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LA ORIENTACIÓN ESCOLAR EN TIEMPOS DE INCERTIDUMBRE: una tarea compleja y difícil,


necesaria y posible.
Norberto Daniel Ianni

Tiempos difíciles, tiempos de incertidumbre

La crisis y exclusión social se han profundizado y ya hemos incorporado la idea de segregación social
de los sujetos; no solo se los excluye, se los deja “afuera”, sino que se los “empuja”, se los deja caer.
En esta época nosotros somos los testigos que observamos y vivenciamos sus consecuencias
deteriorantes sobre los sujetos y colectivos sociales, con toda su violenta y deshumanizante crudeza.
En las sociedades posdiciplinarias, lo diferente es tratado a partir de una modalidad de exclusión que
no pasa principalmente por el encierro sino por la segregación, o sea el tratamiento de la diferencia
se da por la vía del silenciamiento y/o del exterminio.

En este tiempo en la escuela la orientación adquiere nuevas significaciones, que se vuelven una tarea
desafiante con características de tarea compleja y difícil, pero necesaria y posible. La orientación
ocupa un tiempo y espacio importante del proceso educativo.

Los dispositivos existentes no están dando respuesta a las nuevas formas de malestar, en tanto, son
dispositivos que siguen operando desde perspectivas teóricas que funcionan como si nada hubiera
cambiado. Sumado a viejos problemas escolares, nos debemos enfrentar también a conflictos
derivados de las fracturas en la transmisión cultural entre las generaciones, siendo la escuela uno de
los ámbitos privilegiados para observar los efectos de esta fractura en el campo de la transmisión de
conocimientos.

¿Qué es orientar?

Orientar es colocar una cosa en posición determinada con respecto a los puntos cardinales.
Etimológicamente orientar es, nacer, surgir.

La persona que esta des-orientada, desconoce las coordenadas; Orientar, pues, es acompañar a esta
persona para que conozca sus coordenadas, es decir, saber dónde está ubicada y pueda luego tomar
su propia dirección. En esta búsqueda de posición, el orientador acompaña para encontrar las
coordenadas que los ubicaran en la situación, en el problema, en el conflicto; y recién entonces el
alumno, los grupos, las escuelas podrán decidir qué hacer, El que orienta solo ubica al orientado y es
éste quien decide qué dirección tomar.

La complejidad de una institución está dada por los rasgos organizacionales, además su complejidad
radica en la permeabilidad dinámica existente entre sujetos, grupos e institución educativa. Este
rasgo propio de instituciones públicas se manifiesta en escuelas por la prevalencia de vínculos de
dependencia, asimetría, complementariedad, alteridad entre los distintos actores, estos espacios
coexisten junto a los espacios privados y los íntimos.

Lo que resulta complejo es conocer la permanencia y legitimidad de cada uno, sin referir a los otros.
Cada situación requiere ser analizada en su singularidad y considerada en el contexto donde
transcurre. Las respuestas no pueden ser únicas, ni pueden decidirse individualmente, tampoco son
standarizadas.

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Condiciones para la orientación

1. La orientación es una forma de relación con otro sujeto u otros sujetos. Esto es pensar de qué
manera se va a intervenir en lo social que no signifique un avasallamiento del espacio privado
e íntimo. La decisión debe ser del sujeto.

2. La orientación es una intervención que implica, por parte del orientador, una posición o
postura. Se trata de comprender las situaciones y sus consecuencias como problemáticas
humanas que son complejas y requieren de una tramitación que no puede reducirse a lo
individual, sin incluir el contexto. No se hacen intervenciones “estandarizadas”. Son el
resultado de una construcción singular.

3. La orientación está vinculada con la ternura. La ternura es una instancia ética que implica la
renuncia a los impulsos de apoderamiento del OTRO. La ternura genera: Empatía: que
garantiza el suministro adecuado de contención, espacio y tiempo para escuchar.
Miramiento: como aspecto fundamental, mirar con amoroso interés a quien se reconoce
como sujeto ajeno y distinto de uno mismo.

4. La orientación es escucha. Estar dispuesto a oír, atender, comprender lo que el otro dice. El
orientador está afectado emocionalmente por lo que escucha, está involucrado, por eso debe
escuchar y escucharse a sí mismo, reconociendo de qué manera lo que escucha resuena en
él. Puede pasar a un segundo momento que es el de las ideas. La orientación es
consecuencia de del pensamiento.

5. La orientación es presencia. La presencia implica:


 Receptividad, apertura hacia el otro, estar dispuesto a conocerlo y comprenderlo
respetando su intimidad.
 Reciprocidad, responder con actitudes, con palabras, con gestos.
 Compromiso, es la responsabilidad que se asume en relación con el otro o con otros.

La orientación educativa como proyecto institucional

La orientación educativa debe posibilitar que –niños, adolescentes y jóvenes- sean reconocidos y
considerados como sujetos de derecho y responsabilidad, es decir, sujetos activos en la construcción
de su proyecto de vida, comprometidos con su tiempo, potenciando las posibilidades y reconociendo
las limitaciones, tanto propias como las de su circunstancia. Esto es posible si los actores
institucionales pueden:

 Compartir los principio de la institución educativa


.
 Construir un equipo de trabajo.

 Ser referentes válidos y reconocidos por los infantiles sujetos.

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 Propiciar y colaborar activamente en la construcción de las redes de convivencia.

 Reconocer, analizar, acompañar y afrontar situaciones escolares ambiguas, confusas y/o


conflictivas.

 Acompañar a los actores institucionales en el desarrollo de procesos de aprendizaje.

 Facilitar el encuentro y la participación que permiten aprender y vivenciar la solidaridad y


compromiso.

La escuela debe recuperar su función de ser transmisora cultural entre las generaciones.