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DELITOS CONTRA EL PATRIMONIO CULTURAL

Delitos contra los bienes culturales

INTRODUCCIÓN
Lo que se quiere decir en todo caso, es que la rotulació n de los bienes como Patrimonio
Cultural de la Nació n, desborda toda consideración privatista, para ingre- sar en un plano
estatal, en cuanto a la conservación, protecció n y defensa de los mismos. De tal forma,
que podri ́amos decir, que el sujeto pasivo en la configuració n de estas modalidades del
injusto lo será el Estado, represen- tado por el Instituto Nacional de Cultura (INC) y, en
otras oportunidades, los particulares.

“Los ilícitos contra el patrimonio cultural, constituyen una forma delictiva tipificada en
la norma penal, pero con la carencia de haber sido desarrollada muy poco por la doctrina
nacional, muy a pesar de nuestra condición de ser un país que cuenta con una valiosa
cantidad de bienes considerados no solo patrimonio cultural de la nación, sino, bienes
que han trascendido fronteras, y son patrimonio cultural de la humanidad.

MARCO LEGAL
2.1. Constitución Política del Perú
2.2. Ley Nº 28296, - Ley General del Patrimonio Cultural de la Nación
2.3. CÓDIGO PENAL
1. CONVENCIÓN DE LA HAYA PARA LA PROTECCIÓN DE LOS BIENES CULTURALES EN
CASO DE CONFLICTO ARMADO – 14 de mayo de 1954.
2. CONVENCIÓN SOBRE LA PROTECCIÓN DEL PATRIMONIO MUNDIAL CULTURAL Y
NATURAL (1972).
3. DECLARACIÓN DE LOS PRINCIPIOS DE LA COOPERACIÓN CULTURAL INTERNACIONAL.
4. CONVENCIÓN PARA LA SALVAGUARDA DEL PATRIMONIO ARQUITECTURAL DE
EUROPA (FIRMADA EN GRANADA EL 03 DE OCTUBRE DE 1985)

¿QUÉ ES PATRIMONIO CULTURAL?


LEY GENERAL DEL PATRIMONIO CULTURAL DE LA NACIÓNTÍTULO PRELIMINAR
Articulo II.- Definición Se entiende por bien integrante del Patrimonio Cultural de la
Nación toda manifestación del quehacer humano –material o inmaterial- que por su
importancia, valor y significado paleontológico, arqueológico, arquitectónico, histórico,
artístico, militar, social, antropológico, tradicional, religioso, etnológico, científico,
tecnológico o intelectual, sea expresamente declarado como tal o sobre el que exista la
presunción legal de serlo. Dichos bienes tienen la condición de propiedad pública o
privada con las limitaciones que establece la presente Ley.

BIEN JURIDICO PROTEGIDO:


Las conductas lesivas contra los bienes del patrimonio cultural se encuentran
estipuladas en la legislación penal nacional, en razón al mandato del art. 21 de la
Constitución Política, que le otorga la categoría de bien jurídico al Patrimonio Cultural
de la Nación; en atención, a su especial legado histórico, arqueológico, arquitectónico,
artístico o cultural de la nación. el bien jurídico protegido es de naturaleza
eminentemente colectiva
En conclusión sobre este tema, podemos decir que: en los delitos culturales se protege
bienes jurídicos colectivos, constituido por el patrimonio cultural de la nación, cuyo
contenido es de valor cultural e histórico, entre otros fijados por la ley especial (Ley
Nº 28296) intrínseco en cada bien cultural; pero, para hacer pasible de sanción penal
se requiere, que se produzca un daño físico mínimo al bien material cultural, el mismo
que afecte, menoscabe el valor inmaterial del bien cultural; pero, una afectación de la
función social del bien cultural también puede ser merecedora de la represión penal

Artículo 226°.- Atentados contra monumentos arqueológicos


El que se asienta, depreda o el que, sin autorización, explora, excava o remueve
monumentos arqueológicos prehispánicos, sin importar la relación de derecho real que
ostente sobre el terreno donde aquél se ubique, siempre que conozca el carácter de
patrimonio cultural del bien, será reprimido con pena privativa de libertad no menor de
tres ni mayor de seis años y con ciento veinte a trescientos sesenta y cinco días multa.

Conforme lo dispone el arti ́culo 1o de la RS N° 004-2000-ED, el Patri- monio inmueble


del Perú a.- Monumentos Arqueoló gicos Prehispáni- cos, incluyendo todos los restos
de actividad humana de época Prehispá- nica que subsisten en el paisaje, de manera
superficial, subyacente y/o subacuática se claisifican en: Zonas Arqueoló gicas
Monumentales, Sitios Arqueológicos, Zonas de Reserva Arqueoló gica, Elementos
Arqueológicos Aislados, Paisaje Cultural Arqueoló gico. Por ejemplo Señ or de Sipán, la
dama de Ampato o la Ciudadela de Caral, asf como una diversidad de creaciones
arquitectónicas, que se expresan en ya- cimientos, mausoleos asi como otras piezas
arqueológicas constituyen en esencia los «monumentos arqueoló gicos prehispánicos».

Sujeto activo
La tipicidad descrita en el articulado no exige cualidad especi ́fica en la persona
del autor, por lo que puede ser cualquier persona, sea a ti ́tulo indivi- dual o como
integrante de una organización dedicada a este tipo de activida- des ili ́citas.
La calidad de funcionario y/o servidor público, es una condición que ha sido
considerada por el legislador, a efectos de construir la tipificación penal
propuesta en el arti ́culo 229° del CP.

Sujeto Pasivo
El sujeto pasivo es la la sociedad organizada es decir nación cuyo representante
legal es el Estado. Situación que se confirma cuando en los procesos penales
sobre ilícitos contra el patrimonio cultural, el Estado en representación de la
sociedad agraviada, actúa a través de un Procurador Público211 —hoy a cargo
del Ministerio de Cultura—.

Conducta
«Asentarse», que describe la acción de establecerse, afincarse en un
determinado lugar, en este caso debe tratar- se de un monumento arqueológico
prehispánico.
«Depredar» un monumento arqueoló gico prehispánico. Esta modalidad del
injusto ti ́pico supone la sustracció n total de la riqueza cultural -localizada en
cierto lugar-, propiedad inherente a los denominados "huaqueros", quienes
saquean por completo los restos arqueológicos que encuentran en su paso.

Se hace mención a la «exploración, excavació n y/o remoción» de los


monumentos arqueoló gicos sin autorización. Primero, cabe aclarar que la
institució n competente, para conceder dicha permisió n es el Instituto Nacional
de Cultura, por lo que su simple omisión hace de una actividad li ́cita un
comportamiento penalmente prohibido, por ende, pasible de ser sanciona- do
con una pena. La «exploració n» supone la actividad de descubrir algo, de
remover todos los obstáculos para alcanzar el descubrimiento de la pieza
arqueológico, la «excavación» importa hacer hueco en el suelo, mejor dicho de
penetrar bajo tierra, con el convencimiento de encontrar en su in- terior los
bienes culturales, la «remoció n», ha de ser entendida como la actividad de
cambiar una cosa de su sitio, colocándola en otra ajena a su posición original.

GDD: no es necesario verificar que el bien haya sido dañ ado, alterado,
modificado y/o objeto de comercio por parte del agente. Resulta Suficiente que
se revelé el inicio de la actividad en cuestión, de que el agente haya emprendido
deforma efectiva la acción depredatoria, de haberse asentado en el monumento,
de haber efectuado excavaciones o en su defecto, explorado el yacimiento sin
autorización de la entidad estatal competente.

RELACION DE DERECHO REAL: todo bien inmueble integrante del Patrimonio Cultural
de la Nación de carácter prehispánico es de propiedad del Estado, asi ́ como sus partes
integrantes y/o accesorias y sus componentes descu- biertos o por descubrir,
independientemente de que se encuentre ubicado en predio de propiedad pública o
privada. Dicho bien inmueble integrante del Patrimonio Cultural de la Nació n tiene la
condición de intangible, inalienable e imprescriptible, siendo administrado únicamente
por el Estado.

TIPICIDAD SUBJETIVA: Por lo dicho, la incriminación de la presente conducta,


puede darse a ti ́tulo de dolo directo o de dolo eventual, descartándose de plano
la penaliza- ción del comportamiento imprudente.
Al haberse previsto como presupuesto subjetivo de pena que el agente «conozca
el carácter de patrimonio cultural del bien» No se requiere un conocimiento
exacto de dicha condición, en cuanto a su reconocimiento legal por parte de la
entidad competente, bastando para ello la familiaridad de ciertas caracteri ́sticas
y/o propiedades del bien

Artículo 227°.- Inducción a la comisión de atentados contra yacimientos arqueológicos


El que promueve, organiza, financia o dirige grupos de personas para la comisión de los
delitos previstos en el artículo 226°, será reprimido con pena privativa de libertad no
menor de tres ni mayor de ocho años y con ciento ochenta a trescientos sesenticinco
días- multa.

En el presente caso, se hace alusió n a la persona del «promotor, or- ganizador, financista
o director» de grupos de personas, que se dedican a la comisión del delito contemplado
en el arti ́culo 226° del CP (atentados contra los monumentos arqueoló gicos
prehispánicos). Debe tratarse de sujetos que no cuenten con el dominio funcional del
hecho, pues en tal supuesto, su in- tervenció n ha de ser catalogada a ti ́tulo de autori ́a.

Quien promueve, sin participar objetivamente en la realización del tipo del injusto, será
un «inductor» Importa una presión psicoló gica lo suficientemente intensa en la persona
del inducido por parte del inductor, convenciéndolo para que exteriorice una conducta
punible.

Organizar es aquel que planifica, estructura la realización dei hecho punible,


distribuyendo para ello los diversos roles que han de ejecutar los autores materiales del
injustos, amén de asegurar la perfecció n delictiva. Entonces, quien organiza, provee de
los medios necesarios a los actores inmediatos, y fija la estrategia criminal tiene, que
duda cabe el «dominio del hecho», por lo que es un verdadero autor, de manera tal, que
su participación ya estari ́a comprendida bajo el ámbito de
"protecció n del arti ́culo 226°.

Por su parte «financista» será aquel que contribuye con el dinero ne- cesario para una
determinada empresa, proyecto u otra actividad, cuyo apor- -te, permite a los
ejecutores la realizació n de los planes propuestos. el finánciamiento no necesariamente
puede estribar en la entrega de dinero sino también de instrumentos para acometer
las exploraciones y excavaciones de los yacimientos arqueoló gicos. Siendo asi ́, al
constituir una aportació n necesaria e imprescindible _ para la perfecció n delictiva, dicha
actuación ha de ser reputada a ti ́tulo de * «cómplice primario»

Finalmente, «dirige», aquel que conduce a otros a la plasmació n de un determinado


cometido. será en realidad un instigador y autor a la v$z, pues por lo general, el director
de estos eventos también par- ticipa personalmente en la perpetració n del injusto
típico. Deberá optarse por la participación más intensa, donde la autori ́a desplaza a la
instigació n, quedando descartada una doble punició n por un mismo hecho.

Finalmente concluimos que la conducta de este tipo, puede contar con la participación
de un solo agente en calidad de autor, quien efectúa las acciones de organización,
financiamiento y dirección; así como es posible que dichas acciones sean realizadas
por diferentes sujetos que responderán en calidad de coautores.

Artículo 228°.- Extracción ilegal de bienes culturales


El que destruye, altera, extrae del país o comercializa bienes del patrimonio cultural
prehispánico o no los retorna de conformidad con la autorización que le fue concedida,
será reprimido con pena privativa de libertad no menor de tres ni mayor de ocho años y
con ciento ochenta a trescientos sesenta y cinco días multa.
En el caso que el agente sea un funcionario o servidor público con deberes de custodia
de los bienes, la pena será no menor de cinco ni mayor de diez años1.

Empero, en algu- nos casos, puede que el autor del delito previsto en el arti ́culo 226°,
incurra también en la figura delictiva -in examine-, lo cual dará lugar a la figura del
«concurso real de delitos».

Sujeto activo
Del primer párrafo de la redacció n normativa se desprende que cual- quier
persona puede ser considerada autor a efectos penales al no se requie- re
cualidad especial alguna; por lo general será alguien distinto a normado en el
arti ́culo 226°, mas como se señ aló , puede admitirse su participación en ambas
infracciones delictivas. Puede serlo inclusive el propietario (particu- lar) del bien
cultural.
Cuando el agente ostenta la calidad de funcionario o servidor pú blico, como
custodio de los bienes, se configura la agravante del segundo párrafo. Podrá ser
en principio, el funcionario del INC, encargado de organizar la vigilia de los bienes
o, en su defecto, aquellos servidores, que de forma directa se encarguen de dicha
tarea.
b. Sujeto pasivo
Resulta ser el Estado, aunque de forma indirecta el pueblo peruano en su
conjunto.

Conductas:
Las modalidades ti ́picas referidas a «destruir y alterar», al estar com- prendidas
impli ́citamente en la redacció n normativa del arti ́culo 226° del CP, su análisis
requiere su mera remisió n al apartado correspondiente. No queda más que
señ alar que la acció n de destruir está i ́nsita en la acción de depre- dar y, la de
alternar se refunde ya en la acció n de remover.

En lo concerniente a la acció n de «extraer», aquella refiere a la salida de los


bienes del patrimonio cultural prehispánico fuera del territorio patrio, el agente
logra sustraer fuera del pai ́s los mencionados bienes.

la «comercialización» de bienes del patrimonio cultural prehispánico, importa


primero su oferta a potenciales adquirentes, es decir, el agente pone en vitrina
los bines culturales prehispánicos al mejor postor. De recibo, la comercializació n
necesita de dos partes intervinientes, quien pone en venta el bien, es decir, el
autor y, por la otra parte, el adquirente. Ú nicamente la persona del
comercializador ingresa al ámbito de punición, el comportamiento de la persona
que adquiere el bien, no resulta reprimible, pues su intervención sobreviene al
acto de consumación.

La cuarta modalidad ti ́pica que se recoge en el articulado, implica el «no retorno


de los bienes culturales prehispánicos», de conformidad con la autorización que
le fue concedida, quiere decir esto, que si ́ resulta admisi- ble la extracción del
bien, bajo la autorizació n de la autoridad estatal com- petente; por tales motivos,
se identifica una norma penal en blanco, al ser
imprescindible la remisión a la norma administrativa, amén de complementar la
materia de prohibición penal. El arti ́culo 33° de la Ley (Prohibició n de salida), de
la LeyxGeneral del Patrimonio Cultural, dispone que está prohibida la salida del
pai ́s de todo bien mueble integrante del Patrimonio Cultural de la Nación, salvo
las ex- cepciones establecidas ahi ́. De la normatividad citada se colige que la
represión penal ha de ver- se, cuando al agente, habiendo contado con- la
autorización estatal corres- pondiente, para la salida del bien fuera del pai ́s, no
lo retoma dentro del plazo previsto por la Ley

TIPICIDAD SUBJETIVA
Todas las modalidades recogidas en el precepto penal, son de penall- zación en
exclusividad dolosa; conocimiento y voluntad de realización ti ́pica. El dolo
(aspecto cognitivo), del agente debe cubrir todos los elementos de tipicidad
penal, incluidos los que se detallan en la norma extra-penal; debien- do saber el
autor, que destruye, altera, extrae del pai ́s o comercializa bienes del Patrimonio
cultural prehispánico.

GDD:
La perfección delictiva en examen,, debe analizarse por separado. Cuando
hablamos de destruir, debe haberse producido una pérdida total y/o parcial del
bien, perdiendo su estructura ornamental (interna o externa); en el caso de la
alteración, ha de exteriorizarse una modificación importante, que determine una
variación de sus elementos de composición estructural.
La extracció n de los bienes ha de identificarse con su salida del territorio
nacional, en cualesquiera de las vi ́as de comunicació n, antes citadas. Si el agente
es descubierto en el aeropuerto antes de embarcarse o en la frontera, antes de
cruzarla por vi ́a terrestre, serán conductas que deben ser calificadas como un
delito tentado.

En lo que la comercializació n refiere, basta con su oferta al mercado, que sea


conocida por los postores, y que estos a su vez tengan la posibilidad de adquirir
el bien; no se requiere una efectiva traslación de dominio.
Finalmente, el retorno de los bienes, en contravenció n a la autoriza- ció n
administrativa, cuando se cumpla el plazo legal, fijado para su reingreso al
territorio patrio y, éste no se concretice.

Artículo 229°.- Omisión de deberes de funcionarios públicos


Las autoridades políticas, administrativas, aduaneras, municipales y miembros de la
Fuerzas Armadas o de la Policía Nacional que, omitiendo los deberes de sus cargos,
intervengan o faciliten la comisión de los delitos mencionados en este Capítulo, serán
reprimidos con pena privativa de libertad no menor de tres ni mayor de seis años, con
treinta a noventa días-multa e inhabilitación no menor de un año, conforme al artículo
36°, incisos 1, 2 y 3.
Si el agente obró por culpa, la pena será privativa de libertad no mayor de dos años.

primero, mediando una conducta «omisiva», es decir, el sujeto deja de realizar una
actuación propia de la función pública («exigible»), para permitir que el autor y/o
coautores, puedan realizar el hecho punible; v. gr., el agente de aduanas se hace de la
vista gorda, para que el autor pueda sacar los bienes culturales fuera del pai ́s, deja de
hacer una actividad ti ́pica de control y/o fiscalizació n. Siempre ha de verificarse una
infracción de los deberes funcionales. Segundo, cuan- do el agente interviene en la
comisión del hecho punible; dicha intervención puede darse, a través de la proporción
de informació n relevante o proveyen- do de bienes, instrumentos y/o herramientas a
los autores del delito. Tercero, cuando el agente interviene de forma directa en la
realiza- ción ti ́pica en cuestión, esto es, en la depredació n, exploració n, excavación,
remoción, destrucción, alteración y/o comercializació n de bienes del Patri- monio
Cultural préhispánico; el sujeto activo participa activamente en la acti- vidad ti ́pica, de
forma objetiva.

Cuarto, cuando el agente «facilita» la comisión del delito, bajo esta h¡- . pótesis, el
sujeto activo crea las condiciones favorables, elimina todo tipo de obstáculos, para que
el autor pueda perpetrar el injusto ti ́pico. En definitiva,
es una actividad ti ́pica de un có mplice (primario y/o secundario)

De ser asi ́, no nos explicamos, porque esta clase de autores hayan de recibir la misma
pena que un autor común, según lo previsto en el arti ́culo 226°, si ́ precisamente
la cualidad funcional debe fundamentar una penalidad de mayor drasticidad,
conforme lo anotado en párrafos precedentes.

De tal forma, que el arti ́culo 229° viene a penalizar la conducta de un parti ́cipe, que
según la redacció n normativa del tipo penal en cuestión, puede ser reputada como un
«cómplice primario y/o secundario»
Dicho lo anterior, se llega al razonamiento, de que la figura delictiva re- cogida en este
precepto, no constituye un delito especial propio, en la medida que no se hace alusión
a una particular caracterización que haya de tener el autor al momento de ta comisió n
del delito, supone en realidad la regulación de una intervención calificada como
participación

Sujetos activos de este delito han ser los miembros de las Fuerzas Ar- madas, de la
Polici ́a Nacional del Perú , autoridades poli ́ticas (Alcaldes, Re- gidores, Prefectos,
Presidentes de Gobiernos Regionales, Parlamentarios, etc.), autoridades administrativas
(funcionarios del INC, de la Biblioteca Na- cional, Archivo general de la Nació n, etc.234),
autoridades aduaneras (agen- tes de aduana, Intendentes de aduana, etc
sino que el empleo de dicho cargo debe haber facilitado la comisión del he- cho punible,
o en su defecto, la contravención de los deberes inherentes al cargo público, deben
haber viabilizado la comisión del delito.

Artículo 230°.- Destrucción, alteración o extracción de bienes culturales


El que destruye, altera, extrae del país o comercializa, sin autorización, bienes culturales
previamente declarados como tales, distintos a los de la época prehispánica, o no los
retorna al país de conformidad con la autorización que le fue concedida, será reprimido
con pena privativa de libertad no menor de dos ni mayor de cinco años y con noventa a
ciento ochenta días-multa.

Empero, han existido también otras épocas, en las cuales se confeccionaron,


crearon y/o produjeron producciones culturales, cuya virtuo- sidad, originalidad
y particularidad, en su composició n y acabado, merece ser reconocido como
bienes del «Patrimonio Cultural de la Nación». En tal entendido, el legislador
consideró necesario, incluir en el arti ́culo 230°, aque- llos bienes culturales
distintos a la época prehispánica, es decir, aquellos que se revelan en la época
virreinal (colonial) y republicano.

A dicha criminalidad, cabe sumar a otro tipo de delincuencia que no viene


motivada por afán lucrativo alguno, sino por una actitud destructiva, de dañ ar
los monumentos arqueológicos. Sujetos que merecen un reproche penal, que el
legislador ha recogido en la tipificación penal propuesta literal- mente en el
arti ́culo 230° de la codificació n punitiva. El más claro ejemplo de la destrucció n
es la Huaqueri ́a, que es el saqueo y la destrucció n de sitios arqueoló gicos e
históricos, removiendo la tierra y eliminando vestigios, en la búsqueda de
"objetos arti ́sticos" o tesoros, borrando los contextos y las asociaciones, (...) sin
tomar en cuenta lo que se está perdiendo, afirma FUJITA.

Artículo 231°.- Decomiso


Las penas previstas en este Capítulo, se imponen sin perjuicio del decomiso en favor del
Estado, de los materiales, equipos y vehículos empleados en la comisión de los delitos
contra el patrimonio cultural, así como de los bienes culturales obtenidos
indebidamente, sin perjuicio de la reparación civil a que hubiere lugar.

El «decomiso», significa la pérdida definitiva de un bien (mueble o in- mueble), como


sanción complementaria que el Juez penal impone, como consecuencia de una
sentencia de condena. el decomiso, por su parte, tiene que ver con la potestad penal
del Estado, de asegurarse que los bienes que se emplearon para la comisió n del delito
no vuelvan a ser utilizados para la per- petración de otros hechos punibles de cara a
futuro. Asi ́ también, de sustraer de la detentació n fáctica y juridica,
́ las ganancias
obtenidas por la conducta criminal, evitando y combatiendo el enriquecimiento ilicito.́

́
En el presente caso, el decomiso ha de recaer sobre los materiales, equipos y vehiculos
empleados en la comisión de los delitos contra ei patri- monio cultural, asi ́ como de
tos bienes culturales obtenidos indebidamente, es decir, todos aquellos instrumentos,
herramientas que fueron instrumenta- lizadas para la comisió n del hecho punible as!,
como de los bienes culturales que hayan sido adquiridos ¡legalmente. Sobre este
último, cabe indicar que el decomiso no podrá imponerse sobre aquel agente que
detenta un derecho real sobre el bien cultural