Vous êtes sur la page 1sur 53

Diferencias entre Responsabilidad Contractual y

Extracontractual

DIFERENCIAS ENTRE RESPONSABILIDAD CONTRACTUAL Y


EXTRACONTRACTUAL
En nuestro derecho se consagran varios tipos de responsabilidad, pero nos
detendremos en dos de ellas: contractual y extracontractual.
La responsabilidad contractual es la que nace de un contrato que une a las partes, si
la obligada incumple el contrato deberá responder por ello. Pero, en lo que a
nosotros nos interesa, debemos tener muy en claro que la responsabilidad
contractual no siempre requiere la efectiva existencia de un contrato para generar
responsabilidad por incumplimiento; sino que a veces esta surge de una obligación
concreta y preexistente, no importando la fuente. Así, la obligación que sume el
Estado de brindar educación, lleva implícita la obligación de brindar seguridad a
los niños.

La responsabilidad extracontractual es la que surge ante el incumplimiento del


deber genérico de no dañar, que es aquel que se nos impone y aceptamos por el
hecho de vivir en sociedad.

En nuestro derecho existe la regla aquiliana, que establece que ante la duda debe
considerarse que estamos en presencia de responsabilidad extracontractual.
“Si bien no hay diferencias fundamentales entre los dos órdenes de
responsabilidad, existen diferencias accesorias, cuya importancia práctica es tan
grande que justifica el establecimiento de una línea demarcatoria entre ellas”
(MORELLO, Augusto, Indemnización del daño contractual, T. I, ps. 44 y ss,
Abeledo Perrot, 1967).

En los casos de responsabilidad contractual el factor de atribución de


responsabilidad es objetivo, por lo que para eximirse de responsabilidad es
necesario la introducción de una causa ajena el hecho dañoso.
Concretamente, quien fue víctima de un daño, solo debe probar que el hecho que lo
originó existió, en tanto que quien debe probar su falta de responsabilidad es el
supuesto responsable.
En cambio, en la responsabilidad extracontractual, para responsabilizar al Estado o
a sus dependientes debe probarse su culpa, es decir, la negligencia de los
empleados (docentes, preceptores, personal administrativo) de acuerdo a los
artículos 1074 y 1109 del Código Civil. Aquí, la víctima debe probar no solo que el
hecho que ocasionó el daño existió, sino también la culpa de los supuestos
responsables.
Debe aclararse que en nuestro derecho la víctima debe optar por una de las
acciones al efectuar su reclamo: o lo hace por responsabilidad contractual o por
responsabilidad extracontractual, no pudiendo sacar de cada una de ellas las lo que
le es más favorable. El artículo 1107 establece que los hechos consistentes en
omisiones de contrato, solo pueden originar responsabilidad extracontractual
cuando el daño surge de la comisión de un delito penal en el cumplimiento del
contrato. Por ejemplo, si se celebra un contrato de transporte y el curso del mismo
se produce un accidente de tránsito donde la víctima resulta lesionada: existe un
delito penal que es el de Lesiones Leves Culposas; y entonces la víctima en ese caso,
a pesar de existir un contrato puede accionar por responsabilidad extracontractual.
La importancia en lo económico de optar por una y otra, al margen de la carga de la
prueba (es decir, quien debe probar y que debe probar), es porque consecuencias
debe responder el demandado en uno u otro caso: si el incumplimiento es
contractual, solo debe reparar los daños que son consecuencia inmediata y
necesaria de ese incumplimiento y si es doloso o malicioso, también las
consecuencias mediatas. En cambio si la responsabilidad es extracontractual, sea
doloso o culposo el incumplimiento, se responde siempre por las consecuencias
inmediatas y las mediatas previsibles.

Aquí, es necesario referirnos al concepto de “culpa”. Así, los hermanos MAZAUD


dice que “la culpa es un error de conducta tal, que no lo habría cometido una
persona cuidado, situada en las mismas circunstancias externas que el autor del
daño; en definitiva, hay culpa cuando no se previó aquello que con diligencia
hubiera debido preverse. Para analizar si hubo culpa, se toma como modelo una
conducta normal o término medio, teniendo en cuenta que la diligencia que se
requiere es la del “buen padre de familia”.
Además, para que exista responsabilidad, nuestro derecho adopta la teoría de la
“causa adecuada”, es decir: es necesario analizar si el hecho del autor era apta para
provocar el daño, según el curso normal de las cosas. La causalidad, incorpora
implícitamente el de regularidad, es decir que ante hechos similares se procedió de
igual manera. Y finalmente, nuestro derecho parte de la base de la “previsibilidad”
del resultado, debiendo analizarse si lo que ocurrió era previsible siguiendo el curso
normal u ordinario de las cosas; salvo si el autor posee conocimientos especiales y
en consecuencia se le exige mayor previsibilidad (por ejemplo, un profesional).

PUBLICADO POR ESTUDIO JURIDICO BRUNO ALARCON EN 21:36

jueves, 17 de febrero de 2011

Publicado por Roberto Matos en 21:22 No hay comentarios:


Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir con TwitterCompartir con FacebookCompartir en
Pinterest

Divergencias entre la Responsabilidad Civil Contractual


y Extracontractual, con miras a un sistema unificado.
Saludos cordiales soy un estudiante de derecho próximo a egresar, este es mi primer
blog, en el cual tocare un tema que me pareció muy interesante y es más
probablemente el más importante entre las materias, que se cursan en la carrera de
Derecho. La responsabilidad civil, pero no tocado de forma teórica dogmatica, común a
muchos materiales de estudio, definir o diferenciar, sino a tratar de observar y buscar
diferencias y convergencias entre ambos sistemas, tanto la responsabilidad civil
contractual o extracontractual, y al encontrar estas diferencias, notaremos que se crean
ventajas y desventajas frente a otro sistema, para lo cual debemos analizar si en verdad
es necesario estas diferencias, tan solo de tratarse del nacimiento de un tipo de
responsabilidad del tipo contractual, con la cual suponemos que hay una relación
jurídica previa al nacimiento de la responsabilidad una relación jurídica previa, que de
alguna manera genero un daño que crea un estado de sujeción por parte del deudor
frente al acreedor, veremos que esta diferencia no es tan cierta o no. Y al fin de cuentas
la esencia de la responsabilidad civil no sería satisfacer el daño del dañado, o el
acreedor en el caso que sea, y al haber diferencias se crearían situaciones de ventaja y
desventaja. Este es un breve vistazo a lo que me gustaría discutir con ustedes,
conocedores, aprendices y noveles del derecho.

1. Introducción

Empiezo esta discucion entendiendo que la Responsabilidad Civil


Contractual, presupone la existencia de una obligación contractual previa y que su
inejecución, ocasiona un daño, a diferencia de la Responsabilidad Civil
Extracontractual o Aquiliana, se origina tras la transgresión, del deber genérico de no
dañar a otro, transgredir un parámetro de conducta socialmente aceptado, o la ley.

“En la responsabilidad contractual, el autor del daño y su víctima han creado por su
voluntad (el contrato que celebraron), la posibilidad del daño, en la extracontractual
esta posibilidad no ha sido creada por los contratantes. Estos, en la primera, están
vinculados con anterioridad al hecho productor de la responsabilidad, y en la
extracontractual el vínculo nace por la realización de los hechos dañosos y en los
precisos momentos en que esta realización tiene lugar. Además, en la responsabilidad
contractual hay una obligación precisa de efectuar un hecho determinado, cuya falta
de ejecución determina dicha responsabilidad, en tanto que en la extracontractual no
existe obligación alguna determinada.”(1) (Gaceta Jurídica. Septiembre de 1999
Tomo 70-B.)

Sin embargo a pesar de estos matices diferentes ambos sistemas de


responsabilidad civil, tienen por objeto la reparación integral del daño, siendo el
dañado quien decide optar por uno u otro, de la forma más eficiente que considere
pertinente, para resarcir su daño.

“La circunstancia de que el daño tenga a la vez carácter contractual y


extracontractual. lleva consigo , según algunos autores, la existencia de un concurso
de acciones , mientras que otro sector doctrinal ha sostenido la existencia de una
acción única , ya que únicos son también el objeto(resarcimiento) a que la acción se
encamina y única es la causa petendí (el daño), por entender que el carácter
contractual o extracontractual del daño no es más que una calificación de la causa
petendi, que no altera su identidad. No hay más que un concurso de normas
aplicables, correspondiendo al perjudicado elegir, de entre ellas, aquella que quiera
que sea aplicada (es decir, la que se refiere a la responsabilidad contractual o en su
caso la que atañe a la responsabilidad extracontractual). Siendo la única acción mas
no con ella se prohíbe al actor de invocar, posteriormente en el juicio , una norma
distinta, de la que inicialmente ha pedido, ni se puede considerar que el juez ha
pronunciado ultrapetita si aplica una norma diferente a la referida por el actor; así,
si el viajero que ha sufrido un siniestro a causa del transporte acciona por la
responsabilidad extracontractual, podrá posteriormente invocar la responsabilidad
contractual que le permite librarse de la carga de la prueba de la culpa y de análoga
forma podrá el juez aplicar las normas sobre la responsabilidad contractual , pese a
que el actor invocase las normas de la responsabilidad extracontractual”.(2)

(DE CUPIS, Adriano. EL DAÑO: Teoría


general de l responsabilidad civil. Barcelona,
1975, p. 164, 165)

Buscaremos resaltar estas diferencias en la práctica, sus ventajas y desventajas, y


además proponer una solución a los posibles casos de indefensión, por tales
diferencias, que justificarían un sistema unificado.

2. Diferencias teóricas y abstractas entre la Responsabilidad Civil


Contractual y Extracontractual.

“Partiendo de un punto de vista formal y tomando como eje central la noción de


culpa la doctrina francesa ha escindido el sistema de responsabilidad civil
considerando que existían perfectamente diferenciadas, una culpa contractual y
otra extracontractual; cada una de ellas estructurada con notas típicas y
características; la doctrina clásica agota las diferencias entre responsabilidad
contractual y extracontractual, en que, la primera nace del incumplimiento de
una obligación, mientras que la segunda nace de la comisión de un acto ilícito.
En el primer caso –responsabilidad contractual-, el deber de indemnizar deriva
de otro deber, el deber de cumplir, que ha sido infringido. Un contrato por
ejemplo, engendra obligaciones para todos o algunos de los contratantes. Si uno
de ellos incumple las que le incumben o lo hace de forma defectuosa o
tardíamente, queda obligado a indemnizar a los demás los daños y perjuicios que
eventualmente les hubiere ocasionado, en el segundo caso, la obligación de
indemnizar surge por la sola producción del evento dañoso, porque una persona
ha infringido las normas generales respecto de las demás impuestas por la
convivencia”. (3)

(Art. Rev. Cuadernos Jurisprudenciales.,

Febrero-2007, Pág. 4)

Esta teoría clásica, según algunos autores no hace más que hacer una
diferencia con respecto, al nacimiento de la responsabilidad civil, siendo un caso el
incumplimiento de una obligación o su ejecución defectuosa, tratándose de la
responsabilidad contractual, y el incumplimiento del deber genérico de no dañar a
otro, o infringir la ley, tratándose de la responsabilidad contractual, girando ambas
en la reparación integral del daño.

“La existencia de 2 regímenes tan sustancialmente distintos estaría justificada en


el seno de una economía poco desarrollada, pero no en un estado de las
relaciones sociales como el actual, en el que al constante exposición a los riesgos
de la vida diaria reclama una cada vez más vigorosa defensa de la persona, y en
el que la especialización en las actividades permite escapar de cada deudor una
previsión proporcionada a esa especialización: si indemnizar significa tanto como
dejar a la victima indemne, colocada en la misma situación en que se encontraba
antes de la causación del daño, podrá haber diferencias en lo accesorio , pero no
en los principios rectores, máxime cuando la velocidad a la que circula la
celebración del contrato moderno hace brillar por su ausencia la autonomía de la
voluntad en su sentido clásico”.(4)
(YZQUIERDO TOLSADA, Mariano.
Sistema de Responsabilidad civil contractual y
extracontractual. P. 82)
Para algunos autores al hablar de que el origen de la responsabilidad
contractual es el incumplimiento de la obligación especifica, su inejecución, se trata
de una diferencia teórica y abstracta pues en la responsabilidad aquiliana el
incumplimiento por así decirlo se puede concurrir en la acción y omisión, es decir
si se realiza una actividad riesgosa o peligrosa, o si se trata de la culpa omisiva, por
dejar de prestar auxilio cuando se está dentro de sus posibilidades, sin que
ocasione un peligro propio.

“Al tratar de incumplimiento del contrato y sus efectos: si se refieren a la culpa y


el dolo , y no tanto porque se trate de varios de los posibles factores de atribución
de la responsabilidad civil contractual , sino mas bien porque constituyen la
tipología más frecuente del incumplimiento del contrato. Si se refieren también al
caso fortuito y fuerza mayor, pero no enfatizando su virtualidad exoneratoria
como manifestación de la ruptura de la relación de causalidad, sino su carácter de
formas de no atribución del incumplimiento contractual. En una palabra, el
lenguaje propio de la responsabilidad contractual no viene siendo, a diferencia de
lo que sucede con la aquiliana un lenguaje de responsabilidad sino de
incumplimiento. Con ellos , a los ojos del confundido estudiante se presenta un
panorama en el que los requisitos anteriormente enumerados aparecen
monopolizados por las lecciones del programa que tratan de la responsabilidad
civil extracontractual , cuando lo cierto es que se trata de elementos comunes a
ambas modalidades de responsabilidad, y como tales, de elementos que
deberían ser estudiados en sede de teoría general de la obligación: la acción u
omisión de que se habla en la responsabilidad aquiliana es justo el
incumplimiento del contrato en la contractual.”(5)
(YZQUIERDO TOLSADA, Mariano. Sistema
de Responsabilidad civil contractual y
extracontractual. P. 83)

“No hay razón lógica para proporcionar al daño soluciones tan diferentes según
que la victima sea un contratante o “un tercero:” sería desastroso que, por
respetar una simple clasificación abstracta y teórica, que no está prevista
siquiera en los textos ni impuesta por indiscutibles imperativos lógicos, se
sacrificasen los verdaderos intereses en juego, que consisten en asegurar
correctamente la reparación de los daños y en prevenir los comportamientos
antisociales”. (6)

(YZQUIERDO TOLSADA, Mariano. Sistema


de Responsabilidad civil contractual y
extracontractual. P. 85)

Partiendo de estas diferencias, llamados por algunos autores de


accesorias, del incumplimiento de la obligación en un caso o de la acción y omisión
en el otro, y las posibles vicisitudes que se presenten, y los fallos a los que puedan
llegar los jueces en su discrecionalidad, cabe la posibilidad de llevar al dañado a la
indefensión.

“La Jurisprudencia nacional, parece inclinarse por la tesis clásica cuando en la


Casación N° 507-99, hace eco de la distinción entre estos ordenes de
responsabilidad civil; sin embargo, en la casación N° 1112-98, reconoce la
existencia de una zona intermedia en la que ambos ordenes de responsabilidad se
confunden, por lo que la Corte Suprema ve en la finalidad perseguida por ambas
responsabilidades –la respiración del daño-, el fundamento para un trato
unificado”. (7)
(Art. Rev. Cuadernos Jurisprudenciales.,

Febrero-2007, Pág. 15)

3. Diferencias en la práctica entre la Responsabilidad Civil Contractual y


Extracontractual.

…“Si bien no hay diferencias fundamentales entre los dos órdenes de responsabilidad,
existen diferencias accesorias, cuya importancia práctica es tan grande que justifica
el establecimiento de una línea demarcatoria entre ellas”…(8)
(MORELLO, Augusto, Indemnización del daño contractual. T. I,
Abeledo Perrot. 1967, p. 44).
“La dra. Elvira Martínez Coco, sostiene que: En lo que respecta al Código Civil, las
normas de responsabilidad civil aplicables, así como los factores atributivos de
responsabilidad dependerán de la existencia o no de una obligación previa entre el
autor del daño y la victima. Así tenemos que, para el caso de un contrato de
transporte en el que, en ejecución del contrato se le cause un daño al pasajero, la
indemnización por daños y perjuicios ocasionados, la extensión de la
responsabilidad, los factores atributivos de responsabilidad, etc., se fijaran de
acuerdo con las normas de inejecución de las obligaciones del código civil (art 1314 a
1350). Sostiene, además que distinta será la solución si, en cambio, la obligación de
reparar el daño se genera sin una relación obligacional previa entre el autor del
daño y la víctima, o cuando existe un tercero civilmente responsable. En este caso, las
normas que se deben aplicar son las de la responsabilidad extracontractual del
Código Civil (art. 1969 a 1988). (9)

(MARTINEZ COCO, Elvira. Ensayos de Derecho Civil. Editorial


San Marcos. Lima, 1997. P. 387)

“Por ejemplo, en invierno se quiere calefacción; por lo tanto, tendrá derecho a intentar
contra la empresa una acción de responsabilidad contractual si cae enfermo a
consecuencia de una insuficiente calefacción de los vagones; con mucha mayor
razón, la responsabilidad contractual del transportista será exigible si el viajero es
aplastado en un choque”.

Sin embargo, no veo inconveniente alguno para que, incluso en estos supuestos se
pueda recurrir a la vía extracontractual, independientemente que exista un contrato,
ya que simultáneamente se ha infringido el acuerdo contractual y el deber genérico de
no dañar. El derecho de la víctima a acogerse al sistema de responsabilidad civil que
más le conviene es el común denominador de todos estos casos”. (10)

(Dr. Juan Espinoza Espinoza.


Derecho de la Responsabilidad Civil.)

3.1. La prescripción.
“Las razones de simple ORDEN PRACTICO: son muy abundantes los casos puros, en
los que basta con comprobar la existencia o no de vinculo contractual entre el
dañador y la victima para calificar la responsabilidad. Pero no son pocos los
supuestos en los que puede discutirse ante qué tipo de responsabilidad nos
encontramos. y si de dar una respuesta u otro va a depender la aplicación por
parte de los tribunales de soluciones absolutamente distintas, salta a la vista la
importancia practica del problema. El régimen de la responsabilidad aquiliana
suele ser más confortable para el perjudicado , pero como la acción correspondiente
cuenta con un plazo de prescripción cruelmente breve, resulta llamativo con qué
frecuencia se produce un doble fenómeno, de componentes contrapuestas: los
demandantes que, ante daños que pueden encontrar un difícil tratamiento en la
esfera contractual , encajan la reclamación en a espera aquiliana (aunque exista un
contrato) o los que ,ante una acción extracontractual prescrita , tratan de colorear
de contractual lo que no lo es”. (11)

(YZQUIERDO TOLSADA, Mariano. Sistema


de Responsabilidad civil contractual y
extracontractual. P. 84)

Entendiendo que la prescripción en la responsabilidad contractual se da a


los 10 años y en la extracontractual a los 2 años, teniendo ambos su origen en la
producción de un daño, y siendo la intención de la responsabilidad civil repararlos, no
comprendo la intención de los legisladores de darles plazos de prescripción tan
diferentes, configurándose como una ventaja de un sistema frente a otro.

3.2. La carga de la prueba.

“Una diferencia practica, es que en la contractual basta demostrar el incumplimiento


para que se presuma la culpa. El daño cuyo resarcimiento se persigue, tiene como
origen el incumplimiento del deber de cuidado atribuible al que se imputa como
responsable, con motivo de la relación contractual por la cual su contraparte se
compromete a hacer o dar, a cambio del pago de un precio determinado”. (12)
Asociación Civil: Derecho y sociedad
Asociación Formada por estudiantes de
la facultad de derecho de la
Universidad católica.

http://blog.pucp.edu.pe/item/26218/disclaimer-limites-a-la-
responsabilidad-civil
“Otra de las diferencias entre la responsabilidad contractual y la extracontractual
reside en la carga de la prueba, pues en la responsabilidad derivada de un contrato, el
acreedor de la respectiva prestación no está obligado a demostrar la culpa del deudor,
ya que ésta se presume en tanto el segundo no demuestre que su incumplimiento o el
atraso no le son imputables, como el caso fortuito o la fuerza mayor; en cambio, en la
responsabilidad extracontractual le compete al damnificado demostrar la culpabilidad
del autor del acto lícito. El principio general que rige la Responsabilidad
Extracontractual o Aquiliana, lo encontramos en el artículo 1969° del Código Civil, que
dispone que aquel que por dolo o culpa causa un daño a otro está obligado a
indemnizarlo. El descargo por falta de dolo o culpa corresponde al autor”. Como
primera diferencia con el régimen de la responsabilidad contractual, encontramos que
la carga de la prueba se invierte, siendo ahora de cargo de quien ocasiona el daño”.
(13)

(Gaceta Jurídica. Tomo 70-B. Septiembre de 1999.)

“La responsabilidad contractual comprende dos partes: la reparación del daño y la


indemnización de perjuicios; pero se valora de distinta manera según la culpa del
responsable. Cuando existe buena fe, los daños y perjuicios se concretan a los
previstos o a los previsibles al tiempo de constituirse la obligación, y los que sean
necesaria consecuencia del incumplimiento. En cambio, el deudor doloso responde
cuantos daños y perjuicios se deriven de no haber cumplido la obligación. Por defecto
de imputabilidad, aun habiendo contraído válidamente una obligación contractual,
no surge la responsabilidad del incumplimiento posterior por sobrevenida
incapacidad, y siempre que su representante haya procedido con la diligencia
adecuada para evitar, por su parte, el daño o perjuicio de otro. Procesalmente, quien
exige la responsabilidad civil contractual ha de probar la existencia de la relación
obligatoria y el incumplimiento de lo debido, mientras al obligado corresponde
alegar la justa causa de liberación”. (14)

3.3. Posibilidad de exonerar o limitar ,la responsabilidad en responsabilidad


contractual.

“Otra diferencia importante entre ambas, es que la responsabilidad contractual puede


ser limitada mediante una cláusula limitadora de la responsabilidad (cláusula penal,
por ejemplo), si bien existen excepciones. En el ámbito de la responsabilidad
extracontractual no existen las cláusulas de exoneración de la responsabilidad porque
no existe contrato”. (15)
(Asociación Civil: Derecho y sociedad
Asociación Formada por estudiantes de
la facultad de derecho de la
Universidad católica.
http://blog.pucp.edu.pe/item/26218/disclaimer-limites-a-la-
responsabilidad-civil)

Con respecto a la responsabilidad contractual la posibilidad de exonerar de


responsabilidad se considera como nula, toda estipulación que excluya o limite la
responsabilidad por dolo o culpa inexcusable del deudor o de los terceros de los que se
valga, según el artículo 1328 del código civil. Es decir es válido en culpa leve. Y
tratándose de responsabilidad extracontracontractual, son nulos todos los convenios q
excluyan o limiten la responsabilidad anticipadamente a la producción del daño según
el artículo 1986 del código civil, es decir podría entenderse como una ventaja de la
responsabilidad contractual sobre la extracontractual, pues en la primera cabe la
posibilidad de limitar la responsabilidad, pues se trata solo del incumplimiento de la
obligación especifica, que podría ser sustituida por otra o ejecutada tardíamente.

En mi Opinión

Como se menciono anteriormente se presupone la existencia de una


obligación contractual previa y que su inejecución, ocasiona un daño, a diferencia de
la Responsabilidad Civil Extracontractual o Aquiliana, se origina tras la transgresión,
del deber genérico de no dañar a otro, transgredir un parámetro de conducta
socialmente aceptado, o la ley. Sin embargo a pesar de estos matices diferentes
ambos sistemas de responsabilidad civil, tienen por objeto la reparación integral del
daño, siendo el dañado quien decide optar por uno u otro sistema, de la forma más
eficiente que considere pertinente, para resarcir su daño, diferencias que por así
decirlo no hacen más que llevar a la confusión de un mismo problema, pues al hablar
de la responsabilidad contractual, nos podríamos referir al incumplimiento de la
obligación especifica, su inejecución, se trata de una diferencia teórica y abstracta
pues en la responsabilidad aquiliana el incumplimiento por así decirlo se puede
concurrir en la acción y omisión, es decir si se realiza una actividad riesgosa o
peligrosa, o si se trata de la culpa omisiva, por dejar de prestar auxilio cuando se está
dentro de sus posibilidades, sin que ocasione un peligro propio; además estas
diferencias calificadas de accesorias por algunos autores, pues si bien tienen
características especiales, como lo mencionado anteriormente, la culpa, la prueba, la
inversión de la carga de la prueba, la prescripción, la posibilidad de limitar la
responsabilidad, características tan disimiles, que no hacen más que procurar la
reparación integral del daño. Sin embargo al haber diferencias, ventajosas y
desventajosas, siendo el dañado quien decide optar por alguno de estos sistemas, y
además estando sujetos a la discrecionalidad de los jueces, cabe el riesgo de caer en
indefensión y siendo el fin último del derecho la justicia, esta posibilidad de dejar en
indefensión al dañado, no se trata efectivamente del fin de la Responsabilidad civil,
razón por la cual un sistema unificado, en la cual, lo importante sea la reparación
integral del daño y sea el punto de comienzo para elegir medidas, ya no
características comunes de uno u otro sistema, pues la única diferencia ya se trataría
solo del origen del daño, en algo abstracto, que presuponga la existencia previa de
una relación jurídica, una obligación, y la infracción de la ley o la infracción del deber
genérico de no dañar, siendo ahora la única preocupación la reparación integral del
daño

Indemnización de daños y perjuicios


Indemnización de daños y perjuicios.

Concepto.
Responsabilidad Contractual
Requisitos responsabilidad contractual.
- Existencia de un contrato válido.
- Existencia del daño o perjuicio.
- Relación de causalidad.
- Actuar con dolo o culpa.
- Prueba de la culpa.

Eximentes de responsabilidad.
Carga de la prueba en materia de responsabilidad contractual.

Indemnización de daños y perjuicios.


Concepto.

Se refiere a la obligación de resarcir daños o perjuicios ocasionados con Abarca la


responsabilidad por el hecho propio, por el hecho ajeno, y por el hecho de las cosas Comprende
la obligación de indemnizar daños y perjuicios ocasionados por acciones u omisiones culposas o
dolosas.

RESPONSABILIDAD CONTRACTUAL.

Deber de indemnizar todo daño que proveniente de:

1) No haber cumplido una obligación contenida en el contrato

2) Haberla cumplido de manera imperfecta.

3) Haber retardado su cumplimiento por causas imputables a éste.

Requisitos responsabilidad contractual.

1) Existencia de un contrato válido.


2) Existencia de daño o perjuicio.
3) Relación de causalidad.
4) Existencia de dolo o culpa.

1) Existencia de un contrato válido.

Requisitos de validez de todo contrato:

A) Que la persona sea capaz de obligarse, el caso de los menores de edad el consentimiento lo
prestaran los representantes legales o la persona que lo tenga a su cuidado.

B) Consentimiento serio y exento de vicios (error, fuerza o dolo.

C) Que tenga un objeto lícito: Hay objeto ilícito en todo contrato prohibido por la ley Art. 1466
CC

D) Que tenga una causa lícita: el motivo que induce al contrato no debe estar prohibido por la
ley o contrario al orden público o buenas costumbres.

2) Existencia del daño o perjuicio.

La responsabilidad civil tiene como objeto la reparación del daño.

* Cualquier detrimento al patrimonio.


Clasificación del daño.
Daño emergente: daño efectivamente causado en el patrimonio de una persona.
Daño lucro cesante: provecho económico que se deja de percibir como consecuencia del ilícito.
Daño moral: pena o aflicción derivada del ilícito.

¿De que daños se responde en materia contractual?


Si no puede imputarse dolo sólo se responden de los perjuicios que se previeron o pudieron
preverse al tiempo del contrato.
Si hay dolo es responsable de todos los perjuicios que fueron consecuencia inmediata o directa
de no haberse cumplido la obligación o haberse demorado su cumplimiento.

3) Relación de causalidad.

Relación causa a efecto que vincula al daño con la actividad del autor.

Por ejemplo, en los casos de negligencias médicas, en el caso concreto se debe examinar:
a) Si el daño obedece al actuar del profesional de la salud (Sólo este es indemnizable.
b) Si este deriva de la evolución natural del paciente frente al tratamiento (condiciones
personales del paciente.
c) O bien si es consecuencia de un hecho de la víctima del daño.
d) Si es producto de un caso fortuito. Art. 45 CC

Patrones para determinar la relación causa a efecto ( nexo causal) entre la acción y el daño.

a) El hecho que produce el daño debe ser idóneo en sí mismo.


b) El daño debe ser consecuencia directa, mediata o inmediata del hecho.
c) Existirá relación de causalidad cuando, tras una simple operación intelectual, al suprimir
mentalmente la causa, el efecto desaparece.

4) Actuar con dolo o culpa.

La regla general es que se responda de culpa leve que establece el artículo 44 del Código Civil:
“Culpa leve, descuido leve, descuido ligero, es la falta de aquélla diligencia y cuidado que los
hombres emplean ordinariamente en sus negocios propios. Esta especie de culpa se opone a la
diligencia o cuidado ordinario o mediano".

El profesional de la salud normalmente responderá de culpa leve, puesto que el contrato médico
reporta beneficios para ambas partes, salvo que en el respectivo contrato se establezca de modo
expreso que el profesional médico facultativo deba responder por culpa levísima.
En ningún caso podría exonerarse de culpa lata, puesto que en materia civil se asimila al dolo y
en nuestra legislación la condonación del dolo futuro esta prohibida.

Prueba de la culpa

• En materia contractual, el incumplimiento de las obligaciones se presume culpable (artículo


1547 inciso 3° CC.)
• Incumbe probar entonces al demandado probar que ha actuado con diligencia o cuidado.

Eximentes de responsabilidad.
* De origen legal.

Caso fortuito o fuerza mayor (Artículo 45 del Código Civil)

- Hecho de la víctima
- Hecho de un tercero

Causales de justificación.
-Estado de necesidad. (Se evita un mal mayor con un mal menor)
-Cumplimiento de un deber.

De Origen Contractual.
Se puede estipular que se responda por culpa levísima, es decir, por falta de una esmerada
diligencia ya que lo normal es que se responda por la falta de una diligencia o cuidados
ordinarios.
Se prohíbe estipular que se responderá solo de culpa grave ya que se asimila al dolo y la
condonación del dolo futuro no vale.
Carga de la prueba en materia de responsabilidad contractual.
Quien invoca la eximente debe probar el caso fortuito o que actúo con la diligencia o cuidado.

Responsabilidad Extracontractual.

El artículo 2314 del Código Civil señala que: " El que ha cometido un delito o cuasidelito que ha
inferido daño a otro, es obligado a la indemnización; sin perjuicio de la pena que le impongan las
leyes por el delito o cuasidelito".

Esta obligación de resarcir los daños se transmite a los herederos de quien ha causado el daño.

Al igual que en la responsabilidad contractual, no sólo se es responsable de los hechos propios


sino del hecho de las personas que estén a nuestro cuidado o dependencia. Asimismo, la ley
establece que también se puede ser responsable por el hecho de las cosas, por ejemplo, el
dueño de un edificio es responsable de los daños que ocasione la ruina acaecida por haber
omitido las reparaciones (Artículo 2323 del Código Civil)

Los elementos o condiciones para producir la responsabilidad extracontractual son las


siguientes:

1) Que el autor sea capaz de delito o cuasidelito.


2) La acción y criterios subjetivos u objetivos de atribución Existencia de un hecho culposo o
cusidelito propiamente tal, cuya responsabilidad le es imputable a la parte demandada.
3) Que este hecho culposo haya causado un perjuicio o daño a la parte demandante.
4) Que entre el hecho doloso o culposo y el perjuicio haya relación de causalidad, esto es, que
los daños o perjuicios sufridos sean consecuencia directa e inmediata de aquél.

Publicado en General a la(s) 15:34 el día miércoles 24 febrero por a20045717 | Visto: 26237
veces |
RESPONSABILIDAD CIVIL CONTRACTUAL
CURSO: DERECHO DE LAS OBLIGACIONES
DOCENTE: DR. HENRY CARHUATOCTO
TEMA: RESPONSABILIDAD CIVIL CONTRACTUAL
Elaborado por: Jorge Luis Chang Ramirez
Ciclo VII - Derecho – Sede – Callao
NOVIEMBRE 2009
INTRODUCCIÓN
Al iniciar el presente trabajo me encontré con el dilema de su estructura, preguntándome si este,
debería ser igual que todos aquellos que realice con anterioridad en la universidad o que debería
tener una nueva forma de elaborarlo, lo esboce, hice un borrador, leí varios libros, y por fin logré
tenerlo listo para su impresión, pero llegue a la universidad y escuche a uno de mis profesores una
crítica a un texto presentado por otro compañero, menos mal de otro ciclo, el cual no tenia nada
comparado con el que yo había realizado, me sentí triunfador, al menos en el trabajo que había
terminado, o al menos pensé había terminado, pero al terminar de escuchar las palabras… “no les
estoy exigiendo un trabajo complejo, - mostrándonos un libro de un autor reconocido, mientras se
dirigía al pupitre y recogía otro libro – solo debe cumplir con las reglas generales”… palabras de mi
profesor de derecho de las obligaciones. Bueno eso para mi fue, más que un comentario, fue un
reto, regrese a mi casa y eliminé el trabajo que había terminado, no por considerar que estaba mal
hecho para mi, pero eso era el problema, el trabajo terminado solo me había satisfecho en un plan
de cumplimiento estudiantil, y no con el cumplimiento moral que me debió impulsar, a ir más allá de
mi propia satisfacción, muy por el contrario este trabajo tiene que satisfacer a quién me lo pidió y
siendo ese el compromiso, solo me quedó el volver a comenzar.
Bueno aquí estoy presentando mi propio trabajo del que no realizaré ningún halago, ya que eso lo
dejaré a quién lo tenga frente y de su opinión de ello, criticas espero, que me ayuden a mejorar el
espíritu que se requiere para avanzar en la vida.
Comenzaré diciendo que la introducción de una presentación siempre a sido un gran problema
para mi, quizás mencionar que hasta complicado, ya que siempre tuve la idea que si el texto que
presento satisface mi lectura, pues eso será suficiente, y la palabra satisfacción, ahora ya no solo
debe abarcar mi suficiente placer, si no esta vez debe abarcar el suficiente placer de los demás.
Pero teniendo en cuenta que debo ser directo y explícito en lo que corresponde a las siguientes
líneas iniciaré los comentarios de introducción al presente.
El tema encomendado es la RESPONSABILIDAD CIVIL CONTRACTUAL, para ello primero
mostraré las definiciones que nos llevarán al mejor entendimiento de la lectura, mencionaré el
marco legal dentro de nuestra legislación en cuanto al tema principal, también mencionaré
conceptos de responsabilidad civil extracontractual, puesto que es imposible tratar el tema principal
sin mencionarlo, la jurisprudencia, cuyo texto será presentado tal cual, sin modificación alguna y
las conclusiones del caso.
Primero mencionar que antes de introducirme en el tema, debe quedar claro que cuando hablamos
de responsabilidad civil contractual, nos referiremos siempre a aquel vínculo que une al deudor y al
acreedor, pero ello derivado de un contrato, el mismo que celebrado voluntariamente entre las
partes y cumpliendo todos los requisitos de la regla general, que dicha voluntad tenga un fin lícito,
que sea realizado por personas capaces de contratar, que el objeto se física y jurídicamente
posible, cumpliendo a su vez con la formalidad prescrita por la ley.
Por lo antes mencionado, diremos que en toda relación jurídica contractual, tiene un deudor y un
acreedor, donde el deudor debe cubrir la satisfacción de lo acordado o lo pedido formalmente por
el primero, y al término de la prestación o cumplimiento, ambos quedarán satisfechos,
extinguiéndose el vínculo contractual.
Desde el planteamiento del párrafo anterior, en cuanto ambos – acreedor y deudor – cumplieron
con lo acordado, todo esta correcto, pero el tema de la responsabilidad civil contractual se inicia
con el incumplimiento de la obligación pactada, es decir si una persona se compromete bajo
contrato a levantar un muro de ladrillos, bajo pacto, que al término de la prestación este será
retribuido, o si recibió el pago por adelantado o pacto el pago al término del trabajo y este último no
cumple con levantar el muro de ladrillos, pues está incumpliendo con su obligación, será entonces
que se iniciará una disputa por la responsabilidad civil contractual por la inejecución de la
obligación, la misma que debe ser indemnizada.
RESPONSABILIDAD CIVIL CONTRACTUAL
1. MARCO LEGAL.
El Libro VI, Sección Segunda, Título IX, Capítulo I, se regula la “Inejecución de obligaciones”
(responsabilidad contractual), estableciéndose que quien actúa con la diligencia ordinaria
requerida, no es imputable por la inejecución de la obligación o por su cumplimiento parcial, tardío
o defectuoso. [1]
Mientras que en el Libro VII, Sección Sexta, se regula la “responsabilidad extracontractual”,
estableciéndose que aquel que por dolo o culpa causa un daño a otro está obligado a
indemnizarlo.
2. ANTECEDENTES
Para iniciar el tema de responsabilidad contractual, debo tratar el tema de las obligaciones y para
ellos es necesario remontarnos en el pasado hasta la época del imperio romano, pero no para
ahondar sobre su historia general, si no solo para extraer el origen de la palabra “obligación”, la
misma que proviene del latín “obligare” recogiendo a su vez los vocablos “ob” (adelante, a causa,
de, junto o cerca de, alrededor de) y “ligatio” (ligar o atar). [2]
Es así que puede considerarse como primero concepto de la palabra obligación, la cual a servido
de base para la doctrina extraídas de las institutas de Justiniano en la que señala que… “la
obligación es un vínculo de derecho por el que somos constreñidos con la necesidad de pagar
alguna cosa según las leyes de nuestra ciudad”[3]. En el derecho moderno, con una mera
definición define la obligación como: “la obligación es un vínculo de derecho por el cual somos
constreñidos[4] a dar, hacer, o prestar algo”.
Por tanto, como mencioné en la parte introductoria, la obligación es el vínculo jurídico existente
entre dos o más personas, las mismas que por dicha unión o contrato, quedan obligadas una con
relación a la otra (vínculo entre deudor-acreedor) a dar, a hacer o no hacer una cosa.
Entonces, quedando claro que la obligación es una relación jurídica establecida entre dos personas
y dirigida a que una de ellas obtenga determinada prestación, a través de cooperación o retribución
de la otra, o bien al intercambio recíproco de bienes y servicios mediante una compensación,
pasemos con los conceptos básicos para el desarrollo del tema.
3. ¿A que se obliga el deudor?
Se obliga a desplegar toda la actividad que sea necesaria para alcanzar el fin último del contrato. Y
este fin es la satisfacción del interés del acreedor.
Para Luis Díez-Picazo la prestación puede entenderse en dos sentidos:
a) como comportamiento efectivo del deudor que se confunde con el propio cumplimiento de la
obligación, y
b) como plan o proyecto ideal contemplado inicialmente por las partes cuando nace la relación
obligatoria y que se aspira que se haga realidad en un momento posterior.
4. LA DILIGENCIA EXIGIBLE Y EL CONTENIDO DE LA OBLIGACIÓN CONTRACTUAL
La diligencia promotora del cumplimiento consiste en toda la actividad necesaria para que la
prestación –contemplada inicialmente como un proyecto ideal– se convierta en una realidad.
El deudor, actuando esta diligencia, debe superar toda clase de impedimentos u obstáculos –
incluso imprevisibles al tiempo de contratar– que incidan en la ejecución de la obligación.
5. DEFINICIONES BÁSICAS
CONTRATO: Un contrato ha de contemplar en primer lugar una convención, un acuerdo de
voluntades sobre un asunto determinado. El mismo tiene la atención de las autoridades judiciales
en caso de incumplimiento.
OBLIGACIÓN: Relación jurídica en virtud de la cual un sujeto (deudor) tiene el deber jurídico de
realizar a Favor de otro (acreedor) determinada prestación.
ELEMENTOS DE LA OBLIGACIÓN: Los elementos de la obligación son los sujetos, el vínculo
jurídico y el objeto.
DEUDOR: Que debe o está obligado a satisfacer una deuda.
ACREEDOR: Que tiene derecho a pedir el cumplimiento de alguna obligación o la satisfacción de
una deuda.
PRESTACIÓN: Servicio que la autoridad o un contratante ofrece o exige a otro
VÍNCULO: Lo que ata, une o relaciona a las personas o las cosas
RESPONSABILIDAD: En general la responsabilidad consiste en la aptitud de alguien, de ser
pasible de una sanción, y sanción es el comportamiento que se impone al infractor de un deber
jurídico. La responsabilidad consiste en la obligación que recae sobre una persona de reparar el
daño que ha causado a otro.
INEXCUSABLE: Carente de excusa o justificación. Imperdonable. De cumplimiento absolutamente
obligatorio.
6. RESPONSABILIDAD CIVIL CONTRACTUAL
Es aquella que deriva de un contrato celebrado entre las partes, donde uno de los intervinientes
produce daño por dolo, al no cumplir con la prestación a su cargo o por culpa por la inejecución de
la obligación, por su cumplimiento parcial, tardío o defectuoso, la cual deberá ser indemnizada.
El concepto de responsabilidad en la esfera del Derecho y precisamente en el derecho civil, es uno
de los temas que más polémicas produce. Él pasa desde la eliminación de la responsabilidad
subjetiva, olvidándonos del concepto de la culpa, para hacer prevalecer, en todos los casos, la
responsabilidad objetiva, hasta los que muchos autores refieren “la unificación, largamente
discutida, de la responsabilidad por inejecución de las obligaciones y de la responsabilidad
extracontractual, pasando por la íntima vinculación que estas tienen. Pero solo tocaré ciertos
aspectos primordiales, ya que el tema aunque parezca simple no lo es.
Inicialmente fui directo a situaciones de cumplimento de las obligaciones, siendo, aquel caso en la
que el deudor realiza la actividad debida o prestación, es decir cumple lo pactado. Siendo similar,
los casos en los cuales el acreedor, en retribución del cumplimiento, obtiene igualmente su
satisfacción por medio de la ejecución específica.
Hasta allí todo claro, y no hay por que ahondar más en el asunto, pero también existe el caso
supuesto en que el deudor incurre en un incumplimiento que le es jurídicamente atribuible, que
deriva en su responsabilidad y autoriza al acreedor a obtener su satisfacción por equivalente
mediante la ejecución indirecta, la cual se hace efectiva en el patrimonio del deudo.
Cuando el deudor materialmente incumple, pero es irresponsable porque un caso fortuito incide
generando imposibilidad de pagar lo debido; o, por la influencia de circunstancias excepcionales, la
prestación que debe se hace excesivamente onerosa y no corresponde sujetarlo a ella. En todos
esos casos la falta de cumplimiento no origina responsabilidad y, por ello, se los trata
agrupadamente.
7. CAUSA DE IMPUTABILIDAD.
La imputabilidad, entendida como la capacidad que tiene el sujeto para hacerse responsable
civilmente por los daños que ocasiona.
CASO FORTUITO O FUERZA MAYOR
Regla general: actuar con la diligencia ordinaria requerida para el cumplimiento de la obligación.
Para ser precisos mencionare el código civil peruano en su artículo 1314 que tiene prescrito la
imputabilidad por diligencia ordinaria, donde dice…”Quién actúa con la diligencia ordinaria
requerida, no es imputable por la inejecución de la obligación o por su cumplimiento parcial, tardío
o defectuoso.”
Por lo tanto, teniendo en cuenta la regla general en este punto, se requiere de la ausencia de
culpa, y queda claro que en caso de ausencia de culpa el deudor solo está obligado a probar que
actuó con la diligencia que exigía la naturaleza de la obligación y que correspondía la circunstancia
del tiempo y lugar.
Otra, de las causas de imputabilidad la tenemos reflejado en el CASO FOURTUITO, prescrito en el
artículo 1315 de nuestro código civil, en que define a los casos fortuitos o de fuerza mayor, los
mismos que tienen las siguientes características:
a) Evento extraordinario: es aquello fuera de lo común
b) Imprevisible: no puede ser previsible en el orden normal del pensamiento humano.
c) Irresistible: aquello a lo que no se puede oponer por ser superior a los recursos y posibilidades.
El artículo 315 del Código Civil establece que el caso fortuito es el que no ha podido preverse, o
que previsto, no ha podido evitarse, que por tanto esta o queda fuera de lo común.
Este artículo tiene su origen en el código Francés que dice en su Art. 1148: “Il n’y a lieu á aucuns
dommages et intérets lorsque, par suite d’une force majeure ou d’un cas fortuit, le débiteur a été
empeché de donner ou de faire ce á quoi el était obligé, ou a fait ce qui lui était interdit.” “No
proceden las indemnizaciones, cuando por consecuencia de fuerza mayor ó de caso fortuito, el
deudor está imposibilitado de dar ó hacer aquello á que está obligado, ó ha ejecutado lo que le
estaba prohibido.”[5]
Otro es el Artículo 514 del código Argentino, que sólo emplea la expresión caso fortuito, sin hablar
de la fuerza mayor de que habla el 513: "Caso fortuito es el que no ha podido preverse o que
previsto, no ha podido evitarse." Esto prueba que toma como sinónimos caso fortuito y fuerza
mayor, al igual que el código chileno.
Por su parte el código Dominicano expresa en su Art. 1148, “…No proceden los daños y perjuicios,
cuando por consecuencia de fuerza mayor o de caso fortuito, el deudor estuvo imposibilitado de
dar o hacer aquello a que está obligado, o ha hecho lo que le estaba prohibido.[6]
Los casos fortuitos o de fuerza mayor tienen similitud en la teoría, pero cabe la salvedad para
hacer un comentario en cuanto a que el caso fortuito refiere solo a los accidentes naturales, es
decir lo que muchos doctrinarios indican en sus libros al tratarse los casos fortuitos enfocados en el
derecho anglosajón, indicando que el caso fortuito es un “hecho de Dios”, y por otro lado la fuerza
mayor es atribuible a lo actuado por terceos – la autoridad – lo que en el derecho anglosajón se
refiere al “acto del príncipe”.
Pero ambos eventos, hechos o sucesos, son de cierta característica única, esto en cuanto a lo
extraordinario, lo imprevisible e irresistible, que a su vez impide al deudor el cumplimiento de su
obligación, apartando esto último de que dicho deudor haya tenido la voluntad – de buena fe – de
cumplir.
Por lo tanto, estas características son las que demostrará el deudor al juez, para que el juzgador
quede convencido que el incumplimiento no fue por su culpa, quedando de este modo exento de la
reparación civil.
8. EXTINCIÓN DE LA OBLIGACIÓN POR CAUSA NO IMPUTABLE AL DEUDOR.
“…La obligación se extingue si la prestación no se ejecuta por causa no imputable al deudor.
Si dicha causa es temporal, el deudor no es responsable por el retardo mientras ella perdure. Sin
embargo, la obligación se extingue si la causa que determina la inejecución persiste hasta que al
deudor, de acuerdo al titulo de la obligación o a la naturaleza de la prestación, ya no se le pueda
considerar obligado a ejecutarla; o hasta que el acreedor justificadamente pierda interés en su
cumplimiento o ya no le sea útil.
También se extingue la obligación que solo es susceptible de ejecutarse parcialmente, si ella no
fuese útil para el acreedor o si este no tuviese justificado interés en su ejecución parcial. En caso
contrario, el deudor queda obligado a ejecutarla con reducción de la contraprestación, si la
hubiere.”[7]
Las obligaciones son contraídas para ser cumplidas; en caso contrario el ordenamiento jurídico
otorga al acreedor los medios legales que le procuren, en principio, la ejecución específica de la
obligación y, en su defecto, la indemnización de daños a cargo del obligado.
Pero ocurre que, en algunas situaciones, el cumplimiento se vuelve imposible, a pesar de existir
buena fe de parte del deudor, debido a que la prestación que es el contenido de la obligación no
resulta posible por caso fortuito o fuerza mayor, produciendo así la extinción del nexo crediticio al
privarlo de uno de sus elementos esenciales.
Por ello, el artículo 1317, esta dirigido a los casos de imposibilidad del cumplimiento de la
obligación que se produce después de haberse establecido o creado la relación contractual entre el
deudor y el acreedor. En este caso también hay inexistencia de dolo o culpa por parte del deudor,
ya que esto responde a causas no imputables al obligado.
Lo antes mencionado se refiere a las causas temporales que impiden que el obligado cumpla con
lo pactado, por lo que mientras perdure esta causa el obligado no es responsable del retardo en su
cumplimiento, por tanto la obligación se extingue si al término de este tiempo el acreedor ya no
requiere de dicha prestación. Para esta caso la obligación se extingue sin responsabilidad para el
deudor u obligado.
DAÑOS Y PERJUICIOS POR EJECUCIÓN NO IMPUTABLE. “... El deudor no responde de los
daños y perjuicios resultantes de la inejecución de la obligación, o de su cumplimiento parcial,
tardío o defectuoso, por causas no imputables, salvo que lo contrario este previsto expresamente
por la ley o por el titulo de la obligación.”
Es posible que la norma le atribuya responsabilidad al obligado aún cuando la obligación o su
cumplimiento parcial, tardío o defectuoso obedezcan a causas no imputables o también que esta
responsabilidad se le atribuya por pacto. Es este punto el deudor tiene la figura de asegurador,
púes libera al acreedor de los riesgos, ya que las partes por acuerdo voluntario, pueden convenir
que el deudor responderá de los daños y perjuicios resultantes de la inejecución de la
obligación.[8]
Entendemos desde luego que el deudor si responderá por los daños y perjuicios causados al
acreedor cuando este incumpla la obligación por dolo o culpa.
DOLO. “... Procede con dolo quién deliberadamente no ejecuta la obligación” [9]
El dolo es un factor de atribución subjetivo. El mismo es definido como vicio de la voluntad, se trata
del dolo-engaño: "acción dolosa para conseguir la ejecución de un acto, es toda confirmación de lo
que es falso o disimulo de lo verdadero, cualquier artimaña, astucia o maquinación que se emplee
con ese fin. Se trata, pues, de la acción de un sujeto que provoca error en el otro, y destruye así su
voluntad jurídica.
CULPA INEXCUSABLE. La culpa del deudor en el cumplimiento de la obligación consiste en la
omisión de aquellas diligencias que exigiere la naturaleza de la obligación, y que correspondiesen
a las circunstancias de las personas, del tiempo y del lugar" (art. 319, Cód. Civ.). Esta definición es
prácticamente impecable.
La culpa debe ser entendida como la ruptura o contravención a un estándar de conducta. Para un
sector de la doctrina italiana, la culpa “no debe ser entendida como un juicio de reproche sujetivo
del comportamiento, sino como la relación entre el comportamiento dañino y aquel requerido por el
ordenamiento, en las mismas circunstancias concretas, con el fin de evitar la lesión de intereses
ajenos”[10]
CULPA LEVE “Actúa con culpa leve quien omite aquella diligencia ordinaria exigida por la
naturaleza de la obligación y que corresponda a las circunstancias de las personas, del tiempo y
del lugar”[11] Alexandra Esta muy bien solo debe mejorar lo siguiente: 1) Incluir un indice2) Pasar
los casos/jurisprudencia al final del trabajo, despues de las conclusiones,

Incurre en culpa, el deudor, cuando no ejecuta la obligación con la diligencia debida y ello referido
a que el obligado realiza la actividad encargada con imprudencia, torpeza, es decir por su falta de
diligencia requerida. Por ejemplo el médico que no cumple con los protocolos establecidos antes
de realizar la operación.
En este caso el obligado no actúa de mala fe, es decir si tiene la intención de cumplir. Y a
diferencia de la culpa inexcusable, en este caso no hay negligencia grave, si no solo la falta de
negligencia ordinaria.
9. OTROS ELEMENTOS CONSTITUTIVOS DE LA RESPONSABILIDAD CIVIL
a) La imputabilidad, que mencioné líneas anteriores, es la capacidad del sujeto para hacerse
responsable de la reparación civil, por los daños causados.
b) La licitud o antijuricidad, vale decir, la constatación que el daño causado no está permitido por el
ordenamiento jurídico. La prédica de la antijuridicidad, en el proceso de evolución del Derecho, de
su marcha hacia una mayor justicia -ciencia mutable como pocas, que exige del jurista la
"respuesta" a tono con los tiempos y las necesidades-, ha abandonado su marcado carácter
subjetivo, que estriba en poner el acento en la "voluntad sana" del agente, en su conciencia del
acto, para enfatizar, con apoyo unánime de la doctrina, la prescindencia, en el juicio de ilicitud, de
tales cuestiones que suelen englobarse en la expresión "capacidad". Dicho de modo más directo,
hay un obrar ilícito aunque el autor sea un demente declarado o un menor de menos de 10 años.
Otra vez la solución se inspira en una mirada fuerte hacia la víctima inocente.[12]
c) El factor de atribución, es decir, el supuesto justificante de la atribución de responsabilidad del
sujeto.
d) El nexo causal, concebido como la vinculación entre el evento y el daño producido.
e) El daño, que comprende las consecuencias negativas derivadas de la lesión de un bien jurídico
tutelado.
10. CUMPLIMIENTO E INCUMPLIMIENTO. El concepto de incumplimiento es objetivo e
inicialmente actúa al margen de la culpa o dolo del deudor y es el resultado de la simple
constatación de la falta de coincidencia entre el dato ideal (lo prometido) y el real (lo ejecutado por
el deudor), con la consiguiente insatisfacción del interés del acreedor.
11. EFECTOS DEL INCUMPLIMIENTO. LA PROTECCIÓN DEL ACREEDOR.
El solo incumplimiento es suficiente para poner a disposición del acreedor, acciones o derechos
que la ley o el contrato confieren al acreedor para el caso de incumplimiento del deudor.
Cuando el acreedor esta insatisfecho, tiene el derecho de accionar contra el deudor.
12. CRÍTICA A LA PRESCRIPCIÓN CONTRACTUAL Y EXTRACONTRACTUAL.
La prescripción de la responsabilidad contractual, como se indica en el cuadro anterior, lo
ubicamos en el artículo 2001, inciso 1 c.c., donde textualmente dice:
“… Prescriben, salvo disposición diversas a la ley: A los diez años la acción personal, la acción
real, la que nace de una ejecutoria y la nulidad del acto jurídico…”
Por su parte el inciso 4 del mismo artículo dice:
“…A los dos años,… la acción indemnizatoria por responsabilidad extracontractual…”
Es en este punto en que terminaré el tema abordado, pero como es la parte final no puedo dejar de
hacer una crítica a la prescripción de la responsabilidad contractual y la responsabilidad
extracontractual, ya que no es concebible que ambas tengan un tiempo muy distante para
prescribir, el la primera esta es de diez años y en la segunda es de dos años. Teniendo en cuenta
que ambas tienen un mismo fin que es la de volver al estado inicial las cosas producto del daño
causado, bajo el fundamento de tratarse de una acción reparadora o restauradora del mismo, y
bajo esta idea, ambas deberían prescribir en el mismo plazo de tiempo.
14. CONCLUSIONES
1.- En toda obligación de origen contractual es posible distinguir un objeto real de otro ideal.
2.- Los problemas de cumplimiento e incumplimiento de contrato se reducen a si el deudor
desplegó, o no, la conducta debida.
3.- El deudor junto con obligarse a dar o a hacer alguna cosa, debe emplear en la ejecución de su
prestación una diligencia promotora del cumplimiento, que se materializa en la adopción de
medidas concretas para la superación de obstáculos o impedimentos que afecten el fiel desarrollo
de la prestación, sean o no, previsibles.
4.- En aquellos casos de cumplimientos imperfectos el acreedor en principio está igualmente
obligado a aceptar y conservar la prestación, pese a ser defectuosa o imperfecta, siempre que tal
prestación sea idónea para satisfacer su interés.
5.- Si la prestación imperfecta no posee tal idoneidad el deudor habría ejecutado una prestación
distinta a la debida y el acreedor está autorizado para rechazarla o resolver el contrato, según sea
el caso.
6.- El incumplimiento es un hecho objetivo que se identifica con cualquier desviación del programa
de prestación con relación a la conducta desplegada por el deudor en cumplimiento del contrato.
7.- Ese incumplimiento, carente de una valoración subjetiva, es el que permite al acreedor a
dirigirse al órgano jurisdiccional.
Como línea final, dejar claro que la reparación civil contractual solo se da con la existencia del
incumplimiento de la obligación pactada a través de un contrato entre las partes, pero cuyo fin es la
de restablecer las cosas al estado anterior al daño y perjuicio causado a una de las partes. Sin
daño, ni perjuicio, no nada hay que reparar, por lo tanto no hay responsabilidad.
ANEXO 1
RESPONSABILIDAD DEL TRANSPORTADOR AEREO RESPONSABILIDAD DEL
TRANSPORTADOR AEREO
TRANSPORTE DE ANIMALES
SUMARIO
RESPONSABILIDAD DEL TRANSPORTADOR AEREO: Muerte de un perro competidor de raza en
un avión. Negligencia de la compañía aérea: "Temeraria desaprensión" de sus dependientes en el
transporte de animales vivos. Indemnizaciones
CAUSA 10400/2000 -S.I.- "Fasanelli de Gianfrate Mirta Silvia y otro c/Air France s/daños y
perjuicios" - CNCIV Y COMFED SALA I - 14/11/2002
"Los actores, dedicados a la cría de perros de la raza "mastín napolitano", eran dueños de un
ejemplar macho de nombre "Gino del Bresiano", al que habían inscripto en un campeonato mundial
a celebrarse en la ciudad de Milán los días 22 y 25 de junio de 1998. Con tal propósito, viajaron a
Milán por la empresa Air France, con escala en París, junto con el "handler" del canino, señor
Alberto Ferrari, y el perro, acondicionado en bodega conforme es habitual en este tipo de traslados.
El animal no fue embarcado en el vuelo AF 1714 París-Milán, y, horas más tarde, arribó en otro
vuelo al aeropuerto de Malpenza, muerto." (Del voto de la Dra. Najurieta)
"La desatención de las necesidades vitales del animal durante la escala en el aeropuerto de París
configura una conducta reprobable por parte de dependientes por quienes la demandada tiene la
obligación de responder. La compañía aérea había asumido una obligación de resultado, que
consistía en entregar el can en el destino, Milán, en el mismo estado en que había sido
embarcado, es decir, en óptimas condiciones vitales. Al respecto, coincido plenamente con el
señor juez de la primera instancia y juzgo que la demandada es responsable ante la actora por el
incumplimiento contractual que implicó la muerte del animal transportado, sin que se hayan
demostrado circunstancias que exoneren de tal responsabilidad al transportador en los términos
del Art. 20.1 de la Convención de Varsovia de 1929." (Del voto de la Dra. Najurieta)
"Aún cuando se trate de comportamiento no doloso, el caso se subsume en el Art. 25 del Protocolo
de La Haya reformado por el protocolo N° 4 de Montreal.
El Protocolo N° 4 de Montreal que, en lo pertinente, describe la conducta en estos términos: "...los
límites de responsabilidad especificados en el artículo 22 no se aplicarán si se prueba que el daño
es el resultado de una acción u omisión del transportista o de sus dependientes, con intención de
causar el daño o con temeridad y sabiendo que probablemente causaría el daño; sin embargo, en
el caso de una acción u omisión de los dependientes, habrá que probar que éstos actuaban en el
ejercicio de sus funciones" (Art. 9, que sustituye el artículo 25 A del convenio de Varsovia-La
Haya)." (Del voto de la Dra. Najurieta)
"De los antecedentes de animal y del informe del responsable de Puesto de Inspección Fronterizo
de Malpenza resulta altamente verosímil que el can "Gino del Bresiano", de estado óptimo al
momento de embarcar, haya fallecido como consecuencia de un shock térmico con consiguiente
colapso cardiocircutalorio. Ello implica que dependientes de la demandada se desentendieron del
hecho de que un animal vivo no había sido embarcado en el vuelo previsto París-Milán AF 1714 y
debía esperar un nuevo embarque en condiciones de necesidad que no se esclarecieron (sed,
calor, rigidez, falta de alimento).-
De las constancias resulta que la espera en París duró aproximadamente seis horas y que fue
embarcado probablemente después de muerto en el vuelo Af 2114." (Del voto de la Dra. Najurieta)
Copyright © elDial.com - editorial albrematica
TEXTO COMPLETO
En Buenos Aires, a los 14 días del mes de noviembre de 2002, reunidos en Acuerdo los jueces de
la Sala I de esta Cámara para dictar sentencia en los autos mencionados en el epígrafe, y
conforme el orden del sorteo efectuado, la doctora María Susana Najurieta, dijo:
I)) La sentencia de fs. 167/171 admitió la demanda instaurada por Mirta Fasanelli de Gianfrate y
Héctor Alejandro Gianfrate contra Compagnie Nationale Air France, condenando a esta última a
pagarle a los actores, en forma indistinta, la suma de veinte mil novecientos setenta pesos, con
más sus intereses calculados con la tasa que percibe el Banco de la Nación Argentina en sus
operaciones de descuento a treinta días, desde el 20/6/2000 hasta el efectivo pago, con costas a la
vencida.//-
Los actores, dedicados a la cría de perros de la raza "mastín napolitano", eran dueños de un
ejemplar macho de nombre "Gino del Bresiano", al que habían inscripto en un campeonato mundial
a celebrarse en la ciudad de Milán los días 22 y 25 de junio de 1998. Con tal propósito, viajaron a
Milán por la empresa Air France, con escala en París, junto con el "handler" del canino, señor
Alberto Ferrari, y el perro, acondicionado en bodega conforme es habitual en este tipo de traslados.
El animal no fue embarcado en el vuelo AF 1714 París-Milán, y, horas más tarde, arribó en otro
vuelo al aeropuerto de Malpenza, muerto.-
El juez a quo juzgó que la demandada era responsable de los daños y perjuicios por el
incumplimiento del contrato de transporte internacional pues no () había aportado ninguna prueba
que demostrara que había adoptado todas las medidas necesarias para satisfacer de manera
apropiada el transporte de un animal vivo y, por el contrario, de las constancias resultaba que la
causa más probable de la muerte del can era un shock térmico, circunstancia atribuible a la
negligencia de dependientes de la demandada. en consecuencia, y con sustento en el Art. 520 del
Código Civil, el juez estimó el daño resarcible y dispuso que, en virtud de la conducta de la
demandada, eran aplicables los límites de responsabilidad contemplados en el artículo 22 de la
Convención de Varsovia-Protocolo de la Haya.-
II) Contra dicho pronunciamiento, apelaron ambas partes. La actora expresó sus agravios a fs.
184/187 vta., los que fueron contestados por su contraria a fs. 193/194. la parte demandada
presentó sus agravios a fs. 188/191, los que fueron contestados por la actora a fs. 195/198.
también se presentaron apelaciones contra las regulaciones de honorarios a fs. 173 y fs. 176.-
III) Las críticas que la parte actora presentó en esta instancia pueden agruparse del modo
siguiente: a) el juez ha excluido sin fundamentos la reparación del daño por lucro cesante y ha
establecido un monto exiguo en concepto de valor de un ejemplar de raza como "Gino del
Bresiano", a pesar del informe concluyente de la Federación Cinológica Argentina, que calculó un
valor de aproximadamente veinte mil dólares;; b) ha prescindido de la declaración testifical del
señor Ferrari, de la que resulta con evidencia que debe repararse el gasto efectuado por los
actores y por el cuidador del can en concepto de viáticos y pasajes a Milán, para asistir a un evento
que perdió todo su sentido; c) ha fijado un monto reducido en concepto de reparación por daño
moral, a pesar de las circunstancias que rodearon la muerte de un perro valioso y sano; d)
finalmente, la actora se agravia de la tasa de interés aplicada al monto de la condena, pues estima
que es notoria la inflación que se vive ene l curso del año 2002 y, por ello, reclama la revocación
de lo decidido sobre el punto y la aplicación de una tasa del 5% mensual desde enero del corriente
año y hasta el efectivo pago.-
IV) Por su parte, la empresa Compagnie Nationale Air France presentó los siguientes agravios: a)
el juez a quo equivocó la atribución de responsabilidad a su parte, pues no hubo un
comportamiento irregular y se verificaron todas las diligencias para evitar el daño, en los términos
del Art. 20 de la Convención de Varsovia. Añadió que no se ha demostrado en el expediente el
motivo del fallecimiento del perro y que el informe del veterinario en el aeropuerto de Malpenza no
es suficiente para descartar la regularidad en el comportamiento de la empresa transportista; b) la
sentencia ha reconocido montos exorbitantes en concepto de resarcimiento omitiendo que un perro
es para nuestro derecho una cosa mueble en los términos del Art. 2318 del Código Civil. En este
sentido, se queja especialmente: por el valor asignado al animal, rubro sobre el cual nada se
demostró en concreto; por el monto en concepto de flete y honorarios proporcionales del cuidador,
a pesar de que no se produjo prueba sobre la necesidad de contratar un experto para viajar y
permanecer en Milán durante la exposición; asimismo, se queja por la admisión del daño moral,
que considera totalmente improcedente a un supuesto de incumplimiento contractual culposo; c)
finalmente, la demandada reclama la aplicación de los límites de la responsabilidad del
transportista aéreo, en los términos de Protocolo de Montreal de 1975 -vigente tanto en el país de
partida como en el país de destino-, considera inexcusable la aplicación del tope establecido en los
convenios internacionales (17 derechos especiales de giro por kilogramo de equipaje/mercadería
despachada) y juzga improcedente subsumir el caso en alguna de las causales de pérdida del
beneficio de la limitación.-
V) Alteraré el orden de tratamiento de los agravios que se han presentado en esta instancia, a fin
de mantener el hilo de la argumentación y esclarecer los aspectos conducentes. Por razones
lógicas, comenzaré por los agravios de la parte demandada que ponen en tela de juicio el principio
de la responsabilidad y, subsidiariamente, insisten en el beneficio de la limitación de los montos en
los términos del Protocolo de Montreal de 1975.-
Ahora bien, comenzaré por recordar que entre los actores y Air France, se concertó un contrato de
transporte internacional regido por la Convención de Varsovia de 1929, modificada en La Haya en
1955 (véase los billetes de pasajes y los hechos que forman la litis), que incluyó el traslado del
mastín napolitano "Gino del Bresiano" a la Ciudad de Milán. Ciertamente, el Código Civil argentino
afirma que son cosas muebles "las que pueden transportarse de un lugar a otro... moviéndose por
sí mismas" (Art. 2318 del código citado) y esa autonomía de movimiento es característica del reino
animal. Mas no debe olvidarse que se trata de un transporte de mercancía de caracteres
especiales que algunos autores denominan de "transporte condicionado" (Tapia Salinas Luis, "La
regulación jurídica del transporte aéreo", Madrid, 1953, Pág. 407), pues un animal es un ser vivo.
Cuando el transportista acepta transportarlo, su obligación de custodiar la mercadería comporta la
debida atención y diligencia para mantenerlo con vida y entregarlo en destino en su condición
normal (conf. Videla Escalada Federico N,. Derecho aeronáutico, tomo III, Pág. 469). En autos,
consta el informe y certificado sanitario oficial que demuestra que el perro "Gino del Bresiano" se
hallaba sano al tiempo de su examen clínico (fs. 105) y era transportado a una exposición de
perros de su raza a realizarse en Milán, lo cual evidencia la calidad de su estado.-
Por lo demás, la demandada, prestigiosa empresa con sede en un estado miembro del consejo de
Europa, no podía ignorar los principios y disposiciones de la Convención europea sobre la
protección de animales en transporte internacional (vigente tanto en Francia como en Italia) y que
enuncia el propósito de evitar todo sufrimiento a los animales transportados, especialmente las
excesivas temperaturas y las variaciones térmicas cuando se trata de transporte de animales por
avión (Art. 36 de la citada convención). Me parece pertinente señalar esa circunstancia pues la
noción de culpa y, sobre todo, de "temeridad negligente" guarda estrecha relación con las
circunstancias personales por las cuales un sujeto tiene mayor o menor aptitud para prever y
anticipar las consecuencias posibles de sus hechos, lo cual incide en la medida de su obligación
(doctrina del Art. 902 del Código Civil).-
Es claro que el transportista no debe hacerse cargo de la muerte natural de animales que
transporte, pues ese extremo configuraría un típico caso fortuito, con sus notas de inevitabilidad e
imprevisibilidad y sus efectos liberatorios. Pero ese extremo debe ser probado por el transportados
que lo alegue y que pretenda destruir con ello la presunción de responsabilidad que está a su
cargo (doctrina de esta Sala, en la causa 7664/93, "Lillo Juan Hipólito c/Aerolíneas Argentinas SA
s/Varios transporte de cosas", del 19 de septiembre de 1996). En este orden de ideas, destaco que
según surge del informe del profesional interviniente en el procedimiento que se llevó a cabo en el
aeropuerto de Malpenza el 22 de junio de 2000 (fs. 19/22), el animal presentaba una rigidez
mortuoria de por lo menos quince horas, es decir, que habría muerto antes de embarcar en el
vuelo París-Milán. Esta prueba demuestra que la muerte se produjo en la escala en el aeropuerto
Charles de Gaulle, en Francia, probablemente como consecuencia de un shock térmico. En esa
ocasión, el responsable de la inspección veterinaria afirmó "no contamos con los datos clínicos del
animal", pero en este expediente se cuenta con esa información, dada a través del certificado
zoosanitario de exportación de caninos (fs. 23 en copia). Es decir: la desatención de las
necesidades vitales del animal durante la escala en el aeropuerto de París configura una conducta
reprobable por parte de dependientes por quienes la demandada tiene la obligación de responder.
La compañía aérea había asumido una obligación de resultado, que consistía en entregar el can en
el destino, Milán, en el mismo estado en que había sido embarcado, es decir, en óptimas
condiciones vitales. Al respecto, coincido plenamente con el señor juez de la primera instancia y
juzgo que la demandada es responsable ante la actora por el incumplimiento contractual que
implicó la muerte del animal transportado, sin que se hayan demostrado circunstancias que
exoneren de tal responsabilidad al transportador en los términos del Art. 20.1 de la Convención de
Varsovia de 1929.-
VI) Trataré seguidamente el argumento de la demandada relativo a la aplicación de los límites de
responsabilidad previstos en los Protocolos de Montreal de 1975.-
Observo, en primer lugar, que los billetes de pasaje tienen la leyenda: "además de lo establecido
en el aviso y en las condiciones del contrato consignadas en el billete de pasaje, este transporte
puede regirse por los Protocolos 1, 2 y 4 de Montreal de 1975, los que disponen un límite de
responsabilidad de hasta 16.600 DEG en caso de lesión o muerte del pasajero y 17 DEG por
kilogramo de equipaje transportado" (el énfasis no está en el texto). La demandada sostiene que es
irrelevante que el Protocolo N° 4 no estuviese vigente en Francia al tiempo del contrato (informe de
fs. 151), puesto que estaba efectivamente en vigor tanto en el Estado correspondiente al punto de
partida (Argentina), como en el correspondiente al punto de destino (Italia). Sin embargo, aún
cuando aceptemos que ambas partes entendieron celebrar un contrato bajo las condiciones del
Convenio de Varsovia de 1929, modificado por los Protocolos de La Haya de 1955 y, además, por
los Protocolos de Montreal de 1975, ello no conduce a la solución que pretende la recurrente.-
En efecto, si bien es cierto que bajo las reglas del Convenio de Varsovia de 1929 -que remitía a la
"Ley del tribunal competente"-, podía afirmarse que en nuestra legislación interna sólo el dolo
contractual era causal de pérdida del beneficio de la limitación por motivos relacionados con la
conducta reprobable del transportista o de sus dependientes (conf. Videla Escalada Federico N.,
"Derecho Aeronáutico", tomo IV-A, Págs. 390/403), ello se vio modificado con la redacción del
Protocolo de La Haya de 1955 que omitió hacer referencia a nociones desprovistas de valor
universal y definió sustancialmente la falta excluyente de la limitación (artículo 25). El mismo
criterio ha seguido el Protocolo N° 4 de Montreal que, en lo pertinente, describe la conducta en
estos términos: "...los límites de responsabilidad especificados en el artículo 22 no se aplicarán si
se prueba que el daño es el resultado de una acción u omisión del transportista o de sus
dependientes, con intención de causar el daño o con temeridad y sabiendo que probablemente
causaría el daño; sin embargo, en el caso de una acción u omisión de los dependientes, habrá que
probar que éstos actuaban en el ejercicio de sus funciones" (Art. 9, que sustituye el artículo 25 A
del convenio de Varsovia-La Haya).-
En primer lugar, de los antecedentes de animal (fs. 105 y fs, 118/119), de la declaración del testigo
Ferrari (fs. 115) y del informe del responsable de Puesto de Inspección Fronterizo de Malpenza (fs.
18/22) resulta altamente verosímil que el can "Gino del Bresiano", de estado óptimo al momento de
embarcar, haya fallecido como consecuencia de un shock térmico con consiguiente colapso
cardiocircutalorio (fs. 21). Ello implica que dependientes de la demandada se desentendieron del
hecho de que un animal vivo no había sido embarcado en el vuelo previsto París-Milán AF 1714 y
debía esperar un nuevo embarque en condiciones de necesidad que no se esclarecieron (sed,
calor, rigidez, falta de alimento). De las constancias resulta que la espera en París duró
aproximadamente seis horas y que fue embarcado probablemente después de muerto en el vuelo
Af 2114 (fs. 20 vta.). El diálogo del cuidador Ferrari con la azafata (fs. 115 vta.), no desvirtuado por
ninguna prueba, revela con evidencia la desatención consciente de las obligaciones asumidas
respecto del transporte del animal. Es mi convicción que dependientes de la demandada, en
ejercicio de sus funciones y mientras la "mercancía" se hallaba bajo custodia del transportista,
cometieron actos de temeraria desaprensión, debiendo saber -por su especialización y
profesionalidad- las consecuencias dañosas. Como he señalado anteriormente, mayor es la
obligación de quien tiene la preparación adecuada para anticipar las consecuencias nefastas de
sus hechos (Art. 902 del Código Civil).-
En suma, aún cuando se trate de comportamiento no doloso, el caso se subsume en el Art. 25 del
Protocolo de La Haya reformado por el protocolo N° 4 de Montreal. Por ello, propiciaré confirmar lo
decidido al respecto por el a quo, que ha considerado configurado el extremo que determina la
exclusión de la especie de la limitación de la responsabilidad.-
VII) Respecto del quantum del resarcimiento, traté en forma conjunta los agravios que han
presentado ambas partes. Está fuera de duda que se trata de responsabilidad contractual y que
corresponde la aplicación de los Arts. 520, 522 y 902 del Código Civil.-
La actora insiste en su reclamo por gastos de pasajes y viáticos de los actores y del cuidador.
Coincido con la solución dada por el seños juez pues de las constancias se desprende -y ello no ha
sido fehacientemente desvirtuado- que viajaban otros canes a ser presentados por los actores en
el campeonato de Milán; en consecuencia, las erogaciones efectuadas por los conceptos
mencionados se hubieran realizado de igual manera, con prescindencia de la presencia de "Gino
del Bresiano".-
La Compagnie Nationale Air France cuestionó los rubros flete, valor de la jaula y honorarios
proporcionales de Alberto Ferrari (fs. 189, III). Sin embargo, sólo desarrolló consideraciones que
satisfacen los racaudos del Art. 265 del Código Procesal respecto de la suma reconocida como
menoscabo en el patrimonio de los actores por pago del cuidador profesional. Coincido también en
este punto con la posición del juez, que ha calculado como gasto sólo la parte proporcional por
trabajos que hubieran correspondido respecto de un can, a saber, la suma de $600, que propongo
confirmar, dejando firme los rubros otorgados por jaula y parte proporcional del flete.-
Ambas partes han criticado la sentencia en cuanto al valor del animal, la actora por considerar que
se ha reconocido un monto exiguo -$12.000- en atención a los caracteres de un perro campeón en
su raza, y la demandada por considerar que el sentenciante ha fijado esa cifra de manera
discrecional, sin contar con elementos objetivos concretos. Advierto que los actores, en su escrito
de demanda, reclamaron un monto de $15.600 (fs. 42 vta.), cifra a la que arribaron mediante una
metodología cuestionable. En cuanto al informe de la Federación Cinológica Argentina- que
coincide con las apreciaciones de Alberto Ferrari- son de relativo valor puesto que la entidad ha
señalado expresamente que "no interviene en transacciones entre particulares" (fs. 118). Este
informe, no obstante, indica pautas que son de gran utilidad para la decisión del punto, pues señala
que "el valor en plaza dependerá de los factores tales como las líneas de sangre ejemplar, los
títulos de campeonato y ranking eventualmente obtenidos, las expectativas que el can genere
como padrillo...". En atención a las circunstancias de esta causa, estimo prudente elevar el monto
reconocido en concepto de "valor animal" a la suma de "16.000, monto que incluye como
componente del daño por pérdida del can, el valor de un mínimo de cuatro crías (de $1000 cada
una, fs. 119), que es la apreciación mínima de una pérdida ínsita en el valor de un animal de raza
destinado a ser valioso padrillo.-
VIII) Respecto del daño moral reclamado, considero que el proyecto de los actores se vio
claramente alterado, tanto por la perdida del ejemplar, especialmente preparado para competir,
como por la perturbación lógica de estar obligados a efectuar trámites conducentes a la autopsia
del can y a la presentación de reclamos ante la firme transportadora responsable, en forma
concomitante con la exhibición de los restantes canes en un campeonato mundial.-
Destaco que, tratándose de un incumplimiento contractual por pérdida de un bien que debe
calificarse jurídicamente como mercadería, la jurisprudencia -como en tantas otras materias- no ha
sido uniforme y corresponde distinguir las peculiaridades que singularizan cada caso (conf. Sala II,
causa N° 8460/95 del 12/9/96 y sus citas). Ciertamente, el Art. 522 del código civil no autoriza a
apreciar como resarcible cualquier inquietud o cualquier perturbación del ánimo, pues su
reconocimiento no tiene por finalidad engrosar la indemnización de los daños materiales, sino
mitigar por "compensación de bienes", los males o las heridas causados a las afecciones más
estrechamente ligadas a la dignidad y a la plenitud del ser humano. En este sentido, las
circunstancias fácticas de esta causa me parecen elocuentes, pues la peculiar mercancía objeto de
este contrato de transporte internacional era un ser vivo criado con la finalidad de preservación y
mejoramiento de la raza a la que pertenecía, con inversión de esfuerzo y generación de
expectativas como sólo suscitan los seres vivientes, lo cual me parece suficiente fundamento para
confirmar la admisión del resarcimiento por daño moral, si bien propicio reducir el quantum
establecido por el señor juez a quo a la suma de $4000 (por partes iguales a cada uno de los
coactores) y ello en virtud el criterio restrictivo de apreciación en supuestos de responsabilidad
contractual a que se ha hecho referencia.-
VIII) solamente me resta examinar un último agravio de la parte actora, que es el relativo a la tasa
de interés que ha establecido el juez en su sentencia conforme al unánime criterio seguido en este
fuero (entre muchas, Sala I, causa 2094/92 del 26/5/94, causa 20482/96 del 18/6/98; causa
19894/94 del 15/7/99; sala 2, causa "Grossi Juan José c/CNAS" del 8/8/95). Con fundamento en
que es notoria la inflación sufrida en los primeros meses del corriente año, el apoderado de la
actora reclama que el capital devengue accesorios a una tasa del 5% mensual a partir del 6 de
enero de 2002 y hasta el efectivo pago (fs. 187).-
Sin duda, el reclamo del recurrente procura incorporar una compensación por la depreciación de la
moneda, hecho que alega con caracteres de notoriedad. La pretensión es inatendible en razón de
que la tasa bancaria que la sentencia ha dispuesto tiene en cuenta -entre otros elementos- la
pérdida del valor adquisitivo de la moneda; por tanto, cuanto de más pretende el acreedor en
exceso de la proporción que los bancos incorporan a tal tasa, comporta un reajuste directo,
improcedente en el estado de emergencia pública declarado por ley, con prohibición de todo tipo
de repotenciación de deuda monetaria (Art. 4 de la ley 25561, que modifica los artículos 7 y 10 de
la ley 23928), con las únicas salvedades previstas en la legislación de emergencia, ajenas a cuanto
se discute en el sub lite.-
Corresponde, pues, rechazar el agravio de la actora enunciado como "c" en el considerando III del
presente voto.-
Por todo lo expuesto, propongo al Acuerdo: a) hacer lugar parcialmente al recurso de la
demandada, exclusivamente en cuanto a reducir el monto del resarcimiento por daño moral, que se
establece en $4000; y b) hacer lugar parcialmente al recurso de la actora, en cuanto a incrementar
el resarcimiento por el rubro "valor animal" a la suma de $16.000. Se confirma la sentencia apelada
en todo lo demás que ha sido materia de agravio. Las costas de la alzada se deben distribuir en un
80% a la parte demandada, que ha resistido su responsabilidad, y en un 20% a la parte actora, que
ha pretendido en demasía y debe asumir en justicia una porción de los gastos causídicos (Art. 71
del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación).-
El doctor Francisco de las Carreras dijo:
1) Coincido con la solución alcanzada por la distinguida colega, Dra. Najurieta, en cuando al fondo,
es decir, respecto de la condena a la accionada en virtud de la presunción "iuris tantum" de la
responsabilidad del porteador por los daños ocurridos a la carga en ocasión del transporte (cfr. Mi
voto en la causa N° 7664/93 "Lillo, Juan Hipólito c/Aerolíneas Argentinas s/varios transporte de
cosas", fallo del 19 de septiembre de 1196), y respecto de la exclusión de la limitación de la
reparación, considerando la probada conducta excesivamente imprudente evidenciada por los
dependientes de la demandada, habida cuenta del equívoco suscitado con motivo del trasbordo en
París, a lo que se añadió una nueva negligencia: la falta de atención adecuada de la carga viviente
demorada (lo que distingue la situación d autos del precedente señalado y justifica la solución
propuesta).-
2) Sin embargo, en mi parecer la reparación propiciada debe ser incrementada hasta alcanzar la
proporción en el costo total por la participación de "Gino del Bresiano", no advirtiendo suficiente el
argumento de que el gasto de todos modos se hubiera realizado.-
En efecto, ello es así, simplemente, porque la participación del cánido en cuestión en las
erogaciones totales resultó infructuosa, habida cuenta el incidente de marras. Dicho de otro modo,
lo invertido a su respecto careció de fundamento, aún cuando de algún modo se lo aprovechara
porque no fue el único animal que la actora presentara en el aludido concurso. Fue la participación
de todos y cada uno de los canes que justificó inicialmente el gasto y, además, el episodio se
verificó una vez iniciado el viaje cuando ya se encontraban instalados en Italia.-
Por lo dicho, tengo para mí que la reparación debe incrementarse con la quinta parte (20%) de los
gastos totales por pasajes y viáticos del actor y el cuidador (con exclusión de lo ya indemnizado en
concepto de flete y honorarios de éste último), es decir, la suma de $ 1440.- habida cuenta que se
trató de la participación inicial de cinco perros, y los gastos por pasaje y estadía alcanzaron un total
de $7.2000 (cfr. Punto 4 de la demanda y fs. 4, 5, 6, 30 y 103), los que fueron invertidos teniendo
en mira una participación determinada, siendo justo que se restituyan en la proporción frustrada.-
Con esta salvedad, adhiero al voto de la distinguida colega preopinante.-
El doctor Martín D. Farrell adhiere al voto del doctor Francisco de las Carreras.-
Por los fundamentos del Acuerdo que antecede, el tribunal RESUELVE: A) Hacer lugar
parcialmente al recurso de la demandada exclusivamente en cuanto se reduce el resarcimiento por
daño moral a la suma de $4000;; y b) hacer lugar parcialmente al recurso de la actora, en cuanto al
resarcimiento por rubro "valor del animal", que se fija en la suma de $16000 y en cuanto se admite
el resarcimiento proporcional por le rubro "gastos por pasajes y viáticos", que se establece en la
suma de $1440. en consecuencia, se modifica la sentencia apelada en lo que respecta al monto
total de la condena, que asciende a la suma de pesos veintidós mil cuatrocientos diez ($22410),
confirmándola en todo lo demás que ha sido materia de agravio. Las costas de la alzada se
imponen en un 80% a la parte demandada y en un 20% a la parte actora (Art. 71 del Código
Procesal Civil y comercial de la Nación).//-
Regístrese, notifíquese y devuélvase
Fdo.: MARIA SUSANA NAJURIETA (En disidencia parcial) - MARTIN D. FARRELL - FRANCISCO
DE LAS CARRERAS
CONFIRMACION DE RESERVA
TEMA
CONTRATO DE TURISMO - DAÑOS Y PERJUICIOS - INDEMNIZACION-RESPONSABILIDAD DE
LA AGENCIA DE VIAJES - BILLETE DE PASAJE AEREO-RESPONSABILIDAD DEL
TRANSPORTADOR AEREO
Texto
La actividad desplegada por las Agencias de Viajes y Turismo, presupone el nacimiento de un área
de confluencia con la desarrollada por las empresas aerocomerciales, dando lugar a una serie de
conflictos de responsabilidad originados en gran medida en la tarea común de vender pasajes
aéreos, principalmente cuando el agente posee stock de billetes de viajes. Uno de os problemas
más frecuentes se da cuando el agente turístico confirma motu-propio el pasaje aéreo que entrega
al pasajero, omitiendo contar con la debida confirmación de la reserva hecha por el
aerotransportista. La Empresa de Aviación suele asumir la obligación de indemnizar al viajero
afectado, para luego repetir lo pagado del agente, generalmente por vía extrajudicial.
CAMARA NAC. DE APELACIONES EN LO CIVIL COMERCIAL FEDERAL, CAPITAL FEDERAL
Sala 03 (VAZQUEZ)
PODESTA, MARIO HORACIO c/ AIR INDIA Y OTRO s/ DAÑOS Y PERJUICIOS VARIOS
SENTENCIA del 10 de Diciembre de 1993. Argentina.
ANEXO 2
CONTRATO DE TRANSPORTE AEREO. Incumplimiento. Demora en la partida de un vuelo
programado
RESPONSABILIDAD POR DEMORA III
CONTRATO DE TRANSPORTE AEREO. Incumplimiento. Demora en la partida de un vuelo
programado - desperfectos técnicos en pleno vuelo - trato desconsiderado a los pasajeros. DAÑO
MORAL: Procedencia CAUSA 4623/02 - "Rotelo Hugo Alberto y otro c/ Iberia Líneas Aéreas de
España SA s/ daños y perjuicios" - CNCIV Y COMFED - SALA I - 26/02/2004
"El retraso es un hecho generador de responsabilidad para todos los tipos de transporte aéreo
(Videla Escalada Federico N., "Derecho Aeronáutico", tomo IV, volumen A, ed. Zavalía,1976, Pág.
430 y 466). Sin duda, la obligación del transportista en cuanto a la puntualidad de los viajes no
puede ser apreciada rígidamente, por las características propias de la aviación y la prioridad de
observar la condición de seguridad en los vuelos."
En el sub lite, la demandada no intentó demostrar cuáles fueron las causales del retraso del
24/6/01, ni ofreció prueba alguna para verificar que el segundo avión del 25/6/01 se hallaba en
perfectas condiciones de vuelo, a pesar de que tuvo problemas técnicos a los pocos minutos de la
partida, provocando una escena -seguramente la necesaria y, tal vez, la única posible para
preservar la seguridad de las vidas humanas que transportaba- que conmocionó profundamente el
espíritu de los pasajeros que no recibieron explicaciones oportunas sobre el nivel de gravedad de
la situación. Se desconoce, pues, si la demandada hizo lo posible para mantener esa aeronave en
condiciones seguras de prestar servicio, y consta en este expediente la desconsideración con que
fueron tratados los pasajeros, que venían de atravesar un momento comprensible de angustia, una
vez arribados al aeropuerto de Barajas. En esas condiciones, coincido plenamente con la
conclusión del juez a-quo y juzgo, como él, que la demandada es responsable por incumplimiento
ante los actores."
"En el conflicto sub examine, el agravio moral de los actores se ve plasmado por un conjunto de
conductas de consecuencias perturbadoras en el ánimo de los actores: la demora en la salida del
primer vuelo programado, la carencia absoluta de explicaciones por personal responsable, la
conmoción al advertir desperfectos técnicos en pleno vuelo y carecer de información al tiempo de
ver descargar el combustible, el trato desconsiderado al retorno al aeropuerto de Barajas: todo ello
supera un cuadro de simple incomodidad y configura una mortificación susceptible de ser
reparada."
Texto completo
En Buenos Aires, a los 26 días del mes de febrero de 2004, reunidos en Acuerdo los jueces de la
Sala 1 de esta Cámara, para dictar sentencia en los autos citados en el epígrafe, y de conformidad
con el orden de sorteo efectuado, la doctora María Susana Najurieta dijo:
1. La sentencia de fs. 61/66vta. admitió la responsabilidad de la empresa Iberia Líneas Aéreas de
España S.A. por el daño moral causado a los actores con motivo del incumplimiento del contrato
de transporte aéreo, que originariamente debía concretarse mediante el vuelo N° 6841 del
24/6/2001, trayecto Madrid-Buenos Aires. El a-quo estimó que la demandada no había demostrado
haber hecho lo necesario para prevenir, evitar o paliar las graves molestias sufridas por los actores
con motivo de la demora en la partida del primer vuelo y las perturbaciones sucedidas en ocasión
del segundo vuelo del 25/6/2001, incluido el trato desconsiderado a los pasajeros cuando el avión
arribó nuevamente al aeropuerto de Barajas, tras la interrupción del viaje por desperfectos
técnicos. El magistrado calificó el comportamiento de la demandada en esas circunstancias como
incumplimiento culpable y estimó prudencialmente la cuantía de la indemnización por daño moral
en la suma de $ 8000, en conjunto para ambos coactores, imponiendo la totalidad de las costas del
juicio a la empresa de transporte aéreo.//-Contra ese pronunciamiento, ambas partes presentaron
sendos recursos de apelación, que fueron concedidos a fs. 70, segundo párrafo, y a fs. 74, párrafo
primero. La demandada fundó su apelación mediante el escrito de fs. 80/81, respondido a fs. 87/88
por su contraria. La actora mantuvo su recurso a fs. 82/83 vta., y mereció la contestación de fs.
85/86.-También se presentaron recursos contra las regulaciones de honorarios, en el otrosí de fs.
69 y a fs. 73, segundo párrafo, los que serán tratados en conjunto a la finalización del presente
Acuerdo.-
2. Trataré en primer lugar el recurso de Iberia Líneas Aéreas de España S.A., que impugna la
atribución de responsabilidad. Tres agravios concretos plantea en esta instancia: a)) la
configuración de algún incumplimiento de su parte habida cuenta las particularidades del suceso;;
b) subsidiariamente, impugna la cuantía de la indemnización que considera elevada, y c) cuestiona
la liquidación de intereses conforme a la tasa activa que cobra el Banco de la Nación Argentina en
sus operaciones habituales de descuento a treinta días, cuando corresponde -a su juicio- aplicar la
tasa pasiva, pues los actores no () probaron que se vieron obligados a recurrir al crédito por no
contar con la suma reclamada en estos autos.-
3. Ha quedado fuera de toda controversia que los actores debían partir en el vuelo regular N° 6841,
programado para el día 24 de junio de 2001 a las 23,45 desde el aeropuerto de Barajas con
destino la ciudad de Buenos Aires. Ese día el vuelo fue demorado y luego suspendido y los
actores, con otros pasajeros, fueron ubicados en un hotel de la ciudad de Madrid sin los equipajes,
que habían sido despachados. Al día siguiente fueron embarcados en un vuelo de las 13,30 horas
y, aproximadamente a la media hora de trayecto, advirtieron evidentes desperfectos en una de las
turbinas, observaron desde las ventanillas cómo se descargaba combustible y fueron informados
del regreso al aeropuerto de Barajas por desperfectos técnicos del avión. Una vez llegados al
aeropuerto, no recibieron explicaciones de personal responsable de la empresa, fueron tratados
con desconsideración por empleados y, ante el nerviosismo y la alteración de los ánimos del
conjunto de pasajeros, se produjeron incidentes con la policía o el personal de seguridad del
aeropuerto. Finalmente fueron reubicados en hoteles y a las 23.45 del 25 de junio de 2001, fueron
embarcados con destino Buenos Aires. Todas las constancias de la causa coinciden en estas
bases tácticas, que tampoco han sido cuestionadas por la demandada, parte que sostuvo en todas
sus presentaciones que lamentó sinceramente los hechos acaecidos, cuyo control estuvo
absolutamente fuera de su alcance.-
4. Ahora bien, el retraso es un hecho generador de responsabilidad para todos los tipos de
transporte aéreo (Videla Escalada Federico N., "Derecho Aeronáutico", tomo IV, volumen A, ed.
Zavalía,1976, Pág. 430 y 466). Sin duda, la obligación del transportista en cuanto a la puntualidad
de los viajes no puede ser apreciada rígidamente, por las características propias de la aviación y la
prioridad de observar la condición de seguridad en los vuelos. Sin embargo, en este litigio, no se
discute solamente un retraso de 24 horas y no se ha reclamado resarcimiento material sino moral.
Conforme al Código Aeronáutico, "el transportador es responsable de los daños resultantes del
retraso en el transporte de pasajeros" y sólo se puede eximir si "prueba que él o sus dependientes
han tomado todas las medidas necesarias para evitar el daño o que les fue imposible tomarlas"
(Arts. 141 y 142, que coinciden con los Arts. 19 y 20 de la Convención de Varsovia). En el sub lite,
la demandada no intentó demostrar cuáles fueron las causales del retraso del 24/6/01, ni ofreció
prueba alguna para verificar que el segundo avión del 25/6/01 se hallaba en perfectas condiciones
de vuelo, a pesar de que tuvo problemas técnicos a los pocos minutos de la partida, provocando
una escena -seguramente la necesaria y, tal vez, la única posible para preservar la seguridad de
las vidas humanas que transportaba- que conmocionó profundamente el espíritu de los pasajeros
que no recibieron explicaciones oportunas sobre el nivel de gravedad de la situación. Se
desconoce, pues, si la demandada hizo lo posible para mantener esa aeronave en condiciones
seguras de prestar servicio, y consta en este expediente la desconsideración con que fueron
tratados los pasajeros, que venían de atravesar un momento comprensible de angustia, una vez
arribados al aeropuerto de Barajas. En esas condiciones, coincido plenamente con la conclusión
del juez a-quo y juzgo, como él, que la demandada es responsable por incumplimiento ante los
actores.-
5) La procedencia y la cuantía del daño moral en el ámbito de la responsabilidad contractual es
facultativa para los jueces y por ello su admisión se encuentra supeditada a mayores exigencias
que cuando se trata de responsabilidad extracontractual (conf. Art. 522 del Código Civil; Borda G.,
"Tratado de Derecho Civil. Obligaciones", t.1, Pág. 194/196). En caso de incumplimiento de
transporte aéreo si bien no resulta una consecuencia inexorable el resarcimiento del daño moral,
esta Sala lo ha admitido en atención a la índole del hecho generador y a las particulares
circunstancias del caso (conf. causa 1611/97 "Botindari José y otro c/Malaysia Airlines
s/incumplimiento de contrato", del 31/10/02). En el conflicto sub examine, el agravio moral de los
actores se ve plasmado por un conjunto de conductas de consecuencias perturbadoras en el
ánimo de los actores: la demora en la salida del primer vuelo programado, la carencia absoluta de
explicaciones por personal responsable, la conmoción al advertir desperfectos técnicos en pleno
vuelo y carecer de información al tiempo de ver descargar el combustible, el trato desconsiderado
al retorno al aeropuerto de Barajas: todo ello supera un cuadro de simple incomodidad y configura
una mortificación susceptible de ser reparada.-
6. Respecto de la cuantificación del daño moral, ambas partes han presentado sus quejas: la
demandada lo impugnó por elevado, la actora por considerar que el a-quo lo determinó en valores
muy inferiores a lo que en justicia le corresponde. Este reproche constituye el único agravio que
desarrolla el actor en su escrito de fs. 82/83 vta., que trataré de manera conjunta con la
impugnación de la empresa transportista.-La determinación de la cuantía del daño moral es tarea
ardua para los jueces, pues se trata de mensurar la realidad de un padecimiento espiritual -como
tal, profundamente subjetivo- con criterios de razonabilidad, lo cual implica colocarse en el estado
de ánimo de una persona común que atraviesa las condiciones concretas en las que se halló la
victima del acto lesivo. En palabras de Bustamante Alsina, no corresponde fijar la cuantía en
función de la representación del daño que se hace la víctima, sino de la constatación de la realidad
del daño y de su evaluación objetiva por parte del juez (conf. Autor citado en "Equitativa evaluación
del daño no mensurable". La ley 1990-A-654 y ss). En este sentido, esta Sala sostiene la
naturaleza principalmente resarcitoria del daño moral (Sala 1, causa 8534/92 del 8/8/02; causa
3863/00 del 17/7/03, entre otros) y, por tanto, su finalidad no es, en esencia, infligirle un castigo al
responsable sino procurar a la víctima una compensación o satisfacción (conf. Orgaz Alfredo, "El
daño resarcible", ed. Omeba, 1960, Pág. 230/231), por la privación injusta de bienes -a la paz, a la
tranquilidad espiritual, a su libertad individual de disponer de su tiempo- que ha sufrido a raíz de los
actos que se discuten en el sub lite.-
Por ello, en las concretas circunstancias de esta causa, considero que los agravios de ambas
partes deben ser desestimados y corresponde confirmar la prudente cuantificación del rubro que
ha efectuado el señor Juez de la primera instancia.-
7. Resta tratar el último agravio de Iberia Líneas Aéreas de España S.A. atinente a la tasa
dispuesta por el magistrado para la liquidación de los intereses moratorios. Las breves
consideraciones de fs. 81, punto IV, no tienen entidad para modificar lo resuelto en la sentencia
apelada pues el juez ha aplicado la solución que responde a la línea jurisprudencial unánimemente
seguida por todas las Salas de esta Cámara desde hace casi una década (conf. Sala 1, causa
2094 del 26/5/94; Sala 2, causa 6378/92 del 8/8/95;; Sala 3, causa 9397/93 del 27/10/94, entre
otras muchas que se dictaron posteriormente con el mismo criterio), lo cual hubiera requerido,
cuanto menos, un desarrollo jurídico coherente y sólido, con argumentos idóneos para formar
convicción sobre los errores de aquella línea jurisprudencial, circunstancia que no ha sucedido en
la especie.-
Por las consideraciones expuestas, expreso mi voto en el sentido de rechazar los recursos de
ambas partes y confirmar la sentencia de fs. 61/67. Las costas de Alzada se impondrán, un 80% a
la demandada, que cuestionó la atribución de responsabilidad además de la cuantía del rubro, y el
20% restante a la parte actora (Art. 71 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación).-
El doctor Martín Diego Farrell dice:
Pese a mi resistencia a indemnizar -como regla- el daño moral en casos de incumplimiento
contractual, las circunstancias particulares del sub lite me conducen a adherir al voto de la doctora
Najurieta.-
Por los fundamentos del Acuerdo que antecede, el Tribunal RESUELVE: rechazar los recursos de
ambas partes y confirmar la sentencia de fs. 61/67. Las costas de Alzada se imponen en un 80% a
la demandada y en el 20% restante a la parte actora (Art. 71 del Código Procesal Civil y Comercial
de la Nación).-
El doctor Francisco de las Carreras no suscribe la presente por hallarse en uso de licencia (Art. 109
R.J.N.).- [1]

ANEXO 3
CAS. Nº 460-2007 LIMA. Indemnización por Daños y Perjuicios. Lima, diez de septiembre del dos
mil siete.- LA SALA CIVIL TRANSITORIA DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA
REPÚBLICA
CAS. Nº 460-2007 LIMA. Indemnización por Daños y Perjuicios. Lima, diez de septiembre del dos
mil siete.- LA SALA CIVIL TRANSITORIA DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA
REPÚBLICA, en la causa vista en audiencia pública de la fecha emite la siguiente sentencia;
MATERIA DEL RECURSO: Se trata del recurso de casación, interpuesto por la demandante
MAPFRE PERU Compañía de Seguros y Reaseguros, contra la resolución de vista de fojas
seiscientos treintiséis, su fecha veinticinco de octubre del dos mil seis, que Revocando la apelada
de fojas quinientos noventisiete, fechada el veinticuatro de abril del dos mil seis, declara Fundada
la excepción de prescripción extintiva de la acción formulada por la demandada El Pacífico -
Peruano Suiza Compañía de Seguros, Nulo todo lo actuado y por Concluido el proceso en cuanto
a dicha parte; en los seguidos por MAPFRE PERU Compañía de Seguros y Reaseguros contra
Servir y Vender Sociedad Anónima y otra sobre Indemnización por Daños y Perjuicios;
FUNDAMENTOS DEL RECURSO: La Corte mediante resolución de fecha catorce de junio del año
en curso, obrante a fojas treinticuatro del cuadernillo formado en este Supremo Tribunal, ha
estimado Procedente el recurso por la causal de contravención de las normas que garantizan el
derecho a un debido proceso; expresando la empresa recurrente como fundamentos: a) que la
Sala Revisora no ha reparado que la empresa recurrente desde su escrito de demanda,
subsanación de la misma y a lo largo del proceso ha señalado que su petitorio de demanda está
referido a uno sobre indemnización por inejecución de obligaciones, esto es, de naturaleza
contractual; por tanto, es dicho órgano jurisdiccional el que resuelve contrariamente a lo
peticionado por las partes; violando así los artículos ciento treintinueve inciso cinco de la
Constitución Política del Estado; VII del Título Preliminar y ciento veintidós inciso tres del Código
Procesal Civil; y, b) que no se ha reparado que el plazo prescriptorio de la citada pretensión, al
tratarse de una acción personal, debe ser computado desde que la actora podía ejercitarlo,
conforme al artículo mil novecientos noventitrés del Código Civil, esto es, desde que adquirió la
calidad de cosa juzgada lo resuelto por el Tribunal Comercial Inglés, con la resolución de fecha
treintiuno de julio del dos mil dos, de tal modo que no ha prescrito la acción; CONSIDERANDO:
Primero.- Que, respecto al agravio a), sobre violación del principio de congruencia por resolver la
Sala Revisora contrariamente a lo peticionado por las partes, al estimar la demanda como una de
Indemnización por Responsabilidad Extracontractual cuando ésta es de naturaleza contractual,
debe indicarse en principio que se entiende por principio de congruencia procesal a la obligatoria
presencia de identidad que debe existir entre lo resuelto por el órgano jurisdiccional y lo
controvertido por las partes, principio que actúa como límite ante cualquier aplicación
desproporcionada en sede civil del principio de iura novit curia; que es por esta razón que el
artículo VII del Título Preliminar del Código Procesal Civil preceptúa que el Juez debe aplicar el
derecho que corresponda al proceso, aunque no haya sido invocado por las partes o lo haya sido
erróneamente, pero no puede ir más allá del petitorio ni fundar su decisión en hechos diversos de
los que han sido alegados por las partes; Segundo.- Que, de la revisión de los autos aparece del
escrito de demanda obrante a fojas doscientos cincuenticuatro del Cuaderno de Excepciones, que
MAPFRE PERU Compañía de Seguros interpone demanda de Indemnización por Daños y
Perjuicios contra Servir y Vender Sociedad Anónima y contra El Pacífico Peruano Suiza Compañía
de Seguros y Reaseguros, expresando la actora que la segunda demandada es emplazada en
virtud a que Servir y Vender Sociedad Anónima tiene contratada con El Pacífico Peruano Suiza
una Póliza de Seguro por Responsabilidad Civil Profesional hasta por la suma de dos millones de
dólares; que, posteriormente por mandato de subsanación del juzgador, MAPFRE PERU, precisa
su demanda señalando, mediante escrito número dos de fojas cuatrocientos veintiuno, que: “Se
trata, por consiguiente, de un supuesto de concurrencia de responsabilidades, toda vez que un
mismo hecho dañoso supone la aplicación acumulativa de más de un sistema de responsabilidad:
contractual con Vías Re Sociedad Anónima y extracontractual con el Pacífico” (Resaltado y
Subrayado de esta Suprema Sala); Tercero.- Que, tal como puede apreciarse, es la propia actora
quien, para obtener la calificación positiva de su demanda y por ende admisión a trámite, precisa
que su pretensión es de Indemnización por Responsabilidad Extracontractual respecto de la
empresa El Pacífico Peruano Suiza; por consiguiente, el análisis que realiza la Sala Revisora sobre
la fundabilidad de la excepción de prescripción extintiva de la acción formulada por El Pacífico
Peruano Suiza sobre la premisa de que en cuanto a la excepcionante la pretensión indemnizatoria
es de naturaleza extracontractual y por ende se aplica el plazo de prescripción de dos años
previsto en el artículo dos mil uno inciso cuatro del Código Civil, no viola el principio de
congruencia; Cuarto.- Que, en este punto, corresponde precisar que esta Sala de Casación no
ingresa a analizar la posibilidad de una aplicación especial del principio iura novit curia en el
sentido de que el juzgador puede entender que, dada la vinculación obligacional entre la empresa
Servir y Vender y El Pacífico Peruano Suiza, la demanda en realidad versa para ambas
emplazadas sobre responsabilidad contractual, toda vez que, lo que es materia de casación no es
el fondo de la pretensión sino solo una defensa de forma planteada precisamente en función al
petitorio expresa de la demanda; debiendo abordarse dicho tema cuando se resuelva el fondo, de
ser el caso; Quinto.- Que, en relación al agravio b), sobre indebido cómputo del plazo prescriptorio,
se tiene que de acuerdo al artículo mil novecientos noventitrés del Código Civil la prescripción
comienza a correr desde el día en que puede ejercitarse la acción y continúa contra los sucesores
del titular del derecho; que al respecto la doctrina señala que: “La norma del artículo mil
novecientos noventitrés constituye, pues, por todo lo expuesto, una de carácter general que
precisa el inicio del decurso prescriptorio, a la que deben adaptarse las múltiples y variadas
hipótesis que pueden plantearse como resultado de la complejidad de las relaciones jurídicas y de
las causas que las constituyen” (La Prescripción y la Caducidad en el Código Civil Peruano.
Cultural Cuzco Sociedad Anónima, Lima, mil novecientos ochenticinco, página ciento veintidós);
que en tal sentido, debe analizar a partir de qué momento MAPFRE PERU podía ejercer su
pretensión indemnizatoria frente a las demandadas; Sexto.- Que, ahora bien, nadie puede
peticionar indemnización respecto de un daño que no conoce o del cual en ninguna forma válida
pudo conocerlo; por consiguiente, es a partir del conocimiento del daño -acto conocido-, o del
momento en que se presentaron elementos que brindaron al pretensor la posibilidad de tomar
conocimiento del referido daño, de haber actuado diligentemente -acto conocible-, que se inicia el
decurso prescriptorio; Sétimo.- Que, en ese sentido, debe repararse que el daño cuya
indemnización reclama MAPFRE PERU consiste en la información inexacta brindada por la
empresa Servir y Vender Sociedad Anónima: -antes Vías Re Corredores de Reaseguros Sociedad
Anónima- a la Reaseguradora Extranjera Lloyd´s, representada por la empresa Lambert
Fernchurch International Group, que dio lugar a la resolución del contrato de reaseguro celebrado
entre MAPFRE PERU y la citada Reaseguradora Extranjera; por tanto, es a partir de que el
contrato de reaseguro queda resuelto que el daño se produce y por ende es de conocimiento del
pretensor, pudiendo desde ese momento ejercitar la acción; Octavo.- Que, en tal virtud,
habiéndose resuelto el referido contrato por resolución de la Corte de Comercio del Tribunal
Superior Ingles, División de Su Majestad La Reina, de fecha dieciocho de enero del dos mil dos,
conforme se aprecia de la Traducción Oficial de fojas setentiuno; la cual quedó firme con la
resolución dictada por el Tribunal Superior Ingles de fojas setentisiete, fechada, según la actora, el
treintiuno de julio del dos mil dos, que desestimó la impugnación planteada por MAPFRE PERU
contra la resolución del contrato dispuesta por la resolución judicial anterior, el decurso
prescriptorio se inició en todo caso, a falta de indicación de la fecha de notificación de esta última
resolución, el treintiuno de julio del dos mil dos y debió vencer el treintiuno de julio del dos mil
cuatro; por lo que habiéndose notificado con la presente demanda a la excepcionante el treintiuno
de marzo del dos mil cuatro, conforme la misma parte lo señala en su escrito de excepción de fojas
cuatrocientos veintinueve y aparece de la copia del cargo de notificación de fojas cuatrocientos
veintiséis, a dicha fecha la pretensión indemnizatorio aún estaba vigente por que no vencía aún el
plazo de dos años previsto en el mencionado artículo dos mil uno inciso cuatro del Código Civil;
Noveno.- Que, si bien es verdad, de las copias certificadas que corren en el presente cuaderno de
excepción no se aprecia la fecha de emisión de la segunda resolución del Tribunal Superior Inglés,
que según MAPFRE ocurrió el treintiuno de julio del dos mil cuatro, cierto es también que la misma
resolución señala que la impugnación de MAPFRE contra la primera resolución se presentó el
veinticuatro de abril del dos mil dos, lo que significa que la última resolución se dictó, en el mejor
de los casos, el mismo veinticuatro de abril del dos mil dos, de tal modo que de estimarse ésta
como fecha de inicio ello no altera la conclusión anterior puesto que al treintiuno de marzo del dos
mil cuatro, tampoco habría vencido el plazo de dos años; Décimo.- Que, por consiguiente, el
amparo de la excepción de prescripción extintiva de la acción dispuesta en la sentencia de vista,
viola el derecho al debido proceso y a la tutela jurisdiccional efectiva de la empresa recurrente
contemplados en el artículo ciento treintinueve inciso tres de la Constitución Política del Perú y I del
Título Preliminar del Código Procesal Civil; configurándose así la causal invocada en casación, por
lo que hay lugar a casar la resolución de vista de conformidad con el artículo trescientos
noventiséis del Código Civil, empero, en este caso, en aplicación de los principios de tutela
jurisdiccional efectiva, celeridad y economía procesal, contemplados en los artículos I y V del Título
Preliminar del Código Adjetivo; corresponde que esta Sala de Casación actué en sede de
instancia; y en ese sentido, atendiendo a que el A Quo desestimó la referida excepción de
prescripción extintiva de la acción, debe confirmar la apelada; estando a las consideraciones que
preceden declararon: FUNDADO el recurso de casación, interpuesto a fojas seiscientos
cuarentiocho por MAFRE Perú Compañía de Seguros y Reaseguros; en consecuencia: NULA la
resolución de vista de fojas seiscientos treintiséis, su fecha veinticinco de octubre del dos mil seis;
y actuando en sede de instancia; CONFIRMARON la resolución apelada de fojas quinientos
noventisiete, fechada el veinticuatro de abril del dos mil seis, en la parte materia del recurso que
declara INFUNDADA la excepción de prescripción de la acción deducida por la empresa; en los
seguidos por MAPFRE Perú Compañía de Seguros y Reaseguros con Pacífico Peruano Suiza y
otra sobre Indemnización por Daños y Perjuicios; y, los devolvieron; Vocal Ponente señor Palomino
García.- SS. TICONA POSTIGO, SOLIS ESPINOZA, PALOMINO GARCIA, CASTAÑEDA
SERRANO, MIRANDA MOLINA.

[1] Dr. Juan Carlos Fairstein. "El Foro de Abogados Especializados en el Derecho de los Viajes y el
Turismo - IFTTA Capítulo Argentino. 2004.

[1] Sección Segunda del Título I en su Capítulo I del Libro VI del Código Civil. Decreto Legislativo
Nro 295 (25/07/1984).
[2] ALTERINI, ATILIO ANÍBAL Derecho de Obligaciones. 3ª ed., Abeledo Perrot. Buenos Aires,
Argentina. pag. 11
[3] Universidad San Juan Bautista. Material didáctico. Ciclo VII. 2da Ed. COBOL SRL. . Lima. Pag.
13.
[4] DICCIONARIO DE LA LENGUA ESPAÑOLA - Vigésima segunda edición. Madrid. (Del lat.
constringĕre). 1. tr. Obligar, precisar, compeler por fuerza a alguien a que haga y ejecute algo.
[5] Ricardo D. Rabinovich-Berkman “Revista electrónica mensual de derechos existenciales”. EL
QUANTUM DEL RESARCIMIENTO EN CASO DE INCUMPLIMIENTO CONTRACTUAL. Número
80, Argentina, Buenos Aires, abril-mayo 2009: 2. Consecuencias del incumplimiento contractual en
las codificaciones latinoamericanas. La influencia europea. El código francés de 1804 establece:
Art. 1147: “Le débiteur est condamné, s’il y a lieu, au payement de dommages et intérets, soit á
raison de l’inexécution de l’obligation, soit á raison du retard dans l’exécution, toutes les fois qu’il ne
justifie pas que l’inexécution provient d’une cause étrangére qui ne peut lui etre imputée, encore
qu’il n’y ait aucune mauvaise foi de sa part.” “El deudor, en los casos que proceda, será condenado
al pago de daños e intereses, bien con motivo de la falta de cumplimiento de la obligación, ó por
causa de su retraso en llevarla á cabo, siempre que no justifique que el no cumplimiento, procede
sin haber mala fé por su parte, de causas extrañas á su voluntad, que no pueden serle
imputadas.”; Art. 1148: “Il n’y a lieu á aucuns dommages et intérets lorsque, par suite d’une force
majeure ou d’un cas fortuit, le débiteur a été empeché de donner ou de faire ce á quoi el était
obligé, ou a fait ce qui lui était interdit.” “No proceden las indemnizaciones, cuando por
consecuencia de fuerza mayor ó de caso fortuito, el deudor está imposibilitado de dar ó hacer
aquello á que está obligado, ó ha ejecutado lo que le estaba prohibido.”; y entre los códigos
dependientes del código civil francés, el código civil italiano de 1865, cfr. GUZMAN BRITO, ob. cit.,
pág. 605, disponía: Art. 1225: “Il debitore sará condannato al risarcimento dei danni, tanto per
l’inadempimento dell’obbligazione quanto pel ritardo dell’esecuzione, ove non provi che
l’adempimento o il ritardo sia derivato da una causa estranea a lui non imputabile, ancorché non sia
per sua parte intervenuta mala fede.”; Art. 1226: “Il debitore non é tenuto a verun risarcimento di
danni, quando in conseguenza di una forza maggiore o di un caso fortuito fu impedito di dare o di
fare ció a cui si era obbligato, od ha fatto ció che gli era vietato.” Como se ve, el art. 1225,
siguiendo al code civil, hablaba en términos de “causa extraña no imputable”, y consagraba la
noción de caso fortuito o fuerza mayor en el art. 1226, es decir, en la misma parte general en la
que estaba contenida la primera. El código de Venezuela 1873/1982, que a su vez adopta al
italiano de 1865 establece: “Arts. 1235 y 1344: “Cuando una cosa determinada, que constituía el
objeto de la obligación, perece, o queda fuera del comercio, o se pierde de modo que se ignore
absolutamente su existencia, la obligación se extingue, si la cosa ha perecido o se ha puesto fuera
del comercio o perdido, sin culpa del deudor y antes de que haya incurrido en mora. Aùn cuando el
deudor haya incurrido en mora, si no ha tomado a su cargo el peligro de los casos fortuitos, se
extingue la obligación, si la cosa hubiera perecido igualmente en poder del acreedor, caso de que
se le hubiese entregado. (...).”; “Arts. 1160 y 1271: “El deudor será condenado al pago de los
daños y perjuicios, tanto por inejecución de la obligación como por retardo en la ejecución, si no
prueba que la inejecución o el retardo provienen de una causa extraña que no le sea imputable,
aunque de su parte no haya habido mala fe.”; Arts. 1161 y 1272: “El deudor no está obligado a
pagar daños y perjuicios, cuando, a consecuencia de un caso fortuito o de fuerza mayor, ha dejado
de dar o de hacer aquéllo a que estaba obligado o ha ejecutado lo que estaba prohibido.” Entre los
códigos que revisan e integran el código napoleón con el derecho tradicional, cfr. GUZMAN BRITO,
ob. cit., págs. 315 y ss., el código boliviano de 1830, establecía: “Art. 740: “El obligado, aun cuando
no haya mala fe de su parte, será condenado al pago de intereses y daños, ya sea que resulten de
omisión o ya de tardanza en el cumplimiento de la obligación, siempre que no justifique que la falta
proviene de una causa extraña que no puede imputársele.”; y “Art. 741: “No hay lugar a daños e
intereses cuando una fuerza superior o un caso fortuito ha impedido al deudor dar o hacer lo que
se había obligado o le ha forzado a hacer lo que se le había prohibido.”
[6] Artículo 1148. CODIGO CIVIL DE LA REPUBLICA DOMINICANA. TITULO PRELIMINAR.
Sancionado por el Congreso Nacional por Decreto No. 2213 del 17 de abril de 1884, debidamente
traducido y adecuado del Código Civil Francés.
[7] Código Civil. LIBRO VI - LAS OBLIGACIONES. SECCION SEGUNDA - EFECTOS DE LAS
OBLIGACIONES. TITULO IX - Inejecución de obligaciones Art. 1316.
[8] FELIPE OSTERLING PARODI. Derecho de las obligaciones. Pag. 239
[9] [1] Artículo 1318 del Código Civil Peruano, Decreto Legislativo Nro 295. Perú.
[10] JUAN ESPINOZA ESPINOZA. Gaceta Jurídica. Cuarta Edición. Pag. 136.
[11] [1][1] Artículo 1320 del Código Civil Peruano, Decreto Legislativo Nro 295. Perú.
[12] MOSSET ITURRASPE, JORGE – PIEDECASAS, MIGUEL A. CODIGO CIVIL COMENTADO.
LAS FUNCIONES DE LA RESPONSABILIDAD CIVIL: DELIMITACIÓN DE LA
FUNCIÓN DE RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL EN EL
CÓDIGO CIVIL PERUANO

Guillermo Andrés Chang Hernández*

1. NOCIÓN DE FUNCIONES DE LA RESPONSABILIDAD CIVIL.

En el Derecho cada institución tiene su propia finalidad u objetivo, lo cual permite


conocer a cabalidad sus alcances y fronteras; en tal sentido a efectos de conocer
el verdadero alcance de la responsabilidad civil atribuida a una persona por el
daño que produzca, es de suma relevancia saber qué función persigue el modelo
de Responsabilidad civil dentro de determinado ordenamiento jurídico.

Hablar de función de la responsabilidad civil es hablar de la esencia misma del


modelo que adopte cada sistema jurídico, pues de ello depende la manera como
se regula toda la institución, esto es si se adopta un fin preventivo, toda la
normativa aplicable debe estar orientada a la persecución de dicho fin y lo propio
seria si se adopta un modelo resarcitorio o sancionador, por ejemplo. Incluso de
habla, también, diversas funciones pueden convivir según el tipo de daño
producido, pues para el caso del daño patrimonial la función a adoptar podría ser
el sancionador, preventivo o resarcitorio, mientras que en el daño extrapatrimonial,
por su esencia, no cabria otro fin que el sancionador o la aflictiva-consolodara.

* Abogado por la U.N.S.L.G de Ica, Post-Grado en la Universidad Castilla-La Mancha (Toledo-España),


miembro del Instituto Peruano de Derecho civil, representante peruano en la IX Convención Latinoamérica de
Derecho (Curitiba-Brasil:2011), Profesor de Derecho civil en la Universidad San Juan Bautista - filial Ica, socio
principal de “Chang, Bendezú y Cuellar” Abogados.
II. LAS DIVERSAS FUNCIONES DE LA RESPONSABILIDAD CIVIL.

La Responsabilidad civil admite la existencia de diversas funciones e incluso hoy


se acepta que un sistema de Responsabilidad civil pueda perseguir varios fines o
funciones sin que esto implica su desnaturalización o contraposición, en tal sentido
a manera de orientación pasaremos a detallar brevemente las diversas funciones
de la Responsabilidad civil aceptadas por la doctrina de la materia.

2.1. Función demarcatoria.- La función demarcatoria del derecho debería permitir


a toda la sociedad saber cómo debe comportarse para no interferir en la esfera de
libertad del prójimo. Para Suzanne Carval, citado por López Herrera 1, la función
demarcatoria -que ella denomina normativa-, sería la función originaria de la
responsabilidad civil porque precisamente es la que permite la elaboración de
reglas de conducta sin las cuales la vida en sociedad sería imposible; en
consecuencia estimamos que esta función cumple un deber general, es decir
como regla general del Derecho busca encausar o delimitar las conductas de los
hombres con la finalidad que estas no causen daño a otras.

2.2. Función compensatoria.- También llamada resarcitoria.

Antes de abordar una definición cabe hacer una aclaración, en relación a la


confusión que existe en nuestro medio respecto a los alcances de los términos
“indemnización” y “resarcimiento”, pues lamentablemente, incluso nuestra Corte
Suprema y a través de un Pleno Casatorio 2, (particularmente en el III Pleno
Casatorio) incurre en la misma confusión. Enjambre jurídico que trataremos de
aclarar más adelante.

1
LOPEZ HERRERA, Edgardo. “Introducción a la responsabilidad civil”. Edición digital, p. 23
2
Institución Procesal que según el artículo 400 del Código Procesal civil, permite constituir o variar un
precedente judicial vinculante para a todos los órganos jurisdiccionales de la República
Volviendo a los alcances de la función resarcitorio o reparadora -para algunos
autores la única función de la Responsabilidad civil-, busca, restituir íntegramente
el daño generado.

Los alcances que tradicionalmente se la han dado a esta función, como se ha


dicho, son dos: compensar o resarcir e incluso se le entienden como sinónimos de
“indemnizar”, alcances que para algunos resultaría lo mismo, mientras que para
otros – principalmente la indemnización con el resarcimiento- son términos del
alcance totalmente disimiles. En tal sentido resulta importante – más aún en
nuestro medio, por las razones ya anotadas- establecer claramente los alcances
de “Resarcir” e “indemnizar”.

Resarcir, según el diccionario de la real academia de la lengua española 3, es


“Indemnizar, compensar, reparar un daño, perjuicio o agravio”; mientras que
indemnizar4, para el mismo diccionario, es:”Resarcir de un daño o perjuicio”

Nótese que desde una conceptualización general estaríamos ante términos


similares, empero jurídicamente – y propiamente en el campo de la
responsabilidad civil- indemnización y resarcimiento vendrían a ser conceptos
totalmente distintos, cuyo cabal conocimiento influye en diversos aspectos del
juicio de responsabilidad civil a que debe someterse una conducta
“supuestamente generadora de daño”.

En efecto, indemnizar constituye un remedio jurídico ante un perjuicio que debe


soportar una persona, debido a una expresa autorización legal, que incluyo
impone a una persona soportar una conducta dañosa. Se identifica generalmente
con la afectación a intereses patrimoniales y no a daños - en palabras del profesor
Leyser León5 - daños en sentido jurídico (entendiendo por éstos los daños
“resarcibles”, o sea, los comprendidos bajo la tutela resarcitoria de la
responsabilidad civil).

3
DICCIONARIO DE LA LENGUA ESPAÑOLA. 22 Ed. Madrid 2001 – T-9 p. 1326
4
Op cit. T-6, p. 857
5
LEON HILARIO, Leysser. “La responsabilidad civil – Líneas Fundamentales y nuevas perspectivas” 3ra Ed. El
Jurista Editores, Lima-2011, p. 26
También se entiende como “asignación pecuniaria, pero no como resarcimiento”
Así se debe tener en cuenta que una indemnización – como apunta nuevamente
Leyser León- no proviene –utilizando rigurosamente el lenguaje jurídico– de un
acto generador de responsabilidad civil. En efecto un supuesto de indemnización
proviene regularmente de una autorización legal, en donde a pesar de no concurrir
los supuestos para que opere la responsabilidad civil (Evento dañoso, antijurídica,
daño, causalidad y criterio de imputación), por mandato expreso de la Ley, quien
padece algún perjuicio, le asiste recibir una retribución generalmente económica –
a titulo de indemnización- que no constituye estrictamente un resarcimiento u
reparación integral del daño sufrido, sino, una suma económica – por equidad –
que permita en cierto grado palear de alguna forma el daño generado, es decir
busca por razones de justicia o equidad aminorar el daño sufrido, lo cual no
implica necesariamente restituir o reparar íntegramente el daño. Ahora, es estos
casos, la razón de ser que solo se busque aminorar o hacer menos gravoso el
daño, se sustenta en que tal situación proviene de una autorización legal e incluso
de actos o conductas realizadas en pro del interés general6 y por ello – en algunos
casos- queda autorizado causar un perjuicio a otro y de igual forma ese otro tiene
la obligación de soportar el perjuicio, empero a pesar de ello no puede dejarse de
mitigar dicho perjuicio, esto por razones de justicia y equidad.

Resarcimiento por su parte si es propio de la responsabilidad civil y como tal para


su procedencia se exige la concurrencia de sus elementos constitutivos, cuyo
concepto si abarca la restitución integra del daño producido, esto es comprende la
reparación integra del daño y no solo por razones de equidad sino en busca de la
restitución o reparación integra del daño

Ambos términos o conceptos son distintos no solo por sus alcances sino –
fundamentalmente- por su estructura, en la indemnización, por ejemplo, no se
presenta la antijurídica del daño o la conducta contraria a derecho, mientras que

6
Por ejemplo en el caso de la expropiación
en el resarcimientos– al ser un supuesto de Responsabilidad civil – si debe
concurrir – necesariamente- la antijurídica como conducta reprochable como
supuesto de su procedencia.

2.3. Función distributiva.- La función distributiva - expresa López Herrera- tiene


lugar cuando la sociedad toma la decisión, mediante el establecimiento de una
regla de responsabilidad objetiva, de permitir ciertas actividades lícitas, pero
riesgosas o peligrosas y lesivas sin que deba demostrarse en todos los casos la
existencia de culpa.

En nuestro país vemos un esbozo de este fin, cuando se instauro en año 2002, la
obligatoriedad del Seguro de Accidentes de tránsito – SOAT, a través de la Ley
27181 (Ley General de Transporte y Transito Terrestres) para todas aquellos
propietarios de vehículos automotores.

2.4. Función preventiva. Llamada también función econógeneral. Esta función


busca que la Responsabilidad civil actue ex ante de que el daño ocurra, de
evitación de que el perjuicio suceda.

2.5. Función admonitoria.- el que amonesta o aconseja; Esta función de la


responsabilidad civil normalmente no aparece en los tratados de la materia. Sí
aparece mencionada por algunos autores del common law119. Markesinis120, si
bien duda que esta función sea importante en el derecho de daños, admite que en
algunos casos se da el efecto admonitorio de la responsabilidad civil, como sería
por ejemplo el caso de mala praxis profesional, o daños por difamación, sobre
todo agregamos, si se ordena la publicación de la sentencia.

2.6. Función sancionatoria.- Es aquella que no solo busca el resarcimiento o


reparación del daño sino que además sancionar al autor de la conducta por la
realización del ilícito. Esta función es propia de los sistemas anglosajones y con
mayores brillos en los Estados Unidos, como se dio en el sonado caso Mc Donald.
Esta función prepondera el grado de intencionalidad del causante del daño, los
daños que genera así como el impacto que dicha conducta y el daño mismo
podría generar en la sociedad; en tal sentido en caso de existir dolo, un daño
singnificado y dicha conducta fuese impactante para la sociedad, el monto
resarcitorio contendría, además del monto resarcitorio una suma adicional a
especie de sanción por dicha conducta.

Como se ha dicho, si bien los sistemas latinos se rehúsan a la aplicación de esta


función, en los sistemas del common law, se hace cada vez más fuerte su utilidad,
incluso se habla ya de daños punitivos, en efecto así también lo reconoce el
profesor Gaston Fernández Cruz7, cuando precisa, “A esta perspectiva 8, se opone
la mentalidad jurídica de corte anglosajón, que ha propugnado la aplicabilidad de
los “punitive damage” o "daños punitivos” con llevan una clara función de castigo
y disuasión del culpable que harían de esta institución una figura intermedia entre
el Derecho Civil y el Derecho Penal.

2.7. Daño punitivo.- La Corte de Estados Unidos en el caso Gertz vs. Robert
Welch187 ha definido a los daños punitivos como “multas privadas impuestas por
jurados civiles para castigar conductas reprochables y disuadir su futura
ocurrencia”. He aquí un primer indicio de su naturaleza jurídica: es un instituto
jurídico siempre accesorio, o como lo ha dicho la jurisprudencia estadounidense
“incidental”. Es decir que el daño punitivo no tiene vida por sí mismo. No existe
acción autónoma para reclamar daños punitivos. Siempre debe determinarse – a
decir de López Herrera9- en el proceso principal una acción, casi siempre por
indemnización común de daños y perjuicios, y la especial circunstancia de

7
FERNADEZ CRUZ, Gastón. “Las transformaciones funcionales de la responsabilidad civil: la óptica
sistemática. Análisis de las funciones de incentivo o desincentivo y preventiva de la responsabilidad civil en
los sistemas del civil law”, edición digital p. 26.
8
Refiriéndose a la negativa de un función sancionadora de la Responsabilidad civil.
99
LOPEZ HERRERA, Edgardo. “Introducción a la responsabilidad civil”. Op cit.
conducta agraviante, dolosa, intencional, etcétera, que hace procedente este
instituto de excepción.

Los daños punitivos son una institución jurídica que tuvo origen en dos casos
ingleses relacionados del siglo XVII: Wilkes vs. Wood182, y Huckle vs. Money183,
en los cuales se mandó pagar más de lo que fue el daño sufrido con propósitos
sancionatorios y preventivos. Actualmente se reconocen los daños punitivos en
Quebec, Australia, Nueva Zelanda, Irlanda del Norte, Escocia y Estados Unidos,
país donde el instituto tuvo expansión más notable. Sobre este tipo de función de
la responsabilidad civil, bien precisa López Herrera, cuando señala: “En todas las
definiciones están presentes dos elementos que son fundamentales para definir
los daños punitivos. El castigo (punishment) y la disuasión (deterrence). Esos dos
elementos que pueden ser también traducidos como la faz sancionadora y la faz
preventiva del derecho de daños son los fines que persigue el instituto.”

Por ello al no tener autonomía se pude decir que el daño punitivo requiere la
presencia de un daño esencial o principal y que solo ameritara demandar el daño
punitivo en circunstancias propias de cada caso, como puede ser el grado de
lesividad o intencionalidad de la conducta dañosa, así siguiendo nuevamente a
Lopez Herrera, se “… puede advertirse otro de los rasgos distintivos de los daños
punitivos: el elemento subjetivo debe ser agravado, la mera negligencia no es
suficiente para imponer daños punitivos”

2.8. Otras clasificaciones. Desde una perspectiva del análisis económico del
Derecho, se ha construido tres funciones esenciales de la Responsabilidad civil: (i)
el desincentivo de actividades que aumenten el número y gravedad de accidentes;
(ii) la compensación de las víctimas, y (iii) la reducción de los costos
administrativos inherentes a todo sistema de responsabilidad civil.
Finalmente, no podemos de dejar de citar lo escrito por el profesor Gastón
Fernández10, para quien las funciones de la responsabilidad civil deben mirarse
desde las dos perspectivas que puede abarcarse dicha materia: una diádica o
micro sistémica y otro macro sistémica.

Desde una perspectiva diádica –expresa Gastón Fernández11- la responsabilidad


civil cumple una triple función:
a) Satisfactoria; como garantía de consecución de los intereses que
merecieron juricidad por el orden jurídico, incluida la reparación del daño,
cuando éste se ha hecho presente, en su carácter de fenómeno exógeno
del interés.
b) De equivalencia: Que explica el porqué la responsabilidad civil representa
siempre una afectación patrimonial, en donde “alguien” deberá siempre
soportar las consecuencias económicas de las garantía asumida para la
satisfacción dignos de tutela. Presente el fenómeno exógeno del daño, se
deberá decidir si esta afectación patrimonial se deja allí donde se ha
producido o, si por el contrario, conviene trasladarla a otro sujeto.
c) Distributiva; presente solo cuando el daño ha afectado un interés tutelado,
cuya función consistirá –como su propio nombre lo indica- en distribuir entre
determinados sujetos el costo de su actividad, induciendo de esta manera a
una regulación espontanea acorde con los lineamientos macro-económicos
perseguidos. De esta manera, esta función servirá para la aplicación de
justificativos teóricos del traspaso del peso económico del daño de la
víctima al responsable a través de los denominados “factores atributivos de
responsabilidad”

De igual forma -Fernández Cruz12- expresa, que desde una perspectiva sistémica
o macroeconómica, la Responsabilidad civil cumplirá básicamente dos funciones
esenciales, con sujeción al modelo económico que se tome en referencia:

10
FERNADEZ CRUZ, Gastón. Op cit. p. 12.
11
Idem
(i) Una función de incentivo o desincentivo de actividades
(ii) Una función preventiva

III. LA IMPORTANCIA DE LA FUNCION DE LA RESPONSABILIDAD CIVIL EN


EL DESARROLLO DE DICHA INSTITUCION

Es evidente que conocer y aceptar que tipo o función ha adoptado determinado


ordenamiento jurídico, nos permitirá conocer cuáles son los alcances de dicha la
institución, que daños resarcibles se priorizarían, que criterios de imputación de
responsabilidad predominarían unos sobre otros, etc.

Fernández Cruz, por ello acertadamente precisa: “Así, en el Derecho


norteamericano el conflicto entre los objetivos de conpensation y deterrencen, se
ha plasmado en la lucha por su prevalencia entre los regímenes de negligence
(The least cost avoider) o de strict leability (the best-place decider) desde que es
apreciable que el objetivo de conpensantion puede obtenerse mejor y más
ampliamente a través de la regla de imputación de la responsabilidad por la stric
liability (responsabilidad objetiva). Mientras que el objetivo de deterrence
(Prevención), puede actuarse y obtener mejores resultados a través de la culpa
(régimen de negligence)

IV. LA FUNCIÓN DE LA RESPONSABILIDAD CIVIL EN CODIGO CIVIL


PERUANO.

A esta altura del trabajo, toca revisar qué función persigue, en materia de
responsabilidad civil, nuestro Código civil.

Para tal efecto es oportuno resaltar que dicho cuerpo normativo regula la
Responsabilidad civil desde dos perspectivas: La contractual y la
extraconmtractual, empero trataremos de esbozar su función desde una
perspectiva general, es decir de todo el sistema de Responsabilidad civil peruano.

12
Idem
En primer término tenemos que el artículo 1969 del Código civil, dispone que:
“Aquel que por dolo o culpa causa un daño a otro está obligado a indemnizarlo. El
descargo por falta de dolo o culpa corresponde a su autor” y el artículo 1970 del
mismo Código señala: “Aquel que mediante un bien riesgoso o peligroso, o por el
ejercicio de una actividad riesgosa o peligrosa, causa un daño a otro, está
obligado a repararlo“ mientras que la primera parte del artículo 1985 de la misma
norma precisa: “La indemnización comprende las consecuencias que deriven de la
acción u omisión generadora del daño, incluyendo el lucro cesante, el daño a la
persona y el daño moral (…)”

Resulta curioso verificar como nuestro Código civil usa indistintamente el termino
indemnización y reparación del daño como si fuesen términos de similar alcance,
más alarmante, incluso, es comprobar cómo se materializa esta indebida
asimilación, dentro de las dos clausulas normativas generales del sistema de
responsabilidad civil extracontractual que adopta nuestro sistema jurídico: La
primera clausula normativa general representada por la culpa y el dolo (Art. 1969
del CC) no habla de que el daño debe indemnizarse, mientras que la segunda
representada por el riesgo o exposición al peligro (Art. 1970 del CC) no dice que el
daño deber reparase.

Asimismo se aprecia, de las distintas normas contenidas en la sección sexta del


libro VII del Código sustantivo, la misma confusión así se utiliza el término
“reparar” en los artículos 1972,131977,141979,15, mientras que en los artículos
196916, 197317, 198218, 198319, 198520, 198721 nuestro Código civil habla de

13 Art. 1972 del Código civil peruano de 1984: “En los casos del artículo 1970, el autor no está obligado a la
reparación cuando el daño fue consecuencia de caso fortuito o fuerza mayor, de hecho determinante de
tercero o de la imprudencia de quien padece el daño2 (resaltado nuestro)
14 Art. 1977 del Código civil peruano de 1984: “Si la víctima no ha podido obtener reparación en el supuesto

anterior, puede el juez, en vista de la situación económica de las partes, considerar una indemnización
equitativa a cargo del autor directo” (resaltado nuestro)
15 Art. 1979 del Código civil peruano de 1984: “El dueño de un animal o aquel que lo tiene a su cuidado debe

reparar el daño que este cause, aunque se haya perdido o extraviado, a no ser que pruebe que el evento
tuvo lugar por obra o causa de un tercero. (resaltado nuestro)
16 Art. 1969 del Código civil peruano de 1984: “Aquel que por dolo o culpa causa un daño a otro está

obligado a indemnizarlo …” (resaltado nuestro)


17 Art. 1973 del Código civil peruano de 1984: “Si la imprudencia solo hubiere concurrido en la producción del

daño, la indemnización será reducida por el juez, según las circunstancias” (resaltado nuestro)
“indemnización”, incluso podemos apreciar que dicho cuerpo normativo utiliza en
un mismo artículo indistintamente los términos “indemnización” y “reparación”, ello
se aprecia por ejemplo en el artículo 197722 del Código.

Ya se ha dicho en líneas precedentes que la Indemnización y la reparación


(resarcimiento) son cosas distintas, por lo cual trataremos de darle sentido a lo
establecido por los codificadores del siglo XX.

Más allá de la confusión suscitada, la finalidad de éste trabajo es determinar la


función del sistema de responsabilidad civil peruano, por ende nos centraremos en
dicha tarea.

Como se ha dicho de la lectura puntual de cada uno de los artículos que regulan la
responsabilidad civil extracontractual no sirve de mucha ayuda, pues “indemnizar”
y “reparar” se utilizan como términos similares, lo cual impide afirmar que la
función de la responsabilidad civil sea o resarcitoria – reparadora o por el contrario
indemnizatoria; pero lo que si nos permite apreciar es que, dentro de las diversas
funciones de la Responsabilidad civil antes anotadas, nuestro Código civil o se
inclina por una función indemnizatoria o lo hace por el contrario por una función
resarcitorio-reparadora del daño.

En consecuencia, a efectos de ir aclarando el panorama, resulta de gran utilidad


revisar de qué forma el Código civil regula el efecto que genera un supuesto de
responsabilidad civil, es decir que consecuencias le impone el ordenamiento

18 Art. 1982 del Código civil peruano de 1984: “Corresponde exigir indemnización de daños y perjuicios
contra quien, a sabiendas de la falsedad de la imputación o de la ausencia de motivo razonable, denuncia
ante autoridad competente a alguna persona, atribuyéndole la comisión de un hecho punible” (resaltado
nuestro)
19 Art. 1983 del Código civil peruano de 1984: “Si varios son responsables del daño, responderán

solidariamente. Empero, aquel que pago la totalidad de la indemnización puede repetir contra los otros,
correspondiendo al juez fijar la proporción según la gravedad de la falta de cada uno de los participantes …”
20 Art. 1985 del Código civil peruano de 1984: “La indemnización comprende las consecuencias que deriven

de la acción u omisión generadora del daño, incluyendo el lucro cesante, el daño a la persona y el daño moral
…” (resaltado nuestro)
21 Art. 1985 del Código civil peruano de 1984: “La acción indemnizatoria puede ser dirigida contra el

asegurador por el daño…” (resaltado nuestro).


22 Art. 1977 del Código civil peruano de 1984: “Si la víctima no ha podido obtener reparación en el supuesto

anterior, puede el juez, en vista de la situación económica de las partes, considerar una indemnización
equitativa a cargo del autor directo” (resaltado nuestro)
jurídico a quien causa un daño a otro (y cuando concurran además todos los
elementos de la responsabilidad civil).

De la lectura de los artículos 1969 y 1970 del Código civil, quien causa daño a otro
debe indemnizarlo (según el Art. 1969) o repararlos (según el Art. 1970), lo cual,
como es evidente, no ayuda mucho. Sin embargo de la misma lectura de ambas
normas se aprecia que, en lo que si se coincide, es en el “daño”, pues ambas
disposiciones imputan responsabilidad “a quien causa un daño”, por lo cual es de
suma valía conocer qué entiende por daño nuestro Código civil, pues de ello
dependerá que función atribuirle al sistema, ya que “El daño” al ser un elemento
imprescindible (pero no el único) para que opere la responsabilidad civil y además
al ser considerado como el interruptor que podría habilitar responsabilidad y
además el objeto a reparar o resarcir, como se ha dicho su contenido –estimamos-
determinara la función de la responsabilidad civil peruana.

En tal sentido para conocer el contenido del daño, según el código civil, debemos
recurrir al artículo 1985 del dicho código que estable que la indemnización
comprende las consecuencias que deriven de la acción u omisión generadora del
daño, incluyendo el lucro cesante, el daño a la persona y el daño moral; en tal
sentido, no obstante que la norma utiliza el término “indemnización” su contenido
más se asemeja a los alcances del resarcimiento o de la reparación.

En efecto ello es así toda vez que si la noción del daño según citado artículo 1985,
comprende todas consecuencias generadas por la conducta dañosa, sean
consecuencias económicas (lucro cesante y daño emergente) como no
patrimoniales (Daño moral y daño a la persona) y que la consecuencia que pesa
sobre quien genera el daño es el nacimiento de una obligación por el daño
generado (Art. 1969 y 1970 del CC) y que esta obligación vincula al causante del
daño con quien lo padece, para responder por dicho daño, pues como se sabe la
responsabilidad civil extracontractual es fuente de obligaciones (el Código civil
peruano lo vincula dentro del Libro VII – Fuentes de las obligaciones- ) y que una
obligación es el vinculo jurídico entre dos o más personas que obligan
jurídicamente a una realizar determinada prestación a favor de la otra; ahora en
esta lógica se tiene que dicha obligación consiste en responder por el daño
generado y que la noción de daño según el artículo 1985 del Código civil
comprende todas sus consecuencias, por lo cual nos permite afirmar que el
sistema de responsabilidad civil peruano es uno resarcitorio o reparador, esto es
busca reparar íntegramente el daño generado por la conducta dañosa, dejando
por ello de lado otras funciones como la sancionadora o preventiva, ajenas por lo
antes anotado, a la función de la Responsabilidad civil según las normas del
vigente Código civil.

Por su parte se tiene que el artículo 1984 del Código civil, precisa que: “El daño
moral es indemnizado considerando su magnitud y el menoscabo producido a la
víctima o a su familia”, esto es que el daño mora, siendo incluso de difícil
cuantificación, no puede comprenderse dentro de él criterios sancionadores o
punitivos, pues la norma claramente precisa que el daño es indemnizado de
acuerdo el menoscabo producido a la víctima, lo que prohíbe tajantemente incluir
dentro del daño moral alguna suma económica como sanción por la conducta,
pues en estricto dicha sanción seria ajena al menoscabo que sufre la victima, ya
que estaría en todo caso como una acción estatal como represalia a una
conducta, pero –reiteramos- no dentro del menoscabo que sufre la victima; en tal
sentido también de acuerdo al artículo 1984 del Código, el daño solo comprende
su reparación, con lo cual aquí también la función de la Responsabilidad civil sería
Resarcitoria.

V. EPILOGO: ACERCA DE LA FUNCION DE LA RESPONSABILIDAD CIVIL


QUE DEBEMOS ADOPTAR - ALGUNAS NOTAS DEMARCATORIAS.

Habiendo delimitado – a nuestro parecer- qué función le asiste a la


Responsabilidad civil extracontractual en nuestro país, cabe dejar sentado algunas
precisiones en torno a su conveniencia y en relación a las nuevas voces que
apuestan por una función más amplia y protectora de derechos.
Hoy, se alzan muchas voces apostando a la par de la reparadora por una función
preventiva y sancionadora de la Responsabilidad civil, que busque esencialmente
aminorar la producción de conductas dañosas, pues tanto la prevención como la
sanción tiene como finalidad – dicen- prevenir la realización de conductas
dañosas, esto es evitar – debido a la represión a través de imposición de sumas
indemnizatorias más allá del daño producido- que el mismo autor del daño como
los demás miembros de la sociedad realice ese tipo de conductas.

Si bien es cierto resulta razonable que el Derecho busque vitar la producción de


conductas dañosas, cierto es que la incorpración a través de sanciónes
económicas, resultaría muy densas las decisiones judiciales y en su caso regular
las situaciones jurídicas de espaldas a la realidad social y económica, pues si hoy
sumas indemnizatorias quedan impagas (incluso por parte del Estado) que
podríamos esperar de sumas mayores como las impuestas en los sistemas en
donde el daño comprende una sanción por la conducta (EE.UU), lo cual no quiere
decir que se esté tolerando conductas contrarias a Derecho, pues dentro de la
Función resarcitoria se busca repara el daño generado lo cual – creemos- desde el
Derecho civil es lo correcto. Asimismo no estimamos que buscar solo la reparación
del daño sea un incentivo para la producción de conductas dañosas, pues
cualquier obra razonable no desea asumir los costos de un daño, por más mínimo
que sea el costo, más aún cuando según nuestro sistema actual, dicho costo
estará representado por todas las consecuencias económicas de su conducta, las
cuales en muchos casos pueden ser sumas elevadas.

En tal sentido creemos que la sanción o la prevención le competen a potras áreas


del Derecho, ajenas al Derecho civil, como la administrativa-sancionadora o penal,
en donde incluso, de acuerdo a su propia dinámica, promoverían condiciones más
justas, ya que el Estado regularía sanciones o penas, por determinadas
conductas, permitiéndole a todos conocer la consecuencias de tales conductas.

Por ello, estimo que la Responsabilidad civil solo debe encargarse de reparar o
resarcir el daño y el Estado si lo estima complementar dicha acción con otras
sancionadoras o preventivas, empero desde otras instituciones jurídicas. Esto se
hace más palpable cuando se comprueba que hoy la determinación de sumas
indemnizatorias resulta difícil para el juzgador, incluir ahora un nuevo criterio,
incluso denso- al Juez complicaría aún más dicha función del Juzgador.

VI. CONCLUSIONES.

6.1. En nuestro Código civil, de acuerdo a los artículos 1969 y 1970, un primer
punto de partida para que opere la Responsabilidad civil es el daño.
6.2. El sujeto responsable debe responder por el daño causado.
6.3. El daño comprende toda consecuencia económica que genere, ya sean daños
no económicos o extrapatrimoniales (daño moral y daño a la persona,
incluyéndose en éste último el daño al proyecto de vida) y daños de naturaleza
económica (Lucro cesante y daño emergente).
6.4. No existe norma, en el Código civil peruano, que habilite incluir dentro de la
cuantificación del daño, criterios sancionadores o preventivos.
6.5. El daño en consecuencia, solo debe comprender las consecuencias directas
económicas o no, que genere, más no otros conceptos ajenos a la Función
reparadora de la Responsabilidad civil.