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Primer trabajo de Psicología de la

educación.
Lucia Díaz Rodríguez

Literatura 2ºA.

¿Qué es la normalidad? ¿Existe?...

Estas son dos preguntas que, al intentar responderlas, llegaríamos al famoso


cliché “la normalidad no existe”.

Quizás hablar de lo “normal” es bastante abstracto y extremista, es por ello que


podríamos trabajar sobre “lo esperable”. Esto me lleva a re preguntarme algo
aún más complejo ¿Qué es lo esperable del sistema educativo? y ¿Qué es lo
esperable de nuestros jóvenes?

Según antiguas concepciones lo esperable de la educación es algo bastante


unilateral, lineal. Con esto hago referencia a “el docente enseña y el alumno
aprende”. Hoy en día sabemos que no siempre esta relación es correspondida.

Jan Amos Comenio afirmaba que “lo normal” era “enseñar todo a todos”, ya
que según él “el hombre completo tiene como fin último el conocer”. Este
enunciado me sugiere el planteamiento acerca de qué sucede con aquellos
jóvenes a los cuales nunca les promovieron un desarrollo de la curiosidad en
vías de un descubrimiento del conocimiento.

La máxima de Comenio “enseñar todo a todos” se corresponde con su


propuesta del ideal pansofico, esta idea se basa en una concepción previa de
igualdad entre los seres humanos. Este ideal es bastante utópico ya que es
casi inexistente dicha igualdad entre seres humanos.

Los desafíos que él encuentra en este ideal son las “rarezas humanas”,
“monstros humanos”, “espíritus completamente ineptos para la cultura”. El autor
llega a estas deducciones ya que en su época (1657) las clases medias y bajas
solo tenían la posibilidad de aprender oficios, así como, su método único para
personas “normales” (clase pudiente) evidentemente no funciona.

Denomina “rareza” por oposición a su concepción de lo “normal”.

Es injusto etiquetar a las personas de esta manera ya que, como docentes, no


debemos pretender homogeneizar a los jóvenes que llegan de diferentes
realidades a la institución. De hecho, allí radica el desafío de la educabilidad.
Con respecto a esto, Ricardo Baquero afirma que no deben buscarse necesaria
ni habitualmente fallas en la naturaleza de los individuos, sino, en todo caso, en
el efecto de las prácticas de crianzas o educación humanas.

Desde mi punto de vista considero importante relacionar este aspecto con la


deserción o desafiliación del sistema educativo de los jóvenes. Esto
desemboca en dos posibles caminos; el incumplimiento por parte de la
institución en la integración de los humanos a la sociedad, y la posible falta de
contención, estimulación y posibilidades que puede llegar a tener el joven y su
familia.

A continuación tratare de abordar ambos aspectos.

Centrándome en las prácticas de crianza o educación humanas, cabe destacar


que nunca somos conscientes de cuan graves pueden llegar a ser nuestras
decisiones en la crianza de los niños. Este tema es tan amplio que parte desde
la mirada de la madre al bebe hasta la adolescencia del joven.

Muchos teóricos se han dedicado a investigar sobre este aspecto, mas me


interesa tomar la postura de Winncott y el papel de espejo de la madre.

En la perspectiva del desarrollo emocional, Winnicott otorga un rol primordial al


ambiente o madre medioambiente del que el niño aún no ha sido separado. El
procesamiento de la separación, yo - no yo, constituye un "momento" esencial
para la vida psíquica del niño y es precisamente en la medida que comienza a
responder a los ofrecimientos ambientales, que se cumplen los distintos
significados de la palabra integración.

El primer espejo es el rostro de la madre, y una de las funciones de la madre,


de ambos padres y de la familia es proporcionar un espejo, figurativamente
hablando, en el cual el niño pueda verse. El término "figurativamente" nos
habilita a pensar en una suerte de metáfora donde se requiere ser mirado con
una mirada de aceptación. Eso no se da sin mediación de una estructura
aceptablemente saludable, donde no tercien grandiosidades narcisistas propias
(maternas) y al mismo tiempo (porque le es consustancial) ser amado sin
restricciones en el contexto simbólico marcado por la prohibición.

Winnicott es elocuente al otorgar a la función materna un rol esencial en esta


peripecia; así cuando "el niño al mirar la cara de la madre se ve a sí mismo..."
"la madre lo mira y lo que ella parece se relaciona con lo que ve en él..."

El rol contenido en la idea de una "madre suficientemente buena" que,


emergiendo de su "enfermedad maternal primaria", mira a su niño con una
mirada de reconocimiento y amor. No alcanza el amor, se precisa el
reconocimiento (que implica separación), y éste emerge en la mirada, en su
tono de voz, o en el calor de los brazos que lo acunan, pero especialmente en
la mirada y la voz donde aparece sin saberlo, su deseo inconsciente.
Para ello se requiere la estructuración psíquica más o menos saludable de la
madre que le permita, no reflejar "su propio estado de ánimo", como señala
Winnicott, o "peor aún, la rigidez de sus propias defensas"

Decido tomar la postura de este psicoanalista para relacionarlo con la


perspectiva de Elena Santa cruz en el video “Hacer visible lo invisible”. Esta
docente plantea que una mirada de amor te reposiciona en la vida.

Puede sonar un tanto romántico, pero lo que interpreto es que cuando nos
enfrentamos con un joven que no manifiesta actitudes “normales o esperables”
no debemos segregarlo del sistema ni estigmatizarlo. Todo lo contrario, lo
necesario es transmitirle seguridad, apoyo y disposición, ya que puede ser que
esto le falto en su crianza y lo que esté demandando sea atención, que alguien
lo “mire”. Con esto me refiero a que alguien le preste atención, le demuestre,
como dice Elena Santa cruz, que no es un vos y yo, sino un nosotros.

Como docentes tenemos el deber de construir y compartir un espacio común


donde se fomente la integración de todas las individualidades.

El otro aspecto a tratar es la culpabilidad de la institución en la falla de la


integración de las diversidades, para ello tomo el texto “La educabilidad bajo
sospecha” de Ricardo Baquero.

En este texto Narodowski y Ferreyra afirman que la referencia a la diversidad


no remata en la necesidad de crear diversos métodos, puesto que como lo
diverso es concebido como aquello que se aleja del ideal de normalidad, tarde
o temprano se corregirá...El método tiene que encontrar alabanza en la
naturaleza humana, y de acuerdo a la naturaleza educable del hombre -aptitud
y afición al conocimiento racional y armonía en las costumbres- éste tiene
como objetivo eliminar las diferencias, puesto que todo tiende a un único patrón
de identidad.

Lo que sucede es que existe una premisa falsa de homogeneidad desde el


punto de partida, ya que lo homogéneo es algo relativo y más cuando se lo
plantea como frontera entre la inclusión- exclusión, es decir, en el afán de
integración de lo diverso, solo se plantean medios homogéneos para fines
homogéneos, se agrupan los jóvenes dentro de un mismo grado y se deja de
lado las diferencias que tienen entre sí.

Tampoco es que la escuela no se preocupa por la integración de lo diverso,


sino que fue naturalizado a través de la máxima de “alumno ideal”, “alumno
normal o sano”. Cuando la institución no logra formar este tipo de alumno,
fomenta una práctica escolar diferente, la segregación voluntaria o una
violencia en particular. Este tipo de prácticas son bastante visibles en nuestro
sistema educativo.
A modo de cierre cabe decir que no he respondido mi pregunta inicial debido a
que es casi imposible, pero si me he replanteado algunos puntos que me que
me cuestiono a diario. Me gustaría terminar con el enunciado que plantea
Baquero en “La educabilidad bajo sospecha”:

“Todo parece indicar que, ante el fracaso masivo, deberíamos dejar de


sospechar, tan de inmediato, de las capacidades de los niños y operar sobre
las situaciones, sobre las condiciones de la educabilidad al fin.”