Vous êtes sur la page 1sur 4

FISIOPATOLOGIA D ELA CETOACIDOSIS DIABETICA

Los mecanismos subyacentes básicos que llevan a la CAD resultan de los efectos de la
deficiencia de insulina y las elevaciones de las hormonas contrareguladoras ( glucagon,
epinefrina, cortisol y hormona de crecimiento ) en el hígado y en el tejido adiposo así
como también de la diuresis osmótica inducida por hiperglicemia en el riñón y la
disminución de la captación periférica de glucosa. El incremento de la producción de
glucosa hepática representa el mayor disturbio patológico responsable de la
hiperglicemia. La insulina promueve las vías de almacenamiento y síntesis en el hígado
que incluye glucogénesis y lipogénesis. En ausencia de ella hay predominio de las
hormonas contrareguladoras lo que provoca aumento de la gluconeogénesis y de la
glucogenolisis, además de la disminución de la captación tisular de glucosa todo lo cual
lleva a la hiperglicemia característica1,2. Sin insulina la actividad de la lipoprotein-lipasa
disminuye, lo que lleva a un incremento de los niveles de lípidos, además en presencia de
bajos niveles de insulina hay disminución de la actividad de la lipasa tisular lo que causa
la liberación de Ácidos Grasos Libres (AGL) y glicerol a la circulación. La hipercetonemia
aparece como consecuencia de un incremento de la cetogénesis hepática, junto a una
disminución de la cetolisis periférica la cual se ve favorecida por la mayor oferta al hígado
de AGL. Estos AGL bajo efecto del glucagon por disminución de la malonil-CoA y aumento
de la enzima carnitil-aciltransferasa, atraviesan la membrana mitocondrial y luego previa
β-oxidación se convierten en ácido acetoacético, ácido hidroxibutirico y acetona5 .
Ocasionalmente las elevaciones predominantes de ácido hidroxibutirico al no detectarse
con técnicas a base de nitroprusiato producen falsos negativos en determinaciones
urinarias de cuerpos cetónicos. Además la presencia de cuerpos cetónicos en sangre
junto al ácido láctico en ausencia de mecanismos compensatorios adecuados es lo que
hace característica a la CAD como una acidosis metabólica con anion gap aumentado.
Las prostaglandinas I2 y E2 generadas por el tejido adiposo y que se ven aumentadas en
la CAD pueden llevar a caída de la resistencia vascular periférica y otros hallazgos
comunes como taquicardia, hipotensión, nauseas, vómitos, y dolor abdominal.

El riñón juega un rol clave en el desarrollo de la hiperglicemia y CAD. El umbral normal


para la reabsorción de glucosa es de 240 mg/dl, el cual cuando es excedido determina la
precipitación la glucosa hacia la orina generando glucosuria. Cuando la función renal es
normal y la hidratación es mantenida, la glucosuria previene la elevación significativa de
los niveles séricos de glucosa. No obstante la diuresis osmótica lleva a hipovolemia que
eventualmente conduce a una caída de la tasa de filtración glomerular, que a su vez
exacerba la hiperglicemia. La diuresis osmótica inducida por glucosuria lleva a
anormalidades electrolíticometabólicas en la CAD. Agua libre, sodio, magnesio y fosfatos
son excretados a la orina con la glucosa. Los cetoácidos actúan como aniones no
reabsorbibles que son excretados como sales de sodio y potasio lo que lleva a una
depleción de tales iones. No obstante a pesar de dichas perdidas de potasio, muchos
pacientes cursan con hipercalemia. Tal hipercalemia resulta de la pérdida del estimulo de
la insulina que típicamente mueve el potasio al interior celular y el estado de acidosis que
junto al movimiento de agua desplazan el potasio del espacio intracelular al extracelular.
Es por ello que la rehidratación y la terapia con insulina redistribuye el potasio al interior
celular disminuyendo dramáticamente los niveles séricos de este ion, lo que es un
aspecto importante durante el manejo terapéutico de la CAD.

En definitiva podemos decir que las consecuencias de la CAD sobre el equilibrio ácido
base y electrolítico del individuo están dados por la presencia de una acidosis metabólica
con Anion GAP aumentado (>14); Perdida de 75 a 150 ml/kg de agua (aproximadamente
6 litros); Perdida de 7-10 meq/kg de sodio; Alteraciones en la homeostasis del Potasio en
las que puede estar aumentado o disminuido y alteraciones en la homeostasis del fósforo
en la que puede estar disminuido.

CLASIFICACION D ELA CETOACIDOSIS DIABETICA

LINEAS DE MANEJO CON BASE EN LAS GUIAS DE ACTUALIZACION DE DIABETES CARE

Enfoques farmacológicos para el tratamiento glucémico

La sección sobre el tratamiento farmacológico de la diabetes tipo 2 se modificó


significativamente para alinearse, según la actualización de los estándares de vida en
octubre de 2018, con el informe de consenso de ADA-EASD sobre este tema, resumido
en las nuevas.

Esto incluye la consideración de factores clave del paciente:

a) Comorbilidades importantes, como ASCVD, enfermedad renal crónica e insuficiencia


cardíaca

b) Riesgo de hipoglucemia

c) Efectos sobre el peso corporal


d) Efectos secundarios

e) Costos

f) Preferencias del paciente .

Para alinearse con el informe de consenso ADA-EASD, se revisó el enfoque de la terapia


con medicamentos inyectables.

Una recomendación de que, para la mayoría de los pacientes que necesitan la mayor eficacia de
un medicamento inyectable, un agonista del receptor del péptido 1 similar al glucagón debería
ser la primera opción, antes de la insulina.

Se agregó una nueva sección sobre la técnica de inyección de insulina, enfatizando la


importancia de la técnica para la dosificación adecuada de insulina y evitar
complicaciones (lipodistrofia, etc.).

La sección sobre tratamientos farmacológicos sin insulina para la diabetes tipo 1 se


abrevió, ya que generalmente no se recomiendan.

Terapia inicial (Metformina)

La metformina debe iniciarse en el momento en que se diagnostica la diabetes tipo 2 a

menos que haya contraindicaciones.

Para la mayoría de los pacientes, esto será monoterapia en combinación con


modificaciones de estilo de vida. La metformina es eficaz y segura, es barata y puede
reducir el riesgo de eventos cardiovasculares y la muerte. La metformina está disponible
en forma de liberación inmediata para dosis dos veces al día o como una forma de
liberación prolongada que se puede administrar una vez al día.

En comparación con las sulfonilureas, la metformina como tratamiento de primera línea


tiene efectos beneficiosos sobre la A1C, el peso y la mortalidad cardiovascular. Hay pocos
datos sistemáticos disponibles para otros agentes orales como tratamiento inicial de la
diabetes tipo 2.

Los principales efectos secundarios de la metformina son la intolerancia gastrointestinal


debido a la hinchazón, las molestias abdominales y la diarrea.

El fármaco se elimina por filtración renal y los niveles circulantes muy altos (por ejemplo,
como resultado de una sobredosis o insuficiencia renal aguda) se han asociado
con acidosis láctica. Sin embargo, ahora se sabe que la aparición de esta complicación
es muy rara, y la metformina puede usarse de manera segura en pacientes con tasas de
filtración glomerular estimadas reducidas (eGFR); la FDA ha revisado la etiqueta de
metformina para reflejar su seguridad en pacientes con eGFR ≥30 ml / min / 1.73 m2.

Un ensayo aleatorizado reciente confirmó las observaciones previas de que el uso de


metformina está asociado con la deficiencia de vitamina B12 y el empeoramiento de los
síntomas de la neuropatía. Esto es compatible con un informe reciente del Estudio de
Resultados del Programa de Prevención de la Diabetes (DPPOS) que sugiere pruebas
periódicas de vitamina B12.

En pacientes con contraindicaciones o intolerancia a la metformina, la terapia inicial


debe basarse en factores del paciente; considere una droga de otra clase.

Cuando A1C es ≥1.5% (12.5 mmol / mol) por encima del objetivo glucémico muchos
pacientes requerirán una terapia de combinación dual para alcanzar su nivel A1C objetivo.

Insulina

La insulina tiene la ventaja de ser eficaz cuando otros agentes no lo son y debe
considerarse como parte de cualquier régimen de combinación cuando la hiperglucemia
es grave, especialmente si están presentes las características catabólicas (pérdida de
peso, hipertrigliceridemia, cetosis).

Considere iniciar el tratamiento con insulina cuando la glucosa en sangre sea ≥300 mg /
dL (16.7 mmol / L) o A1C sea ≥10% (86 mmol / mol) o si el paciente tiene síntomas de
hiperglucemia (es decir, poliuria o polidipsia), incluso en el momento del diagnóstico. o
temprano en el curso del tratamiento. A medida que se resuelve la toxicidad de la glucosa,
a menudo es posible simplificar el régimen y / o cambiar a agentes orales.