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Sobre la metodología como ciencia y el método científico: un espacio

polémico

On methodology as a science and the scientific method: a controversial


territory

Víctor Morles

Escuela de Educación, Universidad Central de Venezuela


vmorles@postgrado.ucv.ve

RESUMEN

El presente artículo es un enfoque no tradicional sobre la metodología como ciencia, no


solamente para la búsqueda de nuevos conocimientos (enfoque hoy dominante) sino como
una disciplina que orienta para resolver en forma racional y óptima problemas humanos
complejos de todo tipo. En este sentido, se expresa que la metodología es una ciencia con
un objeto, normas y una estructura bien definidos. En lo que se refiere a su estructura se
propone que la misma está compuesta por cinco niveles, los cuales son descritos en el texto:
los enfoques (nivel ideológico), las estrategias (nivel organizativo), los modos de
producción (nivel tipológico), los métodos propiamente dichos (nivel lógico) y las técnicas
(o nivel operativo). Al final se describe el llamado método científico, se le critica por su
carácter restringido y se le considera como uno más entre las muchas maneras posibles de
hacer ciencia y producir tecnología.

Palabras clave: Metodología, método científico, epistemología, ciencia.

ABSTRACT

This paper intends to approach, in a less traditional way, the issue of Methodology as a
science, not only for the search of new knowledge (the currently dominant approach), but
as a discipline oriented towards the solution of different kinds of complex problems in a
rational way. In this sense, it is our contention that Methodology is a science with its well-
defined object, its norms and its structure. About its structure, a plan of five levels is
discusssed, namely: the ideological level (approaches), the organizational level (strategies),
the typological level (production modes), the logical level (methods as such) and the
operational level (techniques). At the end of the article, the so called scientific method is
described. It is considered restrictive and only one of the various ways to make science and
to produce technology.

Key words: Methodology, scientific method, epistemology, science.

Revista de Pedagogía
Versión impresa ISSN 0798-9792
Rev. Ped v.23 n.66 Caracas ene. 2002
I. EL ESTUDIO DE LOS MÉTODOS
El ser humano necesita permanentemente resolver problemas, desde los pequeños y
rutinarios, sobre el cuidado personal o familiar, hasta macroproblemas relativos la
preservación de la vida y la paz en el planeta. Para enfrentar estas dificultades el ser
humano se vale de una variedad infinita de medios físicos e intelectuales.

Algunos problemas son sencillos, simples o de soluciones conocidas y disponibles, como


cruzar la calle o ponerse los zapatos; otros son complejos, difíciles o nuevos. Unos son de
carácter práctico y otros esencialmente cognitivos o teóricos. Pero lo cierto es que todos
ellos requieren de trabajo físico, o intelectual, o de ambos. Cuando se trata de problemas
prácticos y complejos, pero con soluciones conocidas, como es el caso de los problemas
políticos o económicos, ellos son resueltos por las personas o entes involucrados en ellos
mediante decisiones o acciones específicas y los recursos disponibles. Pero muchos otros
son problemas teóricos, complejos, nuevos y de solución desconocida, en cuyo caso lo
primero y principal es encontrar la mejor solución. Este último tipo de problemas compete
a la ciencia, mientras cuando se trata de resolver problemas prácticos y complejos, de
solución desconocida o no satisfactoria, entonces se dice que competen a la técnica.

¿Cómo se resuelven los problemas científicos y técnicos? No hay dudas sobre el hecho
de que ciencia y técnica son actividades racionales y sistemáticas, cuyos problemas se
resuelven aplicando métodos, esto es, realizando conjuntos ordenados y bien determinados
de actividades intelectuales o físicas para lo cual en muchos casos se requiere del uso de
medios o instrumentos materiales.

El estudio de la problemática de los métodos compete a una disciplina antigua muy


importante, poco sistematizada, muy relacionada con la lógica formal y con bibliografía
escasa, denominada Metodología General o, simplemente, Metodología, término que tiene
dos acepciones o significados usuales, de los cuales acogemos el primero, porque es el
principal y objeto de la presente exposición. Ellos son:

La acepción amplia (y etimológica), según la cual, como dijimos, Metodología es


la ciencia de los métodos, es decir, es el estudio crítico del conjunto de operaciones y
procedimientos racionales y sistemáticos que utiliza el ser humano para encontrar
soluciones óptimas a problemas complejos, teóricos o prácticos. En este sentido, y según
los objetos de estudio, existen numerosas metodologías: de investigación, de enseñanza, de
planeamiento, de producción industrial o tecnológica, etcétera. En el presente caso nuestro
interés se centra en la metodología aplicada a la resolución de problemas científicos o
técnicos.

La acepción restringida y menos apropiada (por lo cual algunos autores prefieran hablar
de Metódica en lugar de Metodología) se refiere al uso que se hace de dicho término en
proyectos e informes científicos o técnicos para describir las operaciones (enfoques,
técnicas, procedimientos e instrumentos) que se han utilizado o se utilizarán para lograr los
objetivos propuestos.

Por lo anterior concordamos con Kaplan (1964) cuando afirma que: "La
palabra metodología es utilizada para referirse a una disciplina y a su contenido.
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Por metodología yo quiero decir el estudio --descripción, explicación y justificación-- de
los métodos, y no los métodos en sí mismos".

Quizás se puede adoptar como padre de la Metodología a Rene Descartes (1596-1650), el


famoso matemático, físico y filósofo francés, quien oponiéndose al pensamiento dominante
en su época --basado en la fe y la metafísica-- propone que la única manera de llegar a la
verdad, o conocimiento, es mediante la "duda metódica" y la razón (o lógica formal). Esta
propuesta, que es fundamento de la ciencia moderna, da soporte a la creación del también
famoso "método científico" dominante en nuestro tiempo. Descartes es quien formula los
célebres preceptos cartesianos, entre los cuales están: "No reconocer como verdadero sino
lo evidente; Dividir cada dificultad en cuantas porciones sea preciso para mejor atacarlas;
Comenzar el análisis por lo más sencillo e irse remontando hacia lo más complejo",
etcétera.

La metodología está estrechamente vinculada a una ciencia muy particular:


la epistemología, teoría del conocimiento o filosofía de la ciencia. Si la primera estudia,
entre otras cosas, los métodos para lograr o aplicar el conocimiento --bajo la hipótesis de
que ello es posible--, la segunda indaga principalmente sobre la posibilidad de conocer, o
sea, sobre la posibilidad de llegar a esa utopía de la ciencia que es la verdad.

El concepto de Metodología está ligado también estrechamente al de técnica, puesto que


las dos actividades se dirigen a un mismo objetivo: resolver problemas de manera racional.
Pero la Metodología se refiere al cómo, es decir, a la definición, o descripción, de los pasos
formales y medios para lograrlo, mientras que el propósito de la Técnica es encontrar o
crear la solución real, objetiva, concreta y óptima. Por su parte la función de la política, la
economía y las profesiones, por ejemplo, es utilizar los conocimientos y otros recursos
disponibles para resolverlos.

En cuanto a la metodología como ciencia Briceño Guerrero (1987) propone una


interesante, pero lamentablemente parcial y no desarrollada taxonomía, al expresar que esta
disciplina está constituida por tres clases de métodos: a) la heurística o grupo de métodos
para adquirir conocimientos; b) la sistemática o grupo de métodos para organizar
conocimientos; y, c) la etiología o grupo de métodos para explicar los fenómenos
estudiados. Esta clasificación es muy sugerente pero, como sucede con muchos otros
autores, ella relaciona la metodología solamente con la solución de problemas
cognoscitivos o científicos, lo cual es una visión muy estrecha de esta ciencia.

Parsons (1968) y Alfonso (1998), por ejemplo, consideran que la metodología es una
categoría "intermedia" entre la teoría y las técnicas, lo cual nos parece poco racional porque
ello supone la existencia de una clasificación o relación de continuidad entre tres conceptos
de diferente naturaleza (teoría, método y técnica): algo así como si dijéramos que el barco
es una categoría intermedia entre la bicicleta y el automóvil. Y Bottomore (1972 y otros
autores definen la ciencia que aquí analizamos como "teoría del método científico", o como
un capítulo de la lógica, lo cual, repetimos, nos parece una connotación muy restringida de
la ciencia metodológica.

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II. LA ESTRUCTURA DE LA METODOLOGÍA
La metodología es una ciencia en desarrollo, amplia, compleja y transdisciplinaria con
su objeto de estudio bien definido (los métodos), con normas o principios propios y
una estructura que aquí intentaremos formular. En cuanto a este último aspecto,
proponemos que se considere la metodología como un sistema compuesto por cinco
grandes componentes o niveles interrelacionados, no necesariamente secuenciales o
excluyentes, los cuales recorre, consciente o inconscientemente, el ser humano para
resolver problemas complejos, esto es, yendo de lo más general a lo más específico: los
enfoques, las estrategias, los modos de producción, los métodos (propiamente dichos) y el
nivel instrumental. Estas fases se corresponden con una cadena de decisiones humanas de
cinco niveles: el ideológico, el organizacional, el formal, el operativo y el técnico. De
inmediato definimos esos niveles, los cuales se presentan bajo la suposición de que el
creador intelectual ya ha seleccionado o identificado un tema o problema para su estudio.

El enfoque (o nivel ideológico) se refiere a las actitudes que diferentes personas o


instituciones adoptan (consciente o inconscientemente) ante problemas similares como
consecuencia de sus intereses, experiencias o ideología, lo cual hace que apliquen distintos
modos, estrategias y métodos para resolverlos. Es el momento en el cual nos hacemos,
aunque no lo digamos, las preguntas más generales: ¿Para qué todo esto?, ¿A quién
beneficia o queremos beneficiar con lo que vamos a hacer? Ejemplos de enfoques son las
doctrinas filosóficas generales como el idealismo, el positivismo, el estructuralismo o el
marxismo; pero también el pragmatismo, el constructivismo o el mercantilismo.

La estrategia (nivel organizacional) se refiere a las formas organizativas de los recursos


(humanos, físicos, financieros o institucionales) que se adoptan (por conveniencia,
disponibles o posibles) para resolver problemas previamente definidos. Se trata entonces de
responder al dónde, cuándo, con qué y con quiénes buscar las soluciones. Ejemplos de
estrategias son: el trabajo artesanal y el individual, el trabajo cooperativo y el trabajo en
equipos, el trabajo industrial o en talleres.

Los modos de producción intelectual (nivel tipológico o formal) se refieren al tipo de


procesos y objetos (científicos, técnicos o artísticos) que se logran en función de los
objetivos o tipo de problemas a resolver. Ejemplos de modos de producción son, en el
campo científico: una investigación o la construcción de una teoría; en el caso de la técnica:
una invención, un diseño o una transferencia tecnológica; en el caso del arte: una
composición musical, una novela o una escultura.

Los métodos propiamente dichos (nivel lógico), por su parte, se refieren a los conjuntos
estructurados y sistémicos de procesos lógicos (generales y operativos) que se utilizan,
dentro de un modo de producción intelectual, para resolver una clase determinada de
problemas. Ejemplos son: la experimentación, la simulación por computadoras, los estudios
prospectivos.

Finalmente las técnicas (o nivel operativo) constituyen los conjuntos de operaciones,


procedimientos e instrumentos concretos que se adoptan o aplican, como componentes de
un método general, para resolver problemas particulares. Ellas consisten en procedimientos
específicos, tales como: los cultivos utilizados en Biología; la cromatografía en Química, la
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resonancia magnética en Medicina; el análisis costo-beneficio en Economía, o la evaluación
continua de los aprendizajes en Educación.

Los enfoques, las estrategias y los métodos generales de producción intelectual son
similares en todos los campos de la ciencia y de la técnica, por ello los estudiaremos
conjuntamente en este artículo. Los modos de producción los dejaremos para otra
oportunidad y no es posible tratar, en un trabajo como éste, lo relacionado con las técnicas
por la abundancia y el carácter especializado de la mayoría de ellas.

En cuanto a la diferencia entre método y técnica es cuestión de grado de generalidad: un


método es un conjunto de técnicas, pero lo contrario no es cierto. Por otra parte, lo que es
método en un caso puede ser técnica en otro y viceversa.

Desde luego, conviene diferenciar entre problemas científicos (o esencialmente de


conocimiento) y problemas técnicos (o esencialmente prácticos), todos los cuales nos
interesan porque tienen mucho en común, en contraste con los artísticos, los políticos y los
éticos, cada uno de los cuales implica metodologías particulares.

Conviene enfatizar que, en la actualidad y en general, el arte y la ciencia requieren de la


técnica, pero también esta última requiere de aquellos. Así mismo hay que tener presente
que con frecuencia (mayor de la que se cree corrientemente) los problemas a resolver en
una sociedad compleja, requieren de la combinación de diferentes componentes
intelectuales, por lo cual se justifica la introducción y desarrollo de conceptos nuevos y
transdisciplinarios como los de tecnociencia, tecnoarte o bioética. En efecto, cuando en la
actualidad una persona, empresa o institución moderna asume como objetivo producir, por
ejemplo, una máquina, una medicina o un utensilio doméstico se ve obligada a utilizar
resultados de investigación y de técnica, pero debe también cuidar que el producto cumpla
con requisitos exigidos por la ética y la estética.

Por otra parte, se debe tener claro que no existe, para ninguna actividad de producción
intelectual novedosa (científica, tecnológica o artística), caminos expeditos, directos o
definitivos. Los manuales, cursos o profesores solamente ayudan a evitar los errores más
gruesos o los caminos tortuosos. Y muchas veces sólo logran coartar la creatividad del
estudiante o profesional inexperto al inducirlos a adoptar paradigmas o métodos que no
siempre se corresponden con sus intereses o necesidades. Porque lo cierto es que cada
problema (de invención, diseño o investigación científica) requiere de métodos comunes a
otros problemas pero, sobre todo, de métodos propios o únicos que deben ser inventados o
conocidos y utilizados por el interesado.

III. LOS ENFOQUES O NIVEL IDEOLÓGICO


La primera, más amplia y fundamental aproximación que hace (consciente o
inconscientemente) quien desea investigar, conocer, crear o construir un objeto (físico o no
material), o resolver un problema complejo, es la adopción de un Enfoque o Abordaje, lo
cual determina la estrategia y los métodos a utilizar y las implicaciones externas del asunto
en estudio. Los enfoques están vinculados a los propósitos finales (intenciones no siempre
expresas), con los valores o creencias del sujeto creador, a decisiones del poder dominante,
o a teorías (tácitas o explícitas) externos al problema. Ellos se pueden reducir en la
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actualidad, en el campo de la ciencia y de la técnica, a dos posiciones básicas, extremas y
contradictorias:

El enfoque conservador, positivista o evolucionista, desarrollista, funcionalista,


pragmático, empirista o realista, es decir, la actitud asumida por quienes consideran que el
mundo, la realidad o el objeto en estudio, es básicamente aceptable tal como existe y, en
consecuencia, lo importante es revisar, corregir, evitar los conflictos o preservar el orden.
Es el de quienes conciben el mundo como definitivo y permanente y se acercan al problema
u objeto en estudio (sea éste físico o social) de manera supuestamente objetiva, lo aislan de
su entorno y de su historia y, en consecuencia, creen que se debe ser neutral o imparcial en
el estudio de los problemas. Que la realidad, tal como existe, es básicamente buena y sólo
necesita de ajustes para que funcione mejor. Que la observación empírica y el dato preciso
son lo determinante en la búsqueda de la verdad. Representantes o defensores muy
conocidos de este enfoque son Augusto Comte (1934), Emile Durkheim (1956) o Mario
Bunge (1983).

El enfoque crítico, negativista (para oponerlo al positivista) o transformador (radical,


cuestionador, contestatario, revolucionario o del conflicto), es el adoptado por quienes
consideran que la realidad u objeto en estudio es casi siempre contradictorio y defectuoso y,
en consecuencia, hay que pensar en transformarlo. Que las cosas pueden ser o deben
hacerse de manera completamente distinta. Que en problemas relacionados con el
conocimiento lo determinante es la reflexión crítica, la teoría o la ruptura con lo
prevaleciente. Representantes de este enfoque son, por ejemplo: Carlos Marx (1976), C.
Wright Mills (1959), Paúl Feyarabend (1981), Steve Woolgar (1991) u Orlando Fals Borda
(1992).

El primer enfoque está relacionado generalmente con visiones de corto plazo, con las
proposiciones de cambios graduales o evolutivos y con investigaciones focalizadas,
cuantitativas y experimentales, y el segundo enfoque con rupturas (Bachelard, 1973),
visiones transdisciplinarias o estrategias de largo alcance. Según el campo del conocimiento
en el cual se trabaje, el primer enfoque se vincula con escuelas de pensamiento tales como
el empirismo, el funcionalismo, el evolucionismo, el economicismo, el conductismo, el
operacionalismo, el neoliberalismo o el cientificismo.

El segundo incluye enfoques como el marxismo, el anarquismo, el utopismo o las teorías


del conflicto, las cuales tienden a hacer énfasis en los estudios cualitativos, la teorización,
el uso de la intuición, el compromiso social y a la proposición de cambios profundos. El
primero cree en los cambios dentro del sistema, el segundo busca los cambios del sistema.
En ciencias sociales, por ejemplo, el funcionalista está interesado en contribuir a mantener
el orden, mientras que el crítico considera que los conflictos y contradicciones son el motor
de los cambios.

Desde luego, en la práctica hay matices, enfoques intermedios o reformistas, a veces


ineludibles, que tratan de conciliar estas posiciones. Estos son asumidos por quienes creen
que es posible o conveniente mejorar la realidad haciendo en ella cambios importantes pero
no substanciales. Hablando de política, por ejemplo, el reformismo está representado por la
socialdemocracia y en otros campos por ciertos sectores pragmáticos. Se trata, como ha
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dicho alguien, de quienes, en política, sostienen que ellos tienen la cabeza en el cielo pero
los pies en la tierra (es decir, quienes, por ejemplo, reconocen que una realidad social es
muy defectuosa pero rechazan los cambios profundos).

No se puede olvidar que existen también los agnósticos, es decir, quienes creen que el
saber no es posible y que actuar en función de ideales es inútil. Es el caso de los anarquistas
de siempre y el de los intelectuales posmodernos que hoy están de moda.

El concepto de enfoque es previo a lo propiamente metodológico y siempre se adopta


aunque no se declare. Reconocer la existencia de diferentes enfoques ayuda a comprender
el hecho real de que, aparte de los objetivos específicos o internos de todo proyecto, casi
siempre hay, detrás de él, propósitos ocultos de mayor trascendencia. Por ejemplo, durante
la segunda guerra mundial miles de científicos trabajaron, financiados espléndidamente por
el gobierno norteamericano, en el desarrollo de la física cuántica, pero sólo un pequeño
número sabía que el objetivo final era construir la bomba atómica. Y es bien sabido que
muchas actividades de cooperación científica internacional no son más que proyectos
encubiertos para la adquisición de los mejores cerebros del Tercer Mundo o para que éstos
sirvan a objetivos de grandes empresas transnacionales.

Un ejemplo de menor escala pero muy pertinente podría ser que, ante la necesidad de
resolver un problema técnico complejo de nuestra sociedad (mejorar el transporte o elevar
la productividad de una industria), un ingeniero o político conservador puede partir del
supuesto (o teoría) relativo a que la mejor solución es comprar o emplear tecnología de
punta. Pero otro profesional, con enfoque radical o cuestionador, puede asumir que lo más
conveniente es adoptar o crear una tecnología nueva, propia, no contaminante, autóctona o
radicalmente distinta a la disponible. Un ejemplo más es el siguiente: un economista puede
demostrar mediante rigurosa investigación científica que un país marcha bien porque han
crecido las exportaciones o el PIB, ha bajado la inflación o han crecido las reservas
internacionales; pero otro puede llegar a conclusiones opuestas si analiza el crecimiento del
desempleo, la corrupción administrativa, la deserción escolar o las muertes por
desnutrición.

En estos ejemplos se observa cómo los enfoques influyen en la formulación de hipótesis


y en la selección de variables de un plan, un diseño o una investigación científica. Enseñan
que la creación científica o técnica está ligada al modelo de realidad social que cada quien
considera como deseable, esto es, por ejemplo, en el presente: una sociedad consumista y
competitiva por un lado versus una sociedad frugal y solidaria por el otro. Los enfoques,
pues, cumplen la función de vincular la resolución de problemas concretos con su contexto
social.

La adopción de un enfoque es generalmente, sobre todo cuando se trata de profesionales


de las ciencias físicas y naturales, un acto inconsciente que depende de las experiencias
personales. Es más, cada enfoque tiene su lógica interna que le permite ver con aparente
facilidad los defectos y sesgos de los demás enfoques, pero le impide ver los propios.

Por otra parte conviene observar que, en principio, los diferentes enfoques, estrategias o
métodos no son en sí mismos o en abstracto buenos ni malos. Porque lo que es
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revolucionario o bueno en una situación o para una persona determinada, puede ser
conservador o malo para otra. Pero lo que sí es cierto es que la adopción de un enfoque
conduce necesariamente a un determinado tipo de resultados. Dicho de otra manera, por
ejemplo, ni las técnicas cuantitativas garantizan la objetividad (por muy confiables que
sean) ni los estudios teóricos o cualitativos captan siempre la totalidad y dinámica de los
objetos que se estudian. A tal punto que, por ejemplo, no siempre la mayoría tiene la razón
y la opinión de una persona puede tener mayor validez que la de miles.

IV. LAS ESTRATEGIAS DE PRODUCCIÓN


Una revisión somera de la historia de la ciencia y de la técnica permite observar que, en
la medida en que los productos de estas actividades se convierten en mercancía valiosa,
ellas han ido adoptando progresivamente formas organizativas cada vez más complejas,
todo ello en un proceso similar al seguido en el campo económico; esto es, se ha
comenzado por la artesanía, se ha seguido con el trabajo cooperativo y la manufactura y, en
el presente siglo predomina la forma industrial y se difunden a alta velocidad los procesos
de automatización de la producción.

La artesanía, como forma de producción dominante en las sociedades precapitalistas, es


la fase en la cual cada trabajador produce totalmente cada mercancía utilizando sus propias
herramientas. La cooperación aparece cuando los primeros capitalistas, o maestros
artesanos ricos, emplean en su taller varios trabajadores y cada uno de ellos ejecuta todas
las operaciones para la elaboración de cada producto. Este modo de producción, como la
artesanía primitiva, requiere de trabajadores con un alto nivel profesional, es lenta y exige
un conjunto completo de herramientas para cada empleado, por lo cual ella es luego
reemplazada por la manufactura como sistema en el cual cada mercancía es obra de varios
obreros, cada uno de los cuales se especializa en hacer solamente una o varias operaciones
de todo el proceso.

La manufactura hace innecesaria la destreza global o artesanal, pero exige más


concentración y resistencia por parte del trabajador; disminuye el número de herramientas
requeridas; aumenta la productividad, y permite al capitalista pagar salarios relativamente
menores que en la forma anterior.

El sistema de producción industrial, sustentado en la manufactura, se inicia con la


utilización de máquinas complejas, las cuales se construyen gracias a la acumulación de
capital lograda por los empresarios mediante el comercio o formas de producción más
simples. Históricamente, la industrialización comienza a mediados del siglo XVIII en
Inglaterra con la invención del telar mecánico y la máquina de vapor, los cuales son
utilizados primeramente en la industria textil. Este proceso se extiende en el siglo XIX a
Alemania, Francia, Estados Unidos, Rusia, y progresivamente a todo el mundo.

El maquinismo o producción industrial aumenta significativamente el rendimiento en las


empresas precursoras y contribuye a generar un proceso similar en otros sectores y campos
de la economía; esto se hace todavía más eficiente con el uso de la electricidad y la
aplicación de métodos de racionalización del trabajo (taylorismo y fordismo), hasta llegar
en el siglo XX al inicio de otra forma de producción revolucionaria como es la
automatización o robotización de las fábricas.
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En el campo de la producción científica y técnica se observa un proceso similar: se
comienza con la fase de trabajo individual o artesanal, en la cual la ciencia o la tecnología
son obra de personas aisladas en comunidades tradicionales o primitivas, en instituciones
(educacionales o científicas) poco desarrolladas o en sectores económicos secundarios. Se
pasa a la producción por equipos en laboratorios o talleres, propio de sociedades que inician
sus procesos de industrialización, o de instituciones educacionales o científicas bastante
desarrolladas. Y, en la actualidad en los países e instituciones avanzados se industrializa la
ciencia y la tecnología mediante la constitución de grandes empresasdedicadas
exclusivamente a la producción de investigaciones, inventos, diseños y proyectos, esto es, a
patentar el conocimiento y comercializarlo a nivel mundial.

En este proceso se reconoce el trabajo artesanal de científicos o técnicos como Galileo,


Newton y Guttenberg; el trabajo cooperativo de Boulton y Watt (al inventar la máquina de
bombeo); el trabajo en laboratorios especializados, como el Menlo Park de Edison; y, en la
actualidad, las numerosas y grandes fábricas o empresas de tecnología como Microsoft,
General Electric, Sony o Siemens. Se va evolucionando del trabajo individual al trabajo en
equipos y del trabajo aislado a las empresas transnacionales y a la cooperación
interinstitucional, nacional e internacional. Lamentablemente, los países atrasados son
simples consumidores de tecnología y ciencia o poseen desarrollos en muy pocos sectores.

V. LOS MÉTODOS GENERALES DE PRODUCCIÓN INTELECTUAL


Antes de seleccionar un método (o sea, el conjunto de operaciones ordenadas) para
resolver un problema científico o técnico complejo conviene tener presente que en ningún
campo de la producción intelectual es posible lograr resultados novedosos y relevantes sin
un conocimiento profundo o dominio del objeto en estudio. De allí la importancia de lograr
previamente una información lo más exhaustiva posible sobre el tema, con base en la
revisión de la literatura existente y la consulta a expertos en la materia. En ciencia y
técnica, como en el arte, los intelectuales más productivos son aquellos de mente abierta,
sensibles, imaginativos, soñadores, cultos pero, muy particularmente, quienes están al día
con respecto a su objeto de estudio.

Los métodos o instrumentos generales de la ciencia y la tecnología son innumerables y el


volumen crece de manera incalculable si se incluyen las técnicas específicas que se utilizan
en las diferentes disciplinas o campos del conocimiento.

En primer lugar, se puede decir que hay cinco grandes vías, procedimientos o métodos
generales para resolver problemas intelectuales, cada uno de los cuales tiene su valor, su
oportunidad, sus ventajas y desventajas. Ellos son: la intuición, el ensayo-error, la razón, la
experiencia y la simulación, todos los cuales se usan o se pueden usar aisladamente o en
combinación:

(1) La intuición es la forma de lograr la solución de un problema de manera súbita,


aparentemente sin recurrir a la razón. Es el método propio de los genios, pero también de
los pueblos primitivos. Es frecuente en el campo artístico, pero también es aprovechado con
frecuencia en el campo científico y técnico. En este caso lo importante es la inteligencia, la
creatividad y esa capacidad poco común, la serendipidad, que poseen algunos individuos
para descubrir lo no buscado o aprovechar la oportunidad o el azar para lograr creaciones o
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descubrimientos a veces trascendentales. La intuición contrasta con los métodos racionales
(centrados en la lógica, la planificación y el orden), por su dependencia del azar y de la
imaginación. Es la capacidad humana para percibir ideas o conocimientos con gran rapidez.
Es el famoso "insight" anglosajón o la revelación de los religiosos. Es el darse cuenta, de
pronto, aparentemente sin pensar, que ya es tarde, que mejor es retroceder o que realizando
una acción inesperada puede resolverse un determinado problema. La intuición, y más
particularmente la serendipidad (como cualidad que poseen algunas personas para encontrar
lo que no buscan) ha intervenido en muchos inventos y descubrimientos importantes como
en el caso de las vacunas (por Pasteur), los rayos X (por Roentgen), la radioactividad (por
Becquerel) y la penicilina por Fleming.

(2)El ensayo-error es el método sistemático más elemental, consiste en realizar pruebas o


experiencias al azar hasta encontrar la solución buscada. Este método puede ser muy
fecundo cuando el interesado conoce el objeto en estudio, tiene una hipótesis, que puede ser
vaga pero verosímil, y aplica el método de manera sistemática. Un caso histórico de la
efectividad de este método lo encontramos en el médico alemán Paúl Ehrlich (1854-1915)
quien descubrió la curación de la sífilis aplicando en ratas más de 600 colorantes químicos,
teniendo como única hipótesis el conocimiento de que diferentes colorantes afectan a
diferentes tejidos de manera distinta. Es más, hoy es sabido que éste es el método que
utilizan las grandes compañías para descubrir el efecto de los fármacos, los insecticidas o
fungicidas a partir de la utilización de variados compuestos químicos. El defecto de este
método está en el costo y en la baja probabilidad de lograr los resultados esperados.

(3) El tercer método es la razón, o conjunto de métodos racionales. Este método está ligado
históricamente a la filosofía griega antigua y al racionalismo filosófico de la Edad
Moderna. Se refiere al hecho de utilizar el conocimiento disponible y las reglas de la lógica
formal y de la argumentación como principal recurso para explicar o resolver problemas.
Este enfoque da lugar a la utilización predominante de métodos o procesos formalmente
válidos como: la inducción, la deducción, el análisis, la síntesis, la abstracción, los
silogismos, la clasificación, la comparación y las reglas de razonamiento. En el caso de la
creación científica son famosos los métodos de las conexiones causales de J. Stuart Mill --
descritos en los textos de lógica-- para, dadas diversas circunstancias y eventos, determinar
cuales son causas y cuáles son consecuencias de un hecho o fenómeno. Este método es
requisito de toda actividad científica o técnica porque estas actividades son, por naturaleza,
esencialmente racionales.

(4) La experiencia, o praxis, se refiere al hecho de lograr conocimientos nuevos o resolver


problemas dando primacía al contacto directo u observación de la realidad. Es el
fundamento de la ciencia moderna y particularmente del método científico. Como método
de lograr la verdad, la experiencia se contrapone a la fe (propia de la religión) y al principio
de autoridad, característico de todo sistema o teoría doctrinario o dogmático. La experiencia
es sistematización y sofisticación del método de ensayo-error. Su base filosófica está en el
empirismo, que dió origen a la ciencia moderna. Esta vía da lugar a los llamados
métodos empíricos: observación, experimentación, investigación de campo, investigación
documental, construcción de modelos o prototipos, etc.

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(5) La simulación es el método innovador de aparición más reciente. Se refiere al hecho de
crear realidades virtuales (modelos de la realidad), mediante computadoras u otros
artefactos y observarlas y manipularlas a voluntad con el propósito de observar su
comportamiento o efectos. Mediante este procedimiento se puede observar,
"reinventándolos", el comportamiento de un sistema solar, un automóvil o una molécula.
Hay un antecedente de la simulación por computadoras que todavía tiene y tendrá siempre
vigencia: se trata del experimento mental, esto es, el hecho de imaginar lo que sucederá a
un objeto si se cambian u ocurren ciertos hechos internamente o en su entorno. Este método
ha sido utilizado por los grandes teóricos en muchas áreas, desde la física (con Einstein),
hasta en astronomía, sociología o política. Y muchas técnicas especializadas se basan o
utilizan en este método; por ejemplo, la técnica Delphi, la técnica de los escenarios, la
prospectiva y la investigación de operaciones.

Por otra parte, existen muchos métodos complejos, que combinan varios métodos
generales para lograr fines científicos o técnicos. Ejemplos son: la axiomática, la
modelística, la teoría de sistemas, el análisis de contenido, el control de calidad, la
cibernética, la teoría de las decisiones o la prospectiva.

Y si nos refiriésemos solamente a las maneras de lograr la verdad (objetivo de la


ciencia), podríamos decir que ellas van desde aceptar como válido el principio de autoridad
(es verdad lo que dicen el maestro o el libro) o la fe religiosa (lo que dicen los libros
sagrados), pasando por la razón o lógica (cuando aceptamos como verdadero todo aquello
que es bien argumentado) o la experiencia (o "ver para creer"), hasta llegar el método
científico (observación controlada y argumentación rigurosas) y la dialéctica (que pretende
ver una realidad concreta no solamente con rigurosidad sino también históricamente, en
términos de sus contradicciones y como vinculada a realidades mayores.

Es más, por cuanto la mayoría de los problemas científicos o técnicos complejos


implican mediciones --y ello es lógico por cuanto la medición requiere de observación
rigurosa-- y análisis de numerosos datos (lo cual es necesario ante realidades complejas), es
conveniente recordar la existencia de variados métodos cuantitativos de análisis, como son:
las técnicas matemáticas simples o descriptivas (frecuencia, promedios, proporciones), las
técnicas estadísticasprobabilísticas o inferenciales simples (análisis de varianza, chi
cuadrado, análisis de tendencias, etc.) y las técnicas multifactoriales (modelos
econométricos, análisis de componentes, etc.), acerca de todas las cuales la bibliografía es
abundante.

Aquí conviene recordar que el método general en la creación artística es básicamente la


intuición y la imaginación; pero cada vez más se incorporan a él elementos de ciencia y de
técnica. Y, como hemos dicho, viendo el asunto desde otro ángulo: cada vez más la ciencia,
y sobre todo la técnica, se apoya en el arte para lograr la valorización de sus realizaciones.

Por otra parte hay que tener en cuenta: primero, que ningún método ni combinación de
métodos garantiza la verdad o la solución óptima de lo descubierto o creado. Por eso se
dice que el conocimiento científico --como el técnico-- es falible, rectificable, relativo o no
definitivo. En segundo lugar, hay que estar consciente de que cuando se está ante un
problema científico o técnico concreto hay que combinar métodos generales con métodos
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específicos. Para diferenciar los métodos generales de los específicos se habla entonces de
métodos, técnicas y procedimientos. En otro sentido conviene repetir que lo que es método
en un contexto puede ser técnica o procedimiento en otro, y viceversa. Por ejemplo: la
observación controlada es el método principal en astronomía, es una técnica en el caso de
un experimento de laboratorio y no pasa de ser más que un procedimiento elemental en el
caso de una investigación documental.

Por eso, en el caso de los proyectos de investigación científica se deben especificar en la


sección sobre Metódica o Metodología diversos niveles metodológicos: (a) el método o
método general, como definición de conjunto totalizador de operaciones a realizar (se dice,
por ejemplo que se trata de una investigación histórica, un estudio prospectivo o un
experimento de grupo control); (b) la técnica de observación (que puede ser la entrevista, la
observación simple directa o la observación mediante microscopio electrónico); (c)
la técnica de análisis de datos (se dice, por ejemplo, que se utilizará el análisis de varianza
o de componentes principales); y, (d) finalmente, es posible que se requiera especificar
los instrumentos (u objetos materiales) que se utilizarán en el proceso de observación (por
ejemplo, telescopios, cuestionarios, tensiómetros o voltímetros, según el caso).

VI. EL MÉTODO CIENTÍFICO Y EL POSITIVISMO


¿Qué es y qué papel juega el llamado método científico? En el mundo académico
contemporáneo predomina la idea de que solamente tiene validez y valor intelectual aquello
que es producto del método científico, aún cuando no hay consenso en cuanto a su
definición y descripción. Lo cierto es que el método científico (una racionalización de lo
que hacen los verdaderos científicos y el más utilizado por quienes están más interesados en
publicar que en hacer ciencia) es sólo una de las maneras de hacer investigación científica,
la cual, a su vez, es sólo una de las varias maneras de hacer ciencia.

Su historia puede sintetizarse de la manera siguiente. Desde los tiempos primitivos el ser
humano se vió en la necesidad de comprender el mundo que lo rodeaba y de ir dominando
la naturaleza. Ello lo fue logrando mediante la intuición, la observación y la práctica. Pero
es en la Edad Antigua, particularmente en Grecia, cuando aparece una preocupación bien
estructurada por definir las mejores vías para lograr el conocimiento (o episteme) como
distinto a la opinión (o doxa). Lo interesante es que los primeros sabios griegos llegaron a
la conclusión de que no es la simple observación la manera más eficaz de lograr el saber
universal, puesto que los sentidos son siempre imperfectos, sino la lógica, o ciencia del
razonamiento válido. Es así como Sócrates (469-393 a.n.e.) crea y divulga su método
dialéctico mediante el cual, decía, se puede llegar a la verdad descubriendo en una
conversación entre dos sujetos cultos las lagunas y contradicciones que se presentan. El
método consta de cuatro fases: la "ironía" (o lograr que el adversario se contradiga), la
"mayéutica" (al hacer que el interlocutor sea consciente de su ignorancia), la "inducción"
(al tratar de vincular lo particular con lo universal) y la "definición" (o transformación de
los conceptos singulares en generales). Más tarde, Aristóteles (384-322 a.n.e.), se convierte
en el padre del método científico al crear los fundamentos de la lógica y sostener que
también la observación es útil como vía para lograr el conocimiento. Galileo Galilei (1564-
1642) se convierte en el primer científico pleno al incorporar la medición como esencial
para la ciencia; Francis Bacon (1561-1622) propone la inducción, basada en la observación,
como el método para lograr el saber científico y John Stuart Mill (1806-1873) formula las
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reglas para identificar con precisión las causas y las consecuencias de los resultados de
investigaciones empíricas (esto es, lo que él llamó los métodos de la concordancia, de la
diferencia, de la concordancia y la diferencia, de los residuos y de las variaciones
concomitantes).

Hasta aquí la ciencia se estaba convirtiendo en el proceso sistemático de lograr leyes


generales sobre la realidad, pero solamente con respecto a hechos o fenómenos materiales.
Lo de reconocer que lo no físico o social puede ser objeto de ciencia es obra de científicos
como Augusto Comte (1798-1857), y Emile Durkehim (1858-1917), y lo de dar una
solución a la relatividad del saber científico (incorporando la teoría de las probabilidades y
la estadística al proceso investigacional) es obra de muchos intelectuales, entre quienes
sobresalen: Ronald Fisher (sistematizador de los diseños experimentales) y Karl Pearson
(creador de las primeras técnicas para el cálculo de correlaciones).

Pero ¿qué es, en síntesis, el método científico?, ¿qué problemas confronta? Aunque no
hay consenso sobre lo primero, por lo cual cada autor lo describe según su percepción y
experiencia personales, podemos decir que la escuela positivista --dominante en la
actualidad-- sostiene que el método científico es el proceso hipotético-deductivo,
intencional, sistemático y objetivo que normalmente sigue un investigador cuando necesita
resolver una ignorancia o problema cognoscitivo. Este proceso está constituido por las
siguientes fases : (1) OBSERVACIÓN previa (directa o indirecta) de la realidad, haciendo
énfasis en ciertas características (o variables) que interesan al investigador y entre las
cuales se supone que existen ciertas relaciones de causa-efecto; (2) Construcción de un
MODELO TEÓRICO, es decir, un sistema de hipótesis, o explicaciones altamente
probables, sobre la relación entre el conjunto de variables (dependientes e independientes)
que han sido derivadas de las hipótesis propuestas; y, (3) VERIFICACIÓN de las hipótesis
con base en la observación controlada del mayor número posible de variables (externas e
internas) del hecho o fenómeno en estudio. Este proceso de verificación se supone repetible
un número indefinido de veces hasta alcanzar la verdad.

Este es el método propio de la investigación científica, pero no lo es de todo modo de


producción científica o técnica. Por ejemplo, es inaplicable para inventar un artefacto, para
diseñar una autopista o para definir una política nacional de desarrollo. Es un proceso
lógico, pero no siempre válido por cuanto:

Este método simplifica demasiado la realidad, la cual, como se ha ido descubriendo poco
a poco, es siempre muy compleja tanto en el macro como en el microcosmos, tanto en la
realidad física como en la social; y,

Este método --y el positivismo en general-- supone que la suma de numerosas


investigaciones sobre un amplio campo del conocimiento producirá un conocimiento
completo del campo considerado, cuando lo cierto es que ya es de aceptación común que el
todo es siempre mayor que la suma de las partes.

Pero no se puede negar que este método es válido para investigaciones científicas muy
rigurosas en las cuales son conocidos y se pueden controlar todos o la mayoría de los
factores o variables que pueden influir en los resultados del hecho investigado, como
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sucede, sobre todo, en el caso de la experimentación o investigación de laboratorio, propia
de las ciencias naturales.

Cuando es posible controlar el mayor número posible de variables relevantes, se puede


decir que una investigación científica, en su versión positivista, se adapta al siguiente
proceso:

Fase 1 (OBSERVACIÓN LIBRE): durante la cual el investigador se plantea un problema


cognoscitivo, es decir, una duda que es resultado de observar un fenómeno que genera
interrogantes o descubre una teoría en la cual hay explicaciones que no le parecen
aceptables;

Fase 2 (FORMULACIÓN DE HIPÓTESIS), en la cual el investigador reflexiona, lee y


pregunta sobre el problema observado y, con base en esto, se atreve a formular una
explicación (en forma de una relación matemática entre variables) que es aceptable o
altamente probable;

Fase 3 (OBSERVACIÓN CONTROLADA), en la cual se somete a verificación la hipótesis


mediante la observación y medición controladas, el procesamiento estadístico de los datos
recolectados y el análisis lógico de los resultados, todo lo cual se confronta con la hipótesis
propuesta;

Fase 4 (TEORIZACIÓN). Si la observación controlada se realiza un número indefinido de


veces y siempre se obtienen los mismos resultados, la hipótesis puede ser más desarrollada,
vinculándola con otras hipótesis y conocimientos consolidados, y se convierte en teoría, la
cual se somete a prueba con la práctica, es decir, con nuevas observaciones.

Fase 5 (INFORMACIÓN), es decir, se considera que la ciencia es un bien público y, en


consecuencia, sus resultados deber ser publicados para que sean difundidos, conocidos y
discutidos.

El método científico aplicado a una investigación es, pues, generalmente, un proceso


reiterativo, un tanto mecánico, durante el cual, mediante publicaciones en revistas
especializadas, se establece una red de comunicación entre investigadores de un mismo
campo del conocimiento, con lo cual se supone que se producirá un aporte al saber
universal.

Desde luego, en la práctica resulta que solamente algunas investigaciones del campo de
las ciencias físicas o naturales siguen este esquema, por lo cual es posible que el mayor
consenso se logre si se afirma que, en ultima instancia, la esencia del método científico está
en la búsqueda de nuevos conocimientos (o investigación) mediante la observación
controlada de la realidad y el análisis lógico de los resultados de la observación.

VII. LO QUE SE ENSEÑA Y SE APRENDE


Si ciencia y técnica son importantes para un país: ¿qué se enseña en nuestras casas de
estudios superiores a los futuros creadores? La verdad es que lo que se enseña en la

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actualidad sobre metodología científico-técnica en esas instituciones, en los pocos casos
que esto sucede, es bastante pobre. Por lo común solamente se informa sobre lo que
normalmente es el proceso de investigación y el método científico (o empírico-analítico) en
su forma más elemental; a utilizar o a construir instrumentos de recolección de datos, y a
unos pocos cursos o temas de estadística descriptiva e inferencial. Se trata de estudiar la
investigación científica bajo una concepción netamente positivista, en la cual el objeto en
estudio se divide, subdivide y observa en función de variables e indicadores cuantificables;
luego se calculan e interpretan diferencias, relaciones o correlaciones entre un subconjunto
de variables muy precisas y finalmente se discuten los resultados a la luz de investigaciones
anteriores o de teorías conocidas.

No negamos la utilidad de esta metodología en circunstancias en las cuales el objeto es


bastante homogéneo y controlable --como en el caso de la experimentación en ciencias
naturales-- pero, indudablemente, es una visión muy restringida no solamente de la ciencia
sino también de la investigación, por cuanto descarta otros modos de producción científica
y hace muy difícil el estudio de hechos o fenómenos complejos.

En años recientes han ido apareciendo, y se han ido fortaleciendo varias posturas críticas
(investigación cualitativa, etnometodología, investigación acción, historias de vida,
interaccionismo simbólico, método dialéctico, etcétera), pero por ahora estos enfoque
superan poco la situación existente por cuanto todos ellos son aplicados solamente a la
forma tradicional y predominante de hacer ciencia: la investigación científica.

VIII. OBJETIVIDAD Y MÉTODO CIENTÍFICO


¿Cómo opera normalmente el científico o investigador? Cada científico escoge un objeto
de estudio, lo observa, lo analiza, lo juzga según sus intereses, experiencias y necesidades.
Y por cuanto todas ellas varían con las personas, también varían los objetos y los juicios
científicos. Esto no niega la objetividad científica ni la verdad objetiva, porque se trata
fotografías tomadas por distintos fotógrafos y con distintas cámaras. Sucede que, como
miembros de una sociedad, cada uno de nosotros tiene sus principios e intereses propios y,
en consecuencia, unos vemos los objetos sociales como buenos y dignos de conservación y
otros como defectuosos que claman por transformaciones.

Desde luego, en el campo de las ciencias naturales este problema es pequeño, pero
existe, y hay que reconocer que una alta proporción de los objetos de este campo de
estudios (los metales, los elementos o compuestos químicos, o los astros) son muy
homogéneos y estables en su composición. Por todo lo anterior se puede hablar, como lo
hacía Comte de científicos "positivos", afirmadores, conservadores o neutrales, y
científicos "negativos" o críticos.

El positivismo, nacido en las ciencias naturales, recomienda que separemos los juicios de
hecho de los juicios de valor, que seamos objetivos, neutrales; que ignoremos las ideologías
y descaremos los prejuicios. Pero alguien ha dicho que ellos no se pueden descartar como
unos lentes, porque ellos son más que lentes: como las enfermedades congénitas, ellas son
parte constitutiva de la manera de ser del ser humano.

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Ante esta situación, ¿qué proponemos? La superación del positivismo, sin descartarlo, el
formento de la diversidad y el rigor metodológicos, la actitud crítica y la honestidad, el uso
más frecuente de la imaginación y la visión contextual de los problemas. En síntesis,
conciencia de que detrás de cada acción humana hay casi siempre intereses no expresados,
pero también consecuencias no esperadas. Que el saber científico sea público. Porque el
conocimiento, como el amor, es de los bienes que no se desgastan con el uso.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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2.- Bachelard, G. (1973). Epistemología. Barcelona: Anagrama.
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4.- Bunge, M. (1983). La Investigación científica. Barcelona: Ariel.
5.- Comte, A. (1934). Discurso sobre el método positivo. Madrid: Revista de Occidente.
6.- Descartes, R. (1942). El discurso del método (1637). Buenos Aires: Espasa-Calpe.
7.- Durkheim, E. (1972). Las reglas del método sociológico. Buenos Aires: La
Pléyade.
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9.- Feyarabend, P. (1981). Contra el método. Barcelona: Ariel.
10.- Kaplan, A. (1964). The conduct of inquiry. Londres: Chandler Publishing.
11.- Marx, K. El Capital. Barcelona: Grijalbo, 1976.
12.- Morin, E. (1988). El Método III: El conocimiento del conocimiento. Madrid:
Cátedra.
13.- Morles, V. (1975). Planeamiento y análisis de investigaciones. Caracas: El Dorado.
14.- Parsons, T. (1968). The structure of social action. Nueva York: Free Press.
15.- Weber, M. (1949). The methodology of the social sciences. Glencoe: Free Press.
16.- Woolgar, S. (1991). Ciencia: abriendo la caja negra. Barcelona: Anthropos.

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