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UNIVERSIDAD NACIONAL DE SAN AGUSTÍN

FACULTAD: PRODUCCION Y SERVICIOS

ESCUELA PROFESIONAL: INGENIERÍA EN TELECOMUNICACIONES

CURSO: CIENCIA, TECNOLOGIA Y SOCIEDAD

TEMA: COMUNICACIÓN Y DEFENSA PERSONAL EN PUBLICO

DOCENTE: ING. HUGO RUCANO

NOMBRES: CALLATA IQUISE SELENE

: HUANQUI SORIA WILSON

Año: 2014
COMUNICACIÓN Y DEFENSA PERSONAL EN PÚBLICO

LA IMPORTANCIA DE LA IMAGEN Y LA COMUNICACIÓN PERSONAL EN EL MUNDO


PROFESIONAL

El profesional actual debe ser un buen representante de la empresa o la institución donde


trabaja, y ello también incluye en los actos públicos y sociales, donde las habilidades
expresivas son quizá más deseables que las directivas.

Tomar la palabra ante varias personas no debería suponer ningún problema para un
ejecutivo o un alto funcionario debidamente cualificado, y, sin embargo, este hecho causa
a veces nerviosismo y hasta palpitaciones a bastantes profesionales.

La mayoría cae en el error de pensar que hablar en público carece de normas, estructuras
o secuencia de pasos a seguir, y piensan más bien que es algo así como una suerte de
improvisación, o que depende de las circunstancias y el carisma de la persona.

• Ser uno mismo

El desaparecido psicólogo español Juan Antonio Vallejo-Nájera indicaba en su libro, que la


principal facultad para el novato que quiere iniciarse en el arte de hablar en público es la
naturalidad, es decir, ser uno mismo.

• Comunicación Verbal Y Comunicación No Verbal

LENGUAJE VERBAL: Se transmite de manera totalmente consciente.

Se refiere a lo que dices y la manera de expresarte con el idioma que utilizas.

LENGUAJE NO VERBAL: En gran medida, se transmite de manera subconsciente. Se refiere


a las expresiones naturales o aprendidas (sociales) del cuerpo

Las expresiones del rostro. Las Posturas y Movimientos del cuerpo: cabeza, piernas,
brazos, manos, etc.

La Voz: volumen, velocidad, tono, pronunciación, acento, etc.

El Microlenguaje: los tics, los gestos sociales, la coloración de la piel, la sudoración, la


respiración, los movimientos oculares involuntarios, las distancias que se adoptan
respecto a las demás personas, etc.

La Imagen: el vestuario, el peinado, complementos, el perfume, etc


• ALGUNAS PREMISAS PARA ABORDAR LA CORRECTA COMUNICACION

Al comunicar es muy importante el estado de ánimo con el que se habla. Un ánimo


abierto, predispuesto y positivo mejora las interacciones.

La mayoría nos comunicamos bien pero escuchamos mal. Para comunicarse hay que
aprender antes a escuchar y observar con atención

Hay que dirigirse al sentimiento de las personas, más que a la razón.

Las “razones” del corazón las entiende la mayoría de la gente. En cambio, las opiniones y
la lógica difieren para cada uno según sus propios intereses.

La imagen debe acomodarse a los intereses particulares de cada uno, pero no debe
causar equívocos o malentendidos en los demás, pues ello supondría un impedimento
para la correcta comunicación.

Si el mensaje oral va por un lado y la imagen que transmites por otro, el interlocutor
tendrá dificultad en entender el mensaje.

La voz tiene una importancia del 38 por ciento en la transmisión del mensaje, según los
expertos. Así que las cualidades de la voz deben adaptarse a las circunstancias, a los
interlocutores y al tipo de mensaje que quieres transmitir.

TRES CLAVES PARA VENCER EL MIEDO A HABLAR EN PÚBLICO

El miedo a hablar en público es una sensación natural que todos sentimos, por tanto, no
seamos demasiado autocríticos con nosotros mismos. Intentemos superarlo practicando,
preparando bien lo que queremos exponer y generando la confianza suficiente para
abordar cada presentación en público, como un nuevo reto que vamos a superar.

 La práctica continua es fundamental si quiero llegar a ser un buen comunicador.


Aprovechar cualquier ocasión para hacer un buen ejercicio de preparación y
exposición es fundamental.
 La preparación de las exposiciones es otra de las claves para vencer el miedo. La
mejor improvisación es aquella que se tiene preparada. Adquirir suficiente
conocimiento sobre lo que se va a hablar, pero no perderse en los papeles.
Interiorizar lo que se va a decir. Estructurar las ideas, Hacerse preguntas. Dedicarle
tiempo a la elaboración de nuestro discurso. Una hora de exposición sobre un
tema que uno conoce puede llevar hasta cinco de preparación dependiendo del
colectivo al que se dirige la exposición. Nunca olvidarse de ensayar.
 Hay que salir a escena con confianza, con el convencimiento de que uno es capaz
de hacerlo bien. Todos tenemos nuestro propio diablillo interior que nos hace
dudar, no le hagamos mucho caso y seamos valientes. El público acude con una
predisposición positiva hacia el ponente.

La práctica, la preparación y la confianza en uno mismo son los antídotos clave para
mitigar el miedo a la hora de tener que abordar una exposición en público.

LOS CINCO MINUTOS ANTES DE MI PRESENTACIÓN. ENTRAR EN FLUJO.

«No me muevo mucho antes de comenzar, permanezco de pie y sin hablar, sonriendo,
poco a poco empieza a entrar mi público. Me relajo. Tengo ya todo preparado con
suficiente antelación, he dedicado estos cinco minutos previos a recorrer a solas
mentalmente mi exposición, a revisar el mapa mental de mis ideas, la estructura de lo que
voy transmitir».

Un buen orador ha sido capaz durante la preparación de ponerle palabras a su


presentación, porque ha ensayado en voz alta lo que otros van escuchar. Ha recorrido con
su mente los recovecos de sus argumentos: les ha encontrado un sentido, capturado el
mensaje y ahora a través de una historia va a ser capaz de exponerlo.

«En esos cinco minutos previos tomo conciencia de nuevo de este mensaje».

Los cinco minutos antes de una presentación hay que tratar de estar concentrado, lograr
un estado mental de flujo. Se refiere a una sensación de concentración plena, donde la
actividad que realizas y el fluir del pensamiento se funden de tal manera que todo parece
discurrir de una manera natural y lógica. Está asociado a conceptos cotidianos como
“estar despierto” “mantener la cabeza en el juego” “estar presente”… Entrar en flujo es
acceder a un estado mental y emocional en donde la energía, de modo natural, fluye y
gestiona la actividad que estas realizando, sin que nada lo perturbe ni bloquee. Entrar en
flujo es concentrar la mente y los sentidos en lo que estamos haciendo.
Entrar en flujo en el caso de un orador, es lograr la armonía entre los pensamientos que se
tienen y las palabras que se dicen.

«Para lograr empezar con esa sensación mi presentación, en esos primeros minutos antes
de comenzar mi exposición, a solas, trato de concentrarme en el propósito de mi mensaje;
busco de nuevo la idea clave de lo que he preparado y quiero transmitir; recorro con mi
mente las principales preguntas que responde mi presentación y las historias que me van
a acompañar. Trato de interiorizar de nuevo el mensaje que deseo transmitir».

DISFRUTA TU PRÓXIMA PRESENTACIÓN EN PÚBLICO

Del mismo modo que cuentas una historia que has vivido intensamente, con el mismo
entusiasmo que transmites esa aventura que hace tiempo experimentaste, de la misma
forma que haces vibrar a tus amigos cuando compartes alguna anécdota que te apasiona,
deberían ser nuestras presentaciones en público.

Porque a las personas nos gusta escuchar cosas excitantes, que despierten nuestros
sentidos e imaginación. No nos gustan los discursos aburridos donde el ponente lee lo que
tiene que decir o no lo siente suyo.

Mi próximo discurso va a ser un motivo más para compartir las cosas que he aprendido. A
través de la preparación y del ensayo he logrado crear un verdadero retrato mental de las
cosas que voy a decir. He interiorizado con tiempo mi presentación y la he tratado de
hacer emocionante para el público que me va a escuchar.
Ahora, lo que toca es disfrutar.

EL MIEDO A HABLAR EN PÚBLICO. CÓMO SUPERARLO.

Entender nuestros miedos es un paso más para poder superarlos, el miedo es un


mecanismo natural de defensa que nos ha permitido desde nuestros orígenes responder a
situaciones adversas con rapidez y eficacia. Desde nuestros ancestros, al sentir esta
sensación sufrimos en nuestro cuerpo una descarga de adrenalina que aumenta la presión
sanguínea, los músculos se fortalecen y nos preparamos para correr y escaparnos. Quizás
esta reacción fisiológica nos pueda ayudar a ser más ágiles y sobrevivir ante un animal
salvaje, pero desde luego no sirve de mucho cuando nuestra realidad se trata de ponernos
delante de un auditorio que no suele ser hostil al ponente.

El miedo a hablar en público se suele producir por tres razones; la primera y la más difícil
de superar: por la falta de conocimiento sobre el contenido de nuestra exposición; la
segunda: por la falta de ejercicio y práctica (de ahí la importancia de empezar a trabajar
nuestra habilidad cuanto antes); y la tercera por la falta de confianza en nosotros mismos.
ESTRATEGIAS PARA HABLAR EN PÚBLICO

Estrategia 1: conoce a tu público

Para no cometer el error de hacer una exposición y que no se nos entienda, es


conveniente seguir una serie de pautas previas durante la preparación; estos autores nos
recomiendan varias cosas:

En primer lugar el orador debe de entender la composición de los asistentes al evento,


tratar de averiguar cuáles son las preguntas concretas y las necesidades específicas que se
hacen y desean responder. Es necesario conformar los rasgos demográficos y psicológicos
de nuestro público.

En segundo lugar recomiendan la realización de entrevistas con alguno de los


participantes, bien cara a cara o por teléfono donde se hagan preguntas que puedan
sernos útiles para concretar el contenido de nuestra presentación.

En tercer lugar en workshops, sesiones de formación técnica o en general aquellas


presentaciones donde el objetivo que busquemos sea resolver algún problema de forma
creativa y eficaz recomiendan la utilización de estudios de casos adaptados a cada
realidad.

Conocer a quienes nos van a escuchar nos ayudará a enfocar mejor el contenido de
nuestra exposición, y de este modo lograremos que nuestro mensaje conecte mejor con la
audiencia.

Estrategia 2: estructura tu presentación

Si es difícil hacer una buena exposición en público más dificultoso puede ser para nuestros
oyentes entenderla. Es por tanto clave el saber acompañar a este público que nos escucha
por el río de nuestras palabras, marcándoles bien cada peldaño que nosotros hemos
logrado identificar. Los buenos comunicadores dedican mucho tiempo a la preparación de
sus presentaciones y aún más a la estructura final.

Si queremos que nuestro público entienda lo que vamos a decir es importante tener una
buena organización mental de los temas que vamos a tratar; ofrecer a nuestros oyentes
una visión general de la estructura de nuestro discurso; anunciar los puntos que vamos a
desarrollar; o ayudar a recorrer el orden lógico de nuestra exposición.
En este orden de temas tiene que haber cohesión y armonía; nuestro discurso ha de partir
de la exposición de un objetivo que pretendemos lograr y se ha de organizar alrededor de
unas preguntas (recomiendo tres), unas conclusiones y una llamada a la acción. Cuidemos
no solo las respuestas a cada pregunta, también las transiciones entre ellas y sobre todo el
cierre de nuestra exposición.

Estrategia 3. Haz atractiva tu comunicación

Al arrancar tu presentación, lanzar preguntas que capturen la atención del auditorio.


Preséntales lo que les va a decir, sintetiza en tres o cuatro conceptos lo que se quiere
transmitir y utiliza algún elemento (video, imagen, poema, sonido, pregunta, historia…)
que capture su interés. Los buenos comienzos impactan en la retina de tus oyentes,
transmiten la fuerza del comunicador y predisponen al auditorio. Un buen comienzo ha de
responder a dos preguntas: ¿Cuál es mi mensaje?, ¿de qué voy a hablar?; y a de encender
la luz de una idea —tú única y gran idea— a través de una metáfora que te acompañe en
todo el argumento.
Durante el cuerpo de tu charla, le expliqué, ponle un poco de suspense a tu exposición,
utiliza algún recurso que complemente tus palabras (video, PowerPoint, imágenes,
sonidos…), cuenta historias, pregunta, utiliza las pausas para dejar pensar a tu auditorio,
haz que tu publico participe, busca ejemplos reales y prepara bien las preguntas que te
pueden hacer. Enciende de nuevo la luz de tu metáfora: recuérdales la idea.

Cuando cierres tu exposición, le repetí en más de una ocasión, recuérdales siempre lo que
les has dicho; muéstrales tus conclusiones, evoca la metáfora que te acompañó desde el
comienzo y agradece sinceramente su atención.

PRINCIPIOS BÁSICOS DE UN COMUNICADOR EFICAZ

Cuatro son los principios básicos a tener en cuenta si quieres hablar eficazmente:

1. Comprende tus miedos. ¿Por qué me tenso a la hora de hablar en público? No soy
el único que se siente así: el 90% de los que hablan en público habitualmente
manifiestan sentir algo de miedo al principio. Un poco de miedo es bueno, mejora
mi capacidad de pensar más rápidamente, de hablar con mayor soltura y de
expresarme con más fuerza. Ese miedo, provocador, no se llega a perder nunca, he
de aprender a convivir con él.
2. Prepárate de forma adecuada. Hablar sobre algo que me haya ganado
el derecho.Nunca memorizar los discursos. Reunir con suficiente tiempo el
material necesario, ordenarlo en grandes ideas y plantear un orden lógico. Ensayar
con un amigo o con un colega, puede ayudarme a someter a prueba tus
argumentos.
3. Predisponte para al éxito. Sumergirme en el tema. Sentir que lo que voy a decir
está sustentado en un análisis profundo y exhaustivo. Creer en lo que voy a decir.
Convencerme de la importancia del tema sobre el que se voy a hablar. Explorar lo
que voy a argumentar, comprender su significado, y preguntarme: cómo lo que
voy a decir aportará valor a mis oyentes por haberlo escuchado.
4. Actúa con confianza. Cuenta un relato de los libros de Mayat, que un capitán de
un pequeño barco de guerra británico le explica al héroe como adquirir la virtud de
la intrepidez. Le dice que …al principio, casi cualquier hombre se siente
aterrorizado cuando va a entrar en acción pero lo que debe hacer entonces
es mantener un control tan fuerte de sí mismo que pueda actuar exactamente
como si no estuviera asustado. Después de un tiempo de actuar así, la fantasía se
convierte en realidad y el hombre llega de verdad a no sentir miedo a fuerza de
practicar la intrepidez sin sentirla.
Los relatos en primera persona captan poderosamente la atención de la gente. “Háblame
de lo que la vida te ha enseñado y te seré un oyente fiel” reza el dicho. Busca temas que
tengan que ver con tu experiencia y que te hagan sentir entusiasmado. El orador eficaz
desea sinceramente que sus oyentes sientan lo que él siente, que capten su mensaje y sus
argumentos y que compartan su punto de vista. Un comunicador eficaz sabe que el éxito o
el fracaso de un discurso no lo decidirá él, se decidirá en las mentes y en los corazones de
quienes le escuchan.

CÓMO ENFRENTARSE AL MIEDO ESCÉNICO… Y DERROTARLO PARA SIEMPRE

¿Qué pasa por nuestra mente cuando sabemos que tenemos que pararnos frente a un
público para decirle algo? Posiblemente nos viene a la mente el incidente que nos pasó
cuando éramos estudiantes y se nos olvidó el tema.

O quizá nos acordemos de aquella conferencia durante la cual tuvimos la sensación de


que se nos olvidaba algo que era importante mencionar.

En todo el mundo, hoy en día hay muchas personas que prefieren hacer cualquier otra
cosa antes que pararse frente a un auditorio. ¿Es esa tu actitud?
Entonces, ¿qué es el miedo escénico? Es un proceso de ansiedad que sienten las personas
cuando deben ponerse en pie para hablar ante un auditorio. Es una respuesta defensiva
del organismo caracterizada por distintas formas en los niveles cognitivo, fisiológico y
conductual. Algunos síntomas son los siguientes:

Sin embargo, la mejor noticia que puedo compartir contigo en este artículo es que el
miedo escénico no solo se puede controlar, sino que se puede derrotar para siempre.

Algunas sugerencias que podemos poner en práctica para derrotar el miedo escénico son
las siguientes:

1) Investiguemos sobre el tema que vamos a exponer de manera cuidadosa y luego


delimitémoslo. No estamos obligados a querer abarcar todo el contenido. Cuando
tenemos mucho material es más fácil perdernos. Por lo tanto, busquemos dentro del tema
en general algunos de los puntos que más nos gusten y hablemos sobre ellos. Nos
sentiremos a gusto porque dominaremos el contenido.

2) Evitemos aprendernos de memoria el tema. Si nos hemos preparado adecuadamente


tendremos las ideas y los conceptos claros en la mente, por lo tanto, expliquémoslos con
nuestras propias palabras.

3) Es importante tener un buen apoyo de medios audiovisuales. Ellos nos ayudarán a


recordar los puntos importantes de nuestro tema. Preocupémonos en elaborar buenas
presentaciones, ya que nos ayudarán a mantener el control sobre el tema.

4) Con el tema delimitado, los conceptos claros en la mente y con un buen apoyo
audiovisual, ahora solo nos falta practicar, practicar y practicar. Hagámoslo frente a un
espejo, con la familia, con un grupo pequeño de amigos, etcétera. Graba tu charla, a ser
posible en cámara de vídeo y luego veámosla varias veces. Seamos objetivos con nosotros
mismos, primero elaboremos una lista de las cosas positivas que veamos y luego una lista
de las que tengamos que mejorar.

5) Conozcamos al público. Investiguemos quiénes estarán, cuántos serán, su grado de


estudios, su identidad profesional, etcétera. Saber quiénes estarán será positivo. Evitemos
pensar que habrá gente importante. Todos los que vienen a escucharnos lo hacen porque
quieren aprender de nosotros. Elaboremos una lista de preguntas que creemos que ellos
nos harían y tengamos las respuestas a mano.

6) Mantengamos el control sobre las preocupaciones. Preocupación está escrita con el


prefijo pre y la palabra ocupación, lo que significa que lo que hacemos es ocuparnos de
algo antes de que realmente ocurra. Se dice que el 80% de nuestras preocupaciones jamás
ocurren. Nuestro desafío, entonces, es llenar nuestra mente de lo positiva que será esa
experiencia, lo nuevo que vamos a aprender y lo valioso que será ayudar a nuestro
público.

Enfrentarse al miedo escénico es posible y derrotarlo para siempre puede ser una
realidad. Como sabemos muy bien, para aprender a nadar es necesario meterse en el
agua varias veces hasta que dominemos las técnicas. Igualmente, para aprender a hablar
en público exitosamente es necesario pararse frente a un auditorio todas las veces que
sea necesario hasta que el miedo escénico sea soportable, dominable y manejable.

Si necesitas apoyo, consejos y/o ideas para afrontar y derrotar tu miedo escénico,
escríbenos con toda confianza, estamos para apoyar tu éxito personal.