Vous êtes sur la page 1sur 43

1.

UBICACIÓN DE LAS CAPACIDADES FÍSICAS


BÁSICAS EN LA MOTRICIDAD HUMANA.
1.1. Breve descripción de los mecanismos implicados en la ejecución motriz.

Tal y como se amplía en temas posteriores en la ejecución motriz humana se puede


diferenciar, siguiendo el modelo propuesto por Welford, la intervención de tres
mecanismos de actuación consecutiva que la posibilitan, estos tres mecanismos son el
mecanismo perceptivo, el mecanismo decisional y el mecanismo de ejecución, que
pasaremos a describir, muy brevemente, en estas líneas.

Elprimer pasoque debemos efectuar a la hora de poner en práctica una habilidad motriz es
informamos, tanto sobre las características del entorno en el que la vamos a ejecutar,
como sobre nuestras propias posibilidades de actuación.

De ello se encarga el mecanismo perceptivo, que intenta responder a la pregunta ¿Qué


pasa?.Para ello se vale, lógicamente de la información que le proporcionan los diferentes
órganos sensoriales, tanto los que aportan información sobre el exterior (esterocepción)
como los que lo hacen de las propias características del practicante (propiocepción).

Este proceso de percepción no se limita a una recogida pasiva de información, sino que el
sujeto busca activamente las informaciones que necesita con la finalidad de efectuar una
configuración perceptiva de la realidad que le permita abstraer las características del
ambiente y de su propia situación.

El siguiente paso,basándose por un lado en la información obtenida mediante los procesos


implícitos en el mecanismo perceptivo y, por otro lado, en los objetivos de la tarea
propuesta, escoger una respuesta motora que se adapte a ambos requerimientos. Este
proceso de elección de la respuesta, se conoce como mecanismo decisionaly en él el
sujeto elige, de entre las diferentes opciones que tiene almacenadas en la memoria, laque
Considera más apropiada para resolver el problema propuesto. Por último una vez
escogida la respuesta se debe posibilitar su puesta en práctica, su aplicación real. Para
ello se debe programar, ejecutar y regular la respuesta motriz concreta que se haya
elegido, adaptándola, de forma constante, a las características del entorno. De todo ello se
encarga el mecanismo efector.

La figura 1 esquematiza la actuación sucesiva de estos tres mecanismos.

Figura 1: Modelo simplificado del proceso de control motor.

1.2. Las capacidades físicas básicas como componentes del mecanismo de ejecución
motriz.

Dentro de este último eslabón de la capacidad humana de generar acción motriz, se ha


distinguido, de forma tradicional, entre un aporte cualitativoy un aporte cuantitativo.

La parte cualitativa de la ejecución motriz sería la responsable de la dirección y del control


del movimiento. Por decirlo con otras palabras, daría las órdenes necesarias para su
desarrollo.
Complementariamente, la parte cuantitativa del movimiento aportaría los componentes
mecánicos y energéticos necesarios para el desarrollo de éste, en otras palabras, lo haría
“materialmente” posible.

Las capacidades físicas básicas ocuparían, dentro de este modelo simplificado, el aspecto
cuantitativo de la ejecución motriz, siendo las encargadas de posibilitar (mediante la
generación de tensión muscular o el aporte de energía, por ejemplo) el cumplimiento de
las órdenes dadas.

Imaginemos, para intentar clarificar este último punto, a un sujeto enfrentándose al


levantamiento de un peso. Es más que posible que éste sujeto “sepa” realizar los
movimientos necesarios para conseguir la finalidad prevista, es decir para levantar el peso.
Así cualquier persona en condiciones normales, “sabe” agarrar el objeto a levantar y
desplazarlo mediante la extensión coordinada de los diferentes segmentos corporales
hasta la posición deseada.

Supongamos, pero, que se trate de un peso de tal magnitud que el sujeto, aun “sabiendo”
como moverlo no “pueda” hacerlo. En este caso, atribuiremos a una falta de fuerza
muscular la incapacidad del sujeto de conseguir la tarea propuesta. Es decir que lo que
falla no es el aspecto cualitativo (saber hacer) del movimiento, sino el aspecto cuantitativo
(“poder hacer”) de éste.

Pongamos otro ejemplo. La habilidad de correr es una habilidad alcanzada, desde muy
temprana edad, por parte de los sujetos que no presentan algún tipo de minusvalías. Sin
embargo, pocas personas son capaces de aguantar corriendo la distancia, por ejemplo, de
una Maratón. Al igual que en el caso anterior, lo que falla aquí no es el saber ejecutar una
habilidad, sino el tener la capacidad necesaria para ejecutarla dentro de unos
requerimientos determinados.

A lo largo de este tema se describirán y analizarán las diferentes capacidades que, dentro
del mecanismo de ejecución, constituyen su aspecto cuantitativo, es decir, se describirán
las capacidades físicas básicas. Antes de iniciar éste análisis es importante efectuar una
clasificación de estas capacidades que facilite su estudio y comprensión.

2. CLASIFICACIÓN DE LAS CAPACIDADES FÍSICAS


BÁSICAS.
2.1. Breve repaso a algunos sistemas de clasificación de las capacidades físicas básicas.

Han sido varios los autores que se han propuesto efectuar una clasificación de las
capacidades físicas básicas y del papel que estas juegan dentro de la motricidad humana.

Hegedus [1973], en Mora, [1989] distingue entre la técnica (que representaría el aspecto
cualitativo del movimiento) y lo que él denomina como acondicionamiento físico básico,
que incluye la fuerza, la velocidad y la resistencia.

En esta misma línea, Manno [1986] diferencia entre las capacidades coordinativas y las
capacidades condicionales, dentro de las que incluye a la fuerza, la resistencia, la
velocidad y la flexibilidad.

Igualmente Dassell y Haag [1975], en Mora op cit) diferencian entre la coordinación y 3


cualidades físicas (fuerza, velocidad y resistencia) entre las que se dan cualidades “mixtas”
(fuerza explosiva, fuerza resistencia y resistencia en velocidad) tal y como se muestra en
la figura 2.
Grosser et al (Grosser [1988]) efectúan por su parte una clasificación de la condición física
dividida en’fuerza, rapidez, resistencia y movilidad, todas ellas con subdivisiones e
influidas, en su conjunto, por diferentes aspectos como por ejemplo la edad, la “psique” o
el momento del entrenamiento, tal y como se muestra en la figura 3.

Figura 3: El sistema de clasificación de Grosser [1989]

Bouchard ([1970], en Mora, por su parte añade una comparación entre las estructuras
corporales y las cualidades que ellas generan, acercándose, a pesar de su antigüedad, a
las tendencias más modernas ya que distinguen entre cualidades orgánicas (o
responsables del aporte energético necesario para cualquier actividad) de tipo muscular
(responsables de la producción de la tensión muscular) y “perceptivo-cinéticas” (en las que
incluyen además de las coordinaciones, ºdeterminadas manifestaciones de la velocidad).

Por último, el propio Mora (op cit) propone un sistema de clasificación en el que, a partir de
3 sistemas iniciales (el sistema de movimiento encargado de la producción mecánica, el
sistema de alimentación encargado del aporte energético y el sistema de dirección
encargado de la coordinación del movimiento) se diferencian una serie de cualidades
físicas. Así, la fuerza, la velocidad y la flexibilidad se originarían en el sistema de
movimiento, mientras que la resistencia aeróbica y la anaeróbica provendrían del sistema
de alimentaci4n,

De todos estos sistemas de clasificaciónpodemos extraer una serie de conclusiones


comunes:

– Primeramente observamos que, en muchas de ellas, se mantienen como cualidades o


capacidades físicas la fuerza, la resistencia, la velocidad y la flexibilidad.

– En segundo lugar, en algunas de estas clasificaciones se presenta la diferenciación entre


el aspecto coordinativo (o cualitativo) y el condicional (ocuantitativo) del movimiento,
estando las cuatro capacidades físicas básicas antes incluidas en el segundo, a excepción
hecha de Bouchard, quien incluye a la velocidad dentro de las denominadas cualidades
perceptivo-cinéticas.

– Por último, en algunos sistemas de clasificación como por ejemplo en el de Dassell y


Haag, se puede encontrar la existencia de cualidades mixtas o producto de la “fusión” de
dos capacidades básicas (de la fuerza y de la velocidad nace, por ejemplo, la fuerza
rápida).

¿Qué sistema de clasificación utilizaremos para sistematizar este tema?

2.2. Propuesta de un sistema simplificado de clasificación de las capacidades físicas


básicas aplicable a la edad escolar.

Teniendo en cuenta la etapa en la que se deberá aplicar este trabajo (la infancia y la
preadolescencia), el entorno,en el cual se hará (la escuela, con la simplificación de
objetivos y contenidos que éste entorno, en el campo del acondicionamiento físico
conlleva) y las características de este trabajo, hemos optado por la adopción de un sistema
simplificado de clasificación de las capacidades físicas básicas. Así, al igual que Manno
consideraremos las capacidades condicionales divididas en 4 grandes bloques como son
la fuerza, la velocidad, la resistencia y la flexibilidad, de las cuales nacerán diferentes
subdivisiones.

La razón de ser principal de esta elección radica en su simplicidad y en la claridad, por


sertérminos muy utilizados en el lenguaje cotidiano, de cara a su comprensión.

Somos conscientes de que en la actualidad se tiende hacia otros sistemas de clasificación


(que agrupan, por un lado los mecanismos de aporte energético y por otro las propiedades
contráctiles de los músculos para explicar las diferentes manifestaciones de la condición
física) pero creemos que tales sistemas podrían generar mayores problemas de
comprensión. Igualmente somos conscientes de que, en el sistema escogido, se hace
difícil de delimitar claramente donde empieza una cualidad y dónde la otra (fuerza-
resistencia, fuerza-velocidad,…). Es decir que somos conscientes de que la diferenciación
en 4 cualidades físicas básicas, no responde completamente a unos criterios reales y
objetivos, sino a unos criterios simplificadores.

Con todo, creemos que dadas las condiciones de aplicación y las características de este
trabajo, nos hallamos frente a un sistema de clasificacióbn óptimo. Óptimo en tanto en
cuanto recoge las diferentes expresiones del acondicionamiento físico y lo hace de una
forma suficientemente clara y explícita.

3. LAS CAPACIDADES FÍSICAS BÁSICAS:


DESCRIPCIÓN, EVOLUCIÓN Y FACTORES
CONDICIONANTES
3.1. La Fuerza.
3.1.1. Concepto. La fuerza

Por fuerza entendemos aquella capacidad de los músculos de producir una tensión con el
fin de vencer una resistencia externa.

3.1.2. Bases biológicas: la contracción muscular.


Los músculos son capaces de desarrollar tensión porque son capaces de contraerse, de
disminuir su tamaño, como respuesta a la excitación nerviosa.

Así, cuando un músculo se contrae, tira de las palancas óseas a las que está fijado y, si es
capaz de vencer la resistencia a la que se le somete, genera movimiento.

La capacidad contráctilde los músculos radica en su estructura fibrilar. La fibra musculares


la célula básica del tejido muscular. De esta forma, un músculo está compuesto por
“paquetes” de fibras musculares (los fascículos). A su vez, las fibras musculares están
compuestas por multitud de miofibrillas son la base estructural del músculo

Estas miofibrillas están, básicamente formadas, por unas proteínas contráctiles que
reciben el nombre de actina y miosina, de tal forma que las moléculas de miosina sirven de
“puente” o de unión a las moléculas de actina.

Cuando llega al músculo la excitación nerviosa, se producen una serie de cambios


bioquímicos cuyo resultado final es el acercamiento de las moléculas de actina,
aprovechando para ello el puente que les supone la presencia de moléculas de miosina.
Cuando este acercamiento se da de forma generalizada en la masa muscular, el músculo
disminuye su tamaño, se contrae, provocando, si es capaz de superar la resistencia a la
que se opone, el movimiento de las palancas óseas a las que está conectado.

Este proceso de acercamientoentre moléculas de actina se denomina contraccióny es


seguido por la relajación, que se produce al desaparecer la estimulación nerviosa y que
consiste en el alejamiento de estas moléculas, para devolver así el músculo a su tamaño y
estado inicial.

Ambos procesos, contracción y relajación, requieren para su desarrollo un aporte de


energía, que les suministrará, tal y como se explicará mas adelante, un compuesto
denominado ATP.

El acercamiento entre moléculas de acuna responde a la ley fisiológica del “todo o nada”.
Esto quiere decir que las moléculas o se acercan o no se acercan, pero si lo hacen, lo
hacen siempre de. la misma forma, con la misma magnitud, no existiendo término medio.

Sin embargo, no siempre que un músculo se contrae lo hace con la misma intensidad, sino
que somos capaces de regular la fuerza que desarrollamos ¿cómo es esto posible? La
posibilidad de control del nivel de fuerza ejercida radica en la posibilidad de controlar el
número de fibras musculares que se contraen, de tal forma que, a mayor número de fibras
contraídas, superior nivel defuerza ejercido. /íiftSlSStSilS

En efecto las neuronas encargadas de conducir la excitación hasta los diferentes grupos
musculares (motoneuronas alfa) se van ramificando de tal forma que cada pequeña
terminación nerviosa es la encargada de inervar, de portar la señal el´éctrica, a un número
determinado de fibras musculares. A la terminación nerviosa y el conjunto de fibras
musculares que inervase le denomina “unidad motora”. Así, todas las fibras pertenecientes
a una misma unidad motora se contraerán o relajarán “de forma simultanea, dado que su
inervación es común. A la unión entre la terminación nerviosa y la fibra muscular se la
conoce como placa motora, siendo el lugar en el que se produce la última sinapsis, es
decir la última unión, en este caso entre la fibra nerviosa y la fibra muscular.

Así, si necesitamos ejercer altos niveles de fuerza, reclutaremos un gran número de


unidades motoras a la vez, mientras que si el nivel de fuerza que precisamos es bajo,
utilizaremos pocas unidades motoras de forma simultanea.
Dentro del músculo hallamos también componentes que no poseen la capacidad de
contraerse, las denominadas estructuras no contráctiles, por ejemplo, los tendones
(encargados de transmitir la tensión desarrollada a las palancas óseas) o los múltiples
velos que recubren las diferentes estructuras musculares (endomisio, perimisio…).

Tampoco todas las fibras musculares son del mismo tipo. Así, se distinguen dos grandes
tipos de fibras musculares: las fibras lentas (también denominadas rojas, tipo I o ST) y las
fibras rápidas (conocidas también como blancas, tipo II o FT).

Las primeras, están altamente vascularizadas y se caracterizan por su alto contenido en


mioglobina y por la gran cantidad de mitocondrias que contienen. La velocidad de
contracción que pueden desarrollar es baja pero su fatigabilidad también lo es. Todos
estos factores determinan que las fibras de tipo I sean las encargadas de dar respuesta a
trabajos poco intensos pero de larga duración, característicos, como veremos más
adelante, de regímenes aeróbicos de aporte de energía.

Dentro del segundo tipo de fibras se distingue asu vez entre las fibras tipo IIa y las Ilb. Las
fibras lIb representan el tipo antagónico a las fibras de tipo I. Así están muy pobremente
vascularizadas, su contenido en mioglobina es muy bajo y presentan altos niveles dé
concentración del enzima ATPasa. Todo esto conlleva que la repuesta contráctil de este
tipo de fibras sea muy rápida pero de alta fatigabilidad, es decir que dan respuesta a
trabajos muy intensos pero cortos, característicos de los regímenes anaeróbicos de aporte
energético. Las fibras lIa, igualmente englobadas dentro de las fibras rápidas, representan,
un eslabón intermedió entre las fibras I ylas fibras IIb.

Estos tipos de fibras están presentes, en diferentes proporciones, en todos los músculos,
existiendo un predominio de uno u otro tipo que varía según el individuo y según el grupo
muscular. Así existen determinados grupos musculares con mayor presencia de fibras
rápidas (musculatura denominada “fásica”) que se caracterizan por ser capaces de
desarrollar altas velocidades de contracción. Por contra, otros grupos musculares (los
denominados “tónicos”) presentan porcentajes muy reducidos de fibras rápidas y, por lo
tantoun gran predominio de fibras lentas. Estos músculos se caracterizan por ser capaces
de mantener estados de contracción durante largos períodos de tiempo, aunque la
velocidad que son capaces de desarrollar no sea muy elevada.

Igualmente se ha comprobado que el porcentaje de fibras rápidas/lentas varía según los


individuos. De esta forma, un sujeto con mayor capacidad relativa de fibras rápidas se
caracterizará por destacar en aquellas tareas en las que la fuerza rápida, la potencia o la
velocidad sean requeridas. Por el contrario, los sujetos con predominio relativo de fibras
lentas, se caracterizaran por ser capaces de mantener esfuerzos durante largos períodos
de tiempo, no estando excesivamente predispuestos a efectuar contracciones rápidas y
potentes.

Aunque existen importantes discusiones sobre la capacidad de transformación, debida


al entrenamiento fisico, de un tipo de fibras a otro, parece comprobado que el paso de
fibras rápidas a lentas es relativamente fácil, mientras que el inverso, la transformación de
fibras lentas en rápidas, es mucho más complejo, incluso, para muchos autores, imposible.

3.1.3. Tipos de Fuerza

Podemos clasificar la fuerza según el tipo de contracción muscular generado y según la


resistencia que se supera.

 a) Según la contracción muscular:


Se distinguen, según el músculo sea capaz o no de superar la resistencia a la que se le
somete, dos tipos de contracción muscular, la isométrica y la isotónica. Se da una
contracción isométrica cuando el músculo no es capaz de superar la resistencia que se le
ofrece, no generando, por tanto, movimiento.

En este tipo de contracción las partes contráctiles del músculo se ven acortadas, mientras
que las no contráctiles se ven estiradas.

En la contracción isotónica el músculo sí que es capaz de vencer la resistencia


generándose, por tanto, movimiento.

Dentro de la contracción isotónica podemos distinguir, a su vez, entre la contracción


concéntrica y contracción excéntrica. Por contracción concéntrica entendemos aquella en
la que todo el trabajo del músculo se traduce en un acortamiento de su tamaño. Este tipo
de contracción se da, por ejemplo, cuando se levanta un objeto.

Hablamos de contracción excéntrica cuando todo el trabajodel músculo se destina a


resistir su alargamiento. Por ejemplo, imaginemos que, estando con el antebrazo
flexionado sobre el brazo nos cargan en las manos un peso superior al que somos
capaces de sostener. Aunque todo el trabajo de la musculatura flexora se traducirá en un
intento por frenar su alargamiento, éste, dado que el peso que se soporta supera las
posibilidades del músculo, se producirá igualmente. Es decir que, aunque el músculo
trabaje para acortarse el resultado final será su alargamiento, producido por la existencia
de una resistencia muy alta.

Vemos pues que esta primera clasificación de la fuerza atendiendo al tipo de contracción
muscular, se puede resumir atendiendo únicamente a la relación entre la fuerza que puede
generar el músculo y la resistencia que se pretende vencer. Si la fuerza muscular es
superior a la resistencia ofrecida nos hallaremos frente a una contracción isotónica
concéntrica. Si ambas son iguales tendremos una contracción isométrica. Por último, si la
resistencia ofrecida es superior a la fuerza generada, nos hallaremos frente a una
contracción isotónica excéntrica.

 b) Según la resistencia superada:

Dentro de las contracciones isotónicas concéntricas podemos distinguir, según la magnitud


de la resistencia superada (y siempre teniendo en cuenta que el músculo va a ser capaz
de superarla) y la velocidad o duración del trabajo, entre tres grandes tipos elementales de
fuerza: la fuerza máxima, la fuerza rápida y la fuerza resistencia.

Hablamos de fuerza máxima cuando un grupo muscular supera una resistencia máxima
para sus posibilidades, es decir, cuando nos acercamos a la máxima resistencia que un
músculo es capaz de superar. Un ejemplo de actividad deportiva donde se utiliza la fuerza
máxima lo constituye la halterofilia.

Hablamos de fuerza rápida cuando un grupo muscular supera una resistencia no máxima
haciéndolo a alta velocidad. El lanzamiento de peso, la carrera de velocidad o el salto, son
ejemplos de actividades donde se emplea la fuerza rápida.

Por último, la fuerzaresistencia se da en aquellas actividades en las que, una resistencia


leve, se vence durante un largo período de tiempo. El remo es un buen ejemplo de
actividad deportiva donde se usa la fuerza resistencia.

Esta últimaclasificación admite la existencia de diversas subdivisiones y matizaciones que,


en aras a una superior simplificación, no recogeremos en estas líneas.
3.1.4. Factores condicionantes de la fuerza

Podemos distinguir, siguiendo a Cometti tres grandes grupos de factores condicionantes


del nivel de fuerza muscular: los factores estructurales (o los relativos a la propia
composición del músculo), los factores nerviosos ( que son los que hacen relación a la
utilización de las unidades motrices) y los factores ligados al estiramiento muscular (los
cuales potencian, en determinadassituaciones, la contracción muscular).

 a) Factores estructurales:

Dentro de los factores estructurales distinguiremos, básicamente entre la hipertrofia


muscular y el tipo de fibras.

Por hipertrofiaentendemos, literalmente, el aumento de volumen que sufren los músculos


como consecuencia de un entrenamiento adecuado. Este aumento de volumen (otros
autores hablan de aumento de la sección transversal del músculo) se produce por la
contribución de varios aspectos como el aumento del número y de la talla de miofibrillas, el
aumento de la cantidad de tejido conjuntivo (colágeno y otros tejidos; musculares no
contráctiles) y el aumento en la vascularización del grupo muscular. Otros autores hablan
también de un aumento en el número de fibras musculares aunque, sobre este aspecto,
existe una ya clásica controversia dado que, en opinión de otros expertos, no se puede
aumentar, con el entrenamiento, el número de fibras musculares en los humanos.

La influencia positiva del aumento de la sección transversal sobre la fuerza que el músculo
es capaz de generar es un hecho admitido desde hace ya mucho tiempo.

En relación al predominio relativo de uno u otro tipo de fibras musculares, nos remitimos al
apartado 3.1.2. de éste mismo tema. Simplemente afirmaremos que a mayor proporción de
fibras rápidas el individuo será capaz de desarrollar niveles superiores de fuerza, tanto
máxima como rápida, mientras que si el predominio es de fibras lentas, el sujeto se
caracterizará por una alta resistencia al esfuerzo.

 b) Factores nerviosos:

Los factores nerviosos son también muy importantes a la hora de condicionar la fuerza
muscular.¿Qué pruebas tenemos de la contribución de los factores nerviosos en el
aumento del nivel de fuerza?. Se ha comprobado que un sujeto sometido a un
entrenamiento adecuado de fuerza aumenta sus niveles de rendimiento en esta cualidad
sin que se haya producido ningún cambio estructural en su musculatura. Es decir que, en
las primeras fases del entrenamiento, donde se da un aumento del nivel de fuerza sin que
se de ningún cambio estructural en el músculo, debemos buscar las causas de tal mejora
en otro tipo de factores. Estos factores serán los factores nerviosos.

Así pues, y siempre de acuerdo con Comettí distinguimos dentro de los factores nerviosos
que condicionan la fuerza muscular, entre el reclutamiento de unidades motoras, la
sincronización de éstas y el aumento de la coordinación intermuscular.

La mejora en el reclutamiento defibras significa que un sujeto es capaz, para aumentar su


nivel de fuerza, de conseguir aumentar el número de unidades motoras que actúan. Este
aumento se da básicamente mediante dos mecanismos: la sumación espacial y la
sumación temporal. El primero consiste en que se recluta, en un mismo espacio de tiempo,
un mayor número de unidades motoras. El segundo, consiste en que, cada unidad motora
se recluta con más frecuencia, es decir, en un número más elevado de veces por cada
unidad de tiempo.
El aumento de la sincronización expresa el hecho de que, fruto del entrenamiento,
aumenta el número de unidades motoras que trabajan de forma sincronizada, es decir en
un mismo espacio de tiempo.

Por último él aumento de la coordinación intermuscular quiere decir que, con la práctica y
el entrenamiento, el funcionamiento de los diferentes músculos implicados en la acción
(agonistas, sinergistas y antagonistas) se hace más coordinado, mejorando de esta forma
el nivel de prestación.

 c) Factores ligados al estiramiento:

Se ha comprobado que en los trabajos en los que él músculo es estirado de forma previa a
la contracción el rendimiento se ve, bajo determinadas condiciones de ejecución,
mejorado. Es decir que un músculo sometido a un pre-estiramíento responde, en su
contracción, con niveles superiores de fuerza. Por ejemplo, a la hora de efectuar un salto
vertical a pies juntos (sin carrera de impulso previa) el rendimiento se mejora si, antes de
saltar el sujeto efectúa una rápida y no excesivamente profunda flexión de sus rodillas (de
hecho la forma “natural” o “intuitiva” de efectuar un salto máximo incluye una leve flexión
de rodillas de forma previa a su extensión). Este hecho es el que lleva a diversos autores,
como Cometti, a hablar de un tercer grupo de factores que influyen sobre la fuerza,
englobados bajo el término factores ligados al estiramiento. Dentro de este grupo hallamos
la actuación del reflejo miotático y la propia elasticidad muscular.

El reflejo miotático es la respuesta automática e involuntaria de un músculo como


respuesta a su estiramiento. Esta respuesta se da en forma de contracción. Dicho con
otras palabras, un músculo sometido a un estiramiento brusco responde, de forma refleja,
con su contracción. De esta forma,la contracción refleja se sumaría a la contracción
voluntariamente efectuada por el sujeto, y el resultado de esta sumación sería la
generación de unos niveles superiores de fuerza.

Igualmente en el músculo existen determinados elementos con propiedades elásticas y


que, por tanto, son capaces de, frente a su estiramiento, responder con una contracción o
reducción de .su tamaño. Estos elementos son los tendones (fracción pasiva de la
elasticidad muscular) y los puentes actina-miosina, es decir los puntos de unión entre las
moléculas de las proteínas constituyentes de las miofibrillas, que representarían la fracción
activade la elasticidad muscular.

3.1.5. Evolución de la fuerza con la edad.

Tal y como se ha comentado en el punto anterior, la fuerza depende de múltiples factores


(estructurales, nerviosos,…) por lo que su desarrollo con la edad va a depender de la
evolución de estos.

A continuación repasaremos algunos de los factores ligados al crecimiento que tienen


influencia en el desarrollo de esta cualidad.

 – Aumento de la masa muscular: Existe un acuerdo total en afirmar que se da una


correlación entre el aumento de la masa muscular, producto del crecimiento, y la
mejora de los niveles de fuerza. Esto es lógico si se tiene en cuenta lo que se ha
afirmado en el punto anterior relativo a la relación existente entre la fuerza y el
volumen (sección transversal) del músculo.
 – Mejora de la coordinación motora: Para muchos autores, la mejora de la fuerza
en la edad infantil tiene una alta correlación con el desarrollo de los factores
coordinativos, ya comentados anteriormente.
 – Influencia de las hormonas: Aunque sobre este asunto se presentan discusiones,
parece claro el importante papelde la secreción de determinadas hormonas
(testosterona,…) en relación al aumento de la fuerza. Así, en los chicos coincide el
aumento de la secreción de hormonas sexuales masculinas (pubertad) con el
mayor aumento de esta cualidad, mientras que en las chicas se constata un nivel
inferior de rendimiento debido, justamente, a las diferencias hormonales en
relación al sexo masculino.
 – Efectividad de las palancas: Durante el crecimiento, los huesos crecen de forma
previa a los músculos, que lo hacen después. Esto implica una menor efectividad
de las palancas motoras, ya que las inserciones musculares en los huesos, se
hallan desplazadas hacia el punto medio de éstos. Este aspecto podría explicar en
parte el bajo rendimiento de fuerza en edades infantiles. Además, para varios
autores, este desajuste entre el crecimiento óseo y el muscular puede comportar,
en caso de trabajos musculares intensos, la aparición de lesiones en las
inserciones tendinosas, aunque sobre este punto no exista un acuerdo total.

Al analizar la evolución con la edad de diferentes manifestaciones de la fuerza;(Malina


[1991]) podemos comprobar como, en términos generales, los sujetos de ambos sexos
experimentan una mejora paralela, siempre ligeramente superior en los niños, hasta,
aproximadamente los 12 o 13 años, momento en el cual, los chicos mejoran notablemente
sus niveles de fuerza mientras que las chicas se estancan e incluso disminuyen.

3.2. La Resistencia.
3.2.1. Concepto de resistencia

Por resistencia entendemosla capacidad que tiene el organismo de soportar cargas de


trabajo de duración prolongada.

3.2.2. Bases biológicas: las vías de aporte energético.

El organismo es capaz de soportar cargas de trabajo porque tiene unos mecanismos de


aporte energético que le proporcionan la energía que necesita para llevarlas a cabo.

La “moneda energética” de nuestro organismo es un compuesto que se conoce con el


nombre de ATP (Adenosin Tri Fosfato). En tanto en cuanto dispongamos de este
compuesto, dispondremos de energía para realizar trabajo.

La pregunta es ¿Cómo puede nuestro organismo obtener este compuesto?. Se sabe que
no se puede ingerir, que no se puede obtener directamente del exterior, siendo, por tanto,
necesario sintetizarlo en el interior de la célula muscular.

Dentro de los complejos mecanismos de obtención y uso del ATP hablaremos,


simplemente, de los tres más usados, tanto en la vida cotidiana como en la actividad físico
deportiva infantil y juvenil. Estos tres mecanismos de obtención del ATP (“vías de aporte
energético”) provienen de la degradación de los azúcaresingeridos en la alimentación.

La primera vía de aporte energético es aquella que aprovecha las reservas que, en la
célula muscular existen de este compuesto. Estas reservas de ATP son limitadas y, en
pocos segundos, se agotan. Lo que ocurre es que en el músculo existen también unas
reservas de otro compuesto, la fosfo creatina (CP), que mediante unas reacciones
bioquímicas contribuye a formar de nuevo ATP, con lo que la posibilidad de obtención de
energía por esta vía se alarga unos segundos más. La segunda forma que tiene el
organismo para obtener ATP (siempre ciñéndonos al metabolismo de los glúcidos) implica
a toda una serie de complejas reacciones bioquímicas que se desarrollan
mayoritariamente en la mitocondria de las células musculares (y entre las que cabe
destacar el cIclo de Krebbs), cuya función es la transformación la glucosa en ATP.
De esta cadena de reacciones salen como productos el ATP (36 unidades de ATP por
cada unidad de glucosa) el anhídrido carbónico (CO2) y el agua (H2O). Como vemos, se
trata de una vía de obtención de energía muy interesante para el organismo ya que, por un
lado es altamente “rentable” (por cada unidad de glucosa obtenemos 36 de ATP) y, por
otro lado, los residuos que produce son absolutamente inofensivos para el organismo y
muy fáciles de eliminar. Por todas estas razones será la vía prioritaria de obtención de
energía para la inmensa mayoría de acciones que, cotidianamente, desarrollemos. De
todas formas esta vía necesita el aporte de oxígeno, O2, para poder realizar sus
reacciones, ya que, sin el, éstas son del todo imposibles.

En este sentido, debemos tener en cuenta que la capacidad de nuestro organismo para
introducir oxígeno desde el exterior hasta las células musculares está limitada por
numerosos factores (capacidad pulmonar, capacidad de absorción de oxígeno…) lo que
hace que no seamos siempre capaces de introducir en ellas todo el oxígeno que
necesitaríamos para obtener energía por esta vía.

¿Qué ocurre cuando necesitamos más energía de la que somos capaces de fabricar
gracias a esta vía?¿Como obtenemos esta energía “extra”?

Para casos de “emergencia”, el organismo dispone de una tercera vía de aporte


energético. En ella no es necesaria la presencia de oxígeno para pasar desde el ácido
pirúvico hasta el ATOP pero, a diferencia de la anterior, por cada unidad de glucosa solo
se obtienen tres de ATP y, además, la cadena de reacciones bioquímicas genera la
producción de un residuo, el ácido láctico, que dificulta el funcionamiento muscular y
acarréa toda una serie de inconvenientes al organismo. Esta vía, mucho menos rentable
que la aeróbica y generadora de residuos molestos, sólo se usará para obtener aquella
energía suplementaria que el organismo no pueda obtener por la vía anterior.

¿Que nombre reciben estas tres vías?

Como se ha visto uno de los factores claves en su diferenciación es la necesidad de


oxígeno para obtener ATP. Cuando una vía necesita oxígeno para obtener ATP, se la
conoce con el nombre de Aeróbica, cuando no lo necesita se la denomina anaeróbica. Así,
las víasprimera y tercera, al no necesitar el aporte de oxígeno para la fabricación de ATP,
se denominan anaeróbicas mientras que la vía segunda, que sí lo precisa, se llamará
aeróbica. Para diferenciar las vías primera y tercera, ambas anaeróbicas, se recurre a la
existencia o no del ácido láctico como producto de desecho de las reacciones. Por este
motivo, la vía tercera, que produce ácido láctico, se llamará anaeróbica láctica, mientras
que la primera, que no da como resultado la obtención de este producto, recibirá el nombre
de anaeróbica aláctica. La figura 11 recoge, de forma esquemática, la actuación de estas
tres vías de aporte energético.

¿En qué tipo de actividades se utilizará, de forma prioritaria, cada una de las tres vías?
La via anaeróbica aláctica, como se ha dicho, aprovecha las reservas celulares de ATP y
de CP. Dado que estas reservas son limitadas, esta vía de aporte energético durará muy
poco tiempo. Podemos hablar de una duración que oscila entre los 10 y los 30 segundos
de actividad. Por tanto esta vía suministrará energía, fundamentalmente, en aquellas
actividades de muy corta duración y alta intensidad de ejecución (en caso de actividades
muy cortas pero también muy poco intensas no se utilizará, ya que la poca intensidad de la
actividad permitirá la utilización de la vía aeróbica).

La vía aeróbica es la que se utilizará siempre que, mediante el aporte de oxígeno, seamos
capaces de producir toda la energía que necesitemos. Dado que, como se ha comentado
anteriormente, nuestra capacidad de introducir oxígeno en nuestras células es limitada,
esta vía se utilizará en aquellas actividades de intensidad media o suave y de larga
duración.

Por último la vía anaeróbica láctica se utilizará en aquellos casos en los que necesitemos
más energía de la que somos capaces de producir por la vía aeróbica, complementando
de alguna manera, el aporte de ésta. Así pues se utilizará en actividades de intensidad alta
(no máxima) y de duración media (entre los 30 segundos y los dos minutos
aproximadamente). Como podemos suponer, en la mayoría de los casos se dará un aporte
combinado de varias vías energéticas, es decir que la energía total utilizada, provendrá de
más de una fuente o vía de aporte energético.

3.2.3. Tipos de resistencia

Según la utilización mayoritaria de una u otra vía de aporte energético en una determinada
tarea podremos hablar de dos tipos fundamentales de resistencia, la resistencia aeróbica,
(cuando la vía mayoritaria sea la aeróbica), y la resistencia anaeróbica (cuando lo sea la
anaeróbica láctica).
El tipo de tareas que demandan la utilización de la vía anaeróbica aláctica, no suelen
clasificarse dentro de las tareas de resistencia sino, por su corta duración y alta intensidad;
dentro de las tareas de velocidad o fuerza.

Así la resistencia aeróbica se caracteriza por dar soporte a trabajos de intensidad media o
baja pero de prolongada duración. Por contra, la resistencia anaeróbica se utiliza en tareas
de intensidad media o alta pero de corta duración (menos de dos minutos)

La tabla 1 muestra, resumidas, las características fundamentales de ambos tipos de


resistencia.

3.2.4. Factores condicionantes y evolución de la resistencia con la edad

Es un hecho constatado (más adelante insistiremos en ello) que la resistencia aumenta, de


forma más o menos constante, a lo largo de la infancia y de la adolescencia.

En este apartado repasaremos algunos de los factores de los que depende esta capacidad
física a la vez que analizaremos cual es la evolución de éstos a lo largo de la infancia y
adolescencia, intentando con ello establecer algunos paralelismos entre la evolución de la
capacidad y la de sus factores condicionantes.

Uno de los parámetros más utilizado para explicar el rendimiento en tareas de resistencia
es la capacidad de absorción de oxígeno o VO2Max. Este parámetro mide la cantidad
máxima de oxígeno que un individuo puede obtener del medio ambiente. Puede
expresarse en valores absolutos, es decir en mililitros de oxígeno absorbidos por unidad
de tiempo (normalmente por minuto), o en valores relativos al peso corporal, es decir en
mililitros de oxígeno absorbidos por unidad de tiempo y kilogramo del peso corporal. Si
recordamos que, para utilizar la vía aeróbica, es absolutamente necesario aportar oxígeno
a las células musculares, nos será fácil entender la relación existente entre esta capacidad
y los índices de absorción de oxígeno.
¿Cómo evoluciona la capacidad de absorción de oxígeno con la edad? Si analizamos la
evolución de la VO2Max absoluta con la edad, vejemos que ésta aumenta de forma
constante con el paso del tiempo durante la infancia y la adolescencia. Sin embargo, al
observar la evolución del V02Max relativa al peso corporal vemos que sus valores
permanecen, a lo largo del crecimiento, estables y constantes, por lo que, a primera vista
podemos pensar que la evolución de este parámetro no puede explicar, por sí solo, la
mejora de la resistencia durante la infancia.

Al igual que la absorción de oxígeno, la función cardiaca es uno de los puntos clave para
explicar el rendimiento en las pruebas de resistencia. La evolución de este órgano con la
edad aporta algunos datos de interés. Así, si bien el tamaño del corazón aumenta con la
edad, la relación entre su volumen y el peso total del cuerpo ( ratio volumen cardiaco/peso
corporal) se mantiene prácticamente constante a lo largo de la infancia y la adolescencia.
De esto podemos deducir que el aumento del tamaño del corazón no contribuye a explicar
la mejora de la resistencia durante la etapa de crecimiento.

En cambio podemos comprobar que la frecuencia cardíaca (número de latidos (o


pulsaciones) del corazón por minuto, en adelante ppm) desciende de forma prácticamente
constante en estas edades: pasa de unos valores medios de unas 80 ppm a los 6 años, a
unas 70 ppm a los 10 años y, alrededor de 60 ppm en adultos jóvenes. Paralelamente, el
volumen de eyección de sangre del ventrículo izquierdo del corazón (es decir el volumen
total de sangre que expulsamos, de nuestro corazón en cada latido de éste) aumenta de
forma considerable con la edad. De todo ello podemos deducir que, si bien el tamaño
relativo del corazón no aumenta con la edad, si que lo hace su efectividad, lo que podría
ser un factor explicativo de la mejora de la resistencia aeróbica durante la infancia y
adolescencia.

Igualmente, la función pulmonar se relaciona de forma muy consistente con la resistencia.


Durante el crecimiento la función ventilatoria aumenta de forma gradual aunque, si se
relaciona con la masa corporal, se mantiene en valores más o menos constantes (Marcos
[1989]). Igualmente aumentan en esta etapa las diferentes manifestaciones de la
capacidad pulmonar, aunque éstas parecen guardar más relación con el aumento de talla
de los sujetos que con la propia edad de éstos (Malina op cit).

Uno de los factores más utilizados en la actualidad para explicar el rendimiento en pruebas
de resistencia aeróbica es la denominada eficiencia energética. Podemos afirmar que,
suponiendo a dos individuos de peso semejante, uno tendrá una superior eficiencia
energética en la realización de una determinada actividad si, en la ejecución de ésta,
consume menos energía que el otro sujeto. Dicho con otras palabras, la eficiencia
energética daría muestra de lo que, a cada sujeto le “cuesta”(energéticamente) efectuar
una actividad determinada. Lógicamente, a mayor eficiencia energética, menor gasto
energético y, por consiguiente, mejor rendimiento en las tareas de resistencia. Es
importante recalcar que la eficiencia energética se refiere al uso de una habilidad en
concreto y que no parece fácil poder extrapolarla al uso de otras habilidades: un sujeto
puede tener mucha eficiencia energética al usar la carrera y muy poca al usar, por
ejemplo, la natación. Parece claro que la mejora de la eficiencia energética está muy
ligada a la práctica y al entrenamiento (Barbany) así como a la edad (Malina op cit) por lo
que podríamos hallarnos frente a uno de los aspectos que permitan explicar, en parte, la
mejora de la capacidad de resistencia durante el crecimiento: la ejecución de las
habilidades (marcha, carrera,…) cada vez, al aumentar su eficiencia energética, sería
menos costosa, en términos energéticos, para los niños y niñas, por lo que se podría
aumentar tanto el tiempo de actividad como la intensidad de esta.

Sea como sea, la evolución de los resultados en pruebas de resistencia a lo largo de la


edad escolar comienza sobre los 8 o 9 años con un aumento significativo en su
rendimiento. Este aumento es paralelo en niños y en niñas, aunque los primeros muestran,
por término medio, un nivel ligeramente superior a las segundas.
Según algunos autores, se produce, hacia los 11 años de edad (un poco antes en las
niñas), un relativo estancamiento de esta cualidad, más patente en los sujetos entrenados
que en los no entrenados. Tras esta pausa y hasta los 13 años aproximadamente se sigue
mejorando esta cualidad de forma paralela en chicos y chicas. A partir de esta edad, y a
tenor de los resultados experimentales de numerosas pruebas, se comprueba que los
chicos sufren un gran aumento de esta cualidad mientras que las chicas no sólo no la
aumentan significativamente, sino que, en muchos casos se estancan o incluso sufren un
descenso en su nivel de resistencia. Las causas posibles de este hecho cabe buscarlas no
solo en aspectos fisiológicos y hormonales (aumento del peso graso en las chicas a partir
de la pubertad, menor masa muscular,…) sino también en causas culturales y sociales
como por ejemplo el escaso nivel de práctica de actividades físico-deportivas entre la
población femenina adolescente.

3.3. La Flexibilidad
3.3.1. Concepto de flexibilidad

Por flexibilidad entendemos la capacidad de una articulación o grupo de articulaciones de


efectuar gestos que impliquen una gran amplitud de movimiento.

3.3.2. Componentes de la flexibilidad

Que una articulación tenga uno u otro grado de movilidad depende, en términos generales,
de factores ligados a la propia articulación y de factores ligados a los músculos que la
rodean e inciden sobre ella.

Así, determinados autores hablan de dos componentes básicos, interrelacionados pero


diferenciados, de la .flexibilidad, como son la movilidad articular, entendida como la
capacidad especifica de una articulación de alcanzar uno u otro grado de movimiento, y la
elongación muscular entendida como la capacidad de los músculos de responder,
estirándose, a las tracciones a las que son sometidos.

3.3.3. Bases neurómusculares.

Centrándonos en la elongación muscular, existen una serie de mecanismos


neuromusculares que pueden facilitar o dificultar el estiramiento de un músculo.

De ellos, numerosos y complejos, vamos a fijarnos solo en uno, quizás el de mayor


influencia, que es la actuación de los husos musculares en el reflejo miotático.

Este órgano nervioso esta presente, en diferentes proporciones, en la totalidad de nuestra


musculatura estriada, y está situado de forma paralela a las fibras musculares, a las que
está adherido.

Esta disposición ocasiona que, si una fibra muscular se ve estirada, el huso también se
estirará. Estos órganos son sensibles al estiramiento muscular.

Cuando el músculo se ve estirado de forma brusca y súbita, el huso muscular, al estirarse,


se excita y envía, vía aferente, esta excitación a la médula espinal. De forma refleja, este
estímulo de estiramiento provoca una respuesta en forma de contracción muscular.

Fijémonos por tanto que un estiramiento muscular brusco tiene como respuesta refleja (y
por tanto involuntaria y automática) la contracción de este grupo muscular.
Si analizamos las metodologías tradicionales de estiramiento, basadas en repetidos y
bruscos “tirones” sobre el músculo, veremos que lo que en realidad provocan es, por vía
refleja, la contracción del músculo qué pretenden estirar ( amén de otros problemas
secundarios como las “microrroturas” fibrilares,…).

De esta forma, parte de las nuevas metodologías de estiramiento pretenden eliminar la


estimulación del huso muscular, para así conseguir hacer más efectivo el estiramiento.
Antes de acabar este apartado es importante comentar que se ha dado una visión muy
simplificada de la base neuromuscular: de los estiramientos, que incluye otros muchos
efectos musculares (inervación recíproca, actuación de los órganos tendinosos de
Golgi,…) que la hacen mucho más compleja.

3.3.4. Factores condicionantes de la flexibilidad

Podemos hablar de unos factores propios del individuo y de otros externos a el.

 a) Factores propios del individuo:

– Conformación articular: La forma y disposición de las superficies óseas que componen la


articulación limitan, en gran medida. Las posibilidades de movimiento de esta.

– Estado de los tejidos para-articulares: la articulación está rodeada por una serie de
estructuras con diversas funciones (como la cápsula articular, la membrana sinovial o los
ligamentos) que tienen una influencia importante en las posibilidades de movimiento de
ésta.

– Contacto con partes blandas: Las posibilidades de movimiento de una articulación


pueden verse limitadas por el contacto de las palancas óseas que unen, con diferentes
partes blandas del cuerpo.

– Edad: Tal y como se comentará más adelante, la edad influye, decisivamente, en la


flexibilidad, de tal forma que, de forma generalizada, podemos afirmar que a mayor edad
menor flexibilidad.

– Sexo: La mujer tiene, usualmente mayor nivel de flexibilidad.

– Estado de la musculatura: Las características y estado de los grupos musculares que


influyen sobre una articulación tienen una gran influencia sobre las posibilidades de
movimiento de ésta.

– Estado emocional: Los estados de tensión emocional, al incidir sobre el grado de


contracción muscular, afectan a la flexibilidad.

– Fatiga: La fatiga disminuye ostensiblemente las posibilidades de movimiento articular y


de elongación muscular.

 b) Factores externos al individuo.Podemos distinguir, entre otros:

– Hora del día: En términos generales, las primeras y últimas horas del día son las menos
favorables para el desarrollo de esta cualidad, aunque este hecho puede verse alterado
por la costumbre de practicar actividad física a estas horas.

– Temperatura:En principio, las temperaturas bajas dificultan la flexibilidad, que va


mejorando con el aumento de temperatura, hasta un punto crítico, a partir del cual, la
cualidad se ve empeorada.
– Humedad:Al igual que el caso anterior, un exceso de humedad ambiental dificulta la
ejecución de tareas que impliquen a la flexibilidad, que mejora con la disminución de ésta,
hasta un punto crítico, a partir del cual se empeora.

De todos estos aspectos, vemos que hay algunos sobre los que se puede incidir fácilmente
con el entrenamiento y otros sobre los que, o no se puede, o, si se puede, es con medios
complejos y sofisticados.

3.3.5. Evolución de la flexibilidad con la edad.

A diferencia de las otras cualidades físicas, la flexibilidad es una cualidad recesiva, es


decir que se va perdiendo conforme avanza la edad. Así los niveles máximos de esta
cualidad se dan en los primeros años de vida (poco después del nacimiento para algunos
autores, sobre los 8-9 años para otros).

Durante las fases de crecimiento acelerado se suele dar el período más critico de
rendimiento en esta cualidad dado, entre otros factores, que el hueso crece de forma
previa al músculo, con lo queeste se ve “empequeñecido” dificultando así la amplitud de
los movimientos. Así, se habla del período comprendido entre los 11 y los 14 años como la
fase crítica de la flexibilidad.

Sea como fuere, en cualquier etapa de la vida, las mujeres muestran, por término medio,
niveles de flexibilidad sensiblemente superiores a los de los hombres.

3.4. La Velocidad.
3.4.1. Concepto de velocidad

Llamamos velocidad a aquella capacidad que nos permite realizar una acción determinada
en el mínimo tiempo posible.

3.4.2. Tipos de velocidad

Aunque muy interrelacionados entre si, podemos distinguir tres tipos diferentes de
velocidad: la velocidad de reacción, la velocidad acíclica y ala velocidad cíclica.

La velocidadde reacción es aquella que permite acortar el tiempo que transcurre entre la
presentación de un estímulo y el inicio de la respuesta motora que a éste se le asocia. Por
ejemplo, la capacidad de acortar el tiempo existente entre el disparo del juez y el inicio del
movimiento de la salida en una prueba de velocidad en atletismo, es un claro exponente
de la velocidad de reacción.

La velocidad acíclica (también conocida como velocidad gestual) es aquella que permite
efectuar gestos unitarios y no repetidos lo más rápidamente posible. Un ejemplo de
aplicación de este tipo de velocidad lo hallamos en un lanzamiento de jabalina, en el cual
el atleta intenta efectuar el gesto, único y sin repetición, a la máxima velocidad que sea
capaz.

La velocidad cíclica es aquella que permite efectuar gestos repetidos a la mayor frecuencia
posible. El ejemplo más claro de este tipo de velocidad lo hallamos en la velocidad de
desplazamiento, presente por ejemplo en las carreras de natación donde el gesto técnico
se sucede a alta velocidad.

3.4.4.Factores condicionantes de la velocidad


 a) Velocidad de reacción:

Podemos hablar de 5 fases en la ejecución deuna tarea que implique a la velocidad de


reacción.

A1) La primera es la percepción del estímulo por los órganos sensoriales especializados.
Esta primera fase se ve afectada por múltiples factores:

– Condiciones de la percepción (claridad del estímulo, discriminación de éste,…).

– Nivel de atención y concentración del sujeto.

– Tipo de estímulo (en igualdad de condiciones se responde más rápidamente a los


estímulos auditivos y táctiles que a los visuales).

Durante esta fase se produce, con mucha frecuencia, el fenómeno de la anticipación que
consiste en escoger, como desencadenante de la respuesta motora, un estímulo anterior
en el tiempo al que en realidad debería desencadenarla. Pongamos por ejemplo un portero
de fútbol enfrentado al lanzamiento de un “penalty”. Teóricamente el estímulo que debería
servir al portero para iniciar su respuesta es la trayectoria de la pelota. Sin embargo
podemos comprobar que en la mayoría de lanzamientos, el portero inicia su actividad
motora antes incluso de que el balón haya sido chutado por el delantero. Esto se debe a
que el portero ha anticipado el estímulo, es decir, ha escogido un estímulo anterior en el
tiempo para desencadenar la respuesta motora con la finalidad de reaccionar más
rápidamente. El estímulo escogido suele ser la trayectoria y las acciones del jugador que
chuta del balón, intentando deducir, según éstas, hacia donde lo enviará el. Como vemos
esta fase es mejorable con el entrenamiento en diferentes aspectos (concentración,
anticipación…)

A2) La segunda fase es la transmisión del impulso nervioso desde el órgano sensorial
hasta el sistema nervioso central. Según parece, esta fase no es mejorable con el
entrenamiento, dado que la velocidad de transmisión del impulso nervioso es un factor
congénito.

A3) La tercera fase corresponde a la elaboración de la orden motora. Esta fase es


altamente mejorable gracias al entrenamiento y la experiencia. Hay que distinguir dos tipos
fundamentales de velocidad de reacción que tienen sus diferencias más marcadas durante
esta fase.

Por un lado tenemos la velocidad de reacción simple, que se da cuando se presenta un


solo estímulo que lleva asociada una única respuesta; por ejemplo la salida de una carrera
de velocidad, donde el estímulo es único (disparo) y la respuesta asociada también
(salida), por lo que los procesos cognitivos que se deben efectuar disminuyen al mínimo.

Por otro lado tenemos la velocidad de reacción compleja o discriminativa, en la que se


pueden presentar varios estímulos, cada uno de los cuales lleva asociad una respuesta
diferente. Este sería el caso, por ejemplo, de las acciones en los deportes de equipo, en
las que las decisiones de un jugador se ven condicionadas, entre otros factores, por las
actuaciones de los otros. Dado que se debe efectuar una discriminación, los procesos
cognitivos son más largos, resultando el tiempo de elaboración de la orden tanto más largo
cuanto mayor sea el número de estímulos/respuesta posibles. Siempre será más lenta la
velocidad de reacción compleja que la simple.

A4) y A5) son las dos últimas fases, la transmisión del impulso hasta el músculo y el inicio
de la estimulación de las diferentes unidades motoras implicadas, no son, según parece
mejorables con el entrenamiento.
 b) Velocidad cíclica:

Este tipo de velocidad se ve condicionada por factores neuronales (estimulación


neuromuscular) y por factores intra e inter musculares. Tiene un alto componente
coordinativo y mucha relación con el aprendizaje específico del gesto a efectuar, de tal
forma que podemos afirmar que se puede “aprender” a ser rápido ejecutando un gesto.

B1) Los factores neuronales, según se ha comentado con anterioridad, no parecen


mejorables gracias al entrenamiento,

B2) Los factores intramusculares, hacen relación al estado del músculo o de los músculos
encargados de ejecutar el movimiento. Estos factores son, principalmente, el PH (grado de
acidez) del músculo, su viscosidad interna, o el grado de fatiga, por poner algunos
ejemplos Son fácilmente mejorables mediante el entrenamiento e, incluso gracias a un
correcto calentamiento.

B3) Por último los factores intermusculares hacen referencia a la coordinación que debe
existir entre los diferentes grupos musculares implicados en la acción. Aquí es donde las
capacidades coordinativas tienen su mayor peso, ya que estas se encargan, justamente,
de regular la “colaboración” entre diferentes grupos musculares a la hora de llevar a cabo
un determinado gesto.

Se ha comprobado que la velocidad aciclica o gestual no es “extrapolable,” de un


segmento a otro e incluso de un gesto al otro. Es decir que no necesariamente, si somos
rápidos efectuando un gesto con el brazo, lo seremos efectuando uno con la pierna, o,
más aun, podemos ser rápidos efectuando un gesto con un segmento y lentos efectuando
otro gesto con el mismo segmento. Esto viene a demostrar la existencia de un
“aprendizaje” en la velocidad gestual, por lo que podemos afirmar que ésta es dentro de
unos límites genéticos, relativamente mejorable con el entrenamiento, sobre todo en
determinados momentos del desarrollo infantil y juvenil.

 c) Velocidad cíclica:

Al hablar de la repetición de un gesto, deberemos tener en cuenta los factores citados para
la velocidad acíclica y otros como la fuerza o la resistencia. El ejemplo más frecuente de
velocidad cíclica es la velocidad de desplazamiento. En ella se implican directamente la
fuerza rápida y la resistencia a la velocidad.

Según parece, justamente la vía más importante de mejora de esta cualidad pasa por la
mejora de estas otras dos, fácilmente mejorables con el entrenamiento.

3.4.5. Evolución de la velocidad con la edad.

Ya se ha comentado que la velocidad es una cualidad, en su conjunto, muy difícilmente


mejorable gracias al entrenamiento. Esto quiere decir que los márgenes de mejora de esta
están muy limitados.

Por otro lado, al estar englobadas dentro del término velocidad cualidades tan diferentes
como la velocidad de reacción y la velocidad de desplazamiento, se hace difícil hablar de
una evolución general de esta cualidad, ya que esta evolución va a ser diferente para cada
tipo de velocidad

Además entre los diferentes autores que han estudiado esta cualidad no existe siempre
acuerdo a la hora de hablar de la evolución o de la entrenabilidad de esta cualidad.
Tal y como se ha comentado, Ia velocidad se relaciona con un número bastante elevado
de cualidades diferentes, de la evolución de las cuales dependerá su propia evolución. Así,
la maduración del sistema nervioso condiciona, a lo largo del crecimiento y desarrollo
infantil, las posibilidades de ejecución en esta cualidad, al incidir directamente sobre la
velocidad de transmisión del impulso nervioso o sobre los mecanismos de coordinación
neuromuscular por citar solo algunos ejemplos.

Por últimola evolución de otras cualidades como la resistencia a la velocidad, la fuerza


máxima o la fuerza rápida, tendrá un peso decisivo en la mejora de los niveles de
velocidad.

Sea como sea, se halla una relativa mejora de la velocidad gestual ( acíclica) a partir de
los 7-9 años, la velocidad de reacción lo hace a partir de los 10 años y la velocidad de
desplazamiento, sobre todo, a partir del cambio puberal. A lo largo de las diferentes
edades, los chicos mantienen un nivel ligeramente superior, por término medio, a las
chicas.

Es importante observar que éstas, a partir de la pubertad, continúan mejorando, a


diferencia de lo que ocurre con otras cualidades, sus niveles de velocidad.

BIBLIOGRAFÍA

1. Bibliografía consultada.

GROSSER, M; STARISCHKA, S; ZIMMERMANN, E. [1988]: Principios del entrenamiento


deportivo. Martínez Roca, Barcelona.

MALINA, R; BOUCHARD, C [1991]: Growth, .maturatipn and physical acüvity. Human


Kinetics Books, Chatripaign (Illinois).

2. Bibliografía recomendada.

ALTER, MJ. [1990]: Los estiramientos. Bases científicas y desarrollo de ejercicios.


Paidotribo, Barcelona.

BARBANY, JR. [1990]: Fundamentos de fisiología del ejercicio y del entrenamiento.


Barcanova, Barcelona.

COMMETTI, G [1989]: Les methodes modernes de musculation. Tome I: donnees


theoriques. Pressesde ITJniversite de Bourgogne, Dijon.

HAHN, E. [1988]: Entrenamiento con niños. Teoría, práctica, problemas específicos.


Martínez Roca,Barcelona.

LAMB, DR. [1985]: Fisiología del ejercicio. Respuestas y adaptaciones. Pila Telena,
Madrid.

MANNO, R. [1986]: Metodollogia dell’allenamento dei giovani. CONl, Roma.

MARCOS, J [1989]: El niño y el deporte. Rafael Santonja, Madrid.

MORA, J. [1989]: Las capacidades físicas o bases del rendimiento motor. Col. Educación
física 12-14años. Diputación de Cádiz, Cádiz.
TEMA 6: Capacidades Físicas Básicas, su evolución y
factores que influyen en su desarrollo (Maestro de Primaria)

1. UBICACIÓN DE LAS CAPACIDADES FÍSICAS BÁSICAS EN LA MOTRICIDAD HUMANA.


1.1. Breve descripción de los mecanismos implicados en la ejecución motriz.
1.2. Las capacidades físicas básicas como componentes del mecanismo de ejecución
motriz.

2. CLASIFICACIÓN DE LAS CAPACIDADES FÍSICAS BÁSICAS.


2.1. Breve repaso a algunos sistemas de clasificación de las capacidades físicas básicas.
2.2. Propuesta de un sistema simplificado de clasificación de las capacidades físicas
básicas aplicable a la edad escolar.

3. LAS CAPACIDADES FÍSICAS BÁSICAS: DESCRIPCIÓN, EVOLUCIÓN Y FACTORES


CONDICIONANTES.
3.1. La Fuerza.
3.1.1. Concepto
3.1.2. Bases biológicas: la contracción muscular
3.1.2 Tipos
3.1.4. Factores condicionantes.
3.1.5. Evolución con la edad.
3.2. La Resistencia.
3.2.1. Concepto
3.2.2. Bases biológicas: las vías de aporte energético.
3.2.3. Tipos
3.2.4. Factores condicionantes y su evolución con la edad.
3.3. La Flexibilidad.
3.3.1. Concepto
3.3.2. Tipos y componentes.
3.3.3. Bases neuromusculares
3.3.4. Factores condicionantes.
3.3.5. Evolución con la edad.
3.4. La Velocidad.
3.4.1. Concepto
3.4.2. Tipos
3.4.3. Factores condicionantes.
3.4.4. Evolución con la edad.
RESUMEN DEL TEMA

Este tema se destina a un análisis y descripción de las capacidades físicas básicas, así
como de los diferentes factores implicados en su desarrollo durante la edad escolar. Para
ello se han estructurado los contenidos del tema en 3 apartados.

En el primer apartado se analiza el papel, que en la ejecución motriz humana, juegan las
capacidades físicas básicas, llegándose a la conclusión de que éstas representan el
aspecto cuantitativo de la capacidad humana de generar movimiento. Dicho con otras
palabras, las capacidades físicas básicas suponen el aporte mecánico y energético
necesario para el cumplimiento de las órdenes motoras que dirigen el desarrollo de
nuestro movimiento. ,

El segundo apartado se destina a repasar algunos de los diferentes sistemas de


clasificación utilizados en el campo del acondicionamiento físico, así como a proponer el
sistema de clasificación que se utilizará en este tema. Por razones de simplicidad y
claridad, se considera oportuno considerar a la fuerza, la resistencia, la velocidad y la
flexibilidad como integrantes de las capacidades físicas básicas. Es partiendo de este
sistema de clasificación que se efectuará el análisis de cada una de ellas.

Tanto el primer como el segundo apartados, tienen un carácter introductorio del núcleo
central de los contenidos del tema, que se desarrolla en el apartado tercero.

Efectivamente este apartado se destina al análisis de cada una de las 4 capacidades


físicas básicas. En este análisis se tratan aspectos como el concepto de cada capacidad,
sus bases biológicas, los diferentes tipos que puedan darse dentro de ella, los factores que
condicionan su desarrollo y la evolución de la capacidad con la edad.

Contenido:
1. TEMA 6 de Educación Física para Primaria
2. 1. UBICACIÓN DE LAS CAPACIDADES FÍSICAS BÁSICAS EN LA MOTRICIDAD HUMANA.
3. 2. CLASIFICACIÓN DE LAS CAPACIDADES FÍSICAS BÁSICAS.
4. 3. LAS CAPACIDADES FÍSICAS BÁSICAS: DESCRIPCIÓN, EVOLUCIÓN Y FACTORES
CONDICIONANTES
1. 3.1. La Fuerza.
2. 3.2. La Resistencia.
3. 3.3. La Flexibilidad
4. 3.4. La Velocidad.

TEMA 6 de Educación Física para Primaria


DESARROLLO DE LOS CONTENIDOS

1. UBICACIÓN DE LAS CAPACIDADES FÍSICAS


BÁSICAS EN LA MOTRICIDAD HUMANA.
1.1. Breve descripción de los mecanismos implicados en la ejecución motriz.

Tal y como se amplía en temas posteriores en la ejecución motriz humana se puede


diferenciar, siguiendo el modelo propuesto por Welford, la intervención de tres
mecanismos de actuación consecutiva que la posibilitan, estos tres mecanismos son el
mecanismo perceptivo, el mecanismo decisional y el mecanismo de ejecución, que
pasaremos a describir, muy brevemente, en estas líneas.

Elprimer pasoque debemos efectuar a la hora de poner en práctica una habilidad motriz es
informamos, tanto sobre las características del entorno en el que la vamos a ejecutar,
como sobre nuestras propias posibilidades de actuación.

De ello se encarga el mecanismo perceptivo, que intenta responder a la pregunta ¿Qué


pasa?.Para ello se vale, lógicamente de la información que le proporcionan los diferentes
órganos sensoriales, tanto los que aportan información sobre el exterior (esterocepción)
como los que lo hacen de las propias características del practicante (propiocepción).

Este proceso de percepción no se limita a una recogida pasiva de información, sino que el
sujeto busca activamente las informaciones que necesita con la finalidad de efectuar una
configuración perceptiva de la realidad que le permita abstraer las características del
ambiente y de su propia situación.

El siguiente paso,basándose por un lado en la información obtenida mediante los procesos


implícitos en el mecanismo perceptivo y, por otro lado, en los objetivos de la tarea
propuesta, escoger una respuesta motora que se adapte a ambos requerimientos. Este
proceso de elección de la respuesta, se conoce como mecanismo decisionaly en él el
sujeto elige, de entre las diferentes opciones que tiene almacenadas en la memoria, laque
Considera más apropiada para resolver el problema propuesto. Por último una vez
escogida la respuesta se debe posibilitar su puesta en práctica, su aplicación real. Para
ello se debe programar, ejecutar y regular la respuesta motriz concreta que se haya
elegido, adaptándola, de forma constante, a las características del entorno. De todo ello se
encarga el mecanismo efector.

La figura 1 esquematiza la actuación sucesiva de estos tres mecanismos.

Figura 1: Modelo simplificado del proceso de control motor.

1.2. Las capacidades físicas básicas como componentes del mecanismo de ejecución
motriz.
Dentro de este último eslabón de la capacidad humana de generar acción motriz, se ha
distinguido, de forma tradicional, entre un aporte cualitativoy un aporte cuantitativo.

La parte cualitativa de la ejecución motriz sería la responsable de la dirección y del control


del movimiento. Por decirlo con otras palabras, daría las órdenes necesarias para su
desarrollo.

Complementariamente, la parte cuantitativa del movimiento aportaría los componentes


mecánicos y energéticos necesarios para el desarrollo de éste, en otras palabras, lo haría
“materialmente” posible.

Las capacidades físicas básicas ocuparían, dentro de este modelo simplificado, el aspecto
cuantitativo de la ejecución motriz, siendo las encargadas de posibilitar (mediante la
generación de tensión muscular o el aporte de energía, por ejemplo) el cumplimiento de
las órdenes dadas.

Imaginemos, para intentar clarificar este último punto, a un sujeto enfrentándose al


levantamiento de un peso. Es más que posible que éste sujeto “sepa” realizar los
movimientos necesarios para conseguir la finalidad prevista, es decir para levantar el peso.
Así cualquier persona en condiciones normales, “sabe” agarrar el objeto a levantar y
desplazarlo mediante la extensión coordinada de los diferentes segmentos corporales
hasta la posición deseada.

Supongamos, pero, que se trate de un peso de tal magnitud que el sujeto, aun “sabiendo”
como moverlo no “pueda” hacerlo. En este caso, atribuiremos a una falta de fuerza
muscular la incapacidad del sujeto de conseguir la tarea propuesta. Es decir que lo que
falla no es el aspecto cualitativo (saber hacer) del movimiento, sino el aspecto cuantitativo
(“poder hacer”) de éste.

Pongamos otro ejemplo. La habilidad de correr es una habilidad alcanzada, desde muy
temprana edad, por parte de los sujetos que no presentan algún tipo de minusvalías. Sin
embargo, pocas personas son capaces de aguantar corriendo la distancia, por ejemplo, de
una Maratón. Al igual que en el caso anterior, lo que falla aquí no es el saber ejecutar una
habilidad, sino el tener la capacidad necesaria para ejecutarla dentro de unos
requerimientos determinados.

A lo largo de este tema se describirán y analizarán las diferentes capacidades que, dentro
del mecanismo de ejecución, constituyen su aspecto cuantitativo, es decir, se describirán
las capacidades físicas básicas. Antes de iniciar éste análisis es importante efectuar una
clasificación de estas capacidades que facilite su estudio y comprensión.

2. CLASIFICACIÓN DE LAS CAPACIDADES FÍSICAS


BÁSICAS.
2.1. Breve repaso a algunos sistemas de clasificación de las capacidades físicas básicas.

Han sido varios los autores que se han propuesto efectuar una clasificación de las
capacidades físicas básicas y del papel que estas juegan dentro de la motricidad humana.

Hegedus [1973], en Mora, [1989] distingue entre la técnica (que representaría el aspecto
cualitativo del movimiento) y lo que él denomina como acondicionamiento físico básico,
que incluye la fuerza, la velocidad y la resistencia.
En esta misma línea, Manno [1986] diferencia entre las capacidades coordinativas y las
capacidades condicionales, dentro de las que incluye a la fuerza, la resistencia, la
velocidad y la flexibilidad.

Igualmente Dassell y Haag [1975], en Mora op cit) diferencian entre la coordinación y 3


cualidades físicas (fuerza, velocidad y resistencia) entre las que se dan cualidades “mixtas”
(fuerza explosiva, fuerza resistencia y resistencia en velocidad) tal y como se muestra en
la figura 2.

Grosser et al (Grosser [1988]) efectúan por su parte una clasificación de la condición física
dividida en’fuerza, rapidez, resistencia y movilidad, todas ellas con subdivisiones e
influidas, en su conjunto, por diferentes aspectos como por ejemplo la edad, la “psique” o
el momento del entrenamiento, tal y como se muestra en la figura 3.

Figura 3: El sistema de clasificación de Grosser [1989]

Bouchard ([1970], en Mora, por su parte añade una comparación entre las estructuras
corporales y las cualidades que ellas generan, acercándose, a pesar de su antigüedad, a
las tendencias más modernas ya que distinguen entre cualidades orgánicas (o
responsables del aporte energético necesario para cualquier actividad) de tipo muscular
(responsables de la producción de la tensión muscular) y “perceptivo-cinéticas” (en las que
incluyen además de las coordinaciones, ºdeterminadas manifestaciones de la velocidad).

Por último, el propio Mora (op cit) propone un sistema de clasificación en el que, a partir de
3 sistemas iniciales (el sistema de movimiento encargado de la producción mecánica, el
sistema de alimentación encargado del aporte energético y el sistema de dirección
encargado de la coordinación del movimiento) se diferencian una serie de cualidades
físicas. Así, la fuerza, la velocidad y la flexibilidad se originarían en el sistema de
movimiento, mientras que la resistencia aeróbica y la anaeróbica provendrían del sistema
de alimentaci4n,
De todos estos sistemas de clasificaciónpodemos extraer una serie de conclusiones
comunes:

– Primeramente observamos que, en muchas de ellas, se mantienen como cualidades o


capacidades físicas la fuerza, la resistencia, la velocidad y la flexibilidad.

– En segundo lugar, en algunas de estas clasificaciones se presenta la diferenciación entre


el aspecto coordinativo (o cualitativo) y el condicional (ocuantitativo) del movimiento,
estando las cuatro capacidades físicas básicas antes incluidas en el segundo, a excepción
hecha de Bouchard, quien incluye a la velocidad dentro de las denominadas cualidades
perceptivo-cinéticas.

– Por último, en algunos sistemas de clasificación como por ejemplo en el de Dassell y


Haag, se puede encontrar la existencia de cualidades mixtas o producto de la “fusión” de
dos capacidades básicas (de la fuerza y de la velocidad nace, por ejemplo, la fuerza
rápida).

¿Qué sistema de clasificación utilizaremos para sistematizar este tema?

2.2. Propuesta de un sistema simplificado de clasificación de las capacidades físicas


básicas aplicable a la edad escolar.

Teniendo en cuenta la etapa en la que se deberá aplicar este trabajo (la infancia y la
preadolescencia), el entorno,en el cual se hará (la escuela, con la simplificación de
objetivos y contenidos que éste entorno, en el campo del acondicionamiento físico
conlleva) y las características de este trabajo, hemos optado por la adopción de un sistema
simplificado de clasificación de las capacidades físicas básicas. Así, al igual que Manno
consideraremos las capacidades condicionales divididas en 4 grandes bloques como son
la fuerza, la velocidad, la resistencia y la flexibilidad, de las cuales nacerán diferentes
subdivisiones.

La razón de ser principal de esta elección radica en su simplicidad y en la claridad, por


sertérminos muy utilizados en el lenguaje cotidiano, de cara a su comprensión.

Somos conscientes de que en la actualidad se tiende hacia otros sistemas de clasificación


(que agrupan, por un lado los mecanismos de aporte energético y por otro las propiedades
contráctiles de los músculos para explicar las diferentes manifestaciones de la condición
física) pero creemos que tales sistemas podrían generar mayores problemas de
comprensión. Igualmente somos conscientes de que, en el sistema escogido, se hace
difícil de delimitar claramente donde empieza una cualidad y dónde la otra (fuerza-
resistencia, fuerza-velocidad,…). Es decir que somos conscientes de que la diferenciación
en 4 cualidades físicas básicas, no responde completamente a unos criterios reales y
objetivos, sino a unos criterios simplificadores.

Con todo, creemos que dadas las condiciones de aplicación y las características de este
trabajo, nos hallamos frente a un sistema de clasificacióbn óptimo. Óptimo en tanto en
cuanto recoge las diferentes expresiones del acondicionamiento físico y lo hace de una
forma suficientemente clara y explícita.

3. LAS CAPACIDADES FÍSICAS BÁSICAS:


DESCRIPCIÓN, EVOLUCIÓN Y FACTORES
CONDICIONANTES
3.1. La Fuerza.
3.1.1. Concepto. La fuerza

Por fuerza entendemos aquella capacidad de los músculos de producir una tensión con el
fin de vencer una resistencia externa.

3.1.2. Bases biológicas: la contracción muscular.

Los músculos son capaces de desarrollar tensión porque son capaces de contraerse, de
disminuir su tamaño, como respuesta a la excitación nerviosa.

Así, cuando un músculo se contrae, tira de las palancas óseas a las que está fijado y, si es
capaz de vencer la resistencia a la que se le somete, genera movimiento.

La capacidad contráctilde los músculos radica en su estructura fibrilar. La fibra musculares


la célula básica del tejido muscular. De esta forma, un músculo está compuesto por
“paquetes” de fibras musculares (los fascículos). A su vez, las fibras musculares están
compuestas por multitud de miofibrillas son la base estructural del músculo

Estas miofibrillas están, básicamente formadas, por unas proteínas contráctiles que
reciben el nombre de actina y miosina, de tal forma que las moléculas de miosina sirven de
“puente” o de unión a las moléculas de actina.

Cuando llega al músculo la excitación nerviosa, se producen una serie de cambios


bioquímicos cuyo resultado final es el acercamiento de las moléculas de actina,
aprovechando para ello el puente que les supone la presencia de moléculas de miosina.
Cuando este acercamiento se da de forma generalizada en la masa muscular, el músculo
disminuye su tamaño, se contrae, provocando, si es capaz de superar la resistencia a la
que se opone, el movimiento de las palancas óseas a las que está conectado.

Este proceso de acercamientoentre moléculas de actina se denomina contraccióny es


seguido por la relajación, que se produce al desaparecer la estimulación nerviosa y que
consiste en el alejamiento de estas moléculas, para devolver así el músculo a su tamaño y
estado inicial.

Ambos procesos, contracción y relajación, requieren para su desarrollo un aporte de


energía, que les suministrará, tal y como se explicará mas adelante, un compuesto
denominado ATP.

El acercamiento entre moléculas de acuna responde a la ley fisiológica del “todo o nada”.
Esto quiere decir que las moléculas o se acercan o no se acercan, pero si lo hacen, lo
hacen siempre de. la misma forma, con la misma magnitud, no existiendo término medio.

Sin embargo, no siempre que un músculo se contrae lo hace con la misma intensidad, sino
que somos capaces de regular la fuerza que desarrollamos ¿cómo es esto posible? La
posibilidad de control del nivel de fuerza ejercida radica en la posibilidad de controlar el
número de fibras musculares que se contraen, de tal forma que, a mayor número de fibras
contraídas, superior nivel defuerza ejercido. /íiftSlSStSilS

En efecto las neuronas encargadas de conducir la excitación hasta los diferentes grupos
musculares (motoneuronas alfa) se van ramificando de tal forma que cada pequeña
terminación nerviosa es la encargada de inervar, de portar la señal el´éctrica, a un número
determinado de fibras musculares. A la terminación nerviosa y el conjunto de fibras
musculares que inervase le denomina “unidad motora”. Así, todas las fibras pertenecientes
a una misma unidad motora se contraerán o relajarán “de forma simultanea, dado que su
inervación es común. A la unión entre la terminación nerviosa y la fibra muscular se la
conoce como placa motora, siendo el lugar en el que se produce la última sinapsis, es
decir la última unión, en este caso entre la fibra nerviosa y la fibra muscular.

Así, si necesitamos ejercer altos niveles de fuerza, reclutaremos un gran número de


unidades motoras a la vez, mientras que si el nivel de fuerza que precisamos es bajo,
utilizaremos pocas unidades motoras de forma simultanea.

Dentro del músculo hallamos también componentes que no poseen la capacidad de


contraerse, las denominadas estructuras no contráctiles, por ejemplo, los tendones
(encargados de transmitir la tensión desarrollada a las palancas óseas) o los múltiples
velos que recubren las diferentes estructuras musculares (endomisio, perimisio…).

Tampoco todas las fibras musculares son del mismo tipo. Así, se distinguen dos grandes
tipos de fibras musculares: las fibras lentas (también denominadas rojas, tipo I o ST) y las
fibras rápidas (conocidas también como blancas, tipo II o FT).

Las primeras, están altamente vascularizadas y se caracterizan por su alto contenido en


mioglobina y por la gran cantidad de mitocondrias que contienen. La velocidad de
contracción que pueden desarrollar es baja pero su fatigabilidad también lo es. Todos
estos factores determinan que las fibras de tipo I sean las encargadas de dar respuesta a
trabajos poco intensos pero de larga duración, característicos, como veremos más
adelante, de regímenes aeróbicos de aporte de energía.

Dentro del segundo tipo de fibras se distingue asu vez entre las fibras tipo IIa y las Ilb. Las
fibras lIb representan el tipo antagónico a las fibras de tipo I. Así están muy pobremente
vascularizadas, su contenido en mioglobina es muy bajo y presentan altos niveles dé
concentración del enzima ATPasa. Todo esto conlleva que la repuesta contráctil de este
tipo de fibras sea muy rápida pero de alta fatigabilidad, es decir que dan respuesta a
trabajos muy intensos pero cortos, característicos de los regímenes anaeróbicos de aporte
energético. Las fibras lIa, igualmente englobadas dentro de las fibras rápidas, representan,
un eslabón intermedió entre las fibras I ylas fibras IIb.

Estos tipos de fibras están presentes, en diferentes proporciones, en todos los músculos,
existiendo un predominio de uno u otro tipo que varía según el individuo y según el grupo
muscular. Así existen determinados grupos musculares con mayor presencia de fibras
rápidas (musculatura denominada “fásica”) que se caracterizan por ser capaces de
desarrollar altas velocidades de contracción. Por contra, otros grupos musculares (los
denominados “tónicos”) presentan porcentajes muy reducidos de fibras rápidas y, por lo
tantoun gran predominio de fibras lentas. Estos músculos se caracterizan por ser capaces
de mantener estados de contracción durante largos períodos de tiempo, aunque la
velocidad que son capaces de desarrollar no sea muy elevada.

Igualmente se ha comprobado que el porcentaje de fibras rápidas/lentas varía según los


individuos. De esta forma, un sujeto con mayor capacidad relativa de fibras rápidas se
caracterizará por destacar en aquellas tareas en las que la fuerza rápida, la potencia o la
velocidad sean requeridas. Por el contrario, los sujetos con predominio relativo de fibras
lentas, se caracterizaran por ser capaces de mantener esfuerzos durante largos períodos
de tiempo, no estando excesivamente predispuestos a efectuar contracciones rápidas y
potentes.

Aunque existen importantes discusiones sobre la capacidad de transformación, debida


al entrenamiento fisico, de un tipo de fibras a otro, parece comprobado que el paso de
fibras rápidas a lentas es relativamente fácil, mientras que el inverso, la transformación de
fibras lentas en rápidas, es mucho más complejo, incluso, para muchos autores, imposible.
3.1.3. Tipos de Fuerza

Podemos clasificar la fuerza según el tipo de contracción muscular generado y según la


resistencia que se supera.

 a) Según la contracción muscular:

Se distinguen, según el músculo sea capaz o no de superar la resistencia a la que se le


somete, dos tipos de contracción muscular, la isométrica y la isotónica. Se da una
contracción isométrica cuando el músculo no es capaz de superar la resistencia que se le
ofrece, no generando, por tanto, movimiento.

En este tipo de contracción las partes contráctiles del músculo se ven acortadas, mientras
que las no contráctiles se ven estiradas.

En la contracción isotónica el músculo sí que es capaz de vencer la resistencia


generándose, por tanto, movimiento.

Dentro de la contracción isotónica podemos distinguir, a su vez, entre la contracción


concéntrica y contracción excéntrica. Por contracción concéntrica entendemos aquella en
la que todo el trabajo del músculo se traduce en un acortamiento de su tamaño. Este tipo
de contracción se da, por ejemplo, cuando se levanta un objeto.

Hablamos de contracción excéntrica cuando todo el trabajodel músculo se destina a


resistir su alargamiento. Por ejemplo, imaginemos que, estando con el antebrazo
flexionado sobre el brazo nos cargan en las manos un peso superior al que somos
capaces de sostener. Aunque todo el trabajo de la musculatura flexora se traducirá en un
intento por frenar su alargamiento, éste, dado que el peso que se soporta supera las
posibilidades del músculo, se producirá igualmente. Es decir que, aunque el músculo
trabaje para acortarse el resultado final será su alargamiento, producido por la existencia
de una resistencia muy alta.

Vemos pues que esta primera clasificación de la fuerza atendiendo al tipo de contracción
muscular, se puede resumir atendiendo únicamente a la relación entre la fuerza que puede
generar el músculo y la resistencia que se pretende vencer. Si la fuerza muscular es
superior a la resistencia ofrecida nos hallaremos frente a una contracción isotónica
concéntrica. Si ambas son iguales tendremos una contracción isométrica. Por último, si la
resistencia ofrecida es superior a la fuerza generada, nos hallaremos frente a una
contracción isotónica excéntrica.

 b) Según la resistencia superada:

Dentro de las contracciones isotónicas concéntricas podemos distinguir, según la magnitud


de la resistencia superada (y siempre teniendo en cuenta que el músculo va a ser capaz
de superarla) y la velocidad o duración del trabajo, entre tres grandes tipos elementales de
fuerza: la fuerza máxima, la fuerza rápida y la fuerza resistencia.

Hablamos de fuerza máxima cuando un grupo muscular supera una resistencia máxima
para sus posibilidades, es decir, cuando nos acercamos a la máxima resistencia que un
músculo es capaz de superar. Un ejemplo de actividad deportiva donde se utiliza la fuerza
máxima lo constituye la halterofilia.

Hablamos de fuerza rápida cuando un grupo muscular supera una resistencia no máxima
haciéndolo a alta velocidad. El lanzamiento de peso, la carrera de velocidad o el salto, son
ejemplos de actividades donde se emplea la fuerza rápida.
Por último, la fuerzaresistencia se da en aquellas actividades en las que, una resistencia
leve, se vence durante un largo período de tiempo. El remo es un buen ejemplo de
actividad deportiva donde se usa la fuerza resistencia.

Esta últimaclasificación admite la existencia de diversas subdivisiones y matizaciones que,


en aras a una superior simplificación, no recogeremos en estas líneas.

3.1.4. Factores condicionantes de la fuerza

Podemos distinguir, siguiendo a Cometti tres grandes grupos de factores condicionantes


del nivel de fuerza muscular: los factores estructurales (o los relativos a la propia
composición del músculo), los factores nerviosos ( que son los que hacen relación a la
utilización de las unidades motrices) y los factores ligados al estiramiento muscular (los
cuales potencian, en determinadassituaciones, la contracción muscular).

 a) Factores estructurales:

Dentro de los factores estructurales distinguiremos, básicamente entre la hipertrofia


muscular y el tipo de fibras.

Por hipertrofiaentendemos, literalmente, el aumento de volumen que sufren los músculos


como consecuencia de un entrenamiento adecuado. Este aumento de volumen (otros
autores hablan de aumento de la sección transversal del músculo) se produce por la
contribución de varios aspectos como el aumento del número y de la talla de miofibrillas, el
aumento de la cantidad de tejido conjuntivo (colágeno y otros tejidos; musculares no
contráctiles) y el aumento en la vascularización del grupo muscular. Otros autores hablan
también de un aumento en el número de fibras musculares aunque, sobre este aspecto,
existe una ya clásica controversia dado que, en opinión de otros expertos, no se puede
aumentar, con el entrenamiento, el número de fibras musculares en los humanos.

La influencia positiva del aumento de la sección transversal sobre la fuerza que el músculo
es capaz de generar es un hecho admitido desde hace ya mucho tiempo.

En relación al predominio relativo de uno u otro tipo de fibras musculares, nos remitimos al
apartado 3.1.2. de éste mismo tema. Simplemente afirmaremos que a mayor proporción de
fibras rápidas el individuo será capaz de desarrollar niveles superiores de fuerza, tanto
máxima como rápida, mientras que si el predominio es de fibras lentas, el sujeto se
caracterizará por una alta resistencia al esfuerzo.

 b) Factores nerviosos:

Los factores nerviosos son también muy importantes a la hora de condicionar la fuerza
muscular.¿Qué pruebas tenemos de la contribución de los factores nerviosos en el
aumento del nivel de fuerza?. Se ha comprobado que un sujeto sometido a un
entrenamiento adecuado de fuerza aumenta sus niveles de rendimiento en esta cualidad
sin que se haya producido ningún cambio estructural en su musculatura. Es decir que, en
las primeras fases del entrenamiento, donde se da un aumento del nivel de fuerza sin que
se de ningún cambio estructural en el músculo, debemos buscar las causas de tal mejora
en otro tipo de factores. Estos factores serán los factores nerviosos.

Así pues, y siempre de acuerdo con Comettí distinguimos dentro de los factores nerviosos
que condicionan la fuerza muscular, entre el reclutamiento de unidades motoras, la
sincronización de éstas y el aumento de la coordinación intermuscular.

La mejora en el reclutamiento defibras significa que un sujeto es capaz, para aumentar su


nivel de fuerza, de conseguir aumentar el número de unidades motoras que actúan. Este
aumento se da básicamente mediante dos mecanismos: la sumación espacial y la
sumación temporal. El primero consiste en que se recluta, en un mismo espacio de tiempo,
un mayor número de unidades motoras. El segundo, consiste en que, cada unidad motora
se recluta con más frecuencia, es decir, en un número más elevado de veces por cada
unidad de tiempo.

El aumento de la sincronización expresa el hecho de que, fruto del entrenamiento,


aumenta el número de unidades motoras que trabajan de forma sincronizada, es decir en
un mismo espacio de tiempo.

Por último él aumento de la coordinación intermuscular quiere decir que, con la práctica y
el entrenamiento, el funcionamiento de los diferentes músculos implicados en la acción
(agonistas, sinergistas y antagonistas) se hace más coordinado, mejorando de esta forma
el nivel de prestación.

 c) Factores ligados al estiramiento:

Se ha comprobado que en los trabajos en los que él músculo es estirado de forma previa a
la contracción el rendimiento se ve, bajo determinadas condiciones de ejecución,
mejorado. Es decir que un músculo sometido a un pre-estiramíento responde, en su
contracción, con niveles superiores de fuerza. Por ejemplo, a la hora de efectuar un salto
vertical a pies juntos (sin carrera de impulso previa) el rendimiento se mejora si, antes de
saltar el sujeto efectúa una rápida y no excesivamente profunda flexión de sus rodillas (de
hecho la forma “natural” o “intuitiva” de efectuar un salto máximo incluye una leve flexión
de rodillas de forma previa a su extensión). Este hecho es el que lleva a diversos autores,
como Cometti, a hablar de un tercer grupo de factores que influyen sobre la fuerza,
englobados bajo el término factores ligados al estiramiento. Dentro de este grupo hallamos
la actuación del reflejo miotático y la propia elasticidad muscular.

El reflejo miotático es la respuesta automática e involuntaria de un músculo como


respuesta a su estiramiento. Esta respuesta se da en forma de contracción. Dicho con
otras palabras, un músculo sometido a un estiramiento brusco responde, de forma refleja,
con su contracción. De esta forma,la contracción refleja se sumaría a la contracción
voluntariamente efectuada por el sujeto, y el resultado de esta sumación sería la
generación de unos niveles superiores de fuerza.

Igualmente en el músculo existen determinados elementos con propiedades elásticas y


que, por tanto, son capaces de, frente a su estiramiento, responder con una contracción o
reducción de .su tamaño. Estos elementos son los tendones (fracción pasiva de la
elasticidad muscular) y los puentes actina-miosina, es decir los puntos de unión entre las
moléculas de las proteínas constituyentes de las miofibrillas, que representarían la fracción
activade la elasticidad muscular.

3.1.5. Evolución de la fuerza con la edad.

Tal y como se ha comentado en el punto anterior, la fuerza depende de múltiples factores


(estructurales, nerviosos,…) por lo que su desarrollo con la edad va a depender de la
evolución de estos.

A continuación repasaremos algunos de los factores ligados al crecimiento que tienen


influencia en el desarrollo de esta cualidad.

 – Aumento de la masa muscular: Existe un acuerdo total en afirmar que se da una


correlación entre el aumento de la masa muscular, producto del crecimiento, y la
mejora de los niveles de fuerza. Esto es lógico si se tiene en cuenta lo que se ha
afirmado en el punto anterior relativo a la relación existente entre la fuerza y el
volumen (sección transversal) del músculo.
 – Mejora de la coordinación motora: Para muchos autores, la mejora de la fuerza
en la edad infantil tiene una alta correlación con el desarrollo de los factores
coordinativos, ya comentados anteriormente.
 – Influencia de las hormonas: Aunque sobre este asunto se presentan discusiones,
parece claro el importante papelde la secreción de determinadas hormonas
(testosterona,…) en relación al aumento de la fuerza. Así, en los chicos coincide el
aumento de la secreción de hormonas sexuales masculinas (pubertad) con el
mayor aumento de esta cualidad, mientras que en las chicas se constata un nivel
inferior de rendimiento debido, justamente, a las diferencias hormonales en
relación al sexo masculino.
 – Efectividad de las palancas: Durante el crecimiento, los huesos crecen de forma
previa a los músculos, que lo hacen después. Esto implica una menor efectividad
de las palancas motoras, ya que las inserciones musculares en los huesos, se
hallan desplazadas hacia el punto medio de éstos. Este aspecto podría explicar en
parte el bajo rendimiento de fuerza en edades infantiles. Además, para varios
autores, este desajuste entre el crecimiento óseo y el muscular puede comportar,
en caso de trabajos musculares intensos, la aparición de lesiones en las
inserciones tendinosas, aunque sobre este punto no exista un acuerdo total.

Al analizar la evolución con la edad de diferentes manifestaciones de la fuerza;(Malina


[1991]) podemos comprobar como, en términos generales, los sujetos de ambos sexos
experimentan una mejora paralela, siempre ligeramente superior en los niños, hasta,
aproximadamente los 12 o 13 años, momento en el cual, los chicos mejoran notablemente
sus niveles de fuerza mientras que las chicas se estancan e incluso disminuyen.

3.2. La Resistencia.
3.2.1. Concepto de resistencia

Por resistencia entendemosla capacidad que tiene el organismo de soportar cargas de


trabajo de duración prolongada.

3.2.2. Bases biológicas: las vías de aporte energético.

El organismo es capaz de soportar cargas de trabajo porque tiene unos mecanismos de


aporte energético que le proporcionan la energía que necesita para llevarlas a cabo.

La “moneda energética” de nuestro organismo es un compuesto que se conoce con el


nombre de ATP (Adenosin Tri Fosfato). En tanto en cuanto dispongamos de este
compuesto, dispondremos de energía para realizar trabajo.

La pregunta es ¿Cómo puede nuestro organismo obtener este compuesto?. Se sabe que
no se puede ingerir, que no se puede obtener directamente del exterior, siendo, por tanto,
necesario sintetizarlo en el interior de la célula muscular.

Dentro de los complejos mecanismos de obtención y uso del ATP hablaremos,


simplemente, de los tres más usados, tanto en la vida cotidiana como en la actividad físico
deportiva infantil y juvenil. Estos tres mecanismos de obtención del ATP (“vías de aporte
energético”) provienen de la degradación de los azúcaresingeridos en la alimentación.

La primera vía de aporte energético es aquella que aprovecha las reservas que, en la
célula muscular existen de este compuesto. Estas reservas de ATP son limitadas y, en
pocos segundos, se agotan. Lo que ocurre es que en el músculo existen también unas
reservas de otro compuesto, la fosfo creatina (CP), que mediante unas reacciones
bioquímicas contribuye a formar de nuevo ATP, con lo que la posibilidad de obtención de
energía por esta vía se alarga unos segundos más. La segunda forma que tiene el
organismo para obtener ATP (siempre ciñéndonos al metabolismo de los glúcidos) implica
a toda una serie de complejas reacciones bioquímicas que se desarrollan
mayoritariamente en la mitocondria de las células musculares (y entre las que cabe
destacar el cIclo de Krebbs), cuya función es la transformación la glucosa en ATP.

De esta cadena de reacciones salen como productos el ATP (36 unidades de ATP por
cada unidad de glucosa) el anhídrido carbónico (CO2) y el agua (H2O). Como vemos, se
trata de una vía de obtención de energía muy interesante para el organismo ya que, por un
lado es altamente “rentable” (por cada unidad de glucosa obtenemos 36 de ATP) y, por
otro lado, los residuos que produce son absolutamente inofensivos para el organismo y
muy fáciles de eliminar. Por todas estas razones será la vía prioritaria de obtención de
energía para la inmensa mayoría de acciones que, cotidianamente, desarrollemos. De
todas formas esta vía necesita el aporte de oxígeno, O2, para poder realizar sus
reacciones, ya que, sin el, éstas son del todo imposibles.

En este sentido, debemos tener en cuenta que la capacidad de nuestro organismo para
introducir oxígeno desde el exterior hasta las células musculares está limitada por
numerosos factores (capacidad pulmonar, capacidad de absorción de oxígeno…) lo que
hace que no seamos siempre capaces de introducir en ellas todo el oxígeno que
necesitaríamos para obtener energía por esta vía.

¿Qué ocurre cuando necesitamos más energía de la que somos capaces de fabricar
gracias a esta vía?¿Como obtenemos esta energía “extra”?

Para casos de “emergencia”, el organismo dispone de una tercera vía de aporte


energético. En ella no es necesaria la presencia de oxígeno para pasar desde el ácido
pirúvico hasta el ATOP pero, a diferencia de la anterior, por cada unidad de glucosa solo
se obtienen tres de ATP y, además, la cadena de reacciones bioquímicas genera la
producción de un residuo, el ácido láctico, que dificulta el funcionamiento muscular y
acarréa toda una serie de inconvenientes al organismo. Esta vía, mucho menos rentable
que la aeróbica y generadora de residuos molestos, sólo se usará para obtener aquella
energía suplementaria que el organismo no pueda obtener por la vía anterior.

¿Que nombre reciben estas tres vías?

Como se ha visto uno de los factores claves en su diferenciación es la necesidad de


oxígeno para obtener ATP. Cuando una vía necesita oxígeno para obtener ATP, se la
conoce con el nombre de Aeróbica, cuando no lo necesita se la denomina anaeróbica. Así,
las víasprimera y tercera, al no necesitar el aporte de oxígeno para la fabricación de ATP,
se denominan anaeróbicas mientras que la vía segunda, que sí lo precisa, se llamará
aeróbica. Para diferenciar las vías primera y tercera, ambas anaeróbicas, se recurre a la
existencia o no del ácido láctico como producto de desecho de las reacciones. Por este
motivo, la vía tercera, que produce ácido láctico, se llamará anaeróbica láctica, mientras
que la primera, que no da como resultado la obtención de este producto, recibirá el nombre
de anaeróbica aláctica. La figura 11 recoge, de forma esquemática, la actuación de estas
tres vías de aporte energético.
¿En qué tipo de actividades se utilizará, de forma prioritaria, cada una de las tres vías?

La via anaeróbica aláctica, como se ha dicho, aprovecha las reservas celulares de ATP y
de CP. Dado que estas reservas son limitadas, esta vía de aporte energético durará muy
poco tiempo. Podemos hablar de una duración que oscila entre los 10 y los 30 segundos
de actividad. Por tanto esta vía suministrará energía, fundamentalmente, en aquellas
actividades de muy corta duración y alta intensidad de ejecución (en caso de actividades
muy cortas pero también muy poco intensas no se utilizará, ya que la poca intensidad de la
actividad permitirá la utilización de la vía aeróbica).

La vía aeróbica es la que se utilizará siempre que, mediante el aporte de oxígeno, seamos
capaces de producir toda la energía que necesitemos. Dado que, como se ha comentado
anteriormente, nuestra capacidad de introducir oxígeno en nuestras células es limitada,
esta vía se utilizará en aquellas actividades de intensidad media o suave y de larga
duración.

Por último la vía anaeróbica láctica se utilizará en aquellos casos en los que necesitemos
más energía de la que somos capaces de producir por la vía aeróbica, complementando
de alguna manera, el aporte de ésta. Así pues se utilizará en actividades de intensidad alta
(no máxima) y de duración media (entre los 30 segundos y los dos minutos
aproximadamente). Como podemos suponer, en la mayoría de los casos se dará un aporte
combinado de varias vías energéticas, es decir que la energía total utilizada, provendrá de
más de una fuente o vía de aporte energético.

3.2.3. Tipos de resistencia

Según la utilización mayoritaria de una u otra vía de aporte energético en una determinada
tarea podremos hablar de dos tipos fundamentales de resistencia, la resistencia aeróbica,
(cuando la vía mayoritaria sea la aeróbica), y la resistencia anaeróbica (cuando lo sea la
anaeróbica láctica).
El tipo de tareas que demandan la utilización de la vía anaeróbica aláctica, no suelen
clasificarse dentro de las tareas de resistencia sino, por su corta duración y alta intensidad;
dentro de las tareas de velocidad o fuerza.

Así la resistencia aeróbica se caracteriza por dar soporte a trabajos de intensidad media o
baja pero de prolongada duración. Por contra, la resistencia anaeróbica se utiliza en tareas
de intensidad media o alta pero de corta duración (menos de dos minutos)

La tabla 1 muestra, resumidas, las características fundamentales de ambos tipos de


resistencia.

3.2.4. Factores condicionantes y evolución de la resistencia con la edad

Es un hecho constatado (más adelante insistiremos en ello) que la resistencia aumenta, de


forma más o menos constante, a lo largo de la infancia y de la adolescencia.

En este apartado repasaremos algunos de los factores de los que depende esta capacidad
física a la vez que analizaremos cual es la evolución de éstos a lo largo de la infancia y
adolescencia, intentando con ello establecer algunos paralelismos entre la evolución de la
capacidad y la de sus factores condicionantes.

Uno de los parámetros más utilizado para explicar el rendimiento en tareas de resistencia
es la capacidad de absorción de oxígeno o VO2Max. Este parámetro mide la cantidad
máxima de oxígeno que un individuo puede obtener del medio ambiente. Puede
expresarse en valores absolutos, es decir en mililitros de oxígeno absorbidos por unidad
de tiempo (normalmente por minuto), o en valores relativos al peso corporal, es decir en
mililitros de oxígeno absorbidos por unidad de tiempo y kilogramo del peso corporal. Si
recordamos que, para utilizar la vía aeróbica, es absolutamente necesario aportar oxígeno
a las células musculares, nos será fácil entender la relación existente entre esta capacidad
y los índices de absorción de oxígeno.
¿Cómo evoluciona la capacidad de absorción de oxígeno con la edad? Si analizamos la
evolución de la VO2Max absoluta con la edad, vejemos que ésta aumenta de forma
constante con el paso del tiempo durante la infancia y la adolescencia. Sin embargo, al
observar la evolución del V02Max relativa al peso corporal vemos que sus valores
permanecen, a lo largo del crecimiento, estables y constantes, por lo que, a primera vista
podemos pensar que la evolución de este parámetro no puede explicar, por sí solo, la
mejora de la resistencia durante la infancia.

Al igual que la absorción de oxígeno, la función cardiaca es uno de los puntos clave para
explicar el rendimiento en las pruebas de resistencia. La evolución de este órgano con la
edad aporta algunos datos de interés. Así, si bien el tamaño del corazón aumenta con la
edad, la relación entre su volumen y el peso total del cuerpo ( ratio volumen cardiaco/peso
corporal) se mantiene prácticamente constante a lo largo de la infancia y la adolescencia.
De esto podemos deducir que el aumento del tamaño del corazón no contribuye a explicar
la mejora de la resistencia durante la etapa de crecimiento.

En cambio podemos comprobar que la frecuencia cardíaca (número de latidos (o


pulsaciones) del corazón por minuto, en adelante ppm) desciende de forma prácticamente
constante en estas edades: pasa de unos valores medios de unas 80 ppm a los 6 años, a
unas 70 ppm a los 10 años y, alrededor de 60 ppm en adultos jóvenes. Paralelamente, el
volumen de eyección de sangre del ventrículo izquierdo del corazón (es decir el volumen
total de sangre que expulsamos, de nuestro corazón en cada latido de éste) aumenta de
forma considerable con la edad. De todo ello podemos deducir que, si bien el tamaño
relativo del corazón no aumenta con la edad, si que lo hace su efectividad, lo que podría
ser un factor explicativo de la mejora de la resistencia aeróbica durante la infancia y
adolescencia.

Igualmente, la función pulmonar se relaciona de forma muy consistente con la resistencia.


Durante el crecimiento la función ventilatoria aumenta de forma gradual aunque, si se
relaciona con la masa corporal, se mantiene en valores más o menos constantes (Marcos
[1989]). Igualmente aumentan en esta etapa las diferentes manifestaciones de la
capacidad pulmonar, aunque éstas parecen guardar más relación con el aumento de talla
de los sujetos que con la propia edad de éstos (Malina op cit).

Uno de los factores más utilizados en la actualidad para explicar el rendimiento en pruebas
de resistencia aeróbica es la denominada eficiencia energética. Podemos afirmar que,
suponiendo a dos individuos de peso semejante, uno tendrá una superior eficiencia
energética en la realización de una determinada actividad si, en la ejecución de ésta,
consume menos energía que el otro sujeto. Dicho con otras palabras, la eficiencia
energética daría muestra de lo que, a cada sujeto le “cuesta”(energéticamente) efectuar
una actividad determinada. Lógicamente, a mayor eficiencia energética, menor gasto
energético y, por consiguiente, mejor rendimiento en las tareas de resistencia. Es
importante recalcar que la eficiencia energética se refiere al uso de una habilidad en
concreto y que no parece fácil poder extrapolarla al uso de otras habilidades: un sujeto
puede tener mucha eficiencia energética al usar la carrera y muy poca al usar, por
ejemplo, la natación. Parece claro que la mejora de la eficiencia energética está muy
ligada a la práctica y al entrenamiento (Barbany) así como a la edad (Malina op cit) por lo
que podríamos hallarnos frente a uno de los aspectos que permitan explicar, en parte, la
mejora de la capacidad de resistencia durante el crecimiento: la ejecución de las
habilidades (marcha, carrera,…) cada vez, al aumentar su eficiencia energética, sería
menos costosa, en términos energéticos, para los niños y niñas, por lo que se podría
aumentar tanto el tiempo de actividad como la intensidad de esta.

Sea como sea, la evolución de los resultados en pruebas de resistencia a lo largo de la


edad escolar comienza sobre los 8 o 9 años con un aumento significativo en su
rendimiento. Este aumento es paralelo en niños y en niñas, aunque los primeros muestran,
por término medio, un nivel ligeramente superior a las segundas.
Según algunos autores, se produce, hacia los 11 años de edad (un poco antes en las
niñas), un relativo estancamiento de esta cualidad, más patente en los sujetos entrenados
que en los no entrenados. Tras esta pausa y hasta los 13 años aproximadamente se sigue
mejorando esta cualidad de forma paralela en chicos y chicas. A partir de esta edad, y a
tenor de los resultados experimentales de numerosas pruebas, se comprueba que los
chicos sufren un gran aumento de esta cualidad mientras que las chicas no sólo no la
aumentan significativamente, sino que, en muchos casos se estancan o incluso sufren un
descenso en su nivel de resistencia. Las causas posibles de este hecho cabe buscarlas no
solo en aspectos fisiológicos y hormonales (aumento del peso graso en las chicas a partir
de la pubertad, menor masa muscular,…) sino también en causas culturales y sociales
como por ejemplo el escaso nivel de práctica de actividades físico-deportivas entre la
población femenina adolescente.

3.3. La Flexibilidad
3.3.1. Concepto de flexibilidad

Por flexibilidad entendemos la capacidad de una articulación o grupo de articulaciones de


efectuar gestos que impliquen una gran amplitud de movimiento.

3.3.2. Componentes de la flexibilidad

Que una articulación tenga uno u otro grado de movilidad depende, en términos generales,
de factores ligados a la propia articulación y de factores ligados a los músculos que la
rodean e inciden sobre ella.

Así, determinados autores hablan de dos componentes básicos, interrelacionados pero


diferenciados, de la .flexibilidad, como son la movilidad articular, entendida como la
capacidad especifica de una articulación de alcanzar uno u otro grado de movimiento, y la
elongación muscular entendida como la capacidad de los músculos de responder,
estirándose, a las tracciones a las que son sometidos.

3.3.3. Bases neurómusculares.

Centrándonos en la elongación muscular, existen una serie de mecanismos


neuromusculares que pueden facilitar o dificultar el estiramiento de un músculo.

De ellos, numerosos y complejos, vamos a fijarnos solo en uno, quizás el de mayor


influencia, que es la actuación de los husos musculares en el reflejo miotático.

Este órgano nervioso esta presente, en diferentes proporciones, en la totalidad de nuestra


musculatura estriada, y está situado de forma paralela a las fibras musculares, a las que
está adherido.

Esta disposición ocasiona que, si una fibra muscular se ve estirada, el huso también se
estirará. Estos órganos son sensibles al estiramiento muscular.

Cuando el músculo se ve estirado de forma brusca y súbita, el huso muscular, al estirarse,


se excita y envía, vía aferente, esta excitación a la médula espinal. De forma refleja, este
estímulo de estiramiento provoca una respuesta en forma de contracción muscular.

Fijémonos por tanto que un estiramiento muscular brusco tiene como respuesta refleja (y
por tanto involuntaria y automática) la contracción de este grupo muscular.
Si analizamos las metodologías tradicionales de estiramiento, basadas en repetidos y
bruscos “tirones” sobre el músculo, veremos que lo que en realidad provocan es, por vía
refleja, la contracción del músculo qué pretenden estirar ( amén de otros problemas
secundarios como las “microrroturas” fibrilares,…).

De esta forma, parte de las nuevas metodologías de estiramiento pretenden eliminar la


estimulación del huso muscular, para así conseguir hacer más efectivo el estiramiento.
Antes de acabar este apartado es importante comentar que se ha dado una visión muy
simplificada de la base neuromuscular: de los estiramientos, que incluye otros muchos
efectos musculares (inervación recíproca, actuación de los órganos tendinosos de
Golgi,…) que la hacen mucho más compleja.

3.3.4. Factores condicionantes de la flexibilidad

Podemos hablar de unos factores propios del individuo y de otros externos a el.

 a) Factores propios del individuo:

– Conformación articular: La forma y disposición de las superficies óseas que componen la


articulación limitan, en gran medida. Las posibilidades de movimiento de esta.

– Estado de los tejidos para-articulares: la articulación está rodeada por una serie de
estructuras con diversas funciones (como la cápsula articular, la membrana sinovial o los
ligamentos) que tienen una influencia importante en las posibilidades de movimiento de
ésta.

– Contacto con partes blandas: Las posibilidades de movimiento de una articulación


pueden verse limitadas por el contacto de las palancas óseas que unen, con diferentes
partes blandas del cuerpo.

– Edad: Tal y como se comentará más adelante, la edad influye, decisivamente, en la


flexibilidad, de tal forma que, de forma generalizada, podemos afirmar que a mayor edad
menor flexibilidad.

– Sexo: La mujer tiene, usualmente mayor nivel de flexibilidad.

– Estado de la musculatura: Las características y estado de los grupos musculares que


influyen sobre una articulación tienen una gran influencia sobre las posibilidades de
movimiento de ésta.

– Estado emocional: Los estados de tensión emocional, al incidir sobre el grado de


contracción muscular, afectan a la flexibilidad.

– Fatiga: La fatiga disminuye ostensiblemente las posibilidades de movimiento articular y


de elongación muscular.

 b) Factores externos al individuo.Podemos distinguir, entre otros:

– Hora del día: En términos generales, las primeras y últimas horas del día son las menos
favorables para el desarrollo de esta cualidad, aunque este hecho puede verse alterado
por la costumbre de practicar actividad física a estas horas.

– Temperatura:En principio, las temperaturas bajas dificultan la flexibilidad, que va


mejorando con el aumento de temperatura, hasta un punto crítico, a partir del cual, la
cualidad se ve empeorada.
– Humedad:Al igual que el caso anterior, un exceso de humedad ambiental dificulta la
ejecución de tareas que impliquen a la flexibilidad, que mejora con la disminución de ésta,
hasta un punto crítico, a partir del cual se empeora.

De todos estos aspectos, vemos que hay algunos sobre los que se puede incidir fácilmente
con el entrenamiento y otros sobre los que, o no se puede, o, si se puede, es con medios
complejos y sofisticados.

3.3.5. Evolución de la flexibilidad con la edad.

A diferencia de las otras cualidades físicas, la flexibilidad es una cualidad recesiva, es


decir que se va perdiendo conforme avanza la edad. Así los niveles máximos de esta
cualidad se dan en los primeros años de vida (poco después del nacimiento para algunos
autores, sobre los 8-9 años para otros).

Durante las fases de crecimiento acelerado se suele dar el período más critico de
rendimiento en esta cualidad dado, entre otros factores, que el hueso crece de forma
previa al músculo, con lo queeste se ve “empequeñecido” dificultando así la amplitud de
los movimientos. Así, se habla del período comprendido entre los 11 y los 14 años como la
fase crítica de la flexibilidad.

Sea como fuere, en cualquier etapa de la vida, las mujeres muestran, por término medio,
niveles de flexibilidad sensiblemente superiores a los de los hombres.

3.4. La Velocidad.
3.4.1. Concepto de velocidad

Llamamos velocidad a aquella capacidad que nos permite realizar una acción determinada
en el mínimo tiempo posible.

3.4.2. Tipos de velocidad

Aunque muy interrelacionados entre si, podemos distinguir tres tipos diferentes de
velocidad: la velocidad de reacción, la velocidad acíclica y ala velocidad cíclica.

La velocidadde reacción es aquella que permite acortar el tiempo que transcurre entre la
presentación de un estímulo y el inicio de la respuesta motora que a éste se le asocia. Por
ejemplo, la capacidad de acortar el tiempo existente entre el disparo del juez y el inicio del
movimiento de la salida en una prueba de velocidad en atletismo, es un claro exponente
de la velocidad de reacción.

La velocidad acíclica (también conocida como velocidad gestual) es aquella que permite
efectuar gestos unitarios y no repetidos lo más rápidamente posible. Un ejemplo de
aplicación de este tipo de velocidad lo hallamos en un lanzamiento de jabalina, en el cual
el atleta intenta efectuar el gesto, único y sin repetición, a la máxima velocidad que sea
capaz.

La velocidad cíclica es aquella que permite efectuar gestos repetidos a la mayor frecuencia
posible. El ejemplo más claro de este tipo de velocidad lo hallamos en la velocidad de
desplazamiento, presente por ejemplo en las carreras de natación donde el gesto técnico
se sucede a alta velocidad.

3.4.4.Factores condicionantes de la velocidad


 a) Velocidad de reacción:

Podemos hablar de 5 fases en la ejecución deuna tarea que implique a la velocidad de


reacción.

A1) La primera es la percepción del estímulo por los órganos sensoriales especializados.
Esta primera fase se ve afectada por múltiples factores:

– Condiciones de la percepción (claridad del estímulo, discriminación de éste,…).

– Nivel de atención y concentración del sujeto.

– Tipo de estímulo (en igualdad de condiciones se responde más rápidamente a los


estímulos auditivos y táctiles que a los visuales).

Durante esta fase se produce, con mucha frecuencia, el fenómeno de la anticipación que
consiste en escoger, como desencadenante de la respuesta motora, un estímulo anterior
en el tiempo al que en realidad debería desencadenarla. Pongamos por ejemplo un portero
de fútbol enfrentado al lanzamiento de un “penalty”. Teóricamente el estímulo que debería
servir al portero para iniciar su respuesta es la trayectoria de la pelota. Sin embargo
podemos comprobar que en la mayoría de lanzamientos, el portero inicia su actividad
motora antes incluso de que el balón haya sido chutado por el delantero. Esto se debe a
que el portero ha anticipado el estímulo, es decir, ha escogido un estímulo anterior en el
tiempo para desencadenar la respuesta motora con la finalidad de reaccionar más
rápidamente. El estímulo escogido suele ser la trayectoria y las acciones del jugador que
chuta del balón, intentando deducir, según éstas, hacia donde lo enviará el. Como vemos
esta fase es mejorable con el entrenamiento en diferentes aspectos (concentración,
anticipación…)

A2) La segunda fase es la transmisión del impulso nervioso desde el órgano sensorial
hasta el sistema nervioso central. Según parece, esta fase no es mejorable con el
entrenamiento, dado que la velocidad de transmisión del impulso nervioso es un factor
congénito.

A3) La tercera fase corresponde a la elaboración de la orden motora. Esta fase es


altamente mejorable gracias al entrenamiento y la experiencia. Hay que distinguir dos tipos
fundamentales de velocidad de reacción que tienen sus diferencias más marcadas durante
esta fase.

Por un lado tenemos la velocidad de reacción simple, que se da cuando se presenta un


solo estímulo que lleva asociada una única respuesta; por ejemplo la salida de una carrera
de velocidad, donde el estímulo es único (disparo) y la respuesta asociada también
(salida), por lo que los procesos cognitivos que se deben efectuar disminuyen al mínimo.

Por otro lado tenemos la velocidad de reacción compleja o discriminativa, en la que se


pueden presentar varios estímulos, cada uno de los cuales lleva asociad una respuesta
diferente. Este sería el caso, por ejemplo, de las acciones en los deportes de equipo, en
las que las decisiones de un jugador se ven condicionadas, entre otros factores, por las
actuaciones de los otros. Dado que se debe efectuar una discriminación, los procesos
cognitivos son más largos, resultando el tiempo de elaboración de la orden tanto más largo
cuanto mayor sea el número de estímulos/respuesta posibles. Siempre será más lenta la
velocidad de reacción compleja que la simple.

A4) y A5) son las dos últimas fases, la transmisión del impulso hasta el músculo y el inicio
de la estimulación de las diferentes unidades motoras implicadas, no son, según parece
mejorables con el entrenamiento.
 b) Velocidad cíclica:

Este tipo de velocidad se ve condicionada por factores neuronales (estimulación


neuromuscular) y por factores intra e inter musculares. Tiene un alto componente
coordinativo y mucha relación con el aprendizaje específico del gesto a efectuar, de tal
forma que podemos afirmar que se puede “aprender” a ser rápido ejecutando un gesto.

B1) Los factores neuronales, según se ha comentado con anterioridad, no parecen


mejorables gracias al entrenamiento,

B2) Los factores intramusculares, hacen relación al estado del músculo o de los músculos
encargados de ejecutar el movimiento. Estos factores son, principalmente, el PH (grado de
acidez) del músculo, su viscosidad interna, o el grado de fatiga, por poner algunos
ejemplos Son fácilmente mejorables mediante el entrenamiento e, incluso gracias a un
correcto calentamiento.

B3) Por último los factores intermusculares hacen referencia a la coordinación que debe
existir entre los diferentes grupos musculares implicados en la acción. Aquí es donde las
capacidades coordinativas tienen su mayor peso, ya que estas se encargan, justamente,
de regular la “colaboración” entre diferentes grupos musculares a la hora de llevar a cabo
un determinado gesto.

Se ha comprobado que la velocidad aciclica o gestual no es “extrapolable,” de un


segmento a otro e incluso de un gesto al otro. Es decir que no necesariamente, si somos
rápidos efectuando un gesto con el brazo, lo seremos efectuando uno con la pierna, o,
más aun, podemos ser rápidos efectuando un gesto con un segmento y lentos efectuando
otro gesto con el mismo segmento. Esto viene a demostrar la existencia de un
“aprendizaje” en la velocidad gestual, por lo que podemos afirmar que ésta es dentro de
unos límites genéticos, relativamente mejorable con el entrenamiento, sobre todo en
determinados momentos del desarrollo infantil y juvenil.

 c) Velocidad cíclica:

Al hablar de la repetición de un gesto, deberemos tener en cuenta los factores citados para
la velocidad acíclica y otros como la fuerza o la resistencia. El ejemplo más frecuente de
velocidad cíclica es la velocidad de desplazamiento. En ella se implican directamente la
fuerza rápida y la resistencia a la velocidad.

Según parece, justamente la vía más importante de mejora de esta cualidad pasa por la
mejora de estas otras dos, fácilmente mejorables con el entrenamiento.

3.4.5. Evolución de la velocidad con la edad.

Ya se ha comentado que la velocidad es una cualidad, en su conjunto, muy difícilmente


mejorable gracias al entrenamiento. Esto quiere decir que los márgenes de mejora de esta
están muy limitados.

Por otro lado, al estar englobadas dentro del término velocidad cualidades tan diferentes
como la velocidad de reacción y la velocidad de desplazamiento, se hace difícil hablar de
una evolución general de esta cualidad, ya que esta evolución va a ser diferente para cada
tipo de velocidad

Además entre los diferentes autores que han estudiado esta cualidad no existe siempre
acuerdo a la hora de hablar de la evolución o de la entrenabilidad de esta cualidad.
Tal y como se ha comentado, Ia velocidad se relaciona con un número bastante elevado
de cualidades diferentes, de la evolución de las cuales dependerá su propia evolución. Así,
la maduración del sistema nervioso condiciona, a lo largo del crecimiento y desarrollo
infantil, las posibilidades de ejecución en esta cualidad, al incidir directamente sobre la
velocidad de transmisión del impulso nervioso o sobre los mecanismos de coordinación
neuromuscular por citar solo algunos ejemplos.

Por últimola evolución de otras cualidades como la resistencia a la velocidad, la fuerza


máxima o la fuerza rápida, tendrá un peso decisivo en la mejora de los niveles de
velocidad.

Sea como sea, se halla una relativa mejora de la velocidad gestual ( acíclica) a partir de
los 7-9 años, la velocidad de reacción lo hace a partir de los 10 años y la velocidad de
desplazamiento, sobre todo, a partir del cambio puberal. A lo largo de las diferentes
edades, los chicos mantienen un nivel ligeramente superior, por término medio, a las
chicas.

Es importante observar que éstas, a partir de la pubertad, continúan mejorando, a


diferencia de lo que ocurre con otras cualidades, sus niveles de velocidad.

BIBLIOGRAFÍA

1. Bibliografía consultada.

GROSSER, M; STARISCHKA, S; ZIMMERMANN, E. [1988]: Principios del entrenamiento


deportivo. Martínez Roca, Barcelona.

MALINA, R; BOUCHARD, C [1991]: Growth, .maturatipn and physical acüvity. Human


Kinetics Books, Chatripaign (Illinois).

2. Bibliografía recomendada.

ALTER, MJ. [1990]: Los estiramientos. Bases científicas y desarrollo de ejercicios.


Paidotribo, Barcelona.

BARBANY, JR. [1990]: Fundamentos de fisiología del ejercicio y del entrenamiento.


Barcanova, Barcelona.

COMMETTI, G [1989]: Les methodes modernes de musculation. Tome I: donnees


theoriques. Pressesde ITJniversite de Bourgogne, Dijon.

HAHN, E. [1988]: Entrenamiento con niños. Teoría, práctica, problemas específicos.


Martínez Roca,Barcelona.

LAMB, DR. [1985]: Fisiología del ejercicio. Respuestas y adaptaciones. Pila Telena,
Madrid.

MANNO, R. [1986]: Metodollogia dell’allenamento dei giovani. CONl, Roma.

MARCOS, J [1989]: El niño y el deporte. Rafael Santonja, Madrid.

MORA, J. [1989]: Las capacidades físicas o bases del rendimiento motor. Col. Educación
física 12-14años. Diputación de Cádiz, Cádiz.
https://www.oposinet.com/temario-primaria-educacion-fisica/temario-2-primaria-
educacion-fisica/tema-17-desarrollo-de-las-capacidades-fsicas-bsicas-en-la-edad-escolar-
factores-entrenables-y-no-entrenables-la-adaptacin-al-esfuerzo-fsico-en-los-nios-y-en/