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LA TEORÍA LIBERAL DEL ESTADO

Formosa, diciembre del 2005.-


Sr. Director:
Me dirijo a Ud. a los fines de solicitarle tenga a bien publicar las siguientes
líneas en la sección "Carta de lectores".-
En una reciente nota, el Dr. Rodolfo Raúl Roquel, en un intento por
congraciarse con el oficialismo local, hace una capciosa interpretación de la
historia mundial y nacional, así como una retaceada valoración de la teoría
liberal, y termina sugiriendo que el mandamás de turno en el feudo provincial,
sería la expresión sublime de el “Estado, no sólo (como) la expresión jurídica de
la sociedad, sino fundamentalmente una instancia ética superior, traducida en la
búsqueda permanente del bien común”.-
Deseo referirme a esta nota, pues expresa de modo simple, un oportunismo
teórico que el peronismo está usando en estos tiempos para no
responsabilizarse de la fenomenal crisis a la que están arrastrando al país, ellos
solos, sin ninguna excusa ni ayuda.-
Al mundo, a la región, a los países limítrofes, a todos les va bien. Todos crecen
mientras nosotros nos hundimos. Ninguna de las excusas que inventaron antes,
tienen ahora. Por lo que la debacle a la que están llevando estos aventureros a
uno de los países con más potencialidad del planeta, no tiene perdón de Dios.-
La nueva falacia oficialista para tratar de salvarse de la extinción política es
atacar al liberalismo, y ponerse ellos como los superadores de las supuestas
deficiencias e injusticias económicas de los regímenes liberales.-
Lo cierto es que antes de analizar el rol del Estado en economía, hay que
definir algunas cuestiones que se olvidan muy convenientemente.-
El liberalismo, como doctrina política propugna el más absoluto individualismo,
esto significa que para un liberal, nada, absolutamente nada, es más importante
que la persona individualmente considerada. Ni el Estado, ni la Iglesia, ni un
partido político, ni ninguna entidad colectiva tiene más valor que la persona.-
Como expresión de esta escala de valores, el liberal defiende a muerte la
libertad para hacer, decir, pensar y escribir lo que le venga en gana a
cualquiera, con el único limite que no perjudique a otro (es el clásico principio
de que mi libertad se extiende hasta donde empieza la libertad del otro).-
Y correlativamente el liberal es un ferviente defensor de la propiedad, pues ella
es el medio con el cual cada persona busca su felicidad. Si me arrebatan mis
bienes pierdo mi libertad, y ya no puedo ni hacer, ni pensar, ni decir nada.-
En ese contexto, los liberales proponen un Estado limitado a hacer respetar la
libertad y la propiedad de las personas, para que cada uno haga de su vida lo
que le venga en gana. Pero además, como la experiencia es que cuando se le
da todo el poder a una sola persona, esta siempre abusa de él, los liberales han
inventado la división de poderes.-
Así se estructuró el constitucionalismo liberal de fines del siglo 18, cuando al
gobierno se lo partió primero en tres partes funcionales (Poder ejecutivo,
legislativo y judicial), y luego en la Constitución de EE UU se lo volvió a partir en
decenas de pedazos en todo el territorio, y así nació el federalismo.-
Desde 1853 con suerte diversa, este fue el modelo que se aplicó en Argentina,
y que logró que durante varias décadas, millones de personas de todo el mundo
quieran venir a nuestro país. En estas tierras nacieron industrias, se desarrolló
la agricultura y se expandieron las ciencias y las artes. Llegando así la
Argentina a ser una de las grandes naciones del mundo a fines de 1920.-
Obviamente que se cometieron errores, eran hombres no dioses los que
gobernaban, pero como resultado de esos 70 años de vida de un sistema liberal
aplicado parcialmente, con democracia limitada, y todos aprendiendo sobre la
marcha; se logro uno de los desarrollos más asombrosos en la historia del
mundo. Ninguna Nación creció tanto y tan rápido. En 1910 Argentina tenía un
PBI superior al PBI de todo el resto de Latinoamérica junto. Los salarios en
Argentina eran uno de los más altos del mundo, sólo superados por EE UU e
Inglaterra, la 1º y 2ª potencia mundial del momento.-
Hoy la Argentina tiene la gran oportunidad de repetir esa gesta de progreso,
pero antes debemos recuperar las instituciones. El Congreso debe volver a
funcionar para representar el interés de los ciudadanos y no el del partido
político o de un caudillejo de moda; los jueces deben volver a ser sabios e
imparciales y no serviles instrumentos del gobierno de turno; y Presidente y
gobernadores deben entender que están sometidos a la Constitución, y que el
Estado no es de su propiedad. Ellos no son los salvadores de la Patria; son
meros empleados que al cabo de 4 años deben irse a su casa, y dejar que
venga otro a seguir cumpliendo el rol que le encomienda la Constitución. Nada
más.-
Por eso, pretender enjuagar las culpas del peronismo gobernante, arrojando
falacias sobre el liberalismo, es cuanto menos de una gran deshonestidad
intelectual.-
Agradeciendo desde ya su deferencia, me despido de Ud. muy atte.-

Dr. Hugo Kulman


Abogado
DNI 18.246.868
José María Uriburu Nº 363 P.A - Formosa