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La Ley de Navegación y Comercio Marítimo: es una ley es de orden público y tiene por objeto

regular las vías generales de comunicación por agua, la navegación, su protección y los servicios
que en ellas se prestan, la marina mercante mexicana, así como los actos, hechos y bienes
relacionados con el comercio marítimo. Dicha ley es atendida por la Secretaria de Comunicaciones
y Transportes, y la Secretaria de Marina (SEMAR). Denominada Ley 14/2014, de 24 de Julio, de
Navegación Marítima.
La Ley de Navegación Marítima lleva a cabo una reforma amplia del Derecho marítimo español
contemplando todos sus aspectos, tanto de Derecho público como privado.
Realiza su codificación, actualizando la regulación -cuya cabecera está todavía constituida por el
libro III del Código de Comercio de 1885- para coordinarla con el Derecho marítimo internacional
y con la práctica actual del transporte marítimo. La labor codificadora continuará en el futuro con
el anunciado “Código de la Navegación Marítima”. Pero también hay actuaciones de sentido
contrario como el dejar fuera de la Ley de Enjuiciamiento Civil muchas normas procesales sobre la
materia.
Al mismo tiempo, se suplen muchas carencias regulatorias: seguridad de la navegación, la
protección del medio ambiente y del patrimonio cultural subacuático, el uso del mar territorial, la
lucha contra la contaminación, los intereses españoles en materia de pesca, la extranjería y la
inmigración, o la lucha contra el contrabando.
La autoridad marítima en materia de Marina Mercante, la ejerce el Ejecutivo Federal a través de: (1)
La Secretaría, por sí o por conducto de las capitanías de puerto; (2) Los capitanes de las
embarcaciones mercantes mexicanas; y (3) El cónsul mexicano en el extranjero, acreditado en el
puerto o lugar en el que se halle la embarcación que requiera la intervención de la autoridad
marítima mexicana, para los casos y efectos que esta Ley determine.
El objeto de esta ley es la regulación de las situaciones y relaciones jurídicas nacidas con ocasión
de la navegación marítima.
Ámbito espacial. Navegación que se realiza por las aguas del mar, de los ríos, canales, lagos, o
embalses naturales o artificiales, cuando sean accesibles para los buques desde el mar, pero sólo
hasta donde se haga sensible el efecto de las mareas, así como en los tramos navegables de los ríos
hasta donde existan puertos de interés general.
El resto de la navegación por las aguas interiores se regirá por la legislación reguladora del
dominio público hidráulico y por las demás disposiciones que le sean de aplicación.
Fuentes. Esta ley se aplicará en tanto no se oponga a lo dispuesto en los tratados internacionales
vigentes en España y en las normas de la Unión Europea que regulen la misma materia. Serán
supletorios las leyes y reglamentos complementarios y los usos y costumbres relativos a la
navegación marítima. Subsidiariamente, se aplicará la analogía y, en último término, el derecho
común.
Interpretación. Se atenderá a la regulación contenida en los tratados internacionales vigentes
en España y a la conveniencia de promover la uniformidad en la regulación de las materias objeto
de la misma. Al respecto, dice la E. de M.: “El título preliminar responde a las orientaciones más
modernas del Derecho marítimo, recogiendo en el artículo 2 la regla de interpretación de la ley de
conformidad con los convenios internacionales vigentes en España. Esta vocación de uniformidad
conlleva el propósito de acabar con la criticada dualidad de regulaciones existente en muchos
ámbitos de esta materia, en los que, por una parte, España ha ratificado distintos convenios
internacionales y, por otro, contamos con una legislación propia que, en muchos casos, no se ajusta
a los mismos. Esto explica también la técnica legislativa empleada, basada en la remisión a los
convenios vigentes en cada materia, reservándose la ley el papel de dotar de contenido los espacios
que esos tratados internacionales dejan a los Estados.”