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378 Revista Mexicana de Sociologia la existencia de tales relaciones no agota totalmente la esencia del ser particular y concreto, sino que, por el contrario, el individuo de carne y hueso existe y subsiste. En efecto, no hay sino recordar que, a este respecto, dice Recaséns Siches: “El hombre estd a la vez dentro y fuera de la sociedad. Por una parte, el hombre constituye un ingrediente de la sociedad y, ademés, eva lo colectivo dentro de su misma estructura, Pero, de otro lado, puede oponerse a Ia sociedad como contemplador de ella, como critico y como opositor de ella”. 2 Es decir, que asi como hemos de considerar atentamente las relacio- nes que se establecen entre individuo e individuo, es indispensable estu~ diar también las que enlazan al individuo y a la sociedad de la que forma parte. Las diferencias psicolégicas existentes entre los hombres son, como ha mostrado Piaget una base del a-personamiento o forja de la persona- lidad individual que, por lo mismo, resulta ser un producto social puesto que “la conciencia del mé existe en Ja medida en que nos comparamos a Jos demas; es en esa medida como es posible conocernos a nosotros mis- mos y decir en qué difiere nuestro punto de vista moral ¢ intelectual det de los otros.” * No obstante, esta misma intervencién activa de lo social en la forja personalizadora es, por otra parte, causa de que esas relaciones no puedan establecerse siempre en los mejores términos. Las relaciones interperso- nales son un continuo estira y afloja, un proceso dialéctico de acerca~ mientos y alejamientos que se oponen entre si, que se conjugan, que se sincretizan y sintetizan dando lugar a los cambios sociales. Pero, el ajuste entre dos o mas individuos es dificil de lograr, resulta obvio el afirmar que es mucho mds arduo el establecimiento de una relacién adecuada, de ajustamiento, entre el individuo con sus inclina~ ciones y voliciones por una parte, y el grupo social y sus patrones y normas de condtcta por otra. Asi, se nos presenta el caso del individuo que trata de integrar su personalidad y que, en muchas ocasiones, choca contra los moldes rigi- dos de la sociedad en que vive. Junto a éste se nos da también el caso 2 Recaséns Siches, Luis: Lecciones de Sociologia. Ed. Portia S. A. Méx. 1948, (p. 363). 3. Piaget, L’Ecole libératrice 22 nov. 1930, citado por A, Cuvilier: Manual de Philosophie, Tomo I, Librairie A, Colin, 1950.