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Fam ha Gi tienc) Ae aoe) do desbocato, Los En, Un_mun lobaliza cron efecos Ad (4 S iS ratas. eK oS 7 eu nucshes J aureus a iN FAMILIA De todos tos cambios que ocurren en el mundo, nin- guno supera en importancia a los que tienen lugar en nuestra vida privada —en la sexualidad, las relaciones, el matrimonio y la familia—. Hay en marcha una revo- Jucién mundial sobre c6mo nos concebimos a nosotros: mismos y como formamos lazos y relaciones con los de- més. Es una revolucién que avanza desigualmente en Como en otros aspectos de este mundo desbocado, cuuiles se sabemos bi ventajas y desventajas. En algunos ser formaciones mis complicadas € inquietantes de todas. La mayoria de nosotros puede aislarse de problemas mayores durante bastante tiempo —una de las razones por las que es dificil trabajar en comin para resolver~ los—. No podemos abstraernos, sin embargo, del torbe- lino de cambios que legan hasta el coraz6n mismo de nuestra vida emocional. Hay pocos paises en el mundo donde no haya un de- bate intenso sobre la igualdad sexual, la regulacién de Ja sexualidad y el futuro de la familia. ¥ donde no“b; malmente a todo el grupo farr aristocracia la trans del m, de la propiedad era la base principa En la Europa medieval el matrimo 1a base del amor se: i se cons cio donde el amor debia florecer. Con monio en la como sobre unes historiador francés Georges Duby, el matr Edad Media no debia incluir “frivolidad, pasién @ fan- tasia”. La desigualdad de hombres y mujeres era intrinseca ala familia tradicional. No se debe pasar por alto la im- portancia de este fendmeno. En Europa las mujeres eran propiedad de sus maridos 0 padres —vasallos, come cogia la ley—. La desigualdad entre hombres y mujeres se extendia, por supuesto, a la vida sexual. El doble rase- ro sexual estaba directamente vinculado a la necesicad de asegurar la continuidad del linaje y la herencia, Dir rante gran parte de Is los hombres se han valido amplia, y a veces conspicuamente, de amantes, cortesi- nas y prostitutas. Los mas r as amoro- sas con sus sirvientas. Pero los hombres tenfan que a gurarse de que sus mujeres fueran las madres de sus hijos. Lo que se ensalzaba en las chicas respetables era la virginidad y, en las esposas, fa constancia y la fidelidad. En la familia tradicional no eran s6lo las mujeres tampoco los nitios. La idea de In ley es, en eel como re- ‘os tenfan avent que no tenian derecho: consagrar los derechos infantiles mente reciente. En periodos pre- nos historicos, relati modernos, al igual que en cult dia, no se criaba a los cidn de los padres. Uno podr os. Nod recon mo la juisieran a sus hijos, pero se preocupaban mas Preocup: Pe cian a la actividad econémica co- contribucién que miin que por ellos mismos. Ademis, Ia tasa de mortali- dad infantil era aterradora. En el siglo xvi en Europa y América casi uno de cada ¢ ensu pritner aio de vida. Casi el 50 por 100 no legaba a plir diez. Excepto en ciertos grupos elegantes o de élite, la se- dad en la familia tradicional estaba dominada por la reproduccion. Era una cuestién de tadicién y nz raleza combinadas. La ausencia de contracepcién eficaz significaba que para la mayoria de las mujeres la sexuali- dad estaba, inevitablemente, vinculada estrechamente al parto. En muchas culturas tradicionales, ineluida Euro- pa occidental hasta el umbral del siglo Xx, una mujer po- dia tener diez o mas embarazos durante su vida. Por las razones ya expuestas, la sexualidad estaba do- da por la idea de la virtud femenina. El doble rase- ro sexual se suele considerar una creacisn de Ia Ingla- terra victoriana. En realidad, en una u otra version, basica en todas las sociedaces no modernas. Implicaba una vision dual de la sexualidad femenina —una divi- sin inequivoca entre la mujer virtuosa, por un lado, y la libertina, por otro—. En muchas culturas la aventura se- xual se ha tomado como un rasgo definitorio positive de la masculinidad. James Bond es, 0 era, admirado por ‘smo sexual, ademas del fisico. Las mujeres se- im- 1 mi sul xualmente aventureras, por contraste, han sido casi siempre rechazadas, por mucha influencia que las aman- guna figura prot r ides hacia I Un muro neswocae dios antropolégicos muestran que la homosexualidad al menos la masculina— ha sido tolerada, 0 abierta- mente aceptada, en més culturas de las que ha sido in algunas sociedades, por ejemplo, se ani- alee nes como forma de tute proscrita. w sexuales con hombres mayore xual, Se esperaba que estas actividades rv at Low € cesaran cuando Las socieda- Jos jovenes se comprometicran 0 casaran. des que han sido hostiles a la homosexualidad la han seca condenado normalmente por considerarla in} mente antinatural. Las ac rudes occidentales han sido de las mas extremas; hace menos de medio siglo la ho- mosexualidad era considerada, en general, una peryer sién, yasi venia descrita en manuales de psiquiatria Por supuesto, el antagonismo hacia la homosexuali- dad todavia es generalizado, y mucha gente mantiene la eres —hombres y mujeres por Jos clemen- lo decisivamente de entre sexualidad y reproduccidn es, en principio, total. La sexualidad, por primera vez, es algo a ser descubier- to, moldeado, transformado. La sexualidad, que solia definirse tan estrictamente en relacién al matrimonio y a la legitimidad, tiene ahora poca conexion con ello. No ‘debemos ver la aceptaci6n creciente de la homosexta- lidad s6lo como ofrenda a la tolerancia liberal. resultado logico de la ruptura entre sextialidad y repro- 1 no esti, por defini- Aad. ines Ocei fue duccién. La sexualidad sin objeto cién, dominada por la heterosex ‘Aston Ges dad, una fase tardia, transicional, cn el desarrollo fami- liar durante la década de los afos cincuenta. Era un tiempo en el que la proporcién de mujeres con empleo era todavia relativamente baja y en el que atin era dif especialmente para ellas, obtener el divorcio sin stigma, Sin em sy mujeres de este tiempo eran mas iguales de lo que habian sido con antc- rioridad, tanto de hecho como ante Ia ley. La familia ha- bia dejado de ser una entidad econdmiea, y la idea de amor romantico como base del matrimonio habia reem- plazado al matrimonio como contrato econémico. Des de entonces la familia ha cambiado atin mucho mas. Los detalles varian de sociedad a sociedad, pero las pautas son visibles casi en cualquier parte del mundo in- dustrializado. Sélo una minoria de gente vive ahora en lo que podriamos lamar la familia estindar de los aiios mbos padres viviendo juntos con sus hijos , madre ai pleto y el padre ganando algunos paises Vtercera parte de todos los nacimicntos nen lugar fuera del matrimonio, mienvas que la pro- porcién de gente que vive sola ha crecido exorbitante- mente y parece probable que lo haga atin mas. En muchas sociedades, como Estados Unidos 0 Gran Bre- tafia, el matrimonio sigue siendo muy popular —se han calificado, adecuadamente, como sociedades de mucho ivorcio y mucho matrimonio—. En Escandinavia, por el contrario, una proporcién alta de la gente que vive junta, incluida la que tiene hijos, no esta casada, Una cuarta parte de las mujeres entre 18 y 35 afios en Esta dos Unidos y Europa afirma que no quicre tener ni y parecen decirlo en se 1350, los ho cineuen rimoniales, mas de io. En todos los paises se mantiene una diversid formas familiares. En EE UU muc recientes especialmente, vive toda nforme a los va~ lores tradicionales. Gran parte de la vida familiar, sin embargo, se ha transformado por el desarrollo de la pr- reja. El matrimonio y la familia se han conyertido en to que denoming en el capitulo | instituciones concha: se Haman igual, pero han cambiado en sus caracter basicas. En Ia familia tradicional la pareja casada era s6lo una parte, y con frecuencia no la principal, del sis- tema familiar. Los lazos con los nifios y con otros parien- tes solian ser igual de impc discurri diario de la vida social. Hoy la pareja, casada 0 n La pareja vino al de tes cas. al menguar el papel econdmico de ka f lia y convertirse el amor, 0 ¢l amor mas la atraceién se xual, en la base de los lazos matrimoniales. Una vez constituida, una pareja tiene su propia y ex- clusiva historia, su propi fia. Es una unidad ba- sada en la comunicacién emocional o intimidad. La idea de intimidad, como tantas otras ideas familiares que he abordado en este libro, pero es, en reali- ena vie} Por supuesto, esto era importante para un buen matri- monio, pero no su fundamento. Para la pareja La comunicacién es, en primer lugar, la form continuacién, Hemos de reconocer sto. Emparejarse y desparrjarse son aliov cripe gran transicién que supone or des: a me nosotros la pre~ monioy la familia, Es més importante gunta “tienes una relacién?” que “zestis casado?” La idea de una relacién es también sorprendentemente re- a década de los sesenta nadie hablaba de re- mpoco hablar en térmi- matrimonio en ese ciente, Et laciones. No lo necesitaban, ni nos de intimidad y compromiso. tiempo era el compromiso, como atestiguaba la existen- cia de matrimonios a la fuerza. En la familia tradicional el matrimonio era un poco como un estado de la naturaleza. Tanto para hombres como patra mujeres estaba definido como una etapa de Ia vida que la gran mayoria tenia que vivir. A los que .s miraba con cierto menospre- fan fuera se endencia, especialmente a la solterona, perman cio © condese soltero si lo era durante demasiado pero también tiempo. Mientras que estadisticamente el matrimonio toda- es la condicién normal para la mayorfa de la gente, su ‘cado ha cambiado totalmente. El matrimonio significa que una pareja esta en una relaci6n estable y puede, en efecto, promover esa estabilidad, pues hace una declaracin piblica de compromiso. Sin embargo, imonio ya no es el princi nento definito- La posicién de los nifios en todo esto es interesante y ellos y su pro- algo paradéjica. Nuestras actitudes hac teccion han cambiado radicalmente en las tiltimas gene- raciones. En parte, apreciamos tanto a los nifios porque se han vuelto mucho mas escasos. y porque la decision de tener un hijo es muy distinta de lo que era para gene- ntcriores. En la familia tradicional los nifios beneticio econémico. Hoy, por ¢l contrario, en racio! eran u 73 fio supone una gran carga os paises occidentales un 1 ; Tener un hijo es una deci- ‘econémica para los padres. sién mas concreta y especifica que antes, y esta impulsa- da por necesidades psicolégicas yemocionales. La preo- cupacién sobre los efectos del divorcio en los nitios y la ‘existencia de muchas familias sin padre han de enten- derse en el marco de nuestras expectativas, muy supe- tiores, sobre cémo han de criarse y protegerse los ninos. Hay tres dreas principales en las que la comunicacion emocional, ¥, por tanto, Is intimt fn reemplazan- relaciones sexttales y amorosas, kas rekicio- gente —las nes padre-hijo y la amistad Para analizarlas quiero utilizar b pura. Me refiero a una relaci6n basa ja idea de la relacién da en la comunica- las recompensas derivadas de cién emocional, en la que I: ; I para que la misma con Ja misma son la base primordial tintie. No me refiero a una relacion sexualmente pura. Tampoco a nada que exista en realidad. Estoy hablando, de una idea abstracta que nosayude a entender los cam- bios que se estin produciendo en el mundo, Cada una de las tres reas mencionadas —relaciones sexuales y y amistad— tiend amorosas, relaciones p aproximarse a este mode nal o intimidad se convierte en kt ellas significan La relaci6n pura tien: tes de los tipos ms tradicionales de vinculos so Depende de procesos de confianza activa —abritse al otto. Mostrarse es la condiciGn basica de la intimidad. La relaci6n pura es implicitamente democratica, Cuan- do empecé a trabajar en el estudio de ¢ dinamicas bastante diferen- ales, as relaciones inti- 7 mas lef mucha literatura terapéutica y de autoayuda so- bre el tema. Me Ilamé la atencién algo que creo no se ha subrayado debidamente. Si uno observa cémo ve un terapeuta una buena relacin —en cualquiera de las tres esferas mencionadas—, es impresionante el parale- lismo directo que hay con la democracia piiblica. Una buena relacién, no hace falta decirlo, es un ideal —1a mayoria de las relaciones corrientes tan siquiera se acercan a él—. No estoy sugisiendo que nuestras re- laciones con conyuges, amantes, nifios oamigos no scan, muchas veces, liosas, conflictivas ¢ insatisfactorias. Pero los principios de la democracia taml que, - encuentran bastante alejados de la realidad. Una buena relacion es una de iguales en la que cada parte tiene los mismos derechos y obligaciones, en la que cada persona tiene respeto y quiere lo mejor para el otro. La relacién pura se basa en la comunicacién, de manera que entender el punto de vista de la otra perso- na es esencial. Hablar, o dialogar, es la base para que Ia relacién funcione. Las relaciones funcionan mejor si menu la gente no se esconde demasiado de los otros —tie- ne que haber confianza mutua—. Yla confianza ha de construirse, no se puede dar por sentada, Finalmente, 1 esti libre de poder art ario, coer Todas estas cualidades se amoldan a los valores de la politica democritica. En una democracia todos son, en principio, iguales, y con la igualdad de derechos y res- ponsabilidades —como principio, por lo menos— viene el respeto mutuo. El didlogo abierto es una propiedad esencial de la democracia. Los sistemas democraticos 5 sustituyen al poder autor do de la tradicion, por la discusién abierta de problemas “un espacio piiblico de didlogo—. Ninguna democra- cia puede funcionar sin confianza. ¥Ia de i resquebraja si da paso al autoritarismo o la vi ‘Cuando aplicamos estos principios —como ide: ‘alas relaciones estamos hablando de algo muy im- Je cmergencia de lo que Hamaré una vida diaria. Una de- les— portante: la po democracia de las emociones en mocracia de las emociones, estimo, es tan importante a calidad de como Ia democracia piiblica pan nuestras vidas. Esto vale para las relacic para otros ambitos. Estos no pueden, nideben, mente iguales. Los padres deben te interés de todos. dre-hijo igua una igualdad como prine mocritica Ia autoridad de los padres deberia estar bas da en un contrato implicito. El padre, en efecto, dice al hhijo: “Si fueras un adulto y supicras lo que yo sé, estarias de acuerdo en que lo que te pide nifios de las familias tradicionales de! ser vistos, pero no perados por la rebeldin de sus damente resucitar esa regla. Pero no hay marcha atras, y no deberia haberla. En una democracia de las emocio- nes los nifios pueden, eon ser capaces de, replicar Una democracia de las emociones no implica falta de disciplina o ausencia de respeto. Busca, sencillamen- te, darles una nueva dimension. Ocurrié algo muy simi en lresfera publica cuando la democr bitrario y el poder de a fuerza. rel mando, s emo distincio- nes, por principio, entre relaciones heterosexuales y ho- les. Los gays, mas que los hetcrosexuales, han © pioneros en el descubrimiento del nuevo mundo de las relacionesy en explorar sus posibilidades. Han te- nido que serlo, porque cuando la homosexualidad salié del armario los gays no podian depender de los apoyos corrientes del matrimonio tradicion: Hablar de fomentar una democrac plica debilidad respecto a los deber cas ptiblicas hacia la fami emocional no familiares, ni Democracia chos protegidos en Ia ley. La proteccién le los nifios tie- ne que ser el rasgo primario de Ia legislacién y la accion vs padres a pijos hasta la edad adulta, independien- temente de cémo decidan vivir. El matrimonio ya no es una instituci6n econémica, pero como compromiso ri- nual puede ayudar a estabilizar relaciones por otra parte fragiles. Si esto se acepta para las relaciones heterose- xuales debe valer también para las homosexuales. Hay muchas preguntas que hacer sobre todo esto —demasiadas para responder en un capitulo corto— Lan as tendencias que afectan aa familia en los paises occi- as zonas donde la familia tradi- cional permanece casi intacta, como en el ejemplo de hina con el que comencé? Se volveran los cambios observados en Occidente mas y mas globales? Creo que si —de hecho, ya mismo—. No es cuestion de sila tradicional se mo- difiea », Me aventn es que me he centrado principalmente en dentales. ¢Qué pasa co: ria Us monn piente democra- nea del conflicto expliqué mis, Lo que he descrito como una cia de las emociones esta en primera ‘entre cosmopolitismo y fundamentalismo que anteriormente. La igualdad de los sexos y la libertad Sexual de las mujeres, que son incompatibles con Ia far tmilia tradicional, son un anatema para los grupos fun damentalistas. La oposicién allo, de hecho, es uno de Ios rasgos definitorios del fundamentalismo religioso mundial. Hay muchas cosas preocupantes en el estado actual de la familia, en Occide pte y fuer al de errd- ‘a familiar es tin buena como neo decir que toda for cualquier otra como mantener que I decaden familia tradicional es un desastre. Daria la vuelta com- pletamente al argumento de la derecha politica y fun- damentalista. La sub: istencia de la familia tradicional 6 de aspectos de ella— en muchas partes del mundo. ‘es mas inquictante que su declive. Pues geutiles son las fuerzas mas importantes que promueven la democracia y el desarrollo econémico en los paises pobres? Precisa- Tnente la igualdad y educacién de la mujer. g¥ qué debe cambiar para que esto sea posible? Sobre todo, la fami lia tradicional. La igualdad sexual no es s6lo de la democracia. Es también relevante para la y la realizacién personal. Muchos de los € esta experimentando la familia son problematicos y di- ficiles. Pero hay estudios en Estados Unidos y Europa que demuestran que poca gente quiere regresar a los papeles tradicionales del macho y de 'a hembra 0 a la Gesigualdad sancionada legalmente. Si alguna ver me tienta pensar que la familia tradi des suelear icidlad s que nal puede set 8B pués de todo, la mejor, me acuerdo de lo que mi abuela me dijo una vez. Debié de tener uno de los mat monios mas largos conocidos: estuvo con su marido mas de sescnta afios. Una vez me confes6 que habia sido profundamente infeliz con él la mayorfa del tiempo. En su época no habia escapatoria | | |