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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz

Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

RESUMEN DERECHO PROCESAL CIVIL

PRIMERA PARTE: DERECHO PROCESAL ORGANICO

I. INTRODUCCION AL DERECHO PROCESAL

1.- Formas de solucionar los litigios:

Los conflictos jurídicos doctrinariamente pueden solucionarse de distintas formas; de todas ellas
podemos mencionar al menos tres maneras: 1) La autotutela o autodefensa; 2) La autocomposición; y 3) La
heterocomposición.

1. La Autotutela o Autodefensa: Consiste en la reacción directa y personal de aquel sujeto que se


encuentra en conflicto jurídico, y que se hace justicia por sí mismo, lo que implica una reacción
violenta. En general este medio de solución de conflictos se halla prohibido por el derecho e incluso
puede llegar a significar la comisión de un delito. Excepcionalmente se acepta en el derecho la
autotutela, como en los siguientes casos: la huelga legal, la legítima defensa, etc.

2. La Autocomposición: Aquí son los propios interesados son los que concurren a la solución. Se define
como la sumisión o renuncia total o parcial del derecho de la parte que ha sido perjudicada por el
quebrantamiento de la norma jurídica en favor de la otra, y en virtud de esto se da solución al
conflicto.

3. La Heterocomposición: En este caso, el conflicto se soluciona con la intervención del tercero. Esta
forma de solución se caracteriza porque hay un tercero imparcial que se encuentra en una posición
jerárquicamente superior a las partes, de manera tal que puede imponer su decisión. Esta es la
situación cuando intervienen los Tribunales de Justicia en la solución del conflicto, ya que el juez es
un tercero imparcial que está por sobre las partes en conflicto por ser un órgano público, y la
resolución que adopte este tercero tiene que ser acatada.
Se trata de un medio que no sólo le interesa a los litigantes, sino que también al Estado para
mantener la tranquilidad y la paz social, esto es, para mantener el orden jurídico. Ejemplo: en aquellos
casos que afectan a la familia.

2.- Concepto y clasificación del derecho procesal:

El derecho procesal puede definirse de la siguiente manera: “Es aquella rama del derecho que estudia
la organización de los tribunales de justicia, señalando sus atribuciones y competencias, y que establece las
normas de procedimiento a que deben someterse las partes litigantes como todos los tribunales con motivo de
un Proceso”.
De esta definición se puede concluir que el derecho procesal se puede dividir en dos partes: 1) derecho
procesal orgánico y 2) derecho procesal funcional.

3.- Características más importantes del derecho procesal:

Las características más sobresalientes del derecho procesal son las que a continuación enumeramos:

1. Es una rama autónoma del derecho, porque tiene un régimen jurídico propio, posee sus propias
instituciones, doctrina y fuentes, independiente del derecho sustantivo.

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2. Forma parte del derecho público, principalmente porque está regulando una actividad del Estado, que es
la administración de justicia, particularmente la resolución de los conflictos jurídicos. También forma
parte del derecho público porque regula la relación entre el Estado y los particulares.

3. Las normas del derecho procesal, en general, son de orden público, lo que significa que las partes y los
propios tribunales deben respetarlas y aplicarlas tal cual como están establecidas. En consecuencia, las
partes no tienen la posibilidad de dejar sin efecto o derogar las normas procesales en virtud de acuerdos.

4. Las normas procesales regulan la forma en que se realiza la actividad jurisdiccional, son normas-medio,
esto en el sentido que las normas procesales regulan la forma en que se realiza la actividad
jurisdiccional.

4.- Fuentes del Derecho Procesal:

Son fuentes del derecho procesal -entendiendo la expresión “fuente” en su amplio sentido- todos
aquellos medios que sirven para establecer, interpretar y aplicar la norma procesal. Usualmente se acostumbra
distinguir entre las fuentes directas y las indirectas.

1) Fuentes directas del derecho procesal: Son todos aquellos antecedentes de los cuales emana el derecho
procesal y cuya aplicación es obligatoria, de manera que, frente a un caso concreto, los tribunales están
obligados a aplicar estas fuentes.
Las fuentes directas son las siguientes:

 La Constitución Política: La fuente más importante es la Constitución Política de la República. La


Carta Fundamental tiene importantes normas procesales y dentro de ellas encontramos un capítulo
relativo al Poder Judicial.

 Las Leyes Procesales: También constituyen una fuente directa las leyes, en el amplio sentido de la
palabra, es decir, que incluye las leyes, los decretos, los códigos de procedimiento, etc.

 Los Tratados Internacionales: Nos referimos a los tratados internacionales vigentes en Chile que
hayan sido ratificados. Ejemplo: el Código de Derecho Internacional Privado (Código de
Bustamante), que contiene importantes normas sobre extradición, etc.

 Los Autos Acordados: Está constituido por normas dictadas por los propios tribunales de justicia
(del propio Poder Judicial), y más específicamente de los tribunales superiores, y que se dictan
para una correcta aplicación de las leyes.

2) Fuentes indirectas del derecho procesal: Son antecedentes de los cuales emana el derecho procesal,
pero que se diferencia de los anteriores en que constituyen un antecedente cuya resolución no es
obligatoria.
Las fuentes indirectas son las siguientes:

 El Derecho Extranjero, o también conocido como “el derecho comparado”.

 Las Fuentes Históricas, que permiten entender el derecho vigente a partir de instituciones
históricas.

 La Jurisprudencia, que consiste en los fallos que dictan los tribunales; es la opinión de los
tribunales sobre una determinada materia de derecho.

 La Doctrina, que dice relación con la opinión de importantes tratadistas o autores del derecho
procesal.

 La Costumbre, que constituye una fuente, aunque en el derecho procesal tiene escasa aplicación.

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II. LA JURISDICCION

1.- Concepto de jurisdicción:

Tanto en el lenguaje común como en el derecho procesal las acepciones de la palabra jurisdicción son
múltiples. A saber:

a) La palabra jurisdicción se suele utilizar para referirse al territorio, al “ámbito territorial” en el cual un
tribunal ejerce sus atribuciones. Ejemplo: un juez de Concepción ejerce jurisdicción en las comunas de
Talcahuano y Hualpén. Esta es una acepción equivocada.

b) Se suele confundir la jurisdicción con la “competencia”. Esta acepción también es errada, porque la
competencia es la cuota de jurisdicción que tiene cada juez en particular y que le permite conocer de
determinados asuntos.

c) Se utiliza frecuentemente para referirse a las “prerrogativas o facultades” que tienen los tribunales
para resolver ciertos conflictos jurídicos. Esta acepción sin ser mala es insuficiente porque jurisdicción
no es una mera facultad, es mucho más que eso, es un verdadero deber porque es inexcusable.

d) Por último, la verdadera acepción o sentido de la palabra es el siguiente: la jurisdicción es “una


función”, porque constituye una de las tareas más importantes que cumple el Estado mediante la cual
se reestablece el imperio del Derecho cuando se ha desconocido la norma.

Por otro lado, existen diversas definiciones de la jurisdicción elaboradas en la doctrina. Entre ellas nos
quedaremos con la del profesor Eduardo Couture, quien la define de la siguiente manera: “Es la función
pública realizada por los órganos competentes del Estado, con las formas requeridas por la ley, en virtud de la
cual por acto de juicio se determina el derecho de las partes con el objeto de dirimir sus conflictos y
controversias de relevancia jurídica mediante decisiones con autoridad de cosa juzgada, eventualmente
factibles de ejecución”.

2.- La jurisdicción en nuestro derecho positivo:

Ni la ley ni la Constitución contienen un concepto de la jurisdicción, sino que tanto la Carta


Fundamental como el Código Orgánico de Tribunales se refieren más bien al contenido de la jurisdicción para
señalar en qué consiste la actividad de los tribunales. Tampoco se puede decir que el derecho positivo
contemple disposiciones orgánicas respecto de la jurisdicción, es decir no está reglamentada sino que se
deduce de las disposiciones constitucionales y legales.

Art. 76, inciso 1º, Constitución Política: “La facultad de conocer de las causas civiles y criminales, de
resolverlas y de hacer ejecutar lo juzgado, pertenece exclusivamente a los tribunales establecidos por la
ley. Ni el Presidente de la República ni el Congreso pueden, en caso alguno, ejercer funciones judiciales,
avocarse causas pendientes, revisar los fundamentos o contenidos de sus resoluciones o hacer revivir
procesos fenecidos”.

Art. 1º, Código Orgánico de Tribunales: “La facultad de conocer las causas civiles y criminales, de
juzgarlas y de hacer ejecutar lo juzgado pertenece exclusivamente a los tribunales que establece la ley”.

Tanto la Constitución como el Código Orgánico de Tribunales se refieren a la jurisdicción como una
facultad, lo cual no es erróneo pero tampoco es exacto, ya que hay que entenderla como el “poder-deber” de
los tribunales, ya que es inexcusable y no una mera prerrogativa (artículo 10, inciso 2º, Código Orgánico de
Tribunales).

3.- Características de la jurisdicción:

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Respecto a las características de la jurisdicción, en la doctrina no hay coincidencia única en materia


(ya que depende de los autores).
No obstante lo anterior, se pueden señalar las siguientes características que son las más importantes:

1) El origen de ella emana de la propia Constitución, es decir, tiene rango constitucional (artículo 76 de la
Constitución Política).

2) Se trata de una función pública, ya que se trata de una de las labores esenciales que desarrolla el Estado.

3) Conceptualmente es unitaria: El concepto de la jurisdicción es invariable; la jurisdicción es una sola y


como tal no admite clasificaciones o divisiones, y cuando se habla de clasificaciones en materia judicial
lo que se está clasificando es la competencia.

4) Las autoridades encargadas de ejercer la jurisdicción son los tribunales de justicia: Todo órgano que
ejerce jurisdicción está calificado como tribunal de justicia.

5) La jurisdicción es privativa de los tribunales de justicia: Es una función propia de los tribunales con
exclusión de otros órganos públicos o privados.

6) Se ejercita a través del Proceso y mediante actos procesales: El medio idóneo es el Proceso y éste se va
desarrollando a través de los actos procesales.

7) Es indelegable: Esto significa que esta función que le compete a los tribunales no puede ser entregado a
otras autoridades o a otro órgano distinto de ellos. Esta característica no debe ser confundida con la
delegación de competencia.

8) Es improrrogable: Lo que significa que las partes no pueden encomendar su ejercicio a otras autoridades
distintas de los tribunales; prorrogar la jurisdicción implicaría transferir la calidad de juez, lo que no está
permite. No debe confundirse con la prórroga de competencia.

9) Su finalidad última es la cosa juzgada: Lo que se persigue con el ejercicio de la jurisdicción es que los
tribunales resuelvan el conflicto jurídico estableciendo en la sentencia una verdad inamovible, es decir
que transcurrida toda la tramitación del proceso llegue un instante en que esa verdad judicial quede
completamente afirme, inamovible; ahí se habrá producido la cosa juzgada.

10) La parte de jurisdicción que le corresponde a cada juez o tribunal constituye su competencia: La
competencia constituye una limitación al ejercicio de la jurisdicción.

11) Es territorial: Se ejerce necesariamente sobre un territorio determinado, que es variable, depende en cada
caso del tribunal que corresponda. Ejemplo: los jueces de letras tienen como espacio territorial la comuna
o una agrupación de comunas; la Corte Suprema ejerce jurisdicción sobre todo el territorio de la
República.

12) Está amparada por el imperio, que le permite la utilización de la fuerza pública para hacer respetar las
decisiones judiciales y para dar eficacia al proceso.

4.- Los momentos de la jurisdicción:

Los momentos de la jurisdicción son las etapas que representan el desenvolvimiento del ejercicio de la
función jurisdiccional dentro del proceso. La doctrina dentro de esta materia distingue algunas fases o etapas
de la jurisdicción, que se ubican en el artículo 1º del Código Orgánico de Tribunales.

a) Primera Etapa: Fase del conocimiento del asunto: En esta fase se abre la instancia judicial y aquí lo
importante es la información que los propios litigantes le puedan entregar al tribunal, porque los
tribunales de justicia conocen lo que se llama la verdad procesal, precisamente a través del proceso y
por la información que le dan los litigantes.

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b) Segunda Etapa: Momento de la decisión del asunto (juzgamiento): Esta es la etapa característica del
ejercicio de la jurisdicción.

c) Tercera Etapa: Fase de ejecución del asunto: Esta tercera etapa depende de la actitud de la parte
perdedora, si se niega a pagar la prestación a que fue condenada.

5.- Límites de la jurisdicción:

El ejercicio de la función jurisdiccional tiene algunas limitaciones, porque ella debe realizarse siempre
dentro de un tiempo determinado y dentro de un determinado ámbito territorial.

a) Límites temporales: En Chile la generalidad de los tribunales es que son perpetuos, lo que significa que
ejercen la jurisdicción indefinidamente, salvo en el caso de los tribunales arbitrales, que tienen un lapso
determinado de tiempo para ejercer sus funciones jurisdiccionales, que es el que señalen las partes y a
falta de designación del tiempo, se entenderá que el árbitro debe evacuar su encargo en el término de dos
años contados desde su aceptación.

b) Límites en cuanto al espacio: Esta limitación está referida al instante en que los tribunales ejercen la
jurisdicción. Se suele hablar aquí de límites internos y externos.

o Límites Externos: Está dado por el punto hasta donde se extiende la jurisdicción de los tribunales y
este se puede mirar desde el punto de vista de los tribunales chilenos como de los tribunales
extranjeros.
En Chile la jurisdicción constituye una manifestación de la soberanía, la que es esencialmente
territorial y se delimita por las fronteras, por ello ésta no puede ir más allá de los límites del país.
Hay otra limitación externa y está dada por las atribuciones que ejercen los otros poderes
públicos chilenos. Cada poder del Estado ejerce sus propias atribuciones y, en este sentido, el
ejercicio de la jurisdicción tiene una limitación:, que es precisamente hasta donde llegan las
atribuciones de los otros poderes del Estado.

o Límites Internos: El ejercicio de la jurisdicción debe ser delimitado al interior de los tribunales, por
eso existen las reglas de competencia que permiten individualizar cuál de los tribunales ejerce la
jurisdicción.

6.- Los equivalentes jurisdiccionales:

El concepto de equivalentes jurisdiccionales proviene del autor italiano Francesco Carnelutti, y


posteriormente fue ampliamente recogido por la doctrina. Así, por ejemplo, Juan Colombo dice que “se trata
de actos procesales destinados a resolver ciertos conflictos de intereses de relevancia jurídica con efecto de
cosa juzgada”.
Los presupuestos para que procedan o puedan operar los equivalentes jurisdiccionales son los
siguientes:

1) Debe existir necesariamente un conflicto jurídico, que tiene que versar sobre derechos disponibles para
las partes (no pueden tener el carácter de irrenunciables).

2) Es necesario que exista una manifestación o declaración de voluntad expresa de los sujetos en conflicto,
en el sentido de ponerle fin al litigio.

3) Es preciso que el ordenamiento jurídico autorice expresamente que la solución del conflicto jurídico se
pueda hacer a través de alguno de los equivalentes jurisdiccionales.

Entre los equivalentes jurisdiccionales más importantes podemos destacar tres: 1) la transacción, 2) la
conciliación, y 3) el avenimiento.
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1. TRANSACCION: Es un contrato en que las partes terminan extrajudicialmente un litigio pendiente, o


precaven un litigio eventual (artículo 2446, Código Civil). La transacción tiene que versar sobre derechos
disponibles y en ella no tiene ninguna intervención el juez, porque es extrajudicial.

2. CONCILIACIÓN: La conciliación también es un acto jurídico procesal en virtud del cual, a iniciativa del
juez que conoce de un proceso, logran las partes dentro de su desarrollo ponerle fin con mutuo acuerdo.
La conciliación siempre se va a requerir un juicio en trámite, o sea es siempre judicial, y no extrajudicial
como lo es la transacción; pero se asemejan en que ambas producen el efecto de cosa juzgada.

3. AVENIMIENTO: Es el acuerdo que logran directamente las partes de un proceso en virtud del cual se
pone término al conflicto jurídico sometido a juicio expresándose ese acuerdo ante el juez que conoce la
causa. A diferencia de la transacción y la conciliación, no tiene una regulación normativa, no está tratado
en forma sistemática en la ley, sólo hay referencia sobre el avenimiento en el artículo 434, nº 3 del
Código de Procedimiento Civil, a propósito del juicio ejecutivo.

7.- Clasificaciones de la jurisdicción:

Para algunos autores la jurisdicción es susceptible de clasificación, aunque esto es discutible porque la
jurisdicción es una sola. Más bien se puede hablar de las distintas atribuciones que cumplen los tribunales de
justicia. De esta manera se puede hablar de: 1) jurisdicción contenciosa; 2) jurisdicción no contenciosa; 3)
jurisdicción conservadora, disciplinaria y económica; y 4) jurisdicción ético-profesional.

1. JURISDICCION CONTENCIOSA: Esta jurisdicción contenciosa equivale al concepto de jurisdicción,


que no es otra que aquella potestad de los tribunales para resolver conflictos jurídicos entre partes con
efecto de cosa juzgada (artículo 76, Constitución Política; y artículo 1º, Código Orgánico de
Tribunales). La particularidad más importante de la jurisdicción contenciosa es la existencia del
conflicto jurídico, es decir, los intereses son opuestos.

2. JURISDICCIÓN NO CONTENCIOSA O VOLUNTARIA: De acuerdo al artículo 817 del Código de


Procedimiento Civil, “son actos judiciales no contenciosos aquellos que según la ley requieren la
intervención del juez y en que no se promueve contienda alguna entre partes”. En esta clase de actos,
por no haber contienda entre partes, se habla de “interesados” o “solicitantes” y no de partes; tampoco
hay juicio, sino que aquí estamos en presencia de “gestiones judiciales”.

3. JURISDICCIÓN DISCIPLINARIA, CONSERVADORA Y ECONÓMICA: La jurisdicción disciplinaria,


conservadora y económica se encuentra establecida en el artículo 3º del Código Orgánico de
Tribunales. El legislador expresamente se refirió a estas facultades como especiales.

 Las facultades conservadoras son atribuciones que tienen todos los tribunales y que tienen por
finalidad mantener y resguardar el respeto y la protección de las garantías constitucionales
aseguradas por la Carta Fundamental a todos los individuos. Sus principales manifestaciones son:
el recurso de protección, el recurso de amparo o “habeas corpus”, el privilegio de pobreza y las
visitas semanales que los jueces de garantía deben realizar a los establecimientos penales o
penitenciarios.

 Las facultades disciplinarias son las facultades de los tribunales de justicia cuya finalidad es
reprimir aquellos hechos que son constitutivos de faltas disciplinarias en que pueden incurrir los
magistrados, los funcionarios, los abogados, los procuradores y los particulares que intervengan en
la administración de justicia. El objeto de que existan las facultades disciplinarias es el de
mantener el prestigio de la justicia, el normal desenvolvimiento de los órganos jurisdiccionales y la
compostura de los debates. Ejemplos: el recurso de queja y la queja disciplinaria.
En términos generales, la jurisdicción disciplinaria reside, principalmente, y en primer
lugar, en la Corte Suprema, pues conforme al artículo 79 de la Constitución Política, “la Corte
Suprema tiene la superintendencia directiva, correccional y económica de todos los tribunales de la
nación”. En segundo término, reside en las Cortes de Apelaciones y finalmente en los juzgados de
letras.
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 Las facultades económicas son atribuciones de carácter general que tienen los tribunales para
dictar o disponer ciertas medidas para una buena administración de justicia. Ejemplos: los
autoacordados, la concesión de licencias, de permisos y feriados a los funcionarios judiciales.

4. JURISDICCIÓN ÉTICO-PROFESIONAL: Conforme al artículo 4º del decreto ley Nº 3.621, toda


persona que fuere afectada por un acto abusivo o contrario a la ética, cometido por un profesional en el
ejercicio de su profesión, podrá recurrir a los tribunales de justicia en demanda de la aplicación de las
sanciones correspondientes. Este reclamo se considera como un asunto contencioso y su conocimiento
y fallo quedan sometidos al procedimiento sumario.

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II. LA COMPETENCIA

1.- Regulación, concepto y elementos de competencia:

La competencia se encuentra regulada en el Código Orgánico de Tribunales en los artículos 108 y


siguientes.
La competencia, a diferencia de la jurisdicción, sí está definida en la ley, concretamente en el artículo
108 del Código Orgánico de Tribunales, que nos señala que “la competencia es la facultad que tiene cada juez
o tribunal para conocer de los negocios que la ley ha colocado dentro de la esfera de sus atribuciones”.
Este concepto, sin estar completamente malo, ha merecido críticas por parte de la doctrina,
principalmente por dos razones:

a) Utiliza la palabra “facultad”, y tanto el ejercicio de la jurisdicción como el de la competencia es una


obligación de los tribunales, es un deber, es inexcusable. De modo que es más propio entenderla como
una “aptitud” más que una prerrogativa.

b) Dice que solamente la ley puede otorgarle la competencia a un tribunal: Lo anterior es incompleto, la
competencia puede emanar no sólo de la ley, sino también de la voluntad de las partes (a través de la
prórroga de competencia) o de otro tribunal (a través de la delegación de competencia).

De este modo, este concepto legal se puede completar de la siguiente manera: “La competencia es el
poder-deber que tiene cada tribunal para conocer de los negocios o asuntos que la ley, las partes u otro tribunal
han colocado dentro de la esfera de sus atribuciones”.
El legislador considera ciertos elementos dentro de la competencia para poder determinar
concretamente quién va a conocer un asunto determinado. En base a estos factores o elementos se dan las
distintas reglas legales. Estos factores o elementos son: 1) la cuantía, 2) la materia, 3) el fuero, y 4) el
territorio.
Los tres primeros se llaman o forman parte de la “competencia absoluta” y el factor territorio es el que
se considera para la “competencia relativa”.

2.- Competencia absoluta y relativa:

La competencia se puede clasificar considerando la precisión o generalidad con que se puede


determinar el tribunal competente; así se habla de competencia absoluta y competencia relativa. Esta es la
clasificación más importante de la competencia.

a) Competencia absoluta: Es aquella facultad que tiene cada juez o tribunal para conocer de un asunto
determinado, considerando la clase, jerarquía y eventualmente la categoría de ese tribunal.

b) Competencia relativa: Es aquella facultad que tiene un tribunal preciso para conocer de un determinado
asunto judicial dentro de una determinada clase, jerarquía o categoría.

La diferencia más importante entre ambas clases es que en el caso de la competencia absoluta no es
posible precisar concretamente el tribunal; simplemente nos permite determinar la clase, jerarquía y categoría
de dicho tribunal.
Cuando se habla de “clase” nos referimos al tipo de tribunal, sea éste ordinario, especial o arbitral. La
“jerarquía” dice relación a que, dentro de los tribunales ordinarios, se determina si el asunto va a ser conocido
por un juez letrado o por la Corte de Apelaciones o por la Corte Suprema, o eventualmente por un tribunal
accidental. Y la “categoría” se da dentro de los jueces de letras, ya que hay categorías de éstos (jueces de
simple comuna o de agrupación de comunas, de capital de provincia, y de comuna que es asiento de Corte de
Apelaciones.
Existen diferencias fundamentales entre la competencia absoluta y la relativa, las cuales en caso
alguno permiten confundirlas. Estas son las siguientes:

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 Atendiendo a la finalidad de las reglas de competencia: En los casos de las reglas de competencia
absoluta sirven para establecer o precisar la clase, jerarquía y categoría del tribunal que debe conocer
un asunto determinado. Por su parte, las reglas de competencia relativa tienen por finalidad
singularizar el ejercicio de la jurisdicción en un tribunal específico o concreto dentro de una
determinada clase, jerarquía o categoría de tribunales.

 Considerando los factores o elementos que se consideran: En la competencia absoluta, el legislador


considera como factores para establecer el tribunal: la cuantía, la materia y el fuero. En la competencia
relativa, en tanto, se considera un solo factor, que es el territorio.

 Según la naturaleza de las normas de competencia: Las reglas de la competencia absoluta son normas
de orden público; esto quiere decir que son normas establecidas en el interés social, no en el solo
interés de las partes; y, en consecuencia, son normas irrenunciables. En el caso de la competencia
relativa las normas hay que distinguirlas: 1) si se trata de asuntos penales y de los asuntos de la
jurisdicción voluntaria las normas también son de orden público; y 2) tratándose de los asuntos civiles
contenciosos, sus normas son de orden privado, luego, las partes pueden alterar las normas de
competencia relativa mediante un acuerdo y, por tanto, pueden establecer un tribunal territorialmente
distinto para que conozca el asunto.

 Atendiendo a si el juez puede declararse incompetente para conocer de un asunto: En el caso de la


competencia absoluta, como se trata de normas de orden público, el juez está facultado para declararse
de oficio incompetente. En cambio, en el caso de la competencia relativa, y tratándose de asuntos
civiles contenciosos, el juez no puede de oficio declararse incompetente, porque estas son reglas de
orden privado.

 Considerando la admisibilidad de la prórroga de competencia: En la competencia absoluta no se


admite la prórroga de competencia. En la competencia relativa, en cambio, tratándose de los asuntos
civiles contenciosos, sí se admite la prórroga de competencia.

3.- Orden de aplicación de las reglas de competencia:

Las reglas de competencia se aplican de acuerdo o en conformidad al siguiente orden de aplicación:

- En primer lugar, las primeras normas que habría que aplicar son las reglas de competencia absoluta. Esto
significa que habría que analizar los tres factores: cuantía, materia y fuero. Entonces, aplicando estas
reglas de competencia absoluta, se va a determinar la clase, jerarquía o categoría del tribunal.

- En segundo lugar, aplicamos las reglas de la competencia relativa, cuyo factor es el territorio, y a través
de estas reglas es posible precisar con exactitud cuál será el tribunal competente dentro de una
determinada clase, una determinada categoría o una determinada jerarquía.

- Si aplicando las dos reglas anteriores no es posible precisar, aún dentro de un territorio determinado, cuál
va a ser el tribunal que va a conocer el asunto por existir en ese territorio varios tribunales con la misma
competencia, en ese caso hay que aplicar las reglas de turno o de distribución de causas, según el caso se
aplicará la que corresponda (estas son reglas complementarias).

- En cuarto lugar, se aplican las llamadas reglas o principios generales de competencia. Estas son reglas de
funcionamiento del tribunal, pero una vez que se sabe el tribunal competente.

4.- Principios o reglas generales de competencia:

Estas reglas son normas de aplicación general para todos los tribunales cualquiera sea su clase
(ordinarios, especiales o arbitrales), ya sean inferiores o superiores, y dicen relación con el ejercicio de la
función jurisdiccional misma, por eso se dice que son reglas de carácter funcional.

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Las reglas generales de competencia están establecidas en el Código Orgánico de Tribunales, y son las
siguientes:

 Principio de radicación o fijeza.


 Principio de gradualidad o “regla del grado”.
 Principio de extensión o alcance.
 Principio de la prevención o inexcusabilidad.
 Principio de ejecución.

1) PRINCIPIO DE RADICACIÓN O FIJEZA: Esta regla se encuentra establecida en el artículo 109 del
Código Orgánico de Tribunales, que se refiere a ésta en los siguientes términos: “Radicado con arreglo a
la ley el conocimiento de un negocio ante tribunal competente, no se alterará esta competencia por causa
sobreviniente”.
Los supuestos o requisitos para que opere la regla de la radicación son los siguientes: 1) Debe
existir una actividad jurisdiccional por un tribunal determinado; 2) El tribunal tiene que ser competente,
tanto absoluta como relativamente; y 3) El tribunal tiene que intervenir con arreglo a derecho en el
conocimiento del asunto.
En cuanto al momento en que se va a cumplir la radicación, ello va a depender de la naturaleza
del asunto judicial de que se trate:

 En los asuntos penales, según la Corte Suprema la causa va a quedar radicada desde que se realice
cualquier gestión ante el juez de garantía. Otros entienden que queda radicado desde que el juez de
garantía ordene la formalización del procedimiento.

 En los asuntos civiles contenciosos, el asunto se entenderá radicado desde que se notifica
formalmente la demanda al demandado.

 En los asuntos civiles no contenciosos la radicación se produce desde que el juez ordena dar curso
al procedimiento de que se trata.

¿Qué se entiende por causas sobrevivientes?. El artículo 109 del Código Orgánico de Tribunales
señala que la competencia no se alterará “por causas sobrevinientes”. Estas causas constituyen cualquier
hecho o circunstancia que ocurre después de producida la radicación del asunto judicial. Ejemplo:
cuando una de las partes adquiere fuero después de que el asunto esté radicado.
Esta regla de la radicación admite algunos casos de excepciones, y que son las siguientes:

- La acumulación de autos, en donde, en virtud del principio de la economía procesal, es posible que
causas que se tramitan separadamente, ante un mismo tribunal o ante tribunales distintos, se reúnan
en uno solo, con la finalidad de que se dicte una sola sentencia y mantener una unidad de la causa.

- El compromiso, que es sinónimo de arbitraje. En este caso, el asunto que actualmente está siendo
conocido por un tribunal ordinario, y siempre que no sea de arbitraje prohibido, puede sustraerse de
su conocimiento por las partes mediante el contrato de compromiso por el cual entregan su
conocimiento a un juez árbitro.

- Las visitas que ordenan los tribunales superiores a fin de que alguno de sus ministros fiscalice la
conducta funcionaria de los miembros del tribunal inferior. En el ejercicio de este derecho de visita,
el ministro visitador puede fallar asuntos pendientes ante el tribunal visitado, en cuyo caso lo sustrae
del conocimiento de ese juez. Sin embargo, esta excepción es discutible porque aquí lo que cambia
no es el órgano jurisdiccional sino que se produce una sustitución en la persona del magistrado que
va a fallar.

2) PRINCIPIO DE GRADUALIDAD: Este principio es también conocido como “regla del grado”, y tiene su
origen en la norma del artículo 110 del Código Orgánico de Tribunales, según el cual “una vez fijada con
arreglo a la ley la competencia de un juez inferior para conocer en primera instancia de un determinado
asunto, queda igualmente fijada la del tribunal superior que debe conocer del mismo asunto en segunda
instancia”.

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Esta regla descansa en el principio de la organización piramidal de los tribunales. El tribunal que
va a conocer del asunto en segunda instancia es el superior jerárquico inmediato del inferior que ha
conocido el asunto en primera instancia.
Para que proceda el principio de la gradualidad deben concurrir dos presupuestos fundamentales,
y que son los siguientes: 1) Que un determinado asunto judicial esté siendo conocido por un tribunal
inferior en primera instancia; y 2) Que sea procedente el recurso de apelación. Esta regla dice relación
con las dos instancias o grados en que el caso es conocido; la doble instancia es la regla general en
nuestro derecho.

3) PRINCIPIO DE EXTENSIÓN O ALCANCE: Esta regla se encuentra prevista en el artículo 111 del
Código Orgánico de Tribunales, y dice que “el tribunal que es competente para conocer de un asunto lo
es igualmente para conocer de todas las incidencias que en él se promuevan. Lo es también para conocer
de las cuestiones que se susciten por vía de reconvención o de compensación, aunque el conocimiento de
estas cuestiones, atendida su cuantía, hubiere de corresponder a un juez inferior si se entablaran por
separado”.

o La reconvención puede definirse como la acción que puede hacer valer el demandado en contra de su
demandante, dentro del mismo juicio, valiéndose del mismo procedimiento (artículo 314, Código de
Procedimiento Civil).

o La compensación, por su parte, es un modo de extinguir las obligaciones y que opera cuando dos
personas son recíprocamente acreedores y deudores entre sí (artículo 1655, Código Civil).

La regla en estudio se denomina de la extensión o alcance porque nos permite saber hasta donde
se extiende la competencia de los tribunales.

4) PRINCIPIO DE LA PREVENCIÓN O INEXCUSABILIDAD: En conformidad al artículo 112 del Código


Orgánico de Tribunales, “siempre que según la ley fueren competentes para conocer de un mismo asunto
dos o más tribunales, ninguno de ellos podrá excusarse del conocimiento bajo el pretexto de haber otros
tribunales que puedan conocer del mismo asunto; pero el que haya prevenido en el conocimiento excluye
a los demás, los cuales cesan desde entonces de ser competentes”.
En virtud de esta regla, el tribunal que es competente y que ha sido legalmente solicitado no se
puede excusar, de lo contrario incurre en el delito de denegación de justicia. Y además, el que previene
en el conocimiento excluye a los demás, cesando por tanto la competencia de los otros.

5) PRINCIPIO DE LA EJECUCIÓN: Este principio se encuentra contemplado en los artículos 113 y 114
del Código Orgánico de Tribunales.
El inciso 1º del artículo 113 del Código Orgánico de Tribunales establece la regla general en esta
materia, al señalar que “la ejecución de las resoluciones corresponde a los tribunales que las hubieren
pronunciado en primera o en única instancia”. Asimismo, el legislador hace expresa mención de que la
ejecución de las sentencias penales y las medidas de seguridad previstas en la ley procesal penal será de
competencia del juzgado de garantía que hubiere intervenido en el procedimiento penal respectivo
(artículos 113, inciso 2º, Código Orgánico de Tribunales).
La regla general sobre la ejecución prevista en el inciso 1º del artículo 113 del Código Orgánico
de Tribunales admite una excepción establecida en el inciso 3º del mismo precepto. En efecto, de acuerdo
a esta norma, “los tribunales que conozcan de la revisión de las sentencias firmes o de los recursos de
apelación, de casación o de nulidad contra sentencias definitivas penales, ejecutarán los fallos que dicten
para su sustanciación” (artículo 113, inciso 2º, Código Orgánico de Tribunales).
El artículo 113 del Código Orgánico de Tribunales establece, en su inciso final, una regla relativa
al pago de las costas, señalando que los tribunales superiores “podrán también decretar el pago de las
costas adeudadas a los funcionarios que hubieren intervenido en su tramitación, reservando el de las
demás costas para que sea decretado por el tribunal de primera instancia”. Esta parte no corresponde a la
regla de ejecución; las costas son los gastos que demanda la tramitación del asunto.
Por otra parte, el artículo 114 del Código Orgánico de Tribunales señala que “siempre que la
ejecución de una sentencia definitiva hiciere necesaria la iniciación de un nuevo juicio, podrá éste
deducirse ante el tribunal que menciona el inciso primero del artículo precedente o ante el que sea
competente en conformidad a los principios generales establecidos por la ley, a elección de la parte que
hubiere obtenido en el pleito”. Esto lo elige el que ha obtenido o ganado en el pleito.

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

5.- Reglas de competencia absoluta:

Estas reglas o normas son las primeras que corresponde aplicar con el objeto de conocer el tribunal
competente. Tienen por finalidad determinar la clase y jerarquía del tribunal que debe conocer de un
determinado asunto judicial y eventualmente la categoría del mismo.
Estas reglas de la competencia absoluta tienen algunas características importantes:

 Son de orden público, lo que significa que se trata de normas legales que están establecidas en el
interés general de la sociedad y no en el interés particular de los litigantes.

 Son irrenunciables, ya que no es posible, tratándose de estas normas, que las partes realicen acuerdos
tendientes a modificarlas.

 Los tribunales pueden declarar de oficio su incompetencia absoluta, sin perjuicio que las partes pidan
su incompetencia.

 No es posible que se produzca la prórroga de la competencia, precisamente porque no puede haber


acuerdos entre las partes.

 Se fundamenta en ciertos factores o elementos de competencia, que son la cuantía, la materia y el


fuero.

 Las partes podrían alegar la incompetencia absoluta del juez en cualquier estado de la tramitación del
juicio y por distintas vías o medios.

Los elementos o factores que la determinan la competencia absoluta del tribunal son los siguientes: 1)
La cuantía, 2) La materia, y 3) El fuero.

* Primer factor: La Cuantía:

La cuantía se define como el valor pecuniario de la cosa que es objeto del asunto o negocio sometido a
la decisión del tribunal o el monto de la pena que el delito lleve consigo, según si se trata de asuntos civiles o
penales.
El factor de la Cuantía se encuentra regulado en el Código Orgánico de Tribunales en los artículos 115
y siguientes, según el cual “En los asuntos civiles la cuantía de la materia se determina por el valor de la cosa
disputada. En los asuntos criminales se determina por la pena que el delito lleva consigo”.
En consecuencia, en materia civil se trata de un valor económico o pecuniario. En los asuntos penales,
en cambio, la cuantía se determina por la pena que el delito tiene establecido en la ley (según esto los hechos
punibles se dividen en crímenes, simples delitos y faltas).
¿Cómo se determina la cuantía de los asuntos?. Hay que distinguir si estamos frente a los asuntos
civiles o penales.

a) Asuntos penales: En los asuntos penales no hay mayor problema para determinar la cuantía, porque
frente a un hecho que reviste caracteres penales basta ver lo que dice el Código Penal (artículo 132,
Código Orgánico de Tribunales). En suma, de acuerdo a lo señalado, la gravedad o levedad de un asunto
penal lo determina la ley penal.

b) Asuntos civiles: En materia civil la regla la da el artículo 115 inciso 1º, del Código Orgánico de
Tribunales, y según él, la cuantía se determina por el valor de la cosa disputada. Esta situación no es
siempre tan sencilla, no es tan fácil de precisar, puesto que depende del asunto o de las pretensiones que
se están haciendo valer en el juicio. De este modo, existen varias normas complementarias que permiten
conocer el valor de la cosa disputada, siendo las más importantes las siguientes:

- Los asuntos no susceptibles de apreciación pecuniaria, esto es, aquellos asuntos en que la materia del
juicio, por su propia naturaleza, hace imposible atribuirles un determinado valor, se reputan de mayor
cuantía (artículos 130 y 131 del Código Orgánico de Tribunales). Por lo tanto, si se estima de mayor
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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

cuantía significa que será competente un juez de letra y, además, lo conoce en primera instancia, con
lo cual es procedente el recurso de apelación.

- En los juicios derivados del contrato de arrendamiento, la ley distingue: 1) Si se trata de un juicio de
desahucio o de restitución de la cosa arrendada, la cuantía se determina por el monto de la renta o del
salario convenido para cada período de pago; y 2) Si el juicio es de reconvención, la cuantía de la
cosa se determina por el monto de las rentas insolutas o que se adeudan.

- En los juicios en que son varios los demandados, la cuantía se determina del valor total de la cosa o
cantidad debida, aún cuando por no ser solidaria la obligación no pueda cada uno de los demandados
ser compelido al pago total de la cosa o cantidad, sino tan sólo al de la parte que le corresponde.

- En los juicios en que se hacen valer varias pretensiones, la cuantía se determina por el monto a que
ascendieren todas las pretensiones deducidas.

- En los juicios en que se entable reconvención por el demandado al contestar la demanda, la cuantía
se determinará por el monto a que ascendieren la acción principal y la reconvención reunidas.

- Si lo que se demanda fuere el resto insoluto de una cantidad mayor que hubiere sido antes pagada en
parte, la cuantía se determina únicamente por el valor del resto insoluto o que no haya sido pagado.

- Si el valor de la cosa disputada se aumentare o disminuyere durante la instancia, no sufrirá


alteración alguna la determinación que antes se hubiere hecho con arreglo a la ley.

Además de lo señalado, el factor cuantía reviste especial importancia, principalmente por lo siguiente:

a. Sirve para determinar el grado jurisdiccional en que el tribunal va a conocer del asunto, es decir, si va a
ser conocido en única o en primera instancia.

b. Sirve para establecer el procedimiento aplicable al juicio en materia civil. En este sentido, de acuerdo a
las normas del Código de Procedimiento Civil, existen juicios ordinarios de mayor cuantía, de menor
cuantía y de mínima cuantía.

c. Influye para determinar las costas del juicio, es decir, es un antecedente para fijar o regular las costas,
específicamente las costas personales que corresponde a los honorarios de los abogados que intervienen.

De acuerdo a la ley, para acreditar la cuantía en proceso o expediente, es preciso distinguir: 1) el


demandante acompaña documentos en que aparezca la cuantía, o 2) si el demandante no acompaña
documentos, o, de acompañarlos, no figura en ellos el valor de la cosa disputada.

1. Si el demandante acompaña documentos que sirvan de apoyo a su acción y en ellos aparece determinado
el valor de la cosa disputada, la cuantía se va a determinar con el mérito de dichos documentos o según lo
que conste de dichos documentos (artículo 116, inciso 1º, Código Orgánico de Tribunales).

2. Si el demandante no acompaña documentos para acreditar la cuantía, o si de ellos no aparece esclarecido


el valor de la cosa, hay que distinguir si la acción es real o personal, según sea el derecho que se pretenda
resguardar.

 Si la acción entablada es real, la cuantía se determina por la apreciación que las partes hagan de
común acuerdo (artículo 118, inciso 1º, Código Orgánico de Tribunales); este acuerdo incluso la ley
lo presume cuando el demandado realiza cualquiera diligencia o trámite del juicio sin que haya
entablado reclamo por incompetencia nacida del valor de la cosa disputada (artículo 118, inciso 2º,
Código Orgánico de Tribunales). Si no hay acuerdo entre las partes, el tribunal debe nombrar un
perito para que avalúe la cosa y se reputará por verdadero valor de ella el que dicho perito jijare
(artículo 119, Código Orgánico de Tribunales).

 Si la acción entablada es personal, la cuantía se determinará por la apreciación que el demandante


haga en su demanda verbal o escrita (artículo 117, Código Orgánico de Tribunales).
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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

* Segundo factor: La Materia:

El segundo factor determinante de la competencia absoluta es la materia, que constituye un elemento


que puede desplazar a la cuantía. La materia se define como la naturaleza del asunto sometido al
conocimiento y decisión del tribunal.
Esto se determina por las leyes sustantivas, escapa al derecho procesal, es decir, se aplican las leyes de
fondo, las que, a su vez, están en relación con el litigio.
¿De qué manera la materia influye en la competencia?. En general la especialidad de una materia
afecta la competencia, porque el asunto puede eventualmente pasar al conocimiento de un tribunal especial.

* Tercer factor: El Fuero:

El fuero consiste en un factor o elemento personal de la competencia, y se define como la calidad


personal o investidura de alguno de los litigantes, y en virtud del cual los asuntos judiciales van a ser
conocidos por un tribunal de mayor jerarquía, lo que trae como consecuencia mayores garantías procesales
para las partes.
Lo más importante es que se trata de un elemento de competencia, pero en ningún caso es un privilegio
para las partes. En efecto, las partes están en igualdad de condiciones ante el juez, ya que de lo contrario
atentaría contra el proceso.
Este fuero hay que analizarlo tanto en materia civil como en materia penal:

1) EL FUERO EN MATERIA CIVIL: En este fuero distinguimos, por una parte, el fuero menor y, por otro,
el fuero mayor.

a. El fuero menor o “fuero chico” tiene lugar en aquellas causas civiles y de comercio cuya cuantía sea
inferior a 10 unidades tributarias mensuales. Estos asuntos, en principio, son conocidos por un juez
letrado en única instancia, pero si en ellos son parte determinadas personas que la ley indica, van a
ser conocidos por el mismo juez letrado pero en primera instancia (artículo 45, nº 2, letra g, Código
Orgánico de Tribunales). Es decir, en este caso no cambia la jerarquía del tribunal, pero sí se
modifica el grado jurisdiccional.
Las personas que gozan de este fuero menor son las siguientes: los Comandantes en Jefe del
Ejército, de la Armada y de la Fuerza Aérea; el General Director de Carabineros; los Ministros de la
Corte Suprema o de alguna Corte de Apelaciones; los Fiscales Judiciales de la Corte Suprema o
alguna Corte de Apelaciones; los jueces letrados; los párrocos y vicepárrocos; los cónsules generales,
cónsules o vicecónsules de las naciones extranjeras reconocidas por el Presidente de la República; y
las corporaciones y fundaciones de derecho público o de los establecimientos públicos de
beneficencia.

b. El fuero mayor o “fuero grande”, a diferencia del caso anterior, se trata de actos civiles que, en
principio, deberían ser conocidos por un juez letrado, pero por intervenir determinadas personas que
la ley indica, se modifica la jerarquía del tribunal y, en lugar de ser un juez letrado, será competente
para conocer el asunto un ministro de Corte de Apelaciones, de acuerdo con el turno que la propia
Corte establezca (artículo 50, nº 2, Código Orgánico de Tribunales). Aquí es indiferente si las partes
enumeradas en la ley actúan como demandantes o como demandados.
Las personas que gozan de fuero mayor son las siguientes: el Presidente de la República; los
ex Presidentes de la República; los Ministros de Estado; los Senadores y Diputados; los miembros de
los Tribunales Superiores de Justicia; el Contralor General de la República; los Comandantes en Jefe
de las Fuerzas Armadas; el General Director de Carabineros de Chile; el Director General de la
Policía de Investigaciones de Chile; los Intendentes y Gobernadores; los Agentes Diplomáticos
chilenos; los Embajadores y los Ministros Diplomáticos acreditados con el Gobierno de la República
o en tránsito por su territorio; los Arzobispos, los Obispos, los Vicarios Generales, los Provisores y
los Vicarios Capitulares.

Sin embargo, existen ciertos casos en que el fuero no se toma en cuenta, y son los que establece el
artículo 133 del Código Orgánico de Tribunales. Estos asuntos son los siguientes: 1) Los juicios de
minas; 2) Los juicios posesorios; 3) Los juicios sobre distribución de aguas; 4) Los juicios de partición;
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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

5) Los juicios que se tramiten breve y sumariamente; 6) Los juicios de quiebra; y 7) Los actos judiciales
no contenciosos.

2) EL FUERO EN MATERIA PENAL: De acuerdo al artículo 169 del Código Orgánico de Tribunales, en
caso de ser muchos los responsables de un delito, hubiere entre ellos individuos sometidos a los
tribunales militares y otros que no lo estén, el tribunal competente para juzgar a los que gozan de fuero
juzgará también a todos los demás.
Este artículo señala que los “responsables” del delito que gozan de fuero arrastran a los demás,
entendiéndose que el aforado arrastra a los demás responsables, sea este aforado responsable como autor,
cómplice o encubridor.

6.- Reglas de la competencia relativa. El Territorio:

Estas son las normas legales que permiten precisar, singularizar o determinar con exactitud al tribunal
que debe conocer del asunto judicial dentro de una clase, jerarquía o categoría, fijado previamente por las
reglas de competencia absoluta. Para estos efectos la ley se basa del factor territorial.
Estas reglas tienen características que podemos hacer notar, y que, en particular, son las siguientes:

 En los asuntos civiles contenciosos estas reglas son de orden privado, están establecidas en el interés
de los litigantes.

 En los asuntos civiles contenciosos las partes pueden renunciar a las normas que la ley establece y
podrían celebrar acuerdos modificatorios. Esto se logra a través de la “prórroga de la competencia”.

 En los asuntos civiles contenciosos, el tribunal no puede declararse de oficio incompetente;


únicamente podría hacerlo a petición de parte.

 Están destinadas a determinar la competencia entre tribunales de una misma jerarquía o de una misma
categoría.

 En las reglas de competencia relativa solamente se podría alegar la incompetencia del tribunal dentro
del plazo para contestar la demanda y debe alegarla antes de hacer cualquier gestión en el juicio.

Estas reglas de competencia relativa sirven para dos efectos: a) para determinar lo que se llama la
“competencia horizontal” de los tribunales; y b) para determinar la “competencia vertical” de los tribunales.
La primera se refiere a determinar dentro de una determinada clase cuál es el tribunal concreto; y la segunda
se refiere a que una vez determinado territorialmente el tribunal competente, automáticamente se determinan
además el tribunal superior que puede conocer de ese mismo asunto en segunda instancia.
El TERRITORIO es el único factor de la competencia relativa y se define como el lugar geográfico
que considera el legislador para los efectos de determinar la competencia o es el lugar donde sucede el hecho
que la ley considera para efectos de la competencia.
Las reglas específicas que establece el Código Orgánico de Tribunales son las siguientes:

o Reglas de competencia relativa de los asuntos civiles contenciosos.


o Reglas de competencia relativa de los actos judiciales no contenciosos.
o Reglas de competencia relativa en materia penal.

1) REGLAS DE COMPETENCIA RELATIVA EN LOS ASUNTOS CIVILES CONTENCIOSOS: La regla


general, en esta materia, está prevista en el artículo 134 del Código Orgánico de Tribunales conforme al
cual es juez competente para conocer de una demanda civil el del domicilio del demandado.
Esta es una regla que admite diversas excepciones establecidas en los artículos 135 y siguientes
del Código Orgánico de Tribunales y en las demás normas legales. Estas excepciones son tan numerosas,
al punto de entender a la regla general como excepcional y las excepciones como la norma general.
Las excepciones más importantes a la regla del artículo 134 del Código Orgánico de Tribunales
son las siguientes:

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

A. Será juez competente para conocer de un determinado asunto civil el que hayan establecido las partes
en el contrato o convención que celebran.

B. En el caso que no haya convención entre las partes va a ser tribunal competente para resolver el
asunto civil el que corresponda según la naturaleza de la acción deducida, es decir, es preciso
distinguir si la acción entablada es mueble o inmueble:

o Si la acción es inmueble, a falta de convención, la ley establece dos tribunales competentes a


elección del demandante: 1) el juez del lugar donde se contrajo la obligación; o 2) el del lugar
donde se encuentre la especie reclamada. Podría ocurrir, en todo caso, que los inmuebles, por su
ubicación, estén situados en diferentes territorios jurisdiccionales; en este caso, la ley señala que
será competente cualquiera de los jueces en cuya comuna o agrupación de comunas estuvieren
situados los inmuebles.

o Si la acción es mueble, a falta de estipulación de las partes, será competente el juez del domicilio
del demandado; y si el demandado tuviere su domicilio en dos o más lugares, podrá el
demandante entablar su acción ante el juez de cualquiera de ellos.

o Si la acción tiene por objeto reclamar cosas muebles e inmuebles, será juez competente el del
lugar en que estuvieren situados los inmuebles.

C. Además de las reglas indicadas, existen otras normas especiales de competencia que dicen relación al
juicio que se deduzca. Ejemplos: 1) En los juicios de petición de herencia, de desheredamiento y de
validez o nulidad de disposiciones testamentarias, será juez competente el del lugar donde se produce
la apertura de la sucesión del difunto; 2) En los juicios de distribución de aguas, será competente el
de la comuna o agrupación de comunas en que se encuentra el predio del demandado; 3) En los
juicios que se rigen por el Código de Minería, va a ser juez competente el de la comuna o agrupación
de comunas en que se encuentra ubicada la pertenencia minera de que se trate; 4) En los juicios de
alimentos será juez competente el del domicilio del alimentante o alimentario, a elección de este
último; 5) En los juicios posesorios, será competente el juez de letras del territorio jurisdiccional en
que estuvieren situados los bienes a que se refieren, y si los bienes están ubicados en distintos
territorios jurisdiccionales, será competente el juez de cualquiera de éstos.

2) REGLAS DE COMPETENCIA RELATIVA EN LOS ACTOS JUDICIALES NO CONTENCIOSOS: La


regla general sobre esta materia está prevista en el artículo 134 del Código Orgánico de Tribunales, según
el cual es juez competente para intervenir en un acto no contencioso, el del domicilio interesado.
Esta regla también admite algunas excepciones, siendo las más importantes las siguientes: 1) En
las diligencias judiciales relativas a la apertura de la sucesión, formación de inventarios, tasación y
partición de los bienes que el difunto hubiere dejado, será competente el juez del lugar donde hubiere
abierto la sucesión del difunto; 2) En la gestión de nombramiento de tutores o curadores, será juez
competente el del lugar donde tuviere su domicilio el pupilo; y 3) En los casos de muerte presunta, va a
ser juez competente el del último domicilio del desaparecido; etc.

3) REGLAS DE COMPETENCIA RELATIVA EN MATERIA PENAL: La regla general es que los tribunales
son competentes sobre los hechos que ocurran en el territorio de la república. Excepcionalmente los
tribunales chilenos pueden tener competencia sobre delitos que se cometan en el exterior.

a. Delitos cometidos dentro del territorio de Chile: Tratándose de los delitos cometidos en el territorio
de Chile, se deberán observar las siguientes reglas:

- Será competente para conocer de un delito el tribunal en cuyo territorio se hubiere cometido el
hecho que da motivo al juicio (artículo 157, Código Orgánico de Tribunales). Para estos efectos,
el delito se considerará cometido en el lugar donde se hubiere dado comienzo a su ejecución. En
este caso, el juzgado de garantía del lugar de comisión del hecho investigado conocerá de las
gestiones a que diere lugar el procedimiento previo al juicio oral.

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

Esta regla tiene una importante excepción tratándose del delito de “giro doloso de
cheques”. Para conocer de este delito es competente, según lo establece el inciso 7º del artículo
22 de la Ley sobre Cuentas Corrientes Bancarias y Cheques, el juez del lugar correspondiente al
domicilio que el librador del cheque tenga registrado en el Banco, es decir, al lugar que
corresponda la cuenta corriente, sin importar donde se cometa el hecho.

- Si el ministerio público investiga en forma conjunta hechos constitutivos de delito en los cuales
correspondiere intervenir a más de un juez de garantía (artículo 159, Código Orgánico de
Tribunales). En este caso continuará conociendo de las gestiones relativas a dichos
procedimientos el juez de garantía del lugar de comisión del primero de los hechos investigados.

b. Delitos cometidos fuera del territorio de Chile: Excepcionalmente los tribunales chilenos pueden
tener competencia para juzgar delitos cometidos en el extranjero. El artículo 6° del Código Orgánico
de Tribunales dice que quedan sometidos a la jurisdicción chilena los crímenes y simples delitos
perpetrados fuera del territorio de la República que se indican en dicha norma. Ejemplo: los
cometidos por un agente diplomático o consular de la República, en el ejercicio de sus funciones.
En este caso, de acuerdo a lo dispuesto en el artículo 167 del Código Orgánico de Tribunales,
estos delitos van a ser de competencia de juzgados de garantía y de los tribunales de juicio oral en lo
penal de la jurisdicción de la Corte de Apelaciones de Santiago, conforme al turno que dicho tribunal
fije a través de un autoacordado. Para estos efectos existe un Auto Acordado de la Corte de
Apelaciones de Santiago, de 2 de febrero de 1935, que señala que estos delitos cometidos fuera del
territorio del Estado los conoce el juez de turno en lo criminal de Santiago.

9.- Reglas de turno y de distribución de causa:

Estas reglas tienen lugar siempre después que han sido aplicadas las reglas de competencia absoluta y
relativa, porque primero tiene que establecerse el tribunal competente, o sea precisarlo en cuanto a su
territorio, y solamente en este caso va a ser posible aplicar estas reglas.
Estas reglas no se aplicarán en aquellos casos de competencia acumulativa o preventiva, es decir,
cuando la ley es la que establece dos o más tribunales competentes. La demanda puede interponerse, en
consecuencia, ante cualquiera de estos tribunales.

* Aplicación de las reglas de turno o de distribución de causa en materia civil:

Para determinar cuál de los tribunales de ese territorio será el que conocerá del asunto, hay que
distinguir si en ese territorio jurisdiccional existe o no Corte de Apelaciones.

A) Si en el lugar no existe Corte de Apelaciones: En este caso, todos los asuntos civiles contenciosos o
voluntarios, se presentarán ante el tribunal que esté de turno en la semana (artículo 175, Código Orgánico
de Tribunales). Este turno se ejerce por semana entre los distintos juzgados de ese territorio, y comenzará
a desempeñarlo el juez más antiguo, y seguirán desempeñándolo todos los demás según el orden de
antigüedad. Cada juez de letras deberá conocer deberá conocer de todos los asuntos judiciales que se
promuevan durante su turno, y deberá seguir conociendo de ellos hasta su conclusión.

B) Si en el lugar existe Corte de Apelaciones: Si el lugar es asiento de Corte de Apelaciones, es preciso


distinguir según se trate de asuntos civiles contenciosos y no contenciosos:

o En los asuntos civiles contenciosos, deberá presentarse a la secretaría de la respectiva Corte de


Apelaciones toda demanda que se inicie y que deba conocer alguno de los jueces de letras, a fin de
que se designe el juez a quien corresponda su conocimiento (artículo 176, Código Orgánico de
Tribunales).

o En los asuntos civiles no contenciosos, corresponde que las solicitudes sean presentadas al juzgado
de letras que se encuentre de turno. No se aplica, en consecuencia, la distribución de causas (artículo
179, inciso 1º, parte final, Código Orgánico de Tribunales).

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

* Distribución de causa en materia penal:

En conformidad al artículo 15 del Código Orgánico de Tribunales, la distribución de las causas entre
los jueces de los juzgados de garantía se realizará de acuerdo a un procedimiento objetivo y general, que
deberá ser anualmente aprobado por el comité de jueces del juzgado a propuesta del juez presidente, o sólo
por este último, según corresponda. Una situación similar ocurre con la distribución de las causas entre las
diversas salas de los tribunales orales en lo penal (artículo 17, inciso final, Código Orgánico de Tribunales).

* Excepciones a las reglas de turno y distribución de causa:

Estas reglas de distribución de causas admiten algunos casos de excepciones, y que son los siguientes:

a) La demanda presentada en juicio iniciado por medidas prejudiciales (artículo 178, Código Orgánico
de Tribunales). En ese caso se presenta la demanda ante el juez designado para conocer de la medida
prejudicial.

b) La demanda presentada en juicio que se haya iniciado por una gestión preparatoria de la vía
ejecutiva (artículo 178, Código Orgánico de Tribunales). Esta demanda ejecutiva se va a presentar ante
el tribunal que haya conocido de dicha gestión preparatoria.

c) La acción de desposeimiento, en que la demanda se debe presentar ante el mismo tribunal que conoció
de la gestión preliminar de notificación que ordena el artículo 758 del Código de Procedimiento Civil
(artículo 178, Código Orgánico de Tribunales).

d) Las gestiones que se susciten con motivo de un juicio ya iniciado (artículo 178, Código Orgánico de
Tribunales).

e) La demanda de cumplimiento de una sentencia judicial, cuando éste se pide ante el mismo tribunal
que pronunció la sentencia en primera o en única instancia, de acuerdo al artículo 114 del Código
Orgánico de Tribunales (artículo 178, Código Orgánico de Tribunales).

f) Los exhortos civiles, que tienen por objeto dar cumplimiento a resoluciones o decretos de otros
juzgados o tribunales. La jurisdicción será ejercida, en estos casos, por el juez letrado que esté de turno
(artículo 179, incisos 1º y 2º, Código Orgánico de Tribunales).

Todas estas reglas señaladas tienen excepción tratándose de los tribunales de la Región Metropolitana,
donde no se aplican estas reglas porque los tribunales tienen asignado un territorio jurisdiccional. El
conocimiento de los asuntos, en estos tribunales, será ejercido simultáneamente por cinco jueces letrados en la
forma establecida en el inciso 2º del artículo 175 del Código Orgánico de Tribunales (artículo 179, inciso
final, Código Orgánico de Tribunales).

* Naturaleza jurídica de las reglas de turno y de distribución de causa:

Respecto de la naturaleza jurídica de las reglas de turno y de distribución de causa, hay que determinar
si éstas son o no reglas de competencia:

1) Un sector de la doctrina estima que estas reglas constituyen verdaderas normas de competencia, de
acuerdo con el artículo 175 del Código Orgánico de Tribunales, y se basan en que éstas son de naturaleza
de orden público, y por ende irrenunciables para las partes.

2) Otra parte de la doctrina sostiene que estas reglas no son normas de competencia, sino que se trata de
reglas que tienen por finalidad distribuir equitativamente el trabajo entre los distintos tribunales en una
misma comuna o en un mismo territorio. Esta es la interpretación que ha sido mayoritariamente aceptada
dentro de nuestra jurisprudencia. Son reglas de carácter económico para una mayor administración de

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justicia y desde el punto de vista de la competencia no revisten mayor importancia; en consecuencia, la


infracción de estas normas no trae aparejada la incompetencia del juez.

10.- La prórroga de la competencia:

Está materia se encuentra regulada desde el artículo 181 al 187 del Código Orgánico de Tribunales.
De acuerdo al artículo 181 del Código Orgánico de Tribunales, “un tribunal que no es naturalmente
competente para conocer de un determinado asunto, puede llegar a serlo si para ello las partes, expresa o
tácitamente, convienen en prorrogarle la competencia para este negocio”. Conforme a la norma transcrita, la
prorroga de competencia se define como “el acto a través del cual las partes, expresa o tácitamente, acuerdan
en someter el conocimiento de un acto judicial determinado a un tribunal relativamente incompetente y
reuniéndose los demás requisitos legales”.

* Requisitos de la prórroga de competencia:

Para que proceda la prórroga se debe cumplir con los requisitos que a continuación se señalan:

 Que haya un convenio entre las partes en litigio.


 Que exista capacidad de las partes litigantes.
 Que se trate de un asunto civil contencioso.
 Que se trate de competencia de primera instancia.
 Que se trate de tribunales ordinarios de igual jerarquía.

1) Que haya un convenio entre las partes en litigio: Debe mediar un convenio entre las partes en litigio, lo
que implica la existencia de un acuerdo de voluntades de los litigantes en orden a atribuirle competencia
a un tribunal para que conozca de un determinado asunto.
Este acuerdo debe ser concordante entre los litigantes, y puede ser: 1) expreso, o 2) tácito.
Es expreso cuando la prórroga de la competencia se realiza de manera fehaciente o en términos
formales y explícitos, designando con toda presión el juez a quien se someten.
Es tácito cuando se deduce o se presume de ciertas actitudes que adoptan los litigantes en relación
a este punto. Esta prórroga tácita hay que analizarla desde del punto de vista del demandante y del
demandado, porque los dos tienen actitudes diferentes.

- Se entiende que el demandante prorroga tácitamente la competencia, “por el hecho de ocurrir ante el
juez interponiendo su demanda.

- Se entiende que el demandado prorroga tácitamente la competencia, “por hacer, después de


personado en el juicio, cualquiera gestión que no sea la de reclamar la incompetencia del juez”.

2) Que exista capacidad de las partes litigantes: Las personas facultadas para prorrogar esta competencia
son todas aquellas que según la ley son hábiles para comparecer en juicio por sí mismas (capacidad de
ejercicio), y por las que no son pueden prorrogarla sus representantes legales (artículo 184, Código
Orgánico de Tribunales).

3) Que se trate de un asunto civil contencioso: De manera que es absolutamente improcedente la prórroga
en los asuntos penales y en los no contenciosos, respecto de los cuales siempre debe conocer de ellos el
juez naturalmente competente.

4) Que se trate de competencia de primera instancia: No procede, en consecuencia, en segunda instancia,


porque con ello se alteraría la regla del grado.
¿Qué pasa en la competencia de única instancia?. Eventualmente en la competencia de única
instancia se podría prorrogar la competencia, porque no se alteraría la regla del grado.

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

5) Que se trate de tribunales ordinarios de igual jerarquía: Así lo dispone el artículo 182 del Código
Orgánico de Tribunales. De este modo se excluyen los tribunales arbitrales y especiales.

* Efectos de la prórroga de competencia:

La prórroga de competencia produce importantes efectos, y que son los que a continuación se señalan:

- El efecto más importante que se produce (efecto positivo) es que en virtud de la prórroga de
competencia, se atribuye competencia a un tribunal que naturalmente no la tiene.

- Como contrapartida de lo anterior (efecto negativo), en virtud de la prórroga de competencia se le está


quitando o privando de competencia al tribunal que según la ley es naturalmente competente.

- La prórroga afecta solamente a las partes que han intervenido en ella, es decir, entre los litigantes que
han concurrido a otorgarla, pero no respecto de otras personas, como los fiadores o codeudores (artículo
185, Código Orgánico de Tribunales).

- Sirve para convalidar actuaciones procesales que en principio serían nulas y las transforma en válidas,
especialmente en la prórroga tácita.

11.- Conflictos de competencia:

Los conflictos de competencia se definen como “aquella incidencia formulada por las partes con los
tribunales, los tribunales entre sí, o entre los tribunales de justicia con las autoridades políticas o
administrativas, relacionado con su competencia para conocer de un negocio determinado”.
Estos conflictos de competencia pueden ser de dos tipos: 1) cuestiones de competencia; y 2)
contiendas de competencia. La primera se produce cuando es promovido por las partes y la segunda cuando se
suscita entre tribunales.
Los conflictos de competencia se pueden plantear:

1) CUESTIONES DE COMPETENCIA: Son aquellas incidencias que promueven o formulan las partes
acerca de la falta de atribuciones de un tribunal que ha sido requerido para conocer de un asunto y que,
por lo mismo, se estima que es incompetente.
Según el artículo 101, inciso 1º, del Código de Procedimiento Civil, hay dos formas de promover
una cuestión de competencia: a) por vía declinatoria; y b) por vía inhibitoria. La ley agrega que las
partes que hayan optado por uno de estos medios, no podrán después abandonarlo para recurrir al otro.
Tampoco podrán emplearse los dos métodos simultánea ni sucesivamente.

a. Cuestiones de competencia por vía declinatoria: La declinatoria es la reclamación que hace la parte
interesada (agraviada) ante el mismo tribunal que se encuentre conociendo del asunto a fin de que se
declare incompetente, y dentro de ese mismo juicio el demandado reclama. Se plantea ante el tribunal
a quien se cree incompetente para conocer un negocio que le está sometido, indicándole cual es el
que se estima competente y pidiéndole que se abstenga de dicho conocimiento (artículo 111, Código
de Procedimiento Civil).
La parte agraviada tiene distintos medios o formas para alegar esta incompetencia, lo normal
es formulando una excepción de incompetencia antes de contestar la demanda.

b. Cuestiones de competencia por vía inhibitoria: Se plantea ante el tribunal que se estima como
competente pero que no está conociendo del asunto (al revés del caso anterior), con la finalidad de
que dicho tribunal se dirija al que está conociendo el asunto para que se inhiba del mismo y le remita
los antecedentes (artículo 102, inciso 1º, Código de Procedimiento Civil). Si el interesado pretende
acreditar con documentos su derecho, deberá acompañarlos a la solicitud de inhibitoria, o pedir en
ella los testimonios correspondientes.

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

2) CONTIENDAS DE COMPETENCIA: Son los conflictos que se promueven entre los tribunales
directamente entre sí, cuando todos ellos estiman que tienen competencia para conocer de un
determinado asunto judicial (sentido positivo), o bien que ninguno de ellos se estima como competente
(sentido negativo). La contienda se puede promover no sólo entre tribunales, sino que también se puede
suscitar entre tribunales y otras autoridades políticas y administrativas.
Según esto, tenemos que existen diferentes clases de contiendas de competencia, dependiendo de
los tribunales o autoridades que intervengan:

a. Contiendas de competencia entre tribunales ordinarios entre sí: Aquí se aplican las siguientes reglas:
1) Si los tribunales son de igual jerarquía, en este caso va a ser competente para dirimir esta
contienda el tribunal que sea superior común de los que estén en conflicto; 2) Si los tribunales no
dependen de un mismo superior común, en este caso va a ser competente para resolver la contienda el
tribunal que sea superior de aquel que previno en el conocimiento del asunto; y 3) Si los tribunales
ordinarios fueren de distinta jerarquía, en este caso, será competente para resolver la contienda de
competencia el tribunal superior de aquel que tenga la jerarquía más alta.

b. Contiendas de competencia que se promuevan entre tribunales ordinarios y tribunales especiales, o


bien entre tribunales especiales entre sí: En esta materia hay que distinguir si dichos tribunales
dependen o no de una misma Corte de Apelaciones: 1) Si los tribunales dependen de una misma
Corte de Apelaciones, en este caso, va a ser competente para resolver el conflicto dicha Corte de
Apelaciones; 2) Si los tribunales dependen de distintas Cortes de Apelaciones, resolverá la contienda
aquella la Corte que sea superior jerárquico del tribunal que haya prevenido en el conocimiento del
asunto; y 3) Si no pudieran aplicarse ninguna de las dos reglas anteriores, resolverá la contienda la
Corte Suprema.

c. Contiendas de competencia que se susciten entre los tribunales de justicia con las autoridades
políticas o administrativas que ejerzan funciones jurisdiccionales: Aquí hay que distinguir lo
siguiente: 1) Si la contienda se promueve entre tribunales inferiores con autoridades políticas o
administrativas, en este caso le corresponde resolver la contienda al Tribunal Constitucional; y 2) Si
la contienda se promueve entre los tribunales superiores de justicia con las autoridades políticas o
administrativas, es competente para resolver el Senado.

d. Contiendas de competencia que se promuevan entre tribunales arbitrales entre sí: Aquí hay que tener
presente que estos tribunales arbitrales, sólo para los efectos de la contienda de competencia, según el
Código Orgánico de Tribunales, tienen por superior jerárquico a la respectiva Corte de Apelaciones
(artículo 190, 4º, Código Orgánico de Tribunales). De modo que las contiendas de competencia que
se promuevan entre tribunales arbitrales entre sí le corresponde resolverlas a la Corte de Apelaciones
respectiva, aplicándose las mismas normas que señala el artículo 190 del Código Orgánico de
Tribunales, respecto de los tribunales ordinarios.

e. Contiendas de competencia que se susciten entre tribunales arbitrales con tribunales ordinarios o
tribunales especiales: Se aplican las mismas reglas anteriores. Siempre que haya un tribunal arbitral
involucrado en una contienda de competencia se aplicará la norma del artículo 190 del Código
Orgánico de Tribunales. De este modo, la contienda de competencia la va a resolver la Corte de
Apelaciones respectiva, si los tribunales en disputa tienen como superior común a dicha Corte, de lo
contrario, si no tienen como superior común a la misma Corte de Apelaciones, va a ser competente
para dirimir la contienda de competencia el tribunal superior de aquel que previno en el conocimiento
del asunto.

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Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

III. ORGANOS JURISDICCIONALES (TRIBUNALES DE JUSTICIA)

1.- Concepto y carácterísticas de Tribunales de Justicia:

Los Tribunales de Justicia “son aquellos órganos públicos que tienen por función primordial resolver
conflictos de intereses de relevancia jurídica con efecto de cosa juzgada, y sin perjuicio de poder cumplir otras
funciones”.
Las características principales y generales de los tribunales de justicia son los siguientes:

a) Se trata de un órgano público: La jurisdicción le corresponde ejercerla al Estado a través de los


tribunales y eso se debe a que los conflictos jurídicos siempre tienen que ser dirimidos por un órgano
que es imparcial y que está por sobre los litigantes, y además porque las partes no pueden hacerse
justicia por ellos mismos.

b) Todos ejercen jurisdicción: Cada tribunal es absolutamente independiente para ejercer la jurisdicción e
interpreta el derecho como lo estime conveniente; cada tribunal es autónomo.

La clasificación más importante de los tribunales es la que emana del artículo 5º del Código Orgánico
de Tribunales, la cual se realiza considerando la materia o asuntos que los tribunales conocen. Así, los
tribunales se pueden clasificar en tribunales ordinarios, especiales y arbitrales.

1. Tribunales ordinarios: Son aquellos que constituyen la regla general en el sistema judicial de Chile. Lo
que caracteriza aun tribunal ordinario es que están contemplados y regulados en el Código Orgánico de
Tribunales y que detentan la plenitud de la competencia dentro del sistema de organización en Chile.
De acuerdo al inciso 2º del artículo 5º del Código Orgánico de Tribunales, integran el Poder
Judicial como tribunales ordinarios de justicia, los siguientes: 1) La Corte Suprema; 2) Las Cortes de
Apelaciones; 3) Un ministro de la Corte de Apelaciones; 4) Un ministro de la Corte Suprema; 5) El
presidente de la Corte de Apelaciones de Santiago; 6) El presidente de la Corte Suprema; 7) Los juzgados
de letras; 8) Los tribunales de juicio oral en lo penal; y 9) Los juzgados de garantía.

2. Tribunales especiales: Son aquellos órganos públicos que están establecidos por leyes especiales para
conocer de determinadas materias en atención a la naturaleza del asunto, o bien considerando las
personas que intervienen. Por lo mismo son excepcionales frente a los tribunales ordinarios.
Estos tribunales pueden o no formar parte del Poder Judicial, según lo que señala el mismo
artículo 5º del Código Orgánico de Tribunales. En conformidad al inciso 3º del artículo 5º del Código
Orgánico de Tribunales, forman parte del Poder Judicial, como tribunales especiales: 1) Los juzgados de
familia; 2) Los juzgados de letras del trabajo; y 3) Los tribunales militares en tiempo de paz.
Existe otro grupo de tribunales especiales que no forman parte del Poder Judicial, e igualmente se
rigen por sus leyes especiales. Estos son, por ejemplo, los Juzgados de Policía Local, los Tribunales
Militares en tiempo de guerra, etc.

3. Tribunales arbitrales: Estos tribunales también se rigen por normas especiales, establecidas en el Código
Orgánico de Tribunales pero en forma independiente de los tribunales ordinarios, en los artículos 222 y
siguientes de dicho cuerpo legal. Se definen como “los jueces nombrados por las partes, o por la
autoridad judicial en subsidio, para la resolución de un asunto litigioso”.
Estos tribunales no pertenecen al Estado, lo que no significa que sea una justicia privada, estos
jueces igualmente ejercen jurisdicción. Lo otro novedoso que presentan los árbitros es que tienen un
tiempo de duración determinado. Son tribunales temporales y deben cumplir la jurisdicción normalmente
en el plazo de dos años desde que el árbitro acepta el cargo.

2.- Principios fundamentales de la organización judicial:

Existen ciertos principios fundamentales que rigen la organización judicial en Chile y que le dan una
individualidad propia al Poder Judicial. Sobre estos principios descansa la organización del Poder Judicial y

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
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de los tribunales en Chile y por lo mismo se trata de normas que le son aplicables a cualquier clase de
tribunal.
Estos principios son los siguientes:

 Principio de la independencia del Poder Judicial.


 Principio de inamovilidad de sus miembros.
 Principio de responsabilidad.
 Principio de legalidad.
 Principio de territorialidad.
 Principio de pasividad de los tribunales.
 Principio de sedentariedad.
 Principio de inavocabilidad.
 Principio de publicidad.
 Principio de gratuidad.
 Principio de gradualidad (regla del grado).

1) PRINCIPIO DE LA INDEPENDENCIA DEL PODER JUDICIAL: Este principio se desprende de muchas


normas, tanto constitucionales como legales. Al respecto, el artículo 12 del Código Orgánico de
Tribunales lo dice expresamente cuando señala que “el Poder Judicial es independiente de toda otra
autoridad en el ejercicio de sus funciones”. El principio tiene también fundamento constitucional, de
acuerdo a lo señalado en los artículos 7º y 76 de la Carta Fundamental.
Este es el principio más importante que rige a los tribunales de justicia. Por un lado, significa que
el ejercicio de la jurisdicción le corresponde a los tribunales de justicia; y por otra parte, significa que
ninguna autoridad ni ninguna persona se podrán inmiscuir en las funciones jurisdiccionales, ya que es
una función privativa de los tribunales de justicia.
En suma, esta base fundamental de la organización de los tribunales puede observarse desde una
doble perspectiva: a través de una independencia orgánica (referida al órgano jurisdiccional en sí mismo)
y otra independencia funcional (referida a las atribuciones en sí mismas al ejercicio de la jurisdicción).

2) PRINCIPIO DE INAMOVILIDAD: Este principio sirve para garantizar el anterior, porque si los jueces
fueran removidos por los fallos que dictan entonces no habría independencia. Por su trascendental
importancia, este principio de la inamovilidad tiene reconocimiento constitucional, en el artículo 80 de la
Carta Fundamental, que establece que “los jueces permanecerán en sus cargos durante su buen
comportamiento; pero los inferiores desempeñarán su respectiva judicatura por el tiempo que determinen
las leyes”.
Lo que se pretende es que no se persiga a los magistrados por los fallos que dictan, o evitar que
los jueces estén temerosos por el contenido de sus sentencias.
Este principio admite algunas excepciones, por diversas causales: 1) Causales de tipo penal
cuando el juez comete delito; 2) Causales que se exigen por el mal comportamiento del juez, sin llegar a
cometer delito; y 3) Otras causales que la Constitución establece que justifican esta destitución.

3) PRINCIPIO DE RESPONSABILIDAD: A través de este principio se pretende que los magistrados


respondan de sus actuaciones cuando ejercen la función jurisdiccional, constituyendo una de las mejores
garantías de las que puede gozar una sociedad, porque contribuye a evitar abusos y arbitrariedades, y
garantiza así, la rectitud, decoro y ecuanimidad de la justicia.
Para comprender este principio hay que analizar distintos tipos de responsabilidad en las cuales
podría incurrir un juez:

a. Responsabilidad Penal: En el caso de los magistrados, ellos pueden incurrir, por un lado, en la
comisión de delitos comunes, y por otro lado pueden cometer los llamados delitos ministeriales y que
genéricamente se conocen con el nombre de “delitos de prevaricación” (artículo 76, Constitución
Política de la República; y artículo 324, inciso 1º, Código Orgánico de Tribunales). Ejemplos: el
cohecho, la denegación de justicia, etc.
Existe una particularidad tratándose de estos delitos ministeriales para los efectos de perseguir
la responsabilidad penal y esta consiste en que no es posible que una persona persiga directamente
ejerciendo la acción penal, sino que para ello es preciso que se deduzca o que se pida una especie de
autorización previa, antes de entablar una acción contra un juez, que es un procedimiento preliminar

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

(especie de antejuicio) que se denomina “querella de capítulos” seguido ante la Corte de Apelaciones
respectiva.

b. Responsabilidad Administrativa: Los magistrados pueden incurrir también en lo que se denomina


responsabilidad administrativa o disciplinaria. Esta tiene lugar o se puede hacer efectiva respecto de
hechos en que incurre el magistrado y que no sean constitutivos de delitos penales, sino que consisten
en “faltas disciplinarias”, es decir, en este caso el juez incumple sus obligaciones.
Estas atribuciones disciplinarias las ejercen todos los tribunales y se pueden ejercer de oficio
o a petición de parte. Ejemplos: de oficio, a través de la jurisdicción disciplinaria que les corresponde
ejercer a los tribunales superiores de justicia que deben vigilar la conducta ministerial de sus
subalternos; y a petición de parte, a través del recurso de queja, y la queja propiamente tal.

c. Responsabilidad Política: Es aquella que afecta exclusivamente a los magistrados de los tribunales
superiores y por la causal de “notable abandono de deberes”. De acuerdo a las normas
constitucionales los magistrados de los tribunales superiores de justicia están sometidos al juicio
político y será el Senado al que le corresponderá determinar dicha responsabilidad, que también trae
aparejada la destitución del magistrado.

d. Responsabilidad Civil: Es aquella que tiene por finalidad responder por los daños y perjuicios que se
puedan cometer con ocasión de un delito o cuasidelito. Aquí interesa la responsabilidad civil que
deriva de las funciones ministeriales (artículos 325 y 326, Código Orgánico de Tribunales).

4) PRINCIPIO DE LEGALIDAD: Este principio dice relación con que la actividad de los magistrados en el
sentido de que éstos deben cumplir la función jurisdiccional con estricto apego a la ley; eso significa que
los jueces tienen que fallar conforme a derecho, por un lado, y por otro lado, además, debe ajustarse en la
tramitación de los procesos de acuerdo a lo que la ley prescribe en cada caso.
El juez, por tanto, debe atenerse a lo que dice la ley. Sólo excepcionalmente puede apreciar la
prueba en conciencia, pero para ello se requiere que haya una disposición expresa.

5) PRINCIPIO DE TERRITORIALIDAD: Los tribunales, de acuerdo con el artículo 7º, inciso 1º, del Código
Orgánico de Tribunales, solamente pueden ejercer su potestad dentro del territorio que la ley le hubiere
designado a cada uno. La jurisdicción desde luego es ejercida dentro de los límites de la República
(artículo 5º, inciso 1º, Código Orgánico de Tribunales); excepcionalmente los tribunales chilenos, en
materia penal, pueden tener competencia para juzgar delitos cometidos en el extranjero (artículo 6º,
Código Orgánico de Tribunales).
Este principio admite algunas excepciones, entre las que podemos destacar las siguientes: 1) los
exhortos; 2) la inspección personal del Tribunal; 3) diligencias en materia laboral, en algunas comunas
del país; 4) el conocimiento de ciertos delitos indicados en el artículo 6º del Código Orgánico de
Tribunales, cometidos fuera del territorio de la República.

6) PRINCIPIO DE PASIVIDAD: Consiste en que los tribunales de justicia, cuando ejercen jurisdicción,
solamente pueden actuar a petición de parte interesada y no de oficio, salvo en el caso que la propia ley
lo faculte para proceder de esta última forma.
Este principio también tiene algunas excepciones donde los jueces pueden actuar de oficio sin
requerimiento de parte. Entre estas excepciones legales podemos mencionar las siguientes: 1) Las
medidas para mejor resolver; 2) La declaración de incompetencia absoluta; 3) La implicancia de los
jueces; 4) La prescripción de la acción penal; etc.

7) PRINCIPIO DE SEDENTARIEDAD: Significa que en Chile todos los tribunales tiene una sede en un
determinado lugar, o tienen su asiento en un determinado lugar que es concretamente una comuna
determinada; y en este principio se trata de establecer que los tribunales ejerzan sus funciones
jurisdiccionales en ese lugar precisamente y evitar los tribunales ambulantes.
Esto implica una serie de obligaciones que la ley establece. Así, los jueces, como consecuencia de
este principio, tienen la obligatoriedad de residir en la misma comuna a no ser que la propia Corte de
Apelaciones autorice una cosa distinta; también implica que los jueces tienen la obligación de asistencia
diaria a la sala de su despacho en el tribunal donde está la sede y deben permanecer en su despacho por
cuatro horas como mínimo y cinco horas cuando se hallare atrasado.

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8) PRINCIPIO DE INAVOCABILIDAD: Significa que los tribunales no pueden avocarse al conocimiento de


causas pendientes en otros tribunales, a no ser que la ley le otorgue la facultad (artículo 8º, Código
Orgánico de Tribunales).
Una excepción de este principio consiste en el caso de las visitas que decretan los tribunales
superiores de justicia, a través de sus magistrados, a los tribunales inferiores. En este caso, el ministro
visitador se puede avocar a realizar procesos pendientes para fallarlos; sin embargo, esto es discutible
porque aquí el orden jurisdiccional no varía, toda vez que el ministros visitador lo único que hace es
sustituir a la persona que falla, pero el tribunal sigue siendo el mismo.

9) PRINCIPIO DE PUBLICIDAD: Significa que las actuaciones de los tribunales son públicas, porque son
órganos públicos, de manera que no hay razón para que las actuaciones sean reservadas o secretas, salvo
ciertas excepciones establecidas en la ley. Este principio implica, fundamentalmente, que los terceros
ajenos al juicio y las partes litigantes o interesadas pueden imponerse o tomar conocimiento de todas las
actuaciones judiciales; y que en ciertos casos las actuaciones del proceso se pueden realizar frente al
público.
Por consideraciones de interés público o por la necesidad de mantener la reserva sobre algún
litigio, el legislador ha consagrado ciertas excepciones a esta base fundamental de la publicidad.
Ejemplos: 1) los acuerdos de los tribunales colegiados, concretamente las Cortes de Apelaciones y la
Corte Suprema, salvo que se estime conveniente llamar al relator de la causa u otros empleados; 2) en los
juicios de separación, nulidad de matrimonio y divorcio, el proceso será reservado, a menos que el juez,
fundadamente y a petición expresa de los cónyuges, resuelva lo contrario; etc.

10) PRINCIPIO DE GRATUIDAD: Consiste en que las funciones que cumplen los tribunales de justicia, y
concretamente la administración de justicia en Chile, es gratuita en el sentido de que los litigantes o los
interesados no deben remunerar a los jueces por el ejercicio de la función jurisdiccional, ya que los
jueces son funcionarios públicos remunerados por el Estado.
Este principio es absoluto en cuanto a la gratuidad de los jueces del Poder Judicial, pero tiene una
excepción importante tratándose de los tribunales arbitrales, porque una de las características de estos
tribunales es que no forman parte del Poder Judicial y por su función tienen derecho a un honorario que
es de cargo de las partes.
Este principio mira directamente al ejercicio de la jurisdicción, pero no significa que las partes no
deban costear algunos gastos (ejemplo: la intervención de los receptores judiciales, los notarios, el
conservador de bienes raíces, etc.). De cualquier modo, en ciertos casos, también es posible que alguna
de las partes o interesados, tenga absoluta gratuidad en todas las actuaciones o durante toda la
tramitación del juicio, es decir, que ni siquiera tenga que pagar a estos funcionarios auxiliares, y esto
ocurre cuando esa parte o interesado goza del beneficio del privilegio de pobreza (artículo 591 y
siguientes del Código Orgánico de Tribunales).
También, en esta materia, la ley establece el derecho de la asistencia judicial; la ley vela porque el
principio se cumpla efectivamente. Ejemplos: la institución del abogado de turno y las Corporaciones de
Asistencia Judicial.

11) PRINCIPIO DE GRADUALIDAD: Significa que la justicia siempre debe administrarse a través de
diversos tribunales, entre los cuales debe también existir una verdadera graduación o jerarquía. En el
sistema chileno impera el principio de la doble instancia; para materializar este principio, en Chile existe
una organización jerárquica o piramidal de los tribunales de justicia, existiendo tribunales inferiores y
superiores.
El fundamento que tiene este principio es evitar en lo posible que se dicten sentencias injustas o
arbitrarias que no se ajusten a derecho.
Cuando los tribunales conocen un asunto dentro de lo que se denomina “instancia”, tendrán
amplias atribuciones en cada grado jurisdiccional para conocer y pronunciarse de todas las cuestiones
que han sido planteadas en juicio de hecho y de derecho sin limitaciones. La instancia “es el grado
jurisdiccional que comprende el estudio de los puntos de hecho y de derecho de un conflicto debatido
ante un determinado tribunal”. Esto es precisamente es lo que distingue a la instancia de la casación, esta
última la que no constituye instancia, ya que no existen las amplias atribuciones que señalamos.

3.- Tribunales Ordinarios:

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Como señalamos recién, los tribunales ordinarios son aquellos que constituyen la regla general en el
sistema judicial de Chile, y se caracterizan porque están contemplados y regulados en el Código Orgánico de
Tribunales y porque detentan la plenitud de la competencia.
Como se indicó también, conforme al artículo 5º del Código Orgánico de Tribunales, integran el Poder
Judicial como tribunales ordinarios de justicia: 1) La Corte Suprema; 2) Las Cortes de Apelaciones; 3) Un
ministro de la Corte de Apelaciones; 4) Un ministro de la Corte Suprema; 5) El presidente de la Corte de
Apelaciones de Santiago; 6) El presidente de la Corte Suprema; 7) Los juzgados de letras; 8) Los tribunales de
juicio oral en lo penal; y 9) Los juzgados de garantía.

I) JUZGADOS DE LETRAS:

Los Juzgados de Letras se encuentran regulados en el Título III del Código Orgánico de Tribunales, en
los artículos 27 y siguientes.

* Concepto de los juzgados de letras:

Los Juzgados de Letras son tribunales unipersonales que ejercen jurisdicción normalmente en el
territorio de una comuna o agrupación de comunas, según lo que la ley les asigna a cada uno, y en los cuales
reside la plenitud de la competencia en primera instancia.

* Características de los juzgados de letras:

Los juzgados de letras presentan las siguientes características:

- Son tribunales ordinarios, ya que éstos se encuentran reglamentados en el Código Orgánico de


Tribunales y forma parte de la organización jerárquica del Poder Judicial.

- Son tribunales unipersonales, puesto que son servidos por un solo magistrado.

- Son tribunal de derecho, ya que el juez que lo desempeña debe tramitar y fallar conforme a la ley.

- Son tribunales de competencia común, porque generalmente conocen de todo tipo de materias.

- Son tribunales inferiores, en relación a los que tienen el carácter de superiores (Cortes de Apelaciones,
Corte Suprema).

- Su territorio jurisdiccional es una comuna o agrupación de comunas.

- Son tribunales letrados, es decir, son servidos por personas que deben tener el título de abogado.

- Son tribunales perpetuos, el cargo de juez de letras tiene el carácter de perpetuo, lo que equivale a decir
que no se desempeña por un tiempo determinado.

- Tienen el carácter de permanente, toda vez que han sido establecidos para funcionar en forma continua,
háyanse o no suscitados los asuntos en que debe intervenir.

- Son remunerados por el Estado.

* Organización de los juzgados de letras:

Los juzgados de letras están organizados de la siguiente manera.

1) El Juez de Letras: A la cabeza de este tribunal se encuentra el juez de letras, quien tiene un tratamiento
protocolar de “Usía” (US.) o “Su señoría” (SSa.). Los jueces letrados son designados por el Presidente de

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
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la República, a propuesta en terna que confecciona la Corte de Apelaciones de la jurisdicción respectiva,


de acuerdo a las normas constitucionales (artículo 78, inciso 7º, Constitución Política de la República).

2) El Secretario: Este tipo de tribunal cuenta con un secretario de carácter permanente, que es abogado y
que es nombrado de la misma forma que el juez. Los secretarios son los “ministros de fe” de los
tribunales, y por ello es el encargado de “autorizar” o de dar fe a todas las actuaciones y todas las
resoluciones que emanen del tribunal”. Por esta razón, si se examina cualquier resolución judicial, éstas
siempre tienen al menos dos firmas: la del juez y la del secretario. Esto no significa que el juez le pida la
autorización al secretario, sino que la autorización significa “dar fe” a la providencia. Además, le
corresponde la custodia de los expedientes y de los documentos que existan en poder del tribunal
(artículo 379, Código Orgánico de Tribunales).
Fuera de estas funciones, los secretarios tienen otras establecidas en el artículo 380 del Código
Orgánico de Tribunales.

3) El Personal de Secretaría: Cumplen funciones de colaboración en las distintas actividades del juez y del
secretario en el desempeño de sus funciones. Este personal tiene su rango y su propio escalafón, y dentro
de ellos el más antiguo es el “Oficial Primero”, quien es el que tiene el mayor rango y cumple
importantes funciones dentro del tribunal, entre ellas puede subrogar al secretario en ausencia de éste.

* Clasificación de los juzgados de letras:

Existen, en esta materia, dos clasificaciones importantes, que a continuación señalamos:

a) Considerando la competencia o la extensión de la competencia que tiene el juzgado, tenemos juzgados


con competencia común y juzgados con competencia especial. Esto dependiendo si conocen o no causas
civiles y criminales.

 Los juzgados de letras con competencia común son aquellos que se desempeñan como jueces de
letras, para conocer causas civiles y laborales, y como juez de garantía. Ejemplo: el juzgado de
letras y de garantía de Bulnes.

 Los juzgados de letras con competencia especial son conocen sólo materias civiles. Ejemplo: los
juzgados de letras de Concepción.

b) Desde el punto de vista del escalafón judicial o considerando la categoría del juzgado, se clasifican en
juzgados de letras de ciudad asiento de Corte de Apelaciones, juzgados de letras de ciudad que es capital
de provincia y juzgados de letras de comuna o agrupación de comunas.

 Los juzgados de letras de ciudad asiento de Corte de Apelaciones, son las de mayor categoría
dentro de estos tribunales. Ejemplo: los juzgados de letras de Concepción.

 Los juzgados de letras de ciudad asiento de capital de provincia, tienen un rango intermedio
Ejemplo: los juzgados de letras de Los Ángeles.

 Los juzgados de letras de comuna o agrupación de comunas: Ejemplo: el juzgado de letras de


Tomé.

Esta es una clasificación que tiene cierta importancia en materia de competencia, porque los
jueces de letras de ciudad asiento de Corte tienen competencia más amplia que los otros. Además incide
en la jerarquía (en el escalafón) y eso dice relación, entre otras cosas, en la remuneración.

* Competencia de los juzgados de letras:

De acuerdo al artículo 45 del Código Orgánico de Tribunales, la competencia de los juzgados de letras
es la siguiente:

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1. Competencia en materia civil contenciosa: En esta materia se distingue la competencia en única instancia
y en primera instancia:

a) Competencia de única instancia: Aquí tiene importancia el factor de la cuantía. Según la ley, los
jueces de letra conocerán en única instancia:

- De las causas civiles cuya cuantía no exceda de diez unidades tributarias mensuales (artículo 45,
nº 1, letra a, Código Orgánico de Tribunales).

- De las causas de comercio cuya cuantía no exceda de diez unidades tributarias mensuales
(artículo 45, nº 1, letra b, Código Orgánico de Tribunales).

b) Competencia de primera instancia (plenitud de la competencia): Los jueces de letras conocerán en


primera instancia:

- De las causas civiles y de comercio cuya cuantía exceda de diez unidades tributarias mensuales.

- De las causas de minas, cualquiera que sea su cuantía.

- De las causas civiles y de comercio cuya cuantía sea inferior a diez unidades tributarias
mensuales, cuando en ellas tengan interés o sean parte las personas que tengan “fuero menor”,
señaladas en el artículo 45, nº 2, letra g, del Código Orgánico de Tribunales.

- De las causas del trabajo y de familia cuyo conocimiento no corresponda a los juzgados de letras
del trabajo y de familia respectivamente.

- De los demás asuntos que otras leyes les encomienden.

2. Competencia en los asuntos judiciales no contenciosos: Aquí los jueces letrados tienen la plenitud de la
competencia. Los jueces letrados conocen de todos los actos judiciales no contenciosos, cualquiera que
sea la cuantía de los mismos y cualquiera sea la calidad de los interesados, salvo lo relativo al
nombramiento de curador ad litem, dispuesto en el artículo 494 del Código Civil (artículo 45, nº 2, letra
c, Código Orgánico de Tribunales).

3. Competencia de los asuntos encomendados a los jueces de garantía en caso de que se desempeñen como
tales: Los jueces de letras que cumplan, además de sus funciones propias, las de juez de garantía, tendrán
la competencia señalada en el artículo 14 del Código Orgánico de Tribunales de los jueces de garantía.
Ejemplos: dirigir personalmente las audiencias que procedan, conocer y fallar las faltas penales de
conformidad con el procedimiento contenido en la ley procesal penal, etc.

4. Competencia especial de los jueces de letras de comunas asiento de Corte: Los jueces de letras de
comunas asiento de Corte conocerán en primera instancia:

a) De las causas de hacienda o juicios de hacienda, cualquiera que sea su cuantía (artículo 48, inciso 1º,
Código Orgánico de Tribunales). Aquí hay que hacer una distinción según si el Fisco actúa como
demandante o como demandado:

- Si el Fisco es demandado, en este caso siempre será competente el juez de letra de ciudad asiento
de Corte de Apelaciones.

- Si el Fisco es demandante, éste puede deducir la demanda ante este mismo tribunal (juzgado de
letras de comuna asiento de Corte de Apelaciones), o bien ante el juez competente del domicilio
del demandado, cualquiera que sea la naturaleza de la acción deducida.

b) De los asuntos no contenciosos en que el Fisco tenga interés (artículo 48, inciso final, Código
Orgánico de Tribunales).

* Funcionamiento extraordinario de los juzgados de letras:


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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

Esta materia fue incorporada por la Ley Nº 19.968, que agregó tres nuevos artículos al Código
Orgánico de Tribunales (artículos 47, 47 A y 47 B).
Conforme a la ley, tratándose de juzgados de letras que cuenten con un juez y un secretario, las Cortes
de Apelaciones podrán ordenar que los jueces se aboquen de un modo exclusivo a la tramitación de una o más
materias determinadas, de competencia de su tribunal, cuando hubiere retardo en el despacho de los asuntos
sometidos al conocimiento del tribunal o cuando el mejor servicio judicial así lo exigiere.
Para estos efectos, la Corporación Administrativa del Poder Judicial informará anualmente a las Cortes
de Apelaciones y al Ministerio de Justicia respecto de la aplicación que hubiese tenido el sistema de
funcionamiento extraordinario y de las disponibilidades presupuestarias para el año siguiente.
Estas atribuciones de las Cortes de Apelaciones serán ejercidas por una sala integrada solamente por
ministros titulares.
Cuando se inicie el funcionamiento extraordinario, se entenderá, para todos los efectos legales, que el
juez falta en su despacho. En esa oportunidad, el secretario del mismo tribunal asumirá las demás funciones
que le corresponden al juez titular, en calidad de suplente, y por el solo ministerio de la ley.

II) LOS TRIBUNALES UNIPERSONALES, ACCIDENTALES O DE EXCEPCION:

Esta materia está reglamentada en el Título IV del Código Orgánico de Tribunales, denominado “De
los presidentes y ministros de corte como tribunales unipersonales”, en los artículos 50 a 53, inclusive.

* Concepto de los tribunales accidentales:

Estos tribunales son aquellos que se forman especialmente para conocer de materias específicas que la
ley indica una vez que el conflicto jurídico se ha suscitado, por eso son accidentales a diferencia de los jueces
de letras que son permanentes. Una vez que cumplen su función estos tribunales desaparecen como tales.

* Características de estos tribunales:

Los Presidentes y Ministros de Corte como tribunales unipersonales presentan las siguientes
características:

- Son tribunales accidentales, es decir, se constituyen específicamente para conocer de un asunto


determinado.

- Son tribunales unipersonales, ya que están formados por un sólo juez.

- Son tribunales ordinarios, toda vez que están reglados en el Código Orgánico de Tribunales y forman
parte de la organización jerárquica del Poder Judicial.

- Son tribunales inferiores, porque ejerce competencia en primera instancia y dependen de la Corte a la
cual forman parte, y ese tribunal superior al que pertenecen será el de segunda instancia. Estos tribunales
están en el mismo lugar del juez de letras, y por lo tanto están sometidos a las mismas reglas; en
consecuencia, la organización es similar a la del juzgado de letras, y por ende, cuentan con los mismos
funcionarios.

* Designación de los tribunales accidentales:

En cuanto a la designación de estos tribunales hay que distinguir lo siguiente: 1) En el caso de los
Ministros de Corte de Apelaciones y de la Corte Suprema es necesario designarlos; el nombramiento se hace
por turno que la Corte fije para determinar cuál de sus jueces debe constituirse como tribunal unipersonal en
un caso concreto; y 2) En el caso de los presidentes de la Corte Suprema y de la Corte de Apelaciones de
Santiago, al desempeñarse como tales, estos están designados de antemano.

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

* Competencia de los tribunales accidentales:

La competencia que tienen estos tribunales accidentales, en cualquiera de los casos, se caracteriza por
ser una competencia restrictiva, no hay plenitud de la competencia o de ejercicio de la jurisdicción, y está
reservada a los asuntos que la ley indica específicamente.
Para analizar la competencia de estos tribunales, debemos distinguir el tribunal de que se trate:

1) Ministro de la Corte de Apelaciones: Conforme al artículo 50 del Código Orgánico de Tribunales, un


ministro de la Corte de Apelaciones respectiva, según el turno que ella fije, conocerá en primera instancia
de los siguientes asuntos:

a. De las causas civiles en que sean parte o tengan interés las personas que gozan de fuero mayor.
Ejemplo: el Presidente de la República, los ex Presidentes de la República, los Ministros de Estado,
etc.

b. De las demandas civiles que se entablen contra los jueces de letras para hacer efectiva la
responsabilidad civil resultante del ejercicio de sus funciones ministeriales.

c. De los demás asuntos que otras leyes le encomienden.

2) Presidente de la Corte de Apelaciones de Santiago: Según el artículo 51 del Código Orgánico de


Tribunales, el Presidente de la Corte de Apelaciones de Santiago conocerá en primera instancia:

a. De las causas sobre amovilidad de los ministros de la Corte Suprema.

b. De las demandas civiles que se entablen contra uno o más miembros de la Corte Suprema o contra su
fiscal judicial para hacer efectiva su responsabilidad por actos cometidos en el desempeño de sus
funciones.

3) Ministro de la Corte Suprema: De acuerdo al artículo 52 del Código Orgánico de Tribunales, un ministro
de la Corte Suprema, designado por el tribunal, conocerá en primera instancia:

a. De las causas a que se refiere el artículo 23 de la Ley N° 12.033. Esta competencia se refiere a las
causas en que sea parte la Corporación y empresas adheridas de venta de salitre y yodo en Chile.

b. De los delitos de jurisdicción de los tribunales chilenos, cuando puedan afectar las relaciones
internacionales de la República con otro Estado.

c. De la extradición pasiva.

d. De los demás asuntos que otras leyes le encomienden.

4) Presidente de la Corte Suprema: En conformidad al artículo 53 del Código Orgánico de Tribunales, el


Presidente de la Corte Suprema conocerá en primera instancia:

a. De las causas sobre amovilidad de los ministros de las Cortes de Apelaciones.

b. De las demandas civiles que se entablen contra uno o más miembros o fiscales judiciales de las Cortes
de Apelaciones para hacer efectiva su responsabilidad por actos cometidos en el desempeño de sus
funciones.

c. De las causas de presas y demás que deban juzgarse con arreglo al Derecho Internacional. Presa
marítima es el derecho de los beligerantes, en cualquier parte del mar no sometido a la jurisdicción de
un Estado neutral, para apresar las embarcaciones mercantes que enarbolen el pabellón enemigo, así
como las mercaderías que estén cargadas y que sean también de propiedad del enemigo.
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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

d. De los demás asuntos que otras leyes entreguen a su conocimiento.

En estas causas no procederán los recursos de casación en la forma ni en el fondo en contra de la


sentencia dictada por la sala que conozca del recurso de apelación que se interpusiere en contra de la
resolución del Presidente (artículo 53, inciso final, Código Orgánico de Tribunales).

III) LAS CORTES DE APELACIONES:

Las Cortes de Apelaciones están reguladas en el Título V del Código Orgánico de Tribunales, en los
artículos 54 a 92 de dicho cuerpo legal.

* Concepto de las cortes de apelaciones:

Son tribunales colegiados a los cuales les corresponde, por regla general, ejercer competencia de
segunda instancia en su calidad de superior jerárquico de los jueces de letras, y dentro de un territorio
jurisdiccional que es más amplio que el de estos tribunales. Este territorio puede corresponder a una o varias
provincias o una región o parte de ella.

* Características de las cortes de apelaciones:

Las Cortes de Apelaciones presentan las siguientes características:

- Son tribunales ordinarios, puesto que están reglamentados en el Código Orgánico de Tribunales y forma
parte de la organización jerárquica del Poder Judicial.

- Son tribunales permanentes, puesto que han sido establecidos para funcionar en forma continua, se
susciten o no los asuntos en que deben intervenir.

- Son tribunales de derecho, es decir, deben fallar conforme a la ley.

- Son tribunales letrados, es decir los magistrados deben tener el título de abogado.

- Son tribunales de competencia común, ya que están facultados para conocer de toda clase de asuntos
cualquiera sea su naturaleza.

- Son tribunales colegiados, es decir, están constituido por varios jueces. Esta diversidad de jueces opera
en un plano de igualdad entre ellos.

- Son, normalmente, tribunales de segunda instancia, puesto que su misión fundamental es conocer de los
recursos de apelación. Por excepción, tienen competencia de primera o de única instancia.

* Organización de las cortes de apelaciones:

Las Cortes de Apelaciones están organizados sobre la base de la siguiente estructura:

1. El Presidente: Las Cortes de Apelaciones serán regidas por un Presidente. Sus funciones durarán un año
contado del 1° de marzo y serán desempeñadas por los miembros del tribunal, turnándose cada uno por
orden de antigüedad en la categoría correspondiente del escalafón.

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

Este presidente tiene importantes funciones que cumplir dentro del tribunal, conforme al artículo
90 del Código Orgánico de Tribunales. Ejemplos: presidir el respectivo tribunal en todas sus reuniones
públicas; instalar diariamente la sala o salas, según el caso, en que está dividida la Corte de Apelaciones;
formar o confeccionar el último día hábil de cada semana, en conformidad a la ley, las tablas de que deba
ocuparse el tribunal o sus salas en la semana siguiente; etc.
Si las Cortes de Apelaciones cuentan con varias salas, independientemente del Presidente del
tribunal cada sala tiene también un presidente, que le corresponde al ministro más antiguo que la integra.

2. Los Ministros: Los ministros son los magistrados que integran la Corte de Apelaciones a los cuales les
corresponde el ejercicio de las funciones jurisdiccionales dentro del tribunal. Al respecto, el artículo 57,
inciso 2º, del Código Orgánico de Tribunales dice que “los demás miembros de las Cortes de
Apelaciones se llamarán Ministros y tendrán el rango y precedencia correspondientes a su antigüedad en
la categoría correspondiente del escalafón”.
Cada Corte de Apelaciones tiene un número variable de ministros de acuerdo a lo que la ley en
cada caso determine, entre los cuales se incluye al Presidente, porque es un ministro de Corte. Ejemplos:
Las Cortes de Apelaciones de Valparaíso y Concepción tendrán dieciséis miembros.
Los ministros son nombrados por el Presidente de la República, a propuesta en terna de la Corte
Suprema (artículo 78, inciso 6º, Constitución Política de la República), y se mantienen en sus cargos
mientras observen el buen comportamiento exigido por el constituyente (artículo 80, inciso 1º,
Constitución Política de la República).

3. Los Fiscales Judiciales: Son funcionarios auxiliares de la administración de justicia, que representan,
ante los tribunales, los intereses generales de la sociedad, y por lo mismo, le corresponde intervenir en
aquellos procesos en que se entienda que está comprometido el interés general, tanto en causas civiles
como en causas penales.. Estos funcionarios están regulados en los artículos 350 y siguientes del Código
Orgánico de Tribunales.
Su número es variable, pero debe haber como mínimo un fiscal por cada Corte; el máximo de
fiscales judiciales que establece la ley lo encontramos en la Corte de Apelaciones de Santiago, donde
existen seis.
Los fiscales judiciales también son nombrados por el Presidente de la República, a propuesta en
terna de la Corte Suprema; y al igual que los ministros, gozan de inamovilidad en el ejercicio de su
cargo.

4. Los Relatores: También es un funcionario auxiliar de la administración de justicia cuya función


primordial es la de informar a la Corte de Apelaciones de los distintos asuntos que deben conocer y, para
estos efectos, deben hacer una relación de los procesos. Este funcionario debe su existencia a la
circunstancia de que se trata de un tribunal colegiado, de lo contrario no existirían.
El número de relatores también es variable, de acuerdo al artículo 59 del Código Orgánico de
Tribunales. Ejemplos: la Corte de Apelaciones de Concepción tiene diez relatores y la de Santiago tiene
veintidós relatores.

5. El Secretario: Los secretarios son ministro de fe de la Corte de Apelaciones, encargados de autorizar


todas las providencias, despachos y actuaciones que emanen del tribunal y, además, le corresponde la
custodia de los procesos y documentos que estén en poder del tribunal.
La regla general es que cada Corte de Apelaciones tenga un solo secretario. Pero tratándose de la
Corte de Apelaciones de San Miguel y de Santiago tienen dos y tres respectivamente.

6. El Personal de Secretaría: Cada Corte de Apelaciones tiene un número variable de personal subalterno y
que cumple con la misión de colaborar con las funciones propias del tribunal (de los ministros y del
secretario).

* Funcionamiento de las cortes de apelaciones:

La Corte de Apelaciones puede funcionar de dos formas: en forma ordinaria y en forma extraordinaria.

1) Funcionamiento ordinario: Este es el funcionamiento habitual, que tiene lugar en todos aquellos casos en
que la Corte funciona con el mismo número de salas que la ley le indica. Esto según lo que señala el

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

artículo 61 del Código Orgánico de Tribunales. Este funcionamiento ordinario puede ser en pleno o en
sala.

a. Funcionamiento ordinario en pleno: Es aquel en que la Corte funciona reunida como un solo cuerpo,
como una sola unidad jurisdiccional, con todos sus ministros titulares o a lo menos con la mayoría
absoluta que es el quórum mínimo para funcionar (artículo 67, inciso 1º, Código Orgánico de
Tribunales); y es presidido por el Presidente de la Corte de Apelaciones.
El funcionamiento en pleno es excepcional; lo normal es que funcione en salas. El artículo 66,
inciso 4º, del Código Orgánico de Tribunales indica los casos de excepción en que el tribunal debe
funcionar en pleno. Estos casos son los siguientes: 1) El ejercicio de las facultades disciplinarias,
administrativas y económicas; 2) El conocimiento de los desafueros de los Diputados y de los
Senadores; y 3) Los juicios de amovilidad en contra de los jueces de letras.

b. Funcionamiento ordinario en salas: Es el funcionamiento habitual y que se hace cuando las Cortes
de Apelaciones se dividen en unidades jurisdiccionales que se denominan “salas”, según lo que la ley
señale para cada Corte.
El artículo 61 del Código Orgánico de Tribunales señala cómo estarán divididas las Cortes en
salas. Ejemplo: Las Cortes de Apelaciones de Valparaíso y Concepción, se dividirán en cinco salas.
Cada sala representa a la Corte de Apelaciones en los asuntos de que conoce (artículo 66,
inciso 2º, Código Orgánico de Tribunales), y está formada por tres ministros, salvo la primera sala
que constará de cuatro ministros (artículo 61, Código Orgánico de Tribunales). Formará parte de la
primera sala el Presidente de la Corte, sin embargo, es facultativo para él integrarla.
Las salas no podrán funcionar sin la concurrencia de tres jueces como mínimo (artículo 67,
inciso 2º, Código Orgánico de Tribunales).
Para la constitución de las diversas salas en que se dividan las Cortes de Apelaciones para su
funcionamiento ordinario, se sortearán anualmente los miembros del tribunal, con excepción de su
Presidente, el que quedará incorporado a la primera sala, siendo facultativo para él integrarla. El
sorteo correspondiente se efectuará el último día hábil de enero de cada año (artículo 61, parte final,
Código Orgánico de Tribunales).
Si una sala no tiene a todos sus ministros titulares, en este caso el Presidente debe llamar a
integrar a otros funcionarios, pero la sala tiene que tener a lo menos un ministro titular para poder
funcionar. Debe haber al menos un ministro titular, seguidamente se llamará a integrar la sala al fiscal
judicial y posteriormente a los abogados integrantes hasta confeccionar el mínimo exigido por la ley
(artículo 215, inciso 1º, Código Orgánico de Tribunales). La ley dice que el llamamiento que se hace
a estos abogados integrantes se hará de acuerdo al orden de su designación en la lista de su
nombramiento (artículo 219, Código Orgánico de Tribunales).

2) Funcionamiento extraordinario: Este funcionamiento tiene lugar cuando, para el desempeño de sus
funciones, la Corte de Apelaciones debe dividirse en un mayor número de salas de aquel que la ley
establece. El motivo que justifica este funcionamiento extraordinario es lo que la ley denomina “retardo”
en el despacho de las causas (artículo 62, Código Orgánico de Tribunales).
De acuerdo al inciso 2º del artículo 62 del Código Orgánico de Tribunales, “se entenderá que hay
retardo cuando dividido el total de causas en estado de tabla y de las apelaciones que deban conocerse en
cuenta, inclusive las criminales, por el número de salas, el cuociente fuere superior a ciento”.
Producido este caso y si no bastaren los relatores en propiedad, el tribunal designará por mayoría
de votos los relatores interinos que estime conveniente, quienes gozarán durante el tiempo en que
sirvieren de igual remuneración que los titulares (artículo 62, inciso 3º, Código Orgánico de Tribunales).
Esta nueva sala se conformará por un ministro titular, por el fiscal judicial y con abogados
integrantes (artículo 62, inciso 1º, Código Orgánico de Tribunales).
Cabe hacer presente, en todo caso, que las salas de las Cortes de Apelaciones no podrán funcionar
con mayoría de abogados integrantes, tanto en su funcionamiento ordinario como en el extraordinario
(artículo 215, inciso 3º, Código Orgánico de Tribunales).
Dentro del funcionamiento extraordinario la Corte de Apelaciones también lo puede hacer en
pleno o en sala (al igual que en el funcionamiento ordinario, lo normal es que sea en sala y
excepcionalmente en pleno).

* Tramitación de un asunto ante la corte de apelaciones:

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

En la Corte de Apelaciones, según la ley, la tramitación de los asuntos le corresponde a la primera sala
-naturalmente en los casos que las Cortes estén divididas en salas-; la cual, por este motivo, se denomina “sala
tramitadora” (artículo 70, inciso 1º, Código Orgánico de Tribunales), a menos que el asunto se encuentre
radicado en alguna de las otras salas del tribunal, en cuyo caso será esa misma sala la que tramite (artículo 70,
inciso 4º, Código Orgánico de Tribunales).
Para determinar si la resolución debe ser firmada por todos los ministros o por uno solo de ellos hay
que distinguir según sea la clase o materia de la resolución judicial (artículo 70, Código Orgánico de
Tribunales):

- Si la resolución es de mero trámite (providencias de mera substanciación), basta la firma de un solo


ministro, que puede ser cualquiera de los que integra la sala.

- Si la resolución no es de mero trámite, deben firmar todos los ministros de la sala que corresponda.

Se entiende por “providencia de mera substanciación” las que tienen por objeto dar curso progresivo a
los autos, sin decidir ni prejuzgar ninguna cuestión debatida entre partes (artículo 70, inciso 3º, Código
Orgánico de Tribunales). En las Cortes de Apelaciones las resoluciones de mero trámite las dicta la sala
tramitadora.
El fallo de segunda instancia, en tanto, debe tener las firmas de todos los ministros de la Corte de
Apelaciones.

* Forma de conocer y resolver los asuntos judiciales en las cortes de apelaciones:

El Código Orgánico de Tribunales dice, en el artículo 68, que las Cortes de Apelaciones resolverán los
asuntos “en cuenta”, o bien “previa vista de la causa”, según corresponda. Esto está referido a si la Corte de
Apelaciones debe conocer el asunto con o sin formalidades, porque el conocimiento en cuenta implica un
conocimiento informal; en cambio, el conocimiento previa vista de la causa es eminentemente formal, es
decir, hay que cumplir con una serie de formalidades en su desarrollo.
¿Qué materias la Corte resuelve en cuenta y previa vista de la causa?. Aquí debemos distinguir:

 Conocerá en cuenta en todos aquellos asuntos que son de “mera tramitación”. Estos asuntos no
deciden nada de fondo y cuya finalidad es darle curso al proceso, y también se utiliza en todos
aquellos casos que la ley así lo disponga. Ejemplo: la admisibilidad de los recursos.

 Conocerá previa vista de la causa en la generalidad de las resoluciones de los asuntos sometidos al
conocimiento en una Corte, a menos que la ley diga lo contrario.

-o- Conocimiento “en cuenta”:

Este conocimiento significa que la Corte de Apelaciones se va a imponer del asunto sin emplear un
procedimiento especial ni formalidades, y esta cuenta no es otra cosa que la información que debe
proporcionar el relator al tribunal respecto del asunto judicial (también puede hacerlo excepcionalmente el
secretario) en forma privada, ya que en él no intervienen los abogados de las partes.
Esta es la forma que se utiliza para resolver cuestiones de mera tramitación y también tiene lugar en
los casos que la propia ley lo indique. Ejemplo: las peticiones de órdenes de no innovar, etc.

-o- Conocimiento “previa vista de la causa”:

Esta es la forma general o habitual en que los tribunales conocen de un asunto determinado. En ella, la
Corte de Apelaciones se va a imponer del asunto a través de un conjunto de actuaciones o trámites siguiendo
un procedimiento formal y dentro del cual tienen derecho a intervenir los abogados de las partes para formular
los alegatos.
Esta vista de la causa está conformada por una serie de trámites o formalidades que deben cumplirse, y
que son las siguientes:

Dictación de la resolución en relación y su notificación legal a las partes.


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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

Inclusión del asunto judicial en tabla.


El anuncio.
La relación.
Los alegatos.

El anuncio, la relación y los alegatos se cumplen el mismo día de la vista de la causa (forman parte de
la vista de la causa propiamente tal).

1) DICTACION DE LA RESOLUCION EN RELACION Y SU NOTIFICACION LEGAL A LAS PARTES:


Es una resolución de mero trámite que se dicta para dar comienzo a la tramitación a la vista de la causa.
La dictación de la resolución “en relación” significa que la Corte ordena al relator a hacer, en forma
privada, la relación del proceso.
Esta resolución debe notificarse legalmente a las partes. Para saber cual es la forma legal de
notificación, habrá que distinguir si este decreto es o no la primera resolución que se dicta, debe
notificarse personalmente a las partes; en caso contrario se notificará simplemente por el estado diario.

2) INCLUSION DEL ASUNTO JUDICIAL EN TABLA: Para poder incluir el asunto “en tabla”, la causa
tiene que encontrarse en estado de poder figurar en tabla o, dicho de otro modo, debe encontrase en
“estado de relación”.
¿Cómo saber si el proceso está o no en estado de relación?. Esto se sabe mediante una
certificación que hace el relator de la causa. En consecuencia, se consideran expedientes en estado de
relación “aquellos que hayan sido previamente revisados y certificados al efecto por el relator que
corresponda”.
La TABLA es la nómina o listado de los asuntos judiciales que una Corte de Apelaciones debe
tratar durante una semana. Esta tabla la confecciona el Presidente el último día hábil de cada semana y
contendrá los asuntos que verá el tribunal en la semana siguiente y que se encuentren en estado de
relación.
En cuanto a las menciones o requisitos de la tabla, se distinguen: a) las menciones esenciales y b)
las menciones no esenciales.

a) Las menciones esenciales son aquellas que nunca deben faltar en una tabla, es decir, son las
menciones mínimas que necesita el abogado para defender su causa. Estas menciones esenciales son
las siguientes:

- El nombre de las partes, las que se individualizan en la forma que aparezca en la carátula del
respectivo expediente; además debe incluirse el número de rol del expediente o de la causa. Si las
partes son varias, se individualiza también como aparece en la carátula, en la cual se señala el
primero de los litigantes.

- El día en que la Corte va a tratar el asunto, esto es, el día de su dictación.

- El número de orden de cada causa dentro de la tabla.

- El número de sala, en el entendido que la Corte de Apelaciones está dividida en varias salas.

b) Las menciones no esenciales son aquellas cuya omisión no produce ninguna consecuencia, toda vez
que la ley no las exige. Estas menciones agregan otros datos de la causa, y son las siguientes:

- El nombre del relator.

- La agregación de una letra mayúscula que indica el trámite de la causa (A, C y D). La letra “D”
si se trata de una apelación de una sentencia definitiva; la letra “A” tratándose de una apelación de
un incidente o resolución que no sea una sentencia definitiva; y la letra “C” si consiste en un
recurso de casación en la forma.

- El número de suspensiones que haya podido tener el asunto, cuando corresponda.

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
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¿Cuáles son las reglas legales para incluir el asunto en la tabla?. Estas reglas establecidas en el
Código Orgánico de Tribunales y en el Código de Procedimiento Civil, y son las siguientes:

 El asunto tiene que estar en “estado de relación”, que como vimos recién es el que ha sido
previamente revisado y certificado al efecto por el relator que corresponda.

 Figurarán en la tabla las causas a medida que van quedando en estado de relación y tan pronto tan
pronto como estuvieren en ese estado y de acuerdo con las fechas en que van quedando en dicho
estado (se incluirá las que quedaron primero y así sucesivamente).

 En las tablas deberá designarse un día de la semana para conocer las causas criminales y otro día
distinto para conocer las causas de familia, sin perjuicio de la preferencia que la ley o el tribunal les
acuerden.

 Lo anterior es así a no ser que la causa tenga lo que se llama “goce de preferencia”. Si la causa goza
de preferencia no se va a respetar ese orden señalado. Esta preferencia puede ser de dos tipos: una
general y una especial.
En cuanto a la preferencia general, se trata de causas que se van a incluir en la tabla ordinaria
o semanal antes de aquellas causas que no tienen ninguna preferencia y esto se debe a la materia del
asunto. Ejemplos: los alimentos provisionales, las cuestiones de competencia, la denegación de
justicia, etc.
Respecto a la preferencia especial, se trata de asuntos que son urgentes, que no se pueden
demorar, y en este caso estos asuntos se van a incluir en una “tabla complementaria” o tabla
extraordinaria (anexa a la semanal) y que, de ser necesario, se hace diariamente. Ejemplos: las
apelaciones relativas a la prisión preventiva de los imputados u otras medidas cautelares personales en
su contra; los recursos de amparo; y las demás que determinen las leyes.

3) EL ANUNCIO: El anuncio es un aviso que se le da a las partes y, en general, al público de que la Corte de
Apelaciones va a comenzar a tratar algún asunto en tabla. Este anuncio se efectúa colocando en un lugar
visible un número que indica que se está tratando una causa según el orden de la tabla. Si la causa fuera
agregada se incluye una letra “A”. Este número se mantiene fijo todo el tiempo dure la vista de la causa
mientras no se pasa al asunto siguiente.
Las otras causas que por cualquier motivo no se pudieran ver (por petición de suspensión, por
inhabilitación de algún ministro, por falta de tiempo) serán anunciadas aparte, el relator las anuncia antes
de comenzar la relación de las demás, para que los abogados lo sepan y en un papel aparte.

4) LA RELACION: Es una exposición o información razonada, metódica y objetiva que proporciona el


relator a la Corte de Apelaciones, mediante la cual los ministros quedan instruidos o toman conocimiento
de cada uno de los asuntos que tienen que conocer o resolver. Esto se debe a que estamos en presencia de
un tribunal colegiado, por ello es sumamente difícil que los ministros tomen conocimiento personalmente
de cada causa.
El relator se limita a narrar el proceso, y no puede hacer comentarios a título personal sobre lo que
está escrito. Los ministros, mientras dure la relación, pueden formular preguntas o hacer observaciones al
relator, las que en caso alguno podrán ser consideradas como causales de inhabilidad.
A este trámite se permite la presencia de los abogados de las partes que hayan asistido y que se
hubieren anunciado para alegar. En todo caso, los abogados no pueden intervenir, como tampoco pueden
ingresar a la sala una vez que la relación ha comenzado.

5) LOS ALEGATOS: Constituye el último trámite de la vista de la causa. Los alegatos se definen como las
defensas verbales que se formulan ante los tribunales colegiados de los derechos de alguna de las partes.
La ley señala que sólo pueden realizar estas defensas orales en una Corte los abogados habilitados para el
ejercicio de la profesión, o bien, por excepción, se permite que puedan hacerlo aquellos postulantes que
estén haciendo su práctica para obtener el título de abogado en las Corporaciones de Asistencia Judicial
(artículo 527, Código Orgánico de Tribunales).
En cuanto a las reglas sobre los alegatos que establece la ley, este trámite está previsto en el
artículo 223 del Código de Procedimiento Civil y también en el autoacordado de la Corte Suprema sobre
vista de la causa del año 1994.

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

a. Todo aquel que quiera alegar una causa deberá anunciarse previa y personalmente con el relator de
la causa. Este acuerdo debe hacerse antes de que se inicien las audiencias y hay que señalarle también
al relator el tiempo aproximado que va a ocupar para su alegato.

b. Los abogados que se anunciaron para formular los alegatos tienen derecho a asistir a la relación, y
para estos abogados constituye una obligación hacerlo.

c. Concluida la relación, se procederá a escuchar, en audiencia pública, los alegatos de los abogados
que se hubieren anunciado. En la audiencia respectiva deberá procederse en el siguiente orden: 1)
alegará primero el abogado del apelante o recurrente; y 2) en seguida alegará el abogado del apelado o
recurrido, y después que el presidente de la sala le dé la palabra.
Si hubiere pluralidad de partes, es decir, si son varios los apelantes, alegarán los abogados en
el orden en que se hayan interpuesto las apelaciones o recursos. Si son varios los apelados o
recurridos, los abogados intervendrán por el orden alfabético de las partes que representan.
La duración de los alegatos de cada abogado se limitará a media hora como tiempo máximo en
la apelación. Este plazo el tribunal podría prorrogarlo si el interesado así lo pide.

d. Los abogados tienen derecho, durante esta audiencia, una vez que ha concluido su alegato, a
rectificar “errores de hecho”. Los abogados tienen derecho solamente a rectificar los errores de
hecho que observen de la parte contraria, naturalmente sin interrumpir al otro; sin que les sea
permitido replicar en lo concerniente a puntos de derecho.

e. Los alegatos son siempre verbales, lo cual significa que se prohíbe presentar defensas escritas y no se
permite, además, leer en los alegatos, sin perjuicio que el abogado pueda llevar una minuta de su
alegato, la que tampoco puede leer.

f. El abogado tiene absoluta libertad para desarrollar su alegato de la manera que estime pertinente.
La ley esto no lo regula, sin perjuicio de que establece que el presidente de la sala invite a los
abogados a alegar sobre puntos concretos que el tribunal considere importante, “pero esta invitación
no obstará a la libertad del defensor para el desarrollo de su exposición”.

g. La duración de los alegatos de cada abogado se limitará a media hora. El tribunal, sin embargo, y a
petición del interesado, podrá prorrogar el plazo por el tiempo que estime conveniente.

h. Al término de la audiencia, los abogados podrán dejar a disposición del tribunal una minuta de sus
alegatos.

i. La ley establece una sanción para aquellos abogados que se anunciaron para alegar o para oír la
relación y no lo hicieron. Esta sanción la realiza la misma Corte de Apelaciones, para estos efectos, el
presidente de la sala oirá al interesado, y, si encontrare mérito para sancionarlo, le aplicará una multa
no inferior a una ni superior a cinco unidades tributarias mensuales, la que se duplicará en caso de
reiteración de la falta dentro de un mismo año calendario.
El abogado sancionado no podrá alegar ante esa misma Corte mientras no certifique el
secretario de ella, en el correspondiente expediente, que se ha pagado la multa impuesta.

¿Qué ocurre al término de la vista de la causa?. Terminada la vista de la causa, corresponde que la
Corte resuelva sobre el asunto que ha sido puesto a su conocimiento. Aquí hay dos posibilidades:

- Que la causa se resuelva de inmediato, tan pronto como termine la vista de la causa.
- Que la causa no se resuelva de inmediato, que se difiera o postergue la resolución del asunto sometido
al conocimiento del tribunal.

En cualquiera de los dos casos, como el tribunal es colegiado, para adoptar una decisión (para dictar
resolución en el asunto) es necesario que exista “acuerdo” entre los miembros del tribunal. En la práctica se
suele decir que una causa ha quedado en acuerdo precisamente cuando la decisión no se toma de inmediato.
Dependiendo de la complejidad del asunto y de la urgencia se falla o no de inmediato.
Excepcionalmente puede ocurrir que sea necesaria una nueva vista de la causa. Esto va a suceder
cuando ocurran ciertos hechos entre el término de la vista de la causa y el acuerdo, y se refieren a hechos que
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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

impiden adoptar el acuerdo. Ejemplo: el fallecimiento de algún ministro, o la destitución de algún magistrado,
etc.

* Los acuerdos en las cortes de apelaciones:

Los acuerdos no son otra cosa que las discusiones de carácter privado de los miembros del tribunal
colegiado respecto del asunto judicial sometido a su conocimiento y específicamente tendiente a obtener el
fallo o resolución del mismo.
Estos acuerdos son secretos, no pueden estar presentes las partes. Esta norma es sin perjuicio de que la
Corte pueda llamar a los relatores u otros funcionarios cuando lo estimen necesario (artículo 81, Código
Orgánico de Tribunales).
¿Quiénes toman parte en los acuerdos?. Deben tomar el acuerdo todos los miembros que concurrieron
a la vista de la causa. La ley establece, para estos efectos, una obligación a los relatores y que consiste en
dejar constancia en el expediente de que ministros estuvieron presentes.
¿Cuándo se entiende que hay acuerdo?. Desde el punto de vista legal, hay acuerdo para adoptar un
fallo cuando existe mayoría legal de votos sobre la parte resolutiva de la sentencia y al menos sobre uno de
sus fundamentos (artículo 85, inciso 1º, Código Orgánico de Tribunales).
En una Corte de Apelaciones las resoluciones tienen que adoptarse por mayoría, los ministros deben
deliberar. La “mayoría legal” se produce cuando hay mayoría absoluta de votos conformes de miembros del
tribunal que concurrieron a la vista de la causa, sin perjuicio que la ley establezca una mayoría distinta.
En cuanto a cómo debe procederse en el acuerdo, esta materia está prevista en el artículo 83 del
Código Orgánico de Tribunales.
Respecto al orden de votación de los ministros, dará primero su voto el ministro menos antiguo y
continuarán los demás en orden inverso al de su antigüedad; el último voto es del Presidente. Lo anterior se
justifica para que éste no tenga influencia en los demás miembros.
Terminado el acuerdo debe procederse a la redacción de la sentencia. Por ello siempre hay que
nombrar un ministro redactor, quien tiene que elaborar un “proyecto de sentencia”, de acuerdo con la decisión
del tribunal, que tiene que ser aprobado por el resto de los ministros.
Puede ocurrir además que no todos los ministros tengan la misma opinión. Si esto llega a ocurrir, ese
ministro debe redactar el “voto disidente” de la minoría del fallo, porque debe ser incluido ese voto de minoría
en el fallo.
En cuanto a los votos disidentes, la ley dice que en cada Corte habrá un libro, denominado de
acuerdos, en el cual los miembros que no opinaren como la mayoría deberán exponer y fundar su voto
particular en los asuntos en que hubiere conocido el tribunal. Podrán también consignarse en el libro las
razones especiales que algún miembro de la mayoría haya tenido para formar sentencia, y que no hubieren
insertado en la misma.
Finalmente, este libro de acuerdos quedará en la secretaría de la Corte de Apelaciones y podrá ser
consultado por cualquiera que demuestre interés en ello.

* Competencia de las cortes de apelaciones:

Se suele clasificar la competencia de una Corte de Apelaciones y se distingue en:

 Competencia de la corte en única instancia.


 Competencia de la corte en primera instancia.
 Competencia de la corte en segunda instancia.
 Competencia de la corte por vía de consulta.

1. Competencia de las cortes de apelaciones en única instancia: Las Cortes de Apelaciones conocerán en
única instancia, los siguientes asuntos:

a. De las recusaciones en contra de jueces de letras de la jurisdicción de la Corte de Apelaciones de que


se trata.

b. De los recursos de hecho que se deduzcan en contra de las resoluciones dictadas por jueces de letras
cuando éstos han cometido errores al pronunciarse acerca de un recurso de apelación.
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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

c. De las contiendas de competencia entre tribunales de su jurisdicción, o contiendas de competencia


que intervengan tribunales arbitrales.

d. De la implicancia de los miembros que sirven en la propia Corte de Apelaciones con exclusión del
miembro o miembros de cuya implicancia se trata.

e. De los recursos de casación en la forma que se interpongan en contra de las sentencias dictadas por
los jueces de letras de su territorio jurisdiccional o por uno de sus ministros, como tribunales
unipersonales, y de las sentencias definitivas de primera instancia dictadas por jueces árbitros.

f. De los recursos de nulidad interpuestos en contra de las sentencias definitivas dictadas por un tribunal
con competencia en lo criminal, cuando corresponda de acuerdo a la ley procesal penal.

g. De los recursos de queja que se deduzcan en contra de jueces de letras, jueces de policía local, jueces
árbitros y órganos que ejerzan jurisdicción, dentro de su territorio jurisdiccional.

h. De la extradición activa.

i. De las solicitudes que se formulen, de conformidad a la ley procesal, para declarar si concurren las
circunstancias que habilitan a la autoridad requerida para negarse a proporcionar determinada
información, siempre que la razón invocada no fuere que la publicidad pudiere afectar la seguridad
nacional.

2. Competencia de las cortes de apelaciones en primera instancia: En este grado jurisdiccional le


corresponde conocer a las Cortes de Apelaciones:

a. De los desafueros de diputados y senadores, para los efectos de perseguir la comisión de algún delito
que cometan estas autoridades.

b. De los recursos de amparo, que tienen por finalidad proteger la garantía constitucional de la libertad
personal y la seguridad individual cuando no se han guardado las formas que la Constitución indica.

c. De los recursos de protección, que tienen por objeto cautelar las otras garantías indicadas en el
artículo 20 de la Constitución que la propia Carta Fundamental asegura a todos los individuos.

d. De los procesos por amovilidad que se entablen en contra de los jueces de letras.

e. De las querellas de capítulos.

f. Del ejercicio de las facultades disciplinarias, administrativas y económicas de los tribunales.

3. Competencia de la cortes de apelaciones de segunda instancia: Esta es la regla general en las Cortes de
Apelaciones, tal como lo indica su nombre. Los distintos casos de apelaciones que puede conocer una
Corte de Apelaciones son los siguientes:

a. De las apelaciones que se deduzcan en causas civiles, de familia y del trabajo y de los actos no
contenciosos de que hayan conocido en primera los jueces de letras de su territorio jurisdiccional o
uno de sus ministros, como tribunal de excepción.

b. De las apelaciones interpuestas o deducidas en contra de las resoluciones pronunciadas por un juez de
garantía.

c. De las apelaciones que se puedan deducir en contra de resoluciones dictadas por árbitros de derecho
o mixtos cuando estos conozcan de materias propias de una Corte de Apelaciones.

d. De las apelaciones que se deducen en contra de las resoluciones que dicten los jueces de policía local
de la misma jurisdicción de la Corte de Apelaciones en aquellos casos que la ley establece el recurso,
porque no siempre procede.
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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

e. De las apelaciones y casaciones contra una sentencia arbitral, cuando de haberse tratado de un
tribunal ordinario le hubiere correspondido su conocimiento.

4. Competencia de la cortes de apelaciones por vía de consulta: En conformidad a lo dispuesto en el


artículo 63, nº 4, del Código Orgánico de Tribunales, las Cortes de Apelaciones conocerán además “de
las consultas de las sentencias civiles dictadas por los jueces de letras”. La consulta es un trámite
procesal a través del cual un tribunal superior va a revisar una resolución dictada por un inferior cuando
no se haya deducido el recurso de apelación y en los casos que la ley lo indique.
Esta es una competencia excepcional porque está restringida a los casos que la ley lo indique y
procede solamente en causas civiles.
Ejemplos: la consulta de la sentencia definitiva pronunciada en las causas de nulidad de
matrimonio y divorcio, de acuerdo a la Ley de Matrimonio Civil; o la consulta en los juicios de hacienda
si la sentencia es desfavorable al Fisco. Antiguamente la consulta abarcaba materias penales, sin
embargo, a raíz de la reforma procesal penal, se eliminó esta posibilidad.

IV) LA CORTE SUPREMA:

La Corte Suprema es el tribunal de mayor jerarquía del país y ejerce jurisdicción en todo Chile, y se
encuentra regulada en el Título VI del Código Orgánico de Tribunales, en los artículos 93 y siguientes.

* Concepto de la Corte Suprema:

La Corte Suprema es un tribunal colegiado de carácter permanente que ejerce jurisdicción sobre todo
el territorio de la República y que tiene la superintendencia directiva, correccional y económica de los
tribunales de la Nación, con excepción del tribunal constitucional, el tribunal calificador de elecciones y los
tribunales electorales regionales.

* Características de la Corte Suprema:

En cuanto a las características de la Corte Suprema, el máximo tribunal del país presenta las
siguientes:

- Es un tribunal ordinario, porque se encuentra reglamentado en el Código Orgánico de Tribunales y


forma parte de la organización jerárquica del Poder Judicial.

- Es un tribunal permanente, porque ha sido establecido para funcionar en forma continua, se susciten o no
los asuntos propios de su competencia.

- Es un tribunal de derecho, ya que debe fallar conforme a la ley.

- Es un tribunal letrado, toda vez que sus magistrados deben poseer el título de abogado.

- Es un tribunal de competencia común, de manera que está facultado para conocer de toda clase de
asuntos, cualquiera sea su naturaleza.

- Es un tribunal superior, y aún más, es el tribunal de mayor jerarquía de la organización judicial en Chile.

- Es un tribunal colegiado, porque está constituido por varios jueces.

- Ejerce jurisdicción sobre todo el territorio de la República, a diferencia de las Cortes de Apelaciones que
ejercen jurisdicción en un territorio determinado.

- Su competencia es en última instancia.

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

* Funciones de la Corte Suprema:

Las funciones que ejerce la Corte Suprema, en relación al carácter de tribunal de más alta jerarquía,
son las siguientes:

a) Ejerce la superintendencia directiva, correccional y económica de todos los tribunales de la República,


con excepción del tribunal constitucional, el tribunal calificador de elecciones y los tribunales electorales
regionales.

b) Vela por la correcta y uniforme aplicación de las leyes por parte de los tribunales, para cuyo efecto, en
uso de sus facultades disciplinarias, pueden invalidar resoluciones jurisdiccionales en los casos y forma
que establezca la ley orgánica constitucional respectiva. Para estos efectos, la Corte Suprema tiene
competencia exclusiva para conocer de los recursos de casación en el fondo.

c) Informan la jurisprudencia a través del conocimiento de los distintos recursos procesales, particularmente
a través del recurso de casación.

d) Además, la Corte Suprema tiene otras obligaciones que le imponen las leyes. Ejemplos: dar cuenta al
Presidente de la República de las dudas y dificultades que les hayan ocurrido en la inteligencia,
aplicación de las leyes y vacíos que noten en ellas (artículo 5º, Código Civil; y artículo 102, nº 4, Código
Orgánico de Tribunales).

* Organización de la Corte Suprema:

En cuanto a su organización estructural, integran la Corte Suprema:

1. El Presidente de la Corte Suprema: El presidente de la Corte Suprema es un ministro nombrado por el


propio tribunal de entre sus miembros y durará en sus funciones dos años, no pudiendo ser reelegido
(artículo 93, inciso 2º, Código Orgánico de Tribunales). Debe cumplir funciones parecidas a las que
realiza el Presidente de la Corte de Apelaciones. Ejemplo: le corresponde la tramitación de los asuntos,
ya que él es quien dicta las resoluciones de mero trámite; debe formar la tabla para cada sala, según el
orden de preferencia asignado a las causas; etc.

2. Los Ministros: La Corte Suprema se compone de veintiún miembros, uno de los cuales es su Presidente
(artículo 93, inciso 1º, Código Orgánico de Tribunales; y artículo 78, inciso 2º, Constitución Política de
la República).
Estos miembros se llamarán Ministros y gozarán de precedencia los unos respecto de los otros
por el orden de su antigüedad (artículo 93, inciso 3º, Código Orgánico de Tribunales). El nombramiento
de los ministros de la Corte Suprema los hace el Presidente de la República que elige de una quina o
nómina de cinco personas que, en cada caso, propondrá la propia Corte Suprema, y con acuerdo del
Senado. Cinco de los miembros de la Corte Suprema deben ser abogados extraños a la administración de
justicia, y deben cumplir con los requisitos que la Carta Fundamental establece, esto es, deben tener a lo
menos quince años de título, haberse destacado en la actividad profesional o universitaria y cumplir los
demás requisitos que la ley establece.

3. El Fiscal Judicial: Es el jefe de la Fiscalía Judicial, que forma parte de los auxiliares administración de
justicia, y su función principal es representar los intereses generales de la sociedad ante los tribunales de
justicia. En la Corte Suprema hay un solo fiscal judicial a diferencia de lo que acontece en las Cortes de
Apelaciones, en donde puede haber más de uno. El fiscal judicial, éste es designado por el Presidente de
la República, quien es elegido de una quina que, en cada caso, propondrá la misma Corte Suprema, y con
acuerdo del Senado.

4. Los Relatores: Cumplen exactamente la misma función que hacen los relatores de las Cortes de
Apelaciones, que no es otra cosa que la de informar a la Corte de los asuntos que deben conocer
considerando que se trata de un tribunal colegiado. Hace lo que se llama la “relación” de los procesos. La
Corte Suprema consta de ocho relatores, y son nombrados el Presidente de la República en terna
confeccionada por la Corte Suprema, a menos que la Corte acuerde, por mayoría absoluta de sus
miembros en ejercicio, omitir la terna y someter al Presidente de la República una propuesta uninominal.
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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

5. El Secretario: Al igual que el de las Cortes de Apelaciones es ministro de fe pública dentro del tribunal,
encargado de autorizar todas los actos, despachos y diligencias de la Corte Suprema, así como custodiar
los procesos, etc. Para ser secretario es menester ser abogado.

6. El Prosecretario: Este funcionario no existe en ningún otro tribunal de la República. Tiene como función
primordial subrogar al secretario cuando corresponda en su ausencia; además, dependiendo de lo que la
Corte disponga, podrá desempeñarse como relator del tribunal. El nombramiento del prosecretario de la
Corte Suprema se hará a propuesta de ese tribunal y sólo podrá recaer en persona con título de abogado.

7. Personal de Secretaría: Es el personal subalterno que colabora en las actividades propias del tribunal.
Aquí hay una novedad, ya que se contempla en la ley que especialmente forman parte de este personal
“cinco oficiales auxiliares” que prestan sus servicios como escribientes de los miembros del tribunal en
la forma que la propia Corte Suprema lo estime. Estos oficiales son nombrados por el Presidente de la
República, a propuesta de la Corte Suprema; y deberán haber cursado cuarto año de la carrera de
Derecho, a lo menos, y durarán sólo tres años en sus funciones.

* Funcionamiento de la Corte Suprema:

En la Corte Suprema, al igual que en las Cortes de Apelaciones, existe el funcionamiento ordinario y el
extraordinario, y también puede funcionar en salas especializadas o en pleno (artículo 95, Código Orgánico de
Tribunales). La determinación de la forma de funcionamiento corresponde a la propia Corte (artículo 95,
inciso 2º, Código Orgánico de Tribunales).
En la Corte Suprema, es el propio tribunal el que determina una u otra forma de funcionamiento. Aquí
el retardo no es la única causal para funcionar extraordinariamente. En el funcionamiento, tanto el ordinario
como el extraordinario, la Corte decide en salas que son “especializadas”, a diferencia de lo que ocurre en la
Corte de Apelaciones donde no cuentan con salas de este tipo.
Al hablar de SALAS ESPECIALIZADAS nos estamos refiriendo a que cada sala conocerá de ciertas
materias que son de competencia de la Corte Suprema, a diferencia de lo que ocurre en las Cortes de
Apelaciones donde conocen indistintamente, cualquiera de sus salas, de todas las materias que sean de
competencia de dicho tribunal.

a) Funcionamiento ordinario de la Corte Suprema: Es el funcionamiento habitual que tiene la Corte


Suprema, en cuyo caso funcionará dividida en tres “salas especializadas” para conocer materias que la
ley determine. La distribución de las tres salas especializadas en el funcionamiento ordinario es la
siguiente:

- La Primera Sala o “sala civil”, que conoce materias de índole civil.


- La Segunda Sala o “sala penal”, que conoce materias de índole penal.
- La Tercera Sala o “sala constitucional”, que conoce de asuntos constitucionales y contencioso
administrativo.

Para el funcionamiento en pleno, como indicamos, es necesario un texto legal expreso que así lo
ordene, requiriéndose de la concurrencia de a lo menos once de sus miembros.

b) Funcionamiento extraordinario de la Corte Suprema: Es aquel que ocurre cuando la Corte Suprema
funciona dividida en cuatro salas especializadas, las que se distribuyen de la siguiente manera:

- La Primera Sala o “sala civil”.


- La Segunda Sala o “sala penal”.
- La Tercera Sala o “sala constitucional”.
- La Cuarta Sala o “sala laboral o previsional”.

Si la Corte Suprema funciona extraordinariamente, al igual que en la Corte de Apelaciones, es


necesario llamar a nuevos relatores, quienes gozarán de igual remuneración que los titulares (artículo 95,
inciso 3º, Código Orgánico de Tribunales).

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

Todo esto sin perjuicio de entregarle a todas las salas del tribunal el conocimiento del recurso de
protección, tanto para el funcionamiento ordinario como para el funcionamiento extraordinario. Esto porque
los recursos de protección han proliferado de tal manera que la Tercera Sala se ha visto recargada para
conocer de todos esos recursos que se deducen ante la Corte Suprema, por lo tanto, se distribuyó en todas sus
salas para que sea equitativo.
Corresponderá a la propia Corte Suprema, mediante autoacordado, establecer la forma de distribución
de sus miembros entre las diversas salas de su funcionamiento ordinario o extraordinario. La distribución de
ministros que se efectúe permanecerá invariable por un período de, a lo menos dos años (artículo 99, inciso 5º,
Código Orgánico de Tribunales). La ley permite previamente que la misma Corte Suprema, siempre mediante
autoacordado, pueda modificar la distribución de las materias de que conoce entre las distintas salas, cuando
una repartición más equitativa de las mismas así lo requiera (artículo 99, inciso 3º, Código Orgánico de
Tribunales).
Lo otro novedoso es que el Presidente de la Corte Suprema puede integrar cualquiera de las salas, a
diferencia del Presidente de la Corte de Apelaciones que se integra a la Primera Sala. La integración a las
salas del Presidente de la Corte será facultativa (artículo 95, inciso 6º, Código Orgánico de Tribunales).
Cada sala en que se divida la Corte Suprema será presidida por el ministro más antiguo, cuando no esté
presente el Presidente de la Corte (artículo 95, inciso 7º, Código Orgánico de Tribunales).
El quórum para que la Corte Suprema funcione en sala es de al menos de cinco ministros; pero, a
diferencia de lo que sucede en las Cortes de Apelaciones, la ley señala que las salas de la Corte Suprema no
pueden funcionar con abogados integrantes, de lo que se deduce que debe funcionar con ministros del propio
tribunal, tanto en su funcionamiento ordinario como en el extraordinario. En cuanto al pleno, éste requerirá de
un quórum de al menos once miembros del tribunal para poder funcionar de esa manera.

* Competencia de la Corte Suprema:

Aquí hay que distinguir entre la competencia que le corresponde al tribunal pleno y aquella que le
corresponde a las salas.

1) Competencia de la Corte Suprema en pleno: Conforme al artículo 96 del Código Orgánico de Tribunales,
corresponde a la Corte Suprema en pleno, entre otras materias, las siguientes:

a. Conocer de las apelaciones que se deduzcan en las causas por desafuero de de senadores y diputados
de acuerdo al artículo 61 de la Constitución.

b. Conocer, en segunda instancia, de los juicios de amovilidad fallados en primera por las Cortes de
Apelaciones o por el Presidente de la Corte Suprema, seguidos contra jueces de letras o Ministros de
Cortes de Apelaciones, respectivamente.

c. Ejercer las facultades administrativas, disciplinarias y económicas que las leyes le asignan, sin
perjuicio de las que les correspondan a las salas en los asuntos de que estén conociendo.

d. Informar al Presidente de la República, cuando se solicite su dictamen, sobre cualquier punto relativo
a la administración de justicia y sobre el cual no exista cuestión de que deba conocer.

e. Conocer de todos los asuntos que leyes especiales le encomiendan expresamente.

2) Competencia de la Corte Suprema en salas: Según el artículo 98 del Código Orgánico de Tribunales, las
salas de la Corte Suprema conocerán las siguientes materias:

a. De los recursos de casación en el fondo.

b. De los recursos de casación en la forma interpuestos contra las sentencias dictadas por las Cortes de
Apelaciones o por un tribunal arbitral de segunda instancia constituido por árbitros de derecho en los
casos en que estos árbitros hayan conocido de negocios de la competencia de dichas Cortes.

c. De los recursos de nulidad interpuestos en contra de las sentencias definitivas dictadas por los
tribunales con competencia en lo criminal, cuando corresponda de acuerdo a la ley procesal penal.

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

d. De las apelaciones deducidas contra las sentencias dictadas por las Cortes de Apelaciones en los
recursos de amparo y de protección.

e. De los recursos de revisión y de las resoluciones que recaigan sobre las querellas de capítulos.

f. En segunda instancia, de las causas a que se refieren los números 2° y 3° del artículo 53 del Código
Orgánico de Tribunales, es decir, de las demandas civiles que se entablen contra uno o más miembros
o fiscales judiciales de las Cortes de Apelaciones para hacer efectiva su responsabilidad por actos
cometidos en el desempeño de sus funciones, y de las causas de presas y demás que deban juzgarse
con arreglo al Derecho Internacional.

g. De los recursos de queja.

h. De los recursos de queja en juicio de cuentas contra las sentencias de segunda instancia dictadas con
falta o abuso, con el solo objeto de poner pronto remedio al mal que lo motiva.

i. De las solicitudes que se formulen, de conformidad a la ley procesal, para declarar si concurren las
circunstancias que habilitan a la autoridad requerida para negarse a proporcionar determinada
información o para oponerse a la entrada y registro de lugares religiosos, edificios en que funcione
una autoridad pública o recintos militares o policiales.

j. De los demás negocios judiciales de que corresponda conocer a la Corte Suprema y que no estén
entregados expresamente al conocimiento del pleno.

Debe tenerse presente que, de acuerdo a lo que dispone el artículo 97 del Código Orgánico de
Tribunales, las sentencias que dicte la Corte Suprema al fallar los recursos de casación de fondo y forma, de
nulidad en materia penal, de queja, de protección y de amparo, así como la revisión de sentencias firmes, no
son susceptibles de recurso alguno, salvo el de aclaración, rectificación y enmienda que establece el artículo
182 del Código de Procedimiento Civil (artículo 97, inciso 1º, Código Orgánico de Tribunales).

* Tramitación en la Corte Suprema:

Esta tramitación le corresponde al Presidente del tribunal, lo que constituye una novedad respecto de la
tramitación de los asuntos en las Cortes de Apelaciones (la que corresponden a la Primera Sala o “sala
tramitadora”). En la Corte Suprema, quien dicta los decretos o resoluciones de mero trámite es el Presidente
de la Corte y no la Primera Sala (artículo 105, nº 3, Código Orgánico de Tribunales).
Para los efectos de que el asunto judicial sea entregado a alguna de las salas, no hay sorteo para ello
(como ocurre en las Cortes de Apelaciones), porque las salas son especializadas, de manera que el Presidente
distribuye directamente los asuntos a las salas que corresponda según sea la especialidad de la materia que la
Corte va a conocer.

* Forma de conocer y resolver de la Corte Suprema:

La Corte Suprema, al igual que las Cortes de Apelaciones, puede conocer y resolver los asuntos en
cuenta o previa vista de la causa. Así se desprende del artículo 104 del Código Orgánico de Tribunales.
En este caso, se aplican las mismas normas que rigen en las Cortes de Apelaciones; es decir, para
determinar qué asuntos se conocen en cuenta y qué asuntos se conocen previa vista de la causa, hay que
atender a la naturaleza del asunto judicial de que se trata:

 Si se trata de un asunto que es de mero trámite, se resolverá “en cuenta”. Lo mismo cabe señalar en todas
aquellas materias que dicen relación a las facultades disciplinarias, conservadoras y económicas, que
también se resuelven de esta manera.

 Por el contrario, en general todas las materias contenciosas, civiles o penales, y todos los asuntos no
contenciosos, se deben conocer “previa vista de la causa”; en general porque en cada caso hay que ver lo
que la ley disponga.

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

En cuanto a la vista de la causa, en la Corte Suprema sigue las mismas reglas de las Cortes de
Apelaciones. También hay que cumplir con los mismos trámites o actuaciones que se cumplen en la Corte de
Apelaciones.
En cuanto a las formalidades hay algunas variaciones en la vista de la causa dependiendo de la
naturaleza del asunto:

 La duración de los alegatos es más largo que el establecido para alegar ante la Corte de Apelaciones.

 En este caso, es el Presidente de la Corte Suprema quien forma la tabla para cada sala, según el orden
de preferencia asignado a las causas.

 En el caso de la cuenta diaria de la Corte Suprema, ésta le corresponde despacharla al Presidente de


este tribunal, también de acuerdo a las atribuciones específicas que le entrega la ley.

V) LOS JUZGADOS DE GARANTIA:

Los Juzgados de Garantía se encuentran regulados en el párrafo 1º del Título II del Código Orgánico
de Tribunales, en los artículos 14 a 16, inclusive.

* Concepto y características de los juzgados de garantía:

Son aquellos tribunales que están constituidos por uno o más jueces, con competencia en un mismo
territorio jurisdiccional, y que se dividen en secciones de varios jueces que resuelven unipersonalmente los
asuntos sometidos a su conocimiento (artículo 14, inciso 1º, Código Orgánico de Tribunales).
Las características más importantes que presentan estos tribunales son:

- Son tribunales ordinarios, porque están regulados por el Código Orgánico de Tribunales y forman parte
de la organización jerárquica del Poder Judicial.

- Son tribunales unipersonales, pero tiene composición múltiple. Eso quiere decir que cada tribunal está
compuesto por un número variable de jueces y cada uno de ellos detenta la plenitud de la jurisdicción en
forma independiente.

- Son tribunales de derecho, es decir, resuelven conforme a la ley.

- Son tribunales letrados, es decir, los jueces deben tener el título de abogado.

- Su competencia es de primera instancia.

- Son tribunales inferiores, en relación a los que tienen el carácter de superiores.

- Son tribunales permanentes, ya que han sido establecidos para funcionar en forma continua, se hayan o
no suscitado los asuntos a que están llamados a conocer.

- Su territorio jurisdiccional es una comuna o agrupación de comunas, dependiendo de lo que diga la ley.

* Competencia de los juzgados de garantía:

De acuerdo al artículo 14, inciso 2º del Código Orgánico de Tribunales, corresponde a los jueces de
garantía:

a. Asegurar los derechos del imputado y demás intervinientes en el proceso penal, de acuerdo a la ley
procesal penal.

b. Dirigir personalmente las audiencias que procedan, de conformidad a la ley procesal penal. Ejemplos: la
audiencia de control de detención.

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

c. Dictar sentencia, cuando corresponda, en el procedimiento abreviado que contemple la ley procesal
penal.

d. Conocer y fallar las faltas penales de conformidad con el procedimiento contenido en la ley procesal
penal.

e. Conocer y fallar, conforme a los procedimientos regulados en el Título I del Libro IV del Código
Procesal Penal, las faltas e infracciones contempladas en la Ley de Alcoholes, cualquiera sea la pena que
ella les asigne.

f. Hacer ejecutar las condenas criminales y las medidas de seguridad, y resolver las solicitudes y reclamos
relativos a dicha ejecución, de conformidad a la ley procesal penal.

g. Conocer y resolver todas las cuestiones y asuntos que este Código y la ley procesal penal les
encomienden. Ejemplo: la obligación del juez de garantía designado por el comité de jueces del tribunal
de la respectiva jurisdicción, el última día hábil de cada semana, de visitar la cárcel o el establecimiento
en que se encuentren los detenidos o presos a fin de indagar si sufren tratos indebidos, si se les coarta la
libertad de defensa o si se prolonga ilegalmente la tramitación de su proceso.

* Estructura jurídica de los juzgados de garantía:

Estos juzgados de garantía, de acuerdo al artículo 16 del Código Orgánico de Tribunales, tendrán el
número de jueces variable que indica la ley, que ejercerá sus funciones en la comuna o agrupación de
comunas que esa misma norma indica.
La estructura del juzgado de garantía es el siguiente:

1) El Comité de Jueces: En conformidad al artículo 22 del Código Orgánico de Tribunales, en los juzgados
de garantía en los que sirvan tres o más jueces y en cada tribunal de juicio oral en lo penal, habrá un
comité de jueces, que estará integrado en la forma señalada en la misma disposición legal.
Al comité de jueces de los tribunales de garantía les corresponde conocer de las materias que
indicadas en el artículo 23 del Código Orgánico de Tribunales, y que son, entre otras, las siguientes:

 Aprobar el procedimiento objetivo y general de distribución de causas a que se refieren los artículos
15 y 17 del Código Orgánico de Tribunales, en su caso.

 Designar, de la terna que le presente el juez presidente, al administrador del tribunal.

 Calificar anualmente al administrador del tribunal.

 Conocer de todas las demás materias que señale la ley.

2) El Juez Presidente del Comité de Jueces: A este juez le corresponderá velar por el adecuado
funcionamiento del juzgado o tribunal (artículo 24, Código Orgánico de Tribunales). En el cumplimiento
de esta función, tendrá los deberes y atribuciones que indica la misma norma, entre las cuales podemos
mencionar las siguientes:

o Presidir el comité de jueces del tribunal correspondiente.

o Proponer al comité de jueces el procedimiento objetivo y general de distribución de causas a que se


refieren los artículos 15 y 17 del Código Orgánico de Tribunales.

o Elaborar anualmente una cuenta de la gestión jurisdiccional del juzgado.

En los juzgados de garantía en los que se desempeñe un solo juez, éste tendrá las atribuciones del
juez presidente, con excepción de las contempladas en las letras a) y c) del artículo 24 del Código
Orgánico de Tribunales; en tanto que las atribuciones de las letras h) y j) las ejercerá el juez ante el
Presidente de la Corte de Apelaciones respectiva. Finalmente, en aquellos juzgados de garantía
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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

conformados por dos jueces, las atribuciones del juez presidente, con las mismas excepciones señaladas
recientemente, se radicarán anualmente en uno de ellos, empezando por el más antiguo.

VI) LOS TRIBUNALES DE JUICIO ORAL EN LO PENAL:

Los Tribunales de Juicio Oral en lo Penal se encuentran regulados en el párrafo 2º del Título II del
Código Orgánico de Tribunales, en los artículos 17 al 21 A, inclusive.

* Concepto y carácterísticas del tribunal oral en lo penal:

Los tribunales de juicio oral en lo penal son tribunales colegiados de derecho, compuestos por varios
miembros, que ejercen sus funciones en una o más salas y dentro de un territorio jurisdiccional determinado.
Las características de los tribunales de juicio oral en lo penal son las siguientes:

- Son tribunales ordinarios, ya que están regulados por el Código Orgánico de Tribunales y forman parte
de la organización jerárquica del Poder Judicial.

- Son tribunales permanentes, porque están establecidos antes que el litigio se promueva y subsiste como
tribunal una vez que termina.

- Son tribunales colegiados, ya que están integrados por varios jueces.

- Son tribunales inferiores, desde el punto de vista de la organización.

- Son tribunales de derecho, porque fallan conforme a la ley.

- Dependen de la Corte de Apelaciones pertinente.

- En ciertos casos estos tribunales pueden ser ambulantes, esto es, se pueden constituir y funcionar en
localidades situadas fuera del lugar de asiento si eso es necesario, pero siempre que forme parte del
territorio jurisdiccional del tribunal.

- Tienen su asiento en una comuna determinada del territorio de la República.

* Funcionamiento de los tribunales orales en lo penal:

Estos tribunales, en cuanto al funcionamiento, lo hacen en una o más salas, las cuales están integradas
por tres de sus miembros. Sin perjuicio de lo anterior, podrán integrar también cada sala otros jueces en
calidad de alternos, con el solo propósito de subrogar, si fuere necesario, a los miembros que se vieren
impedidos de continuar participando en el desarrollo del juicio oral.
Cada sala la dirige un juez presidente, quien tendrá las atribuciones a que alude el artículo 92 del
Código Procesal Penal (atribuciones del presidente de sala de las Cortes de Apelaciones) y las demás de orden
que la ley procesal penal indique.
La integración de las salas de estos tribunales, incluyendo a los jueces alternos de cada una, se
determinará mediante sorteo anual que se efectuará durante el mes de enero de cada año. También la
distribución de los asuntos entre las salas se hace de acuerdo con un procedimiento objetivo y general que
debe ser anualmente aprobado por el comité de jueces del tribunal, a propuesta del juez presidente.
Como son tribunales colegiados para los efectos de adoptar sus decisiones estos tribunales orales en lo
penal se rigen por las reglas relativas a los “acuerdos” de las Cortes de Apelaciones. Esto quiere decir
principalmente que las decisiones se adoptan por mayoría de sus miembros.

* Competencia de los tribunales orales en lo penal:

Según el artículo 18 del Código Orgánico de Tribunales, a estos tribunales les corresponde:
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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

1. Conocer y juzgar las causas por crimen o simple delito, salvo aquellas relativas a simples delitos cuyo
conocimiento y fallo corresponda a un juez de garantía.

2. Resolver, en su caso, sobre la libertad o prisión preventiva de los acusados puestos a su disposición.

3. Resolver todos los incidentes que se promuevan durante el juicio oral.

4. Conocer y resolver los demás asuntos que la ley procesal penal les encomiende.

6.- Tribunales Arbitrales:

Los tribunales arbitrales se encuentran contemplados, en términos genéricos, en el artículo 5º, inciso
final, del Código Orgánico de Tribunales, y se encuentran reglamentados específicamente en el Título IX del
Código Orgánico de Tribunales, en los artículos 222 y siguientes de dicho cuerpo legal

* Concepto y características de los tribunales arbitrales:

El Código Orgánico de Tribunales los define en el artículo 222, norma que señala que “se llaman
árbitros los jueces nombrados por las partes, o por la autoridad judicial en subsidio, para la resolución de un
asunto litigioso”.
Las principales características que presentan todos los tribunales arbitrales son las que a continuación
se indican:

- No forman parte del Poder Judicial: Los árbitros son personas extrañas o ajenas a la administración de
justicia, no son estatales, pero que cumplen funciones jurisdiccionales.

- No son remunerados por el Estado: A consecuencia de la característica anterior, se entiende que ellos no
son remunerados por el Estado, como ocurre con el resto de los magistrados, pero como las funciones no
son gratuitas estos jueces deben ser remunerados por las partes, fijada mediante acuerdo entre las partes y
el árbitro.

- Tampoco son tribunales privados, ya que ejercen la función pública y cumplen la misma tarea que
cualquier juez.

- La competencia emana principalmente de la voluntad de las partes y no de la ley, lo que es una


diferencia notable con los otros tribunales; todo esto a menos que la ley prohíba el arbitraje (materias de
arbitraje prohibido) o que obligue a someter un asunto a arbitraje (materias de arbitraje forzoso).

- Los jueces árbitros pueden ser letrados o iletrados, es decir, pueden o no tener el título de abogado. Lo
anterior depende de la calidad con que haya sido designado el árbitro: 1) Si es nombrado como “árbitro
de derecho” o como “árbitro mixto”, necesariamente tiene que ser abogado, porque en ambos casos el
juez falla conforme a derecho; 2) Si es designado con la calidad de “árbitro arbitrador” no necesita ser
abogado (artículo 225, inciso 2º, Código Orgánico de Tribunales).

- Son tribunales accidentales, ya que se constituyen cuando es necesario y después que ha ocurrido en la
práctica algún hecho propio de su competencia; por lo mismo, van a tener competencia sólo para conocer
de ese asunto específico.

- Carecen de imperio, ya que no pueden disponer del auxilio de la fuerza pública cuando es necesario
ejecutar sus resoluciones.

* Fuentes del arbitraje:

Esta materia no tiene nada que ver con el nombramiento de la persona del árbitro. Más bien, se refiere
al origen del arbitraje, es decir, de dónde emana la obligación de someter un asunto a arbitraje. Desde este
punto de vista hay dos grandes fuentes del arbitraje: 1) La voluntad de las partes; y 2) La ley.

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

1) La Voluntad de las Partes: En este caso, las partes deciden libremente si le entregan o no un asunto al
conocimiento de un juez árbitro, a menos que esté prohibido por la propia ley (materia de arbitraje
prohibido) o que también que sea la ley la que obligue someter el asunto a arbitraje (materia de arbitraje
forzoso).Las partes deciden sustraer el conocimiento de un asunto judicial, presente o futuro, de los
tribunales ordinarios de justicia con la finalidad de entregárselo a un tribunal arbitral.
Esta manifestación de voluntad de las partes se puede exteriorizar a través de dos actos jurídicos
distintos: a) el contrato de compromiso, o b) la cláusula compromisoria. Ambos actos jurídicos
constituyen fuentes de arbitraje.

(a) El contrato de compromiso: El contrato de compromiso es una convención entre las partes, mediante
la cual éstas deciden sustraer un asunto del conocimiento de los tribunales ordinarios para
entregárselo a un tribunal arbitral que se designa con toda precisión en el mismo acto.
Lo característico del contrato de compromiso es, en primer lugar, la renuncia de que cada
asunto sea conocido por la justicia ordinaria y, en segundo término, que se designa con toda precisión
al o los árbitros que deben conocer de ese asunto en el mismo acto.
Este contrato de compromiso es siempre solemne, lo que significa que debe constar por
escrito (artículo 234, inciso 1º, Código Orgánico de Tribunales).
En cuanto a las menciones o requisitos que debe contener este acuerdo, debemos distinguir
entre: a) los elementos esenciales, y b) los elementos de la naturaleza.

 Elementos esenciales: Son aquellos que no pueden faltar en el contrato; y si falta cualquiera de
estas menciones el acto es nulo, vale decir, no producirá efectos jurídicos. De acuerdo al artículo
234 del Código Orgánico de Tribunales, estos elementos son los siguientes: 1) El nombre y
apellido de las partes litigantes; 2) El nombre y apellido del árbitro o los árbitros nombrados; y 3)
El asunto o materia sometida al juicio arbitral.

 Elementos de la naturaleza: Son aquellos que no siendo esenciales se entienden pertenecer al


acto; en consecuencia, pueden faltar y si los litigantes nada dicen en relación con estos elementos,
la ley suple el silencio de las partes. En conformidad al nº 4 del artículo 234 del Código Orgánico
de Tribunales, son los siguientes: 1) La calidad con que es nombrado o que se le otorga al árbitro
(de derecho, arbitrador, mixto); 2) El lugar en que deba seguirse el juicio arbitral; y 3) El tiempo
que se le entrega al árbitro para desempeñar su cometido o función.
En cualquiera de estos casos, el legislador suple el silencio de las partes de la siguiente
manera:

- Si las partes no expresaren con qué calidad es nombrado el árbitro, se entiende que es árbitro
de derecho.

- Si falta la expresión del lugar en que deba seguirse el juicio, se entenderá que lo es aquel en
que se ha celebrado el compromiso.

- Si falta la designación del tiempo, se entenderá que el árbitro debe evacuar su encargo en el
término de dos años contados desde su aceptación.

En cuanto al plazo, hay que hacer algunas observaciones al plazo de dos años. Este hay
que entenderlo como un plazo efectivo durante el cual el árbitro está en condiciones de
desempeñar sus funciones; porque si durante este término ocurren ciertos impedimentos que
indica la ley durante los cuales el árbitro no pueda cumplir su función, ese período se le descuenta
de ese plazo de dos años. Ejemplo: si durante el arbitraje el árbitro debiere elevar los autos a un
tribunal superior.
Si el árbitro dicta sentencia definitiva dentro del plazo de dos años, la ley señala que dicho
fallo se puede notificar fuera del plazo señalado a las partes; incluso más, la ley permite al árbitro
dictar resoluciones en relación a posibles recursos que se deduzcan en contra de la sentencia.

(b) La cláusula compromisoria: La cláusula compromisoria es el acuerdo de voluntades mediante el cual


las partes deciden sustraer determinados asuntos litigiosos, presentes o futuros, del conocimiento de
los tribunales ordinarios de justicia para ser sometido a arbitraje y obligándose las partes a nombrar al
árbitro en un acto jurídico posterior.

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Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

En esto último está la diferencia con el contrato de compromiso. Mientras en éste las partes
designan al árbitro en ese mismo contrato, en la cláusula compromisoria las partes no designan a la
persona del árbitro, sino que se obligan a hacerlo en un acto posterior.
A diferencia del contrato de compromiso, la cláusula compromisoria es consensual, ya que
basta el consentimiento de las partes para que el acto se considere perfecto. Sin embargo, resulta
conveniente que conste por escrito para efectos probatorios.
Si existe cláusula compromisoria, surge la interrogante de determinar cuándo se nombrará al
árbitro. Esta es la obligación que los litigantes contraen en ella y nombran al árbitro posteriormente
en un acuerdo de voluntades; si no lo hacen o no se ponen de acuerdo será nombrado por la autoridad
judicial; en este caso, interviene la justicia ordinaria no para que conozca el litigio, sino para que
nombre al árbitro.

En suma, pueden ocurrir dos situaciones: 1) Que a las partes les interese la persona del árbitro, en
ese caso hay que recurrir al contrato de compromiso; y 2) Que a las partes no les importe la persona del
árbitro, pero si les importa someter el asunto a arbitraje, para lo cual hay que recurrir a la cláusula
compromisoria.

2) La Ley: En algunos casos la ley también puede ser fuente de arbitraje, aunque lo normal es que sea por el
acuerdo de las partes. En ciertos casos, el legislador señala cuales materias o asuntos necesariamente hay
que someter a arbitraje. Aquí prima la voluntad del legislador y se prescinde de la voluntad de las partes.
Estas materias se denominan “materias de arbitraje forzoso u obligatorio”, y por lo mismo requieren de
un texto legal expreso que así lo establezca.

* Calidad que pueden tener los árbitros (diversas clases de árbitros):

Al hablar de “calidad” nos referimos a las facultades que tendrá el árbitro tanto para fallar como para
tramitar un asunto sometido a su conocimiento; o bien, qué reglas o normas debe aplicar un árbitro que
conoce un asunto judicial determinado. Estas calidades están establecidas en el artículo 223 del Código
Orgánico de Tribunales.
De acuerdo a la norma legal indicada, los jueces árbitros pueden ser nombrados por tres calidades
distintas: a) Arbitro de derecho; b) Arbitro arbitrador o amigable componedor; y c) Arbitro mixto.

A) Arbitro de derecho: El árbitro de derecho se define como aquel que falla con arreglo a la ley y se
someten, tanto en la tramitación como en el pronunciamiento de la sentencia definitiva (en los aspectos
formales), a las mismas reglas establecidas para los jueces ordinarios, según la naturaleza de la acción
deducida (artículo 223, inciso 2º, Código Orgánico de Tribunales).
En consecuencia, de acuerdo alo señalado, se desprenden dos aspectos importantes de estos
árbitros: 1) El juez para resolver el asunto debe ajustarse estrictamente a la ley, por esta razón, el árbitro
de derecho debe necesariamente ser abogado; y 2) En cuanto al procedimiento y en la dictación de la
sentencia definitiva debe aplicar las mismas normas legales que aplica un juez letrado ordinario, lo que
dependerá en cada caso de la naturaleza de la acción que se deduzca en la demanda.

B) Arbitro arbitrador o amigable componedor: El arbitrador es aquel que falla obedeciendo a lo que su
prudencia y la equidad le dictaren, y no estará obligado a guardar en sus procedimientos y en su fallo
otras reglas que las que las partes hayan expresado en el acto constitutivo del compromiso, y si éstas
nada hubieren expresado, a las que se establecen para este caso en el Código de Procedimiento Civil, en
los artículos 636 y siguientes (artículo 223, inciso 3º, Código Orgánico de Tribunales). En otras palabras,
el arbitrador es el que falla de acuerdo a su prudencia y equidad y en cuanto al procedimiento, debe
aplicar las reglas que le otorguen las partes en el acto constitutivo del compromiso, y si éstas no le han
dado reglas, en este caso se deben aplicar las normas de procedimiento que establece el Código de
Procedimiento Civil para esta clase de actos, por ello no s necesario que tenga título de abogado.

C) Arbitro mixto: Participa de ambas calidades a la vez, en el sentido que el árbitro mixto falla igual que un
árbitro de derecho (con arreglo a la ley), y tramita de la misma forma que un árbitro arbitrador (según las
reglas que le den las partes o en su defecto las normas que establece el Código de Procedimiento Civil).
Como el árbitro mixto falla igual que un árbitro de derecho, al igual que ellos necesariamente tiene que
poseer el título de abogado.

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Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

* Constitución del tribunal arbitral:

Los árbitros son tribunales esencialmente accidentales, no son permanentes, lo que significa que estos
tribunales, para cada caso, hay que crearlo o constituirlo. Los pasos a seguir para que se constituya un tribunal
arbitral son los siguientes: 1º) Nombramiento de los árbitros; y 2º) Aceptación y juramento del árbitro
nombrado.

1) NOMBRAMIENTO DE LOS ÁRBITROS: La regla general es que los árbitros sean nombrados por las
propias partes; sin embargo, también pueden ser nombrados por la justicia ordinaria en subsidio, por el
causante o testador y, según algunos, por la ley.

a. Nombramiento de los árbitros por las partes: Este nombramiento se hace por medio del contrato de
compromiso o también en aquellos casos en que ya están obligados por la cláusula compromisoria.
Además puede producirse este nombramiento cuando existe una materia de arbitraje forzoso, ya que
esos casos no queda otro camino que designar al árbitro.
En cualquiera de los casos en que las partes nombran al árbitro, deben cumplirse los
siguientes requisitos:

o Se requiere el consentimiento unánime de todas las partes interesadas en el litigio sometido a su


decisión, por lo tanto, no se designa por mayoría de ellos.

o El nombramiento debe constar por escrito, o sea, es solemne.

Respecto a las a las capacidades de las partes que se exige para nombrar a un árbitro, hay que
distinguir en cuanto a la libertad que tienen los litigantes para nombrar al árbitro, es decir, la calidad
que pueden revestir los árbitros:

- En cuanto a los árbitros de derecho, la ley no es exigente, de ahí que podrían existir
incapacidades entre los interesados, porque este árbitro es el que le da mejores garantías a los
litigantes ya que se equipara al juez letrado.

- Si se nombra un árbitro arbitrador se requiere que las partes sean mayores de edad y que tengan
la libre administración de sus bienes.

- Para los árbitros mixtos son las mismas exigencias que los árbitros arbitradores, pero si uno o
más de los interesados son incapaces y hay motivos de manifiesta conveniencia, este
nombramiento debe ser aprobado por la justicia ordinaria.

b. Nombramiento de los árbitros por la justicia ordinaria: Este es un sistema que se aplica cuando
fracasa la voluntad de las partes, en cuyo caso no queda otro camino que recurrir a la justicia
ordinaria. Este sistema se aplicaría o tendrá lugar en los dos siguientes casos:

 Cuando existe cláusula compromisoria y no se logra el común acuerdo de las partes.

 Cuando estemos en presencia de una materia de arbitraje forzoso u obligatorio y tampoco se


ponen de acuerdo las partes.

El nombramiento tiene que hacerlo el juez de letras competente y para este efecto tiene que
ser requerido por alguna de las partes mediante solicitud escrita, para cuyo efecto se deberá citar a
todos los interesados a una audiencia a un día y hora determinada. Esta resolución debe notificarse a
todos los interesados.
En esta audiencia se debe proceder en la forma establecida en el Código de Procedimiento
Civil para el nombramiento de peritos.
Esta audiencia tendrá lugar solamente con las partes que asistan. En este caso, la ley presume
que no están de acuerdo las partes cuando no concurren todas a la audiencia (artículo 415, Código de
Procedimiento Civil).

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

En la audiencia hay varias finalidades que cumplir, la más importante es nombrar al árbitro.
Fuera de ella habrá que determinar: 1) el número de árbitros a nombrar; 2) la calidad, aptitudes o
títulos que el árbitro debe tener; y 3) el punto o materia del arbitraje.
Si en este comparendo las partes no se ponen de acuerdo sobre la persona del árbitro, el
nombramiento lo decidirá el juez, pero con las siguientes limitaciones: 1) El juez solamente puede
nombrar un solo árbitro; y 2) El nombramiento que haga el juez no puede recaer en ninguna de las
dos primeras personas que hayan sido propuestas por las partes.
La resolución que contiene el nombramiento del árbitro se notifica a las partes por cédula, las
que tienen un plazo de tres días para hacer valer causales de inhabilidad; y, sí dentro de dicho plazo
nada dicen, el nombramiento se considera a firme, y el designado puede entrar a aceptar el cargo, a
prestar juramento y a desempeñar su cometido.

c. Nombramiento de los árbitros por el testador o causante: Este nombramiento sólo tiene lugar para el
efecto de proceder a la partición de bienes que componen la herencia. Esto lo permite el Código Civil
en su artículo 1324, y lo puede hacer en su testamento o en un instrumento público entre vivos.
En esta situación, no obstante, los herederos del testador podrían no respetar la voluntad del
causante en cuanto a la persona del partidor de bienes, lo que va a ocurrir después de la muerte del
causante y si esta situación ocurre los interesados pueden nombrar un nuevo árbitro.

d. Nombramiento de árbitros por la ley: Este nombramiento es discutible, porque para un número
importante de autores no es posible que la ley sea la que designa un árbitro. En este caso el
legislador, respecto de ciertas materias específicas, señala el tribunal que debe entrar a conocer de los
litigios que se puedan producir, con la particularidad que este tribunal está señalado en forma
permanente, por lo tanto no sería un tribunal accidental, y de ahí que sea discutible.

2) ACEPTACIÓN Y JURAMENTO DEL ÁRBITRO NOMBRADO: Esta formalidad se debe a que el


nombramiento del árbitro no obliga en principio al árbitro designado a aceptar dicho cargo. Las personas
que son designadas árbitros son libres para aceptar o no tal nombramiento; si la persona designada se
niega, esa circunstancia no trae ninguna consecuencia en su contra. La ley exige que el árbitro, si decide
aceptar el nombramiento, debe declararlo así expresamente, lo que significa que debe constar por escrito
esta aceptación.
Junto con aceptar, el árbitro tiene que jurar desempeñar sus funciones o cargo con la debida
fidelidad y en el menor tiempo posible. Este juramento debe hacerse ante un ministro de fe, aunque la ley
no lo dice expresamente.
La importancia de estas formalidades (aceptación y juramento) tiene que ver con la fecha en que
se realizan, ya que a partir de ese momento comienza el cómputo del plazo que las partes le dan al árbitro
para el cumplimiento de sus funciones como tal, para que conozca y resuelva el asunto.
Una vez que el árbitro acepta el cargo, éste queda obligado a desempeñarlo (artículo 240, inciso
1º, Código Orgánico de Tribunales).

* Organización de todo tribunal arbitral:

Dentro de la organización de un tribunal arbitral se distingue a la persona del árbitro y también existe
otro funcionario que es el actuario.

1) EL ÁRBITRO: El juez árbitro tiene que cumplir con ciertos requisitos para poder desempeñarse como tal:
1) Tiene que ser mayor de edad; 2) Debe tener la libre disposición de sus bienes; 3) Tiene que saber leer
y escribir; y 4) Si se trata de árbitros de derecho o de árbitros mixtos, necesariamente tienen que ser
abogados.
La ley establece además que ciertas personas, no obstante que reúnen estos requisitos, en ciertas
situaciones tienen limitaciones y, en consecuencia, no podrían ser designados árbitros. Estos casos son
los siguientes:

 No pueden ser nombrados árbitros para la resolución de un asunto las personas que litigan como
partes en él, salvo el caso de la partición de bienes.

 No puede ser nombrado árbitro para resolución de un asunto el juez que actualmente estuviere
conociendo de él.
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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

 No puede ser designado árbitro los jueces letrados y los ministros de los tribunales superiores de
justicia.

 No pueden ser designados árbitros los fiscales judiciales y los notarios.

En cuanto a los partidores de bienes, rigen las normas especiales contenidas en los artículos 1323,
1324 y 1325 del Código Civil. Según estas normas, el partidor de bienes debe reunir los siguientes
requisitos: 1) Debe ser abogado habilitado para el ejercicio de la profesión; y 2) Debe tener la libre
administración de bienes.

2) EL ACTUARIO: En el arbitraje el actuario es el nombre que toma el ministro de fe encargado de


autorizar todas las resoluciones y, en general, de todos los actos que emanen del tribunal arbitral.
Ejemplo: puede ser un notario o secretario de tribunal.
El tribunal arbitral normalmente está constituido por el árbitro y por un actuario. Sin embargo,
hay algunos casos en que podría no existir este ministro de fe, lo que constituye una diferencia
importante con el resto de los tribunales. Esto va a depender de la calidad que tenga el árbitro:

- En el caso de los árbitros de derecho, como es el que más se asemeja al juez letrado, no se puede
prescindir de este funcionario, de manera que todas las actuaciones o sustanciaciones que se lleven a
efecto en un tribunal arbitral deben ser autorizadas por un actuario. Si en el lugar donde se lleva a
efecto el arbitraje no existe ministro de fe, en este caso la exigencia sigue siendo la misma, pero el
árbitro estará facultado para nombrar a cualquier persona como actuario.

- Tratándose de los árbitros arbitradores o de los árbitros mixtos, lo que prima es la voluntad de las
partes, de manera que hay que estarse en primer lugar a lo que hayan acordado las partes, y si éstos
acuerdan que exista un actuario se estarán a ello, pero si nada dicen quedará entregado al criterio del
propio árbitro la designación de un actuario. La ley, sin embargo, impone una limitación al árbitro y
se refiere a la dictación de la sentencia definitiva, la que tiene que ser necesariamente autorizada por
un ministro de fe, o por dos testigos en su defecto.

* Expiración de las funciones del árbitro:

La regla general es que las funciones del árbitro terminen con el pronunciamiento de la sentencia
definitiva dictada en el juicio arbitral. Sin perjuicio de lo anterior, la ley señala que las funciones del árbitro
terminan en forma anticipada sin haberse dictado la sentencia definitiva en el juicio, en los siguientes casos:

a) Si las partes deciden de común acuerdo ocurrir a la justicia ordinaria o a otros árbitros solicitando la
resolución del negocio.

b) Si los árbitros fueren maltratados o injuriados por alguna de las partes.

c) Si los árbitros contrajeren enfermedad que les impida seguir ejerciendo sus funciones.

d) Si por cualquiera causa tuvieren que ausentarse del lugar donde se sigue el juicio. Ejemplo: el cambio de
domicilio del árbitro, etc.

e) Por revocación hecha por las partes de común acuerdo de la jurisdicción del tribunal arbitral.

* Competencia de los tribunales arbitrales:

¿Qué materias o asuntos conocen los árbitros?.Al respecto es imprescindible realizar la siguiente
distinción: 1) Materias de arbitraje prohibido; 2) Materias de arbitraje forzoso u obligatorio; y 3) Materias de
arbitraje voluntario.

1. Materias de arbitraje prohibido: Aquí estamos en presencia de materias que la ley, en forma excepcional,
no permite que sean sometidas a arbitraje, porque puede estar comprometido el interés general; en
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Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

consecuencia prima el orden público por sobre la voluntad de las partes. En estos casos el tribunal
competente será el tribunal ordinario o el tribunal especial que corresponda, pero jamás un tribunal
arbitral.
Los principales asuntos de arbitraje prohibido son los siguientes:

a) Las cuestiones que versen sobre alimentos. Esto hay que entenderlo restrictivamente a los juicios de
alimentos futuros forzosos.

b) Los asuntos que versen sobre el derecho de pedir separación de bienes entre marido y mujer.

c) Las causas criminales, cualquiera que sea el delito que se trate de investigar.

d) Los asuntos de competencia de jueces de policía local, sean civiles o penales.

e) Las causas que se susciten entre un representante legal y su representado.

f) Las causas en que debe ser oído el fiscal judicial de la Corte de Apelaciones respectiva. Ejemplo: en
los juicios de divorcio y nulidad de matrimonio.

g) Los actos judiciales no contenciosos.

h) Los asuntos que son de competencia de tribunales especiales, por la especialidad deben ser
entregados al conocimiento de esos tribunales.

2. Materias de arbitraje forzoso u obligatorio: Estas son cuestiones que, según el legislador,
necesariamente deben resolverse por jueces árbitros. En estos casos el resto de los tribunales, de
cualquiera otra clase, son absolutamente incompetentes.
Estos asuntos normalmente se le consideran muy técnicos o íntimos entre determinadas personas,
que en cierto modo “distraerían” o harían perder demasiado tiempo a los tribunales ordinarios.
De acuerdo al artículo 227 del Código Orgánico de Tribunales (norma que no es taxativa), deben
resolverse por árbitros los asuntos siguientes:

a) La liquidación de una sociedad conyugal o de una sociedad colectiva o en comandita civil, y la de las
comunidades.

b) La partición de bienes (aquí el árbitro toma el nombre de “partidor de bienes”).

c) Las cuestiones a que diere lugar la presentación de la cuenta del gerente o del liquidador de las
sociedades comerciales y los demás juicios sobre cuentas.

d) Las diferencias que ocurrieren entre los socios de una sociedad anónima, o de una sociedad colectiva
o en comandita comercial, o entre los asociados de una participación, en el caso del artículo 415 del
Código de Comercio.

e) Los demás que determinen las leyes.

Aquí hay que señalar que, en relación a esta materia, hay una norma importante, que señala que a
pesar que estas materias son de arbitraje forzoso la ley no tiene inconveniente para que los propios
interesados resuelvan por sí mismos estos negocios sin la intervención del tribunal arbitral, si todos ellos
tienen la libre disposición de sus bienes (plena capacidad) y concurren al acto de que se trata. Ejemplo:
que los propios comuneros resuelvan la partición de bienes.
En el fondo, lo que está prohibido es que estos asuntos puedan ser conocidos por los tribunales
ordinarios o especiales, pero no hay impedimento que los interesados resuelvan por sí mismo estos
asuntos.

3. Materias de arbitraje voluntario: Estos asuntos serían todas aquellas materias que no son de arbitraje
prohibido o forzoso; por lo mismo aquí no cabe hacer una enumeración, porque estas cuestiones
constituyen la regla general. En estos casos habría que concluir que al legislador le es indiferente que las

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partes la sometan a arbitraje o al tribunal que es normalmente competente. Ejemplo: los juicios sobre
cobro de honorarios.

* Conflictos de arbitraje:

Puede suceder el caso excepcional que un mismo asunto judicial fuese, a la vez, una materia de
arbitraje forzoso, por un lado, y por otra parte constituyese también el mismo asunto una materia de arbitraje
prohibido. Ejemplo: una partición de bienes (que es una materia de arbitraje forzoso) en la cual tengan interés
un representante legal y su representado (que es una materia de arbitraje prohibido).
En estos casos, según el inciso final del artículo 230 del Código Orgánico de Tribunales, predomina el
arbitraje forzoso.

* Segunda instancia en el juicio arbitral:

El arbitraje no es otra cosa que un juicio y como tal puede someterse tanto a primera como en segunda
instancia. En el caso de los tribunales arbitrales, dependerá de la calidad con que haya sido nombrado el
árbitro para llegar a determinar si es procedente o no la doble instancia:

1) Si el árbitro es de derecho, el recurso de apelación procede. Esta es la regla general, en la medida que se
deduzca el recurso de apelación, a menos que las partes hayan excluido del arbitraje el recurso de
apelación, es decir, que le otorguen al árbitro la competencia de única instancia, ello porque los recursos
se pueden renunciar.
¿Qué tribunal conoce de la apelación?. Si la apelación es procedente, aquí podría haber dos
tribunales competentes en esta materia: A) Podría conocerlo el mismo tribunal que había conocido esta
apelación si se hubiese interpuesto en un juicio ordinario, es decir, la Corte de Apelaciones respectiva; o
B) Un tribunal arbitral de derecho que haya sido designado por las partes en el instrumento del
compromiso o en un acto posterior.

2) Si el árbitro es mixto, se aplican las mismas reglas señaladas para los árbitros de derecho.

3) Si el árbitro ha sido designado con la calidad de arbitrador, el recurso de apelación tendría lugar cuando
las partes han acordado la procedencia de este recurso, para ello se requiere manifestación de voluntad
expresa de las partes en el acto constitutivo del compromiso, de lo contrario, si las partes no dicen nada,
se entiende que no hay recurso de apelación.

* Pluralidad de árbitros:

El artículo 231 del Código Orgánico de Tribunales establece que las partes tienen derecho, en materia
de arbitraje, si obran de común acuerdo, a nombrar dos o más árbitros para la resolución de un litigio. En estos
casos hay dos situaciones que podrían darse en la tramitación del juicio arbitral:

1) Que no se produzcan problemas entre los árbitros, es decir, que siempre exista acuerdo durante la
tramitación del juicio para la dictación de las resoluciones. En este evento, no hay mayores dificultades y
todos los árbitros deberán concurrir al pronunciamiento de la sentencia y a cualquier acto de
substanciación del juicio, a menos que las partes acuerden otra cosa.

2) Que los árbitros no se pongan de acuerdo para dictar resoluciones judiciales. El problema se presenta o se
puede presentar cuando existe un número par de árbitros y ambos operan en sentido contrario. En este
caso podría suceder que las propias partes previendo esto hayan nombrado un tercer árbitro para que
dirima o resuelva estas discordias que puedan presentarse. Otro caso que también se puede dar es que las
partes autoricen a los propios árbitros para que ellos nombren, en caso necesario, a este “tercero en
discordia”.
En cualquiera de estos casos, si los árbitros no se ponen de acuerdo, tienen que reunirse con el
tercero, y la mayoría dirimirá la discusión conforme a las mismas reglas relativas a los acuerdos de las
Cortes de Apelaciones.

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

El problema que se presenta es que sean varios los árbitros y no existe tercero y, en consecuencia,
no se pueda dirimir la discordia. Para ello hay que revisar ciertas reglas que da el Código Orgánico de
Tribunales que permiten resolver discordias entre árbitros a falta del tercero en discordia, las que varían
según la calidad con que fue designado el árbitro.

a. Árbitro de derecho: Aquí hay que hacer una distinción según si la resolución a dictarse en el juicio es
o no apelable. Si lo fuere, en este caso cada opinión de los árbitros se estimará como una resolución
distinta y los autos se tienen que elevar al tribunal de alzada para que resuelva respecto del punto o los
puntos que hayan motivado el desacuerdo de los árbitros.
Y si la resolución es inapelable, en este caso hay que analizar si la materia es de arbitraje
voluntario o bien si es de arbitraje forzoso: 1) Si fuera una materia de arbitraje voluntario, quedará sin
efecto el compromiso; y 2) Si fuera una materia de arbitraje forzoso, en este caso, se procederá a
nombrar nuevos árbitros.

b. Arbitro mixto: Se aplican las mismas reglas que vimos recién para el árbitro de derecho.

c. Arbitro arbitrador: Aquí nuevamente hay que hacer la misma distinción si el asunto es o no apelable.
Si lo fuere, los antecedentes tendrían que elevarse al tribunal arbitral de segunda instancia para que
estos resuelvan conforme a la equidad; y si la resolución es inapelable, hay que distinguir: 1) Si es
materia de arbitraje voluntario, se termina el compromiso; y 2) Si es materia de arbitraje forzoso,
también habría que proceder al nombramiento de nuevos árbitros.

* Recursos en contra de las sentencias arbitrales:

Además de lo dicho con respecto a la apelación, se puede señalar en cuanto a la procedencia de los
recursos lo siguiente:

- Si se trata de un tribunal arbitral de derecho, las resoluciones que estos árbitros dictan durante el
proceso son susceptibles de los mismos recursos que serían procedentes contra las resoluciones de los
tribunales ordinarios, a menos que las partes, siendo mayores de edad y libres administradoras de sus
bienes, hayan renunciado a dichos recursos, o bien, los hayan sometido a arbitraje.

- En cuanto a los árbitros arbitradores, los recursos proceden en la medida que las partes lo acuerden en el
acto constitutivo del compromiso, particularmente la apelación. El recurso de casación en la forma se
estima que procede, no así la casación en el fondo porque es un recurso de derecho.

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

SEGUNDA PARTE: TEORIA GENERAL DEL PROCESO Y REGLAS


COMUNES A TODO PROCEDIMIENTO

I. INTRODUCCION

1.- Estructura del Código de Procedimiento Civil:

El Código de Procedimiento Civil está estructurado en cuatro libros, 925 artículos y un título final.
Cada uno de estos cuatro libros se divide a su vez en títulos, y algunos de estos en párrafos.
En cuanto al ámbito de aplicación, podemos decir que considerando el tenor del artículo 1º del Código
de Procedimiento Civil, actualmente las disposiciones se aplican a todas las contiendas civiles entre partes
(excepcionalmente también se pueden regir por el Código de Procedimiento Civil los asuntos penales) y a los
actos judiciales no contenciosos en que la ley exige la intervención de los tribunales.
Los Libros del Código de Procedimiento Civil son los siguientes:

 Libro Primero: Disposiciones comunes a todo procedimiento.


 Libro Segundo: Del juicio ordinario.
 Libro Tercero: De los juicios especiales.
 Libro Cuarto: De los actos judiciales no contenciosos.

2.- Campo de aplicación del Código de Procedimiento Civil:

Esto está dicho en el artículo 1º del Código de Procedimiento Civil, cuando dice que “las disposiciones
de este Código rigen el procedimiento de las contiendas civiles entre partes y de los actos de jurisdicción no
contenciosa, cuyo conocimiento corresponda a los Tribunales de Justicia”.
Esto significa que, interpretando esta norma a contrariu censu, el Código de Procedimiento Civil no se
aplica, en principio, en los siguientes asuntos:

a. Las contiendas en materia penal, porque esas se rigen por otras normas, a menos que las leyes procesales
penales (Código Procesal Penal y leyes especiales) se remitan al Código de Procedimiento Civil, de lo
contrario no se pueden aplicar. Ejemplo: el artículo 52 del Código Procesal Penal.

b. En todos aquellos casos, ya sea referido a contiendas o actos judiciales no contenciosos, sometidas a una
tramitación especial o que estén expresamente excluidas de la aplicación de éste Código.

3.- El procedimiento:

El procedimiento es el conjunto de principios y disposiciones que regulan el proceso, y está


constituido por una serie de actos procesales que se desarrollan gradual y sucesivamente en el tiempo y que se
encuentran relacionados entre sí, culminando con la dictación de la sentencia definitiva.
Los aspectos más relevantes que presenta el procedimiento civil en Chile son los siguientes:

1. El procedimiento es escrito, lo que significa que predomina la escrituración por sobre la oralidad. Aún
siendo escrito, no significa tampoco que todas las actuaciones del procedimiento sean escritas. Ejemplo:
la declaración de un testigo es verbal.

2. La publicidad de las actuaciones, lo que implica que los procedimientos deben ser públicos, a menos que
la propia ley señale lo contrario. Incluso más, las partes o los interesados pueden solicitar copias de las
actuaciones a su costa.

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

3. Por regla general están estructurados sobre la base de la “doble instancia”, lo que significa la posibilidad
de una doble revisión de los asuntos judiciales, lo que otorga mayores garantías a las partes, y con ello se
permite minimizar las posibles injusticias que se cometan al dictarse resoluciones judiciales.

4. Por último, podemos decir que ni las partes ni el juez tienen la posibilidad de sustituir los procedimientos
legales, es decir, no se pueden modificar las reglas de procedimiento, salvo que la propia ley lo permita.
Ejemplo: el caso del procedimiento de los árbitros arbitradores.

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Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

II. TEORIA GENERAL DEL PROCESO

1.- Introducción:

Para entender la Teoría General del Proceso hay que considerar tres conceptos básicos: 1) la acción; 2)
la jurisdicción; y 3) el proceso. Estos tres elementos están estrechamente vinculados, es decir, no se pueden
concebir separadamente.
La Jurisdicción en materia civil no se puede realizar de oficio por los tribunales, al menos para dar
inicio a un juicio. Aquí entra en juego el concepto de la Acción, que es una manifestación de voluntad de
alguna de las partes en litigio, en orden a provocar la participación de lo órganos jurisdiccionales. Finalmente,
el Proceso es el medio más idóneo que establece la ley para el ejercicio de la jurisdicción y a través del cual el
juez conoce del asunto y lo resuelve.

2.- La Acción:

Como hemos señalado, para que los tribunales puedan avocarse al conocimiento de un determinado
asunto requiere de un acto de voluntad, en el sentido de ejercitar la acción.

* Acepciones de la palabra “acción”:

La expresión “acción” se utiliza con diferentes acepciones. Esto va a depender de cuál sea la rama del
derecho que se trate:

1) En el derecho mercantil, la palabra acción se utiliza para referirse a las partes alícuotas en que se divide
el capital de una sociedad anónima.

2) En el derecho penal, la acción es sinónimo de la conducta del sujeto que comete delito, constitutiva de lo
ilícito. Ejemplo: la acción punible de homicidio.

3) En el derecho civil, la acción se usa como el medio para proteger los derechos subjetivos. Ejemplo: la
acción reivindicatoria que protege el derecho de dominio.

4) En el derecho procesal, la palabra acción también se suele ocupar con significados distintos; a saber: 1)
Como sinónimo de derecho subjetivo, aunque es bastante discutible; 2) Como sinónimo de demanda,
también es discutible porque la demanda es el acto procesal a través del cual se ejercita la acción; 3)
Como sinónimo de pretensión, lo que tampoco es el contenido de la acción deducida a través de la
demanda; y 4) Como un acto que sirve para provocar la actividad jurisdiccional del Estado, siendo éste
el verdadero sentido o significado de la palabra acción.

* Naturaleza jurídica de la acción:

Las teorías que explican la naturaleza jurídica de la acción son principalmente dos, y son las
siguientes: 1) La Teoría Privatista, Monista o Clásica de la Acción; y 2) Las Teorías Dualistas o Modernas de
la Acción.

A. La Teoría Privatista, Monista o Clásica de la Acción: Sus partidarios sostienen que existe una
equivalencia entre los conceptos de acción y de derecho subjetivo, y por eso se llegó a decir que la
acción era el mismo derecho subjetivo puesto en ejercicio, producido por la trasgresión de una norma
jurídica.
Esta teoría clásica de la acción, sin embargo, no sirve para explicar una serie de casos que se
pueden producir en la práctica. Ejemplo: es insuficiente para explicar la hipótesis de la existencia de
derechos sin una acción destinada a tutelarlos, como ocurre, por ejemplo, en el caso de las obligaciones

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

naturales previstas en el artículo 1470 del Código Civil; o para explicar el caso de las acciones
posesorias, que no amparan derecho alguno porque la posesión es un hecho y no un derecho.

B. Las Teorías Dualistas o Modernas de la Acción: Sostienen que el derecho subjetivo debe separarse de la
acción, pero postulan que el derecho subjetivo y la acción son cosas diferentes. Tener derecho a la acción
significa tener o ser titular de un derecho subjetivo respecto del cual esa persona está ejerciendo la tutela
pertinente.

* Concepto de la acción:

El Código de Procedimiento Civil no establece ningún concepto de acción. En todo caso hay que
establecer que, considerando la época en que se redactó, nuestro Código contiene impresiones cuando utiliza
la palabra acción inspiradas en la teoría clásica.
La acción la podemos definir como “la potestad o poder jurídico que tiene una persona o sujeto de
derecho para poder concurrir voluntariamente ante los tribunales de justicia, reclamando la satisfacción de una
o más pretensiones por estimar que el derecho le ha sido desconocido”.

* Elementos de la acción:

Los elementos de la acción son los siguientes: 1) sujeto activo, 2) sujeto pasivo, 3) objeto de la acción,
y 4) causa de pedir.

1. Existencia de un sujeto activo, que es el actor o demandante, que es el titular de la acción, y que puede
ser una persona natural o jurídica.

2. Existencia de un sujeto pasivo, que no es el demandado como se piensa, sino que viene a ser el Estado,
porque el demandante dirige la demanda contra el Estado, a través de los tribunales de justicia,
reclamando protección en la persona del juez.

3. Existencia de un objeto, que es la finalidad que se persigue con la acción que no es otra cosa que el
ejercicio jurisdiccional del Estado.

4. Existencia de una causa, que sería el fundamento de la acción, es decir, la existencia de un determinado
conflicto jurídico que debe resolverse.

* Clasificaciones de la acción:

Antes de iniciar este estudio, es preciso aclarar que cuando se habla de clasificación no es propiamente
de la acción, sino que debemos tomar en cuenta otros elementos. En otras palabras, se habla de clasificaciones
de la acción considerando otros aspectos o elementos, porque la acción es una sola.

1) Considerando la finalidad que tiene en vista el demandante, la acción puede ser de condena, declarativa,
consultiva, ejecutiva y precautorias o cautelares.

 Acciones de condena: Son aquellas cuya finalidad es obtener una condena, es decir, que se le
imponga al demandado el cumplimiento de una determinada prestación de dar, hacer o no hacer algo.
Ejemplo: pagar el precio.

 Acciones declarativas: Son aquellas en que la finalidad del actor es obtener la simple declaración por
parte del tribunal de un derecho controvertido o de una situación jurídica incierta. Ejemplo: obtener
del tribunal la declaración de nulidad de un contrato.

 Acciones constitutivas: La finalidad de ellas es obtener una sentencia que constituye estados jurídicos
nuevos o que modifica un estado jurídico existente. Ejemplo: las acciones de divorcio, de nulidad de
matrimonio, de incapacidad para suceder, etc.

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Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

 Acciones ejecutivas: Son aquellas que tienen por finalidad el cumplimiento forzado de una obligación
que consta fehacientemente en un título ejecutivo, lo que ocurre ante la resistencia de la persona
obligada.

 Acciones precautorias o cautelares: La finalidad de estas acciones precautorias o cautelares es


obtener una resolución judicial que permite asegurar la efectividad del derecho sustancial, o que
asegure el resultado de la acción deducida. Ejemplo: la prohibición de celebrar actos y contratos,
mencionada en el artículo 290 n° 4 del Código de Procedimiento Civil.

2) Considerando el procedimiento que se va a aplicar, tenemos una acción ordinaria, una sumaria, una
ejecutiva, y una cautelar.

 Acciones ordinarias: Son todas aquellas que se tramitan conforme al procedimiento ordinario o
común. Desde este punto de vista todas las demás acciones reciben el nombre genérico de
extraordinarias o especiales.

 Acciones sumarias: Son aquellas que se caracterizan por aplicárseles un procedimiento más breve y
concentrado en aquellos casos que esa acción requiere por su naturaleza de una tramitación rápida
para que sea eficaz.

 Acciones ejecutivas: Son aquellas que se caracterizan porque se les aplica un procedimiento de
apremio y de medidas compulsivas ante la resistencia del deudor. Ejemplo: embargo de bienes.

 Acciones cautelares: Son aquellas que se tramitan con un procedimiento accesorio al procedimiento
principal, con el objeto de conseguir una providencia o resolución asegurativa del tribunal, también
dentro de un procedimiento breve, destinada a asegurar el resultado de la acción principal.

3) Considerando la naturaleza del derecho que le sirve de fundamento, las acciones pueden ser
patrimoniales o de familia.

Acciones patrimoniales: Las acciones patrimoniales permiten garantizar los derechos del patrimonio, que
son aquellos que pueden ser avaluados en dinero.

Acciones de familia: Las acciones de familia garantizan derechos de familia, no avaluables en principio
en dinero.

4) Considerando la materia sobre la cual versa la acción, se habla de acciones civiles y penales. Cada una de
ellas tiene una finalidad propia.

 Acciones civiles: Son aquellas en la cual la materia discutida es de naturaleza civil, normalmente de
carácter pecuniario, aunque también cabe incluir otros asuntos extrapatrimoniales o de familia.

 Acciones penales: Son aquellas que se refieren a derechos consagrados por las leyes penales, esto es,
de naturaleza penal y que, por lo mismo, no tienen contenido económico.

5) Considerando el objeto o la naturaleza del bien al que acceden, tenemos acciones muebles e inmuebles
(artículo 580, Código Civil).

Acciones muebles: Las acciones son muebles, cuando las cosas en que han de ejercerse o que se deben
son muebles. Ejemplo: la acción prendaria.

Acciones inmuebles: Son acciones inmuebles aquellas en que las cosas sobre que han de ejercerse o que
se deben son inmuebles. Ejemplo: la acción hipotecaria.

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

6) Considerando si la acción puede o no subsistir por sí sola, las acciones pueden ser principales o
accesorias.

 Acciones principales: Son aquellas que pueden subsistir por sí solas una vez ejercidas, la acción tiene
vida propia.

 Acciones accesorias: Son aquellas que no pueden subsistir por sí solas, requieren de otra acción
principal para poder subsistir. Ejemplos: acciones cautelares, acción reconvencional, la adhesión a la
apelación, la acción prendaria, etc.

* Importancia de determinar la naturaleza de la acción:

La determinación de la naturaleza de la acción es importante, principalmente por los siguientes


aspectos:

 Sirve para determinar el tribunal competente: La naturaleza de la acción es un factor que la ley
atiende al instante de asignar competencia a los distintos tribunales.

 Sirve para establecer el procedimiento aplicable al juicio: En consecuencia, dependiendo de la acción


ello determinará la rapidez del procedimiento.

 Sirve para efectos probatorios del juicio: Ello porque los hechos controvertidos del juicio tienen que
ser correspondientes con la naturaleza de la acción.

 Sirve para determinar el contenido de fondo de la sentencia definitiva: Ello es así porque en la
decisión del asunto controvertido el tribunal debe estar de acuerdo con todas las acciones deducidas en
la demanda y en la contestación de ella.

* Acción y pretensión:

La pretensión es el acto en cuya virtud se reclama ante un órgano judicial, y frente a una persona
distinta, la resolución de un conflicto entre esa persona y el autor de la reclamación.
La confusión de ambos conceptos -de acción y pretensión- proviene de la circunstancia de que
normalmente en el proceso civil se ejercitan juntas. Sin embargo, la acción se satisface con la dictación de una
sentencia en el proceso que se ha originado por el ejercicio de la misma y la pretensión se satisface en la
medida que se dicte una sentencia que favorezca al actor.
Los elementos de la pretensión son los siguientes:

a. Existencia de un sujeto activo, que al igual que en la acción, se trata del actor o demandante.

b. Existencia de un sujeto pasivo, que en la pretensión es el demandado (recordemos que en la acción era el
Estado).

c. Existencia de un objeto, que es el beneficio jurídico que el demandante pretende obtener (beneficio
jurídico que se reclama). Esto responde a la pregunta qué es lo que se pide con la demanda (ejemplo:
reconocer mi calidad de dueño, de heredero, etc.). Este objeto no debe confundirse con el objeto físico,
con la cosa material pedida.

d. Existencia de una causa, que está definida en la ley, en el artículo 177, inciso final, del Código de
Procedimiento Civil, norma según la cual “se entiende por causa de pedir el fundamento inmediato del
derecho deducido en juicio”. Es equivalente a decir por qué se pide, y si se trata de derechos personales,
es el hecho jurídico que engendra la obligación (el contrato, el cuasicontrato, etc.); y si son derechos
reales, serán los distintos modos de adquirir de los cuales nacen los derechos reales (la ocupación, la
accesión, la tradición, etc.).

* Ejercicio de la acción:
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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

La acción depende exclusivamente de la voluntad del actor, se trata de un derecho potestativo, y esto
significa que el actor puede deducir su demanda en el momento que considere más oportuno. En nuestra
legislación no se obliga al demandante a ejercitar una acción; sin embargo, hay casos excepcionales en que se
establece el ejercicio forzado de la acción, bajo ciertas sanciones si no se hace.

-o- Requisitos para ejercitar la acción:

Para que esta acción que se ejercita pueda prosperar es necesaria la concurrencia de ciertos requisitos
que pueden ser de fondo o forma.

a) Los requisitos de fondo de la acción: Estos requisitos dicen relación con la pretensión, y son los
siguientes:

 Que el actor tenga derecho a la acción. Quien ejercita la acción debe ser titular de un derecho
subjetivo material respecto del cual invoca la tutela jurídica.

 Que la protección judicial que persigue el actor se traduzca en un provecho actual, material o moral.
La contienda debe versar sobre aspectos concretos, debe existir un derecho controvertido y no meras
expectativas.

 Por último, es necesario que el actor tenga un interés. Si ese interés falta la protección desaparece.

b) Requisitos de forma de la acción: Por su parte, los requisitos formales son los necesarios para el ejercicio
de ella, y son los siguientes:

o Capacidad en el actor: La persona que acciona tiene que tener capacidad de ejercicio, de manera que,
si no la posee, tiene que actuar debidamente representado por su representante legal.

o Capacidad en el demandado: También se requiere capacidad de ejercicio del demandado, y si no la


tiene, la acción hay que dirigirla contra representante legal.

o Cumplimiento de las formalidades legales: Estas formalidades están referidas a ciertas exigencias
que la ley exige al escrito de demanda, las cuales están establecidas principalmente en el artículo 254
del Código de Procedimiento Civil.

o La acción se debe ejercer ante el tribunal competente: Esto significa que la demanda debe
presentarse ante el tribunal que la ley señale, respetando tanto las reglas de competencia absoluta
como relativa.

-o- Medio a través del cual se ejercita la acción:

En materia civil, la acción debe realizarse a través de una presentación que se hace al tribunal, que se
denomina demanda, la que puede ser definida como el medio procesal para ejercitar la acción civil, por el cual
el actor requiere formalmente la intervención de los tribunales y que se efectúa a través de un escrito.
Jurídicamente es un acto procesal del demandante que se cumple por escrito, por regla general, y en ese
escrito el demandante hace valer sus pretensiones al tribunal.

-o- Oportunidad para ejercitar la acción y los casos excepcionales:

El Código de Procedimiento Civil no establece la oportunidad que tiene el demandante para presentar
la demanda, de modo entonces que ella puede ejercitarse cuando el actor lo estime conveniente. Sin embargo,
hay ciertos casos en que la acción debe ejercerse obligatoriamente y si así no se hace el actor pierde su
derecho (aquí hablamos del “ejercicio forzado de la acción”).

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

Estos casos excepcionales son los siguientes:

 El caso previsto en el artículo 21 del Código de Procedimiento Civil.


 El caso de la jactancia (artículos 269 y siguientes, Código de Procedimiento Civil).
 El caso de las medidas prejudiciales precautorias (artículo 280, Código de Procedimiento Civil).
 El caso de las reservas de acciones en el juicio ejecutivo, reglamentado en los artículos 473 y 474 del
Código de Procedimiento Civil.

A) La situación del artículo 21 del Código de Procedimiento Civil: Conforme al artículo 21 del Código de
Procedimiento Civil, si la acción ejercida por alguna persona corresponde también a otra u otras personas
determinadas, podrán los demandados pedir que se ponga la demanda en conocimiento de las que no
hayan ocurrido a entablarla, quienes deberán expresar en el término de emplazamiento si se adhieren o
no a ella.
Al respecto, existen varias posibilidades que pueden darse en cuanto a las personas que no
ejercieron la demanda:

- Que se adhieran a la demanda ya interpuesta, en cuyo caso pasan a ser parte del juicio, asumiendo el
rol procesal de demandante, y deberán actuar a través de un mismo mandatario o procurador común,
de acuerdo a lo señalado en los artículos 12 y 13 del Código de Procedimiento Civil.

- Que declaren que no se van a adherir a la demanda, caducará su derecho, lo que significa que
pierden su acción y, por lo tanto, no podrán demandar en el futuro.

- Que no expresen voluntad dentro del término legal, les afectará el resultado del juicio, sin nueva
citación. En este caso podrán comparecer en cualquier estado del juicio, pero respetando todo lo
obrado con anterioridad.

Este caso es una manifestación del principio de la economía procesal, toda vez que se evita que
un mismo demandado se vea enfrentado a varios juicios; asimismo, se evita que el tribunal dicte
sentencias contradictorias.

B) El caso de la jactancia: En términos jurídicos existe jactancia cuando una persona manifiesta que le
corresponde un derecho del cual no está gozando, y esa declaración perjudica a otro. El perjudicado, en
este caso, puede obligar judicialmente a esta persona que dice tener el derecho para que deduzca la
demanda, y si no lo hace dentro del plazo de diez días, también pierde su acción. Este plazo puede
ampliarse por el tribunal hasta treinta días, existiendo motivo fundado.

C) El caso de las medidas prejudiciales precautorias: Las medidas prejudiciales precautorias son aquellas
que el demandante puede solicitar al tribunal antes de presentar su demanda, con el objeto de asegurar el
resultado de la acción que pretende deducir. Si el tribunal accede a esta petición de medida prejudicial
precautoria el solicitante deberá presentar su demanda en el término de diez días, plazo que también
puede también ampliarse hasta treinta días por motivos fundados.
Si no se deduce oportunamente se considerará doloso su procedimiento, quedando el solicitante
responsable de los perjuicios causados.

D) El caso de la reserva de acciones en el juicio ejecutivo: En el juicio ejecutivo, puede ocurrir que el
ejecutado deduzca oposición de la demanda ejecutiva, exponiendo en el mismo acto que no tiene medios
probatorios para acreditar sus excepciones; para lo cual puede pedir la reserva de su derecho para
plantear sus excepciones en un juicio ordinario posterior y que no se haga pago al acreedor sin que
caucione previamente las resultas de este juicio. En esta situación, el tribunal deberá dictar sentencia de
pago o remate y accederá a la reserva y caución pedidas.
En el caso que estudiamos, tiene el demandado la obligación de deducir la contestación de la
demanda en un juicio posterior, en un plazo de quince días contados desde que se le notifique la
sentencia definitiva, y si no lo hace en dicho término, se procederá a ejecutar dicha sentencia en un
nuevo juicio ejecutivo, sin previa caución o quedará ésta ipso facto cancelada, si se ha otorgado.

-o- La pluralidad de acciones:

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

Esta materia está tratada en el artículo 17 del Código de Procedimiento Civil. El Código en esta
materia no utiliza adecuadamente la expresión “pluralidad de acciones”, puesto que más bien se refiere a
“pluralidad de pretensiones” porque para dar curso a un proceso (y al ejercicio de la jurisdicción) basta
deducir sólo una acción. La terminología no es la correcta, y debe entenderse como la acumulación de varias
pretensiones en una misma demanda, ello porque la acción es una sola.
En este caso, en una misma demanda el demandante puede hacer valer varias pretensiones
simultáneamente, pero esto constituye una mera facultad para la parte que ejerce la acción.
Los casos en que pueden deducirse varias acciones en un mismo juicio, según la ley, son las siguientes:

a) Cuando las acciones son compatibles: Pueden deducirse conjuntamente todas las pretensiones que se
hacen valer en una demanda siempre que sean compatibles entre sí, es decir, que estén sometidas a un
mismo procedimiento y además que sean todas de la misma competencia del tribunal donde se deduce la
demanda. Dicho de otro modo, que sean compatibles significa que ambas pretensiones pueden ser
acogidas simultáneamente por la sentencia que se dicte en el juicio. Ejemplo: la demanda de resolución
de un contrato de compraventa conjuntamente con la indemnización de perjuicios, de conformidad al
artículo 1479 del Código Civil.

b) Cuando las acciones son incompatibles. Podrán hacerse valer dos o más pretensiones en una misma
demanda que sean incompatibles, pero siempre que sean resueltas una en subsidio de la otra, de lo
contrario la demanda queda incomprensible y el juez no puede acogerlas simultáneamente en la
sentencia. Ejemplo: no se puede pedir simultáneamente el cumplimiento de un contrato y su resolución;
sólo se pueden hacer valer una en subsidio de la otra.

Existen otros casos en que en un mismo proceso se reúnan varias acciones, pero no en una misma
demanda. Esto va a ocurrir fundamentalmente en dos situaciones:

 La acumulación de autos: Tiene lugar siempre que se tramiten separadamente dos o más procesos, ya sea
ante un mismo tribunal o ante tribunales distintos, para constituir un solo juicio y terminar por una sola
sentencia, y así mantener la unidad de la causa. En este caso, por aplicación del principio de la economía
procesal, se acumulan acciones, porque cada proceso son derivaciones de las acciones deducidas.

 La reconvención: Se produce cuando en un juicio que está en tramitación el demandado ejerce una
acción que puede hacer valer en contra de su demandante, independiente de la acción de éste. En este
caso, también por el principio de economía procesal, la ley le permite a ese demandado hacer valer la
pretensión en el mismo juicio ya iniciado.

3.- El Juicio:

El juicio es el contenido del proceso y, en consecuencia, este juicio está dado por el litigio o
controversia jurídica entre las partes desde el momento en que se somete al conocimiento del tribunal. El
juicio es presupuesto del proceso, no se puede concebir la jurisdicción sin controversia.

* Elementos del juicio:

En relación a los elementos del juicio hay que distinguir entre: A) requisitos de existencia y B)
requisitos de validez:

(a) Requisitos de Existencia: Los requisitos o presupuestos de existencia del juicio son los siguientes:

- La existencia de una controversia o litigio de orden jurídico.

- Es necesario que dicha controversia sea actual, es decir, tiene que referirse a situaciones reales y
concretas en que exista un derecho comprometido y no a meras expectativas o situaciones teóricas o
abstractas.

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

- La existencia de partes que hagan valer intereses contrapuestos o contradictorios.

- La existencia del tribunal, que es el órgano llamado por la ley para conocer de la contienda, que
puede ser ordinario, especial o arbitral.

(b) Requisitos de Validez: Los requisitos o presupuesto de validez son ciertas condiciones para que el juicio
pueda permanecer en el tiempo hasta que se resuelva. Estos requisitos son lo siguientes:

- La competencia del tribunal llamado a resolver la contienda. El tribunal llamado a conocer de ese
juicio debe ser competente al menos tendrá que ser absolutamente competente, es decir, que tenga
facultades para conocer ese juicio considerando la materia del asunto, el fuero de las partes y la
cuantía de lo disputado.

- La capacidad de las partes. Las partes litigantes deben ser capaces y esta capacidad está referida a la
capacidad de ejercicio. Las partes tienen que ser capaces de comparecer ante los tribunales
personalmente o a través de un mandatario judicial. Si la parte no tiene esta capacidad de ejercicio
tendrá que actuar a través de su representante legal.

- La observancia o cumplimiento de las formalidades legales para la realización de los distintos actos
de procedimiento que conforman el proceso. Esto está referido a los actos de procedimiento,
requisitos que deben cumplirse en todo proceso, a todas las diligencias que son esenciales.

* La relación procesal:

La relación procesal se genera como consecuencia del juicio, desde el momento que la demanda es
notificada legalmente al demandado. La relación procesal es el vínculo jurídico que nace en el proceso, con la
notificación legal de la demanda, y que une a las partes entre sí y a éstos con el tribunal.

4.- Exteriorización o materialidad del proceso: El Expediente:

El proceso, como realidad que es, se exterioriza en lo que se denomina “expediente”, en el cual se deja
constancia de todos los escritos que presenten las partes, todas las actuaciones judiciales de cualquier tipo y
todos los documentos que se presenten o verifiquen en el juicio. En efecto, de acuerdo al artículo 29, inciso 1º,
del Código de Procedimiento Civil, “se formará el proceso con los escritos, documentos y actuaciones de toda
especie que se presenten o verifiquen en el juicio”.
En esta materia, además, es importante considerar que ninguno de estos elementos materiales del
proceso se puede retirar del expediente sin la autorización del juez.

* Formación del proceso:

Aquí el legislador utiliza tres palabras distintas: 1) escritos, 2) documentos, y 3) actuaciones, Estos
conceptos, como veremos, no son idénticos.

1) LOS ESCRITOS: Es toda presentación o solicitud, de cualquier naturaleza, que formulan las partes o
terceros, de carácter formal, y mediante la cual se hacen valer las pretensiones de los litigantes. El
escrito, en el fondo, es sinónimo de solicitud.
Estos escritos tienen que ser formales, y en esta materia la ley distingue dos tipos de
formalidades: a) formalidades comunes o de carácter general, y b) formalidades especiales, propias de
cada escrito en particular. Esta es una distinción muy importante porque las formalidades generales
deben cumplirse siempre; en cambio, las formalidades especiales están establecidas para ciertos escritos,
no para todos, y podemos señalar como ejemplos los siguientes:

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

 El artículo 254 del Código de Procedimiento Civil establece requisitos especiales para el escrito de
demanda.

 El artículo 309 del Código de Procedimiento Civil establece los requisitos del escrito de contestación
de la demanda.

Dentro de los requisitos generales, la ley establece varias formalidades que siempre deben
cumplir los escritos. A saber:

- Se presentan al tribunal en papel simple. Antiguamente se presentaba en “papel sellado” como lo


indicaba el artículo 80 de la Ley de Timbres y Estampillas.

- Debe encabezarse con lo que se denomina una “suma”, que es el encabezamiento que indica
resumidamente el trámite que se tratará o el contenido del mismo.

- Se presentan al tribunal por conducto del secretario.

- Se deben acompañar tantas copias según sea la cantidad de partes que hay que notificar la
resolución de ese escrito. Estas copias tienen que ser concordantes con el escrito mismo, incluso la
ley establece la obligación del secretario de confrontar las copias con el escrito. Si no se entregan
copias del escrito o si son disconformes substancialmente entre aquellas y el escrito original, no le
correrá plazo a la parte contraria y el tribunal debe imponer una multa al litigante que incumpla con
esta obligación, y sin perjuicio de lo anterior, el tribunal tiene que ordenar que estas copias se
acompañen dentro del tercer día, bajo apercibimiento de tenerse por no presentado ese escrito.

- Tienen que ser firmados por la parte o por el apoderado, según corresponda. Además el primer
escrito tiene que ser firmado por el abogado patrocinante.

2) LOS DOCUMENTOS: Son los instrumentos públicos o privados que las partes acompañen al proceso y
que constituyen medios probatorios. Hay diferencias entre un escrito y un documento. Un escrito
también es un documento, pero la ley se está refiriendo a todos aquellos documentos o instrumentos
desde el punto de vista del medio probatorio que se acompaña al juicio para probar un hecho. El
documento es considerado como un medio de prueba, como por ejemplo, una escritura pública, una
partida de defunción, una carta, etc.

3) LAS ACTUACIONES DE TODA ESPECIE: Corresponden a las distintas diligencias que se vayan
verificando a medida que se va desarrollando el proceso, y de las cuales debe dejarse siempre constancia
escrita, aunque se trate de actos verbales, incorporándose de esta manera al proceso. Ejemplos: la
realización de un comparendo, la declaración de un testigo, etc.
Todas las piezas del proceso (escritos, documentos y actuaciones) se tienen que agregar
cronológicamente y en forma sucesiva al proceso, según el orden que se vayan produciendo o verificando.
Aquí el secretario tiene la obligación de ir enumerando cada foja del expediente, con letras y con números, lo
que se denomina “foliación del expediente”. Pero cuando no resulta posible agregar materialmente al proceso
algunas piezas (ejemplos: un libro de contabilidad grande), dichos antecedentes van a quedar fuera del
expediente dejándose la debida constancia.
En otros casos las partes pueden pedir por motivos fundados que un determinado antecedente se
mantenga fuera del proceso, esto es lo que se denomina “mantener en custodia una determinada pieza del
proceso”, por motivos de seguridad. Ejemplo: junto con una demanda ejecutiva se pueden acompañar
documentos mercantiles (cheques, letras de cambio, etc.), para lo cual deberá dejarse la debida constancia.
Cuando se va formando un expediente se habla también de “documentación” o “incorporación” de
alguna determinada pieza del proceso. Esto dependiendo de la naturaleza de la actuación o pieza:

En el caso de las actuaciones orales o verbales, debe documentarse, debe efectuarse su transcripción por
escrito; aquí hablamos de documentación de la actuación. Ejemplo: la declaración de un testigo debe
documentarse.

Por el contrario, si la actuación es escrita se habla de incorporación, basta con agregarlo al proceso.
Ejemplo: el escrito de demanda o de contestación.

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

* Forma en que se presentan los escritos:

Todo escrito se presenta siempre por conducto del secretario del tribunal que corresponda, es decir,
ante el secretario del tribunal competente que está conociendo de la causa, salvo el primer escrito que se
presenta en aquellas comunas en que hay varios tribunales con la misma competencia, en cuyo caso se
presentará, si hay Corte de Apelaciones, ante el secretario de dicho tribunal, y si no hay Corte de Apelaciones
el escrito se dirigirá al juzgado de turno.
El secretario recibirá el escrito con las copias que se acompañen y debe proceder de inmediato a poner
en cada foja del escrito su media firma o un sello autorizado por la respectiva Corte de Apelaciones y que
designe la oficina y la fecha de la presentación (esto último se conoce como el “cargo”). La media firma, o el
cargo, se estampa tanto en el escrito como en las copias. Este sello tiene mucha importancia porque ahí figura
la fecha de presentación.
La ley dice también que el secretario debe dar recibo de los documentos que se le entreguen. Esto
constituye una obligación en la medida que la parte lo exija; normalmente no se exige.
El secretario una vez que tiene el escrito en su poder debe presentarlo al juez para su despacho, para
que éste lo resuelva o provea. Este despacho la ley dice que puede ser el mismo día que se entregue el escrito
o el día siguiente hábil a la entrega si ésta se hace después de la hora designada al efecto, a no ser que la parte
solicite que se resuelva inmediatamente en casos urgentes aún después de la hora designada.

* La división del proceso o expediente:

Desde el punto de vista material, el proceso en principio forma una sola unidad. Lo anterior es lo
normal, sin embargo, en casos excepcionales se permite dividir un expediente, y esto se puede deber
fundamentalmente por dos razones: 1) por la cantidad de actuaciones que lo componen; o 2) por la calidad de
la materia o contenido de las actuaciones.

1. División del expediente en razón de la cantidad o volumen de las actuaciones: Cuando un expediente se
divide por la cantidad de actuaciones se habla de “tomos”, y, en consecuencia, el expediente puede estar
formado por uno o varios tomos.

2. División del expediente en razón de la calidad de la materia o contenido de las actuaciones: Esta
división da origen a los “cuadernos” o ramos, lo que ocurre fundamentalmente porque en un proceso se
puede discutir distintas cuestiones o incidentes. Ejemplo: en el juicio ejecutivo, en donde hay un
cuaderno principal y otro de apremio.

* Mantención y consulta del expediente:

La ley dice que el proceso se mantendrá en la oficina de la secretaría del tribunal, bajo custodia y
responsabilidad del secretario del tribunal.
En relación con esto, las partes, y en general cualquier persona, tienen derecho a examinar los
expedientes e imponerse de las actuaciones judiciales. Esto se debe a que en Chile impera el principio de
publicidad de los tribunales. Sin embargo, no está permitido retirar los expedientes del juzgado, salvo
excepciones que la ley contempla de funcionarios que pueden realizar ese retiro.

* El desglose de los documentos:

Hay casos en que los propios litigantes o un tercero necesitan retirar o recuperar algún documento que
haya sido agregado materialmente al proceso (por ejemplo: un pasaporte, un carnet de identidad, etc.). En este
caso, la ley permite retirar ciertos documentos, y para este efecto el interesado tiene que presentar una
solicitud de devolución de documentos. Una vez que se ha ordenado la devolución, la parte interesada o el
tercero debe proceder a lo que se llama “el desglose de los documentos”.
El desglose es el reemplazo del documento incorporado al proceso por una nueva foja que indique que
reemplaza a ese documento que ha sido retirado y la resolución del juez que mandó retirarlo, y del número y
naturaleza de las piezas desglosadas. Con ello se permite que continúe la unidad del proceso. La ley dice que
no se debe alterar la foliación del proceso (artículo 35, Código de Procedimiento Civil).

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

Si hay varios documentos sucesivos que se desglosan, basta con una sola foja de reemplazo y no se
altera la numeración de las piezas que queden en el proceso, conservándose también la de las que se hayan
separado en el nuevo expediente de que pasen a formar parte, agregándose la que en éste les corresponda.

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Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

III. LOS PRINCIPIOS FORMATIVOS DEL PROCESO

1.- Concepto:

Son ciertas ideas o conceptos de carácter fundamental que le dan forma a un determinado sistema,
considerando la finalidad del proceso. Son una elaboración doctrinaria, basada en el hecho de que nuestra
legislación procesal se ha inspirado en algunos fundamentos básicos que le dan la característica propia al
derecho chileno.

2.- Análisis de los principios formativos del proceso:

Estos principios formativos del proceso son los que a continuación se indican:

 Principio de la oralidad y de la escrituración.


 Principio de la mediación e inmediación.
 Principio dispositivo e inquisitivo.
 Principio de la continuidad y de la concentración.
 Principio de la publicidad y del secreto.
 Principio de la instancia de parte y del impulso oficial.
 Principio de la bilateralidad y de la unilateralidad.
 Principio de valoración probatoria.
 Principio del formalismo y del aformalismo.
 Principio de la fundabilidad y de la infundabilidad.
 Principio de la preclusión y de la libertad.
 Principio de la economía procesal.
 Principio de la buena fe procesal.

* Principio de la oralidad y de la escrituación:

El principio de la oralidad se refiere a que en el proceso predominan las actuaciones verbales o de


viva voz, tanto en las actuaciones de las partes como a las pruebas que se puedan rendir.
El principio de la escrituración, en tanto, es aquel en donde predominan las actuaciones documentadas
en el proceso, tanto en las alegaciones de las partes como en las pruebas que se puedan formular.
Es importante destacar que no existe un proceso exclusivamente escrito ni un proceso exclusivamente
oral; lo que sí existen son tendencias dominantes de una u otra.
En doctrina estos principios presentan importantes ventajas e inconvenientes. Por ejemplo, el sistema
oral da una marcha más acelerada al proceso y evita así el retardo (es más rápido); por otro lado, el principio
de la escrituración presenta la ventaja de la seguridad en el proceso.
En Chile hay manifestaciones de ambos principios con una clara diferencia entre materia civil y penal.

 En materia civil se mantiene el principio de la escrituración (ejemplo: procedimiento ordinario de mayor


cuantía), con la sola excepción del juicio sumario y del procedimiento seguido ante los Tribunales de
Familia.

 En materia penal, en el procedimiento penal predomina el principio de la oralidad, el cual deriva de otros
dos principios que son los de inmediación y de concentración.

* Principio de la mediación e inmediación:

El principio de la inmediación es aquel en virtud del cual se pretende asegurar que el juez o tribunal
esté en una íntima relación personal con los sujetos del proceso, lo que significa que el juez recibe
directamente, sin intermediarios, los actos del proceso o los escritos de las partes.

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

El principio de la mediación es aquel en virtud del cual el juez no se encuentra en una permanente e
íntima relación personal con los sujetos del proceso, sino que tal vinculación tiene lugar a través de agentes
intermediarios o auxiliares. Así, por ejemplo, los escritos se le hacen llegar por conducto del secretario del
tribunal.
En el proceso penal rige el principio de la inmediación; en cambio, en materia civil, en general, en las
peticiones de las partes prima el principio de la mediación.

* Principio dispositivo e inquisitivo:

Estos dos principios dicen relación con la preponderancia de la iniciativa que puedan tener las partes o
el tribunal para reconstruir los hechos relevantes para resolver el conflicto jurídico y darle trámite al proceso.
El principio dispositivo es aquel en que la iniciativa en la proposición y en la producción de las
pruebas del juicio queda reservada especialmente a las partes, y el juez se limita a ordenar la recepción de
estas pruebas, es decir, a su dirección formal.
El principio inquisitivo implica que la labor de reconstrucción de los hechos en juicio y la aportación
de las pruebas corresponde tanto a las partes como al juez.
Actualmente, en el proceso civil los litigantes aportan las pruebas, pero con algunos cambios en el
último tiempo. Esto indica que el legislador en el campo probatorio se está inclinando fuertemente hacia el
principio inquisitivo. Ejemplo: se pueden citar las medidas para mejor resolver, en que el juez puede disponer
de oficio (artículo 159, Código de Procedimiento Civil).
En materia penal, a partir del nuevo procedimiento, prima el principio dispositivo, donde la iniciativa
para el esclarecimiento de los hechos queda entregada a los intervinientes en el proceso, principalmente al
Ministerio Público a través de sus fiscales. Antiguamente, cuando tenía aplicación el Código de
Procedimiento Penal, regía el principio inquisitivo.

* Principio de la continuidad y de la concentración:

El principio de la continuidad, o consecutivo obligatorio, establece que el proceso se va desarrollando


a través de diversas etapas y cada una de ellas está constituida por una serie de actuaciones, y estas etapas se
tienen que ir cumpliendo separada y sucesivamente. Dentro de este principio el juez tiene que solucionar en
forma previa todos los incidentes que se vayan produciendo en la secuela del proceso y antes de dictar la
sentencia definitiva.
El principio de la concentración, por su parte, tiene por finalidad reunir o concentrar en una sola
audiencia, o en el menor número de audiencias posibles, todas las actuaciones del proceso; es decir, que se
planteen las alegaciones, se rinda la prueba y que los incidentes se solucionen en la sentencia definitiva.
En este principio de la concentración no existe establecido un momento específico para realizar un
determinado acto, situación que sí ocurre en el principio de la continuidad.
En Chile, en materia civil, impera el principio de la continuidad, sin embargo existe una importante
excepción tratándose del juicio sumario, que tiende a la concentración, o los juicios de arrendamiento regidos
por la Ley Nº 18.101.

* Principio de la publicidad y del secreto:

El principio de la publicidad permite que las partes y terceros puedan tomar conocimiento de las
distintas actuaciones que se están realizando en el proceso, lo que constituye el mejor medio de garantizar el
derecho de las partes, permitiendo que el proceso sea conocido por todos, tanto por los litigantes como
terceros.
En el principio del secreto, en cambio, las actuaciones del proceso deben ser mantenidas en reserva y
no pueden ser conocidas por los litigantes o interesados, ni mucho menos por terceros.
En materia civil, salvo algunos casos excepcionales, rige el principio de la publicidad. En materia
penal, por su parte, en el procedimiento antiguo imperaba el principio del secreto en la primera etapa de
sumario, situación que cambió a partir de la reforma procesal penal, en donde impera el principio de la
publicidad, salvo algunas actuaciones de investigación realizadas por el ministerio público y por la policía,
que son secretas para los terceros ajenos al procedimiento, y en aquellos casos en que el tribunal ordena el
secreto.

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Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

* Principio de la instancia de parte y del impulso oficial:

El principio de instancia de parte es aquel en que son los propios litigantes los que tienen la facultad
de dar, iniciar y hacer avanzar el proceso a través de los escritos.
En cambio, en el principio de impulso oficial el juez tiene la facultad de hacer avanzar el proceso, sin
perjuicio de las atribuciones de las partes.
El sistema chileno en el proceso civil siempre se va a iniciar por impulso de parte y para hacerlo
avanzar se requiere de la voluntad de las propios litigantes, pero ello no es absoluto, ya que puede el juez
disponer ciertas atribuciones sin que sean solicitadas por las partes, sin embargo, esta intervención del juez es
sólo excepcional. En materia penal, en el nuevo proceso penal este impulso queda entregado a los
intervinientes del mismo.

* Principio de la bilateralidad y de la unilateralidad:

El principio de la bilateralidad, también llamado de contradicción o audiencia, quiere decir que


durante la tramitación del proceso todas las atribuciones del juicio se deben realizar con la intervención de
ambas partes del proceso. En Chile el procedimiento es contradictorio, porque existe la posibilidad que las dos
partes puedan hacer valer sus pretensiones o derechos. Este principio no es sino aplicación de la vieja máxima
latina de que “nadie puede ser ordenado sin ser oído y vencido en juicio”.
El principio de la unilateralidad es excepcional en nuestro sistema y en virtud de éste el legislador, en
ciertos casos, permite que se lleve a cabo un acto sin el conocimiento de las dos partes o que se ejecute una
providencia antes de ser notificada a la parte a quien afecta. Ejemplo: las medidas precautorias, que pueden
llevarse a efecto antes de notificarse a la persona contra quien se dictan.

* Principio de valoración probatoria:

El principio de valoración probatoria dice relación con la forma que tiene el juez para el efecto de dar
por acreditado un hecho en un juicio. En doctrina existen tres sistemas fundamentales de valoración
probatoria: a) El sistema de la prueba legal; b) El sistema de la libre convicción; y c) El sistema de la sana
crítica.

a) El sistema de prueba legal: Es aquel que se caracteriza porque el propio legislador establece cuales
son los medios probatorios que pueden ser utilizados por las partes, y además señala, en cada caso,
cual va a ser la eficacia o valor probatorio de cada uno de ellos, de manera que el juez sólo debe
aplicar las normas correspondientes.

b) El sistema de libre convicción: Es aquel en que todo el establecimiento de los hechos depende de la
conciencia del juez, que no está regido u obligado a normas legales a este respecto, y ni siquiera debe
dar razones de sus decisiones.

c) El sistema de sana crítica: En este caso, el juez se debe regir por ciertas reglas no escritas, pero son
reglas del correcto entendimiento humano, como las reglas de lógica en que debe fundarse la
sentencia.

En nuestro ordenamiento se aplica el primer sistema por regla general en el procedimiento civil, pero
bastante atenuado. Excepcionalmente la ley faculta a los jueces a apreciar las pruebas en conformidad a las
reglas de la sana crítica, como ocurre, por ejemplo, en el informe de peritos, en la prueba de testigos, etc.

* Principio del formalismo y del aformalismo:

De acuerdo al principio del formalismo, las distintas actuaciones que se deben verificar en el proceso
deben guardar ciertas formas, que en cada caso determine el legislador. La ley regula la manera de efectuar
ciertos actos procesales sin que esto quede entregado al criterio del juez y las partes, lo que constituye una
garantía de certeza para las partes litigantes.

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Por otro lado está el principio del aformalismo, o de la libertad de las formas procesales, donde la ley
sólo se encarga de enumerar o mencionar las actuaciones que deben cumplirse, pero las formas de los actos
quedan entregados a las personas que participan en los actos.
Hay que buscar un justo equilibrio entre ambos principios. En nuestro país, en materia civil, rige el
principio del formalismo con excepción de la realización de los alegatos en los tribunales colegiados.

* Principio de la fundabilidad y de la infundabilidad:

En el principio de la fundabilidad, tanto las partes como los propios tribunales tienen que exponer
siempre las razones o motivos en sus actuaciones, o al menos en las más importantes. Tanto los litigantes
como el propio tribunal siempre tienen que fundamentar sus peticiones y las razones de sus decisiones
judiciales, respectivamente.
Por otro lado, el principio de la infundabilidad, establece que ni las partes ni los jueces están obligados
a mencionar las razones o motivos de sus actuaciones.

* Principio de la preclusión y de la libertad:

El principio de la preclusión consiste en que, dentro del proceso, las actuaciones deben cumplirse en
su debido momento, y de no ser así ese derecho se extingue o se pierde.
El principio de la libertad, al contrario, significa que en el proceso no hay etapas para cumplir los
actos procesales, y estos se pueden realizar con libertad en cualquier parte o momento del proceso.
En nuestro país rige el principio de la preclusión, y éste tiene diversas manifestaciones prácticas, por
ejemplo:

- La existencia de los plazos: Ninguna actuación procesal puede realizarse más allá del plazo fijado por la
ley para su ejercicio. En el procedimiento civil los términos son todos fatales o perentorios.

- La consumación procesal: Consiste en que una determinada actividad se agota con el ejercicio del
derecho correspondiente.

- La eventualidad procesal: Esto significa que las partes tienen que hacer valer simultáneamente los
distintos medios para accionar en forma conjunta, en caso que uno de ellos falle o sea desestimado.
Ejemplo: las excepciones dilatorias, que deben deducirse todas conjuntamente y en un mismo escrito.

- La incompatibilidad: Consiste en que, en algunos casos, la ley otorga varios medios procesales para
hacer valer sus derechos pero con la condición de que uno solo de éstos puede ser acogido; estos
medios, por tanto, no pueden acogerse simultáneamente. Ejemplo: para alegar la incompetencia relativa
de un tribunal puede alegarse por vía declinatoria o inhibitoria, pero nunca por ambas.

- La cosa juzgada: Significa que en un determinado momento la vida procesal se agota y eso significa
impedir más adelante renovar la discusión en torno al mismo asunto (se traduce en la prohibición de
volver a discutir lo ya decidido).

* Principio de la economía procesal:

El principio de la economía procesal pretende que el proceso se desenvuelva en el menor tiempo


posible, con el menor número de actuaciones posibles y con el menor costo o gasto para los litigantes; y para
ello se pretende un ahorro de acciones y de tiempo para las partes. Esto se puede lograr a través de las
concentraciones de las acciones judiciales.
En nuestro ordenamiento procesal civil encontramos diversas manifestaciones de este principio.
Ejemplos: el ahorro de actuaciones, la acumulación de autos, la pluralidad de pretensiones, la reconvención, la
tramitación de los incidentes, etc.

* Principio de la buena fe procesal:

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El principio de la buena fe procesal, llamado también de la moralidad, postula que todas las
actuaciones del proceso deben realizarse con lealtad y sin entorpecer ni dilatar los procesos; y el debate entre
las partes debe ser honorable, sin incurrir en desacreditaciones personales ya sea de las partes o de los
mandatarios judiciales.
Este principio no tiene oponente o contradictor. No hay legislación que acepte como principio
formativo la mala fe procesal.

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IV. LAS PARTES O SUJETOS DEL PROCESO

1.- Concepto de “parte”:

Se entiende por parte quien pretende y frente a quien se pretende la satisfacción de una pretensión. A
las partes se les denomina también “litigantes” (en los asuntos contenciosos) o “interesados” (en los actos
judiciales no contenciosos), y son quienes sostienen determinadas pretensiones encontradas ante el tribunal.

2.- Clasificación de las partes:

En un juicio siempre habrá partes directas o principales y además puede haber partes indirectas o
terceros.

1. Partes directas o principales: Son aquellas partes que originariamente han iniciado la contienda, sea por
su propia voluntad, sea porque una vez iniciada han sido forzadamente llamadas a ella.
Son partes directas, el demandante y el demandado. Esta es la denominación más genérica de las
partes, ya que se les puede dar otro nombre dependiendo de la naturaleza del juicio o recurso que puede
interponerse. Así, por ejemplo, en el juicio ejecutivo se habla de “ejecutante” y “ejecutado”; en las
apelaciones se habla de “apelante” y “apelado”; en el juicio de alimentos se habla de “alimentante” y
“alimentario”; y en los juicios posesorios se habla de “querellante” y “querellado”.
El demandante es la parte que ejercita la acción, y éste es aquel que pide al tribunal el
reconocimiento o la declaración de un derecho determinado, y para lo cual formula una pretensión.
El demandado, en tanto, es aquel sujeto en contra del cual se formula la pretensión y tiene que
hacerse cargo de las pretensiones para defenderse, es decir, es contra quien se pretende y contra quien se
dirige la demanda.

2. Partes indirectas o terceros: Son aquellas partes no originarias de la relación procesal, a los cuales la ley
les permite intervenir posteriormente en el mismo, en caso de que tengan algún derecho que hacer valer
en éste.
En general se llama tercero a toda persona que es extraña a la litis, pero hay algunos que pueden
intervenir en el proceso por tener interés en el resultado.
Las partes indirectas pueden intervenir en el juicio de distinta forma dependiendo de cuál es el
interés que tiene en el juicio, y hay que ver si ese interés es o no concordante con las pretensiones de las
partes; y debido a ello se pueden clasificar en: a) Terceros coadyuvantes; b) Terceros excluyentes; y c)
Terceros independientes.

3.- Pluralidad de partes o “Litis Consortio”:

La relación procesal, en cualquier juicio, puede ser simple o múltiple, dependiendo de la cantidad de
partes que intervengan. Será simple cuando intervengan un solo demandante y un solo demandado; y será
múltiple cuando una parte (demandante o demandado, o ambas a la vez), están conformadas por varias
personas, es decir, habrá varios demandantes, o varios demandados, o conjuntamente varios demandantes y
demandados a la vez.
Cuando esta relación procesal es múltiple hablamos de pluralidad de partes o “litis consortio”, y
todas estas personas que litigan conjuntamente como parte se denominan “colitigantes” o “litis consortes”.

* Clasificación de la litis consortio:

Esta pluralidad de partes o litis consortio admite algunas clasificaciones considerando diversos
factores. A saber:

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
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a) Atendiendo al número de sujetos que conforman cada parte en el juicio, la litis consortio puede ser
activa, pasiva o mixta.

 Si existen varios actores o demandantes y un solo demandado, se habla de litis consortio activa.

 Si son varios los demandados y hay un solo actor o demandante, se habla de una litis consortio
pasiva.

 Si conjuntamente se reúnen varios demandantes y varios demandados, estaremos en presencia de


una litis consortio mixta.

b) Atendiendo al momento en que se origina, la litis consortio se clasifica en litis consortio inicial y litis
consortio sucesiva.

 La litis consortio inicial es la pluralidad de partes que tiene su origen con la iniciación del juicio
mismo, es decir nace al momento de interponerse o deducirse la demanda en el juicio.

 La litis consortio sucesiva es la pluralidad de partes que se forma con posterioridad a la


notificación de la demanda, es decir, después de que ya existe un juicio planteado ante los
tribunales.

c) Considerando la obligatoriedad de que se aplique la pluralidad de partes, tenemos litis consortio


facultativa o voluntaria y la litis consortio obligatoria o necesaria.

 En la litis consortio facultativa o voluntaria es aquella en que la unión de los varios litigantes se
produce por su propia voluntad, espontáneamente. El propio artículo 18 del Código de
Procedimiento Civil se refiere a este caso, cuando expresa que “en un mismo juicio podrán
intervenir.......”.

 En la litis consortio obligatoria o necesaria va a ser la ley la que exija que las partes actúen
conjuntamente, en determinados casos. Así acontece en la situación prevista en el artículo 19 del
Código de Procedimiento Civil, cuando indica que “si son dos o más las partes que entablan una
demanda o gestión judicial y deducen las mismas acciones, deberán obrar todas conjuntamente,
constituyendo un solo mandatario”.

* Procedencia de la litis consortio facultativa:

En conformidad al artículo 18 del Código de Procedimiento Civil, los casos en que tiene lugar la
pluralidad de partes son los siguientes:

a) Cuando se deduzca la misma acción por varias personas. En este caso, la ley dice que estas varias
personas tienen que obrar conjuntamente a través de un mandatario común (están representados por una
misma persona). Ejemplo: los comuneros que demandan conjuntamente la reivindicación de la cosa
común.

b) Cuando se deduzcan acciones diversas que emanen directa e inmediatamente de un mismo hecho.
Ejemplo: las diversas acciones indemnizatorias que se originen con motivo de un accidente a varias
personas.

c) Cuando se procede conjuntamente por muchos o contra muchos en los casos que autorice la ley.
Ejemplo: en ciertos juicios en que el Fisco demanda contra sus deudores morosos por el incumplimiento
de obligaciones tributarias.

* Procedencia de la litis consortio obligatoria. Nombramiento del procurador común:

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

La ley exige que las partes actúen conjuntamente en los casos que señala el artículo 19 del Código de
Procedimiento Civil. Esta situación se traduce en el nombramiento del mandatario o procurador común.
Conforme a dicha disposición, deberán obrar todas conjuntamente, constituyendo un solo mandatario:
1) las partes cuando sean dos o más y que entablan una demanda o gestión judicial y deducen las mismas
acciones; y 2) los demandados cuando sean dos o más y opongan idénticas excepciones o defensas.
Las condiciones que establece este artículo 19 del Código de Procedimiento Civil son las siguientes:

 Se requiere que existan varios demandantes o varios demandados.


 Que hagan valer las mismas acciones o pretensiones, o bien, que opongan idénticas defensas o
excepciones.

Reuniéndose estas condiciones los litigantes deberán obrar conjuntamente a través del mandatario o
procurador común. Esto se le llama “litigar por una sola cuerda” en el juicio. Esta disposición tiene el carácter
de obligatoria, ya que se indica que “deberán” obrar todos conjuntamente.
¿Cómo se designa el mandatario o procurador común?. El procurador común será nombrado por
acuerdo de las partes a quienes haya de representar, dentro del plazo razonable que señale el tribunal. En todo
caso, tratándose de los demandados, se entiende que esta obligación nace después de contestada la demanda,
pues mientras ello no ocurra, no puede saberse si sus excepciones o defensas son o no idénticas.
Si las partes no se ponen de acuerdo respecto de la persona del mandatario o procurador común, el
nombramiento tiene que hacerlo el tribunal que conozca la causa, debiendo, en este caso, recaer el
nombramiento en un procurador del número o en una de las partes que haya concurrido.
Este nombramiento puede ser revocado una vez nombrado por acuerdo unánime de las mismas partes,
o por el tribunal a petición de alguna de ellas, si en este caso hay motivos que justifiquen la revocación. Los
procedimientos a que dé lugar esta medida se seguirán en cuaderno separado y no suspenderán el curso del
juicio.
Este procurador común tiene que ceñirse a las reglas que le den las partes que representa; es decir,
debe someterse a las instrucciones y a la voluntad de los propios interesados, y en caso que no exista acuerdo
en este punto, dice la ley que este procurador común está facultado para “proceder por sí solo y como se lo
aconseje la prudencia, teniendo siempre en mira la más fiel y expedita ejecución del mandato”.
En todo caso, la ley establece que cualquiera de las partes representadas por el procurador común que
no se conforme con el procedimiento adoptado por él, podrá separadamente hacer las alegaciones y rendir las
pruebas que estime conducentes, pero sin entorpecer la marcha regular del juicio y usando los mismos plazos
concedidos al procurador común.
Finalmente, el artículo 20 del Código de Procedimiento Civil establece algunas excepciones a la
constitución del procurador común:

o Si son distintas las acciones de los demandantes o las defensas de los demandados.

o También pueden obrar separadamente desde el momento que aparezca que hay incompatibilidad de
intereses entre las partes que litigan conjuntamente.

4.- Capacidad de las partes:

En esta materia debemos distinguir: 1) la capacidad para ser parte en juicio; 2) la capacidad para
comparecer en juicio (capacidad procesal); y 3) la capacidad para pedir en juicio (ius postulandi):

1) Capacidad para ser parte en juicio: Esta es la capacidad o aptitud que debe tener un sujeto para figurar
como demandante o como demandado. Esta materia se rige por las reglas sustantivas o por las reglas del
derecho civil, y en consecuencia, hay que concluir que para ser parte en juicio o para ser titular de una
relación jurídica procesal basta con tener la capacidad de goce, entendida como la aptitud legal para
adquirir derechos (es un elemento de la personalidad).

2) Capacidad para comparecer en juicio: Se denomina también “capacidad procesal” y es está referida a la
aptitud que se requiere para poder ejercitar la acción o, en su caso, para poder formular la excepción. En
esta capacidad para comparecer en juicio se exige la capacidad de ejercicio, y ésta la tienen todos
aquellos sujetos que son capaces de ejercitar derechos por sí mismos sin el ministerio o autorización de

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

otro, de manera que todas aquellas personas que la ley declara incapaces deben suplir esta deficiencia
con la representación legal.

3) Capacidad para pedir en juicio: También llamada “ius postulandi”, es propia del derecho procesal. Esta
es la capacidad necesaria para hacer peticiones o solicitar diligencias a los tribunales, y se encuentra
regulada por las leyes procesales. Esto tiene un fundamento, y se debe a que el proceso exige una
capacidad especial, técnica, y por lo mismo este tipo de capacidad la tienen ciertas y determinadas
personas que la ley procesal establece, y la poseen estas personas porque tienen conocimientos jurídicos
o se presume que los tienen. Quien tiene este “ius postulandi” está habilitado para hacer peticiones a los
tribunales de justicia, y para esto se requiere que esta persona tenga un mandato judicial, regulado en la
Ley Nº 18.120, que establece las normas de comparecencia en juicio.

5.- Las tercerías:

Son las intervenciones de terceros en juicio como partes indirectas. Los terceros pueden hacer valer
sus derechos en ese mismo juicio y en la medida que justifiquen su interés en los resultados del mismo. Desde
este punto de vista, los TERCEROS son todas las personas que, sin ser partes directas en el juicio, están
facultadas para intervenir en él después de su inicio, por tener interés actual en sus resultados, y haciendo
valer determinadas pretensiones que pueden ser armónicas o concordantes, contradictorias e independientes
de las de las partes.

* Procedencia e improcedencia de las tercerías:

La regla general es que la ley permite la intervención de los terceros como partes indirectas en los
diferentes juicios y procedimientos, con los requisitos que debe reunir todo tercero; esto es lo que se
denomina “intervención permitida de terceros”. Sin embargo, hay otros casos en que la ley permite la
intervención de terceros con ciertas limitaciones; esta es la “intervención restringida de terceros”; así sucede
tratándose del juicio ejecutivo, en donde la ley regula minuciosamente la intervención de terceros,
estableciéndoles condiciones que deben tener (en el juicio ejecutivo son admisibles las tercerías de dominio,
de posesión, de prelación y de pago.
Además existen casos excepcionales en que nuestro legislador no admite la intervención de terceros.
Ejemplo: el procedimiento de realización de la prenda agraria.

* Requisitos para la intervención de terceros:

Para poder admitir la intervención de un tercero en un juicio cualquiera es indispensable que se


cumplan ciertos requisitos:

o Los terceros deben ser efectivamente una parte indirecta, es decir, no puede haber figurado en la causa
como demandante o demandado.

o Debe existir un juicio en actual tramitación, es decir, un juicio pendiente, que es aquel en que no se ha
dictado sentencia; o bien, aquel en que habiéndose dictado sentencia, ésta no se encuentra firme o
ejecutoriada.

o El tercero tiene que tener un interés actual en los resultados del juicio, esto significa que tiene que
tener un derecho comprometido y no meras expectativas, salvo que la ley autorice especialmente la
intervención fuera de estos casos.

o La intervención del tercero tiene que estar permitida. En efecto, la intervención debe estar permitida
por la ley.

* Clases de intervención de terceros:

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

Esto dice relación con la calidad que debe reunir el tercero. Aquí hay que partir del supuesto que los
terceros siempre intervienen en juicio voluntariamente, la intervención no es forzada. Desde este punto de
vista, hay tres calidades con las cuales puede intervenir un tercero en juicio, lo que da origen a tres clases de
tercerías: 1) Terceros coadyuvantes; 2) Terceros excluyentes; y 3) Terceros independientes.

1) Terceros Coadyuvantes: Son personas que, sin ser partes directas en el juicio, pueden intervenir después
de su inicio, por tener un interés actual en su resultado, y sosteniendo o haciendo valer pretensiones
armónicas y concordantes con las de alguna de las partes directas; esto significa que el tercero queda
equiparado con la parte respectiva, constituyendo una sola parte con ese litigante. Esto significa que si
hay una sola identidad tienen que litigar en una misma cuerda, constituyendo un mandatario o procurador
común.
Para que intervenga este tercero debe haberse iniciado el juicio y a partir de ahí puede intervenir
en cualquier estado del mismo, tanto en primera como en segunda instancia. Este tercero cuando
interviene tiene que respetar todo lo obrado en el juicio.
La tramitación que debe darse a la petición del tercero para que se le permita su intervención es la
incidental.

2) Terceros Excluyentes: Son aquellos que concurren al juicio después de iniciado, pero en este caso lo
hacen reclamando o sosteniendo una pretensión propia e incompatible con las pretensiones de las partes
directas, de manera que el interés que hace valer este tercero es contradictorio, tanto con el demandante
como con el demandado. Ejemplos: la tercerías de dominio o de posesión.
Esta intervención está permitida a fin de evitar nuevos juicios en el juicio principal, siendo ésta
otra manifestación más del principio de economía procesal.
Esta intervención está regulada en el artículo 22 del Código de Procedimiento Civil, norma que
indica que el tribunal admitirá las gestiones del tercero “en la forma establecida por el artículo 16”. Esta
remisión a la mencionada norma hay que entenderla únicamente a que este tercero debe actuar
separadamente de las partes.
Este tercero excluyente también puede intervenir en cualquier estado del juicio, pero aceptando
todo lo obrado con anterioridad a su presentación, y continúa el juicio contra las partes directas en el
estado en que se encuentre.
Aquí el problema fundamental consiste en determinar cómo debe intervenir el tercero en el juicio
respectivo. Hay autores que sostienen que debería suspenderse el juicio principal mientras se resuelve o
clarifica el derecho del tercero, tramitándose como un incidente (en cuaderno separado). Otros sostienen
que aquí lo lógico sería generalizar todos los casos de terceros excluyentes, lo que significa que habría
que proceder a un nuevo juicio en contra del demandante y demandado, y esta nueva acción se tramita
separadamente, y en definitiva ambos juicios deberían fallarse en la misma sentencia.

3) Terceros Independientes: Son aquellos que concurren al juicio después de iniciado y hacen valer un
interés propio, autónomo o independiente del que han hecho valer las partes directas. Esto significa que
el interés del tercero no concuerda exactamente con el interés de las partes, pero tampoco lo excluye en
forma absoluta. Ejemplo: el interés que podría hacer valer un arrendatario en un juicio ejecutivo, ya que
puede intervenir en la ejecución para ejercer su derecho y lograr que se respete su arrendamiento.
Por la naturaleza de la pretensión que hace este tercero independiente hay que concluir que debe
actuar independientemente o en forma separada a las partes, es decir, se encuentra una situación procesal
similar a la del tercero excluyente.

6.- La comparecencia ante los tribunales:

El artículo 4º del Código de Procedimiento Civil establece que “toda persona que deba comparecer en
juicio a su propio nombre o como representante legal de otra, deberá hacerlo en la forma que determine la
ley”.
En esta materia, debemos partir señalando que hay dos grandes sistemas para comparecer ante los
tribunales de justicia: 1) Que lo haga por sí el interesado, personalmente; o 2) Que lo haga representado, a
través de ciertos mandatarios o representantes legales.
En Chile para determinar cuál es el sistema que el legislador utiliza hay que hacer algunas distinciones
y fundamentalmente hay que determinar si se comparece ante un tribunal inferior o ante un tribunal superior,
es decir, si el asunto se verifica ante un juez letrado o ante alguna Corte.
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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

a. Comparecencia ante los tribunales inferiores: La regla ante los jueces letrados es que las partes
concurran debidamente representadas, es decir, ante un tribunal inferior no se admite la comparecencia
personal; sólo excepcionalmente la ley permite la comparecencia personal ante estos tribunales.

b. Comparecencia ante los tribunales superiores: Ante las Cortes de Apelaciones, las partes podrían
comparecer en primer lugar personalmente, y en segundo lugar, representadas por ciertos mandatarios
judiciales que son, exclusivamente, los abogados o los procuradores del número. Y ante la Corte
Suprema, se puede comparecer solamente representado por ciertos mandatarios judiciales que son los
abogados habilitados o procurador del número.

* Normas legales de comparecencia en juicio:

La ley regula principalmente esta materia en el Título II del Libro Primero del Código de
Procedimiento Civil, en los artículos 4º y siguientes de dicho cuerpo legal.
La regla es que toda persona que deba comparecer en juicio, a su propio nombre o como representante
legal de otra, debe hacerlo en la forma que determine la ley (artículo 4º, Código de Procedimiento Civil). La
ley determina esta comparecencia fundamentalmente en el artículo 398 del Código Orgánico de Tribunales y
se regula especialmente en la Ley Nº 18.120 sobre comparecencia en juicio, de 18 de mayo de 1982 (ver
apéndice del Código de Procedimiento Civil).

* Obligaciones de la Ley Nº 18.120, sobre comparecencia en juicio:

Las obligaciones que esta legislación especial establece se reducen a dos, y son las siguientes: 1) En
primer lugar, establece la obligación de designar mandatario judicial; y 2) En segundo lugar, establece la
obligación de designar abogado patrocinante.
Estas son dos funciones diferentes, independientes, no obstante que ambas calidades puedan reunirse
en una sola persona. Debe cumplirse obligatoriamente con ambas, de lo contrario la comparecencia no se
ajusta a la ley.

-o- Obligación de designar mandatario judicial:

Ninguna persona puede comparecer ante los tribunales de justicia si no lo hace representada por un
mandatario judicial, independiente de la capacidad que tenga la parte o interesado, porque es una capacidad
propia del derecho procesal.
¿Quiénes pueden actuar como mandatarios judiciales?. El artículo 2° de la Ley Nº 18.120 se encarga
de señalar las personas que pueden ser mandatario judicial:

1. Abogado habilitado para el ejercicio de la profesión: Se entiende por tal a aquel que no tiene
impedimentos para el ejercicio de la misma; esto significa que este abogado no debe estar suspendido del
ejercicio de su profesión.

2. Procurador del numero: Son oficiales de la administración de justicia encargados de representar en juicio
a las partes (artículo 394, inciso 1º, Código Orgánico de Tribunales). Esta misma norma agrega que
“habrá para cada comuna o agrupación de comunas los procuradores del número que el Presidente de la
República determine, previo informe de la Corte de Apelaciones respectiva”.

3. Estudiante actualmente inscrito en tercero, cuarto o quinto año en las Escuelas de Derecho: También
tienen “ius postulandi” los estudiantes actualmente inscritos en tercero, cuarto o quinto año de las
Escuelas de Derecho de las Facultades de Ciencias Jurídicas y Sociales de alguna de las universidades
autorizadas.

4. Egresados de derecho por cierto tiempo: Los egresados de las mismas escuelas hasta tres años después de
haber rendido los exámenes correspondientes.

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

5. Mandatario que designe la Corporación de Asistencia Judicial: Estos mandatarios son los mismos
egresados de las Escuelas de Derecho, cualquiera que sea el tiempo que haya transcurrido después de
haber rendido los exámenes correspondientes, para el solo efecto de realizar la práctica judicial necesaria
para obtener el título de abogado en esta corporación (artículo 2º, inciso 2º, Ley Nº 18.120).

Todas estas condiciones o calidades hay que acreditarlas ante el tribunal pertinente y normalmente son
los secretarios los que se preocupan de que el mandatario reúna las condiciones necesarias. El interesado debe
exhibir, ya sea su título o documento de que acredite esa calidad que dice tener:

- La calidad de abogado habilitado se acredita normalmente mediante el comprobante de pago de la


patente municipal respectiva.

- El procurador del número tendrá que acreditarlo con el respectivo Decreto Supremo con que fue
nombrado.

- El estudiante de derecho debe acreditarlo con un certificado que otorga la autoridad universitaria a
petición verbal del interesado.

- Los egresados de derecho también acredita su calidad a través de certificado que otorga la autoridad
universitaria, a petición del interesado.

- Finalmente, en el caso de los postulantes de están haciendo la practica profesional en la Corporación de


Asistencia Judicial, se acredita con un certificado que otorga el director la corporación respectiva.

Sin perjuicio de lo señalado, la ley contempla casos de excepción de la obligación de designar


mandatario judicial. Estos casos son los siguientes:

a) Cuando la propia parte solicite al juez autorización para comparecer y defenderse personalmente. El juez
puede conceder la autorización, atendida la naturaleza y cuantía del litigio, o las circunstancias que se
hicieren valer. El juez, aún cuando autorice, posteriormente, en cualquier momento, puede exigir la
intervención de abogado, siempre que la corrección del procedimiento así lo aconsejare.

b) Tampoco se requiere la actuación de mandatario en aquellas comunas en que el número de abogados en


ejercicio sea inferior a cuatro. Este es un hecho que le corresponde determinar a la Corte de Apelaciones
respectiva.

c) Cuando la propia ley exija la comparecencia o intervención personal de la parte, para ciertos trámites.
Ejemplo: cuando el juez solicita la comparecencia personal tratándose de la audiencia de conciliación
civil (artículo 264, inciso 1º, Código de Procedimiento Civil); la confesión en juicio de la parte contraria,
denominada “absolución de posiciones” (artículo 388, Código de Procedimiento Civil); la audiencia
especial de conciliación en los juicios de divorcio y separación judicial, a la cual deberán comparecer
personalmente, incluyendo medidas de apremio en contra del cónyuge que no compareciere
personalmente, sin causa justificada (artículo 68, Ley Nº 19.947).

d) Tampoco se requiere mandatario judicial ante tribunales determinados, en donde se puede comparecer
personalmente. Ejemplos: ante los Juzgados de Policía Local, los Juzgados de Familia; ante los árbitros
arbitradores; ante el Servicio de Impuestos Internos; ante la Contraloría General de la República.

e) Tampoco es necesario tratándose de determinados asuntos judiciales por la naturaleza de los mismos.
Ejemplos: en las causas electorales; en las solicitudes que se hagan ante el Código de Minería; en los
recursos de amparo y protección, respecto del denunciante en materia criminal; en las solicitudes en que
aisladamente se pidan copias, desarchivos y certificaciones, etc.

-o- Obligación de designar abogado patrocinante:

Esta es una obligación independiente de la anterior, y se encuentra establecida en el artículo 1º de la


Ley Nº 18.120, norma según la cual, “la primera presentación de cada parte o interesado en asuntos
contenciosos o no contenciosos ante cualquier tribunal de la República, sea ordinario, arbitral o especial,
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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

deberá ser patrocinada por un abogado habilitado para el ejercicio de la profesión”. Esta obligación es para los
efectos de la defensa en el juicio de las partes (no para los efectos de comparecer), por eso es que la ley le
encomienda esta misión exclusivamente a los abogados.
Esta obligación debe cumplirse en la primera presentación que se efectúe ante los tribunales, que cada
parte realiza ante el respectivo tribunal de justicia. La primera presentación puede ser o no la presentación o la
contestación de la demanda.
¿Cómo se entiende cumplida esta obligación del patrocinio?. La obligación se entiende cumplida por
el hecho de poner el abogado su firma en esa primera presentación e indicar, además, su nombre completo,
apellidos y domicilio.
Si no se cumple con estos requisitos, la ley dice que la solicitud no puede ser proveída y se tendrá por
no presentada para todos los efectos legales; agrega que las resoluciones que al respecto se dicten no serán
susceptibles de recurso alguno.
Al igual que en el mandato judicial, hay juicios en que no se exige la designación de abogado
patrocinante. Estos casos corresponden a los mismos casos excepcionales señalados para la designación del
mandatario judicial.

* El Patrocinio:

El patrocinio de abogado es una formalidad exigida por la ley procesal para comparecer válidamente
ante los tribunales, en cualquiera clase de negocios judiciales. Esta defensa implica todo lo referente a la
forma o a la dirección en que se van a formular los derechos y el negocio de las partes (esbozar las
presentaciones, preparar las acciones y excepciones, etc.).
El patrocinio debemos definirlo en base al artículo 528 del Código Orgánico de Tribunales como “un
acuerdo o un acto en virtud del cual una persona le encomienda a un abogado habilitado la defensa de sus
derechos en juicio”.
Este patrocinio, desde el punto de vista contractual, cabe calificarlo como un mandato, en
consecuencia se aplican las mismas reglas que hay en el Derecho Civil para el mandato, porque la parte le está
solicitando una determinada gestión al abogado; en este caso, la gestión es la defensa de los derechos en
juicio. Visto de esta manera, se perfecciona por el solo consentimiento, bastando la mera aceptación del
abogado y del cliente respecto de las obligaciones que generan.
Formalmente la Ley Nº 18.120 hace las exigencias señaladas en el artículo 1º para demostrar que la
obligación se ha cumplido, sin embargo, esta exigencia no constituye en sí el contrato de patrocinio, sino que
es un simple acto procesal que establece la ley, que deja constancia de un hecho y que da a entender que el
abogado aceptó el patrocinio.
Es importante tener presente que “el abogado conservará este patrocinio y su responsabilidad, mientras
en el proceso no haya testimonio de la cesación de dicho patrocinio”; sin perjuicio de lo anterior, el patrocinio
podría extinguirse por las siguientes causales:

a. Por renuncia del propio abogado patrocinante: El patrocinio puede terminar por la sola voluntad
unilateral del patrocinante, pero cuando esto ocurre, éste debe ponerla en conocimiento de la parte y
debe, además, informarle el estado del asunto. Esta renuncia tiene que notificársela a la parte, y mientras
eso no sucede conservará su responsabilidad hasta que haya transcurrido el término de emplazamiento
desde la notificación de su renuncia, salvo que antes se haya designado otro patrocinante.

b. Por revocación del patrocinio: Aquí es el poderdante quien pone término al patrocinio; para este efecto,
basta la sola manifestación de voluntad de la parte, que puede ser expresa o tácita. Es expresa, cuando
consta fehacientemente la voluntad del patrocinado de poner término al patrocinio. Es tácita cuando, se
deduce de la ejecución de ciertos actos de la parte, por ejemplo, si la parte designa a otro abogado
patrocinante.

c. Por fallecimiento del patrocinante: Termina el patrocinio también por la muerte del abogado
patrocinante, ya que también acaba la persona humana, y no se puede tener a una persona fallecida a
cargo de los derechos de una persona. En este caso, el interesado deberá designar otro en su reemplazo en
la primera presentación que hiciere, en la forma y bajo la sanción que se indica en el inciso 2° del
artículo 1° de la ley de comparecencia en juicio.

* El Mandato Judicial:

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

El mandato judicial es un contrato solemne en que una persona confía a otra persona habilitada para
estos efectos la representación de sus derechos en un juicio o gestión judicial (artículo 395, Código Orgánico
de Tribunales).
Está sujeto el mandato judicial a un doble grupo de normas aplicables, y que son las siguientes: 1) Las
normas establecidas en el Código Civil que regulan el contrato de mandato, en todo aquello que no aparezca
modificado en las leyes procesales; y 2) Las normas procesales que regulan el mandato judicial, establecidas
en el Código Orgánico de Tribunales, en el Código de Procedimiento Civil -fundamentalmente en los artículos
6° y 7°-, y en la Ley N° 18.120.

-o- Diferencias entre el mandato civil y el mandato judicial:

Hay diferencias fundamentales entre el mandato civil y el mandato judicial. Estas diferencias dicen
relación con los siguientes aspectos:

(a) En cuanto a la forma como se constituyen o se perfeccionan: El mandato civil, por regla general, es un
contrato consensual, esto significa que se perfecciona por el mero consentimiento de las partes
contratantes (artículo 2123, Código Civil). En cambio, el mandato judicial es un contrato solemne, y su
solemnidad consiste en que debe constar necesariamente por escrito.

(b) En cuanto a la persona del mandatario: Tratándose del mandato civil, la parte del mandante tiene plena
y absoluta libertad para elegir a la persona del mandatario y, en consecuencia, puede elegir cualquier
persona, sin restricciones para ello. En cambio, en el caso del mandato judicial esto no es posible, pues
la parte no goza de plena libertad para elegir al mandatario judicial, porque aquí necesariamente el
mandato judicial tendrá que otorgarse a alguna de las personas habilitadas por ley (personas que tienen
ius postulandi).

(c) En cuanto a las facultades de que goza el mandatario: Tratándose del mandato civil, el mandante tiene
absoluta libertad de otorgarle a su mandatario las facultades que estime pertinentes, de tal suerte que si
quiere las restringe o no. En el mandato judicial, en cambio, hay ciertas facultades que jamás se pueden
restringir o eliminar, son inherentes a él, basta el hecho de otorgarse un mandato judicial para que estas
facultades se entiendan incorporadas de pleno derecho, porque la ley las establece.

(d) En cuanto a la extensión del mandato: El mandato civil termina por la muerte del mandante, en
conformidad a lo señalado en el artículo 2163, nº 5, del Código Civil. El mandato judicial, en tanto,
jamás termina por la muerte del mandante, por expresa disposición del artículo 396 del Código Orgánico
de Tribunales.

-o- Forma en que se constituye el mandato judicial:

De acuerdo al artículo 6º del Código de Procedimiento Civil, el mandato judicial se constituye de tres
formas:

1) Por escritura pública otorgada ante notario. La norma dice “el constituido por escritura pública otorgada
ante notario o ante oficial del Registro Civil”, sin embargo esto último se entiende derogado, porque en
la práctica el oficial del Registro Civil carece de esa atribución.

2) Por medio de acta extendida ante un juez de letras o ante un juez árbitro, y subscrita por todos los
otorgantes.

3) Mediante una declaración escrita del mandante, autorizada por el secretario del tribunal que esté
conociendo de la causa, siendo esta es la forma usual de conferir el mandato judicial y que se cumple en
la primera presentación que hace la parte. Ejemplo: en el escrito de demanda se puede señalar en un
otrosí de él.
Aquí hay que agregar a esta frase un funcionario que, aunque el Código no lo dice, también
podría autorizar esta declaración escrita, y que se trata del jefe de la unidad de administración de causas,

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

en el caso de los juzgados de garantía y los tribunales de juicio oral en lo penal (artículo 4º, Ley Nº
18.120).

En síntesis, estos tres casos que contempla esta norma son solemnes, ya que constan necesariamente
por escrito: en el primer caso es la escritura pública (que es escrita), en el segundo es el acta (que también es
escrito), y en el tercer caso se trata de una declaración escrita, tal como lo dice expresamente la propia ley.
El artículo 6º del Código de Procedimiento Civil hay que complementarlo con otras normas que
establecen otras formas de constituir mandato judicial. Así, por ejemplo:

 De acuerdo a las normas especiales en donde hay que nombrar al mandatario o procurador común
(artículos 12 y siguientes, Código de Procedimiento Civil).

 Hay otra regla que se refiere al mandato judicial que se le puede dar a una persona cuando se trata del
cobro de cheques, letras de cambio y pagarés. La ley señala en esos casos que la forma de constituirlo
es mediante un “endoso de cobranza”. En este caso, el endoso le confiere al procurador todas las
atribuciones propias del mandato judicial (artículo 29, inciso 2º, Ley Nº 18.092). En todo caso, el
mandatario sólo puede comparecer en juicio ante los tribunales en la forma que exige la ley, es decir,
debe tener ius postulandi.

 Por último, hay otra forma que es nueva y que está establecida en el artículo 54 de la Ley Nº 19.718,
de Defensoría Penal Pública, aplicable exclusivamente a los asuntos penales y que se rijan por el
nuevo Código Procesal Penal, conforme a la cual, se entenderá, por el solo ministerio de la ley, que el
abogado designado tiene patrocinio y poder suficiente para actuar como mandatario en favor del
beneficiario, debiendo para ello comparecer inmediatamente para entrevistarse con él e iniciar su labor
de defensa.

-o- Facultades del mandato judicial:

De conformidad al artículo 7º del Código de Procedimiento Civil, en el mandato judicial hay que
distinguir dos clases de facultades: 1) las facultades ordinarias, y 2) las facultades extraordinarias o especiales.

1) FACULTADES ORDINARIAS: Son aquellas facultades propias o inherentes al mandato judicial, y que se
entienden conferidas sin necesidad de mención expresa, porque la ley las establece. Ejemplos: deducir
recursos, ofrecer pruebas, etc.
En el fondo, estas facultades contenidas en el inciso 1º del artículo 7º del Código de
Procedimiento Civil son todas aquellas que se le dan a un mandatario judicial para que pueda
desempeñarse normalmente en representación de su parte o interesado, de lo contrario no podría hacerlo
de buena manera. Por ello, las cláusulas en que se nieguen o en que se limiten estas facultades son nulas.
Estas facultades autorizan al procurador para tomar parte, del mismo modo que podría hacerlo el
poderdante, en todos los trámites e incidentes del juicio y en todas las cuestiones que por vía de
reconvención se promuevan, hasta la ejecución completa de la sentencia definitiva.
Las características de estas facultades ordinarias son las siguientes:

- Son legales, porque se encuentra establecidas en la ley, de modo que aquí prima la voluntad del
legislador por sobre la del mandante.

- Son esenciales, en cuanto a que no se pueden limitar o restringir, existen aún contra la voluntad de los
interesados.

- Son de carácter general, porque comprenden actos ilimitados para ejercer el mandato judicial. Estas
facultades no son taxativas como sí lo son las especiales.

En virtud de estas atribuciones ordinarias, el mandatario puede intervenir en todos los trámites del
cumplimiento de la sentencia.
Doctrinariamente se ha discutido si estas facultades ordinarias habilitan al mandatario para iniciar
un nuevo juicio de ejecución o para intervenir en ese nuevo juicio, porque la ejecución de la sentencia se
puede iniciar y cumplir en el mismo juicio que se dictó o también se puede iniciar un nuevo juicio
ejecutivo aparte. Mayoritariamente se estima que deberían servir para la ejecución en un nuevo juicio, de
acuerdo con lo que señala la ley, pero es aconsejable otorgar nuevo poder.
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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

2) FACULTADES EXTRAORDINARIAS: Son aquellas que no se entienden incorporadas de pleno derecho al


mandato; en consecuencia, se requiere de una expresa mención por parte del mandante al momento de
otorgarse el mandato judicial, es decir, no están incorporadas de pleno derecho como las facultades
ordinarias.
Las características de estas facultades extraordinarias, podemos señalar las siguientes:

 Son convencionales, es decir, su origen no es la voluntad del legislador sino la de las partes
contratantes, desde el momento que requieren de una expresa mención por parte del mandante y, por
lo mismo, pueden restringirse o suprimirse.

 Son accidentales, porque para que existan requieren de una cláusula especial.

 Son especiales, porque son específicas para determinadas actuaciones concretas y relevantes en un
proceso.

 Son dispositivas, en el sentido que implican actos de disposición patrimonial del mandante o que
afecta patrimonialmente a éste.

La enumeración de las facultades extraordinarias contempladas en el inciso 2º del artículo 7º del


Código de Procedimiento Civil es la siguiente: 1) Desistirse en primera instancia de la acción deducida;
2) Aceptar la demanda contraria: 3) Absolver posiciones; 4) Renunciar los recursos o los términos
legales; 5) Transigir; 6) Comprometer; 7) Otorgar a los árbitros la facultad de arbitradores; 8) Aprobar
convenios; y 9) Percibir.

A. Desistirse en primera instancia de la acción deducida: Esta facultad significa que el mandatario
manifiesta la intención del demandante de no continuar adelante con la acción inicial. Esta es una
facultad extraordinaria por la gravedad que reviste, porque si se da un mandato judicial, en general,
es para los efectos que se litigue; y también tiene una indudable repercusión en lo patrimonial, porque
el desistimiento hace que se extinga la acción.

B. Aceptar la demanda contraria: Es la aceptación de la demanda y ocurre en todos aquellos casos en


que el demandado estima que es inoficioso que se siga adelante en el juicio. Esta también es una
facultad extraordinaria porque implica aceptar anticipadamente una condena, con todos los aspectos
de hecho y de derecho señalados en la demanda, de manera que también tiene una repercusión
patrimonial.

C. Absolver posiciones: La absolución de posiciones no es otra cosa que la confesión judicial provocada
en juicio. Esta confesión debe prestarla la parte misma, en el caso de que así lo exija la parte
contraria; sin embargo, en ciertos casos, el mandatario judicial que cuenta con esta atribución podría
prestar la confesión por su mandante, sobre hechos propios de este último.

D. Renunciar a los recursos o los términos legales: Consiste en abandonar anticipadamente el derecho
que tiene una parte, ya sea para deducir un recurso o para valerse de un plazo que la ley otorga para
deducirlo.

E. Transigir: Es la facultad para celebrar un contrato de transacción, lo que implica un acuerdo con la
parte contraria para darle solución al litigio o para precaver un litigio eventual; ello implica que las
partes muchas veces renuncien a derechos que les corresponde como única forma de lograr el
acuerdo.

F. Comprometer: Consiste en someter un asunto a arbitraje o a compromiso. Este también es una


facultad extraordinaria porque el tribunal natural para conocer un asunto es el tribunal ordinario, por
ende, se le está sustrayendo facultades al tribunal ordinario para entregárselas al tribunal arbitral.

G. Otorgar a los árbitros la facultad de arbitradores: Es extraordinaria porque dentro del arbitraje la ley
prefiere al árbitro de derecho, porque es el que da mejores garantías a las partes, puesto que se
asemeja mucho al juez letrado.
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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

H. Aprobar convenios: Estos convenios son acuerdos entre deudores y acreedores, y que están referidos
precisamente con la forma de pagar deudas. Esta facultad también de carácter patrimonial porque
incide en el patrimonio mismo del representado o poderdante.

I. Percibir: Es la atribución del mandatario para recibir las sumas de dinero, especies o frutos a que
puede ser condenada la parte contraria.

¿Cuándo se entienden conferidas las facultades del inciso 2º del artículo 7º del Código de
Procedimiento Civil?. Estas facultades, como dice el Código de Procedimiento Civil, requieren expresa
mención.
Aquí se ha presentado un problema referido a determinar qué significa esa “expresa mención”
que señala el legislador. El problema que se planteó, en definitiva, era saber si había que hacer una
enumeración una a una o si había que hacer una referencia genérica de dichas facultades. La
jurisprudencia se ha pronunciado en el sentido de establecer que es suficiente o bastaría una referencia
genérica al inciso 2º; en consecuencia, basta con señalar que al mandatario se le otorgan todas las
facultades del inciso 2º del artículo 7º del Código de Procedimiento Civil.
También si el mandante quiere restringirle facultades, tendría que indicarlo en forma expresa e
inequívoca.
¿Qué ocurre en un juicio si el mandatario judicial no se le otorgan o se le restringen las facultades
del inciso 2º del artículo 7º del Código de Procedimiento Civil?. En este caso, ese mandatario judicial, en
primer lugar, puede desempeñar su mandato normalmente. Respecto de todas aquellas facultades que no
se le hayan concedido a este mandatario judicial, la ley dice que, para poder hacer uso de todas o algunas
de estas atribuciones, ese escrito debe ser firmado por la propia parte junto con el mandatario, ante el
secretario del tribunal (artículo 2º, inciso 6º, Ley Nº 18.120), o en su defecto ante el jefe de unidad
administrativa que tenga a su cargo la administración de causas penales en los juzgados de garantía o
tribunales de juicio oral en lo penal.
En síntesis, lo importante aquí es que, en ciertos casos en que el mandatario no tiene las
atribuciones del inciso 2º del artículo 7º del Código de Procedimiento Civil, igual puede tenerlas,
siempre que cuente con la firma de la parte junto con la del mandatario judicial.

Mención aparte merece la situación especial de la Facultad de Delegar. Dentro del artículo 7º, inciso
1º, del Código de Procedimiento Civil, en su párrafo final se establece la facultad de delegación del mandato
judicial. Esto significa que el mandatario judicial puede traspasar sus atribuciones a un tercero, que va a ser la
persona que se le delegan las atribuciones que tenía primitivamente el mandatario judicial (naturalmente este
tercero tiene que tener “ius postulandi”). Todo esto a menos que se le limite o que se niega expresamente la
facultad de delegar.
Entonces surge inmediatamente la duda en el sentido de establecer cuál es la naturaleza que tiene esta
facultad de delegar. ¿Es ordinaria o extraordinaria?. Haciendo un análisis estricto no sería ni la una ni la otra,
porque las facultades ordinarias no se pueden restringir, y las facultades extraordinarias requieren expresa
mención. Se puede catalogar como una atribución especial, del momento que si no se dice nada se entiende
incorporada.

-o- Duración y término del mandato judicial:

Como señalamos previamente, el mandato judicial se entiende conferido por todo el juicio en que se
presente el mandato, hasta la ejecución completa de la sentencia definitiva. La regla en esta materia es que el
mandato judicial durará mientras en el proceso no haya constancia o testimonio de la expiración de su
mandato, manteniendo el procurador su responsabilidad.
Las causales de terminación del mandato judicial son las mismas que operan para el patrocinio, y que
son las siguientes: 1) La revocación del mandato judicial, que igualmente puede ser expreso o tácito; 2) La
renuncia del procurador, en cuyo caso también está obligado a ponerla en conocimiento de su mandante junto
con el estado del juicio, y se entenderá vigente el poder hasta que haya transcurrido el término de
emplazamiento desde la notificación de la renuncia al mandante; y 3) La muerte del procurador, pero no por
el fallecimiento del mandante, en conformidad a lo prescrito en el artículo 5º del Código de Procedimiento
Civil, y los artículos 396 y 529 del Código Orgánico de Tribunales.

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

-o- Paralelo entre el mandato judicial y el patrocinio:

Las principales diferencias entre el mandato judicial y el patrocinio son las siguientes:

• En cuanto al objeto o finalidad de cada una: El objeto del patrocinio es la defensa de los derechos de
una parte en juicio. En cambio, en el mandato judicial, el objeto que persigue es la representación
judicial de la parte, aunque esa representación tiene que estar en concordancia con la defensa.

• En cuanto al sujeto activo: En el patrocinio el sujeto activo solamente puede tener la calidad de
abogado. En cambio, tratándose del mandato judicial, la ley enumera otras personas, además de los
abogados, que podrían desempeñarse como mandatarios judiciales.

• En cuanto a la forma de constituir uno y otro: El patrimonio se constituye o perfecciona de acuerdo a


las normas del mandato civil, es decir, es de carácter consensual, bastando el acuerdo para que esté
perfecto. En cambio, tratándose del mandato judicial, éste es solemne, y en este caso la solemnidad la
constituye la escrituración.

* Sanciones para los casos en que no se cumpla con las obligaciones que impone la Ley Nº 18.120:

¿Qué ocurre si no se cumple con estas obligaciones de designar patrocinante y mandatario judicial?.
La ley dice lo siguiente:

- En el caso del patrocinio: El artículo 1º, inciso 2º, de la Ley Nº 18.120 dice que si no se cumple con
los requisitos exigidos, la solicitud respectiva no podrá ser proveída y se tendrá por no presentada para
todos los efectos legales. La norma agrega que las resoluciones que al respecto se dicten no serán
susceptibles de recurso alguno.

- En el caso del mandato judicial: Según el artículo 2º, inciso 4º, de la Ley Nº 18.120, si al tiempo de
pronunciarse el tribunal sobre el mandato, éste no estuviere legalmente constituido, el tribunal se
limitará a ordenar la debida constitución de aquél dentro de un plazo de tres días; extinguido este plazo
y sin otro trámite, se tendrá la solicitud por no presentada para todos los efectos legales. Finalmente, la
norma establece también que las resoluciones que se dicten sobre esta materia no serán susceptibles de
recurso alguno.

* Casos de comparecencia especial:

Además de lo estudiado hasta ahora, existen casos de comparecencia especial y que analizaremos a
continuación, y que se refieren a los siguientes casos: 1) La agencia oficiosa; 2) La representación de las
personas jurídicas; y 3) La representación de las personas ausentes.

(a) LA AGENCIA OFICIOSA: La ley señala que es posible la admisión de casos de comparecencia de una
persona que obre sin poder en beneficio de otra, con tal que éste ofrezca garantía de que el interesado
aprobará lo que se haya obrado en su nombre. En este caso, el tribunal, para aceptar la representación,
calificará las circunstancias del caso y la garantía ofrecida, y fijará un plazo para la ratificación del
interesado (artículo 6º, inciso 3º, Código de Procedimiento Civil), ello porque en principio la persona por
quien actúa no está obligada a aceptar la intervención del agente oficioso.
Para que esta figura jurídica opere en la práctica es necesario que este agente oficioso presente
una fianza o garantía llamada “fianza de rato”, para responder de cualquier perjuicio o daño que puede
originar la actuación del agente, y el interesado debe ratificar lo obrado en su nombre. En segundo lugar
el tribunal debe calificar las circunstancias del caso y apreciar la fianza que se ofrezca y debe establecer
un plazo dentro del cual el interesado debe proceder a ratificar estas situaciones.
El agente oficioso debe ser una persona capaz para actuar ante los tribunales, y si no tiene ius
postulandi, debe cumplir lo establecido en la Ley Nº 18.120, esto es, deberá designar mandatario judicial
y debe conferir patrocinio.
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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

Si el interesado, dentro del plazo que el juez señala, no ratifica, esas acciones no producen efecto y
serían nulas. A la inversa, si el interesado ratifica las actuaciones del agente oficioso dentro del plazo,
estas producen pleno efecto en el proceso.

(b) LA REPRESENTACIÓN DE LAS PERSONAS JURÍDICAS: Esta materia se encuentra regulada en el


artículo 8º del Código de Procedimiento Civil, norma que realiza algunas distinciones estableciendo
quienes son los representantes legales de las personas jurídicas. El Código distingue entre: 1) las
sociedades, sean civiles o comerciales, y 2) las corporaciones o fundaciones con personalidad jurídica.

- Tratándose de las sociedades civiles o comerciales, éstas son representadas por su gerente o
administrador. Para estos efectos, para conocer quién es el gerente o el administrador de la sociedad,
hay que analizar lo que señalen los respectivos estatutos.

- Tratándose de las corporaciones o fundaciones con personalidad jurídica, éstas deberán ser
representadas por el presidente de dichas entidades.

La ley agrega que todos estos representantes legales se entenderán autorizados para litigar a
nombre de ellas con las facultades que expresa el inciso 1° del artículo 7º del Código de Procedimiento
Civil (facultades ordinarias del mandato judicial), no obstante cualquiera limitación establecida en los
estatutos o actos constitutivos de la sociedad o corporación.
Al igual que en el caso de anterior, estos representantes legales, para actuar en juicio, tienen que
cumplir necesariamente con las exigencias establecidas en la Ley Nº 18.120, sobre comparecencia en
juicio. En consecuencia, si los representantes de estas personas jurídicas no poseen el ius postulandi,
deberán proceder a nombrar mandatario judicial y abogado patrocinante.
Por último, hay ciertas personas jurídicas que admiten una representación especial y para lo cual
hay que analizar cuál es la legislación de fondo aplicable en cada caso. Ejemplos: a las municipalidades
las representa legalmente el alcalde (artículo 63, letra a, Ley Nº 18.695), y al Fisco las representa
legalmente el Consejo de Defensa del Estado, a través de sus abogados o procuradores fiscales.

(c) LA REPRESENTACIÓN DE LAS PERSONAS AUSENTES: De acuerdo al artículo 11 del Código de


Procedimiento Civil, debemos entender por “ausente” a toda persona que ha abandonado el territorio de
la República y que se ve enfrentado posteriormente a un juicio, o bien que tiene interés en alguna gestión
no contenciosa.
La ley proporciona algunas reglas para determinar quien representa al ausente:

a. Si la persona todavía no se ausenta del país pero existe motivo justificado o fundado para hacerlo, el
interesado podrá solicitarle al juez una medida prejudicial que consiste en que se le exija a aquel cuya
ausencia se teme que constituya en el lugar donde va a entablarse el juicio un apoderado que lo
represente y que responda por las costas y multas en que sea condenado, bajo apercibimiento de
nombrársele un curador de bienes (artículo 285, Código de Procedimiento Civil).

b. Si la persona se ausentó del país y está en el extranjero, en este caso hay que analizar si esta persona
que se ausentó dejó o no constituido en Chile un mandatario.

 Si el ausente dejó constituido mandatario o procurador para que lo represente, hay que analizar si
ese mandatario tiene atribuciones para representarlo en juicio y, específicamente, para contestar
demandas. Si el procurador tiene estas atribuciones no hay problemas y a él se le notificará la
demanda (artículo 11, inciso 1º, Código de Procedimiento Civil); pero si no tiene atribuciones para
contestar demanda, hay que ver si el ausente tiene o no domicilio conocido en el extranjero; si lo
tiene, hay que entrar a notificarlo por exhorto internacional; y si no tiene domicilio conocido o se
ignora su paradero, en este caso tiene que asumir su representación el defensor de ausentes y será a
éste a quien se le debe notificar la demanda.

 Si el ausente no dejó constituido mandatario, en este caso también hay que distinguir si el ausente
tiene o no domicilio conocido en el extranjero. Si se conoce el paradero del ausente, hay que
notificarlo por exhorto; al contrario, si se ignora su paradero, hay que designarle un curador de
bienes (artículo 473, Código Civil; artículo 845, Código de Procedimiento Civil).

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

* Interrupción de la tramitación del juicio:

La instancia puede interrumpirse sea que se litigue personalmente o a través de un representante legal.
Aquí debemos distinguir dos situaciones: 1) el fallecimiento de la parte que litiga, y 2) el término de la
representación legal.

1. Fallecimiento de la parte que litiga: En este caso, surge la duda de determinar qué ocurre en el
fallecimiento de la parte, para ello debemos distinguir lo siguiente:

 Fallecimiento de la parte que litiga personalmente: En este caso la ley dice que si durante el juicio
fallece alguna de las partes que obre por sí misma, el procedimiento quedará en suspenso; es decir, se
procede a la paralización de pleno derecho o por el solo ministerio de la ley de la tramitación del
juicio. Es decir, desde el momento que fallece la parte se paraliza el procedimiento, lo que se haga
posteriormente será nulo, y debe ponerse en noticia de los herederos para que comparezcan a hacer
uso de su derecho en un plazo igual al del emplazamiento para contestar demandas (artículo 5º,
Código de Procedimiento Civil).

 Fallecimiento de la parte que no litiga personalmente: Si la parte que fallece no litigaba


personalmente o lo hacía debidamente representado, en este caso no se suspende la tramitación del
juicio, de manera que su muerte es irrelevante a la consecución del juicio.

2. Término de la representación legal: En este caso el tribunal permite interrumpir la instancia, porque esta
representación legal se acaba desde el momento que sucede el hecho que en concepto de la ley sustantiva
se pone fin a la representación. Esto tiene que constar fehacientemente en el expediente, o bien tiene que
comparecer al juicio la propia persona interesada, lo que implica que, en principio, la representación que
tenía el representante legal continúa.

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

V. LAS ACTUACIONES JUDICIALES

1.- Generalidades de las actuaciones judiciales:

Estos actos se encuentran regulados en el Título VII del Libro I del Código de Procedimiento Civil,
denominado “De las actuaciones judiciales”, en los artículos 59 y siguientes.

* Concepto de actos procesales:

Existen diversas acepciones sobre lo que debemos entender por actos procesales. Entre ellas nos
quedaremos con la del profesor Eduardo Couture, para quien “acto procesal es un acto jurídico emanado de
las partes, de los agentes de la jurisdicción o aún de terceros ligados al proceso susceptibles de crear,
modificar o extinguir efectos procesales”.

* Clasificación de los actos procesales:

Atendiendo al sujeto de la cual el acto emana, tenemos: 1) Actos procesales provenientes de las partes;
2) Actos procesales provenientes de los órganos jurisdiccionales o de sus auxiliares; y 3) Actos procesales
emanados de terceros.

1. Actos procesales provenientes de las partes: Aquí se incluye a los escritos, que es una especie de
actuación que tienen por finalidad general hacer o formular solicitudes a los tribunales, que pueden ser de
fondo o para dar curso progresivo al proceso. Ejemplos: la presentación y contestación de la demanda, la
confesión, la formulación de una tercería, etc.

2. Actos procesales provenientes de los órganos jurisdiccionales o de sus auxiliares: Consiste en todas las
diligencias que realice el tribunal y cualquiera de los auxiliares de la administración de justicia, y de la
cual debe dejarse constancia en el proceso. Ejemplos: la dictación de las distintas resoluciones judiciales,
que son actos que solamente pueden emanar de los tribunales; o las notificaciones que deben ser
practicadas por ministros de fe (receptores judiciales, secretarios de tribunal, etc.).

3. Actos procesales emanados de terceros que no son parte del juicio: Estos son actos de terceros que
también pueden cumplir ciertas diligencias en un proceso. Ejemplo: la declaración que prestan testigos
en juicio, los informes emanados por peritos, etc.

* Requisitos de validez de los actos procesales:

Los requisitos de los actos procesales son ciertas condiciones que establecidas en la ley para que el
acto pueda producir sus efectos, esto es, para que el acto sea válido; si no se cumplen, estas actuaciones
carecerán de valor. Los requisitos de validez, comunes a todo acto procesal, son los siguientes: 1) Deben ser
practicados por el funcionario que indica la ley; 2) Deben practicarse en días y horas hábiles, y algunos en
lugares hábiles; 3) De toda actuación debe dejarse testimonio escrito en el proceso; y 4) Deben ser autorizados
por el funcionario que indica la ley.

(1) LAS ACTUACIONES JUDICIALES DEBEN SER PRACTICADAS POR EL FUNCIONARIO QUE
INDICA LA LEY: Aquí se aplica el artículo 70 del Código de Procedimiento Civil, que señala que “todas
las actuaciones necesarias para la formación del proceso se practicarán por el tribunal que conozca de la
causa, salvo los casos en que se encomienden expresamente por la ley a los secretarios y otros ministros
de fe, o en que se permita al tribunal delegar sus funciones, o en que las actuaciones hayan de practicarse
fuera del lugar en que se siga el juicio”.
En consecuencia, la regla general es que las actuaciones judiciales deben ser practicadas por el
tribunal que conoce la causa. Sin embargo, esta regla general admite excepciones y ello ocurre en los
siguientes casos:

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

 Cuando la propia ley le encomiende la práctica de la diligencia al secretario o a otro funcionario.


Por ejemplo, en materia de notificaciones la ley encarga ejecutar estas actuaciones al secretario del
tribunal o a los receptores judiciales.

 Cuando la ley permite al tribunal delegar sus funciones. Por ejemplo, en ciertos casos la ley faculta
al juez para delegar la atribución de la tasación de las costas procesales (artículo 140, inciso 2º,
Código de Procedimiento Civil).

 En aquellas actuaciones que tengan que cumplirse o hayan de practicarse fuera del lugar en que se
siga el juicio o en un territorio jurisdiccional distinto. En este caso, por el principio de la
territorialidad, el juez no podría practicar actuaciones en un territorio jurisdiccional distinto, y para
esto es necesario delegar competencia y esto se produce por los llamados exhortos; es decir, a través
de una comunicación escrita en que el juez solicita a un tribunal de un territorio jurisdiccional
distinto que practica una determinada actuación.

(2) LAS ACTUACIONES JUDICIALES DEBEN SER PRACTICARSE EN DÍAS Y HORAS HÁBILES, Y
ALGUNAS ACTUACIONES ESPECIALES EN CIERTOS LUGARES HÁBILES: La regla general es que
las actuaciones judiciales deben practicarse en días y horas hábiles (artículo 59, inciso 1º, Código de
Procedimiento Civil), y algunas actuaciones especiales deben practicarse en ciertos lugares hábiles (por
ejemplo, las notificaciones personales). Para estos efectos se considerarán días hábiles los no feriados, y
son horas hábiles las que median entre las ocho y las veinte horas (artículo 59, inciso 2º, Código de
Procedimiento Civil).
Aquí le corresponde al legislador establecer cuáles son los días feriados; pero en general se dice
que son feriados los días domingos y festivos. En esta materia, hay diversas leyes que se refieren a lo
anterior, entre ellas la Ley Nº 2.977, de 1° de febrero de 1915, que señala precisamente cuáles son los
días feriados.
Sin perjuicio de esta regla general, existen ciertos casos de excepción en que las actuaciones
judiciales pueden llevarse a efecto en días y horas que habitualmente serían inhábiles. Estos casos de
excepción son los siguientes:

 Cuando haya causa urgente que lo exija, los tribunales pueden, a solicitud de parte, habilitar para
la práctica de actuaciones judiciales días u horas inhábiles (artículo 60, Código de Procedimiento
Civil). Se estimarán urgentes para este caso: 1) las actuaciones cuya dilación pueda causar grave
perjuicio a los interesados, 2) las actuaciones cuya dilación pueda causar grave perjuicio a la buena
administración de justicia, 3) las actuaciones cuya dilación pueda hacer ilusoria una providencia
judicial. El tribunal apreciará la urgencia de la causa y resolverá sin ulterior recurso.

 Cuando deba practicarse la notificación personal, ya que dependiendo del lugar en que se realice la
ley permite que se practiquen en cualquier día y hora.

 Tratándose de actuaciones penales o criminales, en conformidad al artículo 14 del Código Procesal


Penal, “todos los días y horas serán hábiles para las actuaciones del procedimiento penal y no se
suspenderán los plazos por la interposición de días feriados”.

El artículo 60 del Código de Procedimiento Civil hay que complementarlo con el artículo 314 del
Código Orgánico de Tribunales. Este último precepto establece lo que se denomina “feriado de
vacaciones” que tiene lugar durante el mes de febrero de todos los años (desde el 1º de febrero hasta el
primer día hábil del mes de marzo). Este período es feriado y no, por ende, se podrían practicar
actuaciones judiciales en materia civil; sin embargo, la propia norma señala que ciertas y determinadas
actuaciones se pueden practicar en este período, como, por ejemplo, en los actos judiciales no
contenciosos, en los juicios posesorios, en los juicios de alimentos, etc.

(3) DE TODA ACTUACIÓN JUDICIAL DEBE DEJARSE TESTIMONIO O CONSTANCIA ESCRITA EN EL


PROCESO: De toda actuación deberá dejarse testimonio escrito en el proceso (artículo 61, inciso 1º,
Código de Procedimiento Civil). Esta constancia escrita debe hacerse cumpliéndose los requisitos y
formalidades que en ella se indican, es decir:

- Debe contener expresión del lugar, día, mes y año en que se verifique, y en algunos casos la hora,
cuando la ley lo exige.
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Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

- Debe dejarse testimonio también de las formalidades con que se haya procedido.

- Finalmente deben señalarse las demás indicaciones que la ley o el tribunal dispongan.

A continuación, luego de cumplirse con estas formalidades, y previa lectura, firmarán todas las
personas que hayan intervenido; y si alguna no sabe o se niega a hacerlo, se expresará esta circunstancia.
De esta norma se desprende que la constancia de la diligencia debe ser completa y circunstanciada.
En el nuevo procesal penal la situación es relativamente distinta. En efecto, de acuerdo al artículo
39 del Código Procesal Penal, de las actuaciones realizadas por o ante el juez de garantía, el tribunal de
juicio oral en lo penal, las Cortes de Apelaciones y la Corte Suprema se levantará un registro que se
efectuará por cualquier medio apto para producir fe, que permita garantizar la conservación y la
reproducción de su contenido. Dicho registro se hará por cualquier medio que asegure su fidelidad, tal
como audio digital, video u otro soporte tecnológico equivalente.

(4) LAS ACTUACIONES JUDICIALES DEBEN SER AUTORIZADAS POR EL FUNCIONARIO QUE
INDICA LA LEY: La autorización del funcionario a quien corresponda dar fe o certificado del acto es
esencial para la validez de la actuación. Autorizar la diligencia significa que el funcionario a quien
corresponde dar fe del acto debe firmar la autorización.
En materia civil, este funcionario es variable, depende de lo que la ley señale en cada caso, pero
normalmente corresponde al secretario del tribunal y, por excepción, a otros funcionarios, como los
receptores judiciales. En materia penal, en tanto, de acuerdo al artículo 389 G del Código Orgánico de
Tribunales, corresponderá al jefe de la unidad administrativa que tenga a su cargo la administración de
causas del respectivo juzgado o tribunal autorizar el mandato judicial y efectuar las certificaciones que la
ley señale expresamente.

Además de lo anteriormente señalado, hay ciertos requisitos que podrían exigirse para determinadas
actuaciones que están determinadas expresamente en la ley (artículos 62 y 63, Código de Procedimiento
Civil). Ejemplo: cuando es necesario tomar o prestar juramento a alguno de los concurrentes, o en aquellas
actuaciones en que se interrogue un intérprete.

* Formas en que pueden decretarse las actuaciones judiciales:

Esto es importante porque dependiendo de la forma en que la actuación se ordene, esa actuación o
diligencia se va a llevar a efecto ya sea inmediatamente o después de transcurrido cierto caso. Al respecto,
existen tres formas en que las actuaciones judiciales pueden ordenarse o decretarse, y que son las siguientes:
a) Diligencia con conocimiento de la parte contraria; b) Diligencia con citación de la parte contraria; y c)
Diligencia con audiencia de la parte contraria.

a) Diligencia con conocimiento de la parte contraria: Es aquella que se puede llevar a efecto tan pronto
como se notifique a la parte contraria la resolución que ordena dicha diligencia (artículo 69, inciso 2º,
Código de Procedimiento Civil), de manera que en este caso el conocimiento es sinónimo de
notificación judicial. De manera que se cumple tan pronto como se practica dicha notificación.

b) Diligencia con citación de la parte contraria: Es aquella que se puede llevar a efecto después de
transcurridos tres días fatales luego que se ha notificado a la parte contraria de la resolución que se
ordenó. Es preciso, en este caso, esperar tres días para que, dentro de dicho plazo, la parte contraria
pueda oponerse o deducir observaciones, suspendiéndose en tal caso la diligencia hasta que se resuelva
el incidente.
De acuerdo a lo anterior, después de la respectiva notificación existen dos posibilidades que se
pueden presentar: 1) Que la parte no se oponga una vez transcurridos los tres días; y 2) Que la parte se
oponga dentro de el mencionado plazo.

- Si no hay oposición de la parte contraria transcurrido el plazo de tres días, se cumplirá o llevará a
efecto la diligencia respectiva.

- Si hay oposición de la parte contraria dentro del plazo de citación, esto es, que formule
observaciones u oposiciones a la diligencia, se formará un incidente, que debe tramitarse y que el
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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

juez deberá fallar, y sólo una vez que el tribunal resuelva este incidente, y en la medida que el fallo
de este incidente sea favorable a la parte que solicitó la diligencia, ésta se cumplirá. A la inversa, si el
incidente es desfavorable, esta diligencia no podrá practicarse.

c) Diligencia con audiencia de la parte contraria: Es aquella que no pueden llevarse a efecto sin que antes
se oiga a la parte contraria, esto significa que cuando se pide la diligencia el juez tiene que “conferirle
traslado” a la parte contraria y para cuyo efecto tiene un plazo de tres días para exponer lo que estime
conveniente.
Estas diligencias dan origen de inmediato a un incidente, sea que la parte contraria conteste o no
el traslado conferido. Si este incidente se resuelve favorablemente a la parte que solicitó la diligencia, se
cumplirá la actuación solicitada. Al contrario, si el juez la rechaza, en ese caso se entiende que no puede
llevarse a cabo la diligencia.
Por ejemplo, el artículo 336, inciso 1º, del Código de Procedimiento Civil, que está referido a
ciertas actuaciones en el período o término probatorio, donde se puede pedir aumento de este período
probatorio. En este caso, la prueba puede rendirse en Chile o en el extranjero: 1) Si la prueba se rinde
dentro del territorio de la República, se otorgará con previa citación de la parte contraria; y 2) si la
prueba se rinde fuera del país (en el extranjero), se decretará con audiencia de la parte contraria.

De estas tres formas la regla general es que sea diligencia con conocimiento, o sea, que se realice tan
pronto como se notifique la resolución que acoge la petición de parte para realizar la actuación.

3.- Los exhortos:

En conformidad al artículo 7º del Código Orgánico de Tribunales, “los tribunales sólo podrán ejercer
su potestad en los negocios y dentro del territorio que la ley les hubiere respectivamente asignado”. Sin
embargo, la misma norma agrega que lo anterior “no impide que en los negocios de que conocen puedan
dictar providencias que hayan de llevarse a efecto en otro territorio”.
El Exhorto se define como “aquella comunicación escrita que envía un tribunal que conoce de un
proceso a otro tribunal de distinto territorio jurisdiccional y por medio de la cual se solicita a este último
practicar una o más diligencias determinadas que han de practicarse en ese otro territorio jurisdiccional”.
De acuerdo a lo anterior, en todo exhorto se distinguen dos tribunales: 1) el tribunal exhortante, que es
el que dirige la comunicación; y 2) el tribunal exhortado, que es el que la recibe e imparte la orden de que se
cumpla.
Los requisitos o condiciones necesarias para que procedan los exhortos son los siguientes:

- Que se trate de practicar diligencias fuera del territorio jurisdiccional del juez que conoce la causa.

- Que el juez que conoce del proceso ordene expresamente delegar atribución mediante resolución
judicial.

- Que se encomiende una o más diligencias concretas o determinadas, pero no puede referirse en ningún
caso a la dictación de la sentencia.

En cuanto al contenido del exhorto, en general es necesario acompañar a él todos los escritos,
resoluciones o actuaciones necesarias para que se pueda cumplir adecuadamente la diligencia, sin perjuicio de
que el “oficio” o la comunicación contenga todas las explicaciones y facultades necesarias. Siempre esto es a
petición de parte.
Frente al exhorto hay que analizar el contenido del exhorto y cómo se va a diligenciar en el otro
tribunal.

1. Contenido del exhorto: Toda la información hay que proporcionarla al juez, a través del contenido del
exhorto. En este sentido, todo exhorto debe contener: 1) los escritos, decretos y explicaciones necesarias
para que el tribunal exhortado pueda practicar las diligencias encomendadas adecuadamente; y 2) la
firma del juez y del secretario del tribunal que conoce la causa, y si el tribunal es colegiado deberá ser
firmado por su presidente y secretario.

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

2. Diligenciamiento del exhorto: Quien debe diligenciar el exhorto es precisamente la parte interesada que
solicitó esa comunicación; por tanto, el diligenciamiento es de de responsabilidad del solicitante. El
exhorto, en principio, lo puede diligenciar el mismo representante o mandatario judicial de la parte que
lo pide ante el tribunal exhortado, a menos que el exhorto señale expresamente que lo puede diligenciar
cualquier persona que tenga capacidad para actuar ante los tribunales, es decir, debe tener ius postulandi.
En esta materia se aplican las reglas de comparecencia en juicio.

Una vez que es recepcionado el exhorto, el juez exhortado debe practicar las diligencias específicas
encomendadas, sin que pueda practicar otras gestiones que las necesarias a fin de darle curso y habilitar al
juez de la causa para que resuelva lo conveniente (artículo 71, inciso 3º, Código de Procedimiento Civil).
Los exhortos, finalmente, son susceptibles de clasificarse en dos grandes grupos: 1) exhortos
nacionales, y 2) exhortos internacionales.

(1) Exhortos nacionales: Los exhortos nacionales, tal como lo indica su nombre, son aquellas
comunicaciones entre tribunales chilenos, dentro del territorio de la República. Los exhortos nacionales
pueden, a su vez, subclasificarse en simples exhortos y exhortos ambulantes o circulatorios.
La forma de remitir el exhorto es a través o por conducto de Correos de Chile. Sin perjuicio que
el tribunal exhortante, en casos especiales o calificados, disponga que el exhorto se le entregue a la parte
que lo haya solicitado para que gestione su cumplimiento, es decir, que sea llevado por mano.

(2) Exhorto internacional: Es aquel que debe ser cumplido por una autoridad judicial extranjera y en
territorio extranjero. En este caso, se dirige la comunicación por conducto de la Corte Suprema en Chile
y ésta, según la ley, debe enviar el exhorto al Ministerio de Relaciones Exteriores para que sea éste el que
lo despache o le dé curso de la forma en que esté establecido en los tratados internacionales celebrados
con el respectivo país o en la forma que señale el gobierno.
A través de esta misma vía o mecanismo se reciben los exhortos de los tribunales extranjeros que
deben cumplirse en Chile.

4.- Plazos o términos:

Esta materia se encuentra regulada en los artículos 64 y siguientes del Código de Procedimiento Civil,
y 48, 49 y 50 del Código Civil.
El concepto de plazo no lo encontramos en la ley procesal, pero sí en las normas sustantivas civiles.
Desde este punto de vista, el plazo se puede definir como “el hecho futuro y cierto del cual depende el
ejercicio o la extinción de un derecho”.
Si vamos al campo procesal, diremos que plazo “es el tiempo que concede la ley, juez o parte para la
ejecución de un acto determinado dentro del proceso, o el período dentro del cual se permite realizar una
determinada materia en el proceso”.
Estos plazos son susceptibles de clasificarse según los distintos puntos de vista o criterios que se
considere.

(1) Considerando el origen del plazo en materia procesal, distinguimos entre plazo legal, plazo judicial y
plazo convencional.

o Plazo legal: Es aquel que fija el legislador, y que constituye la regla general. Ejemplo: el plazo de
contestación de la demanda previsto en el artículo 259 del Código de Procedimiento Civil.

o Plazo judicial: Es aquel que es fiado por el juez, siempre y cuando esté facultado por la propia ley
para establecerlo. Ejemplo: los jueces tienen atribuciones para fijar plazos especiales de prueba, de
acuerdo al artículo 340, inciso 2º, del Código de Procedimiento Civil.

o Plazo convencional: Es el que emana del convenio de las partes. Ejemplo: las partes pueden restringir
el número de días que dure el término probatorio (artículo 328, inciso 2º, Código de Procedimiento
Civil).

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

(2) Considerando el momento en que el plazo se va a iniciar, se distingue entre plazo individual y plazo
común.

o Plazo individual: Es aquel que comienza a correr para cada parte desde el momento mismo en que se
notifica la resolución correspondiente (artículo 65, inciso 1º, Código de Procedimiento Civil). Esta es
la regla general. Ejemplo: el plazo para apelar es individual, el demandante podrá apelar cuando se le
notifica, y podrían ser fechas distintas (artículo 189, inciso 1º, Código de Procedimiento Civil).

o Plazo común: Es aquel que corre conjuntamente para todas las partes desde el momento en que se
practica la última notificación. Ejemplo: el término probatorio corre desde que es notificado el último
(artículo 327, inciso 1º, Código de Procedimiento Civil).

(3) Considerando el momento en que precluye el derecho que debe ejercerse, se clasifica el plazo en fatal y
no fatal.

o Plazo fatal: Es aquel con cuyo vencimiento se extingue o precluye el derecho para ejercer una
determinada actividad procesal. Ejemplos: el plazo de contestación de la demanda o para oponerse a
la ejecución.

o Plazo no fatal: Es aquel a cuyo vencimiento aún es posible realizar la actividad procesal a menos que
el trámite se dé por cumplido en rebeldía; de manera que mientras la parte contraria no acuse la
rebeldía, se puede ejercer el derecho.

La regla general dentro de nuestro sistema procesal es que los plazos sean fatales. Así lo señala el
artículo 64 del Código de Procedimiento Civil, que dice en el encabezado que “los plazos que señala este
Código son fatales”, cualquiera sea la forma en que se exprese.

(4) Considerando las unidades de tiempo del plazo, se habla de plazos de días, plazos de meses y plazos de
años (en algunos casos, incluso, se habla de plazos de horas, pero son excepcionales).

o Plazos de días: Constituye la regla general dentro del procedimiento. Ejemplos: el plazo para rendir
prueba será de veinte días en el juicio ordinario (artículo 328, inciso 1º, Código de Procedimiento
Civil); el plazo para interponer la apelación será de cinco días (artículo 189, Código de
Procedimiento Civil).

o Plazos de meses: Son excepcionales y se establecen para los efectos del abandono del procedimiento
(artículo 152, Código de Procedimiento Civil).

o Plazos de años: Son aun más excepcionales y están establecidos para los efectos de la prescripción.
Ejemplo: la prescripción de la acción ejecutiva (artículo 442, Código de Procedimiento Civil).

Esta es una clasificación que tiene importancia para efectos del cómputo del plazo. Aquí se aplica
el artículo 66 del Código de Procedimiento Civil que debe complementarse con el artículo 50 del Código
Civil. En esta materia, todos los plazos son completos y corren hasta el último día inclusive.
En el caso de los plazos de días, la ley establece que estos se entienden suspendidos durante los
días feriados.
En cuanto a los plazos de meses y años se cuentan ininterrumpidamente; estos son plazos
seguidos, salvo que la ley exprese otra cosa. Ejemplo: el artículo 152 del Código de Procedimiento Civil,
que establece que el procedimiento se entiende abandonado cuando las partes han cesado en su
prosecución durante seis meses; este plazo se cuenta incluyendo el mes de febrero, que corresponde al
feriado de verano para el Poder Judicial.

(5) Considerando la posibilidad que el plazo se extienda más allá de su duración, distinguimos entre plazo
prorrogable e improrrogable.

o Plazos prorrogables: Son todos aquellos que podrían durar más allá del tiempo que la ley señala
como duración. Ejemplo: el término probatorio extraordinario.

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

o Plazos improrrogables: Son aquellos que no permiten ser ampliados más allá de la duración de su
plazo.

La ley dice que solamente son prorrogables los plazos judiciales bajo ciertas condiciones: a) Que
se solicite la ampliación antes del vencimiento del plazo; y b) Que se alegue justa causa, es decir, que se
esgrima algún fundamento plausible, la cual será calificada por el juez prudencialmente.

5.- La rebeldía:

Esta es una institución propia del derecho procesal que se regula en los artículos 78 a 81 del Código de
Procedimiento Civil.
La rebeldía en términos generales consiste en “la declaración en forma expresa que hace un tribunal
acerca de la pérdida o extinción de un derecho luego de expirado un plazo no fatal y, en consecuencia, el
trámite debe darse por cumplido en ausencia de la parte”, esto con la finalidad que el proceso tenga que seguir
avanzando.
La rebeldía no opera para los plazos fatales que indica el Código de Procedimiento Civil, los cuales se
extinguen por el solo ministerio de la ley; y el Código lo establece para los plazos judiciales.
Mediante la declaración de rebeldía el tribunal declara cumplido el trámite procesal de que se trate y
resolverá el juez lo que convenga para la continuación del juicio sin certificado previo del secretario.
La rebeldía tiene efectos distintos según si se produce en primera o segunda instancia.

1. Rebeldía en primera instancia: Si el litigante está rebelde, éste no puede ser olvidado del juicio por la
parte contraria, hay que seguir notificándolo de las resoluciones que se dicten o que recaigan en el juicio.
Respecto de cada trámite por separado y a medida que se vayan aconteciendo, deberá irse declarando la
rebeldía de la parte contraria y teniéndosele por evacuado. La rebeldía en primera instancia tiene, por
tanto, efectos particulares, y se refiere a un trámite específico.

2. Rebeldía en segunda instancia: Esto produce consecuencias distintas para las partes. Si el apelante no
comparece oportunamente, el recurso se extingue y se declara desierta la apelación; y si es el apelado es
el que no comparece, el recurso se puede tramitar en su rebeldía sin necesidad de notificarle las
resoluciones que se dicten, las cuales producirán sus efectos respecto del apelado rebelde desde que se
pronuncie. Como puede observarse, la rebeldía en segunda instancia produce efectos absolutos y
generales.

6.- Las resoluciones judiciales:

La ley no entrega un concepto de lo que debemos entender por resoluciones judiciales, por ello hay
que ajustarse a lo señale la doctrina. Según Casarino, “es todo acto que emana del tribunal, destinado a
sustanciar o fallar la controversia material del juicio”.
Las resoluciones judiciales son pronunciamientos de parte de los órganos jurisdiccionales, que
cumplen las siguientes finalidades:

a) Sirven para sustanciar y tramitar el proceso, lo cual significa que el juez puede disponer u ordenar las
diligencias o actuación que se pronuncien en el proceso.

b) Permiten pronunciarse respecto de solicitudes que hacen valer las partes, a través de los escritos
respectivos.

c) Los jueces fallan la controversia a través de una resolución especial que es la sentencia definitiva, y que
es la resolución más importante, tanto para el tribunal como para las partes, pues es la que resuelve el
conflicto jurídico.

Las resoluciones judiciales admiten ser clasificadas desde diversos puntos de vista o criterios a
considerara. A saber:

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

(1) Atendiendo a su contenido, las resoluciones judiciales se clasifican en: a) sentencias definitivas, b)
sentencias interlocutorias, c) autos y d) decretos. Esta clasificación se encuentra contemplada en el
artículo 158 del Código de Procedimiento Civil.

(2) Atendiendo a la clase de tribunal que lo pronuncie, se clasifican en: a) resoluciones emanadas de los
tribunales ordinarios, b) resoluciones emanadas de los tribunales especiales, y c) resoluciones emanadas
de los tribunales arbitrales.

(3) Considerando el grado jurisdiccional o la instancia en que pueden pronunciarse las resoluciones
judiciales, tenemos: a) resoluciones de única instancia, b) resoluciones de primera instancia, y c)
resoluciones de segunda instancia, las que se subclasifican, a su vez, en sentencias confirmatorias,
revocatorias y modificatorias.

(4) Atendiendo a la nacionalidad de los tribunales que dicta las resoluciones, éstas se clasifican en: a)
resoluciones dictadas por tribunales nacionales, y b) resoluciones dictadas por tribunales extranjeros.

* Clasificación de las resoluciones judiciales en conformidad al artículo 158 del Código de Procedimiento
Civil:

Como señalamos anteriormente, atendiendo a su contenido las resoluciones judiciales se clasifican en


sentencias definitivas, sentencias interlocutorias, autos y decretos (artículo 158, inciso 1º, Código de
Procedimiento Civil).
De todas las clasificaciones que señalamos previamente, la del artículo 158 del Código de
Procedimiento Civil es la más relevante, principalmente por las siguientes razones que pasamos a enunciar:

 Dependiendo de la clase de resolución, distintos serán sus requisitos que se exigen, tanto de forma
como de fondo.

 Dependiendo de la clase de resolución de que se trate, diferentes serán los recursos procesales que
pueden hacerse valer en su contra.

 Dependiendo de la naturaleza de estas resoluciones, distintos serán los efectos que producen cada una
de ellas. Esto es particularmente importante respecto de la cosa juzgada.

 En relación a las notificaciones, dependiendo de qué resolución se trate, distinta será la forma de
notificar unas y otras.

 En relación con los tribunales colegiados, será distinto el número de ministros que deben intervenir en
la dictación de la resolución.

 También tiene importancia para determinar en cada caso la forma en que los tribunales superiores van
a conocer de ciertos recursos, particularmente si se conocen en cuenta o previa vista de la causa.

1. DECRETOS, PROVIDENCIAS O PROVEÍDOS: De acuerdo al artículo 158, inciso 5º, del Código de
Procedimiento Civil, “se llama decreto, providencia o proveído el que, sin fallar sobre incidentes o sobre
trámites que sirvan de base para el pronunciamiento de una sentencia, tiene sólo por objeto determinar o
arreglar la substanciación del proceso”. Esta norma debe concordarse o debe relacionarse con el artículo
70, inciso 3º, del Código Orgánico de Tribunales, que señala que “se entienden por providencias de mera
sustanciación las que tienen por objeto dar curso progresivo a los autos, sin decidir ni prejuzgar ninguna
cuestión debatida entre partes”.
De acuerdo a lo anterior, podemos sostener que este tipo de resoluciones judiciales tiene como
características los siguientes dos aspectos: 1) A través de ellos los tribunales no pueden fallar ninguna
cuestión de fondo debatida entre las partes; y 2) Tienen por finalidad esencial darle curso progresivo a los
autos.
Ejemplos: la resolución que recae sobre el escrito de demanda en donde se le da curso a ella; la
resolución que ordena dar cuenta; etc.
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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

2. AUTOS: El artículo 158, inciso 4º, del Código de Procedimiento Civil dice que “se llama auto la
resolución que recae en un incidente no comprendido en el inciso anterior”. En consecuencia, auto “es
una resolución judicial que falla un incidente sin establecer derechos permanentes a favor de las partes”.
Estos derechos permanentes no están definidos; esto, en consecuencia, se trata de una cuestión de
hecho. La doctrina ha dicho que derecho permanente es aquel que después de adquirirlo, al fallarse por el
tribunal, subsiste en el tiempo, incorporándose al patrimonio del sujeto, y subsiste una vez que ha
terminado el proceso.
Ejemplo: en un juicio de alimentos, se pueden solicitar alimentos provisorios y se resuelve a
través de un auto, porque no resuelve derechos permanentes, de manera que para que ello ocurra habrá
que esperar la dictación de la sentencia definitiva.

3. SENTENCIAS INTERLOCUTORIAS: Según el artículo 158, inciso 3º, del Código de Procedimiento
Civil, “es sentencia interlocutoria la que falla un incidente del juicio, estableciendo derechos
permanentes a favor de las partes, o resuelve sobre algún trámite que debe servir de base en el
pronunciamiento de una sentencia definitiva o interlocutoria”.
En base a lo anteriormente señalado, se desprende que esta sentencia tiene dos funciones distintas
o es de dos clases: 1) Aquellas que fallan un incidente estableciendo derechos permanentes a favor de las
partes; y 2) Aquellas que resuelven sobre trámites que deben servir de base en el pronunciamiento de una
posterior sentencia.

a) La sentencia interlocutoria que falla un incidente del juicio, estableciendo derechos permanentes a
favor de las partes: Ejemplos: la sentencia que resuelve el desistimiento de la demanda; la que
declara el abandono del procedimiento por inactividad de las partes; la sentencia que declara desierto
un recurso de apelación; la que resuelve una excepción dilatoria; etc.

b) La sentencia interlocutoria que resuelve sobre algún trámite que debe servir de base en el
pronunciamiento de una sentencia definitiva o interlocutoria: Ejemplos: la resolución que recibe la
causa a prueba, que sirve de base para dictar la sentencia definitiva; la que cita a las partes a oír
sentencia, ya que si no se cumple con esto la sentencia posterior es nula; la que ordena se despache
mandamiento de ejecución y embargo, en el juicio ejecutivo; etc.

Las sentencias interlocutorias es posible clasificarlas de otra forma para determinar la


procedencia del recurso de casación. En consecuencia, según sea procedente o improcedente el recurso
de casación, las sentencias interlocutorias se clasifican en: 1) Interlocutorias que ponen término al juicio
o hacen imposible su continuación, y 2) Interlocutorias que no ponen término al juicio o no hacen
imposible su continuación. Dentro de las primeras encontramos, por ejemplo, la resolución que acepta el
desistimiento de la demanda o la que declara abandonada el procedimiento; y dentro de las segundas, la
resolución que recibe la causa a prueba.
El recurso de casación procede solamente respecto de aquellas sentencias interlocutorias que
ponen término al juicio o hacen imposible su continuación.

4. SENTENCIAS DEFINITIVAS: En conformidad al artículo 158, inciso 2º, del Código de Procedimiento
Civil, “es sentencia definitiva la que pone fin a la instancia, resolviendo la cuestión o asunto que ha sido
objeto del juicio”.
De manera que para que la sentencia sea calificada de definitiva, deben cumplirse dos requisitos:
1) Que la resolución ponga fin o término a la instancia de que se trate; y 2) Que resuelva la cuestión o
asunto que ha sido objeto del juicio.
La “instancia”, para estos efectos, es cada uno de los grados jurisdiccionales fijados por la ley a
los diversos asuntos que se entregan a los tribunales de justicia para su conocimiento y fallo.
Las sentencias definitivas, dependiendo de la instancia en que se pronuncie la sentencia por los
tribunales, se pueden clasificar en: A) Sentencias de única instancia; B) Sentencias de primera instancia;
y C) Sentencias de segunda instancia.
A su vez, las sentencias definitivas de segunda instancia se pueden subclasificar en:
confirmatorias, modificatorias y revocatorias, según lo que vaya a hacer esa sentencia de segunda
instancia en relación a la primera instancia (según que mantenga, modifique o revoque lo resuelto en
primera instancia).

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

 Sentencias confirmatorias: Son aquellas que mantienen en todas sus partes la sentencia de primera
instancia.

 Sentencias modificatorias: Son aquellas que le hacen algunas alteraciones a la sentencia dictada en
primera instancia, pero sin cambiarla totalmente.

 Sentencias revocatorias: Son aquellas que resuelven en sentido opuesto o contrario al fallo de
primera instancia.

Las sentencias de casación, tanto las que rechazan el recurso como las que lo acogen, no son
propiamente sentencias definitivas porque, como sabemos, la casación no constituye instancia.
Además de esta clasificación, existe otra que nos entrega la doctrina. En este sentido,
considerando el contenido de la sentencia, tenemos sentencias definitivas de condena, declarativa y
constitutiva.

o Sentencia definitiva de condena: Es aquella que impone una determinada prestación y que, por este
motivo, permite exigir su cumplimiento forzado.

o Sentencia definitiva declarativa: Es aquella que se limita a un determinado pronunciamiento acerca


de una sentencia y sin que esto permita obtener el cumplimiento forzado de dicha decisión.

o Sentencia definitiva constitutiva: Es aquella que crea estados jurídicos nuevos y producen efecto
absoluto. Ejemplo: la sentencia de divorcio, que crea un estado civil nuevo.

-o- Sentencia de término:

El Código de Procedimiento Civil en algunas de sus disposiciones establece las llamadas “sentencias
de término”. Se utiliza esa expresión, por ejemplo, en el artículo 98 del Código de Procedimiento Civil,
cuando dice que la acumulación de autos “se podrá pedir en cualquier estado del juicio antes de la sentencia
de término”.
Sin embargo, nuestro Código no señala qué debemos entenderse por sentencia de término. De manera
que debemos recurrir a la doctrina de los autores, quienes han entendido por sentencia de término como
“aquella sentencia, tanto definitiva como interlocutoria, que pone término o que recae en la última instancia
del juicio”.
De este modo, si un juicio se falla en única instancia, la sentencia que recae en esa única instancia
tendrá la calidad de sentencia de término. Asimismo, si el juicio se sigue tanto en primera como en segunda
instancia, será sentencia de término la que recae en la segunda instancia.

-o- Sentencia firme o ejecutoriada:

Esta materia se encuentra tratada en el artículo 174 del Código de Procedimiento Civil, que señala
precisamente cuándo debe entenderse que la resolución está firme o ejecutoriada.
De acuerdo a esta norma, “se entenderá firme o ejecutoriada una resolución desde que se haya
notificado a las partes, si no procede recurso alguno en contra de ella; y, en caso contrario, desde que se
notifique el decreto que la mande cumplir, una vez que terminen los recursos deducidos, o desde que
transcurran todos los plazos que la ley concede para la interposición de dichos recursos, sin que se hayan
hecho valer por las partes. En este último caso, tratándose de sentencias definitivas, certificará el hecho el
secretario del tribunal a continuación del fallo, el cual se considerará firme desde este momento, sin más
trámites”.
En consecuencia, para determinar cuando una sentencia se encuentra firme o ejecutoriada hay que
distinguir si proceden o no recursos en su contra:

1) Si no procede recurso alguno en contra de la resolución, es decir, cuando la ley no contempla recurso
impugnable en su contra, se entenderá firme o ejecutoriada desde que la resolución se notifica legalmente
a las partes.

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

2) Si proceden recursos en su contra, hay que subdistinguir si estos recursos fueron interpuestos o no:

- Si procediendo recursos, ellos fueron interpuestos y han sido fallados, se entenderá firme o
ejecutoriada desde que se notifique el decreto que lo manda a cumplir una vez terminados los
recursos (cuando ordena el cúmplase de la sentencia).

- Si procediendo recursos, ellos no fueron interpuestos, se entenderá firme o ejecutoriada la resolución


desde que se agotan todos los plazos que la ley establece para interponer tales recursos, sin que estos
se hayan hecho valer. En este caso, la ley agrega que si se trata de sentencia definitiva el secretario
del tribunal debe certificar el hecho de que transcurrieron los plazos y no se hizo valer el recurso a
continuación del fallo, y desde este instante se entiende firme o ejecutoriada, sin más trámites.

-o- Sentencias que causan ejecutoria:

Hay otra clase de sentencias que, sin estar ejecutoriadas, se pueden cumplir no obstante que existan o
puedan existir recursos pendientes en su contra. Estas son las sentencias que causan ejecutoria. Se entienden
por tales “aquellas que pueden hacerse cumplir no obstante existir recursos pendientes en su contra”.
Ejemplos: cuando se concede un recurso de apelación en el sólo efecto devolutivo; o las sentencias
definitivas de segunda instancia, no obstante, hallarse pendiente recurso de casación en el fondo, toda vez que
aquel no suspende el cumplimiento de la sentencia recurrida.

* Requisitos de las resoluciones judiciales:

En los requisitos de las resoluciones judiciales se distinguen: 1) los requisitos de carácter general,
aplicables o comunes a todas las resoluciones; y 2) los requisitos de carácter especial, establecidos para cada
resolución en particular.

1) REQUISITOS DE CARÁCTER GENERAL:

Estos son requisitos formales a que debe sujetarse toda resolución judicial, y están indicados en los
artículos 61 y 169 del Código de Procedimiento Civil, y son los siguientes:

- 1º.- Debe expresar en letras la fecha y lugar en que se expida. Ejemplo: en Concepción, a ocho de
octubre de dos mil uno.

- 2º.- Debe llevar al pie la firma del juez o jueces que la dicten o intervengan en el acuerdo . Pero, cuando
después de acordada una resolución y siendo varios los jueces se imposibilite alguno de ellos para
firmarla, bastará que se exprese esta circunstancia en el mismo fallo.

- 3º.- Debe contener la autorización del secretario del mismo tribunal que pronunció la resolución y,
tratándose de las resoluciones pronunciadas por los juzgados de garantía o tribunales de juicio oral en
lo penal, su autorización, será efectuada por el jefe de la unidad administrativa que tenga a su cargo la
administración de causas.

2) REQUISITOS ESPECIALES:

Estos requisitos especiales dependen de la resolución de que se trate. De esta manera se distinguen: A)
los requisitos especiales de los decretos; B) los requisitos especiales de los autos y sentencias interlocutorias;
C) los requisitos especiales de las sentencias definitivas; y D) los requisitos especiales que debe contener la
primera resolución que se dicta en el proceso.

A. Requisitos especiales de los decretos: Atendiendo a su naturaleza, los decretos, providencias o proveídos
deberán indicar cual es la diligencia o trámite que se ordena para dar curso al proceso, sin perjuicio de
que el decreto deba cumplir con los requisitos comunes a toda resolución judicial.
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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

B. Requisitos especiales de los autos y sentencias interlocutorias: De acuerdo al artículo 171 del Código de
Procedimiento Civil, en los autos y las sentencias interlocutorias se expresarán las siguientes menciones:

 1º.- Las consideraciones de hecho o de derecho que sirven de fundamento a la resolución, en cuanto
la naturaleza del negocio lo permita.

 2º.- La enunciación de las leyes, y en su defecto de los principios de equidad, con arreglo a los cuales
se pronuncia el fallo, también en cuanto la naturaleza del negocio lo permita.

 3º.- La decisión del asunto controvertido, porque tanto la sentencia interlocutoria como los autos
resuelven incidentes.

 4º.- El pronunciamiento expreso de las costas, si proceden, ello aunque no lo exija el artículo 170 del
Código de Procedimiento Civil (artículo 144, inciso 1º, Código de Procedimiento Civil).

Los dos primeros requisitos no tienen carácter imperativo, ya que dependen de la naturaleza del
asunto.
C. Requisitos especiales de las sentencias definitivas: Las sentencias definitivas, por su importancia, están
sujetas a requisitos de forma más complejos que las demás resoluciones. Para examinar estos requisitos
debemos distinguir si se trata de sentencias definitivas de única, primera o segunda instancia.

a) Requisitos especiales de las sentencias definitivas de única y de primera instancia: Las sentencias
definitivas de única instancia y primera instancia deben cumplir con los requisitos especiales que
señala el artículo 170 del Código de Procedimiento Civil y además con los requisitos especiales que
contempla el auto acordado de la Corte Suprema sobre la forma de las sentencias de 30 de septiembre
de 1920. Además beben contener pronunciamiento sobre el pago de las costas.
De esta manera, las sentencias definitivas de única y primera instancia deben cumplir con los
siguientes requisitos:

 1º.- La designación precisa de las partes litigantes, su domicilio y profesión u oficio.

 2º.- La enunciación breve de las peticiones o acciones deducidas por el demandante y de sus
fundamentos.

 3º.- Igual enunciación de las excepciones o defensas alegadas por el demandado.

 4º.- Las consideraciones de hecho o de derecho que sirven de fundamento a la sentencia.

 5º.- La enunciación de las leyes, y en su defecto de los principios de equidad, con arreglo a los
cuales se pronuncia el fallo.

 6º.- La decisión del asunto controvertido. Esta decisión deberá comprender todas las acciones y
excepciones que se hayan hecho valer en el juicio; pero podrá omitirse la resolución de aquellas
que sean incompatibles con las aceptadas.

Los tres primeros requisitos (numerandos 1º, 2º y 3º del artículo 170 del Código de
Procedimiento Civil) constituyen la parte expositiva de la sentencia. Los requisitos de los numerandos
4º y 5º del artículo 170 del Código de Procedimiento Civil constituyen la parte considerativa de la
sentencia, que es la parte fundamental, y que se refieren a la necesidad que los fallos de los tribunales
de justicia estén fundados. Finalmente, la exigencia del numerando 6º del artículo 170 del Código de
Procedimiento Civil se refiere a la parte resolutiva o dispositiva de la sentencia.
En consecuencia, una sentencia definitiva de única o primera instancia cuenta con tres partes
claramente determinadas: 1) Parte expositiva de la sentencia; 2) Parte considerativa de la sentencia; y
3) Parte resolutiva de la sentencia.
Esta distinción entre las partes expositiva, considerativa y resolutiva tiene importancia en los
siguientes aspectos:

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

- Para los efectos del recurso de casación en el fondo, que tiene por objeto invalidar una sentencia
dictada con infracción de la ley y que tiene influencia en lo dispositivo del fallo, porque se aplicó
mal la ley.

- Otra anomalía que puede presentar un fallo es que existan diferencias entre la parte considerativa y
resolutiva, ya que no puede se fundamentar algo y luego resolver otra cosa. En el caso que
existiere tal contradicción debe estimarse que esa sentencia carece de considerandos o parte
considerativa, y por consiguiente el fallo que se hubiere dictado en esas condiciones es susceptible
de anularse a través de un recurso de casación en la forma.

- Si los considerandos del fallo fuesen insuficientes o erróneos, en este caso la sentencia no es
anulable, porque cumple con las condiciones, pero existe la posibilidad de enmendar los errores a
través del recurso de apelación.

Esta resolución de la sentencia debe ser completa, lo cual significa que el juez tiene que
pronunciarse respecto de todas las acciones y excepciones formuladas por las partes, pero se puede
omitir en esta decisión la resolución de pretensión o defensas incompatibles con las que fueron
aceptadas.
También hay que considerar que el juez en la sentencia tiene que pronunciarse por aquellas
acciones o excepciones que se deduzcan oportunamente en el juicio (ya que hay plazos corridos y
fatales). Si de hecho se hacen valer acciones o excepciones con posterioridad, extemporáneamente,
ellas no deben ser consideradas por el juez.
Otra limitación que tiene el tribunal es que debe pronunciarse sobre las mismas acciones y
excepciones que se han hecho valer posteriormente, no de otras, y si no se cumple estaría fallando la
decisión y la sentencia sería anulable. Por excepción, el juez en el fallo puede hacer otros
pronunciamientos que no hayan sido emitidas por las partes, como cuando la ley le permite actuar de
oficio (artículo 160, Código de Procedimiento Civil). Ejemplo: la declaración de incompetencia
absoluta del tribunal.
El autoacordado de la Corte Suprema sobre la forma de las sentencias, de 30 de septiembre de
1920, contiene las mismas menciones del artículo 170 del Código de Procedimiento Civil, pero
además agrega otras:

 Si ha sido o no recibida la causa a prueba.

 Si las partes fueron citadas para sentencia o no lo fueron en los casos previstos por la ley.

 Si se suscitare cuestión acerca de la procedencia de la prueba producida, la exposición de los


fundamentos que deben servir para aceptarla y rechazarla, sin perjuicio del establecimiento de
los hechos en la forma ya expuesta.

Los números 1º al 4º del autoacordado constituyen la parte expositiva; los números 5º al 12º se
refieren a la parte considerativa; y los numerales 11º al 16º constituyen la parte resolutiva.
¿Qué importancia tiene que un requisito esté previsto en el artículo 170 del Código de
Procedimiento Civil o en el autoacordado de la Corte Suprema sobre forma de las sentencias?. Esto
tiene vital importancia en el caso de omisión por parte del juez, porque son distintas las consecuencias
que se siguen por estas omisiones. En efecto, si se omite alguno de los requisitos legales la sentencia
puede ser recurrida de casación; en cambio, si se omite algún requisito del autoacordado no es posible
deducir el recurso de casación en contra del fallo, salvo que lo contemple le ley. El juez que infringe
el autoacordado se podría hacer merecedor de sanción disciplinaria, pero no puede invalidar la
sentencia.
Finalmente, las sentencias definitivas de única o primera instancia, al igual que los autos y
sentencias interlocutorias, deben pronunciarse acerca de las costas del juicio (artículo 144, Código de
Procedimiento Civil). Esto no es obligatorio para el juez, pues éste puede eximir de ellas a alguna de
las partes cuando aparezca que ha tenido motivos plausibles para litigar, sobre lo cual hará
declaración expresa en la resolución”.

b) Requisitos especiales de las sentencias definitivas de segunda instancia: Aquí hay que distinguir de
que clase de sentencia de segunda instancia se habla: si es modificatoria, reformatoria o confirmatoria,
toda vez que los requisitos de una y otra son diferentes.
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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

 Sentencia de segunda instancia confirmatoria: Es aquella sentencia de segunda instancia que no


introduce variación a la sentencia de primera instancia, es decir, mantiene la decisión del tribunal
anterior tal cual, por este motivo la sentencia no cumple con ningún requisito especial y no
contiene parte expositiva ni tampoco considerativa. La sentencia debe cumplir simplemente con
los requisitos comunes a toda resolución y que se confirma la decisión de primera instancia.
Sin embargo, hay casos en que la sentencia confirmatoria debe cumplir con ciertos
requisitos, esto se refiere al caso en que la sentencia de primera instancia adolezca de defecto, o
sea, que la sentencia de primera instancia no cumpla con los requisitos del artículo 170 del Código
de Procedimiento Civil. En tal caso, la sentencia de segunda instancia deberá reunir todos o
algunos de los requisitos omitidos o que adolezcan de vicios.
Podría ocurrir que en esta situación la sentencia de primera instancia adolezca de un vicio
importante, como por ejemplo, que adolezca de falta de decisión o la falta del fallo de alguna
acción o excepción, en este caso el tribunal de segunda instancia tiene dos posibilidades: 1) Anular
de oficio la sentencia de primera instancia (casarla de oficio); o 2) Ordenar al inferior que
complete la sentencia y entre tanto suspender el fallo del recurso.

 Sentencia de segunda instancia modificatoria o revocatoria: Son las que modifican o revocan,
respectivamente, en su parte dispositiva la pronunciada por tribunales inferiores. La modificatoria
altera en parte y la reformatoria totalmente la decisión.
Estas sentencias tienen que contener los mismos requisitos del artículo 170 del Código de
Procedimiento Civil. No obstante esto, si el fallo de primera instancia reúne todos los requisitos
del artículo 170 del Código de Procedimiento Civil, la sentencia revocatoria o modificatoria no
necesita contener los números 1º, 2º y 3º del artículo citado (parte expositiva del fallo), bastaría
simplemente con hacer una referencia de ellos.
En la parte de la decisión esta sentencia modificatoria o revocatoria debe señalar en qué
consiste esa nueva decisión.
Hay casos en que la sentencia definitiva de segunda instancia puede contener ciertos
pronunciamientos que se deben hacer por primera vez en el juicio. Ejemplos: la situación de los
artículos 208, 310 y 692 del Código de Procedimiento Civil y los casos en que la ley permite la
declaración de oficio de los tribunales.

D. Requisitos especiales que debe cumplir la primera resolución que se dicta en un proceso: Esta primera
resolución, fuera de las exigencias generales, debe cumplir con un requisito especial, el cual consiste en
que se debe señalar el número de rol que va a tener el proceso durante toda la tramitación y tiene mucha
importancia para los efectos de notificación por el estado diario. Esta exigencia se da, por regla general,
en la primera resolución que se dicte en el proceso.

7.- Las notificaciones:

Para estudiar las notificaciones es necesario analizar las resoluciones judiciales (tienen directa relación
con las resoluciones judiciales, no se concibe por sí sola), porque el artículo 38 de Código de Procedimiento
Civil dice que “las resoluciones judiciales sólo producen efecto en virtud de notificación hecha con arreglo a
la ley, salvo los casos expresamente exceptuados por ella”. Entonces, sin la notificación esa resolución no
producirá ningún efecto.
De esta regla del Código de Procedimiento Civil se concluye que no basta con que los tribunales
pronuncien las resoluciones judiciales, sino que además se requiere un acto posterior, que es la notificación.
La resolución judicial y la notificación vienen a ser actos complementarios.
Además, la notificación debe hacerse “con arreglo a la ley”, es decir, no basta cualquier forma de
notificar.
Por consiguiente, para que una resolución judicial produzca todos los efectos que le son propios, es
necesario: 1) Que la resolución judicial haya sido notificada; y 2) Que la notificación haya sido practicada en
conformidad a la ley.
El fundamento de estos actos de comunicación es que en todo proceso intervienen y actúan como
sujetos procesales el juez y las partes. Tanto el juez como estas partes realizan dentro del proceso actos
íntimamente relacionados y vinculados entre sí, y por ello deben tener la debida comunicación.

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

Notificar las resoluciones judiciales constituye la regla general para que ellas produzcan sus efectos,
salvo excepciones expresamente establecidos en la ley, como por ejemplo, en materia de apelaciones, cuando
no comparece el apelado no será necesario notificarle las resoluciones que se dicten, las cuales producirán sus
efectos respecto del apelado rebelde desde que se pronuncien (artículo 202, inciso 1º, Código de
Procedimiento Civil); o en materia de medidas precautorias, se podrán llevar a efecto dichas medidas antes de
notificarse a la persona contra quien se dictan, siempre que existan razones graves para ello y el tribunal así lo
ordene (artículo 302, inciso 2º, Código de Procedimiento Civil).

* Concepto de notificación:

En cuanto al concepto restringido de notificación, debemos señalar que no existe una definición legal
en el Código de Procedimiento Civil, por lo tanto, debemos recurrir a la doctrina, donde encontramos
numerosas definiciones de notificación, entre ellas destacamos la de Hugo Alsina, para quien la notificación
“es el acto por el cual se pone en conocimiento de las partes una resolución judicial”.
Como puede observarse, el concepto restringido de notificación es una idea de comunicación a las
partes o a un tercero, sin importar el contenido de la resolución.
Por otro lado, el concepto amplio de la notificación significa que ésta puede tener un contenido
variado que en cada caso hay que precisar para que la parte sepa a que atenerse. Desde esta perspectiva, la
notificación constituye el acto conforme al cual el tribunal pone en conocimiento de una persona, sea o no
parte en el proceso, una resolución judicial, con el objeto de dársela a conocer simplemente, o de hacerla
comparecer en resguardo de sus intereses, o bien de hacerla comparecer a alguna actuación procesal, o incluso
con la finalidad de que cumpla con una determinada prestación, bajo apercibimiento legal.
Desde este punto de vista, hay que analizar en cada caso si la notificación lleva consigo: 1) la citación
de la parte; 2) el emplazamiento, o 3) el requerimiento.

1. Citación: Es un acto de intimación mediante el cual la persona que es notificada debe comparecer
obligatoriamente y en forma personal al tribunal a una audiencia. La comparecencia se debe realizar en
un tiempo o momento determinado, generalmente en un hora y día específico, y que la persona debe
cumplir. Ejemplo: los testigos, que son notificados y citados para que presten declaración.

2. Emplazamiento: Es el llamamiento que hace el tribunal a la parte para que comparezca dentro de un
plazo determinado, variable en cada caso, con el objeto de hacer valer sus derechos, fundamentalmente
de defensa; todo ello, dentro de un plazo determinado y bajo apercibimiento legal. Ejemplo: la
notificación de la demanda, que lleva implícita el emplazamiento del demandado.

3. Requerimiento: Es el acto por el cual el tribunal ordena a las partes o a terceros hacer o no hacer algo
específico, pero que no consiste en una comparecencia ni citación ante él, según lo que le señale el
tribunal para lo cual puede haber o no un plazo. Ejemplo: en el juicio ejecutivo, se debe requerir de pago
al deudor para que adopte una conducta determinada.

Entre estos tres conceptos estudiados recién y las notificaciones existen algunas diferencias y
semejanzas.

(a) Diferencia entre estos conceptos y las notificaciones: En el caso de la notificación, es un acto de
comunicación, porque su finalidad es poner en conocimiento de las partes una resolución o una
diligencia determinada; en principio en la notificación no importa el contenido de la comunicación. En
cambio, cuando una resolución se comunica para que la parte adopte una conducta determinada, más
que un acto de comunicación se estará en presencia de un acto de intimación, como lo es la citación, el
requerimiento o emplazamiento; por lo tanto, debe necesariamente analizarse el contenido de la
comunicación.

(b) Semejanza entre estos conceptos y las notificaciones: La notificación y los tres conceptos anteriormente
detallados son una comunicación judicial, a través de los cuales se pone en conocimiento de las partes lo
que el juez ha resuelto para que produzcan sus efectos legales.

* Reglamentación legal de las notificaciones:

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

Las notificaciones constituyen verdaderas actuaciones procesales, de ahí que las reglas aplicables a
ellas son las siguientes:

 Las normas contenidas en el Título VI del Libro I del Código de Procedimiento Civil, que abarca los
artículos 38 al 58 del mismo cuerpo legal, que contiene las reglas que deben aplicarse en forma
particularizada.

 Las reglas comunes a todas las actuaciones judiciales, contenidas en el Título VII del Libro I del
Código de Procedimiento Civil, en los artículos 59 a 77, referentes a las actuaciones procesales en
general y que son supletorias de las anteriores.

* Reglas comunes a toda clase de notificaciones:

El Código de Procedimiento Civil establece ciertas reglas comunes a todas las notificaciones,
cualquiera sean éstas. Estas reglas generales o comunes son las siguientes:

1. Para la validez de la notificación no se requiere el consentimiento del notificado (artículo 39, Código
de Procedimiento Civil). Las notificaciones son verdaderos actos de autoridad y, por ende, no interesa la
voluntad del notificado.

2. Las diligencias de notificación que se estampen en los procesos, no contendrán declaración alguna del
notificado, salvo que la resolución ordene o, por su naturaleza, requiera esa declaración (artículo 57,
Código de Procedimiento Civil).

3. Las notificaciones deben cumplir con los requisitos generales de las actuaciones judiciales. Esto
significa que deben reunir los siguientes requisitos: 1) Deben ser practicadas por el funcionario
competente que indica la ley, que es variable, pues dependerá de la clase de notificación de que se trate;
2) Se deben practicar en horas, días y en algunos casos en lugares hábiles; 3) De ellas se debe dejar
constancia escrita en el proceso, con los pormenores que la ley exige; y 4) A diferencia de las
actuaciones judiciales, no deben ser autorizadas por el ministro de fe que la practicó.

* Clases de notificaciones en nuestro sistema procesal:

Considerando la forma y requisitos con que deben efectuarse y los casos en que proceden las
notificaciones se clasifican de la siguiente manera:

Notificación personal propiamente tal


 Notificación Personal
Notificación especial del artículo 44 del Código de Procedimiento Civil

 Notificación por Cédula.

 Notificación por el Estado Diario.

 Notificación por Avisos.

 Notificación Ficta o Presunta Legal.

 Notificación Tácita

 Notificaciones Especiales.

I) NOTIFICACION PERSONAL:

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

La notificación personal es aquella que se hace a la persona misma del notificado, entregándosele
copia integra de la resolución judicial y de la solicitud en que haya recaído, cuando sea escrita (artículo 40,
Código de Procedimiento Civil).
La notificación personal es la forma más perfecta, efectiva o segura de notificar las resoluciones
judiciales, principalmente por dos razones:

 Porque se realiza a la persona misma del notificado, ya que el funcionario que la practica entra en
contacto directo e inmediato con esta persona.

 Por el contenido de la misma, ya que es necesario que se entregue copia íntegra de la resolución y de la
solicitud respectiva.

Todo esto da seguridad en la práctica, lo que no ocurre con otras formas de notificación,
particularmente con la notificación por el estado diario. Por ello la ley, según veremos, permite que cualquier
resolución sea notificada personalmente.

-o- Forma en que se practica la notificación personal:

La notificación personal propiamente tal se practica haciendo entrega personalmente al notificado de:
1) Copia íntegra de la resolución que se notifica; y 2) Copia íntegra de la solicitud en que haya recaído dicha
resolución, si fuere escrita.
Para estos efectos, es necesario que junto con cada escrito se acompañen tantas copias cuantas sean las
partes a notificar la resolución que recaiga en ese escrito (artículo 31, inciso 1º, Código de Procedimiento
Civil). Si estas copias no se entregan, o son insuficientes en relación al número de partes, o si las copias son
disconformes con el escrito original, a la parte contraria no le corre plazo; esto es, sin perjuicio que el tribunal
imponga una multa a la parte que no acompañó con copias el escrito, y ordenará que se acompañen las copias
dentro de tercero día bajo apercibimiento de tenerse por no presentado.
Practicada la notificación debe dejarse constancia en el proceso. Esta constancia la subscribirán el
notificado y el ministro de fe, y si el primero no puede o no quiere firmar, simplemente se dejará testimonio
de este hecho en la misma diligencia.
Esta constancia de la notificación personal en el proceso, además, debe indicar las siguientes
menciones:

 La fecha, hora y lugar donde se realizó la notificación.


 El medio con que el ministro de fe comprobó la identidad del notificado.

La finalidad de esta constancia es que en la causa quede una prueba fehaciente de haberse procedido
en todo conforme a las disposiciones legales.

-o- Funcionario competente para practicar la notificación personal:

Este funcionario es variable, y pueden ser: 1) el secretario del tribunal, 2) el oficial primero de la
secretaría, 3) el receptor judicial, 4) el notario público u oficial del Registro Civil que existan en la localidad,
y 5) por un ministro de fe ad-hoc.

1. El Secretario del Tribunal: En primer lugar, es competente para practicar la notificación personal el
secretario del tribunal (artículo 380, nº 2, Código Orgánico de Tribunales; artículo 41, inciso 4º, Código
de Procedimiento Civil). Este funcionario solamente puede practicar la notificación personal en su oficio;
no puede practicar esta diligencia en el domicilio del notificado o en otro lugar que no sea su oficina. Por
esta razón, no es habitual que los secretarios practiquen notificaciones personales, porque eso supone que
la persona del notificado acepte voluntariamente acudir a su oficio para ser notificado.

2. El Oficial Primero de Secretaría: También puede notificar válidamente el oficial primero del tribunal,
legalmente autorizado y bajo responsabilidad del secretario (artículo 58, inciso 1º, Código de
Procedimiento Civil). Al igual que en el caso de los secretarios, sólo puede practicar notificaciones
personales en la oficina de la secretaría del tribunal correspondiente.

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

3. El Receptor Judicial: Este funcionario es el que constituye la regla general en materia de notificaciones
personales -y notificaciones en general- porque es quien está autorizado para llevarlas a efecto fuera de
las oficinas de los secretarios (artículo 390, inciso 1º, Código Orgánico de Tribunales). Los receptores
pueden practicar notificaciones en cualquier lugar habilitado para tal efecto, siempre que no sea la
secretaría del tribunal.

4. El Notario Público u Oficial del Registro Civil , en su caso, que existan en la localidad: Estos dos
funcionarios solamente pueden practicar notificaciones personales en aquellos lugares en que no exista
receptor judicial (artículo 58, inciso 2º, primera parte, Código de Procedimiento Civil), en cualquier lugar
siempre que no sean las oficinas de la secretaría.

5. Un Ministro de Fe Ad-Hoc: Podría practicar esta diligencia un ministro de fe ad-hoc, que debe ser un
empleado del tribunal, nombrado por el juez, para el solo efecto de practicar esta notificación personal
(artículo 58, inciso 2º, parte final, Código de Procedimiento Civil). En este caso, también, el ministro de
fe puede practicarla en cualquier lugar que no sea la oficina del secretario.

-o- Lugares, días y horas en que se puede practicar la notificación personal:

Aquí hay que partir de la regla general y básica en materia de notificaciones -como actuación judicial
que es-, y que consiste en que ellas se deben practicar en días y horas hábiles (artículo 59, Código de
Procedimiento Civil). Ahora, tratándose de una notificación personal, hay ciertas reglas particulares y que
dependen de los lugares en que se realiza dicha diligencia.
La notificación personal sólo puede realizarse válidamente en alguno de los lugares siguientes:

(a) En los lugares y recintos de libre acceso al público: En este caso la notificación se podrá efectuar en
cualquier día y a cualquier hora, con la sola limitación de procurar causar la menor molestia al
notificado. Excepción a esta regla tiene lugar tratándose de los juicios ejecutivos, en donde el
requerimiento de pago no podrá hacerse en publico.

(b) En la morada o lugar en que pernocta el notificado: Esta regla denota más bien el lugar que sirve de
alojamiento de la persona, por transitorio que él sea; es decir, no se aplica al concepto de domicilio que
reglamenta el Código Civil. En estos lugares la diligencia se puede realizar en cualquier día, entre las seis
y las veintidós horas.

(c) En el lugar donde el notificado ordinariamente ejerce su industria, profesión o empleo: La palabra
“lugar” quiere significar con toda amplitud el recinto abierto o cerrado, grande o pequeño en que el
notificado realiza su actividad. La notificación, al igual que en el caso anterior, se realiza o efectúa en
cualquier día entre las seis y las veintidós horas.

(d) En cualquier recinto privado en que el notificado se encuentre y al cual se permita el acceso del ministro
de fe: Se puede también notificar personalmente en cualquier recinto privado distinto de los anteriores,
pero en los que se permita el ingreso al ministro de fe encargado de practicarla. En este caso, la
notificación igualmente se puede practicar entre las seis y las veintidós horas.

(e) En el oficio del secretario del tribunal: En este lugar la notificación personal sólo puede practicarla el
secretario del respectivo tribunal o, en su defecto, por el oficial primero de secretaría. Tratándose de este
caso, se aplica la regla general del artículo 59 del Código de Procedimiento Civil, es decir, la actuación
debe practicarse en días y horas hábiles, entre las ocho y las veinte horas.

(f) En la oficina o despacho del receptor o del ministro de fe que practica la notificación: Aquí también se
aplica la regla del artículo 59 del Código de Procedimiento Civil, esto es, en días y horas hábiles, entre
las ocho y las veinte horas.

(g) En la casa que sirva para despacho del tribunal: Aquí se distingue a la secretaría del tribunal de las otras
dependencias, porque en la secretaría sólo puede notificar el secretario o el oficial primero, en cambio, en
los otros lugares del inmueble pueden notificar los demás ministros de fe. Sin embargo, existe una
excepción que determina que los jueces no pueden ser notificados en el local en que desempeñan sus

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

funciones; se prohíbe, en consecuencia, notificar al juez mientras está desempeñando sus funciones en el
tribunal.

Con todo, hay casos en que el tribunal puede habilitar otros sitios para la notificación personal
(artículo 42, Código de Procedimiento Civil). En esta norma, la ley concede al juez la facultad de permitir que
la diligencia sea practicada en un lugar inhábil. Para que pueda disponerse la habilitación del lugar se requiere
de las siguientes condiciones: 1) Que el notificado carezca de habitación conocida en el lugar en que ha de ser
notificada; y 2) Que el ministro de fe certifique haber hecho todas las indagaciones posibles para averiguar la
habitación del notificado sin lograr éxito, de las cuales dejará testimonio detallado en la respectiva diligencia.
El juez con el mérito de esa certificación dicta una resolución habilitando lugar. Sin embargo, hay que
señalar que esta norma es facultativa para el juez.
En los casos en que la persona a notificar no es habida después de haber sido buscada, la ley
contempla una forma especial de practicar la notificación personal, que es la forma que contempla el artículo
44 del Código de Procedimiento Civil, que analizaremos más adelante.

-o- Casos de procedencia de la notificación personal:

En primer lugar, hay que tener presente que este tipo de notificación no constituye la regla general
(que lo es la notificación por el estado diario). La notificación personal es excepcional, aun cuando se puede
practicar siempre, debido a su seguridad.
Los casos expresamente contemplados en la ley en que procede la notificación personal son los
siguientes:

a. La primera notificación a las partes o personas a quienes hayan de afectar sus resultados en toda gestión
judicial: Cuando la ley emplea la palabra “gestión judicial” debe interpretarse ampliamente, es decir, está
referida tanto a los asuntos contenciosos como los no contenciosos, con la salvedad de que tratándose de
los contenciosos no hay demandado, sólo existe la parte interesada a la que se notifica por el estado
diario. Lo que se ordena realizar personalmente es la primera notificación, de tal suerte que no siempre la
demanda se va a notificar personalmente, y sólo se hará de esta forma cuando sea la primera notificación;
no será así cuando el juicio se inicie, por ejemplo, por una medida prejudicial.

b. Siempre que la ley disponga que se notifique a alguna persona para la validez de ciertos actos: Así
sucede, por ejemplo, tratándose de la cesión de un crédito, cuando se refiere a la cesión de un crédito
nominativo para su validez requiere notificación personal.

c. Cuando los tribunales lo ordenen expresamente, de acuerdo al artículo 47, inciso 1º, del Código de
Procedimiento Civil.

d. Puede usarse en todo caso: Esto significa que siempre se puede practicar la notificación personal, en el
amplio sentido de la palabra.

e. Si transcurren seis meses sin que se dicte resolución alguna en el proceso. En este caso, no se
considerarán como notificaciones válidas las anotaciones en el estado diario mientras no se haga una
nueva notificación personalmente o por cédula.

f. Cuando debe notificarse a terceros que no sean parte en juicio, o a quienes no afecten sus resultados.
Aquí se habla de terceros extraños a la litis y, en este caso, la notificación deberá hacerse personalmente
o por cédula.

g. Cuando la ley expresamente lo exige. Esto requiere de una norma legal expresa que así lo contemple.

+ NOTIFICACION DEL ARTÍCULO 44

Hay que tener presente que, tratándose de la notificación personal, hay dos formas de practicar la
notificación:

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

- La notificación personal propiamente tal, que, como vimos, es aquella que se hace a la persona misma
del notificado, entregándosele copia integra de la resolución judicial y de la solicitud en que haya
recaído, cuando sea escrita.

- La notificación que dispone el artículo 44 del Código de Procedimiento Civil, que es otra forma de
practicar la notificación personal.

Esta última clase de notificación es un caso excepcional y, aunque el Código de Procedimiento Civil
no le entrega ninguna denominación, posee varias denominaciones doctrinarias, no obstante que jurídicamente
es la misma forma de realizar la notificación personal y produce los mismos efectos. Así, por ejemplo, la
doctrina conoce a este tipo de notificación como “notificación sustitutiva de la personal”, o “notificación
especial del artículo 44”, o “notificación personal subsidiaria”, entre otras denominaciones.

-o- Requisitos para que opere la notificación del artículo 44:

Estos requisitos o condiciones para que tenga lugar esta forma especial de notificación son las
siguientes:

a) Que la resolución a notificar deba hacerse personalmente. Tenemos que estar en presencia de una
resolución judicial que es necesario notificar personalmente. De manera que esta forma de notificación
no se aplica a otra clase de notificación que no sea la notificación personal.

b) Que buscada en dos días distintos en su habitación, o en el lugar donde habitualmente ejerce su
industria, profesión o empleo, no es habida la persona a quien debe notificarse. El ministro de fe tiene
que haber buscado a la persona a notificar y sin que esta persona sea habida; este hecho tiene que
certificarse en el proceso por el ministro de fe. Esta búsqueda se tiene que realizar en dos días distintos,
y hay que hacerla en lugares determinados que la ley indica, que son: 1) la habitación de la persona a
notificar, o 2) el lugar donde habitualmente ejerce su industria, profesión o empleo. Además, se requiere
como condición que el sujeto a notificar no sea habido.
Naturalmente, de todas estas actuaciones debe dejarse testimonio escrito en el proceso. El
ministro de fe tendrá que certificar en el proceso que buscó a la persona durante dos días distintos en
alguno de los lugares señalados sin ser habido.

c) Que se acredite que la persona a notificar se encuentra en el lugar del juicio y cuál es su morada o lugar
de trabajo. Estas dos circunstancias se acreditan con una certificación del ministro de fe (antiguamente
esto se comprobaba con testigos).

d) Que, cumplido lo anterior, la parte interesada en que la notificación se practique lo solicite al juez por
escrito. No basta la sola certificación del ministro de fe, sino que además se requiere que la parte
interesada solicite al juez que ordene la realización de este tipo de notificación.

e) Que el tribunal dicte una resolución judicial que ordene expresamente practicar esta notificación en la
forma del artículo 44 del Código de Procedimiento Civil. El juez ordenará esta forma de notificación en
la medida que estén acreditados todos los supuestos anteriormente señalados.

Cumplidas todas estas condiciones preliminares, se estaría en condiciones de poder efectuar la


notificación del artículo 44 del Código de Procedimiento Civil.

-o- Cómo se practica la notificación del artículo 44:

Establecidos los supuestos para practicar este tipo de notificación, el tribunal ordenará que la
notificación se haga entregando las copias a que se refiere el artículo 40 de Procedimiento Civil a cualquiera
persona adulta que se encuentre en la morada o en el lugar donde la persona que se va a notificar ejerce su
industria, profesión o empleo.
Podría ocurrir que en estos lugares mencionados no haya nadie, o bien que no haya ningún adulto
presente. Al respecto, la ley dice que si nadie hay allí, o si por cualquiera otra causa no es posible entregar
dichas copias a las personas que se encuentren en esos lugares, se fijará en la puerta un aviso que dé noticia de
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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

la demanda, con especificación exacta de: 1) las partes, 2) la materia de la causa, 3) el juez que conoce en ella,
y 4) las resoluciones que se notifican. Esta situación no debe interpretarse tan estrictamente, porque bien
puede ocurrir que el inmueble no tenga puerta, como ocurre, por ejemplo, en un sitio.
Finalmente, en caso que la morada o el lugar donde pernocta o el lugar donde habitualmente ejerce su
industria, profesión o empleo, se encuentre en un edificio o recinto al que no se permite libre acceso, el aviso
y las copias se entregarán al portero o encargado del edificio o recinto, dejándose testimonio expreso de esta
circunstancia.

-o- Formalidades posteriores a la notificación:

Luego que se ha practicado la notificación en la forma indicada anteriormente, tiene lugar una
exigencia posterior, la que consiste en que el ministro de fe deberá dar aviso de ella al notificado, dirigiéndole
con tal objeto una carta certificada por correo, en el plazo de dos días contado desde la fecha que se practicó
la notificación o desde que se reabran las oficinas de correo, si la notificación se hubiere efectuado en
domingo o festivo.
La carta podrá consistir en una tarjeta abierta que llevará impreso el nombre y domicilio del receptor y
deberá indicar el tribunal, el número de ingreso de la causa y el nombre de las partes. En el testimonio de la
notificación deberá expresarse, además, el hecho del envío, la fecha, la oficina de correo donde se hizo y el
número de comprobante emitido por dicha oficina. Este comprobante deberá ser pegado al expediente a
continuación del testimonio o la certificación.
El artículo 46 del Código de Procedimiento Civil añade, en su parte final, que la omisión en el envío
de la carta certificada no invalidará la notificación, pero hará responsable al infractor de los daños y perjuicios
que se originen (estamos en presencia de un vicio procesal, porque se está omitiendo una formalidad, pero no
obstante la ley dice que el acto no es inválido). El tribunal, previa audiencia del afectado, deberá imponerle
alguna de las sanciones o medidas señaladas en los numerales 2º, 3º y 4º del artículo 532 del Código Orgánico
de Tribunales.
La consecuencia de la práctica de la notificación del artículo 44 es que la persona a notificar queda
igualmente notificada en forma personal, obviamente en la medida que se cumplan todas las condiciones antes
reseñadas.

II) NOTIFICACION POR CEDULA:

Esta es una notificación es aquella que se practica materialmente entregando en el domicilio de la


persona a notificar una cédula que debe contener copia íntegra de la resolución judicial y los datos necesarios
para su acertada inteligencia (artículo 48, inciso 1º, Código de Procedimiento Civil).
¿Qué se entiende por “datos necesarios para su acertada inteligencia”?. Esta exigencia la hace el
legislador porque, tratándose de la notificación por cédula, no se entrega copia íntegra de la solicitud. Los
datos necesarios para su acertada inteligencia vienen a reemplazar a la copia íntegra de las notificaciones
anteriores y serían todas aquellas menciones o antecedentes mínimos que debe contar la cédula para que el
notificado pueda comprender qué es lo que se le está notificando.

-o- Forma de practicar la notificación por cédula:

Estas cédulas se entregarán por un ministro de fe en el domicilio del notificado, en la forma


establecida en el inciso 2° del artículo 44 del Código de Procedimiento Civil, es decir, la cédula se le debe
entregar a cualquier persona adulta que se encuentre en el domicilio del notificado; y si no hay nadie o no es
posible entregar la cédula, se fijará ésta en la puerta.
Como puede verse, esta notificación es similar a la notificación del artículo 44, pero sólo en cuanto a
la forma en que se entrega, pero no en cuanto al contenido.
En consecuencia, esta notificación por cédula se puede practicar de la siguiente forma: 1) Entregándole
materialmente a cualquier persona adulta que se encuentre en el domicilio del notificado; o 2) En el caso que
no haya nadie o no sea posible entregar la cédula, la notificación se practica fijándose en la puerta del
domicilio la cédula que se debe entregar.
En esta clase de notificación no es necesario el envío de la carta certificada por parte del ministro de
fe.
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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

El ministro de fe encargado de la notificación deberá dejar en los autos testimonio de la notificación


con expresión del día y lugar, del nombre, edad, profesión y domicilio de la persona a quien se haga la
entrega.

-o- Funcionario competente para practicar la notificación por cédula:

En esta materia hay diferencias importantes con la notificación personal, puesto que la notificación por
cédula no la puede practicar el secretario del tribunal ni tampoco el oficial primero, porque éstos solamente
están habilitados para notificar en las oficinas de las secretaría, es decir, no pueden salir del recinto.
El funcionario habilitado para practicar la notificación por cédula es el receptor judicial, y si en el
lugar no hay receptor judicial se aplican las reglas que vimos anteriormente respecto de la notificación
personal, es decir, si en el lugar no hay receptor, la notificación puede ser hecha por el notario público u
oficial del Registro Civil que exista en la localidad, y en todo caso, el juez siempre podrá designar como
ministro de fe ad hoc a un empleado del tribunal, para el solo efecto de practicar la notificación.

-o- Días, horas y lugares hábiles para practicar la notificación por cédula:

En relación a los días y horas para practicar la notificación por cédula, también hay claras diferencias
con la notificación personal, porque aquí la ley no establece reglas especiales, de manera que se aplican las
reglas generales de las actuaciones judiciales, lo que significa que deberán practicarse en días y horas hábiles,
es decir, los días no feriados entre las ocho y las veinte horas.
Respecto al lugar hábil para practicar esta notificación, es el domicilio del notificado. Para estos
efectos, el domicilio no es otro que aquel que haya sido designado por la parte en la primera gestión que haya
realizado ante el tribunal.
Para estos efectos, las partes litigantes tienen la obligación de señalar, en su primera gestión judicial,
un domicilio conocido, con el cual figurarán en el curso del proceso. Esta designación del domicilio es una
carga procesal, es una obligación, un deber que tiene que cumplirse, porque si la parte no lo hace sufrirá
ciertas consecuencias procesales. Si se incumple esta designación -ya sea que el domicilio se señale o forma
incorrecta, o bien, que no se señale (ejemplo: en rebeldía)-, significa que aquellas resoluciones que de acuerdo
con el artículo 48 debían notificarse por cédula se le van a notificar por el estado diario. Esta es una sanción
transitoria, porque ésta se aplica mientras el litigante no cumpla con la obligación.
El domicilio que designa cada parte en su primera presentación debe ser conocido dentro de los límites
urbanos del lugar en que funcione el tribunal respectivo, y esta designación se considerará subsistente
mientras no haga otra la parte interesada, aun cuando de hecho cambie su morada.
En los juicios seguidos ante los tribunales inferiores el domicilio deberá fijarse en un lugar conocido
dentro de la jurisdicción del tribunal correspondiente, pero si el lugar designado se halla a considerable
distancia de aquel en que funciona el juzgado, podrá éste ordenar, sin más trámites y sin ulterior recurso, que
se designe otro dentro de límites más próximos (artículo 49, inciso 2º, Código de Procedimiento Civil).

-o- Casos de procedencia de la notificación por cédula:

Los casos en que procede esta notificación por cédula están señalados principalmente en el artículo 48
del Código de Procedimiento Civil:

a. Las sentencias definitivas: Aquí la ley no distingue, pero cabe concluir que deben notificarse por cédula
las sentencias definitivas de única y de primera instancia, y no las sentencias definitivas de segunda
instancia, ya que ellas se notifican por el estado diario, según el artículo 221 del Código de
Procedimiento Civil.

b. Las resoluciones en que se reciba a prueba la causa: La resolución que recibe la causa a prueba es la que
da comienzo al término probatorio, fijando los hechos sustanciales, pertinentes y controvertidos en el
juicio y que deben probarse.

c. Las resoluciones que ordenen la comparencia personal de las partes: Ejemplo: la resolución que cita a
las partes a una audiencia de conciliación.
d. En todos los casos que el tribunal expresamente lo ordene: En este caso, el tribunal tiene que disponer en
forma expresa que una resolución se notifique por cédula.
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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

e. Cuando deba notificarse resoluciones a terceros que no sean parte en juicio, o a quienes no afecten sus
resultados, se harán personalmente o por cédula. Ejemplo: la notificación a testigos o peritos para que
comparezcan al tribunal.

f. Si transcurren seis meses sin que se dicte resolución alguna en el proceso, la primera resolución
posterior debe notificarse personalmente o por cédula.

g. En los casos que la ley lo ordene expresamente. Ejemplo: la resolución que ordena el cumplimiento de
una sentencia con citación de la persona en contra de quien se pide.

-o- Diferencias entre la notificación por cédula y la notificación personal:

Entre la notificación por cédula y la notificación personal propiamente tal, existen algunas diferencias.
A saber:

 En cuanto al contenido de lo notificado: En la notificación personal se entrega copia íntegra de la


resolución judicial y de la solicitud sobre la que ha recaído; en cambio, en la notificación por cédula se
entrega copia íntegra de la resolución judicial y los datos acertados para su acertada inteligencia.

 En relación a los lugares en que se practica una y otra. La notificación personal se practica en diversos
lugares habilitados; la notificación por cédula, en tanto, solamente se puede practicar en el domicilio
del notificado, en la medida que se designe concretamente.

 En cuanto a la entrega de las copias. En la notificación personal es necesario para su validez que se
entregue la copia a la persona misma a notificar; en cambio, en la notificación por cédula las copias se
entregan a cualquier persona adulta distinta del notificado, e incluso las copias podrían no ser
entregadas a persona alguna.

 En cuanto al funcionario competente para practicar una y otra. Entre los funcionarios competentes para
practicar la notificación personal están el secretario y el oficial primero; en la notificación por cédula,
no es posible que estos funcionarios puedan practicarla.

-o- Diferencias entre la notificación por cédula y la notificación del artículo 44:

La notificación por cédula y la del artículo 44 del Código de Procedimiento Civil también difieren en
diversos aspectos:

 La notificación del artículo 44 es una forma de suplir a la notificación personal propiamente tal, pero
judicialmente sigue siendo personal; en cambio, la notificación por cédula no es personal. Por lo
mismo, en la primera de ellas lo que se entrega es copia íntegra de la resolución y de la solicitud sobre
la que ha recaído; en la notificación por cédula, en cambio, sólo se entrega copia íntegra de la
resolución y los datos necesarios para su acertada inteligencia.

 La notificación del artículo 44 requiere para ser practicada de una resolución judicial (que el juez lo
ordene expresamente); mientras que, tratándose de la notificación por cédula, la regla es que sea la ley
la que ordena que sea practicada.

III) NOTIFICACION POR EL ESTADO DIARIO:

Esta es una forma muy particular de practicar notificaciones, porque, en este caso, ocurre una
verdadera ficción legal en que el notificado se presume que toma conocimiento de la resolución aunque no la
conozca, por el sólo hecho de incluirse en una nómina, que se denomina “estado”, la circunstancia de haberse
dictado resolución en un proceso (artículo 50, inciso 1º, Código de Procedimiento Civil).

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

La notificación por el estado diario “es aquella que se practica mediante la inclusión, con las
formalidades legales, en un estado que se forma en cada tribunal diariamente del número de resoluciones que
se forman en el proceso dicho día”.
Esta es la regla general en materia de notificaciones en el procedimiento chileno, a menos que la ley
disponga otra cosa.
Por el solo hecho de indicarse en este estado diario, se supone de derecho que las partes han tomado
conocimiento de las resoluciones; tales resoluciones han sido legalmente notificadas a las partes. De la simple
lectura de la parte, evidentemente no es posible saber el contenido de las resoluciones, para lo cual deberá
verla en el expediente.

-o- Casos de procedencia de la notificación por el estado diario:

Como señalamos, esta forma de notificación constituye la regla general, y se aplica respecto a todas las
notificaciones que deben practicarse, personales o por cédula, las que son excepcionales; en consecuencia, la
notificación por el estado procede siempre que la ley no disponga otra forma de notificación.
Respecto del litigante que no hubiera señalado su domicilio, que se debe señalar respecto de la
notificación por cédula, la notificación se hará por el estado diario mientras no se fije domicilio. Esta
notificación se hará sin necesidad de petición de parte y sin previa orden del tribunal (artículo 53, Código de
Procedimiento Civil).

-o- Forma de practicar la notificación por el estadio diario:

Esta forma de notificación se practica siguiendo varios pasos, y que son los que a continuación se
enumeran: 1) La confección del estadio diario; 2) La constancia en el proceso de haberse practicado la
notificación; y 3) El cumplimiento de las formalidades posteriores.

1. La confección del estadio diario: La confección material del estado diario es una función que le
corresponde al secretario del tribunal o al oficial primero por delegación. La formación del estado diario
en los juzgados de garantía y tribunales de juicio oral en lo penal, en tanto, corresponde al jefe de la
unidad encargada de la administración de causas.
El estado diario es una nómina o lista que se hace diariamente en un formulario en el que se
señalan todas las causas en las cuales se han dictado resoluciones en un día determinado en un tribunal
determinado (este día es el mismo en que el estado se confecciona), de manera que lo primero que tiene
que ocurrir es que el juez dicte la resolución pertinente.
Este estado debe contener las menciones que señala el artículo 50, inciso 2º, del Código de
Procedimiento Civil, que son esenciales, de manera que no se pueden omitir o señalar erróneamente, y si
así ocurre la notificación es nula. Estas menciones son las siguientes:

- Se encabezará con la fecha del día en que se forme, que corresponde a la fecha de la emisión del
estado.

- Se deben indicar todas las causas en que en ese día se hayan dictado resoluciones judiciales, las
que se individualizan por el número de orden que les corresponda en el rol general, expresado en
cifras y en letras.

- Se deben indicar los apellidos del demandante y del demandado o de los primeros que figuren con
dicho carácter si son varios.

- El número de resoluciones o providencias dictadas en cada uno de los procesos que allí se
mencionan.

- Se agregará el sello y firma del secretario o del oficial primero, según quien corresponda.

2. La constancia en el proceso de haberse practicado la notificación: Como las notificaciones por el estado
constituyen verdaderos actos procesales, de ellas deberá dejarse testimonio escrito de que se practicó la
diligencia en el proceso. Esta constancia debe hacerla el secretario del tribunal correspondiente, y en su
defecto el oficial primero.
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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

Si no se deja constancia de haberse practicado, la notificación es nula. No obstante, la ley dice


que los errores u omisiones en dicho testimonio no invalidarán la notificación y sólo serán sancionados
con multa de media a una unidad tributaria mensual, a petición de parte o de oficio.

3. El cumplimiento de las formalidades posteriores: Los estados deben fijarse en la secretaría del tribunal y
se mantendrán durante tres días en un lugar visible y accesible al público, cubiertos con vidrios o en otra
forma que impida hacer alteraciones en ellos. Posteriormente, y encuadernados por orden rigoroso o
estricto de fechas, se archivarán mensualmente.

IV) NOTIFICACION POR AVISOS:

La notificación por avisos es aquella que se hace previa orden del juez, mediante la publicación de
avisos en los diarios o periódicos que la ley señala, incluyéndose en ellos los mismos datos que se exigen para
la notificación personal, salvo que el tribunal disponga que la publicación se haga en extracto, y que tiene
lugar en aquellos casos en que la persona a notificar o su residencia sea difícil de determinar, o que por su
número dificulten considerablemente la práctica de la diligencia (artículo 54, Código de Procedimiento Civil).
Esta notificación se hará en “diarios o periódicos del lugar donde se sigue la causa”. Para definir que
se entiende por periódicos, hay que recurrir a la Ley Nº 18.776 en relación con la Ley Nº 16.643, que señala
que “es toda publicación periódica que se edita a lo menos cuatro veces a la semana”.
Esta notificación es excepcional y supletoria. Es excepcional, porque este tipo de notificación es de
escasa aplicación o recurrencia; y es supletoria, porque no tiene vida propia, ya que como dice el artículo 54
del Código de Procedimiento Civil se aplica en los casos en que a la persona que haya de notificar
personalmente o por cédula sea difícil de determinar.
La ley exige ciertos presupuestos para cumplir esta notificación por avisos, y que son las siguientes:

 Es necesario que en el proceso se haya dictado alguna resolución que deba notificarse personalmente o
por cédula, pero jamás de la notificación por el estado diario.

 Debe tratarse de alguno de los casos de urgencia que la ley indica. Estos casos son los siguientes: 1)
Cuando deba notificarse a personas cuya individualidad sea difícil de determinar; 2) Cuando deba
notificarse a personas cuya residencia sea difícil determinar; y 3) Cuando deba notificarse a personas
que, por el número de ellas, dificulten considerablemente la práctica de la diligencia.

-o- Forma en que se practica la notificación por avisos:

Cumpliendo los presupuestos básicos, la notificación se debe realizar de acuerdo con los requisitos que
la ley señala (artículo 54, Código de Procedimiento Civil):

a. La notificación se debe realizar por medio de avisos publicados en los diarios o periódicos del lugar
donde se sigue la causa, y si en esa comuna no hay diario debe hacerse en los diarios de la cabecera de la
provincia, o a falta de ellos en los de la capital regional.

b. Estos avisos deben contener los mismos datos que se exigen para la notificación personal; pero si la
publicación en esta forma es muy dispendiosa o costosa, atendida la cuantía del negocio, podrá disponer
el tribunal que se haga en extracto redactado por el secretario.

c. El tribunal debe decretar expresamente que la notificación se efectúe mediante avisos. Esta resolución
que el juez dicta debe señalar:

 La autorización de la sustitución de la notificación.

 Los diarios en que haya de hacerse la publicación.

 La cantidad o el número de veces que deba repetirse la publicación, que en ningún caso puede bajar
o ser inferior a tres.

 Si la notificación hecha por este medio sea la primera de una gestión judicial, será necesario,
además, para su validez, que se inserte el aviso en los números del Diario Oficial correspondientes a
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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

los días primero o quince de cualquier mes, o al día siguiente, si no se ha publicado en las fechas
indicadas.

En este caso, el Tribunal procederá con conocimiento de causa, lo que significa que debe
proceder con el mérito de ciertos antecedentes.

d. De esta notificación también debe dejarse constancia en el proceso, labor que es cumplida por el
secretario del tribunal. Para hacer esta constancia, la parte interesada debe llevarle los respectivos diarios
en que se publicó las notificaciones; en la práctica se acostumbra pegar el recorte del aviso publicado en
el proceso, certificando el secretario que dicho aviso fue publicado en el diario que indica y las fechas en
que ello ocurrió.

V) NOTIFICACION TÁCITA O PRESUNTA:

A esta forma de notificación se refiere o la regula el artículo 55 del Código de Procedimiento Civil,
conforme al cual “aunque no se haya verificado notificación alguna o se haya efectuado en otra forma que la
legal, se tendrá por notificada una resolución desde que la parte a quien afecte haga en el juicio cualquiera
gestión que suponga conocimiento de dicha resolución, sin haber antes reclamado la falta o nulidad de la
notificación”.
Aquí estamos en presencia de una situación especial porque en realidad, de acuerdo al artículo 55 del
Código de Procedimiento Civil, podría ocurrir que la resolución no haya sido notificada, no obstante la
resolución podría llegar a producir efectos válidos. Se denomina notificación tácita porque ocurrida ciertas
circunstancias la ley presume notificada a una persona en forma legal.
Para que estemos en presencia ante esta forma de notificación es preciso que se den los siguientes
supuestos:

 Que la resolución judicial no haya sido notificada en forma alguna.


 Que la resolución haya sido notificada en una forma distinta a la que la ley señala.

Reunidos los supuestos anteriormente señalados (cualquiera de los dos), se va a entender notificada la
resolución desde el momento en que la parte realice en el juicio cualquier gestión que supone conocimiento de
la resolución. Además de lo anterior, es necesario que esta gestión que realice la parte, se haga antes que se
reclame la nulidad o falta de notificación.

-o- Notificación tácita en el incidente de nulidad de una notificación:

También es un caso de notificación presunta en que, cumplida ciertas condiciones, se entiende


notificada legalmente y se refiere a cuando alguna de las partes pide al juez la nulidad de la notificación
(artículo 55, inciso 2°, Código de Procedimiento Civil). Aquí se parte del supuesto que la resolución ha sido
mal notificada. Ejemplo: si la resolución debía ser notificada por cédula y ha sido notificada por el estado
diario.
En este caso, la parte afectada debe solicitar al juez que se declare nula la notificación pertinente, lo
que da origen a un incidente que hay que tramitar y todo incidente debe ser resuelto por el juez. Si el tribunal
da lugar a esta nulidad, es decir, declara nula esta notificación, en este caso, por disposición legal (por el solo
ministerio de la ley) o automáticamente se tiene por notificada a la parte de la resolución cuya notificación se
declara nula, desde el momento mismo en que se le notifique la resolución que declara la nulidad. Ejemplo: el
demandado solicita la nulidad de la notificación de la demanda; esa resolución que acoge la nulidad al
notificarse produce el efecto de haber notificado a la otra.
Esto es importante porque hasta un tiempo atrás, cuando se declaraba nula una notificación había que
volver a practicarla, lo que era un contrasentido, porque la parte ya había tomado conocimiento de la
resolución.
En este mismo caso, si la nulidad la declara un tribunal superior, la notificación se tendrá por efectuada
cuando se le notifique a la parte el “cúmplase” de dicha resolución.

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

VI) OTROS CASOS DE NOTIFICACIONES ESPECIALES :

Lo que se ha dicho en materia de notificaciones son los casos más importantes, aplicables a todos los
procedimientos, pero tratándose de ciertos procedimientos especiales, la ley establece formas distintas de
practicar notificaciones. En estos casos, como se trata de normas especiales, prevalecen a las normas del
Código de Procedimiento Civil.
Esto ocurre en los siguientes casos:

(a) En los juicios seguidos ante los tribunales de familia: En ellos las sentencias definitivas y las
resoluciones en que se ordene la comparecencia personal de las partes que no hayan sido expedidas en el
curso de alguna de las audiencias, serán notificadas por carta certificada, salvo que se trate de la primera
resolución, la que deberá notificarse personalmente (artículo 23, incisos 1º y 3º, Ley Nº 19.968). Las
“notificaciones por carta certificada” se entenderán practicadas desde el tercer día siguiente a aquél en
que fueron expedidas (artículo 23, inciso 4º, Ley Nº 19.968).

(b) En materia de procedimiento penal: Se contempla la llamada “notificación en persona” al imputado


mismo, que se encuentra privado de libertad, la que se hará en el establecimiento o recinto en que
permaneciere, aunque éste se hallare fuera del territorio jurisdiccional del tribunal, mediante la entrega,
por un funcionario del establecimiento y bajo la responsabilidad del jefe del mismo, del texto de la
resolución respectiva (artículo 29, Código Procesal Penal).
De igual forma, en el procedimiento penal se podrán realizar otras formas de notificación, si el
tribunal estima que resultan suficientemente eficaces y no causaren indefensión a las partes (artículo 31,
Código Procesal Penal). Ejemplo: notificación por correo electrónico.

(c) En el procedimiento penal militar: El tribunal podrá ordenar que se practique una “notificación especial
por carta certificada”, la que debe contener los pormenores del juicio que se sigue, como por ejemplo, la
designación de la causa en que se hace la notificación, la indicación del tribunal que conoce de ella y la
de su secretario, etc. La carta certificada deberá ser dirigida por el secretario al domicilio que la persona
hubiere señalado en autos (artículo 115, Código de Justicia Militar).

(d) En los juicios arbitrales: Las notificaciones se harán personalmente o por cédula, salvo que las partes
unánimemente acuerden otra forma de notificación (artículo 629, Código de Procedimiento Civil).

8.- Los efectos de las resoluciones judiciales:

Normalmente los efectos de las resoluciones judiciales se producen después de notificadas, y algunas
después de quedar firmes y ejecutoriadas; en este último caso, no es suficiente la sola notificación de la
resolución, sino que además es menester que la resolución se encuentre firme y ejecutoriada, al menos para el
caso de la cosa juzgada.
Respecto a los principales efectos que producen estas resoluciones son los siguientes: 1) el
desasimiento del tribunal; y 2) el efecto de cosa juzgada, a través de dos variantes: la acción y la excepción de
cosa juzgada.

* El Desasimiento del Tribunal:

El desasimiento del tribunal es un efecto que producen las sentencias, tantos las definitivas como las
interlocutorias, en virtud del cual una vez que han sido notificadas a alguna de las partes, el tribunal que la
dictó no podrá alterarlas o modificarlas en manera alguna (artículo 182, inciso 1º, primera parte, Código de
Procedimiento Civil).
La razón que se impida al juez de que altere o modifique su sentencia radica en que en el sistema
chileno impera el principio de la doble instancia, lo que significa que será el superior jerárquico el que tiene
atribuciones para modificar la sentencia, en el entendido de que ésta se haya apelado.
Los requisitos para que se produzca el desasimiento se encuentran establecidos en el artículo 182 del
Código de Procedimiento Civil, y son los siguientes:

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

- Que en el juicio se haya dictado una sentencia, ya sea definitiva o interlocutoria; es decir, no opera
respecto de los autos y los decretos.

- Que la sentencia haya sido notificada legalmente a alguna de las partes.

Existen casos excepcionales en que, no obstante que una sentencia haya sido notificada a alguna de las
partes, podría ser modificada por el mismo tribunal que la pronunció. Estas excepciones en las que no opera
esta institución son las siguientes:

a) El recurso de aclaración, agregación o rectificación: Este recurso, que establece el mismo artículo 182
del Código de Procedimiento Civil, consiste en que cualquiera de las partes puede solicitar al mismo
tribunal que pronunció la sentencia que aclare los puntos obscuros o dudosos de la sentencia, salvar las
omisiones y rectificar los errores de copia, de referencia o de cálculos numéricos que aparezcan de
manifiesto en la misma sentencia (artículo 182, inciso 1º, parte final, Código de Procedimiento Civil).
En este caso, a través de este recurso, el mismo tribunal que pronunció la sentencia puede hacer estas
rectificaciones.
Este recurso se puede hacer valer a petición de parte o de oficio por el tribunal, en cuyo caso el
juez podrá dentro de los cinco días siguientes a la primera notificación de la sentencia, hacer las
rectificaciones a los errores cometidos.

b) Las sentencias interlocutorias susceptibles de reposición: Ciertas sentencias interlocutorias pueden ser
modificadas o dejadas sin efecto por el mismo tribunal que las pronunció, a través del llamado “recurso
de reposición”, y no obstante que esté notificada alguna de las partes; en este caso, se requiere de texto
legal expreso que permita el recurso de reposición. Ejemplo: la resolución que recibe la causa a prueba.
Este recurso no procede en contra de todas las sentencias interlocutorias sino solamente contra
aquellas respecto de las cuales la ley expresamente contempla este recurso (la regla general es que el
recurso de reposición proceda únicamente en contra de los autos y los decretos).

c) El caso del incidente de nulidad procesal de lo obrado por falta de emplazamiento: Este es un incidente
que puede ser planteado por el demandado rebelde ante el mismo juez que haya pronunciado la
sentencia definitiva o interlocutoria. En este caso puede reclamar el rebelde aunque la sentencia haya
sido notificada a alguna de las partes.

-o- Los autos y decretos en relación al desasimiento:

Recién señalamos que el desasimiento se produce únicamente respecto de las sentencias, sean éstas
definitivas o interlocutorias. Los autos y decretos no producen el efecto del desasimiento, por cuanto éstos
pueden ser siempre modificados por el mismo tribunal que los dicta, a través de un recurso de reposición.
En principio las sentencias no pueden ser modificadas por el mismo tribunal. Para que el auto o
decreto pueda ser modificado por el mismo tribunal, la parte debe hacer valer el recurso de reposición
(artículo 181, Código de Procedimiento Civil).
* El Efecto de Cosa Juzgada:

La cosa juzgada permite exigir el cumplimiento en el caso de las sentencias condenatorias e impedir
que se vuelva a discutir del mismo asunto.
Esto da origen a dos efectos prácticos: Un efecto negativo, que se traduce en que no se puede discutir
del mismo asunto en el mismo tribunal o en otro (la parte condenada no puede en un nuevo juicio discutir la
cuestión ya decidida); y un efecto positivo, en donde la parte respecto de la cual se ha reconocido un derecho
puede exigir que se cumpla ese derecho y sin que ningún tribunal le pueda negar el cumplimiento del mismo.
El fundamento de la cosa juzgada es el mantenimiento del orden social. A la sociedad le interesa que
los litigios tengan un fin.

-o- Características de la cosa juzgada:

La doctrina señala que, dado los dos aspectos que reviste, la cosa juzgada tiene dos características: el
ser coercitiva e inmutable.
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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
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a) Es coercitiva: Esto significa que la parte que perdió en el proceso está obligada a cumplir la prestación
que le impone la sentencia, y si no lo hace voluntariamente puede ser obligado por medios compulsivos,
valiéndose de la fuerza.

b) Es inmutable: Significa que las partes del juicio tienen que respetar lo fallado tal cual como se indica en
la sentencia, por lo tanto, no se puede volver a discutir lo fallado. Esta resolución no se puede
modificar, después de vencidos todos los recursos y todos los plazos.

-o- Concepto de cosa juzgada:

La ley no la define, sólo se limita a reglamentar sus efectos o los requisitos en diversas disposiciones.
La doctrina dice que la cosa juzgada es “la presunción que lo fallado por el juez es la verdad”. También se
dice que “es el efecto que la ley atribuye a las sentencias firmes y ejecutoriadas por considerarlas como
expresión de la verdad”.
Que sea una presunción de verdad no quiere decir que sea una verdad absoluta, porque puede ocurrir
que esa verdad planteada en el juicio no sea el fiel reflejo de la realidad; pero, una vez agotadas las prueba, no
queda nada por discutir.

-o- Clasificación de la cosa juzgada:

En la doctrina se suele clasificar a la cosa juzgada en: 1) cosa juzgada formal, y 2) cosa juzgada
material.

(1) Cosa juzgada formal: Es el efecto que solamente permite el cumplimiento de la sentencia en forma
provisional, y que, a la vez, impide renovar la discusión en el mismo proceso en que la sentencia se
dicta, pero que, al mismo tiempo, establece la posibilidad de volver a plantear el mismo asunto debatido
en un juicio ordinario posterior distinto. Ejemplos: la reserva de derechos en el contrato de
arrendamiento, la reserva de acciones y derechos en el juicio ejecutivo, la reserva en los interdictos
posesorios, etc.

(2) Cosa juzgada material o sustancial: Es aquella que autoriza cumplir la sentencia sin ninguna restricción
o limitación, e impide que lo resuelto en ese juicio se pueda volver a discutir en el mismo juicio o en
otro posterior. Esta es la regla general en cuanto a los efectos de las resoluciones y constituye el
verdadero efecto de cosa juzgada.

-o- Efectos de la cosa juzgada:

Estos efectos son las consecuencias jurídicas que surgen de la institución de la cosa juzgada. Estos
efectos son los siguientes: 1) La acción de cosa juzgada, y 2) La excepción de cosa juzgada.

-o- La Acción de Cosa Juzgada:

Es el efecto que produce una resolución judicial que se encuentra firme o ejecutoriada, o bien aquella
que causa ejecutoria, para obtener el cumplimiento de lo resuelto o para la ejecución del fallo. Este
cumplimiento siempre se obtiene a petición de parte y los tribunales, en general, jamás pueden ordenar de
oficio el cumplimiento de la sentencia.

· Titular de la acción de cosa juzgada:

Según el artículo 176 del Código de Procedimiento Civil, la acción de cosa juzgada corresponde a la
persona a cuyo favor se ha declarado un derecho en el juicio, y ella es aquella parte que obtuvo la resolución
favorable, ya sea el demandante o demandado.
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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

La acción puede corresponderle incluso a los herederos de la parte vencedora. Del mismo modo, la
acción puede ser dirigida en contra de quien resulte condenado por esa resolución o en contra sus herederos o
sucesores.

· Requisitos de procedencia de la acción de cosa juzgada:

Los requisitos o condiciones para que proceda esta acción de cosa juzgada, son los siguientes: 1) Que
exista una resolución judicial condenatoria que se encuentre firme o ejecutoriada, o que cause ejecutoria; 2)
Que la parte que ha obtenido en el juicio solicite expresamente el cumplimiento de la resolución judicial; 3)
Que la prestación que impone esa resolución sea actualmente exigible; y 4) Que la acción no esté prescrita.

1. Que exista una resolución judicial condenatoria que se encuentre firme o ejecutoriada, o que cause
ejecutoria: Significa que la sentencia imponga una prestación determinada, es decir, una obligación que
consista en dar, hacer o no hacer algo. Esta resolución judicial será una sentencia definitiva o
interlocutoria, toda vez que el artículo 175 del Código de Procedimiento Civil señala expresamente que
“las sentencias definitivas o interlocutorias firmes producen la acción o la excepción de cosa juzgada”;
sin embargo, hay que tener en cuenta que los autos y decretos firmes también producen la acción de
cosa juzgada.

2. Que la parte que ha obtenido en el juicio solicite expresamente el cumplimiento de la resolución


judicial: El litigante en cuyo favor se declaró un derecho por resolución judicial debe presentar un
escrito al tribunal en que pida el cumplimiento de lo resuelto, de acuerdo a lo que se desprende del
artículo 233, inciso 1º, del Código de Procedimiento Civil, y del principio de pasividad de los
tribunales.

3. Que la prestación que impone esa resolución sea actualmente exigible: Esto significa que la prestación
no debe estar afecta a ninguna modalidad que impida llevar a efecto o exigir dicha prestación.

4. Que la acción no esté prescrita: La prescripción, si existe, operaría como un modo de extinguir la
acción. En el caso de la acción ejecutiva, prescribe por regla general en tres años (si no se ejerce en ese
plazo, la acción prescribe y no se puede exigir su cumplimiento).

· Procedimiento para hacer efectivo el cumplimiento de una resolución judicial:

Esta materia se encuentra regulada en el Título XIX del Libro I del Código de Procedimiento Civil,
título que abarca los artículos 231 a 251, ambos inclusive, del mismo cuerpo legal. Aquí es necesario
distinguir dos materias:

- Procedimiento para hacer cumplir las resoluciones dictadas por tribunales chilenos, regulado en el
párrafo 1º del Título XIX del Libro I del Código de Procedimiento Civil (artículos 231 a 241).

- Procedimiento para hacer cumplir las resoluciones pronunciadas por tribunales extranjeros, tratado
en el párrafo 2º del Título XIX del Libro I del Código de Procedimiento Civil (artículos 242 a 251).

En cuanto al primero, la ejecución de las resoluciones corresponde a los tribunales que las hayan
pronunciado en primera o en única instancia, y se procederá a ellas cuando las resoluciones queden
ejecutoriadas o causen ejecutoria en conformidad a la ley.
En el caso que la ejecución de origen a un nuevo juicio, en ese caso existen dos tribunales
competentes: el que la pronunció en primera o en única instancia, o bien el que resulte competente de acuerdo
a las reglas de competencia.

-o- La Excepción de Cosa Juzgada:

La excepción de cosa juzgada es un efecto de las resoluciones judiciales que la ley reconoce de las
sentencias firmes o ejecutoriadas, y en virtud del cual no puede volver a discutirse entre las mismas partes una
misma materia e invocando razones análogas, en atención a que ello ha sido resuelto en una sentencia anterior.
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Este efecto emana exclusivamente de las sentencias definitivas e interlocutorias firmes, tengan el
carácter de condenatorias o absolutorias. Los autos y decretos no producen excepción de cosa juzgada, toda
vez que por medio del recurso de reposición pueden ser dejados sin efecto o modificados en cualquier
momento.

· Titular de la excepción de cosa juzgada:

La persona que puede invocar la excepción de cosa juzgada, según el artículo 177 del Código de
Procedimiento Civil, puede ser: 1) El litigante que haya obtenido en el juicio; o 2) todos aquellos que según la
ley aproveche el fallo.
De este modo, la excepción de cosa juzgada puede hacerla valer tanto el litigante que gana como el
que pierde en el juicio, en este último caso para evitar una condena más perjudicial o desfavorable, o para ser
evitar ser condenado de nuevo a lo mismo.

· Características de la excepción de cosa juzgada:

Esta excepción de cosa juzgada presenta algunas características o particularidades. Estas son las
siguientes:

(a) Es renunciable: Estos significa que la excepción necesariamente debe ser alegada en un nuevo juicio, en
forma oportuna, y si no se alega se entiende renunciada. Por esto la ley señala como causal de casación
en la forma el “haber sido dada la sentencia contra otra pasada en autoridad de cosa juzgada, siempre
que ésta se haya alegado oportunamente en el juicio”.

(b) Es relativa: La cosa juzgada sólo puede beneficiar a los que han intervenido en el pleito o a sus
herederos. Excepcionalmente, hay algunas sentencias que producen efectos generales y absolutos, y por
lo tanto, esos efectos no pueden ser discutidos por nadie y afectos a todos (producen efectos “erga
omnes”). Ejemplo: lo relativo al estado civil de las personas, etc.

(c) Es irrevocable: No puede ser alterado lo resuelto por una sentencia judicial una vez firme o ejecutoriada,
por ninguna autoridad del país. Esta es la regla general establecida en el artículo 9º, inciso 2º, del Código
Civil. Sin embargo, hay casos de excepción donde ciertas sentencias producen cosa juzgada formal, y en
ese caso la sentencia puede ser modificada posteriormente en otro juicio posterior.

(d) Es imprescriptible: Lo que significa que puede alegarse la excepción de cosa juzgada en cualquier
tiempo.

· Requisitos de procedencia de la excepción de cosa juzgada:

Esto se traduce en la llamada “triple identidad” y se requiere que entre el juicio ya resuelto y aquel que
se pretende iniciar o que ya se promovió, exista la triple identidad que indica el artículo 177 del Código de
Procedimiento Civil. Esta triple identidad debe ser copulativa, de manera tal que, faltando uno de estos
requisitos, no puede alegarse en el segundo juicio la excepción de cosa juzgada.
El artículo 177 del Código de Procedimiento Civil se refiere a: 1) La identidad legal de personas; 2) La
identidad de la cosa pedida; y 3) La identidad de la causa a pedir.
El juez en el segundo juicio debe analizar la sentencia que fue dictada en el primer juicio en relación
con la nueva demanda que se plantea. Así se desprende del artículo 177 del Código de Procedimiento Civil.

a) Identidad legal de personas: Significa que en ambos juicios, tanto el demandante como el demandado
deben ser jurídicamente las mismas personas; deben figurar en ambos juicios con la misma calidad
jurídica, aunque físicamente sean distintas. Ejemplo: En un primer juicio aparece como demandante
Pedro y demandado Pablo; en el segundo juicio puede ser demandante Pedro y demandado Diego en
representación de Pablo.

b) Identidad de la cosa pedida: Se refiere al “objeto del juicio”, o sea, el beneficio jurídico inmediato que se
reclama debe ser el mismo, tanto en el primer juicio como en el segundo, como por ejemplo, se discute la

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

calidad de dueño o poseedor de un inmueble. Este objeto o beneficio jurídico hay que buscarlo en la
parte petitoria de la demanda, y se trata del beneficio jurídico reclamado y no a la cosa física pedida.

c) Identidad de la causa de pedir: El artículo 177, inciso final, del Código de Procedimiento Civil señala
que “se entiende por causa de pedir el fundamento inmediato del derecho deducido en juicio”. Así como
la cosa pedida es el beneficio jurídico que se reclama, la causa de pedir es el fundamento legal de esa
petición.

· Forma y oportunidad de hacer valer la excepción de cosa juzgada:

La ley procesal establece distintos medios para hacer valer la excepción de cosa juzgada y distintas
oportunidades dentro del proceso. En consecuencia, es posible que pueda ser alegada la excepción de cosa
juzgada de las siguientes formas y oportunidades:

- Como excepción perentoria: La cosa juzgada es de naturaleza perentoria (de fondo) y se podría alegar al
contestar la demanda en el segundo juicio.

- Como excepción dilatoria: Por la gravedad que reviste, la ley permite que se alegue con el carácter de
mixta, o sea, como dilatoria siendo perentoria. Así, puede ser alegada dentro del término del
emplazamiento y antes de que se conteste la demanda.

- Como fundamento de un recurso de apelación.

- Como fundamento de un recurso de casación (artículo 768, Código de Procedimiento Civil).

- Como fundamento de un recurso de revisión (artículo 810, nº 4, Código de Procedimiento Civil).

-o- Paralelo entre la acción y excepción de cosa juzgada:

Entre la acción y excepción de cosa juzgada existen diversos aspectos que los diferencian. A saber:

a. En cuanto a las resoluciones judiciales que produce el efecto, la acción de cosa juzgada nace solamente
de sentencias condenatorias, en cambio, la excepción de cosa juzgada nace tanto de la sentencia
condenatoria como de la absolutoria.

b. En cuanto al titular de una y otra, la acción de cosa juzgada la puede hacer valer aquella persona en cuyo
favor se ha declarado un derecho en el juicio; la excepción de cosa juzgada, en cambio, la puede alegar
aquel que la ha obtenido en el juicio y por todos aquellos que según la ley aprovecha el fallo.

c. En cuanto a la forma que se hace valer, la acción de cosa juzgada se hace valer por una demanda por
tratarse de una acción; la excepción de cosa juzgada, en tanto, tiene diversas oportunidades para hacerla
valer, como por ejemplo, a través de las alegaciones, recursos procesales, etc.

d. En cuanto a la prescripción, la acción de cosa juzgada prescribe, de acuerdo con las reglas generales, en
tres años la acción ejecutiva y en cinco la acción ordinaria; la excepción de cosa juzgada, en tanto, por su
naturaleza, es imprescriptible.

e. En cuanto a las resoluciones que producen una y otra, la acción de cosa juzgada emana de sentencias
definitivas e interlocutorias firmes o ejecutoriadas, así como de aquellas que causan ejecutoria y que
tengan el carácter de condenatoria; la excepción de cosa juzgada, por su lado, sólo proviene de las
sentencias definitivas e interlocutorias firmes o ejecutoriadas, y no aquellas que causen ejecutoria.

* Otros efectos de las resoluciones judiciales:

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Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

Al margen de estos efectos del desasimiento y la autoridad de cosa juzgada, en doctrina se señalan
otros efectos de las resoluciones judiciales. Entre ellos podemos mencionar: 1) la declaración del derecho que
hace la sentencia, y 2) el efecto retroactivo que contiene la sentencia declarativa.

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

TERCERA PARTE: EL JUICIO ORDINARIO DE MAYOR CUANTIA

I. INTRODUCCION

1.- Reglamentación y características del juicio ordinario:

El juicio ordinario es de mayor cuantía, y se encuentra tratado en el Libro II, de los artículos 253 y
siguientes del Código de Procedimiento de Civil.
El juicio ordinario presenta características que le son particulares, y que son las siguientes:

a. Es un procedimiento de carácter declarativo, porque la finalidad es el reconocimiento o declaración


del tribunal respecto de un derecho controvertido entre las partes.

b. Es un procedimiento común, ordinario, es decir, es de aplicación general, porque se aplica siempre que
la ley no señale un procedimiento especial para un determinado asunto (artículo 3º, Código de
Procedimiento Civil).

c. Es un procedimiento de carácter supletorio, porque no sólo se aplica a aquellas acciones que carezcan
de un procedimiento especial, sino porque además estas reglas se pueden aplicar a cualquier
procedimiento que no reglamente específicamente alguna materia.

d. Es un procedimiento de mayor cuantía, es decir, se aplica en todos aquellos casos en que la cuantía del
negocio sea superior a las 500 Unidades Tributarias Mensuales, y también a aquellos de cuantía
indeterminada o no susceptible de apreciación pecuniaria.

e. Por ser de mayor cuantía, se trata de un procedimiento de doble instancia, lo que quiere decir que lo
resuelto por el tribunal inferior que conoce de este juicio será revisado por el tribunal jerárquicamente
superior, si se deduce el recurso de apelación.

f. Por regla general es un procedimiento escrito, salvo algunas actuaciones que se hacen en forma oral,
pero que igualmente se consignan en actos escritos.

2.- Etapas del juicio ordinario:

El juicio ordinario puede visualizarse en forma esquemática en algunas etapas, que son las siguientes:

1. Primera etapa: Período de discusión: Equivalente al momento jurisdiccional del conocimiento del
asunto, donde el juez conoce del litigio. Lo que caracteriza a este período es la discusión entre los
litigantes respecto de la cuestión controvertida y en el que cada parte hace valer ante el tribunal sus
respectivas pretensiones. La importancia de este período es que el juez debe resolver de acuerdo a esta
“competencia específica”, y él no pude salirse de ese marco, pues, en caso contrario, el tribunal
comete infracción que deberá ser sancionada.

2. Segunda etapa: Período de conciliación obligatoria: Puede o no darse en el transcurso del juicio,
siempre vencido el período de discusión, y siempre que se cumplan los requisitos de procedencia del
llamado a conciliación, que tiene por finalidad un acuerdo entre las partes. Este llamado a conciliación
se aplica a todos los juicios, salvo excepciones.

3. Tercera etapa: Período de prueba: Se inicia con la dictación de la resolución que recibe la causa a
prueba. Puede darse en la medida que existan hechos controvertidos, que sean substanciales y
pertinentes en el juicio, de lo contrario esta etapa se omite.

4. Cuarta etapa: Período de observaciones a la prueba rendida: Se inicia una vez que termina el período
para rendir la prueba, en el cual las partes podrán formular por escrito comentarios u observaciones
sobre la prueba rendida.
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Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

5. Quinta etapa: Período de sentencia: Es el período de culminación del juicio y se inicia con la dictación
de la resolución que cita a las partes para oír sentencia, y desde la fecha en que esa resolución se
notifica a las partes empieza a correr el plazo al juez para dictar el fallo.

Algunos autores agregan otras etapas a las anteriormente señaladas, y que son posteriores a la
sentencia definitiva. Estas son:

- Período de impugnación del fallo, la que origina la segunda instancia. Esta es una etapa que escapa del
tribunal inferior.

- Período de cumplimiento o ejecución de la sentencia, que consiste en una fase posterior al juicio
(artículo 174, Código de Procedimiento Civil).

El primer momento jurisdiccional (fase del conocimiento) está dado por la etapa de discusión y el
período probatorio. El segundo momento jurisdiccional (fase de sentencia) está dado por la etapa de la
sentencia. Y el tercer momento jurisdiccional (fase de ejecución) está dado por la etapa que se quiere hacer
cumplir la sentencia.

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

II. PERIODO DE DISCUSION

1.- Inicio del juicio ordinario:

De acuerdo al artículo 253 del Código de Procedimiento Civil, “todo juicio ordinario comenzará por
demanda del actor, sin perjuicio de lo dispuesto en el Título IV de este Libro”. Esto ha llevado a sostener que
el juicio ordinario se puede iniciar de dos maneras: 1) Por la demanda que deduce el actor; y 2) Por una
medida prejudicial.
Sin embargo, el juicio se inicia únicamente por la demanda del actor, porque la demanda es un trámite
indispensable que no puede faltar, pero sí puede faltar una medida prejudicial. Aún en el caso que se haga
valer una medida prejudicial, igualmente debe iniciarse mediante una demanda, porque es insustituible. De
manera que la frase del artículo 253 del Código de Procedimiento Civil hay que entenderla como que siempre
el juicio ordinario se inicia con una demanda, sin perjuicio de establecer una medida prejudicial.

2.- La demanda y trámites posteriores:

La demanda se encuentra regulada en el Título I del Libro II del Código de Procedimiento Civil, de los
artículos 253 al 261.

* Concepto e importancia de la demanda:

El Código de Procedimiento Civil no define la demanda, pero sí lo hace la doctrina y la jurisprudencia.


De acuerdo a la jurisprudencia, la demanda “es el medio legal que tiene el demandante para deducir
una acción, siendo esta la forma de hacer valer el derecho que se reclama”. Por otro lado, según Hugo Alsina,
“es el acto procesal por el cual el actor ejercita una acción solicitando del tribunal la protección, declaración o
constitución de un derecho”.
La demanda tiene una importancia fundamental en el juicio, principalmente por los siguientes factores:

o Es la base del juicio: Dependerá del planteamiento que haga el demandante en ella el éxito o fracaso
en el litigio.

o Se concretan las pretensiones del actor: La demanda contribuye a delimitar el objeto del juicio; así, de
este modo, el demandante a través de ella limita los poderes o potestades del tribunal (artículo 160,
Código de Procedimiento Civil).

o Sólo se probarán o se rendirá prueba conforme a los hechos que se hallan planteado en sus
respectivos escritos (demanda y en la contestación de la demanda), de manera que el juez tendrá que
examinar personalmente estas peticiones.
* Requisitos de la demanda:

La demanda, para que pueda ser cursada ante un tribunal, debe reunir los requisitos generales o
comunes a todo escrito y los requisitos especiales del artículo 254 del Código de Procedimiento Civil.

1. REQUISITOS GENERALES A TODO ESCRITO: La demanda debe contener las siguientes menciones:

 Se encabeza con una “suma”, que es una especie de resumen de la demanda, en que se indica en
forma sucinta todas las pretensiones que se formulan en el escrito.

 Se debe presentar en papel simple o común.

 Se debe redactar en castellano y lenguaje correcto.

 Tiene que ser firmada, aunque la ley no lo exija expresamente.

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 Hay que presentarla con todas las copias necesarias para notificar a las partes.

 Debe presentarse por conducto del secretario del tribunal.

 Debe cumplir con las exigencias de la Ley Nº 18.120, referente al nombramiento del abogado
patrocinante (artículo 1º) y del mandatario judicial (artículo 2º).

Respecto a la firma, hay que distinguir si es o no la primera presentación que se hace en el juicio.
Si la demanda es la primera presentación se debe incluir la firma del abogado patrocinante, de la parte, y
del mandatario judicial. Puede ocurrir que el mandato judicial se otorgue por escritura pública, en tal
caso no firma la demanda la parte, sino únicamente el abogado patrocinante y el mandatario.

2. REQUISITOS ESPECIALES DEL ARTÍCULO 254 DEL CÓDIGO DE PROCEDIMIENTO CIVIL: Estos
requisitos son los siguientes:

 La designación del tribunal ante quien se entabla. Este requisito se cumple señalando la jerarquía del
tribunal (generalmente abreviando S.J.L.).

 El nombre, domicilio y profesión u oficio del demandante y de las personas que lo representen, y la
naturaleza de la representación.

 El nombre, domicilio y profesión u oficio del demandado.

 La exposición clara de los hechos y fundamentos de derecho en que se apoya.

 La enunciación precisa y clara, consignada en la conclusión de las peticiones que se sometan al fallo
del tribunal. Esta es la parte fundamental de la demanda, porque en esta “parte petitoria” se
establecen las peticiones concretas del demandante al tribunal y con ello se determina las
atribuciones o la competencia específica del juez.

En algunos territorios jurisdiccionales del país, en comunas con asiento de Corte de Apelaciones, hay
requisitos señalados en autos acordados. Por ejemplo, en Concepción hay un auto acordado del año 1997
(publicado en el Diario Oficial el 10 de octubre de 1997) que establece ciertos requisitos o datos que hay que
indicar en la demanda y que deben anteponerse a la suma para que la demanda pueda ser ingresada al sistema
computacional, como por ejemplo cuál es la materia de la demanda, el procedimiento, la individualización de
las partes, del abogado y del mandatario judicial.
¿Qué ocurre si no se cumplen con los requisitos del auto acordado?. En ese caso, la demanda no es ni
siquiera recibida en la secretaría de la Corte porque no se puede hacer la distribución de la causa.
¿Qué pasa si no se cumplen o cumplen mal los requisitos legales de la demanda?. Cualquier defecto o
señalamiento imperfecto de los requisitos de la demanda autoriza de inmediato para que el demandado
interponga una excepción dilatoria del artículo 303 del Código de Procedimiento Civil; sin perjuicio de esto,
el tribunal que va a conocer de la demanda tiene, en esta materia, una facultad de oficio, que consiste en que si
no cumple la demanda con las indicaciones de los tres primeros numerandos del artículo 254 del Código de
Procedimiento Civil puede no dar curso a la demanda, es decir, no admitirla a tramitación, y tendrá que
señalar el juez cuál es el defecto de que adolece (artículo 256, Código de Procedimiento Civil).
¿Es necesario acompañar documentos a la demanda?. De acuerdo a la redacción del artículo 255 del
Código de Procedimiento Civil, no es necesario o indispensable acompañar documentos a la demanda, pero
nada impide que se haga. Lo que sí es necesario es acompañar “documentos habilitantes”, que son todos
aquellos que sirven para acreditar la representación (artículo 6º, inciso 1º, Código de Procedimiento Civil).

* Resolución o providencia en el escrito de demanda:

Esto quiere decir qué resuelve el juez. En el caso de la demanda, puede haber dos providencias
(resolución de mero trámite), y ello va a depender si la demanda cumple o no con los requisitos:

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a) Si la demanda no cumple con los requisitos del artículo 254, nº 1, 2 y 3, el juez puede no darle curso y
con ello dará cumplimiento al artículo 256 del Código de Procedimiento Civil, señalando el defecto de
que adolece.

b) Si la demanda cumple todos los requisitos, de acuerdo con el artículo 257 del Código de
Procedimiento Civil, debe ser admitida a tramitación y el juez deberá conferir traslado al demandado
para que la conteste.
El “traslado” es el acto por el cual se pone en conocimiento de una de las partes la petición
formulada por la contraria.
La misma resolución que confiere el traslado al demandado, debe además proveer o resolver
las otras peticiones en el escrito de demanda (las peticiones contenidos en los otrosí) y, como esta
resolución que recae en el escrito de demanda normalmente es la primera, se debe también asignar un
número de rol al proceso, y con este rol figurará la causa durante todo el juicio.

* Modificaciones en el escrito de demanda:

¿Qué sucede si la demanda adolece de defectos de fondo que hacen necesaria su modificación?. Aquí
hay varias situaciones a analizar:

a. Si la demanda se ha presentado al tribunal, pero aún no ha sido notificada al demandado: En este caso,
el demandante puede modificarla “sin limitaciones”; no se trata de rayar o borrar con corrector la
demanda, sino que se debe presentar un nuevo escrito. En algunos casos, cuando la demanda adolece de
errores mayores, se debe presentar una nueva demanda, y ello se hace simplemente retirando la anterior
sin trámite alguno, pues así lo dispone el artículo 148 del Código de Procedimiento Civil y se considerará
por no presentada.

b. Si la demanda está notificada al demandado: En esta situación hay que distinguir si el demandado
contestó o no la demanda.

- Si la demanda no ha sido contestada, el demandante podrá hacer en ella las ampliaciones o


rectificaciones que estime convenientes, las que se considerarán como una nueva demanda para los
efectos de su notificación, y sólo desde esa fecha se le empieza a contar el plazo para contestar la
demanda primitiva (artículo 261, Código de Procedimiento Civil).

- Si la demanda ha sido contestada, en este caso ya no es posible el retiro ni tampoco modificarla con
la libertad anterior. Aquí el demandante, en el escrito de réplica, puede hacer las modificaciones
pertinentes, pero con una limitación, que establece el artículo 312 del Código de Procedimiento Civil,
que sea “sin alterar el objeto principal del pleito”. En caso de errores graves, aquí sólo es posible el
desistimiento de la demanda, caso en el cual se pierde la acción y ya no se puede volver a presentar
en el futuro la demanda.

* Efectos de la presentación de la demanda:

La demanda, una vez que ha sido interpuesta, por esta sola circunstancia, genera algunos efectos:

 Queda abierta la instancia y el juez está en la obligación de conocer las peticiones que formula el
actor y a tramitar el proceso.

 Cuando el demandante presenta la demanda se entiende que prorroga tácitamente la competencia.

* El emplazamiento:

El emplazamiento es un trámite judicial complejo, de carácter esencial, que tiene por objeto llamar a
una persona con el fin de que comparezca en juicio a hacer uso de su derecho. Está constituido por dos
elementos copulativos: 1) la notificación legal de la demanda al demandado con arreglo a derecho, y 2) el
transcurso íntegro o total del plazo que concede la ley al demandado para contestar esa demanda.

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1) Primer elemento: Notificación legal de la demanda al demandado con arreglo a derecho: Cuando se
dice “con arreglo a derecho”, significa que debe hacerse aplicando las normas generales de la
notificación, es decir, dependerá si esa notificación es o no la primera: A) Si es la primera notificación
que se realiza en el proceso se hará personalmente; y B) Si la notificación no es la primera en el proceso,
bastará hacerla por el estado diario. En cualquier caso, no queda excluida la notificación del artículo 44
del Código de Procedimiento Civil, e incluso también podría hacerse por avisos.

2) Segundo elemento: Plazo que la ley concede al demandado para contestar la demanda: Este plazo,
denominado “término de emplazamiento”, es variable, lo que dependerá del lugar en que el demandado
ha sido notificado de la demanda en relación con aquel donde funciona el tribunal; pero el plazo mínimo
es un término suficiente para que el demandado pueda hacer valer su defensa. Los casos señalados en los
artículos 258, 259 y 260 del Código de Procedimiento Civil son los siguientes:

a. Caso en que el demandado sea notificado en la misma comuna donde funciona el tribunal que
conoce la causa. En este caso, el término de emplazamiento para contestar la demanda será de quince
días.

b. Caso en que el demandado se encuentre en el mismo territorio jurisdiccional pero fuera de los
límites de la comuna que le sirve de asiento al tribunal que conoce la causa. En este caso, el plazo
será de 18 días hábiles, porque al plazo original de quince días se le aumentan tres días más.

c. Caso en que el demandado se encuentre en un territorio jurisdiccional diverso o fuera del territorio
de la República. En este caso, el plazo será de 18 días más el aumento que corresponda al lugar
donde ha sido notificado el demandado. Este aumento se determina en base a lo que señala una “tabla
de emplazamiento”, que cada cinco años confecciona la Corte Suprema con tal objeto y que toma en
consideración las distancias y las facilidades o dificultades que existan para las comunicaciones. Esta
tabla se confecciona en el mes de noviembre del año que corresponda para que se ponga en
funcionamiento el 1º de marzo del año siguiente, y se publicará en el “Diario Oficial”, y se fijará a lo
menos, dos meses antes de su vigencia, en los oficios de todos los secretarios de Cortes y juzgados de
letras.

d. Caso en que sean varios los demandados en el juicio. Si los demandados son varios, sea que obren
separada o conjuntamente, el término para contestar la demanda correrá para todos a la vez, y se
contará hasta que expire el último término parcial que corresponda a los notificados.

Las características de este plazo o término de emplazamiento que establece la ley son las
siguientes:

a) Es un plazo legal, ya que lo señala el propio legislador en los artículos 258, 259 y 260 del Código de
Procedimiento Civil.

b) Es un plazo fatal, es decir, se extingue por el simple transcurso del tiempo y, en consecuencia, la
posibilidad del demandado para contestar la demanda se extingue al término del plazo.

c) Es un plazo improrrogable, porque ni el tribunal ni las partes tienen facultades para solicitar que se
extienda más allá de su duración.

d) Es un plazo de días hábiles, es decir, el término se suspende los días feriados (domingos y festivos).

e) Es un plazo variable, porque su extensión dependerá del lugar en que haya sido notificado el
demandado.

El emplazamiento existirá independientemente de la actitud del demandado, ya sea que conteste o no


la demanda; basta simplemente que ocurra el plazo.
La importancia del emplazamiento es que por intermedio de él se da nacimiento a la relación procesal,
es decir, al vínculo jurídico que une a las partes entre sí y a ellas con el tribunal. El emplazamiento es un acto
esencial, lo que quiere decir que sin él la sentencia que se dicte es nula (artículo 795, nº 1, Código de
Procedimiento Civil). Que sea esencial permite deducir un recurso de casación en la forma, de acuerdo al
artículo 768, nº 9, del Código de Procedimiento Civil.
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* Efectos de la notificación de la demanda:

La notificación legal de la demanda produce tanto efectos civiles como efectos procesales:

1) Efectos civiles: La notificación de la demanda produce los siguientes efectos de naturaleza civil:

- Desde este momento el deudor queda constituido en mora (artículo 1551, nº 3, Código Civil).

- Se transforma en litigiosos los derechos para cederlos (artículo 1911, inciso 2º, Código Civil).

- Se interrumpe civilmente la prescripción (artículos 2503 y 2523, Código Civil).

2) Efectos procesales: Asimismo, la notificación de la demanda genera también efectos procesales:

o Nace la relación procesal, que es el vínculo jurídico que liga a las partes entre sí dentro del juicio y a
éstas con el tribunal.

o Crea respecto del demandado la carga procesal de comparecer a defenderse en juicio. Aunque no es
una obligación, si no contesta estará en una situación jurídica desfavorable, pero que no obsta para
que el juicio se siga sin la comparecencia del demandado.

o El demandante ya no puede retirarla, solamente le puede hacer modificaciones si ella no ha sido


contestada, pues, en caso contrario, lo única posibilidad que le queda es el desistimiento, lo cual no
deja de ser relevante porque si se desiste se pierde la acción.

o Se produce la radicación del tribunal en que se presentó la demanda, siempre que éste sea
competente, tanto absoluta como relativamente.

o Los efectos de la sentencia definitiva se retrotraen a la fecha de la notificación de la demanda.

* Actitudes del demandado después de notificada legalmente de la demanda:

Si bien es cierto que la ley le otorga plazo para contestar la demanda, el demandado puede tomar
distintas actitudes. Para determinar las actitudes que puede asumir el demandado debemos distinguir si
comparece o no a defenderse:

- Puede contestar la demanda defendiéndose, con


excepciones perentorias y defensas.
- Puede contestar la demanda y formular
1. Si el demandado comparece reconvención.
- Puede no contestar la demanda y hacer valer
excepciones dilatorias.
- Puede contestar pero allanándose a la demanda.

2. Que el demandado no comparezca.

I. SI EL DEMANDADO COMPARECE:

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
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Si el demandado comparece al juicio, pueden producirse diferentes hipótesis, y que son las siguientes:
1) Puede contestar la demanda defendiéndose, con excepciones perentorias y defensas; 2) Puede contestar la
demanda y formular reconvención; 3) Puede no contestar la demanda y hacer valer excepciones dilatorias; y
4) Puede contestar pero allanándose a la demanda.

1) CONTESTAR LA DEMANDA Y DEFENDERSE:

Esto se hace a través de un escrito que se denomina “contestación de la demanda”, en que el


demandado hará valer todas sus pretensiones, y en éste puede formular excepciones perentorias y defensas o
simples alegaciones. Con el escrito de contestación se integra o completa la relación procesal, porque se sabe
la actitud del demandado. Además queda delimitada la cuestión controvertida; por otro lado, se produce la
prórroga tácita de la competencia si el demandado no reclama de ella.
El escrito de contestación de la demanda tiene que cumplir con: 1) Los requisitos comunes a todo
escrito; 2) Los requisitos especiales del escrito de contestación, indicados en el artículo 309 del Código de
Procedimiento Civil; y 3) Si la contestación es la primera presentación en juicio, debe cumplir con los
requisitos de la Ley Nº 18.120.
Los requisitos especiales o específicos del escrito de contestación, que están establecidos en el artículo
309 del Código de Procedimiento Civil, son los siguientes:

A) La designación del tribunal ante quien se presente, y se cumple con determinar la jerarquía del tribunal.

B) El nombre, domicilio y profesión u oficio del demandado. Aunque este precepto no lo señala, se entiende
que en ese caso también se debe individualizar al representante y señalar la naturaleza de la
representación.

C) Las excepciones que se oponen a la demanda y la exposición clara de los hechos y fundamentos de
derecho en que se apoyan. La ley utiliza el término “excepciones” en un sentido amplio y se refiere a
cualquier medio de defensa del demandado y no lo que son técnicamente las excepciones.

D) La enunciación precisa y clara, consignada en la conclusión, de las peticiones que se sometan al fallo
del tribunal.

Por otro lado, la contestación de la demanda admite ser clasificada en: 1) contestación de la demanda
pura y simple, y 2) contestación con demanda reconvencional. La primera es aquella en que el demandado
sólo se defiende oponiendo excepciones o defensas; y la segunda es aquella en que el demandado, junto con
oponer excepciones y defensas, deduce una demanda reconvencional contra el demandante.
Al contestar la acción, el demandado puede deducir “excepciones perentorias” y también deducir
“simples defensas”.

1. Las Defensas son alegaciones que no constituyen excepciones perentorias, porque estas últimas
reconocen la existencia de un derecho; en las defensas lo que se alega es un hecho distinto o nuevo, y
esto tiene importancia para el peso de la prueba que recae en el demandado, en el caso que formule una
defensa debe probar el demandante.

2. Las Excepciones Perentorias son aquellas que tienen por finalidad extinguir o enervar la acción deducida
y que se dirigen siempre al fondo del asunto debatido, y a diferencia de las excepciones dilatorias, no hay
enumeración, porque ellas son innumerables, son múltiples porque depende de los derechos que se
deduzcan.
Estas excepciones perentorias se rigen por las leyes de fondo, por las normas sustantivas
(normalmente la constituyen los medios de extinguir obligaciones), a diferencia de las excepciones
dilatorias que son de procedimiento.

La regla general es que estas excepciones deben oponerse en el escrito de contestación de la demanda.
Si se oponen con posterioridad a ella el tribunal no debe considerarlas por oponerse extemporáneamente.
Sin embargo, es posible, en algunos casos, que se opongan en cualquier estado de la causa las
siguientes excepciones perentorias que enumera el artículo 310 del Código de Procedimiento Civil: a) la
excepción de prescripción, b) la excepción de cosa juzgada, c) la transacción, y d) el pago efectivo de la
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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
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deuda cuando ésta se funde en un antecedente escrito. Si estas cuatro excepciones se formulan fuera del
escrito de contestación (después de recibida la causa a prueba) se tramitan como incidente y se va a reservar el
fallo para la sentencia definitiva.
Estas excepciones también se pueden hacer valer tanto en primera como en segunda instancia:

 Si se hacen valer en primera instancia, se deben alegar por escrito antes de la citación para oír sentencia.
Si se interponen en primera instancia, el fallo que al respecto se dicte es susceptible de ser apelado.

 Si se hacen valer en segunda instancia, se deben oponer antes de la vista de la causa. Estas excepciones
igual van a tener tramitación incidental, pero el tribunal de alzada se va a pronunciar sobre ellas en única
instancia.

Por otro lado, existen ciertas excepciones perentorias que la ley permite hacer valer como dilatorias, y
que son las llamadas “excepciones mixtas o anómalas”, porque teniendo el carácter de perentorias se pueden
oponer y tramitar como dilatorias (artículo 304, Código de Procedimiento Civil). Estas excepciones son una
mera facultad del demandado, y son las siguientes: 1) La excepción de cosa juzgada; y 2) La excepción de
transacción.
Estas excepciones se opondrán dentro del término de emplazamiento y antes de la contestación de la
demanda. Se tramitan incidentalmente y se suspende el juicio principal hasta que no se resuelvan estas
excepciones, y en el caso de ser acogidas se evita la tramitación del juicio; pero si ellas son de lato
conocimiento, es decir, si precisan de un examen más detenido de las cuestiones de hecho en que ellas se
funda, se van a tramitar y se van a recibir a prueba, pero su fallo se va a reservar para la sentencia definitiva y
se ordenará que, entre tanto, se conteste la demanda.

2) CONTESTAR LA DEMANDA Y FORMULAR RECONVENCIÓN:

La reconvención está reglamentada en el Título VIII del Libro II del Código de Procedimiento Civil,
en los artículos 314 a 317 inclusive, y se define como “la acción que deduce el demandado en contra de su
demandante, dentro del mismo juicio, en el escrito de contestación de la demanda y cuando se reúnen los
requisitos legales para ello”. Es decir, es una contra demanda que el demandado formula contra el actor en el
escrito de contestación (artículo 314, Código de Procedimiento Civil).
En consecuencia, en el juicio hay dos acciones: 1) la principal que dedujo el demandante, y 2) la
reconvención que dedujo el demandado. Estas acciones, en virtud del principio de la economía procesal, se
permiten presentar en el mismo juicio, con ello se pretende evitar la multiplicidad de juicios con lo cual se
facilita la acción de la justicia.
Las partes del juicio pasan a tener un carácter doble en el juicio: el demandante pasa a ser demandado
reconvencional y el demandado pasa a ser demandante reconvencional.
Para que el demandado pueda hacer uso de esta facultad que le confiere el legislador debe ajustarse a
ciertas exigencias establecidas por la ley:

1. El juez que conoce de la causa principal tiene que ser competente para conocer de la reconvención,
estimada como demanda, o cuando sea admisible la prórroga de competencia (artículo 315, inciso 1º,
Código de Procedimiento Civil).

2. Se debe formular necesaria y obligatoriamente en el escrito de contestación de la demanda (artículo


314, Código de Procedimiento Civil).

3. Es necesario que la acción reconvencional esté sometida al mismo procedimiento de la acción principal.

4. Procede aun cuando sea inferior la cuantía (artículo 315, inciso 1º, Código de Procedimiento Civil). La
ley dice que “podrá también deducirse aun cuando por su cuantía la reconvención deba ventilarse ante un
juez inferior”.

La reconvención debe cumplir con los mismos requisitos de toda demanda, es decir, debe cumplir con
las indicaciones que ordena el artículo 254 del Código de Procedimiento Civil. Además, en el escrito cabe la
posibilidad de ampliar o rectificar la reconvención antes de que se conteste (artículo 314, Código de
Procedimiento Civil).

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

En cuanto a la tramitación de la reconvención, el artículo 316, inciso 1°, del Código de Procedimiento
Civil establece que ella “se substanciará y fallará conjuntamente con la demanda principal, sin perjuicio de lo
establecido en el artículo 172”. De la réplica de la reconvención se dará traslado al demandante por seis días
fatales, y se notifica esta resolución por el estado diario; y en contra de esa demanda reconvencional también
hay posibilidad de formular la excepción dilatoria correspondiente.
Sin embargo, en la reconvención no se concederá el aumento extraordinario de término para rendir
prueba fuera de la República cuando no deba concederse en la cuestión principal (artículo 316, inciso 3°,
Código de Procedimiento Civil).

3) NO CONTESTAR LA DEMANDA Y FORMULAR EXCEPCIONES DILATORIAS:

Las excepciones dilatorias son aquellas que hace valer el demandado en virtud de las cuales se busca
corregir el procedimiento, pero sin afectar el fondo de la acción deducida (artículo 303, nº 6, Código de
Procedimiento Civil).
Las excepciones dilatorias tienen como efecto que suspenden el curso del proceso principal mientras
éstas no se resuelvan (son de previo y especial pronunciamiento).
Estas excepciones dilatorias, según el artículo 305 del Código de Procedimiento Civil, deben hacerse
valer dentro del término de emplazamiento y antes de contestar la demanda, con la sola excepción de las
excepciones de incompetencia del tribunal y la de litis pendencia, las que pueden oponerse en segunda
instancia. Si estas excepciones dilatorias no se hacen valer en la oportunidad señalada, se pueden oponer en el
progreso del juicio sólo por vía de alegación o defensa y se estará a lo dispuesto en los artículos 85 y 86 del
Código de Procedimiento Civil.
En cuanto a la tramitación de las excepciones dilatorias, la ley dice que una vez que se presenta una
excepción dilatoria, se tramitarán como “incidentes” (artículo 307, Código de Procedimiento Civil), lo que
significa que el escrito tiene que ser puesto en conocimiento de la parte contraria y el tribunal da traslado por
tres días para que responda.
Si no hay necesidad de prueba el tribunal falla inmediatamente este incidente de excepción dilatoria
dentro de tercero día; si por el contrario, hay hechos controvertidos, que sean substanciales y pertinentes
acerca de esta excepción, se va a recibir el incidente a prueba por el término legal de ocho días.
La resolución que se pronuncia sobre las excepciones dilatorias puede ser favorable o desfavorable, es
decir, el juez puede acogerlas o desecharlas:

a) Si la excepción dilatoria se acoge, significa que el procedimiento efectivamente tenía un defecto, y aquí
debemos distinguir si la excepción dilatoria es o no de efectos permanentes, según si la excepción
permite o no la continuación del juicio.
Si las excepciones son de efectos transitorios, se debe subsanar o corregir el vicio de que se trata;
y en este caso la ley no da un plazo para ello. Subsanado el vicio, el demandado tendrá un plazo de diez
días para contestar la demanda, cualquiera sea el lugar en que haya sido notificado (artículo 308, Código
de Procedimiento Civil).
Si las excepciones son de efectos permanentes, es decir, aquella en que el vicio no puede
corregirse (ejemplo: la incompetencia del juez); en este caso, el demandante tendrá que deducir una
nueva acción.

b) Si la excepción dilatoria no es acogida, esto quiere decir que el proceso no adolecía de ningún vicio y, en
consecuencia, el demandado, a partir de la fecha de la notificación de la resolución que desechó la
excepción, tendrá un plazo de diez días para contestar la demanda (artículo 308, Código de
Procedimiento Civil). Esta resolución que deseche la excepción dilatoria es apelable en el sólo efecto
devolutivo (artículo 307, inciso 2º, Código de Procedimiento Civil).

La ley dice que, en materia de fallo de las excepciones dilatorias, si ellas son varias se presentan todas
conjuntamente y se fallan todas a la vez, pero si entre ellas figura la de incompetencia y el tribunal la acepta,
se abstendrá de pronunciarse sobre las demás (artículo 306, Código de Procedimiento Civil).
En cuanto a los tipos de excepciones dilatorias, ellas se encuentran enumeradas en el artículo 303 del
Código de Procedimiento Civil (enumeración que no es taxativa, porque el nº 6 da a entender que puede haber
otros casos diferentes a los señalados). Según este precepto, sólo son admisibles como excepciones dilatorias:

 Nº 1: La incompetencia del tribunal ante quien se haya presentado la demanda: Esta excepción es de
efectos permanentes porque, desde que se acoge, el tribunal no puede seguir conociendo del mismo
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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

asunto, y se refiere tanto a la competencia absoluta como a la relativa. Además se aplica cuando existe
incompetencia en relación a la existencia de una cláusula arbitral (excepción de compromiso).

 Nº 2: La falta de capacidad del demandante, o de personería o representación legal del que comparece
en su nombre: Esta excepción es de efectos transitorios y comprende tres casos distintos: 1) la falta de
capacidad del demandante, que en este caso es la capacidad de ejercicio, materia que se encuentra
establecida en las leyes sustantivas; 2) la falta de personería, que está referida a que el representante que
actúa no tiene la representación que dice tener; y 3) la falta de representación legal, que se produce, por
ejemplo, cuando el demandante sea un incapaz y el representante que actúa en su nombre no sea
realmente su verdadero representante.

 Nº 3: La litis pendencia: Esta excepción es de efectos permanentes y tiene lugar cuando ante otro
tribunal, o ante el mismo que conoce el juicio, existe un pleito pendiente, entre las mismas partes y por el
mismo fundamento. Tiene por finalidad evitar que se pronuncien dos sentencias sobre el mismo asunto;
acogida la excepción paraliza el nuevo juicio hasta que se falle el primero y quede firme ese fallo.

 Nº 4: La ineptitud del libelo por razón de falta de algún requisito legal en el modo de proponer la
demanda: Es una típica excepción de efectos transitorios, porque son vicios corregibles. Está referido al
caso en que la demanda tenga omisión de cualquiera de los requisitos del artículo 254 del Código de
Procedimiento Civil.
La jurisprudencia ha resuelto que la demanda es inepta cuando el requisito omitido sea de tal
gravedad que la demanda sea ininteligible, vaga o ambigua.

 Nº 5: El beneficio de excusión: Es una figura que tiene aplicación en aquellos casos en que el fiador
reconvenido solicite que, antes de proceder contre él, se persiga primero al deudor principal, a menos que
se haya constituido en codeudor solidario (artículo 2357, Código Civil).

 Nº 6: En general las que se refieran a la corrección del procedimiento sin afectar al fondo de la acción
deducida: En virtud de este número se entiende que la enumeración del artículo 303 no es taxativa,
porque queda comprendido cualquier vicio de procedimiento antes de contestar la demanda, como por
ejemplo, cuando se demanda con arreglo a un procedimiento distinto del que corresponde legalmente.
Aquellas ineptitudes provenientes de simples equívocos, impropiedades de leguaje o errores de
escritura no autorizan la interposición de una excepción dilatoria.

4) PUEDE CONTESTAR LA DEMANDA, PERO ALLANÁNDOSE A ELLA:

Este allanamiento es el acto en que el demandado hace una declaración de voluntad mediante la cual
abandona su oposición a las pretensiones del demandante, y admite los hechos y derechos y la legitimidad de
las pretensiones del actor. Esto obedece a muchas razones, como por ejemplo, que no tenga los medios para
acreditar los hechos que fundan su defensa. Esta actitud, sin embargo, es poco frecuente, puesto que lo normal
es que el demandado se defienda y rechace la demanda.
El allanamiento de la demanda puede ser total o parcial, según que el demandado acepte la totalidad o
una parte de las pretensiones del actor en la demanda.
Este allanamiento necesita de una expresa declaración en ese sentido (no puede deducirse esta actitud)
y se hace en el escrito de contestación. Por la gravedad que esta contestación trae para el demandado,
generalmente es de orden económica, en atención a eso la ley exige que el mandatario del demandado cuente
para ello con facultades extraordinarias del mandato (artículo 7º, inciso 2º, Código de Procedimiento Civil).
Si el demandado se allana a la demanda, de acuerdo al artículo 313 del Código de Procedimiento Civil
o si en sus escritos no contradice en materia substancial y pertinente los hechos sobre que versa el juicio, el
tribunal mandará citar a las partes para oír sentencia definitiva una vez evacuado el traslado de la réplica.
Igual citación se dispondrá cuando las partes pidan que se falle el pleito sin más trámite.
Cuando se habla de allanamiento hay que tener presente que esta aceptación es válida en la medida que
ello no signifique una renuncia de derechos que según la ley son irrenunciables, ya que dichos derechos no
pueden ser objeto de acuerdos. Ejemplos: son irrenunciables los derechos en favor del Fisco, los derechos de
familia, etc.

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

II. QUE EL DEMANDADO NO COMPAREZCA AL JUICIO:

Aquí estamos frente a la inactividad del demandado. Esto no significa que el demandado acepta las
pretensiones del demandante, porque el silencio no produce efecto alguno a menos que la ley le dé
significado; por lo tanto, el juicio se sigue tramitando y no es posible desentenderse del demandado.
Esta pasividad da lugar a la llamada “rebeldía” del demandado, que se produce por el solo ministerio
de la ley, y que solamente se refiere al trámite que el litigante no ha cumplido en el plazo judicial o legal que
se le concede pero no tiene el carácter de general para todo el juicio. De ahí que sea necesario siempre pedir al
tribunal que dé por cumplido el trámite de que se trata y se provea lo necesario para darle curso progresivo a
los autos.
Cuando el demandado está en rebeldía, se le sigue notificando por el estado diario (como sanción) las
resoluciones que indica el artículo 48 del Código de Procedimiento Civil exclusivamente, y que son: a) la
sentencia definitiva, b) la resolución que recibe la causa a prueba, y c) la resolución que ordene la
comparecencia personal de las partes.
En segunda instancia la rebeldía es distinta. Si el apelante no comparece en segunda instancia, el
recurso de apelación se declara desierto; y si es el apelado el que no comparece, el recurso se sigue tramitando
en su rebeldía y no será necesario notificarle de las resoluciones que se dicten. Todo lo dicho es sin perjuicio
del derecho que tiene el demandado de comparecer en cualquier etapa del juicio.
* Escritos de réplica y dúplica:

¿Qué sucede una vez que la demanda ha sido contestada o cuando ha transcurrido el término de
emplazamiento sin contestarse?. En cualquiera de esos casos:

 El juez debe conferir traslado al demandante para presentar el escrito de réplica (artículo 311, Código
de Procedimiento Civil). El plazo es de seis días para replicar.

 Posteriormente, evacuada la réplica o transcurrido el plazo, se confiere traslado el demandado por seis
días para duplicar (artículo 312, Código de Procedimiento Civil).

Estos escritos son trámites que pueden ser omitidos sin mayores consecuencias. Estos presuponen que
las partes han evacuado o presentado los escritos principales.

a) Escrito de réplica: Tiene por finalidad que el demandante se haga cargo del escrito de contestación de la
demanda y, además, para que pueda ampliar, adicionar o modificar las acciones que ha formulado en la
demanda, pero sin que pueda alterar la que es objeto principal del juicio.

b) Escrito de dúplica: En él el demandado se hace cargo de lo que el demandante indicó en su réplica y


también se le permite ampliar, adicionar o modificar las excepciones que ha formulado en la
contestación, con la misma limitación anterior.

Con el escrito de dúplica queda terminado el período de discusión del juicio y normalmente se entra a
una etapa probatoria de no haber conciliación.
En el período de discusión podría haber una variación, esto es, cuando el demandado deduce
reconvención, pues la ley dice que esta se tramita conjuntamente con la acción principal. Si hay reconvención,
junto con la contestación de la demanda el tribunal debe conferir traslado para la réplica y para la contestación
de la demanda reconvencional, y así sucesivamente terminando con la dúplica reconvencional.

3.- Término del período de discusión:

Para determinar cuándo termina el período de discusión debemos distinguir si la demanda se contesta
pura y simplemente o si se ha deducido reconvención.

(a) Si la demanda se contesta pura y simplemente, se termina una vez evacuado el trámite de dúplica o bien
cuando ha transcurrido el plazo para duplicar sin que se haya presentado el escrito correspondiente.

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

(b) Si se ha deducido reconvención, el período de discusión terminará una vez evacuado el traslado para la
dúplica reconvencional, presentándose el escrito correspondiente o cuando haya transcurrido el plazo
para presentar dicho escrito sin presentarse.

Terminado el período de discusión del juicio ordinario pueden suceder tres situaciones:

 Que el juez cite a las partes para oír sentencia.


 Que el juez llame obligatoriamente a conciliación.
 Que el juez reciba la causa a prueba.

1) Que el juez cite a las partes para oír sentencia: Que el juez cite a las partes a oír sentencia significa que
el juicio queda en estado de fallo. Esto va a ocurrir si estamos en presencia de algunos de los casos del
artículo 313 del Código de Procedimiento Civil, en cuya situación el juicio se adelanta directamente a la
etapa de sentencia, omitiéndose el período probatorio.
Los casos contemplados en este precepto legal son los siguientes: a) que el demandado acepta
llanamente las peticiones del demandante; b) que el demandado en sus escritos no contradiga en materia
substancial y pertinente los hechos sobre que versa el juicio; y c) cuando las partes pidan que se falle el
pleito sin más trámite.

2) Que el juez llame obligatoriamente a conciliación: Para llamar a conciliación la ley establece una serie
de requisitos que analizaremos más adelante. Aquí se debe partir de la base que está vencido el plazo de
discusión y que no la causa se encuentra en alguno de los casos del artículo 313 del Código de
Procedimiento Civil.

3) Que el juez reciba la causa a prueba: Cuando el juez no llama a conciliación, porque ésta no procede,
deberá recibir la causa a prueba, si es que existen hechos substanciales, pertinentes y controvertidos. En
este caso, se abre el correspondiente término probatorio con la finalidad de que las partes en dicho
período prueben los hechos controvertidos.

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

III. PERIODO DE CONCILIACION OBLIGATORIA

1.- Reglamentación, concepto y características del llamado a conciliación:

La conciliación se encuentra reglamentada en el Título II del Libro II, del Código de Procedimiento
Civil, y abarca de los artículos 262 a 268 inclusive.
El llamado obligatorio a conciliación “es aquel trámite o gestión que debe hacer el juez, una vez
agotado el período de discusión, en todos aquellos juicios en que la ley lo permite y concurriendo los demás
requisitos legales, con la finalidad de provocar un acuerdo de las partes”.
Este llamado a conciliación es un tramite esencial en todo juicio, no se puede omitir para la validez del
mismo (artículo 795, nº 2, Código de Procedimiento Civil), y si se omite y se dicta sentencia definitiva, existe
un vicio de casación en la forma que anula el proceso, inclusive la sentencia (artículo 768, nº 9, Código de
Procedimiento Civil).
Las características principales de la conciliación son las siguientes:

1. Requiere de un proceso en trámite: La conciliación, a diferencia de otras formas de autocomposición,


siempre requiere de un proceso en trámite.

2. Es necesario el acuerdo de ambos litigantes: Para poder lograr la conciliación se requiere necesariamente
de la voluntad de ambas partes.

3. Al juez de la causa le corresponde participar de esta diligencia: En efecto, es el juez el que tiene que
hacer el llamado a la audiencia a las partes y posteriormente le corresponde fijar las bases de arreglo.

4. La conciliación tiene límites en la competencia específica del tribunal: El acuerdo que se logre tiene que
referirse a los aspectos sometidos a juicio y ello se determina por los escritos de los propios litigantes.

2.- Requisitos para que el juez pueda hacer el llamado a conciliación:

Estos requisitos se encuentran establecidos en el artículo 262 del Código de Procedimiento Civil, y son
los siguientes: 1) Que se trate de un juicio civil; 2) Que el procedimiento o el trámite de que se trata no esté
exceptuado o excluido de la conciliación; 3) Que en el juicio sea legalmente admisible la transacción; y 4)
Que se encuentren agotados los trámites de discusión y siempre que no se trate de los casos del artículo 313
del Código de Procedimiento Civil.

1) Que se trate de un juicio civil: La conciliación tiene lugar en todo juicio civil, tal como lo señala el
artículo 262 del Código de Procedimiento Civil, salvo las excepciones que la propia norma señala y que
serán analizadas en el segundo requisito.

2) Que el procedimiento o el trámite no esté exceptuado o excluido de la conciliación: La regla general es


que la conciliación procede en todo juicio civil, sin embargo, existen ciertos juicios, considerando la
naturaleza de ellos, en que el juez no puede hacer este llamado y que son los siguientes: A) En el juicio
ejecutivo, ya sea en las obligaciones de dar, hacer o no hacer; B) En las gestiones para declarar el
derecho legal de retención; C) En la citación de la evicción; y D) En los juicios de hacienda.

3) Que en el juicio sea legalmente admisible la transacción: Dentro de este juicio deben discutirse uno o
más derechos disponibles, porque en ese caso es admisible la transacción. Estos derechos disponibles son
todos aquellos que no son irrenunciables, de manera que las partes pueden hacer, respecto de ellos,
convenios o acuerdos privados.

4) Que se encuentre agotada la etapa de discusión, salvo que sean los casos del artículo 313 del Código de
Procedimiento Civil: Si está vencido el período de discusión y se trata de alguno de los casos
mencionados en el artículo 313 del Código de Procedimiento Civil, no procede el llamado a conciliación;
en esos casos, el juez llama directamente a las partes a oír sentencia.

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

Además de la oportunidad señalada, el tribunal podría, en cualquier estado del juicio, hacer el
mismo llamado de conciliación una vez evacuado el trámite de contestación de la demanda (artículo 262,
Código de Procedimiento Civil).

3.- Tramitación del juicio para llegar a la conciliación:

Cumplidos todos los requisitos mencionados, el tribunal citará a las partes a una audiencia con el
objeto de que se proceda a hacer este llamamiento.
Esta audiencia debe hacerse en un día no anterior al quinto ni posterior al décimo quinto, contado
desde la fecha de la notificación de tal resolución. En todo caso, si en el procedimiento correspondiente se
contempla una audiencia para la contestación de la demanda, se efectuará también en ella la diligencia de
conciliación, una vez evacuada la contestación (artículo 262, inciso 2º, Código de Procedimiento Civil).
Esta resolución se notifica por cédula porque ordena la comparecencia personal de las partes al
tribunal (artículo 48, Código de Procedimiento Civil). En dicha notificación se debe indicar el día y hora del
comparendo.
La ley señala que a estos comparendos de conciliación las partes pueden comparecer personalmente o
por apoderados. No obstante, normalmente el propio juez puede exigir la comparecencia personal de las
partes, en cuyo caso tendrá que señalarlo expresamente, sin perjuicio de la asistencia de los representantes o
apoderados (artículo 264, inciso 1º, Código de Procedimiento Civil).
Si en el proceso existe pluralidad de partes, se debe notificar a todas ellas y la audiencia se llevará a
efecto aunque no asistan todas. En este caso, la conciliación sólo produce efectos respecto de las partes que
concurrieron, continuando el juicio respecto de aquellas que no hubieren concurrido o no hubieren aceptado la
conciliación (artículo 264, inciso final, Código de Procedimiento Civil).

* Cómo se procede en la audiencia:

En la audiencia el juez obrará como un “amigable componedor”, así lo dice el artículo 263 del Código
de Procedimiento Civil. La ley agrega que éste tratará de obtener un avenimiento total o parcial del litigio, es
decir debe “proponer” personalmente las bases de arreglo. En este caso la ley dice expresamente que esas
opiniones no lo inhabilitan para seguir conociendo la causa si la conciliación no prospera.
Las partes que concurren pueden pedirle al juez la “suspensión de la audiencia” para los efectos de
deliberar por un tiempo de media hora y, además, la ley le concede al juez la atribución de postergar la
audiencia si lo estima necesario, dentro de tercero día, salvo que las partes acuerden un plazo mayor, y se
dejará constancia de ello. A la nueva audiencia las partes concurrirán sin nueva notificación, es decir, se dan
por notificadas en la audiencia primitiva (artículo 265, Código de Procedimiento Civil).
La ley le da al juez una atribución de oficio para agregar todos los antecedentes y medios probatorios
pertinentes para poder sentar base de una adecuada conciliación (artículo 266, Código de Procedimiento
Civil).

* Resultado de la audiencia:

En el resultado del comparendo de conciliación se pueden dar dos situaciones: 1) Que exista acuerdo,
es decir, que la conciliación se produzca; o 2) Que no exista acuerdo, esto es, que la conciliación no prospere.

(a) Si existe acuerdo, éste puede ser total o parcial, según que las partes convengan arreglar la totalidad del
litigio o sólo una parte de él. Si la conciliación es total, se termina el juicio, culminando el litigio entre
las partes. A su vez, si la conciliación es parcial, el juicio termina únicamente en relación a los puntos
comprendidos en el acuerdo y continúa respecto de los demás que no han sido objeto de acuerdo.

(b) Si no hay acuerdo o si el comparendo no se efectúa, el secretario certifica el hecho de inmediato en el


proceso y el juicio continúa en el estado que corresponda, es decir, queda en estado de dictarse la
resolución que recibe la causa a prueba (artículo 268, Código de Procedimiento Civil).

Si se produce conciliación, ya sea total o parcial, debe levantarse un acta y en ésta se deja constancia
de las especificaciones propias del acuerdo. El acta se suscribe por todos los que han intervenido: el juez, las
partes si lo desean y el secretario.
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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

La importancia de esta acta de conciliación es que, según la ley, ésta se tomará como sentencia
ejecutoriada para todos los efectos legales (artículo 267, Código de Procedimiento Civil). Esto quiere decir
que esta conciliación es un equivalente jurisdiccional, que produce el doble efecto de cosa juzgada.
¿Cómo prosigue el juicio si la conciliación no se ha producido o si es parcial?. El artículo 268 del
Código de Procedimiento Civil dice que el secretario debe proceder a entregarle la causa al juez para que éste,
examinándolos por sí mismo, proceda en seguida a dictar la resolución que recibe la causa a prueba.

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
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IV. PERIODO DE PRUEBA

1.- Recepción de la causa a prueba:

Si el tribunal estima que hay o pudo haber controversia por algún hecho sustancial, y pertinente en el
juicio, recibirá la causa a prueba y fijará en la misma resolución los hechos substanciales y controvertidos
sobre los cuales deberá recaer la prueba (artículo 318, Código de Procedimiento Civil).
Esta resolución, en jerga de los tribunales, se denomina “auto de prueba”, aunque ello es incorrecto,
porque se trata de una sentencia interlocutoria, de aquellas que resuelven un trámite que va a servir de base
para el pronunciamiento de la sentencia definitiva.

* Requisitos que se exigen para recibir la causa a prueba:

Para que sea procedente la recepción de la causa a prueba es preciso reunir ciertos requisitos: 1) Es
necesario que exista controversia en el juicio; 2) La controversia se debe referir a hechos, dado que el derecho
no se prueba; 3) Se precisa que los hechos sobre los cuales recae la controversia sean substanciales, es decir,
que los hechos sean importantes para la decisión del asunto; y 4) Que los hechos sean pertinentes, es decir,
que tengan relación con la materia debatida.

* Menciones de la resolución que recibe la causa a prueba:

Esta resolución que recibe la causa a prueba debe tener ciertas menciones, y que son las siguientes:

a) Debe contener la orden expresa de recibir la causa a prueba.

b) Deben señalarse los hechos controvertidos, que deben ser substanciales y pertinentes.

c) Puede contener la fijación de las audiencias para recibir la prueba testimonial dentro del término
probatorio.

d) Puede indicarse el plazo en el cual se abre el probatorio, aunque no es necesario indicarlo, porque lo fija
la ley.

* Notificación de la resolución que recibe la causa a prueba:

Esta resolución que recibe la causa a prueba se notifica por cédula, ya que así lo dispone el artículo 48
del Código de Procedimiento Civil. No obstante, también puede notificarse por el estado diario, cuando una
de las partes no ha determinado domicilio en el radio que corresponda.

* Recursos contra la resolución que recibe la causa a prueba:

La finalidad de la interposición de los recursos en contra de la resolución que recibe la causa a prueba
la encontramos en el artículo 319, inciso 1º, del Código de Procedimiento Civil, ya que puede ocurrir que el
juez cometa errores de contenido. Aquí existen tres posibilidades:

- Que el juez fije mal los hechos controvertidos, en cuyo caso se puede pedir la modificación de los hechos
controvertidos fijados por medio de estos recursos.

- Que el juez haya señalado hechos controvertidos que no proceden, y en tal caso se pide la eliminación de
tales hechos.

- Que el juez haya omitido hechos controvertidos, y en ese caso se solicita que se agreguen hechos nuevos.

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
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Esta resolución puede ser objeto de ciertos recursos o medios de impugnación que las partes entablen
en su contra, y que son: 1) el recurso de reposición, y 2) el recurso de apelación en subsidio.

1) Recurso de reposición: Tratándose de la resolución que recibe la causa a prueba, que es una sentencia
interlocutoria, las partes pueden pedir reposición de ella dentro de tercero día. El tribunal, frente a este
recuso, se pronuncia de plano o le da tramitación incidental (artículo 319, Código de Procedimiento
Civil). Si resuelve como incidente, significa que conferirá traslado a la parte contraria y le dará un plazo
de tres días
Tratándose de la resolución que recibe la causa a prueba, el recurso de reposición presenta las
siguientes particularidades especiales:

 Es especial, porque procede en una resolución que es una sentencia interlocutoria y normalmente el
recurso de reposición recae en los autos y decretos.

 Tiene un plazo especial de tres días, en circunstancias que lo normal es que el plazo sea de cinco
días.

 El recurso se puede resolver de plano o tramitar como incidente, siendo lo normal resolver de plano,
o de inmediato, con el mérito de la solicitud, sin oír a la parte contraria.

2) Recurso de apelación: Este recurso sólo puede interponerse con el carácter de subsidiario de la
reposición pedida, para el caso que ella no fuera acogida por el juez. La apelación se concederá sólo en el
efecto devolutivo (artículo 319, inciso final, Código de Procedimiento Civil). El recurso de apelación se
interpone conjuntamente en un mismo escrito con el recurso de reposición.
Este recurso de apelación, tratándose de esta resolución, también presenta reglas especiales:

o Es subsidiario, y se interpone conjuntamente con otro recurso (de reposición), en circunstancias que
lo normal es que este recurso es principal.

o El plazo también es especial, porque se interpone en el término de “tres días” y lo normal es que la
apelación de una sentencia interlocutoria se interponga en el plazo de cinco días.

Las situaciones que pueden ocurrir en relación con la interposición de estos recursos pueden ser las
siguientes:

1. Que el juez acoja el recurso de reposición: Esto significa que el juez le encuentra la razón al
recurrente, por lo tanto se modificará el auto de prueba. Ante esta situación, la parte contraria podría
apelar; la apelación se concede en el solo efecto devolutivo (artículo 326, inciso 1º, Código de
Procedimiento Civil). En este caso, si se acoge el recurso de reposición el juez no necesita
pronunciarse sobre la apelación subsidiaria.

2. Que el juez no acoja el recurso de reposición: En este caso, el juez debe necesariamente pronunciarse
sobre la apelación subsidiaria. Esto significa que si este recurso cumple con todos los requisitos debe
concederlo “para ante” el tribunal superior jerárquico respectivo.
En el caso de haberse concedido el recurso de apelación, el tribunal superior puede adoptar dos
decisiones distintas:

 Confirmar la resolución apelada, en cuyo caso no existirán mayores problemas con la tramitación.

 Revocar la resolución apelada, es decir, que no la confirme y agregue hechos nuevos a ese auto de
prueba, o modifique lo que fijó el tribunal inferior.
En este caso podría ocurrir que el término probatorio estuviera vencido en primera
instancia, porque el asunto no se suspende con la apelación, sin embargo, la ley establece la
solución y que consiste en conceder un término especial de prueba no superior a ocho días, de
acuerdo con la nueva resolución del tribunal superior (artículo 339, inciso 4º, Código de
Procedimiento Civil).

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
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2.- La prueba:

La prueba está reglamentada en el Código Civil, en el Título XXI del Libro IV, en los artículos 1698 y
siguientes. Además está regulada en el Código de Procedimiento Civil (artículos 318 y siguientes) y en el
Código de Procedimiento Penal.
En el Código Civil está reglamentada la parte sustantiva de la prueba, y el Código de Procedimiento
Civil se refiere a la forma de rendir la prueba en juicio.

* Concepto y acepciones de la prueba:

Existen numerosas definiciones de prueba. Para estos efectos diremos que la prueba “es la
demostración de la verdad de un hecho controvertido en juicio, por los medios que la ley establece al efecto”.
El vocablo “prueba”, además, tiene diversas acepciones:

 Se utiliza frecuentemente para referirse a la tarea de suministrar en el juicio determinados elementos de


convicción por cada litigante. En este sentido, se habla de la prueba para referirse a lo que se llama “carga
o peso de la prueba”.

 Se usa también para referirse a los medios probatorios en sí, los elementos de convicción en sí que señala
la ley.

 Se utiliza además para referirse a los resultados logrados en el juicio en cuanto a la demostración de los
hechos.

* Objeto de la prueba. ¿Qué se prueba?:

La prueba recae respecto de los hechos controvertidos y no respecto del derecho, ya que se supone que
el juez conoce el derecho, a menos que se trate de probar la ley extranjera y la costumbre cuando constituye
derecho.
En el juicio se deben probar los hechos controvertidos, tanto los hechos materiales como jurídicos. No
es necesario probar los hechos aceptados o no controvertidos, los no sustanciales, los impertinentes y los que
la ley presume.
En materia probatoria hay que analizar: a) los hechos negativos, y b) los hechos notorios. Se sostiene
que deben probarse y, al no haber reglas especiales en la ley, hay que aplicar las reglas generales.

* Carga o peso de la prueba. ¿A quién le incumbe probar?:

En esta materia hay una norma clave de carácter general, que es el artículo 1698 del Código Civil.
Conforme a esta norma, “incumbe probar las obligaciones o su extinción al que alega aquéllas o ésta”.
Aplicando esta norma al proceso, la doctrina sostiene que el peso de la prueba depende de las alegaciones que
se formulen y sin importar el papel procesal de las partes.
Lo dicho anteriormente admite excepciones: 1) el caso de las presunciones simplemente legales, la
parte favorecida con ellas queda liberada del peso de la prueba, 2) el pacto de las partes para alterar el peso de
la prueba (esto es discutible).

* Sistemas probatorios. Métodos para apreciar la prueba:

En las legislaciones existen tres sistemas fundamentales para apreciar o valorar la prueba.

a. El sistema de la prueba libre o libre convicción: De acuerdo a este sistema, el juez tiene amplias
atribuciones para valorar las pruebas rendidas dentro del proceso.

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

b. El sistema de la prueba legal o tasada: Conforme a este sistema es la ley la que enumera
taxativamente los medios probatorios y además señala la eficacia de cada uno. Aquí existen leyes
reguladoras de la prueba, que el juez debe someterse.

c. El sistema de sana crítica: De acuerdo a él la ley enumera los medios probatorios, pero faculta al juez
para que los aprecie de acuerdo a ciertos criterios de lógica, y debe dar fundamentos o razones.
Ejemplo: el artículo 425 del Código de Procedimiento Civil, sobre la fuerza probatoria del informe de
peritos.

* Leyes reguladoras de la prueba:

Se les da este nombre a aquellas leyes que tienen como misión fundamental enumerar los diferentes
medios de prueba, determinar su eficacia o mérito probatorio particular y resolver sobre cuáles de ellas deben
primar si son contradictorias entre sí.
Esto sirve para deducir el recurso de casación en el fondo, cuando el error de derecho recae sobre las
leyes reguladoras de la prueba. Ejemplos: si el tribunal da por acreditado un hecho mediante medios de prueba
no contemplados en las leyes; cuando se da diversa eficacia probatoria a un medio de prueba contemplado en
la ley; etc.
Cuando la Corte Suprema acoge el recurso de casación en el fondo por violación a estas leyes, debe
dictar una sentencia que reemplace a la anulada, haciendo una adecuada aplicación de las leyes reguladoras de
la prueba.

3.- Término probatorio:

El término probatorio es el tiempo que señala la ley, dentro de la tramitación del juicio, para que las
partes puedan hacer valer los distintos medios probatorios y especialmente para rendir prueba testimonial.

* Características del término probatorio:

Las características que presenta este término probatorio son las siguientes:

1) La regla general es que sea un plazo legal, porque está establecido por la ley, sin perjuicio de lo cual
puede en ciertos casos ser judicial, en aquellos casos en que el juez fija términos especiales de prueba,
e incluso podría ser convencional, en el caso en que las partes de común acuerdo reduzcan la duración
del término probatorio ordinario (así lo permite el artículo 328 del Código de Procedimiento Civil).

2) Es un plazo común, lo que significa que para todas las partes desde que se practica la última
notificación.

3) Es un plazo fatal, esto significa que una vez vencido el probatorio precluye el derecho para las partes
de rendir la prueba, salvo excepciones.

4) No se suspende, salvo que todas las partes lo pidan.

5) Es un plazo de días hábiles, es decir, el término se suspende los días feriados.

6) Es un plazo variable, porque la duración del término va a depender de la clase de probatorio de que se
trate (ordinario, extraordinario, especial o convencional).

* Forma en que se cuenta el término probatorio:

Para determinar la forma o el momento en que se cuenta el término probatorio, debemos distinguir si
se dedujo o no el recurso de reposición en contra de la resolución que recibe la causa a prueba.

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

1. Si no se deduce el recurso de reposición, en este caso, el término probatorio empieza a correr desde la
primera notificación de la resolución que recibe la causa a prueba.

2. Si se deduce el o los recursos de reposición, el plazo se empieza a contar desde que se notifica por el
estado diario la resolución que se pronuncie sobre la última solicitud de reposición presentada por las
partes (artículo 320, inciso 1º, Código de Procedimiento Civil). El plazo para interponer los recursos
de reposición es de tres días y las partes pueden pedirlo durante cualquiera de ellos, y por eso se dice
“sobre la última solicitud de reposición”.

* Clasificación del término probatorio:

El término probatorio se puede clasificar en: 1) ordinario, 2) extraordinario, y 3) especial.

(1) TÉRMINO PROBATORIO ORDINARIO: Es el lapso de tiempo que la ley establece dentro del juicio y
que está destinado para que las partes rindan prueba dentro del territorio jurisdiccional donde se sigue el
juicio, o sea, ante el mismo tribunal que conoce la causa. La duración de este plazo es de 20 días, a menos
que las partes de común acuerdo deseen reducirlo (artículo 328, Código de Procedimiento Civil).
Esto no impide que se pueda rendir prueba durante el término ordinario en otro territorio
jurisdiccional distinto e incluso en el extranjero (artículo 334, Código de Procedimiento Civil).

(2) TÉRMINO PROBATORIO EXTRAORDINARIO: Es aquel plazo que la ley concede para el caso que haya
de rendirse prueba en un tribunal distinto, situado en otro territorio jurisdiccional o bien fuera del
territorio de la República. En este caso, es necesario aumentar el término ordinario y para hacerlo la ley
dice que se aumentará por un número de días igual al que concede el artículo 259 del Código de
Procedimiento Civil para aumentar el de emplazamiento; o sea, está compuesto por el término ordinario
más el que indique la tabla de emplazamiento, dependiendo del lugar donde se rinde la prueba (artículo
329, Código de Procedimiento Civil).
De acuerdo al artículo 329 del Código de Procedimiento Civil, este término probatorio
extraordinario puede ser de dos clases: 1) Término probatorio extraordinario para rendir prueba en Chile
en un tribunal distinto del que conoce la causa, es decir, fuera del territorio jurisdiccional en que se sigue
el juicio, pero dentro del territorio de la República; y 2) Término probatorio extraordinario para rendir
prueba en el extranjero, es decir, fuera del territorio de la República.
Este plazo empieza a correr inmediatamente terminado el término probatorio ordinario y las partes
interesadas deben pedirlo oportunamente, o sea, antes del vencimiento del término ordinario. Vencido el
probatorio ordinario, y en el caso que se haya concedido este aumento, solamente se podrá rendir prueba
en aquellos lugares en donde se ha dado el aumento (artículo 335, Código de Procedimiento Civil).
¿Cómo se concede el término probatorio extraordinario?. En primer lugar, debe hacerse la petición
por escrito de la parte interesada al juez, la que debe presentarse antes de que venza el probatorio
ordinario y en ella debe determinarse expresamente el lugar o los lugares en que dicha prueba se pretende
rendir (artículo 332, Código de Procedimiento Civil).
Para determinar la tramitación de la solicitud de aumento hay que distinguir: a) si se pretende
rendir prueba dentro del territorio de la República, o b) si se trata de rendir prueba en el extranjero.

a. Si se pretende rendir prueba dentro de la República, pero fuera del territorio jurisdiccional del lugar
donde se sigue el juicio, el tribunal debe conceder siempre el aumento que se pide, salvo que haya
justo motivo para creer que se pide maliciosamente con el sólo propósito de demorar el curso del
juicio (artículo 330, Código de Procedimiento Civil).
La ley dice, en el artículo 336, que el aumento extraordinario para rendir prueba dentro de la
República se otorgará “con previa citación” (lo que constituye una diferencia con el otro caso para
rendir prueba en el extranjero, que se concederá “con audiencia” de la parte contraria). Que el tribunal
lo conceda con citación significa que la diligencia no se puede llevar a efecto sino vencido el plazo de
tres días que tiene la contraria para oponerse; y si la parte se opone se forma un incidente (artículo 69,
Código de Procedimiento Civil).

b. Si se trata de rendir prueba en el extranjero, no basta la sola petición de la parte para que el aumento
se conceda, sino que deben concurrir algunas circunstancias que establece el artículo 331 del Código
de Procedimiento Civil, y son los siguientes:

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

 Que en los antecedentes del juicio (demanda, contestación u otra pieza del expediente) aparezca
que los hechos referidos a las pruebas solicitadas han ocurrido en el extranjero, o bien que en ese
país existen los medios probatorios que se desean obtener (artículo 331, nº 1, Código de
Procedimiento Civil).

 En el caso de los instrumentos, que se determine la clase y condición de estos instrumentos y el


lugar en que se encuentran (artículo 331, nº 2, Código de Procedimiento Civil).

 Tratándose de la prueba de testigos, que se exprese su nombre y residencia o se justifique algún


antecedente que haga presumible la conveniencia de obtener sus declaraciones.

El tribunal para dar curso a la petición debe exigir caución, esto significa que la parte debe
depositar una cantidad de dinero en la cuenta corriente del tribunal, cuyo monto no puede ser inferior
a medio sueldo vital ni superior a dos sueldos vitales (artículo 338, inciso 1º, Código de
Procedimiento Civil).
Esta solicitud de aumento extraordinario para rendir prueba en el extranjero se concede “con
audiencia” de la parte contraria (artículo 336, Código de Procedimiento Civil). Esto significa que
cuando se pide el aumento el juez tiene que conferirle traslado a la parte contraria y para cuyo efecto
tiene un plazo de tres días para exponer lo que estime conveniente; esto da origen a un incidente, y si
éste se resuelve favorablemente a la parte que solicitó la diligencia, se cumplirá la actuación solicitada,
en cambio, si se rechaza, en ese caso se entiende no llevar a cabo la diligencia.
Aquella parte que habiendo obtenido el aumento extraordinario y no rinde la prueba o rinde
una impertinente, deberá pagar los gastos en que haya podido incurrir para concurrir a la diligencia
respectiva, sea personalmente o a través de mandatario; esta sanción la aplica el tribunal en la
sentencia definitiva (artículo 337, Código de Procedimiento Civil). Además de lo anterior, la parte
pierde el monto de la caución, que es a beneficio fiscal (artículo 338, inciso 2º, Código de
Procedimiento Civil). Estas sanciones son sin perjuicio de las costas.

(3) TÉRMINO PROBATORIO ESPECIAL: Es el plazo que se fija a solicitud de parte, en aquellos casos de
excepción que la ley establece. Esta es una situación distinta de las dos anteriores, porque deben también
ocurrir ciertas circunstancias que la ley establece y que han impedido realizar la prueba oportunamente
por razones no imputables a la parte. En general, se concede cada vez que durante el término probatorio
sucede algún hecho o sobrevenga cualquier situación en el proceso que impida real y legítimamente la
recepción de la prueba.
Este término probatorio especial procede en diversos casos señalados en la ley. Estos casos son los
siguientes:

a) Cuando dentro del probatorio ocurren entorpecimientos que imposibilitan rendir la prueba, sea
absolutamente o con respecto a un lugar determinado (artículo 339, inciso 2º, Código de
Procedimiento Civil); por ejemplo: el extravío o la substracción del expediente, etc. El tribunal, en
esta situación, otorgará un nuevo plazo por el número de días que haya durado el entorpecimiento y
para rendir prueba sólo en el lugar a que dicho entorpecimiento se refiere.

b) Cuando deba rendirse nueva prueba en caso de que el tribunal de alzada acoja la apelación
subsidiaria interpuesta en contra de la resolución que recibió a prueba la causa (artículo 339, inciso
final, Código de Procedimiento Civil). Cuando el tribunal de alzada acoge la apelación subsidiaria
deducida contra el auto de prueba, se concede un término especial que fija el tribunal en forma
prudencial que no puede exceder de ocho días, porque en primera instancia ya venció el probatorio, y
se prueba porque el tribunal de segunda instancia agrega hechos nuevos.

c) Cuando la prueba testimonial se empieza a rendir en tiempo hábil pero no hubiere concluido dentro
de él por impedimentos que no dependen de la parte interesada (artículo 340, inciso 2º, Código de
Procedimiento Civil); por ejemplo: el último día del probatorio declaran testigos y no alcanzan a
declarar todos. El tribunal fijará un plazo breve, por una sola vez, para practicar esta prueba. Este
derecho no podrá reclamarse sino dentro del término probatorio o de los tres días siguientes a su
vencimiento.

d) Otros casos especiales establecidos en la ley: Por su parte, la ley señala otros casos de término
probatorio especial. Entre estos casos podemos mencionar:
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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

 El artículo 159 del Código de procedimiento Civil, en materia de medidas para mejor resolver, de
ser necesario probar, el tribunal puede abrir un término especial de prueba no superior a ocho días.

 El artículo 376 del Código de Procedimiento Civil, respecto a la prueba de testigo, cuando es
necesaria la prueba de las tachas que se formulan contra un testigo; si el testigo niega la
inhabilidad, se puede recibir la tacha a prueba, y si está vencido o quedan pocos días del
probatorio principal, la ley dice que el plazo se puede ampliar hasta diez días.

 El artículo 402, inciso 2º, del Código de Procedimiento Civil, que se refiere a la revocación de la
prueba confesional, caso en el cual se puede abrir un término especial cuando ha expirado el
probatorio principal de la causa.

 El artículo 327 del Código de Procedimiento Civil, que está referido a los casos en que se haga
valer en el juicio ciertas excepciones perentorias, que son las excepciones de prescripción, cosa
juzgada, transacción y pago efectivo de la deuda cuando se funda en un antecedente escrito; o bien
cuando tiene lugar la ampliación de la prueba, conforme a lo dispuesto en los artículos 321 y 322
del Código de Procedimiento Civil.

En cualquiera de los casos anteriormente señalados, el plazo máximo será de quince días.

4.- Estudio pormenorizado de los medios probatorios:

Los medios de prueba son aquellos elementos que sirven para acreditar la existencia de un hecho
jurídico controvertido en juicio, alegado en el proceso. El artículo 341 del Código de Procedimiento Civil
enumera los medios probatorios de que puede hacerse uso en juicio (en relación con el artículo 1698 del
Código Civil). Estos son los siguientes:

 Los instrumentos.
 Los testigos.
 La confesión de parte.
 La inspección personal del tribunal.
 El informe de peritos.
 Presunciones.

El orden que establece la ley no tiene mayor importancia. Hoy día existen medios físicos modernos
(fotografías, videos, pruebas de ADN, etc.); si se pretenden hacer valer en juicio tiene que asimilarse a alguno
de los medios indicados en el artículo 341 del Código de Procedimiento Civil.
Los medios probatorios admiten ser clasificados desde diferentes puntos de vista. Por ejemplo,
considerando el momento en que se obtiene la prueba o que se produce el medio probatorio, se distingue entre
medios probatorios preconstituidos (ejemplo: un contrato escrito) y medios probatorios circunstanciales o
simples (ejemplo: la declaración de un testigos o el informe de peritos).
También, existen medios que hacen plena prueba y otros que hacen semiplena prueba. Ejemplos: el
instrumento público respecto a la fecha hace plena prueba; y la inspección personal del juez hace prueba
semiplena.

I. LA PRUEBA INSTRUMENTAL

La prueba instrumental o documental se encuentra regulada en el párrafo 2º del Título XI del Libro II
del Código de Procedimiento Civil, en los artículos 342 al 355 inclusive.
La prueba instrumental es la prueba que se produce a través de documentos o instrumentos que se
hacen valer dentro del juicio; aquí se está acreditando un hecho que ocurrió en el pasado y que consta por
escrito. El “instrumento”, en tanto, es todo escrito en el cual se consigna un hecho que generalmente produce
prueba completa cuando reúnen los requisitos que la ley exige para ello.
Estos instrumentos son susceptibles de clasificarse desde diferentes puntos de vista. Así, en atención a
la función del instrumento, se distinguen los instrumentos por vía de prueba e instrumentos por vía de
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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

solemnidad. Por otro lado, en atención a la autenticidad de los instrumentos, se habla de instrumentos públicos
e instrumentos privados.
Esta última clasificación es importante porque la ley le da distinto valor probatorio a uno y otro, y en
principio el instrumento privado no tiene valor probatorio a menos que sea reconocido o mandado tener por
reconocido.
Por su parte, el instrumento público se subclasifica en: 1) instrumentos públicos propiamente tales y 2)
las escrituras públicas.
Sin perjuicio de lo anterior, la ley procesal, en materia de instrumentos, ha señalado taxativamente qué
instrumentos se considerarán instrumentos públicos en juicio (artículo 342, Código de Procedimiento Civil);
esto con el fin de evitar dudas, porque hay instrumentos públicos que quedan incorporados a la matriz.
Ejemplo: libro del oficial del Registro Civil.
En cuanto a la oportunidad en que se puede rendir esta prueba instrumental, la ley distingue si se trata
de rendirla en primera o en segunda instancia:

a) En primera instancia, la prueba instrumental se puede presentar en cualquier estado del juicio hasta el
vencimiento del probatorio (artículo 348, inciso 1º, primera parte, Código de Procedimiento Civil). El
demandante puede acompañarla en la demanda o fuera de ella (si se acompañan en la demanda hay un
mayor plazo para la parte contraria para impugnar los instrumentos; al contrario, si se acompañan fuera
de la demanda, existe un plazo de citación para impugnar el instrumento, que generalmente es de tres
días).

b) En segunda instancia, se pueden presentar en cualquier momento hasta la vista de la causa (artículo 348,
inciso 1º, parte final, Código de Procedimiento Civil) y sin que se pueda suspender la vista de la causa,
pero el tribunal no puede fallar hasta que venza el plazo de citación de la parte contraria para impugnar
(artículo 348, inciso 2º, Código de Procedimiento Civil).

Por otro lado, la regla general es que la iniciativa le corresponde a las partes, y esto significa que cada
parte que cuente con documentos que sean atingentes al juicio deben acompañarlos. Excepcionalmente el
tribunal podría ordenar la prueba instrumental de oficio, siempre y cuando el juez haga uso de la atribución
que le concede el artículo 159, nº 1, del Código de Procedimiento Civil, o sea, siempre que decrete agregar el
instrumento como medida para mejor resolver.
Cuando la iniciativa es de las partes (regla general), cada uno de los litigantes tiene derecho a presentar
los documentos que tiene en su poder para acreditar un hecho controvertido y que le sirva para acreditar el
derecho que sostiene.
Pero puede ocurrir que la parte no cuente con el instrumento en su poder, sino que lo tiene la parte
contraria o un tercero. En este caso, la ley establece un procedimiento especial para hacer valer esos
instrumentos y que se llama “exhibición de instrumentos o documentos” (artículo 349, Código de
Procedimiento Civil), y que consiste en que aquella parte o tercero en cuyo poder está el documento, proceda
a mostrarlo al tribunal y posteriormente se le entregará una copia autorizada.
¿Cómo se procede en este caso?. La parte interesada en valerse del instrumento debe presentar una
solicitud a fin de que se decrete esta exhibición. El tribunal, para decretar esta exhibición, examina si
concurren los requisitos legales que señala el artículo 349 del Código de Procedimiento Civil; por lo tanto, el
tribunal analizará los siguientes aspectos:

 Que los documentos tengan o no relación directa con la cuestión debatida en juicio.
 Que los documentos no tengan el carácter de secreto o confidenciales.

Analizados estos dos requisitos, el tribunal decretará o no la exhibición de los documentos.


Aquí puede ocurrir que la parte contraria o el tercero se oponga a la diligencia, lo que significa que se
origina un incidente que tiene que tramitarse y resolverse, y el juez verá si accede o no a la petición.
¿Qué ocurre si esta exhibición se rehúsa una vez ejecutoriada la resolución que la ordenó?. Aquí
debemos distinguir:

1. Si se rehúsa la parte contraria, la ley establece las siguientes sanciones que se le puede imponer: 1)
Apremios de multas hasta dos sueldos vitales o arrestos hasta dos meses, determinados prudencialmente
por el juez; esto sin perjuicio de repetir la orden y estos apercibimientos; y 2) La parte perderá el derecho
de hacer valer en el juicio esos instrumentos, a menos que la otra parte los haga también valer en apoyo
de su defensa, o que se justifique que no los pudo exhibir por justa causa.

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

2. Si el que desobedece es un tercero, solamente se le puede imponer multas y arrestos, sin perjuicio de
volver a reiterar la orden y los apercibimientos.

Por otro lado, los instrumentos otorgados en idioma extranjero pueden hacerse valer en Chile, pero
deben cumplir con una formalidad extra, que es la traducción al español. Si la parte acompaña los documentos
sin traducción, es decir, en su idioma original, en este caso, el tribunal ordena que el documento se traduzca
por un perito.

1) INSTRUMENTO PUBLICO O AUTENTICO:

De conformidad al artículo 1699, inciso 1º, del Código Civil, el instrumento público o auténtico es el
autorizado con las formalidades legales por el competente funcionario.
El artículo 342 del Código de Procedimiento Civil es la norma que establece los instrumentos públicos
en juicio. Este artículo parte de la base que para que se considere un instrumento como público en juicio, es
necesario que en su otorgamiento se hayan cumplido las disposiciones legales que les dan este carácter
(artículo 342, inciso 1º, Código de Procedimiento Civil).
Los casos que establece el artículo 342 del Código de Procedimiento Civil son los siguientes:

(a) Los documentos originales: Para saber cuáles son los documentos originales, hay que analizar en cada
caso de qué forma se otorgó el instrumento, vale decir, si se otorgó en una matriz, o protocolo o sin
matriz. Si se otorga en matriz, ésta constituye el documento original, y jamás se puede acompañar en
juicio. Si no se otorgó en matriz, el original es el instrumento mismo y se acompaña ese instrumento en
juicio.

(b) Las copias dadas con los requisitos que las leyes prescriban para que hagan fe respecto de toda
persona, o, a lo menos, respecto de aquella contra quien se hacen valer: Esto se conoce con el nombre
de “copias autorizadas” o “testimonios” (autorizadas por el competente funcionario), que son las copias
que se han obtenido de los originales y para que éstas tengan valor deben cumplir con los requisitos que
la propia ley establece para su otorgamiento.

(c) Las copias que, obtenidas sin estos requisitos, no sean objetadas como inexactas por la parte contraria
dentro de los tres días siguientes a aquel en que se le dio conocimiento de ellas: Este número se refiere a
las llamadas “copias simples”. Ejemplo: la fotocopia de una escritura pública.

(d) Las copias que, objetadas en el caso del número anterior, sean cotejadas y halladas conforme con sus
originales o con otras copias que hagan fe respecto de la parte contraria: El cotejo de instrumento es la
diligencia que tiene por finalidad comparar un instrumento con otro. El cotejo puede ser de instrumento o
de letra (el primero se hace por el funcionario que intervino en el otorgamiento, y si es privado por otro
funcionario que designe el tribunal; y en el segundo caso procede por peritos).

(e) Los testimonios que el tribunal mande agregar durante el juicio, autorizados por su secretario u otro
funcionario competente y sacados de los originales o de copias que reúnan las condiciones indicadas en
el número anterior: Se refiere a la facultad de oficio del juez, que se ordena con citación de las partes y
puede constituir una medida para mejor resolver.

-o- Forma de acompañar en juicio un instrumento público:

Materialmente este instrumento debe acompañarse con un escrito y la forma procesal es acompañarlo
con citación, porque la parte contraria tiene derecho a objetarlo en el plazo de tres días (artículo 69, Código de
Procedimiento Civil). Esto no lo dice la ley expresamente, en estos términos; la ley se refiere a acompañarlos
con citación a propósito del recurso de casación, dentro de los trámites o diligencias esenciales (artículos 795,
nº 5, y 800, nº 2, Código de Procedimiento Civil).
Acompañarlo “con citación” significa que el juez en su sentencia no lo podría considerar como medio
probatorio si no se pronuncia de esa forma. Si no se acompañan los instrumentos con citación o bajo el
apercibimiento legal que corresponda, puede ser objeto de recurso de casación en la forma, porque se ha
omitido un trámite o diligencia esencial.
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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

Por otro lado, la ley permite acompañar instrumentos otorgados en el extranjero al juicio debidamente
legalizados, con el objeto de acreditar la autenticidad. De acuerdo al artículo 345 del Código de
Procedimiento Civil, se entiende que están legalizados cuando en ellos conste el carácter público y la verdad
de las firmas de las personas que lo han autorizado, y atestiguadas ambas circunstancias por los funcionarios
que, según las leyes o la práctica de cada país, deban acreditarlas.

-o- Impugnación de los instrumentos públicos:

Impugnar un instrumento público significa formular una alegación por la parte contraria, dentro del
juicio, a través de un procedimiento adecuado para restarle eficacia probatoria. La ley establece tres motivos o
causales de impugnación: 1) Nulidad del instrumento; 2) Falsedad o falta de autenticidad; y 3) Falta de
veracidad de las declaraciones.
Esta impugnación del instrumento público se puede hacer valer por dos vías o mediante dos formas
procesales:

A) Dentro del mismo juicio donde el documento se ha acompañado, y se utiliza la forma incidental de
impugnación. En ese incidente se va a discutir si el instrumento tiene fuerza probatoria, si es válido o
no.

B) Por vía principal, aquí ya no es un incidente, lo que significa que la parte interesada en la impugnación
inicia un juicio para impugnar el instrumento. Aquí se formula una acción para atacar la validez del
instrumento.

También, en un juicio ya iniciado, el demandado puede alegar la nulidad como excepción,


impugnándola en la contestación de la demanda, alegándola como defensa.

2) INSTRUMENTO PRIVADO:

El instrumento privado es todo documento que da constancia de un hecho, sin cumplir ninguna
formalidad especial.
De acuerdo al artículo 1702 del Código Civil, “el instrumento privado, reconocido por la parte a quien
se opone, o que se ha mandado tener por reconocido en los casos y con los requisitos prevenidos por ley, tiene
el valor de escritura pública respecto de los que aparecen o se reputan haberlo subscrito, y de las personas a
quienes se han transferido las obligaciones y derechos de éstos”.

-o- Reconocimiento de un instrumento privado:

En esta parte se debe distinguir si el instrumento privado emana de la parte contraria o si emana de un
tercero. El reconocimiento puede ser expreso, tácito o judicial:

1) Reconocimiento Expreso (artículo 346, nº 1 y 2, Código de Procedimiento Civil): El reconocimiento


expreso lo puede realizar la parte contraria o un tercero. De acuerdo a las normas señaladas, los
instrumentos se tendrán por reconocidos: A) Cuando así lo ha declarado en el juicio la persona a cuyo
nombre aparece otorgado el instrumento o la parte contra quien se hace valer; y B) Cuando igual
declaración se ha hecho en un instrumento público o en otro juicio diverso.

2) Reconocimiento Tácito (artículo 346, nº 3, Código de Procedimiento Civil): Este reconocimiento parte
del supuesto que el reconocimiento debe emanar exclusivamente de la parte contraria. En este sentido,
los instrumentos privados se tendrán por reconocidos cuando, puestos en conocimiento de la parte
contraria, no se alega su falsedad o falta de integridad dentro de los seis días siguientes a su
presentación, debiendo el tribunal, para este efecto, apercibir a aquella parte con el reconocimiento
tácito del instrumento si nada expone dentro de dicho plazo.
Los requisitos para que proceda este reconocimiento tácito:

- El instrumento debe estar acompañado al juicio con citación y bajo el apercibimiento legal del
artículo 346, nº 3, del Código de Procedimiento Civil.
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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

- Que transcurra íntegramente el plazo de seis días desde la notificación de la resolución que tuvo por
acompañado el documento sin que la parte contraria lo impugne.

- Es necesario que el tribunal aperciba a la parte contraria con el reconocimiento tácito si nada dice
dentro del plazo.

3) Reconocimiento Judicial (artículo 346, nº 4, Código de Procedimiento Civil): En este caso, el


reconocimiento se va a producir por resolución judicial; se producirá cuando se declare la autenticidad
del instrumento por resolución judicial. Esto va a ocurrir en el caso de que el instrumento privado se
objete, se impugne dentro del plazo de seis días; frente a esto se genera un incidente, en el que el juez se
pronuncia sobre la autenticidad. Aquí son admisibles todos los medios de prueba, especialmente el cotejo
de letras (artículo 355, Código de Procedimiento Civil).
Terminado este incidente, y según los antecedentes que se hayan producido en esta situación, el
tribunal puede dar por reconocido este instrumento o estimar que no se le reconoce para estos efectos.

-o- Forma como se acompaña el instrumento privado procesalmente al juicio:

Materialmente, el instrumento privado se acompaña con un. Desde un punto de vista procesal, hay que
hacer la siguiente distinción: 1) Si emana de un tercero, el instrumento se acompaña con citación de la
contraparte, es decir, hay un plazo de tres días para impugnarlo; y 2) Si emana de la parte contraria, el
instrumento se acompaña con citación, pero con el apercibimiento de ser tenido tácitamente por reconocido si
la parte contraria nada dice en el plazo de seis días siguientes a la notificación.

II. LA PRUEBA TESTIMONIAL

La prueba testimonial o prueba de testigos está reglamentada en el párrafo 3º del Título XI del Código
de Procedimiento Civil, de los artículos 356 al 384. También se encuentra reglamentada en el Código Civil, en
los artículos 1708 a 1711.
La prueba testimonial consiste en la declaración que hacen, con las formalidades legales, personas
extrañas al juicio acerca de los hechos substanciales, pertinentes y controvertidos (que son los que están en la
resolución que recibe la causa a prueba).
Por su parte, el testigo “es toda persona natural con la capacidad suficiente para declarar y que es ajeno
a la relación procesal” (a diferencia de la confesión que la hacen las partes). Los testigos son terceros extraños
al proceso mismo, que declaran bajo juramento acerca de la verificación de ciertos hechos controvertidos en el
juicio, de los cuales han tomado conocimiento en forma directa o por los dichos de otra persona.
Al igual que como sucede respecto de la generalidad de los medios probatorios, la iniciativa para
rendir esta prueba corresponde, en general, a las partes, es decir, a cualquiera de los litigantes que tenga la
necesidad de probar. Por excepción la iniciativa es del juez, como medida para mejor resolver (artículo 159, nº
5, Código de Procedimiento Civil), que se limita a aquellos testigos que ya han declarado con anterioridad en
la causa, a fin que aclaren o expliquen puntos oscuros o contradictorios de sus dichos.

-o- Clasificación de los testigos:

Los testigos pueden ser clasificados desde diferentes puntos de vista. A continuación señalamos las
principales clasificaciones:

1. Considerando la forma que el testigo conoce el hecho sobre el cual declara, los testigos pueden ser:
presenciales, de oídas o instrumentales.

 Testigos presenciales: Son aquellos que declaran sobre hechos que han percibido personalmente por
sus sentidos.
 Testigos de oídas: Son aquellos que declaran hechos conocidos por el dicho de otra persona.
 Testigos instrumentales: Son testigos presenciales que han concurrido al otorgamiento de un
instrumento, ya sea público o privado.
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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

2. Atendiendo a la capacidad o habilidad del testigo, se distinguen los testigos hábiles e inhábiles.

 Testigos hábiles: Son aquellos que no tienen ninguna inhabilidad para prestar una declaración; no les
afecta alguna causal de inhabilidad señalada en la ley.
 Testigos inhábiles: Son aquellos que se encuentran afectados por una inhabilidad que la ley establece.

3. Atendiendo a las circunstancias del hecho declarado, los testigos se clasifican en singulares y contestes.

 Testigos contestes: Son aquellos testigos cuyas declaraciones son coincidentes tanto en el hecho
principal como en las circunstancias accesorias.
 Testigos singulares: Son aquellos que coinciden en el hecho principal, pero son discordantes en las
circunstancias accidentales.

-o- Oportunidad para rendir esta prueba:

La prueba testimonial puede ser producida en primera instancia, y excepcionalmente en segunda


instancia.

1) En primera instancia: La diligencia de la prueba de testigos sólo podrá efectuarse dentro del término
probatorio (artículo 340, inciso 1º, Código de Procedimiento Civil). Aquí hay una diferencia con los
instrumentos, que como sabemos se acompañan en cualquier estado del juicio.

2) En segunda instancia: No es posible rendir la prueba testimonial a iniciativa de parte, pero puede
producirse en forma excepcional en segunda instancia, de acuerdo al artículo 207 del Código de
Procedimiento Civil. Según este artículo, la regla general es que en segunda instancia no se admitirá
prueba alguna, salvo excepciones que son: 1) instrumento, 2) confesión, y 3) las excepciones del artículo
310 (prescripción, cosa juzgada), y en este último caso puede haber prueba testimonial.
También en segunda instancia, el tribunal podría decretar la prueba testimonial como medida para
mejor resolver sobre hechos que no figuran en la prueba rendida en autos, siempre que la prueba
testimonial no se haya podido rendir en primera instancia y que tales hechos sean considerados por el
tribunal como estrictamente necesarios para la acertada resolución del juicio (artículo 207, Código de
Procedimiento Civil).

-o- Capacidad o habilidad para ser testigos:

El testigo para declarar tiene que ser hábil. En esta materia, la regla general es que “es hábil para
testificar en juicio toda persona a quien la ley no declare inhábil”; es decir, toda persona tiene capacidad para
testificar, a menos que tenga una causal de inhabilidad establecida por la ley (artículo 356, Código de
Procedimiento Civil). Estas inhabilidades pueden ser absolutas o relativas, y se encuentran establecidas en los
artículos 357 y 358 del Código de Procedimiento Civil.

1. Inhabilidades absolutas (artículo 357, Código de Procedimiento Civil): Significa que las personas que
están comprendidas en este artículo no pueden declarar en ningún juicio y bajo ninguna circunstancia.
Ejemplos: en razón de faltar la capacidad física o intelectual para captar el hecho controvertido
(menores de catorce años, etc), o en razón de carencia de probidad (los que hayan sido cohechados o
hayan intentado cohechar a otros, etc.).

2. Inhabilidades relativas (artículo 358, Código de Procedimiento Civil): El testigo está impedido de
declarar en ciertos juicios por falta de imparcialidad necesaria. Ejemplo: en razón de parentesco,
amistad, etc.

¿Cómo se reclama de las inhabilidades?. La ley procesal establece, para estos efectos, la institución de
las “tachas” (artículo 373, Código de Procedimiento Civil). Las tachas son las formas que establece la ley
procesal para reclamar de la inhabilidad de un testigo de la parte contraria y se realiza antes de la declaración
del testigo, y tiene que ser una causal concreta de tacha. En algunos casos, estos testigos, no obstante que
estén tachados, pueden declarar a la espera de lo que se resuelva en la sentencia sobre la tacha.
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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

-o- Obligaciones o cargas de los testigos en juicio:

La ley impone tres obligaciones principales a las personas llamadas a ser testigos en juicio: 1)
Comparecer a la audiencia a prestar personalmente la declaración; 2) Prestar la declaración correspondiente; y
3) Decir la verdad.

1. Obligación de comparecer a la audiencia a prestar personalmente la declaración: La regla general es que


toda persona, cualquiera que sea su estado o profesión, está obligada comparecer a prestar declaración a
la audiencia que el tribunal haya fijado con antelación (artículo 359, inciso 1º, Código de Procedimiento
Civil). La obligación nace desde el momento en que el testigo es citado legalmente a la audiencia.
Esta obligación la tienen los testigos que residen dentro del mismo territorio jurisdiccional del
tribunal que conoce la causa. Si residen en un territorio diverso, la obligación se cumple por exhorto y se
comparece ante el tribunal del lugar que corresponda, a quien se remitirá copia de los puntos de prueba
fijados (artículo 371, Código de Procedimiento Civil).
Si el testigo es legalmente citado y no comparece, se le puede apremiar por medio de la fuerza
para que se presente al tribunal, a menos que compruebe que ha estado en imposibilidad de concurrir
(artículo 380, Código de Procedimiento Civil).
Esta obligación admite excepciones, respecto de ciertas personas que no están obligadas a
concurrir, pero sí a declarar. Estas personas están enumeradas en el artículo 361 del Código de
Procedimiento Civil, y el artículo 362 señala cómo deben prestar la declaración.

a) Las personas comprendidas en el nº 1 del artículo 361 prestan declaración mediante informes escritos
y expresarán que lo hacen en virtud del juramento que la ley exige a los testigos. Estas son
determinadas autoridades públicas, como el Presidente de la República, los ministros de Estado,
senadores, diputados, gobernadores, etc. Los miembros y fiscales de las Cortes y los jueces letrados
que ejercen sus funciones en el asiento de éstas declararán previo informe de la Corte Suprema o de
la respectiva Corte de Apelaciones, según sea el caso (artículo 362, inciso 1º, Código de
Procedimiento Civil).

b) Las personas que gozan en Chile de inmunidad diplomática también deben declarar por informe, y si
son extranjeros se pueden excusar de la declaración, pero no se pueden excusar los chilenos que
ejerzan en el país funciones diplomáticas por encargo de un gobierno extranjero (artículo 362, inciso
2º, Código de Procedimiento Civil).

c) Las personas de los números 3, 4 y 5 del artículo 361 (los religiosos, las mujeres que por su estado o
posición no puedan concurrir sin grave molestia, y los enfermos) deben declarar en su morada y son
examinados por el juez.

2. Obligación de prestar la declaración correspondiente: Esta obligación no significa que el testigo deba
saber lo que se le pregunta, sino que debe responder las preguntas que se le hacen en la audiencia,
cumpliéndose las formalidades legales de la misma (artículo 359, inciso 1º, primera parte, Código de
Procedimiento Civil).
El testigo respecto de las preguntas puede saber o no saber. En caso de saber del hecho, debe
responder claramente y dar razón de sus dichos, lo que significa explicar el porqué o cómo sabe lo que se
le pregunta; si el testigo no sabe, sencillamente responde eso y se entiende cumplida la obligación.
Esta obligación admite algunas excepciones, respecto de casos en que el testigo no está obligado
a prestar la declaración, pero sí a concurrir a la audiencia (artículo 360, Código de Procedimiento Civil).
Estos casos son los siguientes:

o En razón del secreto profesional: No están obligadas a declarar aquellas personas que deben guardar
el secreto profesional (eclesiásticos, abogados, escribanos, procuradores, médicos y matronas).

o Por razones de parentesco: Las personas enumeradas en el artículo 358 del Código de Procedimiento
Civil en sus números 1, 2 y 3, tampoco están obligadas a declarar.

o En razón de los hechos sobre los cuales debe declarar: Tampoco están obligados a declarar los que
son interrogados acerca de hechos que afecten su propio honor o el de ciertos parientes, o que
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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

importen un delito de que pueda ser criminalmente responsable el declarante o cualquiera de las
personas referidas.

El testigo que concurre a la audiencia pero que se niega sin justa causa a declarar, se le pueden
imponer sanciones civiles, sin perjuicio de la responsabilidad penal que pueda afectarle (artículo 494, nº
12, Código Penal).

3. Obligación de decir la verdad: Esta obligación no está establecida en términos expresos en la ley, pero
existe toda vez que el proceso se rige por el principio de la buena fe procesal. Además, si el testigo no
dice la verdad comete un delito sancionado en la ley penal, que es el “falso testimonio”.

-o- Derechos de los testigos que comparecen:

A los testigos que comparecen a la audiencia testimonial la ley les confiere un derecho que consiste en
reclamar, de la persona que los presenta, el abono de los gastos que le imponga la comparecencia. Este
derecho se ejerce en el plazo de veinte días, contados desde que la declaración se presta, de lo contrario, se
entenderá renunciado este derecho (artículo 381, Código de Procedimiento Civil).

-o- Formalidades procesales de la prueba testimonial:

Existen varias formalidades que se deben cumplir en la prueba de testigos; ello demuestra que, en esta
materia, la ley es rigurosamente exigente, porque desconfía de esta prueba. Esta desconfianza se demuestra,
entre otros aspectos, en el escaso plazo que existe para rendirla.

Las formalidades son las siguientes:

- 1) Presentación de una lista o nómina de testigos

- 2) Presentación de una minuta de puntos de prueba


antes de
- 3) Fijación de la audiencia de prueba la declaración

- 4) La citación de los testigos

- 5) El examen de los testigos durante la declaración

- 6) Acta de la prueba testimonial después de la declaración

1) Presentación de una lista o nómina de testigos: Esta es una obligación que pesa sobre cada uno de los
litigantes que pretendan valerse de la prueba testimonial. La obligación se cumplirá dentro de los cinco
primeros días del probatorio, plazo corre desde que se notifica al último testigo por el estado diario.
La nómina de testigos es un listado de las personas que la parte pretende hacer declarar como
testigos.
En este escrito se debe indicar nominativamente a todos los testigos que la parte pretende utilizar,
y los testigos se individualizan por su nombre y apellido, domicilio, profesión u oficio. La indicación del
domicilio deberá contener los datos necesarios a juicio del tribunal que conoce la causa, para establecer
la identificación del testigo (artículo 320, inciso 2º, Código de Procedimiento Civil).
Cada parte puede incluir todos los testigos que desee (no existe limitación en cuanto al número de
testigos que puedan figurar en la lista); sin embargo, sólo serán admitidos para declarar hasta seis testigos
por cada parte, sobre cada uno de los hechos que deben acreditarse (artículo 372, inciso 1º, Código de
Procedimiento Civil).
La regla general es que sólo pueden declarar los testigos que figuran en la lista; sin embargo hay
un caso de excepción en que se puede examinar otras personas que no figuren en la lista de testigos, por
motivos muy calificados y siempre que la parte jure no haber tenido conocimiento de la existencia del

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

testigo como tal al momento de presentar la lista (artículo 372, inciso 2º, Código de Procedimiento
Civil).

2) Presentación de una minuta de puntos de prueba: Esta obligación se cumple dentro del plazo de los
primeros cinco días del probatorio y no necesariamente junto con la lista de testigos. La ley establece
esta obligación en el artículo 320, inciso 1º, del Código de Procedimiento Civil, y la norma utiliza el
verbo “deberá”, de ahí que se trate de una verdadera obligación.
En todo caso, la jurisprudencia ha estimado respecto a la minuta que, más que una obligación, es
un derecho, en el sentido de facilitarle la prueba testimonial y se ha resuelto que si esta minuta no se
acompaña igual se puede rendir la prueba testimonial, y, en ese caso, los testigos declaran sobre los
hechos que se presentaron en la resolución que recibe la causa a prueba.
La minuta se puede definir como el conjunto de preguntas sobre los hechos controvertidos para
facilitar la declaración del testigo. Las preguntas deben ir enumeradas y se pueden hacer tantas preguntas
como sea la imaginación de la parte. Naturalmente que todas las preguntas que tenga la minuta se tienen
que referir a los hechos controvertidos que hayan sido fijados por el juez.
Esta minuta debe presentarse: 1) Si no se ha deducido reposición en contra del auto de prueba,
desde la primera notificación de dicha resolución y hasta el quinto día de la última; y 2) Si se ha
deducido reposición en contra del auto de prueba, dentro de los cinco días siguientes a la notificación por
el estado de la resolución que se pronuncie sobre la última solicitud de reposición.
Finalmente, si habiéndose pedido reposición ya se hubiere presentado lista de testigos y minuta de
puntos por alguna de las partes, no será necesario presentar nuevas lista ni minuta, salvo que, como
consecuencia de haberse acogido el recurso, la parte que las presenta estime pertinente modificarlas
(artículo 320, inciso final, Código de Procedimiento Civil).

3) Fijación de las audiencias de prueba: Debe especificarse qué días dentro del probatorio se destinarán a
recibir la prueba testimonial y para cuyo efecto el juez debe fijar una o más audiencias (artículo 369,
inciso 1º, Código de Procedimiento Civil). Siempre que el tribunal fije audiencia se debe señalar día y
hora para la realización de la diligencia.
En cuanto al momento en que se fija la audiencia, la ley no lo dice expresamente, sólo señala que
se fijará una o más audiencias. Pueden existir dos momentos: 1) En la misma resolución que recibe la
causa a prueba; y 2) Si no se cumple en la forma anterior, la parte interesada tendrá derecho a pedir
expresamente que fije audiencia dentro del probatorio.

4) Citación de los testigos: Es la notificación de que debe presentarse a prestar declaración como tal a una
audiencia determinada. Esta citación se hace siempre y cuando la parte interesada solicite y el juez lo
ordene.
La notificación la hace un ministro de fe, y como se trata de un tercero extraño al juicio se
notifica personalmente o por cédula, en el domicilio que indicó la parte en la lista (artículo 56, Código de
Procedimiento Civil). Esta citación es importante precisamente para el caso de que el testigo no concurra,
porque ahí puede operar el apercibimiento legal del artículo 380, inciso 2º, del Código de Procedimiento
Civil, que es a petición de parte.
¿Ante qué tribunal se rinde la prueba testimonial?. La regla general es que el testigo se presenta
ante el mismo tribunal que conoce el proceso, esto en el caso de que el testigo resida en el territorio
jurisdiccional del mismo. Si el testigo vive en un territorio jurisdiccional diverso, la parte interesada debe
solicitar que se exhorte la declaración del testigo.
Cualquiera que sea el juez que recibe la prueba testimonial debe cumplir con la disposición que
establece el artículo 369 del Código de Procedimiento Civil, que señala que el tribunal procurará, en
cuanto sea posible, que todos los testigos de cada parte sean examinados en una misma audiencia.

5) Examen de los testigos: El Código de Procedimiento Civil proporciona varias reglas en esta materia, en
los artículos 363 y siguientes Las reglas del examen de testigos son las siguientes:

a. Antes de examinar a cada testigo se le hará prestar juramento. Si el testigo no es debidamente


juramentado, su declaración carecerá de valor.

b. Los testigos van a ser examinados separadamente, de manera sucesiva, según el orden de la lista, y
comenzando por la lista del demandante.

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

c. El tribunal debe adoptar las medidas conducentes a evitar que los testigos que vayan declarando
puedan comunicarse con los que no hayan prestado declaración.

d. Los testigos deben ser interrogados personalmente por el juez y, en caso de tratarse de un tribunal
colegiado, por cualquiera de sus ministros, en presencia de sus mandatarios, abogados o la parte que
lo presenta.

e. En cuanto a la interrogación de los testigos, éstos deben ser interrogados, en primer lugar, respecto a
hechos relativos a establecer una posible causal de inhabilidad, si la parte lo solicita antes de que lo
interrogue sobre los hechos controvertidos.

f. La regla general es que los testigos son interrogados acerca de los puntos de prueba. Si hay minuta de
puntos de prueba, se interrogan sobre los hechos que figuren en ella; si no hay minuta, se interrogan
sobre los hechos establecidos en la resolución que recibió la causa a prueba.

g. La ley dice que puede exigirle al testigo que rectifique o esclarezca sus dichos una vez que ha
respondido la pregunta que se le hizo.

h. Cada parte tiene derecho para formularle interrogantes al testigo. Podría estimarse por la parte
contraria que una pregunta no es pertinente y puede oponerse a que se le haga esa pregunta; en caso
de desacuerdo entre las partes sobre la conducencia de las preguntas resuelve el juez y su fallo será
apelable sólo en lo devolutivo.

i. Los testigos deben responder las preguntas en forma clara y precisa, expresando la causa por que
afirman los hechos aseverados, o sea, deben dar razón de sus dichos. Las declaraciones, sin embargo,
no se pueden llevar por escrito.

j. Las declaraciones como diligencia procesal constituyen un solo acto, por lo tanto, no se pueden
interrumpir sino por causas graves y urgentes; es decir, si un testigo empieza a declarar, debe
terminar.

k. El tribunal debe procurar en lo posible que todos los testigos, de ambas partes, declaren en una
misma audiencia.

l. Cada parte puede hacer declarar hasta seis testigos por cada uno de los hechos que deban acreditarse,
que fija el juez.

m. Podría ocurrir que se presenten testigos que no hablen castellano, en cuyo caso se procederá a la
diligencia por medio de un intérprete, y la intervención de éste se rige por el artículo 63, en relación
con el 382 del Código de Procedimiento Civil; aquí se recurre a la designación de un intérprete en
calidad de perito. Por otro lado, si el testigo es mudo, deberá escribir las respuestas que se le
formulen.

6) Acta de la prueba testimonial: Concluida la declaración, ella deberá ser consigna por escrito, cuidando de
utilizar en la transcripción en lo posible las mismas expresiones empleadas por el testigo. Terminada la
diligencia, el acta será leído por el receptor en voz alta y luego el testigo se ratificará y firmará junto con
el juez, el receptor y las partes presentes (artículo 370, Código de Procedimiento Civil).

-o- Las Tachas:

Las tachas son los medios que la ley procesal establece para hacer efectiva alguna inhabilidad que
puede afectar a un testigo presentado en juicio y esgrimiendo una causal legal (artículos 357 y 358, Código de
Procedimiento Civil), y de acogerse la tacha va a traer como consecuencia de que se le va a restar valor
probatorio a la declaración.
La tacha le corresponde deducirla a la parte contraria a aquella que presenta el testigo.
En cuanto a la oportunidad procesal para formular la tacha, ésta se presenta en la audiencia de prueba
antes de que el testigo declare y después de que ha sido juramentado; este es el caso de los testigos que están
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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

incluidos en la lista o nómina de testigos. Si el testigo no figura en la lista o nómina de testigos -cuya
declaración es permitida excepcionalmente, según el artículo 372, inciso 2º, del Código de Procedimiento
Civil-, en este caso, la tacha se puede oponer durante los tres días subsiguientes al examen o declaración.
Opuesta la tacha, la parte afectada tiene dos posibilidades: 1) Que la parte que presenta al testigo pida
que se omita su declaración y que se reemplace por otro que figure en la lista; o 2) Que el testigo tachado, no
obstante que se dedujo la tacha, declare, porque las tachas se resuelven en la sentencia definitiva (es un
tramite incidental) y podría tratarse de una tacha “imaginaria”, que no se puede probar.
Los jueces en esta materia tienen una facultad oficiosa para repeler a los testigos que notoriamente
estén en una de las causales de inhabilidad del artículo 357 del Código de Procedimiento Civil.
En cuanto a la tramitación de las tachas, constituyen verdaderos incidentes del juicio; es decir, es una
cuestión accesoria y por lo mismo debe dársele la tramitación que la ley establece para los incidentes
ordinarios (se aplican los artículos 82 y siguientes del Código de Procedimiento Civil). Esto quiere decir que
una vez formulada la tacha verbalmente, el tribunal debe conferir traslado a la parte contraria, y si estima que
los fundamentos de la tacha no se encuentran suficientemente acreditados, podrá recibir la tacha a prueba
(artículo 376, inciso 1º, Código de Procedimiento Civil).
Estas tachas se prueban dentro del mismo probatorio que existe para el juicio principal, pero si éste
está vencido o es insuficiente para este efecto, el tribunal puede fijar un término especial hasta completar diez
días, para el solo efecto de rendir la prueba de la tacha (artículo 376, inciso 2º, Código de Procedimiento
Civil).
Las resoluciones que ordenan recibir las tachas opuestas a prueba son inapelables (artículo 379, inciso
1º, Código de Procedimiento Civil).
Las tachas se prueban de acuerdo a las reglas generales; son aplicables a la prueba de tachas las
disposiciones que reglamentan la prueba de la cuestión principal (artículo 377, Código de Procedimiento
Civil). Pero si se presentan testigos para acreditar las tachas existe una limitación, que consiste en que esos
testigos no se pueden inhabilitar por otros testigos (artículo 378, Código de Procedimiento Civil).
La tacha se va a fallar o resolver en la sentencia definitiva, según lo dispone el inciso 2º del artículo
379 del Código de Procedimiento Civil.
En cuanto a la naturaleza jurídica de la resolución que resuelve una tacha, si bien se resuelve en la
sentencia definitiva, se trataría de una “sentencia interlocutoria” o un “auto”.

III. LA PRUEBA CONFESIONAL

La confesión es la prueba por excelencia y produce la prueba más grave para la parte contraria. Se
encuentra reglamentada en el párrafo 4º del Título XI del Código de Procedimiento Civil, de los artículos 385
al 402 inclusive.
Este medio de prueba lo puede utilizar la parte que corresponda, y también puede tener iniciativa el
tribunal como una medida para mejor resolver, de acuerdo al artículo 159, nº 2, del Código de Procedimiento
Civil, donde la confesión es provocada por el tribunal (artículo 385, inciso 1º, Código de Procedimiento
Civil).

-o- Concepto y finalidades de la confesión:

La confesión es un medio probatorio que consiste en el reconocimiento que hace uno de los litigantes
acerca de la verdad de un hecho controvertido y que produce consecuencias jurídicas en su contra.
La confesión en derecho procesal se puede estudiar desde diferentes puntos de vista, o puede tener
distintas finalidades:

1. La confesión se utiliza como medio probatorio, sea que se utilice por las partes o lo resuelva de oficio
el juez.

2. La confesión se puede utilizar como una medida prejudicial, para preparar la entrada al juicio, y puede
ser pedida por el futuro demandante o demandado.

3. La confesión se utiliza como una gestión preparatoria de la vía ejecutiva, para procurarse al acreedor
un título ejecutivo.

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

-o- Características de la confesión:

La confesión tiene las siguientes características:

a) Constituye una manifestación de voluntad del confesante, y formalmente puede ser expresa o tácita.

b) Normalmente se presta dentro del juicio que se pretende invocar, sin embargo, también puede
prestarse extrajudicialmente.

c) Puede ser utilizada varias veces dentro de un mismo juicio, a diferencia de los testigos que declaran
una sola vez, y el confesante puede ser llamado a declarar tanto en primera como en segunda instancia.

d) Siempre va a producir consecuencias jurídicas contra la persona del confesante.

e) La confesión es indivisible e irrevocable.

-o- Requisitos de la confesión para que produzca efectos jurídicos:

Para que la confesión pueda tener eficacia se requiere la concurrencia de los siguientes requisitos:

a. La confesión debe referirse a hechos pertenecientes al juicio, cuando ella le sea exigido por la
contraparte o por el tribunal como medida para mejor resolver.

b. El confesante debe tener capacidad para obligarse a título personal, y si no tiene capacidad actúa su
representante legal o su mandatario judicial facultado para absolver posiciones.

c. La confesión no debe estar prohibida por la ley como medio probatorio. Ejemplo: no es admisible la
confesión en el juicio de separación de bienes por el mal estado de los negocios del marido (artículo
157, Código Civil).

d. La confesión debe prestarse libremente, es decir, que la voluntad del confesante esté exenta de todo
vicio.

-o- Clasificación de la confesión:

La confesión, como medio de prueba, es susceptible de clasificarse desde diferentes puntos de vista:

a) Atendiendo a si la confesión se va a prestar o no ante el juez que va a conocer el proceso, la confesión se


clasifica en judicial y extrajudicial.

b) Atendiendo a la forma en que se origina, tenemos la confesión voluntaria o espontánea y la confesión


provocada.

c) Atendiendo a la forma en que se expresa la confesión, ésta puede ser verbal o escrita.

d) Atendiendo a su contenido, la confesión se clasifica en pura y simple, calificada y compleja.

-o- La Confesión Judicial:

La confesión judicial es aquella que se presta en el mismo proceso en el cual ella es invocada como
medio probatorio, y puede prestarse tanto en forma espontánea como provocada A esta última clase se le
llama “absolución de posiciones”, entendiéndose por tal el procedimiento que contempla la ley para obtener la
confesión provocada en juicio.
¿Cuál es el tribunal competente?. Lo normal es que el tribunal competente será el que conoce el
proceso, pero puede variar dependiendo del lugar de residencia del litigante llamado a confesar.
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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

¿Cuál es el funcionario encargado de intervenir en esta diligencia?. Para determinar el funcionario


encargado de intervenir en la diligencia debemos distinguir:

a) Si la confesión se va a prestar ante el tribunal que conoce la causa, se hará ante el mismo juez, o ante el
secretario del tribunal, o bien, ante otro ministro de fe a quien el tribunal encargue la diligencia. En todo
caso, cualquiera de las partes puede solicitar que la diligencia sea tomada por el juez (artículo 388,
Código de Procedimiento Civil).

b) Si la confesión se presta ante el tribunal del lugar en que se encuentre el confesante, se aplican las
mismas reglas indicadas anteriormente.

c) Si la confesión se presta ante un tribunal colegiado, la diligencia se cumple ante alguno de los ministros
que se comisiona para estos efectos; además se puede delegar la diligencia al secretario del tribunal u
otro ministro de fe que se designe. Aquí rige el mismo derecho de las partes para exigir que la diligencia
sea tomada ante el magistrado y no por el ministro de fe.

d) Si la confesión se realiza en el extranjero, la diligencia se cumplirá ante el respectivo agente diplomático


o consular chileno.

¿Cuál es la oportunidad en que se puede pedir la confesión?. El legislador ha sido benevolente en esta
materia, puesto que ha señalado que la confesión podría rendirse tanto en primera como en segunda instancia.
En el primer caso, esta diligencia se puede solicitar en cualquier estado del juicio, una vez contestada la
demanda hasta el vencimiento del término probatorio (artículo 385, inciso 2º, primera parte, Código de
Procedimiento Civil). En el segundo caso, la diligencia se puede solicitar hasta antes de la vista de la causa
(artículo 385, inciso 2º, primera parte, Código de Procedimiento Civil).
En primera instancia, esta diligencia se puede pedir hasta dos veces, y en segunda instancia, se puede
pedir una vez; pero si se alegan hechos nuevos, podrá exigirse una vez más (artículo 385, inciso 2º, parte final,
Código de Procedimiento Civil).
¿Qué personas son las que pueden prestar confesión?. Las personas que deben prestar la confesión son
las siguientes:

1. La regla general es que debe prestarla la parte misma en persona, en el entendido que el litigante cuente
con capacidad de ejercicio, siempre y cuando así lo exija la parte contraria o, en su caso, cuando lo
decrete de oficio el juez.

2. El representante legal de la parte, en el entendido que el litigante no tenga capacidad de ejercicio. En


este caso, será el procurador quien hará comparecer al representante.

3. El mandatario judicial de la parte, en el entendido que cuenta con la facultad del inciso 2º del artículo 7º
del Código de Procedimiento Civil de absolver posiciones. Sin embargo, este mandatario con facultades
suficientes no puede prestar la confesión si la parte contraria exige la comparecencia de la parte.

4. El mandatario judicial, aunque no tenga facultad de absolver posiciones, sobre hechos personales de él
mismo.

Hay personas a las cuales la ley exime de concurrir a declarar al tribunal, en atención a la dignidad que
la persona representa, los enfermos o afectados por otro impedimento justificado y las mujeres, cuando el
tribunal estime procedente eximirlas de esta obligación. Estas personas están señaladas en el artículo 389 del
Código de Procedimiento Civil. En todo caso, si bien estas personas no están obligadas a comparecer, la
absolución de posiciones siempre deberá ser rendida, motivo por el cual el juez deberá trasladarse al domicilio
de ellas, y si el tribunal es colegiado la hará un ministro o el secretario del tribunal.

-o- La diligencia de absolución de posiciones:

La diligencia de absolución de posiciones tiene por finalidad exclusiva obtener la confesión de la parte
contraria dentro del juicio y a solicitud de su contendor.
En primer lugar, la parte que desea valerse de este medio probatorio debe presentar una solicitud
escrita al tribunal en que se solicite esta confesión, concretamente para que el juez ordene la citación del
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litigante que corresponde a una determinada audiencia y que tendrá que fijarse con una determinada finalidad.
El juez frente a la solicitud debe proveer y ordenar la citación de la parte que debe prestar la confesión,
señalando día y hora.
Junto con el escrito, la parte que solicita la diligencia debe acompañar el “pliego de posiciones”, que
no es otra cosa que las preguntas que se le van a hacer a la parte que va a confesar, y que deben versar sobre
los hechos controvertidos. Este pliego de posiciones, en la práctica, se acompaña en un sobre cerrado que se
abrirá el día de la diligencia; hasta entonces se mantiene en custodia. Esto último tiene por objeto evitar que el
confesante sepa con anticipación las preguntas que se le van a formular.
En cuanto a las preguntas o la exposición de los hechos, éstas deben redactarse en forma interrogativa
o en forma asertiva (afirmativa). Esto es importante para el caso que la parte citada a confesar a la diligencia
no comparezca al segundo llamado o bien que responda con evasivas, ya que, en tal caso, la sanción que la ley
establece es que se le tiene por confeso de los hechos categóricamente afirmados en el pliego.
La resolución del tribunal que ordena esta diligencia se notifica por cédula al apoderado de la parte.
Una vez que el absolvente es notificado legalmente de resolución del tribunal, se llevará a efecto la
audiencia, la que debe tener lugar el día y hora que el juez fije, y aquí podría ocurrir que la parte llamada a
absolver posiciones concurra o no a esta diligencia.

1) Si la parte no concurre a la audiencia fijada, en este caso habría que volverlo a citar a un nuevo día y
hora, a solicitud de la parte interesada, bajo los apercibimientos legales del artículo 394 del Código de
Procedimiento Civil. Si el litigante no comparece al segundo llamado, se hará efectivo el apercibimiento
indicado, esto es, que se le tendrá por confeso en todos aquellos hechos categóricamente afirmados, lo
que se trataría de una verdadera confesión tácita (artículo 394, inciso 1º, Código de Procedimiento Civil).
La misma sanción tiene lugar si compareciendo da respuestas evasivas.
Esta confesión tácita producirá los mismos efectos que la confesión expresa (artículo 400, Código
de Procedimiento Civil.
Si los hechos no están categóricamente afirmados, es decir, si las preguntas están hechas en forma
interrogativa, la sanción es otra: a petición de parte el juez puede imponer multas o arrestos, sin perjuicio
de exigirle igualmente la declaración a la parte. Además, si la parte lo pide, se puede incluso suspender el
pronunciamiento de la sentencia hasta que la confesión se preste (artículo 394, inciso 2º, Código de
Procedimiento Civil).

2) Si la parte concurre a la audiencia, en este caso, la audiencia comienza por el juramento que se le toma al
absolvente; posteriormente se abrirá el sobre con el pliego de posiciones. La declaración que presta el
absolvente debe hacerse inmediatamente en palabras y en términos claros y precisos. Si el confesante es
sordomudo, podrá escribir su confesión delante del tribunal o ministro de fe encargado de recibirla.
Las preguntas se formularán en el mismo orden con que figuran en el pliego. Esto se hace en
presencia de los abogados o representantes de las partes, porque si la pregunta no es pertinente se pueden
oponer a ella.
Todo litigante puede presenciar la declaración del contendor, y hacer las observaciones que
estime conducentes para aclarar, explicar o ampliar las preguntas que han de dirigírsele. Incluso, puede
también, antes de que termine la diligencia y después de prestada la declaración, pedir que se repita si
hay en las respuestas dadas algún punto oscuro o dudoso que aclarar.
De la diligencia se levanta un acta, realizada por el ministro de fe, y en este caso se aplican las
normas de la prueba testimonial.
Es posible que la parte llamada a absolver posiciones solicite un plazo razonable para consultar
los documentos antes de responder las preguntas que se le formulan. Si el interrogado solicita esto se le
concederá siempre que haya fundamento plausible para pedirlo y el tribunal lo estime indispensable, o
consienta en ello la parte contraria. La resolución del tribunal que conceda plazo será inapelable.
Otro caso se puede presentar en el juicio cuando exista pluralidad de partes. La ley no regula esta
situación, pero la jurisprudencia ha entendido que esta diligencia también es posible cumplir y el juez debe
tomar la precaución de que los litigantes no se comuniquen y la confesión debe hacerse en una misma
audiencia.

-o- La Confesión Extrajudicial:

La confesión extrajudicial es aquella que se presta fuera del proceso en que se va a invocar como
medio de prueba, ya sea que se preste fuera de todo juicio o bien que se preste en un juicio distinto a aquel en
que se va a invocar.
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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

Si la confesión verbal, es necesario que en el juicio se haga declarar a los testigos; si la confesión es
escrita, es necesario acompañar el instrumento en que conste. En la práctica, para los efectos de hacerla valer,
la confesión se va a transformar en otra prueba: 1) si es verbal, se transforma en prueba testimonial, y 2) si es
escrita, en prueba instrumental.

IV. INSPECCION PERSONAL DEL TRIBUNAL

La inspección personal u ocular del tribunal se encuentra reglamentada en el párrafo 5º del Título XI
del Código de Procedimiento Civil, de los artículos 403 al 408 inclusive.
La característica más importante es que es un medio de prueba directa, porque el juez conoce
directamente el hecho material. Además, es una prueba circunstancial, porque se genera durante el proceso.
Otra particularidad de este medio de prueba es que éste puede asociarse con la prueba de peritos y
cumplirse simultáneamente ambas pruebas, de conformidad a lo establecido en el artículo 405, inciso 1º, del
Código de Procedimiento Civil.

-o- Concepto de la Inspección Personal del Tribunal:

Se define como aquel medio de prueba que consiste en la visita que efectúa el juez por sí al lugar
donde ocurrieron los hechos del pleito o el examen que se hace a la cosa objeto del litigio, siempre con la
finalidad de dejar constancia de un hecho material, y esto tiene que tener relación con hechos controvertidos.

-o- Casos de procedencia:

Hay tres formas de hacer procedente este medio de prueba: 1) La inspección personal obligatoria o
exigida por la ley; 2) La inspección personal decretada a petición de parte; y 3) La inspección personal
decretada de oficio por el tribunal.

1. Inspección personal exigida por la ley: Aquí es el propio legislador, en determinados procedimientos, el
que determina este trámite, lo que significa que es una diligencia que necesariamente debe cumplirse,
porque es un trámite esencial del proceso. Ejemplo: la ley ordena la inspección del tribunal en los
interdictos posesorios, etc. Se exige, por lo tanto, texto legal expreso que ordene la inspección.

2. Inspección personal decretada a petición de parte: Esta es la regla general, pero aquí también hay una
particularidad, que consiste en que una vez pedida esta diligencia el juez la va a decretar “cuando lo
estime necesario”, salvo que la ley la exija. En consecuencia, va a quedar al arbitrio del juez si se verifica
o no.
La parte interesada de valerse de la inspección personal la puede pedir: a) como medio
probatorio, o b) como medida prejudicial (artículos 281 y 288, Código de Procedimiento Civil), cuando
exista el peligro de que el hecho pueda desaparecer.

3. Inspección personal decretada de oficio por el tribunal: Esta inspección de oficio no tiene el carácter
obligatorio, y el juez la puede decretar como medida para mejor resolver (artículo 159, nº 3, Código de
Procedimiento Civil). Lo característico de esta inspección de oficio es que el juez la decreta cuando lo
estime conveniente.

-o- Diligencia de la inspección personal del juez:

¿Cómo se lleva a efecto la diligencia?. Es preciso para que se efectúe que se verifiquen algunos
trámites:

- Es necesario que exista una solicitud escrita de la parte interesada de valerse de este medio.

- El tribunal, frente a esta solicitud, decretará o no la práctica de esta diligencia, según la estime necesaria
o no.
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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

- Si el juez accede a la petición, debe fijar día y hora, y eventualmente, el lugar donde se va a llevar a cabo
la prueba.

- Cuando la inspección ha sido solicitada por uno de los litigantes, es necesario que la parte que la solicita
proceda a depositar, antes de efectuarse la diligencia, una determinada suma de dinero fijada
prudencialmente por el secretario, para solventar los gastos que puedan presentarse en la diligencia
misma. Pero, cuando la inspección es decretada de oficio por el juez u ordenada por la ley, el depósito
debe hacerse por mitades, entre el demandante y demandado.
El plazo para la entrega del dinero al secretario del tribunal es “antes” de proceder a la diligencia.

- La resolución que dispone esta diligencia debe notificarse a las partes por el estado diario y no por
cédula.

- Esta diligencia la debe cumplir el mismo juez que conoce la causa, cuando deba verificarse dentro del
territorio jurisdiccional donde se sigue el juicio; o podría realizarlo otro juez fuera del territorio
jurisdiccional, en principio de la facultad de delegar competencia; e incluso puede verificarse fuera del
territorio jurisdiccional del tribunal que conoce de la causa, lo que constituye una excepción al principio
de territorialidad de los tribunales.

- Llegado el día y hora, el tribunal debe concurrir por sí mismo a verificar las circunstancias o hechos
materiales del caso. Además podrán concurrir a la diligencia las partes con sus abogados y apoderados y,
en caso de que así se hubiere dispuesto oportunamente, también concurrirá el perito designado. En caso
de que no comparezcan las partes, se llevará a efecto sólo por el tribunal en ausencia de aquéllas.
Si el tribunal es colegiado, la ley dice que podrá comisionar para que practique la diligencia a uno
o más de sus miembros.

- Concluida la diligencia debe levantarse acta, donde se deja constancia de las observaciones del tribunal y
las partes, si es que ellas asistieron.

-o- Oportunidad para valerse de este medio de prueba:

La ley no señala una norma expresa para deducir este medio de prueba, por lo tanto se aplican las
reglas generales; en consecuencia, las partes deben solicitar la diligencia dentro del término probatorio. En el
caso que la decrete el juez, la inspección se puede realizar antes o después del probatorio, como medida para
mejor resolver.
La inspección procede en primera y en segunda instancia, pero en este último caso, solamente podría
ser procedente si el tribunal la decreta de oficio, como medida para mejor resolver.

V. PRUEBA DE PERITOS

El informe de peritos está tratado en el Código de Procedimiento Civil, en el párrafo 6º del Título XI
del Libro II, y abarca desde el artículo 409 al 425 inclusive.
Estas normas se aplican también al nombramiento de árbitros, en el caso que el nombramiento lo haga
la justicia ordinaria en subsidio. Igualmente estas normas se aplican a la designación de los partidores de
bienes, que también son árbitros.

-o- Concepto del informe de peritos:

El informe pericial es un medio probatorio que consiste en la opinión sobre determinados hechos
controvertidos del juicio que emiten ciertas personas que tienen conocimientos especiales sobre determinada
ciencia o arte, y que son necesarios para el dictamen que éste va a emitir.

-o- Clasificación del informe pericial:


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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

El informe pericial puede ser de dos clases: 1) obligatorio o 2) facultativo.


1) Informe de peritos obligatorio: Es aquel que la ley lo dispone expresamente (artículo 409, Código de
Procedimiento Civil). Ejemplo: en el interdicto posesorio de denuncia de obra ruinosa (artículo 571,
Código de Procedimiento Civil).

2) Informe de peritos facultativo: Es aquel que la ley no lo exige expresamente y cuando el informe se
refiera a puntos de hechos para cuya apreciación se requieran conocimientos especiales de alguna ciencia
o arte, o también cuando el informe deba recaer sobre puntos de derecho referentes a alguna legislación
extranjera (artículo 411, Código de Procedimiento Civil). Esta prueba, en los casos facultativos, está
entregada a criterio del juez.

Dependiendo si se trata de uno y otro caso (obligatorio o facultativo), las consecuencias son distintas:

 Tratándose del informe de peritos obligatorio: Si la ley exige oír a los peritos, estamos en presencia de
un trámite esencial, por lo tanto no se puede omitir, y si el tribunal no lo ordena y se dicta sentencia es
procedente el recurso de casación de forma, porque se ha omitido un trámite esencial (artículo 768, nº
9, Código de Procedimiento Civil).

 Tratándose del informe de peritos facultativo: Si el informe es facultativo, en principio la omisión no


trae aparejada mayores consecuencias, por lo tanto, la sentencia no es anulable; a menos que este
medio de prueba omitido haya producido la indefensión de la parte, lo que constituye una causal de
casación de forma (artículo 768, nº 9, Código de Procedimiento Civil).

-o- Iniciativa de esta prueba:

Se dispone de este medio a petición de parte, que es lo normal, o por el tribunal de oficio, por
excepción.

1. Iniciativa de parte: Las partes se pueden valer del informe de peritos como medio de prueba o como
medida prejudicial. Si se quiere hacer valer como medio de prueba, las partes sólo podrán solicitarlo
dentro del término; y si se quiere hacer valer como medida prejudicial, se solicita antes de que se
entable la demanda y puede pedirlo el futuro demandante o el futuro demandado.

2. Iniciativa del tribunal: El tribunal puede decretar de oficio el informe de peritos como medida para
mejor resolver, en cualquier estado del juicio (artículo 412, Código de Procedimiento Civil), o cuando
es obligatorio.

Una vez ordenado el informe pericial, no se suspende por ello el procedimiento, el juicio sigue en
trámite. Según esto, podría ocurrir que el informe sea decretado dentro del probatorio y éste se realice después
de vencido el mismo; en este caso, se agregará después de vencido éste. La parte interesada debe pedirla
oportunamente, a menos de que se trate del informe obligatorio.
-o- Requisitos de la persona del perito:

En esta materia prima la voluntad de las partes; es decir, pueden desempeñarse como peritos aquellos
que nominen las partes de común acuerdo. El Código de Procedimiento Civil lo dice en sentido negativo,
porque el artículo 413 se encarga de señalar quienes no pueden ser peritos.
A falta de acuerdo de partes se aplica el artículo 413 del Código de Procedimiento Civil, según el cual
no pueden ser peritos: 1) Los que sean inhábiles para declarar como testigos en juicio; y 2) Los que no tengan
el título profesional correspondiente, si la ciencia o arte cuyo conocimiento se requiera está reglamentada por
la ley.
El perito no puede estar inhabilitado por alguna de las causales de implicancia o recusación, que son
inhabilidades de los jueces, que lo hacen perder la competencia.

-o- Nombramiento de peritos:

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

La forma como se designa el perito sigue las reglas que el Código de Procedimiento Civil establece en
los artículos 414 al 417 inclusive.
En primer lugar, es necesario que la parte interesada solicite expresamente esta diligencia de prueba, y
para cuyo efecto debe pedir al tribunal que se cite a una audiencia a los litigantes. Si el juez accede a esta
petición, deberá fijar día y hora de la audiencia para proceder al nombramiento del perito. Como la resolución
dispone la citación de las partes, ésta debe ser notificada por cédula.
Esta audiencia se va a realizar con las partes que asistan. No es necesario que asistan ambas partes,
pues, en tal caso, la ley presume que hay desacuerdo para el nombramiento y, en consecuencia, le
corresponderá al juez nombrar al o los peritos.
La audiencia tiene por objeto los siguientes fines específicos: 1) El nombramiento o designación del o
los peritos; 2) Determinar el número de peritos a nombrar; 3) Determinar la calidad, aptitudes o títulos que
deben tener estas personas; y 4) Debe fijarse el punto o materia del informe pericial.
Aquí lo que prima es la voluntad de las partes, y se debe tratar de que ellas se pongan de acuerdo en el
nombre del perito. Si las partes concurren a la diligencia y se ponen de acuerdo en los puntos antes señalados,
el tribunal se estará a ello.
Si no hay acuerdo o si éste es parcial, o si no concurren todos a la audiencia, será el tribunal quien
procederá a efectuar esta designación, con una limitación, que consiste en que si las partes han efectuado
proposiciones de nombres para el perito, en ese caso, el nombramiento que haga el juez no podrá recaer en
ninguna de las dos primeras personas propuestas por cada parte (artículo 414, inciso 2º, Código de
Procedimiento Civil).
La audiencia terminará en el momento en que se produce el acuerdo o el desacuerdo en la designación
del perito, de la cual se debe levantar acta. Si no hay acuerdo, el juez resolverá con posterioridad.

-o- Formalidades posteriores al nombramiento de peritos:

Una vez nombrado el perito, deben concurrir las siguientes formalidades posteriores:

- Siempre la resolución de nombramiento de peritos tiene que ser puesta en conocimiento de las partes, o
sea debe notificárseles de ella. Las partes tienen derecho a oponerse si es que estiman que el perito
nombrado por el tribunal tiene alguna de inhabilidad. Las partes tienen un plazo de tres días para deducir
oposición, y si nada dicen se entiende que aceptan el nombramiento (artículo 416, parte final, Código de
Procedimiento Civil).

- Posteriormente deberá notificarse al perito de la resolución de su nombramiento. En caso de que el perito


acepte, estará obligado a desempeñar el cargo y evacuar el informe pericial. Respecto a esta notificación,
la ley no dice como debe hacerse, pero se entiende que por la naturaleza de las declaraciones debe ser
personal, porque la ley exige que el perito nombrado debe manifestar si acepta o no, y deberá hacerlo
verbalmente o por escrito en el acto de la notificación o dentro de los tres días inmediatos; de esto se deja
constancia por el ministro de fe encargado de la notificación.
Si el perito acepta, debe prestar juramento de desempeñar el cargo fielmente (artículo 417, inciso
1º, Código de Procedimiento Civil), frente al ministro de fe o, en su defecto, durante los siguientes tres
días.
Con el cumplimiento de estas formalidades -aceptación y juramento- el perito no puede retractarse
y deberá evacuar el informe pericial.

- Luego, el perito procederá a efectuar el “reconocimiento de la cosa objeto del peritaje”, es decir, el perito
hace una inspección previa al informe y esta es una diligencia que se hace en presencia de las partes,
porque éstas pueden hacer valer derechos. El perito debe citar a las partes a una audiencia, las que no están
obligadas a concurrir.
En la práctica el perito presenta un escrito al tribunal señalando día y hora para llevar a cabo el
reconocimiento, y eso se notifica a las partes por el estado diario.
Si los peritos son varios, deberán concurrir todos a la audiencia de reconocimiento, a menos que el
tribunal disponga otro modo de realizarlo.
Las partes en este acto pueden ejercer un derecho, que consiste en hacer las observaciones que
estimen necesarias, y también podrán pedir que se deje constancia de los hechos que juzguen pertinentes;
con la única limitación que no pueden estar presentes durante las deliberaciones que hagan los peritos.
De esta diligencia debe dejarse constancia de todos los pormenores. En el acta se consignarán los
acuerdos celebrados por los peritos.
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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

-o- Presentación del peritaje:

El informe debe evacuarse por escrito y en él se dejará constancia de las opiniones del o los peritos, es
decir, las conclusiones sobre los puntos sometidos a su conocimiento.
Para la presentación del informe la ley no establece plazo, pero se faculta al juez para fijar, en cada
caso, un plazo prudente para la presentación del informe. En todo caso, las partes interesadas pueden pedir
que se fije un plazo.
Si se han designado varios peritos, ellos podrán emitir su informe en forma conjunta o separadamente,
según lo estimen conveniente.
El acta de la audiencia de reconocimiento se acompaña junto con los informes de los peritos, y además
se agregan todos los demás antecedentes (fotografías, etc.).
Si los peritos no cumplen su obligación la ley establece como sanción que se les apremie con multa
(que fija el juez), que se prescinda del informe o que se nombre a nuevos peritos, según se estime pertinente.
Cuando se han nombrado varios peritos existe la posibilidad de que no estén de acuerdo. Frente a esto,
el tribunal podría disponer que se nombre un nuevo perito, si lo estima necesario para la mejor ilustración del
asunto que debe resolver. En caso de que no resulte acuerdo entre el nuevo perito y los anteriores, el tribunal
apreciará libremente las opiniones de todos ellos, considerando los demás antecedentes del juicio.
El informe pericial no obliga al juez, sólo es un antecedente más que se aprecia con los demás
antecedentes del juicio.

-o- Gastos y honorarios del perito:

Estos gastos y honorarios serán de cargo de la parte que ha solicitado el peritaje, salvo que el tribunal
lo decrete de oficio, esto es sin perjuicio de lo que la sentencia definitiva resuelva sobre el pago de las costas
(artículo 411, inciso 2º, primera parte, Código de Procedimiento Civil).
En el caso de ser decretada de oficio, se paga por mitades, sin perjuicio de lo que se resuelva sobre el
pago de costas.
El tribunal, de oficio o a petición de parte, podrá ordenar que, previo al informe, la parte que
corresponda consigne una cantidad de dinero para responder es estos gastos y honorarios, debiendo notificarse
la resolución respectiva por cédula a la parte que solicitó la pericia (artículo 411, inciso final, primera parte,
Código de Procedimiento Civil).
Si el juez ordena esto y no se consigna el dinero a la parte que corresponda, la diligencia no puede
llevarse a efecto. E incluso más, la ley contempla una sanción más grave que consiste en que si el juez ha
fijado por resolución judicial este monto a consignar y si transcurren diez días, contados desde la fecha de la
notificación, sin efectuar la consignación, se la tendrá por desistida de la diligencia pericial solicitada, sin más
trámite.

V. PRUEBA DE PRESUNCIONES

Este medio probatorio se encuentra regulado en el párrafo 7º del Título XI del Libro II del Código de
Procedimiento Civil.

-o- Concepto de presunciones:

La presunción es aquel medio de prueba que consiste en el resultado de una operación lógica mediante
la cual la ley o el juez, partiendo de un hecho conocido, infiere de él otro hecho desconocido y controvertido
en el proceso. La presunción es una consecuencia jurídica.

-o- Clasificación de las presunciones:

De acuerdo al artículo 1712 del Código Civil, se distinguen entre: 1) presunciones legales y 2)
presunciones judiciales.
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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

1. Presunciones legales: Son aquellas que están establecidas por la ley; son obra del legislador y están
reguladas en el artículo 47 del Código Civil. La ley, partiendo sobre la base de ciertos antecedentes
conocidos, se encarga de deducir hechos desconocidos, y que se pretenden acreditar en juicio.
Las presunciones legales, a su vez, se subclasifican en: a) presunciones simplemente legales, o
legales propiamente tales, y b) presunciones de derecho.

2. Presunciones judiciales: Son aquellas que establece el juez partiendo de la base que existen ciertos
hechos o circunstancias conocidas que constan en el proceso, de los cuales se deducen hechos
desconocidos. Estas presunciones se pueden desvirtuar por otros medios de prueba.
Para que estas presunciones puedan constituir prueba, según el artículo 1712 del Código Civil,
tienen que reunir ciertos requisitos: 1) Deben ser graves; 2) Deben ser precisas; y 3) Deben ser
concordantes.

a. Presunciones graves: Significa que por los antecedentes acreditados en el proceso, existe casi la
obligación de acreditar el hecho desconocido; es decir, existe una fuerte probabilidad de ser verdad.

b. Presunciones precisas: Significa que no pueden ser vagas o difusas ni susceptibles de aplicarla a
diferentes situaciones.

c. Presunciones concordantes: Significa que las presunciones deben ser compatibles unas con otras, no
deben destruirse unas con otras.

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

V. PERIODO DE OBSERVACIONES A LA PRUEBA RENDIDA

Observaciones a la prueba rendida.


Trámites posteriores a la prueba
Citación a oír sentencia.

Una vez vencido el término probatorio, las partes tienen plazo para que hagan las “Observaciones a la
Prueba”. El plazo es de diez días fatales, durante el cual las partes harán por escrito las observaciones que el
examen de la prueba les sugiera (artículo 430, Código de Procedimiento Civil). El plazo empieza a correr
desde que esté vencido el probatorio, sin necesidad de notificación.
Este trámite si bien es meramente facultativo (no es obligatorio efectuar estas presentaciones), es
conveniente que las partes lo hagan.
Estas obligaciones a la prueba rendida son comentarios respecto a la prueba rendida, tanto por su parte
como por la contraria. En este análisis se señala cuáles son las pruebas en virtud de las cuales estima
acreditados los hechos controvertidos y, al mismo tiempo, puede desvirtuar la prueba rendida por la contraria.
Estos escritos, en caso de que se presenten, no obligan al juez, son meros antecedentes.
Una vez vencido este plazo de observaciones a la prueba, “el tribunal citará a las partes para oír
sentencia”. Para dictar esta resolución basta que esté vencido el plazo para hacer observaciones a la prueba y
la resolución se dictará igual aunque existan trámites pendientes.
¿Porqué podría haber diligencias pendientes?. Esto está referido a aquellos casos en que en el
probatorio se haya solicitado rendir prueba en otro territorio jurisdiccional y la prueba se prestó pero los
antecedentes no han llegado al tribunal, o bien, si existe una diligencia de prueba pendiente.
Estos casos no serán motivo para suspender el curso del juicio ni serán obstáculo para la dictación del
fallo, a menos que el juez lo estime necesario para la acertada resolución del fallo y, en este caso, la reiterará
como medida para mejor resolver. En todo caso, si el juez dicta sentencia sin esta prueba pendiente, ella
igualmente se agrega al proceso para ser considerada en segunda instancia, si es que se hace valer el recurso
de apelación (artículo 431, inciso 2º, Código de Procedimiento Civil).

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

VI. PERIODO DE SENTENCIA

1.- Citación para oír sentencia:

Vencido el plazo para hacer observaciones a la prueba rendida, existan o no diligencias pendientes, el
tribunal citará a las partes para oír sentencia (artículo 432, Código de Procedimiento Civil). La resolución que
cita a las partes para oír sentencia solamente da a entender que el proceso está en estado de ser fallado y no
necesitan comparecer las partes, y, por lo tanto, se notifica por el estado diario.
Esta resolución es susceptible que sea recurrida por el recurso de reposición, fundado en un error de
hecho y deducirse dentro de tercero día (artículo 432, inciso 2º, Código de Procedimiento Civil); por ejemplo,
el mal cómputo del plazo, etc. La resolución que resuelve la reposición es inapelable.
Esta resolución que recibe la causa a prueba es una “sentencia interlocutoria”, porque sirve de base
para el pronunciamiento de la sentencia definitiva, y por excepción puede deducirse reposición contra ella,
porque este recurso procede generalmente respecto de los autos y decretos.
Esta resolución que cita a las pares a oír sentencia está elevada a la categoría de “trámite esencial”; por
lo tanto, si es omitido, es procedente el recurso de casación en la forma cuando se ha dictado sentencia.

2.- Consecuencias procesales de la citación de las partes a oír sentencia:

Una vez notificada esta resolución, el proceso quedará en estado de fallo y no se admitirán más
escritos ni pruebas de ningún género. No obstante lo señalado, existen ciertas excepciones en que si es viable
la presentación de escritos y pruebas:

 En el incidente de nulidad procesal, cuando haya un vicio de magnitud (artículos 83 y 84, Código de
Procedimiento Civil).

 En las medidas para mejor resolver, en donde el tribunal de oficio puede ordenar, dentro del plazo para
dictar sentencia, de estas medidas (artículo 159, Código de Procedimiento Civil).

 Se pueden pedir medidas precautorias, que tienen por finalidad asegurar el resultado de la acción
(artículo 290, Código de Procedimiento Civil).

3.- Medidas para mejor resolver:

Las medidas para mejor resolver son aquellas diligencias probatorias que el juez ordena de oficio,
durante el período de sentencia -que empieza a correr desde que se notifica a las partes la resolución que las
cita a oír sentencia- con el objeto de esclarecer hechos que el juez estime indispensables para una acertada
resolución de la controversia (artículo 159, Código de Procedimiento Civil). Estas medidas son restrictivas; el
juez no tiene amplias atribuciones.

* Examen particular de estas medidas:

Las medidas para mejor resolver son las siguientes:

1. La agregación de cualquier documento que estimen necesario para esclarecer el derecho de los
litigantes (artículo 159, nº 1, Código de Procedimiento Civil). Como en este caso la ley no distingue,
puede ordenarse la agregación de instrumentos públicos o privados, se encuentren éstos en poder de
las partes o de terceros.

2. La confesión judicial de cualquiera de las partes sobre hechos que consideren de influencia en la
cuestión y que no resulten probados (artículo 159, nº 2, Código de Procedimiento Civil). Para que la

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

confesión pueda disponerse como medida para mejor resolver es necesario que recaiga sobre hechos
que el juez considere en influencia en el asunto y que no se encuentren probados por otros medios.

3. La inspección personal del objeto de la cuestión (artículo 159, nº 3, Código de Procedimiento Civil).
Este es el único medio de prueba en que el sujeto que ordena esta diligencia para mejor proveer y
quien la práctica es la misma persona.

4. El informe de peritos (artículo 159, nº 4, Código de Procedimiento Civil). La resolución que dispone
esta medida debe indicar además los asuntos sobre los cuales va a recaer el informe y será así mismo
el juez el que indique la calidad o la aptitud que debe reunir el o los peritos.

5. La comparecencia de testigos que hayan declarado en el juicio, para que aclaren o expliquen sus
dichos obscuros o contradictorios (artículo 159, nº 5, Código de Procedimiento Civil). Su
comparecencia servirá sólo para aclarar sus dichos obscuros o contradictorios.

6. La presentación de cualesquiera otros autos (procesos) que tengan relación con el pleito (artículo 159,
nº 6, Código de Procedimiento Civil). En este caso el tribunal debe pedir al otro tribunal que le remita
el expediente, y la forma de remitírselo puede ser enviando el original o con copias autorizadas. Si el
expediente remitido es el original, éste debe devolverse a la brevedad; el plazo no puede exceder de
“ocho días”, si se trata de autos pendientes.

* Procedimiento aplicable a las medidas para mejor resolver:

Si el juez las estima necesarias, debe dictar resolución en que se decrete una o más de estas medidas.
La resolución que dispone la práctica de alguna medida para mejor resolver se debe notificar por el estado
diario (artículo 159, inciso 4º, primera parte, Código de Procedimiento Civil).
Estas medidas deben estar cumplidas dentro del plazo máximo de veinte días, contados desde que se
notifique esta resolución que las decreta (le corresponde a las partes actuar en cumplimiento de estas
medidas). Si la medida no se cumple dentro de ese plazo, se tendrá por no decretada, en consecuencia, la
medida se omite y el tribunal deberá dictar sentencia sin más trámite, tal como está el proceso.
Podría ocurrir, excepcionalmente, que en la practica de estas medidas se haga necesario el
esclarecimiento de nuevos hechos indispensables para dictar sentencia. En este sentido, el artículo 159 del
Código de Procedimiento Civil dispone que puede el tribunal abrir un término especial de prueba, no superior
a ocho días, y limitado a los puntos que el tribunal deba señalar, debiendo en este caso las partes presentar las
listas de testigos dentro de los dos primeros días del probatorio. La resolución que dispone la apertura de este
término especial de prueba susceptible de apelación, en el solo efecto devolutivo.
En general las resoluciones que disponen mediadas para mejor resolver son inapelables con excepción
de la que dicta el juez de primera instancia ordenando informe pericial.
Es posible que ocurra dentro del procedimiento estando vencido el probatorio, se devuelvan
antecedentes (exhortos) de la prueba rendida en otro territorio jurisdiccional. Estos exhortos se agregan al
proceso tan pronto como se reciban y es tarea de las partes preocuparse de que estos exhortos se devuelvan
oportunamente, porque esto no constituye obstáculo para dictar sentencia (artículo 431, Código de
Procedimiento Civil), a no ser que el tribunal lo estime necesario para dictar sentencia; en ese caso, podría
repetir esa medida para mejor resolver, esa prueba se considera para la segunda instancia.

4.- Término del juicio ordinario:

El juicio ordinario puede terminar de forma normal o anormal, y esto se debe a que puede culminar por
un acto propio del juez (normal) o por actos propios de las partes (anormal).

1) Forma normal de término del juicio ordinario:

La forma normal de término del juicio ordinario es mediante la dictación de la sentencia definitiva en
primera instancia. A través de este fallo se resuelve la cuestión o asunto que es objeto del juicio y que pone
término a la instancia.
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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

El plazo para que el juez dicte sentencia en principio es de sesenta días, que se cuentan desde que la
causa queda en estado de sentencia.
La causa queda en estado de sentencia desde que queda ejecutoriada la resolución que citó a las partes
a oír sentencia o, en su caso, desde que se cumple una medida para mejor resolver o, en su defecto, cuando no
se cumple esta medida.
¿Qué pasa si el juez no dicta sentencia dentro del plazo legal?. Aquí estamos en presencia de una
actuación propia del tribunal, por lo tanto, no es un plazo fatal. El juez que no cumple con esta obligación se
hace merecedor de una sanción disciplinaria y puede ser amonestado por la Corte de Apelaciones, y si insiste
puede ser suspendido de sus funciones por el plazo de treinta días.
¿Cómo se notifica esta sentencia?. La sentencia definitiva, en principio se notifica por cédula. Lo
anterior no es absoluto, porque, en el caso de que una de las partes no ha señalado domicilio o en su rebeldía,
la notificación se hará por el estado diario.
La notificación por cédula es sin perjuicio de que el secretario deje constancia en el estado diario del
hecho de haberse dictado sentencia en el juicio, el día de su dictación y el envío de aviso a las partes. Esto no
es una notificación, sino una constancia. El fallo se puede cumplir, en principio, desde que queda ejecutoriada.

2) Formas anormales o anómalas de termino del juicio ordinario:

Existen varias formas de término del juicio y sin necesidad de que se dicte sentencia definitiva. Las
formas anormales de terminar el juicio ordinario son:

A. El contrato de transacción: La transacción es un contrato por el cual las partes terminan


extrajudicialmente un litigio pendiente, o precaven un litigio eventual (artículo 2446, Código Civil).

B. La aceptación del desistimiento de la demanda: Es una forma anormal que consiste en el retiro de la
demanda por parte del actor, después que ella ha sido notificada legalmente al demandado.
No basta la sola petición de desistimiento, se requiere además que éste se acepte. Si el
desistimiento de la demanda es aceptado por sentencia interlocutoria, produce los efectos de extinguir
las acciones a que él se refiere.
La naturaleza de esta resolución es una sentencia interlocutoria porque resuelve un incidente
estableciendo derechos permanentes para las partes.

C. La resolución que acepta el abandono del procedimiento: Esto también es un incidente, y se produce
cuando todas las partes que figuran en el proceso han cesado en la prosecución de éste durante seis
meses contados desde la fecha de la última resolución recaída en alguna gestión útil para dar curso
progresivo a los autos (artículo 152, Código de Procedimiento Civil).
Esta resolución también es una sentencia interlocutoria. En principio, por el abandono del
procedimiento no se extingue la acción; si la acción es vigente se puede volver a demandar.

D. La conciliación total: La conciliación requiere un acuerdo de ambos litigantes a fin de darle solución al
litigio entre ellos. Aquí se termina el juicio porque el acta de conciliación se considera como una
sentencia y produce cosa juzgada.

E. El avenimiento: Es el acuerdo que logran directamente las partes de un proceso en virtud del cual se
pone término al conflicto jurídico sometido a juicio expresándose ese acuerdo ante el juez que conoce
la causa. El avenimiento es un título ejecutivo que produce cosa juzgada.

F. Cuando se acogen ciertas excepciones dilatorias de efectos permanentes: Se produce en aquellos casos
en que no se pueden corregir los vicios del procedimiento. Ejemplo: la incompetencia del tribunal.

G. Cuando se acogen las excepciones perentorias de cosa juzgada y transacción, cuando han sido
opuestas como dilatorias, en cuyo caso toman el nombre de “excepciones mixtas”, siempre que el juez
no las estime de lato conocimiento, puesto en ese caso se fallará en la sentencia definitiva. Si las acoge
y resuelve, será una sentencia interlocutoria, porque establece derechos permanentes a favor de las
partes.

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

CUARTA PARTE: EL PROCEDIMIENTO INCIDENTAL

I. LOS INCIDENTES

1.- Generalidades, concepto y elementos de los incidentes:

En un juicio cualquiera se pueden suscitar cuestiones accesorias a la principal (que es la del fondo
discutido) que, si bien son distintas, no están desvinculadas entre ellas. Estas cuestiones accesorias se
denominan incidentes.
Estos incidentes, como requieren de un pronunciamiento especial del tribunal, se resuelven aparte de la
cuestión principal. Las resoluciones que resuelven un incidente pueden ser una sentencia interlocutoria o un
auto, según si establece o no derechos permanentes en favor de las partes.
Los incidentes están reglamentados en el Código de Procedimiento Civil en el Título IX del Libro I, en
los artículos 82 y siguientes. Estas son reglas de aplicación general.
Incidente es toda cuestión accesoria y distinta de la cuestión principal, que se presenta durante el curso
del proceso, y respecto del cual debe recaer un pronunciamiento especial del tribunal. Así se deduce del
artículo 82 del Código de Procedimiento Civil.
De la definición señalada se desprende que los elementos que deben concurrir para que exista un
incidente son los siguientes:

 Que se trate de una cuestión accesoria de la principal: El incidente es una cuestión secundaria, pero
relacionada con el proceso principal.

 Debe existir un pronunciamiento especial del tribunal: Los incidentes deben ser resueltos en una
sentencia especial, que puede ser un auto o una sentencia interlocutoria.

El artículo 82 del Código de Procedimiento Civil agrega que el pronunciamiento es “con audiencia de
las partes”, esto es, oír a la parte contraria, conferir traslado de la situación. Este no es un elemento porque no
siempre los incidentes se tramitan con audiencia de las partes, ya que en ciertos casos excepcionales se
pueden resolver de plano.

2.- Clasificaciones de los incidentes:

Los incidentes admiten diversas clasificaciones:

1) Desde el punto de vista de su tramitación o las reglas de procedimiento que se aplican, los incidentes
pueden ser ordinarios y especiales.

o Incidentes ordinarios: Son aquellos a los cuales se les aplican las reglas de procedimiento de los
artículos 82 a 91 del Código de Procedimiento Civil.

o Incidentes especiales: Son aquellos que se tramitan de acuerdo a reglas especiales, y que son todos los
incidentes cuya reglamentación está a continuación de los ordinarios (artículos 92 y siguientes, Código
de Procedimiento Civil).

2) Considerando la relación del incidente con las cuestión principal, los incidentes se clasifican en conexos e
inconexos.

o Incidentes conexos: Son aquellos que están directamente relacionados con la cuestión principal del
pleito. Este es el verdadero incidente.

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

o Incidentes inconexos: Son aquellos que no tienen relación con el asunto principal del juicio.
Jurídicamente no sería un incidente y el juez puede rechazarlo de plano (artículo 84, inciso 1º, Código
de Procedimiento Civil).

3) Considerando el efecto que produce el incidente en el proceso, se clasifican en incidentes de previo y


especial pronunciamiento e incidentes que no tienen ese carácter.

o Incidentes de previo y especial pronunciamiento: Son aquellos que requieren de una resolución previa
a la del juicio principal y por este motivo estos incidentes suspenden la tramitación del juicio principal
hasta que sean resueltos y se tramitan dentro del mismo cuaderno principal. Ejemplo: las excepciones
dilatorias.

o Incidentes que no son de previo y especial pronunciamiento: Son aquellos que se tramitan
separadamente del proceso principal, en cuaderno aparte, y no suspenden la tramitación del juicio
principal. Ejemplo: las medidas precautorias.

4) Considerando la forma en que el juez va a resolver el incidente, se distinguen los incidentes sujetos a
tramitación y aquellos que se pueden resolver de plano. Esta clasificación se desprende del artículo 89, parte
final, del Código de Procedimiento Civil.

o Incidentes sujetos a tramitación: Son aquellos que no pueden ser resueltos sin oír a la parte contraria.

o Incidentes que se pueden resolver de plano: Son aquellos que no se someten a tramitación y en los
cuales el tribunal no oye a la parte contraria sino que resuelve de inmediato, en mérito de la solicitud.
Los incidentes que se resuelven de plano pueden ser de dos tipos: 1) aquellos cuyos fallos se
pueden fundar en hechos que consten en el proceso; y 2) aquellos incidentes que se funden en hechos
de pública notoriedad. En cualquiera de estos casos, se trata de hechos que no admiten duda.

5) Considerando el efecto que el incidente produce en la prosecución del proceso, se distinguen los incidentes
dilatorios y los no dilatorios.

o Incidentes dilatorios: Son aquellos que producen un retardo en la prosecución del juicio; suspenden la
tramitación del juicio principal.

o Incidentes no dilatorios: Son aquellos que no afectan la tramitación del juicio principal (no paralizan
la tramitación del juicio). Constituyen la regla general.

3.- Oportunidad para deducir incidentes:

En relación a la oportunidad para promover incidentes, debemos distinguir y analizar las reglas
generales y las situaciones especiales para deducir incidentes.

* Reglas generales:

Las reglas generales son las siguientes:

a. Los incidentes deben promoverse tan pronto como los motivos lleguen a conocimiento de la parte
interesada. Esta regla hace suponer que la parte debe tomar conocimiento efectivo del hecho en que se
formulará el incidente. La ley no dice cuál será el momento, por lo tanto, se deberá creer a la persona que
la formula y si la parte contraria la pretende rebatir, tiene que acreditarlo.

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

b. Los incidentes se deben formular durante la tramitación del juicio. Esto significa desde que la demanda
se encuentra notificada legalmente hasta que las partes sean citadas a oír sentencia, es decir, hay una
amplia oportunidad.
Después que las partes han sido citadas para oír sentencia no se admiten escritos ni incidentes, con
excepción de los siguientes casos: 1) Cuando se deduce un incidente de nulidad procesal; 2) Cuando se
deduce el incidente por falta de emplazamiento, se puede deducir, incluso, encontrándose la sentencia
ejecutoriada; y 3) Se permite también promover ciertos incidentes especiales, como por ejemplo, la
acumulación de autos, el desistimiento de la demanda, etc.

* Situaciones especiales para deducir incidentes:

En esta materia distinguimos tres reglas:

a) Caso en que el incidente se fundamenta en un hecho ocurrido antes de la iniciación del juicio o coetáneo
con su principio (desde que se notifica la demanda). Ejemplos: cualquier defecto que adolezca la
demanda, la incorrecta notificación de la demanda, etc. Aquí la ley es está refiriendo a la oportunidad de
deducir un incidente pro parte del demandado. En este caso, se deberá deducir el incidente antes de
hacer cualquier gestión principal en el juicio (artículo 84, inciso 2º, Código de Procedimiento Civil).
La jurisprudencia ha señalado que la “gestión principal del pleito” es aquella que mira el fondo del
asunto, por lo tanto, el legislador se refiere a la contestación de la demanda; en consecuencia, el
demandado deberá deducir el incidente antes de contestar la demanda. Si se pronuncia después, el
tribunal podrá rechazarlo de plano, salvo que se trate de un vicio que anule el proceso, o que se trate de
una circunstancia esencial para la ritualidad o la marcha del juicio (artículo 84, inciso 3º, Código de
Procedimiento Civil).

b) Caso en que el incidente se funda en hechos que ocurran durante la tramitación del juicio, es decir,
después de notificada legalmente la demanda, deberán promoverse tan pronto como el hecho llegue a
conocimiento de la parte (artículo 85, inciso 1º, Código de Procedimiento Civil). Si en la causa consta
que el hecho ha llegado a conocimiento de la parte y si consta además que la parte ha realizado una
gestión cualquiera sin promover el incidente, el que promueva después será rechazado de plano, salvo que
se trate de un vicio (artículo 85, inciso 2º, Código de Procedimiento Civil).

c) Todos los incidentes cuyas causas existan simultáneamente, esto es, que hayan diversos incidentes que se
funden en hechos distintos pero que han ocurrido en el mismo momento, deberán promoverse todos a la
vez. Esto significa que deben promoverse dentro de una misma oportunidad para evitar la dilación
innecesaria del juicio, de manera que si se promueven separadamente, en escritos distintos, serán
desestimados de plano por el juez, salvo que exista un vicio (artículo 86, Código de Procedimiento Civil).

Es importante tener presente que las oportunidades que la ley señala deben cumplirse rigurosamente,
porque la ley señala una sanción que es la de rechazarse de plano, es decir, sin admitirse a tramitación.
La ley también establece una regla tendiente a evitar la interposición indiscriminada de incidentes y,
para ello, establece restricciones, porque cuando se deduce un incidente altera la tramitación del juicio y por
ello la ley tiende a evitarlos.
La ley, en el artículo 88 del Código de Procedimiento Civil, a fin de evitar que litigantes maliciosos
formulen reiteradamente incidencias, con el sólo fin de demorar o entrabar el proceso, dispone que aquel
litigante que haya promovido y perdido dos o más incidentes en un mismo juicio, no puede promover ningún
otro sin que previamente deposite o consigne una cantidad de dinero. La suma de la consignación podrá
fluctuar entre una a diez unidades tributarias mensuales. Esta multa la determina de oficio el juez.
Estos incidentes (cuando se han perdido dos o más incidentes) se tramitarán a futuro en cuaderno
separado, a fin de evitar la dilación del asunto principal.

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Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

II. TRAMITACION DE LOS INCIDENTES ORDINARIOS

1.- Formulación del incidente:

Una vez formulado el incidente, a través del escrito pertinente de la parte, el juez tiene que analizar
este escrito y puede adoptar dos actitudes frente al incidente: 1) Puede resolverlo de plano, o sea, que lo acoja
o rechace de inmediato; y 2) Puede admitirlo a tramitación, en cuyo caso se somete a procedimiento.
Los casos en que se resuelve de plano por el tribunal son los siguientes:

a. Si el incidente es inconexo, es decir, que no tenga conexión alguna con el asunto principal del juicio.

b. Si el incidente nace o se funda de un hecho anterior al juicio o coexiste con su inicio y la parte que lo
promueve ha hecho cualquier gestión principal antes de promoverlo. Ejemplo: que el demandado
conteste la demanda.

c. Si el incidente nace o se funda en un hecho ocurrido durante la tramitación del juicio y la parte ha
hecho cualquier gestión después de que el hecho llegó a su conocimiento, también el incidente deberá ser
rechazado de plano.

d. Si las causas que dan origen a los incidentes existen simultáneamente y los incidentes no son
promovidos a la vez, aquel que se promueva después también será rechazado de oficio.

e. Si el fallo del incidente se va a fundar en hechos que consten en el proceso o que sean de pública
notoriedad (aspectos que el tribunal debe indicar en la resolución), este incidente puede ser resuelto de
plano, fundado en esos antecedentes.

2.- Tramitación incidental:

En este caso, el tribunal los acoge a tramitación. Aquí hay tres etapas básicas de todo procedimiento:
1) período de discusión, 2) período de prueba del incidente, y 3) período de fallo o resolución del incidente.

* Período de discusión:

Para deducir un incidente en juicio es necesario interponer primero “la demanda incidental”, la que
tendrá que hacerse siempre que el juicio principal se haya iniciado, y lo puede interponer cualquiera de las
partes y también terceros ajenos a la litis en ese momento.
Esta demanda incidental no tiene normas, es decir, no hay requisitos especiales establecidos, lo que
significa que hay que recurrir a las normas correspondientes del procedimiento ordinario; por lo tanto, en
general, la demanda incidental deberá cumplir con los requisitos del artículo 254 del Código de Procedimiento
Civil.
La demanda la firmará exclusivamente el mandatario judicial, según el artículo 7º, inciso 1º, del
Código de Procedimiento Civil, que autoriza al mandatario judicial a tomar parte en todos los trámites e
incidentes del juicio.
Presentada la demanda incidental, el juez, de acuerdo con la ley, debe tomar conocimiento de la
demanda a través del secretario.
El juez, al tomar conocimiento de esta demanda incidental, tendrá que analizar lo siguiente:

 Si el incidente ha sido promovido oportunamente, de lo contrario lo puede rechazar de plano.

 Si el incidente tiene o no conexión con el asunto principal, y de no haber conexión también puede
rechazarlo de plano.

 Si el incidentista estaba o no obligado a consignar. Si estaba obligado a consignar y no lo hace, este


incidente se considerará como no interpuesto y se extingue el derecho a volverlo a promover.
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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
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 Si los hechos en que se va a fundamentar el fallo de los incidentes consta o no en el proceso, o bien si
es de pública notoriedad.

 Si el incidente planteado es o no de previo y especial pronunciamiento, porque, si lo es, suspende el


procedimiento y se tramita en el cuaderno principal.

Dependiendo de todas estas circunstancias, el juez podrá acogerlo o rechazar el incidente de plano. Si
el juez estima que hay que tramitarlo, debe conferir traslado a la parte contraria por el plazo de tres días
(artículo 89, primera parte, Código de Procedimiento Civil), y a esto alude la frase del artículo 82 del Código
de Procedimiento Civil, “con audiencia de las partes”.
La notificación de la demanda incidental se hace de acuerdo a la regla general en esta materia, que es
por el estado diario, lo que no obsta para que se haga personalmente. Aquí se habla de emplazamiento, esto es,
que hay que dejar transcurrir íntegramente el plazo de tres días.
El demandado incidental, notificado por el estado diario, solicitará copia del escrito de demanda, y en
caso que el demandante no deje copias, no le correrá plazo a la parte contraria y el tribunal le impondrá una
multa al litigante que incumpla con esta obligación.
En cuanto a las actitudes del demandado frente demanda incidental, son las mismas que puede tener
cualquier demandado, en consecuencia, el demandado puede: 1) Aceptar la demanda incidental, allanándose a
ella; 2) No contestarla; y 3) Contestar defendiéndose, que es lo normal.
En cuanto a la reconvención, no es procedente en los incidentes, y está reservado solamente para la
demanda principal.
Una vez contestada la demanda, el juez tiene que hacer un examen del incidente para ver si existen
hechos controvertidos en relación al incidente. Luego de este examen, el juez recibirá el incidente a prueba o
bien lo fallara.

* Período de prueba:

Si existen hechos controvertidos, substanciales y pertinentes, el tribunal va a recibir el incidente a


prueba. Esto significa que tendrá que dictar una resolución en que recibe el incidente a prueba, y esta
resolución debe contener todas las menciones que corresponden, como fijar los hechos controvertidos, señalar
la audiencia para rendir la testimonial, etc.
La notificación de la resolución que recibe el incidente a prueba se hace por el estado diario.
En cuanto a la naturaleza jurídica de la resolución, ésta es variable, y puede ser un auto o una sentencia
interlocutoria.
Respecto a los recursos en contra de la resolución que recibe el incidente a prueba, no se aplican las
reglas generales del juicio ordinario. Lo que está claro es que la resolución es inapelable. En todo caso, si la
resolución es un auto, procede la reposición dentro de tercero día.
El término probatorio en los incidentes, al igual que en el juicio ordinario, se puede clasificar en: 1)
ordinario, 2) extraordinario, y 3) especial, con algunas particularidades.

A) Término probatorio ordinario: El término probatorio ordinario en el incidente es de ocho días,


contados desde que se notifica la resolución que recibe el incidente a prueba. Este término está
destinado a rendir prueba dentro del territorio jurisdiccional del tribunal que conoce del juicio, lo que
no impide rendir prueba en cualquier parte del territorio de la República o en el extranjero.

B) Término probatorio extraordinario: Es aquel aumento que se le agrega al término probatorio ordinario
en aquellos casos en que deba rendir prueba fuera del territorio del tribunal que conozca el juicio; no
se aumenta de acuerdo a la tabla de emplazamiento, sino que el aumento se hará en conformidad al
número de días que el tribunal estime necesarios, no excediendo de treinta días, contados desde que se
recibió el incidente a prueba. Aquí lo correcto es que se diga desde que se notifica la resolución que
recibe el incidente a prueba, entendiéndose que el total de días sería de veintidós días, sumando los
ocho del probatorio ordinario.

C) Término especial de prueba: No hay norma especial en el título de los incidentes que se refiera a él,
por lo tanto, se concluye que deben aplicarse las normas pertinentes del juicio ordinario de mayor
cuantía, por disposición del artículo 3º del Código de Procedimiento Civil.

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

Finalmente, en cuanto a la prueba de los incidentes, podemos señalar que respecto a los instrumentos,
no hay novedad en los incidentes, por lo tanto se aplican las mismas reglas ya conocidas. Se pueden hacer
valer en cualquier estado del incidente hasta el vencimiento del probatorio incidental.
En relación a la prueba de testigos, hay novedades:
 En la presentación de la lista de testigos, ésta debe presentarse dentro de los dos primeros días del
probatorio, individualizados en la forma ya conocida.

 No es necesario acompañar la minuta de puntos de prueba, pero, como no está prohibido, se entrega al
criterio de las partes.

 No se aplica aquella norma excepcional del juicio ordinario que permitía declarar testigos no incluidos
en la lista; esto se debe a que el artículo 90, inciso 2º, del Código de Procedimiento Civil señala
expresamente que “sólo se examinarán testigos que figuren en dicha nómina”.

En cuanto a la confesión, la inspección personal del tribunal y el informe de peritos, no hay mayores
novedades en los incidentes respecto del juicio ordinario.

* Período de sentencia o fallo del incidente:

Se aplica el artículo 91 del Código de Procedimiento Civil, que dice que vencido el probatorio,
tribunal debe fallar la incidencia, a más tardar, dentro de tercero día.
En esta etapa de sentencia, el procedimiento incidental presenta algunas diferencias con el
procedimiento del juicio ordinario. Estas diferencias son las siguientes:

a) No existe la etapa de observaciones a la prueba.

b) No existe el trámite de la resolución que ordena a las partes para oír sentencia, esto se debe a que el
legislador pretende que los incidentes se fallen a la mayor brevedad y entorpecen la tramitación
principal.

c) En relación a las medidas para mejor resolver, si bien la ley no las establece y no obstante la redacción
del artículo 91 del Código de Procedimiento Civil, nada impide que sean decretadas por el tribunal.

d) La resolución que resuelve el incidente va a ser siempre una sentencia interlocutoria o un auto, según
si se establecen o no derechos permanentes en favor de las partes. Esta resolución debe cumplir con
los requisitos del artículo 171.

En cuanto a los recursos contra la resolución que falla un incidente, debemos distinguir si se falla a
través de una sentencia interlocutoria o un auto.

A. Si el incidente se falla a través de una sentencia interlocutoria, es procedente el recurso de apelación,


porque este es propio de las sentencias definitivas e interlocutorias.

B. Si el incidente se falla a través de un auto, es procedente el recurso de reposición y, excepcionalmente,


procedería el recurso de apelación si esta resolución altera la substanciación regular del juicio o si
recae sobre un trámite no ordenado expresamente por la ley.

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

QUINTA PARTE: EL PROCEDIMIENTO SUMARIO

I. ASPECTOS GENERALES

1.- Generalidades y concepto del procedimiento sumario:

El procedimiento sumario se encuentra reglamentado en el Título XI del Libro III del Código de
Procedimiento Civil, en los artículos 680 al 692 inclusive.
El procedimiento sumario “es un procedimiento de tramitación breve establecido para los casos en que
la naturaleza de la acción deducida requiere una tramitación rápida para que sea eficaz y para ciertos asuntos
taxativamente enumerados por el legislador en el artículo 680 del Código de Procedimiento Civil”.

2.- Ámbito de aplicación del juicio sumario:

En cuanto a su aplicación, este procedimiento sumario procede en dos casos: 1) una situación de
carácter general, y 2) ciertos casos especiales.

1) Situación general: Este procedimiento se aplicará, en defecto de otra regla especial, a los casos en que la
acción deducida requiera, por su naturaleza, tramitación rápida para que sea eficaz (artículo 680, inciso
1º, Código de Procedimiento Civil). Esta es una cuestión de hecho que, en definitiva, la aprecia el juez.

2) Ciertos casos especiales: En estos casos no interesa la naturaleza de la acción; procede en los casos que
enumera el artículo 680 del Código de Procedimiento Civil:

- 1°: A los casos en que la ley ordene proceder sumariamente, o breve y sumariamente, o en otra
forma análoga.

- 2°: A las cuestiones que se susciten sobre constitución, ejercicio, modificación o extinción de
servidumbres naturales o legales y sobre las prestaciones a que ellas den lugar.

- 3°: A los juicios sobre cobro de honorarios, excepto el caso del artículo 697 del Código de
Procedimiento Civil.

- 4°: A los juicios sobre remoción de guardadores y a los que se susciten entre los representantes
legales y sus representados.

- 6°: A los juicios sobre depósito necesario y comodato precario.

- 7°: A los juicios en que se deduzcan acciones ordinarias a que se hayan convertido las ejecutivas, a
virtud de lo dispuesto en el artículo 2515 del Código Civil.

- 8°: A los juicios en que se persiga únicamente la declaración impuesta por la ley o el contrato, de
rendir una cuenta, sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 696.

- 9°: A los juicios en que se ejercita el derecho que concede el artículo 945 del Código Civil para
hacer cegar un pozo.

- 10°: A los juicios en que se deduzcan las acciones civiles derivadas de un delito o cuasidelito, de
conformidad con lo dispuesto en el artículo 59 del Código Procesal Penal y siempre que exista
sentencia penal condenatoria ejecutoriada.

3.- Características del procedimiento sumario:

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

El juicio sumario presenta las siguientes características:

1) Es un procedimiento declarativo, puesto que persigue que el reconocimiento o declaración de un


derecho controvertido, al igual que el juicio ordinario.

2) Puede ser un procedimiento común o de aplicación general, cuando la acción requiera tramitación
rápida para que sea eficaz.

3) Puede ser un procedimiento especial o de aplicación particular, en todos los demás casos que la ley
señale.

4) Es un procedimiento excepcional; la regla general es el procedimiento ordinario.

5) Es un procedimiento verbal, es decir, hay preeminencia de las actuaciones orales; aunque en la


práctica es escrito y lo verbal está reducido a la audiencia de contestación de la demanda.

6) Se trata de un procedimiento breve, puesto que tiene menos trámites que el juicio ordinario, por lo
tanto es más rápido.

7) Es un procedimiento concentrado, porque tanto la cuestión principal como los incidentes se


promueven en la audiencia de contestación, y se tramitan y fallan conjuntamente, en una misma
sentencia.

8) El tribunal de alzada tiene mayores facultades que las habituales, porque puede pronunciarse sobre
todas las cuestiones debatidas en primera instancia, aun cuando no hayan sido resueltas en el fallo
apelado.

9) Se admite la sustitución del procedimiento, lo que significa que un procedimiento iniciado como
sumario puede seguirse tramitando como ordinario.

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

II. TRAMITACION DEL JUICIO SUMARIO

1.- Período de discusión:

El juicio sumario se inicia por la demanda del actor, sin perjuicio de que se solicite una medida
prejudicial antes de presentar una demanda.
En relación a la demanda se ha discutido si ésta puede ser verbal o no.

 Algunos dicen que se puede presentar en forma verbal, sin perjuicio de que se pueda presentar por
escrito, y si se presenta de la primera forma, hay que levantar acta. Esta doctrina se basa en el artículo
682 del Código de Procedimiento Civil.

 Otros autores señalan que debe ser escrita, porque aquí no hay norma especial, y cuando el legislador
ha permitido la demanda verbal lo ha dicho expresamente, tal como sucede en el artículo 704, inciso
2º, del Código de Procedimiento Civil, en el juicio ordinario de mínima cuantía. Ellos estiman que la
norma del artículo 682 del Código de Procedimiento Civil se refiere al procedimiento.

En cuanto a los requisitos de la demanda, no hay norma especial al respecto, por lo tanto, se aplican las
normas pertinentes del juicio ordinario, es decir, los requisitos generales de todo escrito y las especiales del
artículo 254 del Código de Procedimiento Civil. En las Cortes de Apelaciones en que exista auto acordado, se
debe cumplir con las normas de dicho auto acordado. Se deben cumplir, además, con las normas de la Ley Nº
18.120, sobre comparecencia en juicio, si no se han cumplido con ellas antes de la presentación de la
demanda.
Si la demanda cumple con todos los requisitos, el juez debe proveerla citando a las partes a una
audiencia o “comparendo de contestación y conciliación”, para el quinto día hábil después de la última
notificación (artículo 683, inciso 1º, Código de Procedimiento Civil); esto es en el entendido que el
demandado se encuentre en el lugar del juicio. Si el demandado no se encuentra en el lugar del juicio, este
plazo se aumentará en conformidad al artículo 259 del Código de Procedimiento Civil.
Aquí se aplica el artículo 259, pero no el 258 del Código de Procedimiento Civil, es decir, no se aplica
el aumento de tres días que esa norma señala.
La demanda se notifica de acuerdo con las reglas generales. Si la demanda es la primera notificación
se hará por el estado diario al demandante y personalmente al demandado, sin perjuicio se aplicar otras formas
de notificación.
En cuanto al emplazamiento, el profesor Julio Salas señala que en el juicio sumario el emplazamiento
está determinado por los siguientes aspectos: 1) La notificación legal de la demanda al demandado; 2) El
transcurso del plazo correspondiente para realizar la audiencia, que será de cinco días o este plazo más el
aumento de la tabla de emplazamiento; y 3) La realización misma de la audiencia, porque esta es la única
posibilidad que tiene el demandado para contestar la demanda.
El Código de Procedimiento Civil siempre alude a la audiencia como un elemento clave del juicio, por
lo tanto, es un trámite o diligencia esencial del juicio (artículo 795, Código de Procedimiento Civil), aunque
no lo dice expresamente el Código.
La audiencia o comparendo de rigor debe celebrarse el día y a la hora que corresponda. A ella tienen
derecho a comparecer:

1. Ambos litigantes, demandante y demandado; los que pueden, a su vez, comparecer con sus abogados y
apoderados respectivos.

2. El respectivo oficial del ministerio público o defensor público, cuando deban intervenir conforme a la
ley, o cuando el tribunal lo juzgue necesario (artículo 683, inciso 2º, primera parte, Código de
Procedimiento Civil). El oficial del ministerio público en la actualidad debe entenderse como derogado,
ya que en la actualidad se debe hablar, en esta materia, de los fiscales judiciales, que actúan en segunda
instancia. Por su parte, al defensor público le corresponde emitir opiniones respecto de determinados
casos cuando el juez lo estime concerniente o la ley se lo exija.

3. Ciertos parientes, cuando la ley exija que deben ser oídos, y son los que indica el artículo 42 del Código
Civil. Ejemplo: la remoción de guardadores, etc. (artículo 689, Código de Procedimiento Civil).

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

Este comparendo de contestación y conciliación en el juicio sumario tiene diversas finalidades. A


saber:

- Se procede a contestar la demanda (es la única posibilidad de hacerlo).


- Es la oportunidad para promover incidentes.
- Se pueden formular excepciones dilatorias en forma previa a la contestación.
- Es posible oír a otras personas en la audiencia (parientes, defensor público).
- Tiene por finalidad que se realice la conciliación obligatoria. Esta diligencia debe cumplirse evacuado el
trámite de la contestación.

¿Es posible que dentro de esta audiencia se deduzca reconvención?. Esta es una materia discutida. La
ley no dice nada, pero se ha resuelto que la reconvención no es procedente en el juicio sumario. Ello es así
porque la ley en ciertos casos en que se admite, la ley lo dice expresamente (ejemplo: la ley de
arrendamiento); además al no haber norma, el demandante no tendría oportunidad para defenderse de la
acción reconvencional y los trámites de la reconvención no están de acuerdo con la tramitación del juicio
sumario, porque en él no hay réplica ni dúplica.
Cuando se celebra la audiencia del juicio sumario, hay que distinguir las siguientes situaciones que
pueden presentarse:

 Que comparezcan todos.


 Que concurra solamente el demandante.
 Que concurra solamente el demandado.
 Que no concurra el defensor público.
 Que no concurran los parientes.
 Que no comparezca nadie, ni demandante ni demandado.

1) Que comparezcan todos, es decir, que concurran las partes y las otras personas que la ley permite: En
este caso no hay problema y la audiencia se realizará el día y hora que corresponda, y en ella cada parte
hará valer su derecho: el demandante ratifica su demanda y el demandado formula excepciones dilatorias
o contesta, y seguidamente tendrán la palabra las otras personas que asistan y, posteriormente, el juez
llamará a conciliación. Con el mérito de lo que en la audiencia se exponga, se recibirá la causa a prueba o
se citará a las partes para oír sentencia, y de todo lo obrado en el comparendo deberá levantarse acta que
será suscrita por todos los asistentes.

2) Que concurra solamente el demandante: En este caso, el comparendo se debe realizar en rebeldía del
demandado y eso significa que se produce la contestación ficta de la demanda; el trámite se tiene por
cumplido y la conciliación no se lleva a efecto y se deja constancia. En esta situación, el demandante
tiene un derecho que consiste en pedir que se acceda provisionalmente a lo pedido en la demanda
(artículo 684, inciso 1º, Código de Procedimiento Civil).

3) Que concurra solamente el demandado: La ley no se refiere a esta situación, por lo cual se concluye que
el comparendo hay que celebrarlo en rebeldía del demandante y con lo que exponga el demandado el
tribunal, o recibe la causa a prueba o cita a las partes a oír sentencia. Aquí no puede haber llamado a
conciliación.

4) Que no concurra el defensor público debiendo hacerlo: El comparendo se puede realizar igualmente; la
ausencia del defensor público no impide que ella se lleve a cabo, lo único que queda es solicitar informe
posterior de este funcionario.

5) Que no concurran los parientes: La ley dice que depende de la calidad de los parientes y de lo que el
juez estime. Si el tribunal estima que los parientes inasistentes son de influencia, podría ordenar la
suspensión del comparendo, y puede ordenar que sean nuevamente citados. La ley señala expresamente
que los parientes pueden asistir a la primera audiencia o a otra posterior.

6) Que no comparezca nadie, ni demandante ni demandado: El comparendo no se realiza. Aquí la única


solución es que la parte interesada pida nuevo día y hora para realizar la audiencia. Si el comparendo no
se realizó, no se deja constancia de aquello, por lo tanto, debe pedirse de nuevo aunque el plazo esté
vencido, porque es una diligencia esencial.
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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

2.- Período de prueba:

Este va a depender del resultado de la audiencia, si hubo o no conciliación, y de lo que haya señalado
el demandado, porque puede aceptar la demanda o allanarse a ella, y también depende si existen hechos
controvertidos, que sean sustanciales y pertinentes (en esta materia se aplican las reglas generales).
Dentro del procedimiento sumario, hay una norma (artículo 686, Código de Procedimiento Civil) que
se refiere a la prueba, y que dice que la prueba, cuando haya lugar a ella, se rendirá en los plazos y en la
forma establecida para los incidentes. Lo que se rige según la regla de los incidentes es únicamente respecto
del plazo (término probatorio) y la forma de rendir la prueba, de manera que queda excluida la resolución que
recibe la causa a prueba.
En consecuencia, en el procedimiento sumario se debe cumplir con la resolución que recibe la causa a
prueba, y ésta se rige por las reglas generales del juicio ordinario.
La impugnación de dicha resolución también se rige por las generales: reposición y apelación en
subsidio, dentro de tercero día. Se cuenta ese plazo desde que se notifica de la resolución que recibe la causa a
prueba a la persona que lo dedujo.
Por otro lado, el término probatorio puede ser ordinario, extraordinario y especial.

a) Término probatorio ordinario: En cuanto a su duración, se rige por la norma de los incidentes, o sea es
de ocho días, y él cómputo se cuenta exactamente igual que en el procedimiento ordinario, según si se
dedujo o no reposición.

b) Término probatorio extraordinario: Este plazo no puede exceder de treinta días. La ampliación es por
el número de días que estime el juez (los treinta días incluyen los ocho del probatorio ordinario, o sea,
el máximo es de veintidós días).

c) Término probatorio especial: Se rige por las reglas generales, porque no hay regla especial para los
incidentes, y nos remitimos a las reglas del juicio ordinario de acuerdo al artículo 3º del Código de
Procedimiento Civil.

En materia de prueba existe una situación especial tratándose de la prueba de testigos. Aplicando las
reglas de los incidentes, la lista de testigos debe acompañarse dentro de los dos primeros días del probatorio, y
no se exige acompañar minuta de puntos de prueba. Al respecto, se discutió el problema que podía presentarse
en el caso de que se pida reposición en contra de la resolución que recibe la causa a prueba, ¿qué sucede si se
hace valer el tercer día en relación con la lista de testigos?. Se ha resuelto unánimemente que si el recurso de
reposición se dedujo dentro de tercero día, estaría vencido el plazo para presentar lista de testigos.

3.- Período de sentencia:

En el procedimiento sumario, una vez vencido el término probatorio, siempre que haya sido necesaria
la prueba, o vencido el término de discusión, si no es necesaria la prueba, el tribunal debe citar a las partes
para oír sentencia (artículo 687, Código de Procedimiento Civil). Aquí no existe el período de observaciones a
la prueba rendida.
Una vez notificada la resolución que cita a las partes a oír sentencia el asunto queda en estado de
fallarse y se producen los efectos del juicio ordinario; no se admiten escritos ni pruebas de ningún tipo.
En el procedimiento sumario, la ley dice que el plazo para dictar sentencia definitiva es de diez días
(artículo 688, inciso 2º, Código de Procedimiento Civil). El tribunal, dentro de ese plazo podría hacer uso de
la facultad de disponer medidas para mejor resolver (artículo 159, Código de Procedimiento Civil). Esta
sentencia definitiva se ajusta a los requisitos del juicio ordinario (artículo 170, Código de Procedimiento Civil,
y del auto acordado de la Corte Suprema sobre forma de la sentencia).
En materia de recursos en contra de la sentencia definitiva, la ley dice que ella es apelable en ambos
efectos, salvo que, concedida la apelación en esta forma, hayan de eludirse sus resultados (artículo 691,
Código de Procedimiento Civil).

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

En el juicio sumario existe una particularidad que consiste en la facultad que tiene el tribunal de
segunda instancia, el cual puede pronunciarse sobre todas las cuestiones debatidas en primera instancia para
ser falladas en definitiva, aun cuando no hayan sido resueltas en el fallo apelado (artículo 692, Código de
Procedimiento Civil). En el procedimiento ordinario el tribunal superior no tiene facultades para hacer estos
pronunciamientos, o sea, una acción o excepción no resuelta en primera instancia.
Además, de acuerdo a las reglas generales, en el procedimiento sumario procede el recurso de casación
en la forma, tanto en primera como en segunda instancia.

4.- La aceptación provisional de la demanda:

Tiene lugar si el demandado no concurre a la audiencia de contestación de la demanda, en este caso, el


demandante tiene derecho a pedir al juez que acceda en forma provisional en lo pedido en la demanda. Esto se
solicita a través de un escrito y haciendo valer un fundamento plausible (artículo 684, inciso 1º, Código de
Procedimiento Civil). Esto quiere decir, en la práctica, que el tribunal da lugar en forma anticipada a las
peticiones del demandante.
En este caso, la resolución debe notificársele al demandado, y éste podría conformarse, o bien
oponerse. Esta oposición del demandado deberá hacerlo dentro del plazo de cinco días desde que es
notificado. Además de esto, el demandado también podría apelar de la resolución.
Si se formula la oposición, el tribunal debe citar a una nueva audiencia, en donde será oído el
demandado respecto a esta oposición. Esto no significa que en esta audiencia pueda contestar la demanda,
pues ese derecho ya precluyó.
Esta audiencia no impide que se pueda cumplir la sentencia, ni que se altere la condición jurídica de
las partes.
Esta solicitud de aceptación provisional de la demanda es de dudosa utilidad, pues, si la sentencia
definitiva no acoge la demanda, tiene que dejarse sin efecto el cumplimiento provisional, hay que deshacer lo
hecho y el demandado tendría derecho a restitución de lo pagado. Si la sentencia definitiva acoge la demanda,
no hay problemas.

5.- Incidentes en el juicio sumario:

En materia de incidentes, el Código da una regla general: los incidentes se promueven en la audiencia
de contestación de la demanda (artículo 690, Código de Procedimiento Civil). Estos incidentes se tramitan
conjuntamente con la acción principal; en general no paralizan el juicio principal ya que se fallan en la
sentencia definitiva.
Hay casos especiales en que, no obstante la regla que señala el artículo 690 del Código de
Procedimiento Civil, se pueden plantear en un momento distinto de la tramitación. Ejemplo: si los hechos
ocurren después de celebrado el comparendo y el incidente se promueve fuera de la audiencia, durante el
curso del juicio.

* El incidente de sustitución del procedimiento:

Esta es una institución novedosa, según la cual, si un proceso se ha iniciado conforme a las normas del
juicio sumario, cuando se ha dado esta forma de tramitación por haber estimado el juez que ello era necesario
para evitar que se frustrara la pretensión del actor, atendida la naturaleza de ella, el artículo 681 contempla la
posibilidad de que el procedimiento sumario sea sustituido por el ordinario. Por ello este artículo señala en
forma textual “en los casos del inciso 1º del artículo anterior, iniciado un procedimiento sumario, podrá
decretarse su continuación conforme a las reglas del juicio ordinario, si existen motivos fundados para ello”.
A la inversa, iniciado como ordinario, podrá continuar con arreglo al procedimiento sumario, si
aparece la necesidad de aplicarlo. Conforme a lo dicho, en este segundo caso cualquier juicio ordinario puede
transformarse en sumario; en cambio, no todo juicio sumario puede transformarse en ordinario, sino que sólo
en los casos del inciso 1º del artículo 680 del Código de Procedimiento Civil.
La solicitud en que se pida la substitución se tramitará como incidente. La doctrina estima que se
podría formular el incidente antes, durante o después de la audiencia, ya que la ley emplea la frase “en el caso

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

de....”, es decir, basta que el procedimiento sumario esté iniciado, y se inicia desde que se notifica legalmente
la demanda.
El problema que se origina es determinar si estos incidentes deben resolverse o no fuera de la sentencia
definitiva. Julio Salas estima que en este caso lo lógico sería que el incidente suspendiera el procedimiento, y
por ello se tiene que resolver antes, porque si se resuelve en la sentencia definitiva, el procedimiento ya estará
terminado.
La finalidad del incidente de sustitución del procedimiento es subsanar los errores, porque un juicio se
pudo haber tramitado erróneamente, de acuerdo con el procedimiento sumario, porque así se estimó por el
juez o por el demandante y el juez no se percató del error. Lo obrado, sin embargo, es válido en el
procedimiento sumario, porque la ley dice que el juicio “continúa” (esta misma regla se aplica en el caso de
que un juicio se haya iniciado como ordinario debiendo iniciarse como sumario).
Respecto a la apelación de la resolución recaída que accede a sustituir el procedimiento, se distingue
entre si se dicta en juicio ordinario o en el juicio sumario. En el primer caso tanto la resolución que da lugar a
la sustitución de procedimiento como la que lo niega es apelable en ambos efectos. En el segundo caso la
resolución que da lugar al cambio como la que lo niega es apelable en el sólo efecto devolutivo (artículo 691,
inciso 2º, Código de Procedimiento Civil).
Finalmente, en cuanto a los efectos de la resolución que accede a sustituir el procedimiento, podemos
señalara que esta resolución produce efecto siempre hacia el futuro, y no hacia atrás; en ese caso, las
actuaciones realizadas en el proceso son válidas. No hay nulidad procesal hacia atrás, lo cual constituye una
novedad., porque cuando se infringen las normas de procedimiento adolece de vicio de nulidad.

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

SEXTA PARTE: LOS RECURSOS PROCESALES

I. GENERALIDADES

1.- Fundamento y concepto de los recursos:

Estos recursos tienen su fundamentación en que cuando los tribunales administran justicia siempre está
presente la posibilidad del error. Siempre los recursos procesales dicen relación con las resoluciones judiciales
y ello deriva de la teoría de la impugnación y siempre debe haber un agravio respecto de una o ambos
litigantes y el agravio consiste en que el juez no da lugar a las pretensiones de las partes, negándolas total o
parcialmente.
Los recursos procesales “son medios de impugnación que la ley otorga o concede a las partes que han
resultado agraviadas por una resolución, para obtener la modificación, enmienda o invalidación de dicha
resolución”.

2.- Clasificaciones de los recursos procesales:

Los recursos al igual que otras materias procesales admiten ciertas clasificaciones:

1. Atendiendo a la generalidad de la procedencia del recurso, se les clasifica en ordinarios y extraordinarios.

o Recursos ordinarios: Son aquellos que proceden en contra de la mayoría de las resoluciones
judiciales y sin necesidad de esgrimir una causal determinada. Ejemplos: los recursos de apelación,
reposición, de hecho, etc.

o Recursos extraordinarios: Son aquellos que proceden excepcionalmente respecto de ciertas


resoluciones que la ley en cada caso indica y además por causales específicas. Ejemplos: los recursos
de casación en la forma y en el fondo, revisión, queja, etc.

2. Atendiendo al tribunal que conoce de ellos, se distinguen los recursos por vía de retractación y los
recursos por vía de reforma.

o Recursos por vía de retractación: Son todos aquellos recursos que van a ser conocidos por el mismo
tribunal que dictó la resolución impugnada. Ejemplos: los recursos de reposición, aclaración,
rectificación o enmienda.

o Recursos por vía de reforma: Son aquellos que van a ser conocidos por un tribunal superior de aquel
que dictó la resolución impugnada. Ejemplos: los recursos de casación en la forma y en el fondo,
revisión, protección, etc.

3.- Elementos de los recursos:

Los elementos de los recursos son los siguientes:

1. Debe existir una resolución judicial que sea objeto del recurso mismo, ya que éstos sólo se conciben
en relación con una resolución judicial.

2. Debe existir un tribunal ante el cual el recurso se interpone, es decir, el tribunal que pronunció la
resolución que se trata de impugnar.

3. Debe existir un tribunal que conocerá del recurso, que puede ser el mismo que pronunció la
resolución u otro distinto.

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

4. Debe existir una parte litigante que se sienta agraviada por la resolución judicial, lo que significa que
la resolución impugnada no ha acogido las pretensiones hechas por la parte.

5. Debe existir una nueva resolución judicial que resuelva el recurso deducido, cuyo contenido va a
depender de la resolución de que se trata, de modo tal que puede modificar, enmendar, invalidar o
confirmar la resolución impugnada.

5.- Características de los recursos:

Estos recursos procesales presentan algunas características y que son las siguientes:

a) Por regla general los recursos se interponen ante el mismo tribunal que pronunció la resolución objeto
del recurso (constituyen excepciones a esta característica los recursos de queja, hecho, inaplicabilidad,
revisión, amparo y protección).

b) Por regla general el conocimiento de los recursos le corresponderá al tribunal superior jerárquico de
aquel que pronunció la resolución que se impugna (son excepciones a esta característica, por ejemplo,
los recursos de revocación o modificación, reposición, etc.).

c) La resolución que va a ser objeto del recurso no puede encontrarse firme o ejecutoriada, salvo el
recurso de revisión.

d) Los recursos procesales deben hacerse valer dentro de un determinado plazo, los que generalmente son
fatales.

e) Los recursos son renunciables anticipadamente; el ejercicio de ellos es una mera facultad de las partes,
no una obligación, por ende las partes pueden renunciarlos en forma expresa o tácita.

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

II. RECURSO DE REPOSICION

1.- Generalidades del recurso de reposición:

Este recurso está contemplado en el artículo 181 del Código de Procedimiento Civil, y puede definirse
como “un medio de impugnación ordinario que tiene por objeto obtener del mismo tribunal que dictó una
resolución que la modifique o la deje sin efecto, haciéndose valer o no nuevos antecedentes”.
Las características de este recurso son: 1) Es un recurso ordinario, pues la ley lo admite en contra de
las resoluciones que ella establece y sin necesidad de hacer valer una causal específica; y 2) Es un recurso por
vía de retractación, es decir, se interpone ante el mismo tribunal que dedujo la resolución y para que sea
conocido por ese mismo tribunal.

2.- Resoluciones impugnables por el recurso de reposición:

A través de este recurso de reposición se pueden impugnar: 1) Por regla general, en los autos y
decretos; y 2) Ciertos casos especiales en que este recurso procede en contra de una sentencia interlocutoria en
los casos que la ley expresamente indica.

3.- Clasificación del recurso de reposición:

El recurso de reposición puede ser de tres tipos: a) reposición ordinaria, b) reposición extraordinaria, y
c) reposición especial.

1. Reposición ordinaria: Es aquel que se deduce contra los autos y decretos sin hacer valer nuevos
antecedentes, lo que significa que el recurrente interpone el recurso con el solo mérito de los
antecedentes que existen en el proceso. El plazo fatal para interponer este recurso es de cinco días, que se
contará desde la notificación de la resolución judicial a la parte que interpone el recurso. La ley no exige
mayores formalidades, de todas maneras el escrito deberá tener peticiones concretas.

2. Reposición extraordinaria: Es el medio de impugnación que se hace valer en contra de autos y decretos,
pero invocando nuevos antecedentes, es decir, el recurrente debe fundamentar su recurso en hechos
jurídicos nuevos que no existían en el proceso al momento de dictarse la resolución impugnada. Este
recurso no tiene plazo, esto es, se puede interponer en cualquier estado del juicio.

3. Reposición especial: Es el medio de impugnación que se hace valer en contra de ciertas sentencias
interlocutorias, sin hacer valer nuevos antecedentes. Este recurso es especial porque la ley expresamente
debe señalar que una determinada sentencia interlocutoria puede ser recurrida de esta manera. Estas
sentencias interlocutorias tienen un plazo especial de tres días para interponer este recurso, contados
desde la notificación de la resolución a la parte que entabló el recurso. Ejemplos: la sentencia que declara
desierto un recurso de apelación por la no comparecencia del apelante; la sentencia que declara prescrito
el recurso de apelación; la resolución que recibe la causa a prueba; la resolución que cita a las partes para
oír sentencia; etc.
Esta reposición, por regla general, no requiere fundamentación especial, salvo algunos casos que
la ley lo exige.

4.- Tramitación del recurso de reposición:

El recurso se interpone por escrito ante el tribunal que pronunció la resolución. La tramitación va a
depender si se hacen o no valer nuevos antecedentes:

1) Si no se hacen valer nuevos antecedentes: Una vez deducido el recurso ante el mismo tribunal que
pronunció la resolución, el juez puede resolverlo de plano, es decir, de inmediato, con el mérito de los
antecedentes que hay en el escrito, y en base a esto, tendrá que modificar o dejar sin efecto la resolución.

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

La ley dice que si se niega la reposición, esto será inapelable, pero sin perjuicio de la apelación del fallo
reclamado.

2) Si se hacen valer nuevos antecedentes: En este caso, el tribunal frente a la presentación del escrito deberá
darle tramitación incidental; para estos efectos, el juez debe conferir traslado a la parte contraria, y con la
contestación de ella el tribunal resolverá el recurso. Como esta resolución que se pronuncia sobre este
recurso es de aquella que falla un incidente, podrá ser apelable o no dependiendo de lo que dice el
artículo 188 del Código de Procedimiento Civil, es decir si se falla un auto o un decreto (que por regla
general no son apelables).
En el caso del auto de prueba en el recurso de reposición en su contra, el juez la puede resolver de
plano o la tramitará como incidente.

5.- Efectos del recurso de reposición:

Los efectos del recurso de reposición son los siguientes:

(a) Una vez que se interpone el recurso quedan suspendidos los efectos de la resolución recurrida mientras el
tribunal no se pronuncie sobre ella.

(b) Deducido el recurso de reposición no queda suspendido por este hecho el plazo para deducir el recurso de
apelación en contra de la misma resolución.

(c) Si la resolución objeto de la reposición es un auto o un decreto, el recurso de apelación se interpone con
carácter de subsidiario del de reposición en caso que éste se rechace.

(d) Si la resolución objeto del recurso de reposición es una interlocutoria, el plazo para apelar corre desde la
notificación a la parte y este recurso se hace valer separadamente, salvo que la ley diga otra cosa; por lo
tanto, no es subsidiaria, La excepción es la resolución que recibe la causa a prueba.

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III. RECURSO DE APELACION

1.- Reglamentación, concepto y fundamentación del recurso de apelación:

El recurso de apelación está reglamentado extensamente en el Título XVIII del Libro I del Código de
Procedimiento Civil, de los artículos 186 a 230 inclusive.
Nuestro Código no da un concepto, sino que se limita a señalar el objetivo o finalidad que se persigue
y ello se deduce del artículo 186 del Código de Procedimiento Civil. De esta manera, el recurso de apelación
se puede definir como “un medio de impugnación ordinario, que tiene por objeto obtener del tribunal superior
respectivo que enmiende con arreglo a derecho la resolución dictada por el tribunal inferior”.
El fundamento en que descansa el recurso de apelación se encuentra en el sistema de la doble instancia
que esta instaurado en nuestro sistema procesal civil, salvo cuando la ley limita a una sola instancia el
conocimiento del asunto.

2.- Características del recurso de apelación:

El recurso de apelación posee, entre muchas otras, algunas siguientes características importantes:

1. Es un recurso ordinario, porque procede en la generalidad de las resoluciones y sin que se haga valer una
causal específica. Aquí basta cualquier agravio que se cause a la parte por la resolución recurrida.

2. Se trata de un recurso por vía de reforma, porque aquí se trata de obtener del tribunal superior jerárquico
la enmienda de la resolución. Este recurso se interpone ante el tribunal superior jerárquico del tribunal
que dictó la resolución.

3. El recurso da origen a una instancia, a una segunda revisión del proceso y en ella se va a discutir de
nuevo todas las cuestiones de hecho y de derecho que las partes promovieron en primera instancia y en la
medida que ellas sean objeto del recurso.

4. Este recurso persigue la enmienda del fallo apelado en forma favorable al apelante, de ahí que éste debe
indicar concretamente en que sentido debe modificarse el fallo apelado y cual es la resolución que debe
dictarse en su lugar. En otras palabras, la apelación debe contener peticiones concretas.

5. El plazo para interponer este recurso de apelación es variable, pues dependerá de la naturaleza de la
resolución apelada y de la circunstancia de litigar personalmente o no la parte sin su abogado y en la
medida que la ley permita interponer el recurso verbalmente.

6. El recurso de apelación puede renunciarse, toda vez que el ejercicio de él es una facultad que las partes
pueden o no utilizar. Como toda renuncia debe hacerse antes que se interponga y puede ser expresa o
tácita.

3.- Resoluciones susceptibles de ser apeladas:

Las resoluciones susceptibles de ser recurridas por este medio de impugnación son las siguientes:

(a) Todas las sentencias definitivas e interlocutorias: De acuerdo al artículo 187 del Código de
Procedimiento Civil, el recurso de apelación procede en contra de todas las sentencias definitivas y las
interlocutorias de primera instancia, salvo en los casos en que la ley deniegue expresamente el recurso.

(b) Autos y decretos que alteren la substanciación regular del juicio o si recaen sobre trámites que no están
expresamente ordenados por la ley: La regla general es que los autos y decretos no son apelables, porque
para ellos el recurso normal es el recurso de reposición. Sin embargo, la ley admite el recurso de
apelación si alteran la substanciación regular del juicio o si recaen sobre trámites que no están
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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

expresamente ordenados por la ley (artículo 188, Código de Procedimiento Civil). En este caso, para
deducir la apelación, la ley dice que debe hacerse con carácter de subsidiaria de la solicitud de reposición
y para el caso que esta solicitud no sea acogida.
Ejemplos de estos casos: 1) En un procedimiento sumario, se deduce demanda y el juez concede
traslado, lo cual estaría errado, porque debe citar a comparendo; o 2) Si se pide que se cite a las partes
para oír sentencia y el juez concede traslado.
Si los autos y decretos recaen sobre trámites realizados para la substanciación regular del juicio,
serán inapelables.

4.- Plazo para deducir el recurso de apelación:

Para determinar el plazo para deducir el recurso de apelación, hay que distinguir según la naturaleza de
la resolución impugnada:

a. Si se trata de cualquier resolución que no sea una sentencia definitiva (autos, decretos y sentencias
interlocutorias), la apelación debe interponerse en el plazo de cinco días, contados desde la
notificación de la resolución a la parte que entabla el recurso (artículo 189, inciso 1º, Código de
Procedimiento Civil).

b. Si se trata de una sentencia definitiva, el plazo será de diez días para deducir el recurso (artículo 189,
inciso 2º, Código de Procedimiento Civil).

A estas reglas generales, debemos agregar otras reglas especiales donde los plazos varían. Estas reglas
son las siguientes:

 Cuando se trata de aquellos procedimientos en que las partes litigan personalmente sin ser abogados y la
ley faculta para interponer verbalmente este recurso, el plazo para apelar será de cinco días (artículo 189,
inciso final, Código de Procedimiento Civil).

 En materia de partición de bienes, cuando se apela de la sentencia definitiva -que aquí toma el nombre de
laudo y ordenata-, el plazo para deducir el recurso de apelación es de quince días (artículo 664, Código
de Procedimiento Civil).

5.- Forma de interponer el recurso de apelación:

Debe interponerse por escrito y dentro de los plazos señalados anteriormente (artículo 189, inciso 3º,
Código de Procedimiento Civil). Este escrito debe contener ciertas menciones y que son las siguientes: 1)
Requisitos comunes o generales a todo escrito; y 2) Menciones especiales del recurso de apelación.
En cuanto a los requisitos o menciones especiales que tiene el recurso de apelación, ella debe contener
los siguientes:

- Los fundamentos de hecho y derecho en que se apoya: Se indican las consideraciones del recurrente para
entablar este recurso y deben ser de hecho y de derecho.

- Las peticiones concretas que se formulan al tribunal: Estas peticiones indican qué es lo que el recurrente
le solicita al tribunal. Aquí lo que corresponde pedir es “la enmienda de la resolución”, y ésta puede
consistir en la revocación de la resolución o que se modifique la misma.

Sin embargo, hay casos en que no es necesario cumplir con las menciones especiales del recurso de
apelación. Estos casos son:

a. Cuando se interpone en subsidio de la reposición, siempre que este recurso cumpla con ambos
requisitos especiales.

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
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b. En los procedimientos o actuaciones verbales, se podrá apelar verbalmente y basta con señalar
someramente los fundamentos de hecho y de derecho y las peticiones concretas. De esto se deja
constancia en un acta respectiva.

c. Tampoco se aplicarán en aquellos procedimientos en que las partes, sin ser abogados, litiguen
personalmente y la ley faculte la interposición verbal del recurso de apelación.

Este escrito donde se formula la apelación es fundamental, porque en base a él se origina la segunda
instancia y además le fija las atribuciones al tribunal de alzada, y esto dependerá si el agravio es total o
parcial.

- Si el agravio es total, se apela totalmente, por lo tanto, el tribunal puede recibir todo el proceso y
puede pronunciarse sobre todos los fundamentos de hecho y de derecho.

- Si el agravio es parcial, la apelación es restringida, el tribunal sólo resuelve lo sometido a su revisión.

6.- Partes en el recurso de apelación:

Las partes que intervienen en el recurso de apelación son dos: apelante y apelado.

1) Apelante: Es el que resulta agraviado con la resolución; es quien deduce el recurso de apelación
independientemente de la calidad que haya tenido en primera instancia.

2) Apelado: Es el que no resulta agraviado con la resolución dictada y en contra del cual el recurso se
hace valer.

La condición de apelante y apelado tiene importancia, especialmente con el apelante, porque la ley le
impone obligaciones que, en caso de no cumplirse, pondrá fin al recurso. Por ejemplo:

- Una vez que el apelante deduce el recurso, debe dejar dinero para sacar fotocopias o compulsas, y ello
ocurre cuando el recurso no suspende la tramitación del juicio en el tribunal inferior.

- En materia de comparecencia, si el apelante no comparece dentro del plazo legal, existe una sanción,
que es que el recurso se terminará anticipadamente. Este es un caso de deserción del recurso de
apelación.

7.- Efectos del recurso de apelación:

Se entiende por efectos del recurso de apelación las consecuencias que se derivan de la interposición
de este recurso; esto significa determinar la suerte que va a seguir la resolución recurrida en cuanto a su
cumplimiento, esto es, determinar si se puede o no cumplir la resolución mientras esté pendiente el recurso de
apelación o si se puede seguir o no tramitando el juicio en primera instancia.
La apelación puede comprender dos efectos: 1) el efecto suspensivo; y 2) el efecto devolutivo.

1. Efecto Suspensivo: El efecto suspensivo es aquella consecuencia que se produce por la concesión del
recurso de apelación que consiste en la paralización o suspensión de la jurisdicción del tribunal inferior
para continuar conociendo el asunto judicial. Esto significa que el juicio en primera instancia no puede
continuar tramitándose, y si es una sentencia ésta no podrá cumplirse mientras el recurso no se falle.

2. Efecto Devolutivo: El efecto devolutivo es de la esencia y consiste en otorgar atribuciones o competencia


al tribunal superior para que pueda conocer y fallar la apelación. El superior en este caso adquiere esta
competencia del momento mismo en que se concede el recurso por el tribunal inferior.

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

¿De qué forma se puede conceder el recurso?. El recurso se puede conceder: A) En ambos efectos,
devolutivo y suspensivo; y B) En el solo efecto devolutivo. El único efecto que puede otorgarse por sí solo es
el devolutivo, no hay apelación en el solo efecto suspensivo.

A) Apelación concedida en ambos efectos: La apelación concedida en ambos efectos significa que se
suspende la jurisdicción del tribunal inferior y que ésta se le otorgará al tribunal superior para conocer y
fallar el recurso. En este caso queda un solo tribunal competente -que es el tribunal superior- hasta que se
resuelva el recurso. No obstante, el tribunal inferior mantiene ciertas atribuciones; por ejemplo, se puede
pronunciar en las gestiones a que dé origen la interposición del recurso hasta que se eleven los autos al
superior y también para declarar desierta o prescrita la apelación antes que se remita el expediente al
tribunal superior (artículo 191, Código de Procedimiento Civil).
En cuanto a los casos en que se concede la apelación en ambos efectos, no se establece una norma
como la del artículo 194 del Código de Procedimiento Civil, y en este caso el artículo 195 del Código de
Procedimiento Civil indica que fuera de los casos señalados en el artículo 194 (apelación concedida en el
sólo efecto devolutivo), la apelación deberá otorgarse en ambos efectos. Esto es, de las sentencias
definitivas, a menos que se trate de una sentencia definitiva en los juicios ejecutivos y sumarios.

B) Apelación concedida en el solo efecto devolutivo: Cuando la apelación se concede en el solo efecto
devolutivo, el tribunal inferior puede seguir conociendo de la causa porque no se suspende la jurisdicción
(artículo 192, Código de Procedimiento Civil). En consecuencia, aquí quedarán dos tribunales
competentes en un mismo asunto, esto es, el tribunal inferior, que continuará conociendo, y el tribunal
superior, que conocerá de la apelación.
Para determinar hasta dónde llega la competencia del tribunal superior, se debe distinguir si las
atribuciones van a ser absolutas o relativas. La regla general es que el tribunal superior, en virtud de este
efecto devolutivo, tiene amplias atribuciones, por lo tanto, puede pronunciarse respecto de todas las
cuestiones que han sido debatidas en primera instancia, sin embargo, hay excepciones en que el tribunal
podría remitir otros pronunciamientos:

o El superior podría pronunciarse sobre cuestiones que hayan sido planteadas en primera instancia,
pero respecto de las cuales no ha habido pronunciamiento del tribunal inferior por ser incompatibles
con lo resuelto en la sentencia (artículo 208, Código de Procedimiento Civil).

o El tribunal de segunda instancia podría hacer ciertas declaraciones de oficio en su sentencia, aun
cuando el fallo apelado no las contenga (artículo 209, Código de Procedimiento Civil). Ejemplos:
declaraciones de incompetencia absoluta, la nulidad absoluta cuando aparezca de manifiesto en el
acto o contrato, etc.

o El tribunal superior podría emitir pronunciamientos respecto de ciertas excepciones que se hayan
formulado en segunda instancia (artículo 310, Código de Procedimiento Civil). Ejemplo: las
excepciones de prescripción, cosa juzgada, etc.

o En el procedimiento sumario e el tribunal de alzada a petición de parte, conociendo un recurso de


apelación, se puede pronunciar de todas las cuestiones que hayan sido debatidas en primera instancia,
aún cuando no hayan sido resueltas en el fallo apelado (artículo 692, Código de Procedimiento Civil).

o El tribunal de segunda instancia podría casar de oficio la sentencia que ha sido apelada si advierte
vicios de procedimiento para anular la sentencia (artículo 775, Código de Procedimiento Civil).

En el caso en que se restrinjan los términos de la apelación se está limitando la competencia del
tribunal superior, la cual queda demarcada por escrito. Esto significa que en la resolución que se apele
hay una parte de la misma que se acepta, y esto se llama “parte consultiva del fallo”, por lo tanto, en esta
parte el tribunal superior no debe conocerlo. La única manera de saber cuál parte debe conocer y cuál no
es mediante la revisión del escrito de apelación.
Los casos en que la apelación se concede en el solo efecto devolutivo están establecidos en el
artículo 194 del Código de Procedimiento Civil. Estos casos son:

1) De las resoluciones dictadas contra el demandado en los juicios ejecutivos y sumarios, cualquiera
sea la naturaleza de la resolución, incluso puede tratarse de sentencias definitivas.

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

2) De los autos, decretos y sentencias interlocutorias; a contrariu sensu, si se apela una sentencia
definitiva será en ambos sentidos, a menos que sea una sentencia definitiva comprendida en el
número anterior.

3) De las resoluciones pronunciadas en el incidente sobre ejecución de una sentencia firme, definitiva o
interlocutoria; esto está referido a aquellas resoluciones dictadas dentro del procedimiento de
ejecución que contempla el artículo 233 del Código de Procedimiento Civil, esto es, el procedimiento
de ejecución que se sigue ante el mismo tribunal que la pronunció.

4) De las resoluciones que ordenen alzar medidas precautorias. Los falla un auto que es eminentemente
provisional.

5) De todas las demás resoluciones que por disposición de la ley sólo admitan apelación en el efecto
devolutivo. Ejemplo: la apelación subsidiaria que falla un recurso de reposición interpuesto en contra
del auto de prueba.

En todos estos casos es posible proceder al cumplimiento de la resolución que ha sido apelada
(cuando corresponda), lo que significa que se puede cumplir la sentencia o resolución y el inferior
también puede seguir tramitando la causa.
Todas las actuaciones del tribunal inferior, incluyendo el cumplimiento de la resolución, es
condicional, porque queda supeditado a lo que resuelva el tribunal superior, porque podría eventualmente
revocar la resolución dictada por el inferior (la cual podría incluso haberse cumplido). Por lo tanto, las
partes deben tener tino, porque aquel que obtuvo el cumplimiento podría deshacer lo obrado.

-o- Orden de no innovar:

Como señalamos anteriormente, en virtud del efecto devolutivo, el tribunal inferior puede continuar
conociendo de la causa. Sin embargo existe una forma legal de impedir que el tribunal inferior continúe
conociendo de la causa y ejecute el fallo. La forma de lograrlo es a través de una “orden de no innovar”, que
es concedida por el tribunal superior para evitar perjuicios si se llega a cumplir el fallo apelado (artículo 192,
Código de Procedimiento Civil).
La orden de no innovar la pide por escrito el apelante y se solicita al tribunal de alzada. La ley no
señala el momento para hacerlo, por lo tanto se concluye que se puede realizar en cualquier momento de la
tramitación a la mayor brevedad, desde el instante mismo que ingresa a la secretaría de la Corte hasta antes de
la vista de la causa.
En el escrito que presenta el apelante solicitando la orden de no innovar tendrá que esgrimir todos los
fundamentos para solicitarla. El tribunal la dictará mediante resolución fundada (artículo 192, inciso 2º,
Código de Procedimiento Civil).
Los efectos que produce la concesión de la orden es la suspensión de los efectos de la resolución
recurrida o la paralización de su cumplimiento, según sea el caso. Esto significa que el tribunal inferior no
puede seguir tramitando el juicio (artículo 192, inciso 3º, Código de Procedimiento Civil).
Todos los fundamentos que la Corte de Apelaciones indique en esta resolución no constituyen causal
de inhabilidad para los ministros (artículo 192, inciso 4º, Código de Procedimiento Civil).
Si se concede orden de no innovar también se producen efectos de orden procesal, porque el
conocimiento del recurso de apelación se radica en la misma sala de la Corte que concede la orden de no
innovar. Si la orden se deniega, puede conocer cualquiera otra sala.
Esta es una materia que el tribunal conoce “en cuenta”, esto es, que se resuelve con el solo informe del
relator en forma privada. Las órdenes de no innovar serán sorteadas entre las diversas salas en que puede estar
dividido el tribunal, mediante sorteo, y la sala.

El recurso de apelación goza de preferencia para figurar en tabla y en su vista y fallo, esto en el
entendido que la orden de no innovar se decrete (artículo 193, inciso final, Código de Procedimiento Civil).
Lo que el tribunal resuelva en cuanto a la orden de no innovar se debe comunicar al tribunal inferior, y
esto se hace de oficio o de la forma que la Corte estime conveniente.

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

8.- Tramitación del recurso de apelación:

Esta tramitación puede ser estudiada desde el punto de vista de dos tribunales:

 Ante el mismo tribunal que pronunció la resolución objeto del recurso, o sea, el tribunal inferior o
“tribunal a quo”.

 Ante el tribunal que conoce del asunto en segunda instancia, o sea, el tribunal superior o “tribunal ad
quem”.

I. Tramitación del recurso de apelación ante el tribunal inferior:

Una vez presentada la solicitud o escrito de apelación, pueden observarse tres etapas: 1) La concesión
del recurso; 2) La confección de fotocopias o compulsas del expediente; y 3) La remisión del proceso al
tribunal superior.

1) Concesión del recurso: Una vez presentado el escrito de apelación, el tribunal inferior debe proceder a
hacer un estudio de estos antecedentes.
El tribunal de primera instancia debe examinar los siguientes aspectos: 1) Si la resolución apelada
admite o no el recurso de apelación; 2) Si el recurso ha sido deducido oportunamente; y 3) Si la
apelación cumple o no con los requisitos exigidos, es decir, que sea fundada y que contenga las
peticiones concretas que se formulen al propio tribunal.
Aquí pueden ocurrir dos situaciones: a) Que se cumplan todos los requisitos, o b) que no se
cumplan con los requisitos.

a. Que el recurso no cumpla con los requisitos: El recurso va a ser denegado o declarado inadmisible
por el tribunal inferior de oficio. Esta resolución que declara la inadmisibilidad del recurso puede ser
objeto de reposición dentro de tercero día (artículo 201, Código de Procedimiento Civil), y también
podría ser susceptible de un recurso de hecho (artículo 203, Código de Procedimiento Civil).

b. Que el recurso cumpla con los requisitos: Si se cumplen todos los requisitos para entablar el recurso,
el juez debe dictar resolución “concediendo” el recurso de apelación, esto significa que la admite a
tramitación. Aquí no hay una declaración de admisibilidad, sino que simplemente lo concede.
Esta resolución que concede la apelación debe tener, además, otros pronunciamientos:

 El juez tiene que precisar los efectos en que se concede el recurso. Si la resolución no dice nada
en cuanto a sus efectos, se entiende que se concede en ambos efectos. Si el tribunal inferior
comete errores en esta materia, es procedente interponer un recurso de hecho, sin perjuicio de
interponer la reposición.

 En el caso que la apelación se conceda en el solo efecto devolutivo, se debe señalar en esa
resolución qué piezas o qué fojas del expediente, además de la resolución apelada, deben
fotocopiarse o compulsarse para que el inferior siga conociendo de la causa, o bien para que sea
remitida al superior. Si se apeló a una sentencia definitiva, en este caso estas fotocopias o
compulsas se mantienen en primera instancia, y si la apelación dice relación con cualquier otra
resolución que no sea una sentencia definitiva, las fotocopias o compulsas se envían al tribunal
superior y el original queda en primera instancia (artículo 197, inciso 2º, Código de
Procedimiento Civil).
Si el recurso se concede en ambos efectos, esta concesión es innecesaria, porque se eleva
todo el expediente al tribunal superior.

2) Confección de las fotocopias o compulsas del expediente: Esta confección es una tarea que le
corresponde al secretario, pero constituye preocupación del apelante. Para este efecto, la ley le establece
una carga procesal al apelante en el artículo 197 del Código de Procedimiento Civil, que consiste en dejar
dentro de los cinco días siguientes a la fecha de la notificación de la resolución que concedió el recurso la

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

cantidad de dinero que el secretariado estime necesaria para cubrir el valor de las fotocopias o de las
compulsas respectivas. El secretario debe dejar constancia en el proceso de la entrega del dinero,
señalando el día en que se le entrega el dinero y debe certificar además que es el monto de dinero es
suficiente.
Se remitirán compulsas sólo en caso que exista imposibilidad para sacar fotocopias en el lugar de
asiento del tribunal, lo que también certificará el secretario.
Si el apelante no cumple con la obligación de entregar dinero, o si lo hace pero el dinero es
insuficiente, la ley dice que en este caso se le tendrá por desistido del recurso sin más trámite (artículo
197, inciso final, Código de Procedimiento Civil). En realidad, esto no es desistimiento, sino que es una
“causal de deserción”.

3) Remisión del proceso: La ley dice que la remisión del proceso se hace por el tribunal inferior al día
siguiente al de la última notificación, la que normalmente es la notificación de la resolución que concede
el recurso de apelación, y que será por el estado diario. Este plazo se puede ampliar por todos los días
necesarios que estime el tribunal para obtener las fotocopias o compulsas; el hecho de que no se cumpla
este plazo no trae mayores consecuencias al apelante, porque es una cuestión de hecho y no hay sanción.

II. Tramitación del recurso de apelación ante el tribunal superior:

La tramitación del recurso de apelación ante el tribunal superior o ad quem se divide en cuatro etapas:
1) La recepción del proceso en secretaría y su certificación; 2) El estudio sobre la admisibilidad del recurso y
la dictación de la resolución correspondiente; 3) La comparecencia de las partes ante el tribunal superior; y 4)
El conocimiento y fallo del recurso.

1. La recepción del expediente ante la secretaría y su certificación: El expediente debe ser “ingresado” a la
secretaría de la Corte de Apelaciones y para estos efectos existe un libro de ingreso, que va
cronológicamente y se le asigna a la causa un rol distinto del que tenía en primera instancia. Además de
la recepción, debe dejarse constancia en el proceso de la fecha de ésta, ya que es importante porque
desde esta fecha se cuenta el plazo para comparecer en segunda instancia ante el tribunal de alzada
(artículo 200, Código de Procedimiento Civil).

2. El estudio sobre la admisibilidad o inadmisibilidad del recurso: Aquí se hace el mismo estudio que ya
hizo el tribunal inferior. Este estudio se hace en cuenta, con el solo informe del secretario (artículo 213,
inciso 1º, Código de Procedimiento Civil).
La Corte de Apelaciones debe analizar: 1) Si la resolución es apelable; 2) Si se interpuso
oportunamente en el plazo legal; y 3) Si tiene los fundamentos de hecho y de derecho y ver si contiene
peticiones concretas.
Si no cumple alguno de estos requisitos será declarado inadmisible. En contra de la resolución
que declara la inadmisibilidad procede el recurso de reposición.
Si del estudio que hace la Corte se deduce que cumple con todos los requisitos, el recurso de
apelación se declara admisible y se debe dictar la resolución que ordena tramitarse, y esta resolución
puede consistir: A) Que ordene traer los autos en relación, cuando el recurso debe conocerse previa vista
de la causa; o B) Que ordene conocerse en cuenta.
¿Cuándo debe conocerse previa vista de la causa o en cuenta?. La ley dice que la apelación de
toda sentencia que no sea definitiva se debe conocer en cuenta, a menos que cualquiera de las partes
dentro del plazo para comparecer en segunda instancia solicite alegatos (artículo 199, inciso 1°, Código
de Procedimiento Civil). Si se trata de una sentencia definitiva, debe conocerse previa vista de la causa y,
por lo tanto, se ordena traer los autos en relación.
En cualquiera de estos casos, ya sea que se ordene dar cuenta o traer los autos en relación, eso
significa que la Corte de Apelaciones declara admisible el recurso; no hay declaración expresa de
admisibilidad.

3. La comparecencia de las partes: De acuerdo al artículo 200, inciso 1º, del Código de Procedimiento
Civil, las partes tendrán el plazo de cinco días para comparecer ante el tribunal superior a seguir el
recurso interpuesto, contado este plazo desde que se reciban los autos en la secretaría del tribunal de
segunda instancia.
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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

Este plazo puede aumentarse en la misma forma que el del emplazamiento para contestar
demanda, según lo dispuesto en los artículos 258 y 259 del Código de Procedimiento Civil. Este aumento
se aplica en aquellos casos en que el expediente se remita desde el tribunal de primera instancia fuera de
la comuna en que resida el de alzada (artículo 200, inciso 2º, Código de Procedimiento Civil).
Esta comparecencia se analiza desde el punto de vista del apelante y del apelado, porque las
consecuencias son distintas:

a) Desde el punto de vista del apelante, de acuerdo con el artículo 201, inciso 1º, del Código de
Procedimiento Civil, si el apelante no comparece en segunda instancia dentro de plazo, se declara la
“deserción del recurso” previa certificación del secretario del tribunal de este hecho, que deberá
hacerse de oficio. Aún más, la ley dice que la resolución que declare la deserción de la apelación por
la no comparecencia del apelante producirá sus efectos desde que se dicte y sin necesidad de
notificación.
Esta resolución es susceptible del recurso de reposición dentro de tercero día, que puede hacer
valer el agraviado.

b) Desde el punto de vista del apelado, la ley dice que, en este caso, el recurso se seguirá en su rebeldía
por el solo ministerio de la ley y no será necesario notificarle las resoluciones que se dicten, las
cuales producen efectos respecto del apelado desde que se pronuncien. La ley, en consecuencia,
ignora al apelado, lo que es una diferencia con la rebeldía de primera instancia, donde se debe
notificar todas las resoluciones y transcurso de plazos.
El apelado rebelde puede hacerse parte en cualquier momento de la apelación; es decir, puede
comparecer en cualquier estado del recurso (artículo 202, inciso 2º, Código de Procedimiento Civil).

En cuanto a la forma de comparecer en segunda instancia, la ley no lo señala expresamente, de


manera que hay que observar las reglas generales. Vale decir, hay que presentar un escrito en que se
indique expresamente que se hará parte para todos los efectos legales.
Hay que tener presente, en cuanto a la comparecencia en los tribunales superiores, que hay que
hacer una distinción si se trata de una Corte de Apelaciones o la Corte Suprema (artículo 398, Código
Orgánico de Tribunales): 1) Ante la Corte Suprema, debe hacerse necesariamente por medio de abogado
habilitado o procurador del número; y 2) Ante la Corte de Apelaciones, se puede comparecer
personalmente, por abogado habilitado o por procurador del número. Si el apelado rebelde decide
comparecer no puede hacerlo personalmente, sólo puede hacerse representar por el procurador del
número (artículo 202, inciso 2º, Código de Procedimiento Civil).
En relación al emplazamiento en segunda instancia, se trata de un trámite esencial que está
compuesto de dos elementos:

 La notificación de la de la resolución que concede el recurso de apelación, que es por el estado diario;
este trámite se cumple siempre ante el tribunal inferior.

 El transcurso íntegro del plazo que la ley establece para que las partes comparezcan en segunda
instancia, que es de cinco días que se puede ampliar de acuerdo a los artículos 258 y 259.

4. Conocimiento y fallo del recurso de apelación: Esta es la última etapa de la tramitación en segunda
instancia; supone la existencia de todas las anteriores, de lo contrario el recurso de apelación va a
terminar anticipadamente.
Esta tramitación y fallo va a depender de la naturaleza de la resolución apelada, para ver si es un
conocimiento en cuenta o previa vista de la causa.

a) Si se resuelve en cuenta: En este caso, el tribunal va a resolver de acuerdo al informe del relator, en
forma privada, sin intervención de las partes.

b) Si se resuelve previa vista de la causa. En este caso, la Corte conoce y resuelve el asunto a través de
una manera formal, cumpliendo una serie de trámites, en la que incluso pueden intervenir las partes
(en los alegatos). Los trámites o formalidades que se cumplen son los siguientes: 1) La dictación de
los autos en relación y su certificación; 2) La inclusión del asunto en tabla; 3) El anuncio; 4) La
relación; y 5) Los alegatos.
La jurisprudencia ha señalado que todos estos trámites equivalen a la resolución que cita a las
partes a oír sentencia, en consecuencia, la causa queda en estado de ser fallado.
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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

Posteriormente viene el fallo del recurso de apelación, que es la forma de darle término, y éste puede
ser: 1) confirmatorio, 2) revocatorio, o 3) modificatorio, de la resolución de primera instancia.

9.- Adhesión de la apelación:

La adhesión a la apelación está regulada en los artículos 216 y 217 del Código de Procedimiento Civil.

* Concepto de adhesión a la apelación:

En conformidad al artículo 216, inciso 2°, del Código de Procedimiento Civil, “adherirse a la
apelación es pedir la reforma de la sentencia apelada en la parte en que la estime gravosa el apelado”. En otros
términos, la adhesión es un nuevo recurso de apelación que formula el apelado valiéndose de un recurso de
apelación que se encuentra pendiente para solicitar que la resolución apelada se enmiende o modifique con
arreglo a derecho, en la parte que él la estima gravosa.

* Requisitos de procedencia de la adhesión:

Para que la adhesión opere se precisan los siguientes requisitos:

a) Es necesario que la resolución de primera instancia cause agravio al apelado: Este agravio, desde el
punto de vista del apelado, significa que éste no ve prosperar determinadas alegaciones que él ha
formulado en el juicio.

b) Debe existir un recurso de apelación en trámite o pendiente al momento que se presenta la adhesión:
Se entiende que el recurso está en trámite mientras la apelación no ha terminado por causa legal, sea
normal o anormal. Este requisito se desprende del artículo 217, inciso 2º, del Código de Procedimiento
Civil, porque no será admisible la adhesión “desde el momento en que el apelante haya presentado
escrito para desistirse de la apelación”. Por este motivo, tanto en los escritos de adhesión a la apelación
como el de desistimiento, deben anotarse la hora.

* Oportunidad para la adhesión a la apelación:

Hay dos momentos bien definidos en la ley, y que pueden tener lugar en primera instancia, ante el
tribunal inferior, o en segunda instancia, ante el tribunal superior (artículo 217, inciso 1º, primera parte,
Código de Procedimiento Civil).

A) En primera instancia: Ante el tribunal inferior, la ley dice que debe presentarse antes de que se eleven
los antecedentes al tribunal superior (aunque se eleven en ambos efectos).

B) En segunda instancia: Ante el tribunal superior, la ley dice que es dentro del plazo que indica el
artículo 200 del Código de Procedimiento Civil, que es lo mismo que el plazo para comparecer en
segunda instancia, es decir, cinco días, desde que se reciban los autos en la secretaría del tribunal de
segunda instancia.

La adhesión no es accesoria a la apelación, o lo es sólo en cuanto al momento de su presentación, y


desde ahí tiene vida propia, y tanto es así que el primitivo apelante puede desistir de su apelación y la
adhesión sigue igualmente adelante.

* Forma de interponer la adhesión y tramitación de la misma:

En lo formal es parecido al recurso de apelación. Se interpone por escrito, el cual debe cumplir con los
requisitos que establece el artículo 189 del Código de Procedimiento Civil para el recurso de apelación, lo que
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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
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significa que debe contener: 1) Los fundamentos de hecho y de derecho; y 2) Las peticiones concretas que se
formulan.
Si no cumple con las exigencias del artículo 189, esta adhesión debe declararse inadmisible.
En cuanto a la tramitación, hay que distinguir el tribunal ante el cual se presentó el escrito de adhesión:

a. Si se presenta ante el tribunal de primera instancia: El tribunal inferior tiene que hacer el mismo análisis
que hace en relación al escrito de apelación. Si cumple con los requisitos legales este tribunal debe dictar
una providencia teniendo por adherido a la apelación al apelado. En este caso, tanto la apelación que fue
deducida como la adhesión va a tener la misma tramitación, eso significa que se elevarán los autos al
superior para que conozca conjuntamente los dos recursos.

b. Si se presenta ante el tribunal de segunda instancia: Ante el superior, la oportunidad para adherirse es
dentro del plazo para comparecer que señala el artículo 200 del Código de Procedimiento Civil. Todo el
escrito en segunda instancia tiene la misma tramitación que la apelación: aquí se debe estudiar la
admisibilidad de esa adhesión y siguen los mismos trámites que la apelación principal, o sea, se conocerá
en cuenta o previa vista de la causa.

10.- La prueba en segunda instancia:

La regla general en esta materia se encuentra establecida en el inciso 1º del artículo 207, conforme al
cual en segunda instancia no se admitirá prueba alguna, salvo lo dispuesto en el inciso final del artículo 310 y
en los artículos 348 y 385. Las pruebas en segunda instancia son limitadísimas, lo que se debe a que las partes
deben rendir prueba dentro del probatorio de primera instancia.
Por excepción, en segunda instancia se admiten las siguientes pruebas:

1. La prueba instrumental (artículo 348, Código de Procedimiento Civil): La ley autoriza la presentación de
la prueba instrumental hasta la vista de la causa, con la limitación de que el tribunal no podría fallar la
apelación sino vencido el plazo de citación.

2. La prueba de la confesión (artículo 385, Código de Procedimiento Civil): Esta prueba también se puede
solicitar hasta antes de la vista de la causa. En el caso de la confesión es independiente de que la misma
diligencia ya se haya solicitado en primera instancia y que en ese caso no dio resultado.

3. El caso del inciso final del artículo 310 del Código de Procedimiento Civil: Esto se refiere al caso en que
se oponga en segunda instancia ciertas excepciones perentorias, que son: 1) La excepción de
prescripción; 2) La excepción de cosa juzgada; 3) La excepción de transacción; y 4) La excepción de
pago efectivo de la deuda, cuando ésta se funda en un antecedente escrito.
Estas excepciones se tramitan en forma incidental, y dentro de la tramitación del incidente se
puede rendir eventualmente prueba abriendo un término probatorio, recayendo en él cualquier prueba.
En segunda instancia, en cuanto a la prueba, hay que distinguir si se han formulado o no estas
excepciones del artículo 310 del Código de Procedimiento Civil. Si no se han deducido estas
excepciones, se pueden hacer valer las pruebas de la confesión y la instrumental. Al contrario, si se han
formulado estas excepciones, se pueden hacer valer todos los medios de prueba, por tratarse de un
incidente.

En materia de pruebas, sin perjuicio de estas medidas probatorias que van a producir las partes, hay
que hacer algunas precisiones:

A) El tribunal de segunda instancia puede disponer una o más medidas que establece el artículo 159 del
Código de Procedimiento Civil, en los mismos términos que lo puede hacer el tribunal de primera
instancia.

B) El tribunal puede también disponer la recepción de la prueba testimonial en las condiciones que establece
el artículo 207 del Código de Procedimiento Civil, que son condiciones distintas a las que establece el
artículo 159 para la “prueba testimonial”, que puede hacerse valer respecto de hechos que no figuren en

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
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autos, siempre que esta testimonial no se haya podido rendir en primera instancia y que estos hechos sean
considerados por el tribunal como necesarios para la acertada resolución del juicio.
Esta es una cuestión de hecho que el tribunal de segunda instancia analiza, y aquí corresponde
abrir un término especial de prueba por un plazo providencial de ocho días. Los testigos que aquí
declaren pueden ser los mismos de primera instancia o pueden ser otros, porque son hechos nuevos, a
diferencia del artículo 159, donde sólo podían ser los antiguos que ya habían declarado.

C) En segunda instancia, al margen de estos medios de prueba y sin que tenga el carácter de tal, es posible
que las partes puedan recurrir al “informe de derecho”. Estos informes de derecho no son medios
probatorios en sí, sino que se tratan de estudios razonados sobre una determinada materia jurídica
compleja y que realizan juristas prestigiosos, especialistas en una determinada rama del derecho y que
evacuan en relación a un juicio determinado. Para valerse de este informe es necesario cumplir con dos
requisitos: 1) que la parte interesada lo solicite, y 2) que el tribunal lo decrete.
El tribunal debe fijar un plazo para que se evacue el informe y que no pude exceder de sesenta
días, salvo acuerdo de las partes (artículo 229, Código de Procedimiento Civil).
Este informe se presenta por escrito y en el mismo número de ejemplares impresos necesarios
para entregar uno a cada uno de los ministros, más una copia que se agrega al proceso. Cada ejemplar
debe ser firmado por el abogado que lo emite y por la parte que lo presenta o por su procurador, y
además se debe acompañar con una certificación del relator de la causa sobre el hecho de existir
conformidad entre los hechos del proceso y el informe (artículo 230, Código de Procedimiento Civil).

11.- Incidente en segunda instancia:

Durante el curso de un recurso de apelación se pueden suscitar cuestiones accesorias, es decir,


incidentes que requieren el pronunciamiento del tribunal con o sin audiencia de las partes. Ejemplos: pedir
nulidad procesal, u objetar un documento, etc.
En cuanto a la resolución del incidente, éstos se pueden fallar de plano por el tribunal (con el mérito de
la solicitud del incidente), o bien se tramitarán. En este último caso, podrá también el tribunal fallarlas en
cuenta u ordenar que se traigan en relación los autos para resolver (artículo 220, Código de Procedimiento
Civil).
Las resoluciones que fallen incidentes en segunda instancia se dictan sólo por el tribunal de alzada, en
única instancia, y no son apelables (artículo 210, Código de Procedimiento Civil).

12.- Notificaciones en segunda instancia:

La regla general es que las notificaciones se practiquen de acuerdo al artículo 50 del Código de
Procedimiento Civil, o sea, por el estado diario, con excepción de la primera resolución, que debe ser
personal, esto es sin perjuicio de que el propio tribunal de segunda instancia estime que es conveniente hacer
las notificaciones de otra forma (artículo 221, Código de Procedimiento Civil).
Constituye una excepción los casos que se indican en el artículo 201 y 202 del Código de
Procedimiento Civil, esto es, en el caso que en segunda instancia se declare la deserción del recurso de
apelación por la no comparecencia del apelante y esa resolución produce efectos sin necesidad de que se
notifique, lo mismo sucede con el apelado rebelde, mientras no comparece.
Es importante tener presente que la sentencia definitiva de segunda instancia no se notifica por cédula
(excepción a la regla del artículo 48). En la notificación de la sentencia definitiva de segunda instancia
también hay otra particularidad, ya que el secretario debe anotar en el estado diario el hecho de dictarse
sentencia definitiva el mismo día de su dictación (artículo 162, Código de Procedimiento Civil).

13.- Término del recurso de apelación:

El recurso de apelación se puede terminar de dos formas: 1) de forma normal u ordinaria o directa, y 2)
de forma anormal o extraordinaria o indirecta.
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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
Resúmenes Procesales Civiles I, II, III y Procesal Penal

1) FORMA NORMAL: La forma normal de terminar el recurso de apelación será dictando el


correspondiente fallo del mismo, en el cual se resuelve la cuestión de fondo. Se debe tener presente que
no siempre este fallo de la apelación constituye una sentencia definitiva de segunda instancia, porque
ésta debe cumplir con los requisitos y depende de la naturaleza de la resolución que ha sido apelada. Por
consiguiente, si la resolución de primera instancia fuese una sentencia definitiva, debe cumplir con los
requisitos del artículo 170 del Código de Procedimiento Civil y los del auto acordado de la Corte
Suprema sobre la materia, y este fallo se debe dictar dentro de treinta días siguientes a la terminación de
la vista de la causa (artículo 90, nº 10, Código Orgánico de Tribunales).

2) FORMA ANORMAL: En cualquiera de estos casos, no va a existir fallo del recurso, es decir, constituyen
medios para terminar el recurso de apelación pero sin que se falle la cuestión de fondo discutida. Existen
varias causales, entre ellas mencionaremos las siguientes:

(a) Desistimiento del recurso de apelación: Es la manifestación de voluntad expresa que hace el apelante
en orden a no continuar con la tramitación de la apelación deducida, después de que el recurso ha
sido interpuesto y concedido. Si el recurso no ha sido interpuesto no hay desistimiento, sino que hay
renuncia. Este desistimiento se puede formular tanto ante el tribunal inferior como en el superior,
siempre por escrito.
A diferencia de lo que ocurre en la primera instancia con el desistimiento de la demanda, no
se requieren facultades extraordinarias.
La oportunidad para presentar el escrito de desistimiento es amplia. En segunda instancia, se
presenta en cualquier momento mientras la apelación esté pendiente; y en primera instancia, hasta
antes de elevar los autos al superior.

(b) Deserción del recurso de apelación: Se produce en el caso de que el apelante no haya cumplido con
ciertas cargas procesales que la ley le impone, y esto opera como una verdadera sanción para este
apelante poco negligente sin interés de conseguir su apelación.
Aquí existen dos causales que hacen procedente la deserción: 1) Ante el tribunal inferior en
aquellos casos en que el recurso de apelación ha sido concedido en el solo efecto devolutivo y el
apelante no deja dinero en secretaría para la confección de las fotocopias o compulsas; y 2) ante el
tribunal superior cuando el apelante no comparece oportunamente en segunda instancia según los
plazos del artículo 200 del Código de Procedimiento Civil.
Esta resolución que declara desierto un recurso de apelación es susceptible de reposición, y
por lo tanto, los efectos se analizan una vez vencido el plazo para pedir la reposición, que es de tres
días en ambos casos.

(c) Prescripción del recurso de apelación: La prescripción es un modo de extinguir anticipadamente el


recurso de apelación porque las partes han dejado transcurrir cierto período de tiempo por inactividad
sin realizar gestión alguna para que el recurso se lleve a efecto (artículo 211, Código de
Procedimiento Civil).
Los requisitos para que opere la prescripción son los siguientes: 1) La inactividad de las partes
para que el recurso se lleve a efecto; 2) Esta inactividad debe durar cierto tiempo que la ley indica; y
3) La prescripción debe alegarse.

a) La inactividad de las partes: Está referido a que dentro de la tramitación del recurso de apelación
las partes dejen de hacer gestiones útiles para que quede en estado de fallo. Esta inactividad está
referida a diligencias propias de las partes y no del tribunal.

b) Que la pasividad de las partes haya durado cierto tiempo: En esta situación hay que distinguir:

- Si es una apelación de una sentencia definitiva, el plazo es de tres meses.


- Si es una apelación de cualquier otra resolución, el plazo será de un mes.

La ley no dice nada desde cuando se cuenta el plazo; se entiende que en estos casos, el
plazo se va a contar desde la fecha en que la parte hizo alguna gestión de utilidad, y si no han
hecho nada desde que se notifica la concesión del recurso. El plazo se interrumpe por cualquier
gestión en el juicio antes de que se alegue la prescripción, y a partir de ahí se vuelve a contar.

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c) La prescripción tiene que ser alegada: Esta es una regla común a toda clase de prescripción. El
juez no la puede declarar de oficio, y esto es porque la prescripción está en interés único de los
litigantes. La prescripción debe alegarse ante el tribunal en cuyo poder se encuentre el
expediente.

En cuanto a la tramitación de la prescripción, ésta se tramita en forma incidental, porque


también es una cuestión accesoria.

(d) Declaración de inadmisibilidad de la apelación: Esta declaración puede ocurrir ante el tribunal
inferior o superior, por el estudio que debe hacerse del recurso de apelación. Esta inadmisibilidad
puede tener los siguientes motivos: 1) Si el recurso fuera interpuesto fuera de plazo; 2) Si la
resolución recurrida es inapelable; y 3) Si el escrito de apelación no cumple con los requisitos
exigidos por la ley.
En cualquiera de estas causales de derecho en que se declara inadmisible el recurso de
apelación por el tribunal inferior o superior, es una declaración de oficio, sin perjuicio de que la parte
contraria la pida, verbalmente o por escrito (artículo 201, inciso 1º, Código de Procedimiento Civil).
La resolución que declare la inadmisibilidad del recurso es susceptible del recurso de
reposición dentro de tercero día, sin perjuicio de poder recurrir de hecho, en el entendido que la parte
estima que se le está negando un recurso.

Existen otras formas de terminar anormalmente el recurso de apelación, y estos casos son:

 Por abandono del procedimiento, estando pendiente el recurso (artículo 152, Código de Procedimiento
Civil).

 Por desistimiento de la demanda (artículos 148 a 151, Código de Procedimiento Civil).

 Por transacción (artículo 2446 a 2464, Código Civil).

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IV. RECURSO DE ACLARACION, RECTIFICACION O ENMIENDA

1.- Generalidades:

Este recurso se encuentra reglamentado en la ley, en los artículos 182 a 185 del Código de
Procedimiento Civil
De acuerdo al artículo 182 del Código de Procedimiento Civil, este recurso “es aquel medio de
impugnación que tiene por finalidad que el mismo tribunal que pronunció una sentencia salve las omisiones,
aclare los puntos obscuros o dudosos y rectifique los errores de copia, de referencia o de cálculos numéricos
que aparezcan de manifiesto en la misma sentencia”.
Este recurso constituye una excepción al principio de desasimiento, en virtud del cual una sentencia no
puede ser modificada. El fundamento de este recurso radica en la necesidad que existe de que el mismo
tribunal que dictó una sentencia pueda corregir ciertos errores menores que puede adolecer dicha sentencia y
sin necesidad de recurrir al superior. A través de este recurso no se pretende que el tribunal, por esta vía, falle
acciones o excepciones que no lo hizo en su oportunidad.

2.- Resoluciones susceptibles de este recurso:

El artículo 182 del Código de Procedimiento Civil, nos dice que el recurso sólo procede respecto de las
sentencias definitivas o interlocutorias; por lo tanto, quedan fuera los autos y decretos.
Sin perjuicio de la atribución de las partes para deducir este recurso, la ley le confiere al tribunal esta
atribución de oficio, o sea, pueden rectificar determinados errores que son los que señala el artículo 182,
facultad que puede ejercer dentro de los cinco días siguientes a la primera notificación (artículo 184, Código
de Procedimiento Civil).
Esta facultad oficiosa del tribunal sólo tiene por objeto rectificar los errores a que alude el artículo 182,
inciso 1º, del Código de Procedimiento Civil.

3.- Finalidad del recurso:

Lo que se persigue con este recurso puede ser variable:

a. Aclarar los puntos obscuros o dudosos del fallo.

b. Salvar las omisiones que tenga el fallo. Estas son omisiones menores. Ejemplo: que el juez haga toda
una fundamentación para acoger una petición y después en la parte resolutiva no hay pronunciamiento.

c. Rectificar los errores de copia, de referencia o de cálculos numéricos que aparezcan de manifiesto en
la misma sentencia.

4.- Tramitación del recurso:

Se debe presentar por escrito ante y para ante el mismo tribunal que ha pronunciado la sentencia objeto
del recurso (éste es un recurso por vía de retractación). Frente a este escrito, el tribunal tiene dos opciones:

i. Que se pronuncie de plano sobre ella, de inmediato, sin más trámite.

ii. No resolver de inmediato, sino que oír previamente a la parte contraria, para lo cual se debe conferir
traslado y se tramita incidentalmente (artículo 183, Código de Procedimiento Civil).

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5.- Efectos de la interposición del recurso:

Una vez que el recurso se ha deducido el tribunal tiene la facultad para decidir si se suspenden o no los
efectos de la resolución recurrida. El tribunal resuelve considerando la naturaleza del reclamo y esto es
importante cuando se estima necesario oír a la parte contraria, o sea, tramita el recurso (artículo 183, parte
final, Código de Procedimiento Civil).
La resolución que falle el recurso es apelable según las reglas generales. La apelación debe presentarse
en su plazo normal (cinco o diez días).

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V. RECURSO DE HECHO

1.- Generalidades del recurso de hecho:

Este recurso está directamente relacionado con el recurso de apelación; no es un recurso que se
conciba por sí solo.
No hay un concepto legal del recurso de hecho; la ley lo trata en diversas disposiciones. Podemos decir
que el recurso de hecho “es un medio de impugnación cuya finalidad es obtener del tribunal superior que
enmiende de los agravios que haya incurrido el tribunal inferior al pronunciarse sobre el recurso de
apelación”. El tribunal inferior se refiere al momento que se concede o se deniega el recurso de apelación.
El fundamento de este recurso de hecho radica en la circunstancia que el tribunal inferior al
pronunciarse sobre un recurso de apelación, concediéndolo o denegándolo, puede cometer errores
involuntarios o arbitrarios.

2.- Características del recurso de hecho:

Las características que presenta este recurso de hecho son las siguientes:

1) Algunos sostienen que es un recurso extraordinario, y se fundan principalmente porque este recurso es
excepcional y procedería exclusivamente respecto de determinados agravios que se puedan cometer.
Otros sostienen que es un recurso ordinario, porque es una consecuencia de la apelación, el cual es
ordinario, y si éste es así, el recurso de hecho también debe serlo.

2) Presupone la existencia de una apelación, que haya sido deducida y que se encuentre en trámite.

3) Es un recurso por vía de reforma, esto considerando al tribunal llamado a conocer del mismo va a ser el
superior jerárquico de aquel que pronunció la resolución.

4) El escrito no requiere cumplir con determinadas formalidades, a diferencia de lo que ocurre en la


apelación.

5) El agraviado podría ser tanto el apelante como el apelado, dependiendo de la causal precisa que se haga
valer.

3.- Causales que hacen procedente el recurso de hecho:

La ley concede el recurso de hecho en los siguientes casos, que fluyen de los artículos 196 y 203 del
Código de Procedimiento Civil:

 Cuando el tribunal inferior deniega un recurso de apelación que debió ser concedido (artículo 203,
Código de Procedimiento Civil). Aquí el agraviado es el apelante.

 Cuando el tribunal inferior concede una apelación que es improcedente (artículo 196, inciso 2º,
Código de Procedimiento Civil). Aquí el afectado es el apelado.

 Cuando el tribunal inferior concede un recurso de apelación en el sólo efecto devolutivo, debiendo
concederlo en ambos (artículo 196, inciso 1º, Código de Procedimiento Civil). Aquí nuevamente el
afectado es el apelante.

 Cuando el tribunal inferior concede un recurso de apelación en ambos efectos, debiendo haberlo
otorgado en el sólo efecto devolutivo (artículo 196, inciso 2º, Código de Procedimiento Civil). Aquí el
afectado es nuevamente el apelado.

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Autor: Daniel Alfredo Peñailillo Muñoz
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4.- Clasificación del recurso de hecho:

Se distingue entre el verdadero recurso de hecho o propiamente tal y el falso recurso de hecho.

o Verdadero recurso de hecho: Es aquel que procede por la causal más grave, cuando el tribunal inferior
deniega un recurso de apelación que debió concederse.

o Falso recurso de hecho: Es aquel que procede por todas las demás causales señaladas anteriormente.

Esta distinción tiene importancia en cuanto a su tramitación. La tramitación del verdadero recurso de
hecho se señala en los artículos 203 al 206 del Código de Procedimiento Civil, y la tramitación del falso
recurso de hecho, en el artículo 196 del Código de Procedimiento Civil.

* Verdadero recurso de hecho:

Es aquél que procede cuando se deniega una apelación que debió concederse, afectando al apelante. En
este caso, estamos en presencia de un medio de impugnación que tiene por finalidad obtener el tribunal
superior jerárquico que declare procedente un recurso de apelación que ha sido denegado (artículo 203,
Código de Procedimiento Civil).

-o- Forma de interponer el recurso:

El recurso se presenta por escrito ante el tribunal superior jerárquico inmediato del tribunal que dictó
la resolución que deniega el recurso.
En cuanto al plazo, el recurso debe interponerse dentro del plazo que concede la ley a las partes para
comparecer en segunda instancia (artículo 200, Código de Procedimiento Civil), contado desde que se notifica
la resolución que denegó la apelación. En consecuencia, este plazo será en principio de cinco días desde que
se notifique por el estado diario, en el entendido que el tribunal inferior funciona en la misma comuna que el
tribunal superior, o bien el plazo puede ser de cinco días más lo que dispone la ta