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¿Eran de barro nuestros maestros?

(Sobre las raíces morales e intelectuales


de la oposición política al franquismo)
ANTONIO GARCÍA SANTESMASES
UNED, Madrid

RESUMEN. Este trabajo versa acerca de ABSTRACT. This task deals with the ori-
los orígenes de la disidencia moral y polí" gins of the moral and political opposition
tica en la lucha contra el franquismo. En la against franquism. In the recient book
reciente obra del profesor Santos Juliá (Stories of the two Spains) of the teacher
Historias de las dos Españas se ha vuelto Santos Julia, again, it' s discussedthis sub-
a tratar este tema, que afecta a la visión de ject: «in a country where fascism and
los historiadores sobre nuestro pasado y national-catholicism had all the power,
que podríamos formular de la siguiente how did the youngsters fight against fran-
manera: dada la preeminencia de la cul- quism?, did they have the support of pre-
tura falangista y del nacional-catolicismo, vious decade intellectuals as Aranguren
¿cómo llegaron a constituir la oposición al and Tierno Galván?
régimen los jóvenes hijos de los vencedo-
res?, ¿lo hicieron por sí mismos?, ¿conta-
ron con el apoyo de intelectuales de lage-
neración anterior?, ¿eran de harro intelec-
tuales como Aranguren y Tierno Galván?

Vuelve el debate de los historiadores. Un en estos momentos, cOn todos los movi-
debate alimentado en sus inicios -por mientos favorables a la recuperación de la
citar una fecha- con la polémica del año memoria histórica (para poder contar todo
1997 acerca de la enseñanza de la historia; lo que hubo que callar durante la transi-
un debate que continuó después con el ción a la democracia).
esfuerzo del gobierno del Partido Popular En todos estos debates ha participado
por construir una nueva interpretación de Santos Juliá, pero ha sido con su último
la España de la Restauración, intento que a libro Historias de las dos Españas cuando
su vez se solapaba con el choque entre el ha alcanzado un gran éxito de público. La
nuevo nacionalismo español conservador primera edición de la obra se ha agotado
y el nacionalismo periférico; y que sigue, en un mes y ha merecido comentarios y

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NOTAS Y DISCUSIONES

recensiones en muchos medios de comuni- dos. Pero por lo que a esta generación se
cación. Todo ello obedece, amén de los refiere, no es el caso de insistir, sino de
méritos indudable del libro, a un contexto conocer, pues los rastros que dejaron en el
del que en seguida hablaremos. El propó- pasado han quedado como difuminados en
sito de este trabajo no es realizar una sus memorias y recuerdos complacientes,
recensión, sino reflexionar sobre uno de o han sido calificados por sus discípulos
los temas, que tanto el autor como los como algo episódico o circunstancial que
comentaristas, han puesto encima de la la transición a la democracia, con su exi-
mesa: el papel de las grandes figuras inte- gencia de amnistía general, obligaba a
lectuales de la generación de la Guerra olvidar. Y seguramente fue necesario olvi-
Civil en el magisterio de las generaciones dar como único medio para superar la
posteriores. escisión de la guerra, pero el olvido no se
puede construir sobre el hueco de la
1. La tarea pendiente memoria, sino sobre la comprensión de lo
que fue» 2.
El 25 de julio de 1999 Santos Juliá escri- La conclusión del artículo es todo un
bía un artículo en el diario El País, que es programa de actuación: «ConOcer para
hoy interesante recordar, porque viene a comprender: ésa es la tarea todavía pen-
resumir la misión que se había encomen- diente. Nuestro trabajo no es el de juez
dado a sí mismo como historiador. Una sino el de hermeneuta. No se trata de
misión en verdad difícil. La pregunta que remover 10 que sus mismos autores tuvie-
el diario lanzaba a dos de sus colaborado- ron, cuando demócratas, como basura, para
res (Fernando Vallespín y Santos Juliá) satisfacer no se sabe qué asuntos pendien"
era la siguiente: «¿Olvidar o asumir nues- tes. De lo que se trata es de que una co-
tro pasado inmediato?», y en su respuesta munidad política de ciudadanos libres no
Santos Juliá, tras recordar la efervescencia puede constituirse sobre la censura del
de la Edad de Plata de la cultura española pasado, sobre obras completas cuidadosa-
y examinar la política de liquidación y mente expurgadas. Esa generación intelec-
exterminio de la Dictadura de Franco, tual ha desempeñado un alto magisterio y
resumía el debate que se produjo dentro ha cultivado la búsqueda del supremo
del franquismo en los años cincuenta entre valor de la verdad: que la verdad se haga
los que se denominó «Excluyentes>~ y sobre su pasado será el mejor homenaje
«Comprensivos» y señalaba refiriéndose a que pueda realizarse a su memoria» 3.
estos últimos: «En su nuevo caminar,
sufrieron una considerable metamorfosis: 11. El contexto
devinieron liberales y demócratas, a lavez
que constituían una respetable obra perso- Antes de entrar a discutir la tesis más
nal y se erigían en mentores de las nuevas polémica contenida en esta Historias de
generaciones, las nacidas durante o inme- las dos Españas hay que dar cuenta del
diatamente después de la guerra. Pero éxito editorial del libro; éxito debido,
excepto uno, Dionisia Ridruejo, ninguno amén de los méritos indudables del mismo,
de ellos se enfrentó a cara de perro con su al contexto que estamos viviendo en los
pasado católico fascista: ni ellos, ni sus últimos años. El 12 de octubre del 2004, el
discípulos que tienen aquello como un día de la Hispanidad, Olegario González
extravío en el que no es preciso insistir» l. de Cardedal publicaba un artículo titulado
A partir de esta primera consideración «¿Qué España?», donde lanzaba una críti-
Santos Juliá afirmaba: «Quizás no sea pre- ca que parece escrita pensando en Santos
ciso insistir: sólo insisten los maleduca- Juliá,aunque, en aquel momento no había

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aparecido su obra. Decía el conocido teó- toria de España sigue siendo favorable a la
logo que los españoles «[oo.] de tiempo en Segunda República española y crítica con
tiempo deciden abolir la historia, cambiar la monarquía de la Restauración y con la
el presente y comenzar a construir el país época franquista, por ello no se reprime
como si nada se hubiera hecho hasta al elogiar a Pío Moa porque éste: «(oo.] re-
entonces [oo.] se eleva a categoría absoluta presenta una interpretación distinta que
un momento de la historia anterior, a partir obedece a una interpretación liberal, trá-
de él se descartan los demás y con él como gicamente liberal, de nuestra historia con"
modelo se configura una nueva legisla- temporánea. Para Moa la caída de la
ción, una cultura y una comprensión de la monarquía de la restauración supuso la
ciudadanía, convirtiéndola en criterio de derrota del liberalismo, bajo el asalto sin
dignidad y de exclusión» 4. ¿Cuál es ese piedad de los nacionalismos periféricos,
momento de la historia que se pretende del obrerismo revolucionario del PSOE y
rescatar? Para Olegario González de Car- los anarquistas y del anticlericalismo mili-
dedal está claro: «[oo.] la glorificación tante de los republicanos. Todos ellos
incondicional y repetida día tras día de la movimientos en los que el individuo que-
segunda república española. Previamente da subsumido en las grandes colectivida-
se parte de un presupuesto que nadie se des tribales y clasistas, que le negaban la
atreve a confesar explícitamente: que la libre elección de sus creencias. El fracaso
transición constitucional del 78 no fue de la república demostró para Moa la
suficientemente radical, porque se careció ausencia de una alternativa viable al siste"
del coraje necesario para hacer la revolu- ma político de la restauración, que al
ción imprescindible y sin la cual España menos había subsistido durante medio
no estaría resanada. A partir de ahí se siglo y enmarcado un notable progreso
vuelve la mirada a los primeros años trein- económico y social del país. La guerra
ta, se pone como modelo limpio de toda civil no era inevitable y la declararon las
sospecha a sus hombres e instituciones, izquierdas y los nacionalistas catalanes al
dándose por supuesto que todo aquello levantarse contra la república burguesa y
fracasó por motivos impuros, interesados liberal en la mal llamada revolución de
y violentos [...] ese modelo de política, de Asturias del 34. Franco, por suerte o por
cultura y de sociedad ensoñado e históri- desgracia, dejó una España mucho más
camente falso es el que se propone ahora avanzada de la que había recibido. La
para una España regional, republicana, transición tuvo un éxito inesperado y la
agnóstica» 5. Constitución del 78 un efecto constructi-
Creo que excepto V. Navarro y algu- vo, que ha contribuido a hacer de España
nos más son muy pocos los que apuestan un país por fin a la altura de los vecinos
explícitamente por lo que dice O. Gonzá- europeos. El futuro, sin embargo, está car"
lez de Cardedal, pero por aquello de que gado de nubarrones por el renacimiento
eS siempre bueno ponerse la venda antes del dogmatismo izquierdista y anticlerical,
de la herida, se está produciendo una y, sobre todo, por el reverdecer de nacio-
auténtica catarata de obras contra la nalismos minoritarios empeñados en la
Segunda República y sus hombres. Esta" ruptura de pacto constitucional» 6. Esto lo
mas es un momento donde los libros de dice un liberal como Pedro Schwartz a la
Pío Moa se venden por decenas de miles, vez que añade: «mientras [Pío Moa] vende
y merecen el elogio apasionado de libera- decenas de miles de ejemplares de sus li-
les como Pedro Schwartz. Schwartz consi" bros, el silencio de los corderos se extien-
dera, al igual que González de Cardedal, de como una espesa y maligna niebla
que la interpretación dominante de la his- sobre su obra» 7.

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NOTAS Y DISCUSIONES

No sé si el libro de Santos Juliá o el cracia española. Cuatro trabajos ayudan a


último premio Anagrama, concedido a entender el sentido de esta obra. Nos refe-
Jordi Gracia, llegarán a alcanzar un día en rimos a su participación como editor de
el número de ventas a Pío Moa pero es dos publicaciones acerca de la Violencia
evidente que una parte de la opinión públi" en la política española y Las v{ctimas de
ca española estaba demandando al menos la represión y de dos artículos acerca de
un contrapunto. Se ha escrito tanto acerca «La memoria en la transición: el esfuerzo
de las bondades de Cánovas; se ha teoriza- por echar al olvido» y «¿Falange liberal o
do tanto sobre la homología entre la Espa- intelectuales fascistas?» 8. Es como si el
ña de la Restauración y las democracias primer Santos Juliá, al escribir en un con-
europeas de la época; se ha anatematizado texto de hegemonía intelectual del marxis-
tan virulentamente a la Segunda República mo, se centrara en los avatares de la
como un experimento totalitario, y se ha izquierda socialista de los años treinta y el
cargado toda la responsabilidad de la gue- actual, consciente de la relevancia de los
rra civil española en los acontecimientos nacionalismos, tratara de responder a la
vividos en Asturias y en Barcelona en pregunta de si el tradicional interrogante
1934, que era imprescindible hallar una acerca del ser de España se mantiene o ha
alternativa a tanto desvarío. ido desapareciendo; tratara de saber si la
El libro de Santos Juliá lo intenta y es pregunta por la esencia, la identidad, las
de justicia señalar que ~buen conocedor raíces y el futuro de las naciones se ha
de Azaña~ logra restaurar la· verdad de trasladado del nacionalismo español a los
los vencidos en la guerra civil, una verdad nacionalismo periféricos 9.
masacrada por años y años de manipula- El libro abarca dos temas. El primero
ción, una verdad que hoy vuelve a ser remite a los relatos que se han construido
puesta en cuestión. sobre la Historia de España, y el segundo,
Ése es su mayor mérito: reconstruir la al papel de los intelectuales en la España
efervescencia cultural de la llamada «Edad contemporánea. Los relatos se remontan a
de Plata» y recordar cómo ese mundo plu- la polémica a lo largo del siglo XIX entre
ral fue liquidado por los vencedores de la liberales y tradicionalistas, entre progre-
guerra civil. sistas y católicos, entre modernizadores e
Santos Juliá tiene una larga obra de- integristas. Por las páginas de este libro
trás, obra en la que sobresale, a mi juicio, van apareciendo las Cortes de Cádiz, los
su estudio sobre Manuel Azaña. Quizás liberales, los afrancesados, la frustración
por ello, para el que haya leído sus libros absolutista, el exilio, las guerras civiles,
sobre el Frente Popular, sobre la izquierda Balmes, Donoso Cortés, Menéndez Pela-
del PSOE en los años treinta, y conozca su yo, el fracaso de la Primera República, la
historia de los socialistas en la política España de la Restauración, la Institución
española, los primeros capítulos de la obra Libre de Enseñanza, la Generación del 98,
tendrán menos interés. Y, sin embargo, la Generación del 14 y, dentro de ella, la
son lo mejor del libro. bifurcación que se va a dar entre las dos
Santos Juliá irrumpe a final de los grandes figuras de esa generación, entre
años setenta con sus libros sobre el Frente Ortega y Azaña. Aparece, muy bellamente
Popular, y logra sobresalir, a principio de expuesto, el momento en que irrumpe
los noventa, con su biografía de Azaña. A Ortega con 23 años desafiando a la gene-
partir de un determinado momento co- ración anterior, y la el momento en que
mienza, sin embargo, a centrar su investi- todos son conscientes de que la revelación
gación en la pregunta acerca del papel de de la República se centra en la figura de
la memoria en la construcción de la demo- Manuel Azaña.

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NOTAS Y DISCUSIONES

Todos los que nos sentimos, de una biográfico, lo relaciona con el propio
manera u otra, deudores del pensamiento y falangismo y catolicismo del interior, con
de la esperanza que supuso Manuel Aza- las exigencias de autenticidad de unos
ña y la Segunda República española no jóvenes que se tomaron en serio el único
podemos sino sentirnos reconocidos en mensaje político existente. Había sido tan
estas páginas. Reconocimiento que Santos grande la apuesta, tanta la justicia social e
Juliá ha hecho extensivo a figuras que han integración nacional prometidas, que fue
preservado el legado republicano, como inevitable que los más honestos descu-
Juan Marichal o Francisco Ayala. brieran y denunciaran el fracaso del ré~
gimen» 12.
111. El capítulo más polémico El libro termina con la aparición de la
Generación del 56 y con el influjo que va
En la recensión a esta obra publicada en el a tener en los años sesenta, llegando
diario El País, recensión que tendré muy incluso a referirse en algunos momentos a
en cuenta de cara a la reflexión que quiero acontecimientos de los años setenta. Es
desarrollar, José Álvarez Junco ya advertía aquí, como vamos a tratar de demostrar,
que el capítulo más polémico era el últi- donde se encuentra el mayor desacierto
mo, al narrar el papel de los intelectuales de la obra, porque, al tratar de extender a
más significativos durante los años cua- los años sesenta y setenta la vivencia de
renta. A fin de cuentas, decía, fueron nues- 1956, se corre el peligro de equiparar mo-
tros maestros. Retengamos la frase exacta mentos muy diferentes y de equiparar
de Álvarez Junco: «Tras estas páginas también personalidades muy distintas. No
magistrales vienen las más polémicas: el creo que tuvieran la misma influencia en
capítulo sobre los falangistas "liberales", las generaciones antifranquistas de los
tema que ya ha hecho correr bastante tinta años sesenta y setenta Laín Entralgo,
en el pasado. Fueron nuestros maestros y Tovar, Aranguren o Tierno Galván. Si
es natural que susciten pasiones» 10. El nos atenemos a la definición de intelec-
mismo Álvarez Junco, a la muerte de Luis tual que da Santos Juliá: el que tiene algo
Díez del Corral, había escrito: «Díez del que decir a través de los medios de comu"
Corral perteneció a la generación y al gru- nicación, Tierno conservó un gran prota-
po de amigos de Maravall, Aranguren, gonismo político hasta su muerte y Aran-
Laín o Ridruejo. Difícilmente sabremos guren participó muy activamente en los
estar a su altura» 1I. medios de comunicación desde los inicios
La tesis de Santos Juliáen esta obra la de la transición, singularmente en el dia-
resume muy bien Álvarez Junco: «A partir rio El País. No fue el caso de Tovar ni de
de una documentación de primera mano, Laín. Ridruejo fallece antes de morir
Santos Juliá aborda de manera compleja, Franco 13.
desprovisto de intención tanto inquisitorial Dice Álvarez Junco que Santos Juliá
como exculpatoria, el miserable ambiente no tiene una intención exculpatoria ni
cultural de los años cuarenta y la actua- inquisitorial a la hora de valorar lo que fue
ción de quienes se mostraron menos into- la actuación de los falangistas «liberales»
lerantes hacia los vencidos», y se pre~ en los primeros años del franquiSffio.
gunta: «¿Cómo pudo surgir la oposición al Exculpatoria claramente no la tiene, por-
franquismo, de qué fuentes intelectuales que el autor se había propuesto como tarea
bebió? Frente a cualquier continuidad con contribuir a constituir una comunidad de
la tradición liberal o con los republicanos ciudadanos capaces de mirar al pasado.
del exilio, Santos Juliá, en unas páginas Santos Juliá considera que se ha tejido una
apasionantes que tienen mucho de auto- leyenda en torno a este grupo generacional

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NOTAS Y DISCUSIONES

pretendiendo que siempre fueron liberales. trabajo científico y no vuelven a tener pro"
Nada más lejos de la realidad -afirma tagonismo político.
contundentemente-, fueron falangistas Con el final de aquel experimento se
que, en aquel contexto de la guerra civil, produce la irrupción de una nueva genera"
trataron de romper radicalmente con la ción que se encuentra alejada de toda la
España liberal y con la España republicana retórica de las dos Españas, y de todas las
y construir una nueva España a partir de la peleas dentro del régimen. Unos evolucio"
depuración de todo vestigio de liberalis" narán hacia el marxismo y otros manten"
mo. Es una leyenda posterior, edificada drán su catolicismo pero dándole un signo
por la benevolencia con su pasado y con la completamente distinto. En las páginas de
inhibición de sus discípulos, la que preten" este último capítulo, en esas páginas que
de que ya entonces eran liberales, toleran- según Álvarez Junco tienen mucho de
tes· y comprensivos. Santos Juliá piensa autobiográfico, Santos Juliá se pregunta
que la evolución posterior de estos falan" cómo es posible que sólo en diez años se
gistas hacia el liberalismo, y la conversión pasara de aquella situación de los años
al marxismo de algunos jóvenes falangis" cincuenta, en que todos eran católicos, a
tas, ha provocado que parezca que en un nuevo mundo donde en 1966 Semprún
España nadie fue fascista en los primeros podía hablar de la aparición de una nueva
años del régimen 14. generación marxista en España. Aquellos
Santos Juliá va dibujando la estrategia jóvenes rompieron con la generación ante"
del grupo de Escorial en el choque que rior, con el régimen y sus querellas, y des"
tiene con los tradicionalistas de Acción cubrieron que lo tenían que hacer todo por
Española. Tras la unificación política del sí mismos, descubrieron que los maestros
37 la batalla la pierden los falangistas con eran de barro 15.
la caída de Serrano Suñer en 1942, pero Al situar estas páginas, como teñidas
tampoco la ganan los tradicionalistas, que por la autobiografía, es cuando uno queda
son sustituidos por los católicos. La hora más desconcertado. Es posible que la
de los católicos llega con la derrota de vivencia de Santos Juliá haya estado fun"
Alemania e Italia tras la Segunda Guerra dada en un trabajo «de base» de católicos
Mundial. El Vaticano es el gran embaja" y comunistas, de cristianos y marxistas, y
dor ante Estados Unidos y ambos serán es posible que para esa tarea la perspectiva
decisivos para la legitimación del régimen de los falangistas de los años cuarenta
en la hora de la guerra fría. quedara muy atrás. Desde luego muchos
El grupo falangista, que había quedado de ellos habían evolucionado hacia un
derrotado tras la caída de Serrano Suñer, liberalismo muy alejado de esa síntesis
vuelve a tener una oportunidad en 1951 entre cristianismo y marxismo que deman"
cuando Joaquín Ruiz Jiménez (un católi" daban las nuevas generaciones, y estaban
co) es nombrado ministro de Educación y refugiados en su tarea académica.
recurre a algunos de estos prohombres Sería interesante saber cómo se produ"
falangistas como Laín y Tovar para hacer" jo la evolución de jóvenes falangistas
se cargo de los rectorados de las universi" como Carlos París, Manuel Sacristán o
dades de Madrid y de Salamanca. De nue" Miguel Sánchez Mazas hasta pasar a la
vo aquí, el esfuerzo de estos falangistas de oposición antifranquista. Cuando escribo
incorporar parte del legado de las genera- estas líneas se anuncia una biografía de
ciones anteriores a la guerra civil choca Juan Ramón Capella sobre Manuel Sacris"
con la posición excluyente de los tradicio" tán que puede aclarar muchas cosas en
nalistas. Tras la caída del ministerio de este sentido. Por lo demás es evidente que
Ruiz Jiménez, Tovar y Laín se retiran al alguno de ellos, como Sacristán, sería re"

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NOTAS Y DISCUSIONES

conocido como maestro por toda una ge" ren, Tierno Galván y García Calvo fueron
neración de pensadores marxistas (Juan expulsados de sus cátedras en el año 1965.
Ramón Capella, Francisco Fernández De Tierno tampoco se menciona ni Huma-
Buey, Toni Domenech, Víctor Ríos, Ra- nismo y sociedad, Razón mecánica y ra-
fael Grasa) 16. zón dialéctica ni Qué es ser agnóstico 18.
Es evidente que Santos Juliá no tuvo Evidentemente, el autor no tiene por
ninguna relación directa de discipulado qué mencionar todas las obras, pero me
con los maestros de la generación anterior parece que es muy difícil entender la
al modo como sí la tuvo Elorza con Mara- reconstrucción del pensamiento español
vall, Álvarez Junco con Díez del Corral, sin tener en cuenta a Aranguren y Tierno.
Sotelo con DionisioRidruejo y Pedro Tierno no aparece y Aranguren es someti-
Laín, Elías Díaz con Joaquín Ruiz Jimé- do a un extraño juicio donde continuamen-
nez y Enrique Tierno Galván, o Javier te se le acusa de borrar las huellas de su
Muguerza y X. Rubert de Ventos con José pasado, de releer a la luz de lo que llegó a
Luis Aranguren. Todos ellos han escrito ser después sus experiencias anteriores, de
sobre sus maestros. Santos Juliá les repro- hurtar el cuerpo y no querer asumir su his-
cha no haber sido capaces de enjuiciar crí- toria 19.
ticamente el pasado de sus mentores. Qui- Nos puede parecer que sigue siendo un
zás prefiere por ello obviar todos estos misterio la actuación de Aranguren duran-
nombres y centrarse en aquellos que tuvie- te la guerra civil. Nos puede parecer extra-
ron que empezar a construir su propio ño que en aquel momento, de extrema
pensamiento, sin contar con ningún tipo polarización, un hombre que llegaría a
de apoyo. tener un protagonismo público tan acen-
Al optar por esta estrategia interpreta- tuado décadas después se centrara en la
tiva, al negar la continuidad con aquellos espiritualidad y en la mística. Sin embar-
intelectuales, se corre el peligro de malin- go, hay un punto que no debemos olvidar.
terpretar lo que realmente ocurrió. S. Juliá A diferencia de Ridruejo, de Tovar, de
se centra en la evolución del mundo cató- Laín o de Torrente, Aranguren empieza
lico a lo largo de estos años. Un mundo mucho más tarde su andadura pública y
que con el tiempo llegará a producir decla- por eso mismo, como vio muy acertada-
raciones colectivas como la formulada por mente Ignacio Sotelo 20, de alguna manera
la Asamblea conjunta de obispos y sacer" llega nuevo a 1955, llega como un escritor
dotes en 1971 o el primer manifiesto de católico, preocupado por el debate con el
Cristianos por el Socialismo en 1972. Al existencialismo, sobre la relación entre
adentrarse por esos caminos es inevitable Ortega y el cristianismo, y se encuentra,
preguntar: ¿es posible entender la evolu" como él mismo ha dicho, con unos jóve-
ción de ese mundo sin tener en cuenta el nes estudiantes que le piden que les hable
magisterio de Aranguren? del marxismo, de la teoría crítica de la
El problema es que para hacer veraz la sociedad, de la filosofía analítica, de la
tesis de la ausencia de maestros no se crítica literaria, de algo muy alejado a los
mencionan obras esenciales en el pensa- intereses de su generación. Esa capacidad
miento español de los años sesenta, en lo para poder sentirse interpelado por los
que E. Díaz ha llamado la «reconstrucción jóvenes estudiantes es la que le va hacer
de la razón». En ningún momento se habla sentirse reconocido como «maestro» por
de libros como Ética y política, La crisis discípulos como Ignacio Sotelo, Luis
del catolicismo y El marxismo como Gómez Llorente, Javier Muguerza, Luis
moral, de 1. L. Aranguren 17. Por no hablar García San Miguel, Víctor Pérez Díaz,
que ni siquiera se menciona que Arangu- Xavier Rubert de Ventos, Jesús Aguirre,

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NOTAS y DISCUSIONES

Elías Díaz. Son demasiados nombres rele- los vencedores y de los vencidos, está de-
vantes para afirmar que todos los maestros trás de la apuesta por la reconciliación. A
eran de barro 21. partir de ahora ya no habrá grandes relatos
La misma situación encontramos en sobre España, se abominará de la guerra
Tierno. Pensar que nombres como Fernan- civil como de una guerra fratricida y sólo
do Morán, Raúl Morodo, Pedro de Vega, se utilizará el lenguaje de la democracia.
Elías Díaz, son explicables sin tener en La sorpresa se acrecienta por ello al
cuenta el magisterio de Tierno es insoste- final. Al redescubrir el lenguaje de la
nible 22. democracia y la conexión de España con
Se podría decir que todo esto ocurre en Europa la Generación del 56 selló una
el mundo académico, pero es que justa- aportación innovadora en la vida española.
mente el mundo universitario, con los sec- Es justo reconocer el papel de personas,
tores cristianos y el nuevo movimiento hoy desconocidas para muchos, que hicie-
obrero, son los que se movilizan contra el ron una gran contribución a la lucha por la
régimen de Franco. democracia. Pienso por ejemplo en Miguel
Creo que esta tesis de la obra de San- Sánchez Mazas. La sorpresa viene porque
tos Juliá puede provocar grandes equívo" tanto Aranguren como Tierno escribieron
cos en algunos lectores, que pueden llegar páginas muy profundas acerca del paso de
a la conclusión de que todos eran franquis" la época de las grandes ideologías a la era
tas hasta un determinado momento, y los de la tecnocracia y la despolitización.
que dejaron de serlo no influyeron en el Ambos, desde perspectivas distintas
mundo posterior. El franquismo de los (cristiana heterodoxa en el caso de Aran"
miembros de Escorial es innegable, pero, guren y socialista marxista en el de Tier-
no se puede dar el mismo protagonismo a no), veían como una rémora del pasado
los miembros del servicio de propaganda toda aquella mística de la guerra civil,
en Burgos que a una persona que estaba pero observaban el peligro de la tecnocra-
recluida en su vida privada, porque pensa- cia del «Estado de Obras» (que también
ba que nunca tendría un protagonismo defendía «un crepúsculo de las ideolo-
público o a un vencido de la guerra civil gías»), y analizaron los efectos de la de-
que tiene que simular para poder subsistir. sideologización de todo Occidente en lo
que denominaron «materialismo consu-
IV. ¿Desaparecen los grandes relatos? mista» y «humanidad reducida». Frente a
ellos proponían «la democracia como mo-
Me parece que esta carencia de la obra de ral» y «la revolución cultural». En aquel
Santos Juliá responde a una tesis que está mundo de esperanza de los años sesenta,
en la obra y con la que ésta concluye. La en aquel mundo donde florecieron las
obra trata de estudiar la evolución de los mejores utopías, supieron conectar con
intelectuales en la España contemporánea los nuevos movimientos cristianos y con
y de descifrar los relatos que se han ido el socialismo mediterráneo. Quizás hoy
dando sobre esta historia. Todo el esfuerzo no quede mucho de aquel mundo de los
del autor .se centra en elogiar a la Genera- años sesenta, pero gracias a esa apuesta
ción del 56 por ser capaz de superar el len- pudieron conectar a partir de 1968 con
guaje de la guerra civil, y por trascender la nuestra generación. No fueron nuestros
concepción de la política como unaactivi- maestros directos, dado que estaban
dad dicotómica donde sólo cabe vencer o expulsados de la universidad, pero su
morir, triunfar o perecer. La superación de figura adquirió para todos nosotros una
la guerra civil en un nuevo lenguaje, en un dimensión esencial como referentes del
lenguaje que utilizan a la par los hijos de antifranquismo.

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NOTAS Y DISCUSIONES

Álvarez Junco en el comentario de parte de los nacionalismos periféricos,


esta obra, y lo utilizo profusamente por- sino a la asunción conservadora de una
que es de una gran ayuda para discutir la interpretación de la historia de España (lo
tesis de Santos Juliá, afirma: «En su con- veíamos en los textos de Schwartz y de
junto, el libro me parece la mejor síntesis González de Cardedal), que, a modo de un
de la historia intelectual española de los nuevo gran relato, pretende continuar la
dos últimos siglos [...] Un libro indispen- historia de España, como Cánovas hizo en
sable, en suma, para el que quiera enten- su día. La Restauración es el paradigma y
der cómo hemos llegado a ser lo que la República el extravío. Esa vuelta auna
somos, o pensar políticamente lo que pen- lectura de la historia de España «sin com-
samos. Lo que somos y pensamos, o lo plejos» va unida a una crítica a la izquier-
que hemos sido y pensado los que ya no da como depositaria de una ideología tota-
podemos presumir de jóvenes. Porque éste litaria causante de la guerra civil. Frente a
no es un libro de actualidad, sino un libro este desvarío es importante la reivindica-
de historia. Afortunadamente salvo en ción de la memoria republicana. Santos
ambientes nacionalistas periféricos, pocas Juliá lo hace en su libro y es lo mejor de la
de estas grandes disquisiciones sobre la obra.
patria esencial siguen candentes. Vivimos Pero la pregunta es: ¿esa apuesta por
sanos tiempos de pensamiento débil, de la racionalidad liberal, laica, secular se
fragmentación, de mirada distanciada y identifica con la fragmentación, la posmo-
burlona hacia la epopeya nacional. Este dernidad y el pensamiento débil? Creo
Rip sobre el "gran relato" nacional es, que no. Aquí es donde está el problema.
quizá, nuestro gran relato, la seña de iden" ¿No es esa asunción acrítica de la demo-
tidad generacional de quienes surgimos a cracia realmente existente la que no le
la vida política e intelectual en el último permite captar todas las potencialidades
franquismo» 23. del cristianismo de resistencia y del socia-
Meditando sobre el sentido de estas lismo utópico de finales de los sesenta?
palabras se puede evaluar mejor las luces Ésas fueron las apuestas con las que
y las sombras de la tesis que contiene esta Aranguren y Tierno supieron conectar con
obra y juzgar en qué medida Santos Juliá la juventud del 68. Gracias a esas apues-
ha cumplido con la tarea que se había tas fueron leídos, comentados y seguidos
asignado a sí mismo y de la que hablába- en aquellos años y lo serían hasta su
mos al principio. Álvarez Junco habla del muerte. Ambas apuestas estaban muy ale-
interés de este libro para llegar a entender jadas del pensamiento débil, de la frag-
cómo hemos llegado a ser lo que somos y mentación y de la posmodernidad, y esta-
a pensar lo que pensamos. El problema es ban cerca de la voluntad de resistencia, de
que identifica este ser y este pensar con un la modernidad reflexiva y de la totaliza-
pensamiento débil, alejado de los grandes ción crítica. Son su mejor legado y, sin
relatos. embargo, no aparecen en este libro. Algo
No puedo sino discrepar. Lo que hoy muy importante falla cuando esta perspec-
estamos viviendo es algo bien distinto. No tiva ético-utópica de los grandes maestros
sólo asistimos a un reverdecer de la preo- de los años sesenta y setenta ni siquiera es
cupación por la identidad nacional por mencionada 24.

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NOTAS y DISCUSIONES

NOTAS

I S. Juliá, «Restos del pasado», El País, 25 de mediático (Historias de las dos Españas, p. 13), no
julio de 1999. S. Juliá ha desarrollado esta tarea en su cabe duda que de todos los miembros de su genera-
libro Historias de las dos Españas, Madrid, Taurus, ción es Aranguren el que juega ese papel de una
2004. manera más clara durante la España de la transición, a
2 S. Juliá, «Restos del pasado», El País, 25 de través del periódico que va a ser el buque insignia de
julio de 1999. la misma, es decir, a través de las tribunas que va
3 S. Juliá, «Restos del pasado», El País, 25 de publicando en el diario El País. Próximamente apare-
julio de 1999. cerá un volumen donde se recogen las intervenciones
4 O. González de Cardedal, «Qué España», El más importantes de Aranguren durante los años 1982-
País, 12 de octubre de 2004. 1996: José L. Aranguren, La izquierda, el poder y
5 O. González de Cardedal, «Qué España», El otros ensayos, ed. de Antonio García-Santesmases,
País, 12 de octubre de 2004. Madrid, Trotta, 2005.
6 P. Schwartz, «Pío Moa y los nacionalismos», La 14 S. Juliá, Historias de las dos Españas, p. 453:

Vanguardia, 29 de diciembre de 2004. «tan fuerte fue esa recusación de su propio pasado
7 P. Schwartz, «Pío Moa y los nacionalismos», La que difícilmente se. encuentra algún marxista español
Vanguardia, 29 de diciembre de 2004. procedente de Falange que reconozca abiertamente
8 S. Juliá (ed.), Violencia política en la España del su primera militancia fascista y ofrezca una interpre-
siglo xx, Madrid, Taurns, 2000; Víctimas de la guerra tación plausible de su itinerario político: sencilla-
civil, Madrid, Temas de Hoy, 1999. Igualmente los mente nunca lo fneron o, si lo fueron, fue por des-
trabajos «¿Falange liberal o intelectuales fascistas?», piste. y como algo similar ocurrió con los fascistas
Claves de la Razón Práctica, núm. 121, y «Echar al que devinieron liberales, dentro de poco resultará
olvido. Memoria y amnistía en la transición», Claves que en España, en los primeros veinte años del Régi-
de la Razón Práctica, núm. 129. men, no hubo verdaderos falangistas, que todo el
9 S. Juliá, «Las naciones frente al Estado», El mundo estuvo en aquellas organizaciones camuflan-
País, 5 de enero de 2003. do otra realidad; que eran, en el fondo, liberales o
10 J. Álvarez Junco, «El camino hacia una estre- marxistas» .
lla», El País, 20 de noviembre de 2004. lS S. Juliá, Historias de las dos Españas, como

11 J. Álvarez Junco, «Prestancia», El País, 14 de escribirá Juan Benet recordando este momento: por
abril de 1998. Es interesante el artículo porque refleja más que se empeñen a pasarlas al mármol, «las gran-
toda una autocrítica a aquel mundo lleno de pasión des figuras de nuestra juventud eran todas de barro»,
del último franquismo, donde, a juicio de Álvarez p.432.
Junco, los estudiantes comprometidos no eran capaces 16 Para conocer la evolución del pensamiento de
de aceptar la excelencia que habitaba a su alrededor: Manuel Sacristán es imprescindible el núm. 30-31 de
«me impresiona, una vez más, nuestra ceguera, la de la revista Mientras Tanto, Barcelona, 1986. Igual-
la juventud antifranquista, obsesionada por las urgen- mente el volumen Acerca de Manllel Sacristán, de
cias de la lucha inmediata e incapacitada para apreciar Salvador López Amal, Barcelona, Ediciones Destino,
cualidades y valores que -en cantidades pocoabun- 1996.
dantes, sin dUda- existían a nuestro alrededor. Estos 17 La crisis del catolicismo, de J. L. Aranguren,

valores que hoy desaparecen con Díez del Corral son está recogido en el vol. I de sus obras completas en
los del intelectual que es a la vez de excelente calidad Editorial Trotta, Ética y política y El marxismo como
y gran señor, que sabe leer, escribir, pensar y hacer moral en el vol. 3. Es importante tener en cuenta las
pensar a otros, sin contorsiones, sin alterar la voz, sin fechas: La Crisis del catolicismo es de 1969, El mar-
imponer su autoridad, sin dar espectáculo ni escánda- xismo como moral de 1968, Ética y política de 1963.
lo. Con calma y elegancia, 10 que le gustaba era pro- 18 E. Tierno Galván, Humanismo y sociedad,
fundizar en los grandes problemas, no dejarse urgir incluido dentro del volumen Sobre la novela picares~
por las presiones cercanas. Nunca le interesó el coti- ca y otros ensayos, Madrid, Tecnos, 1974, y Razón
lleo de la oposición al régimen, ni el último manifies- mecánica y Razón dialéctica, también en Madrid,
to o reunión clandestina [oo.]». Tecnos, 1969, al igual que Qué es ser agnóstico,
12 J. Álvarez Junco, «El camino hacia una estre- Madrid, 1975. Es interesante de Tierno igualmente:
lla», El País, 20 de noviembre de 2004. Sobre la evolllción de mi pensamiento intelectllal, de
13 Dada la definición de intelectual de Santos Juliá 1973, incluido en el volumen Sobre la novela pica-
como el hombre que interpreta la realidad, que juega resca y otros ensayos.
con los significados simbólicos, que interviene activa- lO Historias de las dos Españas, pp. 432-433,
mente en la vida pública, haciendo oír su voz en cada especialmente en el siguiente párrafo al hablar de la
coyuntura, en la medida en que todo intelectual es polémica con González de Cardedal acerca de las

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NOTAS Y DISCUSIONES

conversaciones católicas de Gredos. Cardedal le Su grupo social, es de los pocos hombres públicos que
reprocha a Arangurenhaber malinterpetado aquellas no han tenido que "descargar su conciencia" en uno u
conversaciones, ya que «releyó su historia anterior a otro sentido, al haber permanecido callado durante los
la luz de su posterior actitud», y añade Santos Juliá: años trágicos de la vida española» (p. 210).
«ejercicio en el que llegó a ser verdadero maestro». 21 Es el mismo Aranguren el que da cuenta de esta
20 Para conocer la evolución de Aranguren es relación especial con sus «discípulos» en Memorias y
esencial todo el núm. 15 de la revista [segaría. Santos esperanzas españolas, p. 210, de la edición de las
Juliá no hace mención de ninguno de los artículos que Obras Completas, t. VI, Madrid, Trotta, 1996. El
aparecen en el mismo. El trabajo de Ignacio Sotelo libro es de 1969.
«Aranguren y el papel del intelectual>, me pai"ece 22 El núm. 7I -72 de la revista Sistema está dedica-
especialmente penetrante para capta!" la diferencia do a la memoria de Enrique Tierno Galván, «El hom-
entre Aranguren y otros miembros de su generación: bre, el intelectual, el político», con colaboraciones de
«Sólo teniendo en cuenta lo que me gusta!"ía llamar su R. Morodo, E. Díaz, M. Medina, F. Bobillo, S. Giner,
larga etapa silenciosa cabe entender, una vez que J. Muguerza, V. Girbau, L. García San Miguel,
toma conciencia de la misión del intelectual, los escri- F. Bustelo. Se puede consulta!" el libro de J. Novella
tos y la actualización de la pública. Lo que entonces Sobre el pensamiento ilustrado de Enrique Tierno
Ilamó la atención -y sigue llamándola treinta y tan- Galván, Madrid, CEC, 2001, y la obra de Fernando
tos años más tarde- es la libertad con que salta a la Morán Una luz al fondo del túnel, Madrid, Alianza
plazuela pública, para utilizar la expresión de Ortega, Editorial, 1999.
sin el menor temor, sin la menor mala conciencia. 23 J. Álvarez Junco, «El camino hacia una estre"
Aranguren entra en la vida española en los años cin- lla», El País, 20 de noviembre de 2004.
cuenta con la que me atrevería a llamar una ingenui" 24 E. Díaz ha estudiado magistralmente esta
dad casi virginal, que se revelaría tan oportuna como dimensión ético-utópica en el pensamiento de Aran-
fructífera. Perteneciendo al bando de los vencedores, guren en su trabajo «La democracia como moral», en
por origen social y sobre todo por su condición de el núm. 15 (dedicado a Aranguren) de la revista [se-
católico, no había intervenido en nada ni escrito nada garía, y del pensamiento de Tierno en «Tierno Gal-
que desde la derecha o desde la izquierda se le pudie" ván: entre el fraccionamiento y la totalidad», en el
ra reprochar. Aranguren, en su generación y dentro de núm. 71-72 de la revista Sistema (dedicado a Tierno).

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