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Universidad del Atlántico

Fundamentos de Química

Consulta: Teoría de los orbitales atómicos y


teoría de la hibridación

Presentado por: Cristian Ahumada

2019
Teoría de la hibridación
La hibridación es la mezcla de orbitales atómicos de un átomo (comúnmente un átomo central)
para generar un conjunto de nuevos orbitales atómicos, llamados orbitales híbridos. Los orbitales
híbridos, que son orbitales atómicos que se obtienen cuando dos o más orbitales no equivalentes
del mismo átomo se combinan, se usan para formar enlaces covalentes. Se pueden generar cuatro
orbitales híbridos mezclando el orbital 2s con los tres orbitales 2p. Como estos orbitales hibridos se
formaron a partir de un orbital s y tres orbitales p, se denominan orbitales híbridos sp3 (se lee ese-
pe-tres). La figura muestra la forma y orientación de los orbitales híbridos sp3.

Los cuatro orbitales híbridos son equivalentes y se dirigen hacia los vértices de un tetraedro
regular. La figura de abajo muestra cómo se traslapan los orbitales hibridos sp3 del carbono y los 1s
de los hidrógenos para formar cuatro enlaces covalentes C-H. Así, el metano tiene forma
tetraédrica, y todos los ángulos HCH son de 109.5º.

Obsérvese que no obstante que se requiere suministrar energía para llevar a cabo la hibridación,
esto está más que compensado por la energía liberada en la formación de los enlaces C-H. (La
formación de enlaces es un proceso exotérmico.)
El átomo de O en el H20 también tiene cuatro pares de
electrones. Así que se puede esperar que el átomo de O
también presente hibridación sp3. Sin embargo, la
evidencia espectroscópica sugiere fuertemente que los
orbitales enlazantes del O (que se usan par formar los
enlaces O-H) son orbitales 2p más que orbitales híbridos
sp3. Esto significa que el átomo de O en el H20 no está
hibridado. Si esto es verdad, cabe preguntar por qué el
ángulo HOH no es de 90º dado que los orbitales p son
perpendiculares entre sí. La razón es que en la molécula de
H20 los dos enlaces O-H necesitan separarse para evitar la
aglomeración de los átomos de H en el mismo espacio
(situación energéticamente desfavorable). En
consecuencia, el ángulo de enlace aumenta con respecto al
predicho de 90º a 104.5º.

Hibridación sp
Considérese la molécula de BeCI2 (cloruro de berilio), que se predice lineal de acuerdo con la
RPECV. El diagrama orbital para los electrones de valencia del Be es:

Se sabe que en el estado fundamental el Be no forma enlaces covalentes con el Cl porque sus
electrones están apartados en el orbital 2s. Así que se recurre a la hibridación para explicar el
comportamiento enlazante del Be. Primero un electrón 2s se promueve a un orbital 2p, resultando

Ahora hay dos tipos diferentes de orbitales del Be disponibles para el enlace, el 2s y el 2p.
Teoría de los orbitales atómicos
Otra manera de describir el enlace covalente en términos de la Mecánica Cuántica consiste en la
teoría de los orbitales moleculares (OM). Según esta teoría, cuando los átomos interaccionan sus
orbitales atómicos pierden su individualidad y se transforman en orbitales moleculares que son
orbitales que dejan de pertenecer a un solo núcleo para pasar a depender de dos o más núcleos. El
tratamiento matemático que utiliza la Mecánica Cuántica para el cálculo de los orbitales
moleculares es el método de la combinación lineal de orbitales atómicos, o método CLOA, que
considera que el orbital molecular, y, es el resultado de la combinación lineal, es decir, una suma o
una resta, de los dos orbitales atómicos implicados, F1 y F2.

Cuando los orbitales atómicos se combinan para formar orbitales moleculares, el número de
orbitales moleculares que resulta, siempre es igual al número de orbitales atómicos que se
combinan.

El caso más sencillo es el de la interacción de dos átomos, cada uno con un solo orbital atómico
ocupado por un único electrón, es decir, el caso ya considerado desde el punto de vista de la teoría
del enlace de valencia, de la formación de la molécula de hidrógeno. Se verá que la descripción del
enlace H-H es la misma, o al menos muy similar a la descripción de los enlaces en moléculas más
complejas. Cuando los dos orbitales 1s de dos átomos de hidrógeno interaccionan se transforman
en dos orbitales moleculares, uno enlazante, que queda ocupado por los dos electrones, que dejan
de pertenecer a un solo núcleo para pasar a pertenecer a los dos núcleos atómicos, y otro
antienlazante, que quedará vacío. El orbital molecular enlazante es de menor energía que los
orbitales atómicos originales y el antienlazante de mayor energía que éstos. Por ello al formarse el
enlace y pasar los electrones al orbital molecular enlazante se desprende una determinada energía
que es la que se ha definido en la teoría del enlace de valencia como energía de disociación de
enlace.

El orbital enlazante, yE, es el resultado de la suma, F1 + F2, de los dos orbitales atómicos:

La formación del orbital antienlazante, yA, es el resultado de la otra combinación posible, la resta
F1- F2, de los dos orbitales atómicos 1s de los átomos de hidrógeno:

El diagrama de energías relativas de los orbitales moleculares de la molécula de hidrógeno muestra


la situación inicial y final, así como la disminución de energía alcanzada por el sistema:
Tal como se muestra en el esquema, de acuerdo con el principio de exclusión de Pauli, los dos
electrones que se sitúan en el orbital molecular enlazante deben tener espines opuestos. Así
mismo, en este orbital la densidad electrónica se concentra simétricamente en la región
comprendida entre los dos núcleos, o dicho de otra manera, la máxima probabilidad de encontrar
los electrones se encuentra en esa zona, donde pueden ser mejor atraídos electrostáticamente por
ambos núcleos, disminuyendo así la energía del sistema. Los electrones situados en un orbital
enlazante tienden a mantener unidos los dos núcleos de los átomos a que pertenecen. Por el
contrario, en el orbital antienlazante la probabilidad de encontrar los electrones entre los dos
núcleos es mínima, llegando a cero en el plano nodal. Como consecuencia de ello, la atracción
electrostática entre electrones y núcleos disminuye al mismo tiempo que aumenta la repulsión
entre los núcleos. La energía del sistema es superior a la de los dos átomos aislados y los electrones
que puedan situarse en el orbital antienlazante tenderán a separar los dos átomos.

La teoría de los orbitales moleculares aplicada a la molécula de hidrógeno es relativamente sencilla


por estar implicados solamente dos orbitales atómicos s y únicamente dos electrones. Pero en las
moléculas poliatómicas con más de dos núcleos y varios orbitales atómicos, el tratamiento es
mucho más complicado, pues, para llegar a conocer con exactitud la situación más estable del
conjunto de los átomos de la molécula, habría que considerar orbitales moleculares que
comprendieran a más de dos núcleos o, incluso, a la molécula entera.

Para obviar el estudio de una situación tan compleja, sobre todo desde el punto de vista
matemático, se utilizan y admiten ciertas simplificaciones como la consideración de que, en
general, los orbitales moleculares se localizan esencialmente entre dos únicos núcleos y que su
forma y orientación mantienen cierta similitud con la forma y orientación de los correspondientes
orbitales atómicos. Esta aproximación coincide con las ideas clásicas de considerar cada enlace
como la fuerza de unión entre dos átomos, despreciando la influencia que el resto de la molécula
pueda ejercer sobre el mismo. Con estas simplificaciones se pueden interpretar la mayoría de las
moléculas, aunque no todas, y aproximarse a la interpretación que del enlace covalente da la teoría
del enlace de valencia.

Orbitales moleculares s

El orbital molecular enlazante descrito para la molécula de hidrógeno, que tiene forma elipsoidal
(simétrico respecto al eje de unión de los dos núcleos), recibe el nombre de orbital molecular s
(sigma) y el enlace covalente resultante, enlace s. Análogamente el orbital molecular antienlazante
correspondiente recibe el nombre de orbital s* (sigma estrella o sigma asterisco).
Por solapamiento o interacción de dos orbitales atómicos de tipo s se forman siempre orbitales
moleculares de tipo s. Pero también a partir de orbitales p se pueden formar orbitales y enlaces s.
Así, por ejemplo, cuando un orbital p interacciona con un orbital s se llega a sendos orbitales
moleculares s, uno enlazante:

y otro antienlazante con una zona nodal entre los núcleos de los dos átomos:

Como en el caso de la combinación de dos orbitales s, en el orbital enlazante formado a partir de un


orbital s y otro p, debido a la sensible disminución que experimenta el lóbulo no implicado en el
solapamiento del orbital p, la mayor densidad electrónica se encuentra entre los dos núcleos y el
orbital molecular resultante tiene prácticamente simetría elipsoidal respecto al eje que une los dos
núcleos. Se trata pues de un orbital molecular s similar al de la molécula de hidrógeno.

También la interacción frontal de dos orbitales p da origen a dos orbitales moleculares de tipo s,
uno enlazante y otro antienlazante:

Como en los casos anteriores, en el orbital enlazante, al disminuir considerablemente los lóbulos
posteriores y poseer simetría elipsoidal, la máxima probabilidad de encontrar los electrones está
entre los dos núcleos.

Orbitales moleculares p

Pero a partir de dos orbitales atómicos p puede originarse otro tipo de orbitales moleculares. En
efecto, el solapamiento o interacción entre los dos orbitales atómicos p puede tener lugar
lateralmente para dar lugar a dos orbitales moleculares del tipo p (pi), uno enlazante, de menor
energía que los atómicos de partida, y otro antienlazante, de mayor energía y con un nodo:
Esto es, los dos orbitales atómicos p puede orientarse de tal manera que sus lóbulos del mismo
signo queden al mismo lado de su plano nodal reforzándose mutuamente (situación enlazante) o en
lados opuestos (situación antienlazante).

Como los orbitales atómicos de partida, los orbitales moleculares de tipo p también poseen zonas
de distinto signo separadas por un plano nodal. El orbital molecular p enlazante está formado por
dos lóbulos de distinto signo en los que la probabilidad de encontrar a los electrones es máxima,
separados por un plano nodal que pasa por los dos núcleos. Es decir, en el orbital enlazante, los dos
núcleos de los átomos que aportan los orbitales p quedan unidos por dos zonas o nubes p, una
superior y otra inferior de distinto signo. En el orbital antienlazante, las zonas nodales son dos, la
del plano que pasa por los dos núcleos y la de un plano perpendicular al primero que hace que las
zonas superior e inferior queden divididas a su vez en dos partes de distinto signo: