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Asociación Venezolana de Psicoanálisis

Segundo año
Dra. Gladys Michelena
Candidata: María Teresa Egui

El Edipo en el caso clínico de Elisabeth von R.

En el caso de la señorita Elisabeth von R, joven de 24 años de edad, Freud describe un


cuadro caracterizado por astasia-abasia, acompañado de dolores en las piernas y fatiga.
Dicho cuadro se desarrolla mientras la joven cuidaba a su padre, quien yacía enfermo en
cama a causa de una dolencia cardíaca.

Durante ese período se generó en ella por primera vez un síntoma histérico, era un
dolor en una parte definida del muslo derecho, cuyo mecanismo de formación pudo
aclarar Freud suficientemente sobre la base del análisis. En este sentido, describe Freud
que hubo un momento en que el círculo de representaciones de sus deberes hacia el
padre enfermo entró en conflicto con el contenido que en aquella época tenía su ansiar
erótico. En medio de vivos autorreproches, se decidió en favor de lo primero (los
deberes) y así se creó el dolor histérico.

Elisabeth reprimió la representación erótica de su conciencia y trasmudó su magnitud


de afecto a una sensación de dolor somático. Un conflicto totalmente similar (aunque
de superior significatividad moral y mejor atestiguado por el análisis) se repitió unos
años después y condujo a un aumento de esos mismos dolores y a su difusión más allá
de las fronteras inicialmente establecidas. De nuevo era un círculo de representaciones
eróticas el que entraba en conflicto con todas sus representaciones morales, pues la
inclinación recaía sobre su cuñado, y tanto en vida de su hermana como después de su
muerte era para ella un pensamiento inaceptable que ansiara justamente a ese hombre
para sí.
El análisis proporcionó detallada noticia sobre este conflicto que constituye el punto
central del historial clínico. La inclinación de la enferma hacia su cuñado germinaba
desde mucho antes, y su desarrollo fue favorecido por el agotamiento físico tras el
nuevo cuidado del enfermo, el agotamiento moral tras varios años de desengaños, su
tiesura interior empezó a aflojarse por entonces, y ella se confesó que necesitaba el
amor de un hombre.

En aquel tiempo, el amor por su cuñado estaba presente en su conciencia al modo de


un cuerpo extraño, sin que hubiera entrado en vinculaciones con el resto de su
representar. Había preexistido ese singular estado de saber y al mismo tiempo no saber
con respecto a esa inclinación.

Lo que hace intolerable esta representación a la conciencia es su carácter incestuoso,


su sentir erótico por el padre, que se repite posteriormente con el cuñado, quedando el
dolor psíquico generado por esta representación expresado mediante un dolor
somático.

Por último, cabe destacar que la madre de Elisabeth, afectada por una enfermedad
en los ojos, parece impedida de la posibilidad de ocuparse de su marido, quedando el
padre en manos de la joven, lo cual pudo haber contribuido a su ansiar erótico por aquél
y al despertar de sentimientos hostiles hacia ésta. Dicho acontecimiento, se repite al
fallecer la hermana de la paciente.

Es así como este enriquecedor caso analizado por Freud permite dirimir la conflictiva
edípica, que ante circunstancias adversas (enfermedad) no pueden ser tramitadas y dan
origen al cuadro neurótico.