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UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO

FACULTAD DE ESTUDIOS SUPERIORES ARAGÓN

INTEGRANTES DE EQUIPO:
BARRAGAN ROMERO DIEGO ANTONIO
PARRA ROBLES RAÚL
SALAZAR CORTÉS EDGAR
SÁNCHEZ TREJO AXEL
VALVERDE HERNÁNDEZ PAULINO

DERECHO INTERNACIONAL PÚBLICO

ORGANIZACIÓN MUNDIAL DEL COMERCIO

2805

MARZO 2019

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INTRODUCCION

La Organización Mundial del Comercio (OMC) le sucede al Acuerdo General


sobre Aranceles y Comercio (GATT, por su sigla en inglés) de 1947. La OMC fue
creada por el Acuerdo de Marrakech el 15 de Abril de 1994, como resultado de
la Ronda de Uruguay. Entrando en vigor el 1º de enero de 1995. La OMC significo
la mayor reforma del comercio internacional desde la segunda guerra mundial.

La OMC se ocupa principalmente de las normas que regulan el comercio entre


los países, las cuales se constituyen por los acuerdos que son firmados y
negociados por la mayoría de naciones en el ámbito mundial, que buscan
mantener sus políticas comerciales dentro de los límites convenidos. También,
pretende que las normas sean transparentes y previsibles, ya que busca que los
particulares, las empresas y los gobiernos las conozcan y les da la seguridad de
que las políticas no presentarán cambios abruptos.
De igual forma, es un foro de negociación en donde acuden las naciones
miembros para tratar de resolver los problemas comerciales que tienen entre
ellas, puesto que pretende reducir los obstáculos al comercio y las negociaciones
son las que han ayudado a liberalizarlo. No obstante, en determinadas
situaciones, apoya el mantenimiento de obstáculos al comercio, cuando se trata
de proteger al consumidor o a preservar la salud pública, entre otros.

Otra labor de la OMC que se destaca es la resolución de diferencias. Su papel


es el de convertirse en un intermediario, ya que los acuerdos muchas veces
necesitan ser interpretados y la mejor manera es hacerlo de forma imparcial, con
base en un fundamento jurídico convenido.
Desde la conformación de los estados modernos, se planteó la cuestión de su
rol en la economía y las concepciones de un estado ―gendarme‖ o de un estado
proteccionista.
El nacimiento de los estados modernos implicó la decadencia de los señores
feudales y el ascenso de la clase burguesa. Los comerciantes ayudaron a la
consolidación del poder del estado y lograron influenciar a los distintos
gobernantes en beneficio de sus propios intereses.
El comercio internacional es extraordinariamente dinámico e imprescindible para
cualquier estado que aspire a un desarrollo integral de su economía. Sin
embargo, los estados, al participar del comercio internacional, deben enfrentar
una serie de retos y dificultades, sobre todo los efectos que generan las
asimetrías en las relaciones económicas y los años de experiencia y de
preeminencia que tienen algunos estados con un mayor protagonismo en la
construcción de reglas y estructuras institucionales de un sistema del comercio
internacional que, fundado en la liberación económica, camina entre el régimen
multilateral y los procesos de integración regional.
El comercio internacional y el desarrollo de las exhortaciones, en especial exigen
nuevas dimensiones en las técnicas y en la madurez en cuanto al manejo de las
redes de distribución. De hecho, el arte de la selección y el manegement de los
canales es tan crítico en los negocios internacionales tanto para las empresas
grandes como para las pequeñas, que trasciende de

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manera notoria todos los demás elementos que en general tienden a priorizarse
y que aparecen regularmente en los diarios y en los textos.
La inserción de los estados en el comercio internacional se hace particularmente
notoria la proliferación de acuerdos internacionales cuya morfología varía desde
aquellos que regulan las zonas de libre comercio, de los cuales se tiene noticia
diariamente, hasta los acuerdos negociados multilateralmente bajo el auspicio
de la organización Mundial del Comercio. Independiente de la forma como suman
estos instrumentos, todos comparten un propósito: dotar de previsibilidad y
seguridad jurídica los intercambios económicos.
De ahí los mecanismos de solución de controversias sean, sin duda, uno de los
elementos centrales de todo acuerdo comercial, en tanto no solo representa un
instrumento procesal para resolver las diferencias que se dan en la aplicación e
interpretación de las obligaciones adquiridas por los estados en el instrumento
internacional, sino que también refuerzan el cumplimiento de la mismas y tratan
de evitar que una controversia comercial se politice.
Esto explica la necesidad de un mecanismo de solución de controversias en los
tratados de libre comercio celebrados por Estados Unidos y la Unión Europea
con países latinoamericanos.
Es en tal contexto que el interés de este trabajo de investigación sea realizar un
análisis comparativo y del grado de aproximación de los mecanismos de solución
de controversias en el TLC al sistema de solución de diferencias de la OMC en
sus diferentes etapas, actuaciones procesales y principios.
La historia de la humanidad nos enseña que a veces los pueblos se enfrentaron,
lucharon entre sí, y emprendieron guerras interminables, con finalidad de
conquista y expansión, de apoderamiento y saqueó, de defensa y represalia.
Se sucedieron las expediciones punitivas, las incursiones de rapiña, pillaje, los
sitios y bloqueos, sembraron odio y terror entre los pueblos, provocando muerte,
ruina y desolación.
A ello se sumaba la acción de los piratas y corsarios que asolaban los mares y
de los bandidos que se emboscaban en los caminos.
El comercio desarrollado en el Medievo a gran escala por el gran mercader y la
propia conformación de ciudades mercantiles fueron superando el aislamiento
de la sociedad europea continental y determinaron la paulatina aceptación del
comerciante en la vida social.
El comercio requiere seguridad, presupone confianza y respeto por la palabra
empeñada, lealtad y acatamiento a las prácticas y usos mercantiles.
Pero el comercio debe ser equitativo para garantizar La Paz y las relaciones
estables.
En los distintos estados, cada gobernante está obligado a procurar el buen
común de su pueblo. Por consiguiente, debe velar para que el tráfico comercial
con las demás naciones no sea nocivo o destructivo de riqueza, para evitar que
en vez de crear oportunidades y mejorar el nivel de vida de sus habitantes, la
suprima, destruyendo las actividades productivas.
Dado que el conjunto de los diversos Estados conforman la comunidad
internacional de naciones, ninguno de los jefes de estado puede pretender erigir
o fundar el bien común también merece ser respetado y propiciado.
Por lo tanto, entre las naciones debe primar la solidaridad internacional y la
búsqueda del bien común internacional.

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En ese contexto el comercio es un bien. Debe tratarse entonces de un comercio
equitativo, donde las relaciones de comercio no escondan nuevas formas de
sumisión y explotación, dominio y esclavitud de los pueblos, sin posibilidades de
mejorar su condición o las relaciones impuestas signifiquen la postergación
indefinida y la imposibilidad de desarrollarse de los pueblos.
La Organización Mundial del Comercio es actualmente una realidad bien anclada
en la vida internacional, especialmente en la esfera jurídica. Resulta claro que el
haber agregado un verdadero mecanismo de resolución de litigios comerciales
internacionales al pasar del GATT a la OMC no es ajeno a dicho reconocimiento
de la dimensión jurisdiccional del comercio multilateral. Con más de trescientas
causas registradas en su nómina, el sistema de resolución de litigios de la OMC
ya es (con solo una década de funcionamiento) un sistema bien adaptado. Esto
no significa que funcione de manera perfecta: a lo largo de este trabajo veremos
que han surgido disfunciones y que las reformas del mecanismo están
justamente a la orden del día; pero comparado con otras jurisdicciones recientes
que no parecen encontrar su lugar en el sistema jurídico internacional, el sistema
de resolución de litigios de la OMC ya ha demostrado su incuestionable utilidad.
Sin embargo, también se puede considerar que un sistema contencioso al que
se apela constantemente no es una buena señal del estado de salud del Derecho
que recubre. En efecto el contencioso sigue siendo una forma de patología del
Derecho que no funciona. Dicho de otro modo, lo óptimo sería un sistema donde
se recurra poco o nada a la jurisdicción competente, lo cual reflejaría un
funcionamiento natural del derecho. Analizando todo lo anterior podemos
observar que el sistema de la OMC es joven y que en el futuro se desencadenará
una lógica de regulación del sistema de la que por el momento carece. Una
especie error de juventud.
Sea como sea, el sistema existe, funciona y a él se recurre puesto que,
exceptuando el continente africano, la mayoría de los estados importantes en
materia comercial utiliza el sistema de resolución de litigios.
Para entrar en tema es útil revisar un poco la historia.
En efecto, la. OMC no es el primer proyecto de organización internacional sobre
comercio. Precedida por la OIC, que jamás funcionó, y por el GATT, que siguió
siendo un sucedáneo de organización internacional, la OMC se inscribe en una
perspectiva que la convierte en un logro al término de casi 50 años de
negociaciones. Esto explica que la estructura implementada en 1995 con la.
OMC resulte compleja y densa entre la articulación de numerosas estructuras
basadas en numerosos acuerdos y ciertos principios comerciales que siguen
siendo la base del funcionamiento de la organización: ―su código de buena
conducta‖.

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ANTECEDENTES DE LA OMC
La creación de la OMC, el 1º de enero de 1995, significó la mayor reforma del
comercio internacional desde la segunda guerra mundial. Hizo también realidad
en una forma actualizada el intento fallido realizado en 1948 de crear la
Organización Internacional de Comercio (OIC) en 1948.
Desde 1948 hasta 1994, el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y
Comercio (GATT) estableció las reglas aplicables a una gran parte del comercio
mundial, y en este espacio de tiempo hubo períodos en los que se registraron
algunas de las tasas más altas de crecimiento del comercio internacional. A pesar
de su apariencia de solidez, el GATT fue durante esos 47 años un acuerdo y una
organización de carácter provisional.

La intención original era crear una tercera institución que se ocupara de la esfera
del comercio en la cooperación económica internacional y que viniera a añadirse
a las dos ―instituciones de Bretton Woods‖: el Banco Mundial y el Fondo
Monetario Internacional. Más de 50 países participaron en negociaciones
encaminadas a crear una Organización Internacional de Comercio (OIC) como
organismo especializado de las Naciones Unidas. El proyecto de Carta de la OIC
era ambicioso. Además de establecer disciplinas para el comercio mundial,
contenía también normas en materia de empleo, convenios sobre productos
básicos, prácticas comerciales restrictivas, inversiones internacionales y
servicios. Se tenía la intención de crear la OIC en la Conferencia de las Naciones
Unidas sobre Comercio y Empleo celebrada en 1947 en La Habana, Cuba.

En el ínterin, 15 países iniciaron en diciembre de 1945 negociaciones


encaminadas a reducir y consolidar los aranceles aduaneros. Acababa de
terminar la Segunda Guerra Mundial y esos países deseaban impulsar
rápidamente la liberalización del comercio y empezar a soltar el lastre de las
medidas proteccionistas que seguían en vigor desde comienzos del decenio de
1930.

Esa primera ronda de negociaciones dio origen a un conjunto de normas sobre


el comercio y a 45.000 concesiones arancelarias, que afectaban
aproximadamente a una quinta parte del comercio mundial (por valor de 10.000
millones de dólares EE.UU.). Cuando se firmó el acuerdo, el 30 de octubre de
1947, el grupo se había ampliado a 23 miembros. Las concesiones arancelarias
entraron en vigor el 30 de junio de 1948 en virtud de un "Protocolo de Aplicación
Provisional". Así nació el nuevo Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio,
con 23 miembros fundadores (oficialmente, "partes contratantes").

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Estos 23 países formaban también parte del grupo más amplio que negociaba la
Carta de la OIC1 y, a tenor de una de las disposiciones del GATT, debían aceptar
algunas de las normas comerciales estipuladas en el proyecto de Carta.
Consideraron que esto se debía hacer rápida y "provisionalmente" para proteger
el valor de las concesiones arancelarias que habían negociado. Especificaron
cómo concebían la relación entre el GATT2 y la Carta de la OIC, pero también
dejaron abierta la posibilidad de que no se creara dicha Organización. Y tuvieron
razón.

La Conferencia de La Habana comenzó el 21 de noviembre de 1947, cuando


todavía no había transcurrido un mes desde la firma del GATT. La Carta de la
OIC fue finalmente aprobada en La Habana en marzo de 1948, pero su
ratificación por algunas legislaturas nacionales resultó imposible. La oposición
más importante se manifestó en el Congreso de los Estados Unidos, pese a que
el Gobierno de este país había sido una de las principales fuerzas impulsoras del
proyecto. En 1950 el Gobierno de los Estados Unidos anunció que no pediría al
Congreso que ratificara la Carta de La Habana, lo que supuso prácticamente la
muerte de la OIC. En consecuencia, el GATT se convirtió en el único instrumento
multilateral por el que se rigió el comercio internacional desde 1948 hasta el
establecimiento de la OMC en 1995.

Durante casi medio siglo, los principios jurídicos fundamentales del GATT
siguieron siendo en gran parte los mismos que en 1948. Se hicieron adiciones:
una sección sobre el desarrollo añadida en el decenio de 1960 y acuerdos
"plurilaterales" (es decir, de participación voluntaria) en el decenio de 1970, y
prosiguieron los esfuerzos por reducir los aranceles. Gran parte de ello se logró
mediante una serie de negociaciones multilaterales denominadas "rondas"; los
avances más importantes en la liberación del comercio internacional se
realizaron por medio de esas rondas celebradas bajo los auspicios del GATT.

En los primeros años, las rondas de negociaciones comerciales del GATT se


concentraron en continuar el proceso de reducción de los aranceles. Después,
la Ronda Kennedy dio lugar, a mediados del decenio de 1960, a un Acuerdo
Antidumping del GATT y una sección sobre el desarrollo. La Ronda de Tokio,
celebrada en el decenio de 1970, fue el primer intento importante de abordar los
obstáculos al comercio no consistentes en aranceles y de mejorar el sistema. La
Ronda Uruguay, que fue la octava y se celebró entre 1986 y 1994, fue la última
y la de mayor envergadura. Dio lugar a la creación de la OMC y a un nuevo
conjunto de acuerdos.

1
Organización Internacional del Comercio, la cual por diferentes factores no logró ser viable
internacionalmente.
2
Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y de Comercio

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El GATT tenía un carácter provisional y un campo de acción limitado, pero su
éxito en el fomento y el logro de la liberalización de gran parte del comercio
mundial durante 47 años es incontrovertible. Las continuas reducciones de los
aranceles contribuyeron a estimular durante los decenios de 1950 y 1960 el
crecimiento del comercio mundial, que alcanzó tasas muy elevadas (alrededor
del 8 por ciento anual por término medio). Y el ímpetu de la liberalización del
comercio contribuyó a que el crecimiento de éste sobrepasara en todo momento
el aumento de la producción durante la era del GATT, lo que demostraba la
creciente capacidad de los países para comerciar entre sí y aprovechar los
beneficios del comercio. La afluencia de nuevos miembros durante la Ronda
Uruguay fue una prueba del reconocimiento de que el sistema multilateral de
comercio constituía un soporte del desarrollo y un instrumento de reforma
económica y comercial.

Pero no todo fue satisfactorio. A medida que pasaba el tiempo se planteaban


nuevos problemas. La Ronda de Tokio, en el decenio de 1970, fue un intento de
abordar algunos de ellos, pero sus logros resultaron limitados. Fue un signo de
los tiempos difíciles que se avecinaban.

El éxito logrado por el GATT en la reducción de los aranceles a niveles tan bajos,
unido a una serie de recesiones económicas en el decenio de 1970 y en los
primeros años del de 1980, incitó a los gobiernos a idear otras formas de
protección para los sectores que se enfrentaban con una mayor competencia
extranjera. Las elevadas tasas de desempleo y los constantes cierres de fábricas
impulsaron a los gobiernos en Europa Occidental y América del Norte a tratar de
concertar con sus competidores acuerdos bilaterales de reparto del mercado y a
emprender una carrera de subvenciones para mantener sus posiciones en el
comercio de productos agropecuarios, hechos ambos que minaron la credibilidad
y la efectividad del GATT.

El problema no se limitaba al deterioro del clima de política comercial. A


comienzos del decenio de 1980 era evidente que el Acuerdo General no
respondía ya a las realidades del comercio mundial como lo había hecho en el
decenio de 1940. En primer lugar, el comercio mundial era mucho más complejo
e importante que 40 años atrás: estaba en curso la globalización de la economía,
el comercio de servicios no abarcado por las normas del GATT era de gran
interés para un número creciente de países, y las inversiones internacionales se
habían incrementado. La expansión del comercio de servicios estaba también
estrechamente relacionada con nuevos incrementos del comercio mundial de
mercancías. Se estimaba que las normas del GATT resultaban deficientes
también en otros aspectos. Por ejemplo, en el sector de la agricultura, en el que
se habían aprovechado abundantemente los puntos débiles del sistema
multilateral y habían tenido escaso éxito los esfuerzos por liberalizar el comercio
de productos agropecuarios. En el sector de los textiles y

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el vestido se negoció en el decenio de 1960 y primeros años del de 1970 una
excepción a las disciplinas normales del GATT, que dio lugar al Acuerdo
Multifibras. Incluso la estructura institucional del GATT y su sistema de solución
de diferencias causaban preocupación.

Estos y otros factores persuadieron a los miembros del GATT de que debía
hacerse un nuevo esfuerzo por reforzar y ampliar el sistema multilateral. Ese
esfuerzo se tradujo en la Ronda Uruguay, la Declaración de Marrakech y la
creación de la OMC.
A continuación se presenta una tabla en la que se expresa claramente las rondas
comerciales por las cuales pasó el GATT, que fueron fundamentales durante su
proceso.

Rondas comerciales del GATT

Año Lugar/Denominación Tema Paises


abarcado
1947 Ginebra Aranceles 23
1949 Annecy Aranceles 13
1951 Torquay Aranceles 38
1956 Ginebra Aranceles 26
1960-1961 Ginebra (Ronda Aranceles 26
Dillon)
1964-1967 Ginebra (ronda Aranceles y 62
kenedy) anti-dumping
1973-1979 Ginebra (ronda Aranceles, 102
Tokio) medidas no
arancelarias
y acuerdos
relativos al
marco
jurídico
1986-1994 Ginebra (ronda de Aranceles, 123
Uruguay) medidas no
arancelarias,
normas,
servicios,
propiedad
intelectual,
solución de
diferencias,

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textiles,
agricultura,
creación de
la OMC, etc.

Una vez ilustrada de una manera clara y concisa las diferentes rondas
comerciales por las cuales pasó el GATT, se abordarán algunas según su
importancia que tuvieron a nivel internacional en cuestión de relaciones
comerciales y acuerdos.

Ronda de Kennedy

Sexta Conferencia para la reducción de los derechos arancelarios del Acuerdo


General sobre Aranceles y Comercio (GATT), celebrada en Ginebra entre los
años 1964 y 1967, y así denominada en honor al presidente americano John F.
Kennedy, uno de sus principales impulsores. El principal objetivo de la Ronda
Kennedy era alcanzar un acuerdo entre Estados Unidos y la Comunidad
Económica Europea, si bien se invitaba también a otros países a que
participaran. Entre los objetivos de la Conferencia se hallaba una reducción lineal
de los derechos arancelarios de los paises industrializados, negociándose sólo
las excepciones, e incluyendo también los productos agrícolas en las
reducciones. Tras largas y laboriosas negociaciones, los resultados obtenidos, si
bien distaron bastante de los previstos inicialmente, fueron sin embargo
importantes. Las reducciones arancelarias para los países subdesarrolla-dos
fueron muy limitadas.

Las reducciones arancelarias para los productos agrarios propuestas por los
Estados Unidos no fueron aceptadas por los países del Mercado Común.

A la Ronda Kennedy siguió la Ronda Tokio, celebrada en la ciudad de Ginebra


entre los años 1973 y 1978. Se denominó Ronda Tokio (inicialmente se había
denominado Ronda Nixon) por haber tenido su origen en una declaración
suscrita por los representantes de los países negociadores en dicha ciudad.

Nombre que recibe una de las reuniones del GATT, celebrada en Ginebra en
1964 a iniciativa del presidente Kennedy que, en 1963, había obtenido la
autorización del Congreso para reducir los derechos de importación hasta el 50
por 100, lo que dio pie a que otros países lo imitaran.

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Ronda de Tokio

La Ronda de Tokio tuvo lugar entre 1973 y 1979, y en ella participaron 102
países. Esta Ronda prosiguió los esfuerzos del GATT por reducir
progresivamente los aranceles. Entre sus resultados cabe señalar una reducción
media de un tercio de los derechos de aduana en los nueve principales mercados
industriales del mundo, con lo que el arancel medio aplicado a los productos
industriales descendió al 4,7 por ciento. Las reducciones arancelarias,
escalonadas durante un período de ocho años, conllevaban un elemento de
―armonización‖: cuanto más elevado era el arancel, proporcionalmente mayor
era la reducción.

En los demás aspectos, la Ronda de Tokio tuvo éxitos y fracasos. No logró


resolver los problemas fundamentales que afectaban al comercio de productos
agropecuarios ni tampoco llegó a poner en pie un acuerdo modificado sobre
―salvaguardias‖ (medidas de urgencia contra las importaciones). En cambio, de
las negociaciones surgieron una serie de acuerdos sobre obstáculos no
arancelarios, que en algunos casos interpretaban normas del GATT ya existentes
y en otros abrían caminos enteramente nuevos. En la mayoría de los casos, sólo
un número relativamente reducido de los miembros del GATT (principalmente
países industrializados) se adhirieron a esos acuerdos. Como no fueron
aceptados por la totalidad de los miembros del GATT, a menudo se les daba
informalmente el nombre de ―códigos‖.

No tenían carácter multilateral, pero representaban un comienzo. Varios de esos


códigos fueron finalmente modificados en la Ronda Uruguay y se convirtieron en
compromisos multilaterales aceptados por todos los Miembros de la OMC. Sólo
cuatro de ellos siguieron siendo acuerdos ―plurilaterales‖: los relativos a la
contratación pública, la carne de bovino, las aeronaves civiles y los productos
lácteos. En 1997 los Miembros de la OMC acordaron la terminación de los
acuerdos sobre la carne de bovino y los productos lácteos, con lo que sólo
quedaron dos.
Como conclusiones o acuerdos dentro de la ronda de Tokio quedaron los
siguientes:
- Subvenciones y medidas compensatorias (interpretación de los artículos
6, 16 y 23 del GATT)

- Obstáculos Técnicos al Comercio (denominado a veces Código de


Normas)

- Procedimientos para el trámite de licencias de importación

- Compras del sector público

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- Valoración en aduana (interpretación del artículo 7)

- Antidumping (interpretación del artículo 6 y sustitución del Código


Antidumping negociado en la Ronda Kennedy)

- Acuerdo de la Carne de Bovino

- Acuerdo Internacional de los Productos Lácteos

- Acuerdo sobre el Comercio de Aeronaves Civiles

Ronda de Uruguay

Duró siete años y medio, casi el doble del plazo previsto. Hacia el final
participaban en ella 123 países. Abarcó la casi totalidad del comercio, desde los
cepillos de dientes hasta las embarcaciones de recreo, desde los servicios
bancarios hasta las telecomunicaciones, desde los genes del arroz silvestre
hasta los tratamientos contra el SIDA. Simplemente, fue la mayor negociación
comercial que haya existido jamás y, muy probablemente, la negociación de
mayor envergadura, de cualquier género en la historia de la humanidad.
En algunos momentos pareció condenada al fracaso, pero finalmente la Ronda
Uruguay dio origen a la mayor reforma del sistema mundial de comercio desde
la creación del GATT al final de la segunda guerra mundial. A pesar de sus
avances dificultosos, la Ronda Uruguay produjo ya inicialmente algunos
resultados. En sólo dos años los participantes se pusieron de acuerdo sobre un
conjunto de reducciones de los derechos de importación aplicables a los
productos tropicales (que son exportados sobre todo por países en desarrollo).
También revisaron las normas para la solución de diferencias, y algunas medidas
se aplicaron de inmediato. Y establecieron además la presentación de informes
periódicos sobre las políticas comerciales de los miembros del GATT, medida
que se consideró importante para lograr que los regímenes comerciales fueran
transparentes en todo el mundo.
Las semillas de la Ronda Uruguay se sembraron en noviembre de 1982 en una
Reunión Ministerial celebrada por los miembros del GATT en Ginebra. Aunque
los Ministros se proponían iniciar una nueva e importante serie de negociaciones,
la conferencia se atascó en la cuestión de la agricultura y fue considerada en
general un fracaso. En realidad, el programa de trabajo convenido por los
Ministros sirvió de base a lo que iba a convertirse en el programa de las
negociaciones de la Ronda Uruguay.

No obstante, hicieron falta otros cuatro años de estudio y aclaración de las


distintas cuestiones, y de concienzudo desarrollo de un consenso antes de que
los Ministros convinieran en iniciar la nueva ronda. Así lo hicieron en

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septiembre de 1986 en Punta del Este (Uruguay). Aceptaron finalmente un
programa de negociación que abarcaba prácticamente todas las cuestiones de
política comercial pendientes. Las negociaciones iban a hacer extensivo el
sistema de comercio a varias esferas nuevas, principalmente el comercio de
servicios y la propiedad intelectual, e iban a reformar el comercio en los sectores
sensibles de los productos agropecuarios y los textiles. Todos los artículos del
GATT original se someterían a revisión. Era el mandato de mayor envergadura
jamás acordado en materia de negociaciones comerciales y los Ministros se
dieron cuatro años para llevarlo a cabo.

Dos años más tarde, en diciembre de 1988, los Ministros se reunieron


nuevamente en Montreal (Canadá) para llevar a cabo lo que debía ser una
evaluación de los progresos realizados al promediar la Ronda. El propósito era
aclarar el programa de los dos años restantes, pero las conversaciones se
estancaron, situación que no pudo ser resuelta hasta que los funcionarios se
reunieron con mayor tranquilidad en Ginebra en el mes de abril siguiente.

A pesar de las dificultades, en la reunión de Montreal los Ministros convinieron


en un conjunto de resultados iniciales. Entre ellos figuraban algunas concesiones
en materia de acceso a los mercados para los productos tropicales —
encaminadas a ayudar a los países en desarrollo —, así como un sistema de
solución de diferencias modernizado y el mecanismo de examen de las políticas
comerciales, que preveía los primeros exámenes amplios, sistemáticos y
regulares de las políticas y prácticas comerciales de los países miembros del
GATT. Se suponía que la Ronda finalizaría cuando los Ministros se reunieran
una vez más en Bruselas, en diciembre de 1990. Pero los Ministros no se
pusieron de acuerdo sobre la manera de reformar el comercio de productos
agropecuarios y decidieron prorrogar las negociaciones. La Ronda Uruguay
entró en su período más sombrío.

A pesar de que las perspectivas políticas eran desfavorables, se siguió


realizando una considerable cantidad de trabajo técnico, que dio lugar al primer
proyecto de un acuerdo jurídico final. Ese proyecto, el ―Acta Final‖, fue
compilado por el entonces Director General del GATT, Arthur Dunkel, quien
presidió las negociaciones a nivel de funcionarios. El proyecto se presentó en
Ginebra en diciembre de 1991. El texto respondía a todos los aspectos del
mandato de Punta del Este, con una excepción: no contenía las listas de
compromisos de los países participantes sobre reducción de los derechos de
importación y apertura de sus mercados de servicios. El proyecto se convirtió en
la base del acuerdo definitivo.

Durante los dos años siguientes las negociaciones oscilaron continuamente


entre la amenaza de fracaso y las previsiones de éxito inminente. En varias
ocasiones se fijaron plazos que expiraron sin que se hubiera llegado a una

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solución. Surgieron nuevas cuestiones muy conflictivas que vinieron a añadirse
a la de la agricultura: los servicios, el acceso a los mercados, las normas
antidumping y el proyecto de creación de una nueva institución. Las diferencias
entre los Estados Unidos y la Unión Europea adquirieron capital importancia para
las esperanzas de llegar finalmente a una conclusión satisfactoria.

En noviembre de 1992 los Estados Unidos y la UE resolvieron la mayoría de sus


diferencias en materia de agricultura mediante un acuerdo denominado
informalmente el ―Acuerdo de Blair House‖. En julio de 1993 la ―Cuadrilateral‖
(los Estados Unidos, la UE, el Japón y el Canadá) anunciaron importantes
progresos en las negociaciones sobre aranceles y cuestiones conexas (―acceso
a los mercados‖). Hubo que llegar al 15 de diciembre de 1993 para que quedaran
finalmente resueltas todas las cuestiones y concluidas las negociaciones sobre
el acceso a los mercados de bienes y servicios (aunque los toques finales se
dieron en las conversaciones sobre acceso a los mercados celebradas algunas
semanas después). El 15 de abril de 1994 los Ministros de la mayoría de los 123
gobiernos participantes firmaron el Acuerdo en una reunión celebrada en
Marrakech (Marruecos).

La demora tuvo algunas ventajas. Hizo posible que algunas negociaciones


avanzaran más de lo que hubiera sido posible en 1990: por ejemplo, algunos
aspectos de los servicios y la propiedad intelectual, y la propia creación de la
OMC. Sin embargo, la tarea había sido inmensa y los funcionarios encargados
de las cuestiones comerciales en todo el mundo sintieron el cansancio que siguió
a las negociaciones. La dificultad de lograr acuerdo sobre un conjunto global de
resultados que incluyera prácticamente toda la gama de cuestiones comerciales
que se planteaban hizo que algunos pensaran que nunca sería posible volver a
llevar a cabo unas negociaciones de esa envergadura. Ahora bien, los Acuerdos
de la Ronda Uruguay incluían calendarios para la celebración de nuevas
negociaciones sobre diversas cuestiones. Y en 1996 algunos países exhortaron
abiertamente a que se celebrara una nueva ronda a comienzos del próximo siglo.
Las respuestas fueron variadas; sin embargo, el Acuerdo de Marrakech contenía
ya compromisos de volver a celebrar negociaciones sobre la agricultura y los
servicios al pasar al nuevo siglo. Esas negociaciones comenzaron a principios
de 2000 y fueron incorporadas al Programa de Doha para el Desarrollo a finales
de 2001.
En muchos de los acuerdos de la Ronda Uruguay se establecen calendarios para
la labor futura. Parte de ese ―programa incorporado‖ se inició casi
inmediatamente. En algunas esferas incluía negociaciones nuevas o adicionales.
En otras incluía evaluaciones o exámenes de la situación en momentos
determinados. Algunas negociaciones se ultimaron rápidamente, especialmente
las relativas a las telecomunicaciones y los servicios financieros. (Los gobiernos
Miembros llegaron también rápidamente a un acuerdo sobre un

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comercio más libre en la esfera de los productos de la tecnología de la
información, cuestión ajena al ―programa incorporado‖.)

En el programa inicialmente incorporado en los acuerdos de la Ronda Uruguay


se han hecho adiciones y modificaciones. Hay una serie de cuestiones que
forman actualmente parte del Programa de Doha, algunas de ellas actualizadas.

El programa incorporado posterior a la Ronda Uruguay

El programa incorporado inicial comprendía más de 30 temas. A continuación


figuran algunos de los principales:

- 1996:

 Servicios marítimos: finalización de las negociaciones de acceso a los


mercados (30 de junio de 1996; se suspendieron en 2000 y forman
actualmente parte del Programa de Doha para el Desarrollo)

 Servicios y medio ambiente: fecha límite para el informe del grupo de


trabajo (Conferencia Ministerial, diciembre de 1996)

 Contratación pública de servicios: iniciación de las negociaciones

- 1997:

 Telecomunicaciones básicas: finalización de las negociaciones (15 de


febrero)

 Servicios financieros: finalización de las negociaciones (30 de diciembre)

 Propiedad intelectual, creación de un sistema multilateral de notificación y


registro de indicaciones geográficas con respecto a los vinos: iniciación
de las negociaciones; actualmente forma parte del Programa de Doha
para el Desarrollo

- 1998:

 Textiles y vestido: iniciación de una nueva etapa el 1º de enero

 Servicios (medidas de salvaguardia urgentes): puesta en vigor de los


resultados de las negociaciones sobre las medidas de salvaguardia
urgentes (para el 1º de enero de 1998; plazo actual, marzo de 2004)

Página 14 de 137
 Normas de origen: finalización del programa de trabajo en materia de
armonización de las normas de origen (20 de julio de 1998)

 Contratación pública: reanudación de las negociaciones, para mejorar


las normas y procedimientos (para finales de 1998)

 Solución de diferencias: examen completo de las normas y


procedimientos (comienzo a finales de 1998)

- 1999:

 Propiedad intelectual: determinadas exclusiones de la patentabilidad y


protección de las obtenciones vegetales: iniciación de un examen

- 2000:

 Agricultura: iniciación de las negociaciones; actualmente forman parte del


Programa de Doha para el Desarrollo

 Servicios: iniciación de una nueva serie de negociaciones; actualmente


forma parte del Programa de Doha para el Desarrollo

 Consolidaciones arancelarias: examen de la definición de ―abastecedor


principal‖ con derechos de negociación en virtud del artículo 28 del
GATT, relativo a la modificación de las listas de concesiones

 Propiedad intelectual: primero de los exámenes bienales de la aplicación


del Acuerdo

- 2002:

 Textiles y vestido: iniciación de una nueva etapa el 1º de enero

- 2005:

 Textiles y vestido: plena integración en el GATT y expiración del


Acuerdo el 1º de enero

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Los 128 países que habían firmado el acuerdo general antes de
finalizar 1994

El 1º de enero de 1995, la OMC sustituyó al GATT, que llevaba en


funcionamiento desde 1947, como organización encargada de supervisar el
sistema multilateral de comercio. A los países signatarios del GATT se les
denominaba oficialmente ―Partes Contratantes del GATT‖. Con la firma de los
nuevos acuerdos de la OMC (entre los que se incluye el GATT actualizado,
conocido como GATT desde 1994) se convirtieron oficialmente en ―Miembros de
la OMC‖.

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PAÍSES MIEMBROS

Afganistán — 29 de julio de 2016

Albania — 8 de septiembre de 2000

Alemania — 1 de enero de 1995

Angola — 23 de noviembre de 1996

Antigua y Barbuda — 1 de enero de 1995

Arabia Saudita, Reino de la — 11 de diciembre de 2005

Argentina — 1 de enero de 1995

Armenia — 5 de febrero de 2003

Australia — 1 de enero de 1995

Austria — 1 de enero de 199

ahrein, Reino de — 1 de enero de 1995

Bangladesh — 1 de enero de 1995

Barbados — 1 de enero de 1995

Bélgica — 1 de enero de 1995

Belice — 1 de enero de 1995

Benin — 22 de febrero de 1996

Bolivia, Estado Plurinacional de — 12 de septiembre de 1995

Botswana — 31 de mayo de 1995

Brasil — 1 de enero de 1995

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Brunei Darussalam — 1 de enero de 1995

Bulgaria — 1 de diciembre de 1996

Burkina Faso — 3 de junio de 1995

Burundi — 23 de julio de 1995

Cabo Verde — 23 de julio de 2008

Camboya — 13 de octubre de 2004

Camerún — 13 de diciembre de 1995

Canadá — 1 de enero de 1995

Chad — 19 de octubre de 1996

Chile — 1 de enero de 1995

China — 11 de diciembre de 2001

Chipre — 30 de julio de 1995

Colombia — 30 de abril de 1995

Congo — 27 de marzo de 1997

Costa Rica — 1 de enero de 1995

Côte d‘Ivoire — 1 de enero de 1995

Croacia — 30 de noviembre de 2000

Cuba — 20 de abril de 1995

Dinamarca — 1 de enero de 1995

Djibouti — 31 de mayo de 1995

Dominica — 1 de enero de 1995

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Ecuador — 21 de enero de 1996

Egipto — 30 de junio de 1995

El Salvador — 7 de mayo de 1995

Emiratos Árabes Unidos — 10 de abril de 1996

Eslovenia — 30 de julio de 1995

España — 1 de enero de 1995

Estados Unidos — 1 de enero de 1995

Estonia — 13 de noviembre de 1999

Eswatini — 1 de enero de 1995

Federación de Rusia — 22 de agosto de 2012

Fiji — 14 de enero de 1996

Filipinas — 1 de enero de 1995

Finlandia — 1 de enero de 1995

Francia — 1 de enero de 1995

Gabón — 1 de enero de 1995

Gambia — 23 de octubre de 1996

Georgia — 14 de junio de 2000

Ghana — 1 de enero de 1995

Granada — 22 de febrero de 1996

Grecia — 1 de enero de 1995

Página 19 de 137
Guatemala — 21 de julio de 1995

Guinea — 25 de octubre de 1995

Guinea-Bissau — 31 de mayo de 1995

Guyana — 1 de enero de 1995

Haití — 30 de enero de 1996

Honduras — 1 de enero de 1995

Hong Kong, China — 1 de enero de 1995

Hungría — 1 de enero de 1995

India — 1 de enero de 1995

Indonesia — 1 de enero de 1995

Irlanda — 1 de enero de 1995

Islandia — 1 de enero de 1995

Islas Salomón — 26 de julio de 1996

Israel — 21 de abril de 1995

Italia — 1 de enero de 1995

Jamaica — 9 de marzo de 1995

Japón — 1 de enero de 1995

Jordania — 11 de abril de 2000

Kazajstán — 30 de noviembre de 2015

Kenya — 1 de enero de 1995

Kuwait — 1 de enero de 1995

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Lesotho — 31 de mayo de 1995

Letonia — 10 de febrero de 1999

Liberia — 14 de julio de 2016

Liechtenstein — 1 de septiembre de 1995

Lituania — 31 de mayo de 2001

Luxemburgo — 1 de enero de 1995

Macao, China — 1 de enero de 1995

Macedonia del Norte — 4 de abril de 2003

Madagascar — 17 de noviembre de 1995

Malasia — 1 de enero de 1995

Malawi — 31 de mayo de 1995

Maldivas — 31 de mayo de 1995

Malí — 31 de mayo de 1995

Malta — 1 de enero de 1995

Marruecos — 1 de enero de 1995

Mauricio — 1 de enero de 1995

Mauritania — 31 de mayo de 1995

México — 1 de enero de 1995

Moldova, República de — 26 de julio de 2001

Mongolia — 29 de enero de 1997

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Montenegro — 29 de abril de 2012

Mozambique — 26 de agosto de 1995

Myanmar — 1 de enero de 1995

Namibia — 1 de enero de 1995

Nepal — 23 de abril de 2004

Nicaragua — 3 de septiembre de 1995

Níger — 13 de diciembre de 1996

Nigeria — 1 de enero de 1995

Noruega — 1 de enero de 1995

Nueva Zelandia — 1 de enero de 1995

Omán — 9 de noviembre de 2000

Países Bajos — 1 de enero de 1995

Pakistán — 1 de enero de 1995

Panamá — 6 de septiembre de 1997

Papua Nueva Guinea — 9 de junio de 1996

Paraguay — 1 de enero de 1995

Perú — 1 de enero de 1995

Polonia — 1 de julio de 1995

Portugal — 1 de enero de 1995

Qatar — 13 de enero de 1996

Reino Unido — 1 de enero de 1995

Página 22 de 137
República Centroafricana — 31 de mayo de 1995

República Checa — 1 de enero de 1995

República de Corea — 1 de enero de 1995

República Democrática del Congo — 1 de enero de 1997

República Democrática Popular Lao — 2 de febrero de 2013

República Dominicana — 9 de marzo de 1995

República Eslovaca — 1 de enero de 1995

República Kirguisa — 20 de diciembre de 1998

Rumania — 1 de enero de 1995

Rwanda — 22 de mayo de 1996

Reino Unido — 1 de enero de 1995

República Centroafricana — 31 de mayo de 1995

República Checa — 1 de enero de 1995

República de Corea — 1 de enero de 1995

República Democrática del Congo — 1 de enero de 1997

República Democrática Popular Lao — 2 de febrero de 2013

República Dominicana — 9 de marzo de 1995

República Eslovaca — 1 de enero de 1995

República Kirguisa — 20 de diciembre de 1998

Rumania — 1 de enero de 1995

Página 23 de 137
Rwanda — 22 de mayo de 1996

Tailandia — 1 de enero de 1995

Taipei Chino — 1 de enero de 2002

Tanzanía — 1 de enero de 1995

Tayikistán — 2 de marzo de 2013

Togo — 31 de mayo de 1995

Tonga — 27 de julio de 2007

Trinidad y Tabago — 1 de marzo de 1995

Túnez — 29 de marzo de 1995

Turquía — 26 de marzo de 1995

Ucrania — 16 de mayo de 2008

Uganda — 1 de enero de 1995

Unión Europea— 1 de enero de 1995

Uruguay — 1 de enero de 1995

Vanuatu — 24 de agosto de 2012

Venezuela— 1 de enero de 1995

Viet Nam — 11 de enero de 2007

Yemen — 26 de junio de 2014

Zambia — 1 de enero de 1995

Zimbabwe — 5 de marzo de 1995

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GOBIERNOS CON LA CONDICIÓN DE OBSERVADOR

Andorra

Argelia

Azerbaiyán

Bahamas

Belarús

Bhután

Bosnia y Herzegovina

Comoras

Etiopía

Guinea Ecuatorial

Irán

Iraq

Libia

República Árabe Siria

República Libanesa

Santa Sede

Santo Tomé y Príncipe

Serbia

Somalia

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Sudán

Sudán del Sur

Timor-Leste

Uzbekistán

La organización mundial del comercio puede verse desde distintas perspectivas:


Es una Organización para la apertura del comercio.
Es un foro para que los gobiernos negocien acuerdos comerciales.
Esta dirigida por los gobiernos de sus Miembros.
Todas las decisiones importantes son adoptadas por la totalidad de los Miembros,
ya sea por sus Ministros (que se reúnen por lo menos una vez cada dos años) o por
sus embajadores o delegados (que se reúnen generalmente en Ginebra).

Una de las funciones de la OMC es recopilar, analizar y difundir información sobre


las políticas comerciales de los Miembros. Para ello utiliza principalmente tres
mecanismos: las notificaciones que los Miembros están obligados a hacer de sus
propias leyes y políticas, los exámenes realizados por el Órgano de Examen de las
Políticas Comerciales (OEPC) y las actividades de vigilancia que la Secretaría
reactivó cuando estalló la crisis financiera, en 2008. Estas actividades se pueden
distribuir en un espectro en función del grado de participación y análisis de la
Secretaría, de forma que las notificaciones son principalmente responsabilidad de
los propios Miembros y se centran exclusivamente en hechos; los exámenes de las
políticas comerciales (EPC) son investigaciones generales realizadas
conjuntamente por los Miembros y la Secretaría de la OMC e implican en cierto
grado un juicio de las políticas de los Miembros; y las actividades de vigilancia se
realizan en colaboración con otras organizaciones internacionales y están
destinadas expresamente a identificar cualquier posible ―retroceso‖ por parte de
los Miembros. Estas actividades tienen dos y posiblemente tres objetivos distintos.
El objetivo principal es promover la transparencia y el cumplimiento de las normas.
Cada una de estas actividades es, en distinto grado, una forma relativamente suave
de hacer cumplir las normas que se basa en la persuasión moral más que en la
amenaza de retorsión. En conjunto, sirven de instrumento para determinar si los
Miembros están respetando los compromisos que asumieron en el marco de la OMC
y para saber en qué medida utilizan el ―margen de maniobra‖ autorizado por los
acuerdos y por sus Listas. Esto puede ser tan importante para el Miembro en
cuestión como para sus interlocutores comerciales. Es muy posible que los
legisladores u otros responsables de las políticas de un país adopten sin darse

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cuenta leyes o políticas contrarias a los compromisos del país. Esto puede ser un
problema especialmente importante en aquellas áreas que no formaban parte
tradicionalmente del sistema del GATT (por ejemplo, los servicios). Cuando los
Miembros están obligados a informar sobre sus propias medidas y son objeto de
exámenes periódicos y de una vigilancia regular, es más probable que tanto ellos
como la comunidad en general de la que forman parte detecten violaciones
potenciales 298 HISTORIA Y FUTURO DE LA ORGANIZACIÓN MUNDIAL DEL
COMERCIO de los compromisos antes de que estas se produzcan o, si ya se han
adoptado las medidas, antes de que algún interlocutor comercial se vea obligado a
plantear el asunto ante el Órgano de Solución de Diferencias. El Mecanismo de
Examen de las Políticas Comerciales (MEPC) y las actividades de vigilancia
realizadas desde 2008 ocupan algo así como un lugar intermedio entre las
notificaciones (autovigilancia) y el mecanismo de solución de diferencias, lo que
confiere a la Secretaría una función de investigación más activa, e implica la
posibilidad de que los Miembros que han adoptado medidas no conformes sean
identificados y avergonzados. Los vínculos entre los EPC y el Entendimiento sobre
Solución de Diferencias están, no obstante, atenuados por la norma que establece
que los informes elaborados en el marco de este proceso no se pueden citar en las
diferencias. Una segunda función es facilitar más información al sistema de
comercio y sobre él. Las notificaciones, los informes de los exámenes de las
políticas comerciales y la vigilancia contribuyen a la suma de hechos y análisis que
se ponen a disposición de los negociadores, los responsables de las políticas, los
periodistas y los académicos. Algunos tipos de información son más útiles para
determinados grupos que otros. Es poco probable que las notificaciones sobre
asuntos tales como las medidas sanitarias y fitosanitarias (MSF) o las
modificaciones de las normas de origen no preferencial de un país resulten
interesantes, o incluso comprensibles, para alguien que no sea experto en estas
esferas, pero los informes de los exámenes de las políticas comerciales y de
vigilancia son más accesibles para el lector de a pie. Los informes de los exámenes
de las políticas comerciales son unas obras de referencia especialmente útiles y se
han llegado a considerar de lectura obligatoria para quien quiera familiarizarse con
las políticas comerciales y otras políticas económicas de un país. Los informes de
vigilancia son tal vez los más fáciles de leer de todos, y reciben mayor cobertura
mediática -y por ende atraen más la atención de los políticos- que los demás
instrumentos. La tercera función, más controvertida, que pueden desempeñar estas
actividades es la de influir en la formulación de las políticas. El objetivo en este caso
supera los límites de garantizar el cumplimiento de las normas y supone el objetivo
más ambicioso de guiar a los países hacia la adopción de mejores políticas. Se
podría persuadir a los Miembros para que lo hicieran de forma autónoma,
considerando sus compromisos más como un suelo que como un techo. Esta
cuestión es una de las

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que pone de manifiesto la división entre los abogados y los diplomáticos, por un
lado, y los economistas, por el otro, especialmente en el caso de los EPC, en el que
los informes son principalmente relatos de hechos y contienen el tipo de información
que los abogados y los negociadores consideran útil. También suponen, en cierto
grado, un diagnóstico económico. Sin embargo, un diagnóstico no es un pronóstico,
y mucho menos una prescripción. Para los comprometidos con el libre comercio,
esto puede parecer una ocasión perdida de aconsejar a los Miembros sobre los
pasos más activos que podrían dar para abrir sus mercados, reducir la intervención
de los gobiernos en la economía o mejorar de otro modo sus leyes y políticas. Con
el paso de los años, los EPC se han ido un poco en esa dirección, pero ir tan lejos
como sugieren algunos críticos exigiría apartarse mucho de los límites en los que
los Miembros permiten que opere la Secretaría de la OMC. NOTIFICACIONES,
EXÁMENES DE LAS POLÍTICAS COMERCIALES Y
VIGILANCIA 299 CAPÍTULO 8 En este capítulo se examina la experiencia adquirida
con cada uno de estos instrumentos, procediendo de forma básicamente
cronológica. Las prescripciones en materia de notificación son el mecanismo más
antiguo, ya que es una herencia de la etapa del GATT. La única diferencia
importante en la etapa de la OMC, aparte de la mayor accesibilidad a las
notificaciones en la era de Internet, es el gran número de temas que están incluidos
en el sistema y, por consiguiente, el mayor número de notificaciones que los países
están obligados a hacer. El MEPC está a caballo entre la última etapa del GATT y
la etapa de la OMC, pues fue establecido provisionalmente en 1988, como parte
de lo que erróneamente se ha denominado ―Balance a Mitad de Período‖ de
la Ronda Uruguay. Desde entonces ha evolucionado constantemente y el cambio
más importante fue el lugar central otorgado al informe de la Secretaría de la OMC
en las actividades del MEPC y la menor importancia de los informes preparados por
los propios Miembros. El programa de vigilancia es la más reciente de estas
actividades, pues ha sido el producto de la atmósfera causada por la crisis de 2008.

Eliminación de las barreras al comercio Internacional

La cooperación internacional institucionalizado con el propósito de reducir las


barreras al comercio y promover el tráfico de bienes, de acuerdo con el que más
económicos regionales, es de origen reciente. El convenio de la liga de las naciones
proclamó que los estados miembros habría de asegurar y mantener el trato
equitativo para el comercio de todos los miembros de la sociedad.
A pesar de varias tentativas incluyendo la celebración de conferencias económicas
mundiales en 1927 y 1923, No se lograron procesos reales para transformar este
programa en acuerdos jurídicamente obligatorio, y el resultado neto de las políticas
comerciales en el periodo transcurrido entre las guerras fue el aumento más bien
que la disminución de las barreras comerciales.

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El establecimiento del fondo monetario internacional se consideró como Uno de los
pre requisitos para el desarrollo del comercio internacional. El Consejo económico
y social, en la primera sesión en 1946, decidió convocar una conferencia sobre
comercio y empleo. Se llevaron a cabo una serie de conferencias y, finalmente se
adoptó en la habana una carta para una Organización Internacional del Comercio,
en 1948.
La carta de la Habana sin embargo, no fue ratificada por el número suficiente de
estados, y nunca estuvo vigente. Un segundo intento en 1954, para establecer una
organización para Cooperación Comercial fue igualmente abortivo.
El comité preparatorio establecido por el consejo económico y social para preparar
la conferencia de La Habana tomo la iniciativa en la concertación de un acuerdo
para la reducción de aranceles y otras barreras comerciales.
El GATT, firmado en Ginebra en 1947. Ha sufrido revisiones posteriores,
especialmente en 1965 y 1965.
El GATT, no creo una organización internacional como sujeto de derecho
intencional.
En ese aspecto, difiere esencialmente de los instrumentos básicos que regulan la
cooperación internacional en otros campos. Sin embargo, bajo la presión de las
necesidades prácticas, se ha desarrollado cierta estructura de organización, y la
diferencia del GATT y los organismos especializados de las Naciones Unidas es,
por tanto, de naturaleza un poco teórica. El acuerdo dispone que los representantes
de las partes contratantes se reunirán con propósito de tiempo en tiempo con el
propósito de hacer efectivo el acuerdo en tanto se requiera al acción conjunta para
ello. En la práctica, tales reuniones se realizan dos veces al año. Estas reuniones
se denominan sesiones de las partes contratantes. Cada parte tiene un voto, y las
decisiones se toman por regla general, pero sujeta a ciertas excepciones por la
mayoría de los votos emitidos. Para todos los fines prácticos, estas sesiones
equivalen a las asambleas de los organismos especializados.
En 1960, se estableció un Consejo de representantes para ocuparse del trabajo
entre las sesiones regulares. Contrariamente a lo que sucede en los consejos
ejecutivos de los organismos especializados, los miembros no son elegidos, sino
cualquier parte contratante que esté dispuesta a aceptar las responsabilidades de
miembro, puede designar un representante.
Se ha establecido un grupo especial de siete miembros para estudiar las
reclamaciones de un estado contra otro y someter sus condiciones y
recomendaciones a las partes contratantes. Frecuentemente, para la consideración
de otros asuntos ad hoc, se establecen grupos de trabajo.
En Ginebra se estableció una secretaría permanente de este organismo, dirigida
por un secretario ejecutivo.

Derecho y obligaciones de los estados partes en el GATT

El acuerdo es un extenso instrumento legal que establece en detalle obligaciones


específicas, sujetas a especiales excepciones y condiciones, en materias relativas
a intercambio comercial entre los estados partes del acuerdo.
La principal disposición es una cláusula multilateral de la nación más favorecida. Se
refiere a los derechos de la aduana y a las imposiciones de cualquier clase que

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establecen sobre la importación y exportación de productos, o sobre la transferencia
internacional de los pagos por importaciones o exportaciones.
Cualquier ventaja a favor acordado por una parte a un producto originado en un país
destinado a otro, debe ser concedido incondicionalmente al mismo producto
proveniente de o destinado a cualquiera otra de las partes.
También el acuerdo contiene disposiciones para el mantenimiento o introducción de
preferencias entre los miembros de ciertos grupos regionales de estados entre otros
grupos, además de excepciones relativas al tráfico fronterizo entre países
adyacentes.

ESTRUCTURA DE LA OMC

La Organización Mundial del Comercio puede verse desde distintas perspectivas.


Es una Organización para la apertura del comercio. Es un foro para que los
gobiernos negocien acuerdos comerciales. Es un lugar en el que pueden resolver
sus diferencias comerciales. Aplica un sistema de normas comerciales. En lo
fundamental, la OMC es un lugar al que los gobiernos Miembros acuden para tratar
de resolver los problemas comerciales que tienen unos con otros.

La OMC nació como consecuencia de unas negociaciones, y todo lo que hace


resulta de negociaciones. El grueso del trabajo actual de la OMC proviene de las
negociaciones mantenidas en el período 1986-1994, la llamada Ronda Uruguay, y
de anteriores negociaciones en el marco del Acuerdo General sobre Aranceles
Aduaneros y Comercio (GATT). La OMC es actualmente el foro de nuevas
negociaciones en el marco del ―Programa de Doha para el Desarrollo‖, iniciado en
2001.

Cuando los países han tenido que hacer frente a obstáculos al comercio y han
querido que se reduzcan, las negociaciones han contribuido a abrir los mercados al
comercio. Sin embargo, la labor de la OMC no se circunscribe a la apertura de los
mercados, y en algunos casos sus normas permiten mantener obstáculos
comerciales, por ejemplo para proteger a los consumidores o para impedir la
propagación de enfermedades.

Constituyen el núcleo de la OMC los denominados Acuerdos de la OMC, negociados


y firmados por la mayoría de los países que mantienen intercambios comerciales.
Esos documentos establecen las normas jurídicas fundamentales del comercio
internacional. Son en lo esencial contratos que obligan a los gobiernos a mantener
sus políticas comerciales dentro de límites convenidos. Son negociados y firmados
por los gobiernos, pero su finalidad es ayudar a los productores de bienes y
servicios, a los exportadores y a los importadores a desarrollar sus

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actividades, si bien permitiendo que los gobiernos alcancen objetivos sociales y
ambientales.

El propósito primordial del sistema es contribuir a que el comercio fluya con la mayor
libertad posible, sin que se produzcan efectos secundarios no deseables, porque
eso es importante para el desarrollo económico y el bienestar. Esto conlleva en
parte la eliminación de obstáculos. También requiere asegurarse de que los
particulares, las empresas y los gobiernos conozcan cuáles son las normas que
rigen el comercio en las distintas partes del mundo, de manera que puedan confiar
en que las políticas no experimentarán cambios abruptos. En otras palabras, las
normas tienen que ser ―transparentes‖ y previsibles.

Las relaciones comerciales conllevan a menudo intereses contrapuestos. Los


acuerdos, incluidos los negociados laboriosamente en el sistema de la OMC, tienen
muchas veces que ser interpretados. La forma más armoniosa de resolver estas
diferencias es mediante un procedimiento imparcial basado en un fundamento
jurídico convenido. Ese es el propósito del sistema de solución de diferencias
integrado en los Acuerdos de la OMC.

La Organización Mundial del Comercio (OMC) es una organización internacional


relativamente nueva. Sin embargo, está a cargo de un sistema con más de 50 años
de antigüedad. La OMC, establecida el 1o de enero de 1995, sustituyó al Acuerdo
General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT), que databa de 1948. Ese
relevo fue consecuencia de una decisión adoptada por los gobiernos tras siete años
y medio de negociaciones (la "Ronda Uruguay"), que concluyeron en 1994. La
creación de la OMC supuso la extensión de las normas a nuevas esferas. Mientras
que el GATT trataba sólo del comercio de mercancías, la OMC abarca también el
comercio de servicios y la propiedad intelectual. Además, hay esferas, como las de
los textiles, la agricultura y las medidas sanitarias y fitosanitarias, en las que la OMC
ha profundizado la labor del GATT al establecer normas comerciales específicas.
También se ha reforzado en la OMC el procedimiento para la solución de las
diferencias comerciales.

La OMC no es una institución grande. Tiene su sede en Ginebra, como la OMS,


pero, a diferencia de ésta, no cuenta con oficinas regionales. Dispone de una
plantilla de alrededor de 560 funcionarios, encabezados por un Director General, y
de un presupuesto limitado.

Qué hacemos

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La OMC está dirigida por los gobiernos de sus Miembros. Todas las decisiones
importantes son adoptadas por la totalidad de los Miembros, ya sea por sus
Ministros (que se reúnen por lo menos una vez cada dos años) o por sus
embajadores o delegados (que se reúnen regularmente en Ginebra).

Aunque la OMC está regida por sus Estados Miembros, no podría funcionar sin su
Secretaría, que coordina las actividades. En la Secretaría trabajan más de 600
funcionarios, y sus expertos — abogados, economistas, estadísticos y especialistas
en comunicaciones — ayudan en el día a día a los Miembros de la OMC para
asegurarse, entre otras cosas, de que las negociaciones progresen
satisfactoriamente y de que las normas del comercio internacional se apliquen y se
hagan cumplir correctamente.

Negociaciones comerciales

Los Acuerdos de la OMC abarcan las mercancías, los servicios y la propiedad


intelectual. En ellos se establecen los principios de la liberalización, así como las
excepciones permitidas. Incluyen los compromisos contraídos por los distintos
países de reducir los aranceles aduaneros y otros obstáculos al comercio y de abrir
y mantener abiertos los mercados de servicios. Establecen procedimientos para la
solución de diferencias. Esos Acuerdos no son estáticos; son de vez en cuando
objeto de nuevas negociaciones, y pueden añadirse al conjunto nuevos acuerdos.
Muchos de ellos se están negociando actualmente en el marco del Programa de
Doha para el Desarrollo, iniciado por los Ministros de Comercio de los Miembros de
la OMC en Doha (Qatar) en noviembre de 2001.

Aplicación y vigilancia

Los Acuerdos de la OMC obligan a los gobiernos a garantizar la transparencia de


sus políticas comerciales notificando a la OMC las leyes en vigor y las medidas
adoptadas. Diversos consejos y comités de la OMC tratan de asegurarse de que
esas prescripciones se respeten y de que los Acuerdos de la OMC se apliquen
debidamente. Todos los Miembros de la OMC están sujetos a un examen periódico
de sus políticas y prácticas comerciales, y cada uno de esos exámenes contiene
informes del país interesado y de la Secretaría de la OMC.

Solución de diferencias

El procedimiento de la OMC para resolver controversias comerciales en el marco


del Entendimiento sobre Solución de Diferencias es vital para la observancia de

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las normas, y en consecuencia para velar por la fluidez de los intercambios
comerciales. Los países someten sus diferencias a la OMC cuando estiman que se
han infringido los derechos que les corresponden en virtud de los Acuerdos. Los
dictámenes de los expertos independientes designados especialmente para el caso
se basan en la interpretación de los Acuerdos y de los compromisos contraídos por
cada uno de los países.

Creación de capacidad comercial

Los Acuerdos de la OMC contienen disposiciones especiales para los países en


desarrollo, con inclusión de plazos más largos para aplicar los Acuerdos y los
compromisos y de medidas para aumentar sus oportunidades comerciales, con
objeto de ayudarles a crear capacidad comercial, solucionar diferencias y aplicar
normas técnicas. La OMC organiza anualmente centenares de misiones de
cooperación técnica a países en desarrollo. También organiza cada año en Ginebra
numerosos cursos para funcionarios gubernamentales. La Ayuda para el Comercio
tiene por objeto ayudar a los países en desarrollo a crear la capacidad técnica y la
infraestructura que necesitan para aumentar su comercio.

Proyección exterior

La OMC mantiene un diálogo regular con organizaciones no gubernamentales,


parlamentarios, otras organizaciones internacionales, los medios de comunicación
y el público en general sobre diversos aspectos de la Organización y las
negociaciones de Doha en curso, con el fin de aumentar la cooperación y mejorar
el conocimiento de las actividades de la OMC.

Lo que propugnamos

Los Acuerdos de la OMC son extensos y complejos, porque se trata de textos


jurídicos que abarcan una gran variedad de actividades. No obstante, todos esos
documentos están inspirados en varios principios simples y fundamentales, que
constituyen la base del sistema multilateral de comercio.
No discriminación

Un país no debe discriminar entre sus interlocutores comerciales y no debe


discriminar entre sus propios productos, servicios o nacionales y los productos,
servicios o nacionales de otros países.

Ser más abierto

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La disminución de los obstáculos comerciales es una de las formas más evidentes
de fomentar el comercio; esos obstáculos pueden consistir en derechos de aduana
(o aranceles) o en medidas como la prohibición de las importaciones o la fijación de
contingentes que restringen selectivamente las cantidades.

Ser previsible y transparente

Las empresas, los inversores y los gobiernos de otros países deben confiar en que
no se establecerán arbitrariamente obstáculos comerciales. Mediante la estabilidad
y la previsibilidad, se fomentan las inversiones, se crean puestos de trabajo, y los
consumidores pueden disfrutar plenamente de las ventajas de la competencia: la
posibilidad de elegir y unos precios más bajos.

Ser más competitivo

Desalentar, para ello, las prácticas ―desleales‖, como las subvenciones a la


exportación y el dumping de productos a precios inferiores a su costo para obtener
una mayor participación en el mercado. Las cuestiones son complejas, y las normas
tratan de establecer lo que es leal o desleal y la manera en que los gobiernos
pueden responder, especialmente imponiendo derechos de importación adicionales
calculados para compensar los perjuicios causados por el comercio desleal.

Ser más beneficioso para los países en desarrollo

Conceder a estos más tiempos para realizar ajustes, mayor flexibilidad y privilegios
especiales; más de tres cuartas partes de los Miembros de la OMC son países en
desarrollo y países en transición a economías de mercado. Los Acuerdos de la OMC
les conceden períodos de transición para adaptarse a las disposiciones de la OMC
menos conocidas y tal vez más difíciles.

Proteger el medio ambiente

Los Acuerdos de la OMC permiten a los Miembros adoptar medidas para proteger
no sólo el medio ambiente sino también la salud pública y la salud de los animales,
y para preservar los vegetales. No obstante, esas medidas deben aplicarse por igual
a las empresas nacionales y a las extranjeras. En otras palabras, los

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Miembros no deben utilizar medidas de protección del medio ambiente como medio
de encubrir políticas proteccionistas.

Visión general

La Organización Mundial del Comercio — OMC — es la Organización internacional


que tiene por objetivo principal la apertura del comercio en beneficio de todos.

La OMC sirve de foro para la negociación de acuerdos encaminados a reducir los


obstáculos al comercio internacional y a asegurar condiciones de igualdad para
todos, y contribuye así al crecimiento económico y al desarrollo. Asimismo, la OMC
ofrece un marco jurídico e institucional para la aplicación y la vigilancia de esos
acuerdos, así como para la solución de las diferencias que puedan surgir de su
interpretación y aplicación. En la actualidad, el conjunto de acuerdos comerciales
de la OMC comprende 16 acuerdos multilaterales distintos (en los que son parte
todos los Miembros de la OMC) y dos acuerdos plurilaterales distintos (en los que
sólo son parte algunos Miembros de la OMC).

A lo largo de los últimos 60 años, la OMC, establecida en 1995, y la organización


que la precedió, el GATT, han ayudado a crear un sistema internacional de comercio
sólido y próspero que ha contribuido al logro de un crecimiento económico mundial
sin precedentes. La OMC cuenta hoy con 153 Miembros, de los cuales 117 son
países o territorios aduaneros distintos en desarrollo. Las actividades de la OMC
reciben el apoyo de una Secretaría, integrada por unos 700 funcionarios dirigidos
por el Director General de la OMC. La Secretaría tiene su sede en Ginebra (Suiza)
y dispone de un presupuesto anual de aproximadamente 200 millones de francos
suizos (180 millones de dólares EE.UU., 130 millones de euros). Los tres idiomas
oficiales de la OMC son el español, el francés y el inglés.

Por lo general, las decisiones en la OMC son adoptadas por consenso de todos los
Miembros. El órgano institucional de más alto nivel es la Conferencia Ministerial,
que se reúne aproximadamente cada dos años. Un Consejo General dirige las
actividades de la Organización en los intervalos entre reuniones de la Conferencia
Ministerial. Ambos órganos están integrados por todos los Miembros. Se encargan
de la administración y vigilancia de la aplicación por los Miembros de los distintos
Acuerdos de la OMC órganos subsidiarios especializados (Consejos, Comités y
Subcomités), también integrados por todos los Miembros.

En concreto, las principales actividades de la OMC son:

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— la negociación de la reducción o eliminación de los obstáculos al comercio
(aranceles de importación u otros obstáculos al comercio) y acuerdos sobre las
normas por las que se rige el comercio internacional (por ejemplo, en las esferas de
las medidas antidumping, las subvenciones, las normas sobre productos, etc.);
— la administración y vigilancia de la aplicación de las normas acordadas de la
OMC que regulan el comercio de mercancías y de servicios y los aspectos de los
derechos de propiedad intelectual relacionados con el comercio;
— la vigilancia y el examen de las políticas comerciales de sus Miembros y la
consecución de la transparencia en los acuerdos comerciales regionales y
bilaterales;
— la solución de diferencias entre los Miembros sobre la interpretación y aplicación
de los Acuerdos;
— el fortalecimiento de la capacidad de los funcionarios públicos de los países en
desarrollo en asuntos relacionados con el comercio internacional;
— la prestación de asistencia en el proceso de adhesión de unos 30 países que
todavía no son miembros de la Organización;
— la realización de estudios económicos y la recopilación y difusión de datos
comerciales en apoyo de las demás actividades principales de la OMC;
— la explicación y difusión al público de información sobre la OMC, su misión y sus
actividades.

Los principios fundamentales y rectores de la OMC siguen siendo la apertura de las


fronteras, la garantía del principio de la nación más favorecida y del trato no
discriminatorio entre los Miembros, así como el compromiso de lograr la
transparencia en sus actividades. La apertura de los mercados nacionales al
comercio internacional, con excepciones justificables o con la flexibilidad adecuada,
fomentará y favorecerá el desarrollo sostenible, mejorará el bienestar de las
personas, reducirá la pobreza y promoverá la paz y la estabilidad. Al mismo tiempo,
esa apertura de los mercados debe ir acompañada de políticas nacionales e
internacionales racionales que contribuyan al crecimiento económico y al desarrollo
en consonancia con las necesidades y aspiraciones de cada uno de los Miembros.

Entender la OMC

El primer paso es hablar. La OMC es esencialmente un lugar al que acuden los


gobiernos Miembros para tratar de arreglar los problemas comerciales que tienen
entre sí. Su núcleo está constituido por los Acuerdos de la OMC, negociados y
firmados por la mayoría de los países que participan en el comercio mundial. Pero

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la OMC no se dedica solamente a la liberalización del comercio y en determinadas
circunstancias sus normas apoyan el mantenimiento de obstáculos al comercio: por
ejemplo, para proteger a los consumidores, impedir la propagación de
enfermedades o proteger el medio ambiente.

Hay múltiples formas de contemplar la OMC. Es una Organización para liberalizar


el comercio. Es un foro para que los gobiernos negocien acuerdos comerciales. Es
un lugar para que resuelvan sus diferencias comerciales. Aplica un sistema de
normas comerciales. (Pero no es Superman ¡no sea que alguien piense que podría
resolver — o causar — todos los problemas del mundo!)

Sobre todo, es un foro de negociación … La OMC es esencialmente un lugar al que


acuden los gobiernos Miembros para tratar de arreglar los problemas comerciales
que tienen entre sí. El primer paso es hablar. La OMC nació como consecuencia de
unas negociaciones y todo lo que hace es el resultado de negociaciones. La mayor
parte de la labor actual de la OMC proviene de las negociaciones celebradas en el
período 1986-1994 — la llamada Ronda Uruguay
— y de anteriores negociaciones celebradas en el marco del Acuerdo General
sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT). La OMC es actualmente el foro de
nuevas negociaciones en el marco del ―Programa de Doha para el Desarrollo‖,
iniciado en 2001.

Cuando los países se han enfrentado con obstáculos al comercio y han querido
reducirlos, las negociaciones han contribuido a liberalizar el comercio. Pero la OMC
no se dedica solamente a la liberalización del comercio y en determinadas
circunstancias sus normas apoyan el mantenimiento de obstáculos al comercio: por
ejemplo, para proteger a los consumidores o impedir la propagación de
enfermedades.

Es un conjunto de normas … Su núcleo está constituido por los Acuerdos de la


OMC, negociados y firmados por la mayoría de los países que participan en el
comercio mundial. Estos documentos establecen las normas jurídicas
fundamentales del comercio internacional. Son esencialmente contratos que obligan
a los gobiernos a mantener sus políticas comerciales dentro de límites convenidos.
Aunque negociados y firmados por los gobiernos, su objetivo es ayudar a los
productores de bienes y servicios, los exportadores y los importadores a llevar a
cabo sus actividades, permitiendo al mismo tiempo a los gobiernos lograr objetivos
sociales y ambientales.

El propósito primordial del sistema es ayudar a que las corrientes comerciales


circulen con la máxima libertad posible, — siempre que no se produzcan efectos

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secundarios desfavorables, — porque esto es importante para el desarrollo
económico y el bienestar. Esto significa en parte la eliminación de obstáculos.
También significa asegurar que los particulares, las empresas y los gobiernos
conozcan cuáles son las normas que rigen el comercio en todo el mundo, dándoles
la seguridad de que las políticas no sufrirán cambios abruptos. En otras palabras,
las normas tienen que ser ―transparentes‖ y previsibles.

Y ayuda a resolver las diferencias ... Este es un tercer aspecto importante de la


labor de la OMC. Las relaciones comerciales llevan a menudo aparejados intereses
contrapuestos. Los acuerdos, inclusive los negociados con esmero en el sistema de
la OMC, necesitan muchas veces ser interpretados. La manera más armoniosa de
resolver estas diferencias es mediante un procedimiento imparcial, basado en un
fundamento jurídico convenido. Este es el propósito que inspira el proceso de
solución de diferencias establecido en los Acuerdos de la OMC.

Estructura

El órgano decisorio supremo de la OMC es la Conferencia Ministerial, que se reúne


por lo menos una vez cada dos años. El Consejo General, al que asisten
normalmente embajadores y otros delegados destinados en Ginebra, o funcionarios
procedentes de las capitales (entre los que puede haber expertos), se reúne varias
veces al año en la sede de Ginebra. El Consejo General se reúne también como
Órgano de Examen de las Políticas Comerciales y como Órgano de Solución de
Diferencias (OSD). Los delegados presentes en las reuniones que configuran las
actividades ordinarias de la OMC son representantes de los gobiernos de todos los
Miembros de la OMC y representantes de las organizaciones reconocidas como
observadoras. Tanto en las negociaciones como en la labor de los comités de la
OMC, las decisiones se adoptan por consenso. Aunque es posible celebrar
votaciones, nunca se ha recurrido a ellas en la OMC.

1. El presupuesto de la OMC es de 143 millones de francos suizos. La OMS


cuenta con un presupuesto anual de alrededor de 1.100 millones de dólares
EE.UU. y con una secretaría de 3.800 funcionarios, repartidos entre la sede
(Ginebra), seis oficinas regionales, y alrededor de 150 países
(oficinas/actividades en los países) observadoras. Tanto en las
negociaciones como en la labor de los comités de la OMC, las decisiones

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se adoptan por consenso. Aunque es posible celebrar votaciones, nunca se
ha recurrido a ellas en la OMC.

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El Consejo General de la OMC

El Consejo General es el órgano decisorio de más alto nivel de la OMC en Ginebra.


Se reúne periódicamente para desempeñar las funciones de la OMC. Está
compuesto por representantes (generalmente embajadores o funcionarios de rango
equivalente) de todos los Miembros y tiene la facultad de actuar en representación
de la Conferencia Ministerial que se reúne únicamente una vez cada dos años.
Actualmente el Presidente es Embajadora Sunanta KANGVALKULKIJ (Tailandia).

Las Conferencias Ministeriales

La Conferencia Ministerial, que habitualmente se reúne cada dos años, es el órgano


de adopción de decisiones más importante de la OMC. En ella están representados
todos los Miembros de la OMC, los cuales son o países o uniones aduaneras. La
Conferencia Ministerial puede adoptar decisiones sobre todos los asuntos
comprendidos en el ámbito de cualquiera de los Acuerdos Comerciales
Multilaterales.

Objetivo

El objetivo de la OMC, consignado en el preámbulo del Acuerdo por el que se


establece la Organización Mundial del Comercio (Acuerdo sobre la OMC), firmado
en Marrakech en abril de 1994, es el siguiente:
"Reconociendo que sus relaciones en la esfera de la actividad comercial y
económica deben tender a elevar los niveles de vida, a lograr el pleno y un volumen
considerable y en constante aumento de ingresos reales y demanda efectiva y a
acrecentar la producción y el comercio de bienes y servicios, permitiendo al mismo
tiempo la utilización óptima de los recursos mundiales de conformidad con el
objetivo de un desarrollo sostenible y procurando proteger y preservar el medio

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ambiente e incrementar los medios para hacerlo, de manera compatible con sus
respectivas necesidades e intereses según los diferentes niveles de desarrollo
económico, ..."

Función básica

Una de las funciones clave de la OMC es fungir de foro para las negociaciones
comerciales La ronda más reciente de negociaciones comerciales multilaterales fue
la Ronda Uruguay (1986-1994). La OMC facilita la aplicación, la administración y el
funcionamiento de los diversos Acuerdos; sin embargo, la iniciativa en el marco de
la Organización no corresponde a la Secretaría, sino a los gobiernos Miembros,
cuyos representantes integran y presiden los numerosos consejos y comités que
tratan de las cuestiones surgidas en relación con los Acuerdos.
La OMC no tiene funciones ni mandato de financiación de proyectos de desarrollo.

No obstante, presta asistencia técnica a países en desarrollo, con el doble objetivo


de ayudar a los Miembros a aplicar los Acuerdos de la OMC y de capacitar a
funcionarios para que puedan entender cabalmente el funcionamiento del sistema y
sus Acuerdos, administrarlos adecuadamente, y negociar con más eficacia.
También se proporciona asistencia técnica a los países en proceso de adhesión.
Esa capacitación es a menudo de carácter más bien "jurídico" y tiene por objeto
facilitar la comprensión de los derechos y obligaciones de los Miembros en virtud de
los diversos Acuerdos.

Todos los Miembros de la OMC pueden participar en todos los consejos, comités,
etc. excepto en el Órgano de Apelación, los grupos especiales de solución de
diferencias, el Órgano de Supervisión de los Textiles y los consejos y comités de
los Acuerdos plurilaterales.

Miembros y proceso de adhesión En febrero de 2002 eran Miembros de la OMC


144 países, que en su conjunto representaban más del 90 por ciento del comercio
mundial. El ingreso en la OMC no es automático, sino que los aspirantes negocian
su adhesión con los Miembros. En general, los Acuerdos de la OMC son ratificados
en los parlamentos de los Miembros.

En la actualidad hay varios países negociando activamente su ingreso en la


Organización, entre los cuales se cuenta Rusia. Existe un creciente consenso en
que la participación en la OMC constituye un paso fundamental para la integración

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de los países en desarrollo en la economía mundial y el sistema internacional de
comercio.

Desde el establecimiento de la OMC en 1995, más de 40 países en desarrollo han


solicitado la adhesión a la OMC. Muchos de ellos consideran ventajoso el proceso
mismo de adhesión, que sirve para impulsar y consolidar su propio proceso de
reformas internas y acelerar su desarrollo económico (véase, por ejemplo, el
documento de la OMC WT/MIN(01)/2, de 22 de octubre de 2001, párrafos 59 y 62).

Los países que desean adherirse a la OMC han de negociar con los Miembros, y se
establece un grupo de trabajo para examinar cada solicitud. Los grupos de trabajo
sobre adhesiones están abiertos a todos los Miembros de la OMC, y participan en
ellos los países con intereses en el comercio del país solicitante. Los gobiernos de
los países en proceso de adhesión deben someterse a un procedimiento de
investigación respecto de sus políticas comerciales y asumir una serie de
compromisos tendentes a poner sus políticas comerciales en conformidad con los
Acuerdos de la OMC. El proceso de adhesión puede resultar considerablemente
oneroso, complicado y largo. En febrero de 2002, 16 de los 44 gobiernos que habían
solicitado la entrada en la Organización habían concluido el proceso y eran ya
Miembros de la OMC. Todo el proceso, que en algunos casos había empezado
antes de 1995 en el GATT, duraba entre 3 y 10 años, excepto en el caso de China,
que se convirtió recientemente en Miembro tras 15 años de negociaciones de
adhesión.

PRINCIPIOS FUNDAMENTALES DE LA OMC

Las normas aplicables a las mercancías y a los servicios en la OMC presentan


algunos aspectos comunes. En primer lugar, los principios generales se proclaman
en el GATT (para las mercancías) y en el Acuerdo General sobre el Comercio de
Servicios, Además, hay acuerdos concretos o, en el caso del AGCS, anexos que
tratan de requisitos especiales en relación con sectores o cuestiones específicos.
Por ejemplo, el comercio de mercancías está sujeto a acuerdos específicos relativos
a las normas de calidad y de seguridad. El AGCS tiene varios Anexos que tratan
más detalladamente de la aplicación del Acuerdo a cuestiones tales como el
movimiento de personas físicas y aspectos concretos de los servicios financieros
(por ejemplo, las medidas cautelares) y los servicios de telecomunicaciones (por
ejemplo, el acceso a las redes y servicios públicos y la

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utilización de los mismos). Tanto el GATT como el AGCS se complementan con
largas y detalladas listas de compromisos contraídos por los diferentes países. En
el caso de las mercancías, esos compromisos se refieren a los niveles arancelarios
y, en el caso de los productos agropecuarios, también a las subvenciones. En la
esfera de los servicios, los compromisos especifican el grado de acceso garantizado
a los servicios y proveedores de servicios extranjeros en sectores concretos, junto
con las limitaciones que se aplican al acceso a los mercados y al trato nacional.
Conviene subrayar que se trata de condiciones mínimas; nada impide a un gobierno
otorgar un trato mejor que el garantizado en su lista. Aunque son objeto de un
enfoque diferente en el GATT y en el AGCS, así como en los distintos Acuerdos y
Anexos, los principios fundamentales del trato de la nación más favorecida (NMF) y
del trato nacional son un elemento común de todos esos instrumentos.

Trato de la nación más favorecida: igualdad de trato para todos los Miembros de la
OMC. En virtud de los Acuerdos de la OMC, los países no pueden en principio
discriminar entre sus interlocutores comerciales. Se trata en esencia de que toda
ventaja especial otorgada a un país (como la reducción de los aranceles aplicados
a uno de sus productos) ha de otorgarse a todos los demás Miembros de la OMC.
Ese principio, conocido como trato de la nación más favorecida (NMF) se proclama
en el artículo I del GATT, que rige el comercio de mercancías. El trato NMF es
también una de las obligaciones fundamentales del AGCS (artículo II) y del Acuerdo
sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el
Comercio (ADPIC) (artículo 4). Esos tres artículos abarcan las principales esferas
comerciales de que se ocupa la OMC.

En general, el trato NMF entraña que cada vez que un país reduce (o introduce) un
obstáculo comercial o liberaliza un mercado, esas medidas han de aplicarse a los
mismos bienes, servicios o proveedores de servicios de todos los demás Miembros
de la OMC, ya sean ricos o pobres, débiles o poderosos.

ACUERDOS QUE GUARDAN RELACIÓN CON LA SALUD

Trato nacional: igualdad de trato para extranjeros y nacionales. El principio del trato
nacional exige que reciban el mismo trato, en cuanto a oportunidades de competir
en el mercado del país importador, los productos importados y los de producción
nacional. También se aplica a los servicios y proveedores de servicios

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y a la protección de la propiedad intelectual. Este principio figura en los tres
Acuerdos principales de la OMC (en el artículo 3 del GATT, el artículo XVII del AGCS
y el artículo 3 del Acuerdo sobre los ADPIC), aunque el tratamiento que se le da
varía de un Acuerdo a otro. En el GATT sólo se aplica una vez que el producto ha
entrado en el mercado. Por consiguiente, imponer derechos de aduana a una
importación no constituye una violación del principio de trato nacional, aunque los
productos nacionales no estén sujetos a un gravamen equivalente. En el AGCS, el
trato nacional no es una obligación general. Sólo se aplica a los sectores incluidos
en la lista de compromisos de cada Miembro. Además, los Miembros pueden
especificar en sus listas cualquier trato diferencial que deseen aplicar a los servicios
y proveedores de servicios extranjeros respecto de los nacionales. Si se contrae un
compromiso pleno, esos servicios y proveedores de servicios han de recibir el
mismo trato que los nacionales. En el Acuerdo sobre los ADPIC, el principio entraña
que los nacionales de otros países han de recibir un trato no menos favorable que
el de los nacionales del propio país en cuanto a la protección de la propiedad
intelectual.

El principio NMF y la salud pública

¿Cómo se aplica en la práctica el principio NMF? Por ejemplo, las autoridades


sanitarias de un país pueden decidir restringir el nivel de plaguicidas en la fruta
porque suponen un riesgo inaceptable para la salud. Esa restricción afectará al
comercio en la medida en que la fruta importada no cumpla los requisitos
establecidos. En tal caso, una consideración sanitaria perfectamente legítima se
traduce en una medida de reglamentación en la frontera, que, si se basa en
principios científicos y se aplica en forma no discriminatoria, constituye un obstáculo
al comercio justificable con arreglo a las normas de la OMC. Si el objeto de la medida
es proteger a los consumidores, para que no resulte discriminatoria debe aplicarse
independientemente de la procedencia del riesgo sanitario, a menos que se
demuestre que algunos países presentan un mayor nivel de riesgo. Lo importante
es que los requisitos sean los mismos, cualquiera que sea el origen de los
productos. Está justificado prohibir las importaciones de fruta de los países que no
cumplan las prescripciones sanitarias, pero deben permitirse las de fruta con un
nivel aceptable de residuos de plaguicidas.

ACUERDOS QUE GUARDAN RELACIÓN CON LA SALUD

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Excepciones por motivos sanitarios en el GATT y el AGCS Desde el establecimiento
del GATT, hace más de 50 años, su artículo XX garantiza el derecho de los
Miembros a adoptar medidas para restringir las importaciones y exportaciones de
productos cuando se trate de medidas necesarias para proteger la salud y la vida
de las personas y de los animales o para preservar los vegetales (apartado b) del
artículo XX) o relativas a la conservación de los recursos naturales (apartado g) del
artículo XX). Análogamente, en el artículo XIV del AGCS se autoriza a los Miembros
a aplicar medidas restrictivas al comercio y los proveedores de servicios si son
necesarias para proteger la vida y la salud de las personas y de los animales o para
preservar los vegetales. Si se cumplen las condiciones pertinentes, entre ellas el
requisito de buena fe implícito en las cláusulas de encabezamiento de esos
artículos, éstos suponen una exención de cualesquiera otras obligaciones, como
concesiones arancelarias en relación con mercancías o compromisos específicos
sobre servicios, que los Miembros de la OMC hayan contraído en el marco de los
Acuerdos de la OMC. Esos artículos reconocen la existencia de circunstancias en
las que los Miembros pueden optar por atender a otros objetivos de política
legítimos, como los relacionados con la salud. Las excepciones por razones
sanitarias previstas en el GATT y el AGCS demuestran la importancia que otorgan
los Miembros de la OMC a la autonomía nacional en materia de protección de la
salud. El Acuerdo sobre los ADPIC no contiene una excepción específica por
razones sanitarias, pero prevé que se puedan adoptar medidas para proteger la
salud pública y la nutrición de la población, siempre que esas medidas sean
compatibles con lo dispuesto en el Acuerdo.

La jurisprudencia de la OMC ha establecido claramente que los Miembros de la


Organización tienen derecho a determinar el nivel de protección de la salud que
estimen apropiado. El mismo principio se ha reiterado en el Acuerdo sobre
Obstáculos Técnicos al Comercio (Acuerdo OTC) y en el Acuerdo sobre la
Aplicación de Medidas Sanitarias y Fitosanitarias (Acuerdo MSF) en relación con
las medidas específicamente contempladas en esos Acuerdos. Es asimismo
evidente que el artículo XX del GATT de 1994 no entraña ninguna obligación de
cuantificar el riesgo para la vida o la salud humana. En lo que se refiere a ese
artículo, al igual que en el Acuerdo MSF, el riesgo puede evaluarse en términos
cuantitativos o cualitativos.
En los Acuerdos de la OMC se estipula en general la condición de que las medidas
de protección de la salud no entrañen más restricciones del comercio de las
necesarias. Para determinar si una medida es "necesaria" es preciso examinar y
sopesar una serie de factores, entre los que se cuentan la importancia de los
intereses protegidos por medida, su eficacia en la aplicación de las políticas de que
se trate, y su repercusión en las importaciones o exportaciones. Cuanto más

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importante sea la política en la que se enmarca, más fácil será aceptar como
"necesaria" una medida. La OMC ha reconocido que la salud humana es un objetivo
"de la mayor importancia".
Apartándose de los principios generales de no discriminación y de las excepciones,
las tres subsecciones siguientes tratan de cómo normas comerciales más
específicas aplican esos principios en las esferas de los obstáculos técnicos al
comercio, la propiedad intelectual y los servicios, en la medida en que guardan
relación con la salud.

OBSTÁCULOS TÉCNICOS AL COMERCIO

Las normas de la OMC que rigen la imposición de obstáculos técnicos al comercio


para proteger la salud humana figuran en el Acuerdo sobre Obstáculos Técnicos al
Comercio (Acuerdo OTC) o en el Acuerdo sobre la Aplicación de Medidas Sanitarias
y Fitosanitarias (Acuerdo MSF). En ambos Acuerdos la protección de la salud se
considera un objetivo legítimo que justifica la imposición de restricciones al
comercio.

Los obstáculos técnicos al comercio se abordaron por primera vez en la Ronda de


Tokio de negociaciones comerciales multilaterales (1973 -1979). El "antiguo"
Acuerdo OTC, conocido como "Código de Normas", entró en vigor en 1980. Se
trataba de un acuerdo plurilateral al que sólo se adhirieron 46 países. El nuevo
Acuerdo OTC, que entró en vigor junto con la OMC en 1995, es vinculante para
todos los Miembros de la OMC, y establece obligaciones más estrictas que el
anterior.

Objetivo general, finalidad y alcance del Acuerdo Todos los Miembros tienen
derecho, en virtud del Acuerdo OTC, a restringir el comercio por "objetivos
legítimos", que comprenden la protección de la salud y la vida de las personas y de
los animales o la preservación de los vegetales, la protección del medio ambiente,
los intereses nacionales en materia de seguridad y la prevención de prácticas que
puedan inducir a error. El Acuerdo OTC tiene por objeto garantizar que las
prescripciones aplicables a los productos y los procedimientos utilizados para
evaluar el cumplimiento de esas prescripciones no creen obstáculos innecesarios al
comercio.

En otras palabras, el Acuerdo OTC permite a los países restringir el comercio por
razones legítimas, entre ellas las de protección de la salud, pero exige que tales
medidas no supongan restricciones innecesarias. Abarca tanto las prescripciones

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obligatorias ("reglamentos técnicos") como las voluntarias ("normas") elaboradas
por los gobiernos o por entidades privadas, a nivel nacional o regional.

Principios

En el Acuerdo se enuncian diversos principios, el primero de los cuales es el de no


discriminación. En lo que respecta a las prescripciones técnicas, la no
discriminación entraña que si un Miembro aplica determinados requisitos a los
productos importados, ha de aplicar los mismos a los productos similares de
producción nacional (trato nacional). Si aplica una prescripción a las importaciones
procedentes de un país, ha de aplicar la misma a todas las importaciones similares
procedentes de todos los demás países (trato de la nación más favorecida).
Los Miembros deben tratar asimismo de evitar obstáculos innecesarios al comercio.
En la práctica, eso significa que han de establecer las prescripciones técnicas de
manera que no resulten más restrictivas de lo necesario para alcanzar un objetivo
legítimo, con el que han de guardar proporción. También se alienta a los Miembros
a que basen sus medidas en normas internacionales. La utilización de normas
internacionales contribuye a evitar el establecimiento a nivel nacional de múltiples
tipos de especificaciones técnicas y de evaluación de la conformidad, lo que puede
afectar al comercio.

La protección de la salud y la vida de las personas y de los animales o la


preservación de los vegetales y la protección del medio ambiente se encuentran
entre los objetivos legítimos que justifican la imposición de especificaciones a los
productos.

Acuerdo MSF

Razón de ser del Acuerdo MSF

El Acuerdo MSF está vinculado a las negociaciones de la Ronda Uruguay en


relación con el Acuerdo sobre la Agricultura. Mientras se trataban de reducir los
aranceles y las subvenciones agrícolas, algunos Miembros plantearon su inquietud
por la posibilidad de que se recurriera a obstáculos no arancelarios para proteger
los sectores agropecuarios nacionales, cediendo a la tentación de utilizar la salud
humana, animal o vegetal como pretexto para restringir el comercio. Esas medidas
podrían anular muchas de las ventajas resultantes de la reducción de aranceles y
subvenciones. Esas preocupaciones condujeron a la negociación de un acuerdo

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sobre la aplicación de esos tipos de medidas, conocidas como medidas sanitarias
y fitosanitarias (MSF).

El mecanismo formal de solución de diferencia en la OMC debe considerarse como


mecanismo de último recurso. Como se indica en las conclusiones del presente
informe, es preferible que los países resuelvan sus diferencias entre ellos, ya sea
en forma bilateral, plurilateral o multilateral (véase el párrafo 307). Muchas
diferencias entre Miembros no llegan nunca a plantearse en la OMC, y si se plantean
no ponen en marcha necesariamente los procedimientos formales de solución de
diferencias. Algunas cuestiones se resuelven o desactivan en los comités
correspondientes. No obstante, en el caso de que dos o más Miembros de la OMC
mantengan una diferencia sobre una medida comercial relacionada con la salud y
no consigan llegar a una solución por sí solos (o en otros foros), tienen derecho a
someter la diferencia a la OMC.

La Secretaría de la OMC no está facultada para impugnar las medidas adoptadas


por ningún Miembro, ni a entablar acciones contra un Miembro.

SOLUCIÓN DE DIFERENCIAS

Incumbe asimismo exclusivamente al demandante argumentar su reclamación. Las


diferencias afectan sólo a gobiernos y se refieren exclusivamente a casos de
presunto incumplimiento de acuerdos o compromisos de la OMC. Por ejemplo, un
gobierno no puede impugnar la política sanitaria de otro gobierno por sí misma, sino
sólo en la medida en que considere que una determinada medida infringe un
acuerdo o un compromiso asumido por el otro gobierno en el marco de la OMC. Las
empresas, las organizaciones y los particulares no pueden presentar reclamaciones
directamente ante la OMC, sino que tienen que hacerlo por conducto de su
gobierno.

La solución de diferencias compete al Órgano de Solución de Diferencias ("OSD"),


que es el Consejo General de la OMC reunido en otra calidad (véase el gráfico 1
supra). El OSD tiene la facultad exclusiva de establecer "grupos especiales" de
expertos para examinar cada caso y adoptar las constataciones de los grupos
especiales o los resultados de los recursos. Supervisa la aplicación de las
resoluciones y recomendaciones de los grupos especiales y del Órgano de
Apelación, y puede autorizar medidas de retorsión cuando un país no cumple una
decisión.

¿Cómo se solucionan las diferencias?

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Uno de los cambios más profundos introducidos en la transición del GATT a la OMC
en 1995 fue el acuerdo de establecer un proceso de solución de diferencias más
rápido y "automático", con plazos fijos (véase el gráfico 2 infra). Ese acuerdo se
tradujo en el Entendimiento relativo a las normas y procedimientos por los que se
rige la solución de diferencias (el "Entendimiento sobre Solución de Diferencias" o
"ESD"). Ese mecanismo es más automático en el sentido de que el proceso de
solución de diferencias, incluida la adopción del informe final del grupo especial y la
autorización de sanciones en caso de incumplimiento, sólo puede bloquearse si
existe un consenso para ello (denominado en ocasiones "consenso inverso").
Anteriormente, en el GATT, se necesitaba un consenso entre todos los países para
adoptar el informe, por lo que la parte "perdedora" de la diferencia podía en cualquier
caso bloquear una resolución desfavorable.

En el ESD se prevé que, en una primera etapa, los países celebren consultas entre
sí (durante por lo menos 60 días) para tratar de solucionar sus diferencias por sí
solos.

Las partes pueden convenir también en pedir la mediación del Director General de
la OMC. Paralelamente al proceso de solución de diferencias pueden solicitarse en
cualquier momento procedimientos de mediación, conciliación y buenos oficios. De
fracasar las consultas entre las partes, el país reclamante puede solicitar el
establecimiento de un grupo especial. El país "demandado" puede rechazar la
primera vez el establecimiento de un grupo especial, pero no puede hacerlo cuando
se reúne por segunda vez el OSD (a menos que exista un consenso en contra del
establecimiento del grupo especial).

Los grupos especiales funcionan como tribunales arbitrales en cuya designación


intervienen también normalmente las partes en la diferencia. Sólo si las dos partes
no pueden ponerse de acuerdo corresponde al Director General de la OMC el
nombramiento de sus integrantes. Los grupos especiales están integrados por tres
(o a veces cinco) expertos de diferentes países, que examinan los datos disponibles.
Los integrantes de cada grupo especial pueden ser escogidos de una lista
permanente de candidatos capacitados, o por otros medios. Actúan a título
individual, y no pueden recibir instrucciones de ningún gobierno. Oficialmente, las
resoluciones y recomendaciones de los grupos especiales y del Órgano de
Apelación tienen la función de "ayudar" al OSD a formular sus propias decisiones y
recomendaciones. Sin embargo, puesto que los informes de los grupos especiales
y del Órgano de Apelación sólo pueden rechazarse por consenso en el OSD, sus
conclusiones son difíciles de impugnar. Las constataciones de los

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grupos especiales y del Órgano de Apelación deben basarse en los acuerdos
citados y deben comunicarse normalmente a las partes en la diferencia en un plazo
de nueve meses a partir del establecimiento del grupo especial.

En general, tras dos reuniones con las partes (y expertos técnicos, cuando
proceda)15, el grupo especial presenta a las partes los capítulos expositivos de su
informe (hechos y argumentos) para que formulen observaciones al respecto. Esa
parte del informe no contiene conclusiones ni constataciones; de lo que se trata en
esa etapa es de cerciorarse de que no haya malentendidos sobre los hechos del
caso. Se prepara después un "informe provisional", que también se presenta a las
partes para su examen, y por último el informe definitivo, que se presenta primero a
las partes y se distribuye posteriormente a todos los Miembros de la OMC. El
informe definitivo se remite después al OSD, que sólo puede rechazarlo por
consenso. El informe se convierte en resolución o recomendación del OSD en un
plazo de 60 días y se publica en el sitio Web de la OMC.

Si una de las partes plantea cuestiones científicas u otras cuestiones técnicas, el


grupo especial puede consultar a expertos o nombrar un grupo consultivo de
expertos para que preparen un informe de asesoramiento. En todos los casos
relacionados con medidas sanitarias y fitosanitarias, por ejemplo, se ha solicitado
asesoramiento de expertos. En principio, no puede reexaminar los hechos del caso
establecidos por el grupo especial, ni examinar ninguna prueba. Cada recurso es
examinado por tres de los integrantes de un Órgano de Apelación semipermanente
compuesto por siete personas designadas por el OSD. Los integrantes del Órgano
de Apelación tienen un mandato de cuatro años, renovable por una vez. Deberán
ser personas de prestigio reconocido y competencia técnica acreditada en derecho
y comercio internacional, no vinculadas a ningún gobierno. El Órgano de Apelación
podrá confirmar, modificar o revocar las constataciones y conclusiones jurídicas del
grupo especial, y el procedimiento no durará en principio más de 90 días. Cuando
se ha presentado una apelación, el OSD ha de adoptar el informe del Órgano de
Apelación y el del grupo especial (modificado, revocado o confirmado) en un plazo
de 30 días a partir de la distribución del informe del Órgano de Apelación; sólo se
pueden rechazar los informes por consenso.

En el Entendimiento sobre Solución de Diferencias se subraya que "para asegurar


la eficaz solución de las diferencias en beneficio de todos los Miembros, es esencial
el pronto cumplimiento de las recomendaciones o resoluciones del OSD". Si se
determina que un país no cumple debidamente las normas, debe corregir
prontamente la medida de que se trate. Además, debe manifestar su intención de
hacerlo en una reunión del OSD celebrada en un plazo de 30 días a partir de la
adopción del informe. Si resulta ser inviable el cumplimiento inmediato de la

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recomendación, se otorgará al país un "plazo prudencial". Si no adopta las medidas
pertinentes durante ese plazo, debe entablar negociaciones con el país o los países
reclamantes con miras a determinar una compensación temporal, por ejemplo
reducciones arancelarias en esferas de especial interés para la parte reclamante.
La compensación no puede ser financiera. Si no se conviene en una compensación
satisfactoria, la parte reclamante puede pedir al OSD permiso para imponer
sanciones comerciales limitadas ("suspensión de concesiones u otras
obligaciones") contra la otra parte. Si se le solicita, el OSD debe otorgar esa
autorización. También puede solicitarse, si las partes no llegan a un acuerdo, el
arbitraje de la OMC sobre el nivel de tales sanciones. El OSD supervisa la aplicación
de las resoluciones adoptadas, y mantiene en examen cualquier caso pendiente
hasta que la cuestión se resuelva. Se han planteado varias diferencias relacionadas
con la salud, algunas de las cuales se describen en el capítulo siguiente.

CONSOLIDACION DE LA ESTRUCTURA INSTITUCIONAL DE LA


OMC Y SUS EFECTOS EN EL PROCEDIMIENTO DE SOLUCON DE
CONTROVERSIAS

Al adquirir una estructura institucional estable con la aprobación del acuerdo por el
que se establece la organización mundial del Comercio se consolidó de diferentes
maneras una nueva era en la relaciones comerciales internacionales de servicios y
de otros sectores económicos en el marco de la OMC. Esta conquista de estructura
institucional estable iniciada en el antiguo sistema GATT no es producto del azar, ni
de la voluntad exclusiva de las partes contratantes, por el contrario, es el resultado
de cinco décadas de intensas deliberaciones, disputas y consensos en la
comunidad internacional y, desde luego, de las propias necesidades del comercio
internacional.
Así, por ejemplo, pese a que el GATT de 1947 estableció las reglas aplicables a una
gran parte del comercio mundial, este instrumento internacional tiene un carácter
provisional con una organización internacional de facto3.

Ésta especial circunstancia se debe a que más de los cincuenta países asistentes
a la conferencia de La Habana (entre noviembre de 1947y maro de 1948),
solamente veintitrés convinieron en aceptar algunas de las normas comerciales
estipuladas en el proyecto de cara de la organización internacional del comercio. En
tal contexto, estos países consideraron durante la sesión de la conferencia
preparatoria de New York que era necesario elaborar un acuerdo rápido y

3
John H. Jackson. World Trade and the Law of GATT…, cit, nota 213, pp. 43 a 52;

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provisional para proteger el valor de las concesiones arancelarias que habían
negociado; este conjunto de las normas comerciales y las concesiones
arancelarias configuró el GATT, que entró en vigor en Enero de 1948 cuando aún
se seguían negociando la carta de la Organización Internacional del Comercio.4
Paradójicamente la organización internacional del comercio surgió de una
iniciativa del gobierno estadounidense, de Febrero de 1945, que por primera vez
situó en la agenda pública mundial una propuesta técnica para crear un organismo
especializado que redujera el proteccionismo comercial. Posteriormente este
informe fue presentado ante el consejo económico y social de las Naciones
Unidas.

Los países que participaron decidieron entre 1946 y 1947 realizar negociaciones
durante las sesiones del comité preparatorio de la conferencia con el objeto de
reducir y consolidar los aranceles aduaneros y los obstáculos al comercio, pues tras
la finalización de la segunda guerra mundial esto países deseaban impulsar
rápidamente la liberación del comercio y empezar a eliminar obstáculos o medidas
proteccionistas que seguían en vigor desde comienzos del decenio de 1930. Fue
precisamente en ése contexto que durante el gobierno de el presidente Roosvelt,
se generó la oposición más importante a la creación de la Organización
Internacional del Comercio en el seno del congreso de los Estados Unidos. 5
Finalmente en 1950 el gobierno del presidente Truman anunció que no pediría al
congreso que ratificara la carta de la Habana, lo que supuso prácticamente el
fracaso de la Organización Internacional del Comercio.

Ante esta realidad, una de las primeras tareas en los orígenes del antiguo GATT de
1947 fue cubrir el vacío dejado por la frustrada OIC, que debía haber constituido,
junto con el Fondo Monetario Internacional y el banco mundial uno de los tres ejes
de las relaciones económicas internacionales de la postguerra. Se tiene, por
consiguiente que las deliberaciones, las disputas y los consensos en la comunidad
internacional para ratificar la carta de la habana generaron soluciones pragmáticas
que dotaron al GATT de una estructura institucional de facto. La primera solución
tuvo como base jurídica el articulo XXV del GATT intitulado
―ACCIÓN COLECTIVA DE LAS PARTES CONTRATANTES‖ que permitió a los
4
Aunque la Carta de la OIC fue finalmente aprobada en la conferencia de las naciones unidas sobre
comercio y empleo, celebrada en la habana en marzo de 1948, solo 23 países fueron miembros fundadores
del GATT, oficialmente denominados países contratantes y su ratificación por algunas legislaturas nacionales
resulto imposible. The second attmpt, Harvard Law Review, vol. 69, n°3, 1956, p.440 y ss.
5
Sin duda, el obstáculo mas importante para la ratificación de la Carta de La Habana fueron problemas
internos entre el poder ejecutivo y el legislativo Estadounidenses solamente contaba con la autorización del
congreso para celebrar acuerdos comerciales pero no para constituir una organización internacional. Cfr.
William Adams Brown. The United States and The Restoration of World Trade: an analysis and appraisal of
the ito chárter and the general agreement on tariffs and trade.

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representantes comerciales de los países transformar de modo progresivo sus
reuniones periódicas o sesiones en una estructura orgánica de mínimos, que el
GATT de 1947 y la literatura especializada denomina las PARTES
CONTRATANTES, es decir la reunión plenaria de los estados signatarios del GATT
de 1947. Sin embargo, este esquema preliminar carecía de un órgano de gestión y
la provisionalidad de acuerdo amenazaba la vialidad a largo plazo del sistema
GATT. Una vez se confirmó que la carta de la OIC no entraría en vigor, emergió una
segunda solución que convirtió a la secretaria de la INTERIN COMMISSION FOR
THE INTERNATIONAL TRADE ORGANIZATION ―ICITO‖ 6
en las secretarias del GATT, con lo cual se emprendió la tarea estratégica de
elaborar una estructura orgánica básica, que durante las siguientes décadas
constituiría el motor institucional del sistema y sería el fundamento del consejo de
representantes del GATT creado en 1960.

Se puede concluir, entonces, que la sigla GATT constituye un singular régimen


internacional que representó tanto al acuerdo internacional como a la organización
internacional de facto.
Los esfuerzos realizados por el antiguo sistema GATT para consolidar su estructura
internacional antes de la Ronda Uruguay resultaron, en algunos casos,
insuficientes, y en otros, ineficaces para enfrentarse durante un largo periodo a
muchos retos, especialmente durante la ronda de Tokio (1973-1979).

ALGUNOS FACTORES DE REFORZAMIENTO DEL PROCEDIMIENTO DE


SOLUCION DE DIFERENCIAS DE LA OMC.

El primer factor que vigoriza el procedimiento de solución de diferencias de la OMC


es la creación del órgano de solución de controversias (OSD)7 cuyo objetivo
esencial es asegurar el cumplimiento del nuevo corpus iuris, que tras el acuerdo de
Marrakech de 1994 se ha tornado más detallado y preciso.

Para lograr este objetivo el OSD cuenta con un mecanismo de doble instancia (El
grupo especial y el Órgano de apelación) a cuya sombra opera un sistema de

6
La ICITO fue un órgano interino subsidiario de naciones unidas, que se creó a la espera de una eventual
ratificación de la carta de la habana
7
Según Lacarte-Muro y Pierola,”…la creación del órgano de solución de diferencias como el órgano máximo
de la OMC encargado de administrar la ESD ha dado excelentes resultados. El hecho de qu en su orden de
ideas solo se incluyan temas relativos a la solución de diferencias garantiza que la atención se concentre
exclusivamente en estos asuntos. Cfr. Julio Lacarte-Muro y Jaime Granados (eds). Solución de controversias
comerciales inter-gubernamentales…,cit.,nota 207, p22

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consultas8. Todo ello trae consigo un procedimiento más completo que tiene como
uno de sus principales retos velar por la eficacia, previsibilidad y la seguridad de su
corpus iuris. De ahí que el ODC cumple con diferentes funciones9, tales como:
Establecer grupos especiales cuando una de las partes lo solicite de acuerdo con
las normas del SD de la OMC; adopta de forma automática los informes de los
grupos especiales y de órgano de apelación, salvo que el OCD decida por consenso
lo contrario10; vigilar la aplicación de las resoluciones y recomendaciones y autorizar
las suspensión de concesiones y otras obligaciones en el marco de los acuerdos
abarcados.

Una novedad a subrayar de las anteriores funciones del OSD es la automaticidad


en la adopción de sus decisiones frente a la antigua opción del bloqueo del GATT
de 1947, es decir,

…se considera que el OCD ha adoptado una decisión por consenso sobre un asunto
sometido a su consideración cuando ningún miembro presente en la reunión del
OSD en que se adopte la decisión se oponga formalmente a ello 11

Otro aspecto que también contribuye a reforzar el mecanismo de solución de


controversias de la OMC es el establecimiento de un sistema doble instancia para
el ejercicio de su jurisdicción: Como primera instancia los grupos especiales o
tribunales formados para solucionar una disputa concreta, y como segunda
instancia, el órgano de apelación para resolver las cuestiones de derecho o
interpretaciones de carácter jurídico formuladas en el informe del grupo especial. 12

La primera instancia sin duda, sigue las líneas generales ya establecidas por las
decisiones, los procedimientos y la práctica consuetudinaria observada por las
partes contratantes del GATT de 1947, pero para la segunda instancia no había un
precedente, de ahí que en la ronda de Uruguay se asignó a sus negociadores la
competencia de diseñar un nuevo órgano que significa uno de los distintivos
8
Existen, junto al mecanismo de doble instancia y de consultas, varios medios alternativos de solución de
controversias, como los buenos oficios, la mediación, la conciliación y el arbitraje, que constituyen
procedimientos accesorios. Cfr. Artículo 5to del ESD de la OMC
9
Artículo 2.1 del ESD de la OMC
10
Artículo 16.4 del ESD de la OMC señala que “el OSD decida por consenso no adoptar el informe” este
precepto es otra novedad del régimen jurídico de la OMC , pues crea el denominado “consenso negativo”
que resulta mucho más avanzado que la formula “consenso menos dos”, la cual se rechazó en el acuerdo de
medio plazo sobre la resolución de diferencias. Cfr. Robert Hudec, enforcing International trade law…cit,
nota 210 pag,. 231
11
Artículo 2.4 nota I del ESD de la OMC
12
El órgano de apelación, como regla general , tiene prohibido afectar constataciones de hecho y de
examinar las constataciones de hecho efectuadas por los grupos especiales para profundizar en estos temas,
cfr Georges Abi-Saab “the appellate body and treaty interpretation, cit.,nota 301

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institucionales de la OMC y la mayor innovación del procedimiento de solución de
diferencias desde la creación del mecanismo del grupo especial en 1952 pues se
garantiza la máxima calidad de los informes mediante la incorporación de un
segundo filtro de carácter jurídico, cuyas actuaciones son de tipo confidencial, están
prohibidas las comunicaciones ex parte y las opiniones expresadas a título individual
en los informes del órgano de apelación son anónimas. Se restringe, además, la
facultad del órgano de apelación para reenviar la causa al grupo especial y, por
consiguiente, debe resolver toda apelación que se sustancie ante esta segunda
instancia.

LA PREVISIBILIDAD DEL PROCEDIMIENTO DE SOLUCION DE DIFERENCIAS


DE LA OMC

El procedimiento de solución de controversias se erige como uno de los


instrumentos más relevantes para lograr la seguridad y previsibilidad del régimen
jurídico de la OMC; así se reconoce en el párrafo 2 del artículo 3ro del ESD de la
OMC, al señalarse:
…el sistema de solución de diferencias de la OMC constituye un elemento esencial
para aportar seguridad y previsibilidad al sistema multilateral del comercio, es
esencial para el funcionamiento eficaz de la OMC y para el mantenimiento de un
equilibrio adecuado entre los derechos y obligaciones de los miembros la pronta
solución de las situaciones en las cuales un miembro considere que cualesquiera
ventajas para el directa o indirectamente de los acuerdos abarcados se hallan
menoscabadas por medidas adoptadas por otro miembro.
Este objetivo de ESD es todo una novedad para la regulación multilateral del
comercio, principalmente porque el antiguo mecanismo de solución de diferencias
del GATT de 1947 gravitaba son un arreglo que recurría a instrumentos diplomáticos
cuya finalidad no era ―esclarecer‖ el derecho, sino encontrar una solución a
través de la negociación política que conciliará los intereses de las partes en la
diferencia, que en términos de HUDEC eran ―decisiones amables, suaves y más
obscuras‖ tal como se evidencia en líneas anteriores, el problema de previsibilidad
más significativo del GATT de 1947 se encuentra en sus mecanismos de solución
de diferencias debido, entre otros, a la ausencia de plazos específicos en sus etapas
y actuaciones procesales, y las dificultades en la aprobación e implementación de
los informes de los grupos especiales.13

13
Jane Bradrley A.” Implementing the results of GATT panel proceedings: An área for Uruguay Round
concideration” En Ernst-ulrich petersmann y M. Hilf (eds). The new GATT round of multilateral trade
negotiations 1988, p. 345 y ss

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En la práctica estas situaciones le generaron a las partes una dilación en la
ejecución o el bloqueo de las resoluciones o informes del panel, es más, la regla
general era que los asuntos sometidos al procedimiento pasaran mucho tiempo sin
que se llegara a una solución concluyente.
Teniendo en cuenta estos problemas de previsibilidad o seguridad, el ESD de la
OMC estableció un procedimiento más estructurado, con etapas claramente
definidas y con un efecto vinculante, por su agotamiento previo es un requisito
obligatorio para adoptar cualquier medida de compensación, suspensión de
concesiones u otras obligaciones.

FUTURO DE LA OMC

Con el riesgo de parecer sarcástico, cabría preguntarse cómo será el sistema de


comercio en 2048. Si creemos en la numerología, en esa fecha debería producirse
un nuevo vuelco en la historia. La fecha de 2048 será la siguiente de una serie que
se inició en 1648, cuando el Tratado de Westphalia inauguró una era nueva en el
derecho internacional, dio paso a influyentes declaraciones sobre el carácter
pacífico del comercio en 1748 (en El Espíritu de las Leyes, de Montesquieu) y en
1848 (en Principios de Economía Política, de Mill), y pareció culminar en 1948,
cuando entró en vigor el GATT. No obstante, este último ―48‖ no fue el final, como
se vio cuando el GATT fue sustituido por la OMC menos de medio siglo después.
En este capítulo, en lugar de intentar de adivinar, en vano, cómo será el mundo y
su organización del comercio dentro de una generación, se identifican las
principales cuestiones a las que los Miembros de esta Organización tendrán que
responder en el futuro. Aunque las respuestas a estas cuestiones tengan que ser
necesariamente preliminares y especulativas, podemos dejar que la historia ilumine
nuestras pesquisas, como sugirió Patrick Henry. Las cuestiones, divididas en tres
ámbitos, cada uno de los cuales engloba temas recurrentes que han aparecido a lo
largo de esta historia, se examinan a continuación en un orden de urgencia
aproximado, empezando por los asuntos más acuciantes y pasando luego a
examinar los asuntos que se plantean a más largo plazo. Negociaciones Antes de
considerar los problemas ligados a las negociaciones, hay que insistir en que no se
trata de la clásica elección entre libre comercio y protección. Casi todos los
Miembros de la OMC dan pasos atrás en mayor o menor grado, a veces mediante
la utilización de medidas legales pero restrictivas (por ejemplo, elevar los aranceles
hasta el tipo consolidado o emplear medidas comerciales correctivas) y a veces
imponiendo medidas que se declaran incompatibles 606 HISTORIA Y FUTURO DE
LA ORGANIZACIÓN MUNDIAL DEL COMERCIO con sus
compromisos en el marco de la OMC. No obstante, en la etapa de la OMC no ha
habido ningún momento en el que un gran número de ellos hayan aplicado

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restricciones generalizadas como las del decenio de 1930, ni siquiera en las horas
más negras de la Gran Recesión de 2008 a 2009. La cuestión no es elegir entre
abrir o cerrar los mercados, sino cuándo y cómo los Miembros harán realidad sus
ambiciones en materia de apertura de los mercados. La mayoría de los avances
logrados en las nuevas negociaciones desde 2001 se han producido a
consecuencia de iniciativas bilaterales, regionales y plurilaterales, y algunos temen
que si se mantiene la tendencia actual el papel de la OMC podría reducirse a la
administración, vigilancia y aplicación de los acuerdos multilaterales vigentes, más
que a la elaboración de otros nuevos. Hay que subrayar que esta historia está
escrita en un momento en que se sabe cómo se ha desarrollado la Ronda de Doha
hasta la fecha, pero no cuál será su suerte final. En este caso, el historiador pierde
su ventaja habitual, ya que la posibilidad de conocer exactamente lo sucedido no la
tienen él, sino los lectores del futuro (quizá muy próximo), que sabrán qué camino
tomaron finalmente las negociaciones. En el análisis que sigue se resume, por
consiguiente, el estado del debate en un momento dado, pero se hace asumiendo
conscientemente el riesgo de que pueda verse superado por los acontecimientos.
No está claro si los Miembros lograrán reanimar las negociaciones de la misma
forma, más o menos, en que se iniciaron (menos tres de los cuatro temas de
Singapur), pondrán término a las negociaciones, conseguirán algún tipo de paquete
―Doha Light‖ o fragmentarán las negociaciones en distintas iniciativas. En el
momento en que se escribe esta historia, parece más probable una combinación de
las dos últimas opciones que la primera o la segunda. Con independencia de cómo
se resuelva la Ronda, los Miembros deben también decidir si las futuras
negociaciones multilaterales se llevarán a cabo bajo la forma de rondas o en el
marco de iniciativas distintas, qué papel desempeñarán los acuerdos plurilaterales
en el sistema de la OMC y cómo se adaptará el sistema multilateral a la proliferación
de acuerdos discriminatorios. Finalización de la Ronda de Doha La primera ronda
de la OMC siempre ha estado a la sombra de la última ronda del GATT. Aunque no
todos los participantes y observadores estuvieran de acuerdo en ese momento, la
Ronda Uruguay estuvo más cerca de unos resultados ideales que cualquiera de las
rondas anteriores. Se lograron reducciones importantes de los aranceles y de los
obstáculos no arancelarios (en especial de los contingentes), se amplió la gama de
temas tratados, para abarcar no solo los aranceles sino también temas como los
servicios y los derechos de propiedad intelectual, se produjo la adhesión de muchos
de los países que se resistían al sistema multilateral, y se lograron reformas
duraderas de la estructura institucional y del sistema de normas de solución de
diferencias. En comparación, la Ronda de Doha empezó con unas ambiciones
nuevas más limitadas, la mayoría de las cuales se abandonaron al cabo de pocos
años, se atascó pronto y estuvo paralizada durante años. La relación entre la Ronda
Uruguay y la Ronda de Doha se puede contemplar desde tres ópticas diferentes.
Una es considerar que el

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propósito principal de la Ronda de Doha es ―rellenar los huecos‖, es decir, retomar
y acabar lo que su predecesora dejó sin terminar. Esto EL FUTURO DE LA OMC
607 CAPÍTULO 15 supone tomar como punto de partida los acuerdos innovadores,
pero incompletos, de la ronda anterior sobre los servicios y la agricultura, y darles
un contenido que refleje auténticos compromisos de liberalización. La labor ha
resultado más difícil de lo que parecía cuando se iniciaron las negociaciones, lo
que dio origen al argumento ―difícil de igualar‖. Como sostiene Lord Brittan1, esta
forma de concebir la ronda hace hincapié no en lo que la Ronda Uruguay dejó sin
hacer, sino en lo mucho que logró. Tras haber recogido no solo la fruta que cuelga
del árbol al alcance de la mano sino también alguna más difícil de alcanzar, todo lo
que quedaba estaba en las ramas más altas; estas ramas no se agitaron en los años
siguientes. En ese sentido, desde la perspectiva de Lord Brittan, el éxito de la ronda
anterior es la principal explicación del fracaso aparente de la Ronda de Doha. Según
una tercera opinión, las diferencias entre estas rondas responden al distinto
―espíritu de los tiempos‖ en que se produjeron. El concepto de zeitgeist puede
parecer una explicación muy vaporosa, quizá incluso tautológica, y sin embargo
tiene un atractivo intrínseco. En efecto, hay momentos en los que un hombre de
Estado puede imbuirse de un espíritu de cooperación. En cierto modo, eso es lo que
sucedió al iniciarse la Ronda Uruguay en la Conferencia Ministerial de Punta del
Este, en septiembre de 1986. Ese ―fue un auténtico ‗acontecimiento‘‖ en el que
―[algunos de los problemas más difíciles se solucionaron de repente, como por arte
de magia, gracias al
‗espíritu‘ de Punta del Este‖ (Paemen y Bensch, 1995: 43). Otras conferencias
ministeriales celebradas durante esa ronda fueron mucho menos positivas, y la
Ronda Uruguay tuvo sus dosis de retrasos y contratiempos pero, en general, fue
una empresa más inspiradora y ambiciosa que la Ronda de Doha. Los países
desarrollados y los países en desarrollo tenían niveles igualmente elevados de
confianza, pues el primer grupo estaba inspirado todavía por el final de la Guerra
Fría y esperaba un ―dividendo de la paz‖, y el segundo grupo por el Consenso de
Washington, según el cual las estrategias de desarrollo basadas en la exportación
eran mucho más eficaces que la protección frente a las importaciones. Estos dos
efectos ya se habían disipado en los primeros años de la Ronda de Doha. Desde
otra óptica, se señala la menor utilidad del modelo de negociación que la OMC había
heredado del GATT. Con frecuencia se dice que la definición de locura es repetir lo
mismo y esperar que el resultado sea distinto, pero los Miembros de la OMC han
tenido precisamente el problema contrario: muchos de los elementos que
aparentemente contribuyeron al éxito de la Ronda Uruguay dejaron de operar del
mismo modo en la etapa de la OMC. Desde la Ronda Kennedy hasta la Ronda
Uruguay, las negociaciones se basaron en la idea de que tener muchos temas sobre
la mesa haría que la ambición aumentara incluso con respecto a los temas más
difíciles, al promover las compensaciones entre unos temas y otros. En la

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Ronda Uruguay se dio el nuevo paso de empaquetar todos los temas en un todo
único. La Ronda de Doha se basaba también en la idea general de compensaciones
entre muchos temas y en el mecanismo específico de negociación que era el todo
único, pero desde la ronda anterior se habían suscitado dudas sobre si la misma
fórmula que había funcionado en la etapa del GATT podía producir resultados
igualmente ambiciosos en la Ronda de Doha. En aquellos días vertiginosos, este
enfoque dio a los países la confianza necesaria para aceptar compensaciones tales
como la liberalización de los contingentes para los textiles y el vestido a cambio de
un respeto más estricto de los derechos de propiedad intelectual. En el entorno de
la Ronda de Doha, mucho 608 HISTORIA Y FUTURO DE LA ORGANIZACIÓN
MUNDIAL DEL COMERCIO más cauto, en el
que los países de todos los niveles de desarrollo económico han tendido a prestar
más atención a sus intereses defensivos que a sus intereses ofensivos, la
combinación de temas puede realmente impedir el avance. Algunos negociadores
encargados del comercio de servicios, por ejemplo, creen que vincular este tema
con la ronda significa que solo podrá avanzar hasta donde lleguen las negociaciones
sobre los problemas más espinosos de la agricultura, y algunos negociadores
encargados de la facilitación del comercio consideran que también se podría
avanzar más sobre este tema si se negociara por separado. Los demandeurs en la
esfera de la agricultura tienen un punto de vista totalmente distinto y creen que la
única forma de conseguir satisfacción es mantener todos los temas en el mismo
cesto. Como se analiza en la siguiente sección, algunas de las soluciones
propuestas para la ronda se basan en la fragmentación de los temas planteados en
nuevas configuraciones. Ya sea por la obtención de primeros resultados o por la
celebración de negociaciones plurilaterales, estas propuestas significarían una
revisión o sustitución de la ronda tal y como fue concebida inicialmente. El Grupo
de Expertos de Alto Nivel sobre Cuestiones Comerciales (2011: 10) argumentó
contra estas tentaciones, exhortando a los Miembros a que finalizaran lo que habían
empezado en 2001. Este Grupo advirtió de que todos los esfuerzos ―por lanzar un
programa de la OMC en torno a nuevos objetivos de negociación tendría muy
pocas probabilidades de éxito‖. Según este Grupo, presidido por el antiguo
Director General Peter Sutherland y por Jagdish Bhagwati, la ronda se basa en un
―delicado equilibrio de temas e intereses‖, de modo que si se abordan por separado:
la posibilidad de llegar a un acuerdo por consenso disminuye en lugar de aumentar.
Aunque la reducción de los aranceles y el desmantelamiento de los obstáculos no
arancelarios pueda, por supuesto, lograrse en negociaciones bilaterales, el efecto
multiplicador de un acuerdo multilateral es considerablemente superior. La reforma
de las subvenciones agrícolas o se acuerda multilateralmente o no se producirá en
absoluto (Ibid.). En lugar de un acuerdo que fragmente el paquete de Doha, el
Grupo haría que ―los dirigentes políticos a escala del G-20 ... fijasen un plazo‖
para completar las

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negociaciones que sería ―inflexible y vincularía a todos los actores a escala de
Jefes de Gobierno‖; los proyectos actuales se tomarían como fundamento de las
negociaciones finales. Este es un punto en el que los escépticos a veces se unen a
los partidarios de la ambición, aunque por razones muy distintas. El Ministro de
Comercio de la India Kamal Nath se resistía a las demandas de que se
desmantelase la Ronda de Doha cuando dejó la miniconferencia ministerial de
mediados de 2008. ―La OMC no es un ‗buffet‘ en el que coges lo que quieres y te
vas‖2 -declaró-. El todo único reduce las negociaciones a una elección entre todo o
nada, una división binaria que es igualmente atractiva para los optimistas
ambiciosos y para los escépticos que son partidarios de mantener el statu quo.
Acuerdos plurilaterales y acuerdos comerciales regionales Al mantenerse la opción
multilateral aparentemente en segundo plano, los Miembros consideran formas
alternativas de negociar. Las principales opciones tienen algo en común: EL
FUTURO DE LA OMC 609 CAPÍTULO 15 todas ellas suponen una fragmentación
de las negociaciones por temas o por interlocutores. Estas propuestas son
polémicas. Sus partidarios consideran que los acuerdos plurilaterales o regionales
son un complemento del multilateralismo que se puede defender o bien como una
forma de ―geometría variable‖, dentro de la OMC, o, si se producen fuera, pueden
ser un precedente útil para acuerdos multilaterales. Los oponentes consideran que
son alternativas a un acuerdo multilateral que hacen que el plan A de liberalización
multilateral sea menos alcanzable si cada país tiene su propio plan B, y estas
alternativas también hacen menos probable que los temas que exigen un enfoque
multilateral (en especial las subvenciones a la producción agrícola) se aborden
efectivamente. La relación entre el multilateralismo, el plurilateralismo y los
acuerdos discriminatorios es más compleja de lo que podría parecer a primera vista.
Lo que podrían parecer alternativas diametralmente opuestas pueden distribuirse a
lo largo de un espectro que permite apreciar las diferencias entre las opciones, tanto
en su estructura jurídica como en el espíritu que las anima. La posición de las
iniciativas en diferentes puntos del espectro indica un grado diferente de interés de
los países por la multilateralización de los acuerdos a los que puedan llegar. Las
alternativas son, ordenadas de más discriminatorias a menos: Una unión aduanera
o un mercado común inspirado en un ―regionalismo estrecho‖, en el que las
partes mantienen un arancel externo común elevado y se niegan a negociar su
reducción en negociaciones multilaterales. Ejemplo: algunos de los acuerdos
comerciales regionales (ACR) concluidos por países en desarrollo en los decenios
de 1960 o 1970 corresponden a esta descripción. Un acuerdo de libre comercio
(ALC) cuyos miembros se inclinan en grado similar a oponerse a una reducción de
los aranceles NMF. Por ejemplo, aunque el Tratado de Libre Comercio de América
del Norte (TLCAN) fue por lo general producto de un ―regionalismo abierto‖,
incluía algunas disposiciones de este tipo.3 Un ACR, sea en la forma de unión
aduanera

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o de ALC, que los Miembros consideran como ―regionalismo abierto‖. Las partes
en un ACR pueden entablar negociaciones en la OMC, simultáneamente o no, para
reducir sus aranceles NMF, y algunos beneficios del ACR se pueden también hacer
extensivos a terceros países (por ejemplo, en sectores de servicios en los que los
reguladores deciden no hacer distinción entre proveedores de países miembros del
ACR y los demás). Por ejemplo, la Unión Europea adopta este planteamiento.
Acuerdos plurilaterales o acuerdos comerciales preferenciales concluidos fuera de
la OMC, cuyos beneficios no se otorgan sobre una base NMF. Estos acuerdos
normalmente exigirán la aprobación de una exención si abordan temas abarcados
por los acuerdos y disciplinas de la OMC. Por ejemplo, este planteamiento se aplica
más habitualmente a los programas preferenciales, como los programas por los que
el Canadá, los Estados Unidos y la Unión Europea otorgan preferencias especiales
a regiones en desarrollo como África y la Cuenca del Caribe, que a los ACR.
Acuerdos plurilaterales adoptados en el marco de la OMC sobre la base de la
―reciprocidad‖, lo que quiere decir que solo los signatarios pueden aprovechar
las ventajas del acuerdo y solo ellos están sometidos a sus disciplinas. Por ejemplo,
el Acuerdo sobre Contratación Pública y el Acuerdo sobre el Comercio de
Aeronaves Civiles. 610 HISTORIA Y FUTURO DE LA ORGANIZACIÓN MUNDIAL
DEL COMERCIO, Acuerdos sectoriales alcanzados en el marco de la OMC,
negociados entre una ―masa crítica‖ de Miembros en virtud de disposiciones de
los Acuerdos existentes y cuyas ventajas se extienden sobre una base NMF. Por
ejemplo, el Acuerdo sobre Tecnología de la Información (ATI) y los protocolos
sectoriales anexos al Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios (AGCS).
Acuerdos multilaterales concluidos en una ronda que se integran en el todo único.
Las posibilidades de intercambios creativos entre un multilateralismo ―puro‖ y otras
formas de negociación aumentan al acercarse al final de la lista. Incluso los
acuerdos situados al principio pueden significar una contribución al multilateralismo
si se acepta la doctrina de la liberalización competitiva y se considera que existe
una progresión desde las negociaciones bilaterales a las regionales y a las
multilaterales. Por ejemplo, los participantes en las negociaciones sobre la Alianza
Transpacífico (TPP) comentan a menudo cómo estas negociaciones pueden ser
un precedente para ―acuerdos del siglo XXI‖ en el marco de la OMC o en otra parte.
La liberalización competitiva está menos de moda hoy que hace una década, ya que
hoy las opciones plurilaterales despiertan más la atención. Tanto si se utilizan para
sentar un precedente, como mecanismo de presión o como mecanismo de la
geometría variable dentro de la OMC, en varias esferas se proponen o están en
curso negociaciones plurilaterales. Las normas de la OMC muestran una cierta
ambivalencia con respecto a los acuerdos plurilaterales. Estos acuerdos están
reconocidos en el párrafo 3 del artículo II del Acuerdo por el que se establece la
Organización Mundial del Comercio (Acuerdo sobre la OMC), en el que se

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establece que los acuerdos plurilaterales forman parte del Acuerdo global ―para los
Miembros que los hayan aceptado, y son vinculantes para estos‖, pero en el
mismo artículo se establece que estos acuerdos ―no crean obligaciones ni
derechos para los Miembros que no los hayan aceptado‖. La integración de
acuerdos plurilaterales en el conjunto de los Acuerdos de la OMC puede resultar
difícil. En el párrafo 9 del artículo X se establece que los Miembros pueden adoptar
esos acuerdos a petición de las partes, pero esta decisión podrá adoptarse
―exclusivamente por consenso‖. Algunos defensores de los acuerdos plurilaterales
proponen que se permita su aprobación por otras vías, como la adopción mediante
la concesión de exenciones al amparo de las disposiciones del párrafo 3 del artículo
IX (Hufbauer y Schott, 2012)4 o someterlas a la misma regla de los dos tercios que
se aplica a las adhesiones (Hoekman y Mavroidis, 2012).
Cabe preguntarse cuál sería el alcance de
los temas que pueden tratarse en un acuerdo plurilateral. Según Rodríguez (2012:
29) ―[C]uando están en juego las disciplinas existentes, todos los Miembros de la
OMC deben intervenir desde el principio al final‖, porque las ―normas del sistema
no se pueden modificar sin el consentimiento de todos los Miembros‖. No obstante,
para los temas nuevos defiende los acuerdos ―plurilaterales plus‖, en los que ―las
ventajas se extenderían a todos los Miembros de la OMC, mientras que sus
obligaciones solo corresponderían a los Miembros iniciales de los acuerdos y a los
que se adhirieran posteriormente‖. O sea, que seguirían el modelo del ATI.
Cualquier decisión de permitir negociaciones de ese tipo por un grupo ―debe
adoptarse por consenso de todos los Miembros EL FUTURO DE LA OMC 611
CAPÍTULO 15 de la OMC, con independencia de cuáles sean los Miembros que
posteriormente se sumen a las negociaciones‖, que luego se desarrollan a nivel
plurilateral.

ÓRGANOS DE LA OMC QUE PARTICIPAN EN EL PROCESO DE SOLUCIÓN DE


DIFERENCIAS

En el proceso de solución de diferencias de la OMC participan las partes y los


terceros, el OSD, los grupos especiales, el Órgano de Apelación, la Secretaría de
la OMC, los árbitros, expertos independientes y diversas instituciones
especializadas. El presente capítulo constituye una introducción a los órganos de la
OMC que participan en el sistema de solución de diferencias. La intervención de las
partes y los terceros, que son los participantes primarios en un procedimiento de
solución de diferencias, ya se ha descrito anteriormente. En el capítulo relativo a las
etapas del proceso de solución de diferencias se indican con más detalle las tareas
y funciones precisas de cada uno de los participantes en el proceso.

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Entre los órganos de la OMC que participan en la solución de las diferencias cabe
distinguir una institución política, el OSD, y las instituciones independientes y
cuasijudiciales que son los grupos especiales, el Órgano de Apelación y los árbitros.
ORGANO DE SOLUCION DE DIFERENCIAS (OSD)
El Consejo General ejerce sus responsabilidades en virtud del ESD, por conducto
del OSD (párrafo 3 del artículo IV del Acuerdo sobre la OMC). Al igual que el
Consejo General, el OSD se compone de representantes de todos los Miembros de
la OMC. Se trata de representantes de los gobiernos, en la mayoría de los casos
delegados de categoría diplomática que residen en Ginebra (donde se encuentra la
sede de la OMC) y que pertenecen a los ministerios de comercio o de asuntos
exteriores del Miembro de la OMC que representan. En su condición de funcionarios
gubernamentales, reciben instrucciones de sus gobiernos sobre las posiciones que
deben adoptar y las declaraciones que han de hacer en el OSD. Por consiguiente,
el OSD es un órgano político.
El OSD se ocupa de la aplicación del ESD, es decir, que supervisa el entero
procedimiento de solución de diferencias.
El OSD tiene facultades para establecer grupos especiales, adoptar informes de los
grupos y del Órgano de Apelación, vigilar la aplicación de las resoluciones y las
recomendaciones y autorizar la suspensión de las obligaciones en el marco de los
acuerdos abarcados (párrafo 1 del artículo 2 del ESD). En un capítulo posterior
sobre las etapas del procedimiento de solución de diferencias se explica con más
precisión el significado de estas funciones. En términos menos técnicos, el OSD es
responsable del paso de la diferencia a la etapa jurisdiccional (establecimiento de
un grupo especial), de la adopción de la decisión vinculante acerca del caso
(adopción de los informes), de la supervisión general de la aplicación de la
resolución y de autorizar las medidas de retorsión cuando un Miembro no cumple
las resoluciones.
El OSD se reúne siempre que es necesario, con arreglo a los plazos previstos en el
ESD (párrafo 3 del artículo 2). En la práctica, el OSD se reúne habitualmente una
vez al mes. El Director General convoca reuniones extraordinarias cuando un
Miembro lo solicita. El personal de la Secretaría de la OMC proporciona apoyo
administrativo al OSD (párrafo 1 del artículo 27 del ESD).
ADOPCIÓN DE DECISIONES EN EL OSD VOLVER AL PRINCIPIO
Por regla general, el OSD toma sus decisiones por consenso (párrafo 4 del artículo
2 del ESD). Según la nota 1 del párrafo 4 del artículo 2 del ESD, se adopta una
decisión por consenso cuando ningún Miembro presente en la reunión en que

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se adopta la decisión se opone formalmente a ella. Esto significa que el Presidente
no pregunta a cada delegación si apoya la decisión propuesta, ni se procede a
votación. El Presidente se limita a preguntar, por ejemplo, si puede considerar
adoptada la decisión, y si nadie expresa una objeción anuncia que la decisión se ha
adoptado. En consecuencia, una delegación que desee bloquear una decisión debe
asistir a la reunión y seguir los debates con atención, y, en el momento oportuno,
pedir la palabra y expresar su oposición. Todo Miembro que proceda de este modo,
aunque no sea secundado, puede impedir que se adopte una decisión.
No obstante, cuando el OSD establece grupos especiales, adopta los informes de
los grupos especiales y del Órgano de Apelación o autoriza la retorsión, la decisión
se considera adoptada salvo que haya consenso en contra (párrafo 1 del artículo 6,
párrafo 4 del artículo 16, párrafo 14 del artículo 17 y párrafo 6 del artículo 22 del
ESD). Este procedimiento especial de adopción de decisiones suele denominarse
consenso ―negativo‖ o ―en contrario‖. En las tres importantes etapas mencionadas
del proceso de solución de diferencias (establecimiento, adopción y retorsión) el
OSD decide automáticamente la adopción de una medida salvo que haya un
consenso en contra. Esto significa que un solo Miembro puede impedir este
consenso en contrario, o sea, evitar que se bloquee la decisión que va a tomarse;
para ello el Miembro sólo tendrá que insistir en que se apruebe la decisión.
Ningún Miembro (incluidas las partes afectadas o interesadas) está excluido del
proceso de adopción de decisiones. Esto significa que el Miembro que pida el
establecimiento de un grupo especial, la adopción del informe o la autorización de
la suspensión de concesiones, puede hacer que se apruebe su solicitud con sólo
incluirla en el programa del OSD. En el caso de la adopción de los informes de
grupos especiales y del Órgano de Apelación hay una parte por lo menos que,
habiéndose impuesto en la diferencia, está muy interesada en que se adopte el
informe. En otros términos, todo Miembro que desee bloquear la adopción del
informe tendrá que convencer a los demás Miembros de la OMC (incluida la parte
contraria) a que se sumen a su objeción o por lo menos permanezcan pasivos. En
consecuencia, el consenso negativo es en gran parte una posibilidad teórica, y hasta
la fecha no se ha registrado nunca: se puede hablar pues de la cuasiautomaticidad
de las decisiones en el OSD. Esto ofrece un acusado contraste con la situación
prevaleciente con el GATT de 1947, cuando podían establecerse grupos especiales,
adoptarse sus informes y autorizarse las retorsiones sobre la base exclusiva del
consenso positivo. Así pues, a diferencia de lo que ocurría en el GATT de 1947, el
ESD no reconoce a ningún Miembro, a título individual, la posibilidad de bloquear
una decisión sobre estas importantes cuestiones. El consenso negativo no existe en
ningún otro instrumento decisorio de la OMC.

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Cuando el OSD administra las disposiciones sobre solución de diferencias de un
acuerdo comercial plurilateral (del Anexo 4 del Acuerdo sobre la OMC), sólo pueden
participar en las decisiones o medidas que adopte con respecto a la diferencia los
Miembros que sean partes en dicho acuerdo (párrafo 1 del artículo 2 del ESD).
En cuanto a los aspectos más operativos de la labor del OSD, el reglamento de las
reuniones del Órgano1 establece la vigencia del reglamento de los períodos de
sesiones de la Conferencia Ministerial y las reuniones del Consejo General 2, a
reserva de unas pocas normas especiales relativas al Presidente, y salvo que el
ESD disponga otra cosa. Un importante aspecto de estas normas generales es la
exigencia de que los Miembros presenten los puntos que hayan de incluirse en el
programa de la próxima reunión con una antelación mínima de un día hábil respecto
de la fecha en que se publique la convocatoria de la reunión, que deberá preceder
a la reunión por lo menos en diez días civiles (artículo 3 del Reglamento). En la
práctica, esto significa que los puntos deben estar incluidos en el programa en el
undécimo día anterior a la reunión del OSD, o en el duodécimo o decimotercer días
si el undécimo día cayera en sábado o domingo.
Funciones del Presidente volver al principio
El OSD tiene su propio Presidente, que de ordinario es un embajador acreditado en
Ginebra, por ejemplo, el jefe de misión de una representación permanente de un
Miembro ante la OMC (párrafo 3 del artículo IV del Acuerdo sobre la OMC). El
Presidente es nombrado por consenso entre los Miembros de la OMC. La
presidencia del OSD ejerce principalmente funciones de procedimiento, como
proporcionar información a los Miembros, presidir la reunión, anunciar y presentar
los puntos del orden del día, dar la palabra a los delegados que la deseen y proponer
una decisión y anunciar que ha sido aprobada. Las comunicaciones de los
Miembros al OSD deben ir dirigidas a su Presidente.
Además, el Presidente asume diversas responsabilidades en situaciones
específicas. Por ejemplo, el Presidente determina, a petición de una parte y en
consulta con las partes en la diferencia, las normas y procedimientos de las
diferencias que comprendan varios acuerdos abarcados con ―normas y
procedimientos especiales o adicionales‖ conflictivos, si las partes no pueden
ponerse de acuerdo sobre el procedimiento en un plazo de 20 días (párrafo 2 del
artículo 1 del ESD). Asimismo, el OSD puede autorizar al Presidente a redactar un
mandato especial, de conformidad con el párrafo 3 del artículo 7 del ESD. Además,
el Presidente del OSD está facultado a prolongar, previa consulta con las partes, el
plazo para las consultas relativas a una medida adoptada por un país en desarrollo
Miembro, si las partes no pueden llegar a un nuevo acuerdo en el sentido de que
las consultas han concluido (párrafo 10 del artículo 12 del ESD).

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En los casos de solución de diferencias en los que participe un país menos
adelantado Miembro, dicho país podrá solicitar al Presidente del OSD sus buenos
oficios, su conciliación o su mediación antes de que el caso sea remitido a un grupo
especial (párrafo 2 del artículo 24 del ESD). Por último, el Presidente del OSD es
consultado antes de que el Director General decida la especial en virtud del párrafo
7 del artículo 8 del ESD, y antes también de que el Órgano de Apelación adopte o
modifique sus Procedimientos de trabajo (párrafo 9 del artículo 17del ESD).

El Director General y la Secretaría de la OMC


El Director General de la OMC, actuando de oficio, podrá ofrecer sus buenos oficios,
conciliación o mediación para ayudar a los Miembros a resolver una diferencia
(párrafo 6 del artículo 5 del ESD). Cuando en los procedimientos de solución de
diferencias en que intervenga un país menos adelantado Miembro no se haya
llegado a una solución satisfactoria en el curso de las consultas celebradas, el
Director General, previa petición del país menos adelantado Miembro, ofrecerá sus
buenos oficios, conciliación y mediación con objeto de ayudar a las partes a resolver
la diferencia antes de que se formule la solicitud y que se establezca un grupo
especial (párrafo 2 del artículo 24 del ESD). Si no se llega a un acuerdo sobre los
integrantes del grupo especial dentro de los 20 días siguientes a la fecha de su
establecimiento, a petición de cualquiera de las partes el Director General, en
consulta con el Presidente del OSD y con el Presidente del Consejo o Comité
correspondiente, convocará las reuniones del OSD y nombrará a los miembros del
grupo especial (párrafo 7 del artículo 8 del ESD). El Director General designará
también al árbitro para la determinación del plazo prudencial para la aplicación, si
las partes no pueden ponerse de acuerdo respecto del plazo o la designación de un
árbitro (nota 12 al párrafo 3 c) del artículo 21) del ESD), o para examinar la propuesta
de suspensión de obligaciones en caso de incumplimiento (párrafo 6 del artículo 22
del ESD). El nombramiento de un árbitro por el Director General con arreglo al
artículo 22 es una alternativa en caso de que los miembros iniciales del grupo
especial no estén disponibles para realizar la tarea.
El personal de la Secretaría de la OMC, que rinde informe al Director General, presta
ayuda a los Miembros que lo solicitan en relación con la solución de diferencias
(párrafo 2 del artículo 27 del ESD), organiza cursos especiales de formación (párrafo
3 del artículo 27 del ESD) y proporciona asesoramiento y asistencia
jurídicacomplementaria a los países Miembros en desarrollo en cuestiones
relacionadas con la solución de diferencias, con la imparcialidad que exige el párrafo
2 del artículo 27del ESD. Asimismo, la Secretaría presta

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asistencia a las partes en la composición de los grupos especiales proponiendo
candidatos a los grupos (párrafo 6 del artículo 8 del ESD), ayuda a los grupos
especiales cuando ya han sido establecidos (párrafo 1 del artículo 27 del ESD), y
proporciona apoyo administrativo al OSD.
GRUPOS ESPECIALES
Los grupos especiales son órganos cuasijudiciales — en cierto modo tribunales —
encargados de resolver las diferencias entre los Miembros en primera instancia.
Normalmente se componen de tres expertos, y en casos excepcionales de cinco,
seleccionados específicamente para cada caso.1 Esto quiere decir que en la
OMC no hay ningún grupo especial permanente, sino que se compone un grupo
especial distinto para cada diferencia. Toda persona que sea competente e
independiente (párrafos 1 y 2 del artículo 8 del ESD) puede formar parte de un grupo
especial. El párrafo 1 del artículo 8 del ESD menciona como ejemplos a las personas
que anteriormente hayan integrado un grupo especial o hayan presentado un
alegato en él, hayan actuado como representantes de un Miembro o de una parte
contratante del GATT de 1947 o como representantes en el Consejo o Comité de
cualquier acuerdo abarcado o del respectivo acuerdo precedente, o hayan formado
parte de la Secretaría del GATT, hayan realizado una actividad docente o publicado
trabajos sobre derecho mercantil internacional o política comercial internacional, o
hayan ocupado un alto cargo en la esfera de la política comercial de un Miembro.
La Secretaría de la OMC mantiene una lista indicativa de personas, funcionarios
gubernamentales o no, que reúnen las condiciones para formar parte de los grupos
especiales (párrafo 4 del artículo 8 del ESD). Los Miembros de la OMC proponen
regularmente nombres para su inclusión en la lista y, en la práctica, el OSD los
aprueba siempre sin debate. No es necesario figurar en la lista para ser propuesto
como Miembro de un grupo especial en una determinada diferencia. Aunque
algunas personas han formado parte de más de un grupo especial, en la mayoría
de los casos se es miembro sólo de un grupo. Así pues, no existe una continuidad
institucional en cuanto a la composición de los diferentes grupos especiales. La
persona designada para formar parte de un grupo especial presta sus servicios
independientemente y a título individual, y no como representante de un gobierno o
de una organización (párrafo 9 del artículo 8 del ESD).
El grupo especial compuesto para una diferencia determinada debe examinar los
aspectos fácticos y jurídicos del caso y presentar un informe al OSD en el que
exponga su conclusión sobre lo fundado de las alegaciones del reclamante y la
compatibilidad de las medidas o acciones impugnadas con la OMC. Si el grupo
especial llega a la conclusión de que las reclamaciones están bien fundadas y un
Miembro de la OMC ha incumplido sus obligaciones, hace una recomendación que
el demandado deberá cumplir (artículos 11 y 19 del ESD).

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APOYO ADMINISTRATIVO Y JURÍDICO A LOS GRUPOS ESPECIALES
La Secretaría de la OMC se encarga de los trámites administrativos de los
procedimientos de solución de diferencias, y presta asistencia a los grupos
especiales en relación con los aspectos jurídicos y de procedimiento (párrafo 1 del
artículo 27 del ESD). Esto entraña, por una parte, ocuparse de los dispositivos
logísticos del grupo especial, o sea organizar el viaje de los miembros del grupo a
Ginebra, donde se celebran las reuniones del grupo, redactar las cartas de invitación
a las partes para que se reúnan con los grupos, recibir las comunicaciones y
transmitirlas a los miembros de los grupos, etc. Por otra parte, la asistencia a los
grupos especiales comprende también el apoyo jurídico mediante el asesoramiento
sobre las cuestiones jurídicas que se planteen en una diferencia, incluida la
jurisprudencia de anteriores grupos especiales y el Órgano de Apelación. Como los
grupos especiales no son órganos permanentes, la Secretaría sirve de memoria
institucional para facilitar una cierta continuidad y coherencia entre los grupos,
necesarias para alcanzar el objetivo del ESD de aportar seguridad y previsibilidad
al sistema multilateral de comercio (párrafo 2 del artículo 3 del ESD). El personal de
la Secretaría que presta asistencia a los grupos especiales suele consistir por lo
menos en un secretario y un oficial de asuntos jurídicos; a menudo uno de los dos
pertenece a la División de la Secretaría encargada del acuerdo abarcado de
referencia y el otro a la División de Asuntos Jurídicos. El personal de la División de
Normas presta asistencia a los grupos especiales que se ocupan de diferencias
relativas a medidas comerciales correctivas (antidumping y subvenciones).

ORGANOS DE APELACION
A diferencia de los grupos especiales, el Órgano de Apelación es un organismo
permanente compuesto de siete miembros, que se ocupa de examinar los aspectos
jurídicos de los informes emitidos por los grupos especiales. Así pues, el Órgano de
Apelación es la segunda instancia (final) de la etapa jurisdiccional. Como este
órgano no existía en el antiguo sistema de solución de diferencias del GATT de
1947, la agregación de esta segunda etapa jurisdiccional fue una de las principales
novedades de la Ronda Uruguay de Negociaciones Comerciales Multilaterales.
Una importante razón de que se haya constituido el Órgano de Apelación es que,
desde que se redactó el ESD1, la adopción de los informes de los grupos especiales
es más automática. Con el actual sistema de solución de diferencias, los Miembros
de la OMC ya no pueden impedir por sí solos la adopción de los informes de los
grupos especiales, salvo que dispongan por lo menos de la aprobación tácita de
todos los demás Miembros presentes en el OSD. La

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automaticidad virtual de la adopción de los informes del grupo especial resultante
del nuevo sistema no sólo acabó con la posibilidad de que la parte ―vencida‖
pudiera bloquear la adopción del informe, sino que hizo imposible que las partes u
otros Miembros rechazasen los informes de los grupos especiales por estar en
desacuerdo sustancial con sus análisis jurídicos. Cuando un Miembro único, de
ordinario la parte ―vencedora‖ en la diferencia, tiene como móvil principal su
voluntad de ganar el litigio, este rechazo es imposible aunque el informe del grupo
especial contenga errores jurídicos. En cambio, con el sistema de solución de
diferencias del GATT de 1947 algunos informes de grupos especiales no fueron
adoptados porque la interpretación jurídica de una determinada disposición del
GATT era inaceptable para las partes contratantes, desde una perspectiva
esencialmente jurídica. Aunque esto ya no es posible, el examen en apelación que
ahora realiza el Órgano de Apelación permite corregir los posibles errores jurídicos
de los grupos especiales. Con ello, el Órgano de Apelación hace más coherentes
las decisiones, lo que es conforme con el objetivo básico del sistema de solución de
diferencias de aportar seguridad y previsibilidad al sistema multilateral de comercio
(párrafo 2 del artículo 3 del ESD).
Cuando una parte interpone una apelación contra un informe de un grupo especial,
el Órgano de Apelación examina los aspectos jurídicos de la impugnación y puede
confirmar, modificar o revocar las constataciones del grupo especial (párrafo 13 del
artículo 17 del ESD).

COMPOSICIÓN Y ESTRUCTURA DEL ÓRGANO DE APELACIÓN


El OSD estableció el Órgano de Apelación en 1995 2, nombrando a sus siete
primeros Miembros. El OSD designa a los Miembros del Órgano de Apelación por
consenso (párrafo 4 del artículo 2 del ESD), por un período de cuatro años, y puede
renovar una vez el mandato de cada uno de ellos (párrafo 2 del artículo 17 del
ESD). Por consiguiente, los Miembros del Órgano de Apelación pueden formar parte
de éste por un máximo de ocho años. Por término medio, cada dos años el Órgano
de Apelación cambia parcialmente su composición.
Los Miembros del Órgano de Apelación han de ser personas de prestigio
reconocido, con competencia técnica acreditada en derecho, en comercio
internacional y en la temática de los acuerdos abarcados en general, y no han de
estar vinculados a ningún gobierno (párrafo 3 del artículo 17 del ESD). La mayoría
de los Miembros del Órgano de Apelación son profesores universitarios, abogados
en ejercicio, ex funcionarios gubernamentales o magistrados de experiencia.
Teóricamente la participación en el Órgano de Apelación es solamente parcial. Sin
embargo, la carga de trabajo y, por otra parte, la capacidad de dedicarse a otras
actividades profesionales importantes, depende del número de apelaciones

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presentadas, dado que los Miembros del Órgano de Apelación han de estar
disponibles en todo momento y en breve plazo (párrafo 3 del artículo 17 del ESD).
Los integrantes del Órgano de Apelación han de ser representativos, en términos
generales, de la composición de la OMC (párrafo 3 del artículo 17 del ESD), aunque
no actúan como representantes de sus países sino que representan a la OMC en
su integridad. Los siete primeros Miembros eran ciudadanos de Alemania, Egipto,
Estados Unidos, Filipinas, Japón, Nueva Zelandia y Uruguay. La composición actual
es la siguiente:

 Profesor Georges Abi-Saab, Egipto, nombrado en 2000;

 Sr. James Bacchus, Estados Unidos, nombrado en 19953;

 Profesor Luiz Olavo Baptista, Brasil, nombrado en 2001;

 Sr. A.V. Ganesan, India, nombrado en 2000;

 Sr. John Lockhart, Australia, nombrado en 2001;

 Profesor Giorgio Sacerdoti, Italia, nombrado en 2001;

 Profesor Yasuhei Taniguchi, Japón, nombrado en 2000.

Tres o cuatro Miembros del Órgano de Apelación han sido siempre ciudadanos de
un país en desarrollo Miembro. Con arreglo a los Procedimientos de trabajo para el
examen en apelación, los siete Miembros del Órgano de Apelación eligen a uno de
ellos como Presidente por un período de un año, o como máximo dos (párrafo 5 de
los Procedimientos de trabajo). El actual Presidente es James Bacchus, que ha
ocupado este cargo desde 2001. El Presidente es responsable de la dirección
general de los asuntos del Órgano de Apelación, y especialmente de su
funcionamiento interno (párrafo 3 de los Procedimientos de trabajo).
SECRETARÍA DEL ÓRGANO DE APELACIÓN
La Secretaría del Órgano de Apelación presta al Órgano la necesaria asistencia
administrativa y jurídica (párrafo 7 del artículo 17 del ESD). Para garantizar la
independencia del Órgano de Apelación, esta Secretaría mantiene sólo vínculos
administrativos con la Secretaría de la OMC, y por lo demás constituye una instancia
aparte. La Secretaría del Órgano de Apelación está ubicada en la sede de la OMC
en Ginebra, junto con la Secretaría de la OMC, y allí se celebran las reuniones de
los grupos especiales y del Órgano de Apelación.

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ARBITROS
Además de los grupos especiales y del Órgano de Apelación, es posible recurrir a
árbitros, a título individual o en grupos, para que resuelvan ciertas cuestiones en
varias etapas del proceso de solución de diferencias. El arbitraje es un medio de
solución de diferencias alternativo a los grupos especiales y al Órgano de Apelación
(artículo 25 del ESD), aunque es una posibilidad que hasta ahora se ha utilizado
muy pocas veces. Los laudos arbitrales no son objeto de apelación, y pueden
hacerse cumplir por conducto del OSD (artículos 21 y 22 del ESD).
El ESD prevé otras dos formas de arbitraje mucho más frecuentes para situaciones
y cuestiones específicas del proceso de aplicación, después de que el OSD haya
adoptado el informe de un grupo especial (o, en su caso, del Órgano de Apelación),
y cuando la parte ―vencida‖ está obligada a aplicar las resoluciones y
recomendaciones del OSD. La primera de estas situaciones, que puede someterse
a arbitraje, es la determinación del ―plazo prudencial‖ concedido al demandado
para la aplicación (párrafo 3 c) del artículo 21 del ESD). La segunda se produce
cuando una parte objeto de retorsión impugna el nivel o la naturaleza de la
suspensión de obligaciones propuesta (párrafo 6 del artículo 22 del ESD). Así pues,
estas dos formas de arbitraje se limitan a aclarar cuestiones muy específicas en el
proceso de aplicación, y dan lugar a decisiones que son vinculantes para las partes.
EXPERTOS
Las diferencias comprenden a menudo complejas cuestiones fácticas de carácter
técnico o científico, por ejemplo cuando la existencia o intensidad de un riesgo para
la salud relacionado con un determinado producto es objeto de disputa entre las
partes. Como quiera que los miembros de los grupos especiales son expertos en
comercio internacional, pero no necesariamente en estas disciplinas científicas, el
ESD reconoce a los grupos especiales el derecho a recabar información y
asesoramiento técnico de expertos. Los grupos especiales pueden recabar
información de cualquier fuente pertinente, pero antes de dirigirse a una persona o
entidad sometida a la jurisdicción de un Miembro, el grupo lo ha de notificar a las
autoridades de dicho Miembro (párrafo 1 del artículo 13 del ESD). Además de la
norma general del artículo 13 del ESD, las siguientes disposiciones de los acuerdos
abarcados autorizan explícitamente o exigen que los grupos especiales recaben las
opiniones de expertos cuando se ocupen de cuestiones relativas a esos acuerdos:

 párrafo 2 del artículo 11 del Acuerdo sobre Medidas Sanitarias y


Fitosanitarias;

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 párrafos 2 y 3 del artículo 14 y Anexo 2 del Acuerdo sobre Obstáculos
Técnicos al Comercio;

 párrafos 3 y 4 del artículo 19 y Anexo 2 del Acuerdo relativo a la


Aplicación del Artículo VII del GATT de 1994;

 párrafo 5 del artículo 4 y párrafo 3 del artículo 24 del Acuerdo sobre


Subvenciones y Medidas Compensatorias (Acuerdo SMC).

Cuando un grupo especial considera necesario consultar a expertos para hacer una
evaluación objetiva de los hechos, podrá recurrir a expertos a título individual o
nombrar a un grupo consultivo de expertos encargado de preparar un informe
(párrafo 2 del artículo 13 del ESD).
Las normas para el establecimiento de los grupos consultivos de expertos y sus
procedimientos figuran en el Apéndice 4 del ESD. Estos grupos actúan bajo la
autoridad del grupo especial y le presentan su informe. El grupo especial determina
su mandato y sus procedimientos detallados de trabajo. Se da traslado de los
informes finales de los grupos consultivos de expertos a las partes en la diferencia
cuando son presentados al grupo especial. Los mencionados grupos de expertos
ejercen una función exclusivamente consultiva. La decisión última sobre las
cuestiones jurídicas y la determinación de los hechos basada en las opiniones de
los expertos sigue recayendo en el grupo especial. Los miembros de un grupo
consultivo de expertos han de ser necesariamente personas profesionalmente
acreditadas y con experiencia en la disciplina de que se trate. Los nacionales de los
países partes en la diferencia no pueden ser miembros de un grupo consultivo sin
el asentimiento conjunto de las partes en la diferencia, salvo en circunstancias
excepcionales en que el grupo especial considere que no es posible satisfacer de
otro modo la necesidad de conocimientos científicos especializados. Los
funcionarios gubernamentales de las partes en la diferencia no pueden formar parte
de un grupo consultivo. Los miembros de los grupos consultivos de expertos actúan
a título personal y no como representantes de un gobierno o de una organización.
Los gobiernos o las organizaciones no deben darles instrucciones con respecto a
los asuntos que se someten a los grupos consultivos de expertos.
Hasta ahora, los grupos especiales no creaban grupos consultivos sino que
consultaban a los expertos a título individual. Los grupos especiales seleccionaban
a los expertos en consulta con las partes, les facilitaban una lista de preguntas a las
cuales cada experto respondía por escrito, y convocaban una reunión especial de
los expertos en la que se examinaban estas y otras cuestiones con los miembros
de los grupos especiales y las partes. En el informe del grupo especial

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solían figurar las respuestas escritas de los expertos a las preguntas del grupo y el
acta de los debates de la reunión con éste.
NORMAS DE CONDUCTA
Según dispone el ESD, los participantes en un procedimiento de solución de
diferencias tienen que respetar ciertas normas destinadas a asegurar las debidas
garantías procesales y el carácter imparcial de las decisiones. Las personas que
deban participar en el proceso de solución de diferencias como miembros de los
grupos especiales o del Órgano de Apelación, o como árbitros, habrán de
desempeñar sus funciones con ánimo imparcial e independiente. No ha de haber
comunicaciones ex parte (el grupo especial no está facultado para comunicarse con
una parte salvo en presencia de la otra o las otras partes) con el grupo especial o el
Órgano de Apelación en relación con asuntos sometidos a la consideración de éstos
(párrafo 1 del artículo 18 del ESD).
Más concretamente, el OSD ha adoptado Normas de Conducta para la aplicación
del ESD1, que tienen por objeto garantizar la integridad, imparcialidad y
confidencialidad del sistema de solución de diferencias. Estas Normas son
aplicables a todas las ―personas sujetas‖, incluidos los miembros de grupos
especiales, los Miembros del Órgano de Apelación, los expertos que asisten a los
grupos especiales, los árbitros, los miembros del Órgano de Vigilancia de los
Textiles y el personal de la Secretaría de la OMC y del Órgano de Apelación.
Según las Normas de Conducta, las ―personas sujetas‖ han de ser independientes
e imparciales, evitar los conflictos directos e indirectos de intereses y respetar el
carácter confidencial del procedimiento de solución de diferencias. En particular, la
persona sujeta deberá revelar la existencia o la aparición de cualquier interés,
relación o circunstancia que razonablemente pueda pensarse que conoce y que
pueda afectar a su independencia o imparcialidad o dar lugar a dudas justificables
sobre éstas. Esta revelación deberá incluir información sobre los intereses
financieros, profesionales y otros intereses activos, así como declaraciones
explícitas de opiniones personales e intereses de empleo o familiares.
Toda violación de estas prescripciones por una persona sujeta conferirá a las partes
en la diferencia el derecho a impugnar la participación de dicha persona en el
procedimiento de solución de diferencias y a pedir su exclusión de cualquier otra
fase del proceso. En el caso del personal de la Secretaría, la impugnación se
presentará al Director General.

Página 73 de 137
DEMANDA

Organización Mundial
del Comercio

Página 74 de 137
WT/DS241/R
22 de abril de 2003

(03-1961)

Original: inglés

ARGENTINA - DERECHOS ANTIDUMPING DEFINITIVOS


SOBRE LOS POLLOS PROCEDENTES DEL BRASIL

Informe del Grupo Especial

El informe del Grupo Especial que se ocupó del asunto Argentina - Derechos
antidumping definitivos sobre los pollos procedentes del Brasil se distribuye a todos
los Miembros, de conformidad con el ESD. El informe es objeto de distribución
general a partir del 22 de abril de 2003 de conformidad con los Procedimientos para
la distribución y la supresión del carácter reservado de los documentos de la OMC
(WT/L/160/Rev.1). Se recuerda a los Miembros que, de conformidad con el ESD,
sólo las partes en la diferencia podrán recurrir en apelación contra el informe de un
grupo especial. La apelación tendrá únicamente por objeto las cuestiones de
derecho tratadas en el informe del Grupo Especial y las interpretaciones jurídicas
formuladas por éste. No habrá comunicaciones ex parte con el Grupo Especial ni
con el Órgano de Apelación en relación con asuntos sometidos a la consideración
del Grupo Especial o del Órgano de Apelación.

Página 75 de 137
Nota de la Secretaría: El presente informe del Grupo Especial será adoptado por el
Órgano de Solución de Diferencias (OSD) dentro de los 60 días siguientes a la fecha
de su distribución, a menos que una parte en la diferencia decida recurrir en
apelación o que el OSD decida por consenso no adoptar el informe. En caso de que
se recurra en apelación contra el informe del Grupo Especial, éste no será
considerado por el OSD a efectos de su adopción hasta después de haber concluido
el procedimiento de apelación. Puede obtenerse información acerca de la situación
actual del informe del Grupo Especial en la Secretaría de la OMC.

Página 76 de 137
ÍNDICE

Página
I.INTRODUCCIÓN1
II. ELEMENTOS DE HECHO2
III. CONSTATACIONES Y RECOMENDACIONES SOLICITADAS POR LAS
PARTES4
A.Brasil4
B.Argentina9
IV. ARGUMENTOS DE LAS PARTES9
V.ARGUMENTOS DE LOS TERCEROS10
VI.REEXAMEN INTERMEDIO10
A.Procedimientos previos en el marco del MERCOSUR10
B.Reclamación 1011
C.Reclamación 1111
D.Reclamación 1312
E.Reclamación 1712
F.Reclamación 2113
G.Reclamación 2213
H.Reclamación 2714
I.Reclamaciones 28 a 3014
VII.CONSTATACIONES14
A.Cuestiones preliminares14
1. Divulgación de posiciones escritas - Párrafo 2 del artículo 18 del ESD15
a)Argumentos de las partes/de los terceros15
b)Evaluación del Grupo Especial16
2. Procedimientos previos en el marco del MERCOSUR18
a)Argumentos de las partes/de los terceros18
b)Evaluación del Grupo Especial23
B.Cuestiones de carácter general27
1.Norma de examen27
2.Carga de la prueba29
C.Reclamaciones relativas al inicio de la investigación/supuestas infracciones de
carácter procesal en la investigación30
1. Suficiencia de las pruebas que justifican la iniciación de la investigación -
Reclamaciones 2, 4, 6 y 830
a)Argumentos de las partes30
i)Reclamación 230
Página
ii)Reclamación 431
iii) Reclamación 632
iv) Reclamación 832
b)Evaluación del Grupo Especial32
i)Reclamación 234
ii) Reclamación 437
iii) Reclamación 639

Página 77 de 137
iv) Reclamación 841
c)Conclusión41
2. Suficiencia de la solicitud - Reclamaciones 1 y 541
a)Argumentos de las partes41
i) Reclamación 141
ii) Reclamación 542
b)Evaluación del Grupo Especial43
3. Negativa a rechazar la solicitud - Reclamaciones 3, 7 y 3144
a)Argumentos de las partes44
i) Reclamaciones 3 y 744
ii) Reclamación 3144
b)Evaluación del Grupo Especial45
i)Reclamación 3145
ii)Reclamaciones 3 y 746
c)Conclusión47
4. Examen simultáneo de las pruebas y negativa a rechazar de la solicitud -
Reclamación 947
a) Argumentos de las partes/de los terceros47
b)Evaluación del Grupo Especial48
c)Conclusión50
5. Omisión de notificar a los exportadores conocidos - Reclamación 1051
a)Argumentos de las partes51
b) Evaluación del Grupo Especial52
c)Conclusión54
6. Omisión de dar un plazo de 30 días para responder al cuestionario/Omisión de
facilitar el cuestionario relativo al daño - Reclamación 1154
a)Argumentos de las partes54
b)Evaluación del Grupo Especial54
Página
c)Conclusión57
7. Omisión de poner las pruebas inmediatamente a disposición de algunos
exportadores brasileños - Reclamación 1257
a) Argumentos de las partes57
b)Evaluación del Grupo Especial58
c)Conclusión59
8. Derecho de la parte interesada a defender sus intereses - Reclamación 1359
a)Argumentos de las partes59
b) Evaluación del Grupo Especial60
c)Conclusión62
9. Omisión de facilitar oportunamente el texto completo de la solicitud escrita -
Reclamación 1462
a)Argumentos de las partes62
b)Evaluación del Grupo Especial62
c)Conclusión65
10. Utilización de los hechos de que se tenga conocimiento - Reclamaciones 15, 17
y 1965
a) Argumentos de las partes65

Página 78 de 137
i) Reclamación 1565
ii) Reclamación 1766
iii) Reclamación 1966
b) Evaluación del Grupo Especial67
i)Reclamación 1567
ii) Reclamación 1767
iii) Reclamación 1969
c)Conclusión73
11. Omisión de dar aviso público de la conclusión de una investigación -
Reclamaciones 16, 18 y 2073
a)Argumentos de las partes73
i)Reclamación 1673
ii) Reclamación 1874
iii) Reclamación 2074
b)Evaluación del Grupo Especial74
c)Conclusión75
12. Cálculo de un margen de dumping individual - Reclamación 2275
a)Argumentos de las partes75
Página
b)Evaluación del Grupo Especial76
c)Conclusión77
13. Hechos esenciales - Reclamación 2177
a)Argumentos de las partes/de los terceros77
b)Evaluación del Grupo Especial77
c)Conclusión80
D.Realización de la investigación y determinación positiva definitiva80
1.No introducción de un ajuste por concepto de flete – Reclamación 2380
a)Argumentos de las partes80
b)Evaluación del Grupo Especial81
c)Conclusión83
2. No introducción de diversos ajustes para tener en cuenta diferencias
comunicadas por JOX - Reclamación 2483
a)Argumentos de las partes83
b)Evaluación del Grupo Especial84
c)Conclusión85
3. Diferencias en las características físicas que justifican un ajuste - Reclamación
2585
a) Argumentos de las partes85
b)Evaluación del Grupo Especial86
c)Conclusión87
4. Período de recopilación de datos relativos al dumping - Reclamación 2687
a)Argumentos de las partes/de los terceros87
b) Evaluación del Grupo Especial88
c)Conclusión88
5. Muestreo de transacciones de venta en el mercado interno - Reclamación 2788
a)Argumentos de las partes88
b) Evaluación del Grupo Especial88

Página 79 de 137
c) Conclusión90
6. Determinación de la existencia de daño - Reclamación 3290
a)Argumentos de las partes90
b)Evaluación del Grupo Especial92
c)Conclusión94
Página
7. Omisión de explicar por qué la CNCE examinó datos de 1999 respecto de
determinados factores de daño pero no respecto de otros - Reclamación 3395
a)Argumentos de las partes95
b)Evaluación del Grupo Especial95
c)Conclusión95
8. No exclusión del efecto de las importaciones que no fueron objeto de dumping
en la determinación de la existencia de daño - Reclamaciones 34 a 3795
a)Argumentos de las partes/de los terceros96
b)Evaluación del Grupo Especial96
c)Conclusión98
9. Omisión del examen de cada uno de los factores e índices de daño que influían
en el estado de la rama de producción nacional - Reclamaciones 38 a 4098
a)Argumentos de las partes/de los terceros99
b) Evaluación del Grupo Especial99
i)Productividad100
ii)Factores que afectaban a los precios internos100
iii)Magnitud del margen de dumping102
iv)Efectos negativos reales o potenciales en el flujo de caja ("cash flow"), el
crecimiento, la capacidad de reunir capital o la inversión103
c)Conclusión104
10. Rama de producción nacional - Reclamación 41105
a)Argumentos de las partes/de los terceros105
b)Evaluación del Grupo Especial106
c) Conclusión108
11. Establecimiento de derechos variables - Reclamaciones 28 a 30108
a)Argumentos de las partes/de los terceros109
b)Evaluación del Grupo Especial110
c)Conclusión116
E.Infracción del artículo vi del GATT de 1994 y del artículo 1 del Acuerdo
Antidumping117
a)Argumentos de las partes117
b)Evaluación del Grupo Especial117
c)Conclusión117
Página
VIII.CONCLUSIONES Y RECOMENDACIÓN117
A.Conclusiones117
B.Anulación o menoscabo119
C.Recomendación120

Página 80 de 137
LISTA DE ANEXOS

ANEXO A

Brasil

Índice
Página
Anexo A-1
Primera comunicación escrita del Brasil
A-2
Anexo A-2
Declaración oral del Brasil - Primera reunión con el Grupo Especial
A-120
Anexo A-3
Segunda comunicación escrita del Brasil
A-134
Anexo A-4
Respuestas del Brasil a las preguntas del Grupo Especial - Primera reunión
A-166
Anexo A-5
Segunda declaración oral del Brasil
A-199
Anexo A-6
Respuestas del Brasil a las preguntas del Grupo Especial - Segunda reunión
A-214
Anexo A-7
Observaciones del Brasil sobre las respuestas de la Argentina a las preguntas del
Grupo Especial - segunda reunión
A-228
ANEXO B

Argentina

Índice
Página
Anexo B-1
Primera comunicación escrita de la Argentina
B-2
Anexo B-2
Primera declaración oral de la Argentina
B-70
Anexo B-3
Segunda comunicación escrita de la Argentina
B-83

Página 81 de 137
Anexo B-4
Respuestas de la Argentina a las preguntas del Brasil - Primera reunión
B-98
Anexo B-5
Segunda declaración oral de la Argentina
B-124
Anexo B-6
Respuestas de la Argentina a las preguntas del Grupo Especial - Segunda reunión
B-142
Anexo B-7
Respuestas de la Argentina a las preguntas del Brasil - Segunda reunión
B-156
Anexo B-8
Observaciones de la Argentina sobre las respuestas del Brasil a las preguntas del
Grupo Especial - segunda reunión - Segunda reunión
B-157
Anexo B-9
Observaciones de la Argentina sobre la Segunda declaración oral del Brasil
B-161
ANEXO C

Comunicaciones en calidad de tercero

Índice
Página
Anexo C-1
Comunicación de tercero presentada por el Canadá
C-2
Anexo C-2
Comunicación de tercero presentada por las Comunidades Europeas
C-5
Anexo C-3
Comunicación de tercera parte presentada por Guatemala
C-18
Anexo C-4
Comunicación de tercera parte presentada por Paraguay
C-22
Anexo C-5
Comunicación de tercero presentada por los Estados Unidos
C-24
Anexo C-6
Presentación de Paraguay
C-39
Anexo C-7
Intervención de Chile
C-32

Página 82 de 137
Anexo C-8
Declaración oral de los Estados Unidos en la reunión de los terceros con el Grupo
Especial
C-33
Anexo C-9
Comunicación oral del Canadá en calidad de tercero
C-35
Anexo C-10
Declaración oral de las Comunidades Europeas en calidad de tercero
C-36
Anexo C-11
Respuestas de las Comunidades Europeas a las preguntas del Grupo Especial
C-39
Anexo C-12
Respuestas de los Estados Unidos a las preguntas del Grupo Especial a
los terceros
C-41

Página 83 de 137
I. INTRODUCCIÓN
I.1 El 7 de noviembre de 2001, el Brasil solicitó la celebración de consultas con la
Argentina de conformidad con el artículo 4 del Entendimiento relativo a las normas
y procedimientos por los que se rige la solución de diferencias (el "ESD"), el artículo
XXII del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio de 1994 (el
"GATT de 1994"), el artículo 17 del Acuerdo relativo a la Aplicación del Artículo VI
del GATT de 1994 (el "Acuerdo Antidumping"), incluido el párrafo 4 del artículo 17
de este último, y el artículo 19 del Acuerdo relativo a la Aplicación del Artículo VII
del GATT de 1994 (el "Acuerdo sobre Valoración en Aduana") con respecto a las
medidas antidumping impuestas por la Argentina sobre las importaciones de pollos
procedentes del Brasil. La Argentina y el Brasil celebraron consultas el 10 de
diciembre de 2001, pero no lograron solucionar la diferencia.
I.2 El 19 de noviembre de 2001, las Comunidades Europeas solicitaron, de
conformidad con el párrafo 11 del artículo 4 del ESD, que se les asociara a las
consultas.
I.3 El 25 de febrero de 2002, el Brasil solicitó el establecimiento de un grupo
especial de conformidad con el artículo XXII del GATT 1994, el artículo 17 del
Acuerdo Antidumping y el artículo 6 del ESD.
I.4 En su reunión de 17 de abril de 2002, el Órgano de Solución de Diferencias (el
"OSD") estableció este Grupo Especial de conformidad con el artículo 6 del ESD
para que examinara el asunto sometido al OSD por el Brasil en el documento
WT/DS241/3. En esa reunión, las partes en la diferencia acordaron asimismo que
el Grupo Especial se estableciera con el mandato uniforme. El mandato es, en
consecuencia, el siguiente:
"Examinar, a la luz de las disposiciones pertinentes de los acuerdos abarcados que
ha invocado el Brasil en el documento WT/DS241/3, el asunto sometido al OSD por
el Brasil en ese documento y formular conclusiones que ayuden al OSD a hacer las
recomendaciones o dictar las resoluciones previstas en dichos acuerdos."

I.5 El 17 de junio de 2002, el Brasil pidió al Director General que estableciera la


composición del Grupo Especial, de conformidad con el párrafo 7 del artículo 8 del
ESD. Dicho párrafo dispone lo siguiente:
"Si no se llega a un acuerdo sobre los integrantes dentro de los 20 días siguientes
a la fecha del establecimiento del grupo especial, a petición de cualquiera de las
partes, el Director General, en consulta con el Presidente del OSD y con el
Presidente del Consejo o Comité correspondiente, establecerá la composición del
grupo especial, nombrando a los integrantes que el Director General considere más
idóneos con arreglo a las normas o procedimientos especiales o adicionales
previstos al efecto en el acuerdo o acuerdos abarcados a que se refiera la diferencia,
después de consultar a las partes en ella. El Presidente del OSD comunicará a los
Miembros la composición del grupo especial así nombrado a más tardar 10 días
después de la fecha en que haya recibido dicha petición."

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I.6 El 27 de junio de 2002, el Director General procedió en consecuencia a
establecer la composición del Grupo Especial, que es la siguiente:
Presidente:Sr. Harsha V. Singh

Miembros:Sra. Enie Neri de Ross


Sr. Michael Mulgrew

I.7 El Canadá, Chile, las Comunidades Europeas, los Estados Unidos, Guatemala
y el Paraguay se reservaron el derecho de participar en las actuaciones del Grupo
Especial en calidad de terceros.
I.8 El Grupo Especial se reunió con las partes los días 25 y 26 de septiembre de
2002 y 26 de noviembre de 2002. El Grupo Especial se reunió con los terceros el
26 de septiembre de 2002.
I.9 El Grupo Especial presentó su informe provisional a las partes el 25 de febrero
de 2003. El Grupo Especial presentó su informe definitivo a las partes el 8 de abril
de 2003.
II. ELEMENTOS DE HECHO
II.1 La presente diferencia se refiere a la imposición por la Argentina de medidas
antidumping a las importaciones de pollos procedentes del Brasil.
II.2 El 2 de septiembre de 1997, el Centro de Empresas Procesadoras Avícolas
("CEPA") presentó a la Subsecretaría de Comercio Exterior ("SSCE"), que
posteriormente se convirtió en la Subsecretaría de Industria, Comercio y Minería (la
"SSICM") una solicitud de que se iniciara una investigación antidumping. El CEPA
alegó que las importaciones argentinas de pollos procedentes del Brasil se estaban
realizando a precios de dumping y que esas importaciones constituían una amenaza
de daño importante para la rama de producción nacional. El 23 de septiembre de
1997, la Comisión Nacional de Comercio Exterior (la "CNCE") emitió un dictamen
acerca de la representatividad de la rama de producción nacional y, el 21 de
noviembre de 1997, la SSCE aceptó la solicitud presentada por el CEPA.
II.3 El 7 de enero de 1998, el Área de Prácticas Comerciales Desleales y
Salvaguardias (el "APCDS"), que posteriormente se convirtió en la Dirección de
Competencia Desleal (la "DCD"), concluyó en su Informe de Viabilidad de Apertura
(el "Informe de 7 de enero de 1998") que existían suficientes pruebas de la
existencia de dumping para justificar la iniciación de una investigación. En la misma
fecha, la CNCE, en el Acta Nº 405, determinó que no existían suficientes pruebas
de la existencia de daño o amenaza de daño que justificaran la iniciación de una
investigación. El 17 de febrero de 1998, el CEPA presentó a la Secretaría de
Industria, Comercio y Minería ("SICyM") información nueva y actualizada. El 18 de
junio de 1998, la Dirección General de Asuntos Jurídicos (la "DGAJ") del Ministerio
de Economía y Obras y Servicios Públicos (el "MEyOSP"), a solicitud de la
Subsecretaría de Comercio Exterior, determinó que "… teniendo en cuenta que la
información presentada por el … CEPA … no ha sido evaluada por la Comisión
Nacional de Comercio Exterior al expedirse sobre la existencia de daño a la
producción nacional mediante el Acta de Directorio 405/98, esta Dirección General
considera que correspondería, previo a todo trámite, solicitar la nueva intervención
de la citada Comisión Nacional a fin de que se expida sobre los elementos

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aportados." Tras el examen de las nuevas pruebas presentadas por el CEPA, la
CNCE determinó, en el Acta Nº 464 de 22 de septiembre de 1998, que existían
pruebas suficientes de amenaza de daño que justificaban la iniciación de la
investigación.
II.4 El 20 de enero de 1999, el Secretario de Industria, Comercio y Minería (el
"Secretario") decidió iniciar la investigación antidumping respecto de los pollos
procedentes del Brasil. En el Boletín Oficial de 25 de enero de 1999 se publicó un
aviso en el que se anunciaba la apertura de la investigación antidumping.
II.5 La CNCE y la DCD enviaron, los días 10 y 16 de febrero de 1999,
respectivamente, cartas a cinco exportadores brasileños (a saber, Sadia S.A.
("Sadia"), Avipal S.A. Avicultura e Agropecuaria ("Avipal"), Frigorífico Nicolini Ltda.
("Nicolini"), Seara Alimentos S.A. ("Seara"), y Frangosul S.A. Agro Avícola Industrial
("Frangosul")) notificándoles, entre otras cosas, la apertura de la investigación.
II.6 El 28 de junio de 1999, la CNCE formuló una determinación preliminar positiva
de daño. El 6 de agosto de 1999, la DCD formuló una determinación preliminar
positiva de dumping. El 20 de agosto de 1999, la SSCE formuló una determinación
preliminar de la existencia de una relación causal entre las importaciones
presuntamente objeto de dumping y el daño causado a la rama de producción
nacional. No se impusieron medidas provisionales.
II.7 El 15 de septiembre de 1999, la DCD se puso en contacto con varios
exportadores brasileños, a saber, Cooperativa Central de Laticínios do Paraná
("CCLP"), Cooperativa Central Oeste Catarinense Ltda. ("Catarinense"), Chapecó
Cia. Industrial ("Chapecó"), Cia. Minuano de Alimentos ("Minuano"), Perdigão
Agroindustrial ("Perdigão") y Comaves Industria e Comércio de Alimentos Ltda.
("Comaves"), a los que se proporcionó el mismo cuestionario que la DCD había
enviado a otros exportadores el 16 de febrero de 1999.
II.8 El 23 de diciembre de 1999, la CNCE formuló su determinación definitiva
positiva de la existencia de daño. La DCD formuló una determinación definitiva
positiva de la existencia de dumping el 23 de junio de 2000. Los márgenes de
dumping constatados para Sadia, Avipal y los demás exportadores fueron del 14,91
por ciento, el 15,48 por ciento y el 8,19 por ciento, respectivamente. No se
constataron márgenes de dumping con respecto a Nicolini y Seara. El 17 de julio de
2000, la SSICM formuló una determinación definitiva positiva de la existencia de una
relación de causalidad entre las importaciones objeto de dumping y el daño causado
a la rama de producción nacional.
II.9 Sobre la base de las determinaciones definitivas de la existencia de dumping,
de daño y de una relación de causalidad, el Ministerio de Economía (el "ME"),
anteriormente el MEyOSP, dictó la Resolución Nº 574 de 21 de julio de 2000, por la
que se imponían medidas antidumping definitivas a las importaciones de pollos
procedentes del Brasil por un período de tres años. Esas medidas consistían en la
percepción de derechos antidumping específicos en una cuantía equivalente a la
diferencia existente en términos absolutos entre un denominado "valor mínimo de
exportación" f.o.b. y el precio f.o.b. facturado en cada envío, siempre que este último
fuera inferior al primero. Un "valor mínimo de exportación" de 0,92 dólares EE.UU.
por kilogramo se fijó en el caso de Sadia, y de 0,98 dólares EE.UU. por kilogramo
en el caso de Avipal y de los demás exportadores. Se excluyó de la

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aplicación de medidas antidumping a los exportadores brasileños Nicolini y Seara
por haberse constatado que esas empresas no exportaban pollos a precios de
dumping. La Resolución N° 574 se publicó en el Boletín Oficial de 24 de julio de
2000.
II.10 El 30 de agosto de 2000, de conformidad con el artículo 2 del Protocolo de
Brasilia del MERCOSUR, el Brasil solicitó la iniciación de negociaciones directas
con la Argentina sobre la Resolución N° 574. El 24 de enero de 2001, el Brasil
anunció su intención de iniciar el procedimiento arbitral previsto en el artículo 7 del
Protocolo de Brasilia. El 21 de mayo de 2001, el Tribunal Arbitral Ad Hoc del
MERCOSUR emitió su laudo. Conforme al artículo 22 del Protocolo de Brasilia, con
posterioridad a la emisión del laudo, el Tribunal Arbitral emitió una aclaración del
mismo con fecha 18 de junio de 2001.
III. CONSTATACIONES Y RECOMENDACIONES SOLICITADAS POR LAS
PARTES
A. Brasil
III.1 En su Primera comunicación escrita, el Brasil solicitó que el Grupo Especial:
a)constate que la Argentina ha actuado de forma incompatible con el Acuerdo
Antidumping con arreglo a las siguientes reclamaciones:
• en la solicitud, el solicitante presentó un cálculo para ajustar el valor normal en
función de las supuestas diferencias entre las características físicas de los pollos
exportados a la Argentina y los pollos vendidos en el Brasil. Con la solicitud no se
incluían pruebas pertinentes de tales diferencias, en contra de lo prescrito en el
párrafo 2 del artículo 5 (Reclamación 1). Al aceptar el cálculo del ajuste realizado
por el solicitante, la Argentina no examinó, conforme a lo prescrito en el párrafo 3
del artículo 5, la exactitud y pertinencia de las pruebas presentadas con la solicitud
(Reclamación 2), ni rechazó la solicitud de conformidad con lo dispuesto en el
párrafo 8 del artículo 5 (Reclamación 3);
• la Argentina actuó de forma incompatible con el párrafo 3 del artículo 5
(Reclamación 4) al establecer los precios de exportación basándose
exclusivamente en las transacciones de exportación realizadas a precios inferiores
al valor normal;
• con la solicitud, el solicitante presentó datos sobre los precios de exportación y
sobre el valor normal correspondientes a períodos diferentes. En concreto, la
solicitud incluía datos sobre el valor normal correspondientes a un solo día de 1997
(el 30 de junio de 1997), lo que no puede considerarse una prueba pertinente para
establecer el valor normal de conformidad con el párrafo 2 del artículo 5
(Reclamación 5). Al calcular un margen de dumping realizando una comparación
entre el precio de exportación y el valor normal sobre la base de ventas no
efectuadas en fechas lo más próximas posible y establecer el valor normal con
respecto a un solo día de 1997, la Argentina no examinó, conforme a lo dispuesto
en el párrafo 3 del artículo 5, la exactitud y pertinencia de las pruebas presentadas
(Reclamación 6) ni rechazó la solicitud de conformidad con lo dispuesto en el párrafo
8 del artículo 5 (Reclamación 7);
• la Argentina, al comparar períodos diferentes de recopilación de datos a efectos
del dumping y del daño, no examinó adecuadamente las pruebas presentadas con
la solicitud, por lo que infringió el párrafo 3 del artículo 5 (Reclamación 8);

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• la Argentina actuó de forma incompatible con el párrafo 7 del artículo 5
(Reclamación 9) al no examinar simultáneamente los datos recopilados con
respecto al dumping y los datos recopilados con respecto al daño en el momento de
decidir si se iniciaba o no la investigación;
• la Argentina no efectuó la notificación prescrita a siete exportadores brasileños
cuando se cercioró de que existían pruebas suficientes para justificar la iniciación
de la investigación antidumping. Al no efectuar tal notificación a esos exportadores
cuando se inició la investigación, la Argentina actuó de forma incompatible con el
párrafo 1 del artículo 12 (Reclamación 10);
• la Argentina no dio a los siete exportadores brasileños un plazo de 30 días como
mínimo para dar respuesta a los cuestionarios sobre el dumping enviados por la
DCD, lo que constituye prima facie una infracción del párrafo 1.1 del artículo 6
(Reclamación 11). Además, la CNCE nunca efectuó la notificación correspondiente
a esos siete exportadores ni les facilitó el cuestionario sobre el daño;
• la Argentina, con infracción de lo dispuesto en el párrafo 1.2 del artículo 6, no puso
inmediatamente a disposición de los siete exportadores brasileños las pruebas
presentadas por escrito por las demás partes interesadas que intervenían en la
investigación (Reclamación 12);
• al no dar a los siete exportadores el plazo prescrito para responder a los
cuestionarios y no poner inmediatamente a su disposición las pruebas presentadas
por escrito por las demás partes interesadas que intervenían en la investigación, no
dio a esos exportadores plena oportunidad de defender sus intereses, como exige
el párrafo 2 del artículo 6 (Reclamación 13);
• la Argentina actuó de forma incompatible con el párrafo 1.3 del artículo 6
(Reclamación 14) al no facilitar, tan pronto como se inició la investigación, a los
exportadores brasileños y al Gobierno del Brasil el texto de la solicitud escrita;
• la Argentina actuó de forma incompatible con el párrafo 8 del artículo 6 y el Anexo
II (Reclamación 15) al prescindir de las respuestas facilitadas por los exportadores
brasileños con respecto a la descripción del producto exportado a la Argentina y del
producto vendido en el Brasil y utilizar en lugar de ello el cálculo del ajuste del valor
normal presentado en la solicitud por el solicitante;
• la Argentina actuó de forma incompatible con el párrafo 2.2 del artículo 12
(Reclamación 16) al no explicar adecuadamente en la determinación definitiva su
decisión de prescindir de la información facilitada por los exportadores en relación
con la descripción del producto y utilizar en lugar de ella el ajuste del valor normal
propuesto por el solicitante;
• la Argentina actuó de forma incompatible con el párrafo 8 del artículo 6 y el Anexo
II (Reclamación 17) al prescindir de los datos sobre el precio de exportación
facilitados por los exportadores brasileños y utilizar la información sobre el precio
de exportación facilitada por la Dirección de Ganadería de la Secretaría de
Agricultura, Ganadería y Pesca de la Argentina;
• la Argentina actuó de forma incompatible con el párrafo 2.2 del artículo 12
(Reclamación 18) al no explicar adecuadamente en la determinación definitiva su
decisión de prescindir de los datos sobre el precio de exportación facilitados por los
exportadores brasileños y utilizar los datos sobre el precio de exportación

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facilitados por la Dirección de Ganadería de la Secretaría de Agricultura, Ganadería
y Pesca de la Argentina;
• la Argentina actuó de forma incompatible con el párrafo 8 del artículo 6 y el Anexo
II (Reclamación 19) al prescindir de toda la información sobre el valor normal
presentada por dos exportadores brasileños y utilizar la información facilitada por el
solicitante;
• la Argentina actuó de forma incompatible con el párrafo 2.2 del artículo 12
(Reclamación 20) al no explicar adecuadamente en la determinación definitiva su
decisión de prescindir de toda la información sobre el valor normal presentada por
dos exportadores brasileños y utilizar la información facilitada por el solicitante;
• la Argentina no informó a los exportadores brasileños de los hechos esenciales
considerados que servirían de base para la decisión de aplicar o no medidas
definitivas, lo que impidió a los exportadores brasileños defender adecuadamente
sus intereses, en contra de lo prescrito en el párrafo 9 del artículo 6 (Reclamación
21);
• en el caso de dos exportadores brasileños, la Argentina no estableció el margen
de dumping que correspondía a cada uno de ellos, como prescribe el párrafo 10 del
artículo 6 (Reclamación 22);
• la Argentina actuó de forma incompatible con el párrafo 4 del artículo 2
(Reclamación 23) al no tener debidamente en cuenta, al establecer el valor normal
para dos exportadores brasileños, las diferencias en los fletes;
• la Argentina actuó de forma incompatible con el párrafo 4 del artículo 2
(Reclamación 24) al no tener debidamente en cuenta, al establecer el valor normal
para todos los demás exportadores, las diferencias de tributación, fletes y costos
financieros;
• la Argentina actuó de forma incompatible con el párrafo 4 del artículo 2
(Reclamación 25) al efectuar indebidamente ajustes en el valor normal basados en
las supuestas diferencias entre las características físicas del producto vendido en el
Brasil y del producto exportado a la Argentina;
• la Argentina actuó de forma incompatible con el párrafo 4 del artículo 2
(Reclamación 26) al imponer una carga probatoria no razonable a tres exportadores
brasileños, por no determinar el período de dumping objeto de investigación y
permitir en consecuencia a esos exportadores que presentaran información sobre
el dumping correspondiente a los años comprendidos entre 1996 y 1999, en tanto
que posteriormente se determinó que el período de investigación a efectos del
dumping era el comprendido entre enero de 1998 y enero de 1999;
• la Argentina actuó de forma incompatible con el párrafo 4.2 del artículo 2
(Reclamación 27) al establecer un margen de dumping sobre la base de una
comparación incorrecta entre el precio de exportación y el valor normal en el caso
de dos exportadores brasileños. Para establecer el valor normal la Argentina se
basó únicamente en las transacciones efectuadas en el mercado interno de las que
se presentaron facturas, en lugar de determinarlo basándose en todas las
transacciones que se había notificado que se habían realizado en el mercado
interno durante el período en cuestión. La DCD estableció los márgenes de dumping
correspondientes a esos dos exportadores brasileños sobre la base de una
comparación entre el promedio ponderado de una muestra estadística del

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valor normal y el promedio ponderado de los precios de todas las transacciones de
exportación comparables;
• la Argentina ha actuado de forma incompatible con los párrafos 2 (Reclamación
28) y 3 (Reclamación 29) del artículo 9 al imponer un derecho antidumping variable,
cuya cuantía puede exceder del margen de dumping establecido en la
determinación definitiva;
• la Argentina actuó de forma incompatible con el párrafo 2.2 del artículo 12
(Reclamación 30) al no indicar en la determinación de imponer derechos
antidumping definitivos cómo se estableció el "valor mínimo de exportación";
• la Argentina actuó de forma incompatible con el párrafo 8 del artículo 5
(Reclamación 31) al no rechazar la solicitud y poner fin a la investigación sin demora,
una vez que la CNCE determinó en el Acta Nº 405 que no existían pruebas
suficientes de daño o amenaza de daño que justificaran la iniciación de la
investigación;
• al utilizar períodos diferentes para evaluar los factores e índices económicos
pertinentes enumerados en el párrafo 4 del artículo 3, la Argentina no formuló una
determinación definitiva de la existencia de daño que se basara en pruebas
objetivas y comprendiera un examen objetivo, como prescriben los párrafos 1, 4 y 5
del artículo 3 (Reclamación 32);
• la Argentina actuó de forma incompatible con el párrafo 2.2 del artículo 12
(Reclamación 33) al no explicar en la determinación definitiva las razones por las
que la CNCE examinó los factores e índices económicos pertinentes enumerados
en el párrafo 4 del artículo 3 con respecto a períodos diferentes;
• en el análisis de daño de la determinación definitiva no se excluyeron las
importaciones procedentes de dos exportadores brasileños, a pesar de que la DCD
consideró que no se trataba de "importaciones objeto de dumping". La CNCE, al no
excluir de las "importaciones objeto de dumping" las procedentes de esos dos
exportadores, no examinó adecuadamente el volumen de las "importaciones objeto
de dumping", el efecto de esas importaciones sobre los precios y su repercusión
sobre la rama de producción nacional, como prescriben los párrafos 2 (Reclamación
34) y 4 (Reclamación 36) del artículo 3. De la evaluación viciada de las
"importaciones objeto de dumping" se deduce que la determinación definitiva de la
existencia de daño no se basó en pruebas positivas ni comprendió un examen
objetivo, como exige el párrafo 1 del artículo 3 (Reclamación 35);
• al no excluir de las "importaciones objeto de dumping" las procedentes de esos
dos exportadores brasileños, la Argentina no examinó adecuadamente el daño,
como exige el párrafo 1 del artículo 3 y, en consecuencia, no demostró
adecuadamente la existencia de una relación causal entre las "importaciones objeto
de dumping" y el daño causado a la rama de producción nacional, como exige el
párrafo 5 del artículo 3 (Reclamación 37);
• la Argentina actuó de forma incompatible con los párrafos 4 (Reclamación 38) y 1
(Reclamación 39) del artículo 3 al no evaluar todos los factores e índices
económicos pertinentes enumerados en el párrafo 4 del artículo 3;
• la Argentina actuó de forma incompatible con el párrafo 2.2 del artículo 12
(Reclamación 40) al no exponer y examinar adecuadamente en la determinación

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definitiva la evaluación de todos los factores e índices económicos pertinentes
enumerados en el párrafo 4 del artículo 3;
• la Argentina actuó de forma incompatible con el párrafo 1 del artículo 4
(Reclamación 41) al considerar que el 46 por ciento constituía una proporción
importante de la producción nacional total de pollos de la Argentina, por lo que
podría entenderse que constituía la rama de producción nacional;
• al determinar la existencia de dumping, de daño y de una relación causal de forma
incompatible con las disposiciones del Acuerdo Antidumping, la Argentina ha
actuado de forma incompatible con el artículo VI del GATT de 1994 y el artículo 1
del Acuerdo Antidumping;
b)recomiende al OSD que pida a la Argentina que ponga esas medidas en
conformidad con el GATT de 1994 y el Acuerdo Antidumping;

c)sugiera la forma en que la Argentina podría aplicar las recomendaciones del


Grupo Especial, de conformidad con lo previsto en el párrafo 1 del artículo 19 del
ESD; y

d)sugiera, a la luz de las numerosas infracciones del Acuerdo Antidumping,


generadoras de consecuencias, que la Argentina derogue inmediatamente la
Resolución Nº 574/2000 por la que se imponen derechos antidumping definitivos a
los pollos eviscerados procedentes del Brasil.

B. Argentina
III.1 En su Primera comunicación escrita, la Argentina solicitó que el Grupo Especial:
a)no se pronuncie sobre las 41 alegaciones de inconsistencias con diversas
disposiciones del Acuerdo Antidumping presentadas por el Brasil.

Si el Grupo Especial decidiera no hacer lugar a la anterior petición, la Argentina


solicitó que el Grupo Especial:

b)rechace las reclamaciones del Brasil en el sentido que la Resolución Nº 574/2000


del Ministerio de Economía de la República Argentina es inconsistente con:

•los artículos 5.2, 5.3, 5.7 y 5.8 del Acuerdo Antidumping;

•el artículo 12.1 del Acuerdo Antidumping;

•los artículos 6.1.1, 6.1.2, 6.1.3, 6.2 y 6.8, así como con los párrafos 3, 5, 6, y 7 del
Anexo II, y con los artículos 6.9, y 6.10 del Acuerdo Antidumping;

•los artículos 2.4, 2.4.2, del Acuerdo Antidumping;

•los artículos 3.1, 3.2, 3.4 y 3.5 del Acuerdo Antidumping;

•el artículo 4.1 del Acuerdo Antidumping;

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•los artículos 9.2, 9.3 del Acuerdo Antidumping;

c)rechace la petición de revocación inmediata de la Resolución Nº 574/2000 que


impuso los derechos antidumping definitivos.

IV. ARGUMENTOS DE LAS PARTES


IV.1 Los argumentos de las partes, tal como figuran en sus comunicaciones al
Grupo Especial, se adjuntan como anexos (véase la Lista de anexos, página vii).
IV.2 Las respuestas de las partes a las preguntas tanto del Grupo Especial y de la
otra parte, al igual que las observaciones de cada parte sobre las respuestas de la
otra parte, también se adjuntan como anexos (véase la Lista de anexos, página vii).
V. ARGUMENTOS DE LOS TERCEROS
V.1 Los argumentos de los terceros, el Canadá, Chile, las Comunidades Europeas,
Guatemala, el Paraguay y los Estados Unidos, se exponen en sus comunicaciones
al Grupo Especial y se adjuntan a este informe como anexos. Las respuestas de
los terceros a las preguntas del Grupo Especial también se adjuntan como anexos
(véase la Lista de anexos, página vii).
VI. REEXAMEN INTERMEDIO
VI.1 De conformidad con el párrafo 1 del artículo 15 del ESD, el 20 de diciembre de
2002 el Grupo Especial dio traslado a las partes del proyecto de capítulos
expositivos (hechos y argumentos) de su informe. Ambas partes presentaron el
13 de enero de 2003 observaciones escritas sobre el proyecto de capítulos
expositivos. El Grupo Especial tomó nota de todas esas observaciones y enmendó,
cuando lo estimó procedente, el proyecto de parte expositiva. El 25 de febrero de
2003, de conformidad con el párrafo 2 del artículo 15 del ESD, el Grupo Especial
dio traslado de su informe provisional a las partes. El 11 de marzo de 2003, ambas
partes pidieron al Grupo Especial que reexaminara aspectos concretos del informe
provisional. Ninguna de las partes solicitó que se celebrara una reunión de
reexamen intermedio. El 18 de marzo de 2003, ambas partes presentaron
observaciones por escrito sobre las solicitudes escritas de la otra parte respecto del
examen intermedio. El Grupo Especial examinó cuidadosamente los argumentos
formulados, que se abordan infra, de conformidad con el párrafo 3 del artículo 15
del ESD.
B. Procedimientos previos en el marco del MERCOSUR
VI.1 La Argentina pidió al Grupo Especial que incluyera una referencia al
procedimiento previo en el marco del MERCOSUR en la sección II (Elementos de
hecho) del informe. El Brasil pidió al Grupo Especial que rechazase esa solicitud.
Habiendo examinado cuidadosamente los argumentos de las partes, hemos incluido
una referencia al procedimiento previo en el marco del MERCOSUR en la sección
II (Elementos de hecho) del informe.
VI.2 En cuanto a los párrafos 7.35 y 7.36 del informe provisional (párrafos 7.35 y
7.36 del informe definitivo), la Argentina se remitió al informe del Órgano de
Apelación en el asunto Estados Unidos - Trato fiscal aplicado a las "Empresas de

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Ventas en el Extranjero" para invocar el "principio de buena fe respecto de la
presentación objetiva de los hechos en una controversia". Observamos que el
Órgano de Apelación en ese asunto se refería a la obligación, tanto para el Miembro
reclamante como para el Miembro demandado, de cumplir "las prescripciones del
ESD (y las prescripciones conexas establecidas en otros acuerdos abarcados) de
buena fe". Sin embargo, habida cuenta de que la Argentina no ha alegado que el
Brasil incumpliera alguna prescripción del ESD (ni prescripciones conexas
establecidas en otros acuerdos abarcados) al plantear este asunto, el cumplimiento
de esas prescripciones de buena fe no es una cuestión pertinente en el caso que
nos ocupa. Por consiguiente, el informe del Órgano de Apelación en el asunto
Estados Unidos - EVE no es pertinente en el presente asunto.
VI.3 La Argentina presentó varias observaciones relativas a los párrafos 7.38 y
7.39 (párrafos 7.38 y 7.39 del informe definitivo). Sin embargo, no vimos nada en
las observaciones de la Argentina que nos indujera a introducir algún cambio en el
informe.
VI.4 Como consecuencia de una cuestión planteada por la Argentina, hemos
suprimido la nota 52 del informe provisional.
VI.5 En cuanto al párrafo 7.41 del informe provisional (párrafo 7.41 del informe
definitivo), la Argentina afirmó que debería tenerse en cuenta la resolución del
MERCOSUR "a los efectos de la interpretación de la presente diferencia"
(subrayado en el original). Sin embargo, la Argentina seguía sin señalar algún
elemento de la resolución del MERCOSUR que obligase al Grupo Especial a
interpretar disposiciones específicas de una manera concreta. La Argentina
deseaba, efectivamente, que el Grupo Especial "interpretase" los Acuerdos de la
OMC de tal manera que siguiese la resolución y las constataciones del MERCOSUR
en contra del Brasil. Sin embargo, esto iría más allá de la simple interpretación de
disposiciones específicas de la OMC: equivaldría a exigir al Grupo Especial que se
pronunciase de una manera determinada. Este argumento ya fue abordado en el
párrafo 7.41 del informe provisional.
C. Reclamación 10
VI.1 El Brasil formuló algunas observaciones relativas al alcance de las
constataciones del Grupo Especial en el marco de esta reclamación. En particular,
el Brasil afirmó que nuestras constataciones deberían incluir a Catarinense. Hemos
modificado nuestras constataciones para resolver las cuestiones planteadas por
estas observaciones.
D. Reclamación 11
VI.1 El Brasil sostiene que el Grupo Especial incurrió en error al señalar en el
informe provisional que el Brasil inicialmente había alegado que la DCD notificó a
Penabranca el 15 de septiembre de 1999 y que únicamente en un momento
posterior el Brasil había afirmado que no había pruebas en el expediente que
indicaran que la DCD contactara alguna vez con el exportador Penabranca o le
notificara la existencia de la investigación. El Brasil se refiere a las notas 18 y 78 de
su Primera comunicación escrita, donde se indica que "[e]l Brasil no ha podido
encontrar la notificación de la DCD al exportador brasileño Penabranca entre los
documentos de la investigación a los que ha tenido acceso". En consecuencia,

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hemos modificado nuestra descripción de la presentación de las pruebas del Brasil
relativas a Penabranca.
VI.2 La Argentina está en desacuerdo con determinadas opiniones expresadas por
el Grupo Especial en el párrafo 7.143 del informe provisional. En primer lugar,
entendemos que la Argentina alega que las solicitudes de información enviadas a
determinados exportadores brasileños el 15 de septiembre de 1999 no pueden
considerarse como "cuestionario[s]" en el sentido del párrafo 1.1 del artículo 6 del
Acuerdo Antidumping. Si bien hemos modificado ligeramente el párrafo 7.143 del
informe provisional, esto no afecta a nuestra conclusión de que esas solicitudes eran
"cuestionarios" en el sentido del párrafo 1.1 del artículo 6. También entendemos que
la Argentina aduce que nunca señaló "que el plazo total para las respuestas de los
cuestionarios sea de 30 días junto con la extensión del plazo". En consecuencia,
introdujimos cambios en los párrafos 7.144 y 7.145 del informe provisional. Los
cambios mencionados supra dieron lugar a la supresión de la mayor parte de los
párrafos 7.143, 7.144 y 7.145 del informe provisional. Lo que resta de estos párrafos
figura en el párrafo 7.140 del informe definitivo.
E. Reclamación 13
VI.1 El Brasil señaló una incompatibilidad en el informe provisional entre el alcance
de las constataciones del Grupo Especial relativas al párrafo 2 del artículo 6 y el
enfoque del Grupo Especial con respecto a Penabranca en el marco de otras
reclamaciones. Hemos resuelto esa incompatibilidad modificando el enfoque del
Grupo Especial con respecto a Penabranca en las Reclamaciones 10, 11 y 12.
VI.2 El Brasil también mostró preocupaciones de carácter general con respecto a la
manera en que el Grupo Especial abordó una de sus reclamaciones relativas al
párrafo 2 del artículo 6. Examinando detenidamente la solicitud del Brasil de
establecimiento de un grupo especial, constatamos que la reclamación específica
en cuestión relativa al párrafo 2 del artículo 6 es ajena a nuestro mandato. Hemos
modificado nuestras constataciones en consecuencia.
F. Reclamación 17
VI.1 La Argentina señala una incompatibilidad en el examen del Grupo Especial del
trato dado por la DCD a los datos presentados por Catarinense en el contexto de
las Reclamaciones 17 y 19 (párrafos 7.189 y 7.190 del informe provisional/párrafos
7.187 y 7.188 del informe definitivo). La Argentina sostiene que, en la medida en
que el Grupo Especial constató que la DCD tenía derecho a rechazar los datos sobre
el valor normal facilitados por Catarinense porque este exportador no había
cumplido el requisito de acreditación de personería, el Grupo Especial debería
también constatar que la DCD tenía derecho a no tener en cuenta los datos sobre
los precios de exportación de Catarinense por las mismas razones. El Brasil, por
otra parte, nos pide que confirmemos la conclusión que figura en el párrafo 7.190
del informe provisional (párrafo 7.188 del informe definitivo).
VI.2 Hemos examinado cuidadosamente las observaciones de la Argentina, y
convenimos en que el incumplimiento por parte de Catarinense del requisito
pertinente de acreditación de personería debe llevarnos a rechazar las
Reclamaciones 17 y 19 relativas a ese exportador. Hemos modificado nuestras
constataciones relativas a la Reclamación 17 en consecuencia (véase el párrafo
7.184 del informe definitivo).

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VI.3 El Brasil nos pidió que comprobemos si la autoridad investigadora había
solicitado a Catarinense que facilitase la información para acreditar personería.
Consideramos que la correspondencia a la que se refiere el Brasil en su Prueba
documental 27 demuestra que la DCD informó a Catarinense de la necesidad de
cumplir determinados procedimientos internos establecidos en la Ley Nº 19.549 y
en los Decretos Nos 1759/72 y 1883/91. Además, el Brasil sostiene que el
argumento de la Argentina según el cual los datos de exportación de Catarinense
no se tomaron en cuenta por la falta de acreditación de personería constituye una
justificación ex post. No estamos de acuerdo con el Brasil. A este respecto,
observamos que en el informe de 4 de enero de 2000 y en la Determinación Final
del Margen de Dumping figuran declaraciones de que la autoridad investigadora
informó a Catarinense de los requisitos previstos en la Ley 19.549 y en los Decretos
1759/72 y 1883/91 con respecto a las comunicaciones a la Administración.
VI.4 El Brasil alega que, al utilizar los precios de exportación constatados para los
demás exportadores en lugar de utilizar el precio de exportación individual
constatado para Catarinense, la autoridad no actuó con especial prudencia al basar
sus constataciones relativas a los precios de exportación en una fuente de
información secundaria. Observamos que la Argentina no determinó un margen de
dumping individual para Catarinense (contrariamente a lo dispuesto en el párrafo 10
del artículo 6 del Acuerdo Antidumping (Reclamación 22)). Habida cuenta de que la
Argentina no estaba autorizada a utilizar un tipo para "todos los demás
exportadores" para Catarinense, no creemos necesario considerar si la Argentina
actuó o no con especial prudencia al obrar de este modo.
G. Reclamación 21
VI.1 El Brasil pide al Grupo Especial que revoque sus constataciones que figuran
en el párrafo 7.231 del informe provisional (párrafo 7.229 del informe definitivo). El
Brasil fundamenta su petición en el hecho de que una parte necesita saber qué
información no va a utilizar finalmente la autoridad investigadora en la determinación
definitiva para poder aportar razones y argumentos en su defensa. Sin embargo, no
vemos nada en las observaciones del Brasil que nos induzca a cambiar nuestra
interpretación del sentido corriente del párrafo 9 del artículo 6 del Acuerdo
Antidumping.
H. Reclamación 22
VI.1 La Argentina sostiene que ninguno de los párrafos del Anexo II del Acuerdo
Antidumping obliga a determinar un margen de dumping individual en los casos en
que los exportadores no han cooperado en la investigación. Por esta razón, la
Argentina sostiene que, cuando la autoridad investigadora debe recurrir a la
aplicación de las normas del Anexo II en virtud de la falta de cooperación de una
parte interesada, la regla general que establece el párrafo 10 del artículo 6 del
Acuerdo Antidumping no resulta aplicable. En particular, la Argentina sostiene que
la norma general impuesta por el párrafo 10 del artículo 6 no se aplica a Catarinense,
un exportador respecto del cual el Grupo Especial constató que no había acreditado
personería en el contexto de la investigación ante las autoridades argentinas. Con
respecto a las observaciones de la Argentina, el Brasil sostiene que el hecho de que
un exportador no haya presentado la información pertinente y adecuada para
establecer el valor normal y los precios de exportación, no exime a

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la autoridad de la obligación que le impone el párrafo 10 del artículo 6 de calcular
un margen de dumping individual.
VI.2 Abordamos íntegramente la relación entre, por un lado, el párrafo 10 del
artículo 6, y, por otro, el párrafo 8 del artículo 6 y el Anexo II del Acuerdo
Antidumping, en los párrafos 7.217 y 7.218 del informe provisional (párrafos 7.215
y 7.216 del informe definitivo). No vemos nada en las observaciones de la Argentina
que nos induzca a modificar nuestras constataciones y conclusiones respecto de
esta reclamación.
I. Reclamación 27
VI.1 La Argentina formuló varias observaciones sobre las constataciones del Grupo
Especial relativas a la Reclamación 27. En resumen, la Argentina acepta la
constatación del Grupo Especial "respecto de la obligación de considerar todas las
transacciones realizadas en el curso de operaciones normales para calcular el valor
normal", pero impugna la constatación de infracción formulada por el del Grupo
Especial. La Argentina aduce que se tienen en cuenta todas las transacciones
pertinentes realizadas en el mercado interno si se utiliza una muestra
estadísticamente válida.
VI.2 Si bien puede haber situaciones en que una autoridad investigadora
considere útil utilizar muestras estadísticamente válidas de las transacciones de
venta realizadas en el mercado interno a los efectos de establecer el valor normal,
el sentido claro del párrafo 4.2 del artículo 2, interpretado a la luz del párrafo 2.1
del mismo artículo, no prevé un muestreo de esa índole. En consecuencia, no
vemos motivo alguno para modificar nuestras constataciones sobre esta cuestión.
I.Reclamaciones 28 a 30
VI.3 En cuanto a las Reclamaciones 28 a 30, el Brasil señaló que no alegaba que
los derechos antidumping fuesen variables per se incompatibles con los párrafos 2
y 3 del artículo 9 del Acuerdo Antidumping. Hemos modificado nuestro informe en
consecuencia.
VI.4 El Brasil también presentó otros argumentos en apoyo de sus Reclamaciones
28 a 30. Si bien estos nuevos argumentos dieron lugar a cambios menores en el
razonamiento del Grupo Especial, las constataciones y conclusiones del Grupo
Especial no se modificaron.
VI.5 Observamos que el Brasil pretende sugerir que nuestras constataciones
permitirían a un Miembro "calcular un margen de dumping en la investigación y
aplicar cualquier derecho que considerara conveniente". Esto evidentemente no es
así, puesto que la cuantía del derecho que se ha de percibir nunca debe ser superior
al margen de dumping pertinente. El hecho de que el Grupo Especial constate que
los derechos antidumping variables no necesitan limitarse al margen de dumping
establecido en la investigación no significa que un Miembro pueda aplicar cualquier
derecho antidumping variable que considere conveniente.
VII. CONSTATACIONES
VII.1 El presente asunto plantea cuestiones relativas a la iniciación de la
investigación antidumping sobre pollos procedentes del Brasil, el desarrollo de la
investigación y la imposición de medidas definitivas. Antes de ocuparnos de las
reclamaciones del Brasil, examinaremos en primer lugar dos cuestiones
preliminares planteadas en estas actuaciones y luego consideraremos diversas
cuestiones generales relacionadas con estas actuaciones.

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B. Cuestiones preliminares
VII.1 La Argentina ha planteado dos cuestiones preliminares. La primera se
relaciona con la divulgación de posiciones escritas en el marco del párrafo 2 del
artículo 18 del ESD. La segunda se refiere a los procedimientos de solución de
diferencias previos en el marco del MERCOSUR con respecto a las medidas
antidumping en cuestión.
2. Divulgación de posiciones escritas - Párrafo 2 del artículo 18 del ESD
a) Argumentos de las partes/de los terceros
VII.1 Mediante carta de fecha 8 de agosto de 2002, el Brasil informó al Grupo
Especial de que un Miembro que no era parte en la diferencia le había solicitado
que se le facilitara un resumen no confidencial de la información contenida en su
comunicación que pudiera hacerse público. El Brasil informó al Grupo Especial de
que había clasificado como no confidencial el volumen en el que figuraba el texto
de su Primera comunicación, en tanto que se trataría como confidenciales los cuatro
volúmenes que contenían las pruebas documentales correspondientes a la Primera
comunicación. El Brasil señaló que pondría a disposición del público el primer
volumen (no confidencial) de su Primera comunicación escrita, una vez que hubiera
dado a la Argentina la oportunidad de señalar si el mencionado volumen debía
revisarse con el fin de excluir cualquier información considerada confidencial.
VII.2 Mediante carta de fecha 15 de agosto, la Argentina objetó la decisión del Brasil
de poner a disposición del público la totalidad de su Primera comunicación escrita
(con exclusión de las pruebas documentales). La Argentina sostuvo que un
Miembro sólo tiene el derecho, con arreglo al párrafo 2 del artículo 18 del ESD, a
hacer públicas sus posiciones escritas. No tiene derecho a hacer pública la totalidad
de sus comunicaciones escritas al Grupo Especial, ya que debe mantenerse la
confidencialidad de las comunicaciones. A juicio de la Argentina, el párrafo 2 del
artículo 18 del ESD establece una clara distinción entre "comunicaciones escritas"
y "posiciones hechas públicas" ("statements of […] positions" en la versión inglesa).
La Argentina no alegó que ninguna parte de la información que el Brasil proponía
hacer pública fuera confidencial.
VII.3 El 21 de agosto de 2002, el Brasil informó al Grupo Especial de que había
puesto a disposición del público su Primera comunicación escrita (excluidos los
volúmenes que contienen las pruebas documentales). El Brasil hizo notar que la
Argentina no había planteado ninguna objeción con respecto a la confidencialidad
de la información que el Brasil había propuesto inicialmente hacer pública. Respecto
de la interpretación del párrafo 2 del artículo 18 del ESD, el Brasil sostuvo, entre
otras cosas, que el ESD no define el límite o ámbito, la extensión, la configuración,
la forma ni el contenido de las "posiciones" que una parte en una diferencia puede
hacer públicas. El Brasil afirmó que en el presente asunto las "posiciones"
pertinentes eran idénticas a la Primera comunicación del Brasil con exclusión de las
pruebas documentales.
VII.4 El 23 de agosto de 2002, el Canadá sostuvo que la interpretación de la
Argentina del párrafo 2 del artículo 18 del ESD era incompatible con el espíritu de
transparencia que informa el funcionamiento de la OMC y el mecanismo de solución
de diferencias. El Canadá también afirmó, entre otras cosas, que la distinción
establecida por la Argentina entre "comunicaciones escritas" y

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"posiciones hechas públicas" ("statements of […] positions" en la versión inglesa)
era de carácter formal, dado que un Miembro puede considerar que la versión más
autorizada de sus "posiciones" con respecto a una diferencia en el marco de la OMC
se encuentra en sus comunicaciones escritas.
VII.5 El 27 de agosto de 2002, la Argentina afirmó que si el Grupo Especial
entendiese que la expresión 'comunicaciones escritas' y el término "posiciones"
("statements" en la versión inglesa) que figuran en el párrafo 2 del artículo 18 del
ESD tienen el mismo sentido, la Argentina aceptaría esa interpretación. En la misma
fecha, la Argentina pidió al Grupo Especial que expresara su opinión sobre esta
cuestión.
VII.6 El 9 de septiembre de 2002, en su Comunicación de tercero, los Estados
Unidos expresaron que el Grupo Especial no debe exponer opiniones sobre la
interpretación apropiada del párrafo 2 del artículo 18 del ESD. Los Estados Unidos
alegaron, entre otras cosas, que el párrafo 2 del artículo 18 del ESD excede del
ámbito del mandato del Grupo Especial, y que en realidad el Grupo Especial estaría
interpretando esa disposición, lo cual estaría en conflicto con la facultad exclusiva
de interpretar el Acuerdo atribuida a la Conferencia Ministerial y al Consejo General
por el párrafo 2 del artículo IX del Acuerdo de Marrakech por el que se establece la
Organización Mundial del Comercio ("Acuerdo sobre la OMC").
VII.7 El 26 de septiembre de 2002, durante la primera reunión sustantiva del Grupo
Especial con las partes, la Argentina expresó que no se oponía al derecho del Brasil
de poner a disposición del público su Primera comunicación escrita. Sin embargo,
la Argentina consideró que el Brasil no debió haber hecho pública su Primera
comunicación escrita en una etapa tan temprana de las actuaciones del Grupo
Especial. La Argentina sostuvo que, de conformidad con el párrafo 11 de los
procedimientos de trabajo del Grupo Especial (según el cual las comunicaciones de
las partes deberán incluirse en el informe del Grupo Especial), la Primera
comunicación escrita del Brasil sólo debió haberse hecho pública una vez publicado
el informe del Grupo Especial.
VII.8 Tras la declaración de la Argentina durante la primera reunión sustantiva del
Grupo Especial con las partes, el Grupo Especial formuló la siguiente pregunta a la
Argentina:
"La Argentina dijo en la reunión de esta mañana que no se oponía, como cuestión
de principio, a que el Brasil hubiera puesto a disposición del público su Primera
comunicación escrita. Lo que le preocupaba más bien a la Argentina era el momento
en que lo había hecho el Brasil. ¿Significa esto que la Argentina acepta que un
Miembro pueda poner en algún momento a disposición del público sus
comunicaciones escritas dirigidas al Grupo Especial sin infringir el párrafo 2 del
artículo 18 del ESD? ¿Infringiría el Brasil el párrafo 2 del artículo 18 del ESD si
pusiera sus comunicaciones escritas a disposición del público después de que el
Grupo Especial emitiera su informe definitivo?"

VII.9 La Argentina respondió "Sí, de conformidad con las disposiciones del párrafo
2 del artículo 18 del ESD" a la primera parte de la pregunta, y "No" a la segunda
parte de la misma.
b) Evaluación del Grupo Especial

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VII.1 Antes de ocuparnos del fondo de la cuestión preliminar planteada por la
Argentina, examinaremos en primer lugar el argumento de los Estados Unidos de
que no deberíamos pronunciarnos sobre la cuestión planteada por la Argentina. En
virtud del párrafo 1 del artículo 1 del ESD, las disposiciones del ESD se aplican a
todos los procedimientos de solución de diferencias de la OMC, con sujeción a
determinadas normas y procedimientos especiales o adicionales en materia de
solución de diferencias que se enuncian en el Apéndice 2 del ESD. Por consiguiente,
las disposiciones del ESD se aplican en todos los casos, se mencionen o no en la
solicitud de establecimiento de un grupo especial presentada por un Miembro. En
realidad, no se nos solicita pronunciarnos sobre si la medida identificada en la
solicitud de establecimiento de un grupo especial es compatible con el párrafo 2 del
artículo 18 del ESD. Más bien, se solicita que nos pronunciemos respecto del párrafo
2 del artículo 18 del ESD en la medida en que sea necesario para dirigir algunos
aspectos procesales de estas actuaciones. Al pronunciarnos sobre el párrafo 2 del
artículo 18 del ESD, sólo estamos actuando de conformidad con el párrafo 1 del
artículo 1 del ESD. No pretendemos adoptar una interpretación en el sentido del
párrafo 2 del artículo IX del Acuerdo sobre la OMC. En consecuencia, rechazamos
la alegación de los Estados Unidos de que el Grupo Especial no se pronuncie sobre
la cuestión planteada por la Argentina.
VII.2 Esta cuestión tiene relación con el párrafo 2 del artículo 18 del ESD, que
establece:
"Las comunicaciones por escrito al grupo especial o al Órgano de Apelación se
considerarán confidenciales, pero se facilitarán a las partes en la diferencia.
Ninguna de las disposiciones del presente Entendimiento impedirá a una parte en
la diferencia hacer públicas sus posiciones. Los Miembros considerarán confidencial
la información facilitada al grupo especial o al Órgano de Apelación por otro
Miembro a la que éste haya atribuido tal carácter. A petición de un Miembro, una
parte en la diferencia podrá también facilitar un resumen no confidencial de la
información contenida en sus comunicaciones escritas que pueda hacerse público."

VII.3 Sobre el fondo, coincidimos con el Canadá en que la interpretación de la


Argentina con respecto al párrafo 2 del artículo 18 del ESD establece una distinción
de carácter formal entre "comunicaciones escritas" y "posiciones" ("statements" en
la versión inglesa). Al hacerlo, la Argentina niega que las comunicaciones escritas
de una parte a un grupo especial contengan necesariamente elementos de las
posiciones de esa parte. A nuestro juicio, las dos primeras frases del párrafo 2 del
artículo 18 del ESD no deben leerse como si estuvieran formalmente aisladas la una
de la otra. Leer conjuntamente, y en el contexto de una respecto de la otra, las dos
primeras frases del párrafo 2 del artículo 18 del ESD significa que, si bien una parte
no hará públicas las comunicaciones de la otra parte, cada parte tiene el derecho
de hacer públicas sus propias posiciones, con sujeción al requisito de
confidencialidad establecido en la tercera frase del párrafo 2 del artículo 18 del ESD.
Recordamos que las comunicaciones escritas de una parte a un grupo especial
necesariamente incluyen las posiciones de esa parte. Por consiguiente, a nuestro
juicio, la presentación de comunicaciones a un grupo especial es una de las formas
en las

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que una parte hace públicas sus posiciones. Si una parte decide hacer pública la
totalidad de su propia posición contenida en su comunicación escrita, tiene el
derecho de hacerlo, siempre que se respete el requisito de confidencialidad que
figura en la tercera frase del párrafo 2 del artículo 18 del ESD. Dado que la Argentina
no ha alegado que el Brasil haya violado la obligación de confidencialidad, no
consideramos que la decisión del Brasil de hacer pública la totalidad de su posición
contenida en su Primera comunicación escrita al Grupo Especial (con exclusión de
las pruebas documentales) sea incompatible con el párrafo 2 del artículo 18 del
ESD.
VII.4 Además, observamos que, cuando se llevó a cabo nuestra primera reunión
sustantiva con las partes, la Argentina ya no alegaba que el Brasil no tuviera derecho
a poner a disposición del público la totalidad de sus comunicaciones escritas al
Grupo Especial durante las actuaciones del Grupo Especial. Por lo tanto, de manera
implícita, la Argentina finalmente aceptó que el Brasil tenía derecho a poner su
comunicación a disposición del público de conformidad con el párrafo 2 del artículo
18 del ESD. Aunque la Argentina alegó que el Brasil no debió haberlo hecho hasta
después de la publicación del informe del Grupo Especial, no constatamos que haya
ningún fundamento para este argumento en el párrafo 2 del artículo 18 del ESD. El
párrafo 2 del artículo 18 no establece límites temporales a los derechos y
obligaciones de los Miembros en el marco de esa disposición. Tampoco
encontramos ningún fundamento para este argumento en el párrafo 11 de los
procedimientos de trabajo del Grupo Especial, que se refiere a la preparación de la
parte expositiva del informe del Grupo Especial. A nuestro juicio, nada en esa
disposición impone algún límite a los derechos que corresponden a los Miembros
en virtud del párrafo 2 del artículo 18 del ESD.
VII.5 En conclusión, no consideramos que la decisión del Brasil de hacer pública la
totalidad de su posición contenida en su Primera comunicación escrita al Grupo
Especial (con exclusión de las pruebas documentales) sea incompatible con el
párrafo 2 del artículo 18 del ESD.
3. Procedimientos previos en el marco del MERCOSUR
VII.1 La Argentina ha planteado una cuestión preliminar relativa al hecho de que,
antes de someter la medida antidumping de la Argentina al procedimiento de
solución de diferencias de la OMC, el Brasil había impugnado esa medida ante un
Tribunal Arbitral Ad Hoc del MERCOSUR. La Argentina solicita que, teniendo en
cuenta el procedimiento previo en el marco del MERCOSUR, el Grupo Especial se
abstenga de pronunciarse sobre las reclamaciones planteadas por el Brasil en el
presente procedimiento de solución de diferencias. Subsidiariamente, la Argentina
afirma que el Grupo Especial debería estar obligado a aplicar la decisión del Tribunal
del MERCOSUR.
b) Argumentos de las partes/de los terceros
VII.1 La Argentina entiende que la conducta del Brasil de plantear la diferencia en
forma sucesiva en ámbitos diversos, primero en el MERCOSUR y luego, ante la
OMC, configura un ejercicio de derecho que contraría el principio de buena fe y que
in casu posibilita invocar el instituto del estoppel. La Argentina no invoca el principio
de la cosa juzgada. Subsidiariamente, la Argentina sostiene que en función de la
norma pertinente de derecho internacional aplicable en las relaciones entre las
partes conforme al párrafo 3 c) del artículo 31 de la Convención de Viena

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sobre el derecho de los tratados ("Convención de Viena"), a la luz del párrafo 2 del
artículo 3 del ESD el Grupo Especial no puede soslayar, en la consideración y
sustanciación del actual asunto presentado por el Brasil, los antecedentes de lo
actuado en el ámbito del MERCOSUR.
VII.2 La Argentina afirma que, en el ámbito del MERCOSUR, existe un práctica
constante por parte de todos los miembros -incluido el Brasil- de aceptar las
obligaciones derivadas del marco normativo vigente, incluidos el Tratado de
Asunción del MERCOSUR y el Protocolo de Brasilia. En opinión de la Argentina, no
procede conforme al principio de buena fe un Estado parte si en primer lugar recurre
al mecanismo del proceso de integración para solucionar su controversia con otro
Estado parte y, no satisfecho con el resultado, plantea la misma causa en forma
sucesiva en un ámbito distinto, agravando aún más su conducta al omitir referencia
alguna al anterior planteo y a su resultado.
VII.3 La Argentina sostiene que los elementos esenciales del estoppel son "i) a
statement of fact which is clear and unambiguous; ii) this statement must be
voluntary, unconditional, and authorized; iii) there must be reliance in good faith upon
the statement … to the advantage of the party making the statement" ("i) una
afirmación de hecho clara y sin ambigüedades; ii) esta afirmación debe ser
voluntaria, incondicional y autorizada; iii) debe haber confianza de buena fe en la
afirmación […] en beneficio de la parte que hace la afirmación"). La Argentina
sostiene que la conducta anterior del Brasil en materia de aplicación de laudos,
confirmada mediante la firma del Protocolo de Olivos, tornan inoponible a la
Argentina el reclamo que el Brasil pretende ahora articular en base al ESD. La
Argentina sostiene que no hay provisión o disposición alguna que prohíba a un
Grupo Especial examinar y, en el caso que lo juzgara pertinente, aplicar el principio
del estoppel. La Argentina afirma que el estoppel es un principio del derecho
internacional y, que, de conformidad con el Órgano de Apelación en el asunto
Estados Unidos - Gasolina, "[estas directrices] son en cierta medida consecuencia
del reconocimiento de que no debe leerse el Acuerdo General aislándolo
clínicamente del derecho internacional público". La Argentina asevera que los
grupos especiales de la OMC están llamados a aplicar derecho internacional público
para resolver las disputas que se les someten, y que grupos especiales anteriores
han abordado el principio del estoppel.
VII.4 El argumento subsidiario de la Argentina se basa en el párrafo 3 c) del artículo
31 de la Convención de Viena. La Argentina sostiene que el párrafo 2 del artículo 3
del ESD propone una regla de interpretación para el Grupo Especial, y la práctica
legal OMC ha consolidado la misma remitiendo a los artículos 31 y 32 de la
Convención de Viena. La Argentina aduce que, conforme al párrafo 3 c) del artículo
31 de la Convención de Viena, la interpretación de un tratado debe tomar en cuenta
todas las normas pertinentes del derecho internacional aplicables entre las partes
en el momento de aplicación. A juicio de la Argentina, el marco normativo del
MERCOSUR y las consecuencias legales derivadas de la aplicación del Protocolo
de Brasilia por el Tribunal Arbitral Ad Hoc en el asunto en cuestión constituyen
normas pertinentes de derecho internacional público en el sentido del párrafo 3 c)
del artículo 31 de la Convención de Viena, de forma que el Grupo Especial está
obligado a aplicar las resoluciones anteriores del MERCOSUR con respecto a la
medida en cuestión.

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VII.5 El Brasil sostiene que el principio del estoppel no es aplicable en el presente
asunto, en parte porque la diferencia planteada ante el Tribunal del MERCOSUR se
basó en un fundamento jurídico distinto de la diferencia planteada ante este Grupo
Especial. En cualquier caso, el Brasil sostiene que el principio del estoppel significa
que "a party is prevented by his own acts from claiming a right to the detriment of
other party who was entitled to rely on such conduct and has acted accordingly" (una
parte no puede, en razón de sus propios actos, alegar un derecho en perjuicio de
otra parte que tenía derecho a contar con esa conducta y ha actuado en
consecuencia). Como estableció el Grupo Especial que se ocupó del asunto CEE
(Estados miembros) - Banano I, el estoppel "sólo podía resultar del consentimiento
expreso o, en casos excepcionales, implícito de dichas partes o de las PARTES
CONTRATANTES". De acuerdo con el Brasil, el simple hecho de que haya
planteado una controversia similar ante el Tribunal del MERCOSUR no significa que
el Brasil haya aceptado no plantear la actual controversia ante la OMC,
especialmente cuando la controversia planteada ante ese Grupo Especial se basa
en un fundamento jurídico distinto del de la diferencia planteada ante el Tribunal del
MERCOSUR. El Brasil sostiene que el Protocolo de Olivos para la Solución de
Controversias en el MERCOSUR, firmado el 18 de febrero de 2002, no puede
presentarse aquí como una aceptación implícita o expresa por el Brasil de
abstenerse de plantear el caso presente en el sistema de solución de diferencias de
la OMC, también en este caso porque el objeto de los procedimientos anteriores en
el MERCOSUR era distinto del objeto del actual procedimiento en el marco de la
OMC. Además, el Protocolo de Olivos no se aplica a las diferencias que ya se han
concluido en el marco del Protocolo de Brasilia.
VII.6 Con respecto a la referencia de la Argentina al párrafo 2 del artículo 3 del ESD,
el Brasil alega que el párrafo 2 del artículo 3 se refiere exclusivamente a la
aclaración de las disposiciones vigentes de los Acuerdos de la OMC y no dispone
que una resolución previa de un tribunal internacional pone cortapisas a la
interpretación que haga un grupo especial de la OMC acerca del Acuerdo sobre la
OMC. De hecho, el párrafo 2 del artículo 3 exige que el Grupo Especial examine
una reclamación planteada por un Miembro con respecto a la violación de un
acuerdo abarcado, a fin de preservar los derechos de ese Miembro en el marco de
dicho acuerdo.
VII.7 Además, el Brasil hace notar que, contrariamente a las alegaciones de la
Argentina, el Brasil no ha incurrido en un ejercicio abusivo de sus derechos en el
marco de los Acuerdos de la OMC, ni su conducta ha sido contraria a la buena fe
por no haber mencionado en su Primera comunicación la resolución del Tribunal del
MERCOSUR. El Brasil no hizo referencia a esa resolución simplemente porque
cree que no es pertinente en el caso presente, ya que las alegaciones planteadas
actualmente ante el Grupo Especial no son las mismas que las que se plantearon
ante el Tribunal del MERCOSUR.
VII.8 Chile, en calidad de tercero, sostiene que el Brasil tiene el derecho de someter
el presente asunto ante la OMC dado que las cuestiones planteadas son diferentes
de las cuestiones planteadas de manera previa en el procedimiento de solución de
diferencias del MERCOSUR.

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VII.9 Las Comunidades Europeas, en calidad de tercero, afirman que el párrafo 2
del artículo 3 no es pertinente en este procedimiento dado que trata exclusivamente
de la interpretación de los Acuerdos de la OMC, y no de las fuentes del derecho de
la OMC. Las Comunidades Europeas sostienen que es difícil comprender cómo la
interpretación de las disposiciones del ordenamiento jurídico del MERCOSUR
hecha por el Tribunal Arbitral Ad Hoc podría ser pertinente, de conformidad con las
normas establecidas en los artículos 31 y 32 de la Convención de Viena, a la
interpretación de las disposiciones del Acuerdo Antidumping en litigio en la presente
diferencia.
VII.10 Las Comunidades Europeas no consideran necesario pronunciarse sobre la
cuestión de si un Miembro ejercitaría abusivamente su derecho a recurrir a un grupo
especial de conformidad con el ESD y, por ende, actuaría de forma incompatible
con el párrafo 10 del artículo 3, si solicitara el establecimiento de un grupo especial
violando el principio de congruencia con los propios actos (estoppel). En realidad,
este Grupo Especial no necesita pronunciarse sobre esta cuestión porque, en
cualquier caso, el comportamiento del Brasil no es contrario a ese principio. Como
señaló el Grupo Especial en CEE (Estados miembros) - Banano I, la preclusión sólo
puede "resultar del consentimiento expreso, o en casos excepcionales, implícito de
[las partes reclamantes]". Los hechos alegados por la Argentina no bastan para
llegar a la conclusión de que el Brasil ha "consentido", expresa o implícitamente, en
no plantear la presente diferencia ante la OMC. No hay en el Protocolo de Brasilia
ninguna disposición que limite de algún modo el derecho de las partes a solicitar el
establecimiento de un grupo especial de conformidad con los Acuerdos de la OMC
con respecto a una medida que haya sido ya objeto de una controversia en el marco
del Protocolo. En consecuencia, el mero hecho de que el Brasil solicitara
anteriormente el establecimiento de un tribunal arbitral ad hoc de conformidad con
el Protocolo de Brasilia no equivale a una renuncia a ejercitar una acción de solución
de diferencias de conformidad con los Acuerdos de la OMC. De forma análoga, no
cabe interpretar el mero hecho de que el Brasil no considerara necesario ejercitar
una acción en el ámbito de la solución de diferencias de conformidad con los
Acuerdos de la OMC con posterioridad a los laudos arbitrales dictados en varios de
los demás casos citados por la Argentina como una renuncia tácita del Brasil al
derecho que le confieren los Acuerdos de la OMC a ejercitar tal acción en el
presente caso.
VII.11 El Paraguay, en calidad de tercero, considera que de conformidad con los
principios generales del derecho internacional público, el caso en autos tiene
carácter de cosa juzgada, al haber sido sometido con anterioridad al procedimiento
de solución de diferencias establecido en el marco del MERCOSUR, en particular
al desarrollado en el Protocolo de Brasilia. En este sentido, el Protocolo de Brasilia
establece claramente en su artículo 21 el carácter inapelable y obligatorio de los
laudos del Tribunal Arbitral Ad Hoc, al considerar que tienen fuerza de cosa juzgada,
principio que debe prevalecer en el tratamiento del caso en cuestión.
VII.12 El Paraguay también se refiere al Protocolo de Olivos del MERCOSUR que,
aunque no está aún vigente, faculta a los miembros del MERCOSUR a elegir el foro
en el cual desean dirimir las diferencias, con una limitación particular, que es

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la de cláusula excluyente en virtud de la cual, una vez iniciado un procedimiento en
un foro, no se podrá recurrir a otro de los foros previstos en el Protocolo.
VII.13 Los Estados Unidos, en calidad de tercero, sostienen que las normas de
solución de controversias del MERCOSUR exceden del ámbito del mandato del
Grupo Especial. El párrafo 1 del artículo 7 del ESD establece muy claramente que
la función de un grupo especial en una diferencia es formular constataciones a la
luz de las disposiciones pertinentes de los "acuerdos abarcados" de que se trate. El
Protocolo de Brasilia no es un acuerdo abarcado, y la Argentina no ha alegado que
los actos del Brasil en relación con el Protocolo infrinjan una disposición de un
acuerdo abarcado, sino que lo que parece alegar es que los actos del Brasil pueden
considerarse incompatibles con los términos del Protocolo. La alegación de una
infracción del Protocolo excede del ámbito del mandato del Grupo Especial, y no
hay razones para que éste examine esa cuestión, sin perjuicio de que la Argentina
pueda plantear la reclamación correspondiente en el marco del sistema de solución
de controversias del MERCOSUR.
VII.14 Además, los Estados Unidos sostienen que el hecho de que la Argentina se
base en el principio del estoppel parece referirse a las obligaciones del Brasil en el
marco del MERCOSUR, y no a una disposición del ESD o a los demás acuerdos
abarcados. En consecuencia, la cuestión no está comprendida en el ámbito del
mandato del Grupo Especial, y éste carece de base para formular la constatación
solicitada. Los Estados Unidos discrepan asimismo de la opinión de la Argentina de
que el Grupo Especial puede aplicar lo que este país denomina el principio del
estoppel. El hecho de que la Argentina no cite el texto de ninguna disposición en
apoyo de su petición se debe a que los Miembros no han convenido en prever la
aplicación de ese principio en el sistema de solución de diferencias de la OMC. El
término en cuestión no aparece en ningún lugar del texto de ninguna disposición, ni
la Argentina cita una disposición cuyo contenido le reconozca la posibilidad de
recurrir al tipo de defensa que reivindica. Los Estados Unidos señalan además que
la inexistencia de una base en los textos legales se refleja en el hecho de que hasta
la fecha ningún grupo especial ha aplicado el principio del estoppel. Además, no
existe ninguna base para trasladar al procedimiento de solución de diferencias de
la OMC conceptos jurídicos que no tienen su fundamento en el ESD. La inexistencia
de una descripción coherente del concepto en los casos en que los grupos
especiales han tenido ocasión de analizarlo en el pasado es otro elemento más que
pone de relieve que ese concepto carece de base en un texto legal. En el asunto
CEE (Estados miembros) - Banano I, por ejemplo, el Grupo Especial manifestó que
la preclusión (estoppel) sólo podía "resultar del consentimiento expreso o, en casos
excepcionales, implícito de [las partes reclamantes]". En cambio, en el asunto CE -
Amianto y en el asunto Guatemala - Cemento II, los respectivos Grupos Especiales
declararon que el principio es pertinente cuando una parte deposita una legítima
confianza en seguridades dadas por otra parte y sufre luego las consecuencias
negativas derivadas de un cambio de posición de la última. A juicio de los Estados
Unidos, esa falta de coherencia pone de relieve los riesgos que entraña el intento
de identificar conceptos jurídicos supuestamente convenidos fuera de la única
fuente convenida por todos los Miembros, el texto del propio ESD.

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VII.15 Por último, los Estados Unidos afirman que la remisión de la Argentina al
párrafo 2 del artículo 3 del ESD en apoyo de su posición está fuera de lugar. Según
se declara en él expresamente, el párrafo 2 del artículo 3 se refiere únicamente a
las normas de interpretación utilizadas para aclarar las disposiciones vigentes de
los Acuerdos de la OMC. La petición de la Argentina de que el Grupo Especial se
abstenga de examinar las reclamaciones del Brasil no plantea una cuestión relativa
a la interpretación adecuada de una disposición de los Acuerdos de la OMC.
c) Evaluación del Grupo Especial
VII.1 Esta cuestión preliminar se refiere a los principios de buena fe y del estoppel.
También se relaciona con el párrafo 2 del artículo 3 del ESD y el párrafo 3 c) del
artículo 31 de la Convención de Viena.
VII.2 La Argentina sostiene que el Brasil no actuó de buena fe al impugnar la
medida antidumping de la Argentina, primero ante un Tribunal Arbitral Ad Hoc del
MERCOSUR y luego, después de haber perdido ese caso, iniciar un procedimiento
de solución de diferencias ante la OMC contra la misma medida. Sin embargo,
debido a las siguientes razones, constatamos que no se cumplen las condiciones
previas para concluir que el Brasil no ha actuado de buena fe.
VII.3 Recientemente el Órgano de Apelación declaró en el asunto Estados Unidos
- Ley de compensación (Enmienda Byrd) que "existe un fundamento para que un
grupo especial de solución de diferencias determine, cuando proceda, si un
Miembro no ha actuado de buena fe". Por consiguiente, existen circunstancias en
las que un grupo especial puede constatar que un Miembro no ha actuado de buena
fe. No obstante, es evidente para nosotros que tales constataciones no se deben
hacer a la ligera. En el asunto Estados Unidos - Ley de compensación (Enmienda
Byrd) el Órgano de Apelación constató que:
"No obstante, nada en los acuerdos abarcados avala la conclusión de que,
simplemente porque se haya constatado que un Miembro de la OMC ha infringido
una disposición sustantiva de un tratado, éste no ha actuado de buena fe. A nuestro
entender, sería necesario probar más que una simple infracción para respaldar tal
conclusión."

VII.4 Sobre la base de la constatación del Órgano de Apelación citada supra,


consideramos que se deben cumplir dos condiciones antes de que pueda concluirse
que un Miembro no ha actuado de buena fe. En primer lugar, el Miembro debe haber
infringido una disposición sustantiva de los Acuerdos de la OMC. Segundo, debe
haber "más que una simple infracción". Con respecto a la primera condición, la
Argentina no ha alegado que el Brasil haya infringido alguna disposición sustantiva
de los Acuerdos de la OMC al plantear este asunto. Por consiguiente, aun sin
examinar la segunda condición, no existe fundamento para que constatemos que el
Brasil infringió el principio de buena fe al someter el presente procedimiento a la
OMC.
VII.5 La Argentina también ha alegado que el estoppel impide que el Brasil recurra
a este procedimiento de solución de diferencias de la OMC. La Argentina sostiene
que el principio del estoppel se aplica en circunstancias en las que i) hay una
afirmación de hecho clara e inequívoca; que ii) es voluntaria, incondicional y
autorizada y iii) suscita confianza de buena fe. Hemos solicitado a la Argentina

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que explicara exactamente cómo consideraba que estas tres condiciones se
cumplían en este asunto. Particularmente, hemos pedido a la Argentina que
identificara la "afirmación de hecho" pertinente hecha por el Brasil, y que describiera
cómo se basó de buena fe la Argentina en ella. La Argentina respondió:
"En primer lugar, la República Argentina entiende que la conducta del Brasil de
presentaciones sucesivas activando procedimientos de solución de controversias
en ámbitos distintos, primero en el ámbito del MERCOSUR y en segundo término,
en la OMC y aún más tomando en consideración los precedentes señalados en la
Primera comunicación escrita de la Argentina1, es decir el recurso a la solución de
controversias previsto en el Protocolo de Brasilia para resolver los conflictos
surgidos con otros Estados Partes del MERCOSUR, y el acatamiento del contenido
y alcance de los laudos arbitrales en todas las disputas, la Argentina considera que
están presentes en esta presentación del Brasil los argumentos de hecho y que los
mismos reúnen los requisitos de ser claros, no ambiguos, voluntarios,
incondicionales y autorizados, elementos esenciales del estoppel en los términos de
la definición indicada en el párrafo 13 de la Réplica de la Argentina.

En el párrafo 20 de su Réplica2, la República Argentina puntualiza los elementos


que en la actual presentación planteada por el Brasil en el ámbito de la OMC se
encuentran presentes. Entre los mismos cabe mencionar el punto iii), in fine, de
dicho párrafo en el cual se expresa "En consecuencia la conducta anterior del Brasil
en materia de aceptación de laudos, confirmada mediante la firma del Protocolo de
Olivos, tornan inoponible a la Argentina el reclamo que el Brasil pretende ahora
articular en base al ESD".

Aún más, las conductas del Brasil de firmar el Protocolo de Olivos en fecha 18 de
febrero de 2002 -en el cual el Brasil acepta expresamente la cláusula de opción de
foro-, y siete días después, es decir el 25 de febrero de 2002, solicitar el
establecimiento del grupo especial en la actual controversia, evidencia, a juicio de
la Argentina, que existe una contradicción en la conducta del Brasil en la cual la
Argentina depositó una legítima confianza en tanto que ambos son Estados Parte
del MERCOSUR y de hecho ahora sufre las consecuencias negativas del cambio
de posición por parte de Brasil.3 Este hecho ha sido señalado también en las
presentaciones de las CE4 y el Paraguay5 en calidad de terceras partes."
1 Primera comunicación escrita de la República Argentina, 29 de agosto de 2002,
párrafos 18-22 y notas a pie correspondientes.
2 Réplica de la República Argentina, 17 de octubre de 2002, párrafo 20.
3 De hecho, la República Argentina ya ha aprobado el Protocolo de Olivos. El 9 de
octubre de 2002 el Honorable Congreso Nacional aprobó el Protocolo de Olivos por
Ley 25.663, que ha sido promulgada por el Poder Ejecutivo mediante el Decreto
2091/02 del 18 de octubre de 2002 y publicados en el Boletín Oficial de la República
Argentina Nº 30008, el 21/10/2002.
4 Comunicación de tercera Parte presentada por las Comunidades Europeas, 9 de
septiembre de 2002, párrafo 17 y nota 17.

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5 Comunicación de tercera Parte presentada por Paraguay, 9 de septiembre de
2002, párrafo 8.
VII.6 No consideramos que la respuesta de la Argentina sea suficiente para
establecer que se cumplen en el presente asunto las tres condiciones que la
Argentina identificó para la aplicación del principio del estoppel. Con respecto a la
primera condición establecida por la Argentina, no consideramos que el Brasil haya
hecho una afirmación clara e inequívoca en el sentido de que, al haber sometido un
asunto al marco de solución de controversias del MERCOSUR, no recurriría
posteriormente al procedimiento de solución de diferencias de la OMC. A este
respecto, observamos que el Grupo Especial que se ocupó del asunto CEE (Estados
miembros) - Banano I constató que el estoppel sólo podía "resultar del
consentimiento expreso o, en casos excepcionales, implícito de [las partes
reclamantes]". Estamos de acuerdo con esta opinión. No existen en el expediente
pruebas de que el Brasil haya hecho una afirmación expresa de que no recurriría al
procedimiento de solución de diferencias de la OMC respecto de medidas
impugnadas previamente en el marco del MERCOSUR. Tampoco existen en el
expediente circunstancias excepcionales que nos hagan inferir alguna afirmación en
ese sentido. En particular, el hecho de que el Brasil haya preferido no invocar sus
derechos en el marco de la solución de diferencias de la OMC después de otros
procedimientos de solución de diferencias en el marco del MERCOSUR no significa,
a nuestro juicio, que el Brasil haya renunciado de manera implícita a sus derechos
en virtud del ESD. Esto se ve corroborado por el hecho de que el Protocolo de
Brasilia, en cuyo marco el Brasil planteó asuntos previos ante el MERCOSUR, no
impone restricción alguna al derecho del Brasil de recurrir posteriormente al
procedimiento de solución de diferencias de la OMC respecto de la misma medida.
Observamos que el Brasil firmó el Protocolo de Olivos en febrero de 2002. El artículo
1 del Protocolo de Olivos establece que una vez que una parte decida presentar un
asunto en el marco de los foros de solución de controversias del MERCOSUR o de
la OMC, esa parte no podrá presentar un asunto posterior respecto del mismo objeto
en el otro foro. No obstante, el Protocolo de Olivos no modifica nuestra valoración
dado que ese Protocolo aún no ha entrado en vigor y, en cualquier caso, no se aplica
respecto de controversias ya decididas de conformidad con el Protocolo de Brasilia
del MERCOSUR. En realidad, el hecho de que los miembros del MERCOSUR
considerasen necesario adoptar el Protocolo de Olivos nos sugiere que
reconocieron que (en ausencia de dicho Protocolo) un procedimiento de solución de
controversias en el marco del MERCOSUR podía ser seguido de un procedimiento
de solución de diferencias en la OMC respecto de la misma medida.
VII.7 Con respecto a la tercera condición, observamos que la Argentina no citó la
totalidad del texto del autor pertinente. Citada en su totalidad, la tercera condición
dice que "debe haber confianza de buena fe en la afirmación, ya sea en detrimento
de la parte que confía de esa forma en la afirmación o en beneficio de la parte que
hace la afirmación". Al citar al mismo autor, otro Grupo Especial afirmó con respecto
al estoppel que "[l]a premisa de este principio es que cuando una parte ha sido
inducida a actuar por las seguridades dadas por otra en una forma tal que resultaría
perjudicada si la otra parte modificara posteriormente su posición, ese principio
impide a esta última modificarla". A nuestro juicio, el simple hecho de

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que supuestas afirmaciones del Brasil le causen inconvenientes, no es suficiente
para que la Argentina demuestre que fue inducida a actuar por las seguridades de
esas supuestas afirmaciones. No existe nada en el expediente que nos sugiera que
la Argentina se basó activamente de buena fe en alguna afirmación hecha por el
Brasil, ya sea en beneficio del Brasil o en perjuicio de la Argentina. Nada en el
expediente sugiere que la Argentina hubiera actuado de forma diferente si el Brasil
no hubiera hecho la supuesta afirmación de que no recurriría al presente
procedimiento de solución de diferencias de la OMC. En su respuesta a la pregunta
66 citada supra, que se refiere específicamente a esta cuestión, la Argentina
simplemente afirmó que ella "ahora sufre las consecuencias negativas del cambio
de posición por parte de Brasil" (en relación con su práctica anterior de no someter
los asuntos a la OMC después de que hubiera resoluciones del MERCOSUR
respecto del mismo objeto), sin explicar más detenidamente el carácter de esas
"consecuencias negativas". La afirmación vaga de la Argentina con respecto a las
"consecuencias negativas" no es suficiente para demostrar que fue inducida a
actuar por las seguridades de la supuesta afirmación del Brasil, y que ahora sufre
las consecuencias negativas del supuesto cambio de posición por parte del Brasil.
Por estos motivos, rechazamos la alegación de la Argentina de que el Brasil está
impedido de recurrir al presente procedimiento de solución de diferencias de la
OMC.
VII.8 La Argentina alega subsidiariamente que si el Grupo Especial constata que el
Brasil tiene el derecho de recurrir al presente procedimiento de solución de
diferencias de la OMC, el Grupo Especial está entonces obligado a aplicar la
resolución previa del MERCOSUR respecto de la medida impugnada en el presente
asunto. La Argentina afirma que la resolución anterior del MERCOSUR es parte del
marco normativo que ha de aplicar el Grupo Especial como resultado del párrafo 3
c) del artículo 31 de la Convención de Viena, en virtud del cual habrá de tenerse en
cuenta "toda norma pertinente de derecho internacional aplicable en las relaciones
entre las partes" a los efectos de la interpretación de tratados. La Argentina afirma
que las disposiciones de la Convención de Viena son aplicables en el presente
procedimiento en virtud del párrafo 2 del artículo 3 del ESD, que establece que el
sistema de solución de diferencias de la OMC sirve para aclarar las disposiciones
vigentes de los acuerdos abarcados "de conformidad con las normas usuales de
interpretación del derecho internacional público".
VII.9 Observamos que el párrafo 2 del artículo 3 del ESD trata de las normas
internacionales de interpretación de tratados. El párrafo 3 c) del artículo 31 de la
Convención de Viena aborda también la interpretación de tratados. Sin embargo, la
Argentina no ha pretendido basarse en ninguna norma jurídica que establezca que,
respecto de las relaciones entre la Argentina y el Brasil, las disposiciones de los
Acuerdos de la OMC deberían interpretarse de una forma determinada. En especial,
la Argentina no se ha basado en ninguna afirmación o constatación de la resolución
del Tribunal del MERCOSUR que sugiera que deberíamos interpretar de una forma
determinada disposiciones específicas de los Acuerdos de la OMC. En lugar de
ocuparse de la interpretación de los Acuerdos de la OMC, la Argentina en realidad
alega que la resolución anterior del Tribunal del MERCOSUR exige que nos
pronunciemos de una forma determinada. En otras palabras, la Argentina quisiera
que apliquemos las disposiciones pertinentes de la OMC de una forma

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determinada en lugar de que las interpretemos de una forma determinada. Sin
embargo, no existe fundamento en el párrafo 2 del artículo 3 del ESD, o en alguna
otra disposición, que sugiera que estemos obligados a pronunciarnos de una forma
determinada o a aplicar las disposiciones de la OMC de una forma determinada.
Observamos que ni siquiera estamos obligados a aplicar las resoluciones que
figuran en los informes adoptados de los grupos especiales de la OMC, por lo que
no vemos absolutamente ninguna razón por la cual estaríamos obligados a aplicar
las resoluciones de órganos de solución de diferencias ajenos a la OMC. En
consecuencia, rechazamos los argumentos subsidiarios de la Argentina con
respecto al párrafo 3 c) del artículo 31 de la Convención de Viena.
VII.10 Teniendo en cuenta lo expuesto supra, rechazamos la solicitud de la
Argentina de que, a la luz de los procedimientos anteriores del MERCOSUR, el
Grupo Especial se abstenga de pronunciarse sobre las reclamaciones planteadas
por el Brasil en el presente procedimiento de solución de diferencias en el marco de
la OMC. También rechazamos la solicitud subsidiaria de la Argentina de que nos
consideremos obligados a aplicar la resolución del Tribunal del MERCOSUR.
C. Cuestiones de carácter general
1. Norma de examen
VII.1 El párrafo 6 del artículo 17 del Acuerdo Antidumping establece la norma de
examen especial aplicable a las diferencias en materia antidumping. Con respecto
a las cuestiones de hecho, el párrafo 6 i) del artículo 17 dispone:
"[el grupo especial] al evaluar los elementos de hecho del asunto, determinará si las
autoridades han establecido adecuadamente los hechos y si han realizado una
evaluación imparcial y objetiva de ellos. Si se han establecido adecuadamente los
hechos y se ha realizado una evaluación imparcial y objetiva, no se invalidará la
evaluación, aun en el caso de que el grupo especial haya llegado a una conclusión
distinta;" (sin negritas en el original)

VII.2 Suponiendo que lleguemos a la conclusión de que el establecimiento de los


hechos relativos a una reclamación particular en este asunto fue adecuado,
podemos considerar si, sobre la base de las pruebas presentadas a las autoridades
argentinas en el momento de la determinación, una autoridad investigadora
imparcial y objetiva que evaluase esas pruebas podría haber llegado a las
conclusiones a que llegaron las autoridades argentinas sobre esa cuestión.
VII.3 El párrafo 6 i) del artículo 17 nos exige evaluar los elementos de hecho para
determinar si el establecimiento de los hechos realizado por las autoridades
investigadoras fue adecuado, y analizar la evaluación de esos hechos por las
autoridades investigadoras para determinar si fue imparcial y objetiva. Lo que se
deduce con claridad de esto es que nos está impedido establecer hechos y
evaluarlos -es decir, no podemos emprender un examen de novo-. Sin embargo,
esto no limita nuestro examen de las cuestiones en litigio, sino sólo el modo en el
cual realizamos ese examen. En este sentido, tenemos presente que el párrafo 5
ii) del artículo 17 del Acuerdo Antidumping establece que hemos de examinar el
asunto sobre la base de "los hechos comunicados de conformidad con los
procedimientos internos apropiados a las autoridades del Miembro importador".
VII.4 Con respecto a las cuestiones de interpretación del Acuerdo Antidumping, el
párrafo 6 ii) del artículo 17 establece:

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"[el grupo especial] interpretará las disposiciones pertinentes del Acuerdo de
conformidad con las reglas consuetudinarias de interpretación del derecho
internacional público. Si el grupo especial llega a la conclusión de que una
disposición pertinente del Acuerdo se presta a varias interpretaciones admisibles,
declarará que la medida adoptada por las autoridades está en conformidad con el
Acuerdo si se basa en alguna de esas interpretaciones admisibles." (sin negritas en
el original)

VII.5 El párrafo 6 ii) del artículo 17 nos exige que apliquemos las reglas
consuetudinarias de interpretación de los tratados, que se recogen en los artículos
31 y 32 de la Convención de Viena. El artículo 31 de la Convención de Viena
establece que un tratado deberá interpretarse conforme al sentido corriente que
haya de atribuirse a los términos del tratado en el contexto de éstos y teniendo en
cuenta su objeto y fin. Esto no difiere de la tarea de todos los grupos especiales al
interpretar los Acuerdos de la OMC de conformidad con el párrafo 2 del artículo 3
del ESD. Lo que añade el párrafo 6 ii) del artículo 17 del Acuerdo Antidumping es la
norma de que, si este proceso de interpretación de tratados nos lleva a la conclusión
de que la interpretación de la disposición en cuestión realizada por la parte
demandada es admisible, debemos declarar que la medida está en conformidad con
el Acuerdo si se basa en esa interpretación admisible.
VII.6 Finalmente, como se señala infra, la Argentina ha mencionado argumentos
para respaldar las decisiones de las autoridades investigadoras que no pudimos
encontrar en el expediente de la investigación que se nos ha presentado. Esto
plantea la cuestión de si se debería tener en cuenta una justificación ex post para
evaluar el cumplimiento por la Argentina de las disposiciones del Acuerdo
Antidumping. Observamos que el Grupo Especial que se ocupó del asunto
Argentina - Baldosas de cerámica expresó su opinión de que:
"Con arreglo al párrafo 6 del artículo 17 del Acuerdo Antidumping, tenemos que
determinar si la DCD estableció los hechos adecuadamente y si su evaluación de
esos hechos fue imparcial y objetiva. En otras palabras, se nos pide que
examinemos la evaluación hecha por la DCD en el momento de la determinación tal
como figura en un aviso público o en cualquier otro documento de carácter público
o confidencial. No creemos que, en tanto que grupo especial encargado de
examinar la evaluación de la autoridad investigadora, tengamos que tener en cuenta
argumentos y razones que no fueron parte del proceso de evaluación de esa
Autoridad y representan en lugar de ello justificaciones ex post facto que no se
expusieron en el momento de formularse la determinación." (sin subrayar en el
original, no incluye nota de pie de página)

VII.7 Estamos de acuerdo con el enfoque adoptado por ese Grupo Especial. Por
consiguiente, no creemos que, en calidad de grupo especial que examina la
evaluación de la autoridad investigadora, debamos tener en cuenta cualquier
argumento o razón que no se haya demostrado que haya formado parte del proceso
de evaluación a cargo de la autoridad investigadora.
2. Carga de la prueba

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VII.1 En los procedimientos de solución de diferencias de la OMC, la carga de la
prueba incumbe a la parte que afirma una determinada reclamación o defensa. Por
consiguiente, la parte reclamante debe establecer una presunción prima facie de
infracción de las disposiciones pertinentes de los Acuerdos de la OMC, la cual debe
ser refutada por el demandado. En estas actuaciones del Grupo Especial
observamos, por lo tanto, que incumbe al Brasil, que ha impugnado la
compatibilidad de la medida de la Argentina, la carga de la prueba de demostrar que
la medida no es compatible con las disposiciones pertinentes del Acuerdo
Antidumping. Sin embargo, también observamos, que generalmente incumbe a
cada parte que afirma un hecho, sea reclamante o demandado, presentar pruebas
del mismo. A este respecto, por lo tanto, incumbe también a la Argentina la carga
de presentar pruebas de los hechos que afirma. También recordamos que una
presunción prima facie es aquella que, a falta de una refutación eficaz por la otra
parte, exige que un grupo especial, como cuestión de derecho, se pronuncie en
favor de la parte que ha establecido dicha presunción. No incumbe al Grupo
Especial argumentar por ninguna de las partes, pero puede formular preguntas a
las partes "para aclarar y extraer los argumentos jurídicos". Además, consideramos
que ambas partes tienen en general la obligación de cooperar en las actuaciones
para ayudarnos a cumplir nuestro mandato, mediante la presentación de la
información pertinente. Debemos inferir conclusiones sobre la base de todos los
hechos pertinentes que figuran en el expediente, incluido, por ejemplo, el hecho de
que una parte se niegue a facilitar la información pertinente

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PROCEDIMIENTO Y REFORMAS
EL SISTEMA DE LA RESOLUCIÓN DE LITIGIOS DENTRO DEL GATT-47 Y SU
NECESARIA REFORMA. LA EVOLUCIÓN DE SISTEMA DE LITIGIOS: DEL
GATT A LA OMC.

Para comprender el sistema actual, debemos recordar lo que era antes dentro del
GATT. toda evolución del sistema estuvo regida por la voluntad de una mejora
continua de los procedimientos de resolución de litigios. así, podemos considerar
que el sistema actual corresponde a una maduración del antiguo sistema, que fue
construyéndose por capas superpuestas partiendo del simple texto del GATT.
La restructuración del sistema de resolución de litigios se inscribió en movimiento
de reforma global del marco jurídico del comercio internacional, pero uno de sus
motores fue también el recurso a decisiones provisionales para anticipar la reforma,
dejando constancia de la urgencia que se le atribuía dicha necesidad se afirmó para
reafirmar ante el pasado i construir el futuro.
EL SISTEMA INICIAL Y SU FUNCIONAMIENTO.
El sistema de resolución de litigios se convirtió rápidamente en un elemento
importante del GATT y un elemento esencial de su buen funcionamiento, se limitara
el análisis al procedimiento general previsto en los artículos XXII y XXIII del GATT,
tal como fueron encomendados en la práctica codificada durante la ronda de
negociaciones de Tokio (memorándum del 28 de noviembre de 1979 y su anexo
descriptivo de la practica consuetudinaria del GATT en el campo de resolución de
litigios) y por diversos complementos.
El procedimiento inicial s e desarrollaba siempre en dos etapas. en la primera, las
partes en litigio debían tratar de buscar un acuerdo amistoso por vía negociación
bilaterales llamadas consultas. en la segunda, si las consultas hubieran fracasado,
las partes tenían otros recursos. en especial podando solicitar la mediación del
director general o, sobre todo, apelar a las partes contratantes (es decir a la reunión
plenaria de los estados parte del GATT). en el último caso, estas se acostumbraron
rápidamente a dirigirse a un grupo de trabajo y luego a un grupo especial, los cuales
corresponden precisamente a ciertos aportes de la práctica, ya que en ningún
momento el artículo XIII menciona tales grupos.
El grupo de trabajo se basa en la idea de que el problema planteado podría afectar
a otros estados además de a las partes en litigio. unos y otros estaban entonces
representados en ese grupo que elaboraba un informe para luego transmitirlo, para
su aprobación, al consejo de representantes, instancia ejecutiva del GATT. la
característica de este informe como tal era no imponerse a las partes y se r
transmitido solo a título de dictamen consultivo. esta solución, practicada
esencialmente en la década de 1950, fue desapareciendo para dar lugar a la formula
del grupo especial, más centrada en el litigio propiamente dicho.

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En efecto, las partes en litigio rápidamente prefirieron que se formara un grupo
especial (denominado también panel). esta creación se hacía a discreción del
consejo de representantes, que, si bien nunca rechazo expresamente un pedido, a
veces sintió la tentación de diferir largamente su respuesta. el grupo especial estaba
compuesto por entre 3 y 5 expertos independientes que, en principio, no poseían la
nacionalidad de los estados partes en litigio.
El grupo especial seguía un procedimiento de tipo jurisdiccional (con fase oral e
indagatoria, fase escrita y escritos, replicas, duplicas, etc.) que le permitían instruir
la demanda. luego trataba de obtener un tratado amistoso entre las partes y, si no
lo lograba, elaboraba un informe que contenía sus conclusiones en cuanto a la licitud
de las medidas incriminadas: una vez más se trataba de un dictamen que se
trasmitía al consejo de representantes (en principio en un plazo razonable, es decir
dentro de los 6 meses). en efecto, solo un órgano plenario tenía el poder de tomar
medidas contra las partes cuyo comportamiento era, en defectiva, incriminado.
estas medidas podían ser simples recomendaciones o llegar a la autorización de
suspender la obligación del GATT respecto del estado responsable de la
perturbación. en la práctica, sin embargo, pocas veces se llegó a ese extremo. y si
bien a partir de 1979 se previó que se supervisara la incrementación de los informes
adoptados, en la práctica no se tradujo en obligaciones claras que pesaran sobre
las partes.
En cuanto a su naturaleza, jurídicamente hablando este mecanismo parecía
asemejarse a la conciliación, ya que llegaba a un dictamen final. incluso fue
calificado de ―conciliación cuasi-judicial‖, teniendo en cuenta ciertas reglas según las
cuales se llevaba a cabo. claro que, en la medida en que la practica pudo mostrar
que las partes se sentían obligadas a respetar el resultado, también pudo
mencionarse cierta semejanza con el arbitraje (desde el punto de vista de los
sujetos). pero la calificación de ―conciliación cuasi judicial‖ es más adecuada.14
No obstante. el balance global era bastante disímil o a menudo fue presentado como
tal. dicha apreciación resultaba sobre todo al comprobar que las recomendaciones
de los grupos especiales no siempre eran adoptadas y/o implementadas. era la
adopción del informe del panel por parte del consejo de representantes con la que
le confería su valor jurídico. Ahora bien: en los últimos años, el desviarse de la
practica anterior de validación cuasiautomática había producido una multiplicación
de caso de falta de adopción que no se debía solo al bloqueo por la parte perdedora,
lo que priva a los informes en cuestión de toda eficacia jurídica (como la adopción
se hace por consenso, bastaba con un voto en contra para obstaculizar). En el caso
bananas es ejemplificativo.

14
Ver E. canal-forgues,L`institution de la conciliation dans le cadre do GATT. Contribution a l`etude de la
estructuration d`un mecanisme de reglements des differends, Bruselas, Bruyland, 1993.

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Y aunque las recomendaciones de los grupos especiales se validaron, el control
para que se representaran resulto casi inexistente, mientas que, desde la Ronda de
Tokio, el numero de denuncias no dejaba de aumentar (en los últimos 10 años el
GATT de 1947, hubo más de 120 denuncias mientras que en los 30 años anteriores
se calculaban menos de 100).
Esta inflación se debía ampliamente a los países más poderosos (Comunidad
Europea, Estados Unidos, Japón) que, además, tendías a no respetar las
recomendaciones de los expertos cuando habían faltado a sus obligaciones, o a
bloquear su adopción, demostrando una clara propensión a quiere escarpar a la
regla del juego en cuanto esta se vuelve apremiante. Dentro de la secretaria misma
a principio de los años 90 se reconocía que el incumplimiento de las obligaciones
de los paneles era uno de los problemas mas graves de la resolución de litigios.
A eso se agregaba que el sistema de resolución tuvo en la práctica, hasta casi
mediados de los años 80, un problema de credibilidad, derivado de las
competencias y comportamientos de las personas que integraban los Grupos
Especiales. En efecto, pocas veces se trataba de juristas, si no mas bien de
representantes de administraciones en las relaciones exteriores o de agregados
comerciales de embajadas (los textos incitaban a ello recomendando vínculos con
administraciones nacionales) y que tenían tendencia a basarse, en realidad, sobre
las notas y directivas de la secretaria del GATT. Esta, que normalmente es un simple
órgano administrativo, adquirido desde entonces un papel de ―pilotaje‖ muy
importante (y sigue siendo el caso en la actualidad). Pero a partir de 1986 comenzó
a textuales todo un trabajo de restablecimiento, con el desarrollo de una tendencia
a la jurisdiccionalizacion que por otra parte prepara las revoluciones interiores. De
modo tal que, de manera general, exceptuando la cuestión de la adopción de
informes, no hubo ninguna desviación ante la cual no se reaccionaria. Lo mismo en
cuanto a recurrir a miembros de paneles ―no gubernamentales‖.
No obstante, mientras que la proporción de litigios resueltos en el marco de este
procedimiento era muy elevada, ya que los diferendos no resueltos implicaban
esencialmente a las grandes potencias económicas, dichos procedimiento tenia
mala prensa. De todas maneras, cualesquiera fuesen los esfuerzos realizados era
innegable que los paneles trabajaban con demasiada lentitud (transcurrían en
promedio 14 meses y medio entre la denuncia y la adopción del informe, y 13 meses
entre la conformación del Grupo Especial y la adopción del informe; basta comparar
con los plazos impuestos por el nuevo texto), que siempre era posible el bloqueo
por la parte perdedora (incluso si un bloqueo total era poco frecuente; lo más
corriente era un atraso), que a menudo era difícil poner en practica la recordaciones
de los paneles.
Y por mas subjetivas o desproporcionadas que fueran las críticas, la sensación
general era que el sistema estaba bloqueado.

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LOS ESBOZOS DE LA REFORMA.
A partir de entonces comenzó a manejarse un deseo de reforma, por ejemplo, de
los Estados Unidos. No es algo totalmente paradójico, una vez puesta en
perspectiva el problema. En efecto, mientras duro su hegemonía comercial, este
país se contentaba con la ausencia de reglas claras y apremiantes y de un modo de
resolución obligatoria que acompañaba esas reglas. Pero el creciente poder de
competidores como Japón o la Comunidad Europea le impidió que pusieran
cómodamente su punto de vista. Lógicamente los Estados Unidos comenzaron a
pedir no solo reglas claras, sino también sanciones precisas. Por otra parte,
paralelamente fue esbozándose una reflexión a nivel de secretaria del GATT y se
produjeron pequeños ajustes a través de dos decisiones ministeriales: una
declaración sobre resolución de litigios del 29 de noviembre de 1982 15, que
abordaba sobre todo la cuestión del seguimiento de implementación de informes,
de una acción sobre resolución de litigios del 30 de noviembre de 198416.
Se sugirieron cierto número de mejoras, y, sobre todo, que se constituyera un listado
permanente en expertos en cuestiones del GATT, destinado a facilitar la
conformación de grupos especiales. A demás, se sugirió que los países terceros
hicieran uso de sus derechos cuando determinados acuerdos bilaterales
(especialmente los acuerdos de autolimitación) contraviniesen las reglas del GATT.
Era incitar a un comportamiento semejante al de la lógica de activo populares y
destinado a obtener que se respetaran la legalidad (único medio de aprehender los
acuerdos llamados ―de zona gris‖ que, por definición las partes contratantes no
atacan) pero esta ultima sugerencia era poco realista por los Estados son poco
propensos a actuar en el único interés general mientras pueda tener consecuencias
diplomáticas desagradables para ellos. Basta con comprobar que nunca utilizaron
la facultad que les daba el articulo XXIII desde su origen: actuar para defender las
objetivas generales del GATT.
Una vez admitida la necesidad de una reforma, desde el estadio de la negociación
en el marco de la Ronda de Uruguay se tomaron ciertas decisiones
―intermediarias‖, especialmente una Decisión de las Partes Contratantes de
Mejora de Reglas y Procedimientos y de Resolución de Litigios del GATT del 12 de
abril de 198917 que, siempre ratificando cierto número de tendencias surgidas en la
práctica, preparo y anticipo el Memorándum de Acuerdo sobre Reglas y
Procedimientos que rigen la Resolución de Litigios, que constituye el anexo Dos de
la Carta de la Organización Mundial del Comercio. Esta decisión, inscripta en el
marco del acuerdo ―a mitad de camino‖ de la Ronda de Uruguay, representaba un

15
L/5424, GATT IBDD, suplemento 29, pág. 13.
16
L/5752, GATT IBDD, suplemento 31, pág. 9.
17
L/6489, GATT IBDD, suplemento 36, pág. 64.

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doble interés: aportar precisiones y mejoras a los procedimientos existentes e
introducir procedimientos nuevos desde el punto de vista del GATT, pero que
retomaban formulas clásicas en Derecho Internacional General18.
Casi todos los aportes de la decisión de 1989 fueron confirmados en el
Memorándum de 1994, con algunos arrendamientos.
EL NUEVO SISTEMA DE RESOLUCION DE LITIGIOS EN LA OMC: LA
CONCEPCION DE LA REFORMA.
LA CONCEPCION DEL NUEVO SISTEMA DE RESOLUCION DE LITIGIOS.
El mecanismo de resolución de litigios implementado por el Memorándum de
acuerdo constitutivo del Anexo 2 de la Carta de la OMC se considera una gran
renovación. No obstante, esta no fue realizada de una sola vez. Por el contrario, es
fruto de la evolución del mecanismo de resolución de litigios que existía en el marco
del GATT, evolución regida por la voluntad de una mejora continua de los
procedimientos de resolución para ajustarlos a las necesidades, según una lógica
consuetudinaria que sin duda tiene pocos equivalentes. De esta manera que, en
numerosos puntos, el Memorándum ―convencionaliza‖ ciertas evoluciones ya
esbozadas. Así, no tiene tanto como objeto aportar innovaciones fundamentales
sino probar cambios de comportamiento, y en particular, reducir la tentación – fuerte
en algunos, como en los Estados Unidos – de recurrir al unilateralismo.
Este mecanismo, que funciona desde casi 10 años, resulta audaz en muchos
aspectos, a tal punto que surgió la inquietud de sino iba a provocar tenciones
demasiado fuertes en el sistema. Al mismo tiempo, se le atribuyo un papel central
en la arquitectura de la OMC y su buen funcionamiento, que tiene valor de prueba
para el conjunto, es esencial. Al respecto, el periodo 1995-1999 es
incuestionablemente de aprendizaje, pero a su termino se prevé reflexionar sobre si
mantiene el sistema o se lo somete a una eventual reforma. Desgraciadamente, el
2004 todavía no se a llegado a esa reflexión.
Mucho se ha hecho para que este nuevo sistema función de entrada de la forma
mas satisfactoria posible, con esta perspectiva de reforma llegado en caso. No
obstante, si observamos bien. Nos damos cuenta de que prácticamente no existe
ninguna coacción (salvo la adopción de informes) que no haya surgido de un sopapo
de seguridad y que, por otra parte, no corresponda a lo que se desprendía de la
práctica. El mecanismo por mas apremiante que haya resultado incluye entonces
posibilidades de respiración.
El carácter suficiente de esta fue cuestionado, y en espejo, también la tolerancia de
los estados a la coacción del sistema. Pero lo importante entonces no es olvidar, de
alguna forma, fue la falta de coacción lo que había minado el antiguo sistema.

18
Véase, G. Burdeau, “La diversification des procédures de réglement des, différends”, en Y. Daudet,
Actualités des conflits internationaux, París, Pedone, 1993, págs. 147/170

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En algunos años, el sistema progreso en potencia con relativa rapidez ya que hasta
la actualidad se pusieron unas 300 denuncias en conocimiento de la autorización.
Se trata de un numero difícil de apreciar. En realidad, no puede sr comparado con
lo que existía anteriormente, pues si bien la tendencia al aumento de denuncias
esbozada en los años 80 siguió, también es necesari0o tener en cuenta la apelación
considerable de un campo de aplicación del mecanismo de resolución de litigios, así
como el deseo que muchos Estados tiene de probarlo. Además, esta afluencia eso
es un existo en si misma. Por supuesto que tranquiliza ver como los Estados se
remiten con confianza a un mecanismo de resolución de litigios, pero ver que lo
utilicen mucho no lo es por definición ya que esto indica que el funcionamiento del
conjunto normativo en cuestión induce a numerosas diferencias. Sea lo que fuere
este periodo de aprendizaje del sistema, para emplear una terminología de la ciencia
política, deja muchas enseñanzas, así como el estudio de los textos. La obra
realizada – especialmente por Órganos de Apelación – ya ha aportado interesantes
aclaraciones.
En cuanto a la reforma:
El sistema ya no era adecuado para el GATT de 1947 y, por lo tanto, no podía ser
conservado como tal. Mientras se trataba de realizar cierto numero de saltos
cualitativos, sobre todo integrando al campo de la liberación del comercio áreas
nuevas y delicadas como los servicios, la experiencia mostraba que la ausencia de
mecanismos eficaz de resolución de litigios podía trabar no solo la negociación, sino
también la implementación de sus resultados. Porque, sin que se supiera
demasiado si era una señal la consecuencia de ello, el mal funcionamiento de la
resolución de litigios en el marco del GATT corría paralelo a una laxitud creciente
del Acuerdo Generala mismo.
El imperativo de lograr un mecanismo eficaz, que después de todo hubiera podido
eludirse, resulto fortalecido por el método que se eligió para la negociación. Obstar
por el principio de acuerdo único supuso dar al conjunto una coherencia que el
sistema anterior no tenía. El mecanismo de resolución de litigios es uno de los
pilares del edificio construido debido especialmente a su campo de aplicación. Su
papel central se consolida (ver el artículo 3 del Memorándum). Podemos ver en ello
el apoyo oportuno de la voluntad política pero también los efectos del acuerdo 8nico,
el término del cual un Estado solo puede ser miembro de la organización
suscribiendo com0o mínimo a un conjunto de textos, Carta de la OMC de anexos,
entre los cuales esta el Memorándum sobre resolución de litigios que corresponde
a grandes rasgos al campo de aplicación del Memorándum sobre resolución de
litigios. En cierto modo este principio convierte al mecanismo de resolución de litigios
en símbolo y prueba de viabilidad del conjunto, lo que lo condena a funcionar.
Puesto que las reglas del juego se hacen realmente apremiantes, resulta esencial
asegurarse de que todo el mundo juega con loas mismas. Sin duda hay que tomar
en cuenta para evaluar resultados y perspectivas.

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A partir de entonces el procedimiento que se desarrolla en una primera etapa según
el esquema anterior no puede ser bloqueado ni retrasado indebidamente ya sea en
su inicio en su transcurso o en su final, pero la decisión a la cual llega
necesariamente puede ser diferida para permitir que se estudie por segunda vez el
caso, exclusivamente jurídico y encerrado también en plazos breves por un Órgano
de Apelación permanente. El carácter mas sorprendente del nuevo mecanismo es
sin duda su carácter apremiante. La eficacia pasa por la coacción y, por que el
Derecho tiene una relación especial con la coacción y debido a esa relación
especial, encontrara su lugar en ella, instrumentalización lógica que debe vincularse
con el significado profundo y el objeto del mecanismo. La propia coacción obedece
a una dosificación variable determinado por el objeto y el objetivo del mecanismo,
aunque se trate de su campo de aplicación.
OBJETO Y OBJETIVO DEL SISTEMA.
La ―Filosofía‖ del sistema se explicita con bastante claridad del articulo 3 del
Memorándum, que va en ―el sistema de resolución de litigios de la OMC… un
elemento esencial para garantizar la seguridad y la previsibilidad del sistema
comercial multilateral. Los Miembros reconocen que tienen por objeto preservar los
derechos y obligaciones resultantes para los Miembros del acuerdo en cuestión, y
clarificar las disposiciones existentes de tales acuerdos a las reglas de interpretación
del derecho internacional público‖. La concepción que se desprende de ella resulta
si no minimalista a menos estrechamente detallada.
DESARROLLO DEL PROCEDIMIENTO.
En el nuevo sistema, el proceso de resolución de litigios se desarrolla bajo el control
del Órgano de Resolución de Litigios, incluso cuando deben jugar reglas
particulares, lo que es un cuestionable factor de unificación e integración del control
del respeto de las obligaciones convencionales. Se trata de un Órgano Plenario
especifico con poderes extendidos19 funciona de manera flexible en principio toma
sus decisiones por consenso20 las alternativas que se ofrecían a los miembros de
la Organización Mundial del Comercio eran o convertirlo en un órgano totalmente
distinto, o bien confiar las tareas al Consejo General, en una lógica de
desdoblamiento funcional de manera bastante previsible, si recordamos que la
opción institucional tanto del GATT como ahora de la OMC es una opción
minimalista, se eligió la segunda solución, en la primera reunión del ORL tuvo lugar
el 10 de Febrero de 1995.
La nueva arquitectura del sistema se basa en una codificación precisa,
especialmente en termino de plazos de las diferentes etapas del procedimiento,
incluyendo la de implementación.

19
Enumerados en el articulo 2.1 del Memorandum.
20
Veáse articulo 2.4 del Memorandum.

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Etapas Duración (días)

- CONSULTAS (BUENOS 60 días


OFICIOS, CONCILIACIÓN)

- CONFORMACIÓN DE GRUPO 30 días


ESPECIAL

- PRESENTACION DE INFORME 180-270 días


DE GRUPO ESPECIAL.

NO HAY APELACIÓN
- ADOPCIÓN DEL INFORME 60 días
DEL GRUPO ESPECIAL

APELACIÓN
- ESTUDIO POR EL ÓRGANO 60-90 días
DE APELACIÓN
- ADOPCION DEL INFORME DE 30 días
LA APELACIÓN.

IMPLEMENTACION DE PLAZO
RECOMENDACIÓN DEL INFORME
RAZONABLE.

- A FALTA DE APLICACIÓN DE
RECOMENDACIONES:
- PEDIDO DE AUTORIZACION 20
DE REPLESALIA
- AUTORIZACION DE LA 30
REPLESALIA
- ARBITRAJE EVENTUAL 60
SOBRE PLAZO DE
EJECUCION

TOTAL, MINMO 330 + Ejecución


TOTAL, MÁXIMO 540 + Ejecución

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Sabemos que los aportes y novedades hacen eso a las criticas que el sistema
hubiera podido generar. Pero no por ello es fácil evaluar su importancia. El agregado
de una segunda fase en el procedimiento, llamada apelación, obviamente merece
atención. Queda claro que, si el lugar central de la conciliación como modo de
resolución no jurisdiccional sea reafirmado, dicha conciliación resulta atenuada, si
es necesaria, por los procedimientos de tipo jurisdiccional, que confinan el arbitraje
y apuntan a resolver los litigios a través de vías mas autoritarias. Sin olvidarnos de
plantear el problema de la implementación, que a menudo se oculta en la evaluación
de los modos de resolución de litigios, y dentro de las que sin duda es la verdadera
prueba de su eficacia y adecuación. Así, el enfoque necesariamente tiene matices.
Pues tal vez en la reforma de la primera fase sea mas innovadora de lo que parece,
mientras que la innovación de la segunda fase es menos importante de lo que
pareciera y el esfuerzo de la tercera fase menos consecuente de lo que haría falta,
pero quizás el sistema solo pudiera tolerarlo de ese modo.
UNA PRIMERA FASE RENOVADA.
Es evidente que hay voluntad de remediar las desviaciones que el sistema
experimento y, sobre todo en la línea de la decisión, de 1989, de precisar los plazos
de forma rigurosa (el procedimiento total lleva entre uno y dos años), pero también
de reforzar la credibilidad del procedimiento en términos de peritaje, competencia e
imparcialidad. Por otra parte, durante su reunión del 3 de diciembre de 1996, el ORL
adopto reglas de conducta con las personas que deben participar en la resolución
de conflictos, especialmente los miembros de grupos especiales de la secretaria de
la Organización Mundial del Comercio.
PLAZOS ESTRICTOS.
No obstante, si hubiera que establecer una jerarquía, la fijación de plazos estrictos
-pista ya explorada por la Decisión de 1989- sin duda aparecería como el elemento
esencial, siempre recordando que la mayoría de las reglas son supletorias,
concebidas para impedir el bloqueo del procedimiento, pero no para impedir que las
partes acordes de otro modo.
Los plazos previstos entonces no solamente son estrictos sino también cortos
(siempre precisando que los plazos mencionados luego son los de derecho común,
pero que también existen plazos especiales en caso de urgencia, la cual no está
definida salvo por una referencia a los bienes perecederos; el promedio general
suele ser que los plazos en la medida de lo posible deben ser divididos por la mitad).
Esta relativa brevedad a veces cuestionada: ¿son plazos realistas especialmente si
pensamos en el carácter muy técnico de las evaluaciones que requiere la resolución
de ciertos litigios? ¿qué decide entonces en el caso de un litigio complejo con
implicancias de varios acuerdos cubiertos por el Memorándum? Pero todo
dependerá de la amplitud, de la ―profundidad‖ del control de los Grupos Especiales
y el Órgano de Apelación decidirá ejercer las tendencias

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aun no soy muy claras (aunque nos puede horrorizar la longitud de ciertos informes
de los Grupos Especiales o incluso del Órgano de Apelación). Es evidente que si el
control se profundizara cada vez mas los plazos serian difíciles de respetar en
término, mediante un control un poco más ―mínimo‖ global, sin duda autoriza
mejor a respetarlos.
FASE DE CONSULTA.
En principio, la primera etapa no debe exceder a los 6 o 9 meses (entre la
conformación del Grupo Especial y la decisión del ORL). No obstante, puede
iniciarse si las partes no han intentado negociar primero y llegar a un acuerdo
amistoso en el marco de ―consultas‖21. Cuando una parte solicita consulta de esta
manera, el destinatario del pedido tiene 10 días para responder (salvo que haya otro
plazo mutuamente consentido) y debe iniciar las consultas en los 30 días siguientes
a la recepción del pedido. Así, el guardar silencio ya no puede ser un medio para
bloquear el procedimiento durante cierto tiempo.
Pero -subrepticiamente también- se controla la seriedad del pedido de negociación.
En efecto, este debe no solo ser notificado a la ORL, sino también estar
fundamentado e indicar las medidas presentadas y el fundamento jurídico de la
denuncia (articulo 4.4). Por otra parte, ya a sucedido que ciertos destinatarios de
denuncia consideraron que los pedidos de consulta eran demasiados vagos, o bien
solicitaron que se volvieran a determinar su marco. Fue el caso de Brasil respecto
de la denuncia presentada por Canadá sobre su programa de financiación de
exportaciones para aeronaves (como el alcance de la denuncia canadiense
superaba el campo de aplicación del Acuerdo sobre Subsidios, Brasil, Programa de
Financiación para aeronaves). Ahora bien: es en principio lo que circunscribe el
litigio determina las cuestiones sobre las cuales eventualmente tendrá que
pronunciarse el grupo especial. Todo Estado miembro que considera tener un
interés comercial sustancial puede pedir participar en las consultas dentro de los 10
días posteriores a la transmisión del pedido de consultas. Por el Estado destinatario
del pedido de consultas tiene un poder de veto que se expresa mediante la
negociación de dicho interés. Ninguno de estos casos fue puramente teórico. Así,
Nueva Celando y Australia pidieron participar en la consulta europeo- Estado
Anídense respecto sobre de las medidas europeas sobre la carne bovina con
hormonas. Asimismo, el pedido que hizo la Comunidad Europea de unirse a la
consulta Norte Americana-japonesa sobre la protección de grabaciones unidas fue
aceptada por Japón.
Las consultas son un elemento absolutamente esencial del procedimiento conforme
a la idea pragmática según la cual la solución mutuamente acordada es la mejor
posible, ya que las soluciones mas satisfactorias se encuentran

21
Véase articulo 4 del Memorandum.

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inmediatamente o nunca, y las partes -pero también el sistema- no tienen nada que
perder por una resolución precoz y a la vez amistosa de los litigios
Para ciertos acuerdos se prevé un procedimiento especifico que se emparente con
una prevención de litigios bajo la egida del Órgano encargado del acuerdo: así
sucede en el ámbito textil o de los subsidios, lo que retro actúa sobre la duración
que luego se requiere para las consultas.
Una vez abiertas las consultas ya no es posible que de vueltas deliberadamente si
son improductivas. Si bien las partes pueden decidir prolongarlas el tiempo que
consideren necesarias, el cumplimiento de un plazo de 60 días a partir del pedido
al cual se ha respondido (30 días en caso de no haber respuesta, o cualquier otro
paso mutuamente acordado para iniciar negociaciones sin que ese indicio se haya
producido; 30 días en caso de crecimiento de urgencia; plazo esencial en el caso
de un subsidio prohibido y en el campo cubierto por el acuerdo de textiles y
vestimenta) satisface las existencias de negociación del Memorándum. Eso autoriza
buscar otras vías de resolución, entre las cuales se puede recurrir al procedimiento
ad hoc previsto por el Memorándum y que consiste en ese estadio, en pedir la
conformación de un Grupo Especial. Por otra parte, en ciertos casos se constatan
que ese es el objetivo desde el principio y que las consultas se reducen a una fase
puramente formal en el transcurso de la cual no se realiza ningún esfuerzo
verdadero de negociación.
Dicho esto, es frecuente ver como las consultas continúan mas haya de los plazos
mínimos22. En ciertos números de caso, el echo de apelar al ORL para un primer
pedido de conformación de un Grupo Especial contribuyo a acelerar las
negociaciones, Por otra parte, un numero bastante elevado de litigio son purgados
en la fase de consultas, con la celebración de acuerdos celebrados por las partes.
Si bien las consultas son confidenciales, el acuerdo al cual eventualmente han
llegado las partes usualmente se transmite al ORL, pero este no es el caso mas
corriente mientras que la ORL debería poder asegurarse de que el acuerdo se
logrado conforme al derecho OMC.
La confidencialidad de la consulta es lógica, pero induce a ciertas tensiones en el
sistema. El razonamiento sigue la línea de la buena fe. Primero se plantea la
cuestión de la coincidencia entre lo que fue negociado y el objeto de la denuncia,
en la medida en que es el denunciante quien define el contenido del pedido de
conformación del Grupo Especial. Resulta imposible exigir una identidad exacta.
Pero es difícil encontrar un equilibrio entre la exigencia de las consultas tengan una
utilidad (las partes deben tener cierta liberta que luego no se vuelva contra ellos) y
las exigencias de cierta buena fe (la diferencia entre la etapa diplomática y

22
Mas de la mitad de los casos, ya sea con resolución amistosa o un pedido ulterior de conformación de un
Grupo Especial

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la jurisdiccional no justifica todas las contradicciones). ¿Pero cómo controlar? En el
caso de los subsidios brasileños a las aeronaves, el Órgano de Apelación señalo
que las consultas tienen por objeto precisar los hechos.
Basta con asegurarse de que se esta ante el mismo litigio (apreciación global). Este
control ―relajado‖ es lógico, pues resulta compatible, por una parte, con su
confidencialidad; y por la otra, con en mantenimiento de una utilidad de las
consultas23.
Por otra parte, se puede plantear la cuestión de saber si un Estado puede saber si
esta comprometido durante las consultas. Podría parecer lógico responder por la
negativa, siempre con los mismos argumentos. No obstante, una vez mas el limite
es la buena fe, y el mecanismo de función de resolución de litigios muestra la
recurrente tentación de interesarse por las consultas (incluso cuando ello podría
plantear problemas de prueba ya que no existe ni acta y atestado). Así, en el informe
LAM, el Órgano de Apelación no duda en utilizar una ficha de información
presentada por la Comunidad Europea a los Estados Unidos durante las consultas
para objetarles el hecho de que ella misma empleo términos que luego le parecen
demasiado imprecisos cuando los Estados Unidos lo utilizan durante el
procedimiento.
CONFORMACION DE UN GRUPO ESPECIAL
En el pedido de Conformación de un Grupo Especial es unilateral, pues emana del
querellante. Debe precisar si se realizaron consultas, cual es el objeto del litigio, y
fundamento jurídico de la denuncia (con exigencias de preciso, pues esta juega un
papel importante o esencial para determinar el objeto del litigio y la delimitación de
la competencia del grupo) e indicar el mandato del Grupo Especial si difiere del
mandato-tipo.
Al tratarse de la precisión de la denuncia, la jurisprudencia, señala también una
preocupación de apertura, pero combinada con la exigencia de seguridad jurídica.
Ello desemboca en la distinción de lo que debe permanecer establece a lo largo el
procedimiento y debe conocerse desde el principio, y lo que puede cambiar y
desarrollarse a lo largo del procedimiento. Esta distinción ha ido afinándose poco a
poco. Lo que está en juego se focaliza en el pedido inicial, que debe ser
suficientemente preciso como para que se identifiquen bien las pretensiones, pues
eso servirá de base para todo lo siguiente, pero no al punto de imponer al solicitante
ciertas obligaciones muy pesadas. Por ejemplo, el Órgano de Apelación no siguió a
la comunidad europea que hubiera querido que una denuncia

23
Para que sean útiles las partes deben tener cierta libertad y no deben de estar comprometidas por todo
aquello que dijeron o admitieron.

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presentada en su contra precisara la referencia al Boletín Oficial de la CE de los
textos comunitarios cuestionados24.
En el informe camarones25, el Órgano de Apelación rechazo la invocación de un
vicio de forma en contra de la declaración de apelación, vicio resultante de su
carácter vago y superficial del echo de que el derecho de apelación es un derecho
nuevo e importante al que conviene darle ―todo su sentido y pleno efecto‖.
Globalmente se realiza la distinción entre lo que Órgano de Apelación llama la
cuestión y la argumentación. La cuestión incluye la identificación de las medidas y
los productos al respeto y los alegatos, que constituyen el fundamento jurídico de la
denuncia y determinan el mandato del Grupo Especial (son los que se denominan
en otros procedimientos, medios). La no identificación de las medidas atacadas
puede llegar a desestimar la denuncia como el informe de Cemento26 . por otra
parte, el Órgano de Apelación aclara perfectamente que solo pueden considerar
medidas perfectamente aplicadas.27 Y los alegatos sirven para definir la esfera de
Grupo Especial. Existe una estrena correlación entre los alegatos y el mandato del
grupo especial.
El Órgano de Apelación ya tuvo la oportunidad de precisar que un Grupo Especial
comete un error de derecho al no hacer referencia a todos los productos inscritos
en su mandato28, pero que, a la inversa, sin embargo, ―los grupos especiales no
pueden examinar los alegatos jurídicos que sobrepasan el marco jurídico de su
mandato‖ (informe hormonas, par. 156). En el informe salmones y en el caso de
las bebidas alcohólicas coreanas29, el Órgano Especial no había sobrepasado su
mandato al estudiar productos que no formaran parte del, pero había cometido un
error al considera incluidas ciertas medidas que no son de su competencia pues no
son susceptibles de aplicarse a los productos en cuestión.
Pero las dificultades esenciales se focalizan entre la distinción de los alegatos y
argumentos desarrollados en el transcurso del procedimiento. Esta distinción trae
24
Comunidad Europea- clasificación aduanera de ciertos equipamientos informáticos (WT/DS62/AB/R,
WT/DS 68/ AB/R). Informe de apelación puesto en circulación el 5 de julio de 1998 y adoptado por el ORL el
22 de julio de 1998.
25
Estados Unidos-prohibicion a la importación de ciertos camarones y ciertos productos a base de
camarones (WT/DS58/AB/R). Informe de apelacion del 12 de octubre de 1998 adoptado el 6 de noviembre
de de 1998.
26
Guatemala – Investigacion antidumping respecto del cemento Portland proveniente de Mèxico
(WT/DS6/AB/R).Informe de apelación del 2 de noviembre 1998.
27
India – restricciones cuantitativas a importación y productos agrícolas textiles e industriales
(WT/DS90/AB/R).Informe de apelación del 23 de agosto de 1999, par.93.
28
Solución que se desprende del caso Japón – impuestos a las bebidas alcohólicas (WT/DS8/11,
WT/DS10/11, WT/ DS 11/8).Informe de Apelacion del 4 de octubre de 1996 adoptado por el ORL el 1 de
noviembre de 1996, pag. 35, y confirmado en el caso de japon – medidas que afectan a los productos
agrícola (WT/DS67/AB/R). Informe de apelación del 22 de febrero de 1999, llamado aquí informe de
manzanas.
29
Corea – impuesto a las bebidas alcohólicas (WT/DS75/AB/R, WT/DS84/AB/R).Informe de Apelacion del 18
de enero de 1999.

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2 consecuencias principales. La primera es que un alegato puede constituir en la
simple mención e identificación de una disposición considerada como violada por el
querellante. La segunda consecuencia es que alegatos y argumentos no son
sustituibles y, sobre todo que una laguna en los alegatos no puede ser reparada
mediante un argumento ulterior, lo que corresponde a la interdicción de medios
nuevos en el transcurso del procedimiento.
Es en el caso Estado actual de cosas, el mecanismo surge con el hecho de que no
hay medio para complementar una denuncia una vez iniciado el procedimiento. Eso
significa que si una parte quiere exponer una nueva pretensión debe presentar una
nueva denuncia, de moto tal que un mismo caso puede dar lugar sucesivamente a
varias denuncias (con el riesgo de que posteriormente se solicite su acumulación,
siempre que los plazos sucesivos lo hagan posible). Pero, al mismo tiempo es
imperativo que la parte defensora sepa lo que se le reprocha.
La denuncia presentada ante el ORL debe ser estudiada en la primera reunión que
se sigue a la demanda (se retoma la regla planteada en la decisión de 1989). Puede
entonces haber objeción de la otra parte, lo que en la practica es bastante corriente
(un 75% de los casos). En este caso, si es mantenida, la demanda se estudia
nuevamente, ya sea la reunión ordinaria siguiente, o en la reunión especial (pedido
por la parte querellante). El Grupo Especial es conformado, salvo si el ORL decide
por consenso no establecerlo (hipótesis cuya realización es poco probable en
cuanto al menos un Estado, el querellante, debería obstaculizar el consenso que se
opone a la conformación de Grupo Especial)30.
La conformación del Grupo Especial en principio compuesto por tres peritos, salvo
si las partes optan por cinco dentro de los diez días. En principio, el modo de
designación fue elegido para garantizar lo mejor posible y la imparcialidad del Grupo
Especial. En efecto, toma como reacción a ciertos abusos pasados se han planteado
reglas exigentes en cuanto a la calificación de los peritos.
El articulo 8 del Memorándum prevé recurrir a personalidades calificadas (el texto,
bastante largo, lustra esa idea e incluye en esta categoría, por ejemplo, las personas
―que fueron representantes de un miembro de la OMC‖ o ―que formaron parte de la
Secretaria‖ o ―enseñaron derecho o política internacional‖, etc.), que deben ser
elegidas para garantizar la independencia y los medios, la diversidad de orígenes,
formaciones y experiencias, y no deben -salvo si las partes acuerdan otra cosa-
tener la nacionalidad de las partes, con un efecto de evicción considerable en el
caso de una unión aduanera, puesto que entonces se excluyen las nacionalidad de
todos los países miembros. El Memorándum considera expresamente la hipótesis.
Se pueden medir las consecuencias para la Unión Europea cuya presencia en un
litigio excluye a los peritos de quince nacionalidades. Aunque comprendamos la
justificación de tal regla, nadie duda de

30
Véase articulo 6 del Memorandum

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que eso pudiera ser considerado como una desventaja, sobre todo cuando
ampliaciones adicionales produjeron un efecto de evicción todavía más importante.
Ya se había comprobado sus efectos anteriormente, pues la evicción de los
―europeos comunitarios‖ llevo a una solicitación importante de los ―europeos AELE‖.
Sea lo que fuera, se trata de una cuestión que está en discusión en el marco
de la revaluación del Memorándum.
Contrariamente a lo previsto por el Memorándum de 1979, que expresaba una
referencia por ciertas personas vinculadas a una administración nacional, el articulo
8 admite que no la hay, lo cual acrecienta la autonomía del mecanismo. Para facilitar
la elección se mantiene a disposición de los Estados una lista indicativa de expertos
(El ORL adopto en su reunión del 27 de septiembre de 1995
―una lista indicativa de miembros de grupos especiales, vinculados o no con
administraciones nacionales, designados por cierto número de gobiernos‖) y la
propia secretaria de la OMC realiza propuestas. Es posible que los Estados se
opongan a ello, pero debe ser por ―razones aprehendientes‖
La solución de diferencias es de la competencia del Órgano de Solución de
Diferencias (el Consejo General bajo otra forma), integrado por todos los Miembros
de la OMC. El Órgano de Solución de Diferencias tiene la facultad exclusiva de
establecer ―grupos especiales‖ de expertos para que examinen la diferencia y de
aceptar o rechazar las conclusiones de dichos grupos especiales o los resultados
de las apelaciones. Vigila la aplicación de las resoluciones y recomendaciones y
tiene potestad para autorizar la adopción de medidas de retorsión cuando un país
no respete una resolución.
• Primera etapa: consultas (hasta 60 días). Antes de adoptar cualquier otra medida
los países partes en la diferencia tienen que mantener conversaciones para ver si
pueden resolver sus diferencias por sí solos. Si este intento fracasa, pueden
también pedir al Director General de la OMC que medie o trate de ayudar de
cualquier otro modo.
• Segunda etapa: el grupo especial (hasta 45 días para la constitución del grupo
especial, más seis meses para que éste concluya su labor). Si en las consultas
celebradas no se llega a una solución satisfactoria, el país reclamante puede pedir
que se establezca un grupo especial. El país ―en el banquillo‖ puede obstruir la
constitución del grupo especial una vez, pero no puede volver a hacerlo cuando el
Órgano de Solución de Diferencias se reúna por segunda vez (a no ser que haya
consenso contra la constitución del grupo especial).
Oficialmente, el grupo especial ayuda al Órgano de Solución de Diferencias a dictar
resoluciones o hacer recomendaciones, pero, como su informe únicamente puede
ser rechazado por consenso en el Órgano de Solución de Diferencias, es difícil
revocar sus conclusiones. Dichas conclusiones deben basarse en los Acuerdos
invocados. Normalmente, debe darse traslado del informe definitivo del grupo
especial a las partes en la diferencia en un plazo de seis meses. En casos

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de urgencia, por ejemplo, de tratarse de productos perecederos, ese plazo se
reduce a tres meses.
En el acuerdo se describe con cierto detalle cómo deben actuar los grupos
especiales. Las principales etapas son las siguientes:
• Antes de la primera audiencia: cada parte en la diferencia expone sus
argumentos, por escrito, al grupo especial.
• Primera audiencia: el país reclamante y la parte demandada exponen sus
argumentos: el país reclamante (o los países reclamantes), el país demandado y
los terceros que hayan anunciado tener interés en la diferencia exponen sus
argumentos en la primera audiencia del grupo especial.
• Réplicas: los países afectados presentan réplicas por escrito y exponen
verbalmente sus argumentos en la segunda reunión del grupo especial.
• Expertos: cuando una parte en la
diferencia plantea cuestiones de carácter
científico o técnico, el grupo especial puede
consultar a expertos o designar un grupo
consultivo de expertos para que prepare un
informe al respecto.
• Proyecto inicial: el grupo especial da
traslado de los capítulos expositivos (hechos
y argumentación) de su informe a ambas
partes en la diferencia y les da un plazo de
dos semanas para formular observaciones.
En este informe no se incluyen las
constataciones y conclusiones.
• Informe provisional: el grupo especial da
traslado de un informe provisional (en el que
se incluyen sus constataciones y
conclusiones) a ambas partes y les da un
plazo de una semana para que soliciten un
reexamen.
• Reexamen: el período de reexamen no
debe exceder de dos semanas. Durante ese
tiempo el grupo especial puede celebrar
nuevas reuniones con las dos partes en la
diferencia.
• Informe definitivo: se envía el informe
definitivo a las partes en la diferencia y, tres
semanas más tarde, se distribuye a todos los
Miembros de la OMC. Si el grupo

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especial decide que la medida comercial objeto de la diferencia constituye una
infracción de un Acuerdo de la OMC o un incumplimiento de una obligación
dimanante de las disp. siciones de la OMC, recomienda que se ponga en
conformidad con dichas disposiciones. El grupo especial puede sugerir la manera
en que podría hacerse.
• El informe se convierte en una resolución: transcurridos 60 días, el informe se
convierte en una resolución o recomendación del Órgano de Solución de
Diferencias, a no ser que se rechace por consenso. Ambas partes en la diferencia
pueden apelar (y en algunos casos ambas lo hacen).

Apelaciones
Una y otra parte pueden apelar contra la resolución del grupo especial. A veces lo
hacen ambas. Las apelaciones han de basarse en cuestiones de derecho, por
ejemplo, una interpretación jurídica; no es posible examinar de nuevo las pruebas
existentes ni examinar nuevas cuestiones.
Cada apelación es examinada por tres miembros de un Órgano Permanente de
Apelación establecido por el Órgano de Solución de Diferencias e integrado por siete
miembros representativos en términos generales de la composición de la OMC. Los
miembros del Órgano de Apelación son nombrados por un período de cuatro años.
Deben ser personas de competencia reconocida en derecho y comercio
internacional que no estén vinculadas a ningún gobierno.
La apelación puede dar lugar a la confirmación, modificación o revocación de las
constataciones y conclusiones jurídicas del grupo especial. Normalmente, la
duración del procedimiento de apelación no deberá ser superior a 60 días y en
ningún caso excederá de 90 días. El Órgano de Solución de Diferencias tiene que
aceptar o rechazar el informe del examen en apelación en un plazo de 30 días;
únicamente puede rechazarlo por consenso.
Ejemplo de Caso Practico.
El 23 de enero de 1995 Venezuela presentó una reclamación ante el Órgano de
Solución de Diferencias en el sentido de que los Estados Unidos aplicaban normas
que discriminaban contra la gasolina importada y solicitó formalmente la celebración
de consultas con dicho país. Un año después (el 29 de enero de 1996) el grupo
especial encargado de examinar la diferencia ultimó su informe definitivo. (Para
entonces se había asociado al procedimiento el Brasil, que presentó su reclamación
en abril de 1996. Examinó ambas reclamaciones el mismo grupo especial.) Los
Estados Unidos apelaron. El Órgano de Apelación elaboró su informe y el Órgano
de Solución de Diferencias lo adoptó el 20 de mayo de 1996, un año y cuatro meses
después de haberse presentado la primera reclamación.
Los Estados Unidos y Venezuela tardaron seis meses y medio en ponerse de
acuerdo sobre lo que debían hacer los Estados Unidos. El plazo convenido para

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aplicar la solución acordada fue de 15 meses a contar de la fecha de conclusión de
la apelación (del 20 de mayo de 1996 al 20 de agosto de 1997).
La diferencia surgió porque los Estados Unidos aplicaban normas sobre las
características químicas de la gasolina importada más rigurosas que las que
aplicaban a la gasolina refinada en el país. Venezuela dijo (y después el Brasil) que
no era equitativo, porque la gasolina estadounidense no tenía que cumplir las
mismas normas: se infringía el principio de ―trato nacional‖, sin que ello pudiera
justificarse al amparo de las excepciones de las disposiciones normales de la OMC
previstas para las medidas adoptadas por motivos de salud o conservación del
medio ambiente.
El grupo especial que examinó la diferencia estuvo de acuerdo con Venezuela y el
Brasil. El informe del examen en apelación confirmó las conclusiones del grupo
especial (introdujo algunos cambios con respecto a la interpretación jurídica dada
por el grupo especial). Los Estados Unidos acordaron con Venezuela que
modificarían su reglamento en un plazo de 15 meses y el 26 de agosto de 1997
comunicaron al Órgano de Solución de Diferencias que se había firmado un nuevo
reglamento el 19 de agosto.

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Conclusiones.

esar de las diferentes perspectivas sobre las bondades del sistema comercial
multilateral, no cabe duda que el comercio internacional desde el GATT ha
transitado bajo la influencia de las grandes potencias, y que las negociaciones
comerciales multilaterales habían sido el ámbito donde esa influencia se traducía
en reglas. La cuestión agrícola no escapó a ello e incluso fue uno de los sectores
que más mostró la relación de fuerzas desfavorable para los países en desarrollo.
Sin embargo, como quedó demostrado en este trabajo, desde la Ronda Uruguay
(1986-1994), los países en desarrollo demandantes de un comercio agrícola sin
distorsiones, comenzaron a ejercer mayor influencia, la cual se acentuó en la
Reunión Ministerial de Cancún (2003), ámbito en que se pudo percibir con más
claridad cómo estos países comenzaron a ganar terrero y a cambiar esa
desfavorable correlación de fuerzas.

La gama de medidas no arancelarias y medidas relativas a los servicios es muy


amplia y es imposible abarcarla en un solo informe. Por ello, se ha hecho un análisis
general de esas medidas, centrando la atención en los obstáculos técnicos al
comercio (OTC), las medidas sanitarias y fitosanitarias (MSF) y la reglamentación
nacional en la esfera de los servicios.
Las medidas OTC MSF interesan por igual a los productores, los comerciantes y los
consumidores. También plantean problemas específicos relacionados con la
transparencia. Una cuestión primordial es cómo abordar los efectos desfavorables
de las medidas no arancelarias en el comercio sin obstaculizar los legítimos
esfuerzos de los gobiernos por alcanzar objetivos de política pública tales como la
protección de la salud pública. Una cuestión conexa es la función de la OMC y de
otros órganos dedicados al comercio internacional en la promoción de la
convergencia normativa como medio de reducir los obstáculos innecesarios al
comercio. Estos problemas son muy similares a los que afrontan los Miembros de
la OMC cuando deliberan sobre las disciplinas adicionales necesarias en el ámbito
de la reglamentación nacional de los servicios para asegurar que esa
reglamentación no sea más gravosa de lo necesario para alcanzar objetivos de
política legítimos.
El análisis económico sirve para explicar algunos de los motivos por los que los
gobiernos utilizan medidas no arancelarias y medidas relativas a los servicios.
Ambos tipos de medidas pueden responder a objetivos de política pública legítimos,
pero también pueden utilizarse con fines proteccionistas. Identificar las intenciones
de un gobierno es una tarea intrínsecamente difícil, sobre todo en el caso de las
medidas OTC/MSF y de la reglamentación nacional en la esfera de los servicios.
Los aspectos económicos del bienestar y la economía política ayudan a

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explicar la utilización de medidas concretas. El análisis también muestra el modo en
que los cambios que se han producido recientemente en el entorno comercial, como
la ampliación del reparto mundial de la producción, el cambio climático y la
importancia creciente de las preocupaciones de los consumidores en los países más
ricos, influyen en la utilización de MNA. En este entorno más complejo pueden surgir
circunstancias en las que haya divergencias entre los intereses de los productores
y los consumidores acerca de la naturaleza de la medida identificada para promover
un objetivo de política pública.
La evaluación de la incidencia de las medidas no arancelarias y las medidas
relativas a los servicios es difícil debido a las grandes lagunas en la información.
Los datos son escasos debido a la naturaleza misma de esas medidas, que son
diversas y en muchos casos difícilmente cuantificables. Además, el hecho de que
los gobiernos carezcan de incentivo para facilitar la información lastra la recopilación
de datos oficiales. En lo que se refiere a los servicios, se conocen los compromisos
contraídos en materia de acceso a los mercados y trato nacional, pero se dispone
de muy poca información sobre los regímenes efectivamente aplicados. Las
limitaciones de los datos son particularmente acusadas en el caso de la
reglamentación nacional, donde la ausencia de criterios que ayuden a identificar las
medidas de reglamentación que tienen un efecto significativo en el comercio
complica la situación.

En lo que respecta a las mercancías, la información procedente de fuentes oficiales


no permite determinar
tendencias temporales en la frecuencia relativa de las diferentes medidas no
arancelarias, a nivel mundial o regional. Lo que sí muestra es la prevalencia de
medidas OTC/MSF en la incidencia global de las MNA. Como revelan algunas
encuestas empresariales recientes, esas medidas también constituyen el principal
motivo de preocupación para los exportadores en la mayoría de los países
desarrollados y en desarrollo. De esas encuestas se desprende asimismo que para
los exportadores en general es más problemática la forma en que se aplican esas
medidas que las propias medidas.
La incidencia de las medidas no arancelarias y las medidas relativas a los servicios
es solo uno de los elementos que es preciso considerar; el otro es su efecto de
restricción del comercio. Los datos examinados en el informe confirman que las
MNA distorsionan el comercio en forma significativa, y posiblemente aún más que
los aranceles. No obstante, este resultado debe interpretarse con cuidado, porque
no refleja la reciente transformación del comercio como resultado del desarrollo de
las cadenas mundiales de suministro. Más concretamente, se ha constatado que en
general las medidas OTC/MSF restringen el comercio de productos agropecuarios,
en tanto que la existencia de normas suele tener un efecto positivo en el comercio
de productos manufacturados, en particular en los sectores de alta tecnología.
Además, es razonable prever que la armonización y el reconocimiento mutuo de
normas conllevarán un aumento del comercio.
A fin de determinar los desafíos que suponen para la OMC las medidas no
arancelarias y las medidas relativas a los servicios, en el informe se exponen las
razones por las que conviene promover la cooperación internacional en relación con
esas medidas. Según la teoría clásica, la sustitución de políticas es un

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problema fundamental que deben abordar las normas sobre las MNA en un acuerdo
comercial. Una integración superficial en forma de normas sencillas en materia de
transparencia, trato nacional y reclamaciones no basadas en una infracción (en
virtud de las cuales un Miembro puede alegar que ha sido privado de una ventaja
esperada debido a la acción de otro Miembro, aunque no se haya infringido ningún
acuerdo de la OMC) remedia ese problema.
No obstante, la naturaleza cambiante del comercio internacional hace que surjan
nuevas consideraciones de política que pueden crear la necesidad de formas de
integración institucional más profundas. Asimismo, la creciente preocupación por las
medidas OTC/MSF ha hecho que la cuestión de la convergencia normativa se
plantee en la OMC, lo cual entraña problemas difíciles de resolver. En el informe se
examinan las disciplinas del GATT y la OMC tal como se han interpretado en el
marco de la solución de diferencias. Ese examen indica que las normas del GATT
sobre las MNA en general están en consonancia con un enfoque de integración
superficial, pero que los Acuerdos OTC y MSF promueven una integración más
profunda.
A la luz del análisis económico y jurídico, en el informe se han señalado varios retos
para la cooperación internacional y, más concretamente, para la OMC. En primer
lugar, es preciso aumentar la transparencia de las medidas no arancelarias y las
medidas relativas a los servicios; a este respecto, la OMC, con sus múltiples
mecanismos de transparencia, tiene una función primordial que desempeñar. En
segundo lugar, las actuales disciplinas de la OMC no siempre pueden establecer un
equilibrio adecuado entre los compromisos en materia de política y la flexibilidad.
Por ejemplo, los economistas abogan a favor de asignar más importancia a las
reclamaciones no basadas en una infracción. Los juristas, por su parte, observan
que en general los Miembros de la OMC no eligen ese camino y prefieren impugnar
la MNA sobre la base de la norma específica que presuntamente haya infringido. En
tercer lugar, se requieren criterios más eficaces para determinar la razón por la que
se utiliza una medida, lo que podía lograrse con una mayor integración del análisis
económico y el análisis jurídico.

En cuarto lugar, el mayor reparto mundial de la producción crea otros desafíos para
el sistema multilateral de comercio, ya que requiere una integración más profunda.
Cuando la interacción de las empresas que forman parte de una cadena de
suministro implica una negociación bilateral sobre los precios de los insumos, las
políticas que afectan a las condiciones de venta en una etapa dada también
repercuten en los beneficios de los productores en todas las demás etapas. Esto
significa que la cooperación internacional no debería limitarse al acceso a los
mercados, sino que debería abarcar el conjunto más amplio de políticas que influyen
en las condiciones de venta en todos los eslabones de la cadena de suministro.
Además, el reparto mundial de la producción intensifica los efectos transversales y
la complementariedad entre el comercio de mercancías y el de servicios. Cabe
entonces preguntarse si esos efectos se tienen suficientemente en cuenta en el
marco actual de negociación.
Hay otros problemas que atañen más específicamente a la cooperación en materia
de medidas OTC MSF y de reglamentación nacional. Para abordar los efectos
desfavorables de esas medidas en el comercio, es necesario que haya

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convergencia normativa. Como se señala en el Informe sobre el Comercio Mundial
2011, parte de esa convergencia ocurre a nivel regional y parte a nivel multilateral,
lo cual plantea la cuestión de la distribución óptima de funciones. El camino hacia la
convergencia no es siempre fácil, ya que no se trata de una mera cuestión mecánica
de formulación de políticas y pueden entrar en juego diferencias nacionales en
cuanto a las preferencias y las prioridades sociales. El enfoque adoptado en los
Acuerdos OTC y MSF, consistente en promover la adopción de normas
internacionales, puede generar precisamente este tipo de tensiones.
Otra cuestión que se ha planteado es la de las normas del sector privado. Se ha
expresado preocupación en relación con la función que puede tener el poder de
mercado en la elaboración de normas privadas y con la posibilidad de que esas
normas se conviertan en normas públicas obligatorias en las que puedan influir
indebidamente grupos de interés. Parecería necesario aclarar el papel de los
gobiernos y de la OMC con respecto a estas normas.
Las negociaciones sobre la reglamentación nacional en la esfera de los servicios
previstas en el Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios (AGCS) han
resultado muy difíciles de concluir. Una forma de disipar la preocupación por la
autonomía en materia de reglamentación, que parece ser un escollo importante,
sería definir una prueba de necesidad.
Por último, la creación de capacidad es fundamental para mejorar la cooperación
internacional en materia de medidas OTC MSF y de reglamentación nacional sobre
servicios. En el ámbito de las medidas sanitarias y fitosanitarias, el éxito del Fondo
para la Aplicación de Normas y el Fomento del Comercio ha llevado a preguntarse
si ese modelo podría reproducirse para la creación de capacidades relativas a la
normalización, la infraestructura técnica y la elaboración de reglamentos en la esfera
OTC. En cuanto a la reglamentación nacional de los servicios, es preciso reforzar la
capacidad de los organismos de reglamentación a fin de que puedan determinar,
formular y aplicar políticas que subsanen las fallas del mercado, evaluar el impacto
de la reglamentación e intercambiar información sobre buenas prácticas.
El informe abarca mucho, pero en modo alguno aborda todas las cuestiones
relacionadas con las medidas no arancelarias en el contexto de la cooperación
internacional. Entre las cuestiones importantes que se tratan en el informe pero que
no se examinan con gran detalle cabe mencionar las siguientes:
• En el informe se han presentado sólidos argumentos a favor del aumento de la
transparencia en el ámbito de las medidas no arancelarias a nivel internacional, lo
cual incluye unos procedimientos de notificación bien diseñados y debidamente
respetados. No obstante, dado que la administración de las MNA puede ser tan
importante como su diseño, cabe preguntarse si no sería posible adoptar un enfoque
diferente para abordar los obstáculos administrativos per se.
• La proporción del comercio de bienes intermedios en el comercio total ha
aumentado en las últimas décadas. Cómo influye la fragmentación transfronteriza
de la producción en los incentivos para aplicar medidas no arancelarias Cuáles son
los efectos de esas medidas en el comercio a lo largo de las cadenas de valor?
• Parece haber una complementariedad cada vez mayor entre el comercio de
mercancías y el comercio de servicios como consecuencia del reparto mundial de

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la producción. Cuán pertinente es esa complementariedad Necesita un nuevo marco
de análisis y nuevas formas de cooperación
• Se afirma que las prácticas de reglamentación nacional se pueden mejorar
considerablemente. Qué efecto tendría esa mejora en la necesidad de una
cooperación internacional
• Las MNA son un "blanco móvil" y los elementos que las componen cambian
constantemente. Algunas medidas, como las relacionadas con la protección de la
propiedad intelectual, la contratación pública, las inversiones y las finanzas, no se
examinan en el informe. Qué desafíos plantean esas medidas para la OMC
• Uno de los temas principales del presente informe es la reglamentación destinada
a alcanzar objetivos de política pública. Hasta qué punto están los gobiernos
nacionales dispuestos a delegar su autonomía en ese ámbito en las instituciones
internacionales?
• Gran parte de las actividades de los Comités MSF y OTC consiste en el
intercambio de información, en particular sobre prácticas óptimas.

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