Vous êtes sur la page 1sur 3

¿Qué es la conciencia?

¿Qué es la conciencia?

¿Cuánta conciencia tenemos?

¿Por qué se dice que


está dormida?

¿Por qué está embotellada?

¿Cómo puedo despertarla?

¿Cuánta conciencia
para qué?

¿Dónde está la conciencia?

¿Virtudes de la conciencia?

¿Es la conciencia el Ser?

¿Qué es la Esencia?

Las gentes confunden la inteligencia con el intelecto, y a la persona muy inteligente o muy
intelectual le dan el calificativo de muy consciente.

Nosotros afirmamos que la CONCIENCIA en el hombre es, fuera de toda duda y


sin temor a engañarnos, una especie muy particular de “APREHENSIÓN DE
CONOCIMIENTO INTERIOR”, totalmente independiente de toda actividad
mental.

La facultad de la Conciencia nos permite el conocimiento de sí mismos.

La Conciencia nos da conocimiento íntegro de lo que es, de dónde está, de lo que realmente se
sabe, de lo que ciertamente se ignora.

La PSICOLOGÍA REVOLUCIONARIA enseña que sólo el hombre mismo puede llegar a


conocerse a sí mismo.

Solo nosotros podemos saber si somos conscientes en un momento dado o no. Sólo uno
mismo puede saber de su propia Conciencia y si ésta existe en un momento dado o no.

El hombre mismo y nadie más que él puede darse cuenta por un instante, por un momento,
de que antes de ese instante, antes de ese momento, realmente no era consciente, tenía su
Conciencia muy dormida; después olvidará esa experiencia o la conservará como un recuerdo,
como el recuerdo de una fuerte experiencia.

Es urgente saber que la Conciencia en el animal racional no es algo continuo, permanente...


Normalmente, la Conciencia en el animal intelectual equivocadamente llamado hombre,
duerme profundamente.

Raros, muy raros son los momentos en que la Conciencia está despierta; el animal intelectual
trabaja, conduce coches, se casa, se muere, etc., con la Conciencia totalmente dormida, y sólo
en momentos muy excepcionales despierta.

La vida del ser humano es una vida de sueño, pero él cree que está despierto y jamás admitiría
que está soñando, que tiene la Conciencia dormida.

Si alguien llegara a despertar se sentiría espantosamente avergonzado de sí mismo,


comprendería de inmediato su payasada, su ridiculez.

Esta vida es espantosamente ridícula, horriblemente trágica y rara vez sublime...

Si un boxeador llegara a despertar de inmediato en plena pelea miraría avergonzado a todo el


honorable público y huiría del horrible espectáculo, ante el asombro de las dormidas e
inconscientes multitudes.

Cuando el ser humano admite que tiene la Conciencia dormida podéis estar seguros de que ya
comienza a despertar.

Las escuelas reaccionarias de psicología anticuada que niegan la existencia de la Conciencia, y


hasta la utilidad de tal término, acusan el estado de sueño más profundo. Los secuaces de
tales escuelas duermen muy profundamente en un estado prácticamente infraconsciente e
inconsciente.

Quienes confunden la Conciencia con las funciones psicológicas, pensamientos, sentimientos,


impulsos motrices y sensaciones, realmente están muy inconscientes, duermen
profundamente. Quienes admiten la existencia de la Conciencia pero niegan de plano los
distintos grados concientivos acusan falta de experiencia consciente, sueño de la Conciencia.

Toda persona que por alguna vez haya despertado momentáneamente sabe muy bien, por
experiencia propia, que existen distintos grados de Conciencia observables en uno mismo.

Primero:
TIEMPO. ¿Cuánto tiempo permanecimos conscientes?

Segundo:
FRECUENCIA. ¿Cuántas veces hemos despertado Conciencia?

Tercero:
AMPLITUD Y PENETRACIÓN. ¿De qué se era consciente? La Psicología
Revolucionaria y la antigua Philokalia afirman que mediante grandes súperesfuerzos
de tipo muy especial se puede despertar Conciencia y hacerla continua y controlable.
La Educación Fundamental tiene por objeto despertar Conciencia.
De nada sirven diez o quince años de estudios en la escuela, el colegio y la universidad si al
salir de las aulas somos autómatas dormidos.

No es exageración afirmar que mediante algún gran esfuerzo puede el animal intelectual ser
consciente de sí mismo tan solo por un par de minutos.

Es claro que en esto suelen haber raras excepciones que tenemos que buscar con la linterna de
Diógenes; esos casos raros están representados por los Hombres verdaderos: Buddha, Jesús,
Hermes, Quetzalcóatl, etc.
Estos fundadores de religiones poseyeron Conciencia continua, fueron grandes Iluminados.

Normalmente, las gentes no son conscientes de sí mismas. La ilusión de ser conscientes en


forma continua nace de la memoria y de todos los procesos del pensamiento.

El hombre que practica un ejercicio retrospectivo para recordar toda su vida puede en verdad
rememorar, recordar cuántas veces se casó, cuántos hijos engendró, quiénes fueron sus
padres, sus maestros, etc., pero esto no significa despertar Conciencia, esto es sencillamente
recordar actos inconscientes, y eso es todo.

En la vida normal, común y corriente, el ser humano nada sabe de la Autoconciencia, y mucho
menos de la Conciencia objetiva.

Sin embargo la gente es orgullosa, y todo el mundo se cree autoconsciente; el animal


intelectual cree firmemente que tiene Conciencia de sí mismo, y de ninguna manera aceptaría
que se le dijese que es un dormido y que vive inconsciente de sí mismo.

Existen momentos excepcionales en que el animal intelectual despierta, pero esos momentos
son muy raros; pueden presentarse en un instante de peligro supremo, durante una intensa
emoción, en alguna nueva circunstancia, en alguna nueva situación inesperada, etc.

Es verdaderamente una desgracia que el pobre


animal intelectual no tenga ningún dominio sobre
esos estados fugaces de Conciencia, que no pueda
evocarlos, que no pueda hacerlos continuos.

Sin embargo la Educación Fundamental afirma que


el hombre puede lograr el control de la Conciencia y
adquirir Autoconciencia.

La Psicología Revolucionaria tiene métodos,


procedimientos científicos, para despertar
Conciencia.

Si queremos despertar Conciencia necesitamos


empezar por examinar, estudiar y luego eliminar
todos los obstáculos que se nos presentan en el
camino…