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Diócesis de Ciudad Guayana

Parroquia San Pedro y San Pablo

ROSARIO DE LA FAMILIA
Mayo 2019
“El alma que se consagra a mí a través del Rosario no perecerá”.
Promesa de la Virgen María

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UN POCO DE HISTORIA

Desde épocas inmemoriales el rezo del Santo Rosario ha sido una fuente de gracias y
bendiciones para los cristianos, “Rosario” significa “vergel de rosas”, o “corona de rosas”. La
Madre de Dios, en sus distintas apariciones, ha formulado expresamente su deseo de oración.
Cada Ave María llega hasta lo más profundo de su piedad maternal, y los que lo recitan le están
ofreciendo a ella la más hermosa de las flores, símbolo permanente de la espiritualidad, de la
alegría y de la luz.

Su recitación recuerda el saludo del ángel a María, el día de la Anunciación. Cada Rosario
completo forma una corona de rosas para la Madre, que es sin duda, Reina entre reyes.

Rezar un Rosario a María es volver a colmarla de alegría. Cuentan que, un día, santa Matilde
estaba tratando de componer una oración en la que ella pudiera expresar mejor su amor a la
Santísima Virgen. Nuestra Señora se le apareció con unas letras doradas que decían “Ave
María, llena eres de gracia”. La Santísima Virgen le dijo: “Desiste, querida hija, de tu trabajo.
Quiero que sepas que nada me puede dar más gusto que el que digas la salutación que la más
adorable Trinidad me envió y por la cual él me elevó a la dignidad de Madre de Dios”.

El Rosario fue una revelación de la Madre de Dios a Santo Domingo de Guzmán. Según parece,
el Rosario del Santo era una predicación popular; relataba los misterios evangélicos y hacía
recitar Avemaría a sus oyentes. En el siglo XV, Alain de la Roche, en Flandes; Jaime Sprenger y
Félix Fabri, en Colombia, dominicos los tres, y basándose en Santo Domingo, dieron al Rosario
su formato clásico, aunque los quince misterios que se contemplaron no se fijaron hasta el siglo
XVI. Pero lo esencial de la devoción era muy anterior, como lo demuestran varios testimonios,
especialmente un manuscrito del año 1.328, obra de un dominico de Soisons, que contiene un
poema dirigidos a María, titulado el Rosarius.

En la actualidad el Papa Juan Pablo II, añadió cinco nuevos misterios que llamó “Misterios de
luz”, siendo proclamado en el 2002 como el año del Rosario.

Confiando la causa de la paz del mundo al rezo diario de los Veinte Misterios, el Papa lo orientó
a la “contemplación del Rostro de Cristo” con los ojos de María, muy especialmente en estos
tiempos que vivimos.

Por ello, es la más importante de todas las devociones, porque resume el sentido de la
cristiandad, siendo su oración una guía especial para las almas, una fuente inconmensurable de
intercesión amorosa para llegar por el Inmaculado Corazón de María a Jesús.

“Ámense los unos a los otros, como yo los he amado; en esto todos reconocerán que
ustedes son mis discípulos: en el amor que se tengan los unos a los otros”

Juan 13,34-35.

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CÓMO REZAR EL ROSARIO
El Santo Rosario es una alabanza a la Virgen María, de uso universal, un modo de honrarla y es
la invocación por excelencia para pedir su intercesión.

Esencialmente, el Rosario se compone de tres partes primordiales: los misterios, los


Padrenuestros y Avemarías y el Gloria al Padre.

Antes de comenzar, se realiza la Señal de la Santa Cruz y se reza el acto de contrición


(Pésame). Seguidamente se enuncia el misterio a contemplar y se reza un Padrenuestro, diez
Avemarías y un Gloria.

Al término de los cincos misterios se reza un Padrenuestro, tres Avemarías y un Gloria por las
intenciones del Santo Padre. Para finalizar, se reza el Credo y la Salve, pudiendo agregarse el
rezo de las letanías y otras oraciones populares a la Virgen y a Jesús, que sean del agrado del
orante. El último gesto será, como en el comienzo, la Señal de la Santa Cruz-

LAS ORACIONES DEL SANTO ROSARIO


ACTO DE CONTRICIÓN

Señor Mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser quien
eres y porque te amo sobre todas las cosas, a mí me pesa de todo corazón, haberte ofendido.
Propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de las ocasiones de ofenderte, confesarme, y
cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Te ofrezco mi vida, obras y trabajos, en satisfacción
de todos mis pecados; y confío que en Tu divina bondad y misericordia infinita me los
perdonaras, por los méritos de Tu Preciosísima Sangre. Pasión y Muerte, y me darás gracia,
para enmendarme y perseverar en Tu Santo Servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.

EL CREDO

Creo en Dios Padre Todopoderoso,


creador del Cielo y de la Tierra,
y en Jesucristo su único Hijo, Nuestro Señor,
que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo;
nació de Santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilatos,
fue crucificado, muerto y sepultado,
descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó de entre los muertos;
subió a los Cielos,
y está sentado a la diestra de Dios Padre Todopoderoso;
desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
en la Santa Iglesia Católica,
en la comunión de los Santos,
en el perdón de los pecados,
en la resurrección de la carne,
y en la vida eterna. AMÉN.

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SALVE

Dios te salve Reina y Madre de misericordia; vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te Salve. A
ti clamamos los desterrados hijos de Eva, a ti suspiramos gimiendo y llorando en este valles de
lágrimas. Ea! Pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos y
después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh Clementíma! ¡Oh
piadosa! ¡Oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros Santa Madre de Dios, para que seamos
dignos de alcanzar y gozar las promesas y gracias de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

ORACIÓN A LA SAGRADA FAMILIA.

Señor Nuestro Jesucristo,


Que junto con María y José consagraste
Con inefables virtudes la vida doméstica,
Haz que por intercesión de ambos,
Sepamos instruirnos con el ejemplo
De tu Sagrada Familia.
Elevamos nuestra oración a ti, Señor,
Para poner nuestra familia bajo tu mirada,
Te pedimos que la acompañes,
La asistas en sus necesidades, la mantengas
En amorosa unión y guíes sus pasos
Hasta conseguir tu eterna compañía en el cielo.
Ayúdame, Santísima Virgen
Junto con San José tu casto esposo, a comprender
El esplendor oculto de la vida sencilla y el mensaje de paz,
De caridad y de humildad que nos transmitió
La Sagrada Familia.
Por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.

MISTERIOS GLORIOSOS ( Se rezan miércoles y domingos)


1° Misterio: La resurrección de Jesús. (Lc 24, 1-12; Mt 28, 5-8; Mc 16, 5-9)

Al tercer día después de su muerte. Cristo resucitó de entre los muertos.

Señor: dale a las familias capacidad de resucitar contigo, en cualquier situación de la vida, sobre
todo en la hora de la desocupación, de la falta de medios para recomponer los vínculos. Te
pedimos también por todos aquellos que no saben cuál es su origen; por los que no tienen padre
o madre; te pedimos humildemente la luz y la alegría de poder servirles con nuestro trabajo
cotidiano formando nuevas comunidades cristianas que alberguen a todos los que necesitan
atención, cuidados afectivos y un lugar para vivir dignamente.

Padrenuestro, 10 Ave María y Gloria

2° Misterio: La ascensión de Jesús a los cielos. (Lc 24, 50-53; Mc 16, 19; Hech 1, 4-11)

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El Señor aparecido entre los apóstoles, es arrebatado al cielo como juez y abogado nuestro
delante del Padre.

Señor que subiste al cielo: también queremos subir contigo al Padre, mejorar la calidad de vida
de nuestras familias. Protege cada día a los que son responsables de nuestros ascensos y de
nuestras mejoras; danos tu sabiduría para que ilumine nuestro trato cotidiano; atiende por medio
de María, la Madre de todas las gracias, la súplica de todos los que cuidan sus afectos.

Padrenuestro, 10 Ave María y Gloria

3° Misterio: La venida del Espíritu Santo sobre María y loa apóstoles. (Hech 2, 1-13)

Reunidos en el cenáculo, la Virgen y los discípulos reciben los dones del Espíritu Santo
prometido por Jesús.

Madre, te pedimos que reces con nosotros. Enséñanos a vivir el Rosario de la Familia para que
se dé un nuevo Pentecostés que transforme toda rutina en momentos inolvidables; que lo
cotidiano sea renovado en las ganas de compartir; que podamos ser quienes somos en nuestras
familias, siendo aceptados y aceptando a todos tal cual son.

Que el Espíritu renueve la capacidad de amar. Que no le falte a nadie inspiración, paciencia,
perdón, confianza en el cariño por el cual fuimos unidos. Que el Espíritu Santo nos guie
amorosamente en nuestra realidad familiar.

Padrenuestro, 10 Ave María y Gloria

4° Misterio: La Asunción de María a los cielos. (Ap. 12, 14-16)

Nuestra Señora, inmune a toda corrupción, es elevada junto a su Hijo. María en cuerpo y alma
habitó el cielo.

Madre: queremos vivir unidos a ti. Sé el refugio de toda familia y protege desde tu morada a
todos los que tienen lejos a sus familiares, sea por la distancia física o espiritual. Protege sobre
todo a los más pequeños e indefensos, a los que no tienen la contención de un hogar estable, a
los que están formando su familia, para que puedan cimentar su hogar en la lectura de tu
Palabra y el rezo del Santo Rosario.

Te pedimos especialmente por los que discuten; por aquellos que no se perdonan; por los que se
ofenden si valorar el afecto familiar. También te pedimos por los que ayudan al prójimo; por los
que enseñan; por los que dirigen; por los que escuchan; por los que curan; por los que orientan y
por todas las actividades humanas en donde Dios se manifiesta para el bien común.

Padrenuestro, 10 Ave María y Gloria

5° Misterio: La coronación de María en el cielo. (Ap. 12, 1-3)

Medianera de todas las gracias y corredentora del género humano, María es coronada como
Reina y Señora de todo lo creado.

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Madre haz que a través de este especial Rosario de la Familia todas las personas vuelvan a la
oración como medio de unión afectiva: que puedan renacer los valores verdaderos y se aparten
de un sistema que desvirtúa el sentido de nuestra vida en familia; que en nuestro querido país se
pueda tener un hogar y una vida generosa en amor, un sueño realizable, compartido,
conviviendo en paz y alegría.

Las familias de toda la tierra te coronamos Reina de nuestro amor, para pedirte que nos guíes y
nos protejas bajo la luz de la Santa Familia de Nazareth.

Padrenuestro, 10 Ave María y Gloria

LETANÍAS DEL ROSARIO DE LA FAMILIA


Señor de la Sagrada Familia, ten piedad de nosotros.
Señor de nuestros lazos, ten piedad de nosotros

Cristo Padre, ten piedad de nosotros. Cristo Hermano, ten piedad de nosotros
Señor de nuestras familias, ten piedad de nosotros.
Señor del amor cotidiano, ten piedad de nosotros.

Cristo Amigo, óyenos.


Cristo de los que testimonian la fe, escúchanos.
Cristo de los que esperan, sálvanos.

Dios Padre Celestial de las familias, ten piedad de nosotros,

Dios Hijo, Redentor de amistad, ten piedad de nosotros,


Dios Espíritu Santo, guía de la familia, ten piedad de nosotros,
Trinidad Santa, un solo Dios de todos los que se aman, ten piedad de nosotros.

Santa María, Madre de las madres Ruega por nosotros.


Santa Madre de Dios y de los que no tiene afecto, Ruega por nosotros.
Santa Virgen de las vírgenes, Ruega por nosotros.
Madre de Cristo y de los menores que sufren lejos de sus familiares, Ruega por nosotros.
Madre de la divina Gracia, Ruega por nosotros.
Madre purísima de los desamparados, Ruega por nosotros.
Madre castísima de los servidores, Ruega por nosotros.
Madre de la pureza de los más olvidados, Ruega por nosotros.
Madre Inmaculada de los que creen, Ruega por nosotros.
Madre amable de los que entregan su amor, Ruega por nosotros.
Madre admirable de los solidarios, Ruega por nosotros.
Madre del buen consejo en la familia, Ruega por nosotros.
Madre del Creador, Ruega por nosotros.
Madre del Salvador de los huérfanos, Ruega por nosotros.
Virgen prudentísima cuidadora de los indefensos, Ruega por nosotros.
Virgen digna de venerable en los desvalidos, Ruega por nosotros.
Virgen digna de alabanza por el amor familiar, Ruega por nosotros.
Virgen poderosa protectora de los abandonados, Ruega por nosotros.
Virgen clemente madre de los jefes de familia, Ruega por nosotros.
Virgen fiel, refugio de los necesitados de afecto, Ruega por nosotros.

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Espejo de justicia para el familiar maltratado, Ruega por nosotros.
Trono de la Sabiduría de los que trabajan en silencio, Ruega por nosotros.
Causa de nuestra alegría por los proyectos compartidos, Ruega por nosotros.
Vaso espiritual de los que curan con su amor, Ruega por nosotros.
Vaso digno de honor de las fuentes de dignidad, Ruega por nosotros.
Vaso insigne de devoción por la vida familiar, Ruega por nosotros.
Rosa Mística de los que forman familias, Ruega por nosotros.
Torre de David de los que no tienen hogar, Ruega por nosotros.
Torre de marfil de los que necesitan afecto, Ruega por nosotros
Casa de oro de los que perdieron sus familias, Ruega por nosotros.
Arca de la Alianza y el trabajo en equipo, Ruega por nosotros.
Puerta del Cielo y de las relaciones sanas, Ruega por nosotros.
Estrella de la mañana de los servidores, Ruega por nosotros.
Salud de los familiares enfermos, Ruega por nosotros.
Refugio de los que construyen el futuro, Ruega por nosotros.
Consuelo de los que buscan un hogar, Ruega por nosotros.
Auxilio de los cristianos, Ruega por nosotros.
Reina de los Ángeles, Ruega por nosotros.
Reina de los Patriarcas, Ruega por nosotros.
Reina de los Profetas, Ruega por nosotros.
Reina de los Apóstoles, Ruega por nosotros.
Reina de los Mártires, Ruega por nosotros.
Reina de los que dan lo mejor de sí a sus familias, Ruega por nosotros.
Reina de las vírgenes, Ruega por nosotros.
Reina de todos los Santos, Ruega por nosotros.
Reina concebida sin pecado original, Ruega por nosotros.
Reina asunta al Cielo, Ruega por nosotros.
Reina del Santísimo Rosario de la Familia, Ruega por nosotros.
Reina de la paz y del servicio al prójimo, Ruega por nosotros.

Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, perdónanos a los que atentan contra el valor
de la familia,
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, escucha a los que quieren defender a sus
familiares dignamente,
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros y de todos los que
olvidan al calor de nuestra gente.

Ruega por nosotros Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de
Nuestro Señor Jesucristo, y para que las familias vivan protegidas bajo tu manto, renovados en
una mejor calidad de amor para servirte y glorificarte como descendencia divina. Amén.

ORACIÓN A LA SAGRADA FAMILIA

Señor Nuestro Jesucristo, que junto con María y José consagraste con inefables virtudes la vida
doméstica, haz que por tu intercesión de ambos, sepamos instruirnos con el ejemplo de tu
Sagrada Familia.
Elevamos nuestra oración a ti Señor, para poner nuestra familia bajo tu mirada, te pedimos que
la acompañes, la asistas en sus necesidades, la mantengas en amorosa unión y guíes sus pasos
hasta conseguir tu eterna compañía en el cielo.

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Ayúdame, Santísima Virgen junto con San José, tu casto esposo, a comprender el esplendor
oculto de la vida sencilla y el mensaje de paz, de caridad y de humildad que nos transmitió la
Sagrada Familia.
Por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.

ORACIÓN A SAN JOSÉ PATRONO DEL HOGAR

Oh Padre y custodio de nuestro hogar, Glorioso San José; a quienes fueron confiados Jesús, la
inocencia misma y María, la Virgen de las riquezas, te pido y suplico que te dignes librarme de
todo mal y conserves la gracia de la unión familiar, para que siendo imitadores de tu pureza en la
tierra, merezca mi familia la gloria en el cielo. Amén.

ORACIÓN DEL HIJO POR SUS PADRES

Buen Jesús, que siendo niño nos diste ejemplos hermosísimos de piedad filial, amando a tus
padres, obedeciendo y respetándolos como a representantes de Dios, haz que sigamos tus
admirables ejemplos amando a nuestros padres como tú, y permite que seamos su consuelo y
alegría.
Retribuye, mi Jesús, con las riquezas de tus gracias, lo mucho que les debemos; dales sobre
todo, tu amor, para que juntos un día, padres e hijos, podamos compartir tu Gloria en el cielo.

ORACIÓN POR LOS PADRES DIFUNTOS


Oh Dios, que nos diste el mandato de honrar a nuestro padre y a nuestra madre, sé clemente y
piadoso con el alma de mis padres; perdona sus pecados y haz que un día pueda yo verlos y
sentirlos en el gozo de tu luz eterna. Amén.

ORACIÓN POR NUESTROS PARIENTES Y AMIGOS

Oh Dios, que concedes el perdón y deseas la salvación de los hombres, imploro tu clemencia a
favor de todos mis hermanos, parientes y bienhechores; por los vivos y por los que partieron de
este mundo, para que la intercesión de la bienaventurada Virgen María y la ayuda de todos los
Santos, protejan y guíen sus caminos hacia la paz y la unidad divina.
Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Palabras y reflexión final


El primer contacto vital del ser humano se produce por los lazos de sangre. Como el cielo y la
tierra, el padre y la madre se unen para multiplicarse. Conjuntamente, siembra y cosecha, se
convierte en miembros de un solo cuerpo amoroso, también divino.

Así es la familia humana sobre la tierra. Algo más que un grupo de genes unidos biológicamente;
una experiencia de amor que nunca termina de transitarse, siendo primero hijos, luego padres,
finalmente abuelos, en una rueda maravillosa de roles, de crianzas, de identidades.

Jesús, María y José conformaron la Sagrada Familia, tal vez como ejemplo de humanidad
sublime. Dios mismo les asignó un lugar a cada uno, un rol definido, una sabiduría para imitar a
su sencillez y apertura.

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José como Padre trabajador, contenedor de los suyos, fiel al designio de Dios.

María como Madre no sólo de aquel que fuera el Redentor del Mundo, sino como símbolo eterno
de maternidad para todos los hombres que creyeron en su hijo.

Jesús niño, Jesús joven, Jesús adulto. Hijo de Dios, nacido de una mujer pura; la que
mancomunó luego a la familia de la humanidad entera; primero a través de los discípulos de su
Hijo y luego convirtiéndose en la Madre de todos los hombres.

Me pregunto por aquellos hombres que nada saben de sus ancestros, de su sangre. Por los que
no valoran a quienes tienen a su lado. Me pregunto por el flagelo de la incomprensión, de la
incomunicación; por la raíz de todos los males que atacan a las familias hasta desmembrarlas.

Constantemente somos testigos de adversidades: padres separados, hijos abandonados,


madres solas; niños testigos mudos de violencia y desidia; familia s enteras durmiendo en la
calle, solicitarías, pobres, indefensas.

También la pobreza espiritual de tantas otras familias que acaso sufran los mismos males pero
en mejor posición social; la droga, el alcohol, los golpes, las separaciones, etc.

Por eso, este Rosario de la Familia está escrito para pedir a María Madre, conocedora como
ninguna de cada hogar, que no permita la desunión de los miembros de la familia, que antes bien
nos fortalezca en su amor para que seamos capaces de superar cualquier debilidad o crisis por
las que a veces transitamos; que su Manto benigno nos cubra en la hora de la invasión, del error,
de la frialdad, de la pérdida de valores.

Cómo no recurrir a Ella, dadora de la Luz, fuente infinita de gracias para los que se confían
absolutamente a su piedad y misericordia. En estos tiempos difíciles es obligación personal
detener al ataque feroz con que se atenta contra los afectos: la desocupación, la falta de
proyectos, la falta de diálogo, el abandono de palabra y de obra.

Recemos entonces unidos a la Familia de Nazaret, para que nos guíe en la verdad; para que
cada ser humano pueda desarrollarse en el seno de una familia sana y feliz; reconociendo su
lugar, su identidad, su gente y sus tesoros, que están siempre ligados a los afectos primeros y
de los cuales todos aprendemos a amar futuramente.

Estamos hechos de un mismo barro, somos y damos los que hemos recibido. Recuerdo en esta
humilde reflexión, una frase de la Biblia que dice “de la abundancia del corazón habla la boca”.

Ojalá entonces las palabras en la familia sean buenas profundas y certeras, porque son las que
quedan grabadas para siempre. Que el apoyo entre los integrantes de estas pequeñas
sociedades sea una realidad renovada en la caridad divina, en unidad santa, creciendo todos
para formar una sociedad mejor, que cuide a sus niños, jóvenes, adultos y ancianos, y los
acompañe permanentemente en un crecimiento más sano y menos intermitente.

Que el Señor bendiga a las familias a través del Rosario; que haya en sus mesas una buena
conversación, conocimiento mutuo, solidaridad, encuentro y vida compartida como hijos de Dios.

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ORACIÓN POR LA FAMILIA

Padre Celestial, nos has dado un modelo de vida en la Sagrada Familia de Nazaret.
Ayúdanos, Padre amado, a hacer de nuestra familia otra Nazaret, donde reine el amor, la paz y
la alegría.
Que sea profundamente contemplativa, intensamente eucarística y vibrante con alegría.
Ayúdanos a permanecer unidos por la oración de la familia en los momentos de gozo y de dolor.
Enséñanos a ver a Jesucristo en los miembros de nuestra familia especialmente en los
momentos de angustia.
Haz que el corazón de Jesús Eucaristía haga nuestros corazones mansos y humildes como el
suyo, y ayúdanos a sobrellevar las obligaciones familiares de una manera santa.
Haz que nos amemos más y más unos a otros cada día como dios nos ama a cada uno de
nosotros, y a perdonarnos mutuamente nuestras faltas como tú perdonas nuestros pecados.
Ayúdanos, oh Padre amado, a recibir todo los que nos das y a dar todo los que quieres recibir
con una gran sonrisa.
Inmaculado Corazón de María, causa de nuestra alegría, ruega por nosotros.

(Madre Tersa de Calcuta)

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