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1. Cultivo de granos, cereales y semillas oleaginosas.

Tanto para alimentación, como para nutrir otros


sembradíos o introducir semillas de bioingeniería, por no hablar del trigo, el arroz y el maíz, piezas
angulares de la alimentación de los cinco continentes, este sector de la industria es quizá el más robusto
del área agropecuaria en su totalidad.

2. Cultivo de hortalizas. La producción de hortalizas a gran escala es la principal inyección alimentaria


disponible en los mercados urbanos o suburbanos del mundo entero. Tanta así es su demanda, que a
menudo se las cultiva de modos artesanales y orgánicos, huyéndole a los efectos de los pesticidas y
agrotóxicos.

3. Cultivos frutales. Usualmente vinculados con el fruto de estación, estos sectores poseen grandes
extensiones de cultivo en las que se desarrolla de manera masiva la producción. De acuerdo a los canales
de distribución escogidos, estos frutos podrán ir a dar a la red ordinaria de mercado o podrán incluso ser
vendidos en camiones que recorren las calles, sobre todo cuando provienen de pequeños agricultores. Un
alto porcentaje, además, se dirige a las industrias y manufactureras urbanas, que elaboran con ellas
postres elaborados y objetos de consumo no perecedero.

4. Cultivos de invernaderos y viveros. Usualmente a menor escala, ya que se trata de cultivos que no
requieren grandes extensiones de tierra sino que aplican las leyes de la agricultura intensiva en espacios
limitados pero de alto rendimiento, suelen producir una amplia variedad de hortalizas y legumbres que
abastecen la demanda local. Muchos de estos cultivos menores son de forma organopónica, y a
diferencia de los tradicionales, pueden tener lugar dentro de las ciudades.
5. Floricultura. El cultivo de flores para consumo personal o para producción de buquets y arreglos es
también una industria importante en el ramo, sobre todo en países como Colombia y México, donde
aportan un sector nada desdeñable de la economía local de diversas ciudades.

6. Silvicultura. Se denomina así al cuido y cultivo de la vegetación silvestre, en bosques, cerros o montes,
permitiendo la extracción de materiales (la madera, el corcho, el caucho) mediante una intervención
industrial más o menos considerable, sin que implique la transformación del espacio natural en granja o
zona de cultivo. Muchos de los materiales que alimentan a la industria manufacturera ligera provienen
de este tipo de cultivos.

7. Ganadería bovina. Sin duda la actividad pecuaria más popular y extendida de la civilización humana,
cuyos orígenes se remontan a la antigüedad remota y cuya importancia en la mayoría de las
gastronomías Occidentales es indudable, no sólo por su aporte cárnico, sino por los derivados lácteos y
toda una cultura de explotación de cueros para vestimenta y utensilios.

8. Ganadería porcina. El cerdo ocupa el segundo lugar en importancia en la actividad pecuaria occidental,
ya que su carne es generosamente incorporada a las diversas dietas del hemisferio, tanto en embutidos,
chuletas y diversísimas preparaciones que provechan prácticamente todo el cuerpo del animal. Además,
su explotación es relativamente económica, ya que en lugar de pienso, al menos en la ganadería a
pequeña escala, se les suele suministrar sobrantes de comida y materia orgánica de desecho.
9. Ganadería avícola. La crianza y sacrificio de gallinas es también una actividad económica sumamente
central en el rubro pecuario. Su carne es apreciada casi universalmente, tanto como los preparados a
partir de huevos, lo cual permite una alta rentabilidad para el productor. Sin embargo, a menudo ha sido
cuestionada por la utilización de hormonas y otros suplementos genéticos que son poco éticos y a la
larga desvirtúan el consumo de esta carne blanca.

10. Ganadería ovina y caprina. Menos extendida en comparación, y sin embargo popular en los países
árabes, en Europa y en la Patagonia argentina, el pastoreo del cordero y la oveja también tuvieron su
lugar en el desarrollo rural y en el imaginario colectivo. La crianza y sacrificio de chivos y carneros,
igualmente, es apreciado aunque no tan central como la bovina o porcina.

11. Ganadería de camélidos. La llama, la vicuña y el guanaco son camélidos americanos cuyo pastoreo se
da en las regiones suramericanas de Argentina, Perú, Bolivia y Chile. Su carne es aprovechable, tanto
como su leche, y su pelambre es fuente de tejidos de variada factura (guantes, bufandas, abrigos), que se
cotizan a buen precio en las urbes.

12. Otras formas de ganadería. Existen otras formas de ganadería adaptada a la diversidad de regiones
habitadas por el hombre, aprovechables como fuente alimenticia directa e indirecta y que también
entrarían en el rubro agropecuario, por particulares o exóticos que puedan parecer.
13. Actividades de apoyo ganadero. También forman parte del rubro agropecuario las actividades propias
del ramo, como la elaboración del pienso para alimentar a los animales, la distribución, la matanza o
distintas formas secundarias de aprovechamiento que, no obstante, tienen lugar en el ámbito rural o, a lo
sumo, en segmentos intermedios de la cadena productiva.

14. Piscicultura y granjas piscícolas. Dependiendo de las legislaciones, este rubro puede pertenecer al
sector agropecuario o a la pesca costera. Sin embargo, la crianza en cautiverio de especies valoradas
gastronómicamente como la trucha, se da de una manera poco similar a la recolección costera de
especies marinas, y por eso está más cerca del sector pecuario que de la pesca.

15. Apicultura y recolección de miel. La crianza y mantenimiento de colmenas de abejas para extracción y
recolección de productos de diversos tipos es también un rubro conocido en el sector agropecuario. Se
obtiene de esta forma miel, jalea real, cera, polen, propóleos y apitoxinas, todas de consumo popular e
incluso valoración farmacéutica. Desde la década de los 80, no obstante, se acusa una alarmante
disminución de abejas a nivel mundial, que ha sido estudiado extensamente por los entendidos en la
materia, dada la importancia de estos insectos en la polinización.