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TRATADO DE CLIMATOLOGÍA

APLICADA A LA INGENIERÍA
MEDIOAMBIENTAL
Análisis climático
Uso del análisis climático en los estudios medioambientales
Copyright © 2001. Mundi-Prensa. All rights reserved.

Seoánez, Calvo, Mariano. Tratado de climatología aplicada a la ingeniería medioambiental: análisis climático. Uso del análisis climático en los
estudios medioambientales, Mundi-Prensa, 2001. ProQuest Ebook Central, http://ebookcentral.proquest.com/lib/unadsp/detail.action?docID=3176364.
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TRATADO DE CLIMATOLOGÍA
APLICADA A LA INGENIERÍA
MEDIOAMBIENTAL
Análisis climático
Uso del análisis climático en los estudios medioambientales

Mariano Seoánez Calvo


Dr. Ingeniero de Montes

Con la colaboración de:


Elena Bellas Velasco Antonio Juan de Paz Izquierdo
Bióloga Biólogo
Eduardo Casabella Cabana María Castillo Villalba
Biólogo Bióloga
Alberto Díaz Perdomo Álvaro Hoyos Herrera
Licenciado en Ciencias Económicas Biólogo
Álvaro López García Olga Inés Llorca Martín
Licenciado en Ciencias Ambientales Geóloga
Magdalena Martín Romero Feliciano Martínez González
Bióloga Geólogo
Copyright © 2001. Mundi-Prensa. All rights reserved.

José Miguel Mazarías Romo Daniel Muñoz Sanz


Geólogo Licenciado en Ciencias Medioambientales
Fernando Nuño Calvo Rut Pérez
Químico Ingeniera Medioambiental
Carlos Rubio Lorca María del Carmen Vílchez Martínez
Licenciado en Ciencias Ambientales Licenciada en Ciencias Ambientales
Pilar Seoánez Oliet
Licenciada en Derecho

Ediciones Mundi-Prensa
Madrid • Barcelona • México
2001
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© 2001, Mariano Seoánez Calvo


© 2001, Ediciones Mundi-Prensa
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previo y por escrito de los titulares del Copyright.

ISBN: 84-8476-007-3
Depósito Legal: M. 39.664-2001
Impreso en España
Imprime: A. G. Cuesta, S.A. - Seseña, 13 - 28024 Madrid

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PRÓLOGO

PRÓLOGO

Las ciencias que estudian la Natura- dando nuestras estructuras químicas bá-
leza tienen en la atmósfera un sujeto sicas. Y la Naturaleza que nos dio vida
complejo y apasionante y, al tiempo, vo- nos la quita permanentemente, y a veces
luble y multiforme como pocos. Y es de manera catastrófica, como ocurrió en
que la capa de aire que envuelve a la las cinco grandes extinciones de biodi-
Tierra no sólo supone un casi invisible versidad de los últimos 500 millones de
colchón –de gases y materias sólidas y años. Sin contar con el permanente baile
líquidas en suspensión– que nos protege de glaciaciones y períodos cálidos...
razonablemente bien de las agresiones
cósmicas exteriores y nos abriga con un La atmósfera y sus veleidades fueron
efecto invernadero más que confortable; –siguen siéndolo– factores determinan-
además, y sobre todo, configura una in- tes de cataclismos históricos y de los
teracción permanente con el suelo y las cambios evolutivos durante millones de
aguas del planeta que acaba por condi- años. Los distintos climas, expresión
cionarlo prácticamente todo. promediada a lo largo de siglos o mile-
nios de los ciclos meteorológicos de cor-
to período –años, meses, días...–, y sus
Esta interacción ha sido, y sigue sien- progresivos y alternantes cambios fue-
do, clave en la historia de la vida terríco- ron modulando los distintos ambientes
la. En sus inicios, hace casi 4.000 millo- biológicos en los que se desarrollaron la
nes de años, la atmósfera era letal para fauna y la flora del pasado y, por supues-
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las primitivas bacterias sin núcleo que to, la Biosfera del presente.
habitaban los mares. Luego, posteriores
evoluciones celulares y la aparición de Pero ahora el ser humano, que es al
los seres multicelulares dio lugar, hace tiempo sujeto activo y paciente de las
«sólo» 550 millones de años, a lo que se nuevas transformaciones que origina su
conoce como la explosión de biodiversi- actividad industrial, es capaz de estudiar
dad del Cámbrico. Ahí nace, podríamos estas modulaciones que el clima impo-
decir, la ecología, como ciencia que es- ne. Sólo el estudio de la climatología,
tudia la relación de los seres vivos con aplicada a las nuevas técnicas ambienta-
otros seres vivos y con su entorno, vivo les a través del conocimiento estricto de
o inerte. Una relación que estuvo siem- la atmósfera y sus fenómenos, pero tam-
pre plagada de contradicciones y retro- bién de los recursos que ofrecen hoy las
cesos: el oxígeno que muchos animales modernas tecnologías, puede facilitar-
respiramos nos mata poco a poco, oxi- nos nuevas aproximaciones al problema,

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Tratado de climatología aplicada a la ingeniería medioambiental Mariano Seoánez Calvo

permitiendo incluso la búsqueda de las a la propia actividad humana. De eso


posibles soluciones. trata precisamente este libro, cuya lec-
tura –con fines esencialmente didácti-
En una perspectiva histórica que se
cos, pero también divulgativos– no
remonta nada menos que a nuestros
puedo menos que recomendar calurosa-
orígenes cosmológicos, es la primera
mente.
vez que un colectivo de la Biosfera te-
rrestre –la Humanidad– puede interve- Manuel Toharia
Director del Museo de las Ciencias
nir de algún modo en los procesos que, Príncipe Felipe
desde la atmósfera, condicionan a todas Valencia
las demás actividades, y esencialmente Junio de 2001
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ÍNDICE

ÍNDICE

Págs.
PRÓLOGO . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 7

INTRODUCCIÓN . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 29

PRIMERA PARTE
EL CLIMA Y EL MEDIO AMBIENTE. BASES DE PARTIDA

Capítulo 1. Antecedentes históricos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 33


1.1. Desde los tiempos geológicos hasta el Pequeño Período Glacial . . . 33
1.2. Desde el Pequeño Período Glacial hasta principios del siglo XXI . . 35
1.3. El desarrollo histórico de la meteorología . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 37

Capítulo 2. El clima . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 45
Capítulo 3. Interacciones entre la atmósfera y la superficie terrestre . . . . . . . . . . . 49

SEGUNDA PARTE
CIENCIAS Y TECNOLOGÍAS DE BASE. APLICACIONES EN EL ANÁLISIS
CLIMÁTICO

Capítulo 4. Física y termodinámica atmosférica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 53


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4.1. Bases generales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 53


4.2. Energía y trabajo. Casos específicos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 54
4.3. Balances de energía . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 56
4.4. Ecuación de estado de los gases (perfectos). Ley de Dalton . . . . . 57
4.5. El vapor de agua en la atmósfera: Vaporización y saturación. Ecua-
ción de Clapeyron-Clausius . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 58
4.6. Primer Principio de la Termodinámica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 59
4.7. Ley de Joule e igualdad de Mayer . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 59
4.8. Evolución de la temperatura de las partículas atmosféricas . . . . . . . 60
4.9. El aire atmosférico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 60
4.9.1. El aire seco . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 60
4.9.2. El aire húmedo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 61
4.9.3. El aire saturado . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 61
4.10. La condensación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 62

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Págs.

Capítulo 5. Teledetección . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 65
5.1. Bases generales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 65
5.2. Tipos de sensores . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 66
5.3. Sensores más frecuentes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 67
5.4. Satélites meteorológicos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 68
Capítulo 6. Tecnología espacial aplicada . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 71

TERCERA PARTE
LA ATMÓSFERA, EL CLIMA Y EL MEDIO AMBIENTE

Capítulo 7. Composición de la atmósfera . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 77


7.1. Ubicación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 77
7.2. Zonas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 77
7.3. Composición . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 77
7.4. Gases básicos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 78
7.5. Dióxido de carbono . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 78
7.6. Ozono . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 79
7.7. Agua . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 79

Capítulo 8. Características de la atmósfera . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 81


8.1. Estructura vertical de la atmósfera . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 81
8.2. Visibilidad atmosférica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 82

Capítulo 9. Las capas bajas de la atmósfera . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 87

Capítulo 10. La presión atmosférica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 89


10.1. Definiciones y medida . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 89
10.2. Presión atmosférica, altitud y temperatura . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 90
10.3. Variaciones de la presión atmosférica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 91
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Capítulo 11. Clasificaciones climáticas y descripción de los climas . . . . . . . . . . . . . . 93


11.1. Clasificaciones climáticas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 93
11.2. Descripción de los climas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 94
11.3. Climas de latitudes bajas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 94
11.3.1. Clima ecuatorial lluvioso . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 94
11.3.2. Clima monzónico y vientos alisios del litoral . . . . . . . . . . 95
11.3.3. Clima tropical seco y húmedo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 95
11.3.4. Clima tropical seco . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 95
11.4. Climas de latitudes medias . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 95
11.4.1. Clima subtropical seco . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 95
11.4.2. Clima subtropical húmedo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 96
11.4.3. Clima mediterráneo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 96
11.4.4. Clima marítimo de costa oeste . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 96

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Págs.

11.4.5. Clima seco de latitudes medias . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 97


11.4.6. Clima continental húmedo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 97
11.5. Climas de latitudes altas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 97
11.5.1. Clima de bosque boreal . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 97
11.5.2. Clima de tundra . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 98
11.5.3. Clima de casquete polar . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 98
11.6. Un caso especial: El clima de montaña . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 98
11.7. Tipos de climas en función de la disponibilidad de agua . . . . . . . . . 98
11.8. Clasificación de los climas a partir del agua disponible en el suelo. 99
11.8.1. Climas de bajas latitudes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 99
11.8.2. Clima de latitudes medias . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 100
11.8.3. Clima de altas latitudes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 101
11.9.- Clasificación de Köppen . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 102

CUARTA PARTE
RADIACIÓN SOLAR. CALOR Y TEMPERATURA. ANÁLISIS Y SISTEMAS DE
ESTUDIO

Capítulo 12. Radiación solar . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 107


12.1. Bases y principios de la radiación solar . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 107
12.2. El espectro electromagnético . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 108
12.3. Radiaciones naturales de onda corta y de onda larga . . . . . . . . . . . . 108
12.4. Radiación solar: Factores y circunstancias . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 108
12.5. Radiaciones provenientes de la atmósfera . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 109
12.6. Radiaciones provenientes de la Tierra . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 110
12.7. Radiación neta . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 110

Capítulo 13. Estado térmico de la atmósfera . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 111


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13.1. Bases generales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 111


13.2. Estabilidad atmosférica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 111
13.3. La temperatura y la superficie terrestre . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 112
13.4. Evolución de la temperatura . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 113
13.5. Regiones térmicas de la atmósfera . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 113
13.6. El estado térmico de la atmósfera y los seres vivos . . . . . . . . . . . . . 113

Capítulo 14. Islas de calor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 115


14.1. Bases y efectos generales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 115
14.2. Reparto de las temperaturas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 116
14.3. Cadencia de las islas de calor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 116
14.4. Condicionantes de las islas de calor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 117

Capítulo 15.- Balance térmico de la tierra . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 119

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Págs.

Capítulo 16. La radiación solar y las propiedades ópticas del suelo y de la vegetación. 121
16.1. Bases generales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 121
16.2. Radiación solar y propiedades ópticas de la vegetación . . . . . . . . . 122
16.3. La energía luminosa y la cubierta vegetal . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 123

QUINTA PARTE
EL AGUA, EL CLIMA Y EL MEDIO AMBIENTE. ANÁLISIS

Capítulo 17. El ciclo del agua . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 127

Capítulo 18.- Balance hídrico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 129


18.1. Procesos básicos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 129
18.2. La infiltración . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 130
18.3. Aproximaciones al balance hídrico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 131

Capítulo 19. Humedad atmosférica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 133

Capítulo 20. Las nubes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 135


20.1. Bases generales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 135
20.2. Disipación de las nubes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 136
20.3. Formación de las nubes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 137
20.4. Tipos de nubes según su formación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 138
20.5. Clasificación internacional de las nubes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 141
20.6. Descripción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 143
20.7. Naturaleza de las nubes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 146

Capítulo 21. Precipitaciones verticales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 147


21.1. El proceso general. Células tormentosas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 147
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21.2. Procesos productores de precipitación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 148


21.3. Las tormentas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 150
21.4. Variabilidad y distribución de la precipitación . . . . . . . . . . . . . . . . . 150
21.5. Medición de la precipitación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 151
21.6. Densidad de redes pluviométricas y análisis espacial de la precipi-
tación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 151
21.7. Tipos de precipitaciones de nubes convectivas . . . . . . . . . . . . . . . . 152
21.8. Tipos de precipitaciones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 153
21.9. Clasificación y descripción de las precipitaciones verticales . . . . . . 155
21.10. Lluvia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 156
21.11. Llovizna . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 157
21.12. Nieve . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 157
21.13. Granizo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 158
21.14. Producción artificial de lluvia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 158

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ÍNDICE

Págs.

Capítulo 22. Precipitaciones horizontales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 159


22.1. Nieblas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 159
22.2. Heladas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 161
22.3. Rocío . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 163
22.4. Escarcha . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 165
22.5. Cencellada . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 166
22.6. Lucha contra la desertización utilizando las precipitaciones hori-
zontales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 166

Capítulo 23. Transpiración vegetal . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 169

Capítulo 24. Evapotranspiración . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 171


24.1. Bases generales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 171
24.2. Expresiones matemáticas, aparatos y cálculo general . . . . . . . . . . . 172
24.3. Aplicaciones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 175

Capítulo 25. Factores de hidrología superficial en relación con el clima . . . . . . . . . . 177


25.1. Líneas básicas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 177
25.2. Energía . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 177
25.3. Temperatura . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 178
25.4. Evapotranspiración . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 178
25.5. Precipitación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 178

SEXTA PARTE
EL VIENTO Y EL MEDIO AMBIENTE. ESTUDIOS

Capítulo 26. Circulación general de la atmósfera . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 183


26.1. Bases generales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 183
26.2. Circulación de la atmósfera y flujos energéticos . . . . . . . . . . . . . . . 184
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Capítulo 27. Las masas de aire . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 187

Capítulo 28. El viento . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 191


28.1. Definición . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 191
28.2. Fuerzas incidentes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 191
28.3. Vientos teóricos. Fuerzas y capa de rozamiento . . . . . . . . . . . . . . . . 192
28.4. Vientos locales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 195

Capítulo 29. Vientos y turbulencias . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 201

Capítulo 30. Convección y turbulencias atmosféricas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 203


30.1. Convección en los fluidos: Situación en la atmósfera . . . . . . . . . . . 203
30.2. Desplazamiento de los fluidos según su régimen. Viscosidad . . . . . 204
30.3. Transición de régimen: El número de Reynolds . . . . . . . . . . . . . . . . 205

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Capítulo 31. Viento y temperatura. Los flujos convectivos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 207


31.1. Flujos verticales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 207
31.2. Perfiles verticales en la atmósfera . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 207
31.3. Estabilidad atmosférica y perfiles de velocidad. El número de Ri-
chardson . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 208
31.4. Determinación de los flujos verticales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 209

Capítulo 32. Perfil vertical del viento cerca del suelo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 211
32.1. Bases de partida. La Ley de Prandtl . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 211
32.2. Perfil vertical de la velocidad del viento y parámetros de rugo-
sidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 212
32.3. El perfil vertical del viento y la cubierta vegetal . . . . . . . . . . . . . . . 213

Capítulo 33. Efecto foehn . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 215


33.1. Proceso general . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 215
33.2. Génesis básica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 216
33.3. Consecuencias climáticas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 217
33.4. Localización . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 217

SÉPTIMA PARTE
ESTABILIDAD ATMOSFÉRICA. ANÁLISIS

Capítulo 34. Estabilidad atmosférica y ecuaciones barométricas . . . . . . . . . . . . . . . . 221


34.1. Modelos atmosféricos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 221
34.2. Estabilidad atmosférica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 223

OCTAVA PARTE
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EL SUELO Y EL CLIMA. ESTUDIOS MEDIOAMBIENTALES

Capítulo 35. El suelo y el clima . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 227


35.1. Influencia de las propiedades generales del suelo . . . . . . . . . . . . . . 227
35.2. Influencia del suelo y del albedo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 228
35.3. Influencia de la conductividad térmica del suelo . . . . . . . . . . . . . . . 229
35.4. Influencia de la humedad y de la permeabilidad del suelo . . . . . . . 230

Capítulo 36. La atmósfera del suelo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 231


36.1. Bases generales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 231
36.2. Propiedades y características . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 231
36.3. Composición de la atmósfera del suelo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 233
36.4. El vapor de agua de la atmósfera del suelo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 235
36.5. Relaciones con la atmósfera externa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 235

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ÍNDICE

Págs.

Capítulo 37. Dinámica natural de la estructura del suelo en relación con los fenó-
menos climáticos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 239
37.1. Factores directamente relacionados con el clima . . . . . . . . . . . . . . . 239
37.2. Factores relacionados indirectamente con el clima . . . . . . . . . . . . . 240

Capítulo 38. La radiación solar y la temperatura del suelo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 243


38.1. Suelo y temperatura . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 243
38.2. Conductividad térmica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 244
38.3. Superficie y temperatura del suelo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 244

Capítulo 39. Intermediación del suelo entre la atmósfera y la hidrosfera . . . . . . . . . 247


39.1. Interfacies general . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 247
39.2. Acidificación del suelo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 248
39.3. El balance hídrico atmósfera-suelo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 248
39.3.1. Procesos básicos del balance . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 248
39.3.2. La infiltración . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 248
39.4. Desplazamiento y redistribución . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 249
39.5. Evapotranspiración . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 250

Capítulo 40. El agua del suelo en relación con el clima . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 251


40.1. Movimientos del suelo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 251
40.2. Almacenamiento específico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 251

Capítulo 41. El suelo y las precipitaciones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 253


41.1. Las precipitaciones en su contacto con el suelo . . . . . . . . . . . . . . . . 253
41.2. Acción de la cubierta vegetal sobre el suelo ante las precipitaciones . 255
41.3. Efectos mecánicos en pendientes con diferentes tipos de cubierta . 255
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Capítulo 42. Efectos de las precipitaciones intensas sobre el suelo y sobre las zonas
húmedas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 257
42.1. Efectos básicos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 257
42.2. Efectos primarios . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 257
42.3. Efectos secundarios . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 258

NOVENA PARTE
EL RELIEVE Y EL CLIMA. ANÁLISIS AMBIENTAL

Capítulo 43. El relieve y el clima . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 263


43.1. Influencia del relieve sobre el clima . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 263
43.2. Influencia del clima sobre el relieve . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 265
43.3. Los pequeños obstáculos: Efectos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 265

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Págs.

Capítulo 44. El relieve y la difusión atmosférica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 269

Capítulo 45. Erosión por causas climáticas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 271


45.1. Erosión eólica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 271
45.1.1. Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 271
45.1.2. Factores básicos de la erosión eólica . . . . . . . . . . . . . . . . 271
45.1.3. Elevación del grano e inicio del movimiento . . . . . . . . . 273
45.1.4. Tipos de movimiento de los granos por acción del viento . 273
45.1.5. Tipos de erosión eólica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 274
45.1.6. Sistemas de deposición eólica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 277
45.1.7. Formas eólicas arenosas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 277
45.1.8. Otras formas eólicas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 279
45.1.9. Suelos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 279
45.1.10. Fijación de dunas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 280
45.1.11. Control de la erosión eólica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 281
45.1.12. Agricultura y erosión eólica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 281
45.2. Erosión hídrica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 282
45.2.1. Proceso . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 282
45.2.2. Factores condicionantes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 282
45.2.3. Tipos de erosión hídrica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 283

DÉCIMA PARTE
LOS ECOSISTEMAS Y EL CLIMA. ANÁLISIS

Capítulo 46. Los ecosistemas y el clima . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 287


46.1. Ecosistema y clima . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 287
46.2. Componentes del ecosistema y clima . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 288
46.2.1. Factores abióticos y clima . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 288
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46.2.2. Factores bióticos y clima . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 290


46.3. El clima y su influencia en los ecosistemas marinos . . . . . . . . . . . . 290
46.3.1. Luz . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 290
46.3.2. Temperatura . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 292

Capítulo 47. Los microclimas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 295


47.1. La microclimatología . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 295
47.2. Microclima urbano . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 296

Capítulo 48. Principales biomas terrestres . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 299


48.1. Desierto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 299
48.2. Bosque tropical . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 300
48.3. Bosque de hoja caduca . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 300
48.4. Praderas o pastizales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 301

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ÍNDICE

Págs.

48.5. Taiga . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 302


48.6. Tundra . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 302

UNDÉCIMA PARTE
LA VEGETACIÓN Y EL CLIMA. ANÁLISIS

Capítulo 49. El clima y la vegetación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 303


49.1. Los factores climáticos y la vegetación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 307
49.2. Clasificación bioclimática UNESCO-FAO . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 308
49.3. Pisos bioclimáticos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 309

Capítulo 50. Vegetación y precipitaciones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 311

Capítulo 51. Crecimiento vegetal, desarrollo y clima . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 313


51.1. Bases generales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 315
51.2. La temperatura, el crecimiento y el desarrollo de la vegetación . . . 315
51.3. La humedad como condicionante del crecimiento y desarrollo de la
vegetación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 317
51.4. La luz como factor de crecimiento y desarrollo de la vegetación . . 318

Capítulo 52. Efectos de la vegetación sobre el clima . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 321


52.1. Acciones básicas de la vegetación sobre el clima . . . . . . . . . . . . . . 321
52.2. Variación de la rugosidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 321
52.3. Variación del balance calorífico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 322
52.4. Variación de la humedad relativa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 323
52.5. Efecto oasis . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 323
52.6. El clima en función de la vegetación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 324
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Capítulo 53. El clima en relación con las enfermedades y las plagas de la vegetación . 325
53.1. Bases generales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 325
53.2. Enfermedades y plagas de la vegetación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 326
53.3. Manifestación de las enfermedades y de las plagas . . . . . . . . . . . . . 326
53.4. Causas de las enfermedades y plagas con especial incidencia en el
factor clima . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 327
53.5. Predicción de enfermedades y plagas basada en el tiempo meteoro-
lógico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 327
53.6. Los factores climáticos como determinantes en el desarrollo de
patogeneidades . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 328
53.7. Efectos de las condiciones meteorológicas sobre los organismos
patógenos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 329
53.8. Influencia de los fenómenos meteorológicos sobre el tratamiento de
las enfermedades y plagas de los vegetales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 330

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Tratado de climatología aplicada a la ingeniería medioambiental Mariano Seoánez Calvo

Págs.

Capítulo 54. Análisis de la relación del clima de un territorio con su vegetación.


Metodología básica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 333
54.1. Bases generales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 333
54.2. Vías y objetivos del análisis . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 334
54.3. Toma de datos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 335
54.4. Análisis de los datos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 335
54.5. Esquema general metodológico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 335

DUODÉCIMA PARTE
LA FAUNA Y EL CLIMA. ANÁLISIS
Capítulo 55. Biometeorología animal: la fauna y el clima . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 339
55.1. Bases generales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 339
55.2. Balance térmico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 339
55.3. Influencia de los factores climáticos sobre el balance térmico . . . . 340
55.4. Adaptaciones en ambientes cálidos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 343
55.5. Adaptaciones en ambientes fríos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 343

Capítulo 56. El clima y los mamíferos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 345


56.1. El clima y los animales mamíferos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 345
56.2. El pelo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 345
56.3. Las glándulas sudoríparas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 346
56.4. El clima y el hombre . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 346
56.5. El fotoperíodo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 346

Capítulo 57. Las migraciones y el clima . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 347


57.1. Bases generales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 347
57.2. Migraciones aéreas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 348
57.3. Migraciones terrestres . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 348
57.4. Migraciones marinas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 348
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DECIMOTERCERA PARTE
ACÚSTICA DE LA ATMÓSFERA
Capítulo 58. Acústica atmosférica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 353
58.1. Propagación del sonido en la atmósfera . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 353
58.2. El fenómeno del viento . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 354
58.3. Otros fenómenos relacionados con el sonido en la atmósfera . . . . . 355

DECIMOCUARTA PARTE
ELECTRICIDAD ATMOSFÉRICA
Capítulo 59. Fenómenos eléctricos en la atmósfera . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 359
59.1. Los sistemas y campos eléctricos terrestres . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 359
59.2. Ionización de la atmósfera . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 360

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ÍNDICE

Págs.

59.3. La ionosfera . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 361


59.4. Corriente eléctrica entre el aire y la tierra . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 362
59.5. Tipos de descargas eléctricas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 362
59.6. Tormentas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 363
59.7. El rayo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 365
59.8. El trueno . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 367
59.9. Pararrayos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 367

DECIMOQUINTA PARTE
EL CLIMA Y EL MAR. ESTUDIOS MEDIOAMBIENTALES DE BASE

Capítulo 60. Física del mar en relación con el clima . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 371


60.1. Física del mar y clima. Bases conceptuales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 371
60.2. El oleaje del mar . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 371

Capítulo 61. Interacciones entre la tierra y el mar en relación con el clima . . . . . . . 375
61.1. Temperatura . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 375
61.2. Precipitaciones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 376
61.3. Vientos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 376

Capítulo 62. Acción de la masa de agua . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 379

Capítulo 63. El clima en las costas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 381


63.1. Zonas climáticas costeras básicas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 381
63.2. Clima y costa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 382
63.3. Ejemplo ilustrativo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 382

DECIMOSEXTA PARTE
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RIESGOS, ACCIDENTES Y CATÁSTROFES LIGADOS AL CLIMA. ANÁLISIS


AMBIENTAL Y APLICACIONES

Capítulo 64. Conceptos generales de accidentes y catástrofes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 387

Capítulo 65. Prevención de riesgos climáticos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 389


65.1. Los riesgos climáticos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 389
65.2. Organismos responsables . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 389
65.3. Acción social . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 391
65.4. Determinación del riesgo de accidente . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 391

Capítulo 66. Principales riesgos y catástrofes ligados al clima . . . . . . . . . . . . . . . . . . 395


66.1. Ciclones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 395
66.2. Tornados . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 398
66.3. Ventiscas y tempestades de nieve . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 400

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Págs.

66.4. Sequías . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 401


66.5. Golpes de calor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 403
66.6. Tormentas y lluvias torrenciales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 403
66.6.1 Aguaceros violentos en latitudes bajas . . . . . . . . . . . . . . . 403
66.6.2. Tormentas en la región mediterránea . . . . . . . . . . . . . . . . 404
66.6.3. Tormentas, tempestades y tornados en regiones templadas
oceánicas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 405
66.7. Riadas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 405
66.8. Nieblas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 409
66.9. Heladas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 409
66.10. Avalanchas y aludes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 410
66.11. Riesgos y catástrofes en el litoral ligados al clima . . . . . . . . . . . . . 412
66.11.1.- Tempestades e invasiones marinas . . . . . . . . . . . . . . . . . 412
66.11.2.- Catástrofes marinas relacionadas con el clima . . . . . . . . 414

Capítulo 67. Otros desastres vinculados a las condiciones atmosféricas . . . . . . . . . . . 417

Capítulo 68. Los fenómenos el Niño y la Niña . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 419


68.1 Descripción de los fenómenos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 419
68.2. Historia del El Niño y predicciones actuales . . . . . . . . . . . . . . . . . . 420
68.3. ¿Qué es El Niño? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 422
68.4. ¿Qué es La Niña? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 424
68.5. Efectos de El Niño y de La Niña . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 424

Capítulo 69. Los volcanes y el clima . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 427


69.1. Bases generales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 427
69.2. Tipos básicos de erupciones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 428
69.3. Efectos climáticos de los volcanes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 428
69.4. Erupciones históricas con marcada influencia climática . . . . . . . . . 429
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DECIMOSÉPTIMA PARTE
EL CLIMA Y EL MEDIO URBANO. ANÁLISIS
Capítulo 70. El clima urbano . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 435
70.1. Bases generales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 435
70.2. Efecto de isla térmica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 436
70.3. Factores y efectos climáticos de las superficies urbanas . . . . . . . . . 436
70.4. Micrometeorología urbana . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 439

DECIMOCTAVA PARTE
LA AGRICULTURA Y EL CLIMA. ESTUDIOS
Capítulo 71. Agricultura y clima . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 443
71.1. Bases de partida . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 443
71.2. Recogida, control y preparación de datos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 444

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ÍNDICE

Págs.

71.3. Análisis e interpretación de los datos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 445


71.4. Los índices climáticos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 447
71.5. Suma de temperaturas y desarrollo: Métodos agroclimáticos de análisis. 447

Capítulo 72. Agroclimatología . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 449


72.1. Bases de la agroclimatología . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 449
72.2. Clasificación agroclimática de Papadakis . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 449
72.3. Análisis fitofenológicos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 454
72.3.1. Fitofenología . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 454
72.3.2. Previsiones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 458
72.4. Factores meteorológicos y agroclimáticos a escala local . . . . . . . . . 458
72.5. Defensa contra las adversidades agroclimáticas . . . . . . . . . . . . . . . . 462

DECIMONOVENA PARTE
EL CAMBIO CLIMÁTICO. INDICADORES

Capítulo 73. El clima y su variabilidad natural . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 467


73.1. Bases generales y conceptos históricos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 467
73.2. El Sol y la Tierra en relación con la variabilidad del clima . . . . . . . 469
73.3. Evidencias actuales de cambio climático. Los informes del IPCC . 472

Capítulo 74. El efecto invernadero natural como regulador térmico del planeta. El
papel del vapor de agua y del CO2 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 477

Capítulo 75. Aumento del efecto invernadero por la acción humana . . . . . . . . . . . . . 481
75.1. Bases generales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 481
75.2. El Potencial del Calentamiento Global . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 482
75.3. Importancia de cada gas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 482

Capítulo 76. Influencia del hombre en el aumento de la concentración de dióxido de


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carbono en la atmósfera y su relación con el calentamiento global . . . . 487


76.1. Evolución histórica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 487
76.2. Efecto y origen de las emisiones de dióxido de carbono . . . . . . . . . 489
76.3. Absorción y consumo del dióxido de carbono . . . . . . . . . . . . . . . . . 489
76.4. El equilibrio . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 491
76.5. El CO2 y la temperatura . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 492

Capítulo 77. Efectos climáticos, ecológicos y socioeconómicos del calentamiento global. 497
77.1. Efectos generales y modelos. Balances . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 497
77.2. Efectos básicos en sectores concretos: Impactos . . . . . . . . . . . . . . . 499

Capítulo 78. Políticas ante el cambio climático . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 503


78.1. Política internacional ante el cambio climático . . . . . . . . . . . . . . . . 503
78.2. Actuaciones de la Unión Europea y de España contra el cambio cli-
mático . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 507

Seoánez, Calvo, Mariano. Tratado de climatología aplicada a la ingeniería medioambiental: análisis climático. Uso del análisis climático en los
estudios medioambientales, Mundi-Prensa, 2001. ProQuest Ebook Central, http://ebookcentral.proquest.com/lib/unadsp/detail.action?docID=3176364.
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Tratado de climatología aplicada a la ingeniería medioambiental Mariano Seoánez Calvo

Págs.

Capítulo 79. Sistemas de indicadores para el cambio climático . . . . . . . . . . . . . . . . . . 513


79.1.- Necesidades . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 513
79.2.- Indicadores ambientales de EUROSTAT para el cambio climático . 514
79.3.- Indicadores ambientales de la AEMA para el cambio climático . . . . 515
79.4.- Sistema Español de Indicadores Ambientales para el cambio climático . 516

VIGÉSIMA PARTE
LA CAPA DE OZONO

Capítulo 80. El ozono en la naturaleza . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 521


80.1. Variaciones del ozono en el tiempo y en el espacio . . . . . . . . . . . . . 521
80.2. Localización . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 522
80.3. Historia de la capa de ozono . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 522
80.4. Importancia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 522
80.5. Amenazas de la integridad de la capa de ozono . . . . . . . . . . . . . . . . 523
80.6. El agujero de ozono en el Polo Sur . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 523

Capítulo 81. La capa de ozono . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 525


81.1. Mediciones realizadas en la capa de ozono . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 525
81.2. Protección internacional de la capa de ozono . . . . . . . . . . . . . . . . . . 527
81.3. Situación en España . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 530
81.4. Alternativas a los productos que dañan la capa de ozono . . . . . . . . 530
81.5. Indicadores ambientales sobre la destrucción de la capa de ozono . 531
81.6. Consecuencias de la reducción de la capa de ozono para los seres
humanos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 533
81.7. Consecuencias de la reducción de la capa de ozono para los orga-
nismos marinos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 533
81.8. Consecuencias de la reducción de la capa de ozono sobre la vegetación. 534
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VIGÉSIMA PRIMERA PARTE


LA CONTAMINACIÓN ATMOSFÉRICA Y EL CLIMA.
ESTUDIOS Y CONTROLES

Capítulo 82. Clima y contaminación atmosférica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 537

Capítulo 83. El clima como factor de estrés de los vegetales en relación con la con-
taminación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 539

Capítulo 84. Los factores meteorológicos y la contaminación atmosférica . . . . . . . . . 541

Capítulo 85. Clasificación de los contaminante atmosféricos y de sus fuentes en rela-


ción con el clima . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 543
85.1. Clasificación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 543
85.2. Sinergismos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 546

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ÍNDICE

Págs.

Capítulo 86. Los derivados del carbono como contaminantes atmosféricos . . . . . . . 549
86.1. CO2 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 549
86.2. CO . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 550
86.3. Hidrocarburos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 551
86.4. Aldehídos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 552

Capítulo 87. Los derivados del azufre como contaminantes atmosféricos . . . . . . . . . 555
87.1. SH2 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 555
87.2. SO2 y derivados . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 555
87.3. Efectos sobre el medio ambiente . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 556
87.3.1. Efectos sobre los vegetales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 556
87.3.2. Efectos sobre la fauna . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 558
87.3.3. Efectos sobre los materiales de construcción . . . . . . . . . . 558
87.3.4. Efectos sobre los materiales industriales . . . . . . . . . . . . . . 558
87.3.5. Efectos en el hombre . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 559

Capítulo 88. Los derivados del nitrógeno y la contaminación atmosférica . . . . . . . . 561


88.1. Generalidades . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 561
88.2. PAN, PPN y PBN . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 562
88.3. Efectos sobre la vegetación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 563
88.4. Acción de los vegetales sobre los NOx . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 563
88.5. Actividad sinérgica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 563
88.6. Efectos sobre el hombre . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 564
88.7. Efectos de los PAN, PPN y PBN . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 564

Capítulo 89. El ozono como contaminante atmosférico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 565


89.1. Bases generales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 565
89.2. Contaminación fotoquímica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 565
89.3. Efectos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 566
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89.3.1. Efectos sobre el hombre . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 566


89.3.2. Efectos sobre los materiales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 566
89.3.3. Efectos sobre los vegetales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 566

Capítulo 90. El smog . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 569


90.1. Generalidades . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 569
90.2. Smog ácido . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 569
90.3. Smog fotoquímico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 569

Capítulo 91. Los aerosoles en la contaminación atmosférica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 571


91.1. Generalidades . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 571
91.2. Clasificación y dimensiones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 471
91.3. Condensación y visibilidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 572
91.4. Valoración de aerosoles . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 573

Seoánez, Calvo, Mariano. Tratado de climatología aplicada a la ingeniería medioambiental: análisis climático. Uso del análisis climático en los
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Págs.

Capítulo 92. Acidificación de la atmósfera y del medio . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 577


92.1. Acidificación ambiental . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 577
92.2. Factores meteorológicos incidentes sobre los depósitos ácidos . . . . 579
92.3. Indicadores ambientales de EUROSTAT sobre la acidificación de la
atmósfera y del medio . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 580
92.4. Indicadores ambientales de la AEMA sobre la acidificación de la
atmósfera y del medio . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 581
92.5. Sistema español de indicadores ambientales de la acidificación de la
atmósfera y del medio . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 582

Capítulo 93. Degradación y reacción del suelo por contaminación atmosférica . . . . 585
93.1. Acidificación del suelo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 585
93.2. El suelo como sistema tampón . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 587
93.3. Efectos ecológicos del aporte de nitrógeno . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 589
93.4. Contaminación del suelo por productos tóxicos . . . . . . . . . . . . . . . . 590

Capítulo 94. Depósito de contaminantes atmosféricos en el suelo . . . . . . . . . . . . . . . . 591


94.1. Definiciones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 591
94.2. Cálculo de los depósitos atmosféricos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 592

Capítulo 95. Transporte y dispersión de contaminantes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 595


95.1. Bases generales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 595
95.2. Modelos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 596

Capítulo 96. Difusión de contaminantes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 599


96.1. Velocidad media del viento . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 599
96.2. Aplicación práctica de las fórmulas de difusión . . . . . . . . . . . . . . . . 600
96.3. Difusión de contaminantes en zonas industriales y urbanas . . . . . . 600
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96.4. Fuentes emisoras y difusión . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 602

Capítulo 97. Arrastre de contaminantes por las precipitaciones verticales . . . . . . . . 609

Capítulo 98. Efectos de las masas forestales sobre los contaminantes atmosféricos en
función del clima . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 607
98.1. Bases del problema . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 607
98.2. Regulación del CO2 atmosférico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 609
98.3. Efecto filtro . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 610
98.4. Efecto aerodinámico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 610
98.5. Efecto de captación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 612
98.6. Contaminantes absorbidos y transformados . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 613
98.7. Contaminantes absorbidos y acumulados . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 614
98.8. Efecto antimicrobiano . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 614

Seoánez, Calvo, Mariano. Tratado de climatología aplicada a la ingeniería medioambiental: análisis climático. Uso del análisis climático en los
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ÍNDICE

Págs.

Capítulo 99. Metodología de análisis climatológicos para el estudio de la contami-


nación atmosférica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 617
99.1. Factores de análisis . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 617
99.2. Situaciones atmosféricas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 617
99.3. Controles y medidas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 618

Capítulo 100. Contaminación radiactiva y climatología . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 619


100.1. Radiactividad natural del medio: El aire, el suelo, las aguas, la
vegetación, la fauna y el hombre . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 619
100.2. Factores ligados al clima . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 621
100.3. La vía atmosférica directa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 622
100.4. Contaminación de la atmósfera por explosiones nucleares . . . . 623
100.5. Contaminación por la industria. Reactores nucleares . . . . . . . . . 625
100.6. Accidentes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 626

VIGESIMASEGUNDA PARTE
PRODUCCIÓN DE ENERGÍA ELÉCTRICA DE ORIGEN CLIMÁTICO

Capítulo 101. Energía eólica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 631


101.1. Planteamiento general . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 631
101.2. El viento como generador de energía . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 631
101.3. Ventajas y desventajas de la energía eólica . . . . . . . . . . . . . . . . 632
101.4. La energía eólica en Europa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 634
101.5. La energía eólica en España . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 634
101.6. Legislación vigente en España . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 635

Capítulo 102. Energía solar . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 637


102.1. Bases generales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 637
102.2. Sistemas de captación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 638
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102.3. Tipos de uso de la energía solar . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 638


102.4. Energía solar fotovoltaica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 638
102.5. Energía solar térmica convencional . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 639
102.6. Energía solar térmica pasiva . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 640
102.7. La energía solar en España . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 640

VIGESIMATERCERA PARTE
EL CONTROL DEL CLIMA. MEDIDA DE LOS FACTORES CLIMÁTICOS.
PREVISIÓN. APLICACIONES EN CIENCIAS MEDIOAMBIENTALES

Capítulo 103.- Índices climáticos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 645


103.1. Índices climáticos según temperaturas y precipitaciones . . . . . . 645
103.2. Índices climáticos según el poder evaporador del aire . . . . . . . . 648
103.3. Índices climáticos de producción agroforestal . . . . . . . . . . . . . . 649

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Págs.

103.3.1. Índices de evaluación de la productividad agraria . . 649


103.3.2. Índices de potencialidad agroclimática . . . . . . . . . . . 650
104.4. Índices específicos restringidos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 652

Capítulo 104. Instrumentos de medida . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 655


104.1. Objetivos y líneas generales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 655
104.2. Características de los instrumentos de medida . . . . . . . . . . . . . . 655
104.2.1. Funcionamiento . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 655
104.2.2. Características básicas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 656
104.3. Medida de la temperatura . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 657
104.3.1. Sistemas por dilatación de líquidos . . . . . . . . . . . . . . 657
104.3.2. Sistemas por dilatación de sólidos . . . . . . . . . . . . . . . 657
104.3.3. Sistemas basados en cambios de estado . . . . . . . . . . 658
104.3.4. Sistemas basados en las variaciones de resistencias
eléctricas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 658
104.3.5. Pares térmicos (termopares) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 658
104.3.6. Radiotermómetros . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 658
104.3.7. Termómetros de cuarzo piezoeléctrico . . . . . . . . . . . 659
104.4. Medida de la humedad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 659
104.4.1. Definiciones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 659
104.4.2. Higrómetros basados en los cambios de dimensión de
sustancias higroscópicas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 659
104.4.3. Higrómetros de condensación . . . . . . . . . . . . . . . . . . 660
104.4.4. Higrómetros electrolíticos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 660
104.4.5. Higrómetros de absorción de radiación . . . . . . . . . . . 660
104.4.6. Psicrómetros . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 660
104.5. Medida del viento . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 662
104.5.1. Velocidad del viento . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 662
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104.5.2. Dirección del viento . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 664


104.6. Medida de la insolación y de la radiación . . . . . . . . . . . . . . . . . 664
104.7. Medida de las precipitaciones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 665
104.7.1. Pluviómetros . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 665
104.7.2. Pluviógrafos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 665
104.7.3. Nivómetros . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 666
104.8. Medida de la presión atmosférica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 666
104.8.1. Barómetros de mercurio . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 666
104.8.2. Barómetro aneroide . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 667
104.8.3. Barógrafos mecánicos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 667
104.8.4. Barógrafos eléctricos y barógrafos electrónicos . . . . 667
104.9. Medida de la evaporación y de la evapotranspiración . . . . . . . . 668
104.9.1. Métodos indirectos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 668
104.9.2. Métodos directos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 668

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ÍNDICE

Págs.

Capítulo 105. Previsión y control del clima. Redes meteorológicas . . . . . . . . . . . . . . 671


105.1. Estaciones meteorológicas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 671
105.2. Establecimiento de una red meteorológica local . . . . . . . . . . . . 672
105.3. Estaciones meteorológicas automáticas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 676
105.4. Captación y gestión de datos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 679
105.5. Modelo de predicción meteorológica para el control de emisiones . 681

VIGESIMACUARTA PARTE
EL CLIMA EN LOS ESTUDIOS MEDIOAMBIENTALES

Capítulo 106. Aplicaciones del análisis climático en los estudios medioambientales . 685
106.1. Las ciudades, la vivienda y las zonas industriales . . . . . . . . . . . 685
106.2. Obras de ingeniería medioambiental . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 686
106.3. Obras públicas de infraestructura no medioambiental, e indus-
trias . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 686
106.4. Ordenación del territorio y centros y actividades de ocio . . . . . 687
106.5. Hidrología e hidrogeología . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 687
106.6. Degradación antrópica general del medio ambiente . . . . . . . . . . 688
106.7. Auditorías medioambientales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 690
106.7.1. Objetivos generales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 690
106.7.2. Plan modelo, en el que se debe incluir el análisis cli-
mático en todos puntos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 691
106.8. El medio ambiente en el turismo. El clima en el sector . . . . . . . 693
106.9. Desarrollo y medio ambiente. Optimización del uso de los
recursos. Prospectiva . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 693

GLOSARIO . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 695

BIBLIOGRAFÍA . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 701
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ÍNDICE ALFABÉTICO . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 721

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INTRODUCCIÓN

INTRODUCCIÓN

Impartiendo nuestros cursos de Inge- multitud de textos con todos los enfoques
niería Medioambiental, tanto el que es- y especialidades posibles, desde las áreas
cribe estas líneas como otros colaborado- militares hasta las económicas de previ-
res, echaron de menos la disponibilidad sión de cosechas o de seguridad en la na-
de textos que contemplaran el clima des- vegación marítima y aérea, pero no he-
de un aspecto medioambiental integral, mos visto ninguno que integre gran parte
y no bajo un punto de vista único centra- o todo lo relacionado con el clima bajo
do en la agricultura, en la temperatura y los puntos de vista del medio natural y de
la pluviometría, o en la navegación ma- las actividades humanas, que tenga un
rina o aérea, como es el caso actual en enfoque integral y no descompensado ha-
los sectores agrario, social (piénsese en cia determinadas especialidades.
los telediarios, en la prensa y en otros Ante esta situación, hemos conside-
medios de comunicación), del mar o de rado que el tema tiene suficiente interés
la navegación aérea de prácticamente to- como para desarrollarlo, si se contempla
dos los países. con esa concepción integral que hemos
Existen excelentes textos de climato- indicado.
logía o de agrometeorología en España, Y tanto es así, que antes de salir a la
e incluso, textos franceses precisamente luz en español, ya se nos ha comunicado
de climatología del medio ambiente, pe- desde varios países el interés por tradu-
ro, como acabamos de indicar, con un cir nuestro texto al francés, al inglés y al
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enfoque especializado en áreas muy de- ruso.


terminadas. La obra francesa en la que En nuestra idea, y dentro de la inge-
estamos pensando, de gran nivel cientí- niería del medio ambiente, el clima debe
fico y de autor a quien conocemos desde ser contemplado por una parte como un
hace muchos años, cuya formación ga- componente del medio con múltiples
rantiza la calidad de esa publicación, se factores y elementos incidentes, y, por
orienta a la Bioclimatología, pues su otra, como un receptor de agresiones
concepción partió precisamente de un procedentes de las actividades humanas.
curso de esa rama científica dentro de su El conjunto de ambos análisis deberá
área básica profesional como es la agro- darnos una percepción global e integral
nomía. de la situación: Mal vamos a conocer el
Por lo que se refiere a Estados Unidos, clima urbano si no tenemos en cuenta la
y al idioma inglés en general, existen topografía de las ciudades y la contami-

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Tratado de climatología aplicada a la ingeniería medioambiental Mariano Seoánez Calvo

nación atmosférica; muy pobres queda- criben los sectores relacionados con el
rán los estudios y la defensa contra los clima que tienen alguna o fuerte inciden-
incendios forestales si no se contempla cia humana, como son el medio urbano,
en ellos la incidencia del clima y del la agricultura, el cambio climático, el
medio ambiente, tanto en la previsión efecto invernadero, la capa de ozono, la
como en la lucha, y en concreto los fac- contaminación atmosférica o la produc-
tores temperatura, humedad y vientos ción de energía.
en lo que respecta al clima, y las espe- Finalmente se describen, dentro de
cies vegetales, su tamaño y la topogra- las limitaciones de espacio que puede te-
fía, en lo que se refiere al medio am- ner una obra de este tipo, lo que pode-
biente. mos hacer en lo que se refiere al control
En esta obra se trata inicialmente de del clima, tanto en la medida de los fac-
los instrumentos de que disponemos para tores climáticos como en la previsión y
estudiar el clima y el medio. predicción de situaciones climáticas.
Después se analizan los elementos y Como colofón, se indica que es lo
factores básicos del clima: la atmósfera, que se debe considerar, en lo que se re-
la radiación solar, el agua, el viento, el fiere al clima, en los estudios medioam-
suelo, los ecosistemas y sus componen- bientales.
tes bióticos, el mar y ciertos fenómenos Esperamos que el esfuerzo realizado
atmosféricos que afectan al hombre, co- por los autores para sacar a la luz este
mo son la acústica y la electricidad at- trabajo, que ha sido muy intenso, aunque
mosférica. se ha tomado con mucho entusiasmo,
La parte siguiente, y con gran peso sea compensado por el interés de los lec-
en el medio ambiente y en la vida huma- tores y por las aplicaciones y beneficios
na, es la referente a los riesgos, acciden- que obtengan de su lectura y uso.
tes y catástrofes ligados al clima.
Seguidamente se estudian y se des- Mariano Seoánez Calvo
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PRIMERA PARTE

El clima y el medio
ambiente.
Bases de partida
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EL CLIMA Y EL MEDIO AMBIENTE. BASES DE PARTIDA

CAPÍTULO 1

ANTECEDENTES HISTÓRICOS

1.1. DESDE LOS TIEMPOS rece ser que en la Era Primaria existie-
GEOLÓGICOS HASTA ron al menos dos grandes períodos gla-
EL PEQUEÑO PERÍODO ciales, uno al comienzo y otro en la cús-
GLACIAL pide. Sin embargo, las reconstrucciones
del clima de esta época resultan impreci-
El clima de la Tierra nunca ha sido sas en extremo, dado que la posición de
estático a nivel global, y ha ido cam- los polos y masas continentales ha varia-
biando con el transcurrir de los tiempos do notablemente. También el eje de rota-
geológicos. De hecho, el mosaico climá- ción de la Tierra ha sufrido variaciones a
tico, tal como lo conocemos hoy día, no lo largo de los tiempos, tal como postula
es más que un momento puntual dentro la teoría de Milankovitch.
de la historia del clima, repleta de fluc-
En la Era Secundaria, el clima en las
tuaciones según nos demuestran el regis-
zonas correspondientes a la Europa ac-
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tro fósil y los sedimentos.


tual y a América del Norte era, por el
Esto hay que tenerlo en cuenta en el contrario, bastante cálido.
enfoque que hacemos de esta obra con un
Pero no es hasta los períodos geoló-
punto de vista básico medioambiental.
gicos más cercanos cuando ya podemos
Con frecuencia estas fluctuaciones realizar reconstrucciones climáticas me-
supusieron duras pruebas para la vida jor contrastadas, en especial en lo refe-
sobre la Tierra, asociándose a trastornos rente al clima de las latitudes medias,
biológicos como la extinción masiva de donde resulta fácil reseñar la existencia
ciertas especies o la aparición de otras. de fluctuaciones recientes.
Limitándonos al período posterior al La Era Cuaternaria, que comenzó ha-
Precámbrico, ya que la información so- ce 1,8 eones (millones de años) y dura
bre épocas anteriores es muy escasa, pa- hasta el presente, ha consistido en una

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Tratado de climatología aplicada a la ingeniería medioambiental Mariano Seoánez Calvo

sucesión de períodos glaciales e inter- y británico llegará a formar un continuo.


glaciales, el último de los cuales se co- En su máxima extensión, el inlandsis no-
rresponde con el momento actual. Pode- reuropeo extendía sus hielos sobre el sur
mos subdividir esta Era en dos períodos: de las llanuras polacas, sur de los Países
el Pleistoceno, que comenzó a finales Bajos y cuenca del Támesis, en Gran
del Terciario y finalizó hace unos 10.000 Bretaña. Existían grandes glaciares en los
años, y el Holoceno, en el que nos en- Alpes, que llegaban incluso hasta Munich
contramos ahora mismo y que resulta, por el norte, Lyon por el oeste, y desde la
por tanto, de mayor importancia para el región de los grandes lagos italianos has-
propósito de este libro. ta la llanura del Po, por el sur. Las regio-
Como hemos indicado, la Era Cua- nes europeas no cubiertas por el hielo
ternaria ha consistido en una sucesión de presentaban la vegetación propia de las
períodos glaciales e interglaciales. Los actuales estepas frías.
períodos de mayor frío se han caracteri- En el hemisferio sur, también la An-
zado por el desarrollo de casquetes gla- tártida soportaba una inmensa cobertura
ciales sobre el continente Norteamerica- de hielo.
no y Europeo, así como por la formación
de un gigantesco inlandsis en el Antárti- En las épocas interglaciales, el calen-
co. Esto supone un descenso correlativo tamiento global del planeta provocó la
del nivel del mar de más de 100 metros reducción e incluso la desaparición de
respecto al momento actual. algunos glaciares, facilitando el avance
de los bosques hacia latitudes más altas
Una descripción más detallada de los
desde los refugios que ocuparan durante
períodos glaciales nos facilitará una ima-
los períodos fríos.
gen aproximada de nuestro planeta du-
rante estas épocas del Cuaternario: En las La Era Cuaternaria ha sido objeto de
latitudes más altas el hielo cubría la su- numerosos trabajos científicos de diver-
perficie terrestre, extendiéndose hasta la- so tipo, que han permitido conocer las
titudes medias. En el hemisferio Norte, características climáticas que explican
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Groenlandia estaba totalmente helada, las asociaciones vegetales actuales.


uniéndose sus hielos con los formados
sobre el norte de Canadá. En consecuen- Tras la última glaciación, sobrevino
cia, un inlandsis considerable recubría to- un período de calentamiento rápido, de-
da América del Norte hasta latitudes pró- nominado Holoceno, en el que actual-
ximas a Nueva York. En Europa, mente nos encontramos.
partiendo de las montañas de Escandina- El Holoceno comenzó con un cambio
via, otro inlandsis recubría la zona, exten- en la órbita de la Tierra, que pasó a ser
diéndose hacia el oeste y progresando ha- más circular. Este cambio, unido a una
cia Escocia e Inglaterra, por aquel nueva inclinación del eje de rotación del
entonces también cubiertas de hielo. Es planeta, dio lugar a una modificación en
probable que en ciertos períodos del Cua- la cantidad de energía solar interceptada
ternario, el sistema de hielos escandinavo por la Tierra, de manera que surgieron

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EL CLIMA Y EL MEDIO AMBIENTE. BASES DE PARTIDA

unos veranos septentrionales más cáli- precipitaciones eran abundantes en toda


dos y se produjo una fusión de los cas- Europa, y los bosques rusos se extendían
quetes helados que habían persistido du- hasta latitudes más meridionales que en
rante los anteriores 10.000 años. El la actualidad. La región mediterránea, en
punto álgido de esta situación se alcanzó cambio, resultaba más seca con respecto
hace 6.000 años, cuando el calor estival al período anterior, pero no obstante era
fue máximo, y desde entonces los cam- más húmeda que en la actualidad.
bios orbitales han ido variando el mes de
El posterior período de óptimo climá-
mayor proximidad al sol, haciendo los
tico, al que ya hemos hecho referencia,
veranos más fríos y los inviernos más
causó la fusión de los hielos del Ártico,
cálidos. Esto podría interpretarse como
lo que permitió a los antiguos habitantes
una etapa de senescencia del actual perío-
de la región escandinava establecer nue-
do interglacial.
vas rutas marítimas y colonias en Islan-
Hace 2.900-2.300 años, durante la dia y Groenlandia. Según parece, en esta
Edad del Hierro, surgió una época más época algunos navegantes escandinavos
fría que dio paso a una nueva fase de óp- lograron llegar incluso hasta las costas
timo climático, cuyo apogeo llegó entre de Norteamérica.
los años 1.000 y 1.200, en la Edad Me- En Europa occidental y central, la
dia. Tras este período comenzó el deno- bonanza climatológica de esta época
minado Pequeño Período Glacial, cul- permitía el cultivo de la vid hasta unos
minado en Europa en torno al siglo XVII 5° más al norte que en la actualidad, lo
y que, según parece, persiste hasta la ac- que indica que el máximo de temperatu-
tualidad. ra era un grado superior al actual.
Como podemos ver, existe una suce-
sión de épocas relativamente frías y cáli-
das. Las oscilaciones entre unas y otras 1.2. DESDE EL PEQUEÑO
van cambiando, de modo que cada perí- PERÍODO GLACIAL
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odo frío lo es más que el anterior, y los HASTA PRINCIPIOS


períodos cálidos cada vez lo son menos. DEL SIGLO XXI
Parece como si al cabo de unos ciclos
más la Tierra fuera a verse sumida de La situación del óptimo climático
nuevo en un período de glaciación. cambió drásticamente con la aparición
del Pequeño Período Glacial, del que ya
Resulta interesante profundizar en el hemos hablado. De nuevo los hielos
estudio de cada período y observar las ocuparon la región ártica, restringiendo
consecuencias de las variaciones climá- las expediciones escandinavas hasta tal
ticas a escala más fina. punto que las colonias de Groenlandia
llegaron a desaparecer.
Según revelan los estudios paleocli-
matológicos, durante el período frío que Durante la época más fría del Peque-
tuvo lugar durante la Edad del Hierro las ño Período Glacial, que en Inglaterra tu-

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Tratado de climatología aplicada a la ingeniería medioambiental Mariano Seoánez Calvo

vo lugar en el siglo XVII, la vida cotidia- teriormente por todo el mundo y persis-
na estaba profundamente condicionada tiendo hasta nuestros días, aunque ahora
por las bajas temperaturas, tal como resultan bastante infrecuentes las neva-
quedó reflejado en las obras de autores das en esas latitudes y fechas.
como John Evelyn o Shakespeare, donde
A mediados del siglo XIX comenzó a
se describen desde grandes sequías, co-
mejorar el clima de manera notable. En
mo la del año 1681, hasta curiosas anéc-
el Hemisferio Norte, desde 1880 hasta
dotas, como la que hace referencia al he-
1938 la temperatura experimentó un in-
cho de que la leche llegara a las casas
cremento de 0,6 °C, lo que dio lugar a
congelada en el cubo.
una modificación en la distribución de
Por aquel entonces se realizaban so- las lluvias y de los cultivos.
bre el Támesis las denominadas Ferias
Puede decirse que el período com-
del Hielo, que podían llevarse a cabo da-
prendido entre 1910 y 1960 resultó el
do que el río quedaba cubierto por una
más extraño, en términos de climatolo-
gruesa capa de hielo, suficientemente
gía, de todo el milenio. La temperatura
consistente como para llevar a cabo tales
se incrementó en medio grado centígra-
eventos sin más riesgo que el de sufrir
do entre 1910 y 1940, para luego co-
algún resbalón.
menzar a descender suavemente. Esta
Al comienzo del siglo XIX el frío se- mejora de las condiciones climatológi-
guía estando presente en Europa. En el cas, unida a los avances tecnológicos y
año 1800, las temperaturas registradas científicos en el campo de la agricultura,
en el Mar del Norte, a 50° norte, resulta- contribuyó notablemente al espectacular
ban 3 °C más bajas que las actuales. aumento de la producción agrícola que
tuvo lugar durante la primera mitad del
Según parece, este frío reinante fue el siglo XX. No obstante, a partir de 1950
responsable de la derrota sufrida por las las temperaturas descendieron 0,3 °C, lo
tropas de Napoleón en el frente de Rusia. que, al margen del calentamiento produ-
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A las puertas de Moscú, las tropas france- cido por la actividad humana, sobre el
sas sufrieron un invierno excepcional- que trataremos con mayor profundidad
mente duro que forzó su retirada, quedan- en otros apartados de esta obra, parece
do mermada su capacidad ofensiva por las indicar un retorno a las condiciones cli-
adversidades climatológicas y viéndose máticas del siglo XIX.
obligadas a cruzar el helado río Dnieper.
Como podemos observar, la situación
Por esta época Charles Dickens vivía considerada hoy día como normal es más
su juventud, y observaba como año tras bien excepcional, en comparación con las
año durante las fiestas navideñas Ingla- tendencias seguidas por el clima en el mi-
terra quedaba cubierta por la nieve. Esta lenio pasado. Este hecho no puede ser ex-
imagen de navidades blancas quedó lue- plicado recurriendo a fenómenos como la
go plasmada en obras del autor como deriva continental o los ciclos de Milan-
Cuento de Navidad, extendiéndose pos- kovitch. Algunos meteorólogos lo inter-

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EL CLIMA Y EL MEDIO AMBIENTE. BASES DE PARTIDA

pretan como el resultado de un conjunto de las civilizaciones de la antigüedad co-


de fenómenos aleatorios que actúan sobre menzó a realizarse una observación sis-
el complicado equilibrio de fuerzas que temática que constituiría una rudimenta-
determina el clima, pero más bien parece ria meteorología.
que haya más de un proceso implicado en
En la Grecia clásica, allá por el
la desviación de este equilibrio. Entre las
siglo V a.C., ya se elaboraban calenda-
causas posibles de esta situación se indi-
rios, denominados parapegmas, que re-
can las variaciones en la cantidad de calor
cogían observaciones meteorológicas en
liberada por el sol (como consecuencia de
torno a determinados días del año. Exis-
la oscilación de la superficie relativa ocu-
te constancia de que en la India, un siglo
pada por las manchas solares), así como
más tarde, se realizaban observaciones
los cambios en la permeabilidad de la at-
de las precipitaciones.
mósfera frente a la radiación e incluso la
influencia de los campos magnéticos de Hacia el siglo II a.C. se edificó en
la Tierra sobre el clima. A estas posibles Atenas una torre de ocho caras , en cada
explicaciones de la excepcionalidad cli- una de las cuales se esculpió el nombre
mática de los tiempos más recientes ha- de un viento y una alegoría de los efec-
bría que añadir el efecto producido por tos por él producidos. Este edificio se
las emisiones de CO2, fruto del uso masi- conserva todavía, y se ha dado en deno-
vo de combustibles fósiles, y por la defo- minar como Torre de los vientos.
restación acelerada que ha tenido lugar
durante el siglo XX y que sigue así a prin- Resulta muy probable que en esta
cipios del siglo XXI. época se realizaran muchas otras obser-
vaciones meteorológicas de cierta rele-
vancia en diversos lugares, pero no tene-
mos constancia de ellas. Tal vez hayan
1.3. EL DESARROLLO
resistido el paso de los tiempos en forma
HISTÓRICO
de proverbios, refranes y dichos popula-
DE LA METEOROLOGÍA
res de origen incierto.
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Como hemos visto, la climatología El fruto de esta incipiente ciencia


condiciona las condiciones de vida del meteorológica fueron obras como De las
ser humano, y en ocasiones resulta de- aguas, de los aires y de los lugares, es-
terminante en el curso de la historia. Por crita por Hipócrates (460?-377 a.C.) y
ello, desde el comienzo de la existencia que hoy por hoy es el tratado de meteo-
de la humanidad ha existido un deseo de rología médica más antiguo conocido en
conocer las causas de los fenómenos el mundo.
meteorológicos con el fin de anticiparse
No mucho más tarde, Aristóteles
a sus efectos.
(384-322 a.C.) reflejó sus propias obser-
En un principio, el conocimiento de vaciones en la obra Los Meteoros, y su
los fenómenos atmosféricos era eminen- discípulo Teofrasto (379-286 a.C.) hizo
temente empírico, pero con el desarrollo lo propio en el tratado Sobre los vientos

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Tratado de climatología aplicada a la ingeniería medioambiental Mariano Seoánez Calvo

y sobre los signos de lluvia, los vientos, ciada por la obra de los clásicos, Asib
las tormentas y el buen tiempo. También Ben Said El-Kateb (siglo X) elaboró el
en el conocido Tratado de los tempera- calendario Kitab el anua, que contenía
mentos, de Galeno (siglo II a.C.) apare- una sección sobre meteorología.
cen referencias a la climatología.
Durante el siglo XII Abraham Avena-
Con el comienzo de la Era Cristiana, ves incluyó dos capítulos referentes a los
dos autores de la Hispania romana escri- vientos y las lluvias en su Tractatus de
bieron sus obras: Columela (3 a.C.- Revolutionibus.
54 d.C.) refleja en De re rustica un con-
trovertido calendario meteorológico, del Más allá de nuestras fronteras, Car-
que no se sabe a ciencia cierta si corres- lomagno (748-814) y el monje Alcuino
ponde a la zona de Italia o a la de Anda- otorgaron a los vientos los nombres ger-
lucía. Casi simultáneamente, el cordobés mánicos que han conservado hasta la ac-
Séneca (4-65 a.C.) dedicó a la meteoro- tualidad. El alemán San Alberto Magno,
logía la mitad de su obra Questiones Na- eminente científico del siglo XIII, estu-
turales. dió con profundidad los climas en De
Natura Locorum.
Según parece, dado que no han so-
portado el paso del tiempo, también las Durante los siglos posteriores ( desde
obras de Cayo Julio Hygynio De Astro- el XIV hasta más allá del XV), las obras
nomía y De Ratione Spherae contenían científicas apenas consistieron en revi-
conocimientos sobre meteorología, pero siones de la obra de Aristóteles, y así
sólo tenemos referencias al respecto. permanecieron hasta que surgió una
nueva corriente experimental que tomó
La siguiente obra en torno a los fe- dos direcciones: por un lado, ciertos in-
nómenos atmosféricos conocida no apa- vestigadores comenzaron a desarrollar
reció hasta el siglo VII, cuando San Isi- primitivos aparatos de medida, realizan-
doro de Sevilla (570-636 d.C.) recogió do con ellos observaciones sistemáticas,
todo el conocimiento meteorológico de
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y por otro lado, el descubrimiento de


los autores clásicos en De Rerum Natu- nuevos territorios y su exploración ofre-
ra y en Ethymologiarum sive originum cieron una nueva fuente de conocimien-
libri XX. tos climatológicos y fenómenos atmos-
Tiempo más tarde, en 1286, el espa- féricos hasta entonces desconocidos.
ñol Raimundo Lulio (1233-1315) desa-
Entre este grupo de descubridores y
rrolló una obra sobre las causas de los
exploradores resulta de especial relevan-
vientos, y a decir de los historiadores
cia la figura de Cristóbal Colón, que uti-
llegó incluso a establecer una rosa de
lizó los vientos Alisios para llegar más
los vientos con los dieciséis rumbos
allá de las Islas Canarias hasta las costas
náuticos.
americanas, y también aprovechó los
En la entonces zona árabe de la Pe- vientos del Norte del Atlántico. Otro
nínsula Ibérica, profundamente influen- gran navegante, el agustino Andrés de

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Urdaneta, realizó posteriormente una da, el primer precedente podría ser el


travesía similar empleando vientos aná- uso de veletas en las torres de las igle-
logos a los usados por Colón en el Atlán- sias, cuyos comienzos pueden estable-
tico, pero esta vez en el Pacífico, logran- cerse en torno al siglo IX.
do así conducir a la flota de García de
Loaisa desde Méjico hasta Filipinas gra- Pero fue a partir del siglo XV cuando
cias a los vientos del Océano Pacífico y las invenciones de aparatos meteorológi-
llevarla de vuelta mediante las corrientes cos empezaron a sucederse de manera
este-oeste de latitudes superiores. casi continua. Así, Nicolás de Cusa
(1401-1464) ideó un método para deter-
Otros ilustres descubridores fueron el minar la humedad del aire, que consistía
Padre José de Acosta y el marino Anto- simplemente en pesar unos trozos de al-
nio de Ulloa. El primero, en su conocida godón antes y después de ser expuestos
obra Historia Natural y Moral de las In- al aire.
dias (1590) describió aquellos fenóme-
nos meteorológicos que pudo observar Años más tarde, el polifacético Leo-
durante su viaje hacia América, anali- nardo da Vinci trató de mejorar las pri-
zándolos con una exactitud y buen cri- mitivas veletas y el higróscopo ideado
terio notables para su época, hasta tal por Nicolás de Cusa. Otro italiano, Gali-
punto que Humboldt lo proclamaría pos- leo, elaboró en 1592 un primer termos-
teriormente como creador de la Geofísi- copio, antecesor de los actuales termó-
ca moderna; el segundo, en su Relación metros, al que posteriormente se le
Histórica del viaje a la América Meri- añadió una escala de medida arbitraria.
dional, describió el fenómeno de la lla- Algún tiempo después, en 1639, el in-
mada Corona de Ulloa, consistente en vento de Galileo comenzó a denominar-
un círculo que rodea la sombra del ob- se termómetro, y en este mismo año vio
servador cuando ésta se proyecta sobre la luz el pluviómetro gracias al ingenio
un mar de nubes que queda por debajo de Castelli. Apenas un año más tarde
de él. Fernando II, Duque de Toscana, elaboró
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un nuevo modelo de termómetro basado


Es preciso citar también a Pedro Sán- en el alcohol.
chez Ciruelo, y en especial a una de sus
obras, escrita en 1523, en la que rebate Con el barómetro de mercurio, dise-
la predicción de un astrólogo alemán se- ñado por Torricelli en 1643 y construido
gún la cual en 1524 se produciría un por Viviani, empezó una nueva era en la
gran diluvio a causa de la conjunción de meteorología, pese a que el aparato en
tres planetas. Esta obra fue traducida a cuestión no empezó a ser conocido por
todos los idiomas europeos, y no es ne- ese nombre hasta 20 años más tarde,
cesario mencionar que resultó más certe- cuando Boyle lo bautizó con el vocablo
ra que los vaticinios del alemán. que ha persistido hasta hoy.
En cuanto a la observación sistemáti- Alguno años más tarde, en 1648, el
ca mediante el uso de aparatos de medi- avance en la medida de la presión at-

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mosférica ofreció una primera prueba tro de máxima y mínima; en 1783 Saus-
experimental de cómo este parámetro sure hizo lo propio con su higrómetro de
disminuía con la altitud. El experimento cabello; Rutherford ingenió su termóme-
fue llevado a cabo por Périer a instan- tro de mínima en 1794. Resultó espe-
cias de Pascal en el Puy-de-Dôme cialmente relevante la propuesta que
(Francia), de 1465 metros de altura. Franklin hizo para generalizar el uso del
pararrayos en los recientemente inde-
El Duque de Toscana siguió avanzan- pendizados Estados Unidos, allá por el
do en el conocimiento de la meteorolo- año 1794, aunque la idea fue desarrolla-
gía, y en 1650, además de idear el higró- da simultáneamente por De Romas en
metro de condensación, repartió Francia y fue Dalibard quien finalmente
termómetros en diversos monasterios con construyó el primer aparato en 1752. El
el fin de crear una red de observatorios. XVIII fue también el siglo en que se lle-
En 1665, Huygens recomendó el uso varon a cabo las primeras observaciones
de los puntos de cambio de fase del agua aerológicas, con la instalación de un ter-
como puntos fijos en la determinación de mómetro en una cometa llevada a cabo
escalas termométricas. Entre 1701 y 1721 por Wilson en la ciudad de Glasgow, y el
Fahrenheit estableció su escala, todavía uso de barómetros y termómetros por
vigente en algunos países, y en 1730 Ré- parte de Charles en sus ascensiones en
aumur propuso la suya, modificada luego globo en la ciudad de París (1783), que
por Nollet, en la que se indican los 0° co- serían emuladas luego por Jeffries y
mo punto de congelación del agua y los Blanchard al año siguiente en Londres.
80° como punto de ebullición.
Las primeras observaciones sistemá-
Pero sin duda la escala termométrica ticas, no obstante, se realizaron mucho
más extendida hoy en día es la que Cel- antes de que tuviera lugar este especta-
sius realizó en 1736, tomando el punto cular desarrollo tecnológico. Las prime-
de 0 °C como punto de ebullición del ras referencias al respecto datan de
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agua y los 100 °C como punto de conge- 1337, y proceden de Gran Bretaña. En
lación. La escala sufrió una modifica- España existen manuscritos en la Biblio-
ción posterior de manos de Linné, de teca Nacional que constituyen la primera
manera que el punto de 0 °C pasó a de- referencia de este tipo de observaciones
terminar el punto de congelación del en nuestro país, y fueron realizados por
agua y los 100 °C el de ebullición. Diego de Palominos entre 1556 y 1595
en Jódar, provincia de Jaén.
Durante el siglo XVIII se desencade-
nó una vorágine creativa en el campo de Sin embargo, el uso de aparatos me-
la invención de aparatos meteorológi- teorológicos para llevar a cabo estas ob-
cos: Pitot, en 1732, inventó el tubo de servaciones no se llevó a cabo hasta el
aspiración de viento; Lambert, en 1769, año 1664 en París, y en 1692 en Breslau
comenzó sus trabajos sobre higrometría; (Alemania). Las primeras medidas plu-
en 1781, Six presentó su doble termóme- viométricas surgieron en Padua (Italia)

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en 1725, y continúan hasta la actualidad, su velocidad en kilómetros o millas por


siendo la serie de observaciones más lar- hora.
ga de la historia.
August, en 1825, inventó el psicró-
El primer intento de crear una red de metro, aparato capaz de medir la hume-
estaciones de observación meteorológi- dad del aire empleando un termómetro
ca en España fue acometido por Fran- seco y otro húmedo, y que se sigue utili-
cisco Fernández Navarrete en el año zando en la actualidad. Dos años más
1735, bajo el patrocinio de la Real Aca- tarde, Pouillet, con su primitivo pirhe-
demia de Medicina de Madrid, pero fra- liómetro, consiguió determinar la cons-
casó por al presentarse dificultades para tante solar. En 1847 Vidi construyó su
adquirir los barómetros con que se pre- aneroide, un barómetro de cápsula vacía
tendía equipar cada estación. que serviría como modelo para los pos-
teriores barómetros y altímetros.
A finales del siglo XVIII, un Elector
del Palatinado consiguió crear una red No todo en la historia de la meteoro-
de estaciones meteorológicas con cua- logía han sido descripciones de fenóme-
renta puntos de observación distribuidos nos e invenciones de aparatos de medi-
por toda Europa. Esta red se mantuvo da. La curiosidad científica obligaba a
activa entre 1781 y 1795, y fue la segun- profundizar en las relaciones y causas de
da de la historia, después de la ya men- los fenómenos previamente descritos.
cionada red del Duque de Toscana. De esta manera, los ya mencionados Pa-
dre Urdaneta y Padre Acosta intentaron
Las redes nacionales de observato- ahondar en la relación entre los vientos
rios meteorológicos no aparecieron y se alisios y los contraalisios. En 1686, Ha-
asentaron hasta entrado el siglo XIX, y lley estableció el calentamiento de las
con el tiempo fueron extendiéndose y regiones tropicales como causa más po-
generalizándose, llegando incluso a in- sible de estos vientos. Posteriormente, el
cluir observatorios dentro de los océa- americano Maury organizó un congreso
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nos, establecidos en barcos tanto de mundial y un centro al que los barcos


tránsito como fijos. entregaban sus diarios de a bordo, con la
intención de elaborar con sus datos esta-
La descripción de fenómenos meteo-
dísticas sobre los vientos dominantes en
rológicos y los avances tecnológicos
cada sector delimitado por dos paralelos
continuaron durante el siglo XIX . En
y dos meridianos de 5° de arco. Con esta
1805, el almirante inglés Beaufort esta-
información se logró trazar mejores ru-
bleció la escala de vientos que lleva su
tas marítimas para los barcos de vela.
nombre, en la que se distinguen doce
grados diferentes de fuerza en función Dampier, en 1687, y Redfield en
de las maniobras que los vientos obliga- 1840, profundizaron en el conocimiento
ban a realizar en los barcos de vela. Pos- de los huracanes y ciclones tropicales,
teriormente se elaboró una escala similar fenómenos meteorológicos que causa-
para los vientos en tierra, en función de ban grandes pérdidas, llegando a la con-

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clusión de que consistían en torbellinos go se extendió a todas las naciones desa-


descomunales. Otros estudiosos de estos rrolladas.
fenómenos fueron los Padres Faura y
Laguen, en Filipinas, y Viñés, en Cuba. Con toda esta base de descripciones,
tecnología e investigación científica de
Dalton, en 1793, comenzó a estudiar los fenómenos meteorológicos, empeza-
las leyes de los gases, que luego serían ron a surgir en el siglo XIX las primeras
aplicadas al estudio del aire. Fueron teorías meteorológicas.
también importantes las ascensiones en
Buys-Ballot, en 1860, desarrolló la
globo de Glaisier, llevadas a cabo en In-
ley bárica de los vientos, que relacionaba
glaterra desde 1862, y más aún las efec-
la dirección de éstos con las líneas isoba-
tuadas con globos sonda por Assmann
ras. Son destacables en ese mismo siglo
en Alemania y Teisserenc de Bort en
los avances de Guldberg y Mohn,
Francia, que a comienzos del pasado si-
Sprung, Helmholtz y Ferrer, y en el siglo
glo XX posibilitaron el estudio de las le-
siguiente los de Margules, Ekman, Bjerk-
yes termodinámicas de la atmósfera y el
nes, Hesselberg, Sverdrup y Exner. Entre
descubrimiento de la existencia de la es-
éstos, merece especial atención el esque-
tratosfera.
ma de borrasca elaborado por Bjerknes,
El primer mapa sinóptico fue elabo- en el que se distinguía una masa de aire
rado por Brandes en 1820, y en él repre- cálida y otra fría separadas por un frente.
sentó la localización de diversos fenó- Con este esquema que hoy nos resulta
menos meteorológicos descritos en tan familiar podemos decir que comenzó
distintos observatorios. Pero fue Lever- la era de la meteorología moderna.
nier quien, tras el hundimiento del bu-
Mientras, Hertz, Helmholtz, von Be-
que Henri IV en el Mar Negro durante la
zold y Emden avanzaban en el campo de
guerra de Crimea, y por encargo de Na- la termodinámica atmosférica. Helmholtz
poleón III, realizó una serie de mapas en propuso el movimiento ondulatorio de la
los que se podía observar la evolución
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atmósfera, causado por la gravedad y por


de la perturbación atmosférica causante la acción tangencial del viento, y Solberg,
del desastre. La metodología de Lever- en 1928, incorporó a esa explicación la
nier despertó grandes expectativas, pero consideración de la fuerza de inercia de-
el desconocimiento de las leyes de las bida a la rotación del globo terráqueo.
borrascas y la precariedad de las redes
meteorológicas y de comunicaciones El cerco al que se vio sometida Ale-
dieron lugar a posteriores fracasos en la mania durante la Primera Guerra Mun-
predicción de catástrofes mediante la dial obligó a esta potencia a realizar un
aplicación de este sistema, lo que supuso gran esfuerzo en el desarrollo de estu-
una gran decepción. Pese a todo, pode- dios aerológicos (conviene recordar el
mos considerar a estos dos autores como importante impulso que la aviación ex-
los pioneros en la elaboración de mapas perimentó durante este período). En esta
meteorológicos diarios, práctica que lue- época, Bjerknes profundizó en el estudio

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de los frentes de ataque de las masas de método isentrópico para la predicción


aire, creando la escuela noruega de me- del tiempo, y creó en Suecia un Servicio
teorología. Químico de la Atmósfera.
Una nueva Guerra Mundial en 1939 Conviene destacar la importancia que
forzó a la realización de más esfuerzos la aviación tuvo en el avance de la mete-
en los estudios meteorológicos. El desa- orología, cuya expresión final sería el
rrollo en esta época de tecnologías como inicio de la carrera espacial y el uso de
el radar posibilitó, junto con el empleo satélites, imprescindibles hoy día en la
masivo de radiosondas, alcanzar un ma- investigación meteorológica y en la ela-
yor nivel de detalle en la aerología y me- boración de predicciones.
teorología sinóptica, que comenzaron a
Además del ya mencionado desarro-
estudiar y a describir las capas de aire
llo de la meteorología sinóptica, también
más alejadas del suelo. De esta manera,
la climatología ha experimentado en el
el número de mapas meteorológicos au-
siglo XX grandes avances gracias a auto-
mentó vertiginosamente, especialmente
res como los austríacos Hann y Conrad,
en Alemania y EEUU.
los alemanes Köppen y Geiger, el
Rossby, meteorólogo de origen sueco francés Angot y los norteamericanos
afincado en Norteamérica, desarrolló el Thornthwaite y Landsberg.
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CAPÍTULO 2

EL CLIMA

Podríamos definir el clima de un lu- de forma que hace millones de años el


gar como el conjunto de manifestaciones clima era totalmente diferente al de la
atmosféricas y meteorológicas que en él actualidad. No obstante, a lo largo de la
suceden. historia, los cambios climáticos han sido
poco drásticos, consistiendo más bien en
El clima define numerosos elementos ligeras variaciones u oscilaciones. Así,
y factores condicionantes del medio am- por ejemplo, desde el establecimiento de
biente, por lo que ambos están íntima- las redes de observación meteorológica
mente ligados, como se verá a lo largo apenas se ha observado un incremento
de esta obra. de la temperatura media de la Tierra du-
Para la determinación de los climas rante el siglo pasado, dato que se confir-
se emplean los valores medios de los ma a la vista de la disminución del área
distintos elementos meteorológicos me- ocupada por los glaciares en las grandes
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didos durante un período de tiempo que, cordilleras.


según lo acordado en la Conferencia In-
ternacional de Directores de Servicios No sería descabellado, por tanto,
Meteorológicos celebrada en Varsovia considerar la climatología como rama de
en 1935, ha de ser de 30 años. De esta la ciencia estrechamente vinculada a la
manera, si los valores medios hallados geografía (ciencia cuyo objeto es el estu-
para dos treintenios distintos resultan di- dio de la Tierra y sus habitantes) o sim-
ferentes, se habla de la aparición de una plemente como una parte de ésta, de ma-
oscilación climática. nera que la climatología sería la parte
geográfica de la meteorología.
Como ya hemos mencionado en epí-
grafes anteriores de esta parte de la obra, Los componentes en que se descom-
durante los distintos períodos geológicos pone el clima para su estudio se denomi-
se han sucedido los cambios climáticos, nan elementos climatológicos, antes ci-

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tados. Estos elementos son la radiación Tierra respecto al Sol. De todos es cono-
solar e irradiación terrestre, la tempera- cido que la Tierra describe dos tipos de
tura, la humedad del aire, el viento, las movimiento de giro: En torno al Sol, la
nubes, las precipitaciones, tanto vertica- Tierra se mueve siguiendo una órbita li-
les como horizontales, la temperatura y geramente excéntrica, denominada
humedad del suelo, la composición quí- eclíptica, que sufre variaciones cíclicas
mica del aire y de las precipitaciones, (a escala de 97.000, 40.000 y 21.000
los fenómenos luminosos de la atmósfe- años), lo que puede explicar fenómenos
ra, la electricidad del aire y las radiacio- climáticos de gran envergadura, como
nes cósmicas que llegan hasta la superfi- las glaciaciones; pero es la rotación del
cie de nuestro planeta. globo terráqueo la que más determinante
resulta para los climas, al originar las
La lista de elementos climatológicos,
variaciones estacionales. Concretamen-
como vemos, es larga y compleja, y por
te, la existencia de las estaciones tiene
ello, a efectos prácticos, suelen obviarse
su explicación en el ángulo de inclina-
la mayor parte de ellos, centrándose las
ción del eje de rotación de la Tierra res-
observaciones básicas en la temperatura
pecto a la perpendicular del plano defi-
del aire y en las precipitaciones, que son
nido por la eclíptica. Dicho eje no es
los elementos aparentemente más influ-
perpendicular al plano de la órbita en
yentes en la biosfera, aunque última-
torno al Sol, sino que forma un ángulo,
mente se están tomando datos mucho
estimado en 23,5°, con dicha perpendi-
más completos referentes a humedad re-
cular. Como consecuencia de esto, la
lativa, vientos, etc., ampliándose la lista
cantidad de radiación que llega a la su-
con los factores climáticos como la lati-
perficie sufre cambios mensuales, de tal
tud y otros, como ahora veremos.
forma, que a diferentes latitudes se ob-
Los elementos climatológicos son las servarán diferentes variaciones en la
variables que componen el clima, y es longitud del día con el transcurrir del
preciso diferenciarlos de los factores cli- año, así como en los ciclos climáticos de
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matológicos, que son características fi- las estaciones: En zonas próximas a los
jas y determinantes del clima de un lu- polos, al menos una vez al año existe un
gar. Los factores climatológicos son, por período de 24 horas de luz solar, y otro
tanto, los responsables de los valores to- similar de oscuridad, mientras que en los
mados por los elementos climatológicos, polos los períodos de luz y oscuridad
tanto puntuales como promedio, y en de- duran seis meses.
finitiva serán el principio causal del cli-
ma de un lugar. El ángulo de inclinación del eje de
rotación determina los paralelos corres-
Dentro de estos factores climatológi- pondientes a los trópicos (23,5° norte el
cos, tal vez el de mayor importancia sea de Cáncer y 23,5° sur el de Capricor-
la latitud geográfica. Conviene recordar nio), latitudes en las que la radiación so-
que la causa fundamental del tiempo at- lar incide perpendicularmente sólo du-
mosférico es la posición relativa de la rante los solsticios (21-22 de junio para

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el trópico de Cáncer y 22-23 de diciem- sea el aislamiento del lugar respecto a


bre para el de Capricornio). los vientos marinos, cargados de hume-
dad, más marcadas serán las oscilacio-
La latitud, en definitiva, al determinar
nes estacionales.
el ángulo de incidencia de la radiación
solar hace que el calentamiento de la su- Con todo esto podemos hacernos una
perficie de la Tierra sea mayor o menor. idea sobre la complejidad del clima, te-
Hasta tal punto es importante este factor, ma que se pretende abordar en este libro
que en la Grecia Clásica fue empleado haciendo especial hincapié en la impor-
por los geógrafos para delimitar en la su- tancia de su conocimiento para la defen-
perficie terrestre una zona tórrida, otra sa del medio ambiente, para el estudio y
templada y otra glaciar (el vocablo clima planificación racionales de las activida-
en griego significa inclinación). des humanas y para la búsqueda de siste-
Otro factor climático significativo es mas productivos de mayor rendimiento.
la altitud, tanto referida al nivel del mar
Sería conveniente realizar un último
como a los lugares circundantes al punto
apunte sobre las consideraciones globa-
de observación. Con la altitud van va-
les del clima, objeto de este epígrafe:
riando la temperatura y la humedad, así
Tenemos un buen conocimiento del cli-
como la turbulencia de la atmósfera.
ma a gran escala, pero la extrapolación
También las características del suelo de este conocimiento a escalas más finas
constituyen un factor climatológico im- resulta inapropiada, dado que los facto-
portante. La composición geológica, la res climáticos a considerar variarán a
cubierta vegetal o las capas de nieve medida que tomemos mayores niveles
pueden, por ejemplo, modificar el albe- de detalle. En escalas más pequeñas co-
do, o las condiciones de humedad. menzarán a cobrar relevancia aspectos
como el tipo de vegetación, la orografía,
Un cuarto factor digno de considera-
la proximidad a cursos de agua, etc.,
ción es la orientación del suelo y su gra-
consideraciones que resultan absurdas al
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do de exposición. Al igual que ocurría


hablar del clima a escala global o al ha-
con la latitud geográfica, la colocación
blar de macroclimas. Por ello, para cada
del suelo frente al Sol modifica la inci-
situación particular será preciso conside-
dencia de la radiación solar y puede dar
rar una escala adecuada, así como las in-
lugar a un calentamiento mayor o menor.
teracciones de la zona objeto de estudio
Podemos recordar a este respecto las no-
respecto a la matriz en que se encuentra
tables diferencias que se establecen entre
incluida. Para cada tipo de clima local se
la solana y la umbría en los montes.
debe estudiar la implicación del entorno
El último factor climatológico que y se deben analizar tantos matices como
consideraremos es la continentalidad o sea menester. Es precisamente en esca-
grado de alejamiento del lugar de obser- las locales o microclimáticas donde
vación respecto a océanos, mares y otras nuestro conocimiento sobre el clima se
grandes masas de agua. Cuanto mayor enfrenta a un auténtico reto.

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EL CLIMA Y EL MEDIO AMBIENTE. BASES DE PARTIDA

CAPÍTULO 3

INTERACCIONES ENTRE LA ATMÓSFERA


Y LA SUPERFICIE TERRESTRE

En el capítulo anterior ya hemos men- terrestre puede originar interacciones


cionado la importancia que tiene el suelo con distintos compuestos atmosféricos,
como factor climático, y en capítulos agravando localmente ciertos problemas
posteriores de esta obra iremos viendo de contaminación. La atmósfera, por
cómo la atmósfera y el clima, en la medi- otra parte, puede intervenir, disminuyen-
da en que se ve afectado por los cambios do la concentración de contaminantes al
producidos en aquella, interaccionan con dispersarlos por acción de los vientos,
la superficie terrestre, interfiriendo, en pero en determinadas circunstancias esta
último término, con los procesos y ele- dispersión puede provocar la llegada de
mentos que integran los ecosistemas. los contaminantes hasta sistemas ecoló-
Existe, como vemos, un flujo de interac- gicos alejados del punto de emisión,
ciones bidireccional establecido entre la causando alteraciones que no siempre
atmósfera y la superficie de nuestro pla- resultan evidentes, pues el efecto de una
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neta, de manera que los procesos que tie- perturbación sobre un ecosistema depen-
nen lugar en cada uno de estos elementos de tanto de la naturaleza y de la magni-
no podrían explicarse sin el otro. tud de aquella como de la capacidad del
ecosistema para absorber y minimizar el
Como ejemplo del estrecho vínculo impacto recibido.
entre estos dos componentes de nuestro
planeta, podríamos citar alteraciones co- En todo caso, el aumento en la canti-
mo el agujero en la capa de ozono, loca- dad de rayos ultravioleta que llegan has-
lizado en altas latitudes, que es causante ta la superficie terrestre originará deter-
de una mayor permeabilidad de la at- minadas alteraciones en los procesos
mósfera frente a los rayos ultravioletas, que tienen lugar en ella, afectando a los
dañinos para ciertas formas de vida. El seres vivos, al medio físico y a las inte-
incremento de los niveles de radiación racciones propias de cada ecosistema.
ultravioleta que llega hasta la superficie En consecuencia, hasta los propios ci-

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Tratado de climatología aplicada a la ingeniería medioambiental Mariano Seoánez Calvo

clos biogeoquímicos se verán perturba- los niveles de CO2 en la atmósfera, cau-


dos de una u otra forma. Profundizare- sante en gran medida, según apuntan los
mos en los efectos de la disminución de expertos en cambio climático, del efecto
la capa de ozono en capítulos específi- invernadero y del calentamiento global
cos de este libro. experimentado durante el último siglo.
Al mismo tiempo que el agujero de la Con esta explicación pretendemos
capa de ozono afecta a la superficie te- poner de manifiesto, dentro de la com-
rrestre y a la vida que ésta alberga, las plejidad de los fenómenos tratados, có-
condiciones de esa superficie tienen mo atmósfera y superficie terrestre son
también su efecto sobre la ozonosfera: elementos estrechamente vinculados, in-
existe una teoría en virtud de la cual el concebibles como unidades aisladas la
hecho de que el agujero de la capa de una de la otra. Al fin y al cabo, la exis-
ozono se localice precisamente en altas tencia de la atmósfera, tal como la cono-
latitudes, estaría producido por las pecu- cemos, es consecuencia en gran parte de
liares características de la irradiación so- la aparición de ciertas formas de vida so-
lar y del albedo de la superficie en esas bre la superficie de la Tierra, que a su
regiones del planeta. Hay también evi- vez han podido evolucionar y prosperar
dencias de la relación existente entre la gracias a la protección proporcionada
radiación ultravioleta y el incremento de por la atmósfera.
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SEGUNDA PARTE

Ciencias y tecnologías
de base.
Aplicaciones en el análisis
climático
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CIENCIAS Y TECNOLOGÍAS DE BASE. APLICACIONES EN EL ANÁLISIS CLIMÁTICO

CAPÍTULO 4

FÍSICA Y TERMODINÁMICA ATMOSFÉRICA

4.1. BASES GENERALES La Termodinámica se ocupa ahora de


todo lo relacionado con las transforma-
Desde que la termodinámica, como ciones de la energía.
parte de la Física, nació como ciencia
Los sistemas se modifican al cambiar
hace casi 200 años, a la actualidad, en
los valores de las magnitudes que, en
que se utiliza como ciencia de base en la
nuestro caso de la climatología en rela-
Climatología y en la Meteorología, la
ción con el medio ambiente, básicamen-
evolución y el avance de los conoci-
te son la temperatura, el volumen, la pre-
mientos en esa ciencia mecánica del ca-
sión y la masa. Así, el cambio será
lor han sido enormes.
patente en los estados sólido, líquido o
En principio, todo se basó en el cono- gaseoso (vapor) del agua presente en el
cimiento y en las posibles aplicaciones medio ambiente.
del vapor, cosa que luego se extendió a
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Las transformaciones y cambios de


sectores fundamentales como el de la
estado pueden ser reversibles, irreversi-
energía.
bles, abiertos o cerrados, en función de
En estos primeros años del siglo XXI sí existe o no equilibrio entre la tempera-
estamos volcados en el tema de la ener- tura y la presión, o de sí el estado final
gía en todas sus formas: las limpias y re- del sistema es distinto o igual al inicial.
novables y las sucias y no renovables, y
Si ya tratamos, dentro de estos con-
en todo lo que esto conlleva.
ceptos, del aire atmosférico, debemos
El desarrollo humano necesita ener- considerarlo, con la ciencia meteorológi-
gía para mantener y mejorar la calidad ca, como una mezcla de dos gases per-
de vida: Calor transformado en energía fectos: el aire seco y el vapor de agua.
para los cultivos, energía eléctrica, ener- Ambos aportan sus características espe-
gía mecánica, etc. cíficas. El primero a su vez es una mez-

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cla de varios componentes naturales ga- F


seosos, sólidos y líquidos, que muchas P = ᎏ , por lo que, al multicar, tendre-
S
veces va acompañado de componentes mos: PdV = Fdl
no naturales generados en las actividades
humanas, como son los agentes contami- Pero, a su vez, Fd es el trabajo dW
nantes. El segundo componente, el vapor que realiza el gas al dilatarse, con lo que
de agua, se presenta cambiando de esta- obtenemos dW = PdV.
do con facilidad, absorbiendo o liberan- Si el cambio de volumen en la expan-
do calor en cada uno de estos cambios. sión del gas es de V1 a V2, tendremos:
Al mezclarse el aire seco y el vapor
de agua, crean el medio para que los se- W1,2 = dW = 
v
v
 V2

V1
PdV
res vivos terrestres puedan vivir, pues la
El trabajo que realiza un gas al retra-
respiración en los animales, y la transpi-
erse o al expandirse depende de las tra-
ración y la evapotranspiración en plantas
yectorias que haya tenido desde su situa-
y suelos, son procesos condicionantes de
ción inicial a la final, que pueden ser
la vida.
infinitas al no tratarse de masas rígidas,
Las leyes y los procesos termodiná- por lo que dW = PdV no es una diferen-
micos son, pues, fenómenos que rigen y cial exacta.


condicionan gran parte de los procesos V2
climáticos, siendo fundamentales en los W= PdV = P(V2 – V1)
V1
procesos bióticos ligados al clima.
El trabajo reversible puede presentar-
se en situaciones específicas como las
4.2. ENERGÍA Y TRABAJO. siguientes:
CASOS ESPECÍFICOS
a) A presión P constante (isobárica),
La energía está formada por una es- tenemos P = cte. y d P = 0
tructura discontinua, y es emitida y ab-
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Pero si T2 es la temperatura final y


sorbida por los cuantos (un cuanto es la T1 es la temperatura inicial de la
cantidad mínima de energía que puede masa de gas, sabemos que:
transportar una radiación).
P
Los gases se retraen al ceder calor, es T2 – T1 = ᎏ (V2 – V1)
R
decir, al enfriarse, y se dilatan al absor-
ber calor. Cuando se dilatan aumentan siendo R una constante específica
su volumen. Si una masa de gas de su- del gas, por lo que
perficie S y volumen V se dilata un es-
W = R (T2 – T1)
pacio dl, el aumento de volumen será:
dV = Sdl. Si el calor total es Q, será
Si el gas está sometido a una presión
P con una fuerza F ejercida sobre él, será Q = cp (T2 – T1),

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siendo cp el calor específico (verda- y dQ = PdV = dW


dero) a presión constante. Y además,
La energía interna será constante,
pues la temperatura lo es.
dQ = cp dT = γ cv dT.
d) A calor constante (adiabática), te-
b) A volumen V constante (isócora), nemos Q = cte y dQ = 0
tenemos V = cte y dV = 0
W=  V2
PdV y PVγ = P1V1γ, siendo


V1
V2
W= PdV = 0 cp dT = VdP y cv dT = –PdV
V1

Q = cv (T2 – T1), siendo cv el calor c p = Calor específico a presión


específico a volumen constante. constante
dP dV
En este caso no existe trabajo exte- Por otra parte, ᎏ + γ ᎏ = 0, y
rior, y el calor, absorbido o despren- P V
dido, según el caso, solo hace variar si se integra, lnP + γ lnV = cte, por
la energía interna del gas. lo que
Así, será: PV _ = cte, que es la ecuación de
Poisson.
dQ = cv dT
También podemos indicar que en un
régimen permanente la temperatura T es
c) A temperatura constante (isoter-
independiente de tiempo, con lo que será
ma), será T = cte y dT = 0
válida la ecuación de Laplace: ∇2T = 0.
dW = PdV, pero como PV = RT, Si la fuente de calor uniformemente
donde T es la temperatura absoluta, repartida se encuentra en el medio consi-
tendremos: derado, y siguiendo en el régimen per-
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manente, podemos establecer otra forma


RT RT de la ecuación de Poisson:
P = ᎏ y dW = ᎏ dV,
V V
por lo que ∇2T + Qm\K = 0, siendo:

W=  V2

V1
RT V2
ᎏ dV = RT · ln ᎏ
V V1
∇ = Laplaciana
Qm = Cantidad de calor producida por
unidad de tiempo y por unidad de
V2
El calor será Q = AW = ART ln ᎏ , volumen
V1
K = Conductividad térmica
siendo A el equivalente térmico de
la unidad de trabajo, de valor En un proceso adiabático, el calor es-
1/427 Kcal. (kgm)–1 pecífico (ce) es ce = 0, pues el calor con-

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tenido en la masa de gas es constante e φh = Densidad de flujo de calor convecti-


independiente de la temperatura. vo en el aire.
Por lo que se refiere al aire, objeto fi- L = Calor latente de vaporización del
nal de estos epígrafes, debemos tener en agua.
cuenta que el calor específico del aire
seco es prácticamente constante según la φw = densidad de flujo convectivo del va-
temperatura, siendo: por de agua.
∂T
cpaire seco = 0,24 cal/g · K–1
∂t 
ρch ᎏ = Variación del calor almace-
cvaire seco = 0,17 cal/g · K–1
nado en la cubierta vegetal o en el suelo
Además, hemos de indicar que la ma- desnudo.
yoría de los procesos atmosféricos tie- Si no existe variación de calor, esta-
nen variaciones de presión, temperatura remos en situación de equilibrio térmi-
y volumen, y en este caso casi todos son co, por lo que será entonces:
de tipo adiabático.
E + φs + φh + Lφw = 0
4.3. BALANCES DE ENERGÍA
que es la ecuación del balance de ener-
El balance energético de un cuerpo es gía en un instante dado. Si queremos in-
la suma algébrica de los flujos energéti- tegrar el balance de energía en un plazo
cos que intercambia con su entorno, es dado (día, noche, o incluso más tiempo),
decir, ese balance se puede considerar se sustituyen las densidades de flujo de
como la variación de su energía interna. calor por cantidades de calor, y la radia-
ción neta por la exposición energética
Aplicado a problemas climatológicos neta, quedando entonces:
en relación con el medio, si analizamos
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esos flujos energéticos en lo que se re- H + Qs + Qh + LQw = 0, siendo:


fiere a una cubierta vegetal o a un suelo
desnudo, será:
H = Exposición energética neta.
ρch (∂T\∂t) = E + φs + φh + Lφw, siendo: Qs = Cantidad de calor en el suelo (de
conducción).
ρ = Masa específica.
Qh = Cantidad de calor en el aire (con-
ch = Capacidad térmica másica. vección).
T = Temperatura.
L = Calor latente de vaporización del
E = Radiación neta. agua.
φs = Densidad de flujo de calor en el sue- Qw = Cantidad de calor en el vapor de
lo por conducción. agua (convección).

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La radiación neta efectiva se obtiene brio entre la fase gaseosa y la fase líquida
de: Ee = ED – EO, del agua, se consideran gases perfectos.
donde: Así pues, el aire cumple la ecuación
de estado de los gases perfectos, que aso-
Ee = Radiación neta (efectiva) de onda
cia el volumen del gas, su temperatura y
larga.
su presión si existe equilibrio térmico:
ED = Contrarradiación de onda larga.
m
PV = ᎏ RT
EO = Radiación de onda larga emitida por M
la cubierta vegetal o por el suelo.
siendo:
Por otra parte, Eo= εσT s
4
P = Presión del gas.
donde:
V = Volumen de la masa de gas.
ε = Emisividad en onda larga, que para
m = Masa del volumen V del gas.
vegetación y suelo normales oscila
entre 0,90 y 1 (este último caso co- M = Masa molar del gas: para el aire se-
rresponde al cuerpo negro). co es 0,029 kg/mol y para el vapor
de agua es 0,018 kg/mol.
σ = Constante de Stefan-Boltzman (es
5,6698 · 10–8 W/m2 · K–4). R = Constante de los gases perfectos,
de valor 8,314 J/K · mol–1.
Ts = Temperatura efectiva de radiación
en la superficie. T = Temperatura del gas.
Si n = Número de moles del gas, es
4.4. ECUACIÓN DE ESTADO m
n= ᎏ
DE LOS GASES (PERFECTOS). M
LEY DE DALTON
m
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Por otra parte, ρ = ᎏ , siendo


Cuando se estudia el aire atmosférico, V
se debe tener en cuenta que es una mezcla
ρ = Masa volúmica del gas (en
de gases sometidos a las leyes de la física.
kg/m3).
Por otra parte, ese aire atmosférico
MP
contiene vapor de agua, hecho que de- Será entonces ρ =, ᎏ
termina su intercambio con la cubierta RT
vegetal, por lo que su presencia y con- ρ oscila, normalmente entre 1,29 kg/m3
centración es un factor vital para mu- si la presión es 1013,25 hPa, a 0 °C y si el
chos seres vivos. aire está seco, y 1,19 kg/m3 si estamos a
25 °C.
En conjunto, la fase gaseosa del aire y
su vapor, menos en el caso en que haya Según la Ley de Dalton, la presión
saturación, es decir, salvo si existe equili- total de una mezcla de gases es igual a la

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suma de las presiones parciales de los en el aire atmosférico en cualquiera de


gases que constituyen la mezcla, siendo sus tres estados físicos en función de las
la presión parcial la que tendría uno de condiciones existentes de temperatura y
los gases si ocupara el volumen V a la presión, pasando de uno a otro lógica-
temperatura T. mente absorbiendo calor o despidiéndo-
lo en función del sentido del paso al es-
Así, será:
tado siguiente.

Σ ᎏ
M 
mi
P = εPi PV = i RT, El agua tiene un calor latente de eva-
i poración o calor másico de vaporización
partiendo de que PiV = ni RT. L de valor Lv = 2,501 MJ/Kg a 0 °C.
Al final se llega a que: Asimismo tiene un calor latente de
fusión Lf = 0,334 · 106 J/Kg.
PA = Pa + Pv.
Con estas bases vemos que para eva-
PA = Pa + e, porarse el agua desde los planos de agua
como el mar, los ríos, los embalses o los
siendo: lagos, de una cubierta vegetal o del sue-
lo desnudo, necesita una fuerte cantidad
Pa = Presión parcial del aire seco.
de energía en forma de calor, que será
Pv = Presión parcial del vapor de agua. tomado del aire o de los propios planos
de agua.
PA = Presión del aire atmosférico.
Si se trata de una condensación, se
e = Tensión parcial del vapor de agua o
desprende calor, que será tomado por el
presión parcial del vapor de agua en
aire.
el aire.
La tensión de vapor en equilibrio con
Esta última ecuación, como ya he-
el agua líquida o tensión de vapor satu-
mos indicado, es válida salvo en situa-
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rante solo depende de la temperatura, y


ciones de saturación, es decir, no se pue-
las variaciones en función de esta última
de aplicar cuando existe equilibrio entre
se pueden representar mediante la fór-
las fases líquida y gaseosa del agua.
mula de Clapeyron-Clausius.
de
4.5. EL VAPOR DE AGUA L = T(Vs – Vᐍ) ᎏ , siendo:
dT
EN LA ATMÓSFERA:
VAPORIZACIÓN L = Calor másico de vaporización (ca-
Y SATURACIÓN. ECUACIÓN lor latente de vaporización).
DE CLAPEYRON-CLAUSIUS T = Temperatura absoluta.
Ya hemos indicado en otro apartado Vv = Volumen másico de la fase gaseo-
de este capítulo que el agua se presenta sa, en m3/Kg.

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Vᐍ = Volumen másico de la fase líquida, e(T) = 6,107 · 107,5T/(237,3+T) (Tetens)


en m3/Kg. 8,82

  
T
e(T) = 6,107 1 + 
2 sen ᎏ (Alt),
e = Tensión de vapor en equilibrio. 3
Si consideramos el vapor de agua co- siendo eo = 6,107 hPa (es e a 0 °C)
mo un gas perfecto, y si despreciamos
V_, podremos tener:
1 RT 4.6. PRIMER PRINCIPIO
Vv = ᎏ = ᎏ , siendo: DE LA TERMODINÁMICA
ρw Mw · e
ρw = Masa específica del vapor de agua En la atmósfera, al tratarse esta de
una mezcla de gases sometida a varia-
Mw = Masa molar del agua,
ciones continuas de temperatura, presión
ya que antes hemos indicado que y volumen, es totalmente válido el Pri-
mer Principio de la Termodinámica, que
m MP
ρ= ᎏ = ᎏ es una forma del principio de conserva-
W RT ción de la energía aplicado a procesos
Combinando las dos ecuaciones, pode- que se desarrollan a temperatura cons-
mos tener: tante. El Principio establece que la ener-
gía se conserva siempre, independiente-
de L Mw dT mente de los cambios intermedios que
ᎏ=ᎏ ᎏ
e R T2 existan en un proceso y teniendo en
cuenta la energía interna U, de manera
A partir de esta fórmula, y conside-
que ΔU = Q – W, y se podrá escribir que
rando L = cte (a una temperatura dada),
dQ = dU + dW.
b
ln e(T) = a – ᎏ , y si L decrece con la Este proceso ya se indicó en otro
T
apartado de este mismo capítulo, pudién-
temperatura, Dupré obtuvo la fórmula
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dose entonces enunciar el Principio así:


b
ln e(T) = a – ᎏ – c lnT, donde a, b y c La variación de la energía interna U
T
pueden ser los coeficientes de Alt, que- de un sistema es igual al calor Q des-
dando así la ecuación: ln e(T) = 55,592 – prendido o absorbido por el sistema me-
nos el trabajo W realizado por el sistema
6.821,520
– ᎏᎏ – 5,135 lnT o sobre el sistema.
T
Si se quieren aplicar fórmulas simpli-
ficadas, las de más uso son: 4.7. LEY DE JOULE E IGUALDAD
DE MAYER
 
e aT
log ᎏ = ᎏ
eo b+T
La energía interna de un gas perfecto
7,45T/(235+T)
e(T) = 6,107 · 10 (Magnus) solo depende de la temperatura, siendo

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independiente de la presión y del volu- 4.8. EVOLUCIÓN


men. DE LA TEMPERATURA
DE LAS PARTÍCULAS
Si tenemos transformaciones abiertas ATMOSFÉRICAS
isotermas, la energía interna no varía.
Así pues, Cuando se desplaza una partícula at-
mosférica, si le aplicamos el Primer
yU Principio de la Termodinámica dQ = dU
ᎏ =0
∂P + dW, vemos que la energía que pueda
recibir en forma de calor la consumirá
yU
ᎏ =0 en realizar un trabajo y en aumentar su
∂T energía interna.
yU dU Utilizando la Ley de Joule y la Igual-
ᎏ=ᎏ
∂P dT dad de Mayer, y considerando que esta-
mos en un proceso reversible,
y se puede expresar la Ley de Joule:
dU = cv dT , dU = cvdT

dQ dQ dU
siendo cp = ᎏ y cv = ᎏ = ᎏ
dW = PdW
dT
T
dP
dW = RT ᎏ – ᎏ
P  
dT dT dT RT
V= ᎏ
Si llamamos H a la entalpía o energía P
indicada por H = U + P · V, ésta será una dQ RT
y finalmente, dT = ᎏ + ᎏ dP, de
función de estado, y si tenemos una cp Pcp
transformación reversible, será: dH = donde se puede obtener la variación de la
= dU + PdV + VdP = dQ + VdP, por lo temperatura de una partícula de aire seco.
que el Primer Principio de la Termodi-
námica lo podremos expresar así: dQ =
= dH – VdP. 4.9. EL AIRE ATMOSFÉRICO
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Mayer obtuvo la igualdad o relación


4.9.1. El aire seco
de su nombre indicando que dQ = cp
dT – VdP, considerando P = cte (dP = 0)
y con valores de cp (o de cv) ya indicados Si una partícula de aire seco asciende
en otros apartados de este capítulo. en la atmósfera, se produce una expan-
sión adiabática, en la que dP < 0, y se
Estas fórmulas y el Primer Principio enfría, es decir, dT < 0.
de la Termodinámica tienen aplicacio-
Si desciende existe una compresión,
nes múltiples en materia climática en
en la que dP > 0, y se calienta, es decir,
función de las condiciones que se esta-
dT > 0.
blezcan: isobaras, isotermas, isócoras o
adiabáticas, ya explicadas en otros La variación de temperatura se ob-
apartados. tendrá del gradiente adiabático seco

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ΔT La humedad relativa es
γ = ᎏ , y es del orden de 1 °C/100 m,
ΔZ ea
siendo ΔZ la variación de la altitud. Hr = 100 ᎏ , donde:
e(Ta)
Hemos de recordar lo indicado en Hr = humedad relativa.
otros epígrafes de este capítulo, en el
sentido de que el aire atmosférico es una ea = Tensión de vapor.
mezcla de un gas perfecto, que es el aire Ta = Temperatura.
seco, con otro que es el vapor de agua,
resultando así el aire húmedo. e(Ta) = Tensión de vapor saturante a la
temperatura Ta.
Si el aire está seco,
4.9.2. El aire húmedo
Hr = 0%, pues ea = 0
El aire húmedo tiene una humedad
mw Si el aire está saturado,
específica Q = ᎏ , donde:
mw + ma
Q = Concentración másica del vapor de Hr = 100%, pues ea = e(Ta).
agua en el aire.
Si se considera el aire húmedo como
mw = Masa del vapor de agua. un gas perfecto, su ecuación de estado
ma = Masa del aire seco. será
La relación de mezcla del aire húme- P= ρh RaT, siendo:
mw
do es r = ᎏ
ma ρh = Densidad del aire húmedo.
r y Q son cifras próximas, pues mw es Ra = Constante específica del aire húmedo.
pequeño respecto de m a y a veces se
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puede despreciar. P = Presión total.


También se puede escribir que r = T = Temperatura.
e
= 0,622 ᎏ , siendo:
P–e
e = Presión del vapor de agua. 4.9.3. El aire saturado

Si Mw = Masa molar del vapor de agua, y Ya hemos indicado en otros epígrafes


Ma = Masa molar del aire seco, que el aire saturado es una mezcla de ai-
Mw e re seco con vapor de agua saturante. Es-
se puede señalar que r = ᎏ · ᎏ te último estará en equilibrio con el agua
Ma P–e
en suspensión presente en la atmósfera
e en fase líquida (gotitas) o en fase sólida
y, muy aproximadamente, r = 0,622 ᎏ (pequeños cristales de hielo).
P

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Si desaparece el equilibrio, o bien au- y del enfriamiento adiabático del aire se-
menta el agua en cualquiera de sus fases, co en un ascenso o descenso verticales
con lo que se está formando la nube, o (1 °C/100 m).
bien disminuye, con lo que va desapare-
Ahora podemos definir el gradiente
ciendo esa nube.
vertical de temperatura como la diferen-
Cuando los productos de condensa- cia de temperaturas en una vertical de la
ción –gotitas de agua o cristalitos de hie- atmósfera en sus capas bajas según la
lo– están en suspensión en el interior de ∂T
partículas de aire saturado que están en expresión α = – ᎏ , siendo:
yz
movimiento ascendente, el gradiente tér-
mico vertical del aire saturado es infe- α = Gradiente vertical de temperatura.
rior al gradiente adiabático vertical del T’ = Temperatura (diferencia o variación).
aire seco, pues el calor de condensación
que se libera al expandirse el aire limita z = Altitud (diferencia o variación).
el enfriamiento de esas partículas de aire. En estas zonas bajas de la atmósfera
En esta línea, el gradiente adiabático sa- (troposfera) α suele tener un valor de
ΔTs 0,65 °C/100 m.
turado es γs = – ᎏ , utilizándose como
ΔZ
Al llegar a unos 11 Km sobre la Tie-
valor real de ese gradiente adiabático sa-
rra (en las latitudes medias), se alcanzan
turado la fórmula
los –50 y –60 °C en la tropopausa, sien-
Lv rs
1 + ᎏᎏ ᎏᎏ do la evolución térmica a partir de aquí
Ra T totalmente diferente.
γs γ ᎏᎏ
Lv2 εrs
1+ᎏ ᎏ La estratosfera, desde la tropopausa,
RaCPaT2
tiene primero temperaturas constantes con
siendo: la altura, y más arriba un aumento cons-
γ = Gradiente adiabático seco. tante, que en el límite superior (estrato-
pausa) es parecida a la del nivel del mar.
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γs = Gradiente adiabático saturado.


Naturalmente, en ambas capas de la
Lv = Calor latente de condensación (o atmósfera existen variaciones estaciona-
de evaporación). les y según la latitud.
Ra = Constante específica del aire seco. Este tema se verá con más amplitud
rs = Relación de mezcla de saturación. en el epígrafe correspondiente.
T = Temperatura de la partícula de aire.
ε = Módulo de compresión adiabática. 4.10. LA CONDENSACIÓN
CPa = Calor específico (aire seco).
Para que exista una condensación, es
En otro apartado de este epígrafe se necesaria una situación previa de satura-
ha tratado del gradiente adiabático seco ción.

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Las partículas de aire atmosférico ci- cerá una condensación del excedente del
tadas en los anteriores epígrafes de este vapor de agua.
capítulo, con sus relaciones de mezcla
Por esta razón se forma el rocío al
del aire húmedo r y del aire saturado rs,
amanecer, y muchas nieblas nocturnas.
necesitarán primero que r < rs, y después
o bien se presenta un proceso en el que Si hay nieblas de advección aparece-
se produzca una disminución de rs a hu- rán condensaciones del vapor de agua.
medad constante (o mejor, a cantidad
Si hay hielo y saturación después de
constante del vapor de agua del aire), o
un enfriamiento isobárico, tendremos la
bien se produce un aumento de ese vapor
temperatura del punto de helada Tf.
de agua en las partículas, a rs constante.
Será entonces:
Si rs se reduce hasta el punto en que
la partícula está saturada, ese punto se
r = ri (p, Tf)
denomina punto de rocío.
e = ei (Tf)
En el límite de la saturación será
T = T d , siendo T d = Temperatura del
Si la partícula de aire se satura al as-
punto de rocío.
cender adiabáticamente, lo hace en un
Si T baja debajo de Td en el enfria- punto (pc, Tc). Si asciende, llegamos al
miento isobárico, rs disminuye, y apare- punto de condensación (cp, Tc).
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CAPÍTULO 5

TELEDETECCIÓN

5.1. BASES GENERALES – Estimulada: Por la incidencia de


una radiación de mayor energía so-
La Teledetección es una técnica que bre el objeto, como por ejemplo, la
se emplea para obtener información a radiación IR.
distancia sobre objetos y zonas de la su- – Reflejada: Si la superficie del ob-
perficie de la Tierra. Está basada funda- jeto es lisa o impenetrable por la
mentalmente en el análisis de imágenes longitud de onda considerada, esa
obtenidas desde aeronaves y satélites es- longitud de onda no varía ni es
pecialmente adaptados para ello. apenas filtrada, reflejándose en el
objeto.
La zona donde opera la Teledetec-
ción a gran distancia es la troposfera, ca- – Difundida: Si la superficie del ob-
pa con un espesor de 12 km. en la que se jeto es rugosa, en cuyo caso se
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produce la mayoría de los fenómenos emite energía en múltiples direc-


meteorológicos, y en la que podemos ciones.
encontrar contaminantes naturales (nu-
bes de origen volcánico) y artificiales. En los casos en que la energía es re-
flejada o difundida de manera total,
La teledetección está basada en la siempre hay una cierta penetración de la
medida y en el análisis de la energía ra- onda incidente en el objeto que la recibe,
diante procedente del objeto a estudiar. lo que lleva consigo procesos de filtrado
Esta energía puede emanar de diferentes y difracción.
formas:
La mayoría de los cuerpos que apare-
– De manera espontánea: Con ori- cen en la superficie terrestre se compor-
gen en el mismo objeto. Es el caso tan de este modo, de manera que si reci-
de la radiación γ. ben un rayo de luz blanca, emiten difusa

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y multidireccionalmente en todas direc- En cuanto al origen de la energía de-


ciones una luz de diversos colores, que tectada, se pueden distinguir dos tipos
es específica para cada objeto. de sensores:
La teledetección se basa así en el aná- – Sensores pasivos: Son aquellos
lisis y medida de la energía transmitida que se limitan a medir o analizar la
mediante radiación electromagnética. energía radiante de origen natural
o artificial, pero ajena al sensor.
El espectro electromagnético emple- Comprende este tipo la mayoría de
ado para medirla es muy amplio, utili- los sensores. Ejemplo: cámara fo-
zándose por ello sólo bandas más o me- tográfica.
nos amplias que coincidan con ventanas
de penetración en la atmósfera terrestre. – Sensores activos: Van coordinados
con una fuente de la misma radia-
Se emplean las radiaciones micro- ción que registran. Emiten una on-
ondas, las infrarrojas y las de espectro da conocida, y miden y analizan
visible (vistas de menor a mayor fre- las ondas devueltas por el objeto
cuencia). tras el impacto con él.
Dentro del espectro electromagnéti- El Radar y el sonar son ejemplos cla-
co, vamos a definir el espectro óptico, ros. El uso de estos sensores es muy res-
que comprende aquellas longitudes de tringido; la mayor dificultad consiste en
onda que van desde el ultravioleta medio disponer de cantidades de energía muy
hasta el infrarrojo medio ( incluyendo la importantes si se desea barrer un área
zona visible), y que cumplen las leyes grande en un corto espacio de tiempo.
ópticas hasta el punto de poderse utilizar
en el campo de la fotografía. En cuanto al tipo de información su-
ministrada, se pueden distinguir dos ti-
pos de sensores:
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5.2. TIPOS DE SENSORES – Sistemas no forman que imagen:


Toman datos puntuales aislados o
Las cámaras y otros instrumentos que datos de expresión numérica de di-
registran la información sobre los objetos fícil visualización. Serían sistemas
y zonas de la superficie de la Tierra se de- de altimetría de precisión por láser
nominan sensores, que son transportados o microondas.
en aviones y satélites artificiales.
– Sistemas formadores de imagen:
Estos sistemas de teledetección se Detectan y analizan la información
emplean de forma habitual para el reco- de un área en cada uno de sus pun-
nocimiento, la confección de mapas y la tos, dando a su vez las coordena-
observación de los recursos y el medio das geográficas asociadas. El ta-
ambiente de la Tierra. También se han maño y distancia de cada uno de
utilizado para explorar otros planetas. los puntos a otros dependen del

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objeto y el sensor; es lo que se lla- tran radiaciones electromagnéticas. Los


ma agudeza y poder de resolución. científicos que trabajan en teledetección
utilizan frecuentemente ordenadores o
computadoras para mejorar la calidad de
5.3. SENSORES las imágenes y contribuir a la automati-
MÁS FRECUENTES zación de la recogida de información,
tratamiento de datos y confección de
La mayoría de los sensores registran mapas.
la energía electromagnética radiada o
reflejada por los objetos. La forma más Los sensores infrarrojos y de micro-
familiar de energía electromagnética es ondas registran energía electromagnéti-
la luz. ca invisible. El calor de los objetos pue-
de medirse por la energía infrarroja que
Cuando la película de una cámara se irradian. Los sensores infrarrojos crean
expone a la luz, está registrando la ener- así imágenes que muestran las variacio-
gía electromagnética. Muchos sistemas nes de temperatura en una zona. Los
de teledetección se basan en la toma de científicos emplean imágenes infrarrojas
fotografías; otros se basan en el registro para determinar las condiciones en que
de la energía electromagnética invisible, se encuentra la vegetación, para estudiar
como rayos infrarrojos o microondas. los cambios de temperatura en la super-
ficie del agua, para localizar daños en
Las cámaras fotográficas son uno de
canalizaciones subterráneas y para regis-
los sensores remotos más frecuentes.
trar determinados accidentes geográfi-
Desde finales de la década de 1930, los
cos superficiales y subterráneos.
científicos han fotografiado regularmen-
te la superficie terrestre desde aviones. Los sensores de microondas, como el
Esas fotografías se han utilizado para le- radar, transmiten ondas electromagnéti-
vantar mapas, para registrar los cambios cas hacia un objeto y registran las ondas
en el uso del suelo y de la vegetación, que éste refleja.
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para planificar ciudades y para observar


operaciones militares. El radar, desde el punto de vista de la
teledetección, supone un sistema de de-
La principal técnica desarrollada por tección activo, en el que se utiliza ener-
la teledetección espacial es la fotografía gía electromagnética para iluminar el te-
multiespectral, realizada con sensores rreno, y la energía que éste devuelve se
denominados exploradores multiespec- detecta y se registra como imágenes.
trales. Esta técnica permite fotografiar la
Tierra desde diferentes longitudes de on- A diferencia de otros sensores, los de
da, generalmente en el campo de las ra- microondas pueden recoger información
diaciones visibles, cercanas al infrarrojo. sobre una zona a través de las nubes. Ex-
Las cámaras multiespectrales son cáma- plorando una zona con radar y procesan-
ras de barrido que no utilizan películas, do los datos con una computadora, los
sino detectores electrónicos que regis- científicos pueden crear mapas de radar.

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Con esta técnica se han confeccionado tección para producir imágenes que se
mapas de la superficie de Venus, que es- utilizan en la predicción meteorológica.
tá totalmente oculta por nubes muy den- Los sensores remotos de estos satélites
sas. El radar también se ha empleado pa- pueden seguir el movimiento de las nu-
ra la navegación oceánica, en la bes y registrar los cambios de tempera-
detección de características geológicas e tura en la atmósfera.
incluso en el cálculo del contenido de
humedad del suelo.
5.4. SATÉLITES
Los satélites han resultado ser muy
METEOROLÓGICOS
útiles para el desarrollo de sistemas de
teledetección. La Agencia Europea del
Espacio (ESA), Estados Unidos, la In- Los satélites meteorológicos permi-
dia, Japón y Rusia han lanzado satélites ten analizar y comprender cómo se pro-
de observación terrestre. El satélite ducen los procesos atmosféricos.
Landsat ha proporcionado una enorme Este tipo de satélites dispone de un
cantidad de información sobre la Tierra. sensor con diferentes canales de emi-
Es el llamado satélite verde, y fue plan- sión, que son capaces de suministrar la
teado fundamentalmente por su utilidad información con una buena cobertura,
en el campo agrícola, recogiendo infor- tanto espacial como temporal. Estos sen-
mación básicamente de la cobertera su- sores no se ven afectados por los proble-
perficial. El primero se puso en órbita en mas relacionados con su propia infraes-
1972. Cada imagen del Landsat cubre tructura, con las caídas de tensión, los
más de 31.000 km2. y muestra objetos altos costes de mantenimiento y su cali-
de 900 m2. de extensión. bración. Todos estos factores afectan a
Los satélites de teledetección, como los sensores terrestres como el radar o
el ERS y el SPOT, efectúan observacio- las estaciones meteorológicas, pero no
nes próximas de la superficie de conti- así a este tipo de sensores, siendo ade-
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nentes y océanos, y recogen datos sobre más capaces de cubrir grandes áreas en
las corrientes oceánicas y la dirección las que la información es escasa.
del viento. Los sensores situados en estos satéli-
Los satélites que se utilizan para la ob- tes, tanto del tipo polar como los geoes-
servación de fenómenos terrestres reco- tacionarios, son los denominados radió-
gen información sobre el medio ambiente metros, los cuales tienen como utilidad
mientras que los satélites meteorológicos, la de detectar la radiación electromagné-
como el Meteosat, el NOAA y el GOES, tica que proviene de la Tierra, tanto en
se limitan básicamente a la previsión de las bandas correspondientes a la luz visi-
los fenómenos meteorológicos. ble, que es la reflejada por el Sol, como
la infrarroja, que es la radiación natural
Los satélites meteorológicos, como emitida por la Tierra. La información
el Meteosat, emplean sistemas de telede- obtenida con el radiómetro debe trans-

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formarse en unidades físicas útiles, co- Imágenes visibles


mo es el caso de la temperatura y el al-
bedo, para una posterior interpretación Este tipo de imágenes registra luz vi-
significativa de la zona. sible solar reflejada hacia el satélite des-
de la superficie de la Tierra, las nubes y
Gracias a que la radiación solar tiene los océanos. Estas imágenes se denomi-
la capacidad de propagarse por el espa- nan pancromáticas (en blanco y negro),
cio, incide sobre la materia y la modifi- y son como una especie de fotografía de
ca, haciendo posible la teledetección la Tierra desde el espacio.
mediante sensores remotos, que la cap-
tan, transformándola a su vez en una se- La parte superior de las nubes, la nie-
rie de intensidades eléctricas. ve y las superficies con hielo reflejan
bien la luz solar, siendo las zonas más
Todo ello tiene como fin el estudio de luminosas o blancas de las imágenes
estas intensidades para su posterior trans- monocromáticas. Por el contrario: Los
formación en una serie de valores numé- océanos son las zonas más oscuras, ya
ricos que nos puedan resultar de interés. que reflejan poca cantidad de luz solar.
En el proceso de radiación hay que te-
ner en cuenta las características de la at-
mósfera, la cual produce fenómenos de Imágenes infrarrojas
absorción y dispersión, y por otro lado la
superficie de la Tierra, que absorbe tam- Este tipo de imágenes registra la ra-
bién parte de la radiación que le llega. diación infrarroja emitida por las nubes,
la tierra y los océanos. Cuanto más ele-
Los sensores ubicados en los satélites vada sea la temperatura, mayor será la
sufren una serie de modificaciones a lo radiación que emite. De esta manera, la
largo del tiempo, lo cual hace variar sus irradiación infrarroja nos va a permitir
características. Por ello, nos vemos obli- conocer la temperatura a que se encuen-
gados a adaptarlos y calibrarlos ( dismi- tra algún componente de la superficie te-
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nuyendo los cambios producidos) en rrestre.


función de las propiedades de absorción
y de emisión presentes en la atmósfera Los tonos más oscuros de gris repre-
terrestre y en el suelo. Este es un factor sentan lugares de mayor temperatura y
importante a tener en cuenta en las técni- los tonos claros, de menor temperatura.
cas de teledetección. Las imágenes infrarrojas traducidas a
Además, los datos del radiómetro de- una escala de colores asignan un color,
ben transformarse en unidades físicas no siendo el gris el correspondiente a las
útiles, como temperatura, radiancia, y temperaturas más bajas. Lejos de las ca-
albedo, para su posterior estudio. pas polares de la Tierra, las temperaturas
más bajas corresponden a las nubes altas
Las imágenes que son captadas por en la parte superior de la troposfera o la
este tipo de satélites son de dos tipos: región inferior de la estratosfera, y así se

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asocian con las tormentas eléctricas, los modelo inicial de predicción. Sin embar-
huracanes y los ciclones de las latitudes go, cuando las predicciones son a medio
medias. De esta forma, las imágenes in- y largo plazo, las informaciones obteni-
frarrojas de satélite identificadas con co- das mediante los datos de satélite dejan
lores nos permiten localizar las tormen- de ser tan significativas como lo eran en
tas de distintos tipos. el análisis inicial del modelo.
Los datos e imágenes obtenidos me- Las primeras predicciones de un mo-
diante satélite tienen gran relevancia en delo deben ser contrastadas con datos de
los procesos de predicción. De esta ma- observación, como son los satélites y el
nera, las predicciones dadas a corto pla- radar, con el fin de garantizar la fiabili-
zo (en períodos de 3 horas o hasta de 6 a dad del modelo, la posibilidad de su
12 horas), tanto en puntos concretos co- ocurrencia, los errores que se puedan co-
mo a escala regional, se basan en los da- meter en su desarrollo, etc.
tos de teledetección. Estas predicciones
se basan en el conocimiento sobre lo que Por todo ello, podemos llegar a la
está sucediendo en un momento dado y conclusión de que los satélites son una
en una zona específica de la forma más herramienta muy útil y necesaria en los
detallada posible. Así, estos datos per- procesos de teledetección en todos los
miten ofrecer una información extrema- campos, como son la meteorología, la
damente relevante de los sucesos acaeci- hidrogeología, la geomorfología, la ve-
dos, lo cual permite la elaboración de un getación, etc.
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CAPÍTULO 6

TECNOLOGÍA ESPACIAL APLICADA

La aplicación de las técnicas de tele- del satélite NOAA, la resolución tempo-


detección desde satélites tiene, entre ral es de 12 horas, y la del satélite Land-
otras, la gran ventaja de permitir el estu- sat es de 16.
dio de grandes extensiones de terreno.
Las escenas que se obtienen de los
En función del tipo de órbita, los saté- satélites se componen de tantas imáge-
lites se pueden clasificar en dos grupos: nes como el número de canales de que
dispone el sensor (7 en el caso del Land-
– Geoestacionarios: Son los que
sat), y contienen un volumen enorme de
acompañan a la Tierra en su des-
información. Para poder extraer la infor-
plazamiento, como el satélite Me-
mación realmente útil, las escenas son
teosat, que se encuentra situado a
sometidas a análisis multiespectrales
unos 36.000 km de altitud.
procesados por ordenador. La principal
ventaja de estos análisis es que no agru-
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– Heliosincrónicos: Son los que gi-


ran alrededor de la Tierra y cruzan pan los pixels en función de una longi-
el ecuador siempre a la misma ho- tud de onda única, sino que lo hacen pa-
ra local, como el NOAA (830 km), ra las distintas bandas espectrales,
el Landsat (705 km) o el Spot pudiendo diferenciarse diversas zonas
(822 km). en función de la longitud de onda consi-
derada. Una de las operaciones más fre-
Otra característica importante de los cuentes es la clasificación de los pixels,
satélites es la resolución temporal o fre- que puede realizarse de forma visual o
cuencia con que pueden captar imágenes mediante ordenador y de la que existen
de una zona de la Tierra, ya que es el dos tipos:
factor que va a determinar su capacidad
para realizar el seguimiento de los dis- – Clasificación no supervisada: El
tintos fenómenos climáticos. En el caso ordenador no dispone de informa-

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ción adicional suministrada por el de su temperatura. Los radiómetros con


usuario. que van equipados los satélites son capa-
ces de registrar la energía que emite la
– Clasificación supervisada: El superficie terrestre en las distintas zonas
usuario conoce de antemano la na- del espectro electromagnético, y a partir
turaleza de algunos de los pixels a de esta información es posible conocer
partir de estudios realizados sobre su temperatura una vez hayan sido intro-
el terreno. Estos pixels son agrupa- ducidas las correcciones oportunas.
dos en varias clases y sirven al or-
denador de entrenamiento. Para ca- Hay que tener en cuenta que la radia-
da uno de los demás pixels se ción electromagnética emitida por la su-
calcula la probabilidad de que per- perficie terrestre en la región del infra-
tenezcan a las distintas clases defi- rrojo térmico, depende tanto de su
nidas anteriormente, y el ordenador temperatura como de su emisividad,
los coloca dentro de aquellas para magnitud que indica la capacidad de una
las que se obtiene el mayor valor. superficie para absorber y emitir energía.
Por otra parte, la radiación puede sufrir
Para que el análisis se realice de forma
en su recorrido a través de la atmósfera
correcta se debe disponer de información
fenómenos de dispersión debidos a los
real tomada sobre el terreno en la que es-
aerosoles presentes en el aire. Como sa-
tén representadas las diferentes respues-
bemos, la propia atmósfera emite cierta
tas espectrales de su superficie, ya que si
radiación, que es función de su gradiente
se toman aquellas zonas de la imagen que
vertical de temperatura y de la absorción
resultan más llamativas, se pueden come-
de algunos de sus componentes, y esta
ter errores de interpretación.
radiación puede interferir en las medicio-
La utilización de satélites presenta nes. Debido a estos efectos, se pueden
gran número de ventajas en el estudio de llegar a introducir errores elevados en las
diferentes variables climáticas, como la medidas radiométricas de temperatura.
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temperatura y otras. Frente a las medi- Por esta razón es necesario realizar un
das termométricas, que presentan nume- sondeo previo de las condiciones atmos-
rosas limitaciones, las medidas radiomé- féricas para poder realizar las correccio-
tricas tomadas desde aviones o desde nes oportunas a la hora de calcular la
satélites son instantáneas, y comprenden temperatura a partir del registro radiomé-
superficies de varios kilómetros. Por es- trico de la superficie terrestre.
ta razón estas últimas son más apropia-
das para su aplicación en modelos cli- Resulta muy difícil realizar los cálcu-
máticos. los cuando la concentración de aerosoles
es especialmente alta. Lo mismo ocurre
La medida de la temperatura desde cuando la atmósfera se encuentra muy
satélites se basa en el principio físico de cargada de nubes, ya que son opacas a la
que toda superficie emite una energía ra- radiación infrarroja. En estos casos, la
diativa proporcional a la cuarta potencia única solución es desestimar los datos

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CIENCIAS Y TECNOLOGÍAS DE BASE. APLICACIONES EN EL ANÁLISIS CLIMÁTICO

recogidos en estas zonas, aunque se es- as perpendiculares a la dirección de


tán investigando métodos alternativos, avance del satélite, que se desplaza a
como pueden ser los sistemas de hiper- una velocidad que suele ser del orden de
frecuencias. los 7 km/s. Cada línea tiene una anchura
entre 150 y 3.000 km, y se compone de
Una variación del 1 % de la emisivi-
1.000 a 3.000 puntos, para los que se re-
dad de una superficie puede suponer una
aliza la medición mediante un barrido
diferencia de temperatura entre 0,3 y
secuencial o de forma simultanea, cuan-
0,7 °C. Si se quieren llegar a obtener da-
do el sensor dispone de una batería de
tos de temperatura con esta precisión, es
detectores. Se obtiene así una imagen di-
necesario conocer la emisividad de la
gitalizada de la superficie terrestre con
superficie terrestre con un error inferior
un valor de temperatura para cada uno
al 1 %. Esto resulta fácil de conseguir en
de los pixels que la componen.
el caso de los océanos, que tienen una
emisividad de 0,99 que no varía más allá Algunos de los satélites que disponen
de un 1 % entre un punto y otro. Las me- de radiómetros son los satélites meteoro-
didas de la temperatura superficial de los lógicos norteamericanos de las series
océanos desde satélites son así bastante NOAA y GOES, y los METEOSAT eu-
precisas, siendo su margen de error de ropeos. Los satélites NOAA van equipa-
0,5 a 1 °C. En las tierras emergidas re- dos con el radiómetro AVHRR (Advan-
sulta algo más complicado, ya que la ced Very High Resolution Radiometer)
emisividad de su superficie puede osci- de 5 canales, de los cuales 3 registran la
lar entre 0,80 y 0,99 en función de la radiación emitida por la superficie te-
longitud de onda y de las características rrestre para las bandas de 3,5, 10,5 y
del medio. Para que no se introduzcan 11,5 micrómetros, y con el dispositivo
errores de varios grados en las estima- TOVS (TIROS Operational Vertical
ciones de temperatura, se deben realizar Sounder), que permite conocer mediante
de forma simultánea la medida de la ra- dos instrumentos el perfil vertical de tem-
diación y la de la emisividad de la super-
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peratura y la humedad de la atmósfera.


ficie terrestre, de forma que se puedan
separar los efectos de la temperatura y Para obtener los valores finales de
de la emisividad en los valores de radia- temperatura a partir de las medidas de
ción emitida y reflejada. energía radiada, se deben transformar
los datos obtenidos en luminancia o tem-
Las medidas de radiación se realizan
peratura de brillo, una vez hayan sido
en regiones del espectro electromagnéti-
eliminados los efectos atmosféricos me-
co en las que la atmósfera es lo suficien-
diante la realización de sondeos que per-
temente transparente y poco emisiva, que
mitan conocer los perfiles verticales de
son conocidas como las ventanas
temperatura y de humedad de la atmós-
atmosféricas.
fera. Cuando el radiómetro del satélite
Las medidas de radiación emitida por permite realizar mediciones simultáneas
la superficie terrestre se realizan en líne- en dos bandas espectrales próximas,

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Tratado de climatología aplicada a la ingeniería medioambiental Mariano Seoánez Calvo

10,5 y 11,5 micrómetros por ejemplo, los de la serie NOAA, que disponen de
los sondeos no son necesarios, ya que la un canal de 3,5 micrómetros. Las imáge-
combinación de ambas medidas permite nes registradas en la región del espectro
eliminar los efectos de la temperatura y electromagnético estudiada tienen la pe-
de la humedad de la atmósfera. culiaridad de que al ser tomadas de día
muestran la superposición de la radia-
Por otra parte, hay que eliminar los ción emitida y de la reflejada, mientras
efectos de la emisividad de la superficie. que las tomadas de noche tan sólo mues-
Para ello se realiza una clasificación de tran la radiación térmica que emite la su-
la superficie analizada en diferentes ele- perficie terrestre. Cuando los coeficien-
mentos para los cuales se conoce su emi- tes de emisividad de día y de noche no
sividad. Otra alternativa es efectuar de varían significativamente, se puede de-
forma directa la medición de la emisivi- ducir la emisividad de la superficie a
dad, lo que es posible en satélites como partir de las dos imágenes.
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TERCERA PARTE

La atmósfera, el clima
y el medio ambiente
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LA ATMÓSFERA, EL CLIMA Y EL MEDIO AMBIENTE

CAPÍTULO 7

COMPOSICIÓN DE LA ATMÓSFERA

7.1. UBICACIÓN composición del aire se diferencian dos


capas en la atmósfera. Los primeros 80
La atmósfera terrestre es la envoltura km reciben el nombre de homosfera, ya
gaseosa que rodea a la Tierra y que per- que el aire está formado por una mezcla
manece unida a ella gracias a la atrac- prácticamente homogénea de gases. Pe-
ción de la fuerza gravitatoria. Su límite ro a mayor altura los gases se disponen
inferior son los continentes y los océa- en capas paralelas en función de sus pe-
nos de la superficie del planeta y se ex- sos moleculares, en la región conocida
tiende más allá de los 1.000 km de altu- como heterosfera.
ra. La densidad de la atmósfera
disminuye con la altura a medida que la
presión atmosférica va siendo menor, de 7.3. COMPOSICIÓN
manera que en los primeros 5 km se en-
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cuentra contenida la mitad de su masa


total. La composición del aire de la homos-
fera se mantiene constante gracias a los
continuos movimientos verticales que
aseguran su mezcla continua. Las turbu-
7.2. ZONAS lencias impiden que los gases menos pe-
sados, como el hidrógeno y el helio, se
El aire de la atmósfera está compues- disocien de los más pesados y escapen
to por una mezcla de gases, cuya propor- hacia las capas más altas.
ción se mantiene prácticamente constan-
te en las capas bajas, y una serie de La proporción de los distintos gases
partículas sólidas y líquidas que se en- presentes en el aire de los primeros 25
cuentran presentes en suspensión en km de altura de la atmósfera es la que
cantidades variables. En función de la aparece en la tabla adjunta.

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Tratado de climatología aplicada a la ingeniería medioambiental Mariano Seoánez Calvo

COMPOSICIÓN GASEOSA ciales como temporales. Las fuentes na-


BÁSICA DE LA ATMÓSFERA turales de emisión de CO2 a la atmósfera
son la respiración, la descomposición
% en Peso
Componentes natural de la materia orgánica, los incen-
volumen molecular
Nitrógeno (N2) . . . . . . . . . . . . 78,084 28,02
dios por causas naturales, las emanacio-
Oxígeno (O2) . . . . . . . . . . . . . 20,946 32,00 nes volcánicas y el intercambio entre la
Argón (Ar) . . . . . . . . . . . . . . . 0,934 39,88 atmósfera y los océanos. El CO2 puede
Dióxido de carbono(CO2) . . . 0,034 44,00 proceder también de fuentes artificiales,
Neón (Ne) . . . . . . . . . . . . . . . 0,0018 20,18 teniendo como principales orígenes la
Helio (He) . . . . . . . . . . . . . . . 0,000524 4,00
utilización de combustibles fósiles y la
Ozono (O3) . . . . . . . . . . . . . . . 0,0002 48,00
Hidrógeno (H2) . . . . . . . . . . . 0,00005 2,02 deforestación.
Metano (CH4) . . . . . . . . . . . . Trazas
Criptón (Kr) . . . . . . . . . . . . . . Trazas Las emisiones naturales se encuen-
Xenón (Xe) . . . . . . . . . . . . . . Trazas tran compensadas por la existencia de
dos grandes sumideros o pozos, de ma-
nera que existe un equilibrio natural en
7.4. GASES BÁSICOS el intercambio de CO2 con la atmósfera.
Los responsables de la absorción del
Los principales componentes son el CO2 son los océanos y la vegetación.
nitrógeno, el oxígeno, el argón y el dióxi- Los océanos pueden comportarse como
do de carbono, que suman entre los cua- fuentes o como sumideros en función de
tro el 99,8% del volumen total del aire. El la temperatura de las aguas. En general
0,4% restante está formado por trazas de los océanos actúan absorbiendo CO2 en
distintos gases. Tan sólo el oxígeno y el las latitudes altas, donde la disminución
nitrógeno suponen un 98% del volumen, de la temperatura aumenta la solubilidad
y sus proporciones permanecen constan- del CO2, y liberándolo en los trópicos.
tes en prácticamente toda la heterosfera.
El resto de los gases presentan un mayor La vegetación, tanto de las aguas
rango de variación, pero desempeñan im- oceánicas como de la superficie terres-
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portantes funciones en el balance energé- tre, extrae el CO2 de la atmósfera para


tico de la atmósfera y en los procesos ter- emplearlo como sustrato de la fotosínte-
modinámicos. También están presentes sis en la generación de compuestos orgá-
en la atmósfera otros componentes cuya nicos. Parte del CO2 fijado regresa a la
proporción varía enormemente, como son atmósfera como producto de la respira-
el vapor de agua, los aerosoles y las partí- ción al degradar compuestos para la ob-
culas en suspensión. tención de energía, pero el resto perma-
nece retenido durante mucho más
tiempo en forma de biomasa. Tanto los
7.5. DIÓXIDO DE CARBONO océanos como la vegetación pueden ac-
tuar absorbiendo o liberando CO2, por lo
La concentración atmosférica de CO2 que desempeñan una función reguladora
puede presentar variaciones tanto espa- de los flujos de entrada y salida de este

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LA ATMÓSFERA, EL CLIMA Y EL MEDIO AMBIENTE

gas en la atmósfera. Sin embargo, las acumula entre los 20 y los 25 Km. Las
emisiones antrópicas de CO2 han ido au- características del ozono y los fenóme-
mentado progresivamente y se ha roto el nos en los que participa son muy distin-
equilibrio, de forma que la concentra- tos en función de la capa atmosférica en
ción actual es un 30% más alta que antes la que se encuentre. El ozono troposféri-
de la revolución industrial. co sufre variaciones espaciales debidas a
los movimientos verticales y horizonta-
Debido a la localización superficial
les del aire, mientras que el ozono estra-
de las principales fuentes de emisión y
tosférico presenta variaciones estaciona-
de los sumideros de CO2, y al tratarse de
les que pueden alterar el equilibrio
un gas pesado, podrían esperase grandes
fotoquímico de la atmósfera.
variaciones verticales del mismo. En la
realidad esto no ocurre, ya que la mezcla Estos temas sobre el ozono se desa-
turbulenta que existe en la troposfera rrollan ampliamente en los capítulos es-
asegura que al menos en los 20 primeros pecíficos, y allí remitimos al lector.
kilómetros de altura se mantenga relati-
vamente constante. Sin embargo, sí que
pueden existir variaciones del contenido 7.7. AGUA
en CO2 del aire entre distintas zonas del
planeta en función de la localización de
El vapor de agua es otro compuesto
las fuentes y de los sumideros. También
que presenta grandes variaciones de con-
existe una variabilidad de tipo estacional
centración en la atmósfera. A baja altura
debido a la fotosíntesis neta de la vege-
la proporción de vapor de agua presente
tación durante la época de crecimiento,
en el aire oscila entre el 0 y el 4% en vo-
y a la emisión durante el resto del año.
lumen, pero disminuye rápidamente con
Por otra parte, la absorción de los mares
la altura, de tal forma que a los 12 km de
fríos de las regiones polares durante el
altura prácticamente se encuentra casi
invierno hace que la concentración en el
ausente de la composición del aire.
verano sea menor. Estas variaciones es-
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tacionales son mucho más marcadas en El agua presente en la atmósfera pro-


el hemisferio norte. cede de la evaporación de las aguas su-
perficiales y de la evapotranspiración de
las plantas, y llega a las zonas altas de la
7.6. OZONO troposfera gracias a los movimientos
verticales del aire. El agua no se encuen-
El ozono (O3) es un compuesto que tra nunca en equilibrio en la atmósfera, y
se encuentra en muy baja concentración está circulando constantemente en un ci-
a nivel del suelo, pero que aumenta rápi- clo cerrado. El agua se evapora en los
damente con la altura. La mayor parte océanos y continentes, es transportada a
del ozono contenido en la atmósfera se latitudes medias, se condensa en forma
acumula entre los 15 y los 35 km de al- de nubes y se precipita, regresando de
tura, pero su máxima concentración se nuevo a la superficie.

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La cantidad de agua contenida en el – Humedad absoluta o densidad de


aire es un factor muy importante en el es- vapor: masa de vapor de agua por
tudio del clima y en meteorología por el unidad de volumen del aire.
gran número de fenómenos en los que in-
La humedad relativa del aire depende
terviene: condensación, congelación, su-
de la temperatura, de forma que las va-
blimación, precipitación, liberación de
riaciones diarias de temperatura hacen
calor latente en los cambios de estado y
que aumente durante la noche y dismi-
balance energético, siendo el principal
nuya durante el día. También existe una
responsable del efecto invernadero que
variabilidad estacional, siendo mayor la
atrapa la radiación terrestre. Existen dife-
humedad relativa en invierno que en ve-
rentes parámetros para cuantificar la can-
rano, pues las bajas temperaturas hacen
tidad de vapor de agua del aire, de los
que la cantidad máxima de agua que
que los principales son los siguientes:
pueda contener el aire sea menor. Por el
– Presión de vapor: presión parcial contrario, la humedad absoluta es máxi-
del vapor de agua en la atmósfera. ma en verano, cuando la radiación solar
y la evaporación son mayores, y mínima
– Humedad relativa: cantidad de en invierno. Al depender directamente
agua presente en el aire en compa- de la temperatura, también pueden exis-
ración con la que podría contener tir variaciones locales en la humedad del
en estado saturado en las mismas aire en función de las condiciones mete-
condiciones de temperatura. orológicas.
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LA ATMÓSFERA, EL CLIMA Y EL MEDIO AMBIENTE

CAPÍTULO 8

CARACTERÍSTICAS DE LA ATMÓSFERA

8.1. ESTRUCTURA VERTICAL Clasificación térmica de la atmósfera


DE LA ATMÓSFERA

La temperatura de la atmósfera expe-


rimenta grandes variaciones en función
de la altitud, y en función de estas varia-
ciones se puede dividir en cuatro capas:
troposfera, estratosfera, mesosfera y
termosfera. Estas capas se encuentran
separadas por unas zonas de transición
que reciben el nombre de tropopausa,
estratopausa y mesopausa. Asimismo,
existen otras divisiones según otros cri-
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terios. Cada una de estas regiones pre-


senta una serie de características propias
que se describen a continuación. División de la atmósfera en capas en función
de la temperatura.

Troposfera actividad y tienen lugar la mayor parte


de los fenómenos meteorológicos. Esta
Es la capa inferior de la atmósfera, y capa se caracteriza por la existencia de
se extiende desde la superficie del plane- turbulencias y por la continua mezcla de
ta hasta los 12 km de altura. La troposfe- gases. En ella se encuentra contenido el
ra es la capa de mayor importancia en lo 80% de la masa total de gases de la at-
referente a los seres vivos, incluido el mósfera y casi la totalidad del vapor de
hombre, ya que en ella se desarrolla su agua, las nubes y los aerosoles.

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El cambio de temperatura que se Estratosfera


produce en su límite superior, la tro-
popausa, actúa como obstáculo de los Comprende la atmósfera situada en-
procesos convectivos, dificultando el tre los 12 y los 50 km de altura. En los
intercambio de materia con la estra- 20 primeros km la temperatura permane-
tosfera. ce prácticamente constante. A partir de
La temperatura disminuye de forma los 30 km de altura la temperatura au-
constante conforme aumenta la altura de menta debido a la presencia abundante
la troposfera, a razón de 0,65 °C cada de ozono, que absorbe la radiación solar
100 m, como se explica detalladamente ultravioleta, alcanzando en la estrato-
en otros apartados de esta obra. pausa la temperatura de 0 °C. El ozono
está presente en la atmósfera desde el ni-
A medida que aumenta la distancia vel del suelo hasta casi 100 km de altura,
con la superficie terrestre disminuye la pero la máxima concentración se en-
temperatura, y a los 12 km de altura, en cuentra en la capa de aire comprendida
el límite superior de la troposfera, es de entre los 20 y los 25 km, que recibe el
unos 55 °C bajo cero. nombre de ozonosfera. A pesar de que
en la estratopausa la concentración de
Aunque normalmente se sitúa la tro-
ozono no es tan alta como en la ozonos-
popausa en los 12 km de altura, este va-
fera, la menor densidad del aire hace que
lor no es continuo en toda la atmósfera.
con una menor absorción de la radiación
El espesor de la tropopausa es distinto
se localice allí el máximo de temperatu-
en función de la latitud, diferenciándo-
ra de la estratosfera.
se dos o incluso tres capas y las corres-
pondientes discontinuidades entre ellas. En verano la temperatura aumenta
En los trópicos la tropopausa se sitúa con la altura en prácticamente toda la es-
entre los 16 y los 18 km de altura, y en tratosfera, existiendo una capa de aire
los polos entre los 9 y los 10 Km. La frío sobre la tropopausa a –60 °C. En in-
transición de una a otra tropopausa no
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vierno existen grandes variaciones en


es gradual, sino que tiene lugar en for- función de la latitud. Sobre la tropopau-
ma de bruscas discontinuidades. Estas sa ecuatorial y tropical se encuentran las
zonas, situadas entre los 35 y 50 grados masas de aire más frío, a una temperatu-
de latitud en cada uno de los hemisfe- ra de –80 °C, y por encima de los 50-60°
rios, se caracterizan por la presencia de de latitud norte existe una zona en la que
vientos muy veloces. Entre la tropopau- la temperatura se mantiene prácticamen-
sa polar y la tropical se puede diferen- te constante, en torno a los –50 °C.
ciar otra tropopausa entre los 10 y los
12 km de altura. La altura de cada tro- La baja temperatura del aire situado
popausa tampoco es fija, ya que varía sobre la tropopausa evita que las co-
en función de las estaciones, siendo rrientes de convección procedentes de la
mayor en verano que en invierno, o in- troposfera entren en la estratosfera. Así,
cluso de un día a otro. a diferencia de la troposfera, los movi-

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LA ATMÓSFERA, EL CLIMA Y EL MEDIO AMBIENTE

mientos verticales de gases están muy li- 1.500 °C. Sin embargo hablar de tempe-
mitados. Sin embargo, existen fuertes ratura carece de sentido, ya que el núme-
corrientes horizontales de aire. ro de partículas presentes es muy escaso
y la temperatura se considera como una
El contenido en vapor de agua de la
propiedad de la materia.
estratosfera es muy bajo, y no existen
precipitaciones. Por el contrario, las
concentraciones de hidrógeno y de helio
Otras clasificaciones
son superiores a las de la troposfera, ya
que la densidad del aire es más baja.
Atendiendo a otras características,
distintas de la temperatura, se diferen-
cian otras capas en la atmósfera que re-
Mesosfera
ciben diferentes nombres. A la región de
la atmósfera en la que las moléculas se
Se sitúa entre los 50 y los 80 km de al-
encuentran ionizadas se la denomina io-
tura. En la mesosfera la presencia de ozo-
nosfera, y coincide bastante con la loca-
no va desapareciendo rápidamente con la
lización de la termosfera, ya que este fe-
altura, lo que hace que la temperatura dis-
nómeno toma importancia a partir de los
minuya desde los 0 °C de la estratopausa
80 km de altura. Por esta razón se suelen
hasta los –90 °C de la mesopausa.
usar indistintamente ambas denomina-
La mesosfera se compone de bajas ciones para referirse a la capa que se ex-
concentraciones de nitrógeno, hidrógeno y tiende a partir de esta altura. En esta zo-
helio, que se encuentran en forma ionizada na los gases se encuentran ionizados, y
por la acción de los rayos ultravioletas. las partículas forman subcapas que son
capaces de reflejar las ondas de radio
emitidas desde la superficie terrestre. En
Termosfera la ionosfera se pueden diferenciar tres
capas con propiedades distintas. La más
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Se extiende desde los 80 km de altura baja, situada entre los 60 y los 80 kiló-
hasta el límite difuso entre la atmósfera metros de altura, es la capa D. A los 100
y el espacio, situado a más de 1.000 km km se encuentra la capa E o de Heavisi-
de distancia de la superficie terrestre. de, que refleja las ondas cortas de radio y
que desparece durante la noche, al mis-
La densidad de esta capa es muy ba-
mo tiempo que lo hace la radiación solar.
ja, y principalmente se compone de oxí-
Entre los 150 y los 400 km de altura se
geno y nitrógeno en estado molecular o
localiza la capa F o de Appleton. Esta úl-
atómico. A partir de la mesopausa la
tima se encuentra menos definida que las
temperatura aumenta de forma drástica y
demás, y aunque también refleja las on-
continua debido a la absorción de radia-
das de radio, lo hace en menor medida.
ción solar ultravioleta por los átomos de
oxígeno y nitrógeno. A 500 km de altura En la ionosfera se forman las auroras
la temperatura es ya superior a los boreales, entre los 100 y los 300 km de

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altura. En ocasiones pueden presentarse por los fenómenos de absorción y dis-


incluso a más de 1000 km. En las capas persión de la radiación solar visible.
más bajas de la ionosfera tiene lugar otro
En la transmisión de un haz de luz a
fenómeno muy raro, conocido como nu-
través de la atmósfera, la principal ca-
bes lucientes nocturnas. Se trata de te-
racterística que se modifica es la intensi-
nues luces blancas producto del reflejo
dad, que disminuye de forma exponen-
de la radiación solar en las partículas
cial con la distancia recorrida según la
procedentes de las erupciones volcáni-
siguiente función:
cas o de la desintegración de materia
cósmica procedente del espacio. I = Io · e–σx
Otras regiones que se diferencian en
la atmósfera son las zonas de van Allen. siendo:
Se trata de dos anillos formados por Io = Intensidad inicial.
partículas subatómicas que han sido
atrapados por el campo magnético y x = Distancia.
que rodean al planeta a nivel del ecua- σ = Coeficiente de extinción de la at-
dor. La capa A es la más inferior, situa- mósfera.
da a 3.200 km, y se encuentra formada
por los protones. La capa B se encuen- El coeficiente σ depende de los pro-
tra a 22.000 km de distancia de la su- cesos de absorción (b) y dispersión (k),
perficie terrestre y se compone de elec- y se expresa como la suma de ambos
trones, pudiéndose detectar más de σ = b + k.
10.000 choques por segundo en un con- La presencia de gases o aerosoles en
tador Geiger. A la capa de la atmósfera la atmósfera pueden hacer variar el valor
en la que ya no existe ningún vestigio del coeficiente, al participar en los pro-
de materia, pero que todavía está bajo cesos de absorción y dispersión de la ra-
la influencia del campo magnético te- diación. La dispersión debida a los gases
rrestre, se la conoce con el nombre de
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atmosféricos es principalmente disper-


exosfera. sión de Rayleigh, que contribuye poco a
la reducción de la visibilidad. En este ti-
po de dispersión no cambia la frecuencia
8.2. VISIBILIDAD ATMOSFÉRICA de la luz ya que se produce con gases y
partículas de un radio inferior a 0,1 μm,
La visibilidad de la atmósfera se defi- menores que la longitud de onda de la
ne como la máxima distancia a la que se luz incidente.
puede ver sobre el horizonte un objeto
oscuro de un tamaño determinado. Esta En los procesos de absorción los gases
distancia depende directamente de la atmosféricos no participan, ya que no ab-
transmisión de la luz en la atmósfera y sorben luz visible. Entre los gases conta-
del contraste del objeto con el fondo. minantes tan sólo el dióxido de nitrógeno
Ambos factores se encuentran afectados (NO2) puede alcanzar la concentración

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LA ATMÓSFERA, EL CLIMA Y EL MEDIO AMBIENTE

suficiente como para tener efectos impor- σ = Coeficiente de extinción.


tantes en la absorción. A una concentra-
x = Distancia.
ción de 0,5 mg/kg de NO2, que absorbe
luz de longitud de onda verde-azul, se En la definición de la visibilidad se
puede apreciar perfectamente como la at- determina que el color del objeto debe
mósfera toma un color pardo-amarillento. ser negro, de manera que el contraste re-
al es –1, por lo que
Los aerosoles atmosféricos tienen
mayor importancia que los gases en la –C = e–σx
modificación del coeficiente de extin-
ción. Son partículas grandes, y su tama- Teniendo en cuenta que se utiliza el
ño es similar a la longitud de onda visi- ojo humano como receptor, cuyo umbral
ble, entre los 0,4 y los 0,8 μm, por lo que mínimo es del 2%, el contraste C debe
producen dispersión Mie. El coeficiente ser igual a 0,02. Se obtiene así el valor
de extinción debido a esta dispersión del margen visual V para el ojo humano:
viene dado por la siguiente ecuación:
b = N · K · π · r2, e–σx = 0,02
donde: V = 3,9/6
N = Número de partículas. Otros factores que influyen de forma
r = Radio de las partículas. decisiva en la visibilidad son la hume-
dad relativa del aire y la presencia de sa-
K = Relación dispersión-área de las par- les solubles en aerosol en la atmósfera.
tículas, que depende del radio, del Al condensarse el vapor de agua sobre
índice de refracción y de la longi- las sales solubles en forma de gota au-
tud de onda de la luz incidente. menta su radio, del cual depende el coe-
La absorción de las partículas sus- ficiente de extinción.
pendidas en la atmósfera es función de El radio de la gota de agua condensa-
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su color, siendo el efecto análogo al de da depende de la humedad relativa del


la dispersión de Mie. aire, de manera que a una concentración
En la medida de la visibilidad, ade- determinada de sales el coeficiente de
más de la transmisión de la luz influye el extinción varía en función de la hume-
contraste del objeto con el fondo, cuyo dad. Cuando disminuye la humedad re-
valor es el siguiente: lativa disminuye también el radio de la
gota de agua condensada y por lo tanto
C = Co · e–σx también el radio de las partículas. El co-
eficiente de extinción y la dispersión se
siendo: hacen menores y la visibilidad es mayor.
Si la humedad relativa del aire aumenta
Co = Contraste real del objeto.
tiene lugar el proceso inverso, y la visi-
C = Contraste aparente. bilidad disminuye.

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Tratado de climatología aplicada a la ingeniería medioambiental Mariano Seoánez Calvo

La reducción de la visibilidad es uno Según la NOAA (Administración Oce-


de los indicadores más claros de la exis- ánica y Atmosférica de los Estados Uni-
tencia de un foco de contaminación at- dos), durante el siglo XX la presencia de
mosférica, fácilmente apreciable en las aerosoles ha podido suponer una reduc-
grandes ciudades o en las zonas donde ción del 20 % del calentamiento global del
se concentra la actividad industrial. planeta, lo que da una idea de la importan-
Además del evidente impacto estético cia de la visibilidad dentro del clima. Así,
negativo que conlleva, la reducción de la esta característica de la atmósfera debe te-
visibilidad supone una disminución en la nerse en cuenta a la hora de conocer las
cantidad de energía que recibe la super- consecuencias de la actividad humana so-
ficie del planeta, ya que las capas infe- bre el clima, aunque la visibilidad también
riores de la atmósfera se hacen menos puede disminuir por causas naturales, co-
permeables a la radiación solar visible. mo las erupciones volcánicas.
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LA ATMÓSFERA, EL CLIMA Y EL MEDIO AMBIENTE

CAPÍTULO 9

LAS CAPAS BAJAS DE LA ATMÓSFERA

El aire de las capas bajas de la atmós- Otras fuentes de emisión de partícu-


fera es el que presenta una composición las sólidas a la atmósfera son los incen-
gaseosa más uniforme, aunque pueden dios, las erupciones volcánicas y las in-
existir en él pequeñas cantidades de ga- dustrias. El tiempo de permanencia del
ses procedentes de las emisiones de las polvo en el aire depende directamente
industrias que son considerados como del tamaño de las partículas que lo com-
contaminantes. Entre estos, los más im- ponen, en función del cual van a sedi-
portantes son el monóxido de carbono, mentar de forma más o menos rápida. La
el dióxido de azufre, el monóxido de ni- cantidad de polvo presente en el aire va-
trógeno, el dióxido de nitrógeno y el ría de forma significativa en función de
amoníaco. la altura, las condiciones meteorológicas
y de la presencia de fuentes cercanas de
Las capas bajas de la atmósfera se emisión. (Para ampliar este tema consúl-
caracterizan también por contener gran
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tese el capítulo correspondiente de esta


cantidad de polvo y aerosoles, proce- misma obra).
dentes de fuentes de emisión tanto natu-
rales como artificiales. El polvo está En el aire también se encuentra una
formado por partículas sólidas en sus- gran cantidad de sales en suspensión
pensión, y los aerosoles se definen co- procedentes de la evaporación de la es-
mo la dispersión de materia condensa- puma de los océanos, y de materia orgá-
da. El polvo procede principalmente del nica, como granos de polen y microor-
viento que barre los desiertos y las este- ganismos.
pas, que pone en suspensión gran canti-
dad de materia del suelo. Esta es la ra- La presencia de gases como el oxíge-
zón de que el aire procedente de las no, el nitrógeno y el dióxido de carbono
regiones tropicales sea el que mayor en el aire de las capas bajas es funda-
carga de polvo contenga. mental para el desarrollo de las funcio-

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nes vitales de los seres vivos. El oxígeno geno y nitrógeno y se produce una gran
es necesario para realizar las funciones cantidad de dióxido de carbono producto
de respiración, combustión y descompo- de la descomposición de la materia orgá-
sición de la materia orgánica. El nitróge- nica. La composición del aire va ser dis-
no del aire no puede ser captado directa- tinta en función de la profundidad, ya
mente por la vegetación. Solamente las que cuanto mayor es ésta más difícil se
bacterias pueden captarlo y utilizarlo co- hace el intercambio de aire con la atmós-
mo nutriente, enriqueciendo el suelo con fera exterior. La presión atmosférica es
compuestos nitrogenados que van a ser el factor que determina el intercambio
absorbidos por el sistema radicular de de aire entre las capas bajas de la atmós-
las plantas. La presencia de CO2 también fera y el suelo. Cuando disminuye se
es fundamental, ya que es uno de los produce liberación del aire del suelo, y
sustratos de la fotosíntesis y la principal cuando aumenta penetra en él aire del
de fuente de carbono de las plantas en la exterior. La renovación de la atmósfera
síntesis de los compuestos orgánicos. edáfica también está favorecida por la
radiación solar, que calienta el aire más
El aire que se encuentra retenido en
cercano a la superficie y provoca su ex-
el suelo forma parte también de la at-
pansión, o por las precipitaciones, que
mósfera, aunque las proporciones de los
llenan los poros del suelo de agua y ha-
gases que lo forman son algo diferentes
cen que expulsen el aire que contienen.
debido a los procesos biológicos que de-
sarrollan los organismos edáficos. Las Este tema se desarrolla ampliamente
bacterias realizan una absorción de oxí- en el capítulo correspondiente.
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CAPÍTULO 10

LA PRESIÓN ATMOSFÉRICA

10.1. DEFINICIONES Y MEDIDA columna de mercurio alcanza el equilibrio


permite dar un valor cuantitativo a la pre-
La presión atmosférica es el peso de la sión atmosférica. A una temperatura de
capa de aire que rodea a la Tierra, debido 0 °C, un cm3 de mercurio pesa 13,6 g, y
a la atracción que ejerce la fuerza de la por lo tanto el peso de una columna de 76
gravedad sobre las moléculas de los dis- cm de altura será de 1033,6 g.
tintos gases que la componen. El primer
instrumento para medir la presión atmos- Debido a que el peso del aire depen-
férica fue ideado por Torricelli y construi- de del valor de la gravedad, la altura de
do por Viviani en el año 1643, siguiendo dos columnas de mercurio puede ser la
sus indicaciones. El método consistía en misma en dos puntos distintos de la su-
introducir un tubo con mercurio, cerrado perficie terrestre en los que la presión at-
tan sólo por la parte superior, en una cu- mosférica sea ligeramente distinta. Por
beta llena también de este fluido. Viviani esta razón la presión atmosférica se sue-
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observó que la altura del mercurio conte- le expresar como la fuerza ejercida por
nido en el tubo descendía, aunque la dis- el aire por unidad de superficie, en lugar
tancia entre los niveles del líquido de am- de en peso. En el sistema cegesimal se
bos recipientes nunca llegaba a ser expresa en dinas por cm2, equivalente a
inferior a 760 mm. Para que la superficie otra unidad de medida conocida como
del mercurio de la cubeta se encuentre en baria. En meteorología se emplea nor-
equilibrio, la presión que se ejerce sobre malmente el bar como unidad de presión
toda ella debe ser la misma. Por lo tanto, atmosférica (igual a un millón de dinas
al nivel del mar, el peso que ejerce una por cm2), y sus divisores, como el mili-
columna de 760 mm de altura es aproxi- bar (igual a mil dinas por cm2).
madamente el mismo que el de una co- La presión atmosférica también pue-
lumna de aire que atraviese la atmósfera de expresarse en las unidades que se in-
en toda su extensión. La altura a la que la dican en la tabla adjunta.

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Unidades de medida de la presión P = Presión media en la superficie de la
atmosférica esfera.
Valor medio FN = Módulo de las fuerzas perpendicu-
Unidad de presión de la presión
atmosférica atmosférica al
lares a la superficie de la esfera.
nivel del mar
A = Área de la esfera.
Atmósfera . . . . . . . . . . . . . . . 1 atm
Pascal (Unidad del Sistema La presión atmosférica disminuye
Internacional) . . . . . . . . . . 1,013 · 105 Pa con la altura, ya que según se asciende,
Milímetros de mercurio . . . . 760 mm Hg
la capa de aire que queda por encima va
Tor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 760 tor
Bar . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 1,013 bar siendo cada vez menor. La disminución
Milibar . . . . . . . . . . . . . . . . . . 1.013 mb sigue una proporción geométrica, siendo
más rápida en las capas bajas de la at-
mósfera que en las altas. Al tratarse de
10.2. PRESIÓN ATMOSFÉRICA, un fluido compresible, la atracción de la
ALTITUD Y TEMPERATURA gravedad hace que el aire se concentre
cerca del suelo, de forma que en los pri-
Aunque es considerada como tal, la meros 20 km se encuentra contenida el
presión atmosférica no es una fuerza en 90% de la masa total de la atmósfera.
sentido estricto cuando se trata de una Por lo tanto, la densidad del aire también
masa de aire en equilibrio. En ella, la disminuye con la altura.
presión en un punto y en un instante de-
terminados es la misma en cualquier di- El aire atmosférico se comporta
rección, como ocurre en cualquier tipo prácticamente como un gas perfecto,
de fluido, ya sea líquido o gaseoso. como veremos en otros capítulos de esta
obra, y se le puede aplicar así la ecua-
Se puede hablar de fuerza de presión ción de estado de los gases perfectos. A
cuando existe una variación de la pre- partir de esta ecuación se deduce una
sión atmosférica entre dos puntos, en- expresión que permite calcular la pre-
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tendida como la fuerza que ejerce el aire sión atmosférica de una masa de aire a
sobre una superficie elemental dada. Al diferentes alturas en función de su tem-
retirar una porción esférica de una masa peratura:
de aire para que el resto se mantenga sin
 , siendo:
MA · g
sufrir ninguna perturbación, sería nece- – ᎏ
PA (z) = PA,0 R · Ta
sario aplicar fuerzas perpendiculares a la
superficie de la esfera en cada punto de
PA(z) = Presión atmosférica a la altura z.
ella equivalentes a las que ejercía la por-
ción de aire retirada. La presión media PA,0 = Presión atmosférica a nivel del
en la superficie de la esfera será la si- mar.
guiente:
MA = Masa del aire.
– FN
P = ᎏ , siendo: g = Aceleración de la gravedad.
A

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R = Constante universal de los gases mayores el error de cálculo introducido


perfectos. es demasiado grande.
Ta = Temperatura del aire.
La diferencia de presión entre dos 10.3. VARIACIONES
puntos situados a alturas diferentes vie- DE LA PRESIÓN
ne determinada por la ecuación funda- ATMOSFÉRICA
mental de la estática atmosférica:
g h
Cuando se modifica la densidad de
ᎏ ᎏ las capas de aire que hay sobre un deter-
p2 = p1 : eR T, siendo:
minado punto de la superficie terrestre,
p1, p2 = Presión atmosférica en los pun- se origina una variación de la presión
tos 1 y 2. atmosférica en dicho punto al alterarse
el peso de la porción de atmósfera que
g = Aceleración de la gravedad. soporta. Las causas de estas modifica-
h = Distancia entre los dos puntos. ciones pueden ser las diferencias de
temperatura, el movimiento del aire o la
R = Constante universal de los gases circulación general atmosférica. Los fe-
perfectos. nómenos de convección o la elevación
de capas de aire al calentarse, originan
T = Temperatura del aire.
variaciones verticales de la presión at-
Conociendo la presión y la tempera- mosférica. En este caso, la presión a ni-
tura de dos puntos simultáneamente, se vel del suelo no sufre modificación al-
puede determinar la diferencia de altura guna, ya que la masa de aire que hay
que existe entre ambos a partir de la si- sobre él sigue siendo la misma. Los fe-
guiente expresión: nómenos de advección, consistentes en
desplazamientos horizontales del aire,


h = 18.400 1,00157 +
son otra causa de variaciones de la pre-
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sión atmosférica, y provocan la irrup-


ción de masas de aire caliente o frío

t2 + t1 p1
+ 0,003667 ᎏ log ᎏ cuando tienen lugar cerca del suelo, o
6 p2
gotas frías, cuando se producen a cierta
donde:
altura. Otros movimientos del aire, co-
h = Diferencia de altitud de cada mo los ciclones, los anticiclones, los
punto. movimientos ondulatorios, o la compre-
sión de aire por la topografía del suelo,
t1, t2 = Temperatura en cada punto.
pueden introducir también modificacio-
p1, p2 = Presión atmosférica en cada nes de la presión.
punto.
La distribución de la presión atmos-
Esta ecuación es útil para distancias férica se representa en los mapas meteo-
inferiores a 1.000 m, ya que cuando son rológicos mediante líneas que unen pun-

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tos de igual presión, denominadas isoba- atracción del Sol, fenómeno conocido
ras. Para poder comparar la presión at- como marea atmosférica. Posteriormen-
mosférica entre dos puntos, el valor de te se comprobó que las variaciones debi-
la presión debe estar tomado siempre al das a esta atracción eran de tan sólo de
nivel del mar, para excluir las diferen- unas centésimas de mm Hg. La causa re-
cias verticales de presión. al de estas variaciones es la ley física se-
gún la cual, en toda masa de aire limita-
La localización de los anticiclones y
da, cuando se produce una modificación
de las depresiones o borrascas, es fun-
de la densidad o de la presión en un pun-
damental para conocer el estado actual
to, aparece una vibración que se propaga
de la atmósfera y para poder realizar
por toda la masa de aire, que se va amor-
predicciones meteorológicas. Las zonas
tiguando por el rozamiento con las pare-
de altas o bajas presiones pueden pre-
des que la limitan.
sentar prolongaciones que reciben el
nombre de cuñas o dorsales en el caso En el Hemisferio Norte las variacio-
de los anticiclones, y vaguadas o líneas nes diurnas de presión son de mayor am-
de seno, en el caso de las borrascas. plitud en invierno que en verano, y lo
En las zonas tropicales la presión at- mismo ocurre con las variaciones inter-
mosférica es bastante regular, pero en la- diurnas o diferencias de presión de un
titudes más altas existen variaciones dia- día a otro a una misma hora. Las varia-
rias. Cada día se dan dos máximos, a las ciones interdiurnas que se producen cer-
diez de la mañana y de la noche, y dos ca del suelo están íntimamente relacio-
mínimos, a las cuatro de la mañana y de nadas con los cambios de presión y
la tarde. Para conocer la causa de estas temperatura que se producen en las ca-
variaciones se recurre a la descomposi- pas altas de la atmósfera, principalmente
ción de la oscilación irregular del fenó- en la subestratosfera.
meno en varias ondas regulares. Este
Las oscilaciones anuales de presión
método se conoce como análisis armó-
son muy pequeñas en la zona ecuato-
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nico, y se aplica a distintos fenómenos


rial, pero aumentan hacia las latitudes
naturales que aparentemente no mues-
altas. En general son mayores en las
tran un comportamiento regular. El re-
montañas (donde se da un máximo en
sultado son dos oscilaciones. La primera
verano), en el interior de los continen-
es de 24 horas y es de poca amplitud, va-
tes y en el centro de los océanos. La
riable según la localización, según las
presión media de cada mes varía bas-
estaciones y es función de las condicio-
tante en las latitudes altas de un año a
nes meteorológicas.
otro. En las Azores se pueden dan va-
La segunda es de 12 horas y presenta riaciones de -14 mm Hg., y de +20 mm
una gran amplitud, siendo mucho más Hg. en Islandia. En general, las oscila-
regular que la anterior. En un principio ciones son más intensas en los océanos
se creía que la de 24 horas estaba causa- y en las latitudes altas que en los conti-
da por la atracción de la Luna y por la nentes y en el ecuador.

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CAPÍTULO 11

CLASIFICACIONES CLIMÁTICAS Y DESCRIPCIÓN


DE LOS CLIMAS

11.1. CLASIFICACIONES El componente botánico de un ecosis-


CLIMÁTICAS tema está muy influenciado por las
temperaturas. Como el tipo de vegeta-
A la hora de determinar una clasifica- ción es un factor inherente al clima, se
ción climática hay que estudiar los pará- pueden realizar clasificaciones climá-
metros que la van a condicionar. Estos ticas en función de las temperaturas.
parámetros pueden ser:
Por otra parte, los ciclos anuales per-
– Radiación neta. La radiación presenta miten reconocer diferentes tipos de
diferencias latitudinales, de forma que climas, en función de los llamados re-
se puede realizar una clasificación cli- gímenes térmicos.
mática en función de la radiación reci-
– Precipitaciones. El régimen de lluvias
bida y reflejada. La radiación neta es
es uno de los parámetros más determi-
fundamental como parámetro, ya que
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nantes a la hora de definir los diferen-


es un indicador del factor de creci-
tes climas. Normalmente se utiliza la
miento de las plantas. Muchos autores
precipitación total anual para estable-
consideran la radiación neta como base
cer las características de los diferentes
de una buena clasificación climática.
tipos climáticos. El agua es un factor
– Temperatura. Los componentes de los crucial para el asentamiento de un
ecosistemas están sujetos a las oscila- ecosistema, por lo que las precipita-
ciones del agua, del aire y del suelo ciones que determinan los diferentes
que les rodea. tipos de clima, determinan también
diferentes ecosistemas.
Existen valores concretos por encima
o por debajo de los cuales las plantas Masas de aire y sistemas frontales.
y los animales no pueden vivir, como Existe una clasificación de las masas de
ya se ha indicado. aire en función de la latitud. Esta clasi-

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ficación se basa en la precipitación y en Por otra parte, es posible diferenciar


las temperaturas. Asimismo los siste- varios tipos climáticos en función de la
mas frontales se desplazan estacional- latitud, y los encuadramos dentro de tres
mente y se generan diferencias. Si au- niveles, como son las latitudes bajas, las
namos ambas cosas, podemos obtener medias y las altas.
una clasificación climática en función
de la variabilidad de las masas de aire y
de los sistemas frontales. 11.3. CLIMAS DE LATITUDES
BAJAS

11.2. DESCRIPCIÓN 11.3.1. Clima ecuatorial lluvioso


DE LOS CLIMAS
– Se localiza en la zona de convergen-
Todos conocemos los diferentes tipos cia de las masas de aire ecuatorial ma-
de clima, por lo menos en líneas genera- rítimo (cálido y húmedo), y marítimo
les. Así podemos diferenciar, a grandes tropical.
rasgos, el clima cálido, el templado y el
– Está ubicado en la zona ecuatorial.
frío. Esta división climática lleva asocia-
da los ecosistemas más característicos: – Presenta lluvias copiosas de convec-
ción, todos los meses del año.
– Desierto.
– El total de precipitación anual es del
– Bosque tropical.
orden de los 2.500 mm.
– Bosque caducifolio.
– Tiene grandes contrastes estacionales
– Pastizal. en función de la precipitación mensual.
En la figura adjunta se indican los – Tiene estabilidad térmica a lo largo de
tres tipos de clima según el factor térmi- todo el año, siendo la media mensual
co, y su vegetación asociada. de 27 °C.
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Herbáceas altas Herbáceas


Herbáceas de pequeña

Clima Herbáceas de
altas

Desierto cálido Bosque tropical


cálido talla media

Clima Herbáceas de talla Bosque


talla

Desierto templado
y matorral

templado media (pastizales) caducifolio

Clima Herbáceas de talla Bosque de alta


Desierto ártico
frío media montaña

Precipitaciones

Tipos básicos de clima según el factor térmico.

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– Es un clima cálido y húmedo. 11.3.4. Clima tropical seco

– Los núcleos de altas presiones se en-


11.3.2. Clima monzónico y vientos cuentran localizados entre los trópicos
alisios del litoral de Cáncer y de Capricornio.

– Los alisios arrastran masas de aire tro- – Se ubica en la zona tropical.


pical marítimo que produce lluvias
– Térmicamente oscila entre cálido y
orográficas en el litoral.
caluroso.
– Es un clima cálido y muy húmedo.
– Presenta un ciclo de temperatura muy
– Las lluvias tienen un patente ciclo marcado. Cuando el Sol está alto im-
anual, con un máximo cuando el Sol se plica altas temperaturas, y cuando es-
encuentra en el punto más alto, y un tá bajo se pasa a un período más frío.
considerable descenso de las precipita-
ciones, en un período corto, que coin- – Podemos encontrar, dentro de este cli-
cide con una ubicación solar más baja. ma, los subtipos semiárido o de este-
pa, semidesértico, desértico y una es-
– Las temperaturas son cálidas todo el
trecha franja costera occidental,
año, y presentan un marcado ciclo
donde se presenta un régimen algo
anual.
más fresco.

11.3.3. Clima tropical seco


y húmedo 11.4. CLIMAS DE LATITUDES
MEDIAS
– Se produce por una variación y cho-
que de una masa de aire húmedo tro- 11.4.1. Clima subtropical seco
pical marítimo o ecuatorial marítimo
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con una masa de aire seco tropical – Es la extensión hacia el norte del cli-
continental. ma seco tropical.
– Se localiza en la zona ecuatorial. – Es un clima de transición entre un cli-
– Presenta dos estaciones muy marca- ma seco de latitudes medias y otro de
das: una muy lluviosa, cuando el Sol latitudes tropicales.
está alto, y una muy seca cuando está- – Presenta una amplia variabilidad tér-
bajo. mica anual.
– Cuando el Sol está bajo, va acompa-
– Hay una marcada estación fría, por la
ñado de temperaturas muy frías.
entrada de masas de aire polar conti-
– Hay un período muy cálido, que da nental, que coincide con la posición
paso a la estación lluviosa. más baja de Sol.

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Tratado de climatología aplicada a la ingeniería medioambiental Mariano Seoánez Calvo

– La precipitación también se produce – Durante el invierno se produce la en-


en la estación fría, por la entrada de trada de masas de aire húmedo que
borrascas de latitudes medias. genera lluvias.
– Tiene los subtipos de estepa, semide- – Las masas de aire subsidente ocasio-
sértico y desértico. nan una sequedad extrema.
– La precipitación anual presenta un
11.4.2. Clima subtropical húmedo amplio rango, que puede ir desde ári-
do hasta húmedo.
– Es producido por las masas de aire – Las temperaturas tienen una variación
procedentes de las bandas occidenta- moderada.
les de los núcleos de altas presiones
localizados en los océanos, al despla- – Se caracteriza por tener inviernos sua-
zarse a tierra. ves y veranos calurosos.
– Las masas de aire acarrean lluvias de
convección, copiosas durante el vera-
11.4.4. Clima marítimo de costa oeste
no.
– Las pocas borrascas existentes impli- – Se localiza en las costas occidentales
can fuertes aguaceros. de latitudes medias.
– La entrada de borrascas procedentes – Estas zonas reciben vientos predomi-
de latitudes medias origina precipita- nantes del oeste.
ciones abundantes durante el invierno.
– La llegada de estos vientos provoca
– Esta entrada de aire genera temperatu- fuertes tormentas ciclónicas.
ras muy frías en invierno.
– La precipitación es abundante durante
– Los veranos son cálidos y con un ele- todo el año, pero se produce un máxi-
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vado grado de humedad. mo durante el invierno.


– Las temperaturas durante el período – Es un clima fresco y húmedo.
de invierno no son inferiores a 0 °C.
– En las zonas donde hay una orografía
– Se diferencian los subtipos subhúme-
elevada se producen grandes precipi-
do, húmedo y perhúmedo, siendo este
taciones durante todo el año, con lo
último muy lluvioso.
cual lo podemos encuadrar dentro del
subtipo de perhúmedo.
11.4.3. Clima mediterráneo – La oscilación térmica anual es pe-
queña para latitudes medias, y las
– Es un clima que presenta inviernos temperaturas invernales también son
suaves y húmedos y veranos secos. suaves.

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11.4.5. Clima seco de latitudes – Existe una amplia variabilidad meteo-


medias rológica durante el día.

– Es el conocido clima seco continental. – Hay una elevada precipitación duran-


te todo el año, que aumenta durante
– Se encuentra encuadrado en América los meses de verano.
del Norte y en Eurasia, y se localiza
así exclusivamente en el hemisferio – Las regiones marítimas orientales de
boreal. este clima son zonas perhúmedas.

– Se sitúa a sotavento de los sistemas – Los inviernos son fríos.


montañosos del sur o del oeste. Las – Dentro de este tipo de clima, en la re-
masas de aire marítimo quedan reteni- gión asiática se genera el efecto mon-
das, de forma que las masas de aire zónico, que produce un aumento de
polar dominan durante el invierno. precipitación durante el verano, sien-
– En verano predomina la masa de aire do los inviernos relativamente secos.
continental seco.
– En Europa, este clima se sitúa en la
– Las lluvias son ocasionales, y son zona de altas latitudes.
producidas por la entrada excepcional
de una masa de aire marítimo.
11.5. CLIMAS DE LATITUDES
– Hay una gran amplitud térmica. Los
ALTAS
veranos son cálidos y los inviernos
muy fríos.
11.5.1. Clima de bosque boreal
– Dentro de este clima existen los subti-
pos semidesértico y de estepa. – Los inviernos son muy largos y fríos,
y los veranos son cortos y fríos.
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11.4.6. Clima continental húmedo – Se presentan con mucha frecuencia


incursiones de masas de aire muy
– Se localiza en la parte central de frías.
América del Norte y de Eurasia, en el – La oscilación térmica es muy grande.
hemisferio Norte.
– La precipitación aumenta en verano y
– Presenta dos estaciones muy defini-
se produce por la penetración de ma-
das: una invernal y otra estival.
sas de aire continentales acompañadas
– Este clima se localiza bajo la zona de de borrasca. Aún así, las precipitacio-
entroncamiento entre la masa de aire nes son escasas, y pueden oscilar en-
polar y la masa de aire tropical. tre los 500 y los 1.000 mm/año.
– Los cambios de temperatura son muy – Se pueden dar los subtipos subhúme-
acusados. do y semiárido.

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Tratado de climatología aplicada a la ingeniería medioambiental Mariano Seoánez Calvo

11.5.2. Clima de tundra 11.6. UN CASO ESPECIAL:


EL CLIMA DE MONTAÑA
– Se localiza en las franjas de las costas
árticas y antárticas. El clima de una zona montañosa esta
muy unido al clima de las partes llanas
– Está dominado por masas de aire frío, adyacentes debido a:
con frecuentes lluvias ciclónicas.
– Las características estacionales de
– Los inviernos son largos y rigurosos, la zona llana.
habiendo una estación suave y corta,
que equivaldría al verano. – A la configuración anual de las
temperaturas.
– Es el clima de la zona ártica.
– A la determinación de los períodos
– Dentro de este clima, hay una marca- secos y de los períodos húmedos.
da influencia por las masas oceánicas.
Los climas de montaña no se pueden
– Podemos diferenciar los subtipos cli- incluir en la dentro de la clasificación
máticos húmedo, subhúmedo y se- convencional climatológica, y se carac-
miárido. terizan por ser:
– Fríos o frescos. Con la altura des-
ciende la temperatura.
11.5.3. Clima de casquete polar
– Húmedos.
– Este tipo de clima presenta unos fríos
– Se producen notables gradientes
rigurosísimos.
climáticos.
– Se localiza en los casquetes glaciares – La altura también es la causante de
de Groenlandia, la Antártida y sobre un incremento de la precipitación,
los hielos de Océano Polar Ártico. por lo menos en los primeros miles
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– Las temperaturas medias siempre se de metros de altura.


sitúan por debajo del punto de conge- Este tema se trata ampliamente en
lación. otros capítulos de esta obra, y allí remiti-
– Se dan fuertes inversiones térmicas. mos al lector.

– Las inversiones térmicas, el déficit de


radiación neta y una altura elevada, 11.7. TIPOS DE CLIMAS
incrementan las frías temperaturas. EN FUNCIÓN
DE LA DISPONIBILIDAD
– Se producen, frecuentemente, fuertes
DE AGUA
borrascas y ventiscas.
– La precipitación se produce en forma Para poder realizar una clasificación
de nieve, aunque es escasa. del clima en función del balance hídrico,

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habrá que definir lo que son el clima hú- Clima monzónico y de vientos alisios
medo y el clima seco. en el litoral

Se entiende por clima seco aquel en – Presenta un máximo de pluviosidad


el que la reserva de agua anual es de 15 en una determinada estación, y un pe-
cm o mayor, a la vez que no existen ex- ríodo de escasa precipitación.
cedentes de agua.
– Durante la estación seca, muy corta,
Por el contrario: se entiende por cli- se genera un déficit de agua.
ma húmedo aquel en el que el déficit to-
tal anual es inferior a 15 cm. – Los requerimientos hídricos superan
los 4 cm/mes.
Dentro de los climas secos se pueden
– El total anual supera los 130 cm.
estudiar tres grados de sequedad y aridez
en función de los valores de aprovisio- – Durante los meses de lluvia se genera
namiento de agua, y otros tres grados un amplio excedente hídrico.
dentro de los climas húmedos.
– La reserva de agua es mayor de 20 cm
Se debe hacer una mención especial en un período de 6 a 9 meses.
de los climas con estaciones muy húme-
das. Estos climas poseen determinadas
épocas muy húmedas que alternan con Clima tropical seco y húmedo
otras muy secas, cuyo resultado es una
excedencia o una carencia de agua. – Las necesidades hídricas sobrepasan
los 4 cm/mes, con un total anual de
130 cm.
11.8. CLASIFICACIÓN – Hay un considerable excedente de
DE LOS CLIMAS A PARTIR agua y un importante déficit que se
DEL AGUA DISPONIBLE
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corresponden con la estación del


EN EL SUELO monzón y con la estación seca, res-
pectivamente.
11.8.1. Climas de bajas latitudes
– La reserva de agua supera los 20 cm
como máximo en 5 meses.
Clima ecuatorial lluvioso

– La precipitación es muy elevada a lo Clima seco tropical


largo de todo el año, excediendo los
requerimientos hídricos durante todo – Las necesidades hídricas superan
el año. La reserva suele ser elevada, los 130 cm, o lo que es lo mismo:
de más de 25 cm en 10 meses, o todos los meses alcanzan 4 cm, o los
más. superan.

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CLIMAS SECOS Y HÚMEDOS


Tipo de clima Observaciones
Semiárido La reserva de agua es mayor o igual a 6 cm.
Por lo menos en dos meses se superan los 6 cm de reservas
ÁRIDO Semidesértico
de agua, y al menos un mes son de más de 2 cm.
Desértico No existe ningún mes con reserva de agua.
Subhúmedo La deficiencia de agua es mayor que cero y menor que 15 cm,
cuando no hay excedente de agua.
HÚMEDO El excedente de agua es de 1 mm o mayor, pero menor que
Húmedo
60 cm. El excedente es mayor que el déficit.
Perhúmedo El excedente es mayor o igual a 60 cm.

– Existen determinadas zonas que se si- – Tiene una reducida escasez estacional
túan entre los 160 y los 180 cm de ne- de agua.
cesidades de agua.
– Presenta un marcado ciclo estacional
– Existe el subtipo desértico especial, de requerimientos hídricos, con unos
que está influenciado por aire fresco valores netos menores de 4 cm y ma-
de procedencia marina. yores de 0,8 cm.
– Existe el subtipo subhúmedo, con un
11.8.2. Clima de latitudes medias déficit mayor que cero y menor de 15
cm cuando hay excedente de agua.
Clima seco subtropical
– En el subtipo húmedo, el excedente
de agua es mayor que cero pero no so-
– Las exigencias de agua, durante el brepasa los 60 cm, siempre que el ex-
mes más fresco son inferiores a 4 cm
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cedente sea superior al déficit.


y de más de 0,7 cm.
– En el subtipo perhúmedo, el exceden-
– El total anual de exigencias es inferior
te es superior a 60 cm.
a 130 cm.
– Dentro de este tipo de clima se reco-
nocen los subtipos semiárido, semide- Clima mediterráneo
sértico y desértico.
– Las necesidades hídricas son iguales o
mayores de 0,8 cm/ mes, lo que lo di-
Clima húmedo subtropical ferencia de otros climas más fríos que
lo rodean.
– Se caracteriza por un moderado
excedente hídrico. – El déficit hídrico es superior a 15 cm.

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– La carencia de agua puede llegar a ser la franja del subtipo subhúmedo, que
nula en los subtipos semiárido y semi- está en contacto con el clima seco
desértico. continental.
– Presenta grandes oscilaciones en la – Las necesidades anuales de agua son
reserva de agua, y para todos los sub- superiores a 52,2 cm.
tipos, esta reserva de agua es igual o
– En el subtipo perhúmedo los requeri-
superior al 75%.
mientos hídricos son prácticamente
nulos en un período de 1 a 5 meses.
Clima marítimo de costa oeste – El excedente de agua es superior a
60 cm.
– Tiene excedente de agua.
– En el subtipo subhúmedo la carencia
– La carencia hídrica tiene también un de agua es mayor que cero, pero me-
rango amplio. nor de 15 m cuando no hay excedente
de agua.
– Las necesidades hídricas son inferio-
res a 80 cm. Mensualmente son igua- – En el subtipo húmedo el excedente de
les o superiores a 0,8 cm. agua es mayor que 0, pero nunca su-
perior a 60 cm.

Clima seco de latitudes medias


11.8.3. Clima de altas latitudes
– Las necesidades hídricas mensuales
son iguales o menores de 0,7 cm. Clima de bosques boreales
– Los inviernos resultan fríos.
– Los valores de las exigencias de agua
– Las zonas cercanas al límite septen- oscilan entre 35 y 52,5 cm, y su cuan-
trional pueden presentar un requeri- tía es 0 entre 5 y 7 meses al año.
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miento hídrico de cero al menos du-


rante cinco meses seguidos.
Clima de tundra
– El requerimiento hídrico anual es de
52,2 cm.
– Las necesidades hídricas anuales son
– Se distinguen tres subtipos: Semiári- menores de 35 cm.
do, semidesértico y desértico.
– Gran parte del año, 8 meses o más, el
agua del suelo permanece helada, por
lo que impide la evapotranspiración.
Clima continental húmedo
– Hay zonas dentro de la tundra que
– El exceso de agua presenta un rango presentan un excedente hídrico eleva-
muy amplio de variabilidad, excepto do. Estas zonas están encuadradas

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Tratado de climatología aplicada a la ingeniería medioambiental Mariano Seoánez Calvo

dentro del subtipo húmedo. También Clima seco (B)


podemos diferenciar zonas del subti-
po subhúmedo. – La evaporación es mayor que la preci-
pitación.

Clima de casquete polar – No se generan cursos de agua ni exce-


dentes hídricos.
– Los requerimientos hídricos son casi
0 a lo largo de todo el año.
Clima templado húmedo (C)
– Las temperaturas medias mensuales
son inferiores a 0. – El mes más frío tiene una temperatura
– Hay pocas precipitaciones, y casi inferior a 18 °C y superior a 3 °C.
siempre en forma de nieve. – Por lo menos durante un mes, el pro-
medio de la temperatura es superior a
10 °C.
11.9. CLASIFICACIÓN
DE KÖPPEN – Tiene dos estaciones: una invernal y
otra estival.
Esta clasificación se basa en dos fac-
tores: Precipitación y temperatura. Climas boreales (o de nieve) y bosque (D)
Los datos se obtienen de valores
mensuales o anuales. – El mes más frío es de una temperatura
media inferior a –3 °C, y el mes más
Esta clasificación utiliza un código cálido tiene una media superior a los
de letras que dan nombre a los grupos 10 °C.
climáticos, a los subgrupos y a otras di-
visiones, para diferenciar las caracterís-
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ticas estacionales de temperatura y de Climas polares (E)


precipitación.
– El mes más cálido tiene una tempera-
Se diferencian cinco grandes grupos: tura media inferior a 10°C.
– No tienen verdaderos veranos.
Clima lluvioso tropical (A)
Todos los grupos salvo el segundo se
– La media térmica es superior a 18 °C. definen por las temperaturas medias. El
segundo se define por el balance precipi-
– Tiene una elevada pluviosidad y exce-
tación-evaporación. El primero, el terce-
de a la evaporación.
ro y el cuarto poseen las características
– No tiene una estación invernal mar- necesarias para permitir el crecimiento
cada. de vegetación forestal.

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LA ATMÓSFERA, EL CLIMA Y EL MEDIO AMBIENTE

Los subgrupos que se pueden esta- de praderas. Es un clima intermedio


blecer dentro de esos grupos se denomi- entre el clima desértico y los climas
nan con una segunda letra, y son: más húmedos de los grupos A, C y D.
– S. Semiárido - estepa – BW. Clima desértico y árido. Precipi-
– W. Árido - desértico. tación anual inferior a 40 cm.

S y W sólo se aplican al grupo B. – Cf. Clima templado húmedo, sin esta-


ción seca. El mes más seco tiene una
– f. Húmedo. Precipitación suficiente pluviosidad superior a 3 cm.
durante todo el año. No existe estación
seca. Se aplica a los grupos A, C, y D. – Cw. Clima templado húmedo, con es-
tación invernal. El verano tiene un
– w. La estación seca coincide con el mes con una precipitación 10 veces
período invernal, en función del he- superior a la recogida durante el mes
misferio. La posición solar es baja. más seco del invierno, lo que quiere
– s. La estación seca coincide con el ve- decir que por lo menos el 70% de la
rano respectivo de cada hemisferio. El precipitación anual se recoge durante
Sol se encuentra en la posición más los meses más cálidos.
elevada.
– Cs. Climas templados húmedos, con
– m. Clima forestal lluvioso. Presenta veranos secos. Durante el mes más se-
una estación seca muy corta. El ciclo co del verano la precipitación es me-
de precipitación es monzónico. Se nor de 3 cm, y durante el invierno, la
aplica al grupo A. precipitación recogida durante el mes
más lluvioso es, como mínimo, 3 ve-
Si combinamos ambos códigos, re- ces superior a la recogida en el mes
sultan doce climas característicos: más seco del verano.
– Af. Clima de selva tropical lluviosa.
– Df. Climas boreales o de nieve, con
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La pluviosidad en el mes más seco es


inviernos húmedos. No existe esta-
superior o igual a 6 cm.
ción seca.
– Am. Variedad monzónica de Af. La
pluviosidad es inferior a 6 cm durante – Dw. Climas boreales o de nieve y bos-
el mes más seco. La estación seca está que, con inviernos húmedos.
muy marcada. – ET. Clima de tundra. En el mes más
– Aw. Clima de sabana tropical. Al me- cálido tiene una temperatura media
nos, durante un mes se registra una entre 0 y 10°C.
pluviosidad inferior a 6 cm. La esta-
– EF. Clima de hielo perpetuo. Es el
ción seca está muy marcada.
clima de los casquetes glaciares. La
– BS. Clima de estepa. Es un clima ári- temperatura media durante todos los
do, y se caracteriza por la presencia meses del año es inferior a 0 °C.

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Tratado de climatología aplicada a la ingeniería medioambiental Mariano Seoánez Calvo

Estos 12 tipos de climas, pueden ir tán sobre los 10 °C. Se aplica a los
acompañados por un tercer código de le- grupos C y D.
tras, que significan:
– d. Con inviernos muy fríos: La tempe-
– a. Con veranos calurosos: El mes más ratura del mes más frío está por deba-
cálido tiene una temperatura superior a jo de –38 . Se aplica al grupo D.
22 °C. Es aplicable a los climas C y D.
– h. Seco y caluroso: La temperatura
– b. Con veranos cálidos: La temperatu- media es superior a 18 °C. Se aplica al
ra del mes más cálido es inferior a grupo B.
22 °C. Aplicable a climas C y D.
– k. Seco y frío: La temperatura media
– c. Con veranos cortos y frescos: Du- anual es inferior a 18 °C. Se aplica al
rante un período inferior a 4 meses es- grupo B.
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CUARTA PARTE

Radiación solar.
Calor y temperatura.
Análisis y sistemas
de estudio
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RADIACIÓN SOLAR. CALOR Y TEMPERATURA. ANÁLISIS Y SISTEMAS DE ESTUDIO

CAPÍTULO 12

RADIACIÓN SOLAR

12.1. BASES Y PRINCIPIOS propagación de la onda, que en nuestro


DE LA RADIACIÓN SOLAR caso es la de la luz (300.000 Km/seg.),
será
La vida existe en la Tierra gracias a
C
la energía externa aportada por la radia- υ= ᎏ
ción solar, que, por otra parte, y en su as- λ
pecto biológico, es asimilada como
energía química por la flora clorofílica y λ se expresa, en función de cada caso,
es utilizada como fuente de calor y de en metros, en μm (micras) o en Å
luz por los animales y por los vegetales. (1 Ångstrom = 1 · 10–4 μm).

Los campos electromagnéticos osci- υ se expresa, en herzios o hertz


lan rápidamente y transfieren la energía (1 hertz = 1 ciclo/seg.).
en forma de radiaciones, en ondas aso-
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ciadas a los fotones. Los fotones trans- La radiación visible –entre las longi-
portan la energía y la que transporta ca- tudes de onda de 0,4 y 0,7 μm– ocupa
da uno es el cuanto, ya citado en otros un tramo muy corto de todo el espectro
apartados. de las radiaciones electromagnéticas
que recibe la Tierra, que fundamental-
Si h = Constante de Plank = mente es la comprendida entre los 0,2 y
= 6,625 · 10–34 J · seg., será 1 cuanto = h · δ, los 4 μm, aunque las radiaciones de me-
es decir: nos de 0,2 μm (hasta 1 nm), que corres-
C ponden a los rayos X, a los rayos γ y a
q=h·υ=h ᎏ los rayos ultravioleta, juegan un papel
λ
muy importante, sobre todo en los fenó-
Si llamamos λ a la longitud de onda, menos de ionización de la atmósfera su-
υ a la frecuencia y C a la velocidad de perior.

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Tratado de climatología aplicada a la ingeniería medioambiental Mariano Seoánez Calvo

12.2. EL ESPECTRO 12.3. RADIACIONES NATURALES


ELECTROMAGNÉTICO DE ONDA CORTA
Y DE ONDA LARGA
Ya hemos indicado que las interac-
ciones entre las radiaciones electromag- En la realidad, prácticamente todo el
néticas y los seres vivos y otros cuerpos flujo energético solar se ubica entre las
receptores dependen fundamentalmente longitudes de onda de 0,15 μm y 4,0 μm.
de las longitudes de onda de aquellas,
El flujo energético terrestre, por su
por lo que lo primero que se debe cono-
parte, se localiza en una franja entre los
cer es el sector del espectro en que se
3 y los 100 μm de longitud de onda del
ubican estas longitudes de onda.
espectro.
Una radiación solar es una mezcla
Ambos se superponen, pues, en una
compleja de radiaciones en la que existe
pequeña franja entre los 3 y los 4μm. Es-
una distribución espectral o distribución
ta franja marca el límite de las longitu-
del flujo energético en función de la lon-
des de onda, estando hacia abajo las lon-
gitud de onda.
gitudes de onda corta y hacia arriba las
Se puede indicar que de onda larga.

φ=  φ (λ)dλ
λ2

λ1
λ 12.4. RADIACIÓN SOLAR:
FACTORES
donde: Y CIRCUNSTANCIAS
φ = Flujo emitido por una fuente
en una banda espectral com- La traslación de la Tierra alrededor
prendida entre las longitudes del Sol
de onda λ1 y λ2.
La Tierra describe órbitas elípticas en
λ1 y λ2 = Longitudes de onda que mar-
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uno de cuyos focos está el Sol (según las


can los límites en que se reci- leyes de Kepler). Estas órbitas se en-
be ese flujo. cuentran en el plano de la eclíptica, es-
φλ = Flujo energético del espectro. tando el eje alrededor del cual gira la
Tierra formando un ángulo de 23° 27’
El espectro solar correspondiente a con ese plano.
las radiaciones del Sol que se reciben en
Si tomamos el plano del ecuador de
la Tierra, tiene una iluminación máxima
la Tierra, su intersección con el de la
en la longitud de onda de 0,50 μm.
eclíptica define la línea de los equinoc-
Por otra parte, cerca de la mitad de la cios, que no coincide exactamente con el
energía total (del orden del 45%) se reci- eje pequeño de la elipse, y lo mismo
be en la franja de la radiación visible, ocurre con la de los solsticios, que tam-
entre 0,4 y 0,7 μm. poco coincide exactamente con el eje

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RADIACIÓN SOLAR. CALOR Y TEMPERATURA. ANÁLISIS Y SISTEMAS DE ESTUDIO

grande de la elipse, es decir: el solsticio importancia radica en que este gas elimi-
de invierno (21-22 de diciembre) no na las radiaciones ultravioleta peligrosas
coincide con el perihelio (3 de enero) para las biocenosis del planeta.
mientras que el solsticio de verano (21-
Por lo que se refiere al oxígeno, este
22 de junio) no coincide con el afelio
gas absorbe fuertemente las radiaciones
(4 de julio).
de 0,76 μm de longitud de onda, aunque
en una banda muy estrecha.
El día y la noche Por su parte, el vapor de agua, el me-
tano y el CO2 absorben intensamente las
La Tierra, en su movimiento de rota- radiaciones (sobre todo las IR).
ción, presenta una parte al Sol que se re- Si la atmósfera permite pasar gran
pite cada 23 h. 56 min. 4 seg., es decir, parte de las radiaciones del espectro vi-
un día es el período de tiempo que trans- sible, las correspondientes al infrarrojo
curre entre dos pasos de un meridiano pasan muy limitadamente, solo en unas
frente al Sol. bandas determinadas del espectro o ven-
Esa rotación de la Tierra, al despla- tanas atmosféricas, como por ejemplo,
zarse por su órbita, varía algo, y además, la existente entre los 8 y los 14 μm, del
el planeta tiene algunos movimientos infrarrojo térmico.
más, aparte de la rotación y de la trasla- El suelo recibe radiación global, com-
ción. En consecuencia, la duración del puesta por la radiación solar directa y por
día varía estacionalmente, y lo mismo la radiación solar difusa, que es muy va-
ocurre con la aproximadamente media riable, pues depende de factores como la
jornada de día y la media jornada de no- hora del día, el estado de la atmósfera, la
che, que llegan en algunos períodos del latitud o la estación climática.
año, y sobre todo en latitudes altas, a ser
muy diferentes en duración.
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12.5. RADIACIONES
PROVENIENTES
Recepción de la radiación solar en la DE LA ATMÓSFERA
superficie terrestre
El vapor de agua, el CO2, los aeroso-
Al entrar la radiación solar en la at- les y el ozono presentes en la atmósfera
mósfera, los gases que constituyen esta emiten hacia el suelo radiaciones del in-
absorben una parte importante, y ade- frarrojo térmico, en parte, porque las ab-
más de forma selectiva. sorben de la radiación solar, como ya he-
mos indicado en otros epígrafes.
El ozono absorbe las radiaciones de
longitudes de onda inferiores a 0,29 μm, Estas radiaciones son de longitud de
y reduce algo las correspondientes al ro- onda muy larga y se ubican entre los 5 y
jo, en longitudes de onda de 0,6 μm. Su los 100 μm, y se pueden calcular me-

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diante diversas fórmulas, como la de dientes a la superficie terrestre, y según


Brutsaert: la OMM se debe expresar así:
1/7

 
ea E = (Eg ↓ – Mg↑) + (EL↓– ML↑), siendo:
MLa = ELa = 1,24 ᎏ · σ · Ta4, siendo:
Ta
E = Radiación neta.
MLa = Exitancia atmosférica (radiación
atmosférica) Eg ↓ = Radiación global.
ELa = Iluminación atmosférica, que a ni- Mg ↑ = Exitancia en las ondas cortas.
vel del suelo es igual que M La , EL ↓ = Iluminación (radiación) de longi-
pues el hemisferio está ocupado tud de onda larga.
por la atmósfera.
ML ↑ = Exitancia en las ondas largas.
ea = Tensión de vapor (humedad)
Así, la Tierra absorbe una parte de la
Ta = Temperatura radiación global y una parte de la radia-
σ = Constante de Stefan-Boltzmann = ción atmosférica, refleja parte de la ra-
= 5,669 · 10–8 W/m2 · K–4. diación global que recibe y parte de la
radiación atmosférica, y emite la radia-
ción terrestre.
12.6. RADIACIONES También se puede indicar que:
PROVENIENTES
DE LA TIERRA Eg ↓ – Mg ↑ = Eg ↓ - a Eg ↓ = (1-a)
Eg ↓, siendo a = Albedo de la superficie
La radiación terrestre corresponde a terrestre.
la exitancia de la superficie de la Tierra, Por otra parte, H = A H g ↓ – B,
que variará en función del cuerpo o ma- siendo:
terial que emita la radiación, como se vió
en la tabla correspondiente al albedo. H = Exposición energética neta.
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La atmósfera absorbe la radiación te- A, B = Parámetros empíricos.


rrestre, salvo en la ventana atmosférica Hg ↓ = Exposición energética global.
ubicada entre los 8 y los 14 μm si la at-
Este parámetro climático es muy útil
mósfera está clara; si hay nubes, absorben
para calcular las necesidades de agua en
la radiación terrestre y devuelven la mitad
actividades agroforestales.
otra vez a la Tierra (efecto invernadero).
Indicamos finalmente que el balance
de las radiaciones depende también de
12.7. RADIACIÓN NETA otros factores, como son el albedo de la
superficie estudiada, la conductividad
Es el resultado del balance de todas térmica y la emisividad del suelo del
las radiaciones entrantes y salientes en área estudiada, la evapotranspiración, la
todas sus longitudes de onda correspon- topografía o la velocidad del viento.

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RADIACIÓN SOLAR. CALOR Y TEMPERATURA. ANÁLISIS Y SISTEMAS DE ESTUDIO

CAPÍTULO 13

ESTADO TÉRMICO DE LA ATMÓSFERA

13.1. BASES GENERALES Al subir una partícula de aire, se en-


fría; al bajar, se calienta. Esto ocurre
Ya se ha hablado en otra parte de esta puesto que la presión desciende al subir
obra del gradiente vertical de temperatu- la partícula, por lo que esta se dilata.
ras y de su evolución en la altura, así co- Cuando baja la partícula, la presión au-
mo de la inversión térmica existente so- menta y la comprime, calentándola.
bre la troposfera.
Aunque la distribución de la humedad
es también un factor determinante, el 13.2. ESTABILIDAD
equilibrio atmosférico (estabilidad o ATMOSFÉRICA
inestabilidad) depende en gran parte de
la distribución vertical de la temperatura. Según el gradiente térmico de la at-
En ambiente seco, gradientes > 0,7 mósfera y el gradiente adiabático seco,
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–0,8 °C indican inestabilidad. tratado en otros capítulos de esta obra,


se pueden definir las tres situaciones de
En ambiente húmedo, gradientes estabilidad atmosférica:
> 0,6 –0,7 °C indican inestabilidad.
– Estable: El descenso vertical de la
En ambiente seco, gradientes
temperatura es inferior al gradiente
< 0,7 °C indican estabilidad.
adiabático seco.
En ambiente húmedo, gradientes
< 0,6°C indican estabilidad. – Inestable: El descenso vertical de la
temperatura es superior al gradiente
También hemos indicado que la at- adiabático seco
mósfera es un sistema termodinámico,
en el que todo desplazamiento vertical – Indiferente: El descenso vertical de la
sigue un proceso adiabático. temperatura es igual al gradiente seco.

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Tratado de climatología aplicada a la ingeniería medioambiental Mariano Seoánez Calvo

Estas condiciones teóricas no se 13.3. LA TEMPERATURA


cumplen muchas veces, pues existen di- Y LA SUPERFICIE
versos fenómenos relacionados con la TERRESTRE
atmósfera que alejan las condiciones de
adiabatismo, como las siguientes: En otro orden de cosas, la topografía
y el relieve influyen considerablemente
– Inversiones térmicas: Confieren una sobre el estado térmico de la atmósfera,
gran estabilidad atmosférica. como se puede observar en diversos ca-
– Acción del suelo de despedir o de to- pítulos de esta obra.
mar calor: Influye mucho sobre la En los valles, como ya se ha visto, se
temperatura del aire. acumulan con frecuencia masas de aire
– Presencia de nieblas espesas: Confie- frío en las capas bajas atmosféricas, lo
re estabilidad. que provoca la formación de nieblas,
que acentúan el enfriamiento. Esta situa-
– Presencia de nubes: Confiere estabili- ción genera muchas veces situaciones de
dad. inversión térmica, con la consiguiente
estabilidad atmosférica.
– Intercambios de calor: Condensación,
evaporación, hielo y nieve, etc. Por otra parte, los movimientos de las
masas de aire en las zonas montañosas
– Humedad atmosférica: Reduce las va- (brisas), suelen ser provocadas casi total-
riaciones térmicas. mente por diferencias térmicas verticales.
– Movimientos descendentes: Subsi- En las costas, ya se ha explicado en
diencia, que comprime la masa de aire otros apartados que gran parte de la exis-
y confiere estabilidad a la atmósfera tencia de las brisas costeras está provo-
de la zona. cada por la diferencia térmica de las ma-
sas de aire ubicadas sobre el mar y sobre
– Desplazamiento por encima de la zo-
la tierra, respectivamente.
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na de grandes masas de aire, frías o


calientes: Provoca cambios térmicos y Por otra parte, se debe tener en cuen-
de las turbulencias en las capas at- ta que las corrientes marinas transportan
mosféricas inferiores. Si la masa es calor de unos lugares a otros, enfriando
fría y la capa inferior caliente, provo- masas de aire en contacto con ellas en
cará inestabilidad, si la de arriba es unas zonas y calentándolas en otras, pro-
caliente y la de abajo fría, la situación vocando situaciones térmicas atmosféri-
será de estabilidad. cas no acordes con las que corresponde-
rían según la latitud.
– Desplazamiento similar pero de dos
masas de aire, primero una fría y des- Las zonas urbanas, a su vez, constitu-
pués una caliente de desplazamiento yen islotes de calor, con perfiles de tem-
lento: se puede formar una capa de in- peratura diferentes de los de su entorno.
versión. Crean corrientes ascendentes y provocan

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RADIACIÓN SOLAR. CALOR Y TEMPERATURA. ANÁLISIS Y SISTEMAS DE ESTUDIO

situaciones de inestabilidad atmosférica La temperatura diaria atmosférica os-


hasta altitudes de 800-1.000 m. cila según las pautas indicadas, aunque
esto no es totalmente exacto al incidir
sobre ella una serie de factores externos,
13.4. EVOLUCIÓN como son las condiciones de equilibrio
DE LA TEMPERATURA atmosférico, ya citadas, la limpieza del
cielo (un cielo despejado implica máxi-
A nivel planetario, las zonas más cá- mos de temperatura mayores y mínimos
lidas se ubican en el entorno del ecuador más bajos que un cielo cubierto), la pre-
(en concreto, a 10° N), siendo la tempe- sencia de mar o de continente en la su-
ratura media anual algo más alta en el perficie terrestre (sobre el mar las oscila-
hemisferio norte. ciones térmicas diarias son inferiores
La temperatura desciende a medida que sobre el continente, y los máximos
que nos desplazamos desde el ecuador ha- se presentan antes (una o dos horas, en
cia los polos, hecho mucho más acentua- concreto) o el relieve de la superficie,
do en invierno. Además, la diferencia de también citado en otros apartados y ca-
temperatura entre los meses más cálidos y pítulos de esta obra.
más fríos se acentúa si seguimos ese mis-
mo desplazamiento, que por otra parte es
más patente en los continentes que el mar. 13.5. REGIONES TÉRMICAS
DE LA ATMÓSFERA
Desde un punto de vista fundamen-
talmente agrario, diversos autores, como Desde un punto de vista térmico, se
Papadakis y otros, han establecido clasi- puede clasificar la atmósfera en varias
ficaciones de los diferentes regímenes regiones, aunque las divisiones que han
térmicos que existen en el planeta, des- realizado los técnicos tienen en cuenta,
cribiendo las características mensuales, además de la temperatura, otros factores
estacionales y anuales de cada uno de climáticos, meteorológicos y espaciales
ellos. El tema se trata con profundidad que hacen de cada región atmosférica
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en otros apartados de esta obra. una entidad de características propias to-


A corto plazo, y, en concreto, a nivel talmente diferenciada.
diario, la evolución de la temperatura es-
En la tabla adjunta se indican esas re-
tá marcada por la intensidad de la radia-
giones.
ción solar que se recibe. Lógicamente, la
temperatura irá subiendo a medida que
avanza el día, hasta dos o tres horas des- 13.6. EL ESTADO TÉRMICO
pués de alcanzar el sol su máxima altura, DE LA ATMÓSFERA
empezando después a descender el resto Y LOS SERES VIVOS
del día y a lo largo de la noche hasta al-
canzar los mínimos, que suelen presen- La temperatura ambiental influye de
tarse a la salida del sol, en que empieza forma determinante sobre el desarrollo y
el nuevo ciclo. la vida en nuestro planeta.

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Tratado de climatología aplicada a la ingeniería medioambiental Mariano Seoánez Calvo

REGIONES TÉRMICAS DE LA ATMÓSFERA


Región Altitud Características térmicas
• Gradiente térmico vertical: 6,5 ºC/km.
• Grandes variaciones por vientos, turbulencias,
topografía, inversiones térmicas y tipo de superfi-
cie, entre otras causas.
Troposfera 0-12 Km • Descenso de 6,5 °C/Km hasta alcanzar los 53 °C a
10 Km de altitud en los polos y a 18 Km en el ecua-
dor, en la tropopausa.
• Inversión térmica hacia arriba a partir de la tropo-
pausa.
• Gradiente térmico casi nulo, que pasa a positivo a
partir de los 20 Km de altitud (inversión térmica)
Desde la tropopausa (10-12 Km)
Estratosfera hasta la estratopausa, en la que la temperatura toma
hasta la estratopausa (50 Km).
valores parecidos a los de las bajas capas atmosfé-
ricas que están en contacto con el suelo.
Desde la estratopausa (50 Km) • Gradiente negativo, volviendo así a descender hasta
Mesosfera
hasta la mesopausa (80 Km). alcanzar los –90 °C a 80 Km, en la mesopausa.
• Gradiente térmico positivo, hasta ser las temperatu-
ras similares a las del suelo a los 100 Km, y ascen-
Desde la mesopausa (80 Km)
Termosfera diendo hasta los 1000 °C a partir de los 350 Km.
hasta la termopausa (600 Km).
• Oscilaciones térmicas diurnas y nocturnas, y esta-
cionales.
Desde la termopausa (600 Km) • Condiciones propias del espacio interplanetario,
Exosfera
hasta los 1000 Km. con poca influencia de la atmósfera.

En otras partes de esta obra se trata el – Ciertas especies, hasta 100 °C.
tema en profundidad en lo referente a la
vegetación y a la fauna, y allí remitimos – Ciertas especies hasta –70 °C.
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al lector.
• Temperaturas óptimas para vegeta-
Solamente indicaremos aquí los da- ción y fauna:
tos básicos siguientes:
– Cada especie la suya.
• Temperatura límite para la vegeta-
ción: • Temperatura límite para la fauna:
– En general, entre 0 y 51 °C. Cada especie la suya.

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CAPÍTULO 14

ISLAS DE CALOR

14.1. BASES Y EFECTOS A causa de la contaminación atmos-


GENERALES férica, la radiación solar que llega a una
ciudad es entre un 10 y un 30% menor.
Todos sabemos que en la ciudad hace Esta disminución está muy compensada
más calor que en el campo, y este fenó- por:
meno es lo que se conoce como isla de – La radiación de onda larga emitida
calor urbana. Una isla de calor resulta de por la superficie de la ciudad
una masa de material, natural o antropo-
génica, que absorbe e irradia calor en – La capa de contaminación
una mayor proporción al área circundan-
te, lo que provoca de moderadas a fuer- – La gran cantidad de edificios que al-
tes corrientes atmosféricas de convec- macenan el calor recibido y lo emiten
ción verticales hacia las capas superiores – Existe un escaso consumo energético
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del aire. por evapotranspiración debido a que


hay pocos y muy reducidos espacios
Este efecto se superpone a las condi-
verdes y, además, la superficie es im-
ciones meteorológicas reinantes en un de-
permeable
terminado lugar, aunque en presencia de
fuertes vientos se verá anulado. Los gran- – El calor generado por el hombre
des polígonos industriales y las grandes o
pequeñas ciudades son ejemplos en los Dependiendo del origen de la conta-
que tiene lugar este fenómeno. minación, esto traerá consecuencias fa-
vorables o desfavorables. Será bueno en
Debido al efecto producido por la isla aquellas condiciones en las cuales exis-
de calor, la estabilidad atmosférica será tan fuentes de contaminación a nivel del
menor sobre la ciudad que en sus alrede- suelo, tales como los automóviles, por-
dores. que la masa de aire inestable que forma

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Tratado de climatología aplicada a la ingeniería medioambiental Mariano Seoánez Calvo

la isla de calor permitirá un mayor volu- Esto quiere decir que la ciudad origi-
men de aire para la dilución de los con- na un frente cálido, con gradiente de va-
taminantes. rios grados por kilómetro.
Sin embargo, se observa que cuando Dentro de las repercusiones urbanas
las condiciones reinantes son estables, hay que tener en cuenta:
las plumas de las grandes chimeneas son
– El diseño del volumen de las edifica-
transportadas hacia las afueras de las
ciones.
ciudades sin incrementar sus concentra-
ciones, mientras que la inestabilidad – Las necesidades de calefacción o re-
causada por las islas de calor provoca frigeración.
que dicha contaminación se acumule en
En invierno y por la noche el efecto
las capas bajas de la atmósfera muy pró-
isla de calor repercute mucho en las he-
ximo al suelo.
ladas, ya que retarda su fecha de apari-
ción en otoño y desaparecen antes en
primavera, con lo cual el período libre
14.2. REPARTO
de heladas se ve alargado. Esto puede
DE LAS TEMPERATURAS
repercutir en el fraguado del cemento y
en el del alquitrán a la hora de construir
Las islas de calor dan lugar a tempe-
edificios y vías de acceso.
raturas ambientales superiores (del or-
den de 1 a 4 °C) a las de los alrededores.
Estos cuatro grados de diferencia consti-
14.3. CADENCIA DE LAS ISLAS
tuyen un hecho palpable.
DE CALOR
Diferentes estudios han podido com-
parar lo siguiente: Dentro de las islas de calor se pueden
distinguir unos ciclos y una determinada
– Londres. Cuando en el centro urbano
ritmicidad.
hay una temperatura de 11 °C, en la
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periferia es de 10,3 °C y en el campo A las dos o tres horas después de la


es de 9 °C. puesta del sol, la isla de calor presenta
un valor máximo. Esto se debe a que la
– París. Cuando se mide en el centro
ciudad pierde el calor de forma más len-
una temperatura de 12,3 °C, en las pe-
ta que la periferia o el campo. Si la ciu-
riferias es del orden de los 10,8 °C.
dad es muy grande, este valor máximo
En los mapas de isotermas se puede puede durar hasta el amanecer.
observar:
Durante el día las zonas rurales se ca-
– Las curvas isotermas están muy pró- lientan más deprisa que la ciudad, sien-
ximas. do inferior así la diferencia entre ellas.
– El desnivel rápido en los perfiles tér- Existe también un ritmo semanal, y
micos. se ha visto que los fines de semana, de-

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bido a las menores actividades industria- viento en general, la isla de calor sufre
les, a la inferior contaminación, etc., un desplazamiento hacia sotavento.
tiende a disminuir el valor máximo de la
Por otra parte, existe una relación en-
isla de calor.
tre el tamaño de la ciudad y la intensidad
La estacionalidad no tiene una expli- del viento de la isla de calor, como se in-
cación tan clara, pero en un principio, el dica en la tabla adjunta.
valor máximo sería menor en verano,
por el hecho de no utilizarse las calefac- RELACIÓN ENTRE EL NÚMERO
ciones. En determinadas zonas, como en DE HABITANTES DE UNA CIUDAD
el Reino Unido y en el Oeste de Estados Y LA VELOCIDAD LÍMITE
Unidos, no ocurre así, lo que implica DEL VIENTO
que las calefacciones muy posiblemente
no tienen un efecto totalmente determi- Velocidad límite
Número de habitantes
del viento (m/s)
nante de las islas de calor.
30.000-50.000 . . . . . . . . . 4-5
120.000-400.000 . . . . . . . 6-8
2.000.000-8.500.000 . . . . 11-12
14.4. CONDICIONANTES
DE LAS ISLAS DE CALOR
Como consecuencia, se puede dedu-
Las islas de calor se ven afectadas por cir que a partir de una velocidad límite
una serie de factores biológicos, físicos y del viento desaparece la isla de calor.
socioeconómicos. Dentro de los factores
– La topografía. El fenómeno de inver-
biológicos y físicos cabe destacar:
sión térmica es muy común en ciuda-
– El clima. Las islas de calor dependen des que tienen un relieve muy acusa-
del clima urbano, pero éste es una va- do. Estas inversiones son muy
riante regional del clima global. Los diversas.
estudios que se han realizado en lati-
Si por la ciudad cruza un río impor-
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tudes medias indican que parece que


tante y queda dividida en dos, la isla de
se atenúa en las zonas tropicales y en
calor también se divide, apareciendo en-
cambio se acentúa en zonas subárti-
trantes de lenguas frías en cada una de
cas. Así, los edificios en grandes ma-
las partes de esa isla de calor.
sas serían favorables para mejorar el
clima en las zonas frías, y ocurre a la Dentro de los factores socioeconómi-
inversa en las zonas cálidas. cos señalamos:
– El tipo de clima. La diferencia máxi- – Las edificaciones. Las construcciones
ma se da con un tiempo anticiclónico elevadas tienen gran capacidad térmi-
y cielo despejado, lo que favorece una ca, pero la difusión del calor es muy
elevada insolación. Con viento ligero lenta debido a la presencia de los ca-
la isla de calor se atenúa, y con vientos ñones urbanos, como calles estrechas,
fuertes llega a desparecer. Cuando hay huecos interiores, etc.

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Las zonas verdes y los parques son mayores contrastes se deben a la com-
núcleos de frescor, y como consecuencia pactación de la morfología urbana.
las temperaturas disminuyen de forma – El desarrollo de la ciudad. Para anali-
palpable. zar este punto, es necesario eliminar
el aumento de temperatura global que
– El tamaño de la ciudad. Hay diversos estamos viviendo debido al efecto in-
estudios realizados sobre ese tema. vernadero.
Unos afirman que existe una relación A partir de mediados del siglo pasado
matemática entre el aumento de la (en 1953), ya se vió que existía una rela-
temperatura y el tamaño de la ciudad. ción, aunque no muy clara, entre el desa-
Otros afirman que el tamaño de la ciu- rrollo urbano y la elevación de la tempe-
dad no es muy importante, y que los ratura.
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CAPÍTULO 15

BALANCE TÉRMICO DE LA TIERRA

Más que de balance, se puede indicar Según diversos autores y partiendo


con mayor propiedad que se trata de de un valor 100 asignado a la radiación
analizar el equilibrio térmico de nuestro solar incidente, el equilibrio, cuantifi-
planeta a través de las fases o sectores cando en el esquema adjunto, será así:
suelo -atmósfera - espacio exterior.
24 AA
45 AS
100 RS 23 RN
Radiación reflejada 4 DA
por las nubes
4 RSU

Radiación absorbida
Radiación por difusión por las nubes
atmosférica
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Radiación absorbida
por la atmósfera
Radiación solar

Radiación absorbida
por el suelo
Radiación reflejada
por el suelo

Radiación
de la atmósfera

Radiación del suelo

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Tratado de climatología aplicada a la ingeniería medioambiental Mariano Seoánez Calvo

En el equilibrio será: Explicación de las siglas:


RS = Radiación solar.
Entran: 100 Unidades de radiación solar
Salen: – 31 Unidades(23 RN + 4 DA + 4 RSU) AA = Radiación absorbida por la atmósfera.
– 69 Unidades (6 RaS + 63 RaA) AS = Radiación absorbida por el suelo.
RN = Radiación reflejada por las nubes.
DA = Radiación por difusión atmosférica.
RSU = Radiación reflejada por el suelo.
RaS = Radiación del suelo.
RaA = Radiación de la atmósfera.
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RADIACIÓN SOLAR. CALOR Y TEMPERATURA. ANÁLISIS Y SISTEMAS DE ESTUDIO

CAPÍTULO 16

LA RADIACIÓN SOLAR Y LAS PROPIEDADES ÓPTICAS


DEL SUELO Y DE LA VEGETACIÓN

16.1. BASES GENERALES aumenta progresivamente desde el es-


pectro visible hasta el infrarrojo medio.
Ya hemos visto en otros apartados de Lo mismo que ocurre con la vegeta-
esta obra el balance de los intercambios ción, se observan bandas correspondien-
de radiaciones a nivel del suelo. tes a la absorción de agua que son más
El suelo recibe parte de la radiación intensas a medida que el suelo está más
global y de la radiación atmosférica, húmedo.
parte las refleja y además emite su pro- Además, la reflectancia del suelo se
pia radiación. reduce al aumentar su humedad.
El suelo pierde calor por radiación En otro orden de cosas, se puede in-
infrarroja proporcionalmente a la dife- dicar que el suelo tiene más poder de re-
rencia entre su temperatura y la tempera- flexión en el espectro visible y en el in-
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tura aparente de la atmósfera. frarrojo medio que la vegetación, y, por


el contrario, tiene menos capacidad de
También hemos de indicar que preci-
reflexión en el infrarrojo próximo.
samente los desequilibrios energéticos
entre el suelo y la atmósfera y entre las La reflectancia del suelo depende de
bajas y las altas latitudes, generan la cir- diversos factores, como son su conteni-
culación general de la atmósfera, fenó- do en agua, ya indicado, su rugosidad y
meno que influye de forma determinante relieve, el contenido en materia orgánica
en el equilibrio energético atmósfera- o su composición mineral, entre otras.
suelo.
Los minerales tienen espectros de re-
La reflectancia de un suelo o co- flectancia que se superponen parcial-
ciente entre la oxitancia reflejada por mente unos con otros (salvo el hierro),
una superficie plana y su iluminación, por lo que esa reflectancia se ve en una

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Tratado de climatología aplicada a la ingeniería medioambiental Mariano Seoánez Calvo

variación continua, reflectancia que ade- reflejan los rayos incidentes en todas las
más se potencia en el espectro visible y direcciones), es decir, en terminología
en el infrarrojo si existen sulfatos o car- francesa, no son difusores lambertianos.
bonatos.
La materia orgánica es otro factor im- 16.2. RADIACIÓN SOLAR
portante que afecta a las propiedades óp- Y PROPIEDADES ÓPTICAS
ticas del suelo, pues si el contenido en DE LA VEGETACIÓN
aquella es notable (superior al 2 o al 3%),
la reflectancia se reduce en el espectro Sabemos que parte de la radiación
visible y en el infrarrojo próximo. Por solar es captada por la vegetación foto-
otra parte, no debemos olvidar que cuan- sintética, que la transforma y la acumula
ta más materia orgánica contenga un como energía fotoquímica para ir elabo-
suelo, mayor será la retención de agua y rando la materia orgánica que constituye
más se alterará su estructura, hecho que, las masas vegetales de este tipo.
como hemos indicado en este mismo
epígrafe, también reduce la reflectancia. De esa radiación solar que llega a es-
tos vegetales, solamente captan entre el
Si las partículas del suelo son muy fi- 1 y el 2,5%.
nas, forman una superficie lisa aparente,
sin protuberancias, aumentando por tan- Las propiedades ópticas de las masas
to la reflectancia al no existir práctica- vegetales dependen de la especie, de la
mente sombras. ubicación y distribución del sistema fo-
liar e, incluso, de las propiedades ópticas
El relieve y la rugosidad también son del suelo que las sustenta, y que hemos
determinantes, y a medida que aumentan citado en el epígrafe anterior.
la reflectancia se reduce, ocurriendo lo
mismo en escalas superiores, llegando a La difusión de la luz que realizan las
superar en importancia el efecto de la hojas se debe básicamente a:
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presencia de masas vegetales. La orien- • Las discontinuidades del índice de re-


tación, las pendientes y el ángulo de en- fracción existentes entre las paredes
trada de las radiaciones también influ- hidratadas de las hojas.
yen, siendo máxima la reflectancia
cuanto menos sombras existan en estas • El agua libre de los espacios intercelu-
relaciones ópticas. lares.
• El aire contenido en las lagunas del
Al variar de intensidad energética se-
parénquima lagunar.
gún el ángulo de entrada, las superficies
constituidas por un suelo desnudo natu- La reflectancia de las hojas ante ra-
ral formado por rocas, huecos, surcos y diaciones perpendiculares a estos órga-
micro y macrorrelieve más o menos acu- nos se debe a la difusión de la luz provo-
sados, no cumplen la Ley de Lambert de cada por sus tejidos internos, pero si
las superficies de difusión perfecta (que estas radiaciones empiezan a formar un

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RADIACIÓN SOLAR. CALOR Y TEMPERATURA. ANÁLISIS Y SISTEMAS DE ESTUDIO

ángulo que se va desviando de la per- 16.3. LA ENERGÍA LUMINOSA


pendicular, comienza a tomar cada vez Y LA CUBIERTA VEGETAL
más importancia la reflexión especular.
La energía luminosa afecta directa-
Así, la radiación solar penetra solo mente a los procesos de crecimiento y
parcialmente en los tejidos foliares, de- desarrollo de los vegetales y a otros co-
pendiendo la reflectancia de estos órga- mo la transpiración.
nos de:
Por otra parte, ya hemos indicado el
• Del número de células. fenómeno fundamental de la transforma-
ción de la energía lumínica en energía
• De las dimensiones de las células. fotoquímica durante la fotosíntesis, y es-
to se realiza en longitudes de onda corta
• Del espesor del parénquima lagunar.
comprendidas entre 0,40 y 0,70 μm, cu-
Las hojas con tricomas aumentan la yo conjunto se denomina PAR.
reflectancia en el espectro visible y en el Se puede indicar que
infrarrojo medio, y no las afectan en el
 n(λ) ᎏ
λ2 h·C
infrarrojo próximo. Qe = dλ, siendo:
λ1 λ
Asimismo, el haz de las hojas tiene
menor capacidad de reflexión que el Qe = Energía radiante recibida entre
envés. las longitudes de onda λ1 λ2.
λ1 λ2 = Longitudes de onda.
La reflectancia de las hojas disminu- n (λ) = Número de fotones recibidos en
ye cuando aumenta de forma acusada su la longitud de onda λ.
contenido en agua, lo mismo que le ocu- h = 6,625 · 10–34 J · seg. (constante
rre al suelo, como hemos indicado en el de Plank).
apartado anterior. PAR = Photosynthetically Active Ra-
diation.
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El contenido de las hojas en nitróge- Está comprobado que el PAR supone


no influye también sobre su reflectancia, alrededor del 50% de la iluminación so-
disminuyendo cuando aparecen defi- lar global recibida, y que la fotosíntesis
ciencias en el elemento. se reduce y puede llegar a ser 0 en las
hojas situadas en la parte más baja de
Finalmente, hemos de indicar que la una cubierta vegetal, si esta tiene una
presencia de parásitos o de enfermeda- densidad notable.
des foliares, al alterar los pigmentos o el
contenido en agua o al provocar necrosis El proceso respiración-fotosíntesis se
foliares, puede modificar las propieda- puede resumir indicando que en la oscu-
des ópticas (la reflectancia) de estos ridad la planta consume oxígeno y glúci-
órganos más o menos considerable- dos que ha almacenado durante el día y
mente, en función de la gravedad de emite CO2, llegando al final de la noche
los ataques. a un valor negativo de la fotosíntesis ne-

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Tratado de climatología aplicada a la ingeniería medioambiental Mariano Seoánez Calvo

ta. Al comenzar el día, empieza a redu- todo el día hasta el anochecer y que a
cirse ese nivel negativo hasta que se lle- partir de alcanzar un nivel de saturación
ga al punto de equilibrio o punto de del proceso, pasa a ser independiente de
compensación, en el que la energía lu- la energía luminosa que recibe la planta.
mínica que recibe la planta alcanza un
valor que hace que la intensidad del pro- Ese nivel de saturación depende de la
ceso fotosintético neto pase a ser positi- especie vegetal y de la concentración
va. Coincide con el instante en que el normal de CO2 existente en el aire. Si
flujo de CO2 que se desprende en la res- esa concentración sube mucho, la tem-
piración es alcanzado e igualado por el peratura puede influir y aumenta la in-
flujo de CO2 que se absorbe en la foto- tensidad del proceso fotosintético. Esta
síntesis, que continuará en aumento has- situación se da en ciertos valles de alti-
ta llegar al nivel de asimilación neta má- tud muy baja o negativa y en los inver-
xima, que se prolongará a lo largo de naderos de atmósfera rica en CO2.
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QUINTA PARTE

El agua, el clima
y el medio ambiente.
Análisis
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EL AGUA, EL CLIMA Y EL MEDIO AMBIENTE. ANÁLISIS

CAPÍTULO 17

EL CICLO DEL AGUA

La mayor parte del agua en la Tierra, Una porción de ese agua que cae so-
casi el 98%, está en forma líquida en los bre los continentes se infiltra en el suelo
océanos, lagos, ríos y arroyos. Del 2% hasta que alcanza la zona de saturación,
restante, parte está congelada en los po- en la que todos los poros y grietas de la
los y en los glaciares, y parte está en la roca se llenan de agua.
atmósfera en forma de vapor.
La capa superficial de la zona de sa-
El agua está en forma disponible para turación se conoce como nivel freático.
los organismos terrestres por medio de Por debajo de la zona de saturación hay
procesos promovidos por el Sol. roca sólida u otro material impermeable,
La energía solar evapora el agua de a través de los cuales no puede penetrar
los océanos, dejando la sal en ellos. El el agua.
agua también se evapora, aunque en me-
El agua subterránea se mueve de for-
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nor cantidad, de las superficies húmedas


del suelo, de las hojas de las plantas y de ma extremadamente lenta, pero final-
los cuerpos de los organismos. mente llega también al océano.

Las moléculas de vapor de agua son Por otra parte, y como ya hemos indi-
transportadas a la atmósfera por las co- cado, mientras está en el suelo y según
rrientes de aire, y después vuelven a la la descompensación con la atmósfera,
superficie de la Tierra en forma de preci- parte del agua se va evaporando, y lo
pitaciones. La mayoría del agua cae so- mismo ocurre con parte de la que han to-
bre los océanos, dado que estos ocupan mado los vegetales y los animales.
la mayor parte de la superficie terrestre.
El agua que cae sobre las masas conti- El ciclo del agua evoluciona así en
nentales regresa a los océanos arrastrada cuatro medios diferentes: la atmósfera,
por la fuerza de la gravedad. las aguas superficiales, la superficie del

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suelo y el subsuelo. Aparecen tres cam- En el cuadro adjunto se resumen los


pos perfectamente delimitados: las medios en que se desarrolla el ciclo del
aguas atmosféricas , las aguas de super- agua y los fenómenos hídricos que exis-
ficie y las aguas subterráneas. ten en cada uno de ellos.

MEDIOS EN QUE SE DESARROLLA EL CICLO DEL AGUA,


Y FENÓMENOS HÍDRICOS BÁSICOS EN CADA UNO DE ELLOS
Medio Fenómenos
Atmósfera . . . . . . . . . . . . . . . . . Precipitaciones, depósito, aportación.
Océanos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Evaporación, depósito.
Polos, glaciares . . . . . . . . . . . . . Depósito, fusión, aportación.
Ríos, lagos, embalses . . . . . . . . . Evaporación, depósito, aportación.
Suelos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Infiltración, escorrentía, evaporación, depósito.
Vegetación, fauna . . . . . . . . . . . Evapotranspiración, transpiración, evaporación, depósito.
Aguas subterráneas . . . . . . . . . . Depósito, aportación.
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EL AGUA, EL CLIMA Y EL MEDIO AMBIENTE. ANÁLISIS

CAPÍTULO 18

BALANCE HÍDRICO

18.1. PROCESOS BÁSICOS – Participa en múltiples procesos de la


materia orgánica.
Dentro del ciclo del agua, la atmósfe-
– Regulación térmica.
ra y el suelo están implicados en la inter-
facies atmósfera-suelo-planta en el sen- – Está en diversas formas disponible.
tido de que el líquido cumple parte de su
– Está en diversas formas no disponible.
ciclo pasando por estos intermedios.
La fase líquida del suelo tiene un efec- – Distribución.
to tampón sobre los múltiples procesos de – Mantiene el equilibrio de los ecosiste-
transferencia y almacenamiento que se mas.
desarrollan como son los siguientes:
– Cumple el ciclo hidrológico.
– Intercambios gaseosos.
– Cumple su función como componente
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– Intercambios de sustancias disueltas, básico atmosférico.


– Intercambios térmicos, El balance hídrico tiene un espectro
Así, se convierte en el elemento re- amplio, desde una muestra de suelo has-
gulador fundamental de las condiciones ta una cuenca hidrográfica, y es flexible
ambientales de ese medio. en el tiempo, pues puede estudiarse en
forma instantánea o a nivel anual, en
Las funciones básicas del agua en función de los objetivos que se persigan.
esas interfacies son las siguientes:
Este balance está muy ligado al ba-
– Determina el desarrollo de la vegeta-
lance energético, pues participan en él
ción.
procesos que consumen energía, como la
– Participa en el metabolismo vegetal y evaporación. El contenido de agua afecta
animal. a la forma en que se reparte y se utiliza el

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flujo de energía que alcanza, influyendo En el sentido contrario, el agua vuel-


ese mismo flujo tanto sobre el estado del ve a la atmósfera por evaporación del
agua como sobre sus movimientos. Por agua superficial, tanto de la que contiene
tanto, los estudios del ciclo del agua y de la superficie del suelo como de las ma-
su balance implican que se deben tener sas de agua circulantes o acumuladas, y
en cuenta los principios de conservación por el aporte de la transpiración vegetal.
de la materia y de la energía. Aquí entra ya en liza el concepto de la
evapotranspiración, que incluye ambos
Desde el punto de vista de la ecología procesos, salvo el de la evaporación de
vegetal, el balance hídrico sirve para las masas de agua.
analizar los intercambios atmósfera-sue-
lo y vegetación, y para evaluar así las Por el límite inferior del sistema, los
fluctuaciones de las reservas de agua. El intercambios son menos intensos. Las
balance hídrico debe considerar, en este pérdidas por drenaje o por percolación
caso, que el inventario de los aportes y profunda, y si existe un acuífero muy su-
de las pérdidas en un período determina- perficial o colgado, los aportes por as-
do debe ser igual a la variación del volu- censión capilar, solo se pueden detectar
men de agua retenido durante ese mismo indirectamente, a partir de los cálculos
período. realizados para los otros componentes
del balance.
Los intercambios de agua entre el sis-
tema suelo-vegetación por una parte y el En términos generales, el balance hí-
medio exterior por otra, pueden produ- drico se puede representar según la fór-
cirse de cualquiera de estas dos formas: mula:

– Como un flujo que traspasa sus lími- ΔS = I – (E + D), donde:


tes inferior o superior.
– Como una producción o una capta- ΔS = Variación del agua almacenada.
ción internas. I = Infiltración.
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Por el límite superior del sistema, los E = Evapotranspiración.


aportes de agua se deben a las precipita-
D = Percolación profunda.
ciones, al riego, a los vertidos contami-
nantes (que tengan como disolvente o
como medio de transporte el agua) y, en
algunos casos, al aporte de la escorrentía 18.2. LA INFILTRACIÓN
superficial de zonas de tierra situadas
más arriba. La infiltración es la penetración del
agua en el suelo, y está condicionada por
Una parte de los aportes penetra en el las modificaciones instantáneas del volu-
suelo por infiltración, y el resto se acu- men de agua y de la presión en la super-
mula temporalmente en la superficie o ficie del suelo cuando este es sometido a
discurre según la pendiente. una precipitación más o menos intensa, a

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EL AGUA, EL CLIMA Y EL MEDIO AMBIENTE. ANÁLISIS

un riego o a un vertido contaminante, por La capacidad de infiltración es el


lo que en algún caso puede ser conside- flujo de agua máximo que puede absor-
rada como una perturbación provocada ber un suelo a través de su superficie
en el suelo, que se propaga en él y que se cuando esta se mantiene en contacto con
va atenuando con la profundidad. el agua a presión atmosférica. Disminu-
ye rápidamente en los primeros momen-
El proceso está condicionado asimis-
tos de la infiltración; después lo hace
mo por los siguientes factores:
más lentamente, y al final alcanza un ré-
– Características hidrodinámicas del gimen constante o de infiltrabilidad per-
suelo. manente.
– Textura.
– Estructura. 18.3. APROXIMACIONES
AL BALANCE HÍDRICO
– Condiciones específicas:
En la ciencia hidrológica se han desa-
• Condiciones iniciales del aporte.
rrollado diversos modelos aplicados al
• Caudal de alimentación. cálculo de caudales a nivel de cuencas
hidrográficas.
– Estado del aporte (líquido o sólido).
Estos modelos relacionan diversos
En la superficie, la infiltración influ-
parámetros que nosotros podemos tomar
ye sobre la intensidad de la escorrentía,
para analizar una aproximación al balan-
mientras que en el interior afecta al pro-
ce hídrico.
ceso de redistribución, que es el que le
suele suceder de forma más o menos in- En principio, los elementos y pará-
mediata. metros básicos que consideramos, son:
El régimen de infiltración de un suelo – Precipitación.
depende sobre todo de su régimen de – Escorrentías.
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alimentación. La capacidad de absor-


ción de agua de un suelo es limitada, de – Infiltración.
forma que si el régimen de alimentación – Evaporación.
la supera, el agua se acumula en charcos
en la superficie si esta es llana, o discu- – Caudales.
rre por escorrentía superficial si existe – Agua atmosférica.
pendiente.
– Análisis de hidrogramas.
Así pues, el régimen de infiltración
viene determinado o bien por el régimen – Análisis de isocronas.
de alimentación si este es inferior a él, o – Evapotranspiración.
bien por la capacidad de infiltración si el
– Almacenamiento.
régimen de alimentación es superior al
régimen de infiltración. – Flujos.

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– Total agua terrestre. ce hídrico, y, así, modificando el del IH


de Wallingford (IHM) y adaptando las
Los modelos hidrológicos y torren- bases meteorológicas, establecemos la
ciales nos sirven muy bien para el balan- representación adjunta.

Precipitación≤

Exceso ≤
de ≤
precipitación≤

Escorrentía≤
inmediata≤

Escorrentía≤
Infiltración≤ Escorrentía≤ directa≤
secundaria≤

Humedad ≤
del ≤
suelo≤

Evapotranspiración≤ Caudal≤
Agua ≤
de ≤
la ≤
vegetación≤

Evaporación≤ Agua ≤
de ≤
océanos≤

Agua ≤de ≤
masas ≤
de≤
agua ≤
continentales≤
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Agua≤
de ríos≤

Aproximación a un balance hídrico general.

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EL AGUA, EL CLIMA Y EL MEDIO AMBIENTE. ANÁLISIS

CAPÍTULO 19

HUMEDAD ATMOSFÉRICA

Este tema se trata ampliamente en el Por otra parte, ya sabemos la impor-


apartado correspondiente a la Física y tancia del vapor de agua como compo-
Termodinámica Atmosférica y en otros nente de la atmósfera, tanto por su con-
capítulos de esta Parte, y allí remitimos centración –entre el 0,5 y el 3%, en
al lector. general– como por los fenómenos climá-
ticos (o más bien el tiempo atmosférico)
Solamente haremos algunas puntuali- en que esta implicado.
zaciones al respecto.
También hemos indicado que casi to-
El agua es un elemento esencial para
do el agua atmosférica se encuentra en la
la vida hasta el punto que constituye el
troposfera, donde las moléculas de aque-
principal componente ponderal de los
lla permanecen una media de 10 días,
seres vivos, de los que en algunos alcan-
cosa a tener en cuenta cuando se estudia
za hasta el 98% del total de su peso,
el arrastre de contaminantes por las pre-
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siendo la media del 80%.


cipitaciones.
La mayoría de los procesos biológi-
cos usan el agua de alguna forma, y los Estos fenómenos están muy influi-
vegetales la utilizan, a causa de su eleva- dos por los cambios de estado del agua,
do calor latente de vaporización, para re- en los que se absorbe o se desprende
gular su temperatura, evacuando a través energía calorífica, y son, entre otros,
de ella parte de la energía que reciben aquellos en los que participan la preci-
del Sol, como se indica en otros capítu- pitación, la condensación, la evapora-
los de esta Parte. ción o la congelación, influyendo, por
tanto, en la situación térmica y en el ba-
El vapor de agua juega, pues, un pa- lance térmico atmosférico (véase el ca-
pel de primerísimo orden en lo que se re- pítulo referente al estado térmico de la
fiere a la relación vegetación-atmósfera. atmósfera).

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La temperatura es un factor determi- estado del agua, siendo muchas veces


nante de la humedad atmosférica, redu- estos cambios de estado la fuente de
ciéndose esta al bajar aquella, por lo que energía que, en casos extremos, puede
en las capas altas de la atmósfera la con- dar origen a tormentas, tornados y ciclo-
centración de vapor de agua es mínima, nes, como se verá en los capítulos co-
casi inexistente. rrespondientes.
El tiempo, como antes hemos indica-
do, depende mucho de los cambios de
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EL AGUA, EL CLIMA Y EL MEDIO AMBIENTE. ANÁLISIS

CAPÍTULO 20

LAS NUBES

20.1. BASES GENERALES que contiene el aire. Para que se produz-


ca la condensación del agua en una masa
Enormes masas de aire cargadas de de aire, es necesario que esta se encuen-
vapor de agua cruzan, dos veces al año, tre saturada. La saturación se alcanza
de un hemisferio a otro. Contribuyen a añadiendo más vapor de agua a dicha
equilibrar las diferencias entre las zonas masa de aire o enfriándola.
de calor y de frío. El vapor de agua pasa
Si se dan las dos condiciones a la
de invisible a visible dependiendo de la
vez, la condensación se alcanza antes.
temperatura, ya que el aire cálido puede
contener mayor cantidad de vapor de Para explicar una formación nubosa
agua en suspensión que el aire frío. estable en la atmósfera, hay que tener en
cuenta un fenómeno de los anticiclones
Las nubes son el efecto visible de una
que se denomina subsidencia, que ocu-
serie de procesos dinámicos y termodiná-
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rre cuando una capa de aire es arrastrada


micos que se producen en la atmósfera.
por un movimiento descendente y se
La altura de una nube indica el nivel de contrae verticalmente a medida que des-
temperatura en que se produce la congela- ciende, ya que aumenta la presión.
ción del vapor invisible en gotitas visibles.
La atmósfera estable del anticiclón
Las nubes son un indicador de la hu- implica que no existen corrientes de
medad relativa del aire. Si este valor es convección. Todo movimiento ascen-
bajo, el aire estará seco y se elevará an- dente es frenado por la propia estabili-
tes de que se presente cualquier desarro- dad del aire. En los casos de subsidencia
llo de nubes. hay inversión térmica.
Las nubes se forman como resultado Las masas de aire estables con con-
de la condensación del vapor de agua densación de agua, no se desarrollan en

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Tratado de climatología aplicada a la ingeniería medioambiental Mariano Seoánez Calvo

sentido vertical, y son nubes planas que tidad es lo que denominamos nubosidad,
se extienden horizontalmente; son del refiriéndonos a la nubosidad total como
género estratos. el tanto por ciento de bóveda celeste
oculto por todas las nubes existentes en
Las nubes que se forman por eleva-
un momento dado, y a la nubosidad par-
ción forzada en una atmósfera estable,
cial al porcentaje de bóveda celeste que
por presencia de obstáculos como mon-
oculta un determinado género de nubes.
tañas, etc., son de desarrollo horizontal.
La localización de las nubes se reali-
Según todo esto, podemos definir
za mediante el empleo del radar. Con el
una nube como el conjunto visible de
radar se pueden localizar precipitaciones
gotitas de agua, de partículas diminutas
acuosas a unos 500 Km de distancia,
de hielo, o de ambas, que se encuentran
siempre que esas nubes estén formadas
suspendidas en la atmósfera.
por cristales o gotitas de agua gruesos.
En una nube pueden ir mezcladas
El mar y la tierra tienen efectos
partículas de origen natural como polvo
opuestos sobre las nubes. Si la tierra está
atmosférico, esporas, etc., o de origen
más caliente que la superficie marina, se
artificial, concretamente industrial, co-
formarán nubes tierra adentro, mientras
mo humos, partículas radiactivas, radi-
que el cielo permanecerá despejado so-
cales y compuestos químicos, etc.,.
bre el mar. Encima de las islas se desa-
El aspecto de las nubes depende de rrollan con frecuencia grandes cúmulos.
varios factores, como: Si aparecen sobre el mar, es debido a
que sopla aire frío procedente de la tierra
– Distribución de las gotitas en el espacio.
sobre un mar relativamente cálido. Las
– Intensidad y color de la luz recibida. capas inferiores de la corriente fría se
calientan y se van haciendo cada vez
– Posición relativa del observador y del
más inestables, iniciando una convec-
sol o de la luna.
ción y, como consecuencia, la formación
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Para describir una nube, generalmen- de la nube.


te se consideran los siguientes factores:
– Dimensiones.
20.2. DISIPACIÓN DE LAS NUBES
– Forma.
Las nubes se disipan eliminando va-
– Textura.
por de agua o calentando la masa de aire.
– Estructura. El enfriamiento y el calentamiento de la
masa de aire se produce por ascenso o
– Luminosidad.
por descenso, respectivamente.
– Color.
La disipación de la nubes se produce
También hay que determinar la canti- cuando hay corrientes verticales descen-
dad, la altura y su movimiento. A la can- dentes. Al bajar la masa de aire, se ca-

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lienta adiabáticamente, y las gotitas de ha alcanzado la saturación, se hace más


vapor de agua que forman la nube, se ascendente. Esto explica que cuando hay
evaporan. Este descenso a gran escala se una baja presión, las nubes ascienden
conoce con el nombre ya citado de sub- más lentamente. Si hay altas presiones,
sidencia, típica de los anticiclones. el aire que desciende se va calentando
por compresión, las nubes se evaporan y
predomina el cielo despejado.
20.3. FORMACIÓN
Las nubes se encuentran a temperatu-
DE LAS NUBES
ras inferiores a 0 °C, por lo que cabe es-
perar que las gotas de agua estén conge-
El factor regulador de la formación de ladas, pero esto no es así. Hasta una
las nubes es la relación entre la humedad, temperatura de –20°C, se ha visto que
la presión y la temperatura. En la forma- las nubes siguen estando formadas por
ción de una nube hay que considerar que gotas de agua. La razón de que ocurra
se trata de un fenómeno en el cual no se esto es por el calor latente de fusión li-
va a producir transferencia de calor. A berado cuando una gota se congela. A
medida que la masa de aire asciende, la no ser que la temperatura sea muy baja,
presión atmosférica que la rodea des- las zonas que rodean a las gotas no ab-
ciende, de forma que el vapor de agua se sorben este calor, inhibiéndose la conge-
expande, disminuyendo su presión inter- lación. Sin embargo, el contacto con un
na y manteniendo el equilibrio. El calor cristal de hielo o con una partícula de
necesario para la expansión procede del polvo en una nube superfría induce a
interior de la masa de vapor de agua, lo una congelación instantánea, y de ahí la
que implica un descenso de la temperatu- formación de escarcha en la niebla cuan-
ra de 1 °C/10 m, que se denomina régi- do hace mucho frío, o la formación de
men de descenso adiabático seco. hielo en los aviones.
Si la masa de vapor de agua continúa El tamaño de las gotas de agua en las
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enfriándose, alcanzará el punto de satu- nubes es de un diámetro entre 0,002 y


ración. Por encima de este punto, una as- 0,03 mm. En el caso de la lluvia, este
censión o enfriamiento adicional implica diámetro oscila entre 0,5 y 5 mm.
la condensación en gotas de agua y la
consiguiente liberación de calor, lo que Las gotas de la nubes son, pues, muy
hace que el enfriamiento sea mucho más pequeñas, y son incapaces de vencer la
lento. Esta disminución de la velocidad resistencia del aire, permaneciendo flo-
de enfriamiento es el SALR o régimen tando en la atmósfera.
de descenso adiabático saturado, y va-
ría según la cantidad de agua que se esté En la formación de las gotas de lluvia
condensando. interviene la propiedad del agua aérea,
llamada fenómeno de Bergeron-Findei-
El aire húmedo tiene mayor tenden- son: Las moléculas de agua se evaporan
cia a ascender que el seco, y una vez que en la misma proporción que las que se

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condensan, existiendo un equilibrio. Si La formación de estas nubes depende


en el vapor de agua saturado hay hielo,