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LA ESCRITURA OSCILANTE: TENSIONES ENTRE

LO INTELECTUAL Y LO ARTÍSTICO EN AVES SIN NIDO,


DE CLORINDA MATTO DE TURNER

ALUMNO: CARLOS ZAMBRANO PÉREZ


CÓDIGO:20173935
PROFESORA: LUZ ANAI MORALES PINO
CURSO: PROSA HISPANOAMERICANA.
ROMANTICISMO Y REALISMO

MAESTRÍA EN LITERATURA
HISPANOAMERICANA CONTEMPORÁNEA

12 DE JULIO DEL 2018

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1. INTRODUCCIÓN

El presente ensayo tiene por finalidad llevar a cabo un acercamiento al carácter ambi-

valente en la escritura de Aves sin nido, de Clorinda Matto de Turner. Pretendemos

demostrar que esta novela, publicada en 1889, presenta un posicionamiento oscilante

en lo que respecta a su proyecto estético, pues por momentos adopta una estética pu-

rista, y en otros asume un rol de radical compromiso político-social, de guía respecto

de algunos problemas vigentes en la nación peruana a fines del siglo XIX. Basándonos

en los principios teóricos de Roland Barthes, quien sostiene en La muerte del autor la

necesidad, en los estudios literarios, de desplazar la figura del "autor biográfico”, de

abandonar una lectura del “desciframiento” del mensaje de la obra en base a las inten-

ciones de su autor, y en su lugar problematizar al rededor de la escritura misma de

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texto, consideramos fundamental encarar Aves sin nido no en tanto sus pretensiones

políticas o ideológicas (por cierto, sabemos hoy, desde la misma óptica realista pro-

puesta por la autora, fallida), sino a partir de su escritura problemática, ambigua, ines-

table. Nuestro trabajo pretende argumentar que esa inestabilidad en el proyecto estéti-

co que ofrece la escritura de Aves sin nido, responde a una situación también ambiva-

lente, inestable y problemática al rededor de la función del letrado en las últimas dé-

cadas del siglo XIX. En Desencuentros de la modernidad, Julio Ramos afirma que,

conforme los Estados independientes entraron en la modernidad, también las funcio-

nes antes aglomeradas por la figura del “letrado” fueron elaborando su propia especi-

ficidad. Camino a consolidarse el político, el abogado o el periodista, el escritor his-

panoamericano también asume su especificidad en tanto artista, desarrollando saberes

que lo diferencian del letrado-escritor de décadas atrás. La idea del escritor puro, des-

ligado de la función política ejercida décadas atrás, veremos, sin embargo, correspon-

de más a una pretensión que a una realidad, pues, siguiendo a Ángel Rama, aunque los

escritores van consolidando un circuito y unos saberes propios, no alcanzan por esos

años a desligarse del todo del compromiso político. Si antes ejercían su rol desde el

poder que otorgaba por sí misma la letra, ahora manifiestan, mediante su escritura, una

posición crítica en tanto ciudadanos que acusan el deficiente manejo del país por parte

de las autoridades.

Consideramos que este rol problemático reviste toda la escritura de Aves sin nido, en

donde, por momentos, la narradora interrumpe la narración para incorporar un discur-

so, una reflexión propuesta para dar determinado sentido a lo que los lectores han leí-

do o estarán por leer, en muchos casos una dura crítica al manejo del país por parte de

las autoridades. Se ofrece así, la escritura de Matto, como un fenómeno interesante, en

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tanto muestra de cómo el lugar indeterminado del letrado en las últimas décadas del

siglo XIX deja huellas en la composición de algunos textos.

2. LA NOVELA MODERNA, UN PROEMIO.

Quiso Clorinda Matto de Turner que las primeras páginas con las que se encontraran

los lectores de su novela Aves sin nido no fuesen en sí la novela, sino un proemio (es

decir una reflexión o una advertencia precedente a la lectura); estableció que el

proemio destinado a esos lectores de Aves sin nido, antes de leer la novela, les dejara

muy en claro lo que debía ser (o hacer) una novela. Una novela, para la escritora pe-

ruana, tenía que “ser una fotografía que estereotipe los vicios y las virtudes de un pue-

blo, con la consiguiente moraleja correctiva para aquellos y el homenaje de admira-

ción para éstas” (Matto 2006: 93). Lineas más adelante, en ese mismo texto, Matto

afirmará que, en países como el Perú, en donde la literatura todavía está pobremente

desarrollada, la novela debe tener una mayor influencia en la corrección de las cos-

tumbres. La paradoja llama la atención: la solución a un problema literario se estable-

ce, en Matto de Turner, en la dimensión social.

Lo siguiente en el Proemio será igual de llamativo:

¿Quién sabe si después de doblar la última página de este libro se conocerá la im

portancia de observar atentamente el personaje de las autoridades, así eclesiásticas


como civiles, que vayan a regir los destinos de los que viven en las apartadas pobla
ciones del interior del Perú?
¿Quién sabe si se reconocerá la necesidad del matrimonio de los curas como una exi
gencia social? (Matto 2006:93)

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“¿Quién sabe?”, dice Matto, y sabemos que en esa pregunta no hay incertidumbre sino

certeza. Matto, antes de la lectura de la novela, plantea ya (por si las dudas) las pre-

guntas que deberá hacerse su lector ideal, ese para el cual ha escrito Aves sin nido, ese

para el cual ha escrito, antes de la novela, un Proemio. El Proemio es la pregunta y

Aves sin nido será la “evidencia”. Puestas la fichas sobre la mesa, el lector simplemen-

te deberá dar un pequeño paso, el de llegar a las conclusiones sociales (¿no es, al fin y

al cabo, que para eso debe servir la novela?) en las que Matto, por supuesto, ya cree.

La idea de la novela como herramienta de análisis social estará también presente en

“La novela moderna”, un artículo publicado en 1891 por Mercedes Cabello de Carbo-

nera, en donde propone una crítica, tanto a la novela romántica de Victor Hugo como

a la novela naturalista de Zola, ambas por no ir acorde a la verdad del ser humano.

Sobre el romanticismo, Cabello dirá que:

“hijo de la fantasía de ricas y poderosas imaginaciones, creose un mundo ideal y superior,


desdeñando mirar el mundo real, aquel que el novelista debe estudiar1 ;no como el poeta
que va en pos de lo fantástico, sino como el filósofo que busca la verdad, no para recreación
y contentamiento de ociosos y soñadores, ni para crear tipos simpáticos adornados de cuali
dades extraordinarias; sino para copiar de allí sus modelos, sus personajes, los cuales, para
ser humanos, deben tener, no solamente las cualidades que se derivan del ser moral, sino
también, las debilidades y las miserias que se refieren al hombre, a ese ser complejo com
puesto de grandeza y miseria, de instintos y sentimientos, de cuerpo y alma” (Cabello 2017 :
399)

Para Cabello de Carbonera, una novela que represente la verdad es fundamental para

poder estudiar y diagnosticar objetivamente la realidad. Critica entonces los extremos,

1 Las cursivas son nuestras.

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por distorsionarla. Sin esa objetividad, la novela pierde su función analítica y correcti-

va. Criticará, de igual modo, al naturalismo:

“Y así como el romanticismo se creó un mundo donde no se vislumbra la realidad de la vida


humana; así el naturalismo creose un hombre, donde no se vislumbra la realidad de los senti
mientos y afectos que agitan el alma humana.” (Cabello 2017 :399)

Sostiene Cabello que en literatura no debe haber reacciones violentas que lleven al escritor a

representar los extremos, pues de esa forma se distorsiona la esencia misma de la novela, que

es estudiar al hombre. El personaje no debe representar absolutos, sean de perfección o de

imperfección.

El texto de Cabello de Carbonera, en su conjunto, se presentará como una crítica al escritor

que traza el plan de su arte, más que a la naturalidad de los sucesos, a la moraleja de la obra,

fantaseando y llevando a los personajes de uno a otro suceso, de uno a otro acontecimiento,

alejándose del fin que la novela debe perseguir: la verdad que, expuesta como un organismo

vivo, queda lista para su disección, estudio, comprensión y posible solución.

Es curioso que la principal crítica de Mercedes Cabello a la novela de la época (tipos excesi-

vamente nobles o desmesuradamente despreciables) coincida con los principales reparos que

hasta el día de hoy se hacen a Aves sin nido, de Clorinda Matto. ¿Qué son los Yupanqui sino

esos seres desprotegidos, cándidos, intrínsecamente nobles que tanto critica Carbonera en la

novela romántica? ¿Qué son el cura, el juez y el gobernador sino esos personajes abyectos,

sin matices, originariamente perversos que tanto critica en la novela naturalista? Tanto Mer-

cedes Cabello como Clorinda Matto parecen coincidir en lo que debe ser (y por tanto en un

modo de hacer) una novela, no obstante esas reflexiones teóricas, vistas en perspectiva, pare-

cen (por lo menos basándonos en Aves sin nido) haberse quedado más bien en buenas inten-

ciones. En tanto incoherencia entre un ideal de novela y una incoherencia en la ejecución de

ese mismo proyecto, ¿se puede hablar de novela fallida?

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En su texto La muerte del autor, Roland Barthes plantea que:

“Balzac, en su novela Sarrasine, hablando de un castrado disfrazado de mujer, escribe lo si


guiente: “Era la mujer, con sus miedos repentinos, sus caprichos irracionales, sus instintivas
turbaciones, sus audacias sin causa, sus bravatas y su exquisita delicadeza de sentimientos”.
¿Quién está hablando así? ¿El héroe de la novela, interesado en ignorar al castrado que se es
conde bajo la mujer? ¿El individuo Balzac, al que la experiencia personal ha provisto de una
filosofía sobre la mujer? ¿El autor Balzac, haciendo profesión a ciertas ideas “literarias” sobre
la feminidad? ¿La sabiduría universal? ¿La psicología romántica? Nunca jamás será posible
averiguarlo, por la sencilla razón de que la escritura es la destrucción de toda voz, de todo
origen. La escritura es ese lugar neutro, compuesto, oblicuo, el blanco-y-negro en donde aca
ba por perderse toda identidad, comenzando por la propia identidad del cuerpo que escribe”
(Barthes: 2012: 3)

A partir de Barthes, es oportuno mantenerse alejado de posiciones que sitúan a Aves sin nido

como una gran novela en tanto el lugar que ocupó su autora en determinado contexto históri-

co o en tanto texto fundacional en cuanto a determinado tipo de denuncia o ideal de proyecto

nacional ¿Es posible plantear una crítica social a través de una novela que, hoy sabemos, falló

en los lineamientos que ella misma se propuso, la de representar fielmente la realidad, como

si se tratase de una fotografía, para a partir de allí analizar una evidencia y establecer un

diagnóstico? ¿Qué tan auténticamente realista (en términos de Mercedes Cabello y la misma

Clorinda Matto) es Aves sin nido? Pretendemos atender, más bien, no tanto a la figura de Clo-

rinda Matto como a la escritura de Clorinda Matto, tanto o más compleja que su misma auto-

ra. Conviene, entonces, reformular la pregunta, cambiar las interrogantes centradas en Matto

de Turner en tanto escritora, en tanto intelectual, en tanto mujer; y atender más bien a lo que

nos ofrecen sus textos en tanto escritura o, más precisamente, en tanto escritura problemática.

Conviene replantear la discusión al rededor de Matto, alejarla de lo sociológico o acercarla a

lo literario, no ver al texto desde su autora, sino a la autora desde su texto.

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3. EL INESTABLE LUGAR DEL LETRADO

La problemática alrededor de la escritura de Aves sin nido tiene estrecha relación con

el lugar que en la últimas tres décadas del siglo XIX ocupó el intelectual en Hispa-

noamérica. En el libro Desencuentros de la modernidad, Julio Ramos establece que,

en los años posteriores a las independencias, el papel del letrado parecía bastante claro

en cuanto a la importancia de su intervención política. Sostiene que:

“Hasta el último cuarto del siglo XIX, en América Latina la relación entre la literatura
—las letras, más bien— y la vida pública, generalmente no había sido problemática.

En las sociedades recién emancipadas escribir era una práctica racionalizada, auto

rizada por el proyecto de consolidación estatal.” (Ramos: 62)

Ramos afirma más adelante que en ese periodo anterior a la consolidación y autono-

mización de los Estados nacionales, las letras eran la política2, pues eran las que

brindaban los códigos que diferenciaban civilización de barbarie, modernidad de tra-

dición, orden de anarquía. Sostiene que esta relación entre vida pública y literatura, en

realidad, se hace problemática en las últimas dos décadas del siglo XIX, pues con la

consolidación de los Estados se va también formando una esfera discursiva propia-

mente política, orientada a la administración y con saberes específicos que los empe-

zaban ya a separar del grupo de letrados.

2 Las cursivas son nuestras

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“Lo que ha cambiado fundamentalmente no es solo (aunque también) el lugar de los

escrito res ante el Estado, que ya comenzaba a desarrollar administradores “orgáni

cos”; se ha transformado la relación entre los enunciados, las formas literarias, y los

campos semánticos presupuesto por la autoridad literaria, diferenciada de la autoridad

política” (Ramos: 65)

Ramos afirma más adelante que, si bien se establece una división institucional entre el

hombre de letras y el político, esta separación no se llega a consolidar del todo en el

primero. La noción de literatura puramente artística, en este sentido, es, más que una

realidad, una intensión:

“¿Hubo […] algún grado de pureza en loa literatura latinoamericana? Digamos, de

entrada, que la voluntad de autonomía es ineluctable. Más que una ideología literaria,

esa voluntad está ligada a la tendencia a la especificación del campo literario en ge

neral?” (Ramos: 66)

Sostiene Ramos, por ejemplo, que la noción de “pureza" resultó inefectiva incluso en

Rubén Darío, quien en Azul y Prosas profanas parecía un escritor emblemático del

artista puro; y no obstante cambia su posición a partir de una crítica por parte de José

Enrique Rodó, quien observa la artificialidad de sus primeros libros. La respuesta es

Cantos de vida y esperanza.

Así, el letrado, que antes percibía la problemática política desde el poder, ahora se

asume (y asume su rol) en tanto ciudadano marginal, y desde ese lugar, crítico. Es in-

capaz de aislarse de aquello que ve, del sufrimiento que en él genera el manejo políti-

co institucionalizado:

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“El escritor, en efecto, se repolitiza en ese saber del sufrimiento. Como trabajador asa

lariado, marginal —al menos con respecto al lugar céntrico que ocupaba el letrado en

el interior del poder— el intelectual se repolitiza en la crítica a lo político. Y estable

ce, precisamente a raíz de su lugar descentralizado, alianzas, afiliaciones, en los már

genes de la cultura dominante.” (Ramos: 74)

En La ciudad letrada, Ángel Rama también explica la relación problemática del letra-

do respecto de lo político. Sostiene que, si bien es cierto que el período de moderniza-

ción incorporó nuevas pautas de especialización, respondiendo a una división del tra-

bajo más rígida, hay que poner en duda el hecho de que los literatos se hayan retirado

de la actividad política, dedicándose exclusivamente a sus vocaciones artísticas:

“Desde luego que acompañaron a la división del trabajo en curso e hicieron de su

producción artística una profesión que exigía fundados conocimientos y aun raros

tecnicismos […] Pero esta concentración en el orbe privativo de su trabajo —la len

gua y literatura— nos los retrajo de la vida política, a pesar de que muchos tuvieron

consciencia de que en ella despilfarraban energía que hubieran sido más eficientes

aplicadas a la producción artística” (Rama 1984:108)

Artista (pero intelectual), intelectual (pero artista), Matto de Turner elige un gé-
nero como la novela (elige narrar, contar una historia) para transmitir una posi-
ción política a sus lectores (para ello, deja de contar y pasa a afirmar, a senten-
ciar, a reflexionar); y su escritura, el modo en que dispone y estructura su nove-
la, transmite esas tensiones entre una voluntad de narrador, del novelista, y una

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necesidad, también, de ejercer su rol en tanto intelectual, en tanto letrada, de
transmitir determinadas ideas. Aves sin nido condensa un lugar que, a finales del
siglo XIX, empieza a ser problemático, se materializa en una escritura.

4. LA ARTISTA NARRADORA, LA INTELECTUAL PRECEPTIVA

Aislados del conjunto, determinados fragmentos de Aves sin nido nos llevan a
pensar en una escritura profundamente artística, capaz de servirse (a veces, in-
cluso, en exceso) de recursos como el símil o la metáfora, más próximos a los
efectos que intenta producir la poesía —ese género que según Mercedes Cabello
en nada debía relacionarse con la novela— que a una voluntad narrativa. Baste
observar el modo en que la narradora de la novela describe el enamoramiento
que surge del primer encuentro entre los jóvenes Margarita y Manuel:

“pero el arquero Niño infiltró el alma de Margarita en el corazón de Manuel; y junto

al lecho de muerte nació el Amor que, rodeado de una valla insuperable iba a conducir

a aquel joven nacido, al parecer en esfera superior a Margarita, a los umbrales de la

felicidad. (Matto de Turner 2006:168)

Escribe Matto de Turner “arquero niño” y no escribe “amor”; para decir que Manuel,

desde que vio a Margarita, se sintió enamorado de ella, Matto escribe que Cupido in-

filtró el alma de Margarita en el corazón de Manuel; coloca dos figuras antitéticas

como el cuerpo muerto de la madre y el amor reciente juntos, en afán por establecer

una oposición. La novela, en cuyo proemio Matto establece la importancia de ser ve-

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rosímil, fotográfica, objetiva; emplea un lenguaje sugerente y una representación, le-

jos de realista, melodramática.

Son, de igual modo, interesantes los momentos en los que Matto interrumpe la novela

para establecer una sentencia, para decir; aunque esta vez lo que se diga no tenga un

carácter político sino sea una conclusión acerca de la juventud y del amor, aunque lo

que diga no tenga la claridad a la que tanta importancia otorga en su proemio, sino que

la atiborre de metáforas y símiles:

“Dichosa juventud porque puede amar

Edad venturosa del hombre igualada a la rosa en botón con sus distintivos de edad,

aroma y unión; sumando felicidad” (Matto de Turner 2006:191)

Más adelante la novela establece otras sentencias que Matto de Turner parece estable-

cer como objetivas, como universales, siendo en realidad profundamente subjetivas.

Matto se pregunta por qué es que la mujer enamorada conoce con tal intensidad el so-

nido de los pasos del amante, su aliento a la distancia, su voz en medio de la multitud:

“¿Por qué razón la mujer que ama conoce, no sólo el sonido de los pasos de su amn

te, sino que siente el perfume de su aliento a la distancia y el eco de su voz vibra sono

ro entre multitud de otras voces? (Matto de Turner 2006:191)

Son abundantes los momentos en donde la escritura de Aves sin nido se presenta artifi-

ciosa, sugerente, poética (en la acepción de Mercedes ce Carbonera). También buena

parte de las escenas son sumamente románticas y melodramáticas, momentos en los

que la escritura de Matto de Turner parece alejarse momentáneamente de la intención

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fundamental de novela que promueve en el Proemio. Sobre estos modos de represen-

tación, el crítico Jorge Cornejo Polar sostiene que:

“Sin duda se trata [el argumento de Aves sin nido] de un argumento inocultablemente

melodramático, aunque nada inusual en la novela hispanoamericana del siglo XIX,

que parece agotarse en su propia truculencia.” (Cornejo Polar 2013:431)

En contraste con estos modos de representación preciosista y melodramática, también

podemos percibir en el texto momentos en donde se ofrece un contraste a esa finalidad

solo estética. La escritura no encuentra una dirección única, se hace a lo largo de las

páginas inestable, problemática, oscilante. En efecto, Matto de Turner estructura la

narración de Aves sin nido con la finalidad de decir algo a sus lectores, elabora situa-

ciones que le permitan sustentar ideas ya preconcebida, condensadas en el Proemio,

en buena parte de carácter político. Por eso sitúa una dicotomía marcada (y bastante

simplificada) entre personajes buenos (la pareja Marín) y personajes malos (el cura y

el gobernador); por eso plantea personajes andinos que piden ayuda a los personajes

limeños. Y sin embargo, son muy interesantes los momentos en los que la narración se

detiene, en los que la fluidez de las escenas queda en suspenso, se interrumpe el tiem-

po pasado y la narradora interpone una voz en tiempo presente (se narra en presente lo

que no ha pasado, lo que sigue siendo en tanto verdad universal) cuya finalidad es di-

reccionar lo que ha sido narrado o lo que se estará por narrar. No son pocos los mo-

mentos en los que Matto de Turner intercala sentencias como si las mismas escenas

colocadas en el texto fuesen insuficientes para dejar que estas ideas sean concluidas

por el lector. Hay, en esa estrategia, por supuesto, un posicionamiento respecto de la

novela en tanto género y sus posibilidades en el ámbito de lo político. La novela, un

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género narrativo, ya no narra, sino que dice, es forzada a decir. Matto, así, disciplina

su propio texto, fija lo que el lector debe entender a partir de lo que está leyendo. Re-

visemos algunos momentos llamativos en Aves sin nido:

En el primer encuentro entre Lucía Marín y Marcela, la segunda pide ayuda porque las

autoridades del pueblo están abusando de su marido. Antes de que Marcela cuente

todo el problema, la voz de la narradora suspende la fluidez del diálogo para describir,

pero enseguida afirma una falta de cercanía hacia determinados sectores. Acusa un

problema nacional:

Era preciso ver de cerca aquellas desheredadas criaturas, y escuchar de sus labios, en

su expresivo idioma, el relato de su actualidad, para explicarse la simpatía que brota

sin sentido en los corazones nobles, y cómo se llega a ser parte en el dolor aun

cuando solo el interés del estudio motive la observación de costumbres que la mayo

ría de los peruanos ignoran y que lamenta un reducido número de personas (Matto

de Turner 2006:100)

Más adelante, Lucía reflexiona acerca de cómo es posible que el cura Pascual haya

llegado tan lejos en el sacerdocio, cometiendo tal cantidad de abusos. Esta vez, la na-

rradora ya no se dirige al lector (o en todo caso, se dirige indirectamente); sino que

apostilla los mismos pensamientos de sus personajes.

“Olvidaba, Lucía, que siendo misión dependiente de la voluntad humana, quedaba

explicada su propensión al error, y ella no sabía como son generalmente los Pastores

de los curatos apartados.” (Matto de Turner 2006:106)

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Uno de los momentos en donde Aves sin nido propone una intención más evidente-

mente política es al empezar el capítulo X, cuando desarrolla una observación sobre

cómo deben ser corregidos los vicios de un pueblo. El fragmento es interesante porque

sitúa una posición de la misma narradora respecto de lo que está contando: la educa-

ción y la erradicación de los vicios debe estar basada en la creencia de un Ser Supe-

rior. La sentencia del narrador funciona en conjunto con la presentación del cura como

antagonista central de los personajes. Matto de Turner no está planteando en su novela

un ataque directo a los sacerdotes en tanto institución, sino una dura crítica a aquellos

sacerdotes que desprestigian a la Iglesia cometiendo toda clase de abusos en la pro-

vincia. El plural, en este sentido, tampoco es gratuito, sino que establece una colecti-

vidad, una empresa en la que deberían participar todos los peruanos (sus lectores). El

fragmento se nos presenta esencialmente político:

“Ataquemos las costumbres viciosas de un pueblo sin haber puesto antes el cimiento de la
instrucción basada en la creencia de un Ser Superior, y veremos alzarse una muralla impene
trable de egoísta resistencia, y contemplaremos convertidos en lobos rabiosos a los corderos
apacibles de la víspera. […] Juzgamos que solo es variante de aquel salvajismo lo que ocurre
en Killac, como en todos los pequeños pueblos del interior del Perú, donde la carencia de es
cuelas, la falta de buena fe en los párrocos, y la depravación manifiesta de los pocos que co
mercian con la ignorancia y la con siguiente sumisión de las masas, alejan, cada día más, a
aquellos pueblos de la verdadera civilización, que, cimentada agregaría al país secciones im
portantes con elementos tendentes a su mayor engrandecimiento.” (Matto de Turner
2006:121-122)

El procedimiento de la sentencia que precede a lo narrado (de la verdad universal pro-

puesta por la voz de la narradora y que pasará a ser ejemplificada en la narración) es

un recurso también presente en la escritura de Clorinda Matto. Así, aparece una frase

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antes de presentar el momento en que el cura Pascual se arrepiente ante Fernando Ma-

rín. La voz de la narración, entonces, asume un rol activo en tanto juzga el acto mismo

del perdón. Se ha interrumpido otra vez la fluidez del que narra, ahora habla el narra-

dor preceptista y comprometido:

“Positiva es la influencia simpática que ejerce ante sus semejantes el hombre que reconocien
do la mala senda se detiene para desandar lo andado y poder amparo de los buenos.
Por descorazonado y egoísta que sea el actual siglo, es falso que el arrepentimiento no inspi
re interés y merezca respeto.” (Matto de Turner 2006: 169)

Es, de igual modo, ya no la narradora dueña de los símiles y del lenguaje artificioso la

que pasa a establecer una sentencia en la escena en la que Fernando Marín anuncia el

viaje a Lima de toda la familia. Aparece entonces una embellecida Margarita ante lo

que la narradora reflexiona acerca de la condición (universal y local) de la mujer:

“Engreida y estimada la mujer gana un ciento por ciento en hermosura y en cualidades mora
les. Si no, acordémonos de esas infelices mujeres hostigadas en los misterios del hogar por los
celos infundados; gastadas por la glotonería de los maridos; reducidas a respirar aire débil y
tomar alimento escaso, y al punto tendremos a la vista la infeliz mujer displicente, pálida, oje
rosa; en cuya mente cruzan pensamientos siempre tristes” (Matto de Turner 2006: 197)

Desplazada en este fragmento la escritura narrativa, la que propone esta afirmación de

carácter marcadamente social es la escritura preceptiva, es la intelectual que, a través

de la novela, pretender afirmar y sustentar una idea, una voz que se impone por mo-

mentos y que con esa misma facilidad se diluye para dar lugar nuevamente a la narra-

ción, haciéndola conflictiva, indecisa, problemática. La escritura que propone esta

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sentencia sobre la condición de la mujer en la época es la misma que la del Proemio

en las primeras páginas del libro. Ha vuelto a serlo.

5. CONCLUSIONES

A lo largo de nuestro ensayo hemos abordado el carácter oscilante que presenta la es-

critura de Aves sin nido, una novela que por momentos asume un proyecto estético

preciosista (encarnando el ideal del escritor-artista), y en otros un proyecto de carácter

más preceptivo (encarnando el ideal del escritor-intelectual). Hemos situado esta es-

critura problemática como inevitable consecuencia de una inestabilidad en el lugar

que en la nación debía tener el sujeto letrado, el cual, conforme se va consolidando la

modernización de los Estados independientes, fue perdiendo el lugar de poder político

que hasta entonces ocupaba. Consideramos fundamental señalar la importancia de la

escritura de Clorinda Matto de Turner en tanto encarna el dilema del sujeto letrado en

el Perú a finales del siglo XIX. Lejos del lugar que la misma Clorinda Matto de Turner

ocupó en tanto intelectual (una discusión que nos remitiría, más bien, a una análisis

histórico-sociológico) nos parece fundamental comprender cómo una problemática al

rededor del lugar del artista en una sociedad especializada, presenta unas consecuen-

cias en la estructura, representación y escritura misma de una obra de ficción. Aves sin

nido, así, se propone como un caso complejo de escritura híbrida.

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BIBLOGRAFÍA

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CORNEJO POLAR, JORGE. Crítica de la razón heterogénea. Lima : Fondo Editorial

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CABELLO DE CARBONERA, Mercedes. Artículos periodísticos y ensayos. Fondo

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RAMA, Ángel. La ciudad letrada. Hanover: Ediciones del Norte, 1984.

MATTO DE TURNER, CLORINDA. Aves sin nido. Castelló de la Plana : Universitat

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