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Incidencias ambientales en el frente costero Mar Chiquita a partir del avance de la

erosión costera inducida

Ludmila Cortizas 1y Damian Lampert2

1- Universidad Nacional de La Plata

2- Universidad Nacional de Quilmes

Resumen

El desarrollo urbano turístico acelerado en la última década generó un fuerte impacto


ambiental, social y económico en la Costa Atlántica. Si bien las playas son disfrutadas a partir
de su condición de grandes balnearios, la matriz turística está siendo desafiada a partir del
fenómeno erosivo que las afecta. Hoy en día, este problema no sólo inquieta a los habitantes y
a los turistas que cada año tienen menos superficie de playa, sino que, las consecuencias se
han hecho visibles en mayor medida en las localidades balnearias situadas hacia el norte de
Mar del Plata, como es el caso de Mar Chiquita.
A partir de ello, el objetivo de este trabajo es analizar las incidencias ambientales que
genera la acción antrópica sobre la costa acelerando el proceso de erosión en la misma, y por
lo tanto perjudicando al turismo de la zona. Se presentan las características del proceso
erosivo, del territorio en cuestión, y el rol de los actores involucrados para abordar la
problemática que afecta al partido, analizadas en el marco de un Proyecto de Extensión
Universitario de la UNLP.

Palabras clave: Erosión costera; Acción antrópica; Turismo; Mar Chiquita.

Introducción

La Costa Atlántica se ha desarrollado por y para el turismo, siendo en la actualidad un


fenómeno de trascendencia económica, social y cultural, pero no puede obviarse la
consideración de sus impactos en la dinámica territorial.

1
Estudiante avanzada de la carrera Profesorado en Geografía, en la Universidad Nacional de La Plata.
2
Es innegable el perfil eminentemente turístico de varios partidos costeros. Desde sus
orígenes hasta la actualidad el turismo ha determinado gran parte de sus fisonomías en los
aspectos socio-económicos, socio-territoriales y socio-culturales. En este sentido, la misma
identidad de las ciudades costeras está estrechamente vinculada con el turismo. A lo largo del
tiempo, las prácticas turísticas han ido cambiando de acuerdo a distintos contextos sociales,
políticos y económicos. El producto masivo sol y playa signó el crecimiento de la mayor
cantidad de partidos costeros hace unas décadas atrás, en el marco de un Estado benefactor,
que introdujo la planificación turística y particularmente el turismo como política social y
estrategia de acción social (Barbini et al, 2011).
Si bien a estas playas se las disfruta a partir de su condición de grandes balnearios, la
matriz turística está siendo desafiada a partir del fenómeno erosivo que las afecta. Se han
producido alteraciones en la dinámica costera, que se ve agravada por la acción antrópica, ya
que con el fin de disminuir el impacto generado de forma natural por este proceso, se fue
instalando infraestructura como los espigones, que son construidos de forma perpendicular y
hasta paralela a la costa. Y además de la implantación de espigones, fue la extracción de arena
de las playas para realizar construcciones, pavimentos, casas y departamentos, entre otras, lo
que aportó al incremento de la erosión de las costas (Bustamante et al, 2012).
Hoy en día, este problema no sólo inquieta a los habitantes y a los turistas que cada año
tienen menos superficie de playa, sino que, las consecuencias se han hecho visibles en mayor
medida en las localidades balnearias situadas hacia el norte de Mar del Plata, como es el caso
de Mar Chiquita.
A partir de lo dicho anteriormente, el objetivo de este trabajo consiste en analizar las
incidencias ambientales que genera la acción antrópica sobre la costa acelerando el proceso de
erosión en la misma, y por lo tanto perjudicando al turismo de la zona. Se trabajarán las
características del proceso erosivo en el Partido de Mar Chiquita, en especial el caso de la
localidad Mar Chiquita, analizando causas e implicancias, con el fin que se reconozcan las
problemáticas que se pueden desencadenar por la acción antrópica sobre el medio natural y
que producen efectos nocivos en la franja costera de Mar Chiquita, y en el turismo que se lleva
a cabo en la misma, afectando a la sustentabilidad del territorio.
Para llevar adelante este trabajo de investigación se ha realizado un análisis de distintos
trabajos bibliográficos, informes y artículos periodísticos especializados en el tema. Se
complementó con entrevistas a informantes clave, realizadas en el marco del XII Encuentro
Nacional de Estudiantes de Geografía desarrollado en Mar del Plata, con ayuda y apoyo de la
Secretaria de Extensión de la Universidad Nacional de La Plata. Además se complementa la
información con el análisis y comparación de imágenes satelitales, mapas, datos y cuadros
estadísticos.

Algunas consideraciones teóricas

Para comenzar a desarrollar la problemática, se debe considerar que la zona costera no


es un medio estático y estable, ya que es un medio frágil y expuesto a la acción erosiva del
mar, que puede definirse como “resultante de los procesos de meteorización y transporte (...) se
clasifica de acuerdo con el agente que efectúa la remoción de las partículas” (D'Amico, 2009).
El agua es el agente que efectúa el proceso de remoción y transporte de sedimentos, a través
del embate de las olas, las corrientes marinas, la deriva y también el viento.
La erosión natural es considerada como el proceso destructivo de la superficie y
movimiento de material debido a agentes de transporte como el viento, el agua, glaciares. La
erosión se lleva a cabo a través de las olas, las corrientes marinas y la deriva litoral (Holmes,
1980). Hay otro tipo de erosión, la inducida, que se refiere a la potenciación de un proceso
natural por injerencia antrópica (Dadón, 2003).
La erosión costera es natural, pero a veces se acelera en episodios de tormenta o
herencias territoriales, que son resultado de un proceso de organización social, es decir, la
construcción del espacio como un “objeto” para el turismo, lo que llevó a la actual problemática
de la erosión costera (D´Amico, 2009). Estas herencias territoriales pueden ser directas (cuando
la erosión se produce sobre la morfología natural), o indirectas (cuando se modifica el territorio y
sus consecuencias se dan en mediano plazo) (Marcominil y López, 2007). Algunos de los
factores directos son la extracción de arena y dunas, degradación de la anteduna, mal
planeamiento urbano (como por ejemplo, la construcción de la avenida costanera sobre la
anteduna, calles perpendiculares a la costa que desembocan en la playa y en momentos de
tormenta canalizan el agua y desplazan arena mar adentro), y tránsito de vehículos sobre la
playa que compactan la arena y arrancan la vegetación de la anteduna. Entre los factores
indirectos se pueden mencionar, la construcción de muelles, forestación de la anteduna (la
vegetación sirve para fijarla), construcción de casas o paradores en la playa o en la anteduna, y
loteos que son incompatibles con la morfología del lugar.
El proceso erosivo se da sobre el espacio litoral, que es definido por Hernández (2012)
como “un producto social y ambiental complejo y polifacético: es lo que materialmente la
sociedad crea y recrea en un ambiente donde se produce la intersección entre litosfera e
hidrosfera, con una entidad física definida, con sus funciones e interacciones sociales,
económicas, políticas, culturales y ambientales. A esto se le puede agregar que el litoral, como
espacio, es una representación social al mismo tiempo que es un proyecto en el que operan
individuos, grupos sociales, instituciones y relaciones de sociabilidad, cada una con sus propias
representaciones y proyectos espaciales” (Hernández, 2012:16).
Dentro de una amplia gama de usos, funciones, actividades y representaciones ligadas a
los espacios litorales, se encuentra el turismo de sol y playa. La playa es la zona que se
entiende entre el nivel de marea más bajo y la mayor elevación de la tierra afectada por las olas
de temporal. El litoral se divide en playa baja que es la zona que queda expuesta cuando no
hay marea y sumergida cuando hay marea, y la playa alta se sitúa en el lado continental de la
línea litoral de marea alta. Una playa es una forma de relieve que se origina como
consecuencia de la acumulación de sedimentos que se encuentra a lo largo del margen
continental del océano. Las playas están compuestas por cualquier material abundante en la
zona. El sedimento de algunas playas se deriva de la erosión de acantilados adyacentes, y
otras se forman a partir de sedimentos que el agua deposita en la costa, como conchillas
(Tarbuck y Lutgens, 2010). Es un recurso turístico en tanto exista un aprovechamiento de la
misma para el ocio y la recreación, de lo contrario son elementos de la naturaleza costera que
están en estado latente.
La costa se extiende tierra adentro desde el litoral hasta donde haya estructuras
relacionadas con el océano. La línea de costa marca el límite en el lado del mar del litoral,
mientras que el límite interior no es siempre evidente ni fácil de determinar (Tarbuck y Lutgens,
2010).
Tal como se mencionó anteriormente, uno de los problemas más importantes que se
producen en la costa bonaerense es la erosión costera. Se han dado alteraciones en la
dinámica costera, que se ve agravada por la acción del hombre, quien instaló en la costa
infraestructura para disminuir el impacto que genera este proceso natural. Es Jorge Codignotto,
doctor en geología, quien explica que, “en Mar del Plata existe una corriente de deriva marina
hacia el norte que lleva material arenoso. Cuando en 1914 se hizo la escollera sur del puerto,
ese circuito se interrumpió. Y entonces, la costa ubicada al norte del espigón sur quedó
desprovista del aporte de arena. Ya era una costa de erosión leve, pero se magnificó […] Entre
1918 y 1919, se hizo la escollera norte y, pocos años después, se formó una playa al sur de la
primera escollera que acumuló material. Justamente, esa era la arena que no llegaría a las
playas ubicadas al norte. Y, así, todas las costas comenzaron a erosionarse” (Bustamante et al,
2012:1). Según el geólogo, la arena derivó a lo largo del espigón sur y allí se depositó (donde
no debería depositarse material). Justamente, esa era la arena que no llegaría a las playas
ubicadas al norte, y así fue como todas las costas comenzaron a erosionarse.
El fenómeno erosivo afecta a las playas de Mar del Plata y del resto de las localidades
balnearias situadas hacia el norte, porque allí existe una corriente de deriva litoral con
orientación sur-norte que transporta material arenoso. Las obras que revisten la línea de costa
para evitar su retroceso provocan que durante los ascensos del nivel del mar, las olas que
transportan sedimentos lo hagan de la playa en dirección al mar. Los espigones son típicos
para forzar la depositación de arena en la playa y generar más superficie para disminuir la
acción del oleaje.

Presentación del caso: La costa de Mar Chiquita

Tal como se ve en la Figura 1, la Costa Atlántica bonaerense es la entidad territorial que


agrupa a numerosas localidades que comienzan en San Clemente del Tuyú y culminan en
Pehuen-Có, muy cerca de la ciudad de Bahía Blanca. En general las costas de la Provincia de
Buenos Aires poseen las mismas características, son playas que oscilan entre 100 y 200 metros
de ancho, arenas relativamente finas, poca profundidad en los primeros 100 metros.
La Costa Atlántica ha generado en nuestro país un gran movimiento turístico, es decir
desplazamientos en el espacio realizados por personas con el fin de servirse de otros espacios
como lugares de ocio, no sólo en verano, sino que ha logrado que miles de turistas se acerquen
durante todo el año. El turismo al ser una práctica social que implica desplazamiento de
personas y un emplazamiento de determinadas actividades y servicios en un determinado
territorio es genuinamente espacial, donde no solo intervienen los turistas, como únicos sujetos
sociales, en su construcción sino que también participan agentes económicos territoriales y
extraterritoriales, comunidad de origen y destino, el estado, entre otros, cada uno formando
parte de una sociedad específica, actuando según sus intereses y desde lugares de poder
diversos (Bertoncello, 2002).

Figura 1: Centros turísticos de la Costa Atlántica, cuya extensión va desde San


Clemente hasta Pehuen-Có.
Fuente: Página web “Argentina viajera”

En el caso particular de Mar Chiquita, está formado por las localidades de Mar Chiquita y
Santa Clara del Mar. Es uno de los 128 municipios que forman parte de la división
administrativa la provincia de Buenos Aires, se ubica a 320 Km al sur de la Capital Federal. El
territorio es una llanura pampera de suelos fértiles, y presenta un amplio frente marítimo
atlántico que cuenta con numerosas lagunas y arroyos.
Presenta dos sectores, en la zona mediterránea (noroeste) se encuentran ubicadas las
localidades con marcados rasgos agrícolo-ganaderos, mientras que la zona costera (sureste)
posee 67 km de costa, y se ubican localidades jóvenes cuya economía está fuertemente ligada
al turismo. La combinación de estos diferentes rasgos, el rural y el turístico en un mismo partido
fortalece y potencia la economía local3.

Origen de la forma: características físicas

3
Disponible en: http://www.marchiquitadigital.com.ar/
Las líneas litorales son ambientes dinámicos, y su topografía, su composición geológica
y su clima varían enormemente de un lugar a otro. Los procesos continentales y oceánicos
convergen a lo largo de las costas y crean paisajes que experimentan cambios rápidos. La línea
litoral siempre está siendo modificada por las olas constantemente. Las olas rompientes pueden
lanzar miles de toneladas de agua contra la tierra haciendo que produzca el proceso erosivo
causado por el impacto y la presión de la ola sobre la tierra. Además, se da la abrasión, que es
la acción de sierra y molienda del agua armada con fragmentos de roca. La energía de las olas,
también hace que la arena se mueva perpendicularmente a la línea litoral (acercándose, y
alejándose de ella).
La refracción de las olas desempeña un papel importante en los procesos de línea litoral.
Afecta a la distribución de la energía a lo largo de la costa, e influye mucho sobre dónde y en
qué medida tendrán lugar la erosión, el transporte de sedimento y el depósito.
Las playas de Mar Chiquita y Mar de Cobo eran originalmente abiertas. Las obras de
defensa (espigones, escolleras, pedraplenes, rip raps) construidos en los últimos años, han
originado playas de bolsillo adosadas a los acantilados. Estos últimos aumentan sus alturas
hacia el sur y su conformación es relativamente moderna, ya que se han formado con
posterioridad a la fluctuación holocena del nivel del mar (Fasano et al, 1982).
La costa entre Mar del Plata y Mar Chiquita se caracteriza por acantilados labrados en
limos entoscados, y entre estos, existen acumulaciones arenosas que se hacen más extensas
hacia el norte.
Algunos autores, entre ellos Bertola et al (2013), evaluaron las variaciones morfológicas
de las playas de Mar Azul, Mar de las Pampas y Villa Gesell (al norte de Mar Chiquita) y de Mar
del Plata (al sur del partido objeto de estudio), y observaron concordancia en cuanto a la
presencia de alteraciones antrópicas (extracciones y movimientos de arena), con abruptos
cambios naturales en el volumen y perfil de las playas, así como la manifiesta alteración de los
perfiles por acción de las tormentas. Las tormentas, que ocasionan olas rompientes de más de
1,5 m de altura, usualmente causan escarpas de berma y segregaciones de minerales pesados
en casi todas las playas del sudeste bonaerense (Bértola et al, 2013).

Características de la costa

La costa sur de Mar Chiquita está constituida por playas desarrolladas entre cabos
rocosos o entre espigones. En cuanto a estas construcciones, la playa La Manada, que posee
una forma semicircular en planta, se encuentra emplazada entre cabos rocosos. A partir del año
2009, disminuyeron los aportes por deriva en esta playa debido a la construcción de dos
escolleras (de 120 y 290 metros). Sobre la línea de pleamar se construyó en 1998 un pedraplén
a efectos de proteger el acantilado, pero ésta la cubre por completo diariamente, por lo que su
perfil es recto y su pendiente abrupta. Hasta el presente ha arrojado balances positivos y los
meses de primavera fueron más erosivos. Inmediatamente al norte, se construyó en el año
2008 un rip rap (escollera-espigón) para la protección del acantilado que alcanza los 6,2 m de
altura (Bértola et al, 2013).
Santa Clara del Mar, está emplazada entre un cabo rocoso y un campo de espigones
construido en 1983. La playa presenta una escarpa de erosión que ha alcanzado hasta 1,5
metros, y hasta el presente ha arrojado balances negativos (los meses de primavera fueron los
más erosivos). Por su parte, la playa Parque Mar Chiquita está limitada por 2 espigones
emplazados en 1991. Desde mayo del 2010 el espigón del sur fue extraído y con sus rocas se
realizó un pedraplén entre la playa distal y el médano. Hasta el presente ha arrojado balances
negativos, excepto durante el 2010 (los meses de primavera y verano fueron los más erosivos).
En su inicio posee un médano sumamente degradado de casi 6 metros de altura, donde
muchas propiedades han construido accesos, patios y quinchos. Un 90% del perfil está
ocupado por la playa frontal, dejando muy pocos metros de playa libre para el uso recreativo
(Bértola et al, 2013).
Siguiendo esta línea, su dinámica mayormente erosiva también está condicionada a
fenómenos naturales episódicos (tormentas por sudestadas) y a acciones antrópicas derivadas
del drenaje de excesos hídricos o las alteraciones estacionales que hacen los concesionarios
de balnearios. En los últimos años estas playas han sido objeto de desbalances originados por
sucesivas obstrucciones de la deriva litoral originadas por campos de espigones y la reciente
construcción de escolleras, requeridas para el tendido del emisario cloacal de Mar del Plata.
Los efectos de la erosión exceden los sectores urbanizados al punto que se han estimado
retrocesos de las escarpas de médano superiores a 1 m/año al norte de Mar Chiquita (Bértola et
al, 2013).

Problemática de la erosión costera inducida en Mar Chiquita

Muchas ciudades costeras han experimentado un crecimiento muy rápido desde 1970,
por la construcción de grandes condominios y edificaciones frente al mar, calles y otros rasgos
urbanos que han alterado el balance sedimentario en la zona costera, provocando en
consecuencia un aumento en la erosión (Marcominil y López, 2010). Son justamente los actores
sociales4 quienes tratan a la línea litoral como si fuera una plataforma estable sobre la cual las
estructuras pueden edificarse con toda seguridad, pero en realidad tienen características
relativamente frágiles y de vida efímera que constituyen lugares inapropiados para la
urbanización.
A medida que Mar Chiquita fue tomando importancia como centro turístico5, se fue
modificando su estructura y urbanizando, con la construcción de servicios de balnearios y de
alojamiento, y también viviendas. Se provocaron alteraciones en la dinámica costera vinculadas
con aspectos relacionados a la reflexión de olas, removilización de sedimentos de playa para
sectores de esparcimiento y cargas de contaminación. En 1982 se observó que las viviendas
ubicadas a lo largo de las costas estaban amenazadas por el mar ya que las construcciones
estaban ubicadas sobre los médanos vivos, que están expuestos a una rápida erosión (Bértola
et al, 2013). Ante estos episodios, sin dudas hubo una falta importante de políticas de gobierno
para las playas ya que fue evidente la irregularidad de las construcciones que se realizaron
sobre el frente costero urbano de la localidad.
Con el objeto de analizar las incidencias en relación a la dinámica de estas playas de
bolsillo, se ejecutó la comparación de fotografías aéreas e imágenes más actuales y se pudo
reconocer la magnitud de la erosión costera junto a las nuevas construcciones llevadas
adelante en solo unos años de diferencia (entre 2003 al 2015). Los espigones han logrado
disminuir efectos erosivos hacia el sur de Santa Clara, pero se han incrementado hacia el norte.
Además, en cuanto al ritmo de erosión de acantilados, también las obras de defensa
practicadas mediante obstrucción de la deriva litoral lograron disminuir los ritmos de retroceso
de acantilados en General Pueyrredón y sur de Mar Chiquita, pero al norte de la boca de la
albufera, los ritmos de erosión de la escarpa de médano se han incrementado (Bértola et al,
2013).
En la figura 2 se visualizan las playas de Mar Chiquita en 2003, y la figura 3 denota los
cambios que se produjeron 12 años después (en 2015) en cuanto a la construcción de nuevas
escolleras y playas con distinta anchura. En las figuras 4 y 5 también se visualizan las

4
Cuando hablamos de actores sociales, no solo intervienen los turistas, sino que también participan
agentes económicos territoriales y extraterritoriales, comunidad de origen y destino, el Estado, entre
otros, cada uno formando parte de una sociedad específica, actuando según sus intereses y desde
lugares de poder diversos (Bertoncello, 2002).
5
Las condiciones físicas favorecen el desarrollo del turismo de sol y playa concentrado durante el período
estival; acompañado por propuestas de turismo cultural y alternativo, junto al deportivo, con fuerte
presencia de actividades vinculadas con la pesca.
transformaciones que se han producido en la zona pero en el balneario Mar de Cobo, junto a
una notable disminución de las playas.

Figura 2: Playas de Mar Chiquita en el año 2003.

Fuente: Imagen obtenida del Google Earth.

Figura 3: Playas de Mar Chiquita en el año 2015.

Fuente: Imagen obtenida del Google Earth.


Figura 4: Playas de Mar de Cobo en el año 2003.

Fuente: Imagen obtenida de Google Earth.

Figura 5: Playas de Mar de Cobo en el año 2015.

Fuente: Imagen obtenida de Google Earth.

A partir del avance de las ciudades sobre estas áreas y del desarrollo de las actividades
económicas, ya sean industriales, portuarias y/o turísticas, los recursos costeros son sometidos
a una explotación continua. A medida que los cambios en el medio natural se van produciendo,
se ve limitada su capacidad de respuesta alterándose el equilibrio preexistente. Las acciones de
muchos sujetos sociales que provocan procesos erosivos son numerosas y entre ellas se ha
considerado a la urbanización y la excesiva fijación de médanos frontales, la extracción de
arena, y la construcción de defensas costeras, como las principales.
Asimismo, se han identificado a las tormentas por sudestadas como uno de los
principales factores naturales de este proceso. Históricamente se ha registrado en el partido de
Mar Chiquita un retroceso de la línea de costa de hasta 5 m/año. Hacia el sur en el partido de
General Pueyrredón, durante el siglo XX la tasa de erosión costera fue de 1 a 6 m/año para los
acantilados al norte del casco urbano de Mar del Plata y de 0,2 a 5 m/año para la zona
acantilada del sur. De acuerdo a mediciones recientes, estas tasas están, en general,
aumentando. Sólo disminuyen en sectores donde se han practicado obras perpendiculares a la
deriva litoral (Bértola et al, 2013).
En el siguiente mapa, se puede ver que es el partido de Mar Chiquita, el que presenta el
mayor riesgo de erosión, ya que sus playas retroceden alrededor de 1,5 metros por año.

Mapa 1: Riesgo de erosión costera de Buenos Aires


Fuente: Bértola, G., Merlotto, A., Cortizo, L., e Isla, F. (2013) “Playas de bolsillo en Mar Chiquita
provincia de Buenos Aires”. Disponible en: http://www.scielo.org.ar/scielo.php?pid=S0004-
48222013000200010&script=sci_arttext
Analizando los factores antrópicos, el aumento del interés de las prácticas recreativo-
deportivas en la naturaleza, generó incidencias negativas que degradan el ambiente por
tratarse de espacios ecológicamente frágiles, ya que su oferta y práctica son incontroladas.
Esta situación apunta a la necesidad de llevar a cabo una adecuada planificación territorial, ya
que el ordenamiento del territorio pretende asegurar que las actividades humanas se
distribuyan de manera acorde con las características físicas, biológicas y perceptuales que
coexisten en el espacio. Una adecuada planificación ambiental supone el establecimiento de los
usos más apropiados para el territorio, y debe basarse en la determinación de la capacidad del
medio para acoger dichas prácticas y en el impacto que pueden llegar a causar las mismas,
buscándose la utilización óptima de los recursos naturales existentes (Luque Gil, 2003).
En la actualidad el principio de sostenibilidad se impone en el desarrollo de cualquier tipo
de actividad, buscándose no degradar ni agotar los recursos que hacen posible dicho
desarrollo. Partiendo de esta idea, la puesta en marcha de cualquier actividad turística en
ambientes frágiles debe asegurar un uso potencial y ordenado de los recursos que le sirven
como soporte, siendo esencial llevar a cabo una adecuada distribución territorial de las mismas.
Una buena utilización de los recursos no pasa por una prohibición a ultranza de los usos
dentro del espacio, sin embargo, esta ha sido usualmente la postura adoptada por algunos
municipios, lo que ha traído aparejada la restricción territorial para la práctica de determinadas
actividades, como la prohibición de circular con vehículos por ciertas zonas medanosas (Luque
Gil, 2003). Esto sin dudas podría repercutir de forma negativa en el turismo de la zona, y con
ello en la economía de muchos pobladores que viven de la actividad.
Aunque algunas actividades hayan sido prohibidas en muchas playas, aun se siguen
desarrollando, al igual que los problemas de erosión costera, y el escaso control de actividades
que afectan la conservación del frente costero, según lo expuesto por los vecinos de Mar
Chiquita. Sumado a ello, se produjo una disminución en el valor de las propiedades cuanto más
cerca al mar se encuentren, por localizarse en verdaderos escenarios de riesgo costero.
Es decir, que la magnitud de los problemas de erosión costera en el litoral bonaerense, y
el uso inadecuado del espacio costero han generado la aparición y potenciación de peligros
geomorfológicos, exponiendo a los sujetos sociales, a una serie de incidencias que no solo se
relacionan con la pérdida de un bien común como lo son las playas, sino también con la
posibilidad de que la actividad turística se vea afectada
Reflexiones finales

Luego de analizar la problemática que se viene dando en el partido de Mar Chiquita,


también se puede visualizar que en la mayoría de las playas dedicadas a actividades turísticas
con infraestructura balnearia hay alteraciones morfológicas inducidas por los concesionarios. Si
bien los ritmos de erosión han disminuido en los últimos 20 años con la construcción de campos
de espigones, la erosión se ha extendido hacia áreas que antes no la tenían por causas
naturales.
En varias playas se entiende que los orígenes de los procesos erosivos por lo general
hay que atribuirlos a efectos eólicos, del agua y alteraciones antrópicas. De alguna manera,
estas alteraciones, por parte de una serie de actores, han sido realizadas para mantener las
playas de manera artificial (entre espigones), y que terminan resultando más estables y menos
dinámicas, pero se recuperan con mayor dificultad. Por lo general, están limitadas al transporte
litoral (deriva) y a la recuperación natural, que muchas veces no logran ser suficientes.
Dicho esto, además de pretender el mantenimiento de las playas, se terminan realizando
obras quizás pensando en la economía de unos pocos, y descuidando las costas que en
prácticamente todo el año son fuente de turismo para el partido. Las cifras de erosión en la
costa del partido son unas de las más altas de la provincia, lo cual refleja la necesidad de contar
con un plan integral de manejo que articule a la provincia, municipio, comunidad y universidad.

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