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Ciencia y filosofía como fuente de generación de

conocimiento científico

Science and philosophy as a source of generation of


scientific knowledge

Dr. Md. Raúl Arturo Lasso López


Magíster en Ética y Filosofía Política, Universidad del Cauca (Colombia)
Departamento de Ciencias Humanas Investigación de la Universidad del Cauca
(Colombia)
Correo Electrónico: arturol@unicauca.edu.co

RESUMEN

De Azcárraga, A. (2003) plantea una mirada al pasado y futuro de las ciencias, se


dan cambios dramáticos por los avances de los últimos 30 años, influencias entre
científicos, investigadores, pensadores de la filosofía. Podríamos confundirnos al pensar
que esta es la época del nacimiento real científico, y no es así, De Sousa, B. (2013)
enriquece el presente artículo, al referir que para los siglos XV a XIX y primeros del XX
grandes científicos establecieron y delimitaron el campo teórico científico en que nos
movemos todavía. Sin embargo De Sousa, B. (2013) manifiesta que en términos
científicos se puede decir que vivimos todavía en el siglo XIX, el siglo XX no ha
comenzado o no comenzará hasta terminar el anterior. El presente artículo corresponde
a una crítica directa al pensamiento occidental de como concebir la ciencia en el marco
de la objetividad del método científico y la estructura del poder dominante impuesto por
occidente.

ABSTRACT

De Azcárraga, A. (2003) raises a look at the past and future of science, dramatic
changes are made by the advances of the last 30 years, influences among scientists,
researchers, thinkers of philosophy. We could be confused to think that this is the time
of real scientific birth, and it is not so, De Sousa, B. (2013) enriches the present article,
by referring that for the XV to XIX centuries and early XX century great scientists
established and delimited the theoretical field scientific in which we still move.
However De Sousa, B. (2013) states that in scientific terms we can say that we still live
in the XIX century, the XX century has not begun or will not begin until the previous one
ends. This article corresponds to a direct criticism of Western thought about how to
conceive science within the framework of the objectivity of the scientific method and
the structure of the dominant power imposed by the West.

PALABRAS CLAVE: Ciencia, filosofía, educación y conocimiento científico.

INTRODUCCIÓN

El horizonte poscolonial y su “condición histórica” nos permite comprender


que ya no se trata de la relación dicotómica binaria interior/exterior, sino que es preciso
asumir y valorar desde otro lugar el conocimiento de los fenómenos sociales en
las sociedades actuales. Salirse de la explicación de la dialéctica dicotómica, nos
permite describir la dinamicidad de las formas refractarias que son desplazadas de su
mismo centro. Esta relación binaria de centro-periferia que daba cuenta en la década de
los setenta de las relaciones propias del capitalismo desde los países dependientes, hoy
implosiona la periferia en el mismo centro y con ello desestabiliza las categorías
tradicionales que se cuestionaba el flujo imperialista de los saberes de las metrópolis
hacia las márgenes dependientes, refractando las relaciones y diluyendo de modo aún
más complejo lo que tienen de aparentemente dicotómico.

Existe en el artículo de Asensi, V. y Parra, A. (2002) una intención clara para


demostrar que la esencia fundamental de la ciencia no se encuentra en el mostrar su
veracidad definitiva, por encima de un claroscuro que realmente es de su atención,
mismo que se ve reflejado al evidenciar que ella per se es objeto de falsabilidad, es
decir, un sólo caso que cumpla con este criterio, es suficiente para desechar el
conocimiento como válido. En este sentido, la racionalidad quedaría sumida a su
contraria irracionalidad.

Sin lugar a dudas el artículo de Asensi, V. y Parra, A. (2002), ubica los marcos de la
ciencia como uno de los pilares de avances sociales, en tanto que a través de la misma
las sociedades pretenden entender de manera racional lo sucedido en la supuesta
cotidianeidad. Sin embargo, esto no nos puede confundir en el entendido que no es la
lógica racional la única fuente para advertir la verdad, por tanto se debe reflexionar
sobre la perfectibilidad y aproximación de los datos y es precisamente esto lo que hace
que la ciencia sea cambiante pero necesaria. En este sentido, la racionalidad científica es
paradigmática y vivencial a su espacio de tiempo y lugar.
ESTADO DEL ARTE

Bunge, M. (2014) presenta una crítica cuando se trata de verificar la adopción de


posturas al tratar de establecer relación entre ciencia y filosofía, este autor refería que el
adoptar una posición científica en filosofía, y el aplicar la rigurosidad del método
científico no significa el desdeño de la filosofía tradicional, por el contrario esto
permitía abordar una problemática de la racionalidad sobre el constructo filosófico de lo
concebido como conocimiento real verificable. Por tanto para Bunge, M. (2014), la
filosofía de la ciencia, se ocupa de aspectos lógicos, gnoseológicos y ontológicos de la
ciencia que va más allá del comportamiento individual o social del investigador de
turno.

Cumplir con las etapas o fases del método científico como son: identificación y
definición del problema; recogida y tratamiento de los datos para su interpretación y
difusión de los resultados obtenidos, es el fundamento expresado por Asensi, V. y Parra,
A. (2002) para la generación de nuevo conocimiento científico. El seguir este orden
lógico racional permite obtener un nuevo conocimiento social que difiere por su lógica
al conocimiento del día a día, es decir, al conocimiento cotidiano. Para que se garantice
el éxito de un método científico según lo expresado por De Azcárraga, A. (2003), se
requiere que la teoría promulgada tenga posibilidad de refutación y que al menos sea
considerada falsa en un momento determinado. Importante resaltar lo expresado por
Bunge, M. (2014) cuando expresa que para que un trozo de saber sea considerado
científico, no basta y ni siquiera es necesario que sea considerado verdadero, lo
importante tal vez, es que tenga la posibilidad de ser explicable mediante la verificación
del mismo lo que conlleva un trozo de objetividad racional. En este sentido muchos
pensadores han aportado al constructo del método científico, por ejemplo Francisco
Bacón (1920) con el método inductivo desde la observación hasta la experimentación,
Galilei, G. (1953) complementó los escritos de Bacón en el establecimiento del moderno
método científico o Newton, I. (1999), quien explico el uso de la hipótesis para
direccionar la investigación científica, es decir, para una explicación al fenómeno
estudiado.

Ahora bien, otros pensadores como Popper, Kuhn y Feyerabend, P. K. (1989)


cuestionan la importancia real de las hipótesis planteadas en el método científico, en
resumen Feyerabend sostiene la imposibilidad de delimitar la ciencia de lo que no es e
incluso manifiesta que las explicaciones antiguas, mitologías o cosmologías orecen
mayor racionalidad de la explicación del mundo que lo propio a través del ciencia. Esta
postura contraria al positivismo científico, al racionalismo conduce a lo que él denominó
“se admite todo”, regla que iguala el arte con la ciencia. Para ellos las hipótesis no
parten de los datos, por el contrario, estas tienen que ser inventadas por los científicos
para ponerlas en consonancia con las observaciones que por supuesto hacen parte del
problema mismo que se quiere resolver y de una manera sutil pero convincente, los
resultados retoman las observaciones para dar explicación a las hipótesis planteadas,
esto hace que se vea justificada y aceptada, todo es simulado para ellos, se da un salto de
las observaciones a las hipótesis desde la inducción, pero todo carece de inferencia o
razonamiento.

Popper, K. R. (1934) critica la lógica de la investigación científica de la Edad


Moderna, al pretender corroborar la veracidad de la hipótesis, situación por demás fuera
de contexto para él, y es por esto, que propone el método hipotético deductivo, que
consiste en que se deben establecer hipótesis, la cuales deben ser rigurosamente
contrastadas empíricamente a través de la experiencia obtenida de los estudios. Esto
genera dos situaciones, la concordancia hipótesis versus resultados, denominado
verificación y la no concordancia de la hipótesis negada por los resultados obtenidos del
estudio, cuyo momento se denomina falsación, resultando más importante para Popper,
K. R. (1934), la falsación que la verificación. De ésta manera las hipótesis científicas
solo pueden ser refutadas, falsadas, pero nunca se confirman, quedando
provisionalmente preferidas aquellas que resisten los intentos de refutación a través de
las pruebas empíricas, esto da cimiento a las bases de lo que se denominó el “progreso
científico”. Kuhn, S. T. (2011) criticó este progreso en tanto que lo consideraba
positivista, al pretender una “verdad objetiva”, ligada a la idea de la racionalidad de la
ciencia que permite el progreso lineal y acumulativo del conocimiento. La actividad
científica no solamente es guiada por un sujeto racional que observa la naturaleza
alejada de ésta, también es guiada por una comunidad científica que asume propias las
fases del método científico (percepción, razonamiento, imaginación, comunicación y
experimentación), así las cosas, la idea o concepto de autoridad tiene un enorme peso y
constituye una forma de poder a la cual llamó “Paradigma”.

El paradigma puede ser considerado como lo que se encuentra entre un paréntesis y


otro, corresponde a un trozo de realidad que sin lugar a dudas puede cambiar según el
tiempo y lugar, este paradigma hace parte de una realidad por no decirlo de otra manera
transitoria, expresa esa realidad y no más que lo encontrado entre paréntesis se explica
por sí misma, pero lo importante es entender que el paradigma nos muestra una cara de
la realidad no todas. Esto es lo que hace que científicos jóvenes puedan retar teorías
científicas que son consideradas como verdades y de igual manera cuando los miembros
más viejos de una comunidad científica mueren, se abre paso para una nueva forma de
abordar y encontrar nuevos resultados científicos, es decir, nuevos paradigmas, nuevos
espacios de realidad.

En éste sentido Kuhn, S.T. (1962) citado por Najmanovich, D. (2008), manifiesta:
“No hay ninguna forma más elevada que la aceptación de la comunidad
pertinente. Para descubrir cómo se llevan a cabo las revoluciones científicas,
tendremos, por consiguiente, que examinar no solo el efecto de la naturaleza y
la lógica, sino también las técnicas de argumentación persuasiva efectivas
dentro de grupos especiales que constituyen la comunidad de científicos”

Las dos teorías que surgieron a lo largo del siglo veinte, que provocaron bastante
debate y consigo un nuevo paradigma, fueron la Falsación propuesta por Popper, K. R.
(1934) y la Verificación propuesta por los positivistas lógicos del Círculo de Viena. El
positivismo lógico tuvo su origen en el Círculo de Viena, el cual pretendía eliminar toda
venerabilidad de la investigación científica; tras sus investigaciones, el carácter
fundamental de la ciencia se trasladó al lenguaje, como base para el discernimiento de
los llamados grandes problemas filosóficos.

El paradigma verificacioncita adoptado por Wittgenstein, L. (2013), sirvió de base


para que los miembros del Círculo de Viena formularan el principio de
verificación como criterio de significatividad; de acuerdo a su
entendimiento, verificar una cosa se entiende como comprobar si esa cosa es verdadera.
Intentaron en un primer momento un principio de verificación fuerte, que pronto fue
insostenible; por lo que se propuso un principio de verificación débil, según el cual solo
tienen sentido las proposiciones, en principio, empíricamente verificables, sea o no
posible su verificación efectiva.

Ahora bien, un primer aspecto que considera Gramaglia, P. (2014) a partir de una
episteme poscolonial es considerar los avances que se han realizado en las perspectivas
latinoamericanistas en relación a salirse de las metafísicas esencialistas en las que se
fundaba la idea de que la verdad era producida por la ciencia y la ideología trataba de
falsas afirmaciones. En este sentido considera la autora que las diversas apropiaciones
de los aportes teóricos de Foucault en relación a la materialidad discursiva así como en
la comprensión de los efectos de poder resultan centrales ya que desplaza, todo intento
de reconstruir la trama de las transparencias en las mediaciones opacas del discurso.
En algún sentido, pareciera que nos evadimos del problema de la veracidad /
falsedad, pero de lo que se trata es de marcar las dispersas huellas en las que las
relaciones de fuerza constituye el poder en la producción de conocimientos y en este
sentido es que cobra valor por señalar en los intersticios en los que se cuela esa
íntima vinculación entre poder y conocimiento.

Por ello considera Gramaglia, P. (2014) que los aportes desde una perspectiva
poscolonial resultan vitales para re-definir la comprensión de nuestros mundos vitales
e históricos en América latina. Como sostiene Hall, S. (2013):
“El propósito de la teorización no es para hacerse una reputación académica
o intelectual, sino para permitirnos asir, entender y explicar para producir un más
adecuado conocimiento del mundo histórico y sus procesos, y de ese modo configurar
nuestra práctica y así poder transformarlo.”

Para estos autores en el escrito de Gramaglia, P. (2014), el poder no es sólo


dominación, es también la capacidad de acción. Es decir, se concibe como una
capacidad que todos poseen, pero que no se trata de una propiedad intrínseca; en todo
caso el poder es una práctica que se ejerce, así lo dice claramente Foucault, M. (1980);
por todas partes en donde existe poder, el poder se ejerce.

Si el poder es acción y la acción es política, las sujetos que se constituyen a


través de estas relaciones serán leídas como nuevas subjetividades, aportándole al
significado la potencialidad de heterogeneidad de fuerzas. Con esto pretendo afirmar
la idea de que, el poder no es ejercido unidireccionalmente desde arriba hacia abajo,
desde el opresor hacia el oprimido, sino más bien que es posible considerar múltiples
formas de ejercicio en distintas posiciones.

El poder, sin duda, supone dominación; pero la dominación muestra, a través de


la contingencia de sus orígenes, sus propios límites: sólo hay dominación si ésta abre la
posibilidad de su derrocamiento Foucault, M. (1980).

Esta forma de concebir al poder como acción que se ejerce, es posible


advertirlo, como la capacidad que vehiculiza a las subjetividades políticas,
abandonando la lectura política que lo reducía a la fórmula estática dicotómica
opresor-oprimido, en el que el segundo término sólo tenía como papel, la pasividad o
la reacción violenta. Desde las perspectivas latinoamericanistas, los estudios
coloniales han trabajado el problema de la constitución de nuevas subjetividades
(inéditas, conflictivas, cambiantes) a partir de la experiencia de conquista y el orden
colonial posterior. Dichos estudios, capitalizaron la alteridad radical a la que los
textos coloniales se enfrentan y consiguieron intersectar las reflexiones en relación al
sujeto del discurso, del texto, contexto, autor, estilo, género.

Este sujeto, difícil de definir en términos simples, nos permite apreciar las
capacidades de los subalternos que se constituyen tanto como intra - Estado nación-
moderno como en las fronteras ya que se presentan no sólo en el espacio público de lo
político tal como lo conocemos sino en el espacio de lo doméstico.

Este cambio en el concepto de subjetividad, nos permite interpretar las


heterogéneas estrategias que efectúan los sectores subalternos que no responden a la
lógica del dominador sino que lo hacen descentrando estas lógicas en busca de formas
autónomas, así las cosas como sostiene Hall, S. (2013):

“El propósito de la teorización no es para hacerse una reputación académica o


intelectual, sino para permitirnos asir, entender y explicar -para producir un
más adecuado conocimiento de- el mundo histórico y sus procesos, y de ese modo
configurar nuestra practica y así poder transformarlo.”

Tal como lo conocemos históricamente, a escala societal el poder es un espacio y


una malla de relaciones sociales de explotación/dominación/conflicto articuladas,
básicamente, en función y en torno de la disputa por el control de los ámbitos de
existencia social y es por esto que Quijano, A. (2009) refiere la subjetividad y sus
productos, materiales e intersubjetivos, incluido el conocimiento como una de las
formas de dominación.

En cuanto a la mirada futurista de las ciencias se encuentran dos contradicciones,


la primera es que en esta época se visualiza una traducción tecnológica de todos aquellos
conocimientos acumulados, esto refleja y ratifica que todavía nos encontramos en siglos
anteriores, y la segunda relacionada con la definición de los límites del rigor científico
que promueve las catástrofes ecológicas y las posibilidades de no comenzar el siglo XXI
por los temores a guerras nucleares. La pregunta, para avanzar en el presente ensayo es:
¿ese progreso de las ciencias y del arte en la época colonial contribuyó a “purificar” o
“corromper” nuestras costumbres? Y la respuesta traída a la actualidad estaría en
reflexionar y contestar: hay relación entre ciencia y virtud?, hubo razones de peso para
sustituir el conocimiento vulgar que teníamos de la naturaleza y de la vida por el
conocimiento de unos pocos? y finalmente, contribuye la ciencia a menguar o resarcir
ese foso creciente entre lo que se es y aparenta ser, entre lo que se sabe decir y el saber
hacer y entre la teoría y la práctica?, pues, la respuesta es un NO rotundo, argumentado
entre confusiones mentales que vivimos en la actualidad y que nos llevan a desconfiar
epistemológicamente, a tener sensaciones de pérdida, pero más aún a no saber qué es lo
que estamos perdiendo. Parece ser que estamos en un periodo de transición.

Se visualiza un paradigma dominante, concentrado en el modelo racional de las


ciencias naturales que en primera instancia se manifestó hacia los siglos XVI al XVIII y
se extendido al siglo XIX con las ciencias sociales, para esa época ya se hablaba de un
MODELO GLOBAL DE RACIONALIDAD CIENTÍFICA o según De Azcárraga , A.
(2003) “ DE RACIONALIDAD Y DE OBJETIVIDAD DE LA CIENCIA”, sin embargo
es en este momento que me aparto del artículo presentado por De Azcárraga, en tanto
que inicio la defensa hacia las dos formas de conocimiento NO Científico (El sentido
común y los estudios humanísticos llamados humanidades: Históricos, filológicos,
filosóficos, jurídicos, literarios y teológicos), ese modelo global, de totalidad presentado
por De Azcárraga , A. (2003), niega las otras formas de conocimiento, aunque De
Azcárraga lo incluye sutilmente en su escrito; algunos exponentes de este modelo son:
Copérnico, Bacon, Kepler, Galileo, Newton, Einstein, quienes asumían actitudes de
arrogancia, asombro por sus conocimientos, y rechazaban la evidencia de la experiencia,
que se traducía en un conocimiento vulgar, entre tanto lo anterior, se invita a una Nueva
Visión de Mundo y Vida, que reconoce grandes distinciones y genera separaciones entre
conocimiento científico que privilegia el “cómo funcionan las cosas” y conocimiento
con sentido común que privilegia “el agente o cuál es el fin de las cosas” y, naturaleza y
persona humana.

Para el conocimiento científico la matemática es un instrumento privilegiado del


análisis y lógica de la investigación llegando a hacer una representación de la propia
estructura de la materia, hecho que se traduce en una simplificación cuantitativa del
rigor científico, descalificando de plano las cualidades de las cosas. Con esta
simplicidad nacen las Leyes de la Naturaleza (Medir con rigor) y dejan en un segundo
plano las condiciones iniciales naturales por cuanto para ese pensamiento les daba una
connotación de complejidad a las mismas. Se promulga entonces la mecánica
Newtoniana, argumentando que el mundo de la materia corresponde a una maquina
cuyas operaciones se pueden determinar exactamente por medio de leyes físicas y
matemáticas (idea que es traducida en hipótesis universal y llamada en la época
moderna como el mecanicismo), como si existiera en realidad una naturaleza traducida
en un mundo estático y eterno; el mecanicismo producto de un modelo científico se
constituirá después de manera paradójica como uno de los pilares de la idea de progreso
Europeo desde el siglo XVIII. Así como se promulgan Leyes de la Naturaleza, también
se manifiestan aquellas de la sociedad.

El modelo de racionalidad científica reconoce dos formas de conocimiento


científico (La ciencia Formal: lógica matemática y la ciencia Fáctica: de los hechos
empíricos lugar que le corresponde a la ciencia social), no obstante lo anterior se
evidencia oposición clara entre el conocimiento social (Subjetivo) y la ciencia natural
considerada objetiva.

Sin lugar a dudas el paradigma dominante del conocimiento científico entro en


crisis y todo conduce a que es irreversible, este precepto pasa por condiciones teóricas y
sociales, en resumen las condiciones teóricas demuestran que las leyes de la física son
probabilísticas y como tal no son absolutas, se esperan resultados aproximados, así las
cosas otras disciplinas del conocimiento científico pasan sus crisis (La matemática y la
mecánica cuántica), se expresa entonces a través de sus mismas explicaciones
científicas, que muchas de las teorías reconocidas como saber universal global están
basadas en criterios de selectividad y que no actúan como fenómenos aislados sino que
por el contrario el recuperar conceptos aristotélicos, como el de la virtualidad, mismo
que la revolución científica desecho en el siglo XVI sobresale en la actualidad para
fundamentar la crisis hegemónica del conocimiento científico moderno. Ahora bien, el
análisis de las condiciones sociales de los modelos culturales relegado a sociólogos,
cobra vida en la medida que la reflexión epistemológica busca más explicaciones a los
fenómenos sociales.

Se cuestiona el concepto de ley y de causalidad que le está asociado, por cuanto


esta última es tomada como una forma de determinismo y por eso es limitada, aunque
insustituible en el conocimiento científico.

De Sousa, B. (2013) realiza críticas profundas al paradigma científico dominante,


y emite y expresa los rasgos más importantes del paradigma emergente, como la
alternativa que se está viviendo a la crítica del conocimiento actual y basa su argumento
en catalogar al paradigma científico como el de un “conocimiento prudente” y al
paradigma social como “de una vida decente”, centra su tesis en reconocer que hay que
superar las dicotomías contrarias de la ciencia moderna:

“Todo conocimiento científico natural es científico social (No hay distinción


dicotómica entre ciencias naturales y sociales); Todo el conocimiento es local y total;
Todo el conocimiento es autoconocimiento (Entre el sujeto y el objeto de conocimiento)
y Todo el conocimiento científico busca constituirse en sentido común De Sousa, B.
(2013).”

El paradigma dominante

La anterior afirmación hace parte de lo que podría llamarse crisis


epistemológica: Ya no tiene sentido distinguir entre las ciencias naturales y sociales;
para ello, las ciencias sociales tienen que rechazar todas las formas de positivismo
lógico o empírico o mecanismo materialista o idealista. En este aspecto De Sousa, B.
(2013) manifiesta: El modelo de la racionalidad de la ciencia moderna: Como un
modelo global, es también un modelo totalitario, ya que niega la naturaleza racional a
otras formas de conocimiento.

Las matemáticas como lo expresa De Azcárraga, A. (2003) ofrecen a la ciencia


moderna, un instrumento privilegiado de análisis e investigación de la lógica y un
modelo representativo de la estructura misma de la materia, sin embargo, podemos
expresar las siguientes consecuencias:

Saber cuantificar, el método científico es la reducción de la complejidad: reducir


el todo en partes, por lo tanto, lo que no es cuantificable es científicamente irrelevante;
para conocer los medios para dividir, clasificar y determinar las relaciones sistemáticas
entre las partes y el todo; la idea de la máquina del mundo se convierte en el gran
acontecimiento universal de la era moderna. Por lo anterior la conciencia filosófica de la
ciencia moderna (racionalismo cartesiano con Descartes, R. (2004) y el empirismo de
Bacon, F. (1857-1874)) llegó a condensarse en el positivismo.

“Hay dos formas de conocimiento científico, las disciplinas formales de la lógica


y de la matemática y las ciencias empíricas según el modelo mecanicista de las ciencias
naturales- las ciencias sociales nacerán para ser empíricas. (De Sousa, 2013, p.27).”

La crisis del paradigma dominante

La profundización del conocimiento permitió ver la fragilidad de los pilares en que se


sostenía, De Sousa, B. (2013) manifiesta que la idea de que no conocemos de lo real
sino lo que en él introducimos, o sea, que no conocemos de lo real sino nuestra
intervención en él, está bien expresada en el principio de incertidumbre de Heisenberg,
así mismo refiere sobre la “medición” puesto en duda por la mecánica cuántica sería
aún más profundamente sacudido si se cuestionara el rigor del vehículo formal en que la
medición se expresa, o sea, el rigor de la matemática y es por esto que De Sousa, B.
(2013) expresa que no es arriesgado decir que nunca hubo tantos científicos – filósofos
como actualmente, y eso no se debe a una evolución arbitraria del interés intelectual.
(De Sousa, B. 2013, p.35)

El paradigma emergente

La naturaleza de la revolución científica que atravesamos es estructuralmente


diferente de la que ocurrió en el siglo XVI. En este sentido De Sousa, B. (2013) expresa:

“Siendo una revolución científica que ocurre en una sociedad, ella misma
revolucionada por la ciencia, el paradigma que emerge de ella no puede ser sólo un
paradigma científico (el paradigma de un conocimiento prudente), sino que tiene que
ser también un paradigma social (el paradigma de una vida decente) (De Sousa, 2013,
p.41).”

Finalmente la emergencia de este paradigma se centra en:

Identificar que todo el conocimiento científico natural es científico social, que todo el
conocimiento es local y total, que todo el conocimiento es autoconocimiento y que todo
el conocimiento científico busca constituirse en sentido común De Sousa, B. (2013).
CONCLUSIONES

Existen dos grandes campos para obtener el conocimiento deseado o esperado por
una comunidad, optar por el rigor metodológico científico es decir por lo preconcebido
como “saber” y el otro camino es buscar “saberes otros”, donde la magia de la
subjetividad cobra vida y se transforma en conocimiento. Sólo la necesidad de
reconocimiento entre los dos caminos puede generar alternativas de nuevo conocimiento
que den cuenta de la diversidad del mismo.

Para entender la filosofía de la ciencia debemos comprender que la ciencia no tiene


como principio la verificación definitiva. Sin embargo, el conocimiento científico es un
tipo especial de conocimiento que aporta un nuevo conocimiento que antes no había
sido abordado en la sociedad pero que depende fundamentalmente de un método
científico, esto puede representar un paradigma, es decir un espacio de la realidad
verificable en un momento y lugar, pero que puede ser cambiante. Los métodos en la
ciencia no son únicos (unívocos), sino que se pueden emplear una diversidad de ellos en
procura de resolver un problema de investigación y una o múltiples hipótesis que se
pueden verificar o falsear en la dinámica del proceso de investigación científica.

CONFLICTO DE INTERESES

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