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Poemas de la dictadura

“Mientras tanto” – Irene Gruss

Yo estuve lavando ropa


mientras mucha gente
desapareció
no porque sí
se escondió
sufrió
hubo golpes
y
ahora no están
no porque sí
y mientras pasaban
sirenas y disparos, ruido seco
yo estuve lavando ropa,
acunando,
cantaba,
y la persiana a oscuras.
De Solo de contralto (Ed. Galerna, 1998)

Sin título – Clara Arias

¿Quién cosía las capuchas


para los detenidos de la ESMA?
alguna vez una mujer
habrá agarrado un dedal,
un hilo, una aguja.
O habrá enhebrado paso a paso
con la punta de un carretel
los ojales de una máquina de coser.
No sé porqué digo mujer
tal vez porque recuerdo a mi abuela
las tardes de costura,
no había hombres en esas tardes
en ese universo de cajas de botones
y retazos de telas.
Una tarde, alguien
con un rollo de tela negra
habrá tocado el timbre de la casa de Dorita
la que hacía los trajes para bailar el minué
en los actos de la escuela
o aquel disfraz de hada madrina,
le habrá pedido treinta mil bolsas
treinta mil bolsas negras.
Alguna vez una mujer
o un improbable hombre
se sentó a coser
con paciencia y esmero
como quien cose una batita
para un niño por nacer
las capuchas que usaban
los detenidos de la ESMA.
De Apología 3 (Letras del Sur, 2016)

“Octubre 1976” – Ana María Ponce

Y si de vos
me dijeran que no exististe,
les gritaría que me quedan,
tus ojos tristes,
tu caminar lento,
tu sonrisa apenas esbozada,
tu caricia leve,
y una espera,
una larga espera
de la que no volveremos
nunca,
o tal vez si …
(Leer nota relacionada: Ana María Ponce: los textos hallados de una
de las poetas desaparecidas por la dictadura cívico militar)

Aún espero… (Ana María Ponce)


Que el silencio me devuelva
tu voz,
que la sombra me entregue
tu cuerpo, que el aire me haga
respirarte,
que esta muerte demorada
me dé tu vida.
Que la lluvia enfríe
mi cuerpo
para sentir tu calor
de nuevo.
Que la noche te traiga
para amarme.
Que mis palabras te enciendan
los ojos.
Que mis pensamientos te busquen
donde estuviste
y ya no estás.
Que el tiempo se mude
de planeta
para quedarnos los dos
como antes.
Que haya una esperanza,
eso es lo que quiero
en definitiva decir,
que quede algo para decirme
que estás vivo.
Pero no estás.

22/09/1977

ANA MARÍA PONCE


«Ana María Ponce nació en San Luis el 10 de junio de 1952. Siendo la mayor de tres
hermanos, se crio en un hogar politizado, con un abuelo fundador del Partido Laborista,
un padre que sería intendente de la capital de su provincia y una madre docente
universitaria. Fueron los modelos que ella seguiría durante su juventud. Egresada de la
Escuela Normal de San Luis con medalla de oro de su promoción, “Any”, como le
decían sus amigos, ingresa en el profesorado de Historia y Literatura en la Facultad de
Humanidades de la Universidad Nacional de La Plata; allí comienza su militancia, en la
Juventud Peronista de La Plata y en la Federación Universitaria de la Revolución
Nacional, donde conoce al que sería su marido, Godoberto Luis Fernández, y padre de
su único hijo, Luis Andrés. Luego de que su marido sufriera un atentado contra su vida,
se mudan a la Capital Federal. El 11 de enero de 1977, Godoberto Luis Fernández es
detenido por fuerzas del Ejército. Seis meses después, el 18 de julio, día del cumpleaños
de su hijo, Ana María es detenida por fuerzas de la Marina, y llevada a la ESMA, donde
permanecería hasta febrero de 1978. El lunes de Carnaval, último día en que se la vio
con vida, a “Loli” (como la conocían en la ESMA) le informaron que tendría una
entrevista con el director del centro clandestino de detención y torturas, el almirante
Chamorro, para que efectuara un “mea culpa” público y así lograr una “supuesta”
legalización de su condición. Intuyendo su suerte, “Loli” deja en manos de Graciela
Daleo, una compañera de detención, todos los poemas que había escrito durante el
tiempo que duró su secuestro. Graciela, sobreviviente de la ESMA, es quien logra
contactar a familiares de Ana María para entregarles esos conmovedores textos.»
https://literariedad.co/2018/07/29/poetas-silenciados-argentinos/