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Historia y evolucion del cerebro humano

Los resultados de un estudio realizado por científicos británicos podrían hacer


reescribir la historia de la evolución de los cerebros de simios y seres humanos.
Hasta ahora, se pensaba que el neocórtex o "corteza nueva" o “más reciente",
que es como se llama a las áreas más evolucionadas del córtex cerebral, era la
región del cerebro más vinculada a las capacidades cognitivas avanzadas de
nuestra especie.
Sin embargo, la nueva investigación sugiere que otra región, conocida como
cerebelo también estaría implicada pues, ha constatado el estudio, se ha
ampliado “hasta seis veces más rápido de lo previsto a lo largo de la evolución,
tanto de simios como de humanos”. Uniendo este hallazgo al hecho de que el
cerebelo de los seres humanos contiene cerca de 70 mil millones de neuronas
-el 50% de las neuronas de todo el cerebro y cuatro veces más que el
neocórtex- los investigadores han deducido que la inteligencia técnica “fue
probablemente al menos tan importante como la inteligencia social en la
evolución cognitiva humana”, señalan en un comunicado difundido por
Eurekalert.
El origen de nuestro maravilloso cerebro sé podría remontar en la tendencia
creciente de la masa cerebral, creada por la necesidad de satisfacer las
necesidades de los individuos.
Los primeros fósiles de un animal con cerebro son de hace unos 500 millones
de años. Son de un pez sin mandíbulas (los primeros vertebrados) con un
patrón en su construcción que va a seguir como modelo a lo largo de toda la
evolución, desde los vertebrados inferiores (peces, anfibios, y reptiles),
siguiendo por los vertebrados superiores (aves y mamíferos), hasta llegar al
hombre. Este modelo está constituido por la medula espinal seguida del tronco
del encéfalo, di encéfalo y eventualmente la corteza cerebral.
Este cerebro primitivo se ha seguido como modelo a lo largo de toda la escala
evolutiva, tanto en la diversidad anatómica de cerebros encontrados como en
los cerebros de los peces actuales. Esta diversidad de cerebros parece deberse
a que partiendo de ese patrón básico y fundamental que hemos señalado, se
han derivado “especializaciones” del mismo adaptadas a nichos ecológicos
diferentes.
Desde hace mucho tiempo se ha distinguido los conceptos de adaptación y
adaptabilidad como inversamente proporcionales. Es decir, a mayor adaptación
de un animal a su medio ambiente, menor es la capacidad platica evolutiva
que tiene para poder adaptarse a un nuevo ambiente en el supuesto de que el
suyo original cambiase.
Es decir, la línea central evolutiva ha partido siempre de cerebros “no
especializados”, más indiferenciados y sin desarrollos particulares de ese
patrón básico de ese cerebro que ya hemos descrito.
El cerebro humano tal y como lo conocemos actualmente ha sufrido un proceso
de evolución de 2.5 millones de años desde nustro ancestro más primitivo. Se
considera que empezó a aumentar notablemente de tamaño en el
Australopitecus africanus – posible predecesor de nuestro género con un
volumen cerebral de proximadamente 500 centímetros cúbicos – y lo hizo a un
ritmo estimado de 150.000 neuronas por generación.
Pese a tener una estatura similar a la del chimpancé, los cerebros de estos
individuos empezaron a presentar volúmenes encefálicos significativamente
superiores. Por su parte, los primeros miembros del género Homo mostraban
una mediana de 700 centímetros cuadrados y evolucionaron de manera
gradual y casi lineal – sin baches – hasta llegar a los 1.400 centímetros cúbicos
del Homo sapiens actual.

A lo largo de nuestra evolución las mejoras en el cerebro y el cuerpo se han


complementado recíprocamente: cuando una avanzaba, ésta impulsaba la
mejora de la otra siguiendo un ciclo de retroalmientación positiva. De esta
manera, ponerse de pie fue uno de los primeros hechos trascendentales de la
humanidad y está constatado que esto sucedió antes de la aparición de los
pulgares prensiles, la habilidad de fabricar herramientas o el desarrollo del
lenguaje.

Teorias del cerebro triuno


Investigadores como Sperry, Mac Lean, Gazzaniga y Pibram (1978), Restok
(1984) entre otros, descubrieron el carácter de "capas de cebolla" del cerebro,
producto de la evolución biológica. Actualmente en los círculos especializados
se habla de "CEREBRO TRIUNO", un cerebro con tres capas, sub-cerebros o
sistemas
- Reptil, Instintivo ó Básico: Asiento de los Instintos
- Límbico o de Mamífero: Asiento de la afectividad.
- Neo – Corteza o humano: Asiento del Pensamiento.
Cerebro básico, reptil o instintivo:

El Sistema Reptil, el llamado Sub – Cerebro "Reptil" es un antiguo mecanismo


neuronal que ejecuta los programas básicos de la vida. Es un sustrato donde se
ubican los instintos y los cambios psicológicos necesarios para asegurar la
supervivencia. Las conductas del sistema "reptil" son difíciles de modificar
porque son pre - programadas, inconscientes y automáticas. El Individuo nace
con ellas. Sólo una capacidad de razonamiento bien desarrollada puede
analizar, asumir responsablemente las conductas del sistema "reptil" y sus
consecuencias.
Esta parte del cerebro está formada por los ganglios basales, el tallo cerebral y
el sistema reticular. Es el responsable de la conducta automática o
programada, tales como las que se refieren a la preservación de la especie y a
los cambios fisiológicos necesarios para la sobrevivencia. Algunas veces, es
denominado complejo reptiliano porque es típico de los reptiles y tiene un
papel muy importante en el control de la vida instintiva.
El complejo reptiliano, en los seres humanos, incluye conductas que se
asemejan a los rituales animales como el anidarse o aparearse. La conducta
animal está en gran medida controlada por esta área del cerebro. Se trata de
un tipo de conducta programada y poderosa y, por lo tanto, es muy resistente
al cambio.

Cerebro Límbico o Mamífero:

Está formado por la amígdala, el hipocampo, hipotálamo (que mantiene la


temperatura y el sentido de sed y hambre), hipófisis, tálamo (mensajes de los
sentidos, prepara al organismo para reaccionar si percibe dolor, presión en la
piel, etc.), parte superior del proceso reticular y el núcleo caudado. Provee de
las necesidades diarias, sentimientos de alegría o tristeza, energía o
motivación. Responsable de los lazos sociales, hormonas, sentimientos
sexuales, emociones, memoria contextual, expresividad inmediata.
Esta parte es capaz de poner el pasado en el presente (presente + pasado) y
por tanto se produce aprendizaje y se activa cuando nos emocionamos. Facilita
la calidad de vida que da la calidez en las relaciones humanas. Es razonable
pensar que el desarrollo de la memoro. Muestra una capacidad de trascender
el imperativo del presente dando respeto al pasado.
En éste reside la sede de todas las fuerzas emotivas que darán lugar a todos
tus deseos y sentimientos y es en él donde subyacen las inteligencias de
capacidad de dejarnos afectar por algo o alguien. Proporciona el afecto que los
mamíferos necesitan para sobrevivir, por tanto se introducen los sentimientos:
Dar o recibir afecto, recibir atención, consideración, escucha, Compasión,
ternura, empatía.

CEREBRO NEOCORTEZA (MAMÍFEROS VOLUCIONADOS Ó SUPERIORES):


Los mamíferos modernos, los primates, y algunos cetáceos tienen un cerebro
mucho más desarrollado que los mamíferos primitivos, por lo cual, además de
los sentimientos, manejan un proceso de mayor entendimiento, que está
directamente relacionado con el desarrollo de la corteza cerebral (telencéfalo o
cerebro neo-mamífero), donde se encuentra uno de los mayores desarrollos del
cerebro dentro de la escala animal. La ciencia ha demostrado la relación
directa entre el desarrollo de la corteza cerebral y el desarrollo social. Hay en
los primates una correspondencia directa entre los dos aspectos, de manera tal
que a mayor desarrollo de la corteza cerebral en las especies de primates,
mayor desarrollo social: sociedades más complejas y organizadas.
Los Humanos poseen un cerebro mucho más especializado que los primates,
por lo cual, además de sentimientos, manejan un proceso racional de
entendimiento y de ANÁLISIS, ampliamente superior al de todos los demás
mamíferos, directamente relacionado con las partes más especializadas del
telencéfalo, específicamente su región frontal, que les permite adquirir
conocimientos, desarrollar sociedades, culturas, tecnologías y lo más
importante: comprender las leyes que rigen el universo.
El Sistema Neocortical es el lugar donde se llevan a efecto los procesos
intelectuales superiores. Está estructurado por el hemisferio izquierdo y el
hemisferio derecho. El hemisferio izquierdo está asociado a procesos de
razonamiento lógico, funciones de análisis, síntesis y descomposición de un
todo en sus partes. El hemisferio derecho, en el cual se dan procesos
asociativos, imaginativos y creativos, se asocia con la posibilidad de ver
globalidades y establecer relaciones espaciales.
La neocorteza se convierte en el foco principal de atención en las lecciones que
requieren generación o resolución de problemas, análisis y síntesis de
información, del uso del razonamiento analógico y del pensamiento crítico y
creativo.
Las dos características básicas de la neocorteza son:
(a) La "visión", la cual se refiere al sentido de globalidad, síntesis e integración
con que actúa el hemisferio derecho.
(b) El análisis, que se refiere al estilo de procesamiento del hemisferio
izquierdo, el cual hace énfasis en la relación parte-todo, la lógica, la relación
causa-efecto, el razonamiento hipotético y en la precisión y exactitud.

Hemisferios cerebrales
El cerebro está constituido por dos mitades, la mitad derecha llamada
hemisferio derecho y la mitad izquierda llamada hemisferio izquierdo.
Ambos hemisferios están conectados entre sí por una estructura denominada
Cuerpo Calloso, formado por millones de fibras nerviosas que recorren todo el
cerebro.
Gracias a estas fibras, los dos hemisferios están continuamente conectados.
Cada hemisferio está especializado en funciones diferentes, de ahí que uno de
los aspectos fundamentales en la organización del cerebro lo constituyan las
diferencias funcionales que existen entre los dos hemisferios, ya que se ha
descubierto que cada uno de ellos está especializado en conductas distintas.
Conviene saber también, que existe una relación invertida entre los dos
hemisferios y nuestro cuerpo. Por consiguiente, el hemisferio derecho se
encarga de coordinar el movimiento de la parte izquierda de nuestro cuerpo, y
el hemisferio izquierdo coordina la parte derecha.

Funciones del hemisferio derecho


La parte derecha está relacionada con la expresión no verbal.
Está demostrado que en él se ubican la percepción u orientación espacial, la
conducta emocional (facultad para expresar y captar emociones), facultad para
controlar los aspectos no verbales de la comunicación, intuición,
reconocimiento y recuerdo de caras, voces y melodías. El cerebro derecho
piensa y recuerda en imágenes.
Diversos estudios han demostrado que las personas en las que su hemisferio
dominante es el derecho estudian, piensan, recuerdan y aprenden en
imágenes, como si se tratara de una película sin sonido. Estas personas son
muy creativas y tienen muy desarrollada la imaginación.

Funciones del hemisferio izquierdo


El hemisferio izquierdo procesa la información analítica y secuencialmente,
paso a paso, de forma lógica y lineal. El hemisferio izquierdo analiza, abstrae,
cuenta, mide el tiempo, planea procedimientos paso a paso, verbaliza, Piensa
en palabras y en números, es decir contiene la capacidad para las matemáticas
y para leer y escribir.
La percepción y la generación verbales dependen del conocimiento del orden o
secuencia en el que se producen los sonidos. Conoce el tiempo y su transcurso.
Se guía por la lógica lineal y binaria (si-no, arriba-abajo, antes-después, más-
menos, 1,2,3,4 etc.).
Este hemisferio emplea un estilo de pensamiento convergente, obteniendo
nueva información al usar datos ya disponibles, formando nuevas ideas o datos
convencionalmente aceptables.
Aprende de la parte al todo y absorbe rápidamente los detalles, hechos y
reglas.
Analiza la información paso a paso.
Quiere entender los componentes uno por uno.

Definición de los sentidos

- La visión
La visión es la capacidad de distinguir los objetos y su entorno. El órgano de la
visión es el ojo, que capta las vibraciones de la luz , que se desplaza en forma
de onda y que vibra en contacto con los distintos cuerpos, transmitiéndolas al
cerebro.
Los ojos (dos en los seres humanos), se ubican en el rostro; cada uno de ellos
esta compuesto por el globo ocular (el ojo en sí), y los órganos anexos.
- La audición
También el sonido es un fenómeno vibratorio. En el hombre, el órgano de la
audición es el oido, que se encuentra ubicado a cada lado de la cabeza. En los
oídos radica también el control del equilibrio corporal. Cada uno de estos
órganos puede ser dividido en tres partes: oído externo o pabellón de la oreja,
oído medio y oído interno.
- El olfato
El olfato es el sentido por el cual se perciben los olores. Una mucosa amarilla,
ubicada en la parte superior de la nariz y rica en terminaciones nerviosas
provenientes del nervio olfativo, es la encargada de recoger las impresiones y
transmitirlas al cerebro. A la vez, una mucosa rojiza extremadamente
vascularizada calienta el aire que respiramos. Ambas mucosas conforman la
membrana pituitaria que tapiza las paredes de las fosas nasales. En la nariz se
dan las condiciones adecuadas para la percepción de olores; su interior
contiene tres pliegues, que aumentan la superficie sensorial, y los nervios
olfatorios que transmiten la información al cerebro.
- El gusto
El principal órgano del gusto es la lengua. Está constituida por músculos que le
permiten realizar variados movimientos, y recubierta por una mucosa. La cara
superior de la lengua aloja unos receptores, que se presentan como pequeñas
estructuras abultadas llamadas papilas gustativas.

- El tacto
Toda la información que recibimos a través de los sentidos de la vista y el oído
llega al cerebro a través de las terminaciones nerviosas. Lo mismo ocurre con
la piel. La superficie de la piel, llamada epidermis, contiene muchas
terminaciones nerviosas por todo el cuerpo que transmiten sensaciones al
cerebro y nos indican el tipo de cosas que estamos tocando.