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ESCLEROSIS MULTIPLE

https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000737.htm

La Esclerosis Múltiple es una enfermedad degenerativa y crónica del sistema nervioso, de


origen autoinmune, que afecta al cerebro y la médula espinal (sistema nervioso central).

El sistema inmune ataca a la mielina, que es la sustancia que envuelve las fibras nerviosas o
neuronas. La mielina se deteriora y presenta cicatrices, conocidas como esclerosis, entonces
aparece la inflamación. Los impulsos nerviosos que circulan por las neuronas se ven
entonces entorpecidos o directamente interrumpidos, con los consiguientes efectos en el
organismo.

Los orígenes

Los primeros indicios de pacientes que podrían haber sufrido esclerosis múltiple (EM) se
remontan al siglo XIV, pero no fue hasta 1868 que el profesor francés Jean-Martin
Charcot, conocido como el "padre de la neurología", describió oficialmente la
enfermedad. Su interés nació a raíz de una extraña afectación que sufrió su asistenta:
temblores, dificultad al hablar y movimientos de ojos anómalos. Desgraciadamente, la
asistenta murió, pero gracias a la autopsia el doctor Charcot descubrió y describió las placas
características que se forman en el cerebro de las personas afectadas por EM y relacionó
dichas placas con los síntomas que presentaba su asistenta. Había empezado un período de
investigación que hoy en día aún perdura.
Unos años más tarde, a finales del siglo XIX, la EM ya había traspasado las fronteras y era
conocida tanto por médicos europeos como por médicos americanos.
A pesar de eso, aún existían muchas dudas al respecto, como por ejemplo: ¿cuál era la
causa de la enfermedad?, ¿cuál era el mecanismo a través del que se producían las lesiones?
o ¿por qué se manifestaba de manera tan diferente en cada paciente?
Lo único que se sabía con certeza era que afectaba más a las mujeres y que no se transmitía
de padres a hijos. A principios del siglo XX se pudo analizar por vez primera un cerebro a
nivel microscópico; fue el patólogo escocés, el doctor James Dawson, quien en 1916
describió la inflamación presente en los vasos sanguíneos cerebrales y los daños en la
mielina del cerebro de las personas afectadas por EM. Un poco más tarde, en 1925, lord
Edgar Douglas Adrian demostró que las afectaciones en la mielina provocaban errores en la
transmisión de la información a través de los axones. Tres años antes, el neurocientífico
español Pío del Río Hortega había descubierto los oligodendrócitos, es decir, las células
que generan la mielina. Los síntomas de la EM dejaban de ser un fenómeno considerado
como aleatorio. Aquellas investigaciones pioneras se convirtieron en la base del
conocimiento que se tiene sobre la EM en la actualidad. Pero, ¿qué causaba este daño en la
mielina? En un primer momento se creía que se trataba de una toxina o de un virus, pero
durante la década de 1930 el doctor Thomas Rivers, del New York's Rockefeller Institute,
demostró que los síntomas de la EM se podían reproducir haciendo que el sistema
inmunológico atacara a la mielina. Un gran avance para la ciencia, puesto que consiguió
que unos años más tarde se probaran varios fármacos que actúan sobre el sistema
inmunológico y que permiten controlar la enfermedad. Los avances en la investigación
Dejando de lado las investigaciones iniciales sobre la enfermedad, la primera asociación de
enfermos se creó en 1945; se trata de la US National MS Society, creada gracias a Sylvia
Lawry. La señora Lawry, con el objetivo de encontrar algún tratamiento que ayudara a su
hermano, que sufría EM, publicó un anuncio en el New York Times. El anuncio decía:
"Esclerosis Múltiple: si alguien se ha recuperado, contacte por favor con el paciente". La
señora Lawry recibió hasta 50 respuestas de afectados que también buscaban soluciones, y
eso hizo que decidiera fundar una organización; consiguió reunir once neurólogos de
prestigio que sentaron las bases para tratar la EM. Posteriormente, fundó otras sociedades
de pacientes por todo el mundo, que durante muchos años han tenido un papel decisivo en
la financiación de la investigación de la EM. En lo que se refiere a la evaluación de la EM,
hay que destacar la aportación del doctor Elvin Kabat, de la Universidad de Columbia
(EEUU), que recibió la primera beca de investigación otorgada por la Association for
Advancement of Research in MS. En 1947 descubrió que las personas con EM producían
una proteína muy poco usual –las bandas oligoclonales– en el líquido cefalorraquídeo. Este
descubrimiento impulsó el uso de las punciones lumbares como herramienta de diagnóstico.
Por otro lado, en 1960 el neurólogo John Kurtzke desarrolló el Expanded Disability Status
Scale (EDSS), una escala para medir el grado de discapacidad y las partes del sistema
nervioso central afectadas; todavía hoy sigue usándose en las consultas de neurología. En
aquella misma década aparecieron las primeras técnicas de imagen, y durante los años 70
los radiólogos empezaron a utilizar la tomografía computarizada (TC) para analizar el
cerebro. Poco tiempo después, a finales de la década, la TC dejó paso a la resonancia
magnética (RM), una nueva técnica de imagen que genera imágenes mucho más definidas.
Hoy en día la RM cerebral es una herramienta básica para diagnosticar la EM. Los últimos
años Finalmente, por lo que se refiere al tratamiento, antes de la década de 1990 consistía
básicamente en combatir la gran variedad de síntomas: los brotes, la fatiga, la depresión, los
espasmos musculares y el dolor se aliviaban con esteroides, medicación contra el dolor,
fisioterapia y antidepresivos. En 1993 se hizo un paso muy importante: Fue aprobado
el primer tratamiento modificador de la enfermedad (DMT, por sus siglas en inglés): el
interferón beta. Este tratamiento logró reducir el número de brotes y su agresividad, por lo
que prevenía daños permanentes en el sistema nervioso central. Desde entonces, el
tratamiento ha cambiado considerablemente: en 2008 había 6 DMT disponibles, aunque
todos se suministraban de forma parenteral (inyectados o por infusión intravenosa). A día
de hoy tenemos hasta 15 DMT y, aunque no hemos encontrado un tratamiento que la
cure, la aparición de nuevos fármacos en los últimos años ha producido un cambio
sustancial en el control de la enfermedad.

Las personas afectadas por EM tienen en el horizonte un panorama mucho más optimista
que años atrás gracias a la aparición de esas nuevas terapias.

En 1948 la esperanza de vida era sólo de 17 años después de ser diagnosticado; actualmente
la esperanza de vida de una persona afectada por EM es muy similar a la de personas no
afectadas. En ese sentido, hace menos de 50 años sólo un 20% de los afectados por EM
podían seguir trabajando, mientras que actualmente el 50% pueden trabajar con
normalidad. Unos avances que 150 años atrás parecían imposibles pero que actualmente
son una realidad. Gracias a los avances en inmunología (la ciencia del sistema
inmunológico), en epidemiología (el estudio de los patrones de la enfermedad en la
población) y en genética (el estudio de los genes y de la herencia), nuestro conocimiento
continúa creciendo y cada día estamos más cerca de encontrar la curación de la EM, un hito
que cuando el profesor Charcot hizo la primera descripción parecía impensable.

Los síntomas de la Esclerosis Múltiple son variables dependiendo de la localización, la


extensión, la gravedad y el número de las lesiones. Son diferentes para cada persona, por
ello se la suele conocer como “la enfermedad de las mil caras”.
La Esclerosis Múltiple es la segunda causa de discapacidad entre los jóvenes, tras los
accidentes de tráfico, y no tiene cura.

Los tratamientos actuales mejoran el curso clínico, pero no son efectivos en todas las
personas, y en algunos casos tienen efectos secundarios importantes que hay que valorar
conjuntamente con el médico.

La enfermedad se suele empezar a manifestar en adultos jóvenes, que entonces se ven


obligados a reenfocar sus proyectos vitales y expectativas laborales.

La Esclerosis Múltiple está presente en todo el mundo y es una de las enfermedades


neurológicas más comunes entre la población de 20 a 30 años. Puede producir síntomas
como fatiga, falta de equilibrio, dolor, alteraciones visuales y cognitivas, dificultades del
habla, temblor, etc. El curso de la EM no se puede pronosticar, es una enfermedad
caprichosa que puede variar mucho de una persona a otra. No es contagiosa, ni hereditaria,
ni mortal. Afecta a las personas al principio de su vida laboral, cuando están iniciando sus
proyectos vitales, y se da con más frecuencia (más del doble) en mujeres que en hombres.
Hasta ahora, no se conoce su causa ni su cura.
Los aspectos sociales y laborales, las repercusiones personales y familiares, pueden
producir un descenso notable en la calidad de vida de los pacientes, por lo que es
importante abordar la enfermedad no solamente desde el punto de vista médico, se deben
tratar también la afectación social, familiar y psicológica.

Causas

Se desconoce la causa de la Esclerosis Múltiple, pero los estudios actuales indican que
puede tener un doble origen, una componente genética asociada a factores ambientales.
Es una enfermedad que aparece entre los 20 y los 40 años y es más frecuente en mujeres
que en hombres, habitualmente hay dos mujeres por cada hombre afectado

La esclerosis múltiple (EM) afecta más a las mujeres que a los hombres. El trastorno se
diagnostica con mayor frecuencia entre los 20 y 40 años de edad, pero se puede observar a
cualquier edad.

La EM es causada por el daño a la vaina de mielina. Esta vaina es la cubierta protectora que
rodea las neuronas. Cuando esta cubierta de los nervios se daña, los impulsos nerviosos
disminuyen o se detienen.

El daño al nervio es causado por inflamación. La inflamación ocurre cuando las células
inmunitarias del propio cuerpo atacan el sistema nervioso. Esto puede ocurrir a lo largo de
cualquier zona del cerebro, el nervio óptico o la médula espinal.

No se sabe exactamente qué causa la EM. La creencia más frecuente es que los culpables
son un virus, un defecto genético, o ambos. Los factores ambientales también pueden jugar
un papel.

se es ligeramente más propenso a presentar esta enfermedad si se tiene antecedentes


familiares de EM o si vive en una parte del mundo donde esta enfermedad es más común.

Los síntomas más habituales son de tipo motor, sensorial y fatiga.


Algunas manifestaciones de la Esclerosis Múltiple, como el deterioro cognitivo, los
trastornos psiquiátricos, el dolor y la fatiga, son frecuentemente subestimadas, sin embargo,
son a menudo los principales factores de la discapacidad.
Los síntomas varían debido a que la localización y magnitud de cada ataque puede ser
diferente. Los episodios pueden durar días, semanas o meses. Los ataques van seguidos de
remisiones. Estos son períodos en los que hay una reducción o una desaparición de los
síntomas. La fiebre, los baños calientes, la exposición al sol y el estrés pueden
desencadenar o empeorar los ataques.
Es común que la enfermedad reaparezca (recaída). La enfermedad también puede continuar
empeorando sin períodos de remisión.

Los nervios en cualquier parte del cerebro o la médula espinal pueden resultar dañados.
Debido a esto, los síntomas de la EM pueden aparecer en muchas partes del cuerpo.

Síntomas musculares:

 Pérdida del equilibrio

 Espasmos musculares

 Entumecimiento o sensación anormal en cualquier zona

 Problemas para mover los brazos y las piernas

 Problemas para caminar

 Problemas con la coordinación y para hacer movimientos pequeños

 Temblor en uno o ambos brazos o piernas

 Debilidad en uno o ambos brazos o piernas

Síntomas vesicales e intestinales:

 Estreñimiento y escape de heces

 Dificultad para comenzar a orinar

 Necesidad frecuente de orinar

 Urgencia intensa de orinar

 Escape de orina (incontinencia)

Síntomas oculares:

 Visión doble

 Molestia en los ojos

 Movimientos oculares incontrolables

 Pérdida de visión (usualmente afecta un ojo a la vez)

Entumecimiento, hormigueo o dolor:

 Dolor facial
 Espasmos musculares dolorosos

 Sensación de picazón, hormigueo o ardor en brazos y piernas

Otros síntomas cerebrales y neurológicos:

 Disminución del período de atención, de la capacidad de discernir y pérdida de la


memoria

 Dificultad para razonar y resolver problemas

 Depresión o sentimientos de tristeza

 Mareos o pérdida del equilibrio

 Hipoacusia (pérdida de la audición)

Síntomas sexuales:

 Problemas de erección

 Problemas con la lubricación vaginal

Síntomas del habla y de la deglución:

 Lenguaje mal articulado o difícil de entender

 Problemas para masticar y tragar

La fatiga es un síntoma común y molesto a medida que la EM progresa. Con frecuencia es


peor por la tarde.

Pruebas y exámenes

Los síntomas de la EM pueden simular los de muchos otros trastornos neurológicos. La EM


se diagnostica al determinar si hay signos de más de uno ataque en el cerebro o la médula
espinal y al descartar otros padecimientos.

Las personas que tienen una forma de EM llamada remitente-recurrente tienen antecedentes
de al menos dos ataques, separados por un período de remisión.

En otras personas, la enfermedad puede empeorar lentamente entre un ataque claro y otro.
Esta forma se llama EM secundaria progresiva. Una forma que tiene una progresión
gradual, pero que no presenta ataques claros se denomina EM primaria progresiva.

El proveedor de atención médica puede sospechar la presencia de EM si hay disminución


en el funcionamiento de dos partes diferentes del sistema nervioso central (como los
reflejos anormales) en dos momentos diferentes.
Un examen del sistema nervioso puede mostrar disminución en la función nerviosa en un
área del cuerpo. Alternativamente, la reducción en la función nerviosa puede extenderse a
muchas partes del cuerpo. Esto puede incluir:

 Reflejos nerviosos anormales

 Disminución de la capacidad para mover una parte del cuerpo

 Sensibilidad anormal o disminuida

 Otra pérdida de funciones neurológicas, como la visión

Un examen ocular puede mostrar:

 Respuestas anormales de la pupila

 Cambios en los campos visuales o en los movimientos oculares

 Disminución de la agudeza visual

 Problemas con las partes internas del ojo

 Movimientos oculares rápidos provocados cuando el ojo se mueve

Los exámenes para diagnosticar la EM incluyen:

 Exámenes de sangre para descartar otras afecciones similares a la EM.

 Se puede necesitar hacer una punción lumbar (punción raquídea) para exámenes del
líquido cefalorraquídeo, que incluyen bandas oligoclonales en LCR.

 Las resonancias magnéticas del cerebro, de la columna o ambas son importantes


para ayudar a diagnosticar y hacerle seguimiento a la EM.

 El estudio de la función neurológica (examen de los potenciales provocados, como


respuesta visual provocada del tronco encefálico) se utiliza con menos frecuencia.

Tratamiento

No se conoce cura para la EM hasta el momento. Sin embargo, existen tratamientos que
pueden retrasar la enfermedad. El objetivo del tratamiento es detener su progreso, controlar
los síntomas y ayudar a la persona a mantener una calidad de vida normal.

Los medicamentos a menudo se toman durante un tiempo prolongado. Estos incluyen:

 Medicamentos para retrasar la enfermedad


 Esteroides para disminuir la gravedad de los ataques

 Medicamentos para controlar los síntomas como los espasmos musculares, los
problemas urinarios, la fatiga o los problemas del estado de ánimo

Los medicamentos son más efectivos para la forma remitente-recurrente que para otras
formas de EM.

Lo siguiente también puede ser útil para las personas con EM:

 Fisioterapia, terapia del habla, terapia ocupacional y grupos de apoyo

 Dispositivos asistenciales, como sillas de ruedas, montacamas, sillas para baños,


caminadores y barras en las paredes

 Un programa de ejercicio planificado a comienzos del proceso del trastorno

 Un estilo de vida saludable, con una buena nutrición y suficiente descanso y


relajación

 Evitar la fatiga, el estrés, las temperaturas extremas y la enfermedad

 Cambios en lo que se come o bebe si hay problemas para tragar

 Hacer cambios en casa para prevenir caídas

 Trabajadores sociales u otros servicios de asesoría que lo ayuden a hacerle frente al


trastorno y conseguir ayuda

 Vitamina D u otros suplementos (hable primero con su proveedor)

 Métodos complementarios y alternativos, tales como acupresión o cannabis, para


ayudar con los problemas musculares

 Dispositivos en la columna pueden reducir el dolor y la contracción en las piernas

Grupos de apoyo

Vivir con esclerosis múltiple puede ser un desafío. El estrés causado por la enfermedad se
puede aliviar uniéndose a un grupo de apoyo para la esclerosis múltiple. El hecho de
compartir con otras personas que tengan experiencias y problemas en común puede
ayudarle a no sentirse solo.

Expectativas (pronóstico)
El desenlace clínico es variable y difícil de predecir. Aunque el trastorno dura toda la vida
(crónico) y es incurable, la expectativa de vida puede ser normal o casi normal. La mayoría
de las personas con EM son activas y se desempeñan en el trabajo con poca discapacidad.

Las personas que en general tienen el mejor pronóstico son:

 Las mujeres

 Personas que eran jóvenes (menos de 30 años) cuando la enfermedad empezó

 Personas con ataques poco frecuentes

 Personas con un patrón remitente-recurrente

 Personas con enfermedad limitada en estudios imagenológicos

El grado de discapacidad e incomodidad dependen de:

 Con qué frecuencia se presentan y cuán graves son los episodios.

 La parte del sistema nervioso central que está afectada por cada ataque.

La mayoría de las personas retorna a un desempeño normal o cerca de lo normal entre


episodios. Lentamente, hay una mayor pérdida del funcionamiento con menos
mejoramiento entre los ataques.

Posibles complicaciones

La EM puede llevar a lo siguiente:

 Depresión

 Dificultad para tragar

 Dificultad para pensar

 Cada vez menos capacidad para cuidarse sin ayuda

 Necesidad de una sonda permanente

 Osteoporosis o adelgazamiento de los huesos

 Úlceras de decúbito

 Efectos secundarios de los medicamentos usados para tratar el trastorno

 Infecciones de las vías urinarias

https://fundaciongaem.org/que-es-la-esclerosis-multiple/
.

Como se produce?

La Esclerosis Múltiple (EM) es una enfermedad del Sistema Nervioso Central (SNC) en el
que se diferencian dos partes principales: cerebro y médula espinal. Envolviendo y
protegiendo las fibras nerviosas del SNC hay un material compuesto por proteínas y grasas
llamado mielina que facilita la conducción de los impulsos eléctricos entre las fibras
nerviosas.
En la EM la mielina se pierde en múltiples áreas dejando en ocasiones, cicatrices
(esclerosis). Estas áreas lesionadas se conocen también con el nombre de placas de
desmielinización.
La mielina no solamente protege las fibras nerviosas sino que también facilita su función.
Si la mielina se destruye o se lesiona, la habilidad de los nervios para conducir impulsos
eléctricos desde y al cerebro se interrumpe y este hecho produce la aparición de síntomas.
Afortunadamente la lesión de la mielina es reversible en muchas ocasiones.

https://www.esclerosismultiple.com/esclerosis-multiple/que-es/

TIPOS DE EM

Remitente recurrente

Es el tipo más frecuente y afecta a más del 80% de las personas con EM. En las fases
iniciales puede no haber síntomas, a veces incluso durante varios años. Sin embargo, las
lesiones inflamatorias en el SNC ya se están produciendo, aunque no lleguen a dar lugar a
síntomas. Los brotes son imprevisibles y pueden aparecer síntomas en cualquier momento -
nuevos o ya conocidos- que duran algunos días o semanas y luego desaparecen de nuevo.
Entre las recidivas no parece haber progresión de la EM.

Progresiva secundaria

Cuando el grado de discapacidad persiste y/o empeora entre brotes, se considera que
estamos ante una EM de tipo secundaria progresiva. Puede aparecer después de una fase
recurrente-remitente del proceso y se considera una forma avanzada de la EM. Entre un 30
y un 50% de los pacientes que sufren inicialmente la forma recurrente-remitente de la EM,
desarrollan la forma secundaria progresiva. Esto se da tras un período de tiempo que
depende de la edad de inicio y que suele ocurrir entre los 35 y los 45 años. La EMSP se
caracteriza por una progresión continua con o sin recidivas ocasionales, remisiones poco
importantes y fases de estabilidad.

Progresiva primaria

Es menos frecuente y sólo afecta al 10% de todos los pacientes con EM. Se caracteriza por
la ausencia de brotes definidos, pero hay un comienzo lento y un empeoramiento constante
de los síntomas sin un periodo intermedio de remisión. No hay episodios tipo recidiva, ni
periodos de remisión, sólo fases de estabilidad ocasionales y mejorías pasajeras poco
importantes.

Progresiva recidivante

Es una forma atípica, en la que hay progresión desde el comienzo, pero a diferencia de los
pacientes con EMPP, éstos muestran brotes agudos claros, con o sin recuperación completa.
Los períodos entre brotes se caracterizan por una progresión contínua.

https://www.observatorioesclerosismultiple.com/es/la-esclerosis-multiple/que-es-la-
esclerosis-multiple/esclerosis-multiple-un-paseo-por-150-anos-de-historia/
https://revistabiomedica.org/index.php/biomedica/article/view/3876/4056
(SNEM, 2014) ¿Qué es la esclerosis múltiple, Sociedad Nacional de Esclerosis Múltiple,
extraídode:http://www.nationalmssociety.org/NationalMSSociety/media/MSNationalFiles/Broch
ures/Brochure-%C2%BFQue-es-la-Esclerosis-Multiple.pdf

(Neurology, 2015) SAVAN net, La esclerosis múltiple tiene mayor riesgo de mortalidad,
extraido de: https://www.savalnet.cl/cienciaymedicina/destacados/la-esclerosis-multiple-tiene-
mayor-riesgo-de-mortalidad.html

(MP, 2019) Portal Medline Plus, Esclerosis múltiple, extraido de:


https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000737.htm

(FEM, 2019) Fundación Esclerosis múltiple, Un paseo por 150 años de historia, extraido
de: https://www.observatorioesclerosismultiple.com/es/la-esclerosis-multiple/que-es-la-
esclerosis-multiple/esclerosis-multiple-un-paseo-por-150-anos-de-historia/