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Acuerdos de paz

Maidy Alexandra Montoya Castro


Francisco Javier Sánchez Cuellar

Institución Educativa Villa De Los Andes


Belén
802
2019
Acuerdos de Paz
Inicio
El 26 de agosto del 2012, en la Casa de Piedra, de El Laguito, el complejo de
mansiones de la diplomacia cubana, se firmó el documento que marcó el
comienzo del proceso de paz. Ese día se cerraban seis meses de
conversaciones confidenciales que habían comenzado el 23 de febrero en el
mismo lugar, luego de un largo periodo de intercambio de mensajes entre la
guerrilla y el gobierno, que facilitó el empresario del Valle Henry Acosta.

Al primer encuentro asistieron por parte de las FARC, Mauricio Jaramillo y


Rodrigo Granda, como cabezas de delegación. Meses atrás se había previsto
que la delegación estuviera encabezada por 'Timochenko'. Pero la muerte de
Alfonso Cano, luego de un bombardeo en noviembre del 2011, obligó al
cambio. Los acompañaban en la parte técnica Marcos Calarcá, Andrés París, y
Hermes Aguilar. Por parte del Gobierno, la delegación estaba encabezada por
el alto comisionado, Sergio Jaramillo, y Frank Pearl, acompañados por Enrique
Santos, Alejandro Eder y Jaime Avendaño.

Se habló de entablar conversaciones y se dejó claro que el objetivo del diálogo


sería el fin del conflicto. El Gobierno llegó con una propuesta de agenda
restringida al desarme y las garantías para el retorno a la vida civil. No
más. Las FARC pusieron sobre la mesa su plataforma bolivariana y retomar la
agenda que había quedado pactada en el Caguán, que tocaba temas tan
amplios como el modelo económico. Propuesta rechazada por el Gobierno. Por
lo cual, comenzó una etapa de diseño de una nueva agenda que al cabo de
seis meses constaba de seis puntos y un preámbulo. El Gobierno quería hacer
un cronograma de tres meses, seguramente porque tenía previsto anunciar los
diálogos en la Cumbre de las Américas, lo cual resultó imposible.

En el segundo encuentro se empezó a hablar de los contenidos y metodología


de las conversaciones, pero en el tercero hubo una crisis que llevó a que
ambos se pararan de la mesa y dijeran “adiós, no se pudo”. El tema de la
discordia era la entrega de armas, término que las FARC no aceptaban. Ya
estaban redactando los comunicados para informarle al país no sólo que había
acercamientos de paz, sino que estos se habían frustrado antes de comenzar,
cuando los garantes, Cuba y Noruega, así como el presidente Hugo Chávez,
hicieron las movidas necesarias para encontrar una fórmula. En medio de ese
esfuerzo diplomático se construyó una frase aceptable para todos: “dejación”
de armas. Término que aún hoy causa controversia.

Lograr el documento marco obligó al final a las delegaciones a trabajar, durante


julio de ese año, 17 días de corrido, sin parar. En la Casa de Piedra se
instalaron tableros acrílicos y cada delegado tenía marcadores, entre todos
iban construyendo las frases, borrando y poniendo palabras, mientras se
movían fumando o tomando café por la amplia sala de la mansión.

El 12 de agosto de ese año por fin estuvo listo el texto y las partes salieron a
consultarlo con su gente. Los delegados del Gobierno con el presidente y las
FARC con su dirección ampliada. Hubo reparos. Algunos en la guerrilla
creyeron que sus delegados habían cedido demasiado. Los puntos de la
agenda eran lo que han llamado algunos analistas muy “acotados” y temas
como el modelo económico brillaban por su ausencia.

Luego de las consultas, el documento fue firmado ese 26 de agosto, en la Casa


de Piedra, con presencia del canciller de Cuba. Pocos días después, un
borrador (no el final) del documento se hizo público por filtraciones
en Telesur y RCN Radio. El 4 de septiembre Santos y 'Timochenko' hicieron
oficial el inicio del proceso de paz en sendas intervenciones en televisión. El
presidente dijo que sería un proceso de meses y no de años.

La realidad es que la Mesa necesita tiempo para diseñar los acuerdos y hacerlo
bien. Y que las tensiones políticas del país han interferido en el proceso
mismo. Tres años después, el tiempo sigue siendo una de las presiones fuertes
sobre el proceso. Pero ya pocos dudan de que se llegue a un acuerdo. La
pregunta es si el acuerdo que se logre será aceptable y tendrá la calidad
suficiente para cambiar algo en un país con tantos problemas.

El proceso que empezó hace tres años está entrando en su etapa definitiva.
Falta mucho tiempo aún, pero el fin del conflicto está más cerca que nunca. Y
esta foto será recordada como un momento clave en la historia de Colombia.
Final

Los diálogos y negociaciones de paz entre el Estado Colombiano encabezado


por el presidente Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias
de Colombia - Ejército del Pueblo (FARC-EP), fueron las conversaciones que
se llevaron a cabo entre el Estado de Colombia y la guerrilla de las FARC.
Estos diálogos tuvieron lugar en Oslo y en La Habana y se obtuvo como
resultado la firma del Acuerdo para la Terminación Definitiva del Conflicto en
Bogotá el 24 de noviembre de 2016.

La firma del acuerdo de paz estuvo antecedida por los diálogos que tuvieron
lugar en: Oslo y en La Habana. El primer acuerdo de Paz, firmado en
Cartagena, según la ley debía refrendarse en un plebiscito en el que los
ciudadanos debían votar «Sí» o «No» al Acuerdo. El resultado final fue una
victoria para el «No». El resultado del plebiscito obligó al Estado a «renegociar»
el acuerdo tomando en consideración las objeciones de los opositores del
acuerdo, a la vez que creó incertidumbre sobre la aplicación legal de los
acuerdos. Tras un periodo de negociación con los promotores del No, el
Estado y las FARC acordaron un nuevo texto para el acuerdo de paz el cual se
firmó el 24 de noviembre en el Teatro Colón de Bogotá. Este nuevo acuerdo fue
ratificado por el Senado de Colombia y la Cámara de Representantes, el 29 y
30 de noviembre.
Costo Económico
El Estado nacional de Colombia suscribió un crédito externo de tipo
programático con el KFW - Banco de Desarrollo Alemán, con el que el país
dispondrá de hasta 100 millones de dólares para financiar temas relacionados
con la paz por 10 años.
Suscripción del presidente del acuerdo
El presidente suscribe el acuerdo en una ceremonia con entes y representantes
internacionales y la política local en un evento en la ciudad de Cartagena,
donde asistieron altos miembros del grupo insurgente que venían de la reunión
adelantada en lo que llamaron la X Conferencia Guerrillera y con la
participación de los altos mandos del Estado nacional y queda por tanto el
presidente a la espera de la votación plebiscitaria.
Seguimiento del acuerdo en 2017
El 17 de noviembre de 2017 Rodrigo Londoño denunció el incumplimiento
estatal y pidió la "intervención" de la ONU reprochando los atrasos de la
legislación clave en materia de participación política y la Jurisdicción Especial
para la Paz (JEP).
2018
El 11 marzo se celebraron elecciones legislativas en Colombia donde el
partido FARC sufrió una dura derrota; sin embargo y pese al resultado, contará
con 10 asientos en el Congreso: 5 en el Senado y 5 en la Cámara, en virtud
del acuerdo de paz que les garantiza esos escaños durante 2 legislaturas
consecutivas.79

El 9 de abril de 2018, fue detenido Jesús Santrich en una operación entre


la Fiscalía de Colombia y la DEA de Estados Unidos, acusado de estar
implicado en una operación de narcotráfico, aparentemente, posterior a la firma
de los acuerdos de paz siendo susceptible a una extradición al país del norte,
que hizo efectiva la solicitud en junio de ese año al Estado colombiano.

El Ejército de Colombia calculó, en marzo de 2018, que aunque la mayoría de


los aproximadamente 7.000 exguerrilleros de las FARC entregaron sus armas,
unos 1.200 de ellos rechazaron los acuerdos de paz y continúan activos para
apropiarse de las actividades ilegales que la ex guerrilla mantenía en algunas
de sus antiguas zonas de influencia como el narcotráfico y la extorsión.

La ex guerrilla denuncia la ausencia de "condiciones dignas" en temas de salud


y alojamiento en las Zonas Veredales Transitorias de Normalización, donde
están concentrados los exguerrilleros para su proceso de reincorporación a la
vida civil.

Al menos 500 líderes sociales han sido asesinados entre la firma del acuerdo y
abril de 2019.