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“UN MILAGRO PARA HELLEN KELLER”

En la actualidad trabajar con un alumno/a con necesidades educativas permanentes puede ser
muy complicado y requiere de mucha creatividad para poder suplirlas, si hablamos de la
discapacidad visual se sabe que debemos trabajar y potenciar el sentido del tacto
principalmente a través de material concreto, diferentes estrategias y metodologías para
poder lograr el proceso de enseñanza aprendizaje de la lectura y escritura a través del braille
y que esta persona con discapacidad pueda ser independiente en su vida adulta. Ahora bien
si nos sumergimos en una época antigua donde la corriente que predominaba al enseñar era
la conductista, y donde tenemos a cargo enseñar a una niña de 8 años que presenta
discapacidad visual y auditiva, suena imposible ¿verdad?, en la película “Un milagro para
Hellen Keller” se evidencia como su maestra Ana Sullivan logra enseñar a comunicarse y
además a comportarse.
Hellen vivía en una casa de campo retirada de la ciudad junto a sus padres, 2 hermanos uno
mayor y el otro de solo meses, su tía y sus sirvientes, como se dijo anteriormente era una niña
de 8 años sordo ciega, la cual creció haciendo lo que quería sin limitaciones ni reglas, debido
a que sus padres sentían demasiado amor y lastima por la condición que ella presentaba y se
convertían más en una limitación para Hellen, fue en este contexto en el que se tuvo que
insertar Ana y desafiar su paciencia, perseverancia pero por sobre todo su vocación que fue
precisamente esta la cual le permitió lograr mantener la calma y las expectativas que tenía
con Hellen para que finalmente logre asociar las cosas con los nombres y conceptos en lengua
de señas, después de un cierto tiempo Ana logró ésto y también que Hellen tenga un
comportamiento adecuado frente a situaciones naturales tales como sentarse a la mesa y
servirse de su plato de manera ordenada.
La profesora a pesar de la negatividad y las bajas expectativas que tenían los padres de
Hellen, ella nunca dudó de la capacidad que ésta tenía si no que la asociaba con un bebé que
aún no conocía nada pero tenía todas las ganas de hacerlo y sabía que mentalmente ya estaba
preparada, en documentales acerca de Hellen, se puede ver además ya adulta junto a su
profesora, estas afianzadas, después de mucho tiempo la profesora descubrió que si Hellen
colocaba su dedo medio en la nariz, su dedo índice en la boca y el pulgar en la laringe ella
podía sentir las vibraciones al hablar por lo que de a poco fue imitando hasta que logró hablar.
Como futuras educadoras diferenciales nos queda aprender de ella y siempre recordar que es
nuestra vocación para actuar desde el amor y no olvidarnos que pase lo que pase estamos
tratando con personas, las que tienen el mismo derecho de nosotras de aprender y socializar
como una persona denominada “normal”.