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no. 45: 55-66, enero-marzo de 2006. Desigualdades y migraciones internacionales: una serpiente que se muerde

no. 45: 55-66, enero-marzo de 2006.

Desigualdades y migraciones internacionales: una serpiente que se muerde la cola

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Profesor. Centro de Estudios de Migraciones Internacionales, Universidad de La Habana.

E l siglo XXI ha dado continuidad óaunque no de forma idÈnticaó a un fenÛmeno que se viene

manifestando con fuerza creciente en los ˙ltimos cuarenta aÒos: la tendencia de los vÌnculos globales a abarcar todas las ·reas geogr·ficas y todos los grupos humanos, y a establecer diferencias entre estos. Algunos se convierten en miembros de pleno derecho en el nuevo orden global, mientras otros (la mayorÌa) quedan marginados. Este es en la actualidad uno de los temas principales que se debaten en torno a las contradicciones provocadas por el sistema capitalista a escala universal. La exclusiÛn es un principio constitutivo de identidades y actores sociales en la medida en que se asocia a formas de explotaciÛn y dominaciÛn.

El actual modelo socioeconÛmico de desarrollo, a base de fuerzas transnacionales que operan en mercados globalizados aunque fragmentarios, intrÌnsecamente desintegrativo a nivel nacional interno aunque sea integrativo selectivamente a nivel supranacional, redefine las formas de exclusiÛn sin eliminar las antiguas: la exclusiÛn hoy dÌa es estar al margen, sobrar (como a nivel internacional, los paÌses del Cuarto mundo, m·s que ser explotados, parecen sobrar para el resto de la comunidad mundial). El mundo de los excluidos es difÌcil de ser

organizado o convocado ideolÛgicamente en nombre de una relaciÛn de explotaciÛn u opresiÛn a escala nacional. Adem·s, la exclusiÛn, hoy dÌa, penetra todas las categorÌas sociales: hombres, mujeres, jÛvenes, estudiantes, trabajadores, incluso empresarios (los llamados microempresarios). Todos ellos est·n atravesados, seg˙n diferentes dimensiones, por el eje inclusiÛn / exclusiÛn. 1

Las din·micas seculares de diferenciaciÛn han sido redefinidas por la globalizaciÛn. Lo social se ha complejizado y, al hacerlo, se viene produciendo una dualizaciÛn transversal en las sociedades, donde se produce una integraciÛn selectiva de ciertos grupos sociales a la vez que se excluyen otros. La globalizaciÛn produce una tensiÛn entre las posibilidades de generar un orden mundial m·s interconectado óen el cual los paÌses aportan desde sus particularidadesó y la desigualdad creciente en el acceso a ese mundo por las distintas sociedades. Se produce una desigualdad estructural mundial que no puede ser superada f·cilmente, al tiempo que aumenta la complejizaciÛn de lo social a travÈs de la diferenciaciÛn social y funcional. La diferenciaciÛn permite la emergencia de la diversidad, pero tiene efectos de desestructuraciÛn sobre las sociedades.

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A nivel socioeconÛmico, se expresa en una creciente inequidad de la estructura social, se produce una regresiva distribuciÛn del ingreso, que aumenta la pobreza, provocando mayor exclusiÛn y desigualdad social. La pobreza debilita el ejercicio de los derechos ciudadanos y la participaciÛn polÌtica y social, en un contexto donde se contraponen la tendencia a la

b˙squeda de una integraciÛn polÌtica y la exclusiÛn social que genera el funcionamiento de la economÌa. ´AsÌ, los procesos de modernizaciÛn tienen consecuencias negativas, porque incrementan la pobreza y la exclusiÛn,

y se asocian a una percepciÛn pesimista de la

desigualdad crecienteª. 2 En este contexto, tienen lugar los movimientos de poblaciÛn a nivel internacional, que son, simult·neamente, el resultado del cambio global y una fuerza importante de cambios posteriores, tanto en las sociedades donde se originan como donde se reciben. Sus impactos se manifiestan en el orden econÛmico, se extienden a las relaciones internacionales, a la vez que conducen a una mayor diversidad Ètnica y cultural, transforman las identidades y desdibujan las fronteras tradicionales. La migraciÛn es mucho m·s que una fuente de nuevas etnicidades, porque constituye uno de los factores de mayor relevancia en la construcciÛn de la ciudad moderna y en la configuraciÛn de sus

estructuras sociales y de diversos ambientes culturales, incluyendo los espacios de desigualdad. En nuestros dÌas, los flujos migratorios son resultado

de diversos factores que les otorgan un gran dinamismo.

Las tendencias demogr·ficas, los conflictos armados,

los desastres naturales, las insuficiencias estructurales del desarrollo, las desigualdades de las economÌas nacionales, las condiciones de pobreza de amplios sectores, la falta de oportunidades laborales y, en general,

el abismo cada vez mayor entre pobreza y riqueza,

estimulan la movilidad de los seres humanos. Este escenario de asimetrÌa profundiza las desigualdades en los niveles de desarrollo, aumenta la migraciÛn internacional y produce una visiÛn conflictiva de la inmigraciÛn en los lugares de recepciÛn, a la vez que resalta la oportunidad que supuestamente ofrece la salida de emigrantes para las sociedades emisoras y los actores de estos procesos. Sin embargo, riesgos inesperados amenazan los derechos de los individuos que migran, y conforman una erosiÛn de masa crÌtica de capital humano. El inmigrante óen especial, el indocumentadoó se

encuentra en una situaciÛn de vulnerabilidad legal, econÛmica, social y cultural. Las polÌticas de control en

la circulaciÛn de personas en los paÌses receptores,

(sobre todo los Estados Unidos y la UniÛn Europea), implican una restricciÛn del mercado laboral; contradictoriamente, ese mismo mercado se convierte

en un estÌmulo para el indocumentado, blanco f·cil de

la explotaciÛn y los bajos salarios. El inmigrante ocupa,

en la sociedad receptora, los nichos laborales no deseados y peor remunerados. En el plano social, la

intolerancia, la xenofobia, la hostilidad, el medio difÌcil

y el desarraigo producen m·s vulnerabilidad. Tales

comportamientos atentan contra los derechos humanos de estas personas. La movilidad implica ingresar en

sociedades de una fuerte exacerbaciÛn de lo individual,

y que rechazan la diversidad. Tales actitudes de rechazo al ´reciÈn llegadoª responden a la percepciÛn de la desigualdad, ligada al origen, a la pertenencia a un segmento Ètnico o racial, socioeconÛmico, polÌtico o cultural, que tiende a negar al otro, al diferente. Por tanto, los procesos de construcciÛn de una identidad en las sociedades receptoras est·n marcados por el encuentro conflictivo entre distintas culturas, que configuran un tejido intercultural complejo donde el otro realmente es negado. El sujeto rechazado vive la negaciÛn desde su anhelo de integraciÛn y puede desarrollar diferentes

estrategias ante el hecho: van desde renegar de lo suyo para intentar sentirse m·s prÛximo a la sociedad que lo discrimina, hasta adoptar una actitud de resistencia y defensa de la identidad como una vÌa para revalorizar

el origen ante la no aceptaciÛn.

La migraciÛn internacional, entendida en sus dimensiones, actores y visiones, resulta causa y

consecuencia de desigualdades sociales, al realizarse en un escenario donde los flujos financieros y de comercio

se liberalizan, a la par que la movilidad de las personas

afronta fuertes barreras restrictivas. Lejos de existir una globalizaciÛn de la migraciÛn, el tema es manejado por receptores y emisores seg˙n intereses polÌticos, econÛmicos, nacionales y regionales, e incluso coyunturales, al margen de los derechos humanos y las reales necesidades de las personas envueltas en estos procesos. Actualmente, este tipo de movilidad de la poblaciÛn

a escala internacional presupone un complejo sistema de redes de intercambio y circulaciÛn de personas, bienes, dinero e informaciÛn, el cual se analiza bajo el concepto de transnacionalidad. Una vez iniciados por

el reclutamiento de trabajadores u otros procesos que

los activan, los flujos de inmigrantes se autoperpet˙an f·cilmente a causa del funcionamiento de los desequilibrios sociales y econÛmicos entre sociedades desiguales y el fortalecimiento de las redes sociales que se conforman en su interior y funcionan a larga distancia. El primero puede apoyar el deseo potencial de emigrar de amplios segmentos de la poblaciÛn del paÌs emisor; el segundo activa ese potencial de manera continua. La migraciÛn internacional es, entre otras cosas, un mecanismo constructor de redes.

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La aportaciÛn pr·ctica fundamental de las redes sociales no es solo es que disminuyen los costos de la migraciÛn, sino que pueden sostener el proceso, incluso cuando los incentivos originales desaparecen o se debilitan sustantivamente. El nuevo espacio transnacional es creado por sostenidos flujos de capital, tecnologÌa, informaciÛn y personas, no necesariamente en funciÛn de la equidad social y la eliminaciÛn de las profundas desigualdades entre sociedades receptoras y emisoras de migrantes, ni de los actores del proceso migratorio. ´Comunidades transnacionalesª es el tÈrmino con el que los estudiosos han nombrado estos campos emergentes, creados por los m·s diversos tipos de actividades, desde la empresa econÛmica, pasando por movilizaciones polÌticas que cruzan fronteras, hasta esfuerzos culturales. Hoy los inmigrantes suelen intentar llevar vidas dobles, ocupando espacios y buscando voz, simult·neamente, en el lugar en que viven y en aquel de donde proceden. M·s all· del tÈrmino, el fenÛmeno que se intenta sintetizar exige un detallado y sistem·tico estudio crÌtico, entre otras razones, por la presencia que tiene y tendr· en el futuro de los paÌses involucrados y de las relaciones internacionales a nivel mundial.

Dimensiones espaciales y numÈricas

La globalizaciÛn econÛmica y la integraciÛn no solo suponen una mayor libertad de circulaciÛn de bienes y capitales, sino tambiÈn de servicios y de trabajadores. El fin de la Guerra frÌa redujo, en apariencia, los obst·culos ideolÛgicos de cara a la migraciÛn internacional, pero hizo aflorar tensiones nacionalistas subyacentes que han dado lugar a limpiezas Ètnicas y a otras clases de movimientos forzados. El n˙mero de migrantes internacionales a largo plazo ha estado aumentando a un ritmo constante. Seg˙n la DivisiÛn de PoblaciÛn de Naciones Unidas, en 1965 solo 75 millones de personas entraban en esta categorÌa, aumentaron a 84 millones en 1975, para llegar a los 105 millones diez aÒos despuÈs. En 1990, habÌa aproximadamente unos 120 millones de migrantes, en 2000 m·s de 175 millones, hasta arribar en 2005 a un estimado de entre 185 y 192 millones. Una de las tendencias m·s destacadas ha sido la feminizaciÛn de las corrientes migratorias internacionales, en las que hasta ahora predominaban los hombres. Los migrantes representan 2,9% de la poblaciÛn mundial, y de ese total pr·cticamente la mitad (48,6%) son mujeres. 3 Los principales flujos de migraciÛn contempor·neos no siguen una lÛgica econÛmica absoluta, sino que est·n normados por lazos histÛricos de hegemonÌa y por el desequilibrio estructural de sociedades perifÈricas, como consecuencia de estar sujetos a influencias de naciones

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m·s poderosas, con antecedentes en el colonialismo, el neocolonialismo y diferentes tipos de dependencia

econÛmica y polÌtica. Los actuales desplazamientos de poblaciÛn se originan en los paÌses menos desarrollados

y van a ciudades del mundo avanzado, a partir de

relaciones histÛricas de dependencia y subordinaciÛn entre los principales emisores y receptores de migrantes. Una eficaz vÌa a travÈs de la cual se mantienen los vÌnculos entre unos y otros, est· dada por la indiscriminada difusiÛn masiva del estilo de vida y modos de consumo de NorteamÈrica y Europa occidental en paÌses cuyas posibilidades reales de desarrollo, poco o nada tienen que ver con tales modelos sociales de consumo y bienestar. Estos elementos explican por quÈ los paÌses africanos y asi·ticos m·s pobres ócomo Sierra Leona, Indonesia

o Burkina Fasoó, no figuran entre las principales

fuentes de migrantes internacionales hacia los Estados Unidos; que paÌses latinoamericanos como Bolivia, Honduras o Paraguay, envÌen cifras insignificantes de emigrantes a Francia, Alemania y el Reino Unido. 4 La existencia de una historia de relaciones econÛmicas y

polÌticas, en tÈrminos de explotaciÛn, subordinaciÛn y dependencia, es la razÛn por la cual las principales fuentes de inmigraciÛn, a inicios de la primera dÈcada del siglo XXI hacia los Estados Unidos, se originen en MÈxico, Filipinas, Taiw·n y algunos paÌses de CentroamÈrica y el Caribe, entre otros. 5 La migraciÛn internacional puede contextualizarse en cinco grandes sistemas migratorios: AmÈrica del Norte, Europa, Golfo Ar·bigo PÈrsico, Asia y PacÌfico

y AmÈrica Latina y el Caribe. 6 Los migrantes

internacionales van y vienen de cualquier parte del mundo; el mayor n˙mero se encuentra en Asia; en Europa y en AmÈrica del Norte las cifras se asemejan; les sigue £frica, AmÈrica Latina y OceanÌa, en este orden. M·s de la mitad de estas personas viven en paÌses en

desarrollo. Algunos de los complejos factores que originan y mantienen la migraciÛn internacional se encuentran ligados a los movimientos mundiales a travÈs

de grandes distancias; por ejemplo, la migraciÛn desde China y la India hacia los Estados Unidos, o desde el Sur, el Este y el Sudeste de Asia hasta regiones del Golfo. Sin embargo, la mayor parte de estos movimientos de poblaciÛn a escala mundial se producen dentro de las diferentes regiones, es decir, en NorteamÈrica, AmÈrica Central y el Caribe; entre el Este y el Oeste en Europa; de una a otra parte del Mediterr·neo; en el Cono sur de AmÈrica; desde zonas del £frica subsahariana hasta Sud·frica; desde Pakist·n, Bangladesh, Nepal, Sri Lanka

y Afganist·n hasta la India; y finalmente en el Sudeste

Asi·tico desde paÌses como Filipinas e Indonesia hacia

Singapur, Malasia y Hong Kong. 7

Antonio Aja DÌaz

Si solo tomamos en consideraciÛn el elemento cuantitativo de las migraciones internacionales, podrÌa inferirse que es un fenÛmeno de una cuantÌa menor. Sin embargo, el an·lisis no puede dejar de tomar en cuenta el impacto que provoca en la vida econÛmica,

social e incluso polÌtica de los paÌses de emigraciÛn, la tendencia a multiplicarse los orÌgenes de los migrantes

y las consecuencias de la inmigraciÛn en los principales

receptores, al concentrarse la poblaciÛn que migra en las ´ciudades globalesª, donde son puntos de convergencia del poder polÌtico y econÛmico. En el caso de los orÌgenes y destinos de la migraciÛn internacional, se destaca que los diez principales paÌses de emigraciÛn entre 1970 y 1998 pertenecÌan al mundo en desarrollo y dependiente, mientras que los de inmigraciÛn pertenecen a los favorecidos por sus niveles de desarrollo. 8

Seg˙n los datos m·s recientes, alrededor de 52,5% de la poblaciÛn que migra internacionalmente son hombres y 47,5% mujeres. La cifra m·s elevada de mujeres se encuentra en los paÌses con mayor migraciÛn global; su proporciÛn es superior en los paÌses desarrollados (casi 50%) que en los paÌses en desarrollo

(46%), lo cual evidencia la creciente feminizaciÛn de las corrientes migratorias en el mundo. 9 Los trabajadores migrantes ocupan un espacio de significaciÛn en las cifras internacionales. 10 La proporciÛn de trabajadores migrantes en la fuerza laboral de varios paÌses de la OCDE fue m·s elevada en Luxemburgo, Australia, Suiza, los Estados Unidos, Austria, Alemania y Francia. 11 En el caso de los trabajadores altamente calificados, en los aÒos 1999-2001 los flujos de mayor relevancia se encuentran en receptores como los Estados Unidos, JapÛn y Canad·. Esta relaciÛn se completa con el Reino Unido, Australia

y Alemania. 12 La migraciÛn irregular es un fenÛmeno complejo y difÌcil de cuantificar, que responde a las reglas de un negocio muy lucrativo, difÌcil de controlar y erradicar. Se estima que anualmente entre 700 000 y 2 millones de mujeres y niÒos cruzan las fronteras internacionales. Unas 500 000 personas ingresan ilegalmente cada aÒo a los Estados Unidos, Canad·, Australia y Nueva Zelanda, mientras que en la UniÛn Europea se estima que la cifra varia entre 120 000 y 500 000 personas al aÒo.

Factores que promueven la movilidad y su heterogeneidad

La globalizaciÛn se produce en situaciones de desigualdad entre las diferentes regiones del mundo y dentro de los propios paÌses. Migrar, en la periferia, es

una medida de supervivencia, una posibilidad para mejorar la vida del migrante y su familia.

El modelo de desarrollo adoptado en la inmensa mayorÌa de los paÌses americanos emisores de mano de obra no ha generado oportunidades de crecimiento ni, en general, de desarrollo econÛmico y social. Por el contrario, ha significado la generaciÛn de din·micas regresivas: precarizaciÛn laboral y desempleo, profundizaciÛn de las desigualdades sociales, pÈrdida de trabajadores calificados, desarticulaciÛn y estancamiento productivo, inflaciÛn, mayor dependencia econÛmica del exterior, entre otras. Como resultado, se experimenta una convergencia entre el despoblamiento y el abandono de actividades productivas en las zonas de fuerte emigraciÛn. Se trata de un modelo de desarrollo que produce una emigraciÛn galopante, que incorpora a m·s y m·s personas, familias y comunidades, de un creciente n˙mero de paÌses y regiones. A su vez, la escalada migratoria obedece a la demanda constante de trabajadores en los paÌses receptores, la mayorÌa de las veces sin abrirles canales para su ingreso documentado, lo cual, adem·s de crear condiciones adversas para su inserciÛn laboral, pone en riesgo su vida. 13

En el escenario mundial se establece una contradictoria relaciÛn entre la globalizaciÛn y las

migraciones que, en tÈrminos de la dialÈctica materialista, no necesariamente puede desembocar en nuevas y necesarias formas de desarrollo para la humanidad. Un simple listado de esas contradicciones nos lleva a reconocer aspectos tales como lo contradictorio entre inclusiÛn y exclusiÛn, el mercado y el Estado, la riqueza

la pobreza creciente, la Red y el Yo, 14 lo global y lo local, la economÌa y el medio ambiente, la modernidad

y

y

la posmodernidad, el ciudadano nacional y el global,

y

la globalizaciÛn desde arriba y desde abajo. La

migraciÛn internacional encuentra sus determinantes esenciales en las desigualdades en los niveles de desarrollo, cuya enormidad, persistencia y notoriedad en el mundo globalizado contempor·neo acrecienta las llamadas presiones migratorias. La contradicciÛn entre la inclusiÛn y la exclusiÛn es un aspecto central para todas las dem·s contradicciones contempor·neas, a partir de la tendencia de los vÌnculos globales a abarcar todas las ·reas geogr·ficas y todos los grupos humanos y, a la vez, establecer diferencias entre esos grupos: algunos se convierten en miembros de pleno derecho en el nuevo orden mundial, mientras que la mayorÌa de la poblaciÛn mundial queda marginada. La asimetrÌa en la distribuciÛn de los beneficios ofrecidos por la economÌa internacional es evidente, ya sea por las carencias de capital humano y de conocimiento o, en general, por las insuficiencias estructurales del desarrollo. La precariedad del empleo

en diferentes regiones del planeta y la profundizaciÛn de las tensiones sociales dan pie a una sensaciÛn generalizada de vulnerabilidad social; de esta manera, se conforma la creciente aceptaciÛn de la emigraciÛn

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como alternativa para enfrentar las difÌciles condiciones de vida, la incertidumbre laboral y social y las inconformidades con los patrones de desarrollo en disÌmiles paÌses del orbe. En el nuevo orden econÛmico desaparece la producciÛn de subsistencia de las familias y comunidades, y es reemplazada por la participaciÛn en los mercados nacionales e internacionales. Los individuos y grupos que cumplen con las caracterÌsticas exigidas para adecuarse a los mercados globales óya sea a travÈs de bienes laborales, de capital o culturalesó son incluidos en el orden global como ciudadanos, con derechos civiles, polÌticos y sociales. Los que no, son excluidos y se les llega a negar los derechos m·s elementales. Como consecuencia de la globalizaciÛn, la emigraciÛn es un aspecto de la disoluciÛn de las estructuras econÛmicas y sociales tradicionales. PaÌses enteros pueden desarrollar culturas de emigraciÛn, como Italia hace m·s de medio siglo, o Filipinas en la actualidad. Numerosos emigrantes perciben su situaciÛn como una exclusiÛn econÛmica y social: se ven obligados

a abandonar sus paÌses porque ya no queda lugar para

ellos, incluso pueden llegar a verse como excluidos de la comunidad nacional. De la misma forma, en los paÌses de inmigraciÛn son numerosas las comunidades que experimentan dr·sticos cambios. El asentamiento de los inmigrantes puede transformar la economÌa nacional y las ciudades,

asÌ como forzar una reflexiÛn sobre los valores sociales

y culturales. En ocasiones, los inmigrantes tambiÈn sufren la exclusiÛn en ese plano debido a las desventajas econÛmicas, las violaciones de sus derechos o la discriminaciÛn. En paÌses receptores de larga tradiciÛn,

la inmigraciÛn se ha convertido en un tema clave de los

debates sobre relaciones sociales e identidad nacional. Con el tiempo, es indudable que lo mismo ocurrir· en paÌses disÌmiles de Asia, AmÈrica Latina o £frica. Este proceso, que incluye a algunos y excluye a otros, es, aparentemente, el resultado de fuerzas anÛnimas del mercado. Por lo tanto, ni los individuos, ni las

instituciones ni el Estado asumen responsabilidad alguna por esta evoluciÛn, que arrastra a millones de personas

a la pobreza. El triunfo del mercado, tanto a nivel

nacional como internacional, significa que muchos gobernantes no ven las grandes desigualdades como un problema, sino como algo esencial e inevitable para la eficacia del sistema econÛmico, lo cual se refleja en las polÌticas internas y el tema de la emigraciÛn. La contradicciÛn entre mercados y Estados es sumamente acusada en el ·mbito de las migraciones internacionales. Los paÌses de origen, por ejemplo, suelen oponerse a la emigraciÛn de profesionales altamente calificados, denunciada como fuga de cerebros y como una pÈrdida de las inversiones en su educaciÛn. Por

otra parte, los empresarios de los paÌses receptores se apresuran a dar la bienvenida a los inmigrantes calificados. Para quienes no tienen formaciÛn, ocurre lo contrario. Los gobiernos de los paÌses de origen los estimulan a abandonar el paÌs, ya que ello significar· el envÌo de remesas desde el exterior y un alivio de la presiÛn social. Los gobiernos de los paÌses receptores son cada vez m·s reacios a admitir trabajadores inmigrantes no calificados, si bien hacen la vista gorda ante las permanencias ilegales cuando tienen necesidad de mano de obra no calificada. Aunque no existen claras evidencias de una promociÛn deliberada de la emigraciÛn en diferentes regiones del mundo, la visiÛn de ese fenÛmeno como una salida, una alternativa e incluso un alivio ante las presiones del mercado laboral y las necesidades de atenciÛn gubernamental a grandes contingentes de poblaciÛn, tiene aceptaciÛn en diferentes regiones. Durante aÒos, muchos gobiernos pr·cticamente no han dedicado esfuerzos para aplicar medidas que atiendan las presiones migratorias en sus territorios y mejoren la

situaciÛn econÛmica y social de los migrantes potenciales. Cuando los gobiernos intentan detener las migraciones, entra en juego un nuevo mercado: el mercado global de las migraciones, organizado por agentes dedicados al reclutamiento de trabajadores y funcionarios implicados en este proceso, que obtienen ganancias de la migraciÛn, legal o no. Ese mercado est· vinculado a las redes sociales que se desarrollan en el proceso migratorio. Al actuar de conjunto, las redes

y la industria de la migraciÛn pueden tener una mayor

incidencia en los flujos de poblaciÛn que las polÌticas de los gobiernos. Las migraciones internacionales son una parte esencial del mundo y de los procesos actuales. Si la libre circulaciÛn de capitales, productos e ideas tiene luz verde, pero al mismo tiempo se intenta detener la circulaciÛn de las personas, se crea una insalvable dicotomÌa social y jurÌdica, en la cual la tendencia es la conversiÛn del movimiento legal migratorio en una pr·ctica ilegal. En el centro del an·lisis del tema de las migraciones

y la marginalidad aparece la contradicciÛn entre la riqueza y la pobreza crecientes. Hoy los ricos son cada vez m·s ricos y los pobres aumentan a la par del deterioro que se produce en las condiciones de vida de la clase media. Tal tendencia se aprecia en casi todos los paÌses industrializados m·s antiguos. El declive del Estado de bienestar ha exacerbado la polarizaciÛn social. Estas crecientes desigualdades en la distribuciÛn de los ingresos tambiÈn est·n presentes en los paÌses emergentes, tercermundistas o en vÌas de desarrollo. El desarrollo econÛmico bajo condiciones de libre mercado y con Estados no intervencionistas parece

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conducir, inevitablemente, a una mayor desigualdad. Las teorÌas de la modernizaciÛn sostienen que se producir· un goteo desde los ingresos superiores a los grupos m·s desfavorecidos. Sin embargo, esto no es lo que se puede verificar en la realidad de la vida

revertido, hasta el presente, en bienestar y estabilidad para la mayorÌa de la poblaciÛn mundial. En este contexto, las migraciones reafirman las caracterÌsticas, los desniveles y las relaciones predominantes entre el Norte y el Sur, a la vez que aparecen nuevos efectos

cotidiana de millones de seres humanos. Significa una reducciÛn del acceso a la educaciÛn, a las prestaciones

entre diferentes paÌses del propio Sur. El Norte contin˙a siendo preferentemente receptor de migraciÛn, mientras

sanitarias y a las expectativas de vida. PaÌses enteros

el

Sur asume tanto la tendencia de la emisiÛn como de

son excluidos del nuevo orden global y a la vez se incluyen en los principales sistemas migratorios

la

recepciÛn de flujos de migrantes en m·s de un caso. En el marco de las relaciones internacionales, las

internacionales como proveedores de fuerza de trabajo,

migraciones adoptan crecientemente un car·cter global

sea calificada o no.

e

interrelacionado: las corrientes migratorias se

Las caracterÌsticas del conflicto han cambiado. Las viejas divisiones eran entre trabajadores y capitalistas,

corresponden con esas condiciones a nivel universal, regional y local. La dependencia de los paÌses

entre el modelo liberal democr·tico y el proyecto del

exportadores de fuerza de trabajo a las tendencias de

socialismo real. Hoy, dentro del capitalismo, los

la

economÌa mundial, se expresa en la reafirmaciÛn de

modelos son m·s complejos y agravan las

los movimientos de fuerza laboral, tanto en la direcciÛn

contradicciones. En el interior de cada paÌs, se gesta una divisiÛn entre los que est·n incluidos en la corriente predominante de las relaciones econÛmicas y sociales y aquellos que quedan excluidos. En los antiguos paÌses

Sur-Norte y Sur-Sur, como Norte-Norte. La creciente diversidad de la migraciÛn internacional se traduce en relevantes efectos sociales que tienen impactos positivos y negativos. Se relacionan con una

industrializados, se habla de la sustituciÛn de una sociedad de clases por una sociedad de los dos tercios,

mayor diversidad cultural e interacciÛn social, pero al mismo tiempo propician altos niveles de segregaciÛn y

en la que la mayorÌa supuestamente sigue incluida, pero

la

tendencia a culpar a los migrantes de todos los males

no una minorÌa creciente. En los paÌses menos

de la sociedad. Resurgen tendencias xenÛfobas, racistas

desarrollados, contin˙a excluyÈndose a la mayorÌa.

y

de exclusiÛn. La delincuencia es una cuestiÛn social

Todas estas formas de exclusiÛn se inscriben en una diferenciaciÛn basada en la pertenencia al grupo: las minorÌas, las mujeres, las etnias y las razas, los pueblos indÌgenas y la juventud sufren discriminaciÛn y se encuentran en una situaciÛn de desventaja. Una vez m·s,

que requiere especial atenciÛn, ya que los migrantes pueden ser tanto autores como vÌctimas de este fenÛmeno. Los efectos econÛmicos de la migraciÛn en los paÌses de origen se vinculan a la promociÛn de la migraciÛn

las migraciones desempeÒan un papel clave. Pr·cticamente en todos los paÌses de Occidente existen nuevas minorÌas Ètnicas, surgidas de las migraciones de los ˙ltimos cincuenta aÒos. En algunos casos, los descendientes de los inmigrantes siguen sin tener derecho

internacional de manera implÌcita o explÌcita en la polÌtica de muchas de estas naciones, fomentando la exportaciÛn de la mano de obra como una cuestiÛn de polÌtica econÛmica. Tales acciones est·n presentes en paÌses como TurquÌa, Corea del Sur, la India, MÈxico

a la ciudadanÌa, aunque hayan nacido en el paÌs de residencia. Incluso quienes son ciudadanos sufren a veces la discriminaciÛn por motivos de raza, etnia o religiÛn. Son situaciones que conducen a marginaciÛn, pobreza, conflictos sociales y potenciales flujos de migrantes.

El Salvador. El an·lisis de los efectos econÛmicos de la emigraciÛn abarca otros aspectos m·s all· del tema de las remesas, ya que supone una pÈrdida real de capital humano por la fuga de cerebros y de recursos humanos para el paÌs de origen, al margen de teorizaciones e

y

Efectos de los flujos migratorios internacionales

intentos de aplicaciÛn de polÌticas en busca de obtener alguna ganancia supuestamente en tÈrminos de transferencias de conocimientos y el posible retorno de ´nacionales calificadosª. 15 El actual escenario internacional obliga a estimular

Los efectos de la migraciÛn internacional son tan

la

circulaciÛn y el intercambio de recursos humanos

complejos como sus causas, tanto en los paÌses de origen como en los de destino. Con frecuencia, los mismos elementos que crean beneficios generan costos econÛmicos, demogr·ficos, sociales y polÌticos. Las relaciones econÛmicas y sociales resultantes del proceso globalizador a escala universal no se han

calificados, y a pensar en polÌticas activas con los emigrados y en funciÛn de la transferencia tecnolÛgica. Pero el problema no se soluciona con la aplicaciÛn de teorÌas como la ´recirculaciÛn de cerebrosª o la transferencia de conocimientos a los paÌses que aportan este capital humano. Su an·lisis est· abierto al debate

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Desigualdades y migraciones internacionales: una serpiente que se muerde la cola

internacional y nacional, tanto como las estrategias y t·cticas para enfrentarlo como parte del complejo proceso de las causas y consecuencias de la migraciÛn internacional. Por otra parte, en el contexto de las relaciones internacionales, desde finales del pasado siglo las migraciones se han convertido en un problema de seguridad, tanto para los paÌses receptores como para algunos de los emisores, en dependencia de los factores geopolÌticos y econÛmicos que intervienen en las relaciones regionales e internacionales. Uno de los ejemplos m·s ilustrativos de este problema lo encontramos en las relaciones migratorias entre Cuba y los Estados Unidos. Por ˙ltimo, est·n las consecuencias e impactos a corto y largo plazo de los actuales flujos migratorios internacionales, porque si bien de manera inmediata este tipo de movimiento poblacional puede aliviar las presiones sobre el mercado de trabajo y aportar transferencias de divisas de importancia para los paÌses que las reciben, la pÈrdida de la poblaciÛn joven, la descalificaciÛn de la fuerza de trabajo y la creciente y sistem·tica dependencia que se crea de las transferencias de divisas constituye una amenaza real para el desarrollo de los paÌses emisores de migrantes.

Remesas de los migrantes

Las remesas constituyen uno de los temas de mayor novedad y complejidad para su determinaciÛn en tÈrminos numÈricos e impacto cualitativo en las sociedades donde se reciben. 16 Su an·lisis desborda las consideraciones sobre la acciÛn individual-familiar del envÌo y recepciÛn de divisas desde los paÌses de inmigraciÛn, asÌ como de las interrelaciones y beneficios que ello supone. Se proyecta en el contexto de la evaluaciÛn internacional de los nefastos resultados de las polÌticas neoliberales y de los intentos de modelos de dependencia econÛmica y polÌtica en medio de la globalizaciÛn. Est· presente en el contexto de la relaciÛn migraciÛn-desarrollo, desde la Ûptica de los paÌses de emigraciÛn, por lo que reviste un sentido estratÈgico en el estudio de las consecuencias de las migraciones internacionales. 17 Entre las principales dificultades para la evaluaciÛn de su impacto potencial sobre el desarrollo de las comunidades receptoras se encuentran:

l

Los costos del envÌo y las formas de su reducciÛn.

l

Las formas de utilizaciÛn (consumo, ahorro, inversiÛn).

l

Las fluctuaciones a que est·n expuestas la magnitud y regularidad de los flujos, algunas ligadas al entorno econÛmico y social en los paÌses de origen y destino.

l

El comportamiento y la situaciÛn de los individuos despuÈs de transcurrido alg˙n tiempo desde su emigraciÛn, que influye en la fluctuaciÛn de sus flujos.

l

La duraciÛn de las estadÌas en las sociedades receptoras y el grado de interacciÛn de los migrantes con sus familias y sus comunidades de origen, con una influencia directa sobre el monto y la intensidad de las transferencias econÛmicas.

l

Los efectos de dependencia macroeconÛmica y sobre los hogares receptores.

Las restricciones identificadas para el uso productivo de las remesas se encuentran, entre otras, en:

l

Las familias receptoras no poseen otras opciones significativas que les permitan renunciar al consumo de la remesa.

l

Las tasas de interÈs para las cuentas bancarias de los pequeÒos ahorradores son negativas.

l

La ausencia de programas de crÈditos y de asistencia tÈcnica inhibe el desarrollo de habilidades empresariales.

l

Una buena parte de los negocios familiares creados con las remesas son pequeÒos establecimientos de expendio de comidas, talleres de costura o comercio de menor cuantÌa.

l

La microempresa manejada por emigrantes de retorno o por sus familiares tiene estrechos horizontes y altas tasas de fracaso.

l

Prolifera la tendencia de los emigrantes a montar negocios en los paÌses donde se asientan y no en los de origen.

l

Capacidad de participar en la generaciÛn de actividades econÛmicas que contribuyan a crear empleos.

l

Interrogantes sobre su contribuciÛn al desarrollo regional.

l

Imposibilidad de utilizar las remesas en proyectos productivos y de ahorro que fomenten el desarrollo de las comunidades de origen de los migrantes.

En tÈrminos de ventajas y efectos negativos de las remesas, pueden seÒalarse:

l

La diversidad de las transferencias que se efect˙an (familiares-colectivas).

Ventajas: Los emigrantes se convierten en importantes fuentes de dinero. Sus transferencias ayudan

l

Los canales de remisiÛn (formales e informales). Una proporciÛn desconocida viaja en bolsillos de emigrantes, familia y amigos. La estimaciÛn de la cuantÌa escapa a los registros de bancos centrales.

al mejoramiento de la balanza de pagos y pueden constituir una fracciÛn significativa del Producto Interno Bruto. Aportan al desempeÒo individual y familiar de los propios migrantes. Elevan los niveles de consumo

61

Antonio Aja DÌaz

El escenario mundial seguir· potenciando la creciente integraciÛn econÛmica, la globalizaciÛn y los cambios en los intereses geopolÌticos de la Època, lo que tendr· un impacto creciente sobre el comportamiento de la migraciÛn.

de quienes reciben las transferencias monetarias. Pueden incidir en el mejoramiento de los Ìndices de salud y educaciÛn de quienes las reciben. Estimulan la economÌa

local, al ser utilizadas para subsidiar la apertura de nuevos negocios (pequeÒos negocios familiares) o los cultivos comerciales. En el plano psicolÛgico intrafamiliar, la remesa ´justificaª la ausencia del miembro de la familia que emigrÛ. Mantienen los vÌnculos entre el que emigra

y los que ´se quedanª, al concedÈrsele ´derechosª en el

marco familiar a partir de que, en muchos casosª, se erige como su soporte econÛmico. Efectos negativos: Generan aumentos en la demanda de bienes importados, seguida de aumentos inflacionarios, desequilibrios en la balanza comercial y posible pÈrdida de la capacidad adquisitiva. Provocan el aumento de las desigualdades entre paÌses pobres y ricos. El dinero que se transfiere por este concepto supera significativamente la ayuda exterior y la transferencia de capital privado neto desde el mundo desarrollado a los paÌses en vÌas de desarrollo. Aumentan las diferencias entre los que reciben remesas y los que no en los sectores pobres de las sociedades receptoras. Potencialmente, influyen de manera daÒina en la personalidad de los jÛvenes y en la convivencia familiar

y social, si la condiciÛn de rentistas supera a los valores del trabajo en la formaciÛn y desarrollo de la familia. Se genera una dependencia econÛmica de los Estados con respecto a sus ciudadanos que residen fuera del territorio nacional, con posibles efectos en el orden polÌtico. El fenÛmeno de la emisiÛn y recepciÛn de las remesas condiciona las relaciones econÛmicas y polÌticas de los Estados emisores y receptores de migrantes, lo que, en la pr·ctica, significa una nueva forma de dependencia y desigualdad entre el Norte y el Sur, el centro y la periferia, el desarrollo y el atraso. Paralelamente, en el orden de los efectos negativos deben considerarse aquellos relativos a los trabajadores que migran, las condiciones laborales y de vida a las que se enfrentan para poder ayudar a su familia en el paÌs de origen, y los daÒos fÌsicos y psicolÛgicos a que se exponen. Las remesas, como la migraciÛn internacional, es un fenÛmeno en constante aumento. En la dÈcada de los 80 sumaban unos 17 700 millones de dÛlares; en la de los 90 superaron los 30 000 millones y a inicios de 2000 sobrepasaron los 80 000 millones. Para los paÌses

receptores contin˙an siendo una de las principales fuentes de ingresos nacionales. La India, con 11 500 millones de dÛlares; MÈxico con 6 500 millones y Egipto con 3 700 millones anuales, encabezan la relaciÛn de los principales destinos de estos envÌos monetarios. En el Caribe y LatinoamÈrica, las remesas enviadas por trabajadores residentes en los Estados Unidos ascendieron en 2002 a 32 000 millones de dÛlares, lo que significa cerca de veinte veces el volumen de la ayuda exterior norteamericana. 18

Lo interesante es que, en cualquier caso, la magnitud

actual de las remesas revela tanto lo pequeÒo de las

cuotas de asistencia que los paÌses desarrollados brindan

a los paÌses en desarrollo, como que las iniciativas

individuales de los migrantes las superan, pero no las sustituyen. El problema contin˙a abierto a debate en el contexto de las migraciones internacionales, las vÌas para la eliminaciÛn de las desigualdades econÛmicas y sociales, y el desarrollo en un mundo de globalizaciÛn.

SituaciÛn demogr·fica, desigualdades y migraciones internacionales

De este contexto no puede excluirse la evoluciÛn de las tendencias demogr·ficas a nivel mundial, ya que afectan a la migraciÛn internacional principalmente en dos formas: primero, por ser un factor relevante para explicar las razones que llevan a grupos poblacionales

de diferentes paÌses a emigrar. Los paÌses con un r·pido crecimiento demogr·fico no pueden eliminar desigualdades, en particular las estructurales, que impiden aumentar la oferta de empleo para absorber

la nueva mano de obra; al margen de otros fenÛmenos

climatolÛgicos y medioambientales que, en las condiciones de paÌses atrasados, provocan la migraciÛn de personas en cifras importantes. Desde otra

perspectiva, las tendencias demogr·ficas de los propios paÌses receptores influyen en la menor o mayor aceptaciÛn de los inmigrantes y en los impactos que producen.

A fines del siglo XX, la poblaciÛn mundial era de

6 000 millones de personas, con un acelerado crecimiento fundamentalmente en los paÌses m·s atrasados. Los estimados de la poblaciÛn mundial para los prÛximos veinticinco aÒos indican cifras cercanas a

62

Desigualdades y migraciones internacionales: una serpiente que se muerde la cola

los 8 500 millones, lo que, junto a los niveles de contaminaciÛn ambiental y el agotamiento de los recursos energÈticos, pone en peligro la vida en el planeta, con particulares impactos en las zonas de menor desarrollo y mayor desigualdad econÛmica y

cada paÌs, con las inversiones necesarias para los servicios

emigrantes en los paÌses con peores condiciones de vida. La otra cara de la moneda se presenta en los paÌses desarrollados, al tener que iniciar una polÌtica de promociÛn inmigratoria en los prÛximos veinte aÒos ante el envejecimiento de su poblaciÛn. 20

social. La transiciÛn desde altas hacia bajas tasas de mortalidad y de fecundidad es un fenÛmeno que se

JÛvenes, niÒos y mujeres en la encrucijada

est· produciendo y que podrÌa crear un dividendo demogr·fico. A medida que declinan las tasas de fecundidad, aumenta la poblaciÛn en edad activa, en comparaciÛn con las personas dependientes de menor edad. Se crea, por ˙nica vez, una oportunidad de crecimiento que puede realizarse si se cuenta a nivel de

La participaciÛn de los jÛvenes en la migraciÛn internacional reviste particular relevancia. Son individuos que, debido a las peculiaridades de la etapa vital en que se encuentran y a la exposiciÛn a modificaciones de su entorno social e individual, se hacen potencialmente m·s vulnerables y, al mismo tiempo, actores dinamizadores

de

planificaciÛn familiar, los de salud, educaciÛn general,

de la sociedad. En materia de migraciÛn internacional,

desarrollo cultural y social, con Ènfasis en las necesidades

existe un conjunto de aspectos que otorgan a los jÛvenes

de gÈnero y en las oportunidades de empleo para una nueva fuerza de trabajo. Es una oportunidad demogr·fica que se inicia con la disminuciÛn de las cifras de hijos de m·s corta edad, como consecuencia de las menores tasas de fecundidad y que culmina al aumentar la proporciÛn de personas con m·s edad. Los grupos en mejor posiciÛn econÛmica y social pueden efectuar la transiciÛn demogr·fica hacia menores tasas de fecundidad y mortalidad; sin embargo, los m·s pobres, bajo condiciones de profunda desigualdad estructural, tardar·n o no podr·n hacerlo. El Fondo de PoblaciÛn de Naciones Unidas prevÈ

un particular papel, a partir de su condiciÛn de estar en o aproximarse al campo laboral, de enfrentar decisiones sobre la conformaciÛn de una familia, de finalizar o perfeccionar estudios, entre otros elementos que de no poder materializarse en sus paÌses de origen, existe la expectativa de realizarlos a partir del desplazamiento geogr·fico a otro paÌs. Muchos de los aspectos considerados cruciales en la migraciÛn internacional afectan a los jÛvenes y los consideran protagonistas directos. 21 Este protagonismo puede considerarse en tÈrminos cuantitativos y cualitativos; sin embargo, aun cuando la participaciÛn

que entre los ˙ltimos aÒos de la dÈcada de los 90 y el aÒo 2050, las personas de 60 aÒos o m·s habr·n pasado

cuantitativa de los jÛvenes en los procesos migratorios internacionales fuera de poca consideraciÛn, sus rasgos

de

600 a 2 000 millones; 19 la cifra de los de edad laboral

cualitativos deciden la relevancia de esta presencia, por

se

reducir·, como viene ocurriendo en los paÌses m·s

su incidencia en el estado del capital humano en los

desarrollados. El envejecimiento de la poblaciÛn es por tanto otra variable que tomar en cuenta, en tÈrminos de los an·lisis de poblaciÛn y su impacto en las migraciones. Este envejecimiento se constata en el aumento de la expectativa de vida a escala mundial, no obstante las marcadas desigualdades entre los paÌses desarrollados y el resto del mundo. Sin embargo, no se puede obviar el hecho de que ese aumento en la expectativa de vida no siempre se acompaÒa de reales condiciones que garanticen su calidad. Los sistemas de pensiones a nivel mundial han experimentado un

paÌses de origen y el destino de los flujos de migrantes. Los jÛvenes de hoy se han socializado en un contexto que facilita una percepciÛn, diferente a la de generaciones anteriores, sobre el acto migratorio como alternativa y soluciÛn de las contradicciones y desigualdades econÛmicas y sociales a que se enfrentan, o incluso como una alternativa m·s a la hora de decidir sobre los proyectos de realizaciÛn personal. Las migraciones significan tambiÈn un escenario de crisis para la familia. Las mujeres y los niÒos viven situaciones de alta vulnerabilidad, un aumento de los

sustancial deterioro; una creciente cantidad de personas mayores llegan a los lÌmites de su capacidad productiva sin contar con la garantÌa de una seguridad econÛmica.

riesgos y de las posibilidades de que sus derechos se daÒen o se afecte su integridad. En estos casos, la crianza de los niÒos se impacta de forma dram·tica

A

ello se une, en el caso de los paÌses en desarrollo, el

debido a la desigualdad e inestabilidad econÛmica, la

impacto de los cambios y el deterioro del valor de sus monedas para hacer frente a las pensiones de un n˙mero creciente de personas. Esta inseguridad econÛmica del adulto mayor se convierte en la inseguridad en el futuro de generaciones m·s jÛvenes,

incertidumbre sobre el futuro familiar y las dificultades escolares generadas por una socializaciÛn diferente, entre otros factores de alto riesgo. Como se ha expresado a lo largo de este artÌculo, una de las tendencias de finales del siglo XX e inicios del

y

en causa potencial de la existencia de flujos de

actual es la feminizaciÛn de los flujos migratorios

63

Antonio Aja DÌaz

internacionales. Significativamente, las mujeres migrantes se sit˙an como una de las principales fuentes de ingresos, en lugar de cumplir con el sencillo rol de miembro acompaÒante en la familia que migra. Cerca de 1,5 millones de mujeres oriundas de Asia fueron en busca de trabajo al exterior a mediados de los aÒos 90, m·s de 60% de los migrantes procedentes de Sri Lanka son mujeres que se emplean en el servicio domÈstico. Entre las regiones de menor desarrollo, AmÈrica Latina registra la mayor proporciÛn de mujeres entre los que migran internacionalmente. 22 Si bien una parte de las mujeres que migran lo hacen como acompaÒantes y en funciÛn de la reunificaciÛn familiar, aumenta de modo significativo el n˙mero de aquellas que lo hacen solas y representan la principal fuente de ingreso, tanto para sÌ como para la familia que dejan detr·s.

A escala mundial, las mujeres han tenido una

importante gravitaciÛn en la migraciÛn internacional,

que registra un aumento relativo desde 1960, hasta llegar

a 48,8% a inicios del presente siglo. En 2000 ocuparon

un porcentaje superior a 50% en varias regiones del mundo, como en los casos de Europa, con 52,4%, NorteamÈrica 51%, OceanÌa y AmÈrica Latina, 50,5% respectivamente, y el Este y Sudeste de Asia, 50,1%. Estas mujeres son vulnerables, vÌctimas de profundas desigualdades, privaciones, abusos y discriminaciones, tanto por ser migrantes como por su condiciÛn de gÈnero. De ahÌ que su acceso al mercado laboral sea limitado, que como tendencia ganen menos que los hombres e incluso que las nacionales del paÌs donde se insertan. Corren riesgos de abusos fÌsicos y sexuales, y en general sus derechos humanos son violentados con total impunidad. Su situaciÛn se agrava cuando dependen de una relaciÛn con personas del paÌs receptor, seg˙n sea el estatus migratorio del individuo. El tr·fico de mujeres para la explotaciÛn sexual es otro problema delicado y de total emergencia en nuestros dÌas, cuando en ocasiones las medidas contra ese tr·fico marginalizan, estigmatizan y aÌslan a˙n m·s a las mujeres que han sido vÌctimas de los traficantes, por lo que las hacen m·s vulnerables a la

violencia y los abusos, y a un trato de total desigualdad,

a escala social.

El an·lisis de la participaciÛn de la mujer en los flujos

migratorios a escala internacional exige un tratamiento particular que impida presentarla inmersa en el resto de problem·ticas que implican el fenÛmeno de la migraciÛn. Es menester interpretarla desde la perspectiva de gÈnero, particularizando en sus componentes objetivos y subjetivos, al relacionarse con las transformaciones econÛmicas mundiales, la reestructuraciÛn en los mercados laborales, la consolidaciÛn de las redes sociales y familiares y con la

interrogante de una potencial autonomÌa de la mujer o su subordinaciÛn a los patrones de desigualdad imperantes. El tr·fico de migrantes se ha convertido en una de las ramas del crimen organizado de m·s r·pido crecimiento. De acuerdo con recientes estimados, cada aÒo entre 700 000 y 2 millones de mujeres y niÒos son objeto de tr·fico. 23 Este fenÛmeno constituye un componente de la migraciÛn internacional que, como esta, no es un problema nuevo, solo que en nuestros dÌas adquiere mayor envergadura y complejidad. Sus causas son las mismas que provocan la migraciÛn, a lo cual se aÒade que los traficantes se aprovechan de la falta de sanciones o aplicaciÛn en diferentes confines del mundo, de las pocas medidas de contrataque y de que las personas que son objeto del tr·fico no tienen una idea precisa de los peligros que las acechan. Muchos de los emigrantes que se exponen est·n dispuestos a correr el riesgo si sus condiciones de vida son precarias, si sus expectativas superan a la forma en que viven, y si tienen pocas o nulas posibilidades de emigrar legalmente. La organizaciÛn del tr·fico de migrantes presenta rasgos diversos y se orienta a una creciente profesionalizaciÛn. De esta forma, participan grupos Ètnicos de delincuentes que establecen sus contactos con las redes de empleadores y traficantes en cualquier parte del mundo desarrollado. Por lo elevado de los precios que se cobran, aquellas personas objeto del tr·fico no son las m·s pobres, ni provienen de las regiones de mayor atraso. Estas redes de traficantes facilitan los servicios de transporte, alojamiento, documentaciÛn y empleo en este sucio negocio. Los territorios de la antigua UniÛn SoviÈtica, Europa Central y Oriental, aportan la cuarta parte de la totalidad de migrantes del tr·fico mundial. 24 Se calcula que entre 45 000 y 50 000 personas ingresan anualmente a los Estados Unidos mediante el tr·fico: proceden de Viet Nam, China, MÈxico y Rusia, entre otros. Las mujeres, con promedio de edad de 20 aÒos, son llevadas a ese paÌs para la industria del sexo, para su trabajo en talleres clandestinos, el servicio domÈstico y la agricultura, y llegan hasta la mendicidad. La historia se repite en ciudades europeas. De nuevo, el problema radica en las polÌticas hacia los factores que promueven la migraciÛn internacional y, en este caso, aquellas dirigidas al control de la migraciÛn en los m˙ltiples orÌgenes y destinos de las personas, al margen de la necesaria estrecha colaboraciÛn internacional para detener el lucrativo negocio del tr·fico mundial. Por ˙ltimo, entre las cuestiones de fondo para el an·lisis de las migraciones internacionales aparece el tema de las polÌticas migratorias desde el ·ngulo de su construcciÛn, sus estrategias y objetivos, y las alternativas

64

Desigualdades y migraciones internacionales: una serpiente que se muerde la cola

que pueden plantearse para la compleja situaciÛn de la migraciÛn a escala universal. Es un tema que merece un tratamiento muy especial de acuerdo con los

derechos de los seres humanos, los intereses nacionales

y la realidad internacional. A diferencia de otros hechos

sociales, las migraciones a escala internacional tienen gran visibilidad en las sociedades de recepciÛn, en tanto incorporan nuevos elementos ajenos a esa sociedad o pueden representar una pÈrdida de algunos de sus componentes. Este hecho se concreta en una opiniÛn p˙blica que se expresa sobre el tema mediante un imaginario colectivo que define al hecho migratorio de manera positiva o negativa. La elaboraciÛn de polÌticas p˙blicas migratorias depende, en esencia, del Estado, a quien le llegan las presiones de los diferentes actores sociales, de forma directa o a travÈs de la opiniÛn p˙blica, para la adopciÛn

de una polÌtica en tÈrminos de migraciÛn. En las percepciones de la migraciÛn que tengan las sociedades receptora y emisora estar· tambiÈn la cuota de desigualdad social que se le introduzca al tema migratorio, materializada en las propias polÌticas hacia la migraciÛn.

En conclusiÛn

Las evidencias apuntan a que el escenario mundial seguir· potenciando la creciente integraciÛn econÛmica, la globalizaciÛn y los cambios en los intereses geopolÌticos de la Època, lo que tendr· un impacto creciente sobre el comportamiento de la migraciÛn, el

fenÛmeno del transnacionalismo, el cambio en las pautas demogr·ficas y en los papeles del hombre y la mujer como protagonistas de la migraciÛn. La ausencia de datos sobre esta y la insuficiente comprensiÛn de la compleja relaciÛn entre migraciÛn, desigualdad y desarrollo, dificulta el an·lisis y proyecciÛn de este fenÛmeno. La mayor parte de los movimientos de personas, voluntarios o forzados, seguir· las pautas de fines del siglo XX e inicios del XXI. Algunos migrantes cubrir·n grandes distancias para llegar a paÌses lejanos; sin embargo, la mayorÌa se desplazar· dentro de lÌmites regionales, delimitados por factores de diferente naturaleza. No se advierten sÛlidos indicios de una disminuciÛn de las grandes desigualdades en el grado de desarrollo relativo de los paÌses. Las redes y las comunidades de migrantes muestran un gran vigor en su accionar, por lo cual todo hace prever que un eventual aumento de las oportunidades laborales (incluidas las mejoras relativas de salario) en un mundo de mayor informaciÛn

e intercomunicado servir· de acicate a las propensiones

de los paÌses tradicionalmente emisores de fuerza de trabajo, lo que generar· un ambiente propicio para la emigraciÛn. En ese contexto, los esquemas de integraciÛn de mercados pueden incentivar la migraciÛn, porque las oportunidades laborales que conllevan contribuir·n a que las personas dispongan de medios para financiar su traslado. Frente a los procesos econÛmicos y polÌticos contempor·neos, las polÌticas migratorias tradicionales basadas en estrictos controles de las fronteras parecen perder legitimidad y eficacia. El diseÒo de polÌticas en materia de movilidad de la poblaciÛn es una tarea pendiente; su prioridad se evidencia en la dificultad para reconocer y enfrentar realidades que continuar·n comprometiendo a la comunidad internacional. La actual ausencia de una globalizaciÛn migratoria se mantendr·, por la persistencia de restricciones (explÌcitas o no) a la movilidad, que se contrapone a la operaciÛn de las fuerzas del mercado que propician la migraciÛn. Como bien seÒala la DeclaraciÛn de Cuernavaca:

En la historia reciente, las polÌticas de desarrollo de los paÌses de origen han promovido por acciÛn u omisiÛn la migraciÛn internacional. En este contexto, el gran reto es impulsar polÌticas de desarrollo que ofrezcan opciones reales, efectivas y de largo plazo al conjunto de la poblaciÛn. Dichas polÌticas no necesariamente deben impedir la libertad de los ciudadanos a emigrar ópues este proceso tiene raÌces sociales, polÌticas, culturales e histÛricas profundasó sino garantizar, al menos, el derecho a no emigrar. La migraciÛn internacional no deberÌa ser la ˙nica salida desesperada y riesgosa para poder subsistir, y sÌ una opciÛn libre e informada. Una polÌtica que posibilite el derecho a no emigrar debe tomar en consideraciÛn que la problem·tica del desarrollo tiene como telÛn de fondo las profundas y crecientes asimetrÌas entre los paÌses emisores y receptores de migrantes, exacerbadas por las polÌticas de corte neoliberal y sus devastadores efectos en nuestros paÌses. Se requiere, por tanto, de polÌticas de desarrollo alternativo que se sustenten en relaciones de colaboraciÛn entre los paÌses del continente, y que fortalezcan la formaciÛn de capital humano, en vez de propiciar su fuga y dilapidaciÛn. A esta gran tarea deben concurrir todos los sectores de la sociedad civil, migrante y no migrante. 25

En esta direcciÛn radica el reto que todos enfrentamos ante la persistencia de las desigualdades en el mundo que vivimos, y la movilidad espacial de la poblaciÛn.

Notas

1. Manuel Antonio CarretÛn, ´Transformaciones sociales y reconstrucciÛn de los Estados nacionales: hacia una nueva matriz polÌticaª, en Din·mica global / local. Cultura y comunicaciÛn: nuevos desafÌos, CICCUS, Buenos Aires, 1999, p. 135.

65

Antonio Aja DÌaz

2. VÈase Fernando CalderÛn, ´La nueva cuestiÛn social bajo la

mirada del desarrollo humanoª, Nueva Sociedad, n. 166, Caracas,

marzo-abril de 2000, p. 82.

3. OrganizaciÛn Internacional de Migraciones (OIM), ´MigraciÛn

internacional: hechos y cifrasª, OrganizaciÛn de Naciones Unidas,

2005.

4. Douglas S. Massey, Worlds in Motion, Clarendon Press, Oxford,

1998.

5. Si revisamos los m·s importantes contribuyentes de flujos de

migraciÛn hacia Francia, encontramos a Marruecos, Argelia, T˙nez y, en menor grado, los paÌses de £frica francÛfona. Lo mismo ocurre

con otros destinos de emigraciÛn en Europa.

6. Douglas S. Massey, ob. cit.

7. OIM, Informe sobre las migraciones en el mundo. 2000, OrganizaciÛn

de Naciones Unidas, Nueva York, 2001.

8. Son los casos de los Estados Unidos (16,7 millones de

inmigrantes), la FederaciÛn Rusa (4,1 millones), Arabia Saudita (3,4 millones) y la India (3,3 millones). Los principales emisores se concentran en MÈxico con 6,0 millones de emigrantes, Bangladesh,

4,1 millones y Afganist·n, 4,3 millones. Otros paÌses no llegan a estas magnitudes, pero presentan cifras de consideraciÛn en relaciÛn con el total de su poblaciÛn.

9. OIM, Informe sobre las migracionesÖ, ed. cit.

10. En 1999 se registraron 16,68 millones en los Estados Unidos,

3,57 millones en Alemania, 2,37 millones en Australia, 1,53 millones en Francia y 1,1 millones en el Reino Unido.

11. Luxemburgo, 57,3%, Australia, 24,6%, Suiza, 18,1%, los

Estados Unidos, 11,7%, Austria, 10,02%, Alemania, 8.75 % y Francia 5,8%. VÈase Hechos y cifras sobre migraciÛn internacional, n. 2, OIM, Ginebra, 2003.

12. Los Estados Unidos, 370 000 en 1999, JapÛn 129 000 en el

2000 y Canad·, 86 000 en el mismo aÒo, Reino Unido, 39 000 (aÒo 2000), Australia, 30 000 (aÒo 2000) y Alemania, 11 800 en

2000-2001. VÈase Hechos y cifrasÖ, ed. cit., p. 4.

13. Red Internacional de MigraciÛn y Desarrollo, ´DeclaraciÛn de

Cuernavaca 2005ª, UNAM y Centro de Estudios sobre AmÈrica Latina y el Caribe de la Universidad de York, Canad·, 2005.

14. Manuel Castells, The Rise of Network Society, Oxford Blackwells,

Boston, 1996.

15. Se refiere a los Programas de retorno y reintegraciÛn de nacionales

calificados de la OrganizaciÛn Internacional de Migraciones, que estimula el desarrollo econÛmico y social de los paÌses de acogida

para los profesionales que retornan, OIM, 2001.

16. VÈase Antonio Aja, ´Las migraciones internacionales: temas en

torno a un debateª, Contracorriente, n. 21, La Habana, 2004.

17. Para el an·lisis que se presenta sobre dificultades para su

evaluaciÛn, ventajas y efectos negativos de las remesas, se tomÛ en consideraciÛn a los siguientes autores: Douglas S. Massey y otros, Worlds in Motion. Understanding International Migration at the End of the Millennium, Clarendon Press, Oxford, 1998; Alejandro Portes, MigraciÛn internacional, Celta Editora, Lisboa, 1999; Max Castro, Free Markets, Open Societies, Closed Borders, Universidad de Miami, Miami, 1999; Simposio sobre MigraciÛn Internacional en las AmÈricas, San JosÈ de Costa Rica, tema IV, septiembre de 2000.

18. OIM, Informe sobre las migracionesÖ, ed. cit.; CEPAL, Serie

PoblaciÛn y Desarrollo, n. 44, Santiago de Chile, septiembre de 2003.

19. OIM, Informe sobre las migracionesÖ, ed. cit.

20. Lelio M·rmora, Las polÌticas de migraciones internacionales, Alianza

Editorial S.A., Madrid-Buenos Aires, 1997.

21. CEPAL, Serie PoblaciÛn y Desarrollo, n. 43, Santiago de Chile,

agosto de 2003.

22. Miguel Villa y Jorge MartÌnez, Tendencias de la migraciÛn

internacional en AmÈrica Latina y el Caribe, CEPAL / CELADE, Santiago de Chile, 1997.

23. IbÌdem, p. 14.

24. OIM, Tr·fico de Migrantes, BoletÌn Trimestral, n. 21, OrganizaciÛn

de las Naciones Unidas, Nueva York, 2000.

25. IbÌdem, p. 11.

66

©

BoletÌn Trimestral, n. 21, OrganizaciÛn de las Naciones Unidas, Nueva York, 2000. 25. IbÌdem, p. 11.

, 2006.