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Caso alusivo a un suceso delictivo

ocurrido en la república bolivariana de


Venezuela
(ENSAYO)

Doctorado en seguridad ciudadana

Doctorando: Sandra acuna

C.I: V 11.505.445

Doctor: Wilmer rincón

San Cristóbal, marzo de 2019


Índice

1.1 Introducción
1.2 Relación de los hechos
1.3 Hipótesis de trabajo
1.4 Tipificación del delito y sus correspondientes penas
1.5 Análisis de la escena del delito
1.6 Análisis de la actuación policial
1.7 Análisis de la consignación de la denuncia
1.8 Desarrollo de las investigaciones
1.9 Teorías del delito aplicadas al caso
1.10 Conclusión
1.11 Recomendaciones
1.12 Entrevistas
Introducción

En el ámbito interno, lo que se denomina seguridad ciudadana, se refiere al mantenimiento y


restablecimiento del orden público, el apoyo de la autoridad en el cumplimiento de estas
funciones; la protección de personas, hogares y familias sometidas a amenazas físicas, psicológicas
y económicas; y al aseguramiento y disfrute de garantías y derechos constitucionales. En este
sentido una gran responsabilidad recae en los cuerpos de policía, bomberos y defensa civil, bajo la
disposición legal de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela en el artículo 332,
que asimismo menciona el carácter civil de los mencionados órganos, y la competencia en su
funcionamiento de la interactuación entre el gobierno central y los gobiernos estatales y
municipales.

La proliferación del delito propiciada por la inoperancia del Estado, por no decir su complicidad, es
una de los perjuicios más graves que operan contra la seguridad ciudadana. Dentro de ese cuadro
de infortunios, el atraco ocupa un lugar preponderante de factores que contribuyen a la
destrucción de la estabilidad nacional.

Si bien la definición del delito resulta de por sí problemática –sea violación de la ley o factor
destructivo de la integridad de un cuerpo individual o colectivo- los modos de abordar su
fenomenología complican aún más su consideración panorámica, su perspectiva y su prospectiva.

El presente estudio implica una visión hermenéutica de un caso puntual en la comisión de este
tipo de delito, en tanto el objeto de análisis se reconstruye a partir del observador, y no un
observador cualquiera sino un observador-víctima, como lo ha sido quien este ensayo subscribe.
Víctima en varios sentidos: víctima del hampa; víctima de la inoperancia de un sistema policial que
desde ningún aspecto la asistió. De otro lado, conlleva un enfoque etnográfico al tomar en cuenta
el relato de vida de la parte afectada, complementado con una sustentación legal, teórica y
documental.

Se trata de un caso cuyo modus operandi mas que ser exclusivo, ha sido repetido en varios actos
delictivos cometidos en la entidad regional en el presenta año, lo que hace sospechar en la
actuación de la misma banda delincuencial bajo el amparo de la impunidad rampante.
Desenmascarar este modus operandi permite afinar los mecanismos preventivos en los cuales
tanto autoridades como comunidad cumplen un rol fundamental para su mantenimiento y
activación.
1.1 Relación de los hechos

A continuación relato un hecho acontecido el día martes 05/02/19. Después de solicitar un


permiso para ausentarme del aula de clase en la UNES por motivos médicos, me trasladé en mi
vehículo al CDI ubicado en el sótano de la antigua sede de Corpoelect, que sufrió el embate de un
incendio no esclarecido. Estando allí a la espera de mi respectivo examen médico, un hombre que
iba de copiloto en una motocicleta sin placas, con arma en mano ingresó al establecimiento de
salud, y realizó un atraco en masa, despojando a gran parte de los presentes allí de forma violenta
de bolsos, celulares y demás pertenencias. El crimen se cometió a plena luz del día, alrededor de la
diez de la mañana, incluso se prestó al forcejeo entre el vándalo que no cesaba de apuntarme con
una supuesta pistola y mi persona, logrando despojarme de mi cartera la cual contenía mis
documentos, tarjetas bancarias, celulares, llaves de mi vehículo y papeles del mismo, carnets
laborales y profesionales, artículos de uso personal y dinero en efectivo. Una vez cometido el
delito se dieron a la fuga por la Avenida Libertador. A escasos metros del lugar del crimen, se
apostaba un grupo de alrededor de siete policías resguardando una estación de servicio, donde se
equipaban a los vehículos que en largas colas aguardaban su turno. Enterados dichos funcionarios
de lo ocurrido, alegaron que ellos no podían proceder a las labores de persecución, porque la
orden era estar destacados en los alrededores de la gasolinera, imposibilitados de movilizarse.
Además de las respectivas excusas, los funcionarios no ejecutaron procedimiento de captura,
alerta, o registro de denuncia. Mas colaboración prestaron los conductores en las colas quienes si
se apercibieron de la dirección que tomaron los malhechores, a quienes reconocieron
desprovistos de los chalecos reglamentarios; pero sin ofrecer detalles adicionales. Prácticamente
el delito se cometió en las narices de la comisión policial, y quienes lo cometieron por sus
infracciones a los estatutos de tránsito y al código procesal penal, deberían haber despertado las
sospechas entre los agentes en función de calle. Luego nos enteraríamos de que en el CDI ya el día
viernes se había perpetrado un atraco contra la médico en jefe de ese ambulatorio, quien se quejó
visiblemente ante el resto del personal por mantener de par en par las puertas de acceso a la
institución. Esperanzados nos dirigimos a la sede del Cicpc, con el propósito de vislumbrar la
posibilidad de ser devueltos los objetos de valor, y cumplir los pasos para gestiones tendientes a
recuperar algunos documentos. Dos días después, recibimos la llamada de alguien quien aseguró
haber ubicado en una entrada a Táriba entre matorrales, a unos cuantos kilómetros del lugar del
delito, parte del contenido de las carteras arrebatadas, entre ellas un pequeña agenda telefónica,
de la cual tomaron el número de una de mis hermanas con la cual se comunicaron de inmediato.
Primero tuvimos que dirigirnos en mi vehículo, al lugar primeramente señalado, con mucha
aprehensión por los riesgos que implicaban estar en manos de los delincuentes las llaves del
mismo, donde logramos apenas recuperar algunos papeles y fotografías; posteriormente nos
movilizamos hacia la residencia, localizada en un conjunto residencial de lejano acceso, de la
persona que facilitó la información, y decía tener en su poder parte de mis documentos y tarjetas,
los cual fue cierto aunque los mismos no pudieron ser rescatados en su totalidad. Tampoco se
exigió propina por los valiosos datos, ni la labor de restitución de algunas de mis pertenencias se
hizo ante la presencia de funcionario de seguridad alguno. Hasta los momentos se desconoce si el
Cicpc esté investigando el crimen, o si quiera se haya siquiera dispuesto a localizar el celular
robado a través del IMEI del equipo.

1.2 Hipótesis de trabajo

La desidia por parte de los organismos de seguridad para combatir de manera directa y efectiva el
crimen, ha prácticamente dado carta blanca a los grupos delincuenciales a actuar a sus anchas.
Desplazando a esta inaplazable misión, se ha restringido la labor de las PNB al resguardo del orden
público muy difuso, previniendo cualquier alteración del mismo, frente al desempeño que en el
mismo sentido cumple la GNB. Igual ocurre con el Cicpc que hace un amplio despliegue operativo,
criminológico y científico solo en situaciones de extrema gravedad –en especial homicidios- o que
implican una amenaza directa al Estado, siempre y cuando sean llamados de manera perentoria a
la acción desde las altas esferas.

1.3 Tipificación del delito y sus correspondientes penas

Nos encontramos ante un típico caso de robo agravado, robo de documentos, porte ilícito de
armas, y agavillamiento.

El robo es un delito contra el patrimonio, consistente en el apoderamiento de un bien ajeno,


empleando para ello el ejercicio de la fuerza sobre las cosas o violencia o intimidación en las
personas. Son precisamente estas dos modalidades de ejecución de la conducta las que la
diferencia del hurto, que exige únicamente el acto de apoderamiento de la cosa. La mayor
peligrosidad la representa el robo con violencia sobre las personas, que comúnmente es conocido
como “atraco”, término este que no aparece en la legislación y por tanto es fruto de la costumbre
coloquial que denota la acción de un sujeto activo que hace uso de la fuerza o intimidación, para
alcanzar despojar a un sujeto pasivo de sus bienes. (Aponte González, Carlos Isaías. (s. f.) Lecciones
de Derecho Penal Vi veritatis et iustitiae recuperado de https://derecho-penal.jimdo.com/penal-
iv/tema-2/

El robo, es un delito complejo o pluriofensivo. Se denomina delito pluriofensivo, en derecho penal, a


aquel delito que ataca a más de un bien jurídico protegible a la vez. Por ejemplo, un hurto es un
delito que afecta únicamente a la propiedad, mientras que un robo, al existir la violencia, puede
afectar también a la integridad física de las víctimas, su libertad personal, sus bienes, su integridad
psíquica además de afectar los bienes o los derechos de alguien. Esto quiere decir que si un agente
o sujeto activo emplea un arma de fuego y la utiliza para amedrentar a su víctima y despojarlo de
sus pertenencias, habrá cometido un robo más allá de que nunca haya accionado el arma.(Ibid.)
Sobre las condenas imputables a los robos agravados y de documentos se refieren los artículos
457, 458, 459 y 460 del Capítulo II del Título X de delitos contra la propiedad del Código Procesal
Penal:

Artículo 457.- El que por medio de violencias o amenazas de graves daños inminentes contra
personas o cosas, haya constreñido al detentor o a otra persona presente en el lugar del delito a
que le entregue un objeto mueble o a tolerar que se apodere de éste, será castigado con presidio
de cuatro a ocho años.

Artículo 458.- En la misma pena del artículo anterior incurrirá el individuo que en el acto de
apoderarse de la cosa mueble de otro, o inmediatamente después, haya hecho uso de las
violencias o amenazas antedichas, contra la persona robada o contra la presente en el lugar del
delito, sea para cometer el hecho, sea para llevarse el objeto sustraído, sea, en fin, para procurarse
la impunidad o procurarla a cualquier otra persona que haya participado del delito.

Si la violencia se dirige únicamente a arrebatar la cosa a la persona, la pena será de prisión de seis
a treinta meses.

Artículo 459.- El que por medio de violencias o amenazas de un grave daño a la persona o a sus
bienes, haya constreñido a alguno a entregar, suscribir o destruir en detrimento suyo o de un
tercero, un acto o documento que produzca algún efecto jurídico cualquiera, será castigado con
presidio de tres a seis años.

Artículo 460.- Cuando alguno de los delitos previstos en los artículos precedentes se haya cometido
por medio de amenazas a la vida, a mano armada o por varias personas, una de las cuales hubiere
estado manifiestamente armada, o bien por varias personas ilegalmente uniformadas, usando
hábito religioso o de otra manera disfrazadas, o si, en fin, se hubiere cometido por medio de un
ataque a la libertad individual, la pena de presidio será por tiempo de ocho a dieciséis años; sin
perjuicio de aplicación a la persona o personas acusadas, de la pena correspondiente al delito de
porte ilícito de armas.

Artículo 461.- El que infundiendo por cualquier medio el temor de un grave daño a las personas, en
su honor, en sus bienes, o simulando órdenes de la autoridad, haya constreñido a alguno a enviar,
depositar o poner a disposición del culpable, dinero, cosas, títulos o documentos que produzcan
algún efecto jurídico, será castigado con presidio de tres a cinco años. (Red Hemisférica de
intercambio de información para la asistencia mutua en materia penal y extradición (s.f) Código
Penal recuperado de https://www.oas.org/juridico/mla/sp/ven/sp_ven-int-text-cp.html).

De otro lado la Real Academia de la Lengua entiende por agavillamiento la asociación iliegal,
asociación ilícita, asociación criminal, es decir, se trata de la unión de dos o más personas para
realizar una actividad ilegal, y se usa con el mismo sentido que conspiración. (Fundéu (s.f.)
recuperado de https://www.fundeu.es/consulta/agavillamiento-2136/). También el Código Penal
Venezolano estipula castigos en el capítulo III del Título IV de los delitos contra la administración
de justicia:

Artículo 287.- Cuando dos o más personas se asocien con el fin de cometer delitos, cada una de
ellas será penada, por el solo hecho de la asociación, con prisión de dos a cinco años.

Artículo 288.- Si los agavillados recorren los campos o los caminos y si dos de ellos, por lo menos,
llevan armas o las tienen en un lugar determinado, la pena será de presidio por tiempo de
dieciocho meses a cinco años.

Artículo 289.- Los promotores o jefes de la gavilla incurrirán en la pena de presidio de dieciocho
meses a cinco años, en el caso del artículo 287 y de treinta meses a seis años, en el caso del
Artículo 288.

Artículo 290.- El que, fuera de los casos previstos en el artículo 84, dé a los engavillados o a alguno
de ellos, amparo o asistencia, o les procure subsistencia, será castigado con prisión de tres a seis
meses.

Artículo 291.- El que, en el caso previsto en el artículo 290 ampare o proporcione víveres a un
pariente cercano, amigo íntimo o bienhechor, quedará exento de la pena.

Artículo 292.- En lo que concierne a los delitos cometidos por todos o alguno de los asociados
durante la existencia de la asociación o con motivo de ella, la pena se agravará con el aumento de
una sexta a una tercera parte, salvo lo dispuesto en el artículo 79.

Artículo 293.- El que haya tomado parte en una asociación, con el objeto de cometer los delitos
previstos en el artículo 286, será castigado con presidio de seis meses a un año. (Red Hemisférica
de intercambio de información para la asistencia mutua en materia penal y extradición. Ibid.).
De acuerdo a la ciencia jurídica el porte ilícito de armas se penaliza solo en quienes no estén
autorizados por la autoridad competente o la ley. En el caso a estudiar, al no estar identificados los
autores materiales resulta hipotético considerar la incursión en este delito, tomándose en
consideración otros agravantes a los que se refiere La Ley para el Desarme y el Control de Armas
aprobada por la Asamblea Nacional el 11 de junio de 2011. Dentro del Código Procesal Penal,
ajustados al capítulo I del Título V sobre los delitos contra el orden público (artículos del 273 al
283).

Cabe recordar que también existen regulaciones emanadas por la Gobernación del Estado Táchira
vinculadas a la circulación en moto, como el famoso decreto 511 firmado por José Vielma Mora en
2013, que exige el uso del chaleco para el piloto y el copiloto.

Ahora el alcance penal podría no solo circunscribirse a la comisión de los delitos por parte de los
antisociales, pues un análisis de la actuación policial nos puede llevar a la adjudicación de
responsabilidades jurídicas basadas en el Constitución Nacional de la República Bolivariana de
Venezuela, Ley Orgánica del Servicio de Policía y del Cuerpo de Policía Nacional Bolivariana y el
Código Penal, entre otros instrumentos legales de instancias regionales, nacionales e
internacionales; pero paradójicamente son ellos mismos a los que podrían recurrir los funcionarios
para justificar su pasividad, -sobre todo en lo que se refiere a la afectación de los derechos
humanos- por lo que se hace evidente que estamos ante una laguna jurídica que empantana
cualquier proceso.

1.4 Análisis de la escena del delito

Una de las consecuencias de no prestarse ni por parte de los entes policiales ni comisariales las
denuncias que en la calle y los despachos públicos fuesen atendidas debidamente fue no haberse
levantado en las escenas del delito, la debida cadena de custodia para recabar las pruebas
materiales que den pistas sobre la identidad de los autores del delito, los elementos probatorios
en caso de ser capturados bajo sospecha, así como la manera en que el mismo fue perpetrado, y
su vinculación con hechos similares, con miras a tomar medidas de carácter preventivo.

Lo conveniente habría sido extender la cadena de custodia casi inmediatamente después de


ejecutado el atraco, para evitar la suplantación, destrucción y contaminación de las pruebas
materiales. En Venezuela por resolución emanada por el Ministerio del Poder Popular para las
Relaciones Interiores, Justicia y Paz, y la Fiscalía General de la República se dictó el Manual Único
de Cadena de Custodia de Evidencias Físicas, como se asentó en Gaceta Oficial No. 41.247 del 29
de septiembre de 2017. Allí se dice que:

El Manual Único de Cadena de Custodia de Evidencias Físicas tiene por objeto estandarizar los
procesos y procedimientos generales y específicos que intervienen en la investigación penal,
estableciéndose las bases metodológicas y procedimentales inmersas en la cadena de custodia de
evidencias, mediante la unificación de criterios y actualización del conocimiento técnico, científico y
jurídico inherentes al tratamiento de los elementos probatorios relacionados con el hecho delictivo,
desde su colección hasta la disposición final. ( En:
http://www.grafotecnica.com/grafotecnia/index.php?option=com_content&view=article&id=313:
nuevo-manual-unico-de-cadena-de-custodia-de-evidencias-fisicas-2017&catid=8&Itemid=118)

Establecer la custodia hubiese obligado entre otras cosas a los funcionarios policiales a determinar
la posible captación en cámaras de seguridad de alguna residencia o centro comercial en las
cercanías del lugar del crimen.

Se considera a la cadena de custodia parte del proceso de investigación penal, necesario para el
Ministerio Público de cumplimiento al artículo 262 y 256 del Código Penal Venezolano, y
comprende tres etapas: la investigación inicial, la investigación complementaria y el juicio oral. Se
deja constancia de que las víctimas a pesar de oprimir el botón de encendido del proceso de
investigación penal, a través de la respectiva denuncia, no por ello se ha garantizado la
continuidad del mismo.

Para la reconstrucción del crimen también se requieren las declaraciones de los testigos y víctimas
involucrados con el suceso; un protocolo hay en día plagado de muchas complicaciones, producto
de la renuencia de la ciudadanía a colaborar con las autoridades ya sea por un sentimiento general
de insolidaridad, miedos a represalias, dificultades en la movilización o administración de los
tiempos, o escepticismo ante los mecanismos de combate al crimen. Tanto las pruebas materiales
como las testimoniales requerirían tratamiento tanto científico como antropológico-
hermenéutico, unidos por un enfoque holístico. En el caso del presente estudio existe un lugar de
los hechos (CDI de Corpoelect) y un lugar de hallazgo (a la entrada de Táriba) donde arrojaron el
contenido de las carteras desechado por los antisociales.

1.5 Análisis de la actuación policial

Si bien la jurisprudencia y la literatura sobre la actuación policial en Venezuela abunda sobre las
extralimitaciones del funcionario, el uso indebido de la fuerza, y la complicidad con el proceder de
los grupos delincuenciales; no así sucede con lo que respecta a la atención oportuna, pronta y
eficiente de la víctima, a posteriori de la comisión del delito, la identificación y retención de los
posibles sospechosos, y la toma del interrogatorio a los testigos, entre otras etapas del proceso de
investigación. Sobre este punto más que instancias legales, reglamentarias o instructivas, lo que
más vale es lo que la ética policial tendría que decir sobre el particular. A esto hay que agregarle el
hecho de que en Venezuela el funcionario anda más preocupado por las amonestaciones de sus
superiores, las faltas disciplinarias o las repercusiones judiciales de sus acciones , que por la
negligencia o los cuestionamientos en su obrar por omisión. En el caso del estudio, la actuación
policial rayó la inercia, y fue justificada bajo el argumento de que ellos solo tenían la misión de
vigilancia de una cola de vehículos y no podían. Pero así como ellos no asumieron no se tomaron la
molestia de llamar a alguien para que los relevaran o para alertar a los entes policiales en general
para que se mantuviera la alerta sobre lo ocurrido. Aunque solo una investigación mas profunda lo
tendía que corroborar mi hipótesis es que incluso los delincuentes fueron avistados por los
funcionarios, sin que si quiera la velocidad de escape que tomó la moto los pusiera en alerta.
Tampoco hubo el levantamiento de una ocurrencia policial, que es un documento oficial donde el
personal de la policía registra todos aquellos sucesos, acontecimientos, ocasiones o encuentros
fortuitos o inesperados que, por su naturaleza no pueden ser registrados a través de denuncia,
pero a través de las cuales la autoridad toma conocimiento de la comisión de un acto
presumiblemente delictuoso de competencia policial y perseguidle de oficio (Hauman Luis, Carlos
Adrian (2014) Criminalística: la investigación criminal y la escena del crimen en:
https://www.monografias.com/trabajos97/criminalistica-investigacion-criminal-y-escena-del-
crimen/criminalistica-investigacion-criminal-y-escena-del-crimen.shtml).

Tal vez por desinformación de la víctima, no hubo comunicación vía telefónica con los funcionarios
policiales encargados del cuadrante de paz que abarca el CDI de Corpoelect; pero tampoco recibió
asesoría por parte de los policías apostados en la estación de servicio cercana, para recurrir a los
mismos en busca de una respuesta inmediata ante la ejecutoria criminal.

1.6 Análisis de la consignación de la denuncia

Para prevenir el uso irregular por parte de los antisociales de mis documentos de identidad, y sin
ninguna esperanza de que dicha acción fuera redundar en el reconocimiento de los responsables
del robo agravado, en su captura, y la recuperación de parte de lo que ellos sustrajeron. Una vez
en la sede principal del Cicpc del Táchira, por formulismo se cumplió con un interrogatorio; pues ni
hubo promesa de dar curso a una investigación sobre el caso, ni siquiera se me pidió un número
telefónico para informarme sobre el desarrollo de las investigaciones. Las víctimas consideraron
innecesario reafirmar la denuncia ante otro ente policial regional o municipal, o ante la fiscalía del
Ministerio Público. La poca atención a la denuncia, ya hacía prever que el cuerpo detectivesco no
realizaría las correspondientes labores de peritaje o de verificación del hecho, así fuese sobre una
escena del crimen ya alterada.

1.7 Desarrollo de la investigación

Hasta los momentos se desconoce en qué estado se encuentra la investigación. Tampoco por vía
email, mensajes de texto o Messenger se ha solicitado a las víctimas aportar más datos que
contribuyan al esclarecer los hechos.

1.7 Teorías del delito aplicadas a la investigación

Mientras la delincuencia aumenta en términos cuantitativos y en gravedad, la población se


muestra insatisfecha y desconfiada frente al sistema de justicia. Los grupos más pobres y
desvalidos están mayormente expuestos a un conflicto entre el incremento de la victimización
delictiva y las respuestas frente al delito, en particular por parte de la policía, que suponen
incremento de la coacción con victimización subsiguiente. Esta tensión pareciera ser difícil de
resolver dentro del marco de la reglamentación legal.

Ahora bien, en el estudio de la seguridad ciudadana nos encontramos con encuestas de


victimización y opinión pública, donde demuestra un incremento de los delitos violentos y la
desconfianza en el sistema de justicia penal, de los organismos de seguridad, la poca respuesta y
políticas de seguridad con el fin de tutelar los derechos y satisfacer las necesidades del ser
humano, mediante acciones contundentes a reducir la violencia.

La realidad de la seguridad ciudadana las vivimos todos los venezolanos a diario cuando salimos
de nuestros hogares, somos directa o indirectamente afectados por algún hecho delictivo. Las
estadísticas oficiales, se recopilan con regularidad y se realiza el análisis criminológico del delito,
con la finalidad de conocer el comportamiento, en tiempo, modo, lugar, y llegar a la conclusión
hacia donde se deben dirigir todos los esfuerzos (horas hombres), con el fin de erradicar la acción
delictiva.

Se observa de manera preocupante como la situación de crisis del país se ha reflejado


negativamente en cuatro aspectos que hacen parte de un engranaje integral, cuyo mal
funcionamiento inciden en el retroceso tanto del ser humano como del colectivo en su conjunto.
Familia-escuela-sociedad-Estado puede ser la denominación de un todo en el que si uno de los
elementos falla, los otros necesariamente no marcharán bien. Difícil es adjudicarle a uno solo la
preponderancia y autonomía respecto al resto, e igualmente deben funcionar en armonía y no
sencillamente en estado de aislamiento, así cada uno por separado de muestras de su idoneidad.

De la onda sísmica de la crisis nada se salva, y se transmite precisamente a través de los canales de
comunicación entre los elementos. Lo que le pasa al Estado se transmite a la educación, y de ahí a
la sociedad, hasta llegar a la familia, aunque como la Teoría de los Sistemas nos plantean la ruta
destructiva puede partir de diferentes puntos y terminar en el mismo o en otros. Pero de igual
modo, podemos vislumbrar fuerzas positivas que una buena planificación permitiría un inmediato
contagio. De esta manera analizar lo que sucede en la escuela y la familia como respuesta a la
descomposición del Estado resulta fundamental; pero también la sociedad –en dirección inversa-
debe ser considerada como producto cuyos gérmenes los podemos encontrar en la escuela y la
familia.

Esa descomposición no es otra cosa que la transmisión de conductas, con posibilidades de ser
transmitidas al seno de la familia. Esto se traslada casi que automáticamente a la escuela –donde
los mecanismos de evaluación y penalización han sido ablandados al extremo y la formación en
valores se considera una antigualla- y en la sociedad con un sistema económico donde prevalece la
reventa, la especulación y el mal servicio, un sistema de administración pública, solo dinamizado
por la mordida al funcionario con puesto privilegiado, y por supuesto, la seguridad ciudadana
donde “el crimen paga” por encima del trabajo honesto.
Se Considera que los factores que influyen en el incremento de la criminalidad en la ciudad de San
Cristóbal son:

Poco accionar de la Policía en la ciudad de San Cristóbal.

Las leyes para sancionar a las personas que cometen delitos no son apropiadas.

Los representantes del Ministerio Publico no cumple con sus funciones eficientemente.

Las investigaciones que realiza la Policía son poco eficientes.

Las migraciones.

Las instituciones no trabajan de manera coordinada para contrarrestar el incremento de la


delincuencia.

Que la Policía, no cuenta con el personal suficiente y los implementos necesarios para cumplir con
su función de manera eficiente.

CONCLUSIONES

1. En la Policía, existe un déficit numérico de personal para cumplir en forma eficiente la


finalidad fundamental de la Policía en San Cristóbal.
2. La Policía, cuenta con un insuficiente Parque Automotor, más si tiene en cuenta la gran
amplitud de área de responsabilidad para combatir los hechos delictivos.
3. En la actualidad la Policía, no cuenta con un sistema de comunicaciones adecuado,
presentando continuas fallas técnicas en su funcionamiento y consiguiente riesgo de
seguridad.

RECOMENDACIONES
1. Que, se reasigne personal para cubrir el déficit numérico de efectivos de policía.
2. Que, en la ciudad se ubica la Universidad Nacional Experimental de la seguridad UNES con
sede en San Cristóbal, situación que permitirá contar con suficiente recursos humanos de
ambos sexos, egresados de dicho Centro de Formación Policial, satisfaciendo de manera
indubitable el potencial de efectivos policiales que se requiera, para actividades y diligencias
operativas de ésta Gran Unidad de Policía, conforme a la filosofía de seguridad ciudadana,
asimismo tener la posibilidad de actualizar conocimientos y especializarlos en diversas áreas
policiales como por ejemplo criminalística, pero para mantener el ánimo y evitar la deserción
estudiantil es necesario dotar esta universidad de servicio de transporte, servicio de
comedor y viviendas estudiantiles y becas a sus alumnos.
3. Que la Policía, gestione la renovación del parque automotor en un incremento de un
número determinado de unidades vehiculares.
4. Que la Policía, gestione la renovación de los equipos de Comunicación con equipos de última
generación, especialmente para la policía acantonadas en el ámbito rural, en razón que los
actuales por presentar fallas técnicas en forma frecuente, no son adecuadas para el servicio.
5. Implementar dispositivos de patrullaje que conduzca a la detención de los malhechores.
6. Tomar medidas preventivas como cerrar la reja, estar siempre alerta.
7. Más contundencia a la hora de establecer sanciones