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Elaboración de un programa de

intervención de educación emocional

Qué es un programa de educación emocional

Claves del éxito o fracaso de un programa de educación emocional

Fases para implantar un programa de educación emocional

Análisis de la situación actual y necesidades

Diseño del Programa de educación emocional

Bibliografía y Webgrafía
"Para educar a un niño, hace falta la tribu entera”
Proverbio africano

"La verdadera educación, consiste en obtener lo mejor de las personas”


Mahatma Gandhi

Educación
emocional

Qué es un programa de educación emocional

Basándonos en la definición establecida en el libro “Diseño y evaluación de programas de


educación emocional”, podemos establecer que un programa de educación emocional es:

1. Un conjunto de acciones sistemáticas,


2. Previamente planificadas,
3. Orientadas a desarrollar habilidades y competencias socio‐emocionales
4. Como respuesta a las necesidades educativas,
5. De los alumnos/as, profesorado y familias de un centro educativo.

Por lo tanto, no es lo mismo una acción puntual de intervención formativa que la puesta
en marcha de un programa de educación emocional, ya se dirija a profesores, alumnado,
familias o al centro educativo en su conjunto (profesores, personal no docente, alumnado,
familias).

En este apartado, vamos a explicar cómo podemos abordar un programa de educación


emocional de centro, ya que, entendemos que es el que más valor aportará a toda
la comunidad educativa y, especialmente a los alumnos/as, que son la razón última
de la educación. Además, un programa de centro se realizará en diferentes fases, en las
que se abordarán intervenciones específicas con profesores, alumnos, personal no
docente y familias, por lo que, quedarán explicados otros tipos de intervención.

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El objetivo último de un programa de educación emocional de un centro:

1. persigue la puesta en marcha de estrategias para el desarrollo, sistematizado y


sostenido en el tiempo, de las habilidades y competencias emociones del alumnado
2. implica cambios en la cultura educativa del centro. Es decir, implica la introducción de
nuevas estrategias y actitudes educativas, que abarcan también las facetas socio‐
emocionales. Se produce un antes y un después en la metodología educativa.

Normalmente, se forma primero a profesores para que posteriormente, éstos puedan ser
un “referente emocionalmente inteligente” para el alumno (no olvidemos que una de las
principales formas de aprendizaje es a través de la observación e imitación) y puedan
también realizar actividades en el aula, que permitan a los alumnos desarrollar sus
habilidades socio‐ emocionales y, en paralelo se realizan acciones de
comunicación/formación con las familias y personal no docente para dar coherencia y
conseguir un mayor impacto en el alumnado.

Claves del éxito o fracaso de un programa de educación emocional

Antes de detallar los pasos a dar para poner en marcha un programa de educación
emocional en un centro educativo, queremos destacar algunos factores críticos que, tal y
como explica CASEL1, pueden determinar el éxito o fracaso de un programa de educación
emocional:

- Es clave el compromiso activo (con su presencia y ejemplo) de la Dirección del centro,


para transmitir credibilidad, conseguir el compromiso del personal del centro y
familias, y promover las medidas y cambios necesarios para lograr los objetivos del
programa.
- La motivación y predisposición del profesorado (hacia el programa) es crítica, ya que
son los principales agentes para impulsar el aprendizaje y cambio de hábitos socio‐
emocionales del alumnado.
- Es esencial la elaboración de un proyecto concreto donde se establezcan las líneas de
actuación del programa y la planificación de todas las acciones a realizar.
- Es necesaria la involucración y la predisposición positiva de la comunidad educativa
hacia el programa, por lo tanto, hay que preparar un Plan de comunicación.
- Es necesario crear un comité de seguimiento, con una figura responsable que
garantice el correcto desarrollo del programa y mida su progreso y su impacto. Es
conveniente que en este comité haya miembros del equipo directivo del centro.

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- La duración media de un programa, para conseguir una verdadera implantación, un
verdadero impacto, es de entre 3‐5 años.

Fases para implantar un programa de educación emocional

Una vez que un centro educativo toma la decisión de poner en marcha un programa de
educación emocional, necesitará dar los siguientes pasos, que hemos establecido
basándonos en nuestra experiencia y en diferentes metodologías, como la establecida
en el manual “Diseño y evaluación de programas de educación emocional”:

1. Análisis de la situación actual y necesidades

El objetivo de esta fase es determinar las necesidades existentes, así como los colectivos a formar,
el foco y el alcance que tendrá el Programa.

Para ello, el equipo directivo, contando con la opinión del equipo docente y con el apoyo de
profesionales (internos o externos) expertos en programas de educación emocional, puede
analizar:

• Respecto al centro:
- Misión, visión, valores: para identificar competencias emocionales críticas para hacer realidad el
Ideario o Proyecto educativo. ¿Cómo puede contribuir la educación emocional al ideario o proyecto
educativo?
- Proyectos realizados y proyectos en marcha: para tener una visión global de los frentes abiertos,
ver sinergias y valorar la idoneidad de poner en marcha un programa de educación emocional y su
alcance.
- Recursos disponibles: tanto económicos (presupuesto), como físicos (espacios y medios para la
intervención), humanos (agentes que pueden asumir responsabilidades en la intervención) y de
tiempo disponible

• Respecto a la comunidad educativa:


- El clima laboral del profesorado: grado de compromiso con el centro, nivel de conflictos
existentes, grado de estrés individual y grupal,
- El estado del alumnado: si hay o no casos de bullying, nivel de estrés del alumnado, nivel
de motivación y compromiso con el estudio, cumplimiento de normas, resultados académicos, etc.
- La relación con las familias: su grado de involucración, el grado y tipo de relación con las mismas,
el grado de coherencia con el ideario del centro…etc.

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Además de lo anterior, puede ser muy útil analizar los siguientes aspectos:

 Respecto al profesorado:
- Su grado de motivación hacia la implantación de un programa de educación
emocional: un rechazo hacia el mismo, puede afectar considerablemente los resultados del
mismo, ya que son los principales agentes del cambio.
- Su grado de conocimiento (¿han recibido anteriormente formación?)
- Sus expectativas respecto al programa: ¿Qué esperan obtener? ¿Qué es más prioritario
para ellos?
- Su grado de competencia y uso (puesta en práctica) de habilidades socio‐ emocionales: Si
los recursos son limitados y se quiere poner el foco de atención en las habilidades más
necesarias, se puede utilizar el cuestionario individual de evaluación de la inteligencia
emocional MSCEIT y también encuestas 360º de valoración de competencias.

 Respecto a los alumnos:


También se pueden realizar cuestionarios individuales y 360º de las competencias socio‐
emocionales (opinión de profesores‐alumnos‐ compañeros). A partir de ahí, y contando
con el criterio del profesorado, se puede diseñar un itinerario formativo u otro, centrando
la atención en las principales necesidades de cada grupo.

Con toda esta información, podremos elaborar un diagnóstico de la situación actual e identificar:

 Colectivos a formar: ¿profesores, alumnado, personal no docente, familias?


 El foco: las competencias socio‐emocionales clave a desarrollar en cada colectivo
 El alcance: teniendo en cuenta los recursos disponibles, se puede determinar el alcance del
programa (es decir, se va a hacer una implantación progresiva, por etapas, o se implantará
en todo el centro a la vez).

En esta fase, se puede determinar también cuál va a ser la estrategia de intervención:


Dependiendo de la predisposición y disponibilidad de la Dirección del centro, el Departamento de
Orientación y el profesorado, se puede poner en marcha el programa, de acuerdo a tres tipos de
modelos:

 Orientación en paralelo: Creando un currículo específico de educación emocional en


la tutoría o en horario extraescolar

 Integración disciplinar: Integrando los contenidos de educación emocional, total o


parcialmente, en los contenidos de las distintas áreas curriculares

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 Integración inter‐disciplinar: integrando los contenidos de educación emocional en
las distintas áreas curriculares, de forma transversal

En cualquier caso, no todos los centros pasan por esta fase. Algunos contratan directamente un
programa formativo global para el profesorado, formándoles en todas las competencias
emocionales (ya que no tienen ninguna formación previa) y, posteriormente, definen cómo se
va a intervenir en el aula: por ejemplo, siguiendo programas ya desarrollados de educación
emocional (SM cuenta con el material “Sentir y Pensar”; en inglés está disponible el programa
“Second Step”3…) o a través de webs o incluso definiendo, diseñando un programa de educación
emocional específico del centro, para cada curso.

Hay centros que delegan el programa de educación emocional en el Departamento de Orientación.


Sin embargo, desde nuestro punto de vista, es esencial que, no sólo los orientadores, sino también

el profesorado, sea “emocionalmente competente”, ya que, de lo contrario, se pueden producir


incoherencias entre lo que “se predica” y lo que “se hace”, perjudicando así el crecimiento
emocional del alumnado.

Diseño del Programa de educación emocional

Una vez analizada la situación actual, identificadas las necesidades, prioridades, la


estrategia de intervención y los recursos disponibles, podremos elaborar el Programa de
educación emocional.

Para el éxito de la implantación, tal y como comentábamos en el punto anterior, es clave,


que el programa contemple:

1. Los proyectos de intervención en cada colectivo: donde se establezcan los objetivos,


estructura de contenidos, metodología y la planificación de todas las acciones a realizar
para desarrollar las competencias socio‐emocionales en cada colectivo destinatario
(profesores, alumnos de las diferentes etapas…),
2. Un plan de comunicación del programa: para involucrar y conseguir una
predisposición positiva de la comunidad educativa hacia el programa.
3. Un plan de seguimiento y evaluación, con un comité de seguimiento (en el que estén
presentes miembros de la Dirección del centro) y un responsable del mismo.

A la hora de diseñar cada proyecto de intervención, concretaremos los siguientes puntos:

• Fundamentación

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• Objetivos
• Metodología
• Contenidos
• Fichas de actividades a realizar
• Calendario

Fundamentación: ¿por qué intervenir?

En este primer punto del programa de intervención, es esencial explicar los motivos por
los que se va a realizar la intervención.

En caso de haber realizado un diagnóstico y haber identificado unas necesidades,


podemos explicar cómo el programa de educación emocional puede contribuir a cubrir
dichas necesidades. Por ejemplo, si se han detectado problemas de acoso escolar en el
centro, se pueden incluir resultados de investigaciones que demuestran que la educación
emocional reduce los casos de violencia escolar.

En cualquier caso, en este apartado se trata de destacar la importancia de la educación


emocional y sus beneficios4, para generar, en la comunidad educativa, credibilidad e
interés por participar, involucrarse en el Programa.

Objetivos: ¿qué queremos conseguir y para qué?

Los objetivos deben establecerse a diferentes niveles: respecto al centro educativo y


respecto a cada colectivo destinatario de la intervención. Es decir, explicaremos, para
cada colectivo, qué objetivo queremos alcanzar.

Podemos distinguir entre objetivos generales y objetivos específicos. Deberán ser


medibles, específicos, tangibles y alcanzables, ya que el proyecto se valorará en función
de la consecución de los objetivos que hayamos definido.

• Objetivos generales: Expresan una visión global de lo que se espera conseguir con
el Programa: explicaremos qué queremos conseguir y los beneficios que esperamos
obtener.
• Objetivos específicos: Son más concretos y se relacionan directamente con las
acciones que se van a realizar y evaluar.

Ejemplo:

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Objetivo general: Entrenar habilidades socio‐emocionales para mejorar la convivencia
entre alumnos de la etapa X.

Objetivo específico: Entrenar las habilidades de empatía, asertividad y resolución de


conflictos en el colectivo X.

Si es necesario, clasificaremos también los objetivos por su dimensión temporal: es decir,


qué objetivos nos planteamos para este curso académico y para los siguientes. Será
útil en aquellos proyectos que sean de larga duración o que engloben varias acciones
planificadas en el tiempo.

Estructura de contenidos ‐ ¿qué queremos que aprendan?

Teniendo en cuenta los objetivos específicos definidos para cada colectivo,


seleccionaremos y estructuraremos el orden de los contenidos, desglosando los objetivos
pedagógicos que queremos alcanzar (es decir, qué queremos que aprendan
concretamente los participantes).
Por ejemplo, si uno de los objetivos específicos definidos era “entrenar las habilidades de
empatía”, se podría hacer la siguiente tabla:

CONTENIDOS DE LOS TALLERES OBJETIVOS PEDAGÓGICOS

 Qué es la empatía  Entender qué es la empatía


 Componentes de la empatía  Aprender a diferenciar conductas empáticas
 Barreras de la empatía de las que no lo son
 Beneficios de la empatía  Tomar conciencia de las barreras que nos
impiden sentir empatía
 Entrenar la capacidad de demostrar empatía

Metodología: ¿cómo? ¿con qué recursos y herramientas?

Es importante definir, en función del colectivo y del objetivo pedagógico, la metodología


más adecuada y que tenga un impacto que perdure en el tiempo. Es decir, qué técnicas
vamos a utilizar para el desarrollo de las habilidades y para fomentar el cambio de
hábitos:

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 Formación: en este sentido, también habrá que definir si los contenidos de
educación emocional se van a trabajar de forma:
 Presencial, on‐line, a distancia o mixta.
 Teoría y práctica (reparto equilibrado)
 Duración y frecuencia de las sesiones de impartición
 Dedicación estimada del participante (sesiones formativas, lecturas,
prácticas..)
 Tipología de dinámicas y actividades a realizar: cuentos, role‐play, vídeos,
películas, imágenes, juegos, concursos, música, biodanza, mindfulness,
relajación,…etc.
En este sentido, recomendamos:
 adaptarlas al desarrollo psico‐evolutivo del colectivo
 establecer un equilibrio entre dinámicas que abarquen los diferentes estilos de
percepción: visual (a través de imágenes, vídeos, observación), auditivo (a través
de la música, razonamientos lógicos), kinestésico (a través de la vivencia y de los
sentidos, experimentando)
 utilizar estrategias de dinamización que fomenten el interés, la involucración,
toma de conciencia de los participantes
 combinar actividades específicas de educación emocional (por ejemplo un
video sobre la empatía), con actividades transversales (por ejemplo, al leer un
poema en clase de Lengua, preguntar sobre cómo creen que se sentía el escritor)

 Medidas de refuerzo: Además de la formación, podemos utilizar otros recursos


y herramientas para impulsar el aprendizaje y el cambio de hábitos, a través de:

 Rutinas emocionalmente inteligentes: Son actividades que se incorporarán


a la operativa diaria/semanal o mensual del colectivo en cuestión, como hábitos,
para afianzar las habilidades entrenadas en el programa. Por ejemplo, si
trabajamos en infantil, podemos incorporar como rutinas:

 en la asamblea, expresar cómo nos sentimos,

 después del recreo: practicar 5 minutos de mindfulness/relajación

 al final del día: compartir las cosas buenas que nos han ocurrido

Para los profesores, también es muy útil incorporar este tipo de rutinas, por
ejemplo, en sus reuniones de claustro ;‐)
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 Learning tools: es muy recomendable el uso de herramientas (objetos,
mensajes o imágenes, posters) y metáforas que tienen un doble objetivo:

 Por un lado, facilitar el aprendizaje (comprensión) y la involucración de los


participantes durante las sesiones de impartición.

 Por otro lado, permiten mantener vivo, recordar en el día a día escolar, los
mensajes pedagógicos claves para el desarrollo de las competencias
emocionales.

 Protocolos de actuación emocionalmente inteligentes: en algunos


centros, por ejemplo, se han diseñado protocolos para resolver conflictos con
inteligencia emocional o protocolos para gestionar los malos
comportamientos.
Te dejamos este ejemplo que te puede inspirar sobre cómo hacerlo en un centro
educativo:
http://convivencia.files.wordpress.com/2010/09/conflictos.pdf

 Mentoring: para los alumnos, se puede utilizar la figura del “mentor” para
facilitar el crecimiento emocional del alumno/a.

Selección de actividades:

Una vez definidos los contenidos y la metodología, seleccionaremos las actividades


más adecuadas para conseguir los objetivos pedagógicos y las detallaremos en fichas por
actividad, concretando:

• Colectivo al que va dirigida


• Competencia que se trabaja
• Objetivos pedagógicos
• Materiales y recursos necesarios
• Duración
• Descripción de la actividad: explicando cómo se dinamizará (ej.‐ tipo de preguntas a
plantear)
• Mensajes a reforzar

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Calendario y localización: ¿cuándo y dónde?

Por un lado, es necesario elaborar un calendario con la visión global del Programa. Es
decir, un calendario en el que se integren las actividades de formación, comunicación,
seguimiento e implantación.

Por otro lado, para cada proyecto de intervención formativo (para cada colectivo), será
necesario establecer la temporalización y el lugar de realización de las actividades. Es decir,
el calendario con las fechas, horarios (duración) y lugares donde se van a realizar las
acciones definidas.

En el campus hemos colgado ejemplos ilustrativos de calendarios, con la visión global del
Programa de educación emocional y con la visión detallada de un proyecto de intervención
para un colectivo.

Recursos ¿quién y con qué se hace?

Diferenciaremos:

• Los recursos humanos.


• Los recursos materiales.
• Las infraestructuras.

En los recursos humanos es importante definir el dimensionamiento y


características del equipo:

 qué roles son necesarios (facilitadores expertos en inteligencia emocional,


responsables de comunicación, responsables de seguimiento, etc),
 su perfil (formación y habilidades necesarias)
 funciones (de qué se responsabilizarán, tareas a realizar)

En los recursos materiales hay que tener en cuenta por un lado, los materiales
duraderos como pizarra, ordenador, cañón, etc. y por otro lado, el material fungible como
el papel, pinturas, etc.

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Es importante determinar con claridad, quién va a aportar los recursos.

En cuanto a las infraestructuras, se refiere a las instalaciones que va a requerir el


proyecto para que se pueda llevar a cabo.

Criterios de evaluación ¿qué y cuándo se evalúa?

Lo que no se mide, no se conoce y por tanto, no se puede mejorar. Teniendo en cuenta


que el proyecto de intervención contempla diferentes objetivos y engloba múltiples
acciones de intervención, podemos evaluar:

• Respecto a la formación al profesorado:

 su grado de satisfacción del profesorado, con la formación recibida: es decir, qué


les ha aportado, y si les ha parecido clara, completa, útil, práctica e interesante
la formación recibida..
 el cumplimiento y calidad de las acciones formativas programadas: por
ejemplo, realización de las sesiones formativas, nivel de asistencia, horas
reales de dedicación con respecto a las previstas, etc.

• Respecto a las actividades para desarrollar las habilidades socio‐


emocionales del alumnado:

 Fichas de valoración de las actividades: en estas fichas recogemos, el grado de


interés y participación del colectivo formado, comprensión de los mensajes y si
cubre o no los objetivos perseguidos.

• Respecto al cumplimiento de los objetivos del programa:

 el grado de mejora en las competencias socio‐emocionales que se había


definido como objetivo: por ejemplo, si antes de comenzar el programa hemos
realizado un pre‐test, podemos, al final del programa, realizar el mismo test para
valorar si ha habido una mejora en las competencias.

Plan de comunicación e involucración:

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Recomendamos que siempre se realicen reuniones de comunicación/ lanzamiento del
Programa, para involucrar y motivar al e destinatario y a otros que puedan ser relevantes
(ej‐ si formamos a alumnos, definir acciones de comunicación para profesores y familias).
En estas reuniones es muy positivo que participe el equipo directivo para transmitir la
importancia del mismo y lograr más compromiso de los participantes. Es también
recomendable, bautizar al programa poniéndole un nombre, para darle entidad e
importancia.

Otra acción de involucración de las familias es el envío de comunicados sencillos


explicándoles a las familias los objetivos de inteligencia emocional que se están
trabajando con sus hijos, los mensajes que se les está transmitiendo y cómo pueden
dar continuidad y coherencia al Programa desde casa (actitudes ejemplares, hábitos a
generar, mensajes a reforzar).

Plan de seguimiento:

Además de definir cuáles van a ser los indicadores que nos permitirán medir la eficacia
del Programa, es necesario definir qué personas van a responsabilizarse de realizar las
mediciones, procesarlas, qué tipo de informes elaborarán y a quién se presentarán, así
como con qué frecuencia.

Así mismo, será necesario identificar a los miembros del comité de seguimiento del
Programa, así como planificar en qué momentos se realizarán reuniones de seguimiento y
qué aspectos se revisarán (informe de seguimiento).

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Bibliografía:

Álvarez González, Manuel (2002), “Diseño y evaluación de programas de educación


emocional”, Contextos educativos: Revista de educación, ISSN 1575-023X, Nº 5, 2002,
págs. 273-274

Bisquerra Alzina, Rafael, (2009), Psicopedagogía de las Emociones, Ed. Síntesis.

Goleman, Daniel (1996), La Inteligencia Emocional, Ed. Kairós.

Webgrafía

CASEL Collaborative for Academic, Social, and Emotional Learning (CASEL)


www.casel.org

EDUTOPIA: Fundación para la Educación (George Lucas) www.edutopia.org

Fundación para la Educación Emocional http://www.femeducacioemocional.org/

Página web de Rafael Bisquerra: http://www.rafaelbisquerra.com

GROP: Grup de Recerca en Orientació Psicopedagógica (Universidad de Barcelona)


www.ub.edu/grop

Programa de Educación Emocional, social y de la creatividad, de la Fundación Botín


http://www.fundacionbotin.org/educacion-responsable_educacion.htm

Proyecto de aprendizaje social y emocional de Gipuzkoa www.emozioak.net

Informe Faros: ¿Cómo educar las emociones? La inteligencia emocional en la infancia y la


adolescencia http://faros.hsjdbcn.org/es/cuaderno-faro/como-educar- emociones-
inteligencia-emocional-infancia-adolescencia

Programa de educación emocional: Second Step http://www.cfchildren.org/second-


step.aspx

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Six Seconds. Fundación para impulsar el desarrollo de la inteligencia emocional.
http://www.6seconds.org/

Sentir y pensar. Programa de actividades para desarrollar la educación emocional en la


escuela. http://sentirypensar.aprenderapensar.net/

MSCEIT Test de Inteligencia emocional http://web.teaediciones.com/MSCEIT-- Test-de-


Inteligencia-Emocional-Mayer-Salovey-Caruso.aspx

Evaluación de 360º: una aplicación a la educación emocional. Rafael Bisquerra.


http://revistas.um.es/rie/article/view/97371

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