso-tributaria, debe esta Máxima Instancia señalar que del escrito de
fundamentación a la apelación fiscal, pueden advertirse con facilidad las razones de
hecho y derecho en que fundamenta su apelación, tal como lo exigía la norma contenida
en el precitado artículo 162 de la derogada Ley de la Corte Suprema de Justicia, aplicable
al presente caso en razón de su vigencia temporal, cuando señalaba: “(omissis)... el
apelante presentará escrito en el cual precisará las razones de hecho y de derecho en
que se funde. (...)”.

De dicho escrito se advierte que el fundamento de la presente apelación lo


constituye la presunta lesión al derecho a la defensa causada al Fisco Nacional, respecto
de la promoción y evacuación de las señaladas pruebas, así como en cuanto al ejercicio
del control de la prueba de perito-testigo, promovida por la recurrente de autos; por tales
motivos, esta Sala en resguardo del postulado constitucional (artículo 26 de la
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela) referente a la justicia expedita,
sin dilaciones indebidas, ni formalismos o reposiciones inútiles, debe rechazar por
improcedente la solicitud formulada por la apoderada de la promovente de que se declare
desistida la presente apelación por indebida fundamentación. Así se declara.

Del Fondo de la Controversia.

Precisados los fundamentos de la apelación ejercida, esta Sala considera


pertinente reiterar su criterio en cuanto al régimen legal aplicable para la admisión de las
pruebas en el ordenamiento jurídico venezolano.

Así, en sentencia publicada por esta Sala en fecha 16 de julio de 2002, bajo el
N° 0968, caso: Interplantconsult, S.A., se estableció lo siguiente:

“Conforme ha sido expuesto por la doctrina procesal patria y


reconocido por este Tribunal Supremo de Justicia, el llamado
sistema o principio de libertad de los medios de prueba es
absolutamente incompatible con cualquier intención o tendencia
restrictiva de admisibilidad del medio probatorio seleccionado por
las partes, con excepción de aquellos legalmente prohibidos o que
resulten inconducentes para la demostración de sus pretensiones, lo
cual se deduce sin lugar a equívocos del texto consagrado en el
artículo 395 del Código de Procedimiento Civil, que dice:
‘Son medios de prueba admisibles en cualquier juicio aquellos que
determina el Código Civil, el presente Código y otras leyes de la
República.
Pueden también las partes valerse de cualquier otro medio no
prohibido expresamente por la ley, y que consideren conducente a la
demostración de sus pretensiones. Estos medios se promoverán y
evacuarán aplicando por analogía las disposiciones relativas a los
medios de pruebas semejantes contemplados en el Código Civil, y
en su defecto, en la forma que señale el Juez.’
Vinculado directamente a lo anterior, destaca la previsión contenida
en el artículo 398 eiusdem, alusiva al principio de la libertad de
admisión, conforme al cual el Juez, dentro del término señalado, ‘...
providenciará los escritos de pruebas, admitiendo las que sean
legales y procedentes y desechando las que aparezcan
manifiestamente ilegales e impertinentes’; siendo dicho principio
recogido en el Código Orgánico Tributario de 1994, en el primer
aparte de su artículo 193, pero atenuado por las excepciones del
juramento y de la confesión de empleados públicos, el cual reza:
‘(...) Serán admisibles todos los medios de pruebas, con excepción
del juramento y de la confesión de empleados públicos, cuando ella
implique prueba confesional de la Administración.
(...).’
En el contexto de la materia debatida, así fue reconocido el alcance
de dicho principio por la extinta Corte Suprema de Justicia en Sala
Político Administrativa-Especial Tributaria, sobre cuya base decidió
que: ‘..., resulta contrario a toda lógica jurídica, pretender limitar
las pruebas del cumplimiento de una obligación a un único
instrumento (...), más aun, cuando el propio Código Orgánico
Tributario permite, con las excepciones ya mencionadas, la
admisión en los procedimientos tributarios de cualquier medio
probatorio, ello en concordancia con el citado principio de libertad
de medios probatorios consagrado en el artículo 395 del Código de
Procedimiento Civil’ (Sentencia del 18/07/96, Caso: Ramírez
Salaverría, C.A).
Cabe observar que en términos similares permanece consagrado el
dispositivo supra citado en el novísimo Código Orgánico Tributario
promulgado el 17 de octubre de 2001, cuyo artículo 269, con
especial referencia a su primer aparte, establece:
“Dentro de los primeros diez (10) días de despacho siguientes de la
apertura del lapso probatorio, las partes podrán promover las
pruebas de que quieran valerse.
A tal efecto, serán admisibles todos los medios de pruebas, con
excepción del juramento y de la confesión de funcionarios
públicos cuando ella implique la prueba confesional de la
Administración. En todo caso, las pruebas promovidas no podrán
admitirse cuando sean manifiestamente ilegales o
impertinentes.”(Destacado de la Sala)
Conforme a las consideraciones precedentes, entiende la Sala que la
providencia interlocutoria a través de la cual el Juez se pronuncie
sobre la admisión de las pruebas promovidas, será el resultado de
su juicio analítico respecto de las condiciones de admisibilidad que
han de reunir las pruebas que fueran promovidas, es decir, de las
reglas de admisión de los medios de pruebas contemplados en el
Código de Procedimiento Civil y aceptados por el Código Orgánico
Tributario, en principio atinentes a su legalidad y a su pertinencia;
ello porque sólo será en la sentencia definitiva cuando el Juez de la
causa pueda apreciar, al valorar la prueba y al establecer los
hechos objeto del medio enunciado, si su resultado incide o no en la
decisión que ha de dictar respecto de la legalidad del acto
impugnado.
Así las cosas, una vez se analice la prueba promovida, sólo resta al
juzgador declarar su legalidad y pertinencia y, en consecuencia,
habrá de admitirla, salvo que se trate de una prueba que aparezca
manifiestamente contraria al ordenamiento jurídico, o cuando el
hecho que se pretende probar con el medio respectivo no guarde
relación alguna con el hecho debatido, ante cuyos supuestos tendría
que ser declarada como ilegal o impertinente y, por tanto,
inadmitida. Luego entonces, es lógico concluir que la regla es la
admisión y que la negativa sólo puede acordarse en casos
excepcionales y muy claros de manifiesta ilegalidad e
impertinencia, premisa que resulta aplicable a los procesos
contencioso tributarios. (Sentencia Nº 2189 de fecha 14/11/00,
dictada por la Sala Político Administrativa de este Tribunal
Supremo de Justicia / Caso: PETROZUATA, C.A.).
Además, observa esta alzada que dichas reglas de admisión también
exigen del Juez el análisis de la conducencia del medio de prueba
propuesto, es decir, su idoneidad como medio capaz de trasladar al
proceso hechos que sean conducentes a la demostración de las
pretensiones del promovente”.

Conforme se desprende de la transcripción anterior, es criterio de esta Sala


Político-Administrativa del Tribunal Supremo de Justicia, que en materia tributaria rige el
principio de libertad de los medios de pruebas, debiendo rechazarse cualquier tendencia
restrictiva sobre la admisibilidad de los medios probatorios que hayan seleccionado las
partes para hacer valer la defensa de sus derechos e intereses, con excepción de aquellos
que resulten legalmente prohibidos o sean impertinentes para la demostración de sus
pretensiones.
En tal sentido, corresponderá al juez de la causa declarar la legalidad y pertinencia
de la prueba promovida una vez realizado el juicio analítico que le concierna respecto de
las condiciones exigidas para la admisibilidad del medio probatorio escogido por las
partes, atendiendo a lo dispuesto en las normas que regulan las reglas de admisión de las
pruebas contenidas tanto en el Código Orgánico Tributario como en el Código de
Procedimiento Civil, siendo en la sentencia definitiva cuando el juez de la causa, como
resultado del juicio de valor que debe realizar sobre la prueba promovida, determine la
incidencia de la misma sobre la decisión que habrá de dictar en cuanto a la legalidad del
acto impugnado.

Así las cosas, observa esta Sala que en el presente caso la representación fiscal
recurre del auto dictado el 31 de julio de 2002, por el Tribunal Superior Primero de lo
Contencioso Tributario de la Circunscripción Judicial del Área Metropolitana de Caracas,
en virtud del cual se admitieron, entre otras, las pruebas de perito-testigo, informes,
inspección judicial y exhibición de documentos promovidas por la representación judicial
de la contribuyente.

Señalado lo anterior, pasa esta alzada a pronunciarse sobre el presente recurso


de apelación:

1.- De la Prueba de Perito-Testigo.

Los fundamentos de la oposición a la admisión de la señalada prueba, así como


de la apelación ejercida contra el auto que la admitió, se encuentran circunscritos a que
tal medio probatorio constituye una duplicidad de la prueba de experticia promovida por
la contribuyente y una suerte de “híbrido” entre la prueba testimonial y la experticia, a la
cual resultarían aplicables las reglas de una y otra, situación ésta no admitida por la
doctrina, ni por la jurisprudencia.

Ahora bien, en cuanto a la señalada prueba debe indicarse que tradicionalmente


un destacado sector de la doctrina nacional, ha visto el fundamento legal de su
admisibilidad en el proceso probatorio venezolano en una interpretación concatenada de
los artículos 395 del Código de Procedimiento Civil, 132 de la Ley Orgánica sobre
Sustancias Estupefacientes y Psicotrópicas y 98 de la Ley Orgánica de Salvaguarda de
Patrimonio Público (las dos últimas normativas actualmente derogadas por el Código
Orgánico Procesal Penal), argumentando que la misma forma parte de las denominadas
pruebas libres admitidas en derecho al no estar expresamente prohibidas por la ley,
siendo valoradas conforme a las reglas de la sana crítica.

En este sentido, se ha indicado que mediante dicha prueba se pretende que el


experto llamado a juicio como testigo, deponga de la misma forma que un testigo
ordinario sobre las características de los hechos litigiosos, estándole permitido inclusive,
emitir juicios de valoración conforme a los especiales conocimientos que posee en una
determinada materia.

Bajo tales premisas, suele señalarse que dicha prueba de perito-testigo se


diferencia del denominado testigo calificado, sub-tipo de la prueba testimonial, por
cuanto al perito-testigo si bien le es dado declarar sobre hechos que percibió en el
momento en que se verificaron, tal como sucede respecto del testigo ordinario, debido a
que posee conocimientos especializados en una determinada área o materia, lo dicho por
él en juicio encuentra mayor peso probatorio que el de un simple testigo. En tal sentido,
agrega la doctrina que mientras el testigo calificado nunca será considerado como un
experto, el perito-testigo podrá deponer sobre hechos deducidos a pesar de no haberlos
presenciado.

Ello así, resultará cualidad fundamental para calificar como perito-testigo,


poseer los conocimientos especializados en una determinada área del saber, pudiendo
promoverse dicho medio de prueba para comprobar los mismos hechos susceptibles de
conocerse por medio de un dictamen pericial, en atención a las particulares
características de dicha prueba, las cuales han llevado a catalogarla como “un híbrido de
experticia con testimonio”.

Derivado de las consideraciones precedentes, y aun cuando tal prueba ha sido


concebida como un medio distinto del testimonio, sucede que en virtud de sus múltiples
similitudes, le son aplicables las normas adjetivas dictadas para regular la prueba
testimonial; así por ejemplo, será procedente la aplicación de las reglas de promoción del
señalado medio, sin necesidad de que medie una designación y posterior aceptación y
juramentación por parte del perito-testigo, en atención a que éste no va a desempeñar un
cargo judicial. Resultarán asimismo aplicables, la tacha como testigo y no la recusación
como experto, siendo lo procedente para su evacuación la declaración oral sujeta a
repregunta conforme a las normas de control del testigo, no pudiendo solicitarse la
aclaratoria o ampliación propias del dictamen pericial.

Tal posición doctrinaria es compartida por esta Sala, debiendo en consecuencia,


admitirse la factibilidad legal de dicho medio probatorio en el proceso contencioso
administrativo, particularmente, en el contencioso tributario. Así se establece.

En tal sentido, habiéndose establecido la legalidad del señalado medio de


prueba, toca a esta alzada decidir respecto de la pertinencia y conducencia del mismo en
el presente caso; así, se observa que la representación fiscal se opone a la admisión de la
misma al considerar, como se señaló supra, que ésta constituye una duplicidad respecto
de la prueba de experticia promovida por la contribuyente, que resulta una suerte de
“híbrido” entre testimonial y experticia, a la que le serían aplicables las reglas de una y
otra; aunado al hecho conforme al cual el perito-testigo promovido en juicio depuso
respecto de reglas y definiciones del sistema mundial de socorro y seguridad marítima,
que sólo podían ser demostradas a través de una experticia, declarando asimismo, sobre
hechos que no presenció en la oportunidad en que ocurrieron.

Ello así, de las copias certificadas que conforman el presente expediente pudo
esta Sala advertir que la señalada prueba fue promovida en la persona del ciudadano
Ismael Antonio Gómez, en su condición de Capitán de Altura/Perito Naval, a los fines de
“demostrar que los daños que sufrió el remolcador Don José, (...)... no le permitió
zarpar en fecha 20 de diciembre de 2000, a las 15:00 horas hacia la Isla de Bonaire”.

Ahora bien, de los términos en que fue propuesta dicha prueba puede observar
esta Sala que el objeto de la misma fue circunscrito a comprobar los presuntos daños
materiales que presentaba la nave para la fecha en la cual debía zarpar conforme al
régimen de admisión temporal al cual se encontraba sujeta; en tal sentido, juzga esta
alzada que para demostrar tal avería se hacían necesarias consideraciones de índole
técnica más propias de ser traídas a juicio mediante una experticia que a través de la
declaración de un testigo-perito. Por tales motivos, resulta forzoso a esta Sala concluir
que en el caso de autos, tal como lo sostiene la representante de los intereses fiscales de
la República, la aludida prueba de perito-testigo no resultaba idónea para comprobar la
situación fáctica que conformaba el objeto de la misma, debiendo en consecuencia,
desecharse por inconducente. Así se declara.

2.- Prueba de Informes.

A los fines debatidos, estima pertinente esta Sala reseñar el dispositivo


normativo que regula el tratamiento de la prueba de informes, contenido en el Código de
Procedimiento Civil, específicamente en el artículo 433 eiúsdem, que establece:

“Artículo 433: Cuando se trate de hechos que consten en


documentos, libros, archivos u otros papeles que se hallen en
oficinas públicas, Bancos, Asociaciones gremiales, Sociedades
civiles o mercantiles, e instituciones similares, aunque éstas no sean
parte en el juicio, el Tribunal, a solicitud de parte, requerirá de
ellas informes sobre los hechos litigiosos que aparezcan de dichos
instrumentos, o copia de los mismos.
Las entidades mencionadas no podrán rehusar los informes o copias
requeridas invocando causa de reserva, pero podrán exigir una
indemnización, cuyo monto será determinado por el Juez en caso de
inconformidad de la parte, tomando en cuenta el trabajo efectuado,
la cual será sufragada por la parte solicitante.”

De la normativa transcrita, se deduce que a través de dicho medio probatorio


puede el Tribunal, a instancia de parte, solicitar que sean traídos al proceso datos
concretos relativos a hechos o actos litigiosos que estén contenidos en libros,
documentos, archivos u otros papeles que se encuentren en oficinas públicas,
instituciones bancarias, sociedades civiles o mercantiles e instituciones similares, aunque
ellas no sean parte en el proceso. Así, la naturaleza de dichos informes estriba en ser un
medio probatorio por medio del cual, como se indicó, se busca traer al debate actos y
documentos de la Administración Pública o de otros organismos, sin que tal circunstancia
entrañe, en forma alguna, una actividad instructora; de igual forma, tal prueba queda
sujeta al onus probandi incumbit, toda vez que si bien es requerida por el juez, debe serlo
a solicitud de parte y respecto de los sujetos de la misma.

En tal sentido, esta Sala en anterior oportunidad expresó en cuanto a dicha prueba,
lo siguiente:

“... la doctrina nacional ha señalado que “los sujetos de la prueba


son pues, de un lado, la parte proponente y del otro los terceros
informantes: Oficinas Públicas, Bancos, Asociaciones gremiales,
Sociedades Civiles o Mercantiles e Instituciones similares, las
cuales actúan mediante sus representantes autorizados.” Sin
embargo, se ha señalado expresamente, que si bien algunas
legislaciones “admiten también como sujeto informante a la
contraparte” el Código de Procedimiento Civil venezolano sólo
permite que la prueba sea requerida a “entidades o personas
jurídicas”, toda vez que cuando se trata de documentos que se
hallen en poder de la contraparte o de terceros, sólo se admite la
prueba de exhibición de documentos, pero no la prueba de
informes.” (Sentencia N° 1.151 del 24 de septiembre de 2002, Caso
Municipio Puerto Cabello del Estado Carabobo).

En el contexto debatido, se aprecia que la parte actora en el juicio contencioso


tributario promovió la mencionada prueba para que el Ministerio de Finanzas, por
intermedio de la Gerencia de Recursos Humanos del SENIAT, hiciera llegar al Tribunal
a quo copia del expediente del funcionario Arturo Baranenko (Fiscal Nacional de
Hacienda), de la resolución que dio lugar a su nombramiento, así como del acta de su
juramentación al cargo. Asimismo, del expediente del Teniente Coronel José Alberto
Gómez Mogollón, quien desempeña el cargo de Gerente de la Aduana Principal de
Puerto Cabello, de los soportes académicos que avalan los conocimientos del
mencionado funcionario respecto de la materia aduanera y de su título universitario.

De igual forma, promovió la mencionada prueba, en cuanto a la Aduana


Principal de Puerto Cabello adscrita al Servicio Nacional Integrado de Administración
Tributaria (SENIAT), específicamente en la División de Operaciones (Reconocimiento
para Exportación) y en la persona del Licenciado Luis Oviedo, para que remitieran al
Tribunal de mérito todos y cada uno de los folios y anexos que componen el expediente
signado con el correlativo N° 030138, correspondiente al remolcador “Don José”; de la
Declaración de Aduanas para la Exportación N° 412986, correlativo N° 030138.

Igualmente, fue promovida tal prueba respecto del Ministerio de la Defensa, por
intermedio del Comando del Servicio Antidroga de la Guardia Nacional con jurisdicción
en Puerto Cabello, para que informara que ese comando en el mes de diciembre de 2000,
realizó inspección al mencionado remolcador; que tal inspección fue solicitada por la
propia empresa recurrente, y por último, para que dicha autoridad informara sobre
cualquier documento que conste en los archivos de la misma, relacionados con la
indicada inspección.

Ahora bien, de conformidad con el criterio jurisprudencial asumido por esta


Sala en el fallo supra señalado, sólo procede la mencionada prueba para requerir
información a “entidades o personas jurídicas”, que no formen parte del debate procesal,
toda vez que si los documentos solicitados se encuentran en poder de la contraparte, lo
pertinente es solicitar su exhibición, de conformidad con lo establecido en los artículos
436 y 437 del Código de Procedimiento Civil.

Por tal virtud, concluye la Sala, partiendo del criterio jurisprudencial


precedentemente expuesto, el cual se ratifica en esta oportunidad mediante la presente
decisión, que respecto de los informes requeridos a la Gerencia de Recursos Humanos y a
la Aduana Principal de Puerto Cabello del SENIAT, dicha prueba resultaba inadmisible,
debido a que no podía la actora solicitarla y el a quo requerirla, toda vez que la
contraparte (Fisco Nacional) no estaba legalmente obligada a informar a la promovente.
Ello así, la misma se traduce en manifiestamente ilegal. Así se declara.

En cuanto a los informes requeridos al Comando de Servicios Antidroga de la


Guardia Nacional, adscrito al Ministerio de la Defensa, conforme a los cuales la
promovente pretende dejar constancia del cumplimiento de todas y cada una de las
exigencias legales a las cuales se hallaba sujeta la reexportación de la nave admitida
temporalmente, observa esta Sala que la recurrente no señaló cómo la evacuación de la
mencionada prueba incidía respecto de la demostración de los hechos litigiosos, hecho
éste que sin lugar a dudas facilitaría la labor de valoración que debe desempeñar el juez
al dictar su sentencia; no obstante, juzga esta alzada de conformidad con el principio de
la libertad de los medios de prueba, que no admitir la misma en el presente caso debido a
tal circunstancia, pudiera derivar en una restricción injustificada del mencionado
principio, así como en la imposición de una carga para la promovente no establecida
específicamente en el artículo 395 del Código de Procedimiento Civil, respecto de la
admisibilidad del medio probatorio. Por tales motivos, debe concluir esta alzada que la
aludida prueba no resulta manifiestamente ilegal ni impertinente, debiendo en
consecuencia, ratificar la decisión del a quo en cuanto a su admisión. Así se declara.

3.- De la Prueba de Inspección Judicial.

Respecto de la promoción de dicha prueba, alega la apelante que en el presente


caso la misma no debió admitirse, toda vez que ésta resulta un medio de prueba auxiliar
que sólo procede para demostrar hechos que no se podrían acreditar de otra forma, ello
aunado a que con la misma se pretende comprobar hechos no controvertidos, resulta así
ilegal e impertinente, además de inútil en atención a que tales hechos constan en el
expediente administrativo.

Ahora bien, respecto de la misma dispone el artículo 472 del Código de


Procedimiento Civil, aplicable al presente caso en virtud de la remisión ordenada por el
artículo 332 del vigente Código Orgánico Tributario, lo siguiente:

“Artículo 472: El Juez, a pedimento de cualquiera de las partes o


cuando lo juzgue oportuno, acordará la inspección judicial de
personas, cosas, lugares o documentos, a objeto de verificar o
esclarecer aquellos hechos que interesen para la decisión de la
causa o el contenido de documentos. La inspección ocular prevista
en el Código Civil se promoverá y evacuará conforme a las
disposiciones de este Capítulo.”.

De la norma en comento se observa que tal medio probatorio puede promoverse


bien a instancia de parte o de oficio, cuando el juzgador lo estime pertinente, para dejar
constancia mediante la percepción personal y directa del juez, respecto de personas,
cosas, documentos, o situaciones fácticas vinculadas con los hechos que forman parte del
debate procesal. Así, el fundamento de ésta será proporcionar al juzgador las
herramientas de juicio necesarias, obtenidas mediante su propia percepción, de una
determinada situación fáctica controvertida.

Ahora bien, en cuanto a lo dicho por la representación fiscal en relación a que


dicha prueba constituye un medio auxiliar que sólo procede cuando no es posible
demostrar los hechos debatidos mediante otro medio probatorio, debe esta alzada disentir
de tal afirmación y destacar, que dicha limitación no resulta aplicable a la inspección
judicial consagrada en el mencionado artículo 472 del Código de Procedimiento Civil;
por el contrario, la misma resulta propia de la clásica inspección ocular consagrada en el
artículo 1.428 del Código Civil, conforme al cual:

“Artículo 1.428: El reconocimiento o inspección ocular puede


promoverse como prueba en juicio, para hacer constar las
circunstancias o el estado de los lugares o de las cosas que no se
pueda o no sea fácil acreditar de otra manera, sin extenderse a
apreciaciones que necesiten conocimientos periciales.”.

Lo anterior se debe a las particularidades propias de ambas pruebas y a la


amplitud del objeto de la primera que abarca, personas, cosas, lugares o documentos, en
contraposición a la segunda, que sólo procede respecto de lugares y cosas, aunado a que
la inspección ocular se limita a lo que esté a la vista, mientras que la judicial se extiende
a lo que el juez pueda apreciar a través de todos los sentidos. En consecuencia, debe esta
alzada rechazar el mencionado alegato. Así se declara.

Ahora bien, la apelante sostiene que la aludida prueba resulta inadmisible por
cuanto fue propuesta respecto de hechos que no estaban controvertidos; en este sentido,
pudo observar esta Sala del análisis de las copias certificadas que conforman el presente
expediente que la misma fue propuesta respecto de la Gerencia de Recursos Humanos
del SENIAT, a los fines de que el a quo apreciara si reposaba en esa gerencia el
expediente del funcionario Arturo Baranenko, Fiscal Nacional de Hacienda, la resolución
de su nombramiento y el acta de juramentación al cargo; si constaba asimismo, el
expediente del Teniente Coronel José Alberto Gómez Mogollón, quien desempeña el
cargo de Gerente de la Aduana Principal de Puerto Cabello, y de los soportes académicos
que avalan los conocimientos del mencionado funcionario respecto de la materia
aduanera y de su título universitario.

Asimismo, se promovió en la División de Operaciones (Reconocimiento de


Exportación) de la Aduana Principal de Puerto Cabello, para dejar constancia de todos y
cada uno de los folios y anexos que componen el expediente signado con el correlativo
N° 030138, correspondiente a la citada empresa, y que se dejara constancia de los sellos
e inscripciones que se encuentran en la cara anterior y posterior de la declaración de
aduanas para exportación.

En igual sentido, fue promovida en la División de Exenciones y Exoneraciones


de la Intendencia Nacional de Aduanas del SENIAT, a los fines de que el juzgador de
mérito constatase si ese despacho emitió oficio de exención al aludido remolcador; en
caso de resultar afirmativa la circunstancia precedente, dejar constancia del nombre de la
empresa a la cual fue concedida la exención y la fecha de ésta; así como para constatar
bajo la supervisión de qué funcionario estaba dicha División, y finalmente, fue solicitada
para ser practicada en la División de Correspondencia del SENIAT, a los fines de dejar
constancia en cuanto a si reposaban en los archivos de esa dependencia copia del aludido
oficio de exención, de la fecha en que fue emitido y del funcionario que lo emitió.

Bajo el contexto debatido, pudo constatar esta alzada que la competencia de los
mencionados funcionarios resultaba objeto de controversia, toda vez que de la copia
certificada del escrito de recurso contencioso tributario que cursa en autos puede
constatarse que fue alegada la incompetencia de los mismos para suscribir los actos
administrativos impugnados; iguales consideraciones pueden formularse en cuanto a las
inspecciones promovidas en la Intendencia Nacional de Aduanas, en sus Divisiones de
Exenciones y Exoneraciones y de Correspondencia, así como en la Gerencia de la
Aduana de Puerto Cabello, División de Operaciones (Reconocimiento para Exportación),
para comprobar si constaban en los archivos de tales dependencias copias del oficio de
exención de gravámenes emitido a favor de la promovente de autos, así como del
expediente correspondiente al remolcador “Don José”, toda vez que con ello pretendía la
contribuyente hacer constar el cumplimiento de todas y cada una de sus obligaciones
aduaneras y tributarias a las que se encontraba sujeta, y cuyo presunto incumplimiento
dio lugar a la emisión de los actos impugnados en el mencionado juicio contencioso
tributario seguido ante el a quo. Por tales motivos, juzga esta Sala que la mencionada
prueba no resulta en el presente caso manifiestamente ilegal ni impertinente para
comprobar los hechos que forman parte del debate procesal planteado en el referido
juicio. Así se declara.

4. De la Exhibición de Documentos.

Al respecto, disponen los artículos 436 y 437 del Código de Procedimiento


Civil lo siguiente:

“Artículo 436: La parte que deba servirse de un documento que


según su manifestación, se halle en poder de su adversario, podrá
pedir su exhibición.
A la solicitud de exhibición deberá acompañar una copia del
documento, o en su defecto, la afirmación de los datos que conozca
el solicitante acerca del contenido del mismo y un medio de prueba
que constituya por lo menos presunción grave de que el instrumento
se halla o se ha hallado en poder de su adversario.
El Tribunal intimará al adversario la exhibición o entrega del
documento dentro de un plazo que le señalará bajo apercibimiento.
Si el instrumento no fuere exhibido en el plazo indicado, y no
apareciere de autos prueba alguna de no hallarse en poder del
adversario, se tendrá como exacto el texto del documento, tal como
aparece de la copia presentada por el solicitante y en defecto de
ésta, se tendrán como ciertos los datos afirmados por el solicitante
acerca del contenido del documento.
Si la prueba acerca de la existencia del documento en poder del
adversario resultare contradictoria, el Juez resolverá en la
sentencia definitiva, pudiendo sacar de las manifestaciones de las
partes y de las pruebas suministradas las presunciones que su
prudente arbitrio le aconsejen.
Artículo 437: El tercero en cuyo poder se encuentren documentos
relativos al juicio, está igualmente obligado a exhibirlos, salvo que
invoque justa causa a juicio del Juez.”.
Así, del escrito de promoción de pruebas consignado por la recurrente se
observa que tal medio fue propuesto respecto de la Aduana Principal de Puerto Cabello
para que exhibiera el original del memorando de fecha 15 de enero de 2001, suscrito por
el funcionario Arturo Baranenko, en su carácter de Fiscal Nacional de Hacienda, al cual
alude la providencia administrativa del 23 de febrero de 2001, en el que se fundamentó la
misma y conforme al cual se determinó que el manifiesto de exportación había sido
presentado de forma extemporánea al lapso de la reexpedición del remolcador; se
exhibiera asimismo, el original de la declaración de aduanas para exportación consignada
por la empresa recurrente, del original del permiso de admisión temporal, del documento
de la fianza, de la confrontación para exportación, todo el expediente administrativo
contentivo del manifiesto de exportación signado con el correlativo N° 030138 de fecha
26 de diciembre de 2000, instruido con ocasión de la admisión temporal del aludido
remolcador “Don José”, y del memorando de fecha 21 de junio de 2002, suscrito por el
Jefe de la División de Tramitaciones de la Aduana Principal de Puerto Cabello al
Licenciado Luis Oviedo, Jefe de la División de Operaciones de la mencionada
dependencia aduanera.

Ahora bien, del análisis del mencionado escrito de promoción pudo


efectivamente constatarse que la sociedad mercantil recurrente, indicó en forma expresa
sobre cuáles documentos estaba solicitando la exhibición por parte del Servicio Nacional
Integrado de Administración Aduanera y Tributaria, anexando asimismo, copia de los
mismos y fundamentando de igual forma la tenencia de los mismos en poder de su
adversario. En tal sentido, observa este Supremo Tribunal que tales instrumentos, así
como el expediente administrativo sustanciado por la Administración Tributaria respecto
del señalado remolcador admitido temporalmente en el territorio aduanero nacional, son
efectivamente de aquellos documentos que se hallan en poder de su adversario y de los
cuales puede hacerse valer la promovente en juicio para demostrar la veracidad de sus
alegaciones; por tales motivos, juzga esta Sala que la mencionada prueba no resulta
impertinente ni inconducente para comprobar los hechos litigiosos en el referido juicio
contencioso tributario tramitado ante el a quo. Así se declara.

Por último, no puede esta alzada dejar de advertir la circunstancia relativa a la


evacuación de las señaladas pruebas de perito-testigo e informes, las cuales fueron
desechadas por este Alto Tribunal bien por su impertinencia o inconducencia para
acreditar los hechos controvertidos en el señalado juicio contencioso tributario, es por
ello que en virtud de la improcedencia legal de las mismas se ordena al Tribunal de la
causa que sean desechadas en la oportunidad en que deba el juzgador de mérito proceder
a su valoración en la sentencia definitiva. Así finalmente se declara.

-V-

DECISIÓN

En atención a las razones expuestas, esta Sala Político-Administrativa del


Tribunal Supremo de Justicia, administrando justicia en nombre de la República y por
autoridad de la Ley, declara:

PARCIALMENTE CON LUGAR, en los términos expuestos en el presente


fallo, el recurso de apelación ejercido por la abogada Belén León Celaya, previamente
identificada, actuando en representación del FISCO NACIONAL, contra el auto de
admisión de pruebas dictado el 31 de julio de 2002, por el Tribunal Superior Primero de
lo Contencioso Tributario de la Circunscripción Judicial del Area Metropolitana de
Caracas. En consecuencia,

SE REVOCA parcialmente de dicho auto, de conformidad con los términos


expuestos en el presente fallo, el pronunciamiento atinente a la admisibilidad de las
pruebas de perito-testigo e informes, ésta última parcialmente, vale decir, respecto de los
informes solicitados a las Gerencias de Recursos Humanos y de la Aduana Principal de
Puerto Cabello del Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria
(SENIAT).

SE CONFIRMA del mismo, la admisión de la prueba de informes solicitada al


Ministerio de la Defensa, por intermedio del Comando de Servicios Antidroga de la
Guardia Nacional, así como la de inspección judicial y la exhibición de los documentos
indicados en el escrito de promoción consignado por la sociedad mercantil recurrente.
Publíquese, regístrese y notifíquese. Archívese el expediente. Remítase copia
certificada de la presente decisión al Tribunal Superior Primero de lo Contencioso
Tributario de la Circunscripción Judicial del Área Metropolitana de Caracas. Cúmplase lo
ordenado.

Dada, firmada y sellada en el Salón de Despacho de la Sala Político-


Administrativa del Tribunal Supremo de Justicia, en Caracas, a los ocho (08) días del mes
de noviembre del año dos mil cinco (2005). Años 195º de la Independencia y 146º de la
Federación.

La Presidenta
EVELYN MARRERO ORTÍZ
La Vicepresidenta,
YOLANDA JAIMES
GUERRERO

Los Magistrados,
LEVIS IGNACIO ZERPA
Ponente
HADEL MOSTAFÁ PAOLINI

EMIRO GARCÍA ROSAS

La Secretaria (E),
SOFÍA YAMILE GUZMÁN
En nueve (09) de noviembre del año dos mil cinco, se publicó y registró la anterior
sentencia bajo el Nº 06140.
La Secretaria (E),
SOFÍA YAMILE GUZMÁN