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En consideración a las recomendaciones y solicitudes dadas por parte de la investigadora del Grupo

de Arqueología, Beatriz Eugenia Rincón y a la Restauradora Patricia Ramírez del Grupo de


Patrimonio, a las colecciones arqueológicas provenientes de las diferentes excavaciones
arqueológicas adelantadas en el área del Cementerio Central se sustenta que:

1. La colección arqueológica y los investigadores NO se encuentran en un alto riesgo, dado a


que pese las condiciones del inmueble donde se llevan a cabo los trabajos no fueron las
óptimas, pero sí aceptables, las exigencias precisadas desde el inicio del desarrollo del
proyecto, se estandarizaron con protocolos así:
A. Protocolo de saneamiento y rotación de productos desinfectantes
B. Protocolo de bioseguridad para los investigadores
C. Protocolo de manejo, tratamiento y estudio de la colección arqueológica

Los cuales se encuentran registrados en los informes entregados al IDPC, y que se cumplieron paso
a paso según sus especificaciones las cuales fueros determinadas por estudios microbiológicos que
descartaron cualquier alerta para los tres ámbitos. Como resultado de este cumplimiento, nunca se
presentó alguna afección de salud por parte de algún investigador o un mal procedimiento que haya
alterado el crecimiento microbiano en las muestras arqueológicas y en el ambiente. Esto también,
lo pueden evidenciar en los informes donde se encuentra registrado los diagnósticos
microbiológicos de las muestras tratadas, de los investigadores y de los ambientes donde está
contenida la colección. (Revisar los diagnósticos microbiológicos en relación al cuadro de alerta
microbiana desarrollado en el proyecto)

2. En cuanto al diagnóstico del sarcófago de metal, como ustedes bien lo dicen presenta una
oxidación natural, la cual va continuar con ese proceso. Puesto que, los microorganismos
encargados de su degradación ya tienen concentrado su objetivo en su fuente de nutrición
y de energía que por obvias razones son metabólicamente oxidativas del metal (Bacterias
sulfato oxidativas). Esto quiere decir que estas bacterias ya son nativas del sarcófago, por
consiguiente, pese a que este elemento sea encapsulado o conservado en cuartos estériles
o en urnas de cristal, su proceso de degradación continuará formando herrumbre y
deformación del elemento en presencia o ausencia de oxígeno. Lo prudente para que el
sarcófago haga parte de la colección y en un futuro a su exposición, es tener un área
prudencial delimitada para evitar el acercamiento de las personas a él.

En cuanto al uso de un dataloger, es importante mencionar que estos equipos se utilizan cuando
existen condiciones perfectamente estables y continuas, donde estos instrumentos puedan
determinar en algún momento un cambio imprevisto cuando ya se conocen las condiciones del área
de colección como en los museos. Sería un 100 % probable que el uso de los dataloger para la
colección en cuestión y en la infraestructura donde está contenida la misma, tenga variaciones cada
5 minutos, puesto que, no es la infraestructura apropiada para exposición de una colección ya
caracterizada, y tampoco la climatología de la ciudad de Bogotá es constante en relación a algún
ajuste de la infraestructura en la JAL. Lo importante es que la colección se encuentra bien limpia,
bien seca, bien embalada y bien almacenada en recipientes y elementos que evitan el contacto
directo con las condiciones ambientales de dicha infraestructura. Mientras se manteca así, solo se
procederá a realizarse diagnósticos microbiológicos cada 6 meses; esto de continuar la colección en
este espacio de almacenamiento, pero no en exposición.