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Pontificia Universidad Javeriana

Epistemología
Prof. Francisco Sierra
Elaborado por Johnny Torres Flórez

Poder y conocimiento ¿una alianza para el futuro?


Uno de los temas que, en la historia reciente, se ha venido tomando las esferas de la
investigación filosófica y por decirlo así humanista, es el problema del poder, en diferentes
autores, pero especialmente en Michael Foucault encontramos acercamientos interesantes
desde una arqueología de datos históricos y una reflexión comparación con lo que llamamos
la modernidad. Para Foucault, el tema del poder está ligado de cierta manera al problema del
conocimiento y por ende de un conocimiento que lleve a la verdad, interesado por los
distintos espacios en donde distintas manifestaciones de poder pueden llegar a expresarse,
este autor francés, llega a la conclusión de que el poder no es más que una estrategia que se
desarrolla por medio del conocimiento y del saber, por eso este no se puede poseer, lo que se
hace con él es generar redes en donde siempre alguien pueda sentirse superior a otros y desde
allí poder crear una relación de súbdito-jefe.
Un caso similar de dominación, pero no ya con estructuras físicas, sino con la mejor
tecnología del momento, es lo descrito por Marina Garcés, cuando habla del peligro que hay
frente a la dominación ejercida por los algoritmos matemáticos, a los cuales se les puede
considerar como una visión divina, pues al ser omnipresentes, lo vigilan todo y si es deseado
lo pueden llegar a dominar todo, la tendencia a tecnificar las relaciones humanas ha hecho -
visto desde Foucault y otros autores de los sesenta-setenta- que el conocimiento que cada vez
se considere valido es el científico, que se une a las ciencia exactas como las matemáticas y
generan resultados de productividad altos y exactos.
Así se puede retomar el ejemplo de que el poder no se posee por humano, sino que las
estrategias que estos desarrollan son las que le permiten obtener el poder, pero según Foucault
se debe tener en cuenta que el poder está para defender la sociedad, pero visto como la manera
de defensa de unos que obtiene el poder frente a otros que se les ejerce el poder, visto así se
resuelve que el estado no es el campo donde se refleje de mejor forma la defensa y la
obtención del poder.
Por ende, el poder cada vez se ve nutrido del área del conocimiento, gracias a la era digital
que se vive hoy, todo se puede dominar, saber y controlar, solo basta con saber programar.
Resulta paradójico que muchos humanistas trabajan para empresas dedicadas a programar,
las cuales solo les importante producir y por ese medio obtener riqueza y poder. Pero será
que riqueza es sinónimo de poder o más bien de represión, en que campos el poder
algorítmico de hoy no puede llegar a dominar y a implantarse como rey y dueño; según
Marina Garcés la única forma de salir de esta enajenación en donde el poder tecnológico nos
conduce a un autoritarismo, es el reorganizarse como sociedad y saber comprender la toma
de decisiones, sabiendo que aunque la digitalización conduzca a un autoritarismo por la
forma como se vive, también puede llevar a una sociedad más democrática y participativa.
El poder, solo concentra las fuerzas en unos pocos, que se convierten en una minoría
dominante que solo busca provecho de lo que los otros pueden generar, por ende, la esfera
de la búsqueda del conocimiento y la verdad también solo se evidencia en estos pequeños
grupos, cosa que genera la creación de nuevos poderes de manera simultánea en las
instituciones en donde el deseo humano por dominar incrementa. El hecho de conocer el
movimiento de la cultura, permite saber también como ejercer la presión necesaria para
dominar, por donde se puede entrar de manera certera, crear por así llamarlo, relaciones de
dependencia; pero como no sabemos de dónde viene la verdad pura del conocimiento, no
podemos aferrarnos al alcance humano, dice Foucault citando un poco a Nietchze y Descartes
en donde en el primero se niega la idea de una divinidad que lo supone y lo sabe todo y al
segundo desde la lógica de que si Dios existe esta ahí la fuente de conocimiento.
Una de las características descritas en los estudios de Foucault, es como el poder se entroniza
en las personas y están pasan por encima de todo para mantenerlo, llegando al punto de que
la sociedad misma a la hora de fundar los derechos da ahínco para que el poder se pueda
mezclar entre lo bueno y lo que debe ser, es así como los derechos se convirtieron en fuente
de poder, no por nada dice Foucault, las monarquías tuvieron tanto éxito en Europa en su
debido momento. Resaltando una vez más como el ámbito científico al merecer decir que el
conocimiento es igual a ciencia y que toda ciencia tiene su fundador, puede delimitar sus
saberes, porque no descubre del todo el hecho de su unión con el poder, gracias a que
conocimiento/saber y poder por la tradición filosófica griega viven en una brecha, todo aquel
que quiere poder renuncia a lo científico, todo que quiere lo científico renuncia al poder,
según Foucault. En consecuencia, el poder y el saber se van constituyendo juntos sin querer.
Una situación similar a la del poder –como estrategia, más que una posesión- es el
conocimiento, que no nace de los instintos humanos, sino que se configura al permitir
descubrir realidades desveladas a la luz de la investigación, y en los últimos tiempos bajo la
luz de la ciencia. Es por eso que el conocimiento se ha colocado dentro de los márgenes de
las herramientas que el poder utiliza para colocarse en una posición de ventaja. Llegando a
la conclusión de que el poder y el conocimiento dependen del momento y la situación que
cada cultura este viviendo.
Por ende, las opiniones de Marina Garcés son adecuadas, siguiendo con lo planteado por
Foucault, el indeterminismo y la relación, cultura/episteme, que se genera después de que el
ser humano ha luchado con sus pasiones arraigadas y como un Insight ha dado un
conocimiento saber, es posible reconocer el triunfo del poder sobre la sociedad, como
dominación. De tal forma, que cada cultura determina también sus nociones de verdad, para
acercarnos tanto esta como al conocimiento, es necesario saber cómo se quiere y odian los
hombres, como se intenta colocar unos por encima de otros, y así de esa manera el
conocimiento se desvelara, en la lucha de poderes, se conocerá que sentido toma la verdad,
claro está, que verdad y poder siempre lucharan, en donde el segundo al imponerse a la
primera la podrá mutar y así hacer crecer su hegemonía de dominación, ciencia y técnica
dominan gracias al movimiento sociocultural que rodea al mundo de hoy.
Siempre va a estar presente la tensión por el poder, como una condición humana de la cual
pocas veces se es libre, por lo general se busca tener algo de poder o de ventaja sobre otro,
muchos de los trabajos o servicios que se ofrecen hoy son una condición que facilita el hecho
de que el poder se empodere en el proceder humano. Uno de los últimos problemas sobre
poder y saber se evidencia dentro del campo de lo discursivo, el uso de las proposiciones
para explicitar lo que se puede llegar a considerar verdadero, ha hecho que muchas veces el
poder sea algo más de saber manejar el lenguaje y hacer que este discurso sea repetitivo y
asequible a las distintas realidades culturales y sociales donde se presentan, por lo cual
volvemos al punto de que una ciencia exacta tendrá más veracidad en sus postulados que las
ciencias que necesitan de investigación, pues los enunciados pueden cambiar y al mismo
tiempo las proposiciones pueden dar un sentido nuevo de verdad.
Por ende, cuando hablamos de que maneras puedan darse para que el saber genere un poder
que nos sea opresor, debemos reforzar tal vez experiencias de emancipación, de aquellos que
siendo oprimidos salen de esa condición y sin volverse opresores intentan dar respuestas a
las distintas realidades, Marina Garcés, dice que el poder de lo tecnológico y algorítmico,
ayudaría a la democracia, Foucault y Nietchze, dicen que hay una separación con la filosofía
platónica en las culturas occidentales, en donde la ciencia ha tomado el protagonismo, un
estudio más comprometido de las estructuras filosóficas que tenemos, no como la forma
subversiva de atacar al poder, sino como aquella que asienta la manera adecuada de
organización social, puede abrir la puerta a un conocimiento que aunque siga en lucha
permita la conciencia de crear conocimiento con motivo de avanzar como sociedad.
Aunque exista una relación intrínseca entre economía y poder, es precisamente esta relación
la que debe ceder, en el hecho de que el conocimiento no pude ser vasallo del poder, así que
el conocimiento al ser libre del poder, puede ser libre del campo económico, lo increíble del
mundo de lo tecnológico o de las estructuras, que en el fondo buscan intereses en el ámbito
de crecer, de producir, de llenar las arcas, de poder mantener status que solo parece que los
da el dinero, es lo que evidencia Foucault, cuando habla de los psiquiátricos o de las clínicas
en su nacimiento, la medicina y la psiquiatría no eran considerada ciencias, aun hoy siguen
con cierta duda en este campo, pero al descubrir que eran medios adecuados para mantener
a las personas dependientes de algo, o una manera de poder oprimir ciertos comportamientos,
se les permitió crecer. Hay un vínculo estrecho de crecimiento, entre conocimiento y
ganancia, pero solo para unos pocos.
Otra relación que hace daño al poder y el conocimiento, es la tendencia de los intelectuales
a engranarse en una sola lucha, dejan de lado su posición de defender y estar atentos a todas
las realidades, para entrar a defender una, ejemplo claro de esto es la política, toda manera
de poder, que se relacione con el conocimiento o saber, no concuerda una lucha de dejar de
lado de oprimir, antes por el contrario da más fuerza a seguir oprimiendo, a seguir generando
espacios ruines de saber, pues la técnica crece cada vez más, dejando un poco de lado el
luchar diario, el comprometerse a defender con los argumentos las realidades que se
evidencian.
Por eso, la actividad del intelectual, en estos últimos tiempos se ha visto limitada y
transgredida por el hecho, de que no se logra responder a las problemáticas que se viven, son
tan desbordantes las oportunidades de crecer en un campo económico, político, social,
cultural que el estatus de vida es lo que termina dando aliento a la labor intelectual, y esto
impide que el conocimiento deje de ser una herramienta de dominación.
Y el espejo que le abre los ojos al saber, para que no se preste más a este sistema de poder es
como lo diría Nietchze, la historia de tanto dolor y sufrimiento que se ha visto por el poder.
Es válido decir, que el conocimiento se mueve en esferas de privatización del poder y el saber
dado que el campo científico, las estructuras de hegemonía como la universidad, el ejército,
los medios de comunicación, los ya mencionados campos de política y economía entre otros
estatutos, hacen que el concomimiento se debilite y el saber no llegue a todos, así que
necesitamos que las esferas de privatización y sectorización de saberes, se independice, sea
libre y pueda llegar a todos, no se puede permitir que los medios sigan controlando el saber,
no se puede dejar que lo único medible sea la producción, no es posible dejar que la libertad
humana se cuartee por la pérdida de un sentido verdadero del sentido de humanidad, se ha
dejado de pensar en lo humano, se le ha dado protagonismo a la vida científica, al crecimiento
de las economías, a la producción en serie de máquinas y algoritmos que reemplazan cada
vez más la actividad de las personas, se ha perdido el origen y no se sabe de a donde se sabe.
Se puede decir, que el saber necesita ser una vez más examinado y cotejado en las esferas de
lo público, debe prestar atención a que hay mil formas de aprehender, de comprehender, hay
mil formas de transmitir el lenguaje, que permita a lo humano prestar los parámetros
necesarios para establecer la ruta del conocimiento que da alas. Un conocimiento que permite
una configuración social de equidad por lo menos en los derechos y deberes bien cumplidos
y realizados, una ruta que establezca un crecimiento del intelectual en la medida que este
permita y transmita lo que el pueblo quiere manifestar, en fin, necesitamos una ruta del saber
que muestre la verdad que hace a una cultura sabia en decisiones y en compartires, aunque
se sepa que el poder será la sensación predominante de querer acabar un saber que libere y
no controle.
La libertad es una condición con la cual se nace, por lo tanto, más que cuartearla, hay que
educarla, no se ve posible el poder sin castigo, pero si una ruta de conocimiento que emancipe
desde la experiencia, la investigación y la toma de decisiones.

Bibliografía y referencias
- El Mundo (08/05/2019), http://redfilosofia.es/blog/2019/05/12/humanidades-contra-
la-barbarie-dominar-los-algoritmos-es-como-dominar-las-armas-nucleares/
- Ávila-Fuenmayor, Francisco, El concepto de poder en Michel Foucault. Telos [en
linea] 2006, 8 (Mayo-Agosto) : [Fecha de consulta: 23 de mayo de 2019] Disponible
en:<http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=99318557005> ISSN 1317-0570
- FOUCAULT, Michel. La verdad y las formas jurídicas. 1973
- FONTANA, M. Vérité et pouvoir. Entrevista para revista L'Arc, n.° 70 especial. 1980
- LONERGAN, Insight. Estudio sobre la comprensión humana, Salamanca, Editorial Sígueme-UIA,
1999, 950 pp. (Hermanecía, 37)