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CONSUMISMO ECOLÓGICO

COMPRAR VERDE, CONSTRUIR VERDE… ¿UNA SOLUCIÓN?


Sostenibilidad, reciclaje, ecología, energías alternativas, cambio climático… son términos
entre los cuáles vivimos inmersos, y que escuchamos o leemos todos los días, pero los
cuáles verdaderamente no entendemos y mucho menos aplicamos. La gran cantidad de
información con la que nos relacionamos gracias a las redes sociales y el internet, muchas
veces confunde y manipula al consumidor. Es ahí donde surgen datos, cifras, campañas,
fotografías, que coaccionan a las grandes masas vulnerables a seguir las pautas de las
multinacionales que tienen el control del sistema económico mundial. Y, aunque los
científicos concuerdan en los conceptos, las causas y el impacto del Calentamiento Global,
son las industrias con intereses particulares quienes tergiversan la información y desvían la
atención que merece esta problemática.
Las industrias verdes están en auge, se presentan como íconos de bondad, cuando en
realidad hacen muchísimo más daño a los ecosistemas terrestres con grandes
derramamientos de petróleo en los océanos, la deforestación, la extinción de especies de
flora y fauna, entre otras perversas acciones que esconden tras certificaciones ficticias y
rimbombantes, que les permiten lucrarse con el dinero de millones de “ambientalistas” que
consumen sus productos. ¿Es suficiente con comprar productos que en sus empaques tienen
flechas cíclicas en alusión al reciclaje, o que prometen plantar un árbol por cada unidad que
compremos?
Eso mismo sucede con la industria de la construcción y la arquitectura, que en las últimas
décadas ha tenido un vuelco casi total hacia la simple obsesión por obtener las famosas
certificaciones LEED u otras que supuestamente dan cuenta de la sostenibilidad de éstos
edificios o construcciones de diversa índole, pero ¿Realmente contribuyen a reducir el
inmenso impacto medioambiental que tiene la construcción en nuestro planeta?
Comenzar a entender el problema, las causas y consecuencias de nuestras acciones
cotidianas es la clave para generar una revolución consciente que, liberada de los
paradigmas del mercantilismo, pueda contribuir de una manera real a mitigar un poco las
acciones con las que la humanidad ha roto el equilibrio de la ecología de nuestro planeta y
las consecuencias de lo que ya hemos hecho. En cuanto a la construcción, la
responsabilidad profesional es fundamental para hacer una buena arquitectura, que es la que
entiende el lugar, que busca siempre una calidad ambiental tanto interior como exterior, en
la cual el consumo eficiente de energía y agua es una pauta de diseño, donde el desarrollo
sostenible y responsable de los espacios libres de lo construido y la selección de materiales
van ligados al entorno y lo mejoran, con un crecimiento mesurado e inteligente, desde el
urbanismo incluso, se generan estrategias espaciales amables con la implantación, la
sociedad y la economía.
ESTUDIANTE: Katheryn Gutiérrez Torres. Construcción Sostenible. Febrero 23 de 2015.