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TEMA EL MIEDO

Hablar de los principales temores que se nos presentan a lo largo de la vida es hablar de algo inherente y
constitutivo en el ser humano: el miedo. El miedo es indispensable en la vida de la humanidad, es un elemento
paralelo y, a la vez, complementario al instinto de vida.
El miedo nos puede llevar a actuar o a paralizarnos, dependiendo de la situación; por ejemplo, si tuviéramos
una pistola frente a nosotros, lo más probable es que nos paralizáramos, y una vez que no tuviéramos el
estímulo amenazante frente a nosotros, corriéramos a buscar ayuda. Si lo hiciéramos al revés, nuestra vida
correría peligro. Por decirlo de alguna manera, el miedo activa de manera automática (sin ser conscientes de
ello) estas reacciones; paralización y huida, y ambas reacciones forman parte de nuestro esquema de
sobrevivencia.
Una vez explicado que el miedo es constitutivo al ser humano, nos es fácil entender por qué es común escuchar
que todos tenemos miedos, ahora trataremos de abordar los miedos más comunes.

La periodista Yolanda Ruiz en su artículo "El miedo es cuestión de genética" comenta que existen dos tipos de
miedos:

 Endógenos o innatos. Se heredan por especie, están inscritos en nuestros genes y se relacionan con el
miedo a la oscuridad, a los fenómenos naturales, a la sobrevivencia y a la muerte.

 Exógenos o adquiridos. Provienen del mundo exterior, desde los más comunes: hablar en público, viajar
en avión, etcétera, hasta las fobias más irracionales, como las fobias, las cuáles se han asociado con
trastornos emocionales.

Miedo al abandono

Somos la única especie que requiere durante tanto tiempo muchos cuidados. Somos dependientes de nuestros
padres durante un tiempo considerable y, de alguna manera, si alguien no se hiciera cargo de nosotros
moriríamos. Esta dependencia deja su marca en nuestro desarrollo; el niño mientras más crece más consciente
es de esta "necesidad" hacia sus cuidadores, es un miedo muy "humano"; esa es una de las razones por las que
el niño se pone ansioso cada vez que se su mamá no está o la ve irse, y esta reacción desaparece con su llegada.
Dicho de otra manera, el niño experimenta miedo cada vez que está lejos de su mamá y cuando se siente solo
o perdido. Esta reacción es fácil observarla en el kínder; a la hora que los niños salen del kínder y ven a su
mamá, automáticamente experimentan satisfacción, mientras que los niños que no ven a su mamá empiezan
a experimentar reacciones que podemos identificar con miedo.

El miedo al abandono es inherente al ser humano, pero este miedo es mitad innato y mitad aprendido; como
explicamos anteriormente, es un miedo "real", ya que sin la madre y sus cuidados, el niño no podría vivir pero
este miedo innato, se complementa con las reacciones de la madre, y aquí empieza a complicarse el tema, ya
que dependiendo de la reacción de la madre, será el tipo de reacción del hijo. De ahí sería fácil explicarnos el
por qué hay personas que tienen miedos relacionados como:
– Perder a su pareja
– Que los dejen de querer, o no los quieran lo suficiente
– Al abandono
– A no encontrar a nadie que sea compatible con ellos
– Miedo a depender de la pareja

Todos estos miedos tienen su origen en la infancia, mientras que este miedo, permanece durante toda la vida,
y tiene diferentes repercusiones.

Miedo a la muerte
Gracias a este miedo hemos sobrevivido como especie; no obstante, como hemos venido explicando a lo largo
del artículo, tiene raíces psicológicas, es decir, se ha entretejido con miedos que no forzosamente tienen que
ver con la muerte, aunque la persona lo relaciona directamente, de ahí un poco derivarían:
– Fobias: miedo a las alturas, a lugares cerrados, a animales, etc.
– Obsesiones con las enfermedades.
– Miedo a perder seres queridos.
– Miedo a los secuestros, asaltos y todo tipo de violencia.
– Pensamientos recurrentes a pensar que algún ser querido está en problemas.

Miedo a sentirnos incapaces

Este miedo tiene su origen en la infancia y se relaciona con la incapacidad que sienten los niños al no poder
hacer ciertas cosas que observan que los adultos hacen con tanta facilidad, y de ahí aprenden que el mundo es
difícil, y que ellos no son capaces de hacerlo, de aquí se derivan varios miedos:

Miedo al futuro

¿Cómo hacer frente al futuro, si no te sientes lo suficientemente capaz para afrontar los desafíos del presente?

Miedo a fracasar

Muchas personas con miedo al fracaso ni siquiera intentan emprender algo nuevo.

– Miedo a no tener dinero


– Miedo a "no dar el ancho" en alguna situación en específico

Miedo a lo social

Este miedo también tiene su origen en la infancia y se relaciona con la desaprobación que el niño pudo haber
sentido de sus padres; de alguna manera, "generaliza" este miedo a muchas situaciones que no tienen que ver
con sus padres pero él los vive como si fueran sus padres y revive esta desaprobación.

– Miedo a hablar en público


– Miedo a ser juzgado y criticado
– Miedo a estar en situaciones sociales

Miedo a envejecer

Este miedo se relaciona con el temor que muchas personas tienen a "perder su juventud", y todas las
implicaciones que esto conlleva. Muchas personas han depositado mucha energía en su físico y, por lo tanto,
perder estos atributos, significaría perder muchas cosas valiosas. Otros lo relacionan con el decremento físico,
y tendrían miedo de depender de alguien más, así como también puede estar relacionado con miedo a
enfermar. Este miedo es universal y se suele unir con otros miedos

De esta manera, muchos miedos tienen un origen biológico y se complementan con aprendizajes que hemos
adquirido en la infancia, ¿cómo superarlos?, primero tenemos que analizar si el miedo corresponde a la
situación, si es "normal" o es excesivo, y, de ser así, lo que se recomienda es ir a terapia, ya que si no, estos
miedos pueden acrecentarse y unirse con otros, pudiendo resultar incapacitante para la persona que los vive.

Acuérdate de que lo más importante es disfrutar de una vida que nos permita "funcionar" dentro de ella.
Pregúntate a ti mismo si los miedos que tienes te han incapacitado de alguna manera, de ser así, no lo permitas,
no tienes por qué vivir atemorizado; el miedo como mencionamos es muy importante y nos ha permitido
sobrevivir, pero si el miedo es excesivo o te ha aislado de situaciones importantes, sería momento de que te
plantearas otra manera de vivir, que ampliarás tu horizonte.
TIPOS DE MIEDO
Ablutofobia: Miedo a lavarse o bañarse (al menos en agua).
Acrofobia: horror o vértigo a las alturas.
Agateofobia: Miedo a la locura.
Agorafobia: sensación anormal de angustia ante los espacios abiertos y, especialmente, en calles y plazas
amplias.
Aicmofobia: Miedo a las agujas.
Ailurofobia: Miedo a los gatos.
Androfobia: aversión anormal al sexo masculino.
Atazagorafobia: Miedo al olvido.
Barofobia: Miedo a la gravedad.
Bibliofobia: Miedo a los libros.
Bromidrosifobia: Miedo al olor corporal.
Claustrofobia: aversión patológica a los espacios cerrados o temor experimentado al encontrarse en ellos.
Cainolofobia: Miedo a la novedad.
Caliginefobia: Miedo a las mujeres hermosas.
Clerofobia: aversión apasionada contra el clero.
Dendrofobia: Miedo a los árboles.
Dinofobia: Miedo al vértigo.
Ergofobia: Miedo a ir a trabajar.
Eritrofobia: temor patológico a ruborizarse.
Falacrofobia: Miedo a la calvicie.
Francofobia: rechazo hacia Francia o lo francés.
Filofobia: Miedo al amor.
Fobia Social: Miedo a ser juzgado negativamente.
Fotofobia: aversión a la luz, acompañada de espasmo de los párpados, causada por intolerancia del ojo.
Glosofobia: Miedo irracional a hablar en público.
Hematofobia: Miedo a la sangre y a las heridas.
Homofobia: aversión hacia los homosexuales.
Ictiofobia: Miedo a los peces.
Isopterofobia: Miedo a las termitas.
Lacanofobia: Miedo a las verduras.
Linonofobia: Miedo a las cuerdas.
Metrofobia: Miedo a la poesía.
Micofobia: Miedo a las setas.
Musofobia: Miedo a los ratones.
Necrofobia: fobia a la muerte y a los muertos.
Neofobia: Miedo a lo nuevo.
Nictofobia: fobia a la noche o a la oscuridad.
Oenofobia: Miedo al vino.
Olfactofobia: Miedo a los olores.
Pediofobia: Miedo a las muñecas.
Peniafobia: Miedo a la pobreza.
Psicrofobia: Miedo al frío.
Quetofobia: Miedo al pelo.
Ritifobia: Miedo a las arrugas.
Rupofobia: Miedo a la suciedad.
Selacofobia: Miedo a los tiburones.
Selenofobia: Miedo a la luna.
Tafiofobia: Miedo a ser enterrado vivo.
Teofobia: Miedo a los dioses o a la religión.
Verminofobia: Miedo a los gérmenes.
Xenofobia: desprecio hacia los extranjeros.
Xilofobia: Miedo a los objetos de madera.