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20/05/2019

DELITOS CONTRA LA SEGURIDAD DEL TRÁFICO

ÍNDICE
I. FUNDAMENTO
II. BIEN JURÍDICO
III. REGULACIÓN
IV. NATURALEZA
V. CONDUCTAS PUNIBLES

Con terminología variada (delitos contra el tránsito, contra el tráfico, contra la seguridad vial...) se conocen las
conductas delictivas originadas en y en torno a la conducción de vehículos a motor.

La Ley Orgánica 15/2007, de 30 de noviembre dió nueva redacción a los artículos 379 a 385 del Código Penal y
sustituyó la denominación de "delitos contra la seguridad del tráfico" del Capítulo IV del Título XVII del Libro II del
Código Penal, por la actual de "delitos contra la seguridad vial".

Sin embargo, en su acepción más pura, la expresión "delitos contra la seguridad del tráfico" tiene un significado más
amplio pues además de los delitos contra la seguridad vial, incluye otras conductas delictivas que giran en torno al
mundo de la circulación rodada y que no se hallan reducidas a los delitos contenidos en el mencionado capítulo del
Código punitivo español.

Nos referimos también, a otras normas penales dispersas por el Código Penal que se relacionan con el tráfico en el
sentido lato del término, aunque conectados, exclusivamente, al tráfico rodado, esto es, el que examina los
comportamientos de automovilistas, motoristas y peatones respecto a la circulación.

De ese modo, se brinda una protección integral, aunque diseminada en diversas normas, penales y no penales, al
fenómeno de la circulación de vehículos. En tal sentido, es preciso tener en cuenta, estas normas: a) penales, el
delito de omisión de socorro (artículo 195 Código Penal); la falsificación de la documentación identificativa de un
vehículo (artículo 390 Código Penal); el robo y hurto de uso de vehículos a motor (artículo 244 Código Penal); el
quebrantamiento de condena, en especial de la privación del derecho a conducir (artículo 468 Código Penal), así como
las normas que regulan el homicidio imprudente (artículo 142 Código Penal) y las lesiones imprudentes (artículo 152
Código Penal); y b) no penales, como la Ley de Tráfico, Circulación de vehículos a motor y seguridad vial, aprobada
por el Real Decreto legislativo 339/1990, de 2 de marzo; el Reglamento General de Circulación aprobado por el Real
Decreto 1428/2003, de 21 de noviembre; el Reglamento General de Conductores aprobado por el Real Decreto
818/2009, de 8 de mayo y el Reglamento General de Vehículos aprobado por el Real Decreto 2822/1998, de 23 de
diciembre.

I. FUNDAMENTO

La necesidad de establecer una protección penal de las infracciones más graves conectadas al tráfico rodado, es algo
que resulta de toda evidencia ante los graves efectos personales y económicos que supone la siniestralidad vial y
otras conductas ligadas al fenómeno de la circulación de vehículos a motor.

Las cifras de accidentes mortales o con lesiones graves, unidos al consumo de drogas o a la ingesta de bebidas
alcohólicas, son pavorosas Actualmente uno de cada tres conductores muertos en un siniestro del tráfico vial, había
ingerido alcohol poco antes. Y en cuanto a los accidentes ligados al exceso o velocidad inadecuada, tampoco hay
duda sobre su correlación entre infracción de las normas limitadoras de velocidad y accidente grave.

Por último, el robo de vehículos de motor, es uno de los capítulos permanentes de la delincuencia contra la
propiedad. Y otras conductas ligadas a este mundo, como la falsificación de matrículas o la exportación ilegal de
vehículos de alta gama, hacen referencia a la delincuencia organizada, cuya incidencia en la seguridad ciudadana, es
bien conocida.

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II. BIEN JURÍDICO

La seguridad de la circulación vial o del tráfico, en cuanto al derecho de todos los usuarios de la vía, -automovilistas,
motoristas y peatones- a transitar con tranquilidad por ella, constituye el bien jurídico que protegen los delitos
contra la seguridad del tráfico, que la reforma operada por la LO 15/2007, de 30 de noviembre, denomina reforma del
Código Penal "en materia de seguridad vial", expresión actualmente dominante.

Pero junto a ello, estos delitos, tutelan también otros bienes jurídicos, como: la vida y la integridad física de las
personas que pudieran verse afectadas por el resultado del tráfico rodado. La propiedad ajena, con relación al robo o
uso ilegítimo de vehículos a motor, la confianza en el tráfico económico, respecto a la falsificación de placas de
matrícula o la solidaridad humana, en la omisión de socorro, entre otros, son bienes jurídicos afectados igualmente
por este tipo de conductas delictivas.

III. REGULACIÓN

La regulación de estos delitos se encuentra, en cuanto a los delitos contra la seguridad vial, en el Capítulo IV del
Título XVII del Libro II del Código Penal en sus artículos 379 a 385 bis, ambos inclusive, Capítulo III del Título XVII.
La Ley Orgánica 5/2010, de 22 de junio, por la que se modifica la Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del
Código Penal, recoge en su Exposición de motivos que: "En la búsqueda de una mayor proporcionalidad en la
respuesta jurídico penal a determinadas conductas de peligro abstracto, concretamente en el ámbito de los delitos
contra la seguridad vial, se ha considerado conveniente reformar los artículos 379 y 384 en un triple sentido. En
primer lugar se equipara la pena de prisión prevista para ambos delitos, al entender que no existe razón de fondo
que justifique la diferencia en la respuesta punitiva. Por otra parte, se elimina la actual disyuntiva entre la pena de
prisión y la de multa y trabajos en beneficio de la comunidad, estableciéndose los tres tipos de penas como
alternativas. De este modo se concede un mayor grado de arbitrio al Juez a la hora de decidir sobre la imposición de
cualquiera de las tres penas previstas, permitiendo reservar la pena de prisión, como la de mayor gravedad, para
supuestos excepcionales. De otro lado, superando el sistema actual en que únicamente se prevé para el caso del
delito del artículo 381, se introduce un nuevo artículo 385 bis CP en el que se establece que el vehículo a motor o
ciclomotor utilizado en los hechos previstos en el Capítulo se considerará instrumento del delito a los efectos de los
artículos 127 y 128.

Por último, en los supuestos de imposición de la pena de prisión, tratándose de los delitos contenidos en los
artículos 379, 383, 384 y 385, se concede a los jueces la facultad excepcional de rebajarla en grado atendiendo a la
menor entidad del riesgo y a las demás circunstancias del hecho enjuiciado."

Y así, en el artículo 379 CP se regula, en el primer párrafo, el delito de conducción a velocidad excesiva y en el
segundo, el de conducción bajo el influjo de bebidas alcohólicas o drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias
psicotrópicas. El artículo 380 CP alberga el delito de conducción temeraria. El artículo 381 CP, el delito de conducción
con manifiesto desprecio por la vida de los demás. El artículo 383 CP castiga la negativa a someterse a las pruebas
de detección de bebidas alcohólicas o sustancias tóxicas. El 384 CP introduce el novedoso delito de conducir sin
carné. Y el artículo 385 CP, sanciona determinadas conductas que originan un grave riesgo para la circulación.

Y en el artículo 382 CP se contiene una norma especial para aplicar en los casos en que se origine un resultado
lesivo constitutivo de delito (homicidio imprudente, lesiones), mediante la cual "los Jueces o Tribunales apreciarán
tan sólo la infracción más gravemente penada, aplicando la pena en su mitad superior y condenando, en todo caso,
al resarcimiento de la responsabilidad civil que se hubiera originado".

Pero además, el artículo 195 CP regula el delito de omisión de socorro, el artículo 390 CP la falsificación de la
documentación identificativa de un vehículo, el articulo 400 CP la fabricación de útiles, materiales, instrumentos o
aparatos destinados a falsificar, el artículo 244 CP el robo y hurto de uso de vehículos de motor y el artículo 468 CP
el quebrantamiento de condena, en particular la privación del derecho a conducir.

IV. NATURALEZA

Se trata de una serie de delitos que, respecto a los delitos contra la seguridad vial, son delitos de riesgo, o de mera
puesta en peligro que no requieren de la producción de un resultado para su sanción. En cambio, las otras conductas
relacionadas con la seguridad del tráfico, tienen una naturaleza distinta, dolosa y de resultado.

V. CONDUCTAS PUNIBLES

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De la regulación legalmente prevista en el Código penal, resulta la sanción de las siguientes conductas delictivas:

1. Los delitos contra la seguridad vial (véase "Delitos contra la seguridad vial"), que incluyen: la conducción
a velocidad excesiva; la conducción bajo el influjo de bebidas alcohólicas o drogas tóxicas, estupefacientes
o sustancias psicotrópicas, la conducción temeraria, la conducción con manifiesto desprecio por la vida de
los demás, la negativa a someterse a las pruebas de detección de bebidas alcohólicas o sustancias tóxicas,
la conducción sin permiso o licencia y determinadas conductas que originan un grave riesgo para la
circulación.
2. Otras conductas que ponen en peligro la seguridad del tráfico:

a) Omisión de socorro.

Castiga el hecho de no auxiliar a persona que se halle desamparada, a consecuencia de


accidente ocasionado fortuitamente por quien omite el auxilio, que se da a la fuga. Si se
atropella voluntariamente a alguien, y se huye del lugar no se comete este delito pues
equivale a un autoencubrimiento impune pues no puede exigirse al delincuente que se quede
al lado del asesinado o del lugar robado para que le detengan.

b) Falsificación de la documentación identificativa de un vehículo.

Sanciona a los que alteran o simulan un documento fundamental del vehículo, haciéndose
pasar por dueño sin serlo o faltando a la verdad en los datos que consigne la documentación.
Incluye la fabricación de útiles, materiales, instrumentos o aparatos destinados a falsificar
(máquina troqueladora de placas de matrícula).

c) Robo y hurto de uso de vehículos de motor.

Castiga a quien sustrajere o utilizare sin autorización, un vehículo a motor o ciclomotor ajeno
sin ánimo de apropiárselo. Es decir, "cogerlo para dar una vuelta" pero si no lo devuelve antes
de 48 horas se castiga como un robo. Este delito puede cometerse con o sin violencia.

d) Quebrantamiento de condena, en particular la privación del derecho a conducir.

Esta conducta, aplicable al incumplimiento de una condena o medida cautelar, que puede ser
de privación o suspensión del permiso de conducir, deja paso, tras la reforma de 2007, a un
tipo penal específico, el delito previsto en el artículo 384 del Código Penal que castiga a quien
condujere un vehículo de motor o ciclomotor en los casos de pérdida de vigencia del permiso o
licencia por pérdida total de los puntos o a quien condujere tras haber sido privado cautelar o
definitivamente del permiso o licencia por decisión judicial y al que condujere sin haber
obtenido nunca permiso o licencia de conducción.

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