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Plan de curso: Teología Propia

Compilado por: Alexander Mercado Collante. Módulo en construcción.

Sinopsis de la asignatura: El estudio de la doctrina de Dios, ha


encabezado las obras de teología cristianas más importantes; es así, que
hombres como Agustín, Juan Calvino iniciaron sus estudios de teología
por la persona del Dios vivo. Este orden de presentación de la doctrina es
adecuado de acuerdo a la Biblia, pues es claro que la doctrina de Dios
antecede a su propia Revelación, sin embargo, para los seres humanos es
imposible conocer al Creador y Salvador, a menos que recibamos la
Palabra Inspirada de primera mano.

La Teología Sistemática, tiene como tema fundamental de su estudio la


denominada Teología Propia o Doctrina de Dios, en ella encontramos
temas tan relevantes como la idea de Dios, la posibilidad de conocerle, sus
atributos, y por supuesto la relación de cada una de estas verdades con el
hombre creado a la imagen y semejanza del Creador.

Justificación: En nuestro estudio de la doctrina de Dios, nos ocuparemos


de presentar de forma viva, la teología propia, enfatizando en cada uno de
los contenidos en que se divide el presente estudio entendiendo que al
entender un poco mejor al Dios de la Biblia, las demás doctrinas se
tornarán claras a nuestra mente.

Objetivos para el estudiante

A. Conocimientos

1. Entender la importancia de la teología propia como base para las


demás doctrinas cristianas.
2. Conocer la trascendencia de la idea de Dios en los seres humanos a
través de la historia.
3. Aprender que es posible conocer a Dios a partir de la Revelación que
él mismo ha entregado.
4. Comprender mejor el carácter de Dios expresado a través de sus
nombres.
5. Entender el carácter de Dios mediante sus atributos comunicables e
incomunicables.

B. Actitudes

1. Manifestar un amor sincero hacia el Dios verdadero que se da a


conocer por su Palabra.

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2. Mostrar una nueva actitud frente al conocimiento de Dios, que
afecte de manera poderosa el intelecto, la volición y los sentimientos
del creyente.
3. Entender la relación tan cercana existente entre el conocimiento de
Dios y la vida en el Espíritu.
4. Que sean cambiados los parámetros de la predicación en los
ministros que conocen mejor la doctrina del Dios de la Biblia.
5. Que los ministros que estudian la teología propia, tengan un afecto
vivo por el conocimiento del Señor todopoderoso.

C. Habilidades

1. Propiciar en estudio serio del carácter de Dios, como fundamento del


ministerio en la iglesia.
2. Lograr que los estudiantes se involucren con su vida en la formación
de otros creyentes mediante la enseñanza de lo que Dios ha revelado
sobre su ser en la Palabra.
3. Incrementar la habilidad de los estudiantes cristianos, en observar
los atributos de Dios actuando en cada libro de la Escritura.
4. Desarrollar proyectos de investigación y mejoramiento en el estudio
de la teología propia.

Índice de temas por Clases

I. Primera clase: Plan de Curso y Primera Clase

1. Plan de curso.
2. La idea de Dios evaluación preliminar.

II. Segunda clase: Teísmo y Antiteísmo.

1. Teísmo (La existencia de Dios).


2. Antiteísmo (Diversas formas de negación de la existencia de Dios).
3. Argumentos sobre la existencia de Dios

III. Tercera clase: El conocimiento de Dios y de nosotros mismos

1. El conocimiento del Dios Santo y personal.


2. Dios es incompresible pero conocible.
3. El conocimiento de nosotros mismos, depende de lo que podamos
conocer de Dios.

IV. Cuarta clase: El carácter de Dios expresado en sus nombres.

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1. Los nombres del Padre y el carácter revelado.
2. Los nombres del Hijo y el carácter Revelado.
3. Los nombres del Espíritu Santo y su carácter revelado.

V. Quinta Clase: Los Atributos de Dios I Parte

1. El Ser de Dios.
2. ¿Es posible definir a Dios?
3. Dios y las confesiones de fe históricas.

VI. Sexta clase: Los atributos de Dios II Parte

1. Métodos para determinar los atributos de Dios


2. Clasificación de los atributos de Dios (Divisiones para estudiar los
atributos de Dios).
3. Los Atributos de Dios.

VII. Los Atributos de Dios III Parte

1. Los Atributos Incomunicables de Dios.


2. Los Atributos comunicables de Dios.

VIII. El modo de existencia de Dios

1. Dios en Tres personas


2. La Trinidad y su relación con la soteriología
3. El culto y la Trinidad

IX. Trabajo final sobre los atributos de Dios en el libro de


Apocalipsis.

Parcelación de la materia

1. Asistencia y participación en clases 10%


2. Trabajos y ensayo 30%
3. Examen final 60%
Total 100%

Bibliografía

1. Santa Biblia Versión Reina Valera 1960.


2. Santa Biblia, versiones NVI; LBDA, NTV, NBE.
3. Teología Sistemática. Wayne Grudem. Editorial Vida.

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4. Teología Sistemática. Myer Perlman. Editorial Vida.
5. Teología Sistemática. Charles Hodge. Volumen I. Clie.
6. Teología Sistemática. James Oliver Buswell. Edición Digital en PDF.
7. Teología Sistemática. Millard J. Erickson. Editorial Clie. Edición
Digital en PDF.
8. Los Fundamentos de la Fe Cristiana. Por James Montgomery Boice.
Editorial Unilit.
9. Tratado de Teología. Por Thomas Watson. Estandarte de la Verdad.
10. Los Atributos de Dios. A.W. Pink. Edición Digital en PDF.
11. El conocimiento del Dios Santo. A.W. Tozer. Edición Digital.
PDF.
12. Las Grandes Doctrinas de la Biblia. R.C. Sproul. Editorial
Unilit.
13. Introducción a la Teología Sistemática. Louis Berkhof. Libros
Desafío.
14. El Señor de La Gloria. Por Benjamín Warfield. Editorial Clie.
15. Institución de la Religión Cristiana. Por Juan Calvino. Felire.
16. Serie Doctrina Bíblica Libro I. Por Alexander Mercado Collante.
MINTS Seminary. Edición Digital.

El Señor les bendiga: Alexander Mercado Collante.

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BOSQUEJO PRIMERA CLASE DE TEOLOGÍA PROPIA

La idea de Dios

EL ORIGEN DE LA IDEA DE DIOS

Nota Introductoria: La mayor parte de esta clase ha sido tomada de la


Teología Sistemática de Charles Hodge, y Dogmatic Theology, escrito por
William G. T. Shedd.

Textos: Romanos 1: 18-23; Juan 4: 24.

Una observación previa, en el primero de los textos, observamos que Dios


no pretende convencer a los hombres de su existencia, ni tampoco de la
necesidad lógica, razonable y que entre otras cosas es la mayor de todas
ellas, de buscar al Señor para su bien, por el contrario el Apóstol Pablo les
recuerda que son culpables de incredulidad, o en otras palabras
responsables ante Dios por el ateísmo tan terrible, el cual es contado como
un terrible pecado que amerita la condenación. (A. Mercado).

En el segundo de los pasajes leídos, podemos observar una definición muy


precisa de la esencia de Dios mismo, a pesar de que Cristo, el Dios vivo,
estaba en un cuerpo humano en aquel momento, sobre este texto dice
William G. T. Shedd: “Las palabras del Señor a la mujer samaritana “Dios
es Espíritu”, aunque se habla de un propósito práctico, son también una
definición científica. En el original pneuma jo theos, por su función de
proximidad enfática, y la omisión del artículo, implica que Dios es Espíritu
en el más alto sentido.

TODOS los hombres tienen algún conocimiento de Dios. Esto es, tienen la
convicción de que hay un Ser de quien dependen, y ante quien son
responsables. ¿Cuál es la fuente de esta convicción? En otras palabras,
¿cuál es el origen de la idea de Dios? A esta pregunta se han dado tres
respuestas. Primero, que es innata. Segundo, que es una deducción de la
razón: una conclusión a la que se llega por un proceso de generalización.
Tercero, que debe ser atribuida a una revelación sobrenatural, preservada
por la tradición. (Hodge).

§ 1. El conocimiento de Dios como cosa innata

A. Lo que se entiende por conocimiento innato

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Por conocimiento innato se entiende el que se debe a nuestra constitución,
como seres sensibles, racionales y morales. Se opone al conocimiento
basado en la experiencia al obtenido por instrucción ab extra [de fuera], y
al adquirido mediante un proceso de investigación y razonamiento. No
puede haber dudas de que tal conocimiento existe, esto es, que el alma
está constituida de tal manera que ve ciertas cosas como ciertas
inmediatamente bajo su propia luz. No precisan de prueba. A los hombres
no se les tiene que enseñar que las cosas así percibidas son ciertas. Estas
percepciones inmediatas son llamadas intuiciones verdades primarias,
leyes de la creencia, conocimiento o ideas innatos. (Hodge).

El hombre desde el momento en que fue creado, de manera innata sabía


que era una creación de Dios, entendía la semejanza del Señor en él,
conocía su procedencia, además que estaba vivo, y también su comprendía
cual era el propósito para el cual existía. (A. Mercado).

La doctrina del conocimiento innato, o de las verdades intuitivas, no


implica que los niños nazcan con conocimiento ejercitado conscientemente
en la mente. Así como el conocimiento es una forma o estado de la
inteligencia, y como se trata de un estado de consciencia, el conocimiento,
en el sentido del acto de conocer, tiene que ser asunto de la consciencia, y
por ello, se dice, no puede ser innato. El recién nacido no tiene una
convicción consciente de la existencia de Dios. Pero la palabra
conocimiento se emplea a veces en un sentido pasivo. Uno hombre conoce
lo que yace dormido en su mente. La mayor parte de nuestro conocimiento
está en este estado. Todos los hechos memorizados de la histona los
tenemos fuera del dominio de la consciencia, hasta que la mente se vuelve
a ellos. Así, no es inconcebible que el alma, cuando llega al mundo, pueda
tener consigo estas verdades primarias que yacen dormidas en la mente,
hasta que sean activadas por la ocasión oportuna. Sin embargo, no es esto
lo que se significa mediante el conocimiento innato. El término innato
indica simplemente la fuente de nuestro conocimiento. Esta fuente es
nuestra naturaleza: aquello que nace con nosotros. Y esta doctrina de
conocimiento innato no implica tampoco que la mente nazca con ideas, en
el sentido de «pautas, fantasmas o conceptos», como las llama Locke; ni
que esté dotada de natural con un conjunto de principios abstractos o de
verdades generales. Todo lo que se significa con ello es que la mente está
constituida de tal manera que percibe determinadas cosas como ciertas
sin prueba y sin instrucción. Estas intuiciones pertenecen a los varios
departamentos de los sentidos, del entendimiento y de nuestra naturaleza
moral. En primer lugar, todas nuestras percepciones sensoriales son
intuiciones. Percibimos sus objetos de una manera inmediata, y tenemos
una irresistible convicción de su realidad y verdad. Puede que saquemos
conclusiones erróneas de nuestras sensaciones, pero éstas, hasta allí

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donde lleguen, nos dicen la verdad. Cuando un hombre siente dolor, puede
que se equivoque en cuanto a dónde está localizado, o que lo atribuya a
una causa equivocada; pero sabe que es dolor. Si ve un objeto, puede que
se equivoque en cuanto a la naturaleza del mismo; pero sabe que ve, y que
lo que ve es la causa de la sensación que experimenta. Son intuiciones
porque son percepciones inmediatas de lo que es cierto. La convicción que
acompaña a nuestras sensaciones no se debe a instrucción alguna, sino a
la constitución de nuestra naturaleza. (Hodge)

En segundo lugar, están las intuiciones del intelecto. Esto es, hay ciertas
verdades que la mente percibe como ciertas de manera inmediata, sin
prueba ni testimonio. De este tipo son los axiomas de la geometría. No se
le tiene que demostrar a nadie que la parte de una cosa es menor que el
todo; o que una línea recta es la distancia más corta entre dos puntos
alejados. Es una verdad intuitiva que «nada» no puede ser una causa; que
cada efecto debe tener una causa. Esta convicción no está basada en la
experiencia, porque la experiencia es necesariamente limitada. Y la
convicción no es meramente que cada efecto que nosotros u otras
personas hayan observado haya tenido una causa, sino que en la misma
naturaleza de las cosas no puede haber un efecto sin una causa adecuada.
Esta convicción es designada como una verdad innata, no porque un niño
nazca con ella de manera que esté incluida en su consciencia infantil, ni
porque el principio abstracto esté dormido en su mente, sino simplemente
porque la naturaleza de la mente es tal que no puede dejar de ver la
verdad de estas cosas. Así como hemos nacido con el sentido del tacto y de
la vista, y estos toman conocimiento de sus objetos apropiados tan pronto
como les son presentados, así nacemos con la facultad intelectual de
percibir estas verdades primarias tan pronto como nos son presentadas.
(Hodge)

En tercer lugar hay verdades morales que la mente reconoce


intuitivamente como verdaderas. La distinción esencial entre el bien y el
mal; la obligación de la virtud; la responsabilidad por el carácter y la
conducta; que el pecado merece castigo; todo esto son ejemplos de esta
clase de verdades. A nadie se le tienen que enseñar. Nadie busca
evidencias adicionales de que sean verdades aparte de la que se halla en
su naturaleza. (Hodge)

Hay otra observación que hacer acerca de las intuiciones de la mente. La


capacidad de percepción intuitiva es susceptible de aumento. De hecho, es
mayor en unos hombres que en otros. Los sentidos de algunas personas
son mucho más agudos que los de otros. Los sentidos del oído y del tacto
son muy agudizados en el caso de los ciegos. Lo mismo sucede con el

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intelecto. Lo que es clarísimamente evidente para uno, le tiene que ser
demostrado a otro. Se dice que todas las proposiciones del Primer Libro de
EucIides le fueron tan evidentes a primera vista a Newton como los
axiomas. Lo mismo sucede en nuestra naturaleza moral religiosa. Cuanto
más purificada y exaltada es la naturaleza, tanto mas clara es su visión,
más amplio el campo e sus intuiciones. (Hodge)

... Por el hecho de que una verdad pueda ser evidente por sí misma para
una mente, no significa que deba seria para todas las otras mentes. Pero
hay una clase de verdades tan llanas que nunca dejan de manifestarse a la
mente humana, y a las que la mente humana no puede rehusar su
asentimiento. De ahí que el criterio de aquellas verdades que son
aceptadas como axiomas, y que son dadas por supuestas en todo
razonamiento, y cuya negación hace imposible toda fe y conocimiento,
sean la universalidad y la necesidad. Lo que todos creen, y lo que todos
deben creer, debe ser aceptado como innegablemente cierto. Estos criterios
desde luego se incluyen mutuamente. Si una verdad es universalmente
admitida, tiene que serlo porque nadie puede ponerla en duda de manera
racional Y si es asunto de una creencia necesaria, tiene que ser aceptado
por todos los que poseen la naturaleza de cuya constitución surge
necesariamente. (Hodge)

B. Prueba de que el conocimiento de Dios es innato

La cuestión es ahora si la existencia de Dios es una verdad intuitiva.


Aparece en la misma constitución de nuestra naturaleza? ¿Se trata de una
de aquellas verdades que se hacen patentes a toda mente humana, y a la
que la mente se ve obligada a sentir? En otras palabras: ¿tiene las
características de universalidad y necesidad? Se debería observar que
cuando la universalidad es hecha un criterio de verdades intuitivas, es de
aplicación sólo a aquellas verdades que tienen su fundamento o evidencia
en la constitución de nuestra naturaleza. En cuanto al mundo externo, si
la ignorancia es universal, el error puede ser universal. Por ejemplo, todos
los hombres creyeron durante largos siglos que el sol se movía alrededor
de la tierra; pero la universalidad de esta creencia no era evidencia de su
veracidad. (Hodge)

Cuando se pregunta si la existencia de Dios es una verdad intuitiva, ello es


equivalente a preguntar si la creencia en su existencia es universal y
necesaria. Si es cierto que todos los hombres creen que hay un Dios y que
nadie puede dejar de creer en su existencia, entonces su existencia es una
verdad intuitiva. Si se trata de una de aquellas cosas existentes en la
constitución de nuestra naturaleza, o que, siendo nuestra naturaleza como
es, nadie puede dejar de conocerlo y de reconocerlo. (Hodge)

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Ésta ha sido la opinión común en todas las edades. ... Dice Tertuliano1 de
los paganos de su tiempo que el común de la gente tenía una idea más
correcta de Dios que los filósofos. ... La tendencia en nuestro tiempo es
hacer de la existencia de Dios una cuestión tan puramente intuitiva como
para llevar a menospreciar todo argumento demostrativo de la misma. Pero
este extremo no justifica la negación de una verdad tan importante como
la de que Dios no ha dejado a ningún ser humano sin un conocimiento de
su existencia y autoridad. Pero la palabra Dios se emplea en un sentido
muy amplio. En el sentido cristiano de la palabra, «Dios es un espíritu,
infinito, eterno e inmutable, en su ser, sabiduría, poder, santidad, justicia,
bondad y verdad». Esta sublime idea de Dios no ha sido nunca alcanzada
por ninguna mente humana ni intuitiva ni discursivamente, excepto
mediante la luz e a revelación sobrenatural... Es en el sentido general de
un Ser de quien dependemos y ante quien somos responsables que se
afirma que la idea existe universalmente, y necesariamente, en toda mente
humana. Es cosa cierta que si se analiza esta idea, se descubrirá que
incluye la convicción de que Dios es un ser personal, y que El posee
atributos morales, y que actúa como gobernante moral. Nada se dice de
hasta qué punto este análisis sea hecho por los hombres sin instrucción ni
civilización. Todo lo que se mantiene es que este existe en las mentes de
todos los hombres este sentimiento de dependencia y de responsabilidad
ante un ser más alto que ellos. (Hodge)

El conocimiento de Dios es universal

Como prueba de esta doctrina, se puede hacer referencia a:

1. EI testimonio de las Escrituras. La Biblia declara que el conocimiento de


Dios es así universal. Y lo declara tanto de manera directa como por
implicación necesaria. El Apóstol declara de manera directa, con respecto
a los paganos como tales sin limitación alguna, que tienen el conocimiento
de Dios, y un conocimiento tal que los hace inexcusables. «Pues habiendo
conocido a Dios,» dice él, «no le glorificaron como a Dios, ni le dieron
gracias» (Ro 1: 19-21). De los más depravados de los hombres dice que
conocen el justo juicio de Dios, que los que cometen pecado son dignos de
muerte (Ro 1:32). La Escritura se dirige en todo lugar a los hombres como
pecadores; los llama al arrepentimiento; los amenaza con el castigo en
caso de desobediencia, y promete perdón a los que se vuelven de sus
pecados. Todo esto se hace sin ninguna demostración preliminar del ser de
Dios. Se da por supuesto que los hombres saben que hay un Dios, y que
están sujetos a su gobierno moral. Cierto es que en ocasiones la Biblia
habla de los paganos como no conocedores de Dios, y dice que están sin
Dios. Pero es, explicado por el contexto en el que aparecen estas

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declaraciones y por el tenor general de las Escrituras, sólo significa que los
paganos están sin el conocimiento recto, o salvador, de Dios; que carecen
de su favor, que no pertenecen al círculo de su pueblo, y naturalmente que
no son partícipes de la bienaventuranza de aquellos cuyo Dios es el Señor.
Al enseñar la pecaminosidad universal y la condenación de los hombres, lo
Inexcusable de la idolatría y de la inmoralidad, y al declarar que incluso
los más degradados son conscientes de culpa y de su justa exposición al
juicio divino, la Biblia da por supuesto que el conocimiento de Dios es
universal, que está escrito en el corazón de todo hombre.

Esto queda aún más patente por lo que enseña la Biblia de la ley como
escrita en el corazón. El Apóstol nos dice que los que tienen una revelación
escrita serán juzgados por esta revelación; que los que no tienen una ley
revelada externamente serán juzgados por la ley escrita en sus corazones.
Que los paganos tienen tal ley lo demuestra, en primer lugar, por el hecho
de que «hacen por naturaleza lo que es de la ley», esto es, que hacen bajo
el control de sus naturalezas aquello que la ley prescribe. Cuando
condena, pronuncia que algo que ha sido hecho es contrario a la ley moral;
y cuando aprueba pronuncia aquel algo como conforme con aquella ley (Ro
2: 12-16). Así, el reconocimiento de Dios, esto es, de un Ser ante quien
somos responsables, está involucrado en la misma idea de la
responsabilidad. Por esto, toda persona lleva en la misma constitución de
su ser como agente moral la evidencia de la existencia de Dios. Y como
este sentimiento de pecado y de responsabilidad es absolutamente
universal, así también debe serlo, según la Biblia, el conocimiento de Dios.

2. El segundo argumento en favor de la universalidad de este conocimiento


es el Histórico. La historia muestra que el elemento religioso de nuestra
naturaleza es tan universal como el racional o social. La idea de Dios está
presente en todo lenguaje humano. Y como el lenguaje es el producto y la
revelación de la consciencia humana, si todos los lenguajes tienen algún
nombre para Dios, ello demuestra que la idea de Dios, en alguna forma, es
posesión de cada ser humano.

La creencia en Dios, necesaria

Pero si se admite que el conocimiento de Dios es universal entre los


hombres, ¿es también una creencia necesaria? ¿Acaso le es imposible a la
mente desposeerse de la convicción de que Dios existe? La necesidad,
como ya se ha observado antes, puede ser considerada como involucrada
en la universalidad, al menos en un caso como este. No hay ninguna
manera satisfactoria de dar cuenta de la creencia universal en la
existencia de Dios excepto que tal creencia está basada en la misma
constitución de nuestra naturaleza. No obstante, estos dos criterios de

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verdades intuitivos son generalmente distinguidos y en ciertos aspectos
son distintos. Así que La pregunta es: ¿Es posible que un hombre cuerdo
rechace creer en La existencia de Dios? Esta pregunta generalmente tiene
una respuesta negativa. Pero se presenta la objeción de que los hechos
demuestran lo contrario. No se ha encontrado nunca a nadie que niegue
que dos más dos suman cuatro, mientras que en todas las épocas y por
todas las partes del mundo han abundado y abundan los ateos.

Sin embargo, hay diferentes clases de verdades necesarias.

1. Aquellas cuya antítesis es absolutamente impensable. Que todo efecto


debe tener una causa, que una parte de una cosa determinada es menos
que su totalidad, son proposiciones cuyas antítesis carecen de todo
significado. Cuando alguien dice que algo es nada, no está expresando
ningún pensamiento. Niega lo que afirma, y por tanto no está diciendo
nada.

2. Hay verdades acerca de cosas externas o materiales que tienen la


capacidad de constreñir a creer de manera diferente de aque1 poder que
pertenece a las verdades concernientes a la mente. Un hombre no puede
negar que posee un cuerpo; y no puede negar racionalmente que tiene una
voluntad. En ambos casos, la imposibilidad puede ser igual, pero son de
clases diferentes, y afectan de manera diferente a la mente.

3. También, hay verdades que no se pueden negar sin violentar las leyes
de nuestra naturaleza. En tales casos, la negación es forzada, y sólo puede
ser temporal. Las leyes de nuestra naturaleza se manifestarán más tarde o
más temprano, y constreñirán a una creencia opuesta. Un péndulo, en
posición de reposo, cuelga perpendicular al horizonte. Puede hacerse,
mediante una fuerza externa, que cuelgue con cualquier grado de
inclinación. Pero tan pronto como se elimina esta fuerza, con toda certeza
que volverá a su posición normal. Bajo el control de una teoría metafísica,
un hombre puede negar la existencia del mundo exterior o la obligación de
la ley moral; y esta ausencia de creencia puede ser sincera y persistente
durante un tiempo; pero en el momento en que sus razones especulativas
para la increencia estén ausentes de su mente, ésta pasa necesariamente
a sus convicciones originales y naturales.

También es posible que la mano de un hombre quede tan encallecida o


cauterizada que pierda el sentido del tacto. Pero esta no demuestra que la
mano humana no sea normalmente el gran órgano del tacto, Así que es
posible que la naturaleza moral del hombre quede tan desorganizada por el
vicio o por la falsa filosofía que silencie eficazmente su testimonio de la
existencia de Dios. Pero esto no demostraría nada en cuanto a lo que

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verdaderamente es el aquel testimonio. Además, esta insensibilidad y la
consiguiente incredulidad no pueden durar. Todo aquello que excita la
naturaleza moral, sea el peligro, o el sufrimiento, o la inminencia de la
muerte, hace que la incredulidad se disipe en un momento. Los hombres
pasan del escepticismo a la fe, en muchos casos, de manera instantánea.
No, naturalmente, debido a un proceso argumental, sino por la existencia
de un estado de consciencia que es irreconciliable con el escepticismo, y en
cuya presencia éste no puede existir. Este hecho es ilustrado de manera
continua, no sólo en el caso de los no instruidos y supersticiosos, sino
incluso en el caso de hombres de la más refinada cultura. El simple hecho
de la Escritura y de la experiencia es que la ley moral escrita en el corazón
es indeleble; y la ley moral en su naturaleza implica un legislador, uno de
quien emana esta ley, y por quién será mantenida. Y, por ello, en tanto que
los hombres sean agentes morales, creen y creerán en la existencia de un
Ser de quien dependen, y ante quienes son responsables por su carácter y
conducta. Es hasta ahí y en este sentido que se debe admitir que el
conocimiento de Dios es innato e intuitivo; que los hombres no necesitan
que se les enseñe que hay un Dios como tampoco que existe el pecado.
Pero como los hombres, hasta que son instruidos por la Palabra de Dios e
iluminados por su Espíritu, están ignorantes de la naturaleza y extensión
del pecado, aunque sí están conscientes de su existencia, necesitan en
gran manera aquellas mismas fuentes de instrucción para recibir un
conocimiento adecuado de la naturaleza de Dios y de sus relaciones con
El.

§2. EI conocimiento de Dios no se debe a un proceso de razonamiento

Los que no están dispuestos a admitir que la idea de Dios es innata por la
misma constitución del hombre, mantienen generalmente que es una
deducción necesaria, o al menos natural, de la razón. A veces se expone
como la última y más grande generalización de la ciencia. Así como se
supone que la ley de la gravedad explica una gran clase de fenómenos del
universo, y que no sólo los explica, sino que tiene que ser supuesta para
poder comprenderlos, de la misma manera se supone la existencia de una
primera causa inteligente para dar cuenta de la existencia del universo
mismo y de todos sus fenómenos. Pero así como tales generalizaciones son
posibles sólo para las mentes cultivadas, esta teoría del origen de la idea
de Dios no puede dar cuenta de su existencia en las mentes de todos los
hombres, incluso de los menos educados. Otros, por tanto, mientras que
consideran este conocimiento el resultado de un razonamiento, hacen el
proceso mucho más sencillo. Hay muchas cosas que los niños y los
analfabetos aprenden, y que difícilmente pueden dejar de aprender, y que
no tienen que ser referidas a La constitución de su naturaleza. Así, La
existencia de Dios se manifiesta de manera tan evidente por todo lo que

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hay dentro de nosotros y a nuestro alrededor, la creencia en esta
existencia es tan natural, tan apropiada a lo que vemos y a lo que
necesitamos, que llega a ser adoptada de una manera general. Estamos
rodeados de hechos que indican designio; de efectos que demandan una
causa. Tenemos un sentido del infinito que es vago y vacío, hasta que se
llena con Dios. Tenemos un conocimiento de nosotros mismos como seres
espirituales, lo que sugiere la idea de Dios, que es un espíritu.

Tenemos la consciencia de cualidades morales, de la distinción entre el


bien y el mal, y esto nos hace pensar en Dios como un ser de perfecciones
morales. Todo esto puede ser muy cierto, pero no es un relato adecuado de
los hechos del caso. No nos da una razón satisfactoria de la universalidad
y de la fuerza de la convicción de la existencia de Dios. Nuestra misma
consciencia nos enseña que ésta no es la base de nuestra propia fe. No nos
llevamos a nosotros mismos de esta manera a creer que hay un Dios; y es
muy evidente que no es por tal proceso de raciocinio, por sencillo que sea,
que la masa de la humanidad llega a esta conclusión.

Además, el proceso anteriormente descrito no da cuenta del origen de


nuestra creencia en Dios, sino que sólo da el método mediante el que esta
creencia es confirmada y desarrollada. En cualquier caso, es muy poco lo
que es dado por la intuición, al menos para las mentes ordinarias. Lo que
es descubierto de esta manera tiene que ser expandido, y sus verdaderos
contenidos han de ser desarrollados. Si esto es así con las instrucciones y
del sentimiento y e entendimiento ¿Por qué no habría de ser así también
con nuestra naturaleza religiosa? ... Es de gran importancia que los
hombres sepan y sientan que por su misma naturaleza están obligados a
creer en Dios; que no se pueden emancipar de esta creencia sin
desracionalizar y desmoralizar todo su ser.

§3. El conocimiento de Dios no se debe exclusivamente a la Tradición

Hay algunos teólogos que son incapaces de aceptar que el conocimiento de


Dios puede ser referido a la constitución de nuestra naturaleza o a ningún
proceso de razonamiento. Afirman que no sólo la exaltada concepción del
Ser Divino presentada en la Biblia, sino que también las más simples y
pervertidas concepciones de los paganos deben ser relacionadas con una
revelación sobrenatural original. Esta revelación fue dada a nuestros
primeros padres, y de ellos pasó a sus descendientes. Cuando el
conocimiento así comunicado comenzó a desvanecerse de entre los
hombres, Dios volvió a revelarse a Abraham, y le hizo a él y a sus
descendientes depositarios de la verdad. Así que ha sido o bien por los
restos de la revelación primitiva, o bien por irradiación desde el pueblo
escogido, que se ha derivado todo el conocimiento de Dios existente en el

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mundo. Se ha hecho el intento de mostrar que cuanto más alejado estaba
un pueblo de los judíos, tanto menos conocía a Dios; y que cuanto más
relación tenía un pueblo con el pueblo al que Dios había encomendado sus
oráculos, tanto más correcto y extenso era su conocimiento.

Esta postura, aunque surgiendo de reverencia por la Palabra de Dios, es


evidentemente extrema. Es cierto que cuanto mas retrocedemos en la
historia del mundo, cuanto más nos aproximamos a la revelación original,
tanto más puro es el conocimiento acerca de Él. También puede ser cierto,
como norma general, que cuanto más cualquier pueblo era llevado bajo la
influencia de la verdad tal como la sustentaba el pueblo escogido de Dios,
tanta más luz recibía. También se puede conceder que aquellos que con la
Biblia en sus manos rechazan sus enseñanzas y se entregan a sus propias
especulaciones, transforman, como lo dice el Apóstol, «la verdad de Dios en
mentira» perdiendo todo conocimiento del Dios vivo y verdadero. Pero todo
esto no demuestra que el conocimiento de Dios no esté escrito en el
corazón. Nuestras percepciones intuitivas necesitan ser abrigadas,
desarrolladas e interpretadas. Sabemos por la Escritura que la ley está
escrita sobre las almas de todos los hombres con caracteres que no
pueden ser borrados, y sin embargo, ha sido pervertida, mal interpretada o
descuidada por los hombres en todas las eras y en todas partes del
mundo.

§4. ¿Se puede demostrar la existencia de Dios?

Un numeroso grupo de teólogos y de filósofos niegan que la existencia de


Dios sea susceptible de prueba. Esto se hace sobre bases diferentes.
Primero. Se dice que al ser intuitivo el conocimiento de Dios, no es una
cuestión susceptible de prueba. Esta es la posición adoptada por la clase
de teólogos que resuelven la religión en sentimiento, y por la moderna
escuela de filósofos especulativos, que hacen una amplia distinción entre
razón y entendimiento; lo primero siendo la facultad intuitiva, y lo segundo
la discursiva. Las verdades eternas y necesarias pertenecen al área de la
razón; las verdades subordinadas a la esfera del entendimiento. Es el
entendimiento el que argumenta y llega a conclusiones. La razón recibe
mediante la visión inmediata. Lo que atañe a Dios, como el Ser eterno,
infinito y necesario, pertenece al área de la razón, y no del entendimiento.
Incluso escritores tan teístas como Twesten, dicen que los buenos no
necesitan demostración de que Dios existe, y que a los malvados no se les
puede convencer. No se puede demostrar que una cosa sea hermosa o que
sea buena. Y tampoco se puede demostrar que Dios existe. La falacia de
esta afirmación es evidente. La belleza y la bondad son cualidades que
deben ser discernidas por la mente, lo mismo que los objetos de la visión
son discernidos por el ojo. Así como no se le puede demostrar a un ciego

14
que un objeto sea rojo, tampoco se le puede demostrar a un campesino sin
letras que el «Paraíso Perdido» es una obra sublime. Pero la existencia de
Dios es una realidad objetiva. Se puede demostrar que es un hecho que no
puede ser negado racionalmente. Aunque todos los hombres tengan
sentimientos y convicciones que demandan la suposición de que Dios
existe, es sin embargo perfectamente legítimo mostrar que hay otros
factores que necesariamente conducen a la misma conclusión.

Además, se debe recordar que los argumentos teístas están dados para
demostrar no sólo que existe una necesidad para la suposición de un Ser
extramundano y eterno, sino, principalmente, para mostrar lo que es este
Ser: que es un Ser personal, con consciencia propia, inteligente y moral.
Todo esto puede subyacer en la intuición primaria, pero tiene que ser
expuesto y establecido.

Segundo. Otra clase de objeciones contra todos los argumentos teístas se


relaciona con los argumentos mismos. Son declarados falaces, como
involucrando una petición de principio; o inválidos como derivados de
premisas falsas; o conduciendo a conclusiones distintas de las que se
querían establecer. Acerca de esto cada uno tiene que juzgar por sí mismo.
Han sido considerados como sanos y concluyentes por los hombres más
sabios, desde Sócrates hasta nuestros días. Naturalmente, el argumento
en base del principio de la causación tiene que ser inválido para los que
niegan la existencia de una causa eficaz; y el argumento del designio no
puede tener fuerza para los que niegan la posibilidad de las causas finales.

La mayoría de las objeciones a la conclusividad de los argumentos aquí


tratados surge de un mal entendido acerca de qué es lo que se quiere
demostrar con ellos. A menudo se supone que cada argumento tiene que
demostrar la totalidad de la doctrina del Teísmo, mientras que un
argumento puede que demuestre un elemento de esta doctrina, y otro
argumento otros elementos diferentes. El argumento cosmológico puede
demostrar la existencia de un Ser necesario y eterno; el argumento,
teleológico, que este Ser es inteligente; el argumento moral, que Él es una
persona poseyendo atributos morales. Los argumentos no son dados tanto
para demostrar la existencia de un ser desconocido como para demostrar
que el Ser que se revela al hombre en la misma constitución de su
naturaleza tiene que ser todo lo que el Teísmo declara que es. Escritores
como Hume, Kant, Coleridge y toda la escuela de filósofos
transcendentalistas han negado de manera más o menos abierta la validez
de los argumentos habituales demostrativos de la existencia de un Dios
personal.

15
BOSQUEJO SEGUNDA CLASE DE TEOLOGÍA PROPIA

Teísmo, teorías anti teístas y argumentos a favor de la existencia de Dios

I. TEÍSMO

1. Definición de teísmo

Cuando pensamos en la forma como creemos en Dios, sabemos que no


partimos de una idea panteísta o lejana de un ser impersonal y dilatado,
sino que por el contrario, la personalidad y el carácter del Dios vivo se
revela en todos los lugares de la Escritura. La misma Ley dada a Moisés es
una muestra de ese Ser que trasciende a todo y sin embargo se encuentra
presente en cada una de nuestras acciones morales, Éxodo 20: 1, 2,
leamos el preámbulo de los mandamientos.

2 «Yo soy el SEÑOR tu Dios. Yo te saqué de Egipto, del país donde eras
esclavo. NVI.

“Y habló Dios todas estas palabras, diciendo: 2 Yo soy Jehová tu Dios,


que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre.” RV 1960.
Dios introduce los mandatos sobre verdades claras que asocia a su propia
existencia, su poder absoluto, providencia, amor, benignidad, misericordia,
exhibición de su gloria, decreto, justicia, y sin duda alguna una
manifestación clara de su bien para el pueblo de la promesa. Veamos
entonces como podemos definir desde el estudio teológico el teísmo.

“El teísmo cristiano (el enfoque cristiano de la vida) sostiene que existe un
Dios personal que es trascendente pero inmanente, omnisciente, soberano
y bueno. Dios creó el universo de la nada para funcionar según leyes de
causa y efecto, pero en un sistema abierto. Esto significa que el universo
no es caótico, pero tampoco está programado de una manera fatalista en el
que el hombre no tiene libertad. El ser humano ha sido creado a la imagen
de Dios con personalidad, inteligencia, un sentido moral, sociabilidad y
creatividad. El hombre puede conocer el mundo y a Dios, porque Dios lo
creó con esa capacidad. El hombre fue creado bueno, pero por medio de la
caída, la imagen de Dios en él fue desfigurada. A través de Jesucristo, Dios
redimió al hombre y empezó el proceso de la restauración de su pueblo. La
muerte es la puerta a otra vida, una vida con Dios y su pueblo, o una vida
separada de Dios. La ética está basada en el carácter de Dios. La historia
es lineal, una secuencia de eventos que lleva al cumplimiento de los

16
propósitos de Dios.”. (Integridad Intelectual. Richard Ramsay. Página 60.
Pdf).

Algunas otra definiciones más simples, pero no simplistas pueden ser


como la de Charles Hodge, que dice: “El teísmo es la doctrina de un Dios
extramundano y personal. El creador, preservador y gobernador del
mundo. El designio de todos los argumentos acerca de esto es demostrar
que los hechos que nos rodean, y los hechos de la consciencia, demandan
aceptar la existencia de este Ser.”. (Hodge).

Como puede observarse, el cristianismo bíblico, si lo entendemos como la


cosmovisión correcta y única sobre la existencia de Dios y su relación con
el hombre, es la forma exclusiva como puede conocerse al Señor, y más
aún como podemos conocerle y obedecer su voluntad, es la base viva sobre
la que descansa la espiritualidad humana, y por supuesto la moral de toda
una sociedad.

Sin embargo, debemos aceptar que no todos los hombres tienen la misma
cosmovisión, en el mundo existen por lo menos ocho (8) distintas que se
presentan como contrarias o por lo menos no de acuerdo en la totalidad de
las doctrinas de la fe cristianas, el autor James Sire en su libro El universo
de al lado, nos proporciona esa lista, aunque repito, no es exhaustiva, y en
ella no aparece el teísmo del cual ya hemos hablado:

2. Cosmovisiones no cristianas

El deísmo
El naturalismo
El nihilismo
El existencialismo
El monismo panteísta oriental
La nueva era
El postmodernismo

2.1 Deísmo

“Para los deístas, Dios es trascendente, pero no personal, la primera causa


de todo, quien creó todo pero luego lo abandonó a que andará solo como
un gran reloj. El cosmos que Dios creó es determinado y cerrado, sin
intervención de Dios, y sin la posibilidad de milagros. El ser humano es
parte de la máquina del gran reloj del universo. El mundo está en su
estado normal, no caído ni anormal. Podemos conocer el universo y decidir
cómo es Dios por medio del estudio científico del universo. La ética
también se revela en el universo, es decir, lo que es, es correcto. La

17
historia es lineal, y el curso de la historia ya fue determinada en la
creación.”. (Citado por Richard Ramsay, en su libro Integridad Intelectual).

2.2. El naturalismo

Según el naturalismo, la materia existe desde la eternidad, y eso es todo lo


que existe. Dios no existe. El cosmos funciona de acuerdo con las leyes de
causa y efecto, y está cerrado. El hombre es nada más que una máquina
compleja. La personalidad es una interrelación de propiedades químicas y
físicas. La muerte es la extinción de la personalidad y de la individualidad.
La historia es una corriente lineal de eventos, sin propósito. La ética se
deriva de la experiencia humana, y básicamente consiste en hacer lo que
conviene, en lo que produce armonía. El marxismo es un ejemplo del
naturalismo. (Citado por Richard Ramsay, en su libro Integridad
Intelectual).

2.3. El nihilismo

El nihilismo es más un sentimiento que una filosofía, según Sire. Incluso,


es una negación de la filosofía, de la posibilidad del conocimiento, y de
todo lo de valor. Se expresa en la escultura de Marcel Duchamp, «Fuente»,
que es nada más que un orinal común y corriente, o en el drama de
Samuel Beckett, «La respiración », en que hay 35 segundos de sonido:
primero un llanto, después respiración hacia adentro, respiración hacia
afuera, y al final otro llanto. Así es la vida. El nihilismo es el resultado de
aceptar las consecuencias prácticas de los postulados del naturalismo. Si
todo es natural, nada tiene sentido, ni mi propia filosofía. Nietzsche es el
precursor de este enfoque, filósofo que murió mentalmente enfermo.
(Citado por Richard Ramsay, en su libro Integridad Intelectual).

2.4. El existencialismo

El hombre no puede seguir viviendo con la convicción de que nada tiene


sentido. Por lo tanto, el existencialismo surgió como un esfuerzo por
superar el nihilismo. Hay dos formas de existencialismo: ateísta y teísta. El
existencialismo ateísta sostiene que el cosmos solamente contiene materia,
pero que el ser humano tiene una conciencia. Es decir, está consciente de
sí mismo, y piensa. El mundo externo le parece absurdo, pero el hombre
auténtico se rebela en contra de lo absurdo y crea sus propios valores y su
propio significado como individuo. Sartre y Camus representan este
enfoque. El existencialismo teísta acepta los postulados del teísmo, pero
desconfía en la razón humana. La fe es algo subjetivo e individual, y la

18
verdad es una paradoja. Sören Kierkegaard representa este pensamiento.
(Citado por Richard Ramsay, en su libro Integridad Intelectual).

2.5. El monismo panteísta oriental

Las religiones orientales van aún más lejos que el existencialismo en su


desconfianza en la razón; renuncian totalmente a la lucha por la verdad.
Además, renuncian a la lucha por cambiar el mundo; prefieren
simplemente existir. El monismo panteísta es el enfoque más popular en el
oriente: existe un solo tipo de ser, y Dios está en todo. El budismo Zen, por
ejemplo, dice: «Atman es Brahman», el alma de cada ser humano es el
alma del cosmos. Todo el cosmos es bueno, y no hay verdaderas
contradicciones. El hombre no está consciente de su unidad con el cosmos
y debe despertarse a esa realidad. Tratan de llegar a un estado mental en
que no sienten distinciones entre el bien y el mal, la verdad y la mentira, la
realidad y la ilusión. (Citado por Richard Ramsay, en su libro Integridad
Intelectual).

2.6. La nueva era

La nueva era es una versión occidental de las religiones orientales, pero


con énfasis en el individuo, que para ellos es la realidad primaria. El
cosmos se manifiesta en dos maneras, el universo visible, accesible por
medio de la conciencia normal, y el universo invisible, accesible por medio
de estados alterados de conciencia (por ejemplo con drogas). El hombre
debe darse cuenta de que él es Dios. «Sepa que usted es Dios; sepa que
usted es el universo», dice Shirley MacLaine. En contraste con el monismo
panteísta, la nueva era acepta el concepto animista de la existencia de
muchos seres espirituales. (Citado por Richard Ramsay, en su libro
Integridad Intelectual).

2.7. El postmodernismo

El «modernismo» comenzó con Descartes y la confianza en la razón y la


ciencia. El «postmodernismo» ya no confía en la razón, y no tiene un
enfoque de vida. No se preocupa por entender cómo es el ser (ontología) o
por cómo saber la verdad (epistemología), sino solamente por el significado
del lenguaje. El hombre es lo que decide decir de sí mismo. La ética es
determinada por la sociedad. Lo correcto es lo que decidimos es correcto.
(Citado por Richard Ramsay, en su libro Integridad Intelectual).

Aunque algunas de estas cosmovisiones, no son abiertamente


anticristianas, lo cierto es que en sus postulados niegan por lo general los
atributos del Dios de la Biblia, su trascendencia o la inmanencia, la

19
personalidad, trinidad, propósito o cualquier otra de sus perfecciones. No
obstante, algunas otras teorías si han sido totalmente anti-teístas.

II. TEORÍAS ANTI-TEÍSTAS

¿Qué se entiende por Anti-Teismo?

Así como el Teísmo es La doctrina de un Dios extramundano y personal,


creador, preservador y gobernante de todas las cosas, cualquier doctrina
que niegue la existencia de tal Ser es anti-teísta. Así, no sólo el confeso
Ateísmo, sino también el Politeísmo, el Hilozoísmo, el Materialismo y el
Panteísmo pertenecen a la clase de teorías anti-teístas. (Hodge).

2.1. Ateísmo

¿Es posible el Ateísmo?

Hay una fuerte evidencia en favor de la universal presencia de la idea de


Dios en la mente humana, que alcanza hasta las tribus civilizadas que no
han sentido el impacto de la revelación especial. En atención a esto,
algunos han ido tan lejos como para negar que haya quienes nieguen la
existencia de Dios, es decir, niegan que haya verdaderos ateos. Pero esta
negación está contradicha por los hechos. Se acostumbra distinguir dos
clases de ateos, es decir, los prácticos y los teóricos. Los primeros son,
sencillamente, gentes sin Dios, que en la vida práctica no reconocen a
Dios, y que viven como si no hubiera Dios. Los otros, son, por regla
general, de una clase más intelectual, y basan su negación en el desarrollo
de un razonamiento. Tratan de probar por medio de lo que a ellos les
parecen argumentos razonables y conclusivos, que no hay Dios. (Teología
Sistemática. Louis Berkhof Edición pdf. Página 6).

La misma reflexión había sido antes realizada por Charles Hodge, pero
naturalmente, ya la Escritura había dictado sentencia sobre este punto,
nuestra reflexión bíblica y teológica versará sobre Romanos 1: 18-32. No
obstante veamos lo dicho por el mencionado teólogo:

Muchas veces se ha tratado la cuestión de si el Ateísmo es posible. La


respuesta a esta pregunta depende del sentido del término. Si con ello se
significa si un hombre puede librarse de la convicción de que hay un Ser
Personal ante quien es responsable de su carácter y conducta, y Que le
castigará por sus pecados, se debe responder en sentido negativo. Porque
ello sería emanciparse de la ley moral, cual es imposible. No obstante, si
con esta pregunta se significa si alguien puede, por especulación u otras
medias, llevarse a si mismo a un estado en el que pierde la consciencia de

20
la creencia de Dios escrita en el corazón, y liberarse por un tiempo de su
poder, se debe responder en sentido afirmativo. Una persona puede, en
este sentido, negar su individualidad o identidad; negar la existencia real,
objetiva, del alma o del cuerpo, de la mente o de la materia; la distinción
entre el bien y el mal. (Hodge).

Pero esto es innatural y no puede durar. Es como doblar un muelle a la


fuerza. En el momento en que la fuerza es retirada, el muelle vuelve a su
posición normal. Por ello, los hombres pasan a menudo de un estado de
total escepticismo a otro de fe sin dudas; no, naturalmente, por un proceso
de argumentación, sino por un cambio en su estado interior. Esta
transición de incredulidad a fe, aunque es así repentina, y aunque no es
producida por un proceso intelectual, es perfectamente racional. Los
sentimientos que surgen en la mente contienen evidencia de la verdad a la
que el entendimiento no se puede resistir. Es también un hecho
psicológico familiar que el escepticismo y la fe pueden, en cierto sentido,
coexistir en la mente. Un idealista, aunque se mantenga en su teoría, tiene
no obstante una convicción interna de la realidad del mundo externo. Así,
el ateo especulativo vive con la permanente convicción de que hay un Dios
a quien tendrá que rendir cuentas. (Hodge).

Entre las negaciones más frecuentes del teísmo cristiano, se encuentran


los siguientes planteamientos:

3. El ateísmo en sus dos formas

El ateísmo podría expresarse sólo en dos formas posibles, el teórico y el


práctico.

3.1. El ateísmo teórico

La primera de estas expresiones, ya la hemos mencionado un poco y se


trata de aquellos hombres que se proponen con todo su capacidad
intelectual construir un argumento que niegue la existencia de Dios a
pesar de que toda la evidencia universal apunta a un Creador de todas las
cosas que tiene un propósito con la creación. La Biblia llama a este tipo de
personas, necios: “dice el necio en su corazón no hay Dios.”. (Salmos 10:
4).

Estos ateos teóricos pueden ser clasificados en por lo menos tres (3)
clases: La Teología Sistemática de Berkhof, lo ilustra así:

“Los ateos teóricos son de otra clase. Generalmente son de un tipo


intelectual más elevado, e intentan por medio de argumentación racional

21
justificar la afirmación de que no hay Dios. El Profesor Flint distingue las
tres siguientes clases de ateos teóricos:

1. Los ateos dogmáticos; que de plano niegan que haya un Ser Divino.
2. Los ateos escépticos, que dudan de la capacidad de la mente humana
para determinar si hay o no hay Dios.
3. Los ateos capciosos que sostienen que no hay pruebas válidas de la
existencia de Dios.”1.

“El ateísmo teórico generalmente se funda en alguna teoría científica o


filosófica. El monismo materialista, en sus diversas formas, y el ateísmo
acostumbran ir de la mano. El idealismo subjetivo absoluto puede
permitirnos la idea de Dios; pero niega que esa idea corresponda con
alguna realidad. El "Dios" de los modernos humanistas simplemente
significa, "el Espíritu de la humanidad", "el sentido de la perfección", "la
meta de la raza", y otras abstracciones semejantes. Otras teorías no sólo
dejan lugar para Dios, sino que también pretenden defender su existencia;
pero rechazan efectivamente al Dios del teísmo, un ser supremamente
personal, Creador, Preservador y Gobernador del Universo, distinto de su
creación, y sin embargo, en todas partes presente en ella. El Panteísmo
confunde lo natural y lo sobrenatural, lo finito y lo infinito en una sola
sustancia. Con frecuencia se refiere a Dios como el fundamento escondido
del mundo de los fenómenos; pero no lo concibe como Dios personal, y por
tanto, dotado de inteligencia y voluntad.”2.

3.2. El ateísmo práctico

Por otra parte nos encontramos con el ateísmo práctico, que es aquel en
donde las personas afirman creer, incluso algunos pueden ser miembros
de iglesias históricas en donde se practica un culto bíblico, pero mediante
su propia vida niegan con sus actos que exista Dios, pues no guardan su
Palabra, no le temen y por el contrario tienen una agenda propia de fe.

3.3. Politeísmo

Ya hemos visto que esta creencia es la idea de que existe más de un Dios
que controle el universo y todo lo que en él hay. La religión griega en
principio fue así, y hoy simplemente se acepta como una mitología, pero no
debemos olvidar que ya las culturas, caldeas, egipcias, asirias, babilónica,
medo. Persa, o romanas, ya tenían este tipo de prácticas arraigadas dentro
de las religiones que profesaban.

1
Teología Sistemática. Por Louis Berkhof. Página 7. Edición Digital. Pdf.
2
Ibíd. Página 8.

22
Es muy difícil para el hombre tratar de escapara de la adoración a los
varios dioses, pues la mente finita le atribuye diversos tipos de control a
diferentes deidades, una muestra de estas derivaciones y su influencia en
el cristianismo, dañando la sana práctica, la encontramos en el catolicismo
romano, cuando adoptó a los mediadores, santos difuntos como capaces
de realizar alguna obra en favor de los creyentes, no obstante, esto viene
de la practica politeísta, aunque siendo honestos a este supuesto
reconocimiento del único Dios, pero también de cierta gloria semejante a
otros seres, se le conoce como henoteísmo o también llamado monolatría.

“El monoteísmo fue la religión original de nuestra raza. Esto es evidente no


sólo por las enseñanzas de las Escrituras, sino por el hecho de que la
forma histórica más antigua de creencia religiosa es la monoteísta. Hay
himnos monoteístas en los Vedas, los más antiguos escritos existentes, a
no ser que el Pentateuco sea la excepción. La primea desviación fuera del
monoteísmo parece haber sido el culto a la naturaleza. Al perder los
hombres el conocimiento de Dios como creador, fueron llevados a
reverenciar los elementos físicos con los que estaban en contacto, de cuyo
poder eran testigos, y cuyas benéficas influencias experimentaban
constantemente.”3.

3.4. Hilozoísmo

“EI Hilozoismo, de hylë, materia, y zöë, vida, es en su sentido propio la


doctrina de que la materia posee vida. Y ésta es la forma en que esta
doctrina era sustentada por muchos de sus defensores. Toda la materia, y
toda partícula de materia, además de sus propiedades físicas, tiene un
principio de vida en si misma, lo que hace innecesario suponer cualquier
otra causa para los fenómenos vitales que se exhiben en el mundo. En esta
forma, el Hilozoísmo no difiere del Materialismo. Sin embargo, más
comunmente este término se emplea para designar un sistema que admite
una distinción entre la mente y la materia, pero considera que están
íntima e inseparablemente unidas, como el alma y el cuerpo en el
hombre.”4

Por lo general esta idea conduce al hombre a la espiritualización de la


materia, y en consecuencia a su adoración, pues le atribuye algún
principio vital interno, autoexistente que merece ser adorado. El dios de
este sistema es algo, no alguien, que controlo todo, que sostiene todo, pero
no es personal, es muy parecido al dios de los panteístas.

3
Teología sistemática. Charles Hodge. Página 205. Edición digital en pdf.
4
Ibíd. Página 206.

23
3.5. Materialismo

“EI materialismo es aquel sistema que ignora la distinción entre la materia


y la mente, y atribuye todos los fenómenos del mundo, sean físicos, vitales
o mentales, a las funciones de la materia.”5.

A. La doctrina de Epicuro.

“Epicuro enseñaba: (1) Que como ex nihilo nihil fit (de la nada nada se
produce), el universo siempre ha existido, y tiene que seguir existiendo
para siempre. (2) Que el espacio y el número de cuerpos que contiene, son
infinitos. (3) Estos cuerpos son de dos clases, simples y compuestos. Los
cuerpos simples son átomos, poseyendo forma, magnitud y peso. Son
indivisibles, inalterables e indestructibles.”6.

Este es un sistema filosófico que elimina la posibilidad de la existencia del


ser espiritual, por lo tanto el anhelo por lo invisible de Dios, y centra la
existencia en sólo el instante, el sentido de la vida se traslada a la
acumulación de bienes, y en consecuencia el ser humano se trasforma en
un esclavo de sus pasiones, y también de sus labores, pues busca la razón
de la vida en estas cosas materiales y pasajeras.

Recordemos que los filósofos que defendieron el materialismo, también


fueron férreos activistas políticos que promovieron las más sangrientas
revoluciones, por citar algunos de ellos, veamos a Diderot, Voltaire o
Rousseau, Montesquieu. Todos estos hombres, aunque tenían algún
pensamiento filosófico que los ubicaba en una escuela particular, lo cierto
es que eran materialistas, y veían la sociedad como el bien supremo, tal
pensamiento los llevó a promover la revolución francesa, todo bajo un
postulado de odio, que disfrazaron con el discurso de la igualdad.
Posteriormente Karl Marx, llevaría aún más lejos el materialismo hasta
formular la idea de una sociedad libre de Dios, cuyo único propósito de la
misma era la igualdad, aún en detrimento de los dones que el Señor
entregó a los hombres.

3.6. Panteísmo

3.7. El agnosticismo

5
Ibíd. Página 207.
6
Ibíd. Página 208.

24
III. ARGUMENTOS A FAVOR DE LA EXISTENCIA DE DIOS

3.1. PROPÓSITO DE LOS ARGUMENTOS

Al considerar los argumentos teístas tenemos primeramente que


preguntarnos su propósito. En el capítulo introductorio se indicó la
naturaleza del raciocinio inductivo. Se observan los hechos y se infieren
sus implicaciones, lo cual nos guía a una mayor o menor probabilidad en
las conclusiones, con mayor o menor fuerza lógica. No hay argumento
conocido que, como tal, nos guíe a más que una conclusión probable
(aunque sea de alta probabilidad). Por ejemplo, todos creemos que el sol se
levantará mañana por la mañana; pero, si analizáramos las evidencias, los
argumentos que nos llevan a tal conclusión, tendríamos que reconocer que
los argumentos, aunque sean buenos, se caracterizan por la probabilidad.
Los argumentos teístas no son una excepción a la regla de que todos los
argumentos inductivos acerca de lo que existe, son argumentos de
probabilidad. Los argumentos, como argumentos, no pretenden ir más allá
de esto. (James Oliver Buswell).

3.2. ARGUMENTOS MÁS CONOCIDOS SOBRE LA EXISTENCIA DE


DIOS

“Aunque la teología reformada considera la existencia de Dios como una


presuposición completamente razonable, no pretende tener capacidad para
demostrarla por medio de una argumentación lógica. Respecto al intento
de hacerlo, habla el Dr. Kuyper como sigue: "El intento de probar la
existencia de Dios, puede, o bien resultar inútil, o innecesario. Inútil, si el
investigador cree que Dios es galardonador de los que le buscan. E
innecesario si se intenta forzar a una persona que no tiene esta pistis (fe)
haciéndola que por medio de argumentos llegue al convencimiento en
sentido lógico"”7.

Por lo tanto se han estructurado algunos argumentos lógicos que


pretenden demostrar la existencia de Dios. Entre los más conocidos
tenemos:

3.2.1. El Argumento Ontológico

7
Teología sistemática. Por Louis Berkhof. Página 5. Edición digital.

25
“Se ha presentado en diversas formas por Anselmo, Descartes, Samuel
Oarke y otros. En su más perfecta forma lo presentó Anselmo. Su
argumento es que el hombre tiene la idea de un ser absolutamente
perfecto; que la existencia es un atributo de la perfección y que por tanto
debe existir un ser absolutamente perfecto.”8.

3.2.2. El Argumento Cosmológico

“También éste se ha presentado en diversas formas. En lo general se


admite que es así: Todo lo que existe en el mundo debe tener una causa
adecuada, y siendo así, también el universo la debe tener, es decir, una
causa indefinidamente grande.”9.

3.2.3. Argumento Teleológico

“También es éste un argumento causal y resulta prácticamente una


extensión del anterior. Se puede formular como sigue: Por dondequiera
que el mundo se contemple, revela inteligencia, orden, armonía, y designio,
denunciando así la existencia de un ser inteligente y de firmes designios
tal como lo exige la producción de un mundo tal.”10.

3.2.4. Argumento Moral

“La teología moderna lo utiliza extensamente, diciendo que el


reconocimiento por el hombre de un bien supremo y su búsqueda del ideal
moral exigen y necesitan la existencia de un Dios que convierta en realidad
ese ideal.”11.

3.2.5. El Argumento Histórico O Etnológico

“Su forma principal es la siguiente: Entre todos los pueblos y las tribus de
la tierra se encuentra un sentimiento de lo divino, que se manifiesta en
culto externo. Siendo universal este fenómeno, debe pertenecer a la misma
naturaleza del hombre. Y si la naturaleza del hombre tiende a la adoración
religiosa, esto sólo hallará explicación en un Ser superior que dio al
hombre una naturaleza religiosa.”12.

3.3. NUEVAS DECLARACIONES DE LOS ARGUMENTOS SOBRE


LA EXISTENCIA DE DIOS

8
Teología sistemática. Por Louis Berkhof. Página 11. Edición digital.
9
Teología sistemática. Por Louis Berkhof. Página 12. Edición digital.
10
Teología sistemática. Por Louis Berkhof. Página 12. Edición digital.
11
Teología sistemática. Por Louis Berkhof. Página 13. Edición digital.
12
Teología sistemática. Por Louis Berkhof. Página 13. Edición digital.

26
“…Una nueva declaración de los argumentos inductivos para la existencia
de Dios puede mostrar que son buenos y útiles. No pretenden ser
demostraciones del 100 por ciento. Pero sí pretenden ser tan buenos como
puedan serlo los argumentos inductivos. Daré mi testimonio de que,
considerando estos argumentos con toda la evidencia disponible, estoy
más seguro de la existencia de Dios, el Dios de la Biblia, de que el sol se
levantará mañana…”13.

3.3.1. Argumento Ontológico

“La forma inductiva del argumento ontológico tiene genuino valor si se


desarrolla correctamente. La idea del Dios de la Biblia, «El que es», es un
dato. El argumento ontológico inductivo sencillamente pregunta: ¿Cómo se
explica este dato? Por supuesto, no sostenemos que cada idea corresponde
a un existente ontológico. Lo que sí sostenemos es que cada idea en la
cultura humana tiene una causa. La idea del dios Apolo es fácil de explicar
como una combinación de ideas desarrolladas en la experiencia común. De
la misma manera, la idea de Hércules y los otros dioses paganos son
proyecciones de experiencias y características humanas. La idea del
dragón combina partes del león, la serpiente y el águila; la idea del
centauro, un caballo volador, etc., todas estas ideas se pueden explicar de
un modo causal. El caso es que la idea de Dios como la tenemos en la
Biblia no se puede explicar por ningún dato no teísta. El Dios de la Biblia
es un Espíritu sin existencia corporal. Es omnipresente. Es omnisciente,
no por celeridad de los procesos intelectuales razonadores como Tor o
Hércules. Es poderoso, no por una medida de fuerza relativa sino por el
control total de todo el poder, habido o por haber. La idea de tal Dios con
tales atributos no se puede concebir como una combinación de
experiencias humanas no teístas.”14.

3.3.2. El argumento cosmológico

“¿Cuál es la explicación del cosmos? Como datos tomamos el hecho


concedido de que el cosmos existe. Nos encontramos en él. ¿De dónde
viene? Note que la palabra «cosmológico» no se basa en la palabra «causa».
Precipitadamente algunas personas, por la semejanza superficial de las
palabras, han sacado la conclusión errónea de que este argumento es
sencillamente la declaración de que en vista de que existe la causalidad,

13
Teología sistemática. Por James Oliver Boswell. Pagina 67. Edición Digital.
14
Teología sistemática. Por James Oliver Boswell. Pagina 86. Edición Digital.

27
por lo tanto tiene que haber una Causa Primera. «Cosmológico» significa
«basado en la realidad de un cosmos». El argumento cosmológico
comienza: si algo existe ahora, (1) algo tiene que ser eterno a menos que (2)
algo venga de la nada. La segunda de estas alternativas tenemos que
tomarla ahora en serio, desde que el surgimiento sin causa de algo de la
nada ha sido presentada recientemente por científicos influyentes.”15.

“Si tomamos la primera alternativa y concluimos que algo tiene que ser
eterno, quedamos con la pregunta, ¿cuál es la cosa que probablemente
tiene existencia eterna? Consideraremos tres contestaciones que han sido
propuestas. (1) El mismo proceso cósmico es eterno; (2) Una inteligencia
ciega es eterna y ha producido (o perpetuamente produce) el universo; (3)
El Dios de la Biblia es eterno.”16.

3.3.3. Argumento teleológico

“La antigua ilustración de los tipos de imprenta todavía es válida. Si


hubiera grandes cantidades de tipos de imprenta que se pudieran manejar
con una pala grande, sería posible que de una palada se pudiera arrojar
todo el tipo necesario para imprimir una biblioteca. Eso no es el problema.
La acción al azar siempre tiende a la homogeneidad o uniformidad, nunca
hacia la organización altamente integrada. La pregunta es: ¿Hay alguna
persona inteligente que cree que una fuerza no inteligente ha escogido los
tipos, los arregló en las formas, los imprimió, y produjo una biblioteca?
Parece que el universo en general, y nuestro mundo en particular, han
sido preparados con un fin. Es razonable considerarlo intencional. No es
razonable negar la intencionalidad.”17.

3.3.4. Argumento Moral

“…En los grandes sistemas históricos de filosofía ética donde se omite al


Dios de la Biblia, el criterio asumido lleva a la contradicción. Pero donde se
acepta a Dios como criterio final, los criterios en las varias teorías
contienen importantes verdades subordinadas. Por ejemplo, en el
hedonismo el placer se considera como el criterio de lo bueno y de lo malo.
Pero el hedonismo egoísta, como el de los antiguos cirenaicos y epicúreos,
lleva a la paradoja antisocial. El hedonismo altruista, como el del
utilitarismo británico, lleva a la tentativa paradójica de sumar placeres que
son heterogéneos y autocontradictorios por naturaleza. Sin embargo, si se

15
Teología sistemática. Por James Oliver Boswell. Pagina 68. Edición Digital
16
Teología sistemática. Por James Oliver Boswell. Pagina 68. Edición Digital.
17
Teología sistemática. Por James Oliver Boswell. Pagina 75. Edición Digital.

28
acepta «el reino de Dios y su justicia» (Mt 6.33) como la norma ética, el
placer tiene su propio lugar.”18.

3.3.5. Argumento antropológico o histórico

“La doctrina de la imagen de Dios en el hombre se interpreta en las


Escrituras como la imagen espiritual y no la física, porque, como hemos
dicho, Dios es un Espíritu sin cuerpo. «Revestido del nuevo [carácter], el
cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el
conocimiento pleno» (Col 3.10). «Vestíos del nuevo hombre, creado según
[la imagen de] Dios en la justicia y santidad» (Ef 4.24).”19.

“El hombre es diferente de los animales por lo que los antropólogos llaman
«una sima biocultural». El hombre es un ser que usa y hace herramientas.
Las diferencias entre los hombres y los animales son tan grandes que
apenas parece necesario tomar el tiempo en discutirlas. Los animales
tienen una especie de inteligencia animal, lo cual es bastante interesante;
pero la inteligencia para hablar, la mayor facilidad en adaptar los medios y
los fines y, por supuesto, la más alta de todas, la conciencia moral y
espiritual, son características del hombre solamente. Cuando leemos, «El
que hizo el oído ¿no oirá? El que formó el ojo, ¿no verá?» (Sal 94.9), bien
podríamos añadir: «El que creó la conciencia, ¿será inconsciente? El que
creó el propósito y la voluntad y el pensamiento y todo lo que se incluye en
el carácter y la personalidad, ¿será considerado como impersonal y sin
inteligencia consciente?».”20.

3.4. OBJECIONES A LOS ARGUMENTOS SOBRE LA EXISTENCIA


DE DIOS

Todos estos argumentos, la mayoría de ellos construidos mediante un


proceso inductivo; han sido con frecuencia rebatidos por los no creyentes.
El único propósito de tratar de demostrar la insuficiencia de los mismos es
mantenerse “a salvo” dentro de su dogmatismo incrédulo, ya lo expresó
Agustín de Hipona, el mismo sol que derrite la cera, endurece la arcilla.

Veamos sólo algunas de estas objeciones:

Sobre el argumento ontológico: “

18
Teología sistemática. Por James Oliver Boswell. Pagina 78. Edición Digital.
19
Teología sistemática. Por James Oliver Boswell. Pagina 77. Edición Digital.

20
Teología sistemática. Por James Oliver Boswell. Pagina 77 Edición digital.

29
“Es completamente evidente que no podemos inferir una existencia real de
un pensamiento abstracto. El hecho de que tengamos una idea de Dios,
todavía no es prueba de su existencia concreta. Todavía más, este
argumento tácitamente admite, como ya existente en la mente humana el
verdadero conocimiento de la existencia de Dios, que debía derivarse de
una demostración lógica.”21

En contra del argumento cosmológico

“Hume puso en duda esta ley de causación, arguyendo en contra de ella, y


Kant indicó que si todo lo que existe debe tener una causa, esto también
tiene que aplicarse a Dios, con lo cual nos internamos en una cadena sin
fin. Además en el argumento no se necesita la presuposición de que el
cosmos tiene una causa única, personal y absoluta y por tanto no alcanza
a probar la existencia de Dios.”22

Contra el argumento teleológico se ha dicho:

“Kant considera que éste es el mejor de los tres argumentos que hasta aquí
hemos expuesto; pero alega que no prueba la existencia de Dios, ni de un
Creador, sino solamente la de un gran Arquitecto que diseñó el mundo.”23

También se ha atacado al argumento moral:

Diciendo que no se necesita la existencia de un ser moralmente perfecto


para producir leyes buenas, se cree en la bondad innata del hombre, pero
toda la experiencia demuestra que sin los absolutos morales dados por
Dios, toda la sociedad se destruye en la anarquía.

Finalmente, contra el argumento histórico se dice entre otras cosas:

Que “…este fenómeno universal pudo haberse originado en un error o


equivocación de algunos de los primitivos progenitores de la raza humana
y que el culto religioso que se cita aparece con mayor fuerza entre las razas
primitivas, y desaparece a medida que éstas avanzan en la civilización.”24.

IV. CONCLUSIONES DE LA SEGUNDA CLASE

21
Teología sistemática. Por Louis Berkhof. Página 11. Edición digital.

22
Teología sistemática. Por Louis Berkhof. Página 12. Edición digital.
23
Teología sistemática. Por Louis Berkhof. Página 12. Edición digital.
24
Teología sistemática. Por Louis Berkhof. Página 13. Edición digital

30
La existencia de Dios no es una verdad que requiera ser demostrada, Él ha
sido suficientemente bondadoso de revelarse en su propia creación, y más
aún en su Palabra. No obstante, cuando alguien se presenta de forma
obstinada a tratar de probar que el Señor no existe, entonces usamos los
argumentos sobre la existencia de Dios, es cierto que estos no pueden
convencer a los corazones duros, pues esto es una obra exclusiva del
Espíritu Santo, pero servirán para acallar la voz de los malvados, y tal vez
alguno sea llevado al arrepentimiento.

Preguntas de evaluación del tema

BOSQUEJO TERCERA CLASE DE TEOLOGÍA PROPIA

El conocimiento de Dios y de nosotros mismos

Textos bases para nuestra clase de hoy: “…mas el que se gloríe, gloríese de
esto: de que me entiende y me conoce, pues yo soy el SEÑOR que hago
misericordia, derecho y justicia en la tierra, porque en estas cosas me
complazco--declara el SEÑOR. Jeremías 9: 24. LBDA.

El temor de Jehová es el principio de la sabiduría, Y el conocimiento del


Santísimo es la inteligencia. Proverbios. 9: 10. RV 1960

Bienaventurado el pueblo que sabe aclamarte; Andará, oh Jehová, a la luz


de tu rostro. Salmos 89: 15. RV 1960.

Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a


Jesucristo, a quien has enviado. Juan 17: 3 RV 1960

La realidad más preciosa para el hombre, es el poder conocer al Señor,


naturalmente porque sólo así es heredero de la salvación que el Eterno
Trino Dios, nos ha dado, pero es innegable los beneficios que sobre la
tierra nos trae ese conocimiento cuando hemos sido salvados, la Epístola a
los Romanos en su capítulo cinco (5), nos presenta los resultados de la
justificación en nuestra vida, leamos el texto, desde el versículo 1, hasta el
5.

“Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de
nuestro Señor Jesucristo; 2 por quien también tenemos entrada por la fe a
esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de

31
la gloria de Dios. 3 Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las
tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; 4 y la
paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; 5 y la esperanza no avergüenza;
porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el
Espíritu Santo que nos fue dado.” RV 1960.

Algunos de estos resultados son:

a. Paz.
b. Entrada por la fe a la gracia.
c. Esperanza de la gloria de Dios
d. Gloriarnos en las tribulaciones (consuelo).
e. Paciencia, prueba, esperanza.
f. Valor (Porque la esperanza no avergüenza).
g. La certeza de que el Espíritu Santo ha sido derramado en nuestros
corazones.

Pero estos sólo son parte de los resultados del conocimiento salvador de
Dios por parte de los creyentes, específicamente de la obra de justificación
hecha por Cristo a nuestro favor. Pero en los versículos que leímos al
principio, es imposible no darse cuenta que todo lo relacionado con el
conocimiento de Dios, se encuentra íntimamente asociado a la
manifestación de su gloria, y más aún, todo bien espiritual, es el resultado
objetivo de la presencia del Señor en la vida de los redimidos.

En el primero de los textos que acabamos de leer, el énfasis recae en que el


hombre se gloríe en entender a Dios y conocerle, lo que expresa con
claridad que es posible un tipo particular y único de conocimiento de Dios.

Después citamos el versículo de proverbios en donde observamos dos


verdades necesarias para lograr vivir sobre la tierra de tal manera que le
agrademos a Dios, son estos el principio de la sabiduría, es decir, la base
de la verdadera fe, y luego menciona la inteligencia. El texto habla del
primero de ellos se muestra como la consecuencia lógica de conocer a
Dios, y tiene que ver con la aplicación del conocimiento en la vida de los
hombres, en segundo lugar, aparece el intelecto, esto tiene relación con lo
que conocemos, y hasta donde conocemos. En este caso es Dios el objeto
de nuestro conocimiento, pero es también el mejor y más elevado de las
ciencias que podemos entender, y sin duda, la mejor persona que
pudiéramos llegar a conocer.

En el Nuevo Testamento, Juan muestra el conocimiento de Dios y de


Jesucristo el Hijo, como la vida eterna, de tal manera, que el evangelio es
puesto objetivamente en un solo ser, así mismo la salvación.

32
Surge entonces la pregunta, ¿Podemos conocer a Dios? En nuestra clase
de hoy vamos a desarrollar la respuesta en tres enunciados básicos que
son, pero adelantando que la respuesta a esta interrogante es positiva:

4. El conocimiento del Dios Santo y personal.


5. Dios es incompresible pero conocible.
6. El conocimiento de nosotros mismos, depende de lo que podamos
conocer de Dios.

Desarrollo temático

1. El conocimiento del Dios Santo y personal

Dios puede llegar a conocerse, pero debemos entender que él nos conoció
primero, este argumento opera en la misma dirección por la que amamos a
Dios, porque él nos amó primero. James Montgomery Boice, expresa esa
misma idea de la siguiente forma:

a. El Dios que conoce

“LA CARACTERÍSTICA EXCLUSIVA DEL CONOCIMIENTO DE DIOS ES su


totalidad o su perfección: su omnisciencia para utilizar el término teológico
correspondiente. La omnisciencia divina alcanza no sólo el conocimiento
que Dios tiene de nosotros, sino también el conocimiento que él posee
sobre la naturaleza, el pasado, el presente y el futuro. Abarca todo lo
imaginable, y todavía más. Es un conocimiento que Dios siempre ha tenido
y que siempre tendrá. No hay necesidad de que él aprenda nada. En
realidad, si queremos comprender el conocimiento de Dios con exactitud,
es necesario afirmar que Dios nunca ha aprendido y no puede aprender,
porque él ya sabe todo y siempre ha conocido todo de antemano.”25.

“Apreciamos la omnisciencia de Dios cuando Isaías interroga a la nación


rebelde: "¿Quién enseñó al Espíritu de Jehová, o le aconsejó enseñándole?
¿A quién pidió consejo para ser avisado? ¿Quién le enseñó el camino del
juicio, o le enseñó ciencia, o le mostró la senda de la prudencia? (Is. 40:13-
14). La respuesta, obviamente, es nadie. Dios está infinitamente por
encima de su creación en todo conocimiento y entendimiento. De manera
similar, Dios mismo le habla a Job desde un torbellino: "¿Quién es ése que
oscurece el consejo con palabras sin sabiduría? Ahora ciñe como varón tus

25
Tomado del texto: Fundamentos de la fe cristiana. Por. James Montgomery Boice. Capítulo 13, El Dios que
conoce. Edición en PDF. Página 1

33
lomos; yo te preguntaré, y tú me contestarás. ¿Dónde estabas tú cuando
yo fundaba la tierra? Házmelo saber, si tienes inteligencia.”26.

“¿Quién ordenó sus medidas, si lo sabes? ¿O quién extendió sobre ella


cordel? ¿Sobre qué están fundadas sus basas? ¿O quién puso su piedra
angular, cuando alababan todas las estrellas del alba, y se regocijaban
todos los hijos de Dios? (Job 38:2-7). Nuevamente, la respuesta es que
frente al conocimiento divino, que es perfecto, el conocimiento humano es
prácticamente nulo.”27.

“El conocimiento de Dios se extiende hasta el conocimiento más íntimo de


la persona. "Porque Yo conozco sus obras v sus pensamientos", le dijo Dios
a Isaías refiriéndose al pueblo judío (Is. 66:18). David expresó: "Oh Jehová,
tú me has examinado y conocido. Tú has conocido mi sentarme y mi
levantarme; has entendido desde lejos mis pensamientos. Has escudriñado
mi andar y mi reposo, y todos mis caminos te son conocidos. Pues aún no
está la palabra en mi lengua, y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda" (Sal.
139:1-4). Y el autor de la epístola a los Hebreos escribe: "Y no hay cosa
creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas
están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar
cuenta" (He. 4:13).”28.

“Es imposible sobre afirmar las características del conocimiento de Dios.


Como Thomas Watson observó hace varios años, el conocimiento de Dios
es primario, porque él es la matriz y la fuente de todo conocimiento, de la
que todos los demás conocimientos meramente toman prestado; su
conocimiento es puro, porque no está contaminado por el objeto ni por el
pecado; su conocimiento es fácil y accesible, porque no tiene ninguna
dificultad; es infalible; es instantáneo; es absolutamente retentivo. Dios es
perfecto en su conocimiento.”29.

Pero sin duda, al ser Dios perfecto en su conocimiento, entonces la


pregunta obligada es ¿Debemos estudiar a Dios para conocerle?

b. El Estudio De Dios

“El 7 de enero de 1855 el pastor de la capilla de New Park Street,


Southwark, Inglaterra, inició su sermón matutino con las siguientes
palabras: Alguien ha dicho que "el estudio apropiado de la humanidad es

26
Ibíd.
27
Ibíd.
28
Ibíd.
29
Ibíd.

34
el hombre". No vaya negar este concepto, pero pienso que es igualmente
cierto que el estudio apropiado para los elegidos de Dios es Dios mismo; el
estudio apropiado para el cristiano es la Deidad. La ciencia más elevada, la
especulación más encumbrada, la filosofía más vigorosa, que puedan
jamás ocupar la atención de un hijo de Dios, es el nombre, la naturaleza,
la persona, la obra, los hechos, y la existencia de ese gran Dios a quien
llama Padre.”30.

Nota del Profesor: No es posible llamar a Dios “Padre”, y no tener


comunión adecuada con él, me refiero a un tipo de comunión conforme a
lo que Él mismo estableció por su Palabra, el uso adecuado de los medios
de gracia, y todo de acuerdo a su naturaleza. El asunto es tan serio, que ni
aún podríamos orar, a menos que el Señor nos haya enseñado como
hacerlo, porque de otra forma sería algo así como ofrecer fuego extraño.

“En la contemplación de la Divinidad hay algo extraordinariamente


beneficioso para la mente. Es un tema tan vasto que todos nuestros
pensamientos se pierden en su inmensidad; tan profundo, que nuestro
orgullo se hunde en su infinitud. Cuando se trata de otros temas podemos
abarcarlos y enfrentarlos; sentimos una especie de autosatisfacción al
encararlos, y podemos seguir nuestro camino con el pensamiento de que
"he aquí que soy sabio". Pero cuando nos damos con esta ciencia por
excelencia y descubrimos que nuestra plomada no puede sondear su
profundidad, que nuestro ojo de águila no puede percibir su altura, nos
alejamos con el pensamiento de que el hombre vano quisiera ser sabio,
pero que es como el pollino salvaje; y con la solemne exclamación de que
"soy de ayer, y nada sé". Ningún tema de contemplación tenderá a
humillar a la mente en mayor medida que los pensamientos de Dios.31

“Más, si bien el tema humilla la mente, al propio tiempo la expande. El que


con frecuencia piensa en Dios, tendrá una mente más amplia que el
hombre que se afana simplemente por lo que le ofrece este mundo
estrecho. El estudio más excelente para ensanchar el alma es la Ciencia de
Cristo, y este crucificado, y el conocimiento de la deidad en la gloriosa
Trinidad. Nada hay que desarrolle tanto el intelecto, que magnifique tanto
el alma del hombre, como la investigación devota, sincera, y continua del
gran tema de la Deidad.”32

30
Hacia el Conocimiento de Dios. J.I. Packer. Página 4. Edición digital. PDF.
31
Ibíd.
32
Ibíd.

35
Antes de seguir adelante, debemos considerar cinco principios
fundamentales relativos al conocimiento sobre Dios que sostenemos los
cristianos. Estos son:

1. Dios ha hablado al hombre, y la Biblia es su palabra, la que nos ha sido


dada para abrir nuestros entendimientos a la salvación.33

2. Dios es Señor y Rey sobre su mundo; gobierna por sobre todas las
cosas para su propia gloria, demostrando sus perfecciones en todo lo
que hace, a fin de que tanto hombres como ángeles le rindan adoración
y alabanza.34

3. Dios es Salvador, activo en su amor soberano mediante el Señor


Jesucristo con el propósito de rescatar a los creyentes de la culpa y el
poder del pecado, para adoptarlos como hijos, y bendecirlos como
tales.35

4. Dios es trino y uno; en la Deidad hay tres personas, Padre, Hijo, y


Espíritu Santo; yen la obra de salvación las tres personas actúan
unidas, el Padre proyectando la salvación, el Hijo realizándola, y el
Espíritu aplicándola36.

5. La santidad consiste en responder a la revelación de Dios con confianza


y obediencia, fe y adoración, oración y alabanza; sujeción y servicio. La
vida debe verse y vivirse a la luz de la Palabra de Dios. Esto, y nada
menos que esto, constituye la verdadera religión37.

c. ¿Por qué debemos pensar correctamente sobre Dios?

“Señor todopoderoso, no el Dios de los filósofos y de los sabios, sino el Dios


de los profetas y los apóstoles, y lo mejor de todo, el Dios y Padre de
nuestro Señor Jesucristo: ¿me permites reconocer tu santidad? Los que no
te conocen, quizá te invoquen como otro distinto al que eres, y así no te
adoran a ti, sino a una criatura de su propia imaginación; por eso,
ilumínanos la mente para que te conozcamos tal como eres, de manera
que te podamos amar de manera perfecta y alabarte dignamente. En el
nombre de Jesucristo, nuestro Señor, Amén.”38.

33
Ibíd.
34
Ibíd.
35
Ibíd.
36
Ibíd.
37
Ibíd.
38
El Conocimiento del Dios Santo. Por A.W. Tozer. Edición Digital en PDF. Página. 7.

36
Nota del profesor: Requerimos conocer de forma correcta en Dios, debido a
nuestra idolatría, a la inclinación que tenemos de fabricar un dios a
nuestra medida que satisfaga todos nuestros deseos, aun los más
perversos, pero el Dios verdadero, que es el que se reveló en la Biblia, es
diferente a los ídolos del corazón, y para adorarlo, necesitamos tener una
idea correcta de quién es Él.

“Lo que nos viene a la mente cuando pensamos en Dios es lo más


importante de nosotros. Es probable que la historia de la humanidad
señalará que ningún pueblo se ha alzado a niveles más altos que su
religión, y la historia espiritual del hombre demostrará que ninguna
religión ha sido jamás más grande que su concepto de Dios. La adoración
será pura, o baja, según el lugar en que el adorador tenga a Dios.”39.

“Por esta razón, la cuestión más importante que la Iglesia tiene delante
siempre será Dios mismo, y la realidad más portentosa acerca de cualquier
ser humano no es lo que él pueda decir o hacer en un momento dado, sino
la forma en que concibe a Dios en lo más profundo del corazón. Por una
ley secreta del corazón, tenemos la tendencia de acercamos hacia la
imagen mental de Dios que poseamos. Esto no es cierto solamente con
respecto al cristiano de manera individual, sino también con respecto al
conjunto de cristianos que forma la Iglesia. Lo más revelador acerca de la
Iglesia será siempre su idea de Dios, así como su mensaje más significativo
es lo que diga sobre Él, o lo que deje sin decir, porque con frecuencia, su
silencio es más elocuente que sus palabras. Nunca se podrá escapar de la
revelación de sí misma que hará cuando dé testimonio acerca de Dios.”40.

2. Dios es incompresible pero conocible.

A qué nos referimos con el hecho bíblico y teológico que Dios es


incomprensible? Ante esto debemos aclarar, que no se trata de la
incompresibilidad del hombre, o a las contradicciones propias de la
personalidad imperfecta de los hijos de Adán, o a aquel tipo de reacciones
que le llamamos, trastornos bipolares de la personalidad, más bien nos
referimos a la imposibilidad de que la mente manchada por el pecado
pueda comprender totalmente al Dios Santo, que el ser finito del humano,
pueda entender los misterios de la infinita majestad del Señor o que el
hombre atrapado en lo temporal, pueda conocer al eterno Dios.

39
Ibíd.
40
Ibíd.

37
La incomprensibilidad es uno de esos atributos de Dios, que humillan
nuestra razón, de nuevo cito a A.W. Tozer en este aparte, para definir esta
verdad:

“El niño, el filósofo y el religioso hacen todos la misma pregunta: "¿Cómo


es Dios?" Este libro constituye un intento por responder a esa pregunta.
Sin embargo, debo reconocer que no se puede responder, sino diciendo
que Dios no es iguala nada; Él no es igual a nada ni a nadie. Aprendemos
a base de utilizar lo que ya conocemos como puente sobre el cual pasamos
rumbo a lo desconocido. A la mente no le es posible irrumpir de pronto
más allá de lo familiar en lo que le es extraño por completo. Aun la mente
más vigorosa y osada es incapaz de crear algo a partir de la nada, por
medio de un acto espontáneo de la imaginación.”41

“Esos extraños seres que pueblan el mundo de la mitología y la


superstición no son creaciones puras de la fantasía. La imaginación los
creó tomando los habitantes corrientes de la tierra, el aire y el mar y
extendiendo sus formas familiares más allá de sus fronteras normales, o
bien mezclando las formas de dos o más de ellos, de tal manera que se
produjera algo nuevo. Por hermosos o grotescos que sean, siempre se
puede identificar a sus prototipos. Son parecidos a algo que ya
conocemos.”42.

“El esfuerzo de los hombres inspirados para expresar lo inefable ha puesto


gran presión, tantos obre el pensamiento, como sobre el lenguaje de las
Santas Escrituras. Siendo éstos con frecuencia una revelación de un
mundo situado por encima de la naturaleza, y siendo las mentes para las
cuales fueron escritos parte de esa naturaleza, los escritores se han visto
obligados a usar una gran cantidad de palabras de "semejanza" para
poderse dar a entender.”43.

“Cuando el Espíritu nos quiere dar a conocer algo que se halla más allá del
campo de nuestro conocimiento, nos dice que esta cosa es como algo que
ya conocemos; pero siempre tiene el cuidado de poner su descripción en
palabras que nos salven de un Iiteralismo esclavizador. Por ejemplo,
cuando el profeta Ezequiel vio los cielos abiertos y contempló visiones de
Dios, se halló a sí mismo viendo algo que él no tenía lenguaje con el cual
describir. Lo que estaba viendo era diferente por completo a todo cuanto él
había conocido antes, así que se apoyó en el lenguaje del parecido.

41
El Conocimiento del Dios Santo. Por A.W. Tozer. Edición Digital en PDF. Página 13.
42
Ibíd.
43
Ibíd.

38
"Cuanto a la semejanza de los seres Vivientes, su aspecto era como de
carbones de fuego encendidos."44

Cuando leemos la Biblia, y observamos lo que dice acerca de Dios,


podemos notar que siempre hace mención a su relación con los hombres,
pero existen muchos misterios que se encuentran ocultos en el consejo de
Dios y que a él no le plugo revelárnoslo. Por ejemplo sabemos que Dios
sostiene todas las cosas con su poder, prueba de ello es la rotación de los
planetas del sistema solar alrededor de una estrella mediana como nuestro
sol, sin embargo, y aunque conozcamos en algunos aspectos la ley de la
gravedad, es un verdadero misterio como opera esta ley.

Dios es conocible, pero claramente incomprensible como bien lo presenta


Louis Berkohf en su teología sistemática:

“La Iglesia Cristiana confiesa, por una parte, que Dios es el


Incomprensible, y por la otra que puede ser conocido, y que conocerlo es
un requisito absoluto para ser salvo. Admite la fuerza de la pregunta de
Sofar: "¿Descubrirás tú los secretos de Dios? ¿Llegarás tú a la perfección
del Todopoderoso?", Job 11: 7. Y siente que no encuentra respuesta a la
pregunta de Isaías: "¿A qué, pues haréis semejante a Dios, o qué imagen le
compondréis?" Isaías 40: 18. Pero al mismo tiempo, tiene presente la
declaración de Jesús: "Y esta es la vida eterna: Que te conozcan a ti, El
único Dios verdadero y a Jesucristo a quien has enviado"45. Juan 17: 3.

“La Iglesia Cristiana se regocija en el hecho de que "El Hijo de Dios ha


venido y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y
estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo". 1 Juan 5: 20. Las dos
ideas reflejadas en estos pasajes se mantuvieron siempre, un aliado de la
otra en la Iglesia Cristiana. Los Padres de la Iglesia primitiva hablaron del
Dios invisible como de un Ser que no fue engendrado, inefable, eterno,
incomprensible e inmutable. Habían avanzado muy poco más allá de la
vieja idea griega de que el ser Divino tiene una existencia absoluta y sin
atributos.”46.

“Al mismo tiempo también confesaban que Dios se reveló en el Logos, y por
lo tanto puede ser conocido para salvación. En el siglo IV, Eunomio, un
arriano, partiendo de que Dios es un ser (sin composición) simple, arguyó
que nada hay en Dios que no pueda el intelecto humano perfectamente

44
Ibíd.
45
Teología Sistemática. Luois Berkhof. Página 16. Libros Desafío.
46
Ibíd.

39
conocer y comprender; pero esta opinión fue rechazada por todos los que
se consideraban dirigentes de la Iglesia.”47

“Los escolásticos distinguieron entre el quid y el qualis (el qué y el cuál) de


Dios, y sostuvieron que no podemos saber lo que es Dios en la esencia de
su Ser, pero sí podemos saber algo de su naturaleza, de lo que Él es para
nosotros, según se nos revela en sus divinos atributos. Las mismas ideas
generales fueron expresadas por los Reformadores, aunque no
concordaron con los escolásticos en cuanto a la posibilidad de adquirir
verdadero conocimiento de Dios por la revelación general, mediante la
mera razón humana, sin ninguna ayuda más.”48.

“Lutero habla repetidamente de Dios como del "Deus Absconditus (el Dios
escondido) para distinguido del Deus Revelatus (el Dios revelado). En
algunos pasajes hasta habla del Dios revelado, como que aún está
escondido, en vista del hecho de que no podemos conocerlo plenamente ni
siquiera por medio de su revelación especial.”49.

“Calvino consideraba que para el hombre es imposible investigar las


profundidades del Ser de Dios. "Su esencia", dice, "es incomprensible de
tal manera que su divinidad escapa completamente a los sentidos
humanos". Los reformadores no negaban que el hombre puede saber algo
de la naturaleza de Dios por medio de la creación, pero afirmaban que el
hombre puede adquirir el verdadero conocimiento de Dios únicamente por
la revelación especial, bajo la iluminadora influencia del Espíritu Santo.”50.

“La teología Reformada afirma que Dios puede ser conocido, pero que es
imposible que el hombre alcance un conocimiento exhaustivo y perfecto de
Dios en todo sentido. Alcanzar tal conocimiento equivaldría a comprender
a Dios y esto ya queda fuera de nuestro asunto: "Fiinitum non possit capere
infinitum."”51.

3. El conocimiento de nosotros mismos, depende de lo que podamos


conocer de Dios.

En esta parte de la clase, deseo citar el parte del primer capítulo de la


Institución de la Religión Cristiana de Juan Calvino, el cual se titula: “El
conocimiento de Dios y el de nosotros se relacionan entre sí. Manera en
que convienen mutuamente:

47
Ibíd.
48
Ibíd.
49
Ibíd.
50
Ibíd
51
Ibíd. Página 17.

40
3.1. Relación de estos dos conocimientos

Casi toda la suma de nuestra sabiduría, que de veras se deba tener por
verdadera y sólida sabiduría, consiste en dos puntos: a saber, en el
conocimiento que el hombre debe tener de Dios, y en el conocimiento que
debe tener de sí mismo.

Mas como estos dos conocimientos están muy unidos y enlazados entre sí,
no es cosa fácil distinguir cuál precede y origina al otro, pues en primer
lugar, nadie se puede contemplar a sí mismo sin que al momento se
sienta impulsado a la consideración de Dios, en el cual vive y se mueve;
porque no hay quien dude que los dones, en los que toda nuestra dignidad
consiste, no sean en manera alguna nuestros. Y aún más el mismo, ser
que tenemos y lo que somos no consiste en otra cosa sino en subsistir y
estar apoyados en Dios. Además, estos bienes, que como gota a gota
descienden sobre nosotros del cielo, nos encaminan como de arroyuelos a
la fuente. Así mismo, por nuestra pobreza se muestra todavía mejor
aquella inmensidad de bienes, que en Dios reside; y principalmente esta
miserable caída, en que por la transgresión del hombre caímos, nos obliga
a levantar los ojos arriba, no solo para que, ayunos y hambrientos,
pidamos de allí lo que nos haga falta, sino también para que, despertados
por el miedo, aprendamos humildad. Porque como en el hombre se halla
todo, un mundo de miserias, después de haber sido despojados de los
dones del cielo, nuestra desnudez, para grande vergüenza nuestra,
descubre una infinidad de oprobios; y por otra parte no puede por menos
que ser tocado cada cual de la conciencia de su propia, desventura, para
poder, por lo menos, alcanzar algún conocimiento de Dios.

Así, por el sentimiento de nuestra ignorancia, vanidad, pobreza,


enfermedad, y finalmente perversidad y corrupción propia, reconocemos
que en ninguna otra parte, sino en Dios, hay verdadera sabiduría, firme
virtud, perfecta abundancia de todos los bienes y pureza de justicia; por lo
cual, ciertamente, nos vemos impulsados por nuestra miseria a considerar
los tesoros que hay en Dios. Y no podemos de veras tender a Él, antes de
comenzar a sentir descontento de nosotros. Porque ¿qué hombre hay que
no, sienta contento descansando en sí mismo? ¿Y quién no descansa en sí
mientras no se conoce a sí mismo, es decir, cuando está contenta con los
dones que ve en sí, ignorando su miseria y olvidándola? Por lo cual el
conocimiento de nosotros mismos, no solamente nos aguijonea para que
busquemos a Dios, sino que nos lleva como de la mano para que
lo hallemos.

3.2. El hombre en presencia de Dios

41
Por otra parte, es cosa evidente, que el hombre nunca jamás llega al
conocimiento de sí mismo, si primero no contempla el rostro de Dios y,
después de haberlo contemplado, desciende a considerarse a sí mismo.
Porque estando arraigado en nosotros el orgullo y soberbia, siempre nos
tenemos por justos, perfectos, sabios y santos, a no ser que con
manifiestas pruebas seamos convencidos de nuestra injusticia, fealdad,
locura y suciedad; pero no nos convencemos si solamente nos
consideramos a nosotros y no a Dios, el cual es la sola regla con que se
debe ordenar y regular este juicio. Porque como todos nosotros estamos
por nuestra naturaleza inclinados a la hipocresía, cualquier vana
apariencia de justicia nos dará tanta satisfacción como si fuese la misma
justicia. Y porque alrededor de nosotros no hay cosa que no esté
manchada con grande suciedad, lo que no es tan sucio nos parece
limpísimo mientras mantengamos nuestro entendimiento dentro de los
límites de la suciedad de este mundo; de la misma manera que el ojo, que
no tiene delante de sí más color que el negro, tiene por blanquísimo lo que
es medio blanco u oscuro.

3.3. Ejemplos de la Sagrada Escritura

De aquí procede aquel horror y espanto con el que, según dice muchas
veces la Escritura, los santos han sido afligidos y abatidos siempre que
sentían la presencia de Dios. Porque vemos que cuando Dios estaba
alejado de ellos, se sentían fuertes y valientes; pero en cuanto Dios
mostraba su gloria, temblaban y temían, como si se sintiesen desvanecer y
morir.
De aquí se debe concluir que el hombre nunca siente de veras su bajeza
hasta que se ve frente a la majestad de Dios. Muchos ejemplos tenemos de
este desvanecimiento y terror en el libro de los Jueces y en los de los
profetas, de modo que esta manera de hablar era muy frecuente en el
pueblo de Dios: "Moriremos porque vimos al Señor (Jue.13, 22; Is. 6, 5; Ez.
1, 28 y 3, 14 y otros lugares). Y así la historia de Job, para humillar a los
hombres con la propia conciencia de su locura, impotencia e impureza,
aduce siempre como principal argumento, la descripción de la sabiduría y
potencia y pureza de Dios; y esto no sin motivo. Porque vemos cómo
Abraham, cuanto más llegó a contemplar la gloria de Dios, tanto mejor se
reconoció a sí mismo como tierra y polvo (Gn.18, 27); y cómo Elías
escondió su cara no pudiendo soportar su contemplación (1 Re. 19, 13);
tanto era el espanto que los santos sentían con su presencia. ¿Y qué hará
el hombre, que no es más que podredumbre y hediondez, cuando los
mismos querubines se ven obligados a cubrir su cara por el espanto? (Is.
6, 2). Por esto el profeta Isaías dice que 'el sol se avergonzará y la luna se
confundirá, cuando reinare el Señor de los Ejércitos (Is.24,23 y 2, 10. 19) ;

42
es decir, al mostrar su claridad y al hacerla resplandecer más de cerca, lo
más claro del mundo quedará, en comparación con ella, en tinieblas.

Por tanto, aunque entre el conocimiento de Dios y de nosotros mismos


haya una gran unión y relación, el orden para la recta enseñanza requiere
que tratemos primero del conocimiento que de Dios debemos tener, y luego
del que debemos tener de nosotros.

Finalmente repasemos Romanos 3: 9ss.

Fin de la tercera clase. Soli Deo Gloria.

43
BOSQUEJO CUARTA CLASE TEOLOGÍA PROPIA

El carácter de Dios expresado en sus nombres.

4. Los nombres del Padre y el carácter revelado

Dios por ser una persona necesariamente nos ha revelado su carácter; al


hablar sobre este tema definimos carácter como el: “Conjunto de
cualidades o circunstancias propias de una cosa, de una persona o de una
colectividad, que las distingue, por su modo de ser u obrar, de las demás.”52
El carácter de Dios es único y es expresado mediante el trato con el
hombre primeramente a través de los distintos nombres que encontramos
en la Revelación especial de Dios y segundo mediante sus atributos o
perfecciones que nos hablan del Dios perfecto, veamos entonces lo
relacionado con los nombres de Dios53:

1.1. El, ´Elohim o ´Elyon.

El primer nombre que encontramos en las Escritura de ser alguno es


<<´Elohim>>, Génesis 1:1 nos indica que Dios es el Creador de todas las
cosas, pues es el principio, pero no un principio inanimado o impersonal,
sino de manera perfecta y absoluta constituyéndolo todo con el poder de
su palabra.54 En cuanto a las tres expresiones de las que hablamos al
inicio, tenemos que indicar sobre la primera de ellas ´El que posiblemente
se deriva de ´Ul ya tenga el sentido de ser primero, ser Señor o ser fuerte y
poderoso. La forma ´Elohim es el plural de ´El55.

El segundo nombre que encontramos en esta descripción es <<´Elyon>> se


deriva de ´elah, que significa subir, ser elevado, y designa a Dios como el
Alto, el Glorioso, Génesis 14:19, 20; Números 24:16; Isaías 14:1456.

Las discusiones relacionadas con este nombre, se dan en el plano del


origen lingüístico del término, algunas dificultades en cuanto a su
traducción tienen que ver con la forma plural como se aparece el nombre
en el idioma hebreo <<dioses>> sin embargo, verbo con el que se asocia o

52 Biblioteca de Consulta Microsoft® Encarta® 2004. © 1993-2003 Microsoft Corporation. Reservados todos
los derechos.
53 Hemos decidido dejar la parte en donde “se define la persona de Dios” para el lugar relacionado con los

atributos, pues consideramos que es un mejor sitio para explicarlo.

55 Teología Sistemática por L. Berkhof. P 54. Editorial T.E.L.L.


56 Ibíd.

44
la totalidad de las frases son presentadas siempre en singular por ejemplo
Génesis 1: 1 “En el principio el dioses (´Elohim) creo los cielos y la
tierra…”. Nuestra confusión es resuelta por la misma Biblia cuando
entendemos en el contexto de toda la Escritura que Dios es uno
Deuteronomio 6: 4. R. B. Girdlestone realiza el siguiente comentario
acaezca del nombre ´Elohim: “Aunque es de forma plural, este nombre se
utiliza por lo general con un verbo singular cuando se refiere al verdadero
Dios”57.

a. Adonai.

El Señor, cuando vemos este nombre debemos recordar que era la manera
como usualmente se le llamaba al Dios de Israel por parte de Su pueblo, la
razón principal, se debía a que el judío reflexionaba diciendo: “yo soy un
gusano creado de la tierra e inmundo, como puedo mencionar siquiera el
nombre del Señor”, por esta razón prefería utilizar este título y no el
nombre como Dios se le reveló a Moisés en el desierto hablando desde una
zarza que ardía pero no se consumía (Éxodo 3). Este nombre es YHVH.

Este nombre se relaciona con los anteriores. Se deriva bien de dun (se
pronuncia din) o de ´adan siendo en ambos casos juzgar o gobernar, y por
eso sirve para designar el Todopoderoso Regente, a quien están sujetas
todas las cosas y ante quien el hombre se relaciona como siervo58. En el
Nuevo Testamento se tradujo esta expresión con la palabra Kurios, este
título, era el mismo con el que se nombraba al emperador romano en
tiempos del Señor y en el tiempo de los apóstoles en donde era obligatorio
reconocer la soberanía del regente del imperio aun en la vida de los
creyentes, por lo tanto confesar a Cristo como el Kurios era equivalente a
declararle la guerra a la máxima potencia del mundo conocido.

1.3 Shaddai(y) o ´El-shaddai(y)

Uno de los nombres que mejor expresa el poder absoluto de Dios en su


creación es éste (Génesis 17: 1), pues su significado tiene que ver con ser
poderoso en el mayor grado posible tanto en el cielo como en la tierra. Esta
forma de poder no tiene que ver con una potencia descontrolada, sino el
poder que actúa sobre todas las cosas con el fin de cumplir con su
propósito eterno.

El título Shadday índica realmente la plenitud y riqueza de la gracia de


Dios, y al lector hebreo le recordaría que todo don bueno y perfecto

57 Sinónimos del Antiguo Testamento. Por R.B. Girdlestone. Página 32 Editorial Clie.
58 Teología Sistemática por L. Berkhof. P 54. Editorial T.E.L.L.

45
desciende de Dios, que Él nunca se cansa de derramar Sus misericordias
sobre Su pueblo, y que está más que bien dispuesto a darles a ellos que
ellos a recibir59 .

1.4 Yahaweh y Yahaweh Tsebhaoth


Este nombre es considerado como el nombre incomunicable de Dios
(Éxodo 3: 14), sobre éste se han escrito más líneas que de los otros
nombres y fue la forma como se dio a conocer a Moisés en el Monte Sinaí
justo antes de liberar a su pueblo que se hallaba cautivo en Egipto. Los
judíos desarrollaron una serie de supersticiones al pronunciar el nombre
de Dios, principalmente debido a la forma como leían Levítico 24:16 “Y el
que pronunciare el nombre de Yahaweh, irremisiblemente ha de morir”,
por consiguiente al leer la Escritura sustituían el nombre por Adonai o por
´Elohim.60 (Ver numeral 1.2).

El nombre YHYH aparece alrededor de 5500 veces en el Antiguo


Testamento, lo más posible es que este nombre“…exprese de manera
distintiva la personalidad del ser Supremo. Es en todas partes un nombre
propio, denotando la persona de Dios y solo la de Él,”61 siempre que Dios se
comunicó con los hombres de la Biblia bajo este nombre, estaba implícita
la idea de fidelidad, inmutabilidad de Dios con relación a Su pueblo, pero
sobre todo el saber que el Señor cumpliría con el pacto celebrado con
Abraham, Isaac y Jacob.

Una forma común como suele traducirse este nombre personal de Dios, es
Jehová, esta es la transliteración castellana del término hebreo YHVH, sin
que se pueda determinar con precisión en que momento se comenzó a
utilizar esta palabra.62

Otra expresión que amerita mencionarse en este breve resumen es la frase


Jehová de los Ejércitos o Tsebhaoth, sobre las cuales existen
principalmente tres opiniones y para esto citamos lo escrito en la teología
sistemática de Berkhof:

a. Los ejércitos de Israel. El primer significado de esta expresión


parece referirse a los ejércitos de Israel (1 Samuel 4:4; 17:45; 2
Samuel 6:2), sin embargo, no encontramos apoyo a esta posición
en 2 Reyes 19:31, hay otras razones para pensar que este nombre
hace referencia a63
59 Sinónimos del Antiguo Testamento. Por R.B. Girdlestone. Página 43 Editorial Clie.
60 Teología Sistemática por L. Berkhof. P 54. Editorial T.E.L.L.
61 Sinónimos del Antiguo Testamento. Por R.B. Girdlestone. Página 46 Editorial Clie
62 Según el Nuevo Diccionario Bíblico Ilustrado, esta pronunciación se hizo común a partir de Pedro Galatino,

confesor de León X (1518) Nuevo Diccionario Bíblico Ilustrado. Página 559. Vila y Escuain. Editorial Clie.
63 Teología Sistemática por L. Berkhof. P 56. Editorial T.E.L.L.

46
b. Las estrellas. No obstante el ejercito del cielo como de manera común
se le llama a los astros nunca se le asocia con el ejercito de Dios y64

c. Los ángeles. Para la mayoría de los estudiosos de las Escrituras,


esta interpretación merece la preferencia. El nombre Yahawheh
Tsebhaoth se encuentra a menudo en relatos en donde se
mencionan ángeles 1 Samuel 4:4; 2 Samuel 6:2; Isaías 37: 16;
Oseas 12:4, 5; Salmos 80:1. Además los ángeles se presentan
repetidamente como un ejercito que rodea el trono de Dios Génesis
28: 12; 32:2; Josué 5:14 y muchos otros textos.65

En el Nuevo Testamento los nombres con que se le llama al Señor son


principalmente tres:

d. Theos. Su traducción literal es “Dios” y para nuestro estudio


esta palabra es el equivalente a los nombres hebreos utilizados
para ´El, ´Elohim, y ´Elyon. La expresión Theos es la que más
se utiliza comúnmente en el texto griego del Nuevo Testamento
y se refiere a la deidad.

e. Kurios. En la traducción del Antiguo Testamento llamada


Septuaginta, el nombre Yahweh que era reemplazado por el
término Adonai fue sustituido por el nombre Kurios.

Este nombre se deriva de kuros que significa poder, es decir, equivale a


decir que Dios es “el poderoso”, “el Señor” “El poseedor”, y también el amo.

f. Pater. Esta expresión se había usado en el Antiguo Testamento


para describir la relación de Dios con Israel (Deuteronomio
32:6, Salmos 103: 13; Isaías 63: 16), sin embargo, en el Nuevo
Testamento aparece esta expresión para designar la relación
entre la Primera y la Segunda persona de la Trinidad, o la
relación de Dios Padre con sus hijos creyentes.

Como hemos podido notar, los nombres de Dios expresan aspectos de su


propio carácter que reveló en determinado momento al pueblo, ´Elohim nos
describe y recuerda que es nuestro Creador y el de todo el universo,
´Adonai siempre se encuentra asociado con su poder y señorío al igual que
la expresión Kurios del Nuevo Testamento; Shaddai y ´El Shaddai nos hace
tener presente que nuestro Dios es el Todopoderoso que sujeta bajo sus

64 Ibíd. Página 56.


65 Ibíd. Página 56.

47
manos todos los poderes de la naturaleza; también al ver el nombre con se
reveló a Moisés Yahaweh pensamos en el Dios de pactos que guarda sus
promesas por toda la eternidad y que cumple siendo fiel por amor a su
nombre.

1.5. Otros nombres con los que el Señor se reveló en el Antiguo


Testamento

JEHOVÁ JIREH, Significado: El Señor proveerá. Génesis 22:14

Comentario: Conocido también como YHWH o Yahvé-Jireh. Abraham llamó


“el Señor proveerá” al sitio donde Dios le proveyó un carnero para que lo
sacrificara en lugar de su hijo Isaac.

JEHOVÁ MEKADDESH, Significado: El Señor que santifica. Éxodo 31:13

JEHOVÁ-NISSI, Significado: El Señor es mi bandera. Éxodo 17:15.

Comentario: También se conoce como Yahvéh-Nissi. Nombre del altar que


edificó Moisés después de derrotar a los amalecitas en Refidim.

JEHOVÁ-RAFA o ROPHEKA, Significado: El Señor sana. Éxodo 15:26

JEHOVÁ-ROHI, Significado: El Señor es mi pastor

JEHOVÁ-SHALOM, Significado: El Señor es paz. Jueces 6:24

Comentario: También se conoce como Yahvéh-Shalom. Nombre del altar


que Gedeón edificó en Ofra como recordatorio del mensaje de Dios.

JEHOVÁ-SHAMMAH, Significado: El Señor está presente. El Señor es mi


compañero. Ezequiel 48:35.

Comentario: Conocido también como Yahvéh-Sama. Dios le reveló a


Ezequiel que el nombre de la nueva Jerusalén será “el Señor está presente.

JEHOVÁ-TSIDKENU, Significado: El Señor nuestra justicia. Jeremías 23:6

Cada reflejo nombre es una muestra del carácter Santo, inmutable,


misericordioso del Señor nos va conduciendo más y más a las
profundidades del conocimiento del Trino Dios lo cual nos debe llevar a
adorarle “con todo el corazón, con toda nuestra alma y con todas nuestras
fuerzas”, y de seguro lo iremos haciendo en la medida que conozcamos sus
atributos.

48
5. Los nombres del Hijo y el carácter Revelado

Hay unos 200 nombres y títulos de Cristo que se encuentran en la Biblia.


Los siguientes son solo algunos de los más importantes, organizados en
tres secciones, relativas a los nombres que reflejan la naturaleza de Cristo,
Su posición en la Trinidad de Dios, y Su obra en el mundo a favor
nuestro.

2.1. La Naturaleza de Cristo

2.1.1. La Piedra angular: (Efesios 2:20) – Jesús es la piedra angular del


edificio que es Su iglesia. Él amalgama juntamente a judíos y gentiles,
hombres y mujeres – todos los santos de todas las épocas y lugares en una
estructura construida por la fe en Él, la cual es compartida por todos.

2.1.2. Primogénito de toda creación: (Colosenses 1:15) – No que fuera la


primera creación de Dios, como algunos incorrectamente discuten, porque
el verso 16 dice que todas las cosas fueron creadas a través y por Cristo.
Más bien, el significado es que Cristo ocupa el rango y preminencia de
primogénito sobre todas las cosas, que Él sustenta el rango más alto en el
universo; Él es preminente sobre todo lo demás; Él está a la cabeza de
todas las cosas.

2.1.3. Cabeza de la Iglesia: (Efesios 1:22; 4:15; 5:23) – Jesucristo, no un


rey ni un papa, es el único supremo soberano gobernante de la Iglesia –
aquellos por quienes Él murió y que han puesto su fe únicamente en Él
para salvación.

2.1.4. Santo: (Hechos 3:14; Salmo 16:10) – Cristo es santo, tanto en su


divina como en Su humana naturaleza, así como la fuente de toda
santidad para Su pueblo. Por Su muerte, somos hechos santos y puros
delante Dios.

2.1.5. Juez: (Hechos 10:42; 2 Timoteo 4:8) - El Señor Jesús fue señalado
por Dios para juzgar al mundo y distribuir las recompensas de la
eternidad.

2.1.6. Rey de reyes y Señor de señores: (1 Timoteo 6:15; Apocalipsis 19:16)


– Jesús tiene dominio sobre toda autoridad sobre la tierra, sobre todos los
reyes y gobernadores, y ninguno puede impedirle llevar a cabo Sus
propósitos. Él los dirige como le place.

2.1.7. La Luz del Mundo: (Juan 8:12) – Jesús vino a un mundo

49
entenebrecido por el pecado y derramó la luz de la vida y la verdad a través
de Su obra y Sus palabras. Él ha abierto los ojos de aquellos que confían
en Él para que caminen en la luz.

2.1.8. Príncipe de paz: (Isaías 9:6) – Jesús vino no a traer la paz al mundo
mediante la ausencia de guerras; sino la paz entre Dios y el hombre que
estaban separados por el pecado. Él murió para reconciliar a los pecadores
con un Dios santo.

2.1.9. El Hijo de Dios: (Lucas 1:35; Juan 1:49) – Jesús es “el unigénito Hijo
del Padre” (Juan 1:14). El título del “Hijo de Dios” es usado 42 veces en el
Nuevo Testamento, lo que afirma la deidad de Cristo.

2.1.10. El Hijo del Hombre: (Juan 5:27) – Usado como contraste al “Hijo de
Dios,” esta frase afirma la humanidad de Cristo, la cual existe junto con
Su divinidad.

2.1.11. El Verbo: (Juan 1:1; 1 Juan 5:7-8) – El Verbo, es la segunda


Persona del Dios trino, quien habló y fue hecho, quien en la primera
creación habló y creó todas las cosas de la nada, quien era desde el
principio con Dios el Padre, y era Dios mismo, y por quien todas las cosas
fueron creadas.

2.1.12. El Verbo de Dios: (Apocalipsis 19:12-13) – Este es el nombre dado


a Cristo que es desconocido por todos excepto por Él mismo. Denota el
misterio de Su divina Persona.

2.1.13. El Verbo de Vida: (1 Juan 1:1) – Jesús no solo habló las palabras
que conducen a la vida eterna, sino que de acuerdo a este verso, Él es la
Palabra misma de vida, respecto a la vida eterna de gozo y plenitud que Él
provee.

2.2. Su posición en la Trinidad

2.2.1. Alfa y Omega: (Apocalipsis 1:8; 22:13) – Jesús se declara a Sí mismo


como el principio y el fin de todas las cosas, una referencia que pertenece
solo al Dios verdadero. Esta declaración de eternidad, únicamente podría
ser aplicada a Dios.

2.2.2. Emanuel: (Isaías 9:6; Mateo 1:23) – Literalmente “Dios con


nosotros.” Tanto Isaías como Mateo, afirman que el Cristo que nacería en
Belén, sería Dios Mismo, quien vendría a la tierra en forma humana para
vivir entre Su pueblo.

50
2.2.3. Yo Soy: (Juan 8:58, con Éxodo 3:14) – Cuando Jesús se adjudicó a
Sí mismo este título, los judíos trataron de apedrearlo por blasfemia. Ellos
entendían que Él estaba declarando ser el Dios eterno, el inmutable
Jehová del Antiguo Testamento.

2.2.4. Señor de Todos: (Hechos 10:36) – Jesús es el soberano gobernador


sobre todo el mundo y de todas las cosas en el; de todas las naciones del
mundo, y particularmente del pueblo elegido de Dios, tanto gentiles como
judíos.

2.2.5. Dios verdadero: (1 Juan 5:20) – Esta es una directa aseveración de


que Jesús, siendo el verdadero Dios, no solo es divino sino la Divinidad.
Puesto que la Biblia enseña que solo hay un Dios, esto solo puede estar
describiendo Su naturaleza como parte del Dios trino.

2.3. Su Obra en la tierra

2.3.1. El Autor y Consumador de nuestra Fe: (Hebreos 12:2) – La Salvación


es realizada a través de la fe que es el don de Dios (Efesios 2:8-9), y Jesús
es tanto el fundador como el consumador de ella. De principio a fin, Él es
la fuente y sustentación de la fe que nos salva.

2.3.2. El Pan de la Vida: (Juan 6:35; 6:48) – Así como el pan sostiene la
vida en el sentido físico, Jesús es el Pan que proporciona y sostiene la vida
eterna. Dios proveyó el maná en el desierto para alimentar a Su pueblo, y
proveyó a Jesús para darnos la vida eterna a través de Su cuerpo, que fue
partido por nosotros.

2.3.3. El Novio: (Mateo 9:15) – La personificación de Cristo como el Novio y


la Iglesia como Su Novia, revela la relación tan especial que tenemos con
Él.

2.3.4. El Libertador: (Romanos 11:26) – Así como los israelitas necesitaban


que Dios los liberara de la esclavitud de Egipto, así Cristo es nuestro
Libertador de la esclavitud del pecado.

2.3.5. El Buen Pastor: (Juan 10:11, 14) – En los tiempos bíblicos, un buen
pastor estaba dispuesto a arriesgar su propia vida para proteger a sus
ovejas de los depredadores. Jesús puso Su vida por Sus ovejas, y Él nos
cuida, nutre y alimenta.

2.3.6. El Sumo Sacerdote: (Hebreos 2:17) – El sumo sacerdote judío


entraba en el templo una vez al año para hacer expiación por los pecados

51
del pueblo. El Señor Jesús realizó esa función por Su pueblo en la cruz,
una vez y para siempre.

2.3.7. El Cordero de Dios: (Juan 1:29) – La Ley de Dios requería el


sacrificio de un cordero perfecto y sin mancha como expiación por el
pecado. Jesús se convirtió en ese Cordero que mansamente permitió ser
llevado al matadero, mostrando Su paciencia en Su sufrimientos y Su
disposición para morir por los Suyos.

2.3.8. El Mediador: (1 Timoteo 2:5) – Un mediador es aquel que se coloca


entre dos partes para reconciliarlas. Cristo es el único Mediador que
reconcilia al hombre con Dios. El orar a María o a los santos es idolatría,
porque ignoran este ministerio tan importante de Cristo, y le conceden la
función de Mediador a alguien más.

2.3.9. La Roca: (1 Corintios 10:4) – Así como el agua fluyó para vida de la
roca que golpeó Moisés en el desierto, Jesús es la Roca de la cual fluyó el
agua viva de la vida eterna. Él es la Roca sobre quien construimos
nuestras moradas espirituales, para que ninguna tormenta las pueda
sacudir.

2.3.10. La Resurrección y la Vida: (Juan 11:25) – La encarnación de Jesús


es el medio para resucitar a los pecadores a la vida eterna, así como Él
resucitó de la tumba. Nuestro pecado es sepultado con Él, y somos
resucitados con Él para una vida nueva.

2.3.11. Salvador: (Mateo 1:21; Lucas 2:11) – Él salvó a Su pueblo al morir


y redimirlos, al darles el Espíritu Santo para renovarlos por Su poder, al
permitirles vencer a sus enemigos espirituales, sosteniéndolos en las
pruebas y en la muerte, y al resucitarlos en el día postrero.

2.3.12. La Vid Verdadera: (Juan 15:1) – La Vid Verdadera proporciona todo


lo que las ramas (los creyentes) necesitan para producir el fruto del
Espíritu – el agua viva de salvación y el alimento de la Palabra.

2.3.13. El Camino, la Verdad y la Vida: (Juan 14:6) – Jesús es el único


camino a Dios, la única Verdad en un mundo de mentiras, y la única
fuente verdadera de la vida eterna. Él personifica estas tres funciones en
un sentido temporal y eterno.

6. Los nombres del Espíritu Santo y su carácter revelado

El Espíritu Santo es conocido por muchos nombres y títulos, la mayoría de


los cuales denotan alguna función o aspecto de Su ministerio. A

52
continuación tenemos algunos de los nombres y descripciones que usa la
Biblia para el Espíritu Santo:

3.1. El Autor de la Escritura: (2 Pedro 1:21; 2 Timoteo 3:16) La Biblia es


inspirada, literalmente “respirada por Dios” mediante el Espíritu Santo, la
tercera Persona de la Trinidad. El Espíritu movió a los autores de los 66
libros para escribir exactamente lo que Él espiraba dentro de sus
corazones y mentes. Al igual que un barco se desplaza través del agua
mediante el viento en sus velas, así también los escritores bíblicos fueron
impulsados por el Espíritu Santo.

3.2. Consolador / Consejero / Abogado: (Isaías 11:2; Juan 14:16; 15:26;


16:7) Las tres palabras son traducciones de la palabra griega parakletos,
de donde obtuvimos la palabra “Paracleto,” otro nombre para el Espíritu
Santo. Cuando Jesús se fue, Sus discípulos estaban muy angustiados
porque habían perdido Su reconfortante presencia. Pero Él prometió
enviarles al Espíritu de consolación, consejo y guía para aquellos que
pertenecen a Cristo. El Espíritu también “da testimonio” a nuestro espíritu
de que somos de Él y por tanto nos asegura la salvación.

3.3. Convicción de Pecado: (Juan 16:7-11) El Espíritu aplica las verdades


de Dios en la mente misma de las personas para convencerlas mediante
justos y suficientes argumentos de que son pecadores. Él hace esto a
través de la convicción en nuestros corazones de que no somos dignos de
estar ante un Dios santo, que necesitamos Su justificación, y que el juicio
es seguro y vendrá un día sobre todos los hombres. Aquellos que niegan
estas verdades, se rebelan contra la convicción del Espíritu.

3.4. Garantía / Sello / Arras: (2 Corintios 1:22; 5:5; Efesios 1:13-14) El


Espíritu Santo es el sello de Dios sobre Su pueblo, Su derecho sobre
nosotros como Su propiedad. El regalo del Espíritu a los creyentes es el
depósito inicial de nuestra herencia celestial que Cristo prometió y aseguró
para nosotros en la cruz. Por haber sido sellados por el Espíritu, estamos
seguros de nuestra salvación. Nadie puede romper el sello de Dios.

3.5. Guía: (Juan 16:13) Así como el Espíritu guió a los escritores de la
Biblia para registrar la verdad, así también Él promete guiar a los
creyentes para conocer y entender esa verdad. La verdad de Dios es
“locura” para el mundo. Aquellos que pertenecemos a Cristo tenemos al
Espíritu morando en nosotros, quien nos guía hacia todo lo que
necesitamos conocer respecto a los asuntos espirituales. Aquellos que no
pertenecen a Cristo no tienen al “intérprete” que los guíe para conocer y
entender la Palabra de Dios, porque ésta debe ser “discernida
espiritualmente” (1 Corintios 2:14).

53
3.6. Morador de los Creyentes: (Romanos 8:9-11; Efesios 2:21-22; 1
Corintios 6:19) El Espíritu Santo reside en los corazones del pueblo de
Dios, y esa permanencia es la distinción característica de la persona
regenerada. Desde el interior del creyente, Él dirige, guía, conforta e
influye, así como también produce en nosotros el fruto del Espíritu
(Gálatas 5:22-23). Él produce esa íntima relación entre Dios y Sus hijos.
Todos los verdaderos creyentes en Cristo tienen el Espíritu residiendo en
sus corazones.
3.7. Intercesor: (Romanos 8:26) Uno de los aspectos más alentadores y
reconfortantes del Espíritu Santo es Su ministerio de intercesión a nombre
de los que Él habita. Debido a que muchas veces no sabemos qué o cómo
orar cuando nos acercamos a Dios, el Espíritu intercede y ora por
nosotros. Él interpreta nuestros “gemidos” por lo que cuando nos sentimos
oprimidos o abrumados por los afanes de la vida, Él está con nosotros
para asistirnos mientras nos apoya ante el trono de la gracia.

3.8. Revelador / Espíritu de Verdad: (Juan 14:17; 16:13; 1 Corintios 2:12-


16) Jesús prometió que después de Su resurrección, el Espíritu Santo
vendría y “os guiará a toda la verdad.” Puesto que el Espíritu está en
nuestro corazón, somos capaces de entender la verdad, especialmente
respecto a los asuntos espirituales, de una forma en que los no creyentes
no pueden. Pero nosotros tenemos la mente de Cristo en la Persona de Su
Espíritu dentro de nosotros.

3.9. El Espíritu de Dios / El Señor / Cristo: (Mateo 3:16; 2 Corintios 3:17;


1 Pedro 1:11). Estos nombres nos recuerdan que el Espíritu de Dios es
realmente parte de la divina Trinidad y que Él es Dios así como lo son el
Padre y el Hijo. Él nos es revelado primeramente en la creación, cuando Él
“se movía sobre la superficie de las aguas,” (Génesis 1:2), denotando Su
participación en la creación, junto con la de Jesús, por quien “todas las
cosas fueron hechas por medio de Él” (Juan 1:1-3). Vemos esta misma
Trinidad de Dios nuevamente en el bautismo de Jesús, cuando el Espíritu
desciende sobre Jesús y la voz del Padre es escuchada.

3.10. Espíritu de Vida: (Romanos 8:2) La frase “Espíritu de vida” significa


que el Espíritu Santo es quien produce o da la vida, no que Él inicie la
salvación, sino más bien que Él imparte la nueva vida. Cuando recibimos
la vida eterna a través de Cristo, el Espíritu nos proporciona el alimento
espiritual que es el sustento de la vida espiritual. Aquí nuevamente vemos
al Dios Trino en acción. Somos salvados por el Padre a través de la obra
del Hijo, y la salvación es sustentada por el Espíritu Santo.

3.11. Maestro: (Juan 14:26; 1 Corintios 2:13) Jesús prometió que el

54
Espíritu les enseñaría y les recordaría a Sus discípulos “todas las cosas”
que Él había dicho mientras estaba con ellos. Los escritores del Nuevo
Testamento fueron movidos por el Espíritu para recordar y entender las
instrucciones que Jesús dio para la formación y organización de la Iglesia,
las doctrinas relativas a Él Mismo, los pasos para llevar una vida santa, y
la revelación de las cosas por venir.

3.12. Testigo: (Romanos 8:16; Hebreos 2:4; 10:15) El Espíritu es llamado


“testigo” porque Él verifica y da testimonio del hecho de que somos hijos de
Dios, que Jesús y los discípulos que realizaron milagros fueron enviados
por Dios, y que los libros de la Biblia son divinamente inspirados. Además,
al otorgar los dones del Espíritu a los creyentes, Él nos da testimonio a
nosotros y al mundo de que pertenecemos a Dios.

55
BOSQUEJO QUINTA CLASE TEOLOGÍA PROPIA

Los Atributos de Dios I Parte

Éxodo 3: 13, 14: Dijo Moisés a Dios: He aquí que llego yo a los hijos de
Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si
ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé? 14 Y
respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos
de Israel: YO SOY me envió a vosotros.

Juan 1: 1-3: En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el


Verbo era Dios. 2 Este era en el principio con Dios. 3 Todas las cosas por
él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.

Apocalipsis 1: 11: 11 que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el


último. Escribe en un libro lo que ves, y envíalo a las siete iglesias que
están en Asia: a Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Titiara, Sardis, Filadelfia y
Laodicea.

1. El Ser de Dios

¿Qué es el ser? En la ontología, es decir, la parte de la filosofía que estudia


los seres, se define como: “…podemos considerar de un modo muy general
que el ser (en singular) remite a "lo que es", a cualquier realidad individual
a la que llamamos ente, y a la que consideramos un "ser",
independientemente de que su existencia sea o no física, material; pero
también podemos considerar que remite a lo que hace que una cosa sea,
es decir, al elemento común que comparten todas las cosas que son, de las
que decimos que "tienen ser", y en este sentido consideramos al ser como
el fundamento último de la realidad. En este sentido, es el objeto de
estudio tradicional de la metafísica, el estudio "del ser en cuanto tal",
considerando que el ser es la categoría suprema de la realidad, o que es
algo más que una categoría de la realidad, a la que necesariamente han de
referirse todos los seres que existen.”66.

Ahora bien, cuando pensamos en Dios como Ser, no entramos a la


consideración de su existencia como consecuencia de una causa
precedente, sino que el Dios de la Biblia es el ser por excelencia de quien
proceden todas las cosas.

“Es del todo evidente que el Ser de Dios no admite definición alguna. Para
definir a Dios lógicamente, tendríamos que comenzar por buscar un

66
http://www.webdianoia.com/glosario/display.php?action=view&id=353&from=action=search%7Cby=S

56
elevado concepto bajo el cual Dios pudiera coordinarse con otros
conceptos)' luego señalar las características que fueran aplicables
únicamente a Dios. Semejante definición genético sintética no puede darse
de Dios puesto que Dios no es una de varias especies de dioses que pueda
reducirse a un simple género. Lo que resulta más posible es una definición
analítica descriptiva. Tal definición consiste en enumerar las
características de una persona o cosa; pero deja sin explicar la esencia
misma del Ser. Una definición de esta clase no puede ser completa, sino
parcial, puesto que es imposible dar de Dios una descripción exhaustiva y
positiva (opuesta a la negativa). Consistiría en presentar una lista de todos
los atributos conocidos de Dios, y éstos en gran parte son de carácter
negativo.”67

“Que no podemos tener un conocimiento literal de los atributos de Dios fue


discutido extensamente por Tomas de Aquino en la Parte I de su Suma
teológica. Arguye, en su Suma contra los gentiles, parte I, capítulo 32,
«Que no se afirma nada unívocamente de Dios y de otras cosas»; capítulo
33, «Que no todos los términos aplicados a Dios y a las criaturas son
puramente equívocos»; capítulo 34, «Que los términos aplicados a Dios y a
las criaturas son aplicados analógicamente». La distinción entre las
afirmaciones unívocas, equívocas, y analógicas se basa en el capítulo
primero de Categorías por Aristóteles. A lo que Tomás llama «analógico»,
Aristóteles llama «derivativo», pero la distinción básica es la misma. Las
declaraciones unívocas son literales. Las palabras significan exactamente
lo que dicen, no se usan en forma figurativa. Las declaraciones equívocas
no son la verdad. Lo que llamamos «la vía láctea» lleva el nombre «láctea»
solamente en un sentido equívoco. Las declaraciones analógicas son la
verdad solamente en un sentido figurativo de las palabras.”68

“La Biblia nunca presenta un concepto abstracto de Dios, sino que lo


describe siempre como el Dios Viviente, que entra en diversas relaciones
con sus criaturas, relaciones que denuncian otros tantos diferentes
atributos de Dios. Kuyper, en su obra Dictaten Dogmatiek nos dice que
Dios, personificado como sabiduría, habla de su esencia en Prov. 8: 14,
donde se atribuye El mismo el vocablo tushiyyach, del hebreo, que
significa "Wezen" (en la Biblia holandesa) y "consejo" en la versión
castellana. La traducción holandesa es muy dudosa y merece preferencia
la inglesa "counsel" y la castellana "consejo". También se ha llamado la
atención al hecho de que la Biblia habla de la naturaleza de Dios en 1
Pedro 1: 4; pero esto difícilmente puede referirse a la esencia del Ser de

67
Teología Sistemática. Por Louis Berkhof. Página 31. Libros Desafío.
68
Teología Sistemática. Por James Oliver Biswell. Página 13. Logoi.

57
Dios, puesto que no hemos sido hechos participantes de la esencia
divina.”69

“Una indicación de la verdadera esencia de Dios se encuentra en el nombre


Jehová que según la interpretación dada por. Dios mismo, significa, "Yo
Soy el que Soy". Fundándose en este pasaje la esencia de Dios se
encontraría en el mismo hecho de ser, es decir, en la existencia abstracta,
que interpretada significa, existir por sí mismo, permanecer en uno
mismo, o gozar de absoluta independencia. Repetidamente se cita otro
pasaje que contiene una indicación de la esencia de Dios, y que es lo que
más se acerca a una definición bíblica; es a saber Juan 4: 24, "Dios es
Espíritu, y los que lo adoran necesitan adorarlo en Espíritu y en verdad".
Esta afirmación de Cristo indica claramente la espiritualidad de Dios. Las
dos ideas que se derivan de estos pasajes, ocurren repetidamente en la
teología para definirnos la esencia del Ser de Dios. En general debe decirse
que la Escritura no exalta un atributo de Dios a expensas de los otros,
sino que los presenta, dando la impresión de que existen en perfecta
armonía en el Ser divino. Es verdad que a veces se insiste sobre uno, y en
otras sobre otro; pero la Escritura claramente intenta dar el debido énfasis
a cada uno de los atributos divinos.”70

También el hecho de que la Biblia presente a Dios como Espíritu, nos


indica un atributo poco mencionado y que tiene que ver con el hecho de
que el Señor es un ser simple. Esto connota que no puede dividirse en
partes, pues no tiene miembros como nosotros, William Lane Craig en su
libro On Guard (En Guardia) dice: “El problema aquí, estoy seguro, es que
la palabra "simple" en Español puede significar "fácil" o incluso "tonto", por
lo que llamar a Dios simple suena más bien como un insulto. Pero "simple"
también puede significar "no compuesto," es decir, no compuesto de
partes, y éste es el sentido relevante aquí. Un electrón, por ejemplo, es una
partícula simple, mientras que un protón no lo es. Este último está
compuesto por quarks. El grado al que una entidad es simple es el grado
al que ésta se compone de partes potencialmente separables.”71.

“El Ser de Dios se caracteriza por una profundidad, plenitud, variedad y


gloria que sobrepasa toda nuestra comprensión, y la Biblia lo presenta
como un todo gloriosamente armónico sin ninguna inherente
contradicción. Y esta plenitud de vida no encuentra otra manera posible de
expresión que en las perfecciones de Dios. Algunos de los Padres de la
Iglesia Primitiva cayeron abiertamente bajo la influencia de la filosofía

69
Teología Sistemática. Por Louis Berkhof. Página 32. Libros Desafío.
70
Teología Sistemática. Por Louis Berkhof. Página 32. Libros Desafío.
71
Tomado de la página. http://www.reasonablefaith.org/spanish/es-dios-simple

58
griega en lo que a la doctrina de Dios se refiere y, como Seeberg lo expresa,
"no fueron más allá de la mera concepción abstracta de que el Ser divino,
es la existencia absoluta sin atributos". Por algún tiempo los teólogos, en
lo general, se inclinaron más bien a insistir en la trascendencia de Dios, y
a reconocer la imposibilidad de cualquier conocimiento adecuado, o
definición de la esencia divina. Durante la controversia trinitaria, la
distinción entre la esencia única, y las tres personas de la deidad, se
presentó con insistencia; pero la esencia, según generalmente se sentía,
estaba mucho más allá de la comprensión humana. Sin embargo, Gregorio
Nacianceno, se aventuró a decir: "Hasta donde nuestro discernimiento
alcanza, ho on y ho theos son de algún modo, más que otros vocablos, los
nombres de la (divina) esencia, y de éstos, ho on es preferible". Considera
que ho hon describe al Ser Absoluto.”72.

“La esencia de Dios según la concebía Agustín, era estrechamente parecida


al concepto que de ella tenía Gregario. También en la Edad Media hubo la
tendencia a veces, de negar que el hombre tenga algún conocimiento de la
esencia de Dios, y otras, de reducir al mínimum ese conocimiento. En
algunos casos se singularizaba uno de los atributos divinos como el más
significativo de la esencia de Dios. Así lo hizo Tomás de Aquino con la
Aseidad, o existencia de Dios por sí mismo, y Duns Escoto, con la
Infinidad. También se hizo muy común hablar de Dios como del actus
purus, considerándolo simple. Los reformadores y sus sucesores también
hablaron de la esencia de Dios incomprensible pero no creyeron que del
todo fuera imposible conocerlo, aunque Lutero se expresó con mucha
fuerza sobre este punto. Insistieron en la unidad, simplicidad, y
espiritualidad de Dios. Las palabras de la Confesión Belga son muy
características:

"Todos creemos con el corazón y confesamos con la boca que hay un Ser,
único, simple y espiritual, al que llamamos Dios". Posteriormente los
filósofos y teólogos encontraron la esencia de Dios en su ser abstracto, en
la sustancia universal, en el pensamiento puro, en la absoluta causalidad,
en el amor, en la personalidad y en la majestuosa santidad o lo
numinoso.”73.

Este peligro siempre estará presente en el corazón de los hombres cuando


tratamos inútilmente de definir a Dios, sin considerar la imposibilidad de
hacerlo, gran parte del problema medieval y de los filósofos o agnósticos
sigue igual, pues se enfatiza en atributos tales como su ser absoluto, su
incomprensibilidad, y aún atributos de su naturaleza interior tales como

72
Teología Sistemática. Por Louis Berkhof. Página 33. Libros Desafío.
73
Teología Sistemática. Por Louis Berkhof. Página 33. Libros Desafío.

59
su omnisciencia, presciencia, o aquellos que tienen que ver con su
moralidad tales como el amor, santidad, justicia, etc. Sobra decir que
todos estos desequilibrios destrozan lo que el Señor ha revelado de sí
mismo.

2. ¿Es posible definir a Dios?

El mejor resumen de la doctrina de Dios como lo enseña la Biblia se


encuentra en contestación a la pregunta número 4 del Catecismo Menor
de Westminster, «¿Qué es Dios?» R. «Dios es un espíritu, infinito, eterno, e
inmutable en su ser, sabiduría, poder, santidad, bondad, justicia, y
verdad.»

“La teología Reformada afirma que Dios puede ser conocido, pero que es
imposible que el hombre alcance un conocimiento exhaustivo y perfecto de
Dios en todo sentido. Alcanzar tal conocimiento equivaldría a comprender
a Dios y esto ya queda fuera de nuestro asunto: "Pinitum non possit capere
infinitum". Además, el hombre en el sentido propio de lo que es definir, no
puede dar de Dios una definición, sino tan sólo una descripción parcial.
Una definición lógica es imposible porque Dios no puede ser clasificado
bajo una categoría superior. Al mismo tiempo, la teología Reformada
afirma que el hombre puede obtener un conocimiento perfectamente
adecuado acerca de Dios, para la realización del propósito divino en la vida
del hombre.”74.

“La cuestión de si Dios puede ser definido depende, para su respuesta, de


qué es lo que se significa por definición. Dice Cicerón: «Est definitio, earum
rerum, quae sunt ejus rei propriae, quam definire volumus, brevis et
circumscripta quaedam explicatio». En este sentido, Dios no puede ser
definido. Ninguna criatura, y mucho menos el hombre, puede conocer todo
lo que pertenece a Dios; y por ello ninguna criatura puede dar una
declaración exhaustiva de todo lo que Dios es. Sin embargo, definir es
sencillamente limitar, separar o distinguir, de modo que la cosa definida
pueda ser distinguida de todas las demás. Esto se puede hacer (1)
Enunciando sus características. (2) Enunciando su género y su diferencia
específica. (3) Analizando la idea tal como se encuentra en nuestras
mentes. (4) Por una explicación del término o del nombre por el que el
denota. Todos estos métodos vienen a ser muy semejantes. Cuando
decimos que podemos definir a Dios, todo lo que significamos con ello es
que podemos analizar la idea de Dios tal como se encuentra en nuestra
mente; o, que podemos declarar la clase de seres a la que El pertenece, y
los atributos que le distinguen de todos los otros seres. Así, en la sencilla

74
Teología Sistemática. Por Louis Berkhof. Página 17. Libros Desafío.

60
definición: Dios es ens perfectissimus, la palabra ens lo designa como un
ser, no como una idea, sino como aquello que tiene una existencia real,
objetiva; y la perfección absoluta lo distingue de todos los otros seres.
...”75.

Nota de traducción de la idea no literal: Es la definición, por supuesto,


aquello que es propio de lo suyo o del objeto o persona que se desea
abarcar, si lo que deseamos definir de manera breve y limitada se
encuentra al alcance de nuestra comprensión.

“Probablemente la mejor definición de Dios jamás escrita por el hombre


sea la que aparece en el «Catecismo de Westminster»: «Dios es un Espíritu,
Infinito, eterno e inmutable, en su ser, sabiduría, poder, santidad, justicia,
bondad y verdad». Ésta es una definición verdadera, porque declara la
clase de seres a la que Dios debe ser asignado. Él es un Espíritu. Y es
distinguido de todos los otros espíritus en cuanto a que Él es infinito,
eterno e inmutable en su ser y perfecciones. Es también una definición
completa, hasta allí donde es una declaración exhaustiva del contenido de
nuestra idea de Dios. Sin embargo, ¿En qué sentido se emplean estos
términos? ¿Qué se significa por las palabras «ser» y «perfecciones» o
«atributos» de Dios? ¿Qué relación tienen sus atributos con su esencia, y
unos con otros? Estas son cuestiones a las que los teólogos, especialmente
durante el período escolástico, dedicaron mucho tiempo y trabajo.”76.

3. Dios y las confesiones de fe históricas.

Hacemos mención ahora de la forma como las principales confesiones de fe


históricas del protestantismo se han acercado a la realidad del Dios de la
Biblia tratando de presentar quién es Él. Iniciemos en orden cronológico.

En el Credo de los apóstoles 215 d.C: “Creo en Dios Padre, Todopoderoso


Creador del Cielo y la Tierra.”.

Credo niceno-constantinopolitano 325, 381: “Creemos en un solo Dios,


Padre Todopoderoso, creador de Cielo y Tierra, de todo lo visible e
invisible.”

Credo de Atanasio: Y la Fe Universal es ésta: que adoramos a un solo Dios


en Trinidad, y Trinidad en Unidad, sin confundir las Personas, ni dividir la
Sustancia.

75
Teología Sistemática. Por Charles Hodge. Edición Digital. Página 302.
76
Ibíd. Página 303.

61
Confesión de fe de AUGSBURGO 1530: Dios Nuestras Iglesias enseñan, en
perfecta unanimidad la doctrina proclamada por el Concilio de Nicea: a
saber, que hay un solo Ser Divino que llamamos y que es realmente Dios.
Asimismo que hay en el tres personas, igualmente poderosas y eternas:
Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo; todos los tres un solo ser
divino, eterno, indivisible, infinito, todopoderoso, infinitamente sabio y
bueno, creador y conservador de todas las cosas visibles e invisibles. Por el
término de Persona no designamos una parte ni una cualidad inherente a
un ser, sino lo que subsiste por si mismo. Es así que los padres de la
Iglesia han entendido este término.

PRIMERA PARTE

Concerniente a los Altos Artículos de la Majestad Divina

1º Que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, tres personas distintas en una


sola esencia y naturaleza divinas, son un solo Dios que ha creado los
cielos y la tierra, etc.
2º Que el Padre de nadie es nacido; el Hijo es nacido del Padre; el Espíritu
Santo procede del Padre y del Hijo.
3º Que el que se hizo hombre no es el Padre, ni el Espíritu Santo, sino el
Hijo.

La Confesión de Fe Escocesa 1560

CAPÍTULO 1: DIOS

Confesamos y reconocemos a un sólo Dios, a quien sólo debemos


allegarnos, a quien sólo debemos servir, a quien sólo debemos adorar y en
quien sólo debemos confiar. Un Dios quien es eterno, infinito,
inconmensurable, incomprensible, omnipotente, invisible; uno en
sustancia y sin embargo distinto en tres personas, el Padre, el Hijo y el
Espíritu Santo. Por quien confesamos y creemos haber sido creadas todas
las cosas en el cielo y en la tierra, visibles e invisibles para conservar su
esencia y para ser gobernadas y guiadas por su inescrutable providencia
para aquellos fines en que su eterna sabiduría, bondad y justicia les ha
señalado y para la manifestación de su propia gloria.

Confesión de fe Belga 1561: Artículo 1: El único Dios

Todos nosotros creemos con el corazón y confesamos con la boca1, que


hay un ser espiritual2, único y simple3, al que llamamos Dios: eterno4,
incomprensible5, invisible6, inmutable7, infinito8, todopoderoso9,

62
perfectamente sabio10, justo11, bueno12 y fuente superabundante13 de
todos los bienes.|

Los 39 artículos de la Iglesia Anglicana 1562: Artículo I: De la fe en la


Sagrada Trinidad

Sólo hay un Dios vivo y verdadero, eterno, sin cuerpo, miembros o


pasiones; con un poder, sabiduría y bondad infinitas; el Hacedor, y
Preservador de todas las cosas tanto visibles como invisibles. Y en unión
con esta divinidad hay tres Personas de una sola sustancia, poder y
eternidad: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

Confesión de fe de Westminster 1647, Capítulo 2, Párrafo 1: Sólo hay un


Dios vivo y verdadero, quien1 es infinito en su ser y perfección,2 espíritu
purísimo,3 invisible,4 sin cuerpo, sin miembros ni pasiones,5
incambiable,6 inconmensurable,7 eterno,8 incomprensible,9
todopoderoso,10 sumamente sabio11 sumamente santo,12 sumamente
libre,13 absoluto hasta lo sumo,14 quien hace todas las cosas de acuerdo
con el consejo de su propia, incambiable y justísima voluntad15 y para su
propia gloria;16 sumamente amoroso,17

Confesión de fe de Londres 1689: Capítulo 2, párrafo 1: El Señor nuestro


Dios es un Dios único, vivo y verdadero;1 cuya subsistencia está en él
mismo y es de él mismo, infinito en su ser y perfección;2 cuya esencia no
puede ser comprendida por nadie sino por él mismo;3 es espíritu purísimo,
invisible, sin cuerpo, miembros o pasiones, el único que tiene inmortalidad
y que habita en luz inaccesible;4 es inmutable, inmenso, eterno,
inescrutable, todopoderoso, infinito en todos los sentidos, santísimo,
sapientísimo, libérrimo, absoluto;5 que hace todas las cosas según el
consejo de su inmutable y justísima voluntad, para su propia gloria;6 es
amantísimo, benigno, misericordioso, longánimo, abundante en bondad y
verdad, perdonando la iniquidad, la transgresión y el pecado;7
galardonador de los que le buscan con diligencia, y sobre todo, justísimo y
terrible en sus juicios, que odia todo pecado y que de ninguna manera
dará por inocente al culpable.8

1. Dt. 6:4; Jer. 10:10; 1 Co. 8:4,6; 1 Ts. 1:9. 2. Is. 48:12. 3. Ex. 3:14; Job
11:7,8; 26:14; Sal. 145:3; Ro. 11:33,34. 4. Jn. 4:24; 1 Ti. 1:17; Dt.
4:15,16; Lc. 24:39; Hch. 14:11,15; Stg. 5:17. 5. Mal. 3:6; Stg. 1:17; 1 R.
8:27; Jer.23:23,24; Sal. 90:2; 1 Ti. 1:17; Gn. 17:1; Ap. 4:8; Is. 6:3; Ro.
16:27; Sal. 115:3; Ex. 3:14. 6. Ef. 1:11; Is. 46:10; Pr. 16:4; Ro. 11:36. 7.
Ex. 34:6,7; 1 Jn. 4:8. 8. He. 11:6; Neh. 9:32,33; Sal. 5:5,6; Nah. 1:2,3; Ex.
34:7.
63
Fin de la clase

64
BOSQUEJO SEXTA CLASE TEOLOGÍA PROPIA

Los Atributos de Dios II Parte

4. Métodos para determinar los atributos de Dios

Por Tomado de la Teología Sistemática de Louis Berkhof, páginas 44-47.


Libros Desafío.

Es obvio que la teología es también una ciencia, y en consecuencia


requerimos tener un método que te permita investigarla. Tal exploración se
basa en los hechos propios de la teología, los cuales han sido revelados en
la Biblia, no obstante, sabemos que la denominada revelación natural
provee algún conocimiento del Dios creador, aunque no Cristo como
salvador de su pueblo. Entonces tratemos de observar esta manera de
determinar los atributos de Dios.

“En su intento de construir un sistema de teología natural, los escolásticos


afirmaban tres maneras para determinar los atributos de Dios, a las que
dieron la designación siguiente:

1. Vía Causalitatis
2. Via negationis
3. Via eminentíae

Por la primera, la senda de la causalidad, nos levantamos desde los


efectos que vemos en el mundo que nos rodea, hasta la idea de la primera
causa; desde la contemplación de la creación hasta la idea de un
Todopoderoso Creador; y desde la observación del gobierno moral del
mundo hasta la idea de un poderoso y sabio Gobernante.

Por la segunda, la senda de la negación, removemos de nuestra idea de


Dios todas las imperfecciones que vemos en sus criaturas como
inconsistentes con la idea de un Ser Perfecto y le adscribimos todas las
opuestas perfecciones. Apoyándonos en este principio hablamos de Dios
como independiente, infinito, incorpóreo, inmenso, inmortal e
incomprensible.

y finalmente, por la tercera, la senda de la eminencia, adscribimos a Dios,


en el más eminente grado, las relativas perfecciones que descubrimos en el
hombre, según el principio de que lo que existe es un efecto que preexiste
en su causa, y todavía más, en el absoluto sentido de la palabra, en Dios,
como el Ser más perfecto. Este método puede apelar a algunos porque
procede de lo conocido a lo desconocido, pero no es el método adecuado

65
para la teología dogmática. Tiene su punto de partida en el hombre y
formula sus conclusiones partiendo de lo que encuentra en el hombre para
llegar a lo que se encuentra en Dios. Y hasta donde lo hace así, resulta el
hombre la medida de Dios.
Ciertamente éste no es el procedimiento del método teológico. Además,
basa su conocimiento de Dios en conclusiones humanas más bien que en
la revelación que Dios ha hecho de sí mismo en su Palabra divina, y con
todo, esta es la única fuente adecuada del conocimiento de Dios. Aunque
aquel método pudiera seguirse en una así llamada teología natural, no se
adapta a una teología fundada en la revelación.

Otro tanto puede decirse de los métodos que para la teología experimental
han sugerido sus modernos representativos. Un ejemplo típico de ello se
encuentra en la obra de Macintosh, Theology As An Empirical Science. Este
autor menciona tres métodos de procedimiento. Podemos comenzar

1. Con nuestras intuiciones de la realidad de Dios, esas irrazonables


certidumbres que están inconmoviblemente arraigadas en la
experiencia inmediata. Una de ellas es que el objeto de nuestra
dependencia religiosa es absolutamente suficiente para nuestras
necesidades imperiosas. En todas partes pueden sacarse
deducciones, especialmente, de la vida de Jesús y de lo que se
parece a ella. Nuestro punto de partida también lo encontraremos.

2. No en las certezas el hombre, sino en sus necesidades. El práctico y


necesario postulado es que Dios es absolutamente suficiente y
absolutamente confiable en cuanto tenga relación con las
necesidades religiosas del hombre. Sobre tal fundamento el hombre
puede construir su doctrina de los atributos de Dios. Y, finalmente.

3. También es posible seguir un método más pragmático, que descansa


sobre este principio: Podemos saber hasta cierto punto lo que las
cosas y las personas son, sobrepasando nuestras inmediatas
percepciones mediante la observación de lo que esas cosas o
personas hacen. Macintosh encuentra que es necesario valerse de
los tres métodos anteriores.

Ritschl quiere que partamos de la idea de que Dios es amor, y nos


preguntará lo que se encierra en este muy característico concepto acerca
de Dios. Desde luego que el amor es personal, implica la personalidad de
Dios, y de esta manera nos proporciona un principio para la interpretación
del mundo y de la vida del hombre. El pensamiento de que Dios es amor
trae consigo la convicción de que puede ejecutar su propósito de amor, es
decir, que su voluntad será supremamente efectiva en el mundo. Esto nos

66
trae la idea de un Creador Todopoderoso. Y en virtud de este pensamiento
básico también afirmamos que Dios es eterno, puesto que para dirigir
todas las cosas hacia la realización de su Reino, contempla el final desde el
principio. En un estilo muy semejante dice el Dr. W. A. Brown:
"Obtenemos nuestro conocimiento de los atributos analizando la idea de
Dios que ya hemos alcanzado mediante la revelación en Cristo; y luego
ordenamos esos atributos de manera que nos den los rasgos distintivos de
la idea de Dios en su más clara expresión" Todos estos métodos tienen su
punto de partida en la experiencia humana, más bien que en la Palabra de
Dios. Deliberadamente ignoran la clara y propia revelación de Dios en la
Escritura, exaltando, en cambio, la idea del descubrimiento de Dios por el
hombre.

Quienes se apoyan en semejantes métodos tienen una exagerada idea de


su propia capacidad para encontrar a Dios y para determinar su
naturaleza inductivamente, por medio de aprobados "métodos científicos".
Al mismo tiempo cierran sus ojos a la única avenida por la cual podrían
obtener verdadero conocimiento de Dios, es decir, su revelación especial,
olvidándose aparentemente del hecho de que solamente el Espíritu de Dios
escudriña y revela las cosas profundas de Dios para dárnoslas a conocer.

Este método tan propio de ellos los obliga a rebajar a Dios hasta el nivel
del hombre, a insistir en su inmanencia a costa de su trascendencia,
haciéndolo inseparable del mundo. El resultado final de esta filosofía nos
da un Dios hecho a la imagen del hombre. James condena todo
intelectualismo en religión y sostiene que la filosofía en la forma de teología
escolástica falla por completo cuando trata de definir los atributos de Dios
en forma científica, como falla también al tratar de probar su existencia.
Después de apelar al libro de Job dice: "El raciocinio es una senda
relativamente superficial e irreal hacia la deidad". Y concluye James su
discusión con las siguientes significativas palabras: "Con toda sinceridad
pienso que debemos llegar a la conclusión de que carecen absolutamente
de esperanza todos los empeños que, valiéndose de procesos enteramente
intelectuales, se encaminan a demostrar la verdad de las afirmaciones
respecto a experiencias directamente religiosas." James tiene más
confianza en el método pragmático que busca un Dios que satisface las
necesidades prácticas del hombre. En su concepto basta con creer que
"más allá de cada hombre y en forma inseparable de él existe un gran
poder que ve con simpatía al hombre y a sus ideales. Todo lo que los
hechos requieren es que ese poder sea otro, y más grande que lo que
tenemos conciencia de ser nosotros.

Cualquier poder de cualquiera dimensión sería bueno con tal de que fuera
suficientemente grande para merecer nuestra confianza al momento de dar

67
el próximo paso. No necesita ser ni infinito ni único. Hasta puede
concebirse un poco más grande que uno de nosotros y más semejante a
Dios mismo, en forma tal que el actual yo de cada uno no parezca sino
mutilada expresión. Todo el universo puede concebirse como una colección
de esos poderes personales, de diferentes grados y alcances, sin que
absolutamente reine entre ellos ninguna forma de unidad". Así se nos
abandona a la idea de un Dios finito.

El único camino adecuado para obtener perfectamente un conocimiento


fidedigno de los atributos divinos es el estudio de la revelación de Dios
mismo en la Escritura. Cierto es que podemos adquirir algún conocimiento
de la grandeza y poder, la sabiduría, y bondad de Dios, por medio del
estudio de la naturaleza; pero aun para alcanzar un adecuado concepto de
estos atributos será necesario que volvamos a la Palabra de Dios.

En la teología de la revelación procuramos aprender de la Palabra de Dios


cuales son los atributos del Ser divino. El hombre no extrae conocimiento
de Dios como lo hace de otros objetos de estudio; sino que Dios mismo es
quien le concede ese conocimiento al hombre, un conocimiento dado por el
mismo Dios, y que al hombre solamente toca aceptarlo y apropiárselo. Por
consiguiente, para lograr la apropiación y entendimiento del conocimiento
revelado, es de la mayor importancia reconocer el hecho de que el hombre
fue creado a la imagen de Dios y que en consecuencia halla edificantes
analogías en su propia vida. A diferencia del método a priori de los
escolásticos que deducían los atributos haciéndolos originar de la idea de
un Dios perfecto, nuestro método puede llamarse a posteriori, puesto que
tiene su punto de partida no en un Ser abstractamente perfecto, sino en la
plenitud de la revelación del mismo Dios, y a la luz de ella procuramos
conocer al Ser divino.

5. Clasificación de los atributos de Dios (Divisiones para estudiar los


atributos de Dios).

“Lo que nos viene a la mente cuando pensamos en Dios es lo más


importante de nosotros. Es probable que la historia de la humanidad
señalará que ningún pueblo se ha alzado a niveles más altos que su
religión, y la historia espiritual del hombre demostrará que ninguna
religión ha sido jamás más grande que su concepto de Dios. La adoración
será pura, o baja, según el lugar en que el adorador tenga a Dios. Por esta
razón, la cuestión más importante que la Iglesia tiene delante siempre será
Dios mismo, y la realidad más portentosa acerca de cualquier ser humano
no es lo que él pueda decir o hacer en un momento dado, sino la forma en
que concibe a Dios en lo más profundo del corazón. Por una ley secreta del
corazón, tenemos la tendencia de acercamos hacia la imagen mental de

68
Dios que poseamos. Esto no es cierto solamente con respecto al cristiano
de manera individual, sino también con respecto al conjunto de cristianos
que forma la Iglesia. Lo más revelador acerca de la Iglesia será siempre su
idea de Dios, así como su mensaje más significativo es lo que diga sobre
Él, o lo que deje sin decir, porque con frecuencia, su silencio es más
elocuente que sus palabras. Nunca se podrá escapar de la revelación de sí
misma que hará cuando dé testimonio acerca de Dios.”77.

Durante la historia de la iglesia nunca a existido unanimidad en lo forma


como describimos esas perfecciones de Dios que en teología llamamos
atributos. Algunos estudiosos sugieren que no deberíamos utilizar el
término atributo, pues en realidad no le estamos atribuyendo nada al
Señor, que es mejor utilizar la palabra perfecciones, lo cierto es que como
cita el profesor L. Berkhof, “si todavía continuamos utilizando el nombre
“atributos”, se debe a que es de uso general, y a que ya dejamos explicado
que tiene que ser excluida enérgicamente la idea de que algo se añade al
ser de Dios”.78

Los atributos de Dios suelen clasificarse de varias formas para tratar de


comprender el ser de Dios, algunos teólogos presentan las perfecciones
divinas como atributos incomunicables y comunicables, entre los primeros
se destacan: Independencia, Inmutabilidad, Eternidad, Omnipresencia,
Unidad; mientras que en el segundo grupo debemos también subdividirlos
para efectos pedagógicos como lo hace Wayne Grudem:

A. Atributos que describen el ser de Dios


1. Espiritualidad
2. Invisibilidad
B. Atributos mentales
3. Conocimiento (u omnisciencia)
4. Sabiduría
5. Veracidad (incluyendo fidelidad)
C. Atributos morales
6. Bondad (incluyendo misericordia, gracia)
7. Amor
8. Santidad
9. Justicia (o rectitud)
10. Celos
11. Ira

77
El conocimiento del Dios Santo. Por A.W. Tozer. Página 7. Editorial Vida.
78 Teología Sistemática, p.59. Por L. Berkhof, editorial T.E.L.L.

69
D. Atributos de propósito
12. Voluntad (incluyendo libertad)
13. Omnipotencia (o poder, incluyendo soberanía)
E. Atributos «en resumen»
14. Perfección
15. Bendición
16. Belleza

Aunque no vamos a seguir de manera estricta el orden propuesto por


Grudem, si tomaremos en cuenta la clasificación sugerida para iniciar
nuestro estudio, y considero pertinente comenzar nuestro estudio con lo
que usualmente denominamos atributos incomunicables (naturales), es
decir, aquellos de Dios como ser absoluto, y podemos iniciar por la propia
existencia de Dios:

a. La propia existencia o autoexistencia de Dios

Cuando realizamos un estudio de lo que el mismo Dios ha querido


revelarnos en su Palabra, generalmente expresamos estas ideas de manera
positiva y sin contrastes, pues todo lo imperfecto estaría en oposición con
la perfección divina, sin embargo, podemos meditar sobre la causa por la
cual el hombre existe. Muchos intentaran ofrecer una respuesta natural a
sus inquietudes, pero finalmente el hombre tiene que reconocer un
principio más allá de lo natural para su existencia.

Diciéndolo de manera más sencilla, tenemos que aceptar que no existimos


por nosotros mismos, y que nuestra existencia es tan frágil que si somos
honestos tenemos que aceptar que alguien superior a nosotros nos
sostiene, una voluntad que sostiene a toda criatura en el universo de
manera personal y con un propósito.

Uno de los sueños del hombre sin Dios es el de ser independiente. Tal idea
plantea no sólo la autosuficiencia en el sostenimiento de la vida, sino
también en las relaciones con los demás, esto sin duda es una utopía
maligna, sino además, todo el diseño del mundo nos recuerda que como
humanos necesitamos vivir en sociedad, tal es nuestra dependencia de los
otros, que el estar solo puede ser devastador para nuestras propias almas.

Al contrario de nuestra propia necesidad social, Dios se revela como el


único ser independiente de todos los otros, es decir, que también podemos
entender la autoexistencia de Dios como su independencia: “Dios no nos
necesita a nosotros ni al resto de la creación para nada, pero nosotros y el
resto de la creación le glorificamos y le damos gozo. Este atributo de Dios a
veces se le llama su autoexistencia, o su aseidad (de las palabras latinas a

70
se, que quiere decir «de sí mismo»). La Biblia enseña en varios lugares que
Dios no necesita de ninguna parte de la creación para existir ni por alguna
otra razón. Dios es absolutamente independiente y autosuficiente. Pablo
proclama a los hombres de Atenas: «El Dios que hizo el mundo y todo lo
que hay en él es Señor del cielo y de la tierra. No vive en templos
construidos por hombres, ni se deja servir por manos humanas, como si
necesitara de algo. Por el contrario, él es quien da a todos la vida, el aliento
y todas las cosas» (Hch 17:24-25). La implicación es que Dios no necesita
nada de la humanidad. (Vea también Job 41.11; Sal 50:10-12.)”79.

Para quienes hemos depositado nuestra fe en Jesucristo, es obvio que la


causa de nuestra existencia es Dios mismo, pero a su vez aceptamos que
Dios sólo existe porque él es el único ser en el universo que vive por sí
mismo, que no necesita de nadie quien lo sostenga y que por el contrario
todas las cosas en el existen. Este atributo le hemos llamado comúnmente
aseidad y esto podríamos entenderlo como que Dios existe por sí mismo
Juan 5:26. Este atributo también nos indica no sólo la propia existencia
autónoma del Señor, si no además su más absoluta independencia de
cualquier criatura, y de que todas las cosas existen porque él les da origen
Salmo 94: 8; Isaías 40:18, Hechos 7:25.

No obstante, debo aceptar que el término aseidad, no es usado por varios


teólogos debido a que la palabra misma significa “…significa «existir por sí
mismo» o «causado por sí mismo». Muchos de los mejores teólogos han
aplicado esta frase y sus equivalentes a la existencia de Dios; y sin
excepción en los casos que yo conozco, no hay ninguna intención de
enseñar que hay causa alguna para la existencia de Dios. Decir que el
existir de Dios es causado por sí mismo es, creo yo, una mera expresión
retórica que no se puede analizar. La aserción indica sencillamente que el
existir de Dios es sin causa. Dios es; Dios siempre ha sido; Dios siempre
será. Su existir no es de alguna cosa. Su existir es un hecho bruto.”80.

Sproul lo presenta de la siguiente manera: “Cuando la Biblia declara que


Dios es el Creador del universo nos está señalando que Dios mismo no ha
sido creado. Existe una diferencia crucial entre el Creador y la creación. La
creación tiene el sello del Creador y es testigo de su gloria. Pero esta
creación nunca será digna de adoración. No es suprema. Es imposible que
algo se cree a sí mismo. El concepto de la autocreación es una
contradicción de palabras, es una afirmación carente de sentido. Le
solicito al lector que se detenga y reflexione un poco. Nada puede
autocrearse. Ni siquiera Dios puede crearse a sí mismo. Para que Dios se

79
Doctrina Bíblica. Por Wayne Grudem. Página 71. Edición Digital en PDF:
80
Teología Sistemática. Por James Oliver Buswell. Página 25. Edición Digital en PDF.

71
creara a sí mismo debería haber sido antes que Él. Ni siquiera Dios puede
hacer eso. Todo efecto debe tener una causa. Esto es cierto por definición.
Pero Dios no es un efecto. Él no tiene principio y por lo tanto no tiene
ninguna causa precedente. Él es eterno. Él siempre ha sido o es. Él tiene,
dentro de sí mismo, el poder de ser. No necesita de ninguna ayuda de
recursos externos para seguir existiendo.”81.

“Dios no tiene origen", decía Novaciano,' y es precisamente este concepto


de carencia de origen el que distingue a Aquél que es Dios, de todo lo que
no sea Dios. "Origen" es una palabra que sólo se puede aplicar a las cosas
creadas. Cuando pensamos en algo que tiene origen, no estamos pensando
en Dios. Dios tiene existencia en sí mismo, mientras que todas las cosas
creadas se originaron necesariamente en algún lugar, y en algún
momento. Aparte de Dios, no hay ser alguno que haya sido su propi a
causa. El niño, con su pregunta "¿De dónde vino Dios?", está reconociendo
sin quererlo que es una criatura. El concepto de causa, fuente y origen ya
está fijado en su mente. Sabe que todo cuanto le rodea vino de algo
distinto a sí mismo, y todo lo que hace es extender ese concepto hacia
arriba, hacia Dios. El pequeño filósofo está pensando en un verdadero
idioma de criatura y, si tenemos en cuenta su falta de información
fundamental, está razonando de manera correcta. Se le debe decir que
Dios no tiene origen, y lo va a encontrar difícil de captar, puesto que esto
introduce una categoría con la que no está familiarizado en absoluto, y
Contradice la tendencia hacia la búsqueda de los orígenes que se halla tan
profundamente implantada en todos los seres inteligentes; una tendencia
que los impulsa a buscar cada vez más atrás, hacia unos comienzos aún
no descubiertos.”82.

b. Omnipotencia y soberanía

Creemos que Dios tiene todo el poder del universo, también la autoridad y
es por esta razón que no podemos dejar de relacionar su poder con el
gobierno y absoluta soberanía. “La omnipotencia de Dios quiere decir que
Dios puede hacer toda su santa voluntad. La palabra omnipotencia se
deriva de dos palabras latinas: omni que quiere decir «todo», y potens, que
quiere decir «poderoso», y significa «todopoderoso». No hay límites al poder
de Dios para hacer lo que decide hacer.”83.

Sobre este particular dice A.W. Tozer: “No obstante, ese poder de Dios no
se refiere a milagros que rayan en el absurdo, sino que por el contrario,

81
Grandes Doctrinas de la Biblia. Por R.C. Sproul. Página 39. Edición Digital. PDF.
82
El conocimiento del Dios Santo. Por A.W. Tozer. Página 31. Editorial Vida
83
Teología Sistemática. Por Wayne Grudem. Página 98. Editorial Vida. Edición Digital.

72
todo se desarrolla de acuerdo al propósito final de Aquel que lo gobierna
todo. La soberanía y la omnipotencia tienen que ir juntas. La una no
puede existir sin la otra. Para reinar, Dios debe tener poder, y para reinar
soberanamente debe tener todo el poder. Eso es precisamente lo que
significa la palabra omnipotente: que tiene todo poder. La palabra es de
origen latino, y es idéntica en significado a la más familiar todopoderoso,
formada por vocablos castellanos. Esta última palabra aparece veintisiete
veces en la versión Reina-Valera, generalmente en forma de título. Y nunca
se usa para referirse a otro que no sea Dios. Sólo Él es el Todopoderoso.
Dios posee lo que ninguna criatura puede poseer: una inabarcable
plenitud de poder; una potencia que es absoluta. Sabemos esto por
revelación divina. pero una vez sabido. lo reconocemos como algo que está
totalmente de acuerdo con la razón. Concedamos que Dios es infinito y que
tiene existencia en sí mismo, y de inmediato veremos que también tiene
que ser todopoderoso, y la razón se arrodillará para adorar ante la
omnipotencia divina.”84

Preguntas de repaso y reflexión

1. ¿Qué consuelo al alma trae el saber que Dios existe desde siempre y
por sí mismo?
2. ¿Cómo puede el ministro expresar esto en cada uno de los sermones
que predica’
3. ¿Cómo afecta la concepción del evangelio que tenemos
normalmente?
4. ¿Por qué creemos que Dios es independiente a todo?
5. ¿Cómo podemos comprender el hecho de qué su poder se encuentra
unido inseparablemente a su soberanía?

c. La Inmutabilidad de Dios

Hace algunos años, el que escribe esta clase pensó que la voluntad de Dios
podía cambiar de acuerdo a las circunstancias y al momento histórico que
estuviésemos viviendo, sin embargo, en Dios no puede operarse ningún
cambio, porque esto significaría de alguna manera imperfección e
inestabilidad, mejorar o empeorar.

Este atributo al cual nos referimos podemos definirlo como “aquella


perfección, por medio de la cual Dios se despoja de todo cambio no
solamente en su Ser, sino también en sus perfecciones propósitos y
promesas”85. Es necesario recordar que Dios es absolutamente perfecto en

84
El conocimiento del Dios Santo. A.W. Tozer. Página 73. Edición Digital. PDF.
85 Teología Sistemática, Página.68. Por L. Berkhof, editorial T.E.L.L.

73
todo, y que si consideramos esa perfección, no podemos compararla con
nada pues es absoluta, la Biblia nos muestra esta verdad en textos como
Salmos 102: 26-28; Isaías 41: 4; 48:12; Romanos 1: 23; Hebreos 1:11.

Pensemos por un momento la importancia que tiene para el creyente esta


verdad, pues no hemos sido redimidos por un dios que mañana, se
arrepentirá por habernos salvado siendo nosotros tan pecadores, gracias a
Dios que su decreto eterno es inmutable y no existe poder sobre el
universo que le haga cambiar de parecer. Es cierto que alguien podría citar
algunos pasajes tales como Génesis 6: 6 y en Jonás 4 que Dios se
arrepintió. Para explicar este texto, y otros parecidos, recurriremos a lo
que dice el doctor Martin Lloyd-jones en su libro Dios el Padre, Dios el
Hijo: “el carácter de Dios nunca cambia, pero su proceder con las personas
si cambia. Lo que estamos afirmado y lo que la Biblia afirma en todas
partes, es que Dios en su carácter, en su ser es eternamente el mismo, pero,
en su relación con los seres humanos, cambia su proceder dependiendo si
se arrepienten o no. En otras palabras cuando empleamos un término como
inmutabilidad, debemos tener mucho cuidado de no negar la personalidad
de Dios, como alguien lo expresó una vez y creo muy bien: “la inmutabilidad
de Dios no es la inmutabilidad de una piedra”.86

Una de las maneras más concluyentes para este atributo, es como termina
su exposición el doctor A.W. Pink cuando dice: “La inmutabilidad divina,
como la nube que se interpuso entre los israelitas y los egipcios, tiene un
lado oscuro y otro claro. Asegura la ejecución de sus amenazas, y el
cumplimiento de sus promesas; y destruye la esperanza que los culpables
acarician apasionadamente. Es decir, la de que Dios será blando para con
sus frágiles y descarriadas criaturas, y que serán tratados mucho más
ligeramente de lo que parecen indicar las afirmaciones de su Palabra. A
esas especulaciones falsas y presuntuosas oponemos la verdad solemne de
que Dios es inmutable en veracidad y propósito, en fidelidad y justicia”. 87

No obstante, es necesario aclarar que esa inmutabilidad no implica que


exista en Dios un carácter fatalista, inmisericorde o que no pueda
compadecerse de sus criaturas, por el contrario la coherencia entre esta
perfección y su bondad, benignidad y justicia, nos hacen confiar, pero
también temer.

“La definición anterior también afirma la inmutabilidad o inalterabilidad de


Dios con respecto a sus propósitos. «Pero los planes del SEÑOR quedan
firmes para siempre; los designios de su mente son eternos» (Sal 33:11).
86
Dios el Padre, Dios el Hijo, p78, por Martin Lloyd-Jones, editorial Peregrino.
87Los Atributos de Dios, p18 A.W. Pink. Versión corta para Internet puesto el la red por
www.graciasoberana.org

74
Esta afirmación general sobre el consejo de Dios recibe respaldo de varios
versículos específicos que hablan de planes o propósitos individuales de
Dios que él ha tenido por toda la eternidad (Mt 13:35; 25:34; Ef 1:4,11;
3:9,11; 2 Ti 2:19; 1 P 1:20; Ap 13:8).Una vez que Dios ha determinado con
certeza que va a hacer algo, su propósito no cambia y eso se cumple.
Todavía más, Dios no cambia en sus promesas. Una vez que ha prometido
algo, no será infiel a esa promesa. «Dios no es un simple mortal para
mentir y cambiar de parecer. ¿Acaso no cumple lo que promete ni lleva a
cabo lo que dice?» (Nm23:19; cf. 1 S 15:29). ¿Cambia a veces Dios de
parecer? Sin embargo, cuando hablamos de que Dios no cambia en sus
propósitos tal vez nos preguntemos respecto a algunos lugares de la Biblia
en donde Dios dice que juzgará a su pueblo y luego, debido a la oración o
al arrepentimiento del pueblo (o a ambas cosas), cedió y no los castigó
como dijo que lo haría.”88.

“La idea de que la inmutabilidad de Dios es una inactividad completa, una


inmovilidad espiritual y mental sin tiempo, se encuentra en los escritos de
algunos de nuestros mejores teólogos pero carece por completo de base en
las Escrituras.”89.

Una idea generalizada durante la Edad Media, especialmente por Tomás de


Aquino, es aquella que dice que Dios no existe potencialidad, que su
inmutabilidad es tan estática que apaga los afectos, que en Dios debido a
su eternidad todo es un acto eterno. Tal pensamiento reduce al Ser que
llamamos Dios al absoluto de los griegos, y obviamente al absurdo, y como
bien comenta Buswell, “Las inferencias de la doctrina de que Dios es «puro
acto», «completamente realizado», que en él no hay «potencialidad»
(dunamis) son devastadoras. La omnipotencia, la creación con un antes y
un después, la profecía que predice actos futuros de Dios, la encarnación
en tiempo (chronos y kairos), la expiación una vez por todas (eph hapax), el
intervalo en el sepulcro, la resurrección, la resurrección futura de los
muertos, el juicio futuro, todos estos actos cronológicos de Dios se reducen
a meras ilusiones o paradojas.”90.

El problema de la impasibilidad de Dios

Y qué pensar entonces sobre la impasibilidad de Dios, es cierto que el


Señor no tiene ninguna clase de pasiones, de ser así, significa esto que
Dios no puede amar u odiar. Ante algunas declaraciones teológicas
desafortunadas, prefiero creer lo que la Biblia enseña en relación con este

88 Doctrina Bíblica. Por Wayne Grudem. Página 74. Edición Digital. PDF.
89
Teología Sistemática. Por James Oliver Buswell. Página 37. Edición Digital.PDF.
90
Ibíd. Página 38.

75
tema, no obstante, también considero necesario que veamos algunas
definiciones de este atributo, que nos llevan a presentar correctamente a
nuestra mente lo que teológicamente debe creerse. Para Grudem, la
presentación de este atributo es algo tan sin sentido, que no merece
siquiera considerarse, por esta razón expresa: “Este atributo, si fuera
cierto, querría decir que Dios no tiene ni pasiones ni emociones, sino que
es «impasible», no sujeto a pasiones. Por supuesto, Dios no tiene pasiones
o emociones pecaminosas. Pero la idea de que Dios no tenga ninguna
pasión o emoción claramente está en conflicto con mucho del resto de la
Biblia…”91.

En lo personal, prefiero creer que es un atributo que existe debido a que


las emociones del Señor Jesús, reflejaron los perfectos sentimientos del
Padre, el amor, la tristeza, el afecto, la pasión y cualquier otra clase de
emociones, pero expresadas desde la perfección de la Deidad. El llanto de
Jesucristo ante la tumba de Lázaro, nos recuerda el dolor del
Todopoderoso por el efecto del pecado sobre los hombres, así mismo, la
risa al recibir los niños nos demuestran el regocijo del Dios bueno ante el
arribo humilde de los más pequeñitos, aún en fe, ante su presencia.

d. La prexistencia de Dios

Cuando pensamos en la prexistencia, de inmediato viene a nuestra mente


algo que existe desde antes, pero la pregunta es ¿antes de qué? Es obvio
que no se refiere a nuestros antepasados, pues esto sólo extiende el tiempo
hacia atrás, una y otra vez; no obstante, ¿hasta dónde llega esa elongación
hacía el pasado?.

Los seres morales, tienen una causa por la cual existe, las causas
segundarias son nuestros padres, pero sin duda y como ya lo hemos
analizado, la primera causa de la vida es Dios mismo, pero Dios no tiene
esa causa, en Él no están las preguntas que todo hombre formula ¿Quién
soy? ¿De dónde vengo? Y ¿A dónde voy?, por el contrario el Creador y
Salvador es la Respuesta a estos cuestionamientos básicos, pero tan
significativos. El Señor existe desde siempre, a esta perfección le llamamos
la prexistencia de Dios y se relaciona con su eternidad, y de hecho, es un
atributo que no es comunicado a los hombres. Arthur Pink, lo presenta de
la siguiente manera:

"En el principio, Dios" (Génesis 1: 1). Hubo un tiempo, si "tiempo" puede


llamársele. Cuando Dios, en la unidad de su naturaleza (aunque
existiendo igualmente en tres Personas divinas), habitaba solo. '"En el

91
Doctrina Bíblica. Por Wayne Grudem. Página 74. Edición Digital. PDF.

76
principio, Dios." No había cielo, donde su gloria es manifestada
particularmente ahora. No habrá tierra que ocupara su atenci6n. No había
ángeles que cantaran sus alabanzas, ni universo que se sostuviese por la
palabra de su poder. No habla nada ni nadie sino Dios; y esto, no durante
un día, un año, o una época, sino "desde el siglo". Durante una eternidad
pasada. Dice estuvo solo: completo, suficiente, satisfecho en sí mismo, no
necesitando nada. Si un universo, o ángeles, o seres humanos le hubiesen
sido necesarios en alguna manera, hubiesen sido llamados a la existencia
desde toda la eternidad. Nada añadieron esencialmente a Dios a1 ser
creados, Él no cambia (Malaquías 3:6), por lo que su gloria substancial no
puede ser aumentada ni disminuida.”92.

Para la ciencia actual tan centrada en la negación consciente de la


existencia de Dios, es un drama aceptar un Ser prexistente, pues para
ellos todo debe tener una causa, no obstante, cuando formulan teorías
como las del Big Bang, no se cuidan de encontrar un principio racional
para el cosmos, por el contrario un átomo de hidrogeno es el prístino
elemento prexistente, lo cual es absurdo por sí mismo, R.C. Sproul, dice lo
siguiente hablando sobre la necesidad de un Dios prexistente:

“El concepto de preexistencia no viola ninguna ley racional, lógica o


científica. Es una noción racional válida. Por el contrario, el concepto de la
autocreación viola la más básica de todas las leyes racionales, lógicas y
científicas -la ley de la no contradicción. La preexistencia es un concepto
racional; la autocreación es irracional. La noción de que algo sea
preexistente no es solo racionalmente posible, es racionalmente necesaria.
Nuevamente, la razón exige que si algo es, entonces debe haber algo que
contenga dentro de sí mismo la capacidad de ser. De lo contrario no habría
nada. Si no hubiese algo que existiera en sí mismo, nada podría existir.
Posiblemente la pregunta más antigua y más profunda sea: .Por qué hay
algo en vez de nada? Una respuesta necesaria para ~l menos parte de la
pregunta es porque Dios existe. Dios existe en sí mismo eternamente. Es el
origen y la fuente del ser. Solo Él tiene, dentro de sí mismo, el poder de
ser. Pablo declara que nuestra propia existencia depende del poder del ser
de DIOS: "Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos" (Hechos
17:28).”93.

e. La Infinitud de Dios

Dios es infinito, al realizar esta afirmación muy seguramente nos vemos


movidos a pensar en términos de espacio, pero tomando como parámetros

92
Los Atributos de Dios. Por A.W. Pink. Páginas 9 y 10. Estandarte de la Verdad. Edición digital en PDF.
93
Grandes doctrinas de la Biblia. R.C. Sproul. Página 12. Editorial Unilit. Edición digital PDF.

77
de ese pensamiento las medidas o magnitudes de las cuales usualmente
nos valemos para medir cuerpos, distancias o partes. No obstante cuando
nos referimos a la infinitud de Dios no necesariamente debemos pensar en
esta clase de cosas sino en lo que hace mención las Escrituras, es decir,
su absoluta perfección; su eternidad y su inmensidad Podemos definir
Infinitud como “aquella perfección suya (de Dios), por medio de la cual
queda libre de todas las limitaciones. Al atribuirla a Dios, negamos que
haya o pueda haber algunas limitaciones para el Ser Divino o para sus
atributos…”94.

“En la declaración de que Dios es «infinito en su ser» lo que se quiere


afirmar es que Dios es omnipresente. Se podrían entender las palabras de
otra manera, pero la intención de los padres de Westminster que
redactaron esta definición de las Escrituras es bastante clara en el
contexto. Las palabras no quieren decir que él es la totalidad de todo ser.
Podrían interpretarse así si no hubiera contexto, sin embargo, es bastante
evidente que se considera al ser de Dios como numéricamente otro que el
ser de su creación. Las palabras «infinito en su ser» no tienen referencia
específica al tiempo infinito de su ser, porque la palabra «eterno» se da
también como un artículo aparte. Las palabras «infinito en su ser»
significan la omnipresencia de Dios, y esto o se enseña explícitamente o se
presume consecuentemente en toda la Escritura.”95.

Al pensar el la infinitud de Dios debemos entrar a considerar tres (3)


aspectos de esta perfección que son:

1. Su Absoluta Perfección. Dios es infinito en cada una de sus


perfecciones, es decir, que cada atributo de Dios se encuentra libre de
cualquier limitación o defecto. Ejemplo de esto es el poder de Dios, el
cual “no es un quamtun absoluto, sino una inagotable potencia de
poder”96 expresarlo de otra manera, sería el equivalente a decir que el
infinito poder de Dios carece de control, o es sólo una fuerza
incontrolable como la de una explosión atómica.

Ya hemos visto la forma como Dios manifiesta su poder en sus criaturas


no en forma descontrolada, por el contrario cumpliendo su propósito, es
decir, la manifestación de su suficiencia va unida a lo que desea lograr, así
opera también su amor, su gracia, su misericordia. Estos atributos son
perfectos en el Señor.

94 Teología Sistemática, p. 69,70. Por L. Berkhof, editorial T.E.L.L.


95
Teología Sistemática. Por James Oliver Buswell. Página 21. Edición digital PDF.
96 Ibíd. p.69

78
2. Su Eternidad: Cuando relacionamos la infinitud con el concepto de
tiempo la llamamos eternidad97, la Biblia expresa esta perfección
divina como totalmente opuesta a nuestra idea de un Dios temporal;
muchas veces ilustramos a Dios como operando en la eternidad
pasada o en la eternidad futura, pero esto a las claras se constituye
sólo en un ejemplo o una forma de decir algo de Dios que no
entendemos, pero cuando leemos pasajes tales como Salmos 90:2;
Isaías 57:15; 2 Pedro 3:8 y otros, comprendemos que Dios se
encuentra por encima del tiempo, o contrastándolo, de tal manera que
Dios aunque interviene en el tiempo no forma parte de él.

“Después de la magnífica declaración, «Así dijo el Alto y Sublime, el que


habita la eternidad y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la
santidad...» (Is 57.15), Dios añade inmediatamente «[habito] con el
quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los
humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados». Nada podía
estar más lejos de la enseñanza bíblica que la idea de que la eternidad de
Dios significa que él está totalmente desconectado de los eventos finitos en
tiempo; sin embargo, esta idea ha persistido desde tiempos antiguos y
prevalece en la teología filosófica actual.”98.

Punto de vista de Agustín

“Agustín adelantó la idea de que la distinción entre el pasado, el presente,


y el futuro no es real para Dios. «Si el conocimiento de Dios incluye aun los
eventos mismos, para él no son futuros sino presentes. Y por esta razón no
se puede hablar de presciencia sino solamente de conocimiento.» 2 Hodge
cita también De Civitate Dei, XI, xxi, de Agustín. En este último pasaje, sin
embargo, Agustín no niega tan rotundamente que el conocimiento de Dios
contiene distinciones entre pasado y presente, pero se aproxima al punto
de vista que se provee aquí, esto es, que el conocimiento de Dios de todas
las cosas pasadas, presentes, y futuras es igualmente gráfico y totalmente
perfecto.”99.

Escoto Erígena

“Cuando se pidió a Juan Escoto Erígena (c. 815-877), en el reinado de


Carlos el Calvo, que escribiera contra la doctrina de la predestinación de
Gottschalk, alrededor de 851 D.C., arguyó que «estrictamente hablando,
no hay en Dios ni antes ni después, ni pasado ni futuro; y por tanto, ni

97 Ibíd. p. 70
98
Teología Sistemática. Por James Oliver Buswell. Página 21. Edición digital PDF.
99
Ibíd.

79
presciencia ni preordinación excepto en un sentido antropopático». El
mismo Schaff comenta favorablemente sobre la opinión de Erígena y la
considera muy profunda.”100.

Tomás de Aquino

“En muchos pasajes de los escritos de Tomás de Aquino se discute


extensamente o se alude a la presunta disociación del tiempo de Dios. Por
ejemplo, véase la Suma teológica, Libro I, Pregunta 9, resp. 1,2, sobre la
inmutabilidad de Dios, y Pregunta 10, resp. 1-6, sobre la eternidad de
Dios; también Suma contra gentiles, Libro I, Pregunta 67. En su De
Veritate, Pregunta 2, artículo 12, después de definir erróneamente sucesos
contingentes como sucesos inciertos, Tomás arguye, «... puesto que no hay
falsedad ni posibilidad de falsedad en el conocimiento divino, sería
imposible que Dios tuviera conocimiento de sucesos contingentes futuros
si los conoció como futuro» (p. 119). Después de la cita anterior, Tomás
procede a usar la ilustración de una «torre alta» como una parte de su
argumento de que Dios está disociado del tiempo. En verdad, desde una
gran altura se puede ver una procesión larga en un momento de tiempo y
podría considerarse como totalmente simultánea (totum simul). No
obstante, si la procesión no fuese una mera ilusión, no importa cuán
perfecta sea la visión desde esa torre alta, la vista incluiría progreso de
sucesos.”101.

Charles Hodge

“En el pasado reciente Charles Hodge, cuya obra Teología sistemática 4 en


tres tomos, considerada la más grande obra de su clase, vaciló entre la
idea de intemporalidad y lo opuesto. Dice: «Con él no hay distinción entre
el pasado, el presente, y el futuro, pero todas las cosas están igualmente y
siempre presentes para él. Con él la duración es un eterno ahora» (Tomo I,
p. 385). «... para él no hay ni pasado ni futuro. El pasado y el futuro son
siempre e igualmente el presente para él» (p. 386). Resumiendo un punto
de vista contrario, Hodge dice: «Por eso, si Dios es una persona o un Ser
pensador, no puede disociarse del tiempo, tiene que haber sucesión, un
pensamiento o estado tiene que seguir a otro.”102

¿Cuál es la forma como nos beneficia entender este atributo en nuestra


relación con Dios? Bien, debemos decir que la eternidad de Dios, no es
una esperanza futura, es un error frecuente que los creyentes tenemos al

100
Ibíd.
101
Ibíd. P. 28.
102
Ibíd. P. 28.

80
confundir la eternidad o incluso la vida eterna con el porvenir. C.S. Lewis,
decía: “El pasado está petrificado, el futuro no existe, sólo el presente tiene
una conexión real con la eternidad, pues este es el tiempo en el que
interactuamos con el Dios eterno.”103.

3. Su Inmensidad: El último de los aspectos a considerar, es el que


tiene que ver con la inmensidad de Dios, esto se relaciona con la
infinitud de Dios cuando toca con el concepto de espacio, L. Berkhof la
define “Como aquella perfección del Ser divino, por medio de la cual
trasciende todas las limitaciones espaciales y sin embargo está
presente en cada sitio del espacio con todo su Ser”104. Una de las
dificultades que tenemos para expresar esta idea es la definición
panteísta de Dios, por medio de la cual, se cree que Dios se encuentra
diluido por todo el espacio y en cada ser u objeto de la naturaleza.
Una segunda consideración que debemos hacer es que las
expresiones “Inmensidad” y “Omnipresencia”, pueden aplicarse a
Dios y emplearse como sinónimos, pero consideremos una diferencia:

“”Inmensidad” señala el hecho de que Dios trasciende todo el espacio, sin


quedar sujeto a las limitaciones de éste; en tanto que “Omnipresencia”
denota que a pesar de lo anterior, el hinche cada parte del espacio con su
Ser completo. La inmensidad hace énfasis en la trascendencia de Dios, y la
Omnipresencia en su inmanencia105. Algunos textos de la Escritura que
nos ayudarán a entender esta perfección los podemos hallar en 1 Reyes 8:
27; Isaías 66:1; Hechos 7: 48,49; Salmos 139:7-10 Jeremías 23:23,24.

“La palabra presente significa aquí, cerca de, junto a, mientras que el
prefijo omni le da universalidad. Dios está aquí, en todas partes, cercano a
todo, junto a todos. Son pocas las otras doctrinas enseñadas en las
Escrituras con una claridad mayor que la doctrina de la omnipresencia
divina. Los pasajes que apoyan esta verdad son tan claros que haría falta
un considerable esfuerzo para torcer su sentido. Declaran que Dios es
inmanente a su creación; que no hay lugar alguno en el cielo, en la tierra o
en el infierno, donde los hombres se puedan esconder de su presencia.
Enseñan que Dios está lejano y cercano al mismo tiempo, y que en Él los
hombres se mueven y viven y son. Y lo que es igualmente convincente es
que a lo largo de todas las Escrituras nos llevan a dar por seguro que Dios
es omnipresente, como manera de explicar otras realidades que ellas nos
dicen acerca de Él. Las Escrituras enseñan que Dios es infinito. Esto
significa que su ser no conoce límites. Por consiguiente, su presencia

103
Paráfrasis tomada del libro de C.S. Lewis Mero Cristianismo.
104 Ibíd. P.70.
105 Ibid. P71.

81
tampoco deberá tener límites; es omnipresente. En su infinitud, rodea a la
creación finita y la contiene. No hay lugar alguno más allá de Él donde
pueda existir nada. Dios es nuestro ambiente, como el mar es al pez y el
aire al ave. "Dios está sobre todas las cosas", escribió Hildeberto de
Lavardin, "debajo de todas las cosas; fuera de todas; dentro, pero no
encerrado por ellas; fuera, totalmente por encima, presidiendo; totalmente
por debajo, sosteniendo; totalmente por dentro, llenando...” pero no
excluido; encima, pero no levantado; debajo, pero no oprimido.”106.

d. La Unidad de Dios

El Cristianismo es una religión monoteísta, esto no tiene ninguna duda,


pero cómo podemos conciliar el hecho de que Dios sea al mismo tiempo un
solo Ser, pero tres personas eternas y de la misma sustancia. No
pretendemos explicar la Doctrina de la trinidad en este breve espacio, más
bien iniciaremos enunciando en qué consiste la unidad de Dios y en el
lugar correspondiente a la doctrina de la Trinidad, intentaremos “ir tan
lejos como nos lo permita la escritura”.107

Deuteronomio 6:4 nos dice: “Oye, Israel Jehová nuestro Dios, uno es”. Este
pasaje realiza una de las declaraciones más claras de las Escrituras en
donde se nos recuerda que el Señor, Dios Todopoderoso es uno solo o
mejor un único Dios. Recordemos que al momento de entregar la Ley a Su
pueblo, Dios les estaba revelando la exclusividad que reclamaba el Señor
por encima de cualquier ídolo vano de las naciones, por tal razón era
menester preservar la verdadera fe en Dios por parte del pueblo, y de esta
manera evitar caer en la idolatría frente a dioses de los pueblos paganos.

Sobre esta declaración, muchas sectas actuales y aun los judíos no


convertidos a Cristo han dicho que se niega enfáticamente la Trinidad, sin
embargo no vemos que sea posible semejante negación. El erudito
Matthew Henry dice en uno de sus comentarios: “Sin meternos en
argumentos teológicos, podemos asegurar que Deuteronomio 6:4 no es
contrario a la Trina Deidad: a) porque el desdoblamiento de Jehová en dos
personas es patente en el A.T., no sólo en las varias menciones del divino
ángel de Jehová, sino en lugares como Zacarías 3:2, donde el
desdoblamiento es evidente; b) porque la palabra uno expresa la unidad de
la de naturaleza individual (Juan 10: 30 <<somos Uno..>>(el mismo uno de
Dt. 6:4; Jn. 17:3), compatible con una misteriosa pluralidad de personas,
bien atestiguada en el N.T. (por ejemplo Mt. 28:19); porque el término hebreo
ejad = uno, proviene del verbo ajad = unir; de donde se deduce que el

106
El conocimiento del Dios Santo. A-W- Tozer. Páginas 81 y 82. Edición digital en PDF.
107 Frase celebre del doctor Martin Lloyd-Jones.

82
concepto es de unidad compacta; que puede darse de una unidad
compuesta…”108

Entendiendo la perspectiva bíblica de unidad entonces podemos


comprender que esta definición de unidad que vimos tiene más que ver
con el hecho de que Dios sea numéricamente uno (unidad) y que en
cuanto a sus perfecciones y condición de Dios él sea único (unicidad), los
teólogos le llaman a este atributo la unitas singularitatis, pero existe
también un tipo de unidad la cual expresa la unidad interna y cualitativa
del Ser Divino, es decir, su unidad simple, esto connota que Dios no puede
en ninguna manera ser dividido por partes.

Sin embargo, no podemos ignorar de manera voluntaria, que al yuxtaponer


la unidad frente a la Trinidad algunos racionalistas en muchas religiones,
no aceptan la formulación, es por eso que el Teólogo R.C. Sproul, dice: “La
formulación histórica de la Trinidad es que Dios es uno en esencia y tres
en persona. Aunque esta fórmula es misteriosa y paradójica, no conlleva
de modo alguno una contradicción. Con respecto a la esencia o el ser, se
afirma la unidad de la Deidad; con respecto a la persona, se expresa la
diversidad de la Deidad.”109

Hasta este punto, hemos visto de manera breve los atributos


incomunicables de Dios, ahora veamos cuales son aquellas perfecciones
que Dios comunica, y que tienen que ver con su naturaleza personal o
llamados también atributos comunicables o morales.

6. Los Atributos de Dios. Comunicables

No obstante, algunos de los atributos de Dios fueron comunicados a los


hombres de una manera tan clara y poderosa, que es imposible negar su
semejanza en nosotros, a continuación presentamos algunas de estas
perfecciones e iniciaremos por.

e. La Espiritualidad de Dios

En el encuentro de Cristo con la mujer Samaritana, el Señor declaró “Dios


es Espíritu y los que le adoran en espíritu y verdad es necesario que le
adoren” Juan 4:24. Cuando decimos que Dios es Espíritu, entendemos
que aunque Dios existe y es el Creador de todas las cosas, no le podemos
ver debido a su existencia espiritual, pero podemos conocerle basados en
lo que Él mismo revela en su palabra. En esta Revelación de Dios

108 Comentario Bíblico Matthew Henry al Pentateuco (Deuteronomio). P788, editorial Clie.
109
Grandes Doctrinas de la Biblia. Por R.C. Sproul. Página 37.

83
entendemos que su absoluta espiritualidad le coloca en un plano más
elevado que nuestra existencia y distinto del mundo formado por el poder
de su Palabra.

Otras ideas que van inmersas en esta declaración aunque las aprendamos
por un proceso analógico son: a) Que por ser Dios Espíritu, es un ser
consciente y con voluntad propia, aunque no podríamos decir que piensa
debido a la perfección de conocimiento que tiene Él y que no necesita
realizar ese proceso de reflexión que realizamos los humanos para tomar
una decisión; b) que existe en forma individual y simple; y c) que aquellos
que se le acercan deben hacerlo considerando cual es la naturaleza
esencial de la Deidad.

Como habremos notado, al entender esta maravillosa verdad sobre el ser


de Dios, inmediatamente deberían salir de nuestras mentes algunas ideas
preconcebidas sobre la forma o imagen de Dios, pues cualquier referencia
bíblica que se haga sobre aspectos relacionados con su condición física
son antropomorfismos, es decir, cuando a Dios se le atribuye forma de
hombre.

Boswell define el antropomorfismo de la siguiente manera: “Las figuras


gramaticales referentes a Dios en términos humanos no proveen datos
contrarios a la doctrina de que Dios es un Espíritu incorpóreo. Hay
muchas referencias a la «mano» de Dios (Éx 3.20), a su «brazo» (Éx 6.6; Dt
4.34; 5.15), a su «oído» (Is 37.17; 59.1; Sal 11.4; Zac 4.10). Es obvio que
estas referencias a miembros corporales deben entenderse
metafóricamente.” 110 No obstante, no es la única metáfora que en la Biblia
se utiliza para explicar la forma como Dios se acerca al hombre para darse
a conocer, es por eso que también las situaciones en donde se ve al Señor
como moviéndose o apareciendo en un lugar específico, pero también
desplazándose, se explican con esta figura del lenguaje.

Continua Boswell: “De la misma manera las referencias al «venir» o «ir» de


Dios a un lugar específico son metáforas, y el significado literal es que Dios
manifiesta su presencia en ciertos tiempos y lugares. Cuando Isaías
exclamó, « ¡Oh, si rompieses los cielos, y descendieras, y a tu presencia se
escurriesen los montes, como fuego abrasador de fundiciones, fuego que
hace hervir las aguas para que hicieras notorio tu nombre a tus enemigos,
y las naciones temblasen a tu presencia!» (Is 64.1,2), estaba pidiendo la
manifestación de la presencia de Dios y en ningún sentido daba a entender
que Dios es un ser corpóreo que tenía que viajar de un lugar a otro. En
forma similar, cuando leemos con referencia a la torre de Babel, «y

110
Teología Sistemática. P15. Por James Oliver Boswell. Edición Digital PDF.

84
descendió Jehová para ver la ciudad y la torre que edificaban los hombres»
(Gn 11.5), tenemos una expresión metafórica. Tomar estas palabras en
otro sentido violaría el contexto.”111.

Las Escrituras confirman la espiritualidad de Dios

Queremos citar textualmente al doctor Charles Hodge en su Teología


Sistemática que nos dice sobre este particular: “Apenas será necesario
observar que las Escrituras describen a Dios en todo lugar como poseyendo
los atributos anteriormente mencionados de un espíritu (Dios es un agente
consciente; Dios es un ser Simple y Dios es un ser moral e inteligente). Toda
la religión reposa sobre este fundamento; toda la relación con Dios, toda la
adoración, toda oración, toda confianza en Dios como preservador,
benefactor y redentor. El Dios de la Biblia es una persona. El habló con
Adán. Él se reveló a Noé. Él concertó pacto con Abraham. Él conversó con
Moisés, como amigo, cara a cara. En todas partes emplea los pronombres
personales. Él dice: “Mi nombre es Yo Soy. Yo soy el Señor tu Dios. Yo soy el
misericordioso y lleno de Gracia. Invócame y Yo te responderé. Como un
Padre se compadece de sus Hijos así el Señor se compadece de los que le
temen…”.112

La Biblia también nos enseña, que Dios por ser Espíritu, no tiene ninguna
de las características de la materia y que no puede ser discernido por los
sentidos corporales. Pablo habla de Él, como del “Rey eterno, inmortal,
invisible” (1 Timoteo. 1: 7), y otra vez como del “Rey de Reyes y Señor de
Señores, El único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible, a
quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver, al cual sea la honra y
el imperio sempiterno”, 1 Timoteo 6:15 y 16.113

Hasta aquí hemos mencionado lo relacionado con los antropomorfismos,


pero que ocurre con aquellas visiones que los profetas han tenido, o
incluso cuando el Señor se ha manifestado tomando cuerpos que pueden
ser vistos o palpados por seres humanos. Revisemos algunos textos para
tener una idea sobre el primero de los asuntos, iniciemos con Daniel 7: 9-
13), después leamos Apocalipsis 4: 3 y 5:7. “El examen cuidadoso de estas
dos visiones pone en evidencia que no contradicen la doctrina de que Dios
es un Espíritu incorpóreo. Jamás se describe una forma física en tales
visiones en alguna parte de las Escrituras. La apariencia «semejante a
piedra de jaspe y de cornalina» (Ap 4.3), y la apariencia de uno «cuyo

111
Ibíd. P16.
112
Teología Sistemática. P281,282. por Charles Hodge, Editorial Clie.
113
Teología Sistemática. P76-77, Por L. Berkhof. Editorial Clie.

85
vestido era blanco como lana limpia» (Dn 7.9) son palabras simbólicas del
carácter espiritual y no de los atributos corporales de Dios.”114.

En cuanto a las teofanías, merecen un comentario aparte por lo complejo


del tema, es claro que Dios mismo dijo que nadie le podía ver y seguir
viviendo, y de seguro aquella sentencia si la entendemos en el contexto de
la manifestación del Todopoderoso implica la imposibilidad de estar ante el
Santo de los santos en nuestra condición espiritual sin sufrir los efectos de
su pureza, es por esto que las teofanías fueron un medio glorioso mediante
el cual el Señor se manifestó para dar a conocer su propósito eterno.

De nuevo menciona Boswell: “Las teofanías difieren en su naturaleza de


las visiones y de las metáforas antropomórficas. En Génesis 32.24-30 se
nos dice que Dios apareció como un hombre a Jacob y luchó con él, y
Jacob dijo: «Vi a Dios cara a cara y fue librada mi alma.» Este es un caso
maravilloso. En esta experiencia de Jacob y en otras teofanías debemos
entender que era la segunda persona de la Trinidad que apareció así en
forma humana. Un principio que va envuelto es aquel que encontramos en
Juan 1.18: «A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo que está en el seno
del Padre, él le ha dado a conocer.» En Génesis 18, de los tres viajeros, el
que se llama Señor o Jehová se entiende que es la Segunda Persona de la
Trinidad. Es aquel «cuyas salidas son desde el principio desde los días de
la eternidad» (Mi 5.2), quien apareció a Josué como «Príncipe del ejército de
Jehová» (Jos 5.13-15). Él era el cuarto hombre en el horno de fuego que
anduvo con Sadrac, Mesac, y Abed-nego: «Y el aspecto del cuarto era
semejante a hijo de los dioses» (Dn 3.25). Diremos más de las teofanías del
Antiguo Testamento cuando lleguemos a la discusión de la Persona y obra
de Cristo. Para nuestro propósito actual basta indicar que la naturaleza
esencial y eterna de Dios es incorpórea y espiritual. Y que las
manifestaciones de sí mismo en ciertos tiempos y lugares en la historia, la
más importante de las cuales es su encarnación, no son incompatibles con
su incorporeidad y espiritualidad esencial.”115.

Conclusión: Dios es Espíritu, y es el creador de todo lo espiritual y


existente en el mundo, también lo material, es un ser simple aunque esto
no signifique fácil de entender en sus atributos, no obstante cuanta
riqueza hay al comprender su gloriosa personalidad, su amoroso propósito
salvador, su maravillosa gracia salvadora y su compañía para nuestras
almas.

114
Teología Sistemática. P16. Por James Oliver Boswell. Edición Digital PDF
115
Ibíd. Página 17.

86
El siguiente grupo de atributos son definidos como las perfecciones
intelectuales, de Dios y podemos citar dos en particular que tienen que ver
con el conocimiento de Dios y la sabiduría.

f. El Conocimiento de Dios

Aunque podríamos tener una sencilla idea sobre el conocimiento, es cierto


que nuestra forma de concebir este, no es siquiera la manera ideal como
deberíamos imaginarlo en Dios, pues en Él es perfecto. Podemos definir el
conocimiento de Dios como. “aquella perfección divina por medio de la cual,
Él, en una manera completamente única, se conoce y conoce todas las cosas
posibles y actuales en una acto sencillísimo y eterno”116. Este conocimiento
de Dios es descrito en textos como 1 Samuel 2:3; Salmo 94: 9; 147: 4.

El conocimiento que tiene Dios difiere en cuanto a su alcance y naturaleza


con el nuestro, él es Omnisciente, es decir, Dios se conoce y conoce en Sí
mismo todas las cosas, también conoce todos los sucesos como están
acaeciendo, su conocimiento es total del pasado, presente y futuro. A.W.
Pink, dice sobre este particular: “Dios es omnisciente, lo conoce todo: todo lo
posible, todo lo real, todos los acontecimientos y todas las criaturas del
pasado, presente y futuro. Conoce perfectamente todo detalle en la vida de
todos los seres que están en el cielo, en la tierra y en el infierno (Dan. 2:22).
Conoce lo que hay en las tinieblas. Nada escapa a su atención, nada puede
serle escondido, no hay nada que pueda olvidar. Bien podemos decir con el
salmista: (Sal. 139: 6). “Tal conocimiento me es maravilloso; tan alto que no
lo puedo alcanzar” Su conocimiento es perfecto; nunca se equivoca, ni
cambia, ni pasa por alto alguna cosa. ¡Sí, tal es Dios al que tenemos que dar
cuenta!”).117

El conocimiento en Dios, es innato, intuitivo (si podemos llamarle de esta


forma) y además inmediato, pero también simultaneo y no sucesivo,
completo y enteramente consciente. Si lo comparamos con el nuestro por
contraste podríamos encontrar en nosotros las características de nuestra
pobre comprensión de las cosas.

Toda ciencia, verdad o misterio se encuentran claras en Dios. Él no


necesita investigar en ningún lugar y no puede aprender algo nuevo, pues
conoce todas las cosas. Otro asunto que podríamos enmarcar dentro de
este conocimiento de Dios, es lo que conocemos como presciencia, este tipo
de conocimiento de Dios, tiene que ver con la forma como de antemano
Dios conoce todas las cosas que sucederán en el universo y en sus

116 Teología Sistemática. P77 y 78, Por L. Berkhof. Editorial Clie.


117 Los Atributos de Dios. A.W. Pink. Publicado en www.casareformada.org.

87
criaturas racionales, pero surge la interrogante ¿Dios sólo conoce el
futuro, sin intervenir activamente en él? la respuesta a esta pregunta la
Biblia la resuelve de manera categórica cuando nos declara, que si Dios
conoce todas las cosas anticipadamente es porque Él mismo las decretó,
A.W. Pink dice: “(…) la presciencia de Dios no es cautiva, sino que, detrás
de ella y precediéndola, hay algo más: su propio decreto soberano. Cristo
fue “entregado por el (1) determinado consejo y (2) anticipado conocimiento
de Dios” (Hechos 2:23). Su “consejo” o decreto fue la base de su anticipado
conocimiento.”118

g. Sabiduría

Aunque ya hemos visto el conocimiento de Dios, no debemos olvidar que


aunque éste se encuentra relacionado con la sabiduría, no son lo mismo,
el primero tiene que ver con la información, mientras que el segundo de
estos se refiere a la forma como aplicamos el primero. En Dios la
información es sin límites, así mismo la sabiduría del Señor se aplica sin
restricciones.

“La sabiduría de Dios quiere decir que Dios siempre escoge las mejores
metas y los mejores medios hacia estas metas. Esta definición va más allá
de la idea de que Dios sabe todas las cosas y especifica que las decisiones
de Dios en cuanto a lo que va a hacer son siempre decisiones sabias; es
decir, que siempre producen los mejores resultados (desde la suprema
perspectiva de Dios), y que producen esos resultados mediante los mejores
medios posibles.”119 Este atributo de Dios, no puede de ninguna manera
separarse de su providencia entendiéndose ésta, como el cuidado amoroso
que el Señor tiene sobre su creación, en especial sobre los redimidos.

“La Biblia afirma en varios lugares la sabiduría de Dios en general. Se le


llama el «único sabio Dios» (Ro 16:27). Job dice de Dios que «profunda es
su sabiduría» (Job 9:4), y que «con Dios están la sabiduría y el poder;
suyos son el consejo y el entendimiento» (Job 12:7). La sabiduría de Dios
se ve específicamente en la creación. El salmista exclama: «¡Oh SEÑOR,
cuán numerosas son tus obras! ¡Todas ellas las hiciste con sabiduría!
¡Rebosa la tierra con todas tus criaturas!» (Sal 104:24). Cuando Dios creó
el universo lo hizo perfectamente apropiado para que le dé gloria, tanto en
sus procesos de todos los días como en los objetivos para los que lo creó.
Incluso ahora, aunque vemos los efectos del pecado y la maldición en el

118 Ibíd., p.32. El Estandarte de la Verdad.

119
Doctrina Cristiana. Por Wayne Grudem. Página 88. Editorial Vida. Edición Digital. PDF.

88
mundo natural, debemos asombrarnos de lo armoniosa e intrincada que
es la creación divina.”120.

Recordemos también que en el libro de los Proverbios, la sabiduría es


personificada, y por lo general quienes comentan este pasaje lo entienden
como una clara referencia a la Segunda Persona de la Trinidad, al Señor
Jesucristo. Leamos Proverbios 8: 12-36.

h. Veracidad

“Veracidad (incluyendo fidelidad). La veracidad de Dios quiere decir que es


el Dios verdadero, y que todo su conocimiento y palabras son a la vez
verdad y norma suprema de verdad. La primera parte de esta definición
indica que el Dios revelado en la Biblia es el Dios verdadero y real, y que
todos los otros que se llaman dioses son ídolos. «Pero el SEÑOR es el Dios
verdadero, el Dios viviente, el Rey eterno. … Los dioses que no hicieron los
cielos ni la tierra, desaparecerán de la tierra y de debajo del cielo» (Jer
10:10-11). Jesús le dijo a su Padre: «Y ésta es la vida eterna: que te
conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has
enviado» (Jn 17:3; cf. 1Jn 5:b20).”121.

i. Amor

“El amor de Dios quiere decir que Dios se da eternamente a otros. Esta
definición entiende el amor como darse a uno mismo desprendidamente
para beneficio de otros. Este atributo de Dios muestra que es parte de su
naturaleza darse a sí mismo a fin de dar bendición o bien a otros. Juan
nos dice que «Dios es amor» (1 Jn 4:8). Vemos evidencia de que este
atributo de Dios estaba activo entre los miembros de la Trinidad incluso
antes de la creación. Jesús le habla a su Padre de «mi gloria, la gloria que
me has dado porque me amaste desde antes de la creación del mundo» (Jn
17:24), indicando así que había amor y una entrega de honor de parte del
Padre al Hijo desde toda la eternidad.”122.

j. Santidad

“La santidad de Dios quiere decir que él está separado del pecado y
dedicado a buscar su propio honor. Esta definición contiene una cualidad
relacional (separación de) y una cualidad moral (la separación es del
pecado o del mal, y la devoción tiene como propósito dar honor y gloria a

120
Ibíd. Página 89.
121
Doctrina Cristiana. Por Wayne Grudem. Página 89. Edición Digital. PDF.
122
Doctrina Cristiana. Por Wayne Grudem. Página 91. Edición Digital. PDF.

89
Dios). El concepto de la santidad como separación del mal y devoción a la
gloria de Dios se halla en varios pasajes del Antiguo Testamento. Por
ejemplo, la palabra santo se usaba para describir ambas partes del
tabernáculo. El tabernáculo en sí mismo era un lugar separado del mal y
del pecado del mundo, y el primer recinto se llamaba «Lugar Santo».
Estaba dedicado al servicio de Dios. Pero luego Dios ordenó que hubiera
un velo o cortina, «la cual separará el Lugar Santo del Lugar Santísimo, y
coloca el arca del pacto detrás de la cortina» (Éx 26:33).”123.

k. Bondad

“La bondad de Dios quiere decir que Dios es la norma suprema de lo


bueno, y que todo lo que Dios es y hace es digno de aprobación. En esta
definición «bueno» se puede entender como «digno de aprobación», pero
esto nos lleva a la pregunta, ¿aprobación de quién? Debido a que no somos
más que criaturas, no tenemos libertad de decidir lo que merece
aprobación y lo que no la merece. A fin de cuentas, y por consiguiente, el
ser y las cosas que Dios hace son perfectamente dignos de su aprobación.
Él es, por tanto, la norma definitiva de lo bueno. Jesús implica esto
cuando dice: «Nadie es bueno sino solo Dios» (Lc 18:19).”124.

l. Gracia

Tomado de los Atributos de Dios. Por Arthur Pink. Páginas 95 a 97.

“Y si por gracia, luego no por las obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por
las obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra”. (Rom. 11:6)

“Esta perfección del carácter divino es ejercida sólo para con los elegidos.
Ni en el Antiguo ni en el Nuevo Testamento se menciona jamás la gracia de
Dios en relación con el género humano en general, y mucho menos en
relación con otras de sus criaturas. En esto se distingue de la
“misericordia”, porque ésta es “sobre todas sus obras” (Sal. 145:9). La
gracia es la única fuente de la cual fluye la buena voluntad, el amor y la
salvación de Dios para sus escogidos. Abraham Booth, en su libro “El
Reino de la Gracia”, describe así este atributo del carácter divino: “Es el
favor eterno y totalmente gratuito de Dios, manifestado en la concesión de
bendiciones espirituales y eternas a las criaturas culpables e indignas”.

La gracia divina es el favor soberano y salvador de Dios, ejercido en la


concesión de bendiciones a los que no tienen mérito propio, y por las

123
Doctrina Cristiana. Por Wayne Grudem. Página 92. Edición Digital. PDF.
124
Doctrina Cristiana. Por Wayne Grudem. Página 90. Edición Digital. PDF.

90
cuales no se les exige compensación alguna. Más aún; es el favor que Dios
muestra a aquellos que, no sólo no tienen méritos en sí mismos, sino que,
además, merecen el mal y el infierno. Es completamente inmerecida, y
nada que pueda haber en aquellos a quienes se otorga puede lograrla. La
gracia no puede ser comprada, lograda ni ganada por la criatura. Si lo
pudiera ser, dejaría de ser gracia. Cuando se dice de una cosa que es de
“gracia”, se quiere decir que el que la recibe no tiene derecho alguno sobre
ella, que no se le adeudaba. Le llega como simple caridad, y, al principio,
no la pidió ni la deseó.

La exposición más completa que existe de la asombrosa gracia de Dios se


halla en las epístolas del apóstol Pablo. En sus escritos, la gracia se
muestra en directo contraste con las obras y méritos, todas las obras y
méritos, de cualquier clase o grado que sean. Esto aparece claro y
concluyente en Rom. 11:6: “Y si por gracia, luego no por las obras; de otra
manera la gracia ya no es gracia. Y si por las obras, ya no es gracia; de
otra manera la obra ya no es obra”. La gracia y las obras no pueden
mezclarse, como tampoco pueden la luz con las tinieblas “Por gracia sois
salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no
por obras, para que nadie se gloríe” (Efe. 2:8,9).

El favor absoluto de Dios no es compatible con el mérito humano; ello


sería tan imposible como mezclar el agua y el aceite: veamos Rom. 4:4,5.
“Al que obra, no se le considera el salario como gracia, sino como
obligación. Pero al que no obra, sino que cree en aquel que justifica al
impío, se considera su fe como justicia.” La gracia divina tiene tres
características principales.

En primer lugar, es eterna. Fue ideada antes de ser empleada, propuesta


antes de ser impartida: “Que nos salvó y llamó con vocación santa, no
conforme a nuestras obras, mas según el intento suyo y gracia, la cual nos
es dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos” (2 Tim. 11:9).

En segundo lugar, es gratuita, ya que nadie jamás la adquirió: “Siendo


justificados gratuitamente por su gracia” (Rom. 3:4). En tercer lugar es
soberana, puesto que Dios la ejerce y la otorga a quien él quiere: “Para
que... la gracia reine” (Rom. 5:21). Si la gracia “reina”, es que está en el
trono, y el que ocupa el trono es soberano. De ahí “el trono de gracia” (Heb.
4:16).”

m. Misericordia

La misericordia de Dios es también un favor del Dios bendito, pero que de


manera general se derrama sobre todos los hombres, es así, que éste

91
atributo permite que no recibamos el justo castigo que en realidad
merecemos. “La misericordia nace de la bondad de Dios, la primera
consecuencia de la bondad de Dios es su benignidad y merced, por la cual
da libremente a sus criaturas como tales; por eso ha dado el ser y la vida a
todas las cosas.”125

Algunos textos que nos sirven de ancla para afianzar esta realidad
maravillosa son: Salmos 136: 1; 119: 156; 103: 17 y quiero que nos
ocupemos en el texto del Salmo 136, leámoslo.

n. Justicia

“La rectitud de Dios es el concepto de que el Señor siempre actúa de


acuerdo a lo que es correcto y es en sí mismo la norma suprema de lo que
es recto. Hablando de Dios, Moisés dice: «Todos sus caminos son justos.
Dios es fiel; no practica la injusticia. Él es recto y justo» (Dt 32:4).”126.

o. Celos

“Aunque la palabra celos se usa con frecuencia en sentido negativo en


español, también a veces toma un sentido positivo. Por ejemplo, Pablo les
dijo a los corintios: «El celo que siento por ustedes proviene de Dios» (2 Co
11:2). Aquí el sentido es «fervientemente protector y vigilante». Tiene el
significado de estar profundamente comprometido a buscar el honor y
bienestar de alguien, sea de uno mismo o de algún otro.”127.

p. Ira

“Tal vez nos sorprenda descubrir cuán frecuentemente la Biblia habla de la


ira de Dios. Sin embargo, si Dios ama todo lo que es recto y bueno y todo
lo que se conforma a su carácter moral, es lógico que aborrezca todo lo que
se opone a su carácter moral. Por consiguiente, la ira de Dios dirigida
contra el pecado se relaciona estrechamente con la santidad y justicia de
Dios. La ira de Dios se puede definir como sigue: La ira de Dios significa
que él aborrece intensamente el pecado.”128.

125
Los Atributos de Dios. A.W. Pink. Página. 104. Edición digital. PDF.
126
Doctrina Cristiana. Por Wayne Grudem. Páginas 92 y 93. Edición Digital. PDF.
127
Doctrina Cristiana. Por Wayne Grudem. Página 93. Edición Digital. PDF.
128
Doctrina Cristiana. Por Wayne Grudem. Página 94. Edición Digital. PDF.

92
BOSQUEJO SEPTIMA CLASE TEOLOGÍA PROPIA

El modo de existencia de Dios

Los seres humanos somos únicos, lo anterior es una declaración


interesante pero no del todo cierta, pues aunque cada uno en particular,
es semejante al otro ser; la mayoría pensamos, sentimos, actuamos de
acuerdo a leyes predeterminadas de nuestra conducta, y lo cierto es que
somos millones de millones, por lo tanto, en este sentido no somos únicos.

Ahora bien, Dios es un ser Trino, eso es bastante más difícil de explicar,
pues lo cierto es que cuando hacemos esta declaración basados en la
doctrina que enseña las Escrituras, nos estamos refiriendo en efecto a un
ser único, que si bien puso su semejanza en nosotros, el hecho es que Dios
sólo Él, vive de esa manera. Basados en lo anterior cualquier analogía
resulta inútil.

4. Dios en Tres personas

Antes de abordar un tema tan crucial y definitivo en el cristianismo


ortodoxo, es necesario reconocer con toda humildad que para hablar de la
Trinidad debemos partir de la realidad de su complejidad; es casi unánime
el concepto de los eruditos y estudiosos en general de la Escritura, que
esta doctrina es la más difícil de todas las que se nos presentan. Cuando
hacemos referencia al Señor Jesucristo, nos encontramos con abundantes
ejemplos que de boca del mismo Maestro salieron y nos sirvieron para
poder hallar respuestas a cuestiones tales como sus dos naturalezas, su
obra en la cruz, su filiación divina con el Padre o su plena identificación
con los hombres, pero sin pecado.

Cuando hablamos del Dios Padre, también las Escrituras nos brindan
cantidad de ejemplos y algunas ilustraciones acerca del Padre y aun de Su
obra tanto en la creación como en la redención. También nos explica la
Biblia las operaciones del Espíritu Santo, sin embargo, surgen
inevitablemente cientos de complicaciones cuando tratamos de definir o
incluso entender la declaraciones bíblicas en donde se nos explica que
Dios a pesar de ser esencialmente uno, es tres personas diferentes que
subsiste en una perfecta unidad y armonía, y es aun más difícil intentar
comprender esta realidad cuando al pretender explicar todas estas
verdades de tipo espiritual mediante ejemplos de la naturaleza, nos
hallamos enfrentados a ésta sin que ningún ser creado pueda servirnos
como ejemplo, pues nos toca reconocer que el único ser Trino que existe en
el universo es nuestro Dios YHVH de los ejércitos.

93
Al emplear figuras tan cómicas como el huevo, el agua o la luz del sol como
figuras análogas de la Trinidad, queda en nosotros la idea de que estamos
presentando a la Trinidad desde la perspectiva modalista quienes al tratar
de comprender con su intelecto esta enseñanza, se vieron forzados a
racionalizar al Rey de los siglos de una manera tan limitada como podría
hacerlo cualquier hombre.

Cuando se menciona la palabra Trinidad, el cristianismo bíblico es atacado


desde las trincheras del unitarianísmo, pero no es el único enemigo,
porque existen “respetados teólogos” liberales que aseguran que no existe
nada como un Dios que sea en esencia uno, pero que subsista en tres
personas. Los principales fundamentos que se emplean para tratar de
destruir la doctrina son en primer lugar: que no existen más seres en el
universo que coexistan como entes trinos, y también se acusa a los
creyentes en la Trinidad de ser incapaces de comprender la revelación
modalística, de aquel que se dejó ver primero como Dios Padre; luego como
Dios Hijo y por último en el modo de Dios Espíritu.

Ante las acusaciones anteriores debemos responder como nuestro Señor


Jesucristo a los fariseos cuando les dijo que erraban por no conocer las
Escrituras, porque en el caso que nos compete y con el fin de desvirtuar los
ataques de quienes no entienden o no soportan esta doctrina, tenemos que
decirles a los que utilizan el primer argumento, que no es necesario que
exista otro ser trino en el universo para aceptar como válida la existencia
del Dios todopoderoso. Si miráramos la Trinidad como una perfección
divina, podríamos de inmediato clasificarla en teología como un atributo
incomunicable; mientras que el segundo argumento, el más débil de los
dos, anula por completo la innumerable evidencia bíblica en donde
aparecen juntas las personas de la Trinidad, generalmente dos de ellas,
pero en lugares bien definidos de la Biblia las tres personas
simultáneamente.

Otra de las dificultades del estudio de la Trinidad, se debe al lugar exacto


en donde se debería estudiar esta doctrina, si la ubicamos antes de la
unidad dedicada a los atributos de Dios, o como parte del conocimiento de
Él, entonces tendríamos dificultades serias al tratar de superar la
preguntas relacionadas con las demás perfecciones divinas; por otra parte
si estudiamos la Trinidad justo al finalizar la unidad mencionada;
entonces nos limitamos a intentar entenderla de una forma tan resumida y
descontextualizada, como tantas veces ocurre cuando se estudian los
atributos de Dios. Es por eso que necesitamos aprender tan importante
doctrina por separado, pero justo después de las perfecciones Divinas y de
esta manera tener un conocimiento más amplio de lo que la Escritura
enseña.

94
El estudiar la Trinidad de Dios en este lugar de la doctrina, también nos
sirve como un puente que nos deja alcanzar a través del análisis, otros
aspectos de la divinidad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, que harán
más comprensible las siguientes unidades.

1. El origen de la doctrina

Los creyentes estamos de acuerdo en que la Biblia enseña con suficiencia


la realidad del Dios Trino, quienes atacan la doctrina siempre intentarán
demostrar más que todo desde una perspectiva histórica que la enseñanza
trinitaria es un invento de los creyentes que vivieron en épocas posteriores
al concilio de Nicea (325 d. C) pero que en ningún momento era la creencia
de los primeros cristianos. En una cita el escritor Carl D Franklin, hace la
siguiente declaración en contra de la doctrina: “La mayoría de los que
profesan ser cristianos creen en la doctrina de la Trinidad. Y la mayoría de
las denominaciones insisten que si uno no cree en la Trinidad él o ella no
puede obtener salvación. Pero, aquellos que exigen tal creencia en la
Trinidad no conocen que eso es una doctrina de filosofía/religión y no es
Cristiana ni Bíblica. La Verdad Bíblica es que esta creencia viene
directamente de la caldera del paganismo.”129

Franklin pareciere ignorar que jamás ha sido posible para la filosofía


formular una enseñanza similar a la de la Trinidad, es más, para la
totalidad de los filósofos de la religión esta verdad se convirtió en la piedra
en el zapato que no les permite aceptar como coherente la revelación
bíblica, a pesar de lo abrumadora de la evidencia. Sobre la posibilidad de
que esta doctrina sea un invento filosofico-religioso comenta Charles
Hodge: “La doctrina de la trinidad es peculiar a la religión de la Biblia, las
tríadas del mundo antiguo son nada más que una declaración filosófica de
la teoría panteísta que se encuentra presente en todas las religiones de la
antigüedad.”130

El estudio de Hodge no se resigna a simplemente enunciar una idea, sino


que nos muestra algunos ejemplos tomados de las religiones paganas que
a las claras no alcanzan a la perfección de la verdad revelada en la Biblia:
“…Para los hindúes, el simple ser no desarrollado, primordial, recibe el
nombre de Brahm. Este ser desarrollándose en el mundo real, es Visnú;
como volviendo del abismo del ser inconsciente, es Shiva. En el budismo
hallamos esencialmente las mismas ideas de forma dualista. El budismo
establece una mayor distinción entre Dios o el principio espiritual de todas

129 El misterio de la Trinidad. Por Carl D Franklin. Encontrado en la Página Web www.cbcg.org.
130 Teología Sistemática Volumen Primero. Por Charles Hodge. Página 317. Editorial Clie

95
las cosas, y la naturaleza. El alma del hombre es una parte, o forma
existencial, de su esencia espiritual cuyo destino es que pueda ser librado
de la naturaleza y perderse en el infinito desconocido. También en el
platonismo se encuentran algunas declaraciones parecidas pero que en
realidad no pueden mostrarse como una analogía con la doctrina bíblica de
la Trinidad.”131

Una idea común de algunos maestros, es que no puede ser posible


entender nada si no existe un ejemplo análogo que facilite la comprensión
de las cosas, sin embargo, no todo es posible explicarlo mediante el uso de
una analogía, por ejemplo cuando intentamos explicarle a nuestros hijos el
concepto de lo bueno y lo malo, muchas veces nos encontramos frente a la
imposibilidad de representar esas nociones con ejemplos que ellos puedan
entender. El caso de la Trinidad de Dios es igualmente difícil, la Escritura
nos enseña que existen cosas secretas que el Señor no nos las explicará,
más no por eso dejarán de ser verdaderas, uno de estos casos es el
misterio de la doble naturaleza de Cristo, y otro, por citar sólo dos, es la
Trinidad.

El origen de la doctrina, no debe buscarse en las páginas de la historia


después de los siglos tercero y cuarto, sino en la enseñanza bíblica como lo
demostraremos en el presente estudio, sin embargo, para evitar las dudas
es necesario que entendamos lo que realmente pasó en los concilios de la
iglesia primitiva, especialmente en Nicea, y de esta manera erradicar la
confusión en la mente de nuestros lectores.

a. La doctrina de la Trinidad antes del concilio de Nicea

Si algo han tenido bien definido todas las generaciones de creyentes ha


sido la divinidad del Unigénito Hijo y del Espíritu Santo, sin que por ellos
se afecte la deidad del Padre, los denominados <<padres de la iglesia>>
tenían muy claras estas verdades y en varios de sus escritos declararon
abiertamente las creencias que hoy son comunes a todos los verdaderos
creyentes en el mundo.

Policarpo (70-155/160). Obispo de Esmirna, discípulo del Apóstol Juan.


"Señor Dios omnipotente: Padre de tu amado y bendecido siervo Jesucristo
... Yo te bendigo, porque me tuviste por digno de esta hora, a fin de tomar
parte ... en la incorrupción del Espíritu Santo... Tú, el infalible y verdadero
Dios. Por lo tanto, yo te alabo ... por mediación del eterno y celeste Sumo

131 Ibíd. Pagina 317.

96
Sacerdote, Jesucristo, tu siervo amado, por el cual sea gloria a Ti con el
Espíritu Santo, ahora y en los siglos por venir".132

Ignacio de Antioquía (aprox. 35-107). Obispo de Antioquía. En su camino


al martirio, escribió varias cartas en defensa de la fe cristiana. "sois
piedras del templo del Padre, preparadas para la construcción de Dios
Padre, levantadas a las alturas por la palanca de Jesucristo, que es la
cruz, haciendo veces de cuerda el Espíritu Santo."133 "La verdad es que
nuestro Dios Jesús, el Ungido, fue llevado por María en su seno conforme
a la dispensación de Dios [Padre]; del linaje, cierto, de David; por obra,
empero, del Espíritu Santo."134

Justino Mártir (aprox. 100-165). Fue un maestro, apologista y mártir,


discípulo de Policarpo. "A El [el "Dios verdaderísimo"] y al Hijo, que de El
vino y nos enseñó todo esto ... y al Espíritu profético, le damos culto y
adoramos, honrándolos con razón y verdad"135 "entonces toman en el agua
el baño en el nombre de Dios, Padre y Soberano del universo, y de nuestro
Salvador Jesucristo, y del Espíritu Santo".136

Ireneo (115-190). Originario de Asia Menor, de niño fue discípulo de


Policarpo. Llegó a ser obispo de Lyon, en las Galias. Fue el principal
teólogo del segundo siglo. "La Iglesia, aunque dispersa en todo el mundo,
hasta lo último de la tierra, ha recibido de los apóstoles y sus discípulos
esta fe: ... un Dios, el Padre Omnipotente, hacedor del cielo y de la tierra y
del mar y de todas las cosas que en ellos hay; y en un Jesucristo, el Hijo
de Dios, quien se encarnó para nuestra salvación; y en el Espíritu Santo,
quien proclamó por medio de los profetas las dispensaciones de Dios y los
advenimientos y el nacimiento de una virgen, y la pasión, y la resurrección
de entre los muertos, y la ascensión al cielo, en la carne, del amadísimo
Jesucristo, nuestro Señor, y Su manifestación desde el cielo en la gloria
del Padre, a fin de ‘reunir en uno todas las cosas’, y para resucitar
renovada toda carne de la entera raza humana, para que ante Jesucristo,
nuestro Señor, y Dios , y Salvador, y Rey, según la voluntad del Padre
invisible, ‘se doble toda rodilla, de las cosas en los cielos, y las cosas en la

132 Martirio de San Policarpo, 14:1-3, en D. Ruiz Bueno, Ed., Padres Apostólicos, p. 682
www.carm.org/espanol/ Ministerio de apologética e investigación cristiana. Artículo Citas Trinitarias.
133 Carta a los Efesios, 9: 1; Ruiz Bueno, o.c., pág. 452-453. www.carm.org/espanol/ Ministerio de apologética

e investigación cristiana. Artículo Citas Trinitarias.


134 Carta a los Efesios, 17:2; Ruiz Bueno, Padres Apostólicos, pág. 457. www.carm.org/espanol/ Ministerio de

apologética e investigación cristiana. Artículo Citas Trinitarias.


135 Primera Apología 6: 2; en D. Ruiz Bueno, Ed., Padres Apologetas Griegos, pág. 187.
www.carm.org/espanol/ Ministerio de apologética e investigación cristiana. Artículo Citas Trinitarias.
136 Primera Apología 61:3; en Ruiz Bueno, Padres Apologetas Griegos, pág. 250. www.carm.org/espanol/

Ministerio de apologética e investigación cristiana. Artículo Citas Trinitarias.

97
tierra, y las cosas debajo de la tierra, y que toda lengua le confiese, y que
El ejecute un justo juicio sobre todos...".137

Teófilo de Antioquia (Segunda mitad del siglo II). Obispo de Antioquia y


apologista. Presentó la doctrina cristiana a los paganos. Es el primero en
utilizar el término "Trinidad" (griego, trias). "Igualmente también los tres
días que preceden a la creación de los luminares son símbolos de la
Trinidad, de Dios, de su Verbo y de su Sabiduría [el Espíritu]".138

Atenágoras de Atenas (Segunda mitad del siglo II). Defensor de la fe


cristiana. Dirigió una "Legación" o defensa de los cristianos al emperador
Marco Aurelio y su hijo Cómodo, hacia 177. "¿Quién, pues, no se
sorprenderá de oír llamar ateos a quienes admiten un Dios Padre y a un
Dios Hijo y un Espíritu Santo, que muestran su potencia en la unidad y su
distinción en el orden?"139

Orígenes (aprox. 185-254). Teólogo de Alejandría, crítico y exegeta bíblico,


teólogo, prolífico autor. Discípulo de Clemente de Alejandría. "Si alguno
dijese que el Verbo de Dios o la Sabiduría de Dios tuvieron un comienzo,
advirtámosle no sea que dirija su impiedad también contra el ingénito
Padre, ya que negaría que El fue siempre Padre y que El ha engendrado
siempre al Verbo, y que siempre tuvo sabiduría en todos los tiempos
previos o edades, o cualquier cosa que pueda imaginarse previamente. No
puede haber título más antiguo del Dios omnipotente que el de Padre, y es
a través del Hijo que El es Padre".140

"Pues si este fuera el caso [que el Espíritu Santo no fuese eternamente


como El es, y hubiese recibido conocimiento en algún momento y entonces
llegado a ser el Espíritu Santo] el Espíritu Santo nunca hubiese sido
reconocido en la unidad de la Trinidad, es decir, junto con los inmutables
Padre e Hijo, a menos que El siempre hubiese sido el Espíritu Santo... De
todos modos, parece apropiado inquirir cuál es la razón por la cual quien
es regenerado por Dios para salvación tiene que ver tanto con el Padre y el
Hijo como con el Espíritu Santo, y no obtiene la salvación sino con la
cooperación de toda la Trinidad; y por qué es imposible tener parte con el

137 Contra todas las herejías, I, 10:1; en Ante-Nicene Fathers vol. 1. www.carm.org/espanol/ Ministerio de
apologética e investigación cristiana. Artículo Citas Trinitarias.
138 Tres libros a Autólico II:15; en Ruiz Bueno, Padres Apologetas Griegos, pág. 805. www.carm.org/espanol/

Ministerio de apologética e investigación cristiana. Artículo Citas Trinitarias.


139 Legación a favor de los cristianos, 10; en Ruiz Bueno, Padres Apologetas Griegos, pág. 661.

www.carm.org/espanol/ Ministerio de apologética e investigación cristiana. Artículo Citas Trinitarias.


140 Sobre los principios 1.2.; Petrología Graeca 11.132. www.carm.org/espanol/ Ministerio de apologética e

investigación cristiana. Artículo Citas Trinitarias.

98
Padre y el Hijo, sin el Espíritu Santo".141

"Más aún, nada en la Trinidad puede ser llamado mayor o menor, ya que
la fuente de la divinidad sola contiene todas las cosas por Su palabra y
razón, y por el Espíritu de Su boca santifica todas las cosas dignas de ser
santificadas... Habiendo hecho estas declaraciones concernientes a la
Unidad del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, retornemos al orden en
el cual comenzamos la discusión. Dios el Padre otorga, ante todo, la
existencia; y la participación en Cristo, considerando que Su ser es la
palabra de la razón, los torna seres racionales... [y] es la gracia del Espíritu
Santo presente por la cual aquellos seres que no son santos por esencia,
pueden ser tornados santos por participar de ella"142

Todas las anteriores declaraciones relacionadas con la Trinidad, no sólo


desvirtúan en su totalidad las afirmaciones relacionadas con la aparición
de la doctrina en un tiempo posterior al concilio de Nicea, por otra parte es
necesario aclarar que la creencia común de los cristianos de los primeros
tres siglos, era que tanto el Padre, como el Hijo y el Espíritu Santo, eran
verdaderamente Dios, aunque distintos en sus personas, sin embargo una
declaración de fe que agrupara la formulación doctrinal no existía, pues no
había una necesidad sentida de realizar tal acción, hasta el momento en
que se empezó a atacar la divinidad del Hijo de Dios.

b. La doctrina de la Trinidad en el concilio de Nicea

Es importante resaltar lo que realmente se discutió en este concilio,


porque de lo contrario las imprecisiones históricas podrán llevarnos a
creer lo que muchos en la actualidad dan por sentado sin mirar los hechos
que se discuten. En primer lugar la discusión nicena no versaba sobre la
Trinidad, sino, sobre la divinidad del Hijo, Un predicar libio llamado Arrio,
entró en controversia con un obispo llamado Alejandro cerca del año 318
d.C. El motivo de la disputa era sobre “cómo expresar la comprensión
cristiana de Dios usando el lenguaje filosófico corriente. Este tema se había
vuelto importante debido a las diversas visiones heréticas de Jesús que se
habían introducido en la iglesia a fines del siglo segundo y principios del
tercero. El uso de lenguaje filosófico para describir realidades teológicas

141Sobre los principios I, 3:4-5, en Alexander Roberts and James Donaldson, eds., The Ante-Nicene Fathers,
Grand Rapids: Eerdmans, Reimpr. 1989, Vol. 4, pág. 253. www.carm.org/espanol/ Ministerio de apologética e
investigación cristiana. Artículo Citas Trinitarias.

142Sobre los principios I, 3: 7-8, en Roberts and Donaldson, pág. 255. www.carm.org/espanol/ Ministerio de
apologética e investigación cristiana. Artículo Citas Trinitarias.

99
había sido habitual a lo largo de la era de la iglesia, en un intento por
describir con precisión lo que había sido revelado en la Biblia.”143

Alejandro sostenía que Dios Padre y Dios Hijo eran presentados en la


Biblia con una naturaleza igualmente eterna, la historia cuenta que Arrio,
propagó su doctrina de la inferioridad de Cristo frente al Padre, en medio
de la iglesia de la época, y eran de tal fuerza sus convicciones y afectaban
tanto la creencia de la Iglesia, que se hizo necesario convocar un concilio
que unificara doctrinalmente a la Asamblea.

“Es entonces cuando el emperador romano Constantino convocó el


mencionado concilio, el 20 de mayo del año 325 d. C. Sin embargo, la
relación de Constantino con la iglesia cristiana no es fácil de entender hoy
en día, por eso nos limitaremos en este espacio a continuar explicando el
propósito del concilio de Nicea.”144

A la convocación imperial acudieron “230 líderes de la iglesia para


considerar una pregunta vital para la iglesia: ¿Era Jesucristo igual a Dios el
Padre o era Él otra cosa? Atanasio, un joven de solo veintitantos años,
asistió al concilio para luchar por la idea de que "si Cristo no fuera
verdaderamente Dios, entonces no podría otorgar vida a los arrepentidos y
liberarlos del pecado y la muerte". Él lideró a los que se oponían a las
enseñanzas de Arrio, que sostenía que Jesús no era de la misma sustancia
que el Padre.”145

Después de muchos días de discusiones teológicas, el concilio reconoció,


no redefinió o dio un nuevo significado a la Biblia, que “Cristo era Dios de
Dios verdadero. Si bien el Padre y el Hijo diferían en sus papeles, ellos, y el
Espíritu Santo, eran verdaderamente Dios.”146 Y teniendo en mente la
realidad de la deidad de Cristo, se formuló la declaración que hoy
conocemos como el credo niceno, y que sin proponérselo se constituye en
una declaración de la Trinidad de Dios, basada en lo que afirma la Biblia.

Entonces podemos aseverar, que si bien el concilio de Nicea fue de mucha


importancia para el cristianismo, no fue en esta época tardía de la historia
cuando se planteó por primera vez la doctrina de la Trinidad, ni cualquier
otra, pues reiteramos que la Trinidad es una realidad bíblica.

143 www.ministeriosprobe.org. Artículo <<El Concilio de Nicea>>.


144 Para un análisis más completo sobre los primeros concilios cristianos, recomendamos la página
mencionada en la nota anterior, además el libro Historia de la Iglesia Cristiana Tomo I, por Justo González y
las web www.meriba.org, www.vidaeterna.org.
145 www.ministeriosprobe.org. Artículo <<El Concilio de Nicea>>.
146 Ibíd.

100
1. La formulación de la doctrina

Cuando hablamos de ésta doctrina, debemos tener cuidado en la


formulación de la misma, pues de lo contrario parecería que estamos
aceptando cualquiera de las anteriores ideas a las que hemos venido
rebatiendo, es por eso que la doctrina de la Trinidad se define básicamente
como aquella que declara: “…que dentro de la naturaleza del único
verdadero Dios existen tres personas separadas y distintas: el Padre, el Hijo
y el Espíritu Santo. Son co-iguales en naturaleza y co-eternas.”147 Sin
embargo, una de las mejores explicaciones de esta la hallamos en la
confesión de fe de Westminster la cual plantea de la siguiente manera: “En
la unidad de la Divinidad hay tres personas, de una misma sustancia,
poder y eternidad; Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. El Padre no
es engendrado no procede de nadie; el Hijo es eternamente engendrado del
Padre, y el Espíritu Santo procede eternamente del Padre y del Hijo.”148

3. Base bíblica de la doctrina

La Base bíblica que soporta la doctrina, la encontramos brillando en todo


su esplendor en las páginas del Nuevo Testamento, sin embargo no
debemos olvidar, que desde las épocas de la historia primitiva de la
revelación divina, Dios nos regaló algunos vestigios de su carácter Trino,
es por esto que necesitamos asomarnos a algunos de los versículos que
sostienen tal afirmación.

a. En el Antiguo Testamento

Y Dios pasó a decir: Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra


semejanza... Y Dios procedió a crear al hombre a su imagen, a la imagen
de Dios lo creó" (Gén 1,26-27) (VNM). Esta primera referencia, no debe ser
tomada a la ligera diciendo que no puede verse con claridad la presencia
de las tres personas, porque el sentido plural del texto en ninguna manera
nos dice el número de sus integrantes; mucho menos podríamos darle
crédito a las palabras de algunas sectas en donde colocan a Dios como
hablando con criaturas, o recibiendo consejo de estas en la obra más
primorosa de todo Su cosmos, el hombre.

La razón principal por la que debemos aceptar esta cita como una realidad
Trinitaria, se debe a que teniendo en nuestras manos la revelación
completa de la Escritura, y sabiendo que Dios mismo es una Trinidad de
Personas, el texto en mención no puede referirse a otra cosa. En segundo

147
www.evangelicaloutreach.org/spanish.htm. <<Artículo La Trinidad>>..
148Confesión de fe de Westminster. Página 49. Comentada por G.I Williamson. Editorial El Estandarte de la
Verdad.

101
lugar valorar las opiniones de sectas tales como los Testigos de Jehová,
significaría negar rotundamente el carácter soberano de Dios, que jamás
pidió el consejo de ser creado alguno para realizar sus obras, y es por esto
que el ser o seres con quien hablaba, no podían ser otros sino las otras dos
personas divinas. Empero los versículos citados en el párrafo anterior, no
son los únicos que se mencionan en el A.T, pues también se encuentran
pasajes similares en Gén 3,22; Gén 11,5-9; Is 6,8.

Ante la abrumadora evidencia de la pluralidad de personas en el Antiguo


Testamento (Biblia Judía) algunos rabinos intentaron acabar con la
evidencia bíblica “Así, por ejemplo, leemos en Gen. R., VIII, 9: "R. Simlai
dijo: En todo lugar donde encontréis un texto que es utilizado por los
minim [Uno de los nombres despectivos con que se califica a los cristianos
(y otros herejes) en la literatura judía. El decreto contra los minim,
anterior, en nuestra opinión, al año 70 d.C., implicó la excomunión
generalizada de todos los judeo- cristianos que aún seguían conectados
con el judaísmo.] en apoyo de sus opiniones, encontrarais la refutación al
lado. Volvieron y le preguntaron: ¿Qué pasa con lo que está escrito:
Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza? Él
contestó: Leed lo que sigue; no se dice: Y dioses creó al hombre a su
imagen, sino Dios creó al hombre a su propia imagen. Cuando se hubieron
marchado, sus discípulos le dijeron: Te los has quitado de encima con una
tontería; ¿qué respuesta nos darás a nosotros? Él les dijo: En el pasado
Adán fue creado del polvo de la tierra, y Eva fue creada de Adán. Por eso es
a nuestra imagen, según nuestra semejanza; queriendo dar a entender que
el hombre no puede llegar a existir sin la mujer, ni la mujer sin el hombre,
ni ninguno de ellos sin la Shejinah"149.

Lo que acabamos de leer es muy revelador, más aun, si consideramos la


animadversión que sentían por los cristianos la gran mayoría de los
religiosos de la época de Jesús y posteriores a su ascensión, quienes aun
negaron la resurrección del Señor a pesar de la cantidad de evidencia y
los múltiples testimonios, sobretodo de los guardias que vigilaban la
tumba. Entonces porque no negar la Trinidad de Dios, cuando esta
representaba el testimonio más contundente de la divinidad de Cristo,
como Dios Hijo, y segunda persona de la Deidad.

Uno autor judío, muy conocido por los eruditos, pero desconocido por la
mayoría de nosotros llamado Zohar realizó la siguiente declaración basada
en el texto de Deuteronomio 6: 4: “Escucha, oh Israel: Yahveh nuestro Dios,
Yahveh es uno. ¿Por qué hay necesidad de mencionar el nombre de Dios en
este versículo? El primer Jehová es el Padre de arriba. El segundo es la

149 www.apologetica.org. Artículo –La Trinidad en las Sagradas Escrituras.

102
descendencia de Jesé, el mesías que vendrá de la familia de Jesé pasando
por David. Y el tercero es el Camino que está debajo (es decir, el Espíritu
Santo, que nos muestra el camino), y estos tres son uno". Difícilmente un
autor trinitario lo hubiera podido expresar mejor.”150

b. En el Nuevo Testamento

Sin lugar a dudas, el convencimiento final sobre lo legitima de la


enseñanza, no llegó, sino hasta el momento cuando se completó el canon
del Nuevo Testamento, pues en estos 27 libros aparece de manera clara el
Dios Trino relacionándose entre sus mismas personas, en textos muy
conocidos como Mateo 3: 16,17 que hace mención al bautismo del Señor,
vemos a las tres personas de la Deidad, en una relación estrecha, de igual
forma en la formula bautismal que aparece en Mateo 28: 19, pero no son
los únicos versículos que nos proporcionan una sólida base bíblica para
comprender la existencia de la doctrina.

Aunque los textos en donde aparecen de manera simultanea las tres


personas de la Trinidad juntas sean pocos, en otros lugares del Nuevo
Testamento abundan las referencias de por lo menos dos de ellos, por
ejemplo el texto de Hebreos 1: 3 afirma que el Hijo es la imagen misma de
la sustancia del Padre, es decir, existen diferenciación entre uno y el otro,
sobre este versículo expone Juan Calvino “El Apóstol llamando al Hijo de
Dios “la imagen misma de la su sustancia”, sin duda atribuye al Padre
alguna subsistencia en la cual difiera del Hijo. Porque tomar el vocablo
como si significase esencia, como hicieron algunos interpretes –como si
Cristo representase en sí la sustancia del Padre, al modo de la cera en que
se imprime el sello -, esto no sólo sería cosa dura, sino también
absurda”151.

El texto que acabamos de mencionar en el párrafo anterior de la carta a los


Hebreos no es el único, pues también podemos observar relaciones entre
por lo menos dos personas de la Trinidad en versículos como Marcos 9: 37;
Mateo 10: 40; Juan 14: 26; 15: 26; 16:7; Gálatas 4: 4 y algunos otros texto
que el espacio limitado de este curso no permite tratar.

4. La Trinidad y su relación con la salvación

El último aspecto que debemos mencionar cuando mencionamos la


Trinidad de Dios, es la relación existente entre esta doctrina y la salvación
de los creyentes, pues resulta imposible desligar la obra salvadora de la

150 www.apologetica.org. Artículo –La Trinidad en las Sagradas Escrituras


151 Instituciones de la Religión Cristiana. Libro I, Capítulo XIII. Página 67. Editorial FELIRE.

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doctrina trinitaria, por ejemplo, la Escritura atribuye al Padre el designio
de la obra redentora, incluyendo la elección, de la cual el Hijo mismo fue
objeto, Salmos: 2: 7-9; 40: 6-9; Isaías 53: 10; Mateo 12: 32; Efesios 1: 3-6;152
, mientras que al Hijo le vemos siendo el autor de eterna salvación para
todos los que le obedecen conforme se nos revela en la carta a los Hebreos
9b. Pero también observamos en esta divina economía, que el Santo
Espíritu de Dios es el encargado de completar la misma, pues, Él da la
vida nueva a los que escoge Juan 16: 7-11, convenciéndolos de su
culpabilidad y de su necesidad de entregarse a Jesucristo, esto lo realiza
en primer lugar haciéndonos nacer de nuevo Juan 3: 5, 8 para de esta
forma poder escuchar el llamado de Dios en nuestras vidas.

Acudir a las figuras de los sacrificios del Antiguo Pacto, nos resulta de
mucha utilidad cuando observamos las imágenes de los corderos que eran
presentados ante Dios, estos apuntaban a la obra redentora de Cristo en el
calvario, que se ofreció como el sacrificio perfecto ante el Padre, como
propiciación que aplacó la ira que justamente el Señor derramaría sobre
toda la humanidad.

5. La Trinidad y su relación con la soteriología

6. El culto y la Trinidad

Preguntas de la unidad

1. ¿Por qué afirmamos que la doctrina de la Trinidad es la más difícil


de explicar?
2. ¿Es posible utilizar un ejemplo de la naturaleza que ilustre
adecuadamente al Dios Trino?
3. ¿Debe buscarse el origen de la doctrina de la Trinidad en el concilio
de Nicea?
4. ¿Existen declaraciones sobre la Trinidad de Dios antes del concilio
de Nicea, si es cierto, mencione algunas de ellas?
5. ¿Cuál fue el tema principal que se trató en el concilio de Nicea?
6. ¿Mencione la declaración que de la Trinidad hace la confesión de fe
de Westminster?
7. ¿Cómo intentó acabar el rabino judío R. Simlai con algunos de los
textos en que el Antiguo Testamento en donde existen declaraciones
Trinitarias?

152 Teología Sistemática. Por Louis Berkohf. Página 106. Editorial T.E.L.L.

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8. ¿Cuál fue el comentario del autor judío Zohar, sobre el texto de
Deuteronomio 6: 4?
9. ¿Cuáles son los principales textos en el Nuevo Testamento que nos
brindan una evidencia plena sobre la Trinidad de Dios?
10. ¿Qué otros textos nos sirven en la Biblia para comprender que
Dios es más de una persona?

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