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LOS DEBERES DEL JUEZ, DEL MINISTERIO PÚBLICO Y DEL ETICA JURIDICA

ABOGADO POSTULANTE. POR DANIEL


SALVADOR ESTRADA
AYALA
INSTITUTO NACIONAL DE DESARROLLO JURIDICO
CAMPUS METEPEC
MAESTRIA EN DERECHO CIVIL
DOCENTE DOCTORA CLAUDIA ELVIA CHICATTI MORENO

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LOS DEBERES DE LOS JUECES, MINISTERIOS PUBLICOS Y
ABOGADOS POSTULANTES.

Definición.- El término es de origen griego, se compone de dos vocablos: philos


(“amor”) y sophia (“pensamiento, sabiduría, conocimiento”). Por lo tanto, la filosofía
es el “amor por el conocimiento”. De tal manera que el filósofo en es el amante del
saber.
La definición nominal de filosofía, nos deja duda y es menester conocer la definición
real; así encontramos que la filosofía es una ciencia deductiva o racional de lo que
es o de lo que vale. Como toda ciencia es un sistema de verdades, y los valores.
Entonces, la filosofía es: a) todo sistema, b) racional, c) de verdades, d) acerca del
ser.
a) Por sistema debe entenderse un conjunto de seres engarzados por
determinadas relaciones que los armonizan.
b) Decimos que es racional, porque solamente el raciocinio se llega a la verdad.
c) Es un conjunto de verdades, porque la verdad es el objeto del entendimiento.
d) Por ser, debe entenderse lo que es real o mental, causa o efecto, absoluto o
relación, subsistente o sustentado, existente o posible, simultáneo o
sucesivo.
Filosofía es entonces: la Ciencia Racional del Ser1.
La definición anterior no difiere e mucho de la definición clásica que conocemos. La
filosofía es la ciencia de todas las cosas por sus razones más altas, adquiridas
por la luz natural de la razón.
También se dice que Filosofía es la ciencia de todas las cosas, por sus últimas
causas a la luz natural de la razón.

Ahora bien, entre otras ramas de la filosofía destacan para el presente trabajo: la
ética, la deontología y la axiología:

1
.- HERNÁNDEZ, Chávez José. “Lógica” Décima Segunda Edición. Ed. Jus. México 1969. P.16.

1
Es la rama de la filosofía que se encarga de examinar las maneras en las que
podemos establecer lo que es moralmente correcto y lo que no lo es. Prácticamente
todas las personas actúan siguiendo una moralidad, pero muy pocas se hacen
preguntas de manera sistemática para examinar hasta qué punto sus escalas de
valores y su aplicación de la moral son correctas.
La ética puede dividirse en diversas ramas, entre las que se destacan la ética
normativa (son las teorías que estudia la axiología moral y la deontología, por
ejemplo) y la ética aplicada (se refiere a una parte específica de la realidad, como
la bioética y la ética de las profesiones).

La ética profesional implica una serie de principios y de reglas a toda actividad


profesional.
El concepto de ética profesional es aquel que se aplica a todas las situaciones en
las cuales el desempeño profesional debe seguir un sistema tanto implícito como
explícito de reglas morales de diferente tipo.
Ésta puede variar en términos específicos con cada profesión, dependiendo del tipo
de acción que se lleve adelante y de las actividades a desarrollar. Sin embargo, hay
un conjunto de normas de ética profesional que se pueden aplicar a grandes rasgos
a todas o a muchas de las profesiones actuales. La ética profesional también puede
ser conocida como deontología profesional.
Cuando un profesional no cumple de manera evidente con las reglas de ética
profesional, es punible de altos castigos o sanciones ya sea por parte de sus clientes
o pacientes como también por parte de sus superiores, cualesquiera estos sean
dependiendo del tipo de profesión o actividad de la que se hable.

 Su objeto son los actos humanos.


 Se fundamenta en la naturaleza racional del ser humano que sabe diferenciar
entre bien y mal, entre lo correcto y lo incorrecto.
 Como somos libres de elegir, somos y nos sentimos también responsables
de lo que decidimos, debiendo por lo tanto asumir las consecuencias de
nuestros actos.
 Tiene como fundamento la naturaleza imperfecta, pero perfectible del ser
humano.
 Como seres humanos tenemos defectos, pero en nuestra misma naturaleza
está el potencial espiritual que nos permite esforzarnos día a día por ser
mejores.

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 La ética es una disciplina normativa. Su propósito último es definir y
establecer normas o reglas de conducta que postulan deberes que la persona
debe cumplir.

Los principios éticos son postulados que tienen valor por sí mismos. Son axiomas
morales, verdades evidentes de aplicación universal. Son los pilares que sustentan
la formulación de reglas éticas de conducta.

 El principio del bien: Haz el bien y evita el mal, es el principio ético connatural
del ser humano y es el que contiene a todos los demás principios éticos.
 El principio de la vida. La vida es el primero y más importante derecho del ser
humano, es el soporte de los demás derechos humanos. (Arto.3 Declaración
Universal de los Derechos humanos. Arto. 23 de la constitución).
 El principio de la dignidad: Toda persona tiene valor por sí misma. Dignidad2.
 El principio de la igualdad: Todos somos fundamentalmente iguales. Nadie
vale más que nadie. Nadie vale menos que nadie3.
 El principio de la libertad: La persona por naturaleza es un ser libre y para la
libertad.
 El principio de solidaridad: Se refiere a la disposición de los seres humanos
a prestarse apoyo y ayuda mutua. Todos necesitamos de los demás para
atender nuestras necesidades, del mismo modo que los demás necesitan de
nosotros. Solo viviendo en comunidad podemos alcanzar nuestra calidad
humana y realizarnos, este hecho nos plantea fortalecer la vida comunitaria.

La perspectiva del mundo del trabajo se expresa fundamentalmente en el perfil


profesional del técnico. Este articula el conjunto de realizaciones profesionales que
el técnico puede demostrar en las diversas situaciones de trabajo propias de su área
ocupacional, una vez que ha completado el proceso formativo.
En estas realizaciones el técnico pone de manifiesto su competencia para resolver
los problemas de un mundo del trabajo complejo, cambiante e incierto y su
capacidad de aprender de las nuevas situaciones que enfrenta.

2
.- Dignidad es sinónimo de grandeza, importancia, valor, merecimiento, buena reputación. La
dignidad del ser humano se refiere a la importancia que tiene toda persona por el hecho de ser un
ser humano. Es la base de la consideración y del trato educado que merecen todas las personas.
3
.- El art. 1 de la Declaración de los humanos dice "Todos los seres humanos nacen libres e iguales
en dignidad y derechos".
3
El perfil profesional es una referencia fundamental del curriculum para la formación
técnico profesional.
Orienta el proceso formativo especificando las competencias que los estudiantes
desarrollarán. En segundo lugar constituye la principal fuente para la identificación
de las situaciones problemáticas que el técnico enfrenta en su accionar cotidiano y
que los docentes utilizarán en el diseño de estrategias de enseñanza y aprendizaje
que se desarrollarán en los distintos módulos formativos.
Atendiendo al breve bosquejo que de filosofía, ética, axiología y deontología se ha
asentado, se está en posibilidad de referirnos a los deberes del juez, del Ministerio
Público y del abogado postulante:

La administración de justicia es una parte fundamental del sistema jurídico. Tal


función está encomendada al Juez. La misión del juez consistía en aplicar la ley o
solucionar los conflictos a través de la aplicación del derecho. La obligación de
respetar la ley es una garantía frente a la arbitrariedad del juez. Sin embargo, en
nuestra sociedad, el papel del juez ha evolucionado: ya no es simplemente "la voz
de la ley", sino que, en cierta medida, el juez es también un creador del derecho, lo
que implica la asunción de responsabilidades y el respeto de las normas
deontológicas adaptadas a dicha evolución.
En tales condiciones el Juez para el adecuado cumplimiento de su función debe
cumplir con una serie de deberes; Adolfo Alvarado Velloso4 aduce que los
deberes del Juez se clasifican de la siguiente manera:

4
.- “El Juez, sus deberes y facultades” Ediciones de Palma Buenos Aires. 1982.

4
Sin embargo por la limitación impuesta al trabajo, no me es posible referirme a la
clasificación del autor citado y apunto en seguida algunos.
La independencia no es un privilegio otorgado en beneficio de
los jueces. La independencia es el derecho reconocido a todos y cada uno de los
ciudadanos de una sociedad democrática a disfrutar de un poder judicial
independiente (y considerado como tal) de los poderes legislativo y ejecutivo, y que
ha sido establecido para salvaguardar la libertad y los derechos de los ciudadanos
en el marco del Estado de Derecho. Corresponderá a todo juez respetar la
independencia del poder judicial y contribuir a su mantenimiento, tanto en sus
aspectos individuales como en sus aspectos institucionales.
La imparcialidad y su percepción son, junto con la
independencia, esenciales para un proceso equitativo. La imparcialidad del juez
implicará la ausencia de cualquier prejuicio o de ideas preconcebidas al dictar
sentencia, así como en los procedimientos previos al dictado de su fallo. El juez
deberá tomar conciencia de sus eventuales prejuicios. A efecto de garantizar la
imparcialidad, el juez: Cumplirá sus funciones judiciales sin miedos, sin favoritismos
y sin prejuicios Adoptará, en el ejercicio de sus funciones e incluso al margen de
éstas, una conducta que mantenga viva la confianza en la imparcialidad de los
jueces y que minimice las situaciones que podrían desembocar en la recusación.
Se abstendrá de conocer de los asuntos cuando: no pueda juzgar el asunto de
manera imparcial desde el prisma de un observador objetivo; tenga relación con una
de las partes o conozca personalmente los hechos, o haya representado, asistido o
actuado contra una de las partes, o si se dan circunstancias en las que la
subjetividad afectaría a la imparcialidad; él mismo o un miembro de su familia tenga
intereses en el resultado del proceso. El juez velará en su vida privada por no poner
públicamente en cuestión la imagen de imparcialidad de su órgano jurisdiccional. La
imparcialidad no impedirá que el juez participe en la vida social a efectos de llevar
a cabo su actividad profesional.
La diligencia será necesaria para obtener y aumentar la confianza de
los ciudadanos en la justicia. El juez demostrará diligencia en el tratamiento de los
procesos que deban analizarse y juzgarse oportunamente y en un plazo adaptado
a la cuestión sometida a juicio, garantizando la calidad de la resolución. La diligencia
en los procedimientos judiciales no sólo depende de la legislación y de los recursos
asignados a la justicia, sino también de la actitud y el trabajo del juez. El juez deberá:
mejorar su formación para evitar que se produzcan retrasos en los procedimientos
debido a una aproximación no profesional; mantener durante toda su vida el más
elevado nivel de competencia profesional; utilizar todas las herramientas jurídicas
que conozca. En todo procedimiento velará por fijar plazos razonables, tanto para
las partes como para sí mismo. El juez se esforzará por ser lo más rápido posible y
por dictar sus resoluciones sin demora.

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La sociedad y sus miembros esperan que el juez, en el
ejercicio de sus funciones, los respete y los escuche. El respeto es la aptitud del
juez para mostrar consideración con la posición y la dignidad de las personas
afectadas. La escucha es la aptitud del juez para prestar toda su atención a la
exposición de hechos y a los fundamentos técnicos de las partes y de sus abogados.
El juez interactuará con los ciudadanos, los abogados, los propios compañeros y el
personal administrativo, con dignidad, corrección y disposición. En la organización
del trabajo, el juez tendrá en consideración, con moderación y atención, las
necesidades de todos los afectados por el asunto. Creará en las vistas un ambiente
sereno, escuchando con la misma atención a todas las partes del proceso y a sus
representantes legales Se mostrará respetuoso con el personal administrativo y con
la esfera de autonomía de las funciones y de las competencias del personal. El juez
mantendrá con sus compañeros relaciones correctas y respetuosas en favor de su
autonomía y de su independencia.
La igualdad de trato obliga al juez a dar a cada uno aquello
a lo que tiene derecho, tanto en los procesos como en los resultados, reconociendo
en todo caso la naturaleza única de cada individuo. El juez tendrá consideración por
todas las personas que comparezcan ante él y se asegurará de tratarlas con
igualdad. Será consciente de las diferencias objetivas existentes entre las diferentes
categorías de personas y se esforzará por que todas las partes sean escuchadas,
comprendidas y respetadas. Velará por que nadie pueda decir que ha sido ignorado,
tratado con condescendencia o despreciado.
La sociedad tiene derecho a contar con jueces competentes
dotados de grandes capacidades profesionales. El juez se adaptará rápidamente a
nuevas circunstancias. El juez aplicará un enfoque metódico a su trabajo. Tendrá
en consideración las particularidades de cada caso, incluidos los hechos nuevos y
desconocidos y los estudiará en un plazo de tiempo adecuado. El juez demostrará
asimismo capacidad de persuasión, siempre que sea oportuno, a efectos de
resolver las controversias. El juez forma parte de una comunidad de trabajo en la
que será capaz de trabajar en equipo con compañeros y colaboradores.
La información sobre el funcionamiento de la justicia y la
presencia de público en las actividades judiciales autorizadas contribuyen a su
aceptación social. La igualdad de acceso de las personas implicadas a los procesos
civiles y penales, tanto en calidad de demandadas como en calidad de
demandantes, favorece esta transparencia y refuerza la confianza de los
ciudadanos. El juez velará por informar al público sobre el funcionamiento de la
justicia. Garantizará la transparencia a través de la publicidad de las vistas y de la
motivación de sus resoluciones, preservando la confidencialidad necesaria para
mantener el respeto a la vida privada o el orden público. Mantendrá el equilibrio
entre la necesaria transparencia y el rechazo al voyeurismo o exhibicionismo para
que la justicia no se convierta en un espectáculo. En las relaciones con los medios

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de comunicación, hará prevalecer la información institucional. La información sobre
los casos particulares únicamente podrá ofrecerse en el marco jurídico. En su vida
privada y en sociedad, manteniéndose especialmente alerta a efectos de evitar
todos los conflictos de intereses, garantizará la transparencia con respecto a su
imparcialidad.

El Ministerio Público, tiene como principal deber, el de la investigación imparcial


con absoluto apego a la verdad, moralmente no debe acentuarse su actuación como
figura eminentemente punitiva, sino como colaborador estricto de la justicia a través
de una investigación seria de los hechos, respetando primordialmente el principio
de inocencia. “El Ministerio Fiscal está obligado a ejercitar la acción penal apenas
llegue a conocimiento de que existen indicios de delito”.
El Ministerio Público se encuentra frecuentemente ante dilemas morales, cuando
por determinados tipos de delitos se ve presionado por la opinión pública y por los
medios de comunicación para actuar parcialmente tratando de configurar pruebas
que no existen, con testigos falsos, etc. También es frecuente que se presenten
casos con repercusiones políticas, y el más frecuente es el de los casos en que los
propios superiores le obligan a actuar en contra de su deber moral. Al Fiscal se le
presentan situaciones especiales en las cuales está exento de seguir cierto
comportamiento deontológico, como cuando sufre amenazas para él o su familia
por parte de narcotraficantes, terroristas o grupos fuertes de interés.

El litigante es quien presenta mayores complicaciones morales en el desempeño de


la profesión, sus deberes morales específicos. Rafael Gómez Pérez 5, hace la
distinción entre el abogado designado de oficio y el elegido por el cliente, en este
caso se “acude a él buscando seguridad, competencia y honradez profesional.
Quiere decir esto que, además de los elementos contractuales (de un contrato de
prestación de servicios), cuentan las dimensiones éticas” Siguiendo al mismo autor,
se considera como principales deberes generales del abogado en relación a sus
clientes los siguientes: el deber de conocimiento, refiriéndose a la relación cliente-
abogado. Al aceptar un caso surge el deber de fidelidad con el cliente guardando
absolutamente el secreto profesional, negándose a proporcionar cualquier tipo de
información perjudicial para el mismo, a la parte contraria. El deber de igualdad de
trato consiste en el deber moral de tratar a todos los clientes por igual sin
distinciones por su rango o posición económica.

5
.- GÓMEZ Pérez, Rafael Deontología Jurídica, Colección Jurídica, Ediciones Universidad de
Navarra, S.A. Pamplona, 1991, p. 114.

7
BIBLIOGRAFIA
1.- Alvarado Velloso Adolfo. “El Juez, sus deberes y facultades” Ediciones de Palma
Buenos Aires. 1982.
2.- Gómez Pérez Rafael Deontología Jurídica, Colección Jurídica, Ediciones
Universidad de Navarra, S.A. Pamplona, 1991.
3.- Hernández Chávez José. “Lógica” Décima Segunda Edición. Ed. Jus. México
1969.

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