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RESUMEN DEL SEGUNDO TRATADO SOBRE EL GOBIERNO CIVIL DE JHON LUCKE

CAPÍTULO I AL V

Capítulo I :

En el inicio se enuncian premisas como la autoridad que tuvo el primer hombre sobre los demás;
y si lo tuvo sus descendientes no fueron acreedores, y si éstos lo tuvieron lo adquirido no pudo
haber sido determinado con certeza; Y si fueron determinados, el conocimiento se hubiese
perdido hace ya bastante tiempo. Luego de plantear las premisas trata de probar que la
adquisición de poder se obtuvo de la fuerza y la violencia y que lo guía a una comunidad es puro
instinto animal. Al final del capítulo menciona tipos de poderes que son diferentes entre si y
éstos se reúnen en un mismo hombre. Considera que para mantener el poder hay que sancionar
y de esa forma lograr el bien público.

BJ
Capítulo II: DEL ESTADO DE NATURALEZA:

En este capítulo explica que para entender el poder político hay que analizarlo desde el
comienzo considerando el estado en el que se encuentra el hombre y como se desempeña sin
pedir permiso ni depender de los demás.

La naturaleza del hombre hace que no tiente contra su integridad y de las que lo rodean, es así
que está dotado de mecanismos para castigar a los trasgresores, que son proporcionales a la
transgresión y que sirvan para que el criminal repare el daño que ha hecho y se abstenga de
recaer en su ofensa y así disuadir con el ejemplo para que otros tampoco lo cometan. Es así que
el agresor no puede ser juez de su propio delito.

Capítulo III: DEL ESTADO DE GUERRA.

El estado de guerra es un estado de enemistad y destrucción. Y pone en riesgo la vida las partes
involucradas y de los que se les quieran unirse. La falta de un juez común que posea autoridad
pone a todos los hombres en un estado de naturaleza; la fuerza que se ejerce sin derecho y que
atenta contra la persona de un individuo produce un estado de guerra, tanto en los lugares
donde hay un juez común como en los que no la hay. Pero cuando la fuerza deja de ejercerse,
cesa el estado de guerra entre quienes viven en sociedad, y ambos bandos están sujetos al justo
arbitrio de la ley. En el estado de guerra, el inocente tiene derecho de destruir al otro con todos
los medios posibles, hasta que el agresor ofrezca la paz y desee la reconciliación en términos
que puedan reparar el daño que ya ha hecho, y que den seguridades futuras al inocente. Cuando
los recursos para apelar en la tierra están agotados, en este tipo de casos queda apelar a los
cielos. Así, esa cuestión no puede significar “quien juzgara si otro se ha puesto en un estado de
guerra contra mí, y si me está permitido, como hizo Jefté (historia que está en jueces xi.27),
apelar al cielo para resolverla”. Pues en esto soy yo el único juez en mi propia conciencia, y el
que, en el gran día, habrá de dar cuenta al juez supremo de todos los hombres.

INFANTE PAIVA BEDER JAFER Página 1|2


RESUMEN DEL SEGUNDO TRATADO SOBRE EL GOBIERNO CIVIL DE JHON LUCKE
CAPÍTULO I AL V

Capitulo IV: DE LA ESCLAVITUD:


Libertad natural del hombre consiste en estar libre de cualquier poder superior sobre la
tierra. la libertad de los hombres en un régimen de gobierno es la de poseer una norma
pública para vivir de acuerdo con ella
El caso de los judíos que se vendían a sí mismos: no son esclavos reales, pues sus
compradores no podían matarlos, ni siquiera mutilarlos y después de un cierto tiempo,
estaba obligado a librar de su servicio.

BJ
Capítulo V: DE LA PROPIEDAD:
Nos dice que todos los hombres tienen derecho a su autoconservación, lo cual conlleva
incluso el derecho a la propiedad privada, pues dicha razón debe ser siempre usada para
conseguir mayor beneficio de la vida y mayores ventajas.
El trabajo del cuerpo y la labor de las manos es una propiedad exclusiva de la persona que
lo realiza. Por tanto, el trabajo realizado sobre un elemento o bien natural confiere a éste
un valor añadido que transforma su naturaleza originaria, en virtud de lo cual dicho elemento
o bien natural pasa de la esfera de bien comunitario a la esfera de bien particular, sin que
sea necesario para ello un consentimiento explícito de la comunidad, titular genérica de
todos los bienes naturales, al menos siempre que queden todavía suficientes bienes
comunes para los demás y que la apropiación no implique perjuicio alguno para los otros.
Lo único que rebasa los límites de la justa propiedad no es la cantidad de cosas poseídas,
sino el dejar que se echen a perder sin usarlas. Pero como sólo se pueden echar a perder
los bienes perecederos, es la acumulación innecesaria de éstos lo que resulta injusto y
deshonesto, pero no la acumulación de los bienes duraderos.
En esta distinción entre bienes perecederos o de naturaleza corruptible (de gran utilidad
para la vida o subsistencia humana) y bienes duraderos (de escasa o nula utilidad para dicha
subsistencia), así como en el trueque de unos por otros, fundamenta Locke el nacimiento y
uso del dinero, el cual permite el intercambio entre bienes perecederos y duraderos y, por
tanto, la posibilidad de conservar y aumentar las posesiones o propiedades.
El valor del dinero surge, únicamente, del consentimiento de los hombres. El dinero se hace
de oro, plata o cualquier otro metal, los cuales pueden ser acumulados sin causar daño a
nadie, ya que son poco útiles para la vida del hombre en comparación con la utilidad del
alimento, el vestido o los transportes.
Mediante la sutilísima invención del dinero por consentimiento de la comunidad humana, es
claro que ésta ha acordado y consentido también y consecuentemente que la posesión de
la tierra (bienes) sea desproporcionada y desigual.
Por todo lo expuesto, concluye Locke que no puede haber razón para disputas en lo
referente al derecho a la propiedad, ni duda alguna con respecto a la extensión de las
posesiones que ese derecho permite.

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