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MANUAL PRACTICO DE DERECHO

SUCESIONES

PRIMERA SESIÓN

CAPITULO 1
Nociones Generales de Sucesión

Etimológicamente el vocablo sucesión significa sustituir un sujeto a otro en la titularidad


de una relación; entrar en el lugar de otro, o tomar el lugar de otro.

El Diccionario de la Real Academia Española expresa:

“La palabra sucesión proviene del vocablo latino sucessio, succesionis, que tiene los
siguientes significados: 1

- Entrada o continuación de una persona o cosa en lugar de otra.


- Entrada, como heredero o legatario, en la posesión de los bienes de un difunto.
- Conjunto de bienes, derechos y obligaciones transmisibles a un heredero o
legatario.”

Según el diccionario Escriche, la palabra sucesión en sentido lato remonta su origen a


sucesión, sucesorio, sucederé, que significa entrar una persona o cosa en lugar de otra o
seguirse a ella. En este sentido es sucesor el que entra o sobreviene en los derechos del
otro; es sucesor universal o a título universal el que sucede a otro en todos sus bienes
transmisibles y heredero a título singular el que sucede o subroga a otro en alguna cosa
que ha adquirido de él por causa de muerte.

En sentido general, el tratadista Claro Solar sostiene que la sucesión puede ser
originaria o derivativa.

Es originaria cuando el derecho del sucesor subsiste por sí, sin derivar su naturaleza y
alcance del derecho del sucesor; es lo que ocurre en el caso del que adquirió el dominio
valiéndose de la prescripción. Su derecho nace de la sentencia misma, sin consideración
al derecho del antiguo propietario, ni a los vicios o privilegios que este poseía.

La sucesión derivada o derivativa del derecho del anterior es causa determinante del
derecho del sucesor por cuanto este lo adquirió con las limitaciones y ventajas de que

1
Bonete, Ramón Francisco. Compendio de Derecho Procesal Civil. Gráfica FEA. Buenos Aires. Página 6.
gozaba aquel. En tal sentido, forma y alcance, recibe quien adquiere por tradición o por
sucesión por causa de muerte.

La sucesión, entendida desde un punto de vista descriptivo, se define como la


sustitución de un sujeto por otro en una determinada posición jurídica. Por tanto, puede
darse con referencia a cualquier tipo de figura jurídica, o sea todas las categorías de
relaciones humanas calificadas jurídicamente que sean susceptibles de sustituir, a pesar
de las modificaciones del sujeto que en un determinado momento sea el titular.

Definición.La sucesión por causa de muerte es un modo de adquirir el dominio


mediante el cual el patrimonio íntegro de una persona, denominada causante, se
trasmite a otra llamada causahabiente, por causa o con ocasión de la muerte de aquella.

La sucesión está íntimamente relacionada con el concepto de patrimonio, entendido por


tal el conjunto de relaciones jurídicas radicadas en cabeza de una persona y que son
susceptibles de valoración económica.

La locución “relaciones jurídicas” comprende tanto los derechos apreciables en dinero,


como las obligaciones que son objeto de valoración pecuniaria.

El Diccionario de Ciencias Jurídicas, Políticas y Sociales, del autor Miguel Osorio, de


la Editorial Talleres Gráficos Favaro, de Buenos Aires, Argentina expresa: “Sucesión
quiere decir, en su primera aceptación, entrada o continuación de una persona a otra. No
obstante la amplitud del concepto, es corriente limitarlo a otra de las aceptaciones
gramaticales referida a la entrada como heredero o legatario en la posesión de los bienes
de un difunto, o sea, la sucesión mortis causa; o al conjunto de bienes, derechos y
obligaciones transmisibles a un heredero o legatario.

Sin embargo, la sucesión puede igualmente originarse ínter vivos, como ocurre con
frecuencia en materia comercial, con relación a quienes adquieren una empresa o fondo
de comercio y continúan la acción y los negocios de sus antecesores.

En la sucesión se llama causante, autor subrogante, representando o trasmisor al que


transfiere; y causahabiente, sucesor, subrogado o representante, al que recibe o adquiere
del anterior.

1.1 Elementos esenciales de toda sucesión.


Los elementos esenciales de toda sucesión por causa de muerte son:
- Que exista un difunto
- Que exista una herencia o patrimonio.
- Que exista unos herederos asignatarios o causahabientes.
1.2 Fundamentos del derecho de sucesión

La transmisión de los bienes de las personas que mueren a otra u otras personas
actualmente vivas tiene varios fundamentos o causas:

En primer término se halla la institución de la propiedad privada como derecho


perpetuo. De otro lado, la institución misma de la familia; y finalmente, la autonomía
de la voluntad de los particulares para disponer de sus bienes, y consideraciones de
orden político y social.

La propiedad privada. El derecho hereditario o conjunto de normas jurídicas que


regulan la transmisión de los bienes por causa de muerte tiene por fin principal la
protección de la propiedad privada. Sin la existencia de la propiedad como derecho
subjetivo absoluto y perpetuo no se concibe la sucesión por causa de muerte; por lo
tanto, dicha sucesión supone derechos destinados no sólo a existir durante la vida de su
titular, sino a continuar viviendo en cabeza de sus sucesores.

La familia. Si la propiedad considerada como derecho perpetuo y no vitalicio justifica la


transmisión hereditaria es necesario encontrar otra base o fundamento nuevo, que sea
una pauta o guía en la escogencia de las personas que han de recibir los bienes que
pertenecen al que muere, esto es, los herederos y legatarios, porque es importante tener
en cuenta a qué personas han de pasar los bienes de la persona que fallece; por lo tanto,
esas personas escogidas para recoger la herencia son los parientes, conforme a los
órdenes hereditarios establecidos en la ley.

En cuanto a la autonomía de la voluntad individual, esta tiene como causa fundamental


el testamento, en el cual la persona antes de fallecer dispone de todos o de una parte de
sus bienes para que tenga efecto después de su muerte. De ahí que la ley establezca
unas limitantes para la confección del testamento: la persona que tiene descendientes
debe distribuir entre ellos al menos la mitad legítima y la otra mitad de libre
disposición2 puede distribuirla entre las personas que él desee. El testador no puede
apartarse de estos mandatos por cuanto su voluntad quedaría sin efectos.

Además, el testador que no tiene hijos debe reservar a sus ascendientes la mitad de sus
bienes. En cambio, la persona que carece de hijos y cuyos padres ya murieron, tienen
total libertad para distribuir sus bienes.

En relación con los fundamentos de orden político y social, estos se refieren a que los
Estados modernos, para incrementar los ingresos del fisco y evitar la excesiva
concentración de bienes en una sola persona, han dispuesto que los bienes se repartan
2
Ley 1934 del 02 de agosto de 2018.
entre diversas personas. La ley estableció al respecto los órdenes hereditarios, y si una
persona fallece y no deja hijos ni ascendientes ni colaterales, la sucede en sus bienes el
Estado a través del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar.

En cuanto a las críticas del derecho hereditario o derecho para suceder a una persona
fallecida, se menciona como principal que esta disposición anula en muchos casos la
iniciativa particular de trabajar y hacer empresa, pues los hijos bien saben que a la
muerte de sus padres recogerán sus bienes.

1.2.1 Naturaleza jurídica de las normas sucesorales.

La herencia se forma únicamente en el momento de la muerte de una persona,


cuando todas las relaciones jurídicas patrimoniales transmisibles se miran formando
una unidad. En vida del causante, los derechos patrimoniales integran una unidad en
razón a pertenecer todos los bienes avaluables en dinero a una misma persona, y
estar sometidos a una misma voluntad. A la muerte de la persona la ley establece la
unidad de los bienes transmisibles, para seguridad de los herederos y de los
acreedores. Así mismo, debe recordarse que un deudor al obligarse constituye todos
sus bienes en prenda general del cumplimiento de su obligación, y no sería garantía
para el acreedor que esa prenda general desapareciera con la muerte del deudor, lo
cual traería la extinción del crédito. En cambio, al establecerse la unidad de todos
los bienes del causante con las mismas cargas, el acreedor no sufre perjuicio alguno,
pues la herencia continúa respondiendo de las deudas3 en la misma forma que venía
respondiendo el patrimonio antes de la muerte del deudor.

La unidad de los bienes o herencia permite la conservación de los derechos que


pertenecían al causante.

1.2.2. Vigencia de las normas sucesorales.

En cuanto a la sucesión intestada, primera en el tiempo, a este respecto se refiere el


tratadista Carrizosa Pardo, quien expresa:

“Cronológicamente es primero la sucesión intestada que la testamentaria. Apareció


la primera como una consecuencia de la organización de la familia, porque primitivamente
familia y sociedad se confundían. Cuando el progreso de la humanidad llegó a reconocer
algo que pertenece a la persona humana apareció el testamento, no como ejercicio de un
derecho individual sino como algo anexo a la transformación de la jefatura familiar. (Teoría
que el docente Fabian Bustamante no comparte, en razón a la acepción “abintestato, que
quiere decir, sin testamento, o sea que cuando se habló de la sucesión intestada, ya existía
el testamento.)

3
Osorio, Miguel. Diccionario de Ciencias Jurídicas, Políticas y Sociales. Editorial Gráfica. Buenos Aires,
Argentina.
“Las Leyes de las Doce Tablas, para concretarnos al Derecho Romano, son pruebas
de la prioridad que en el tiempo corresponde a la sucesión legítima sobre la testamentaria;
prioridad que se explica por el desenvolvimiento del derecho. A medida que van siendo
reivindicados por el individuo los atributos de su personalidad así va desarrollándose la
sucesión testamentaria y llega al ápice cuando logra mostrarse como prolongación
necesaria del derecho natural de la propiedad. Hoy las leyes de la sucesión intestada han
adquirido el carácter subsidiario de que hemos hablado: son el testamento tácito de la
persona”.

Ya estudiamos los elementos de toda sucesión, pero es importante hacer énfasis en que para
que exista sucesión debe haber necesariamente un muerto, y esta muerte puede ser real o
presunta. La primera se demuestra con el acta de defunción, en el cual se expresa la fecha y
lugar donde ocurrió la muerte; nombre, nacionalidad, sexo, estado civil, número de cédula
de ciudadanía o extranjería o tarjeta de identidad. Esto lo consagra el Decreto 1260 de
1970. En cuanto a la muerte presunta, debemos tener presente que ella la declara el juez de
familia – quien es el competente para conocer esta acción – dentro de un proceso de
jurisdicción voluntaria incoado por los interesados. Para ello se requiere que no se haya
tenido noticias, al menos por dos años, de la persona desaparecida. Entonces, lo que
demuestra esta clase de muerte presunta por desaparecimiento es la sentencia del juez de
familia ejecutoriada, porque es esta la que “mata” al desaparecido. Una vez producida la
sentencia se inscribe en el Registro Civil y a partir de ahí los interesados pueden iniciar la
apertura sucesoral o proceder a presentar la demanda de liquidación de la sucesión. Si la
persona era casada se disuelve la sociedad conyugal y entra en liquidación.

1.2.3. Del derecho real de herencia

La palabra herencia suele tomarse en dos sentidos: uno objetivo, que equivale a
masa herencial; otro subjetivo, por cuanto según los términos del artículo 665 del Código
Civil la herencia es un derecho real que se tiene con respecto a una cosa sin consideración a
determinada persona. Por consiguiente, la herencia es un derecho real, como el dominio, el
usufructo, el uso la habitación, la servidumbre activa, la prenda y la hipoteca.

El artículo 673 del Código Civil considera la sucesión por causa de muerte como un modo
de adquirir el dominio.

El tratadista Claro Solar sostiene que la palabra herencia, considerada subjetivamente,


representa el acto de heredar y equivale a sucesión, y estima que objetivamente representa
la universalidad del patrimonio o conjunto de derechos o relaciones patrimoniales que
constituyen su objeto. Por lo tanto, podemos decir, sin lugar a equívocos, que la herencia es
la universalidad jurídica compuesta por el patrimonio transmisible que deja el causante a
sus herederos.
Por otra parte, sobre la herencia los asignatarios o causahabientes tendrán algunos derechos
que generalmente se llaman sucesorales, y específicamente derecho de herencia, legado,
porción conyugal.

1.2.4. Constitución del derecho de herencia

Este se encuentra constituido por todo aquello que formaba el patrimonio del causante,
trátese de derechos reales, personales, inmateriales, universales. El difunto no puede
transmitir con su muerte la propiedad de un objeto que no le pertenecía; por consiguiente,
solamente pasan a formar la herencia los derechos y obligaciones transmisibles del
causante. De ahí que el artículo 1008 del Código Civil exprese: “Se sucede a una persona
difunta a título universal”.

El título es universal cuando se sucede al difunto en todos sus bienes, derechos y


obligaciones transmisibles, o en una cuota de ellos, como la mitad, un tercio, o un quinto.

El título es singular cuando se sucede en una o más especies o cuerpos ciertos, como tal
caballo, tres vacas, seiscientos pesos. Hay ciertos derechos que siendo transmisibles entre
personas vivas resultan ser intransmisibles por causa de muerte, tal como sucede con el
derecho de usufructo, el cual es un derecho real que consiste en la facultad de gozar de una
cosa con cargo de conservar su forma y sustancia y de restituirla a su dueño, si la cosa no es
fungible, o con cargo de devolver igual cantidad del mismo género, si la cosa es fungible.

Así mismo, son intransmisibles por causa de muerte los derechos de uso, habitación y
alimentos, salvo que este último sea adeudado. Todo lo anterior está soportado en los
artículos 426, 823 y 870 del Código Civil.

1.2.5. Derechos sucesorales.

Los derechos sucesorales son de los llamados derechos subjetivos, es decir aquellos
de que son titulares las personas y cuya función es la satisfacción de sus necesidades. Los
derechos subjetivos sucesorales nacen con ocasión de la muerte de la persona y se tienen en
relación con su herencia.

1.2.6. Características del derecho de herencia

- Es un derecho real, por cuanto se ejerce sobre la masa herencial, y diferente del
derecho de dominio, debido a que este se ejerce sobre cosas individuales.
- Es incorporal, por cuanto se proyecta sobre una universalidad de bienes o una cuota
de ellos, y no se puede concretar sino cuando se efectúe la partición.
- Es perpetuo, en razón de que perdura en cabeza del heredero hasta su
prescripción (artículo 1°, Ley 791 del 2002).
- Es patrimonial. Por esta característica el derecho de herencia es cesible a
cualquier título, transmisible y perseguible.
- Se adquiere mortis causa, es decir, como consecuencia de la muerte de una
persona.

CAPITULO II

Derecho de herencia

Es aquel derecho universal que adquiere una persona, heredera o no, del todo o parte del
patrimonio del causante, para lo cual goza de los poderes otorgados por la ley.

2.1. Adquisición del derecho de herencia

Los modos de adquirir el derecho de herencia son:

- Sucesión por causa de muerte.


- Acrecimiento. Fenómeno por el cual la cuota de un heredero que falta pasa a
incrementar la cuota de quien ha sido llamado conjuntamente. Artículos 1206, 1210
y 1286 del Código Civil.
- Adquisición por cesión voluntaria. La cesión voluntaria es un negocio dispositivo o
traslaticio de una herencia cesible, hecho por su titular con base en el título
preexistente de un heredero.
- Adquisición por prescripción. Aquí podemos distinguir tres clases de posesión:
o Posesión legal. Al momento de deferirse la herencia, la posesión de ella se
confiere por ministerio de la ley a sus herederos, debido a que posesión
legal es una ficción del derecho según la cual la posesión ordinaria que venía
siendo ejercida por el causante sobre los bienes integrales de su patrimonio
continúa siéndolo por sus herederos sobre la comunidad herencial, una vez
fallecido aquel, y sin solución de continuidad, porque la apertura de la
sucesión no expresa otra cosa que mutación de la posesión del causante,
inmediatamente después de su muerte, al heredero. Según el artículo 783 del
Código Civil, la posesión de la herencia se adquiere desde el momento en
que es deferida, aunque el heredero lo ignore; quiere decir lo anterior que no
es necesario que el heredero aprehenda el bien con ánimo de señor o dueño;
basta tener la calidad de heredero para ser poseedor legal de la herencia. Lo
anterior tiene explicación en el artículo 757 del Código Civil, según el cual
en el momento de deferirse la herencia su posesión se confiere por
ministerio de la ley al heredero. Pero la posesión legal no lo habilita para
disponer en manera alguna de un inmueble, mientras no proceda el decreto
judicial y los títulos que confieran el dominio.
o Posesión material. Se constituye sobre los elementos que componen la
herencia, lo cual tiene como soporte los artículos 762, 776 y 1321 del
Código Civil.
o Posesión efectiva. La posesión efectiva es aquella decretada judicialmente y
cuyos efectos se extienden a los inmuebles que pertenecen a la herencia.
Para que exista posesión efectiva se requiere decreto judicial y registro de
dicho decreto y de los títulos que confiere, una vez aprobado el inventario y
avalúos de los bienes, si entre estos hay inmuebles. Cualquiera de los
herederos deberá pedir al juez que expida a favor de todos, el decreto de
posesión efectiva. (artículos 757 del C.C. y 607 del C.P.C. derogado por el
literal c del artículo 626 del C. G. del P.).

2.2.1. Cesión de la herencia

El derecho de herencia, como derecho patrimonial, es enajenable o cesible a cualquier


título. Quiere decir que puede enajenarse por acto entre vivos, a título gratuito u
oneroso, o por causa de muerte.

Cuando el derecho sobre la herencia o sobre un simple legado se cede a título oneroso,
sin especificar los bienes de que está compuesto, el enajenante no se hace responsable
sino de su calidad de heredero o legatario (Artículo 1967 del Código Civil). Significa
esta norma que el derecho real de herencia puede ser objeto de acto entre personas
vivas.

CAPITULO III

El asignatario

Es la persona que resulta beneficiada con la asignación, sin que interese que se trate de
sucesión abintestato (sin testamento). Las asignaciones son: a título universal (herencias), o
a título singular (legados o subrogaciones).
Conforme a nuestro derecho, el asignatario, a diferencia del causante, puede ser persona
natural o jurídica. En sucesión intestada solo las personas naturales pueden heredar, salvo el
caso del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, que adquiere el carácter de heredero
ante la ausencia de parientes o de cónyuge con vocación hereditaria, vale decir, en ausencia
de descendientes, adoptados, cónyuge, ascendientes, hermanos o sobrinos.

El asignatario a título universal, denominado también heredero universal, sucede al difunto


en todos sus bienes, derechos y obligaciones transmisibles, o en una cuota de ellos.

El asignatario a título singular es el legatario, quien deriva su vocación del testamento, o el


adquirente de derechos herenciales a título singular.

El título es singular en cuanto se sucede en una o más especies o cuerpos ciertos como tal
caballo, tres vacas.

Pero en nuestro sistema normativo sólo el heredero representa al causante por ser
continuador de su persona, lo cual lo vincula a su patrimonio por tener carácter de heredero.
(Artículo 1155 del Código Civil).

Como último supuesto de la sucesión por causa de muerte, se requiere que haya una o
varias personas que tengan vocación hereditaria para adquirir toda la herencia, una cuota de
ella o bienes considerados singularmente para el pago de legados.

Todo asignatario a título universal o a título singular debe reunir estos requisitos:

- Ser sujeto de derecho o persona en el momento del fallecimiento de la persona que


va a heredar. (Artículo 90 del C. C.).
- Ser llamado a recoger bienes de una determinada herencia o vocación hereditaria.
- Ser digno, es decir, no haber cometido ningún acto en contra del causante.

3.1 Existencia del asignatario al momento de la muerte del causante

La muerte del causante es la razón determinante de la formación de la herencia. La muerte,


pues, crea la herencia, es decir, aglutina todos los elementos patrimoniales de una persona
en una universalidad jurídica, la cual queda de plano para distribuirse entre los sucesores
mortis causa del causante. En consecuencia, en el preciso instante de la muerte surge a la
vida jurídica los derechos hereditarios de los sucesores por causa de muerte (Valencia Zea,
Arturo. Derecho Civil. Sucesiones. Editorial Temis. Octava edición. Bogotá D.C. 1992,
página 48). En cuanto a los derechos del que está por nacer, derechos que se deferirían a la
criatura que está en el vientre materno si hubiese nacido y viviese, estarán suspensos hasta
que el nacimiento se efectúe, y si el nacimiento constituye un principio de existencia
entrará el recién nacido en el goce de dichos derechos como si hubiese existido al tiempo en
que se defirieron (Artículos 91 y 93, Código Civil). De ahí que el artículo 1019 del Código
Civil exprese: “Para ser capaz de suceder es necesario existir naturalmente al tiempo de
abrirse la sucesión”. En consecuencia, se está refiriendo a la capacidad de goce y no a la
capacidad de obrar o de ejercicio. Por ello existe una capacidad de goce y otra de obrar.

La primera es la capacidad de ser titular de derechos subjetivos y se identifica con el


concepto de personalidad o sujeto de derechos; en cambio, la capacidad de obrar o de
ejercicio se refiere a que la persona pueda ejercer personalmente sus derechos sin necesidad
de representación legal.

Significa que para que una persona reciba una herencia debe existir al momento de abrirse
la sucesión. El ejemplo sería: “Fallece Pedro y deja dos hijos: Juan y Ana. Estos, para
recibir la herencia de su padre deben existir al momento de iniciarse la apertura de la
sucesión”. Esa es la interpretación del artículo en comento, por cuanto si Juan no existe al
momento de abrirse la sucesión de su padre no podría heredar personalmente.

3.2. Asignaciones a sujetos que se espera lleguen a existir.

Estas asignaciones corresponden a seres que en el momento de la muerte del causante no


son sujetos de derechos pero se espera que lleguen a tener tal condición jurídica. Podemos
decir que se trata de bienes que pertenecen a sujetos futuros, pues a ellos se refiere el
Código Civil en sus artículos 93, 1019 y 1020.

3.2.1. Herencia que el póstumo tiene derecho a recoger.

Al aplicar rigurosamente la regla de la necesidad de ser sujeto de derechos en el momento


de la muerte del causante, tendríamos que el hijo póstumo no heredaría a su padre. Si este
muere y deja un hijo nacido y otro apenas concebido en el vientre de la madre, la herencia
sería recogida íntegramente por el nacido, pero los romanos llegaron a la conclusión de que
el póstumo hereda en concurrencia con el nacido, con la condición de que nazca vivo, es
decir, que llegue a ser un sujeto posteriormente.

3.2.2. Asignación a sujetos futuros.

Según el tercer párrafo del artículo 1019 del Código Civil, las asignaciones a las personas
que al tiempo de abrirse la sucesión no existen, pero se espera que existan, no se
invalidarán por esta causa si existieren dichas personas antes de expirar los tiempos legales
de prescripción establecidos en la ley 791 del 2002. El sujeto futuro puede ser una persona
física o jurídica.

El artículo en comento se refiere generalmente, como ya se mencionó, a los hijos póstumos,


es decir, aquellos que nacen después de la muerte de sus padres y cuando se trata de
testamentos sometidos a una condición. Podría ser este ejemplo: Orlando hace un
testamento y en él dispone: “Dejo la mitad de libre disposición de mis bienes a Luisa, con
la condición que se gradúe de abogada después de mi muerte”. Al abrirse la sucesión, si
Luisa no se ha graduado de abogada no puede recibir el legado y tiene que esperar para
recibirlo hasta graduarse de abogada. Es importante aclarar que al otorgar un testamento en
este sentido, se deberá poner fecha al cumplimiento de la condición, para efectos de no
dejar condiciones suspensivas en el tiempo, que solo podrían terminarse por decisión
judicial.

3.2.3. Herencia o legado bajo condición suspensiva.

Si la herencia o legado se deja bajo condición suspensiva será también necesario existir al
momento de cumplirse la condición.

En general, las asignaciones testamentarias dejadas a una persona bajo condición


resolutoria implican siempre una asignación bajo condición suspensiva para las personas
que las han de recibir en caso de cumplirse la condición resolutoria. Así, la asignación
dejada a una mujer con la condición de que no se case con determinado hombre implica
condición resolutoria (Artículo 1135 del Código Civil). Si la mujer contrae el matrimonio
prohibido pierde la asignación, la cual será adquirida por alguna o algunas otras personas
que la hubieren obtenido bajo condición suspensiva. Ahora bien, es posible que esas
personas no existan al momento de la muerte del causante; solo es necesario que existan en
el momento de cumplirse la condición.

Consecuencia de la asignación a incapaces

En cuanto a la administración de los bienes dejados a personas que se espera que lleguen a
existir, es necesario advertir que el Código Civil prescribe que los bienes del póstumo serán
administrados por un curador de bienes nombrado por el testador o por el juez.