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La Santidad también para ti

Introducción al tema
Video: La santidad también para ti
¿La santidad es una meta o un camino?
Modelos de Santidad propuesto por Don Bosco Santo Domingo Savio,
Miguel Magone, Francisco Besucco.
Elementos diferenciadores
Domingo Savio Miguel Magone Francisco Besucco
Despierto, reflexivo, Exuberante, vivo, Muy piadoso, tímido,
dueño de sí, afable y agresivo, con gran sencillo, impresionable.
sereno, diligente. Muy corazón. Con gran fuerza Inteligencia normal.
Rasgos de identidad

maduro. de voluntad. Muy trabajado antes de su


Débil y delicado de Inteligencia brillante. ingreso en el Oratorio.
complexión. Descubre su vocación al Quiere ser sacerdote.
Inteligencia brillante. sacerdocio en las primeras
Muy trabajado antes de su semanas en el Oratorio.
ingreso en el Oratorio.
Quiere ser sacerdote.

¿Qué quiere decir?

Es una cosa cercana, real, concreta, posible. De hecho, es la vocación


fundamental. Ser Santos no es difícil, de hecho, es fácil y Dios nos espera en
el cielo después de nuestro camino de Santidad.

“Lo dicho hasta ahora no implica un espíritu opacado, tristón, agriado,


melancólico, o un bajo perfil sin energía. El santo es capaz de vivir con alegría
y sentido del humor” El camino de la santidad no puede eludir la dimensión
de la cruz, pero también está llena de alegría: “Aquí hacemos consistir la
santidad en estar siempre alegres”. La Santidad no nos aleja de nuestros
propios deberes, intereses, afectos. Pero los asume en la caridad. La santidad
es la perfección de la caridad y, por tanto, responde a la necesidad
fundamental del hombre: ser amado y amar. Cuanto más santo, más humano
porque “No es que la vida tenga una misión, sino que es misión” (Gaudete et
exsultate, 27).
La santidad no es un “plus” facultativo ni un objetivo solo para algunos. Es
la vida plena, según el proyecto y el don de Dios. Por tanto, es un camino de
humanización. La verdadera vida espiritual es el florecimiento de lo humano.
“Nos hace falta un espíritu de santidad que impregne tanto la soledad como el
servicio, tanto la intimidad como la tarea evangelizadora, de manera que cada
instante sea expresión de amor entregado bajo la mirada del Señor. De este
modo, todos los momentos serán escalones en nuestro camino de santificación
(Gaudete et exsultate, 34).

La Santidad es el florecimiento de lo humano. Donde está el santo, se ve al


hombre y a la mujer. Estamos llamados a ser “espejos de santidad” para
nuestros hijos, llamados a ser una familia santa, a ejemplo de la familia de
Nazareth, la conformada por José, María, y el niño Jesús, somos ejemplos y
espejos para nuestros hijos, tenemos la misión de hacer nuestros hijos unos
niños santos, de que de lo cotidiano hagan bien las cosas y lleguen a ser
santos, ser santos implica despojarnos de nosotros mismos, despojarnos
de lo mundano, acercarnos juntos como familia a la eucaristía, la reconciliación
con Dios y los demás sacramentos.

Estamos llamados a ser santos en casa, a comenzar por nosotros mismos,


a tener momentos de piedad y oración en familia, si nuestros niños ven que lo
hacemos, ellos también lo harán, recordemos que dice el dicho “Las palabras
mueven, los ejemplos arrastran” (Ver historia de una familia santa).