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La obligación alimentaria del conviviente a favor de los hijos no

biológicos
Según el nuevo código civil y comercial, la obligación alimentaria del cónyuge o
conviviente respecto de los hijos del otro, tiene carácter subsidiario, es decir, solo en
caso de que un padre o madre no pueda alimentar a sus hijos biológicos.

Además, dice que incluso cuando el progenitor afin esté obligado, cesa este deber en
los casos de disolución del vínculo conyugal o ruptura de la convivencia.

Sin embargo, agrega la norma, si el cambio de situación puede ocasionar un grave daño
al niño o adolescente y el cónyuge o conviviente asumió durante la vida en común el
sustento del hijo del otro, puede fijarse una cuota asistencial a su cargo con carácter
transitorio, cuya duración debe definir el juez de acuerdo a las condiciones de fortuna
del obligado, las necesidades del alimentado y el tiempo de la convivencia (artículo 676).

Es decir, en forma transitoria, el progenitor afin puede estar obligado a pasarle sumas
de dinero a su ex concubino/a, a contribuir alimentos a su ex pareja conviviente en
función del interés del niño. Los jueces discutieron la obligación del padre afín de
contribuir al sustento del niño y su alcance.

En el caso, consideraron el desconocimiento del paradero del padre biológico, y la


carencia de recursos de la madre, hace que el niño vea disminuido su sustento y ello
constituye una excepción prevista en el art. 676 del Código Civil y Comercial.

Y agregaron que el cese de la obligación alimentaria del padre afín es por la disolución
del vínculo matrimonial o ruptura de la convivencia, la excepción no pude tener un
carácter permanente so pena de desnaturalizar el instituto de la obligación de la cuota
asistencial a cargo del padre afín.

“Cesa este deber en los casos de disolución del vínculo conyugal o ruptura de la
convivencia. Sin embargo, si el cambio de situación puede ocasionar un grave daño al
niño o adolecente y el cónyuge o conviviente asumió durante la vida en común el
sustento del hijo del otro, puede fijarse una cuota asistencial a su cargo con carácter
transitorio”.

En estos casos, el juez tiene que definir su duración de acuerdo con las siguientes
pautas: a) condiciones económicas del alimentante, y b) necesidades del alimentado,
para lo cual debe tenerse en cuenta el contenido de la obligación alimentaria establecido
en el artículo 659.” (Aída Kemelmajer de Carlucci, Marisa Herrera, Nora Lloveras,

Es decir, hicieron aplicación analógica de la obligación alimentaria del progenitor afín


regulada en el art. 676 del CCyC en función del interés superior del niño.

De todos modos, la jurisprudencia sostuvo que si bien la contribución al sostenimiento


del hijo del conviviente constituye en la actualidad una carga de familia, ello nunca
podría ser en desmedro de la propia prole, ya que si tanto acento se ha puesto en la
subsidiariedad de dicha obligación en relación a los titulares de la responsabilidad
parental, con mayor razón deberá ceder ante la obligación que de manera principal y
directa nace del vínculo parento filial propio. Es decir, primero responde el padre
biológico, solo que en el caso de La Pampa, no se sabía quién era y la madre no tenía
interés en iniciar la acción.
Los deberes del progenitor afin
Cuando se convive con los hijos de mi pareja el padre o madre afin tiene ciertos deberes
para con ellos, entre ellos, ayudar en su crianza y educación, colaborar en su formación
en las cuestiones diarias en la casa, y tomar decisiones frente a una urgencia, por
ejemplo, si sucede un accidente. Nuevo Código Civil y Comercial de la Nación, artículo
673.

Anexo con sentencias – deber alimentario del progenitor afin


Expte. Nº 6344-18 – “.. c/… s/impugnación de reconocimiento” – CÁMARA DE
APELACIONES EN LO CIVIL, COMERCIAL, LABORAL Y DE MINERÍA DE LA
SEGUNDA CIRCUNSCRIPCIÓN JUDICIAL DE GENERAL PICO (La Pampa) – SALA A
– 24/06/2019

En la ciudad de General Pico, provincia de La Pampa, a los veinticuatro días del mes de
junio del año dos mil diecinueve, se reúne en ACUERDO la SALA A de la Cámara de
Apelaciones en lo Civil, Comercial, Laboral y de Minería de la Segunda Circunscripción
Judicial para resolver el recurso de apelación interpuesto en los autos caratulados ”
S/IMPUGNACIÓN DE RECONOCIMIENTO” (expte. Nº 6344/18 r.C.A.), venidos del
Juzgado de la Familia, Niñas, Niños y Adolescentes N° 1 de esta Circunscripción. –

El Dr. Rodolfo Fabián RODRÍGUEZ, sorteado para emitir el primer voto, dijo:

1.- La sentencia de primera instancia que admitió la acción de impugnación de


reconocimiento de filiación de XXX contra NNN y decidió que XXXX continúe abonando
la cuota alimentaria y la obra social a favor del niño en los términos del convenio de fs.
47/48, por aplicación analógica de la obligación alimentaria del progenitor afín regulada
en el art. 676 del CCyC. (fs. 157/170 v.).-

C.F. apeló la decisión y expresó sus agravios a fs. 184/185, que fueron sustanciados
con la representante del niño Sra. Defensora y con la progenitora D.V.A, contestándolos
únicamente esta última a fs. 189/191.-

Arribada la causa a esta Alzada se corrió vista a la Asesora de Niñas, Niños y


Adolescentes quien dictaminó a favor del mantenimiento de la decisión de la
sentenciante a fs. 214/217, y sin más trámite pasan los autos a tratamiento del recurso.-

2.- El recurrente pide que se deje sin efecto el punto V) del decisorio de primera
instancia, y para fundarlo expresa que el interés superior del niño sobre el cual se basa
gran parte del fallo atacado indica que la madre del menor necesariamente tiene que
gestionar el reconocimiento de la filiación contra el padre biológico para que el niño se
vincule con él y, por ende, le exija el cumplimiento de los deberes de todo padre biológico
(vinculación, trato de padre e hijo, ayuda alimentaria, etc.); y agrega que, recién podría
legalmente exigírsele su contribución en el caso de que el padre biológico se encuentre
imposibilitado de cumplir con la obligación alimentaria respecto del niño.-

Concluye su queja incorporando el argumento de que la jueza falló ultra petita o en


violación a lo peticionado por las partes pues la cuestión de la continuidad de los
alimentos y de la cobertura de la obra social no fue planteado en los escritos
constitutivos del proceso, lo que conspira contra el derecho de defensa en juicio y del
debido proceso. –

La progenitora del niño respondió el agravio solicitando su rechazo por desierto con
expresa imposición de costas. Sin perjuicio de ello expresó que el recurrente incorpora
fundamentos absolutamente extemporáneos en relación a su desconocimiento de la
verdadera identidad del niño, que no refuta los argumentos de la sentencia basados en
el interés superior del niño ni cuál sería el mejor interés para el niño en este caso, y se
pregunta por qué no dejar que sea el niño quien inste su verdadera filiación cuando lo
desee. –

Respecto de fallar en un aspecto que ninguna de las partes introdujo, específicamente


la continuidad del pago de la cuota alimentaria, entiende correcta y justa la sentencia
apelada porque protege al niño de la irresponsabilidad y mezquindad de los adultos que
con sus actitudes lo han sometido a un desamparo afectivo sin tener en cuenta el daño
que ocasionan.-

3.- Argumentación: Si bien el recurrente esgrime un solo agravio que se refiere al pago
de la cuota alimentaria y obra social, el fundamento que lo contiene se divide en dos
cuestiones: una referida a si le compete la obligación del pago de los alimentos, y la
segunda es que la sentencia de grado ha violado el principio de congruencia.-

Teniendo en cuenta que esta última cuestión hace a la procedencia de la sentencia


comenzaré desde ella el análisis del recurso, es decir, desde que el apelante sostiene
que la jueza de grado ha violado el principio de congruencia al fallar “ultra petita”, habida
cuenta que las partes en los respectivos escritos constitutivos del pleito, no han
planteado nada sobre la obligación alimentaria del niño. –

La congruencia como la define Jorge W. Peyrano: “es la exigencia de que medie


identidad entre la materia, partes y hechos de una litis incidental o sustantiva y lo
resuelto por la decisión jurisdiccional que la dirima”. (El proceso civil. Principios y
fundamentos, Astrea, Buenos Aires, 1978, p. 64). Ahora bien esto se da dentro de un
margen dispositivo, es decir, cuando están en juego intereses individuales o privados,
pero cuando se encuentra afectado un interés público, este principio -que no es de
cáracter absoluto- cede en función de los valores predominantes en la sociedad, por ello
el juez puede flexibilizarlo. En este sentido la destacada doctrinaria Mabel Alicia De los
Santos advierte:”Al respecto cabe recordar que ´el tiempo modifica los principios
fundamentales igual que cambia las reglas del derecho´ y que los valores predominantes
en una sociedad y las concepciones vigentes sobre el modo de alcanzarlos incide en la
jerarquía axiológica de los principios fundamentales. En el ámbito del proceso la
modificación de la escala axiológica ha llevado a jerarquizar algunos principios
procesales y a la flexibilización de los que no conducen siempre a la obtención de un
proceso útil, así como a la armonización de los sistemas antagónicos con un criterio de
eficacia” (La flexibilización de la congruencia • De los Santos, Mabel Alicia • Sup. Esp.
Cuestiones Procesales Modernas 2005 (octubre), 80).-

Es muy claro que en el caso que nos ocupa están afectados los derechos a un niño, y
justamente en ese marco la Convención de los Derechos del Niño, que nuestro país ha
ratificado y tiene raigambre constitucional, está resguardando un interés superior de un
sujeto vulnerable que todo magistrado debe proteger, so pena de generar
responsabilidad internacional del Estado argentino. Por tanto cuando está en juego la
subsistencia de un niño, se produce una merma en el derecho dispositivo, para que el
juez pueda proteger al sujeto vulnerable. La doctrina acompaña estos conceptos: “El
principio de congruencia es una derivación del principio o sistema dispositivo. Vale decir,
que solo interviene cuando están involucrados meros intereses privados, sin que exista
afectado un interés social. Sin embargo, éste está en juego cuando se trata de proteger
a los niños o adolescentes. No hay discusión en la doctrina sobre este punto. Para
indicarlo más precisamente, cuando en un proceso de familia intervienen menores de
edad el sistema dispositivo está excluido. Bien se ha dicho que en estos casos´la
indisponibilidad del derecho sustancial debatido supone que tales procesos civiles son,
por necesaria consecuencia, plenamente inquisitivos; con la virtualidad que ello
apareja´; o sea, que acontece ´la supresión del carácter dispositivo del proceso en todas
sus manifestaciones…´ (Los niños y la actuación oficiosa de la judicatura: réplica a una
crítica equívoca • Mizrahi, Mauricio L. • DFyP 2016 (agosto), 3). Por los motivos
expuestos entiendo que la jueza de grado no ha violentado en su sentencia el principio
de congruencia. –

El segundo punto del agravio esgrimido, la obligación alimentaria del “padre afín”, puede
también a desdoblarse en dos cuestiones; la primera de carácter fáctico, en la cual el
recurrente entiende que sobre la base de la documental de fs. 64; la madre de …,
conocía quien resultaba ser el padre biológico del niño, y que ocultó dicha información
a su parte y a su familia; el segundo tema es la obligación del padre afín de contribuir al
sustento del niño y su alcance.-

En cuanto a la primera cuestión debo decir que el recurrente se limita a manifestar que
fue ocultado a su parte que el niño poseía un padre biológico, basado en el certificado
de bautismo. La sentencia de la magistrada de grado fue muy clara al considerar que
en la documentación de fs. 64, -que se menciona en los agravios- obra que el apelante
es padrino del niño, siendo que en ese instrumento consta el nombre de quien
supuestamente puede ser el padre biológico de niño Si bien el instrumento es expedido
el 15/02/2.017, la información contenida en él data de la fecha de bautismo acaecido el
día 03/08/2.008. Además de ello, cabe agregar que F no constestó la demanda y
tampoco se presentó a la audiencia preliminar, con las consecuencias que ello implica,
es decir, el reconocimiento de los hechos en función del art. 338 del C.Pr. Inclusive de
haber contestado la demanda pudo aclarar u ofrecer pruebas para demostrar lo que
pretende, pero ahora a través de este agravio es tarde y lo hace en violación a lo
dispuesto por el art. 258 del C.Pr. que se posiciona como una limitación ineludible a tal
fin, al disponer expresamente que “La Cámara de Apelaciones no podrá fallar sobre
capítulos no propuestos a la decisión del juez de primera instancia…”. Al respecto,
destacada doctrina explica que “… para que la alzada pueda pronunciarse, es necesario
que tales capítulos hayan sido propuestos a la decisión del juez de primera instancia,
es decir, en los escritos introductorios que son las etapas adecuadas para lograr el
pronunciamiento del a quo; y no en cualquier oportunidad que no resulte la adecuada
para obtener el pronunciamiento del juez de primera instancia (como ocurriría si se
plantea el capítulo al momento de alegar). Por supuesto, incluso con mayor razón, la
expresión de agravios en el trámite del recurso de apelación no es la vía pertinente para
introducir nuevos planteamientos o defensas que debieron deducirse en el
correspondiente estadío procesal (Roberto G. Loutayf Ranea, “El recurso ordinario de
apelación en el proceso civil”, págs. 183/184, Astrea) (PANELO, Walter René C/
BORDA, Carlos Damián S/ DESPIDO INDIRECTO, expte. Nº 5876/16 r.C.A.). Con lo
cual en esta cuestión el agravio carece de fundamentos sólidos para enervar los
argumentos de la jueza de grado-

La segunda cuestión se centra en que la obligación alimentaria ha cesado, como padre


afín, por disolución del vínculo matrimonial y por ello se encuentra solo en cabeza del
padre biológico del niño. Estos solos fundamentos son escasos ante la contundencia
argumental de la sentencia atacada. El hecho del desconocimiento del paradero del
padre biológico, y la carencia de recursos de la madre, hace que el niño vea disminuido
su sustento y ello constituye una excepción prevista en el art. 676 del Código Civil y
Comercial, tal como lo dispuso la sentenciante. En este punto la expresión de agravios
solo constituye una mera discrepancia con lo decidido por la jueza sobre la obligación
de prestar alimentos del padre afín, y por ello en este punto considero esos argumentos
como desiertos. Así esta alzada lo ha manifestado: “El hecho de que la crítica sea
concreta se debe a que la misma tiene que referirse específicamente al error de la
resolución por el cual se reclama ante la alzada, pues los agravios deben ser hechos de
modo claro y explícito, aspecto que constituye una carga procesal y deben contener una
indicación detallada de los pretendidos errores u omisiones que se atribuyen al
pronunciamiento. Que la crítica sea razonada, importa que la misma deba contener
fundamentos y una explicación lógica de por qué el juez ha errado en su decisión, es
decir, ha de presentarse una crítica precisa de cuáles son los errores que la resolución
contiene, ya sea en la apreciación de los hechos y de la valoración de la prueba o de la
aplicación de las normas jurídicas (ver Falcón Enrique M. – Colerio Juan P. ´Tratado de
Derecho Procesal Civil y Comercial´, Tomo VIII, ps. 108/109; edit. Rubinzal Culzoni
2009; Palacio: ´Derecho Procesal Civil´, Tomo V, p. 261; 2ª edición actualizada.
Reimpresión; edit. Abeledo Perrot 2005). Debe tenerse presente que, ni la mera
discrepancia, disentimiento o disconformidad con el juez, en modo alguno constituyen
una crítica concreta y razonada de las partes del fallo que el apelante considere
equivocadas; es decir, la mera discrepancia o disconformidad con la solución sin
aportarse razones que la desvirtúen o sin dar bases jurídicas a un distinto punto de vista,
no es expresar agravios en los términos que lo exige el art. 246 del Código Procesal
(ver Santi Mariana en: en Highton – Areán: “Código Procesal Civil…”, Tomo 5, p. 241,
edit. Hammurabi 2006)…” (GAMALERIO, Silvia Griselda y otros c/ GROSSO, Carlos
José y otro S/ REDARGUCIÓN DE FALSEDAD; expte. Nº 4811/11 r.C.A.).-

Ahora bien, la jueza omite disponer de un plazo de la obligación alimentaria del padre
afín, y en ese sentido vale decir que esta obligación que emana del art. 676 del Código
Civil y Comercial que delimita el cese de esta obligación cuando existe disolución del
vínculo matrimonial, salvo en un caso como el de marras en el cual el niño se ve
claramente perjudicado en su sustento y por ello la prestación alimentaria debe
continuar, tal como lo resolvió la sentenciante. Pero el interrogante que debe formularse
es hasta cuándo se mantiene esta obligación.-

Para responder a ello debo decir que siendo el principio general que el cese de la
obligación alimentaria del padre afín es por la disolución del vínculo matrimonial o
ruptura de la convivencia, la excepción no pude tener un carácter permanente so pena
de desnaturalizar el instituto de la obligación de la cuota asistencial a cargo del padre
afín. Así kemelmajer de Carlucci dice comentando el art. 676 del C.C. y C.: “Cesa este
deber en los casos de disolución del vínculo conyugal o ruptura de la convivencia. Sin
embargo, si el cambio de situación puede ocasionar un grave daño al niño o adolecente
y el cónyuge o conviviente asumió durante la vida en común el sustento del hijo del otro,
puede fijarse una cuota asistencial a su cargo con carácter transitorio, definiendo el juez
su duración de acuerdo con las siguientes pautas: a) condiciones económicas del
alimentante, y b) necesidades del alimentado, para lo cual debe tenerse en cuenta el
contenido de la obligación alimentaria establecido en el artículo 659.” (el subrayado me
pertenece) (Aída Kemelmajer de Carlucci, Marisa Herrera, Nora Lloveras, Tratado de
Derecho de Familia T° IV, pág. 273, Ed. Rubionzal Culzoni, año 2.014).-

Por lo tanto es muy claro que la sentenciante ha omitido disponer de un plazo límite
hasta el cual se mantiene la obligación en cabeza del padre afín sobre el pago de la
cuota asistencial; pero para fijarlo quien cuenta con los elementos de juicio necesarios
es justamente la jueza de Primera Instancia, ya que ha tenido la inmediatez con las
partes y conoce en esencia los diferentes conflictos suscitados entre ellas; por este
motivo entiendo adecuado, que una vez firme la presente, la jueza deberá fijar una plazo
razonable de la obligación de pago de la cuota asistencial del padre afín.-
Por lo tanto, cabe rechazar el recurso de apelación con costas, disponiendo que la jueza
de grado fije un plazo hasta cuando el padre afín contribuirá con el pago de los alimentos
o también denominada cuota asistencial, compresiva de la Obra Social al niño G.E.C.A.
Es mi voto. –

El Dr. Mariano Carlos MARTÍN, sorteado para emitir el segundo voto, dijo:

Por sus fundamentos, adhiero al voto del colega preopinante. –

En consecuencia, la SALA A de la Cámara de Apelaciones:

RESUELVE: I.- Rechazar el recurso de apelación interpuesto por C.F a fs. 179, con
costas.-

II.- Disponer que, vueltos los autos a primera instancia, se establezca la duración de la
medida dispuesta en el punto V de la sentencia de grado a favor del niño G.E.C. A.-

III.- Regular los honorarios de segunda instancia de los Dres. D. y P. en la suma conjunta
de $___, y los de la Dra. B en la suma de $ ___, en ambos casos más el IVA si
correspondiere. –

Protocolícese, notifíquese y oportunamente devuélvase al juzgado de origen.

Sentencia de Córdoba – progenitor afin, deber alimentario


“M., S. M. y Otro- solicita homologación” – JUZGADO DE FAMILIA NÚMERO 6 DE
CÓRDOBA – 31/08/2015 (Sentencia firme)

MENORES. INCIDENTE DE AUMENTO DE CUOTA ALIMENTARIA. Solicitud basada


en el aumento del costo de vida y mayor edad de la alimentada. APLICACIÓN DEL
NUEVO CÓDIGO CIVIL Y COMERCIAL. Arts. 658 y 646 del CCCN. Accionado que
invoca otras cargas de familia. Hija de su actual pareja. PROGENITOR AFÍN. Obligación
alimentaria subsidiaria. Sostenimiento de la hija del conviviente que nunca podría ser en
desmedro de la menor con quien tiene un vínculo filial propio. SE HACE LUGAR
PARCIALMENTE A LA DEMANDA. Se fija nueva obligación de alimentos
“…atento la entrada en vigencia del nuevo Código Civil y Comercial de la Nación, y lo
dispuesto por el artículo 7 de dicho cuerpo legal, el que dispone su aplicación inmediata
para las relaciones y situaciones jurídicas existentes, será a tenor de dicha normativa
conforme la cual procederé a resolver la presente incidencia.”
“La obligación alimentaria a cargo de los padres tiene fundamento directo en los
derechos deberes de la responsabilidad parental y su satisfacción recae sobre ambos
progenitores de manera conjunta. Es deber de ambos titulares brindarles alimentos
“conforme su condición y fortuna” (Art. 658 y 646 C. Civil y Comercial de la Nación) y
según las necesidades de los hijos. Este deber es receptado asimismo a nivel
supranacional de manera clara en la Convención de los Derechos del Niño en tanto que
en su art. 27 inc. 2 establece que `a los padres u otras personas encargadas del niño
les incumbe la responsabilidad primordial de proporcionar, dentro de sus posibilidades
y medios económicos, las condiciones de vida que sean necesarias para el desarrollo
del niño´, gozando de jerarquía constitucional (art. 75 inc. 22 de la CN). Es por ello que
la obligación de alimentos debe ser acorde a los ingresos del alimentante y a su situación
personal, no siendo viable la subsistencia de prestaciones mínimas que no reflejen en
los niños, niñas y adolescentes los reales emolumentos de sus padres ni que tampoco
resulten insuficientes a la hora de subvenir sus necesidades básicas.”
“…se ha dicho que `… el Código se preocupa de dejar asentado que el niño sigue
teniendo dos progenitores a quienes les caben todos los derechos y deberes como
principales responsables en el cuidado y crianza de los hijos, siendo el progenitor afín
una figura que complementa la dinámica de la vida cotidiana de los hijos, en beneficio
de éstos… Así … el deber de colaboración del padre afín tiene como límite las
posibilidades familiares a tal fin …el límite no es estricto, sino que estará determinada
en relación con el vínculo que se genere tanto con el padre como con el hijo…´ (Código
Civil y Comercial de la Nación Comentado, Director Lorenzetti Ricardo Luis, Tomo IV
673. Ed. Rubinzal Culzoni.)”
“En el caso C. -de la niña de autos-, la responsabilidad del Sr. A. es de índole principal,
derivada de la responsabilidad parental y abarcativa de todos los derechos y
obligaciones de los progenitores – no sólo el alimentario -, los que a título enunciativo,
se encuentran descriptos en el artículo 646 del C.C.yC. De lo dicho se desprende en
consecuencia, que si bien la contribución al sostenimiento del hijo del conviviente
constituye en la actualidad una carga de familia, ello nunca podría ser en desmedro de
la propia prole, ya que si tanto acento se ha puesto en la subsidiariedad de dicha
obligación en relación a los titulares de la responsabilidad parental, con mayor razón
deberá ceder ante la obligación que de manera principal y directa nace del vínculo
parento filial propio.”

“M., S. M. y Otro- solicita homologación” – JUZGADO DE FAMILIA NÚMERO 6 DE


CÓRDOBA – 31/08/2015 (Sentencia firme)
Córdoba, treinta y uno de agosto de dos mil quince.
VISTOS: Los autos caratulados “M., S. M. Y OTRO- SOLICITA HOMOLOGACION” de
los que resulta que:
I) A fs. 105/108 comparece la Sra. S. M. M. con el patrocinio de la Dra. A. A. L., y
manifiesta que promueve incidente en contra del demandado J. D. A. a fin de que se
disponga aumentar la cuota alimentaria fijada por acuerdo homologado en estos
obrados, consistente en la suma de pesos mil doscientos ($1.200), en favor de su hija
menor de edad, C. A. M., atento al aumento en los costos del nivel de vida, como
consecuencia de los procesos inflacionarios padecidos por el país provocado por el
aumento masivo y generalizado de los precios, lo que es de público y notorio, siendo la
modificación solicitada la siguiente:
Cuota alimentaria respecto de la niña C. A. M. a cargo del progenitor Sr. J. D. A., la que
será mensual, consecutiva y por mes adelantado del 1 al 10 de cada mes mediante
depósito bancario en la Cuenta N° XXXXX solicitando que la cuota alimentaria sea del
30% de sus haberes netos, teniendo como piso la suma de pesos dos mil quinientos
($2.500). Pide se imponga las costas a la parte demandada. Señala que se arribó al
acuerdo celebrado el día 21 de diciembre del año 2012, habiendo entablado con
anterioridad demanda de aumento de cuota alimentaria en el mes de abril del año 2012.
Que tal como surge de las constancias de autos, previamente a dar trámite a la demanda
iniciada se debió oficiar al Registro de Estado Civil y Capacidad de las Personas a los
fines de efectuar la inscripción del reconocimiento del Sr. A ya que no constaba dicho
reconocimiento inscripto en la partida
de nacimiento de la niña C. Que por decreto de fecha 18/10/2012 se suspendió el trámite
de las actuaciones solicitando se oficie al Centro Judicial de mediación a los fines de
tratar el tema de aumento de la cuota alimentaria, la que era de suma importancia para
la niña, y teniendo en cuenta el tiempo de judicialización de dicho trámite se hizo
necesario en diciembre de 2012 aceptar la cuota alimentaria de $1.200 propuesta por el
Sr. A, quien no estaba dispuesto a afrontar una cuota mayor, todo ello evitando que
sorprenda la feria judicial a su parte, con el consecuente tiempo que esto provoca y sin
que la menor tenga una cuota alimentaria digna y aceptable. Expresa que el progenitor
se encuentra trabajando en “S. D.” Sucursal C. R. y hasta hace un año y medio percibía
la suma que variaba entre pesos cinco y seis mil mensuales.
Que actualmente continúa con el mismo trabajo pero percibe de salario la suma mensual
que oscila entre los siete y ocho mil pesos mensuales. Que el progenitor vive en la casa
de su madre y no paga alquiler alguno. Que a la fecha no tiene otra familia a su cargo,
ni descendencia conocida. Manifiesta que el Sr. A sólo deposita la cuota acordada en
forma informal del 15 al 25 de cada mes en la cuenta caja de ahorro del Bco. Pcia. de
Córdoba Suc. Ciudadela N° XXXXXX, no teniendo contacto con la niña, por lo que jamás
realiza un gasto extra, llevándola a almorzar o cenar, comprándole algún elemento
necesario para el colegio o trasladándola al mismo. Que existe un abandono total en
cuanto a su colaboración en la crianza de la niña y a nivel económico resulta insuficiente
el aporte que brinda. En relación a la situación económica de la progenitora indica que
sigue trabajando mensualmente en la empresa “S. S.A.” percibiendo la suma mensual
de pesos cinco mil a cuatro mil aproximadamente, la que varía en más o en menos
según se le asigne o no trabajar los días feriados. Expresa que su sueldo es inferior al
del Sr. A, y si bien con C viven en el domicilio de la abuela materna, se hace cargo de
todos los gastos que demanda el mantenimiento de una vivienda (gas, luz, teléfono,
agua, etc) sumado a que debe afrontar todas las obligaciones que hacen al cuidado y
atención de la niña, que no tiene contacto con el progenitor por ser esta su decisión.
Relata que en el año 2012 la menor de edad debió practicar un tratamiento de ortodoncia
cuyo costo fue de pesos nueve mil, debiendo solicitar a su hermano F. J. M. le facilite
su tarjeta de crédito a fin de poder soportar dichos montos en cuotas. Que C. cada vez
es más grande y requiere gastos de alimentación, transporte escolar y un mínimo de
recreación que demanda un niño.
Indica que la niña continúa concurriendo al Colegio I. D. O., debiendo abonar la cuota
mensual que en el año 2012, cuando se efectuó el acuerdo ascendía a pesos doscientos
quince ($215) y actualmente la misma asciende a pesos quinientos sesenta y uno
($561). Que la niña ahora tiene 13 años de edad; las necesidades se han multiplicado,
han comenzado las clases con todo los costos que ello trae aparejado. Al tener mayor
edad su hija tiene más vida social, mayores responsabilidades escolares, todo lo que es
notorio y se traduce en un relevante incremento de los gastos, lo que torna insuficiente
la cuota total de pesos mil doscientos ($1200) acordado. Realiza una lista de gastos
mensuales, indicando que ascienden aproximadamente a la suma de pesos tres mil
seiscientos treinta y cuatro con ochenta centavos ($3.634,80), teniendo en cuenta que
todos los meses existen gastos extras. Se agrega que no se han incorporado el rubro
deportes y recreación, los cuales no puede realizar la niña en lugares ni públicos ni
privados por no contar ni con el tiempo para trasladarla ni con el dinero para solventar
dichos gastos. Que además los gastos mensuales se ven disminuidos ya que debe
recurrir a la forma de pago mediante financiamiento, abonando la mayoría de los
consumos con tarjeta de crédito y en cuotas.
Que en virtud de lo manifestado solicita que la cuota alimentaria a fijarse, a favor de su
hija menor de edad la que será mensual, consecutiva y por mes adelantado, sea
equivalente al treinta por ciento de lo que percibe el demandado previo descuento de
ley, teniendo como piso la suma de pesos dos mil quinientos ($2.500). Ofrece prueba
documental-instrumental e informativa.
II) A fs. 131 se imprime el trámite incidental previsto en los arts. 87 y ss. de la Ley 7676
al pedido de aumento de cuota alimentaria y se corre traslado a la contraria. A fs.
138/139 comparece el Sr. J. D. A. con el patrocinio de la Dra. A. C. P., y manifiesta que
viene a evacuar el traslado del incidente de modificación de cuota alimentaria iniciado
en su contra por la Sra. M., y que le fuera notificado, solicitando el rechazo del mismo,
y en cuanto la incidentista pretende un aumento desmedido de la asistencia alimentaria
vigente. Indica que, sintetizando su pretensión, la incidentista sostiene que han variado
las circunstancias de hecho tenidas en cuenta al momento de ser pactada la asistencia
alimentaria, a saber: las necesidades del alimentado y las posibilidades económicas del
alimentante para hacer frente al pago de la mesada alimentaria. Niega todos y cada uno
de los hechos, afirmaciones y demás circunstancias vertidas por la incidentista, así
como el derecho en que se basa y la documental por ella acompañada, salvo aquello
que sea reconocido de manera expresa en el responde. Indica que en efecto con fecha
21/12/2012 acordaron con la Sra. M. el pago por su parte de una cuota alimentaria de
pesos un mil doscientos ($1200), acuerdo que fuera homologado por ante este Tribunal
y que consta en autos, suma que era acorde a las necesidades de la menor en ese
momento. Niega, por no constarle y por ser afirmaciones vertidas exclusivamente por la
incidentista basadas en observaciones subjetivas y sin comprobación alguna, que se
haya producido un “relevante” incremento de los gastos que fueron tenidos en cuenta al
momento de acordar el monto de la cuota alimentaria vigente. Niega que en la vida de
la menor, que cuenta con 13 años de edad, las necesidades se hayan multiplicado,
niega que ello se traduzca en un “relevante” incremento de los gastos que ella genera.
Niega que la cuota alimentaria pactada sea insuficiente. Niega que por la alimentación,
perfumería y limpieza la incidentista tenga un gasto de $1.025,74. Niega de manera
categórica que en vestimenta para la menor gaste $1.664,16. Hace presente que esta
cifra representa un 60% más de lo que afirma gastar en alimentación, lo cual llama
poderosamente la atención. Niega que gaste $197 en celular de la menor y la
incidentista, niega que gaste $328,80 en luz, niega que gaste $25 en agua, niega que
la cuota mensual del colegio de la menor sea por $561. Niega que el total general de
gastos realizados por la incidentista sea de $3.634,80. Continuando con la narrativa de
los hechos, y en relación a sus posibilidades económicas para hacer frente a una cuota
alimentaria de mayor monto, indica que las mismas no han variado, si bien toda vez
percibir un mayor salario desde la fecha en que se firmó el acuerdo con la Sra. M., tal
variación no ha sido sustancial. Que acompaña recibo de haberes por el mes de
diciembre de 2014, del cual surge el monto por él percibido, teniendo presente que el
mismo contiene ítems que no percibe de manera habitual todos los meses, por no formar
parte de su salario habitual.
Que en el recibo acompañado se computan horas extras que realizó, así como un pago
adicional por haber realizado labores durante un feriado nacional, montos con los que
no puede contar todos los meses, ya que no dependen de él sino de que su empleador
le permita realizar horas extras, y de que tenga un feriado nacional en el mes y que le
toque trabajar durante el mismo. Es decir con todo ello, que su salario habitual es
$7044,88. Por otro lado indica que sí posee una familia a cargo con la que es su pareja,
Sra. S. D., y desde
hace ya 8 años. Junto a la Sra. D. han formado una familia, también junto a la hija de la
referida quien cuenta con 15 años de edad. Manifiesta que si bien la Sra. D. realiza
labores de manera esporádica como cocinera, ello no le aporta un ingreso estable ni
sustancial, con lo que su salario es la fuente principal de sustento de su grupo familiar,
debiendo afrontar con el mismo todos los gastos que se generan mes a mes en su
vivienda. Que en referencia a lo afirmado por la Sra. M. respecto a que vive en la casa
de su madre y no paga alquiler alguno, tales aseveraciones no son reales. Si bien, en
efecto, habita con su familia en el que fuera domicilio materno, debe afrontar con su
salario todos los gastos que surgen de la conservación del inmueble, además de los
gastos mensuales de luz, agua, gas, etc. Advierte de la observación de la documental
acompañada por la Sra. M., que la misma se compone de documentos privados que no
emanan de él sino de terceros, por tanto, para ser valorados en juicio deben ser
debidamente reconocidos por las personas de las que emanan. Así, rechaza la prueba
documental acompañada por la incidentista, por no constarle su autenticidad. Solicita el
rechazo del incidente de modificación de cuota alimentaria incoado en su contra, por el
porcentaje solicitado por la incidentista. Sin embargo, y a los solos fines de coadyuvar
en una resolución pronta de la situación planteada y evitar un desgaste jurisdiccional
que implicaría la tramitación total del presente incidente, ofrece aumentar la mesada
alimentaria actual en un porcentaje del veinte por ciento (20%) de sus haberes
mensuales, con un piso mínimo de $1900. Lo ofrecido, manifiesta, sin que implique
reconocimiento alguno por su parte de los hechos alegados por la Sra. M, ni cambio en
su postura defensiva, sino a los únicos fines de acercar posiciones con la incidentista.
Asimismo solicita que las costas del presente incidente sean establecidas por el orden
causado. Ofrece prueba documental, testimonial y presuncional.
III) A fs. 140 se provee la prueba ofrecida, la que diligenciada se agrega a los presentes
obrados. A fs. 170 se corre traslado a la Sra. Asesora de Familia interviniente, quien
contesta a fs. 171/173. Realiza un análisis de la causa, y manifiesta que tal como
quedara trabada la litis incidental de que se trata, se colige que las circunstancias
invocadas por la progenitora de su representada, justifica parcialmente el incidente
promovido. Ello pues, siguiendo el análisis del caso, considera que para determinar la
procedencia de la incidencia incoada habrá de considerarse tanto las necesidades de la
menor de autos como las posibilidades económicas del alimentante. Respecto del
primer requisito, es sabido que las necesidades de los hijos menores de edad se
presumen por su propia naturaleza. En cuanto a las posibilidades económicas del
alimentante, de la prueba informativa diligenciada a fs. 160 se desprende que se
desempeña como empleado de la empresa J. R. A. S.A., percibiendo al mes de enero
de 2015 haberes por una suma de pesos ocho mil ochocientos cuarenta y siete ($8847).
Analiza los demás elementos probatorios de la causa, y concluye señalando que en
función de la responsabilidad conjunta que poseen ambos padres en la crianza y
educación de los hijos (art. 7 de la ley 26061), teniendo en cuenta el ofrecimiento
efectuado por el Sr. A, quien cuenta con una fuente regular de ingresos mensuales,
considera equitativo se fije como cuota alimentaria para C. y a cargo del señor J. D. A.
en el veinticinco por ciento (25%) del total de las remuneraciones que percibe, previos
los descuentos de ley, lo cual deberá abonarse conforme la modalidad establecida en
autos.
Seguidamente se decreta autos; firme el mismo, queda la causa en estado de ser
resuelta.
Y CONSIDERANDO:
I) Que trabada la litis en los términos relatados ut-supra, la cuestión traída a resolver
consiste en la solicitud de aumento de la cuota alimentaria que corresponde abonar al
Sr. J. D. A. a favor de su hija menor de edad, C. A. M., a lo que se le imprimió el trámite
establecido por del art. 87 ss. de la Ley 7676. Corrido traslado de ley a la contraria, ésta
se opone y solicita su rechazo, realizando sin perjuicio de ello una propuesta
conciliatoria.
II) Que en primer lugar cabe aclarar que atento la entrada en vigencia del nuevo Código
Civil y Comercial de la Nación, y lo dispuesto por el artículo 7 de dicho cuerpo legal, el
que dispone su aplicación inmediata para las relaciones y situaciones jurídicas
existentes, será a tenor de dicha normativa conforme la cual procederé a resolver la
presente incidencia.
III) Que entrando al análisis del caso sub examine, de las constancias de autos surge
que con fecha 21 de diciembre de 2012 las partes arribaron a un acuerdo ante el Centro
Judicial de Mediación, en relación a la cuota alimentaria a favor de la niña C.,
estableciendo la misma en la suma de pesos un mil doscientos ($1.200) mensuales.
Dicho acuerdo fue homologado por Auto Número Cuarenta y Siete de fecha 29 de
febrero de 2013 por el Juzgado de Familia de Cuarta Nominación, entonces actuante
(fs. 90). Avocada la suscripta a fs. 91; a fs. 105/108 la Sra. M inicia ejecución del auto
mencionado y promueve incidente de aumento, al cual se opuso el Sr. A, realiza no
obstante ello un ofrecimiento de cuota alimentaria a favor de C. en la suma equivalente
al veinte por ciento (20%) de su salario con un piso mínimo de $1900. Trabada así la
litis, corresponde las pruebas y constancias de autos, a fin de evaluar la procedencia de
la modificación de cuota alimentaria solicitada.
IV) Que la obligación alimentaria a cargo de los padres tiene fundamento directo en los
derechos deberes de la responsabilidad parental y su satisfacción recae sobre ambos
progenitores de manera conjunta. Es deber de ambos titulares brindarles alimentos
“conforme su condición y fortuna” (Art. 658 y 646 C. Civil y Comercial de la Nación) y
según las necesidades de los hijos. Este deber es receptado asimismo a nivel
supranacional de manera clara en la Convención de los Derechos del Niño en tanto que
en su art. 27 inc. 2 establece que “a los padres u otras personas encargadas del niño
les incumbe la responsabilidad primordial de proporcionar, dentro de sus posibilidades
y medios económicos, las condiciones de vida que sean necesarias para el desarrollo
del niño”, gozando de jerarquía constitucional (art. 75 inc. 22 de la CN). Es por ello que
la obligación de alimentos debe ser acorde a los ingresos del alimentante y a su situación
personal, no siendo viable la subsistencia de prestaciones mínimas que no reflejen en
los niños, niñas y adolescentes los reales emolumentos de sus padres ni que tampoco
resulten insuficientes a la hora de subvenir sus necesidades básicas.
Consecuentemente, la naturaleza de toda fijación alimentaria es de carácter mutable ya
que la sentencia que la haya fijado así como los acuerdos a los que las partes hayan
arribado no causan estado y pueden ser revisados ante la variación de las
circunstancias de hecho que se hayan tenido en cuenta al momento de fijarla. Para su
modificación, quien la invoca tendrá a su cargo demostrar que han variado dichos
presupuestos de hecho que se tuvieron en cuenta al tiempo de establecerla, pero
también será atendible un requerimiento de aumento del monto de la cuota si la que
oportunamente se fijara fuera injusta o no alcanzara a cubrir las necesidades de los
alimentados, máxime tratándose de prestaciones alimentarias que deben los
progenitores a sus hijos menores de edad no convivientes.
V) Que en el presente caso cabe considerar como primera conclusión que las
circunstancias de hecho existentes al momento del acuerdo de la última mesada
alimentaria han variado, lo que justificaría su modificación. Así, la misma fue acordada
hace ya tres años, por lo que el sólo transcurso del tiempo implica nuevas y mayores
erogaciones en relación a C. ya que para su armonioso crecimiento y desarrollo se
deben atender sus necesidades educativas y recreativas actuales. Sobre este punto
tiene dicho la doctrina que “La jurisprudencia mayoritaria admite el aumento de la cuota
fijada para los hijos menores cuando aumenta la edad de éstos, por presumir que ello
se corresponde a un incremento en los gastos por alimentación, educación, vestimenta,
esparcimiento y vida de relación… Es importante destacar, que cuando el aumento se
solicita por esta causal (mayor edad del menor), el incremento en las necesidades del
hijo no necesita ser probado…En forma concordante, se aceptó el aumento cuando
además de la mayor edad el pedido se fundamentó en argumentos razonables, como
ser el ingreso del hijo a la etapa escolar, pasar de la escuela primaria a la secundaria,
el haber transcurrido varios años desde la fijación de la cuota teniendo en cuenta el
incremento en el costo de vida o, al menos, el pasaje de una etapa de la vida del menor
a otro como podría ser pasar de la niñez a la pubertad o a la adolescencia.” (Belluscio,
Claudio A., “Alimentos debidos a los menores de edad”, Ed. García Alonso, Buenos
Aires, 2007, p. 138/140). Lo señalado resulta aplicable al caso de autos ya que al
momento de acordar las partes la cuota alimentaria hoy vigente C. tenía once años de
edad, mientras que hoy cuenta con catorce años, y se encuentra transitando la plena
adolescencia. Conforme los dichos de las partes, la joven se encuentra escolarizada, y
ciertas erogaciones realizadas para su sostenimiento han sido acreditadas mediante
prueba documental. Si bien los elementos probatorios acompañados son escasos, las
necesidades de C. pueden presumirse conforme su edad. A su vez, habiéndose
convenido una suma fija, cobra relevancia también la situación económica imperante en
el país, y el aumento de los precios y costo de vida, de lo cual las necesidades de la
joven no se encuentran exentas. En cuanto a la otra arista a tener en cuenta ante una
solicitud de aumento de cuota alimentaria –esto es, las posibilidades del alimentante-,
de fs. 155/161 surge que el Sr. J. D. A. trabaja para la empresa J. R. A. S.A., percibiendo
una remuneración aproximada de pesos once mil trescientos cincuenta y dos con
cincuenta y un centavos ($11.352,51). A su vez, de las declaraciones testimoniales
incorporadas a fs. 164/167 se desprende que el Sr. A. convive con la Sra. M. S. D. y la
hija de ella, y que sería el responsable prioritario del mantenimiento familiar. Con tales
extremos quedan configurados en autos las dos pautas a tener en consideración a fin
de evaluar la procedencia de la acción, esto es, por un lado las necesidades del
alimentado y por el otro el potencial económico del alimentante, pautas que si bien antes
surgían de los criterios jurisprudenciales y doctrinarios dominantes, actualmente tienen
recepción legislativa en el artículo 659 del C.C.y C. Así, analizadas las constancias de
autos es posible concluir que desde las perspectivas de las necesidades de la niña
resulta procedente un aumento en la mesada alimentaria, por lo que a continuación se
deberá analizar el quantum de la misma, teniendo presente lo solicitado por la Sra. M.,
y lo ofrecido por el Sr. A.
VI) Señalado lo precedente se concluye asimismo que habiéndose solicitado la
determinación de la nueva obligación alimentaria en un porcentual de los ingresos del
alimentante, quién trabaja en relación de dependencia, dicha petición resulta igualmente
procedente. Así, al contar el progenitor con un trabajo estable conforme constancias de
fs. 155/161, la fijación de la cuota alimentaria en un porcentaje de los haberes que
percibe
resulta procedente toda vez que ello permite la adecuación permanente y automática
del aporte alimentario al real caudal de ingresos del alimentante. Por otra parte, permite
centrar la cuestión a resolver en determinar en qué porcentual de los ingresos del
alimentante y en consecuencia su calidad de vida potencial, corresponde participar al
hijo no conviviente. Ello asimismo importa desde lo jurisdiccional la posibilidad de sortear
futuros incidentes. En este sentido y para mayor abundamiento desde hace ya largo
tiempo la doctrina ha sostenido que “La determinación de la cuota en un porcentaje de
los ingresos del alimentante, por lo general, va a ser adoptada cuando el alimentante
trabaja en relación de dependencia y consta en su recibo de sueldo toda su
remuneración. Es que, cuando el alimentante labora bajo relación de dependencia,
fijarla en un porcentaje irrogará los siguientes beneficios: 1°) Para el alimentado
resultará beneficioso, en cuanto ante un aumento de los ingresos del alimentante la
cuota aumentará en forma automática, sin necesidad de interponer un incidente, tener
que demostrar las circunstancias fácticas que justifican ese aumento y esperar —quizás
durante varios meses— la fijación de una nueva cuota. En ese sentido, la jurisprudencia
ha reconocido que acepta esta forma de pago por considerar que constituye un medio
idóneo para evitar la proliferación de incidentes de aumento. 2°) Para el alimentante, si
sus ingresos disminuyen la cuota se adaptará a ello, sin que sea necesario que deba
iniciar una demanda incidental solicitando la reducción de aquella por tal motivo. Parte
de la jurisprudencia, se ha expedido sobre la conveniencia de esta opción para el
alimentante a fin de evitar la proliferación de incidentes de disminución de la cuota
alimentaria. Otra jurisprudencia, también ha determinado su conveniencia para el
alimentante, pero por otro fundamento: al no tener que interponer el alimentado —con
este mecanismo— un incidente de aumento para incrementar el monto de la cuota, el
deudor se evitará soportar el peso de las costas que —por tal incidente— se le
impondrán…” (Belluscio, Claudio A., “Convenio de alimentos para los hijos menores de
edad, cuando el alimentante trabaja bajo relación de dependencia”, Publicado en: DFyP
2009 (octubre), 56). Lo dicho y la autorizada opinión citada me eximen de mayores
comentarios.
VII) Entrando al análisis del quantum a determinar cabe señalar que la suscripta coincide
con lo expresado por la Sra. Asesora de Familia interviniente al evacuar su traslado (fs.
171/173), considerando adecuado establecer la nueva mesada alimentaria a cargo del
Sr. J. D. A. y a favor de C. A. M. en la suma equivalente al veinticinco por ciento (25%)
de todo lo que perciba el progenitor, previos los descuentos de ley, a abonarse conforme
la modalidad establecida en autos (depósito bancario). A tal efecto debe tenerse en
cuenta que se arriba a dicho porcentual por considerarlo justo en función de los
extremos acreditados en autos, tales como los ingresos del alimentante y las
necesidades de la niña conforme su edad, las que se presumen en virtud del costo de
vida en el país. Cabe destacar asimismo que en cuanto a las cargas de familia invocadas
por el incidentado, de las constancias de autos se extrae que C. sería la única hija que
tiene el Sr. A, siendo la niña con la que convive hija de su actual pareja, la Sra. D. A tal
efecto si bien no puede soslayarse la responsabilidad que en cuanto a su asistencia
tiene el incidentado como progenitor afín y que tiene recepción legislativa en los artículos
672 y 673 del C.C.y C de la Nación, no resulta de igual consideración a los fines
alimentarios lo relativo a ambas niñas.
En el caso de la hija de la Sra. D, la responsabilidad parental recae principalmente sobre
sus propios padres, siendo la obligación de alimentos del Sr. A en cuanto progenitor afín
subsidiaria (art. 676 del C.C.y C). En tal sentido, se destaca asimismo que su existencia
y la
circunstancia antes expuesta de la convivencia entre el incidentado y la misma, sólo
surge de los dichos del Sr. A. y las testimoniales de fs. 165 y 167, esto es de la propia
Sra. D. y de una hermana del incidentado. En consecuencia, poco se ha probado acerca
de la incidencia de dicha obligación en su capacidad económica. En tal sentido se ha
dicho que “… el Código se preocupa de dejar asentado que el niño sigue teniendo dos
progenitores a quienes les caben todos los derechos y deberes como principales
responsables en el cuidado y crianza de los hijos, siendo el progenitor afín una figura
que complementa la dinámica de la vida cotidiana de los hijos, en beneficio de éstos…
Así … el deber de colaboración del padre afín tiene como límite las posibilidades
familiares a tal fin …el límite no es estricto, sino que estará determinada en relación con
el vínculo que se genere tanto con el padre como con el hijo…” (Código Civil y Comercial
de la Nación Comentado, Director Lorenzetti Ricardo Luis, Tomo IV 673. Ed. Rubinzal
Culzoni.)
Por su parte, en el caso C. -de la niña de autos-, la responsabilidad del Sr. A. es de
índole principal, derivada de la responsabilidad parental y abarcativa de todos los
derechos y obligaciones de los progenitores – no sólo el alimentario -, los que a título
enunciativo, se encuentran descriptos en el artículo 646 del C.C.yC. De lo dicho se
desprende en consecuencia, que si bien la contribución al sostenimiento del hijo del
conviviente constituye en la actualidad una carga de familia, ello nunca podría ser en
desmedro de la propia prole, ya que si tanto acento se ha puesto en la subsidiariedad
de dicha obligación en relación a los titulares de la responsabilidad parental, con mayor
razón deberá ceder ante la obligación que de manera principal y directa nace del vínculo
parento filial propio.
VIII) Que a tenor de lo dispuesto por el artículo 669 en consonancia con el artículo 548,
ambos del C.C.y C, la nueva cantidad fijada en concepto de cuota alimentaria rige desde
la fecha de la demanda incidental ( fs. 105/108). Dicho criterio constituye una pauta de
índole legal, de expresa regulación en la norma citada, con lo que ha quedado superado
el anterior criterio que establecía que la retroactividad se determinara a la fecha
notificación de la demanda, tomando como base de lege ferenda lo dispuesto por el art.
650 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación (Bossert, Gustavo A, “Régimen
jurídico de los alimentos”, Ed. Astrea, ed. 1993, pág. 398/399). Así, en el caso de autos,
la nueva obligación aquí determinada rige desde el 03 de julio de 2014.
IX) Con relación a las costas, considero que deben imponerse a la vencida, esto al Sr.
A. (art. 132 ley 7676). Doy razones: Si bien el mismo al contestar demanda realizó un
ofrecimiento y entre lo peticionado y lo ofrecido lo resuelto resulta ser el punto medio;
ello no se vincula con el ofrecimiento propiamente dicho sino más bien con los extremos
de valoración ut supra mencionados. Tan es así que no podría considerarse en autos
dicho ofrecimiento como un allanamiento parcial dado que en oportunidad de realizarlo
al contestar demanda el demandado dijo textualmente: “… en síntesis, solicito el
RECHAZO del incidente de Modificación de Cuota alimentaria incoado en mi contra por
el porcentaje solicitado por la incidentista. Sin embargo, y a los solos fines de coadyuvar
en una resolución pronta de la situación plantada y evitar un desgaste jurisdiccional que
implicaría la tramitación total del presente incidente, ofrezco aumentar la mesada
alimentaria en un porcentaje del veinte por ciento (20%) de mis haberes con un piso
mínimo …” . En otras palabras la postura procesal asumida ha sido la oposición tajante,
y de ello así como del resto de los argumentos valorados, sólo puede extraerse como
conclusión válida la imposición de costas a su favor.
X) En consecuencia, y en virtud de lo dispuesto por el artículo 26 de la ley arancelaria
debe regularse honorarios al letrado de la contraria a la vencida en costas, habiendo
comparecido en este caso la Sra. M. con el patrocinio de la Dra. A. A. L. (monotributista,
fs. 178). A tal fin, resulta aplicable el artículo 83 inciso primero del C.A., el que establece
que en los incidentes con contenido económico propio será aplicable el cincuenta por
ciento (50%) de la escala del artículo 36 sobre la base económica. Que para determinar
la base económica debe estarse a la diferencia entre la cuota oportunamente
establecida y el monto que resulta de su modificación y multiplicarlo por 24 (Art. 75 ley
9459). La cuota originaria acordada consistía en la suma de pesos un mil doscientos
($1.200) mensuales; y la nueva mesada alimentaria equivale al veinticinco por ciento
(25%) de los haberes que perciba el alimentante, previo descuentos obligatorios de ley.
Conforme constancias de fs. 160, última remuneración acreditada en autos, la nueva
cuota alimentaria ascendería a la suma de pesos dos mil ochocientos treinta y ocho con
doce centavos ($2.838,12). Así, la diferencia a considerar equivale a la suma de pesos
un mil seiscientos treinta y ocho con doce centavos ($1.638,12), la que multiplicada por
veinticuatro (2 años) arroja la suma de pesos treinta y nueve mil trescientos quince con
seis centavos ($39.315,06), quedando así entonces determinada la base regulatoria en
los presentes. Conforme a la escala del art. 36 ibidem, resulta aplicable al presente el
inc. a. Teniendo en cuenta las pautas cualitativas establecidas en el art. 39 ibidem
incisos 5 y 2, estimo equitativo considerar atento el éxito obtenido y la complejidad que
tuvo la incidencia, el equivalente al veintitrés por ciento (23%) de la base regulatoria, lo
que asciende a la suma de pesos nueve mil cuarenta y dos con cuarenta y seis centavos
($9.042,46). Aplicando sobre dicho monto el artículo mencionado en primer lugar
(artículo 83 inc. 1), el cincuenta por ciento (50%) arroja un resultado de pesos cuatro mil
quinientos veintiuno con veintitrés centavos ($4.521,23), en lo que se regulan los
honorarios de la Dra. A. A. L. a cargo del Sr. J. D. A.
Por todo lo expuesto y lo prescripto por los arts. 87/89, 132 y ctes. de la ley 7676, 646,
658, 659, 661 y cctes. del C.C. y C., y 27 inc 2 de la Convención de los Derechos del
Niño, art. 26 de la ley 9459, y demás normas legales citadas.
RESUELVO: 1) Hacer lugar parcialmente al incidente de aumento de cuota alimentaria
interpuesto por la Sra. S. M. M., y fijar la nueva obligación de alimentos a favor de C. A.
M. y a cargo del Sr. J. D. A., en la suma equivalente al veinticinco por ciento (25%) de
todo lo que perciba el progenitor, previos los descuentos de ley, a abonarse conforme
la modalidad establecida en autos. Dicha suma rige desde el día 03 de julio de 2014. 2)
Imponer las costas al Sr. J. D. A. 3) Regular los honorarios profesionales de la Dra. A.
A. L. en la suma de pesos cuatro mil quinientos veintiuno con veintitrés centavos
($4.521,23), a cargo del Sr. J. D. A. Protocolícese, hágase saber y dése copia.

Fuente: https://www.derechoenzapatillas.com/2019/corto-con-su-ex-que-tenia-un-hijo-de-
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