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MAGÍSTER EN EDUCACIÓN LECTURA BASE Unidad 2 Antecedentes fundamentales asociados al Lenguaje y la Comunicación

MAGÍSTER EN EDUCACIÓN

LECTURA BASE Unidad 2

MAGÍSTER EN EDUCACIÓN LECTURA BASE Unidad 2 Antecedentes fundamentales asociados al Lenguaje y la Comunicación

Antecedentes fundamentales asociados al Lenguaje y la Comunicación

fundamentales asociados al Lenguaje y la Comunicación Estimado alumno(a): El siguiente texto es una lectura

Estimado alumno(a):

El siguiente texto es una lectura esencial para las temáticas de estudio de su programa de Postítulo. Además, se espera que usted logre comprender las diversas

visiones respecto a los contenidos tratados en él, con el fin de abordar los desafíos que se presenten desde una perspectiva de conocimiento e intervención integradora.

Unidad 2

ANTECEDENTES FUNDAMENTALES ASOCIADOS AL LENGUAJE Y LA COMUNICACIÓN.

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Unidad 2 ANTECEDENTES FUNDAMENTALES ASOCIADOS AL LENGUAJE Y LA COMUNICACIÓN. - 35 -

1.

IDEAS FUERZA SOBRE EL LENGUAJE Y LA COMUNICACIÓN.

Comenzaremos nuestro viaje con algunas ideas claves que nos permitirán aclarar y también más adelante “anclar”, con los fundamentos teóricos y con las propuestas curriculares de la reforma; será una forma de introducirnos en el tema, pero como verá, serán temas recurrentes a lo largo de todo el curso.

1.1 VIVIMOS EN EL LENGUAJE.

Vivir en el lenguaje significa decir que toda nuestra actividad humana está inmersa en el lenguaje o como dice Maturana “El lenguaje tiene que ver con coordinaciones de acción, pero no con cualquier coordinación de acción, sino que con coordinaciones de accio- nes consensuales” (Maturana, H. 1990), es decir, nuestro actuar diario requiere del interactuar con el otro, de intercambiar ideas, de solicitar, de relatar, de escribir, de leer, de informar- nos, de opinar, de consensuar.

Vivir en el lenguaje significa decir que, estamos en una sociedad donde lo más importante es el intercambio de símbolos, sean estos orales o escritos, donde la mayor parte de nuestro tiempo la dedicamos a intercambiar símbolos con los otros, a través de las palabras, a través del lenguaje escrito, a través de los graffiti, a través de la música, a través de la televisión, a través de la radio, de los medios escritos, a través del estudio, a través de internet.

Maturana nos habla de la especie humana y de su evolución a través del “lenguajear”, es decir, el ser humano que vivía en pequeñas comunidades requería del contacto perma- nente en sus interacciones y desde ellas (desde la caricia) comienza la necesidad de crear las palabras. Desde estas primeras aproximaciones de lo que ahora conocemos como lenguaje, hasta lo que actualmente la persona es capaz de hacer, han pasado miles de años de evolución que nos han dejado puestos en medio de la “sociedad del conocimiento”. Sí, los habitantes del planeta que compartimos la cultura, el lenguaje y el saber somos partícipes de lo que llamamos la sociedad del conocimiento, pues, el grueso de nuestras actividades se relacionan al intercambio de símbolos, de saberes, de conocimiento, y todo ello, lo hacemos gracias a que poseemos un sistema de símbolos, tan eficiente, que nos permite intercam- biar mucha información de una manera fácil y cómoda. Para ejemplificar más esta situa- ción, basta con recordar “los oficios”. ¿Cuántas personas actualmente practican algún oficio?, a principios de 1900 ese número era exponencialmente mayor. Pues ahora, se requiere que las personas dominen perfectamente su lengua materna (leer, escribir, escu-

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char y hablar) y las cuatro operaciones matemáticas (también se basa en símbolos), como mínimo, para poder acceder a un empleo. Se requiere además, que manejen las actuales formas de intercambiar información, es decir, dominar el computador (alfabetización digital) y más aún, ahora se requiere el dominio de una segunda lengua. Como vemos, todas las actividades se relacionan al lenguaje, más que al “hacer con las manos”. Actualmente, “hacemos con la mente”, trabajamos con ideas, con el intercambio de símbolos. Por eso es que decimos que vivimos en el lenguaje.

1.2

INTERACCIONES.

LE DAMOS SENTIDO AL LENGUAJE A TRAVÉS DE NUESTRAS

Esta idea está íntimamente relacionada con la anterior, pues el lenguaje surge y ha logrado la evolución que presentamos anteriormente, gracias a que se produce, se genera y se enriquece en las interacciones que se establecen entre las personas. Esta idea es quizás parecida al origen del huevo “¿qué fue primero: el huevo o la gallina?, pues qué es lo que tenemos que decir: le damos sentido al lenguaje a través de las interacciones o le damos sentido a las interacciones a través del lenguaje. Con este juego de palabras lo que queremos explicitar es la importancia que tiene la actividad humana de comunicarse con el otro. Nuestra vida cotidiana está marcada por interacciones: saludo a mi vecino, pregunto por el diario, le pido al chofer que me avise en tal paradero, converso con mi esposo, interrogo a mis alumnos, le cuento a mi familia lo que hice durante el día, discuto con mi jefe sobre la carga horaria del siguiente año, escribo un mail a mi amigo, recibo la respues- ta de un nuevo trabajo, asisto a ver una película, me regalan un libro, preparo una nueva receta, invito a mis familiares y amigos a una fiesta, etc. etc. Todas estas actividades están enmarcadas en el lenguaje, en todas ellas es el lenguaje el que las permite y a la vez el lenguaje no existiría si no fuéramos seres sociales.

1.3 DESARROLLO DE LAS COMPETENCIAS COMUNICATIVAS EN CON- TEXTO Y PARA SITUACIONES REALES.

Aquí ponemos énfasis en las competencias comunicativas más que en el conocimien- to acerca del lenguaje, es decir, lo que queremos es que nuestros alumnos usen su lengua materna de manera pertinente, de acuerdo a las diferentes situaciones que se le presentan. Como vimos en la idea anterior, nuestra vida cotidiana está fuertemente marcada por la presencia de interacciones y en cada una de ellas, requerimos de competencias que nos permitan salir adelante de la forma más adecuada.

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Este requerimiento está íntimamente ligado a los nuevos desafíos que la sociedad en su conjunto está imponiendo en las personas. Por ejemplo, se habla de trabajar en equipo, de trabajar cooperativamente, de resolver conflictos, de asertividad, de empatía, de liderazgo, etc., que si bien todas ellas, o la mayoría, son habilidades sociales, en todos los casos está en juego el correcto uso de competencias comunicativas. Esta es una de las razones de por qué los planes y programas de estudio le dan tanto énfasis a las entrevistas, a las salidas a terreno, al trabajo en grupo, a las disertaciones, etc. como una forma de poner al alumno en situaciones reales de necesidades presentes y futuras, dentro de una sociedad que enfatiza la democracia, la tolerancia, el respeto y el diálogo por sobre otras formas de relación más relacionadas a la imposición y al poder.

Así, podemos ver que, el dominio y uso adecuado de nuestra lengua materna se relaciona a la capacidad de realizar interacciones adecuadas, más que a la capacidad de hacer un buen análisis gramatical de él. Este era el antiguo enfoque, el que se quiere revertir enfatizando en contenidos relacionados, por ejemplo a “reconocimiento de propó- sitos comunicativos” “intervención habitual en conversaciones espontáneas y guiadas, res- petando normas de convivencia” (Programas de estudio NB2).

Antes de continuar…

¿Qué significa la afirmación “vivimos en el lenguaje”?

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1.4 CONCEPTO DE LENGUAJE Y COMUNICACIÓN.

EL LENGUAJE.

Comenzaremos este apartado trayendo a la memoria algunas definiciones de len-

guaje.

Por ejemplo Luria (1977) lo define como “un sistema de códigos con la ayuda de los

cuales se designan los objetos del mundo exterior, sus acciones, cualidades y relaciones

entre los mismos”. Chomsky (1957) lo define como “un conjunto finito o infinito de oracio-

nes, cada una de ellas de longitud finita y construida a partir de un conjunto finito de

elementos”. Por su parte el Diccionario de la lengua española (1984) lo define como el

“conjunto de sonidos articulados con que el hombre manifiesta lo que piensa o siente;

conjunto de señales que dan a entender una cosa”.

Desde la lingüística, uno de los pensa-

dores influyentes en el estudio del lenguaje,

fue Saussure, quien decía que el lenguaje es-

taba compuesto por dos elementos, uno: la

lengua, componente abstracto y otro: el ha-

bla, entendida como la realización concreta

de la lengua. Este lingüista corresponde a la

época conductista, en la que todos sabemos,

partía de la premisa que la mente era impo-

sible de estudiar. Por este motivo, la lingüís-

tica centró el estudio de la lengua en lo que sí

se podía observar concretamente: el habla, y

desde ella se estudió la morfología, la fonéti-

ca, la sintaxis, es decir, el lenguaje como ob-

jeto de estudio, lo focalizaron en lo estricta-

mente observable y desde esta concepción

surge la asignatura de castellano, la que in-

corporaba como parte de sus materias, la

enseñanza de estos hallazgos.

Importancia del lenguaje en el de- sarrollo personal y cultural.

El lenguaje es la primera forma que posee el ser humano para fijar y objetivar el co- nocimiento de sí mismo y del mundo. Dado que la palabra otorga el nombre a las cosas y objetos podemos conocer el mundo. Según H. Arendt “mediante la acción y el discurso, los hombres muestran quienes son, revelan su identidad y hacen su apari- ción en el mundo humano”. Lo anterior, deja entrever la importancia del lenguaje en el desarrollo y la perpetua- ción de la cultura, pues es la lengua la que contiene los saberes, ideas y creencias acerca de la realidad que comparte una comunidad. De hecho, la comunidad lin- güística es una condición previa de toda cultura, pues sin ella no podrían realizarse actividades humanas comunes.

Sin embargo, si analizamos con más detalle las definiciones tradicionales de lengua-

je podemos descubrir un importante elemento que está implícito en ellas.

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Veamos la definición que da Rosa Clemente (1990) “lenguaje: código emitido en un

sistema convencional y arbitrario de signos hablados o escritos para expresar ideas sobre el

mundo y comunicarlas a los demás”.

Al igual que en la mayoría de las definiciones de lenguaje que hemos presentado,

ésta presenta las dos caras de la moneda. ¿A qué nos referimos con esto? A que el lenguaje

es definido como un elemento de comunicación y de representación. Por una parte, al

decir que es un sistema de signos nos estamos refiriendo al sistema que nos permite

representar en nuestra mente el mundo. Así como un computador tiene un lenguaje para

ser programado y así ingresar los datos que los

usuarios desean registrar, de la misma mane-

ra, nuestra mente usa un sistema, un código,

un lenguaje que nos permite dejar guardado

en nuestra mente toda la información acerca

del mundo. Ese sería el sistema de represen-

tación. Pero, ¿para qué necesitamos tener

almacenada esta información, esos datos? La

necesitamos exclusivamente para comunicar-

nos con los otros. Por esta razón es que, en la

mayoría de las definiciones nos encontramos

con la doble dimensión: el lenguaje es un recurso de comunicación y de representación.

Por eso es que a veces hablamos del lenguaje de las flores, por que lo que se ha establecido

es un cierto código, donde una flor amarilla representa un cierto mensaje y no otro, y de

igual manera lo hace la flor roja o la flor anaranjada. Lo mismo sucede con el lenguaje de

las abejas, es un lenguaje en la medida que logra comunicar algo, que logran comunicarse

entre ellas.

Para saber más…

Signo es algo que actúa como un estímu- lo, pues nos hace pensar en otro algo. Existen signos visuales (Ej.: señal de trán- sito); signos auditivos (Ej.: aplauso) Las palabras son signos lingüísticos auditivos (se oyen) y visuales (si se escri- ben).

Para un lingüista, su centro de interés estará en el lenguaje como objeto abstracto

que permite cumplir la función de comunicar y sus estudios estarán orientados a descubrir

cómo se articula, o cómo se desarrolla este mecanismo que permite organizar el mundo en

nuestra mente. Los lingüistas se preocuparon de los elementos externos de la organización

del lenguaje y gracias a ellos conocimos cómo se organiza la lengua en un habla concreta

como el español o el alemán. De esta forma pudimos conocer sobre la concordancia de

género que se dan entre las palabras o las declinaciones verbales o sobre sujeto y predicado,

complementos de lugar, directos, etc.

La información que nos aportan los lingüistas es fundamental para orientar en el

dominio de la lengua materna a nuestro alumnos, pero para las actividades didácticas

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relacionadas a la enseñanza de la lengua no podemos perder de vista que la principal función que cumple el lenguaje es comunicar. Incluso, una importante corriente de teóri- cos tanto lingüistas, como filósofos, psicólogos, psicolinguistas, antropólogos entre otros, afirman que el lenguaje es un fenómeno social y que éste surge en la medida que la persona está expuesta a las variadas interacciones (Echeverría 1994, Halliday 1982, Bruner 1984, Maturana 1990) a diferencia, por ejemplo, de Chomsky quien en algún momento sostuvo que la persona tiene un dispositivo innato que le permite la adquisición del lenguaje sin necesidad de mediación de otras personas para este desarrollo. O como Piaget, para quien el lenguaje es una facultad cognitiva más, que se desarrolla bajo los mismos mecanismos que el pensamiento lógico o el concepto de número, es decir, en base a acomodaciones de esquemas mentales.

Desde el punto de vista de la pedagogía, es fundamental entender el lenguaje como un sistema que ha surgido en nuestra especie principalmente para comunicar. No trabaja- mos en el subsector de lenguaje y comunicación para que nuestros alumnos sean expertos lingüistas que nos hablen acerca del lenguaje, lo que queremos es que nuestros alumnos logren dominar el uso de la lengua materna, que ellos sepan hacer con el lenguaje.

Es por esta razón que creemos importante detenernos brevemente en una definición de comunicación y de cómo este concepto también ha evolucionado de acuerdo a las co- rrientes imperantes en el mundo de las ciencias y el conocimiento.

Antes de continuar…

Defina, en palabras propias, lo que es el lenguaje.

LA COMUNICACIÓN.

Hablar de comunicación es una tarea que no deja de tener tropiezos. Hasta hace algunas décadas la comunicación era concebida como un subproducto del lenguaje. Cuando hablamos de subproducto nos estamos refiriendo más que nada, a la creencia de que

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conocer la lengua era requisito suficiente para lograr con éxito la comunicación. Tradicio-

nalmente se ha distinguido la especie humana como un ser que usa un complejo sistema de

signos, el cual tiene como función primaria permitir la comunicación entre los seres que

conforman una comunidad. De esta manera, el razonamiento que sigue, es que al conocer

este sistema de signos, cuál es su organización y estructura, cómo se adquiere, sería

información que enriquecería nuestro conocimiento respecto de la comunicación. Desde

Aristóteles hasta la semiótica moderna, se concibió la comunicación como un proceso de

codificación y decodificación de los signos que constituyen el código. Más aún, se redujo el

estudio del acto de comunicarse al objeto que “va y viene” (código) entre los hablantes

olvidando o dejando en un segundo plano a las personas que inician y mantienen la comuni-

cación.

Incluso los modelos de comunicación (Jakobson 1976; Shannon y Weaber 1981, orig.

inglés 1948) estuvieron guiados por la creencia de que es el dominio del código el que

permite una adecuada comunicación. Al respecto Lucien Sfez hace una atractiva crítica a

dichos modelos: “Dos sujetos aislados, o simplemente distantes, deciden ponerse en rela-

ción. O uno lo decide y el otro lo acepta. Acto voluntario, fruto de una decisión puntual y

que se consuma en su propia realización. Todo sucede como si el mecanismo de unión fuera

simplísimo: como una bola en un juego mecánico (la bola de billar). Se introduce la bola en

un circuito (aquí llamado canal) y ella alcanza su objetivo (receptor), el que reenvía la bola,

oportunamente, a través de los intermediarios. Emisor, canal, receptor. Adentro un men-

saje” (Sfez 1995:63).

A partir, principalmente, de los años setenta el interés por la comunicación ha cam-

biado su centro, desplazándose desde el código al sujeto participante en el proceso de

comunicar. Son varios los estudiosos que intentan abordar la comunicación desde la perso-

na.

En la mayoría de los casos, la comunicación

se entendía como sinónimo de traspasar o enviar

información, hecho que, hoy en día lo sentimos res-

tringido y con poco poder explicativo o como dice

Ducrot (1972) “forzándola” a un tipo de intercam-

bio. Está claro que cuando dos personas, por medio

de un código, intercambian mensajes, hacen algo

más que hablar y oír, que codificar y decodificar.

Para tener presente… La comunicación humana no sólo se da a través del lenguaje o los soni- dos. También comunicamos utilizan- do imágenes, actitudes, gestos, etc.

Sin lugar a dudas, cuando una persona se comunica con otra, cuando comparte o

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pone en común algo a otra persona, no sólo es posible que este acto tenga éxito exclusiva- mente gracias al dominio de un conjunto de reglas gramaticales que le permiten crear oraciones en forma ilimitada. Sería demasiado ingenuo limitar de esta forma la milagrosa

capacidad humana de comunicar. “Al hablar se pretende, de hecho, influir en el interlocutor

a fin de que cambie sus conductas y adopte otras nuevas. La conversación es transformadora de actitudes, creadora de ámbitos, favorecedora de intercambio de visiones de mundo, formadora de personalidades” (Gómez. 1996)

El hecho de poder abordar fenómenos extralingüísticos, de incluir procesos distintos

a los de codificar y decodificar surge con el apoyo de las bases que proponen algunos filósofos del lenguaje, principalmente Austin (1971) y Searle (1980). Ambos autores moti- vados por entregar una teoría sólida que dé una mejor explicación de los hechos lingüísticos, sugieren una teoría de “los actos de habla” ya que, “toda comunicación lingüística incluye actos lingüísticos. La unidad de la comunicación lingüística no es como se ha supuesto generalmente, el símbolo, palabra, oración, ni tan siquiera la instancia del símbolo, palabra

u oración, sino más bien la producción o emisión del símbolo, palabra u oración al realizar el

acto de habla” (Searle 1980:26). Formular este tipo de postulados lleva de la mano la asunción de que los participantes de la comunicación juegan un rol importante y activo y, por lo tanto, el estudio debe realizarse con mayor precisión desde los participantes e incluir desde ellos los componentes que les permiten realizar con éxito el acto comunicativo.

EMISOR

mensaje

RECEPTOR

En este caso estamos representando la comunicación con el modelo tradicional basa- do en los planteamientos conductistas. Como vemos, el modelo incluye a dos personas,

pero se refiere a ellas como emisor y receptor, como codificador y decodificador. Desde los conocimientos que tenemos ahora, podemos criticar este modelo, pues sabemos que con esos términos podemos, por ejemplo, referirnos a dos equipos de fax, uno hace de emisor

y el otro de receptor y efectivamente se está enviando un mensaje, pero ¿se está realizan-

do un acto comunicativo?, creemos que no, en ese caso lo que se está realizando es un envío

de información, pero no un acto comunicativo.

En estos modelos tampoco se hace referencia al sentido de recursividad que tiene todo acto comunicativo, ambos participantes son emisores y receptores, cambiando armónicamente los roles para que el acto comunicativo fluya. Searle, apoyándose en la distinción de Austin afirma que toda oración tiene un acto de

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emisión (emisión de palabras), un acto proposicional (referir y predicar) y un acto ilocucionario (preguntar, mandar, etc.). Ambos autores están de acuerdo en que históricamente el estu- dio del lenguaje se ha centrado en el acto locutivo o acto de emisión dejando de lado el estudio de los actos ilocutivos o más aún, confundiendo ambos niveles.

Estos filósofos sostienen que el acto locutivo e ilocutivo siempre van juntos, pero no son lo mismo. Es esta la razón por la que hablamos de lenguaje y comunicación como dos cosas distintas, pero inseparables, como las caras de una moneda.

Cuando dos personas interactúan en un acto comunicativo, podemos decir que son dos mentes las que se conectan. En cada una de las mentes se encuentra representada una variada y compleja cantidad de hechos, de ideas, creencias, emociones, actitudes entre otros, los que forman parte del mundo personal de cada individuo y que se pretende com- partir con el otro. Para realizar estos intercambios utilizan un código, pero ya dijimos que no basta el código para explicar la comunicación.

Se hace necesario aquí lograr delimitar el concepto de comunicación con el cual operaremos de ahora en adelante. Para ello tomaremos algunas citas y a partir de ellas construiremos nuestra definición de comunicación. Una de las más tradicionales definicio- nes de comunicación sostiene que es “la transmisión intencional de información por medio de algún sistema de señalización establecido” (Lyons 1980:33). Pero no podemos limitar la definición al único hecho de transmitir información, aunque ésta sea intencional e incluso, aunque no sólo se informe, sino que además, se den actos ilocutivos. Es necesario incluir en nuestra definición el hecho de que la comunicación también es “un proceso de recognición inferencial de las intenciones comunicativas del comunicador. Los enunciados no sólo los usamos para transmitir información sobre el mundo, sino que informan sobre actitudes hacia el pensamiento expresado o hacia las propias relaciones interpersonales” (Serrano

1993:9).

Presentaremos un simple modelo de comunicación que trata de incorporar los ele- mentos propuestos por los filósofos y por los psicolinguistas a la luz de la nueva comprensión que tenemos de la comunicación.

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MODELO DE COMUNICACIÓN Producción Circulación Recepción
MODELO DE COMUNICACIÓN
Producción
Circulación
Recepción
Estrategias discursivas Mensaje Inferencias - Intenciones Contexto de Enunciación
Estrategias discursivas
Mensaje
Inferencias - Intenciones
Contexto de Enunciación

Por tanto, comunicación es la interacción que se da entre dos personas donde las intenciones y las inferencias realizadas por los participantes durante los intercambios son el elemento pivotal. Es necesario destacar, además, que el proceso abarca no sólo los intercambios locutivos, sino también los ilocutivos y preformativos.

Hasta aquí hemos analizado los conceptos de lenguaje y comunicación presentándo- los desde una nueva dimensión que es la que nos aporta el constructivismo. En general, quizás no hay grandes variaciones, más que nada, podemos reconocer una evolución de los conceptos, basada principalmente en el hecho de que el conocimiento que tenemos es mayor, principalmente en relación a como funciona nuestra mente.

También queremos destacar que, si bien hemos hablado de lenguaje y comunicación en general, es importante recordar que, tanto el lenguaje oral como el lenguaje escrito son los recursos principales que las personas constituyentes de una comunidad usamos para comunicarnos. Ya anteriormente hablamos, en las ideas fuerza, que vivimos en el lengua- je. Por tanto, los conceptos de lenguaje y comunicación están orientados a las dos principa- les formas de expresión: el oral y el escrito. En ambos está presente el sistema de representación (sonidos, grafemas) y en ambos está presente el acto comunicativo.

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Responda:

¿Qué es comunicar?

¿Qué elementos están presentes en el acto comunicativo?

¿Qué relación posee el lenguaje con la comunicación? Explique.

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AUTOEVALUACIÓN

1.

Vivir en el lenguaje implica:

a)

Que el lenguaje nos permite pensar.

b)

Que la mayoría de nuestras actividades están mediadas por el lenguaje.

c)

Que lenguaje y comunicación son sinónimos.

d)

Que la vida sin el lenguaje no podría ser.

e)

Ninguna de las anteriores.

2.

El lenguaje es:

a)

Sinónimo de comunicación.

b)

Un sistema arbitrario de símbolos.

c)

Un sistema arbitrario de símbolos que nos permite comunicarnos.

d)

Una característica exclusiva de los humanos.

e)

Todas las anteriores.

3.

El conductismo ve a los alumnos:

a)

Como personas abiertas a recibir estímulos.

b)

Como personas que pueden responder a estímulos.

c)

Como personas que no se interesan por los estímulos.

d)

Sólo b y c.

e)

Sólo a y b.

4.

El paradigma constructivista se caracteriza por:

a)

Utilizar el lenguaje como instrumento que permite la interacción.

b)

Propiciar ambientes en que se privilegien las interacciones.

c)

Comprender que el conocimiento se construye.

d)

Todas las anteriores.

e)

Sólo c.

5.

En el paradigma constructivista el rol del profesor se caracteriza por:

a)

Dominio de los contenidos.

b)

Compartir el dominio del conocimiento.

c)

Dirección de la dinámica de aula.

d)

Guiar a los alumnos en el dominio del conocimiento.

e)

Todas las anteriores.

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6.

Trabajar el lenguaje en contexto significa:

a)

Enfatizar los aspectos informales del lenguaje oral

b)

Fomentar el uso de nuevas palabras en contexto

c)

Integrar el lenguaje funcionalmente en sus diversas expresiones

d)

Favorecer el uso de la gramática.

e)

Reconocer los géneros literarios en sus diferentes expresiones.

7.

El concepto de andamiaje se refiere a:

a)

Que en la relación adulto-niño, la familia juega una función relevante en la adquisición de nuevos aprendizajes.

b)

Que en la relación adulto-niño, el niño se sostiene en el adulto para adquirir los aprendi- zajes que él le propone.

c)

Que en la relación adulto-niño, el adulto es el modelo a seguir por el niño para la adquisición de los nuevos aprendizajes.

d)

Que en la relación adulto-niño, el adulto se presenta como un puente entre el niño y el mundo para la adquisición de los aprendizajes.

e)

Que en la relación adulto-niño, el niño se interesa sólo en aprender aquello que el adulto le muestra.

Antes que revise la síntesis de la unidad lo invitamos a escribir sus propios análisis respecto de:

El lenguaje:

¿En qué etapa de su rol como profesor está usted? ¿en la etapa conductista, es la constructivista o en una de transición? ¿por qué?, escriba sus reflexiones.

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SÍNTESIS DE LA UNIDAD

En esta unidad, hemos querido resaltar la importancia del lenguaje como principal instrumento de interacción, y así también, entenderlo como el recurso cognitivo que tene- mos como especie humana para la adquisición de nuevos conocimientos.

También hemos resaltado el cambio que se plantea en los roles dentro de la dinámica de aula para el profesor y también para los alumnos. El profesor debe tener un giro hacia la promoción de alumnos más autónomos, capaces de auto dirigirse, debe ser un guía en el proceso de construcción del conocimiento. El alumno debe tener un giro hacia la aceptación del desafío de aprender a aprender, hacerse conciente de sus capacidades y debilidades y saber apoyarse en otros en la construcción del conocimiento.

Nuestro lenguaje no es solo lo formal, muy por el contrario, nuestro lenguaje es principalmente comunicación. Como herramienta fundamental de la comunicación debe- mos generar situaciones pertinentes que, favorezcan los intercambios significativos entre los propios alumnos, entre alumnos y profesores, entre la comunidad escolar y la comunidad externa, en suma, entre todos los actores de la vida cotidiana. No podemos desvincular la enseñanza de nuestra lengua de la realidad a la que nos toca enfrentarnos. No podemos desvincular la enseñanza del uso del lenguaje del uso real que deberá hacer el alumno en las diferentes interacciones con los demás. Lo más importante, es que debemos considerar que dichas interacciones, son variadas en estilo, en contenido, en intencionalidad, en recur- sos retóricos y esas variaciones deben ser parte de la enseñanza del lenguaje.

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