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ENFÓCATE EN EL FLUJO DE EFECTIVO:

Desde 1971, año en que Nixon desvinculó al dólar del patrón oro, la inflación
comenzó a filtrarse en el sistema económico. La gente sabía que algo andaba mal
pero como no contaba con educación financiera, no podía definir de qué se
trataba. En 1980, cuando estalló la inflación, el oro llegó a costar 850 dólares la
onza y la de plata llegó a valer 50 dólares.

Durante el gobierno del presidente Reagan, y en un intento de eliminar la


inflación, el director de la reserva federal, Paul Volck:er, se puso los pantalones y
aumentó la tasa de interés de los fondos federales a 20 por ciento. En el mundo
comenzó a usarse un nuevo término: estancamiento, y significaba que la
economía se había detenido (es decir, ni las personas ni los negocios estaban
ganando dinero) y la inflación continuaba aumentando (o sea, todo se estaba
haciendo más caro).

Recuerdo que íbamos a restaurantes y en los menús se podía ver que los precios
habían sido cambiados una y otra vez. Subían casi cada mes. Los negocios se
estancaron pero los precios tenían que seguir aumentando para poder pagar los
gastos del negocio.

A pesar de que las tasas de los préstamos hipotecarios eran altas, de entre 12 y 14
por ciento, los precios de las casas comenzaron a dispararse.

En 1973 compré un condominio en Waikiki que costó 30 mil dólares. Dos años
después lo vendí por 48 mil dólares. Compré tres condominios en la isla de Maui
por 18 mil dólares cada uno, después especulé con ellos y los vendí por 48 mil.

Especulando de esa forma gané cerca de 90 mil dólares en menos de un año: casi
seis veces lo que ganaba cuando era piloto en la Marina. Comencé a pensar que
era un genio de las finanzas.

Afortunadamente, mi padre rico se sentó a charlar conmigo y me hizo entrar en


razón.
Así comenzó la segunda etapa de mi educación financiera. Ya no era un niño de
1O años que jugaba Monopolio con su padre rico. Ahora estaba tenía veintitantos
años y jugaba Monopolio de verdad.

Mi padre rico fue muy paciente y me recordó la diferencia entre ganancias tú


capital y flujo de efectivo. Y fue un buen recordatorio. Cada vez que especulaba
con una propiedad, en realidad estaba invirtiendo en ganancias de capital. Mi
padre rico me informó que la legislación para las ganancias de capital era
diferente a la legislación para flujo de efectivo, tal como sigue sucediendo Ahora.

Me dijo:

-Invierte para conseguir flujo de efectivo. Recuerda lo que te enseñé hace años
cuando jugábamos Monopolio. Si inviertes con el propósito de obtener ganancias
de capital, es como si estuvieras apostando. Dijo:

De la misma forma que lo hacía cuando yo era chico, sacó una tarjeta de
Monopolio y me dijo

Cuánto recibes si tienes una casa verde?

Tomé la tarjeta y dije:

-Diez dólares.

A pesar de que ya casi tenía 30 años, recordé la diferencia entre ganancias de


capital y flujo de efectivo. Eran lecciones que había aprendido cuando era niño
pero que olvidé en mi adultez.

-Bien --dijo mi padre rico, con paciencia--. ¿Y cuánto recibes si tienes dos casas
verdes?

-Veinte dólares ---- contesté.

-Muy bien --dijo en un tono estricto--. Nunca lo olvides: debes invertir para
obtener flujo de efectivo, y así nunca te preocuparás por el dinero. Nunca te
afectaran los colapsos de los mercados. Si inviertes para obtener flujo de efectivo,
serás un hombre rico.
-Pero ----comencé a decir-, es más sencillo generar dinero con las ganancias de
capital.

Los precios de los bienes raíces se están disparando y, por otra parte, es muy
difícil encontrar inversiones que produzcan flujo de efectivo.

-Lo sé --me dijo mi padre rico--. Pero solamente escucha lo que te digo. No
permitas que la codicia y el dinero fácil te impidan convertirte en un hombre rico
y con sabiduría financiera. Nunca confundas ganancias de capital con flujo de
efectivo.